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TommyVuka

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Primer post: 29 mar 2009Último post: 22 abr 2012
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Caidas de la bolsa 1929
Caidas de la bolsa 1929
InfoporAnónimo3/29/2009

Post Nº6 Caída de la Bolsa de Wall Street(crisis 1929) Si bien la Primera Guerra Mundial se desarrolló solamente en algunas regiones europeas, la crisis econonómica que se desencadenó luego de su finalización afectó a todo el planeta. Esta crisis, que cuestionó entre las dos guerras mundiales, la supervivencia de¡ sistema capitalista tal como se venía planteando hasta ese momento, tuvo su centro en los Estados Unidos y de al¡¡ se extendió al mundo. Los desequilibrios económicos: Luego de la Primera Guerra, los gobiernos de los diferentes países del mundo, tenían esperanzas en recuperar la prosperidad económica que habían disfrutado hasta 1914. Durante los años 1918-1919, parecía que estas expectativas se estaban cumpliendo, pero en 1920 comienza una crisis que hizo caer precios y expectativas. Tanto los países anglosajones, como los que habían permanecido neutrales en la guerra, como Japón, ensayaron propuestas para volver a tener una economía sólida basada en una moneda estable, pero lo consiguieron solo parcialmente. Sin embargo, en la erotica Alemania cayó totalmente el sistema monetario, con lo cual la moneda perdió su valor y terminó con el ahorro privado. Las empresas, entonces, debieron recurrir a los préstamos extranjeros para poder sobrevivir, circunstancia que colocó a Alemania, en los años siguientes, en una gran dependencia de los créditos externos. La situación no era muy diferente en la Unión Soviética y en los países del este europeo, pero en Polonia, Hungría y Austria, la moneda no perdió totalmente su valor. A partir de 1924, la crisis se fue superando, y comenzó una nueva etapa de prosperidad que reanuda el crecimiento económico, a pesar que algunos precios de materias primas y alimentos básicos volvieron nuevamente a bajar, y que el desempleo se mantuvo alto. Estos desequilibraos llevarían a una nueva crisis, pero esta vez, más profunda. Estados Unidos y el modelo de vida americano: La Primera Guerra Mundial había favorecido a los Estados Unidos de una manera espectacular, convirtiéndolo en el principal proveedor de materias primas y productos alimenticios e industriales. También era el principal acreedor del mundo, y su influencia en Europa era fundamental. La guerra había traído también un importante crecimiento industrial que se calcula en un 15%, siendo los sectores más favorecidos aquellos relacionados con la industria bélica. La agricultura también se había beneficiado y las necesidades europeas de comerciar, convirtieron a la flota americana en la segunda marina mercante del mundo. La prosperidad y el crecimiento que se inició en los primeros años de la década de 1920, fueron mucho más profundos y estables en los Estados Unidos. En esta época se consolidaron sectores industriales nuevos como la industria eléctrica , la química y la petroquímica, la aeronáutica, la automotriz, el cine y la radiofonía. Como consecuencia de este desarrollo industrial sin precedentes, el sistema energético se renovó, sobre todo a partir del incremento del consumo de petróleo y electricidad. La industria se hizo más eficiente al incorporarse el Tayiorismo y el Fordismo como nuevas modalidades de producir y organizar el trabajo y la producción en serie se impuso. También se desarrollaron nuevas actividades relacionadas indirectamente con las nuevas industrias, como la construcción de carreteras, de aeropuertos, de viviendas de fin de semana, etc. Como la competencia industrial era muy fuerte, aumentó la concentración empresarial, dando lugar a la formación de trusts. La agricultura, por el contrario, no vivió un crecimiento similar, pues los precios agrícolas se mantuvieron por debajo de los precios industriales, generando un desequilibrio desfavorable al sector primario. Ante esto, muchos campesinos vendieron sus tierras por debajo del valor real y se fueron a las ciudades. Sin embargo, la prosperidad indefinida y el optimismo se extendían por todas partes. Eran los años dorados del consumismo y de la exaltación nacionalista. Se creía alcanzada la meta de ser una sociedad opulenta. El clima de confianza se tradujo en la compra de acciones de las empresas industriales por parte de un gran número de la población, siendo la Bolsa de Nueva York el centro de la economía mundial, a dónde llegaban capitales de todos los puntos del planeta. A pesar de esto, como la economía mundial estaba en desequilibrio con respecto a los Estados Unidos, no se pudo generar una demanda suficiente que pudiese sustentar la expansión industrial. Esto dio lugar a que ya en 1925, se comenzase a acumular stock de diversos productos, dando lugar a la caída de los precios, al desempleo y a la pérdida de la capacidad adquisitiva de la población. Hacia fines de la década, la compra de acciones de manera desenfrenada creció en un 90%. La especulación financiera hacía ganar dinero rapidamente, siendo el valor de las acciones ficiticios, ya que estaban por encima de su valor real. (La gente sacaba créditos en los bancos y ponía ese mismo dinero en la bolsa, a un interés mas alto de lo que pagaba) La caída de la Bolsa de Nueva York: EL PORQUE DE LA CRISIS: A medida que la prosperidad aumentaba, los empresarios buscaron nuevas negocios para invertir sus ganancias. Prestaban dinero a Alemania y a otros países e instalaban sus industrias en el extranjero (la Argentina y Brasil, entre otros). También invertían en maquinarias que permitían aumentar la producción. Desde que advirtieron que tendrían dificultades para vender tanta mercadería, comenzaron a invertir en bienes de lujo, como joyas o yates, y en negocios especulativos. La compra de acciones en la bolsa se fue transformando en uno los más rentables. Muchas veces, para comprar acciones, los empresarios pedían créditos a los bancos. Debido a que la ganancia de las acciones podía llegar a un 50% anual y el interés que debían pagar por los créditos bancarios era del 12%, los beneficios que obtenían eran enormes. A fines de la década, la prosperidad, que antes estaba basada en el desarrollo industrial, pasó a depender de la especulación. En 1928, algunos síntomas hacían prever que la economía estaba en peligro. Los ingresos de la población no habían subido tanto como para que el consumo siguiera creciendo. Los almacenes estaban llenos de mercaderías que no podían ser vendidas y muchas fábricas comenzaron a despedir a sus trabajadores. Sin embargo, en la bolsa seguía la fiesta especulativa. Los precios a que se vendían las acciones no reflejaban la situación económica real de las empresas. Aunque el crecimiento de muchas de ellas se había detenido, sus acciones seguían subiendo porque había una gran demanda de los especuladores. Nadie pudo o quiso darse cuenta de la gravedad de la situación. Cuando en octubre de 1929 la Bolsa de Nueva York quebró, la crisis fue inevitable y se extendió al sistema bancario, a la industria, el comercio y al agro estadounidenses. Sus consecuencias se sintieron también en todo el mundo y perduraron hasta la Segunda Guerra Mundial. El jueves 24 de octubre de 1929, se produjo el crash de la bolsa de Wall Street. Más de 13.000.000 de títulos que cotizaban en baja no encontraron compradores y ocasionaron la ruina de miles de inversores, muchos de los cuales, habían comprado las acciones con créditos que ya no podrían pagar. (Foto:Una multitud aguarda para retirar sus depósitos) Esto llevó a que la gente entrara en pánico, y quienes poseían dinero en cuentas bancarias corrieron a retirarlo. Los bancos no eran capaces de hacer frente a tal magnitud de reintegros, y además, como en los Estados Unidos se había tratado de hacer frente al descenso de la demanda con una expansión de¡ crédito a los ciudadanos comunes, se vieron desbordados por deudas incobrables. Ante esto, se negaron a dar nuevos créditos y a refinanciar las deudas existentes, pero sin embargo, aproximadamente 600 bancos americanos quebraron. A partir de ese momento se inició un período de contracción económica mundial, conocido como la "GRAN DEPRESiÓN". En los Estados Unidos, el descenso de¡ consumo hizo que los stocks acumulados crecieran, las inversiones se paralizaran y muchas empresas tuviesen que cerrar sus puertas. La caída de la actividad industrial supuso una desocupación generalizada, de tal manera que se calcula que hacia 1932, existían en los Estados Unidos cerca de 13.000.000 de desocupados. La depresión trajo también penuria en el campo, pues muchos agricultores se arruinaron como consecuencia de la caída de los precios y de los mercados agrícolas. Como solución desesperada para poder pagar sus deudas, gran cantidad de trabajadores agrícolas vendieron sus tierras a precios irrisorios y se fueron a trabajar al oeste. La pobreza no alcanzó solo a campesinos y obreros, sino que se extendió a empleados, profesionales y capitalistas arruinados. Extensión de la crisis Las conexiones existentes en la economía internacional, pero sobre todo la dependencia que de los Estados Unidos tenía la economía europea, hicieron que la Gran Depresión, se extendiera por todo el mundo. La caída de los precios en América afectó a las industrias de otras partes de¡ mundo que tenían precios superiores a los estadounidenses y que al no poder competir, vieron drásticamente reducidas sus exportaciones. Al mismo tiempo, la disminución de la demanda norteamericana, (y por ende, de sus importaciones), frenó las exportaciones de muchos países, con lo que disminuyó el comercio mundial. Los Estados Unidos también trataron de repatriar capitales que habían invertido en diferentes países. Esto tuvo una especial repercusión en Alemania, que tenía cuantiosos créditos tomados a Norteamérica, pues ese país había sido prácticamente obligado a endeudarse para hacer frente a las reparaciones de guerra estipuladas en el Tratado de Versalles, las que debían ser pagadas en efectivo. La crisis afectó también a Austria, Gran Bretaña, Francia, América Latina, el Sudeste Asiático, Australia, y muchos más, ya que salvo en la Unión Soviética, sus consecuencias repercutieron de una u otra manera en todo el planeta. El New Deal: La crisis había llevado a replantear el rol de¡ Estado en la economía de una nación. En marzo de 1933 asumió como presidente de los Estados Unidos, Frankiin Rooseveit, quien se fijó como principal objetivo reconstruir la economía de su país. Para esto desarrolló un plan conocido como "New Deal", que consistía en la regulación de la economía favoreciendo las inversiones, el crédito y el consumo, lo que permitiría reducir el desempleo. El gasto público debía orientarse a la seguridad social y a la educación. El modelo estaba inspirado en las ideas de¡ economista John Keynes que expuso sus principios en el libro "La teoría general del empleo, el interés y el dinero". Keynes sostenía los principios del liberalismo clásico, pero proponía la intervención del Estado en aquellos casos en que se viera perjudicado. Creía que una redistribución de los ingresos y el aumento de la tasa de empleo, reactivaría la economía. Nació así la teoría keynesiana. Las medidas adoptadas por Roosevelt fueron: ayudar a los bancos, subvencionar a los agricultores, aumento de los salarios y reducción de las horas de trabajo, creación de nuevos puestos de trabajo en la administración pública y en obras públicas, lo que daría un fuerte impulso a la construcción y a sus industrias derivadas. También se establecieron planes de asistencia sanitaria y se organizó un nuevo sistema de jubilaciones y pensiones" Los resultados del New Deal fueron desiguales, lográndose estabilización en lugar de crecimiento. No se logró el pleno empleo y la permanencia de un número alto de desocupados, hicieron de la década del 30. Un período de tensiones y enfrentamientos sociales link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=VkPI8ihhSSY Si te gusto dejame un Comment

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La Paradoja de Teseo
InfoporAnónimo8/6/2009

La Paradoja de Teseo La Paradoja de Teseo, también conocida como El barco de Teseo, es un paradoja de reemplazo. Esta levanta la pregunta si cuando a un objeto se le reemplazan todas sus partes, este sigue siendo el mismo. Imagina que tienes un barco al que periódicamente debes ir cambiándole tablas viejas y gastadas por tablones nuevos, para mantenerlo enfuncionamiento. Luego de varios años de uso ¿sigues teniendo el mismo barco, a pesar de haber reemplazado cada una de sus partes una a una? Esta pregunta se la hicieron los filósofos hace siglos, dando lugar a la Paradoja de Teseo. Se trata de un problema interesante, sobre todo cuando lo aplicamos a los seres vivos. Los humanos, por ejemplo,reemplazamos casi todas nuestras células cada diez años. Este proceso ¿nos convierte en personas nuevas? Muchas de las cuestiones filosóficas más interesantes tienen miles de años de antigüedad. Los filósofos griegos, por ejemplo, se encargaron de enunciar paradojas que 20 o 25 siglos más tarde aún nos hacen dudar de nuestras convicciones. La Paradoja de Teseo es una de ellas. Existe una leyenda griega, recogida por Plutarco, en la que puede leerse: "El barco en el cual volvieron desde Creta Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen;un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era." Dicho con otras palabras: ¿estamos en presencia del mismo barco si se han reemplazado cada una de sus partes una a una? Puede que la respuesta al enigma se esconda detrás de la definición que adoptemos para “lo mismo”. A veces consideramos que las cosas pueden ser cualitativamente iguales solo por el hecho de tener las mismas propiedades, y otras que son numéricamente las mismas por el hecho de ser de una clase. Por ejemplo, imagina que tienes dos esferas que se ven idénticas. Puedes considerar que son cualitativamente (aunque no numéricamente) la misma. Si pintas una de ellas de un color diferente,está seria siendo numéricamente la misma que antes, pero ya no sería cualitativamente igual a su pareja. ¿Sigue siendo el mismo si reemplazas cada una de sus partes, una a una? Con ese argumento, el barco de Teseo es cualitativamente (pero no numéricamente) diferente en el momento en que uno comienza con las refacciones. El problema es que si construimos nuestra propia definición de identidad y la hacemos lo suficientemente amplia, la identidad cualitativa colapsa en la identidad numérica. Si una de las cualidades relevantes de las esferas del ejemplo fuese su ubicación espacio-temporal, entonces no existirán dos que -encontrándose en diferentes lugares y tiempos- puedan ser alguna vez cualitativamente idénticas. Esta racionalización no hace, por supuesto, que uno deje de pensar sobre en que momento el barco de Teseo deja de ser “el barco de Teseo” para convertirse en su reemplazo. Pero hay una vuelta de tuerca más para esta cuestión. Imaginemos que durante las reparaciones efectuadas al navío original, los obreros encargados de la tarea van guardando cada una de las piezas viejas que quitan del barco. Luego de un tiempo más o menos largo, todo habrá sido reemplazado y sus dueños (y nosotros) se preguntarán si es o no el mismo barco. Pero ¿que pasaría si los operarios utilizasen las tablas viejas para construir nuevamente el barco? ¿Seria el barco así construido el “barco de Teseo”? Puede que haya argumentos válidos para considerar que uno, otro ambos o ninguno son el barco “original”. Hay planteos de este tipo que son bastante más mundanos que el problema del barco. El famoso pensador inglés, considerado como el padre del empirismo y del liberalismo moderno, JohnLocke, se preguntaba si a un calcetín que le ha salido un agujero le demostramos nuestro afecto remendándolo sigue siendo el mismo después de dicha operación. Casi todo el mundo responderá que si, que efectivamente se trata del mismo calcetín de siempre, aunque remendando. Si le vuelve a salir otro agujero y lo volvemos a remendar,lógicamente el calcetín seguirá siendo el mismo, y si seguimos con esta tarea cada vez que el calcetín nos vuelva a enseñar sus tripas, tarde o temprano tendremos uno que no mantenga nada de su material original. ¿Sigue el calcetín siendo el mismo? ¿En qué momento deja el calcetín deser el original? En una forma más general, la cuestión parece ser si a un objeto sele reemplazan todas sus partes ¿sigue siendo el mismo? Salvando las distancias -temporales y de las otras- que lo separan de los pensadores griegos, podemos utilizar un pasaje de un libro de Deepak Chopra para ver la trascendencia que puede tener una cuestión aparentemente trivial como la Paradoja de Teseo: "Con cada respiración inhalamos miles de millones de átomos que a la postre terminan como células del corazón, células de los riñones, células del cerebro y así sucesivamente. Con cada respiración exhalamos fragmentos y pedazos de nuestros tejidos y órganos, y los intercambiamos con la atmósfera de este planeta. Los estudios del isótopo radiactivo muestran que el cuerpo reemplaza el 98 por 100 de todos sus átomos en menos de un año. El cuerpo hace un nuevo recubrimiento del estómago cada cinco días, una nueva piel una vez al mes, un nuevo hígado cada seis semanas, y un nuevo esqueleto cada tres meses. Incluso nuestro ADN, el material genético que mantiene memorias de miles de millones de años de evolución, no es el mismo que teníamos hace seis semanas. De manera que si piensas que eres tu cuerpo físico, ¿de qué cuerpo estás hablando? El cuerpo que tienes hoy no es el mismo que tenías hace tres meses." La discusión está servida. La persona que está escribiendo este texto no es (o al menos, no lo es su cuerpo) la misma que hace 35 años aprendía a andar en bicicleta en una granja. Y esa tampoco fue la misma que 15 años más tarde pasaría las tardes sentado frente a un Commodore64. Sin embargo, todos mis amigos siguen reconociéndome como el mismo (aunque mas gordo y con menos pelo). En algún momento del futuro, quizás dentro de este mismo siglo, encontremos la forma de reemplazar cada parte de nuestro cuerpo, o incluso de transferir nuestra mente a un ordenador. ¿Seremos verdaderamente inmortales, o simplemente un grupo de asesinos que “mata” una versión de si mismos para reencarnarse en otra? De alguna manera, la “suave transición” que implicaría reemplazar cada una de nuestras células por una nueva, mediante un proceso que demande varios meses, no parece plantear problemas de si seguimos o no siendo la misma persona. Pero si ese proceso se realizase en un instante muy pequeño, muchos pensaríamos que hemos sido cambiados. Si a una persona se le reemplazan todas sus partes ¿sigue siendo la misma? Como todas las paradojas, la del Barco de Teseo nos pone a pensar. Extrañamente, una cuestión planteada hace siglos podría tener en el futuro una gran importancia. Si un millonario del sigo XXII a los 100 años se somete a una terapia de reemplazo celular que le proporciona un nuevo cuerpo sano y rozagante ¿sus herederos tendrán motivos para afirmar que su pariente ha muerto y reclamar ya mismo sus bienes? ¿O sigue siendo el mismo, y tiene derecho a gozar de la vida con su fortuna y cuerpo nuevo? Seguramente las leyes irán cambiando con el tiempo para contemplar estas cuestiones, pero sin duda nos esperan debates interesantes. Otros ejemplos Uno puede pensar muchos ejemplos de objetos que pueden caer presas de la paradoja de Teseo: edificios y automóviles, por ejemplo, pueden sufrir un reemplazamiento completo y aún mantener algún aspecto de su identidad. Negocios, colegios y universidades cambian frecuentemente de direcciones y residencias, "reemplazando" así completamente su antigua estructura material por una nueva, y siguen manteniendo el mismo propósito y frecuentemente la misma gente que mantenía a la organización funcionando como lo hacía. Si dos negocios se juntan, sus identidades se juntan (o uno es consumido por el otro). De manera similar, el cuerpo humano constantemente crea, a partir de los materiales construidos, nuevas partes componentes, células, mientras las células viejas mueren. El promedio de edad de las células en un cuerpo adulto puede ser de menos de diez años. Si relacionamos la identidad a las acciones o fenómenos, la identidad se vuelve incluso más difícil de comprender. Dependiendo de la perspectiva escogida por uno de qué es lo que identifica o continúa un huracán, si un huracán Evan se desata en un lugar concreto y entonces otro huracán se forma en el mismo lugar o cerca de él, una persona puede ser totalmente coherente en escoger llamar al huracán final igual que al primer, o escoger llamar a ese último con un nuevo nombre: "Frank", "Georgia" o "Bashi". El río de Heráclito El filósofo griego Heráclito tomó una visión opuesta de la identidad metafísica afirmando que: "Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos." Plutarco también nos informa de la declaración de Heráclito de pararse dos veces en el mismo río, citando que eso no se puede hacer porque "se dispersa y se junta de nuevo, y se acerca y retrocede." La vieja hacha del abuelo "La vieja hacha del abuelo" es una expresión coloquial de origen desconocido que describe algo a lo que le queda poco del original: "ha tenido tres nuevas cabezas y cuatro nuevos mangos pero aun es la misma vieja hacha." La frase también ha sido usada en bromas como: "Esta es el hacha original de George Washington...", mientras se sostiene un hacha evidentemente nueva. Fuente

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El Socialismo - Breve resumen
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/8/2010

Ideas Socialistas Aviso: Este post presenta en un resumen lo que SI fue el socialismo. Espero que lo disfruten Las ideas capitalistas demostraron que mientras se desarrollaban demostraban beneficios para algunos e injusticias para muchos. Surgen pensadores que quieren una nueva organización más "humanizada", justa y equitativa. El socialismo se dividio en el Socialismo Utópico y el científico. El Socialismo Utópico Este no presentaba ideas revolucionarias sino que tenia ideas de mejoras en los trabajadores, corrigiendo todo aquello que el capitalismo llevara a explotar a los obreros quería reemplazar las desigualdades. El socialismo Utópico tenia estas ideas : * Sustituir la propiedad privada por la propiedad publica con los medios de producción * Intervención del estado en la economía * La protección de mujeres y niños * Asistencia sanitaria * Igualdad de los sexos * Defendía la lucha de clases * Consideraba que había una clase oprimida y una opresora * No aceptaba el camino de la revolución dijo:Sus Representantes: Saint Simon Fourier Owen Saint Simon: Era un pensador frances que defendía la industrialización pero lucho por la igualdad de oportunidades para todos bajo un determinado por el rendimiento y la eficacia. Fourier: Fue un pensador frances que realizo una critica severa al sistema capitalista diciendo que era egoísta e individualista y propuso la creación de la "falage" que era una pequeña comunidad de producción en donde los obreros trabajarían en lugares adecuados llamados falansterios en esos lugares existiría la cooperación y el trabajador se identificaría con su lugar de trabajo. Owen: Un empresario Ingles " mecanico" que entendía que la competencia era una excusa de los burgueses usada para explotar a los obreros, el proponía la cooperación en el inicio al capitalismo en donde intenta una justa distribución de las ganancias para lograrlo, defiende la educación para los obreros. Socialismo Científico Fue ideado por Karl Marx y Engels quienes hicieron un estudio de la sociedad para descubrir los mecanismos que influían en los cambios sociales de la humanidad para conocer estos cambios hizo un análisis del pasado, una critica del presente y creo un proyecto a futuro Analisis del pasado.( materialismo historico) Para Marx el motor de la histoira, es la lucha de las clases opresoras y oprimidas. El estudio dicta que hay 3 momentos de opresión: 1º Amos VS Esclavos 2º Siervos VS Señores (feudalismo) 3º Empresarios VS Obreros (capitalismo) Para el paso de un sistema a otro se daba cuando habían contradicciones internas que destruían dicho sistema y se reemplazaba por otro. Para Marx se debía superar el capitalismo para llegar a una sociedad sin clases ni desigualdades que se encontraba defendida por el socialismo. Critica al Presente Analizando el presente de la sociedad inglesa durante la revolución Industrial (pueden encontrar mucha info de la revolución en : Revolución Industrial) y para él la clave de todos los problemas radicaba en la plusvalía (todo aquello que el empresario se apropiaba del trabajo del obrero luego de que le pagaban el sueldo que el empresario creía correcto) Proytecto a Futuro Lo pensaba en una sociedad comunista en donde no haya explotación. Para ello se requería la revolución para crear un cambio político, económico y social. De esta manera el nuevo orden no aceptaría la propiedad privada seria colectiva y monetaria mente el defendía la idea de la dictadura del proletariado en donde los obreros tomarían el poder y governarian ellos. El fin ultimo seria la disolución de las clases sociales y la disolución de los estados. dijo:Sus Representantes: Marx Engels Socialismo Cristiano(Mira hasta donde quiere meter mano la iglesia) Fue un socialismo posterior al anarquismo. Nació a fines del S. XIX por medio de un papa Leon XIII que escribió una encíclica. En ella el papa hace una critica al socialismo y al capitalismo entendiendo que ambos explotaban a la comunidad. El capitalismo deshumaniza al hombre porque lo hace materialista y el socialismo critico la lucha de clases. El papa propuso en cambio que los sistemas políticos deberá respetar a los derechos humanos, que se defienda la dignidad, los intereses de los trabajadores y evitar la violencia. Evita la injusticia de la explotación. dijo:Sus Representantes: Papa Leon XII Dentro de poco voy a dejar el resumen del capitalismo(espero que sepan valorar ya que fue todo tipeado por mi y me tomo bastante laburo resumirlo) DEJATE UN COMENTARIO DALE QUE SON GRATIS

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Revolucion Industrial
Revolucion Industrial
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/29/2009

Mi Post Nº5 1. Revolución Industrial El cambio que se produce en la Historia Moderna de Europa por el cual se desencadena el paso desde una economía agraria y artesana a otra dominada por la industria y la mecanización es lo que denominamos Revolución Industrial. En la segunda mitad del siglo XVIII, en Inglaterra, se detecta una transformación profunda en los sistemas de trabajo y de la estructura de la sociedad. Es el resultado de un crecimiento y de unos cambios que se han venido produciendo durante los últimos cien años; no es una revolución repentina, sino lenta e imparable. Se pasa del viejo mundo rural al de las ciudades, del trabajo manual al de la máquina. Los campesinos abandonan los campos y se trasladan a las ciudades; surge una nueva clase de profesionales. Algunos de los rasgos que han considerado definitorios de la revolución industrial se encuentra en el montaje de factorías, el uso de la fuerza motriz... además de los cambios que trajo: se pasa de un taller con varios operarios a grandes fábricas, de la pequeña villa de varias docenas de vecinos a la metrópoli de centenas de miles de habitantes. Esta revolución viene a ser un proceso de cambio constante y crecimiento continuo donde intervienen varios factores: las invenciones técnicas ( tecnología) y descubrimientos teóricos, capitales y transformaciones sociales ( economía), revolución de la agricultura y al ascenso de la demografía. Estos factores se combinan y potencian entre sí, no se puede decir que exista uno que sea desencadenante. Las enormes transformaciones económicas que conocerá Europa (comenzando estos cambios Gran Bretaña) a partir del siglo XVIII modificarán en gran medida un conjunto de instituciones políticas, sociales y económicas vigentes en muchos países desde al menos el siglo XVI que suelen denominarse como El Antiguo Régimen. El nombre fue utilizado por primera vez por dirigentes de la Revolución Francesa en un sentido crítico: los revolucionarios pretendían terminar con todo lo que constituía ese Antiguo Régimen. Aquí nos ocuparemos fundamentalmente de los aspectos económicos, aunque dando también las claves básicas para comprender las instituciones políticas y sociales de esta época. 2. El antiguo régimen Política y sociedad En cuanto a la política la forma del estado durante el Antiguo Régimen es la Monarquía Absoluta http://www.cnice.mecd.es/recursos/bachillerato/historia/rev_industrial/textos.htm - Absolutismo Texto. El rey considera que su poder es de origen divino (Dios ha delegado en él) y, por tanto, ilimitado (sólo responden ante Dios). Los monarcas absolutos concentran en sus manos el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial, mandan sobre el ejército y todas las instituciones del estado. El estado en su conjunto (incluyendo sus habitantes-súbditos) no son sino una propiedad personal del Rey. Las sociedades del Antiguo Régimen se caracterizan por tener una población estancada, sometida periódicamente a las llamadas crisis de subsistencia, Texto y que aún no han conocido la revolución demográfica que hará crecer la población europea a ritmos nunca antes conocidos. Se trata de una sociedad formada por grupos muy cerrados: la sociedad estamental. La sociedad estamental se caracteriza por la desigualdad legal entre los diferentes grupos sociales o estamentos. De un lado distinguimos el grupo de los Privilegiados, constituidos por la nobleza y el alto clero, que poseían enormes riquezas provenientes de las rentas de la tierra y gozaba de exenciones fiscales -estaban excluidos del pago de varios impuestos-, eran juzgados según leyes distintas a las del pueblo, y se reservaban los cargos más importantes del ejército, la iglesia y el estado. De otro lado tendríamos al estamento no privilegiado (o tercer estado), que no era un grupo nada homogéneo, pues cabían en él, desde ricos comerciantes y banqueros (que nada envidiaban a la nobleza en cuanto a riqueza) hasta el más humilde de los campesinos, pero que tenían en común el hecho de ser quienes sostenían económicamente el país con su trabajo, y el estado con sus impuestos. El tercer estado constituía habitualmente 9/10 de la población, de ellos la mayoría campesinos pobres. La economía Las economías tienen una fortísima base agraria: dos tercios, incluso tres cuartos de la población se ocupan de tareas agropecuarias. Se trata de una agricultura en general caracterizada por su bajísima productividad, por estar dirigida al autoconsumo (el campesino piensa fundamental en alimentarse directamente el mismo y sus familias con el producto de sus tierras) y no a la comercialización, y por la utilización de técnicas y herramientas que apenas han conocido cambios en varios siglos: la utilización del arado romano sigue siendo general en casi toda Europa y el mantenimiento del barbecho (dejar sin cultivar cada año un tercio o la mitad de las tierras para que esta recupere sus nutrientes) en la rotación de cultivos como técnica de fertilización de las tierras. Además en muchas zonas se conservan estructuras del llamado régimen señorial típicas de la Edad Media: muchos campesinos en teoría hombres libres, debían sin embargo pagar impuestos a su señor (normalmente algún gran propietario de la zona con un título de nobleza o algún cargo eclesiástico) en forma de pagos en moneda, en especie (una parte de la cosecha) o personal (trabajando gratis durante varias jornadas en las tierras del señor). Además estos campesinos debían aceptar la autoridad judicial del señor y estaban obligados a utilizar (pagando) el molino o el lagar, e incluso a pedir su autorización para casarse. Todavía en el siglo XVII en muchas zonas de Europa esos campesinos tenían prohibido moverse de sus tierras y buscar otro trabajo, obligación que heredaban sus hijos. Sin embargo este sistema señorial se había debilitado con la peste que diezmó la población europea desde fines del siglo XIV : los señores debieron "aflojar" la presión sobre los campesinos. En los siglos XV y XVI, con la mayor circulación monetaria muchos campesinos cambiaron sus obligaciones por pagos en dinero. Además las monarquías absolutas recortaron el poder de los señores, en especial su capacidad para ejercer justicia y cobrar impuestos. De esta manera, mientras en algunos países del este de Europa el régimen señorial sigue vigente de lleno, en Gran Bretaña ya casi ha desaparecido, lo que es considerado por muchos historiadores como favorable para la modernización de la agricultura y de la economía en general que se producirá en este país a partir el siglo XVIII. Esta economía agraria atrasada convive en muchas zonas con un importante desarrollo urbano y comercial dinamizado por los grandes descubrimientos geográficos pues, desde mediados del siglo XV, exploraciones portuguesas y castellanas revolucionan el conocimiento geográfico y científico en general, incorporando a la cultura europea nuevas tierras, mares, razas, especies animales y vegetales... Primero serán las costas africanas, luego el descubrimiento de América, posteriormente las tierras del Pacífico, de forma que a finales del siglo XVIII apenas quedaban por descubrir el interior de África y las zonas polares. Pronto algunos países europeos construirán enormes imperios coloniales basándose en su superioridad técnica (armas de fuego) que servirán, inicialmente, para animar el comercio europeo con inmensas cantidades de oro y plata (monedas) y ya desde el siglo XVIII se incorporan enormes plantaciones de tabaco y azúcar, que junto al comercio de especias y a la trata de negros, servirán para enriquecer enormemente a las burguesías mercantiles de algunos países europeos. Pero este panorama de cambios hay que matizarlo, destacando, por ejemplo, la pervivencia de los gremios dentro de las actividades artesanales: los trabajadores de cualquier sector artesanal en una ciudad (zapateros, tejedores, alfareros...) estaban obligados a formar parte de una organización, el gremio, que controla toda la actividad que se desarrolle en esa ciudad, de manera que las mercancías fabricadas en otros lugares no puedan entrar en su ciudad. El gremio fijaba de una forma rígida horarios, precios, salarios, herramientas, número de trabajadores por taller..., e impedían cualquier avance técnico u organizativo que pudiese dar ventaja a unos talleres sobre otros. Por estas razones los nuevos regímenes liberales prohibirán la existencia de gremios como organismos incompatibles con economías basadas en el progreso tecnológico continuo que deriva de la competencia y el libre mercado. El comercio encontraba numerosos obstáculos a su desarrollo como eran la existencia de multitud de aduanas interiores o la mala calidad de los transportes terrestres que sólo mejorarán con la construcción de los primeros ferrocarriles. 3. Factores de la revolución industrial La denominada Revolución Industrial tuvo su origen en Gran Bretaña desde mediados del siglo XVIII. Uno de los aspectos más discutidos del estudio de este proceso radica en la explicación de por qué tuvo lugar primero en Gran Bretaña y no en otros países. Se trata por tanto de pasar revista de una forma sucinta a los principales rasgos de este país en los momentos del "despegue" del proceso industrializador. Factores políticos Un régimen político estable, la monarquía liberal, que desde el siglo XVII es el sistema político imperante (mientras en otros países de Europa se refuerza la monarquía absoluta), y que se mantiene libre de las revoluciones que aquejan a otros países europeos. Las numerosas guerras en las que se vio envuelto el Reino Unido durante los siglos XVIII y XIX no provocaron daños en territorio británico. La insularidad actuó en este sentido como una barrera de protección a la que se unía el desarrollo de una poderosa flota de guerra que mantendrá su hegemonía mundial durante los siglos XVIII y XIX. La existencia de una moneda estable y un sistema bancario organizado: el Banco de Inglaterra fue creado ya en 1694. Estas condiciones no se darán en otros países europeos hasta finales del siglo XVIII. Factores sociales y económicos Abundancia de capitales, procedentes, en parte, del dominio comercial británico, pues desde el siglo XVII la marina mercante británica en dura competencia con los holandeses se ha hecho con el control de buena parte de los intercambios comerciales de otros continentes con Europa. El comercio de productos como el te o el tabaco, y el tráfico de esclavos, había permitido la creación de enormes fortunas, en manos de comerciantes y banqueros. Este comercio colonial proporcionaba a Gran Bretaña materias primas y mercados donde vender sus productos manufacturados. Incremento sostenido de la capacidad para producir alimentos por parte de la agricultura británica que está conociendo un importante desarrollo, la denominada revolución agraria, desde la aprobación de leyes que permiten el cercamiento de las propiedades. Existencia de una abundante mano de obra. La población británica crece a gran ritmo a causa fundamentalmente de los cambios en la agricultura: el suministro constante y creciente de alimentos va terminando con las crisis demográficas. Parte de esa población en crecimiento emigrará a las ciudades y formará la masa de los trabajadores industriales. La mayor libertad económica a causa de la debilidad relativa con respecto a otros países de organismos como los gremios que suponían un freno a cualquier innovación en las actividades industriales. No es casual que fuese un británico, el escocés Adam Smith, autor de La Riqueza de las Naciones, quien hiciese la más destacada e influyente defensa de la libertad económica: para Adam Smith la mejor forma de emplear el capital para crear riqueza es aquella en la cual la intervención de los gobiernos es lo más reducida posible. La mano invisible del mercado asigna siempre de la forma más eficiente los recursos económicos de un país. Abundancia de emprendedores entre los comerciantes y los grandes propietarios de tierra. Una aristocracia que permite y premia las innovaciones y la creación de riqueza, en contraste con la nobleza de otros países, más tradicional, apegada a la tierra y que desprecia cualquier forma de trabajo productivo. Menor peso de los impuestos al comercio en el mercado interno: en Gran Bretaña el peso de los impuestos interiores era muy reducido comparado con otros países europeos donde era muy común encontrarse aduanas interiores cada pocos kilómetros lo que convertía al comercio en una actividad poco productiva. Puede decirse que en Gran Bretaña existía ya un mercado nacional que en otros países sólo existirá cuando se eliminen las aduanas interiores y se cree una importante red de ferrocarriles. Factores geográficos Abundancia de hierro y, sobre todo, de carbón. El hierro se encontraba en los Montes Peninos, mientras que el carbón abundaba tanto en Inglaterra como en Gales y Escocia. De hecho, después de tres siglos de explotación, Gran Bretaña sigue teniendo enormes reservas de carbón. En las proximidades de las minas de carbón se concentrará gran parte del potencial industrial británico en especial con el nacimiento de una fuerte industria siderúrgica básica para proporcionar metales baratos para la construcción de máquinas, ferrocarriles, infraestructuras. Fácil y constante suministro de agua como fuente de energía, pues el clima, lluvioso, superando de promedio los 1.000 mm anuales y sin estación seca, proporciona corrientes de agua numerosas y constantes. La energía hidráulica desempeñará un importante papel en los años previos a la difusión de la máquina de vapor. El factor "insular": abundancia de puertos que facilitan el comercio nacional e internacional. Este factor unido a la existencia de muchos ríos navegables (y canales que se construirán) favoreció la creación muy temprana de un mercado nacional con las ventajas que supone contar con un mercado de gran tamaño a la hora de acometer inversiones. 4. El mundo rural Los sistemas tradicionales La formación de las aldeas fue especialmente activa en Europa durante la Edad Media. El emplazamiento se elegía en función de la cercanía a las vías de comunicación y, generalmente, a los cursos de agua. Deforestado el bosque, las tierras cultivadas se extendían alrededor de la aldea, formando un anillo, más o menor regular, condicionado por el relieve del terreno. Divididas en parcelas, se sembraba en ellas cereal y legumbres fundamentalmente, base de la alimentación campesina. Más allá de los campos de cultivo, se extendía un segundo cinturón formado por montes, donde pastaba el ganado, y el bosque, fuente muy importante de recursos, del que se obtenían leña y madera, miel y cera, frutos secos y la caza. Este segundo anillo –montes y bosque- constituía las tierras comunales, que eran explotadas colectivamente por toda la aldea, de modo que el terreno no estaba parcelado. En los cultivos predominaba la agricultura de temporal, puesto que la de regadío, especialmente importante en los países del sur, se reducía a las zonas inmediatas a los ríos. La explotación requería el acuerdo de los vecinos y se hacía de la manera siguiente: se dividía todo el terreno cultivable en grandes espacios llamados hojas y en cada una de ellas cada vecino debía tener, al menos, una parcela. En una de estas hojas se sembraba cereal en invierno (trigo o cebada), en otra cereal en primavera (avena o centeno), quedando la tercera sin cultivar, es decir en barbecho. Recogida la cosecha de trigo en agosto, se introducía el ganado de la aldea en los campos. Allí pastaba aprovechando los tallos secos del cereal cosechando (rastrojos), y abonaba el terreno. En la hoja donde se había sembrado en primavera (avena o centeno) se sembraba en invierno (trigo), ya que la tierra no había sufrido tanto desgasto. Para completar el circulo, en los campos que habían descansado se sembraba en primavera. De este modo, trigo, barbecho y avena iba rotando, alternándose en las tres hojas. Esto permitía por una parte, regenerar el suelo y, por otra, complementar la dieta al añadir productos ganaderos (leche y grasas, sobre todo). Como consecuencia de este tipo de explotación (rotación trienal) las parcelas estaban situadas de manera dispersa y eran de tamaño reducido tras las sucesivas divisiones de generación en generación. Además, el rendimiento de la tierra era bajo, puesto que cada parcela daba sólo dos cosechas cada tres años. La reforma agraria y la revolución agrícola A partir del primer tercio del siglo XVIII, los sistemas de explotación tradicional fueron modificándose como consecuencia de la aparición paulatina de innovaciones técnicas y de cambios en la distribución de la propiedad. Estas novedades se experimentaron por primera vez en el este de Inglaterra (en el condado de Norfolk) y se difundieron después a los países de mediterráneos, las innovaciones fueron más tardías y consistieron, sobre todo, en una mejora, diversificación y ampliación de los regadíos. En la Europa septentrional, el barbecho fue sustituido por la rotación de cultivo complementarios. Los tubérculos (nabos, papas) y los forrajes (trébol), para alimentar el ganado, podían ser introducidos en las rotaciones sin agotar la tierra, intercalándose con el cereal, según el siguiente ciclo: trigo-nabos-cebada-trébol. De este modo, la tierra se regeneraba sin necesidad de dejar de producir. Junto con la papa, otros productos originarios de América, y ya conocidos con anterioridad, se difundieron en este periodo. Es el caso del maíz, empleado como forraje, o los pimientos, cultivados en huertas. La supresión del barbecho supuso la desaparición del sistema de explotación colectiva, basada en la división de hojas, y también del ganado que pastaba en los rastrojos. Éste fue sustituido por la ganadería en establos, alimentada ahora con el forraje cosechado. Simultáneamente, se produjo una reforma de la estructura de propiedad de la tierra. En Gran Bretaña, el parlamento aprobó las leyes de crecimiento ("Enclosure Acts", por las que se legalizaron múltiples apropiaciones realizadas por los grandes terratenientes ("gentry" en las tierras comunales – montes y bosques– para su presunta mejora o puesta en cultivo. En Francia o España, las tierras de la Iglesia fueron expropiadas, subastadas y adquiridas por la nobleza y la burguesía (venta de bienes nacionales o desamortizaciones). Se produjo así una concentración parcelaria, que permitió ampliar el tamaño de las parcelas y hacer rentable de este modo la mecanización de las explotaciones. La sembradora de Jethro Tull (17301 permitía ahorrar semillas y mano de obra. La segadora de Mackormirck (1830), tirada inicialmente por caballos, realizaba el trabajo equivalente de un elevado número de personas provistas de las tradicionales hoces y guadañas. La trilladora de Turner (1831) quitaba el trabajo a decenas de jornaleros, separando eficazmente la paja del grano. Su introducción en los campos ingleses provocó en la década de los treinta una serie de revueltas campesinas que, entre otras ocasiones, llevaron a la destrucción de estas máquinas. El conjunto de innovaciones perjudicó notablemente a los campesinos, sobre todo a jornaleros y pequeños propietarios. Suprimidas las zonas comunales de pastos, reducido el bosque, incapaces de hacer frente a la competencia de las máquinas, sus posibilidades de subsistencia eran mínimas. En muchos casos, la única solución posible era la venta de propiedades a los terratenientes y el éxodo rural hacia las ciudades, es decir, su proletarización. Éste fue el precio de la modernización de las explotaciones. Los campesinos eran conscientes del perjuicio que les acarreaban los cercamientos y presentaron quejas a los tribunales de justicia, que no fueron admitidas porque las leyes del parlamento defendían los intereses de los grandes propietarios. Encontramos un ejemplo de ello en 1797 en la aldea de Raunds, en el condado de Northampton, situado a unos 70 Km. al norte de Londres. La figura del propietario se asimilo a la de un empresario rural (burguesía agraria) al invertir en la compra de tierras, la mecanización o la mejora de los terrenos, como por ejemplo el drenaje de zonas pantanosas. El resultado fue el aumento de la producción (rendimiento) y la producción (rendimiento) y la productividad (menor número de trabajadores y mayor volumen de cosecha), la especialización de los cultivos, cuyo precio se abarato notablemente, y la orientación de la producción hacia el mercado, en lugar del autoabastecimiento tradicional. Por último, la libertad de contratación hizo descender el salario de los jornaleros, en tanto que el importe de los contratos o arrendamiento se debía pagar en metálico y no en especie como antes, con lo que los campesinos se vieron atrapados por la caída de los precios, que les impedía reunir el dinero suficiente para hacer frente a la renta fijada. 5. Maquinismo y desarrollo industrial Uno de los elementos sustanciales de la mecanización y modernización industrial fue la aplicación de un nuevo tipo de energía: el vapor, cuya producción requería carbón. La máquina de vapor del escocés James Watt (1782) se convirtió en el motor incansable de la Revolución Industrial. El sector algodonero La introducción de máquinas automáticas, movidas por la fuerza expansiva del va por, para la fabricación industrial se produjo por primera vez en Inglaterra, en el sector textil del algodón En los años anteriores a la Revolución Francesa, ya se ha habían puesto a punto las principales innovaciones que afectaron a las dos operaciones básicas del sector: hilado y tejido. El hilado de lana o algodón se había realizado hasta entonces con la rueca. En 1764 la "Jenny", de Heargraves, desarrollaba un mecanismo aprovechando el movimiento de una rueca, accionada mediante una manivela, para obtener simultáneamente varias bobinas de hilo, con lo que se multiplicaba la producción. La "waterframe" de Arkwnght (1769), sustituía la energía humana por la hidráulica. La rueda que accionaba la máquina se movía como una hélice, impulsada por un chorro de agua. El desarrollo de la hilatura del algodón estimuló la modernización del telar. El telar manual tradicional constaba de un entramado de hilos por el que se hacía circular un lado a otro. La bobina se pasaba de mano a mano por lo que la anchura de la tela quedaba limitada a la envergadura del tejedor. En 1733, J. Kay ideó un procedimiento automático para lanzar la bobina, la "lanzadera automática", lo que permitía fabricar piezas más anchas, y se ahorraba la mitad tiempo. Por fin, en 1781, Cartwright aplicó el movimiento de vaivén de la máquina de vapor a vanos telares, con lo cual nació el "telar mecánico". Hacia 1815, los telares mecánicos, aún en frase experimental, eran minoría frente a los telares manuales. Sólo había 2400 en toda Inglaterra. Durante la década de 1820, la cifra se multiplicó por diez. En 1850 había unos 250 000 telares, y, de ellos, unos 200 000 eran mecanizados. El hecho de que las novedades señaladas correspondiesen a la industria de algodón, y no a la de la lana, que era la más difundida hasta entonces, pudo deberse a la mayor resistencia y elasticidad de la fibra vegetal. Además existía algodón abundante y barato en las colonias de Norteamérica debido al trabajo esclavo y, más tarde, en India. Desde de 1701 quedó prohibida en Inglaterra la importación de tejidos estampados de algodón en India. Hasta 1750 la supremacía de las telas de este origen era incuestionable, pero se vendían como productos de lujo para gente rica. En esa época, del total de exportaciones inglesas, el 46% era de lana y el 26% de cereales. En 1800 el 28.5% era de lana y el 24% era de algodón. En 1810, los tejidos de algodón habían superado a los de lana. Por fin, a principios de la década de 1830, las exportaciones de algodón no sólo superaban cuatro veces a las de lana, sino que además constituían la mitad del total de las exportaciones británicas. Los talleres artesanales no reunían las condiciones necesarias para albergar las máquinas. Éstas se concentraron en grandes naves destinadas exclusivamente a la producción: las fábricas. La industria algodonera fue el primer sector en el que se invirtieron los capitales obtenidos en el comercio y la agricultura. Además, dio lugar a la mecanización industrial, cuyos efectos positivos y negativos se dejaron sentir rápidamente. Las exposiciones universales (desde la de Londres de 1851) se convirtieron en e1 escaparate de todas las novedades, lo que agilizó la difusión de las nuevas máquinas. La multiplicación de la producción redujo considerablemente los costos: en 1812, los costos de producción de hilo de algodón eran una décima parte de los de 30 años después. La consecuencia inevitable fue el abaratamiento de los precios y la extensión de las ventas. Sin embargo la supervisión de los telares automáticos, para lo que no se requería fuerza, pasó a ser realizada por niñas, cuyas pequeñas manos podían desenvolverse bien para limpiar y engrasar entre los engranajes de las máquinas. Los salarios que se les pagaba eran mucho más reducidos y las jornadas más largas, a la vez que el ritmo de trabajo era marcado por las pausas obligatorias de la máquina. El sonido de la sirena fue otra de las aplicaciones de la máquina de vapor. Los grandes beneficios obtenidos buscaron pronto otros objetivos. La industria algodonera sirvió de motor para el desarrollo de la industria química: blanqueado (lejías, detergentes a base de cal y sales), tinturas, fijadores, no ya de origen vegetal o animal como se utilizaban anteriormente, sino a partir de combinaciones de elementos minerales tratados convenientemente. La industria textil algodonera se concentraba en el noroeste de Inglaterra, alrededor del condado de Lancaster (Lancashire), en ciudades como Leeds, Manchester o Chester y el puerto y centro comercial de Liverpool, una zona bien comunicada y dotada de ríos, necesarios para mover las hiladoras que se empleaban en el siglo XIX. La mecanización textil se difundió en el continente –Francia, Bélgica, la Confederación Germánica o España (Cataluña)– desde 1830, a medida que iban caducando las patentes. Mientras que en Inglaterra el telar mecánico se impulso entre 1834-1850, en el resto de las zonas no lo hizo hasta 1870, coexistiendo hasta entonces con el manual. La Revolución de los transportes: el ferrocarril, el barco de vapor y el desarrollo siderúrgico El ferrocarril, es decir, los vagones que circulaban sobre unas vías de hierro, eran utilizados ya en el siglo XVIII para la extracción minera. En 1825 Stephenson aplicó la maquina de vapor capaz de desplazarse (locomotora) como fuerza de tracción para arrastrar estos vagones. que antes eran tirados por caballos y personas. La idea de desplazarse así por vía terrestre supuso la aparición del ferrocarril moderno, como medio de transporte para mercancía personas. El ferrocarril permitía transportar materias pesadas con una rapidez antes impensable de 32 a 40 Km. (debemos tener en cuenta que 40 Km. era la distancia que solía recorrer un caballo en una jornada). La revolución de la velocidad acorto extraordinariamente el tiempo de los desplazamientos y permitió vertebrar el comercio interior, escasamente desarrollado hasta entonces. El volumen de los intercambios se multiplicó. Hacia l870 ya habían construido dos tercios de la red ferroviaria británica, la más extensa y densa de Europa. En el continente, los más desarrollados eran los ferrocarriles de Bélgica y Holanda, favorecidos por su condiciones orográficas: no existía en sus trazados un solo túnel. El caso opuesto era el de Suiza, cuyos túneles alpinos dificultaban la construcción. El resto, Alemania e Italia en sus albores como naciones, Francia o España, alianzaban sólo un tercio de la extensión de la red que tendrían en vísperas de la Primera Guerra Mundial. En Estados Unidos, el final de la Guerra de Secesión, en 1865, marco el punto de gran expansión ferroviaria, que le llevaría a destacarse como la red más extensa del mundo. La fuerza del vapor se empleó también en la navegación. Los experimentos transoceánicos iniciados hacia 1840 sufrieron algunos percances. Las hélices tenían dificultades para adaptarse al oleaje. Como consecuencia, los vapores de rueda trasera se desarrollaron para la navegación fluvial, mientras que para el tráfico marítimo se empleaban buques mixtos, dotados de dos grandes ruedas laterales movidas a vapor, pero conservaban la estructura de mástiles y velas que les permitía, además, desplazarse impulsados por el viento. Simultáneamente, y a pesar de los contratiempos, se van acorazando con hierro o, incluso, se fabrican totalmente de hierro, lo que permite aumentar el tonelaje y la velocidad. No obstante, durante todo el siglo los nuevos barcos a vapor coexistían con los grandes veleros ("clippers". La aparición del ferrocarril y del barco de vapor estimuló extraordinariamente la demanda de hierro. La fabricación de vías, locomotoras, vagones y barcos disparó definitivamente la industria siderúrgica. Además, la siderurgia y la aplicación del vapor a la industria incrementaron las necesidades de carbón. Su explotación masiva abarató el precio, con lo que se fue extendiendo para el uso doméstico (cocinas y calefacción). Las innovaciones introducidas a lo largo del siglo XVIII se realizaron en dos campos: la mejora de la combustión en el carbón y la mayor calidad del producto final en el hierro. En cuanto al primero, se consagró como combustible un tipo de carbón, "coque" (hulla refinada), capaz de producir elevadas temperaturas. La combustión se avivaba con la inyección de aire caliente. En cuanto al segundo, se ideó la técnica del "pudelado" (1784), consistente en batir la masa de metal incandescente, con lo que se obtenía un hierro más maleable. Mediante el "laminado" (1783), la masa de hierro fundido se transforma en barras al pasar por unos rodillos, lo que facilita su utilización industrial. 6. Cambios Sociales Aunque la industrialización va a producir enormes transformaciones en la sociedad británica como el crecimiento de la llamada clase burguesa, o el éxodo rural producto de la revolución agraria, sin embargo quizá los dos fenómenos sociales más dignos de estudio sean el espectacular crecimiento demográfico y el nacimiento de una nueva y masiva clase trabajadora formada por los obreros de las nuevas industrias. La industrialización va a provocar un crecimiento de la población sin precedentes en la historia de la humanidad conocido como la Revolución Demográfica. Los cambios en la industria, la agricultura y los transportes produjeron un aumento espectacular de la riqueza (que se traduce fundamentalmente en una mejor alimentación) que se reflejó en un crecimiento notable de la población que servirá para multiplicar los habitantes de Europa en muy pocos años e incluso para poblar con emigrantes otros continentes. La disminución de algunas de las más temibles epidemias que habían azotado Europa durante siglos, ciertas mejoras sanitarias e higiénicas ( como el descubrimiento de la primera vacuna por el doctor Edward Jenner en 1796 que protegía contra la viruela) y, sobre todo, una mejor alimentación con el fin de las crisis de subsistencia, están entre las causas de ese crecimiento demográfico. Este aumento de la población fuerte y sostenido explica el enorme crecimiento de las ciudades británicas a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Las transformaciones sociales: la sociedad en clases Hasta el siglo XVIII, la sociedad estaba dividida en estamentos, grupos prácticamente cerrados a los que se accedía por nacimiento. A cada uno le correspondía desempeñar un papel distinto en la sociedad: la defensa militar correspondía a la aristocracia, la función espiritual, que incluía la cultura y la enseñanza, era desempeñada por el clero, y la función de proporcionar la manutención, derivada del trabajo, era atribuida al denominado tercer estado. Las sucesivas oleadas revolucionarias y los cambios económicos provocarán intensas transformaciones. Las leyes particulares de cada estamento desaparecerán y, con ellas, los estamentos, pues todos los individuos serán considerados iguales ante la ley. Incluso ante la muerte: la Revolución Francesa difundió el sistema de decapitación mediante la guillotina, que igualaba en el cadalso a reyes y miserables, a aristócratas y plebeyos. Sin embargo, las diferencias de riqueza se hicieron cada vez más acusadas. La sociedad quedó dividida en clases, y mientras los grupos superiores se enriquecían considerablemente y llevaban una vida de lujo, la mayoría de la población vivía en condiciones deplorables, en el límite de la subsistencia. Entre ambos, un grupo, la clase media, atendía negocios familiares en las ciudades o explotaciones propias en los campos. Así, la nueva sociedad quedaba dividida en tres grandes grupos: clases superiores, medias y bajas. *Clases superiores. Estaban formadas por dos grupos de distinto origen: la aristocracia y la alta burguesía. La nobleza, aun perdiendo privilegios y derechos señoriales, se había visto beneficiada por la consolidación y ampliación de sus propiedades tras las desamortizaciones v cercamientos. El término burguesía aludía en esta época a los grupos dedicados a los negocios (finanzas, comercio o industria), de los que eran propietarios total o parcialmente. A la alta burguesía pertenecían los grandes banqueros, los constructores del ferrocarril, los empresarios del sector textil, la minería o la siderurgia, los propietarios de compañías navales y de astilleros, los especuladores enriquecidos con la construcción inmobiliaria, etc. Entre aristócratas y burgueses enriquecidos se fue produciendo un acercamiento, cada vez mayor, intensificado por lazos familiares por vía matrimonial y la identificación económica e ideológica: eran partidarios de la defensa de la propiedad, el orden social, una moral conservadora de fundamento católico e, incluso, llegaron a tener gustos y costumbres afines. Aristocracia y alta burguesía eran los únicos grupos que ejercían sus derechos de participación política, exceptuando los cuadros militares superiores y las profesiones liberales (catedráticos, médicos, abogados). Todos ellos componían el bloque con el que se formaban los gobiernos y los restringidos parlamentos del liberalismo moderado. *Clases medias. En ellas se incluyen los grupos de la llamada pequeña burguesía, formada por tenderos y comerciantes, de telas y ultramarinos principalmente. Estos últimos se sustituyeron al comercio artesanal de los talleres y la venta ambulante. En las décadas finales de siglo aparecieron, en algunas grandes ciudades como París, los primeros grandes almacenes, que pondrán en peligro la continuidad de los pequeños tenderos. También se incluían en este grupo los propietarios de negocios de tipo familiar, con un reducido número de trabajadores, dedicados sobre todo a objetos de consumo, como pequeñas empresas textiles, de calzado, confección, mueble o alimentarias. Por su nivel de renta, también deberían incluirse aquí las profesiones liberales y los cargos militares de alto rango, salvo por la peculiaridad ya señalada: gozan de derechos políticos en un sistema de sufragio restringido. En las zonas rurales, corresponderían también a las clases medias los trabajadores que labran sus propias tierras y que, ocasionalmente, emplean trabajadores agrícolas. A menudo se trata de herederos que se hacen cargo de las tierras familiares mientras que el resto de los hermanos busca trabajo en las ciudades. *Clases bajas. Los trabajadores constituían la mayor parte de la población, como había sucedido siempre. La novedad fue, sin embargo, la aparición del proletariado, constituido por los emigrantes rurales convertidos en obreros de las fábricas, las minas o la construcción, y cuyo único sustento proviene de su fuerza de trabajo, alquilada a cambio de un salario. La única seguridad para su futuro es su prole, es decir, el número de hijos, muchos de los cuales trabajaban desde cortas edades. Ante la precaria situación laboral, un accidente, un despido, el cierre de la fábrica o la vejez, podían significar la ruina de las familias. Las condiciones de vida de los obreros Precisamente en algunas de estas ciudades el crecimiento rápido, desordenado y sin criterios surgirán enormes suburbios superpoblados, sucios y conflictivos donde las epidemias de tifus o cólera se convierten en algo habitual. Estos suburbios surgían muchas veces en torno a una fábrica: estaban formados por los barracones donde vivían los operarios de esa fábrica. Sin entrar en el conocido debate de si la industrialización mejoró o empeoró las condiciones de vida de los trabajadores, si que puede intentarse describir las situación en la que vivían estos obreros, que puede calificarse en general como muy mala, así como sus condiciones laborales habría que describirlas como espantosas: fábricas sucias, húmedas, oscuras, poco ventiladas y ruidosas http://www.cnice.mecd.es/recursos/bachillerato/historia/rev_industrial/textos.htm - Salud (condiciones causadas por la presencia en ellas de las máquinas de vapor y por la nula preocupación de los patrones por las condiciones laborales de sus empleados). En estas fábricas poco sanas y peligrosas era habitual que sus obreros pasasen de doce a catorce horas diarias, trabajándose incluso sábados en jornada completa, y domingos hasta mediodía. La concentración de obreros en las fábricas es la que hace posible que estos trabajadores tomen conciencia de su situación y vean que mediante acciones colectivas podrían tratar de mejorar sus condiciones de vida. El sistema de fábricas se encuentra por tanto en el origen del movimiento obrero. La industrialización impulsó también el trabajo de mujeres y niños de muy corta edad, pues si antes en muchos oficios la fuerza del trabajador era un factor clave, ahora la fuerza la realizan las máquinas. Los empresarios fomentaron el trabajo infantil y femenino porque mujeres y niños recibían salarios dos y tres veces inferiores a los de los hombres. Los niños fueron empleados en la industria textil, en las minas, en la industria siderúrgica: durante el siglo XVIII no hubo normas que regulasen el empleo infantil. Para hacerse una idea de las dimensiones alcanzadas por esta explotación basta con citar la existencia de una ley del parlamente británico que en 1833 ("The Factory Act", 1833) dejaba la jornada laboral de los niños de nueve a trece años en "sólo" nueve horas diarias, y de trece a dieciocho años el trabajo estaba fijado en diez horas y media (la jornada duraba para ellos doce horas, pero con hora y media reservada para las comidas). Todavía en 1.891, una ley que pretendía luchar contra abusos en la explotación infantil se limitó a elevar la edad mínima de trabajo de los diez a los once años. De hecho, apenas se detectan preocupaciones sociales durante la segunda mitad del siglo XVIII pues estas condiciones se aceptan como normales. Ya en el siglo XIX investigaciones parlamentarias, protestas sindicales o conocidos relatos como los de Dickens en "Tiempos Difíciles", pusieron de manifiesto la dureza de la vida de los obreros industriales. Protestas obreras Ludismo Aunque desde los inicios de la industrialización se registra una notable oposición de los obreros artesanos a la introducción de máquinas, las primeras formas de protesta obrera se detectan en Gran Bretaña en la segunda década del siglo XIX cuando surge el conocido Movimiento Ludita (o Ludismo), nombre que deriva de un personaje real o inventado, un obrero, Ned Ludd, cabecilla de este movimiento de protesta que se canalizaba hacia la destrucción de la maquinaria, y que pronto se extenderá por varios condados de Inglaterra donde la industria textil se había convertido en la principal manufactura. Las Guerras Napoleónicas de años posteriores hicieron saltar en varias ocasiones nuevas protestas luditas. Cartismo El llamado Movimiento Cartista supone una versión más organizada del Movimiento Obrero y que se desarrolla entre 1837 y mediados del siglo XIX. Debe su nombre a la denominada Carta del Pueblo, documento que llegó a conseguir la firma de cientos de miles de obreros y que era una petición elevada al Parlamento en la que se pedía el Sufragio Universal, el voto secreto, la igualdad en el valor de los votos... En definitiva, revelaba el deseo de democratización del sistema político británico: el movimiento obrero desea participar en el juego político y desde ahí mediante la presentación de leyes en el Parlamento, mejorar las condiciones de vidas de los obreros industriales. Desde mediados de siglo el movimiento irá perdiendo fuerza progresivamente, aunque paradójicamente, en años posteriores, el Parlamento Británico adoptará la mayor parte de las peticiones recogidas en la Carta del Pueblo. Hay que recordar que la legislación británica (leyes aprobadas en 1799 y 1800) prohibía de una forma terminante la formación de asociaciones obreras, pues se consideraba que estas asociaciones chocaban con el espíritu del liberalismo económico: debía ser el mercado quien fijase los salarios y no la presión de los sindicatos. Pero a pesar de estos obstáculos legales surgieron diversas formas de asociacionismo obrero sostenidas por las cuotas que pagaban los trabajadores y que pretendían, ante todo, ofrecer protección para los asociados en caso de accidente o enfermedad. A partir de 1.824 las leyes británicas autorizan el asociacionismo obrero que darán origen a lo que podemos considerar los primeros sindicatos de obreros, las llamadas Trade Unions en las que, en principio se unían los trabajadores con un mismo oficio en una localidad. En los años treinta esas asociaciones profesionales y locales se irán uniendo entre sí hasta formar enormes asociaciones que a mediados de siglo agrupaban a cientos de miles de obreros británicos de todos los oficios. La huelga, la negociación colectiva pacífica y, cuando lo permitan las leyes electorales, la participación en política, serán los instrumentos de los que se valdrá el sindicalismo británico para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Marxismo Este temprano desarrollo del sindicalismo en Gran Bretaña es el causante probablemente del escaso éxito que tendrán las nuevas ideologías obreras revolucionarias (el marxismo y el anarquismo) que están naciendo a mediados del siglo XIX. Cuando Marx (líder del socialismo) y Bakunin (líder anarquista) funden la Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T.) en Londres, ésta tendrá un éxito importante en países como Francia y Alemania, mientras que en Gran Bretaña (país donde se fundó) nunca pudo competir con las Trade Unions. Leyes fabriles y obreras Durante mucho tiempo, mientras el capitalismo estuvo en su mayor auge, las leyes fueron opuestas a toda sindicalización y a toda protección efectiva de la clase trabajadora. Se pensaba que cualquiera intervención gubernamental o legal era opuesta a la libre empresa y a la libre contratación, que eran las bases socioeconómicas que entonces admitían los Estados capitalistas. En Francia, durante la época de la Revolución, la "Ley de Chapelier" disolvió los antiguos gremios de artesanos y prohibió las asociaciones profesionales. En Inglaterra, las asociaciones de dicho tipo también fueron disueltas en el siglo XVIII, y aún más, los excesos ocurridos durante la Revolución Francesa hicieron que en Inglaterra se dictaran, en 1799 y 1800, las "Combination Laws" (Leyes sobre Asociaciones) que prácticamente consideraban criminal todo sindicalismo. A cualquier trabajador que participara en una huelga o que ingresara a un sindicato, se le juzgaba por dos magistrados, y de encontrársele culpable, se le sentenciaba a tres meses de prisión. Las leyes contra conspiradores, por otra parte, podían ser esgrimidas contra las agrupaciones de trabajadores, y en tal caso las penas a los que se considera como violadores del orden, eran mayores. Pese a todo, la relativa impopularidad de tales leyes y la falta de un sistema policiaco adecuado, permitieron que algunos sindicatos continuaron existiendo dentro de un ambiente más o menos secreto. En 1824 se logro que el Parlamento dictara una ley según la cual no era criminal ser miembro de un sindicato, aunque este último todavía no era reconocido legalmente. La ola de huelgas que se produjo más tarde hizo, sin embargo, que los grandes intereses económicos, especialmente a los de los armadores de barcos, provocaran una reacción, que dio por resultado el debilitamiento del sindicalismo, aunque no su extinción. En 1834 se estableció el "Gran Sindicato Nacional Consolidado" que pretendió abarcar a trabajadores industriales y agrícolas, teniendo a Roberto Owen por principal sostenedor. Con ciertas ideas socialistas, pretendía que los sindicatos tomaran posesión de las grandes industria, bajo amenazas de huelga; pero el "Gran Sindicato" desapareció poco tiempo después, sin alcanzar sus metas. El sindicalismo británico progresó lentamente, y entre 1871 y 1875 las leyes inglesas concedieron reconocimiento a los sindicatos, con plena personalidad jurídica. En 1906 se dictó la "Ley sobre Conflictos Industriales", en virtud de la cual los sindicatos no podían ser sujetados a proceso judicial. Las huelgas de tipo general en Inglaterra ocurrieron en algunas ocasiones, y tuvieron variada suerte; algunas de ellas alcanzaron, no obstante, efectos considerables, y quizá por ello en 1927 se dictó la "Ley Sindical" que declaró ilícitas las huelgas generales. En la historia económico-social de la Gran Bretaña, las leyes de protección a los trabajadores no siempre tuvieron la misma amplitud. Al principiar el siglo IX, en 1802, apareció una de las primeras dichas leyes. Su objeto era limitar la jornada de trabajo e los niños a 12 horas, quienes debían contar además con medios educativos, y con dormitorios cómodos y limpios. Esto se refería sobre todo a los niños de los hospicios ingleses del sur, que eran enviados a trabajar a las fábricas del norte, casi dentro d una situación práctica de esclavitud. La ley de hecho no rigió, y al final resultó inoperante, ya que los empresarios de las fábricas, posteriormente, no tuvieron que recurrir a los niños de los hospicios, sino que pudieron contratar "niños libres". Poco más tarde se dictó otra "Ley sobre Fábricas", que prohibía emplear en labores textiles a niños menores de 9 años, mientras para los menores de 16, su jornada no podía exceder de 12 horas. Pero los efectos que el texto de la ley tenía impidieron que pudiera aplicarse realmente. Después de 1830, Inglaterra fue escenario de una gran agitación. Se proclamó públicamente que los trabajadores explotados en forma inicua, y el gobierno decidió investigar. Frutos de tal investigación fueron varios documentos que corroboraban la situación de miseria y de sujeción en que se tenía a todos los obreros ingleses. Con tal base, el Parlamento aprobó en 1833 una ley que prohibía a los niños de 9 años el trabajo en las fábricas de tejidos; los menores de 13 años tendrían una jornada no mayor de 12 horas; y se prohibía en general el trabajo nocturno. La ley no provocó entusiasmo entre los obreros, que siguieron insistiendo en que el trabajo no debía ser demasiado prolongado. Un paso más se dio en 1844, al prescribirse que las mujeres y los jóvenes no podían trabajar jornadas mayores de 12 horas, y al señalarse medidas de protección para el uso de maquinaria peligrosa. Posteriormente, el 8 de junio de 1847 aprobó el Parlamento una nueva norma en virtud de la cual la jornada máxima de trabajo, para mujeres y niños, no podría ir más allá de 10 horas diarias. Sin embargo, muchos dueños de fábricas frustraron los términos de la ley, de modo que los niños y las mujeres de hecho siguieron trabajando 12 horas. Poco más tarde, la jornada de 10 horas se hizo efectiva para todo mundo, incluso hombres. 7. Las nuevas teorías económicas: el liberalismo Mercantilismo El mercantilismo era una doctrina de pensamiento económico que prevaleció en Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII y que promulgaba que el Estado debe ejercer un férreo control sobre la industria y el comercio para aumentar el poder de la nación al lograr que las exportaciones superen en valor a las importaciones. El mercantilismo no era en realidad una doctrina formal y consistente, sino un conjunto de firmes creencias, entre las que cabe destacar la idea de que era preferible exportar a terceros que importar bienes o comerciar dentro del propio país; la convicción de que la riqueza de una nación depende sobre todo de la acumulación de oro y plata; y el supuesto de que la intervención pública de la economía es justificada si está dirigida a lograr los objetivos anteriores. Los planteamientos mercantilistas sobre política económica se fueron desarrollando con la aparición de las modernas naciones Estado; se había intentado suprimir las barreras internas al comercio establecidas en la edad media, que permitían cobrar tributo a los bienes con la imposición de aranceles o tarifas en cada ciudad o cada río que atravesaban. Se fomentó el crecimiento de las industrias porque permitían a los gobiernos obtener ingresos mediante el cobro de impuestos que a su vez les permitían costear los gastos militares. Así mismo la explotación de las colonias era un método considerado legítimo para obtener metales preciosos y materias primas para sus industrias. El mercantilismo tuvo gran éxito al estimular el crecimiento de la industria, pero también provocó fuertes reacciones en contra de sus postulados. La utilización de las colonias como proveedoras de recursos y su exclusión de los circuitos comerciales dieron lugar, entre otras razones, a acontecimientos como la guerra de la Independencia estadounidense, porque los colonos pretendían obtener con libertad su propio bienestar económico. Al mismo tiempo, las industrias europeas que se habían desarrollado con el sistema mercantilista crecieron lo suficiente como para poder funcionar sin la protección del Estado. Poco a poco se fue desarrollando la doctrina del librecambio. Los economistas afirmaban que la reglamentación gubernamental sólo se podía justificar si estaba encaminada a asegurar el libre mercado, ya que la riqueza nacional era la suma de todas las riquezas individuales y el bienestar de todos se podía alcanzar con más facilidad si los individuos podían buscar su propio beneficio sin limitaciones. Este nuevo planteamiento se reflejaba sobre todo en el libro "a riqueza de las naciones"(1776) del economista escocés Adam Smith. La riqueza de las naciones El mismo año en que las 13 colonias americanas proclamaban su independencia de Gran Bretaña, el escocés Adam Smith establecía las bases del liberalismo económico con la publicación del libro "Investigaciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones" (1776). En síntesis, esta obra postulaba: Crítica de las posiciones económicas vigentes la riqueza de un país no residía, como se pensaba, en la acumulación y atesoramiento de metales preciosos (mercantilismo), ni tan sólo en la producción agraria (fisiocracia). La riqueza de las naciones dependía de la capacidad productiva total de cada país entendida como la suma de los trabajos y esfuerzos individuales de los habitantes en todas las parcelas productivas: agricultura, industria y comercio. La riqueza generada por la producción nacional generaría el bienestar de sus habitantes. La formación de capital procedía del ahorro y de los beneficios obtenidos de la diferencia entre el precio de costo (materia prima, trabajo, energía...) y el precio de venta. El mercado fluye según el acuerdo individual del productor y el consumidor ("ley de la oferta y la demanda". Tanto estas relaciones como las de producción entre capital y trabajo debían ser libres y basadas en el mutuo acuerdo, resultado de la búsqueda del propio interés de cada parte. El Estado no debía intervenir en la economía, sino que su función estaría dirigida a garantizar el orden jurídico y los derechos individuales, la defensa del país y e1 mantenimiento de las estructuras básicas de transporte y comunicaciones mediante la realización de obras publicas. El funcionamiento espontáneo de la actividad económica implicaba la supresión de todas las normas que regulaban y dificultaban el intercambio en el Antiguo Régimen: barreras aduaneras y peajes interiores, derechos preferentes de venta de los grupos privilegiados, monopolios, propiedad amortizada. Incluso debía permitirse el librecambio entre las naciones. Las ideas de Adam Smith fueron divulgadas por sus discípulos y seguidores. Entre éstos se destaca David Ricardo (1792-1823), quien en 1817 formuló sus "Principios de economía política". En este estudio, su aportación más original sería la teoría del salario, según la cual los salarios debían permanecer bajos, ya que están regulados por las reyes naturales del mercado. Un aumento de los salarios por encima del nivel de subsistencia desencadenaría una mejora del nivel de vida y, consecuentemente, un aumento de la población trabajadora. Esto provocaría una mayor competencia entre la mano de obra, de lo que generaría una baja salarial, ya que en un sistema económico liberal, la abundancia siempre supone un descenso, bien de precios, bien de salarios. Las coincidencias entre liberalismo económico y liberalismo político eran totales. Ambas concepciones imaginaban el Estado o las naciones como una suma de individuos (sin tener en cuenta las clases). Basaban sus formulaciones en la defensa de las libertades individuales y de derechos e intereses particulares que, en un sistema de desigualdad manifiesta, favorecen siempre a los poderosos. El derecho al voto, por poner un ejemplo, pronto quedo reducido exclusivamente a 1os más ricos, de tal modo que el nivel de renta acabo determinando el acceso y la participación en la política. Dueños de los medios de producción y representados en las instituciones públicas, los burgueses dominaron la vida social imponiendo sus valores (orden, libertad, progreso). A finales de siglo, los teóricos del movimiento obrero señalaban lúcidamente que el Estado liberal no representaba a la nación, sino tan sólo a la burguesía. 8. Del capitalismo financiero al capitalismo industrial Con el desarrollo del maquinismo asistimos a la implantación de un nuevo sistema económico: el capitalismo, que se caracteriza por la propiedad privada de los medios de producción, lo que supone que el que posee el capital (no sólo dinero, sino también locales, máquinas y materias primas) organiza y controla toda la producción. Se trata de una nueva organización de la vida económica, que se extiende al ámbito de lo social y político. En la Edad Moderna ya habían existido prácticas capitalistas de tipo financiero mercantil: sociedad anónima, bolsa y banca, que habían crecido con el desarrollo comercial asociado a los grandes descubrimientos geográficos y a la afluencia de metales preciosos a Europa provenientes de América y África. En el seno de la fabricación artesanal manufacturera había aparecido el antecedente del primer empresario capitalista, el denominado sistema doméstico o trabajo a domicilio. Los comerciantes, que estaban en contacto con los mercados, fueron extendiendo su actividad en las zonas rurales fuera del control de los gremios. La materia prima (lana) era repartida en diversos hogares campesinos, la operación de cardado e hilado era realizada por las mujeres, que añadían, de este modo, un complemento a sus ingresos. Los pagos se hacían a destajo y en especie. También se confiaban otras operaciones (tejido, tintado) a artesanos especializados. Durante todo el entramado de operaciones, el comerciante permanecía como propietario de la pieza, que luego almacenaba y, finalmente, vendía. Este sistema de producción era común también en otros sectores, como el metal y la madera. Su evolución durante el siglo XVIII originaría la primera acumulación de capital procedente de la manufactura. Si bien en los primeros momentos de la Revolución Industrial los cambios técnicos se realizaron con muy bajos costos para mantener y aumentar el ritmo de crecimiento y beneficio, pronto fue necesario incrementar la cuantía de las inversiones, pero éstas resultaban difíciles de asumir por una persona, por lo que se hizo necesaria la creación de grandes compañías en las que pudiera afluir dinero de varios inversores. Ya desde el Renacimiento existían sociedades mercantiles de tipo familiar. La sociedad estaba formada por los miembros de una familia que aportaban diferentes sumas de dinero para emprender negocios, por lo que solía llevar el nombre del apellido familiar (Medici, Fugger...). Los beneficios se repartían en proporción a la cantidad aportada inicialmente. Los vínculos familiares favorecían la estabilidad de estas sociedades, que se mantenían, incluso hereditariamente, durante generaciones. Desde el siglo XVII, la creación de colonias europeas en América, Asia o África y el aumento de volumen del comercio internacional favorecieron la creación de grandes compañías mercantiles (como la Compañía Inglesa de las Indias Orientales) que se ocupaban de acondicionar puertos, armar navíos, compraventa de mercancías, almacenaje, e incluso llegaron a propiciar la intervención militar para defender sus intereses. De este modo, el precedente de las sociedades mercantiles o financieras se adaptó a las necesidades del desarrollo industrial. Las sociedades anónimas estaban compuestas por un elevado número de personas, algunas de las cuales ni siquiera se conocían. Su participación en el capital de la empresa se hacía a través de la compra de acciones (títulos de propiedad) y el reparto de los beneficios se hacía de forma proporcional al número de acciones compradas, en caso de quiebra de la compañía, la responsabilidad quedaba limitada al valor de las acciones y no a sus bienes particulares. Cada acción tenía un carácter transferible, podía ser comprada y vendida, y su valor se fijaba siguiendo el juego de libre mercado: si la empresa gozaba de beneficios, las acciones aumentaban su valor o cotización; si, por el contrario, acumulaba pérdidas, bajaban. El lugar donde se realizan estas transacciones se denomina bolsa o mercado de valores. Las sociedades anónimas, sin embargo, no se generalizarán hasta la segunda mitad del siglo XIX. Hasta entonces, el modelo de sociedad más generalizado fue la "partnershrp", de responsabilidad ilimitada, en la que el inversor respondía con sus bienes particulares. En Gran Bretaña. hasta 1825, estuvo vigente la "Bubble Act", promulgada en 1721 a raíz de una operación especulativa de la Compañía de los Mares del Sur, por la que se impedía la creación de este tipo de compañías. En Francia no se aprobaron hasta 1863. Otra vía de financiación para las empresas apareció con la emisión de obligaciones, en este caso, el inversor compraba obligaciones con carácter de préstamo y la compañía se comprometía a devolver su importe en un tiempo y con un interés fijados previamente. Esta nueva fórmula se ideó para atraer a pequeños inversores, más temerosos ante operaciones de riesgo. Este tipo de financiación será muy importante en la expansión del ferrocarril. Por último, la banca, de origen medieval, que actuaba como lugar seguro de depósito de dinero, evoluciona ahora hacia la banca de negocio, contribuyendo al financiamiento de las empresas mediante la concesión de créditos, compra de acciones a empresas, e intermediarios en la colocación de acciones a sus depositarios. Se destacan "Société Générale de Belgique" (Bruselas, 1822), "Société Générale du Crédit" (París, 1852), "Darmstädter Bank" (Darmstadt, 1853). 9. Consecuencias de la Revolución Industrial Los progresos técnicos que introdujo la Revolución Industrial, en el siglo XIX transformaron todos los aspectos relacionados con la vida europea. Surge así, una nueva historia de la civilización occidental. Económicas: Se imponen la industrialización y el capitalismo Sociales: Predomina la burguesía y surge el proletariado Políticas: Se consolida el liberalismo político bajo la forma de monarquía constitucional. Ideológicas: Prevalecen el racionalismo y el sentido crítico. Industrialización : Se difundió por los países europeos y los Estados Unidos Explosión Demográfica: Se produce en los países industrializados una inesperada explosión demográfica a su vez, resultado adelantos higiénicos y médicos. El crecimiento de la población benefició a la industria y favoreció la inmigración hacia otros p

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Hacete un láser con partes de una PC vieja
Hacete un láser con partes de una PC vieja
Hazlo Tu MismoporAnónimo11/14/2010

El Láser Que necesitamos? dijo:*La grabadora de DVD x16 (o más) *Y el disipador de calor del procesador ( el activo ) Que hacemos? dijo:La grabadora de DVD proporciona el diodo láser que se encuentra en la impermeabilización del disipador de calor. La fuente de alimentación y los cables de la derecha están conectados con el disipador de calor y el módulo de láser. Eso es todo! El disipador de calor ayuda a ejecutar el láser el tiempo suficiente para quemar a través de cosas como el plástico y encender los fósforos. Un video : (esta en ingles) link: http://www.youtube.com/watch?v=zihZiGUKUS8&feature=player_embedded

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Desinstalar aplicaciones via terminal
Desinstalar aplicaciones via terminal
LinuxporAnónimo11/22/2011

Bueno explico como surgió este post, había instalado myunity vía terminal, y cuando lo quise desinstalar con el centro de software no lo encontraba, y como soy bastante nuevo en linux pensé porque no hacerlo con la terminal. Pero, no desconocía el comando, busque en T! pero no estaba así que me decidí a buscarlo y postearlo.dijo:Una de las maneras que tenemos en Ubuntu de desinstalar paquetes es mediante el comando apt-get remove. Lo que hace este comando es desinstalar el software que ya no usemos pero nos deja los archivos de configuración y los archivos que hayamos descargado para su instalación. Entonces vamos a hacer una desinstalación en tres pasos:01- sudo apt-get remove “nombre-del-paquete”02- sudo apt-get purge “nombre-del-paquete”03- sudo apt-get clean “nombre-del-paquete”Lo que estamos haciendo es lo siguiente, en el paso uno le pedimos que nos desinstale el paquete elegido, en el paso dos que borre los archivos de configuración de ese paquete y por último, en el paso tres, que elimine del disco los archivos descargados para la instalación (si pensamos volver a instalar este paquete y nos sobra espacio en el disco no haría falta hacer este último paso, pero si quieres mantener tu Ubuntu limpio, sería recomendable.)PD: Puedes utilizar el comando aptitude en lugar de apt-get si así lo prefieres.-Quiero aclarar que la información no es de mi autoría busque la solución en internet Agregados por los usuarios juako_sym dijo:yo uso: sudo apt-get remove --purge "nombre-del-paquete" sudo apt-get autoremove && sudo apt-get autoclean systemfailure_0 dijo:falta che:yum remove foo (remueve el paquete)yum remove foo --remove-leaves (remueve el paquete y todas las dependencias del mismo)SauriEnrike dijo:es mas facil urpme "nombre-del-paquete"y despues urpme --auto-orphans

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No te anda tu motorola en Ubuntu? Tengo la solución
LinuxporAnónimo11/8/2011

Ya hace un par de días que venia con ganas de cambiarle la musica a mi celular, cuando me decidí conecte el celular y que paso? no podía acceder a la tarjeta de memoria, tras putiar un rato y buscar en internet. Encontré la solución. Básicamente lo que haremos va a ser lo siguiente:* Conecten el dispositivo* En el panel de notificaciones del celular accedan a la conexión usb (este es el símbolo)* Cambien a almacenamiento masivo de datos* Vayan a lugares y BOILA! Ahora su ubuntu 11.10 reconoce su Motorola

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Auto scroll, en google chrome - Ubuntu
LinuxporAnónimo4/22/2012

Este es un problema que seguro nos afecta a todos los que utilizamos google chrome o chromium, en ubuntu. EL AUTO SCROLL, a diferencia de firefox que se soluciona simplemente con un click en auto:confi. en chrome la solución es aun mas simple aunque menos evidente. Para poder utilizar el autoscroll en google chrome nos descargamos la extension en: https://chrome.google.com/webstore/detail/occjjkgifpmdgodlplnacmkejpdionan reinician el navegador y listo ya peudo utilizar el auto scroll denuevo

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Eliminar lanzadores del panel superior-Ubuntu
Eliminar lanzadores del panel superior-Ubuntu
LinuxporAnónimo4/22/2012

Bueno gente volví a postear y recordé que cuando me inicie en Ubuntu no tenia la mas mínima idea de como eliminar los lanzadores del panel superior. Así que para cualquier novel en ubuntu esto podría ser útil. Tenemos este caso se nos agrego un lanzador que no necesitamos más, le damos clicl derecho y las unicas opciones que nos tira son: Launch & Properties Bueno la solución es muy simple, mantienen apretada la tecla ALT izquierda y le dan click derecho al lanzador, ahora las opciones van a ser: Move & Remove from panel. Le damos a remover y listo el launcher ya no esta.

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Recupera el estado original de Ubuntu
Recupera el estado original de Ubuntu
LinuxporAnónimo11/13/2010

Volví a taringuear Bueno gente esto es algo que me paso hace poco, saque un par de paneles, modifique un par de cosas y metí la pata, busque desesperadamente una solución y la encontré por suerte. Recuperar Iconos de sistema y paneles Esto nos va a servir en caso de que hallamos perdido los paneles, el icono de sonido o de mail. Primero abran la terminal en caso de que también hallan echo desaparecer el panel que contiene la terminal presionen ALT+F2 y escribimos gnome-terminal Le damos a ejecutar e ingresamos los siguientes comandos uno atrás de otro, es decir comando enter, comando enter, etc. gconftool-2 --shu*** rm -rf ~/.gconf/apps/panel pkill gnome-panel De esta manera ya habrán recobrado todos los paneles e iconos del estado original. Recuperar Icono de Sonido En caso de que solo quieran recuperar el icono de sonido ingresen en Sistema - Preferencias - Aplicaciones de inicio, en el cuadro que se abre, donde dice orden, pones lo siguiente: gnone-volume-control-applet Y el icono volverá a aparecer en el lugar que le corresponde. Otras formas de recuperación. Para restaurar Gnome a su estado original: gconftool-2 --recursive-unset / Nota: esto volverá a configurar también la red y si es wifi debes de introducir de nuevo la contraseña Para restaurar los paneles: gconftool-2 --recursive-unset /apps/panel Para restaurar la configuración predeterminada de compiz: gconftool-2 --recursive-unset /apps/compiz Espero que les sirva saludos

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