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Carta del mayor Falconier a su hijo
InfoporAnónimo3/26/2009

La siguiente carta fue escrita por el Mayor Juan José Ramón Falconier a sus hijos El lear jet en el que operaba el Mayor Falconier fue abatido en Malvinas junto a su tripulacion Carta del mayor Falconier a su hijo A Ñequi y Mononi: Su padre no los abandona, simplemente dio su vida por los demás, por ustedes y vuestros hijos... y los que hereden mi PATRIA. Les va a faltar mi compañía y mis consejos, pero les dejo la mejor compañía y el más sabio consejero, a DIOS; aférrense a EL, sientan que lo aman hasta que les estalle el pecho de alegría, y amen limpiamente, que es la única forma de vivir la "buena vida", y cada vez que luchen para no dejarse tentar, para no alejarse de EL, para no aflojar. Yo estaré junto a ustedes, codo a codo aferrando el amor. Sean una "familia", respetando y amando a mamá aunque le vean errores, sean siempre solo "uno", siempre unidos. Les dejo el apellido: Falconier para que lo lleven con orgullo y dignifiquen, no con dinero ni bienes materiales, sino con cultura, con amor, con belleza de las almas limpias, siendo cada vez más hombre y menos "animal" y por sobre todo enfrentando a la vida con la "verdad", asumiendo responsabilidades aunque les "cueste" sufrir sinsabores, o la vida misma. Les dejo: - muy poco en el orden material, - un apellido: "Falconier", y - a DIOS (ante quien todo lo demás no importa) Papá Para que mis hijos lo lean desde jóvenes y hasta que sean viejos, porque a medida que pasen los años, adquieran experiencia, o tengan hijos, le irán encontrando nuevo y más significado a estas palabras que escribí con amor de padre. Como susedieron los hechos en lo que perdieron la visa la tripulacionn del Nardo matrícula T-24 el ler jet "Nardo". Matrícula T-24 es el avion de la parte superior El parte meteorológico En el continente, fuertes vientos en la zona de Chubut y Santa Cruz, con nubosidad media y estratiforme en la zona de Tierra del Fuego. Visibilidad superior a diez kilómetros. En el área de Malvinas, tiempo bueno parcialmente nublado. Visibilidad superior a diez kilómetros. Vientos del sector noroeste, de 10/20 km. En horas de la tarde, aumentó la nubosidad y hubo lloviznas, visibilidad reducida a 5 km. La situación propia La FAS no lograba ubicar blancos rentables navales o terrestres. Por lo tanto, se dio prioridad la búsqueda de información, ordenando vuelos de exploración y reconocimiento y "pinchaduras del radar", como se denominaban a los vuelos de engaño con el Escuadrón Fénix que, simulando perfiles de aviones de combate, trataban de provocar despegues de los interceptores británicos. Acciones británicas Se reforzó el flanco sur (Fitz Roy-Puerto Enriqueta), por helitransporte desde Darwin / San Carlos y débiles desembarcos de fracciones de la Brigada de Infantería 5, en dichas costas. Siguió el hostigamiento naval sobre las posiciones en Puerto Argentino, mientras que aumentaban las PAC y realizaban algunos ataques a objetivos terrestres. Los Harrier GR.3 ya operaban desde la pista en San Carlos. Las operaciones de la FAS Se ordenó al Escuadrón Fénix misiones de reconocimiento fotográfico y diversión. * Dos Lear Jet LR-35A, misión: reconocimiento fotográfico Indicativo "Nardo". Matrícula T-24. Tripulación Nº 1: Vicecomodoro Rodolfo De la Colina, Mayor Juan Falconier; Fot Capitán Marcelo Lotufo, SA Francisco Luna, Fot SAux Guido Marizza. Matrícula LV-ONN. Tripulación Nº 2: primer teniente Eduardo Bianco, Ten Eduardo Casado, primer teniente Miguel Bonaz, C1º Hugo Bornices. Despegaron Comodoro Rivadavia a las 08:00 y se dirigieron hasta los 51º 15' S / 60º 30' O, a nivel 400. En ese punto, a las 09:00/09:05, enlazaron con el radar Malvinas, operado por el primer teniente Romero y el C1º Nievas. Pidieron instrucciones. El operador pidió instrucciones al CIC Malvinas, que desconocía el lugar que debían fotografiar los "Nardo". La incertidumbre causó una demora de unos 30 segundos, durante la cual, el "Nardo 1" al no tener respuesta, comenzó un viraje por la izquierda. El CIC Malvinas, luego de corroborar que no había ningún requerimiento de fotografía aérea y que tenía perfectamente ploteadas dos PAC británicas, una a 140 MN al noreste y otra, 190 MN al sudeste, se dispuso a dirigir una operación de engaño ya realizada en otras ocasiones. Le dijo al controlador del radar que ordenara a los Nardo que, con rumbo 090°, enfrentasen por 20 segundos a los Harrier y que regresaran a Comodoro Rivadavia. El guía cumplió la instrucción, cambió el viraje a la derecha. El "Nardo 1", solicitó actualización de la posición de las PAC. En ese momento, 09:06/10, el copiloto del 2 vio dos pequeñas fogonazos en la Bahía de San Carlos y, enseguida, dos estelas que ascendían. El guía también las vio y comenzó a virar por la izquierda; informó al radar que abortaba la tarea; éste le contestó que no había problemas con las PAC porque también habían invertido el rumbo. Entonces el guía le dijo al radar: Es una nave que se vio en el terreno y al 2, que se quede tranquilo inmediatamente se escuchó decir al 1: Me dieron, no hay nada que hacer El 2 a 200/300 metros a la derecha del guía y 200 pies arriba vio una gran bola de fuego en el avión y la parte que quedó entera entró en tirabuzón, perdiendo todo contacto. Dio motor a pleno y se alejó rápidamente, eran las 09:13. Tuvieron interferencia en inglés en la frecuencia del radar Malvinas, en dos oportunidades: 08:56 hs. y 09:06. El "Nardo 2" arribó a Comodoro Rivadavia a las 10:40. El Escuadrón Fénix, con su jefe al frente, entraba en la historia de las unidades de la FAA. Tripulacion Vicecomodoro Rodolfo Manuel De la Colina Mayor Juan José Ramón Falconier Capitán Marcelo Pedro Lotufo Francisco Tomás Luna Guido Antonio Marizza http://www.fuerzaaerea.mil.ar/conflicto/dias/jun07.html http://www.cacheirofrias.com.ar/carta_del_mayor_falconier.htm

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Obscenidades politicas
InfoporAnónimo5/15/2009

El cierre de las listas para las elecciones legislativas volvió a poner en evidencia la impudicia de muchos políticos argentinos. El final de la inscripción de las listas de candidatos para las elecciones del 28 de junio, ocurrida el sábado pasado, no pudo ser menos lastimosa. Candidatos peleándose entre ellos por un lugar del “queso” en la cara de la gente sin ningún pudor, sin ninguna vergüenza, con escenas que eran la confesión gráfica que lo único que les interesa es entrar en una repartija malsana de los esfuerzos de la gente. El espectáculo brindado no pudo ser más bajo. Y esa característica les fue común a todos: a los Kirchner, a los que están con Kirchner y a los que dicen que vienen a remplazarlos por algo mejor. Es posible incluso que el adelantamiento haya metido a todos en un apurón que jugó como una inmensa lupa para ver inmundicias que en un lapso más prolongado se habrían disimulado. La aparición rutilante de quien se autodenominó “un soldado incondicional, listo para jugar donde me llamen” –Néstor Kirchner– ha descollado –como siempre cuando se trata de exabruptos– por sobre las groserías generalizadas de los demás. En primer lugar, un “soldado incondicional” no anda especulando hasta último momento con su “puesto de lucha”. Y recordemos que esa especulación fue llevada al extremo, ya que recién el sábado a última hora se confirmó su participación en las listas oficiales de la provincia de Buenos Aires. Decían que la movida se debía a intentar demorar el aluvión de impugnaciones de la oposición. Luego está su sempiterna referencia al dinero, con el que parece tener un idilio personal cuando se trata de su bolsillo y una cuestión de cizaña irresuelta cuando se trata de los fondos de otro. El ex presidente en ejercicio había dicho en Quilmes que eran “obscenas” las cifras que se gastaban en la campaña. Todos interpretaron el dardo como dirigido a Francisco De Narváez, a quien Kirchner se ha referido muchas veces como “el empresario que tiene mucha plata”, sin perder ocasión para la ponzoña. Sin embargo, surge la duda de si se estaba refiriendo a sí mismo, toda vez que el ¿gobierno de su esposa? gasta desde que asumió más de un millón de pesos por día en publicidad, un rubro que desde que el matrimonio se hizo cargo del Ejecutivo aumentó la friolera de 754%. Pero supongamos que se refería a De Narváez. Y también supongamos que lo que gasta De Narváez es mucho. Muy bien, aún así hay una diferencia, como mínimo ética y como máximo de legalidad penal, entre los gastos de los Kirchner y los de De Narváez. Los del candidato de Unión Pro, al menos, son recursos de él. En cambio, los que gasta Kirchner, sin rendirle cuentas a nadie, son nuestros. Es la sociedad con su esfuerzo impositivo la que fondea esas “obscenidades” inexplicadas. La Casa Rosada paga los aviones que Kirchner usa para su campaña electoral. También los helicópteros, los teléfonos, el personal, los bienes de uso, la infraestructura y hasta la productora de audiovisuales (La Corte) que filma sus apariciones. Eso sí que es cuanto menos obsceno, cuando no directamente ilegal. Que un señor privado como De Narváez se haya encaprichado con ser diputado y luego gobernador (máxima posición a la que podría aspirar porque es colombiano de nacimiento) y haya metido la mano en su propio bolsillo para pagar una campaña puede caerle a Kirchner y a la gente más o menos simpático, pero la acción no es atacable ni desde lo legal, ni casi diría yo, desde la ética. Por el contrario, que otro señor privado –porque le guste o no, eso es lo que Kirchner es– gaste el dinero público bancado por la sociedad para la búsqueda de un interés político personal, eso sí que no puede hacerse ni moral ni legalmente. De modo que antes de tirar indirectas sobre obscenidades ajenas Kirchner debería fijarse en las propias y tener más respeto por el dinero que la sociedad paga para que él pueda darse sus gustos. http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2508

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Magnicidios eventuales
InfoporAnónimo6/18/2009

Emilio J. Cárdenas Hugo Chávez tiene una memoria de corto plazo: no se cansa de denunciar los supuestos planes para asesinarlo, pero olvida que él mismo fue protagonista de un golpe de Estado que quiso terminar con la vida de un ex presidente venezolano. Cuando fui embajador argentino ante las Naciones Unidas me tocó conocer a quien entonces representaba a Venezuela ante esa organización internacional, Diego E. Arria. Desde entonces, he cultivado su amistad y permanecido en contacto con él. En las Naciones Unidas se lo recuerda especialmente por haber sido el padre de la llamada “Fórmula Arria”, que permite al Consejo de Seguridad reunirse informalmente con personas o entidades fuera de la agenda oficial del organismo. En los últimos días, Arria me llamó la atención acerca de las denuncias de intento de magnicidio formuladas activamente por los partidarios de Hugo Chávez. Ellos sostienen que ese intento tuvo lugar en la reciente reunión interamericana en El Salvador. El gobierno de ese país está investigando la denuncia. De acuerdo al diccionario, “magnicidio” es la muerte violenta dada a una persona muy importante, por su cargo o poder. De eso hablamos. El diputado Mario Isea, en una intervención de carácter dramático en la Asamblea Nacional de Venezuela, sentenció histriónicamente: “Apoyamos las investigaciones para establecer el plan magnicida para asesinar al presidente Chávez. Haremos lo que sea necesario para que el trofeo del cadáver del presidente Chávez nunca lo puedan exhibir”. Pareciera que en el particular mundo bolivariano los Jefes de Estado tienen un vértigo por las denuncias de magnicidio. En efecto, no solo Hugo Chávez las reitera, también Evo Morales las formula. Quizás hoy ellas son una extraña exigencia del culto a la personalidad que ambos practican. Quien no puede denunciar ser objeto de intento de magnicidio parecería, en el mundo bolivariano, perder categoría. Diego Arria recuerda que la mitomanía es imposible de curar, lo mismo que la falta de conciencia moral y que, en rigor, ya se han computado 18 denuncias de intentos de magnicidio contra Hugo Chávez, al punto que los humoristas venezolanos, hartos de esas denuncias, las califican ahora como “minicidios”. Pero Arria recuerda algo más importante. Algo que no está en el plano de la fantasía, sino en el de las realidades y que, quizás por esto, alimenta las denuncias chavistas. El 4 de febrero de 1992, efectivos militares que estaban al mando de quien entonces era el teniente coronel Hugo Chávez, acompañado por otros oficiales golpistas, intentaron derrocar por la fuerza al gobierno democráticamente electo de Carlos Andrés Pérez. Recuerda Arria que el objetivo que ese día tenían era el de matar al presidente Pérez y a su familia. Caída la tarde, dispararon desde tanquetas contra la oficina en el Palacio de Miraflores donde circunstancialmente se encontraba el presidente Pérez. La asonada fue violenta. Hasta murió un oficial golpista en la puerta misma del despacho presidencial cuando se aproximaba a ella, no con intenciones de apresar al presidente sino con instrucciones de quitarle la vida. Ese fue entonces un intento de magnicidio concreto y, gracias a Dios, frustrado. En paralelo, mientras intentaban asesinar a Carlos Andrés Pérez en el palacio de Miraflores, con absoluto conocimiento acerca de la presencia del presidente en ese lugar, los militares sediciosos atacaron simultáneamente la residencia presidencial de La Casona. Allí estaban la esposa de Carlos Andrés Pérez y sus hijas. Con ametralladoras y morteros dispararon contra la residencia presidencial, intentando asesinar a la esposa e hijas de Pérez. Una acción criminal y cobarde como pocas. Hasta hoy los únicos golpistas oficiales, reconocidos como tales más allá de toda duda, son el propio presidente Chávez y quienes lo acompañaron en 1992. En su intento de apoderarse del poder se incluyó el posible magnicidio antes descripto. Hasta ahora la sociedad civil venezolana no ha dado a lo sucedido en 1992 la importancia que merece. Por esto, quienes fueron sus autores quedaron sin castigo. Diego Arria fue testigo presencial de los sucesos que acabo de relatar. Al llegar al Palacio de Miraflores tuvo que saltar por encima de los jóvenes soldados que estaban tendidos boca abajo, cuyas vidas arriesgaron Hugo Chávez y sus golpistas mientras conducían la operación a control remoto desde la sede del Museo Militar. En el umbral del despacho presidencial, Arria pudo ver la sangre del oficial que intentó matar a Carlos Andrés Pérez. Los sucesos descriptos no pueden olvidarse aunque, quizás enfermizamente, estén detrás de las reiteradas denuncias de magnicidio que formulan Hugo Chávez y sus seguidores bolivarianos. La historia no puede ignorarse. Ni olvidarse. Lo cierto es que quien pretende que se está intentando quitarle la vida no hace muchos años intentó hacer lo propio, manipulando y conduciendo a fuerzas militares golpistas contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Así de claro. Gracias, Diego, por el oportuno recordatorio de un magnicidio felizmente frustrado, que no debe caer en el olvido. http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2549

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El Gobierno ya fue plebiscitado y perdió
InfoporAnónimo4/18/2009

No es necesario consultar a las urnas: los argentinos expresan su confianza o desconfianza por el modelo con su comportamiento económico diario. Ya en 2007, Néstor Kirchner tuvo que recurrir a Daniel Scioli, un político que no es justamente del riñón kirchnerista, para poder ganar en la provincia de Buenos Aires. Luego de haber ninguneado a su ex vicepresidente por hablar sobre las tarifas de los servicios públicos y después de que su esposa, la actual presidente (¿?), también lo maltratara públicamente en algunas de las sesiones del Senado cuando era senadora, el santacruceño no tuvo otra alternativa que recurrir a él para que fuera candidato a gobernador porque, evidentemente, sus incondicionales como Carlos Kunkel, Guillermo Moreno o los Fernández eran incapaces de juntar tres votos. Hoy, Néstor tiene nuevamente que recurrir a Scioli para ver si puede salvar las papas del horno. Néstor sabe que él solo no tiene el apoyo popular y ni siquiera tiene la dignidad de reconocerlo. Se esconde detrás de la figura de Scioli como los chicos se esconden detrás de la pollera de la mamá cuando tienen miedo. Si tuvieran un mínimo de decencia y honor, Scioli y los intendentes que apoyan a Kirchner renunciarían a su cargo y se jugarían por su jefe espiritual. ¿Por qué no lo hacen? Porque saben que, de no mediar un gigantesco fraude, hay altas probabilidades de perder las elecciones. Lo que Kirchner les está pidiendo a Scioli, intendentes y gobernadores aliados es que lo acompañen hasta el cementerio y se metan en el cajón con él. ¿Lo harán? Desde el punto de vista político, es evidente que Néstor se siente perdedor, porque nadie hace tantos descalabros institucionales si sabe que es ganador. Forzar el adelantamiento de las elecciones, pedirle a Scioli que vaya en la fórmula con él y exigirle a intendentes y gobernadores que sean cabezas de listas en forma “testimonial” muestra que Néstor está desesperado porque se ve venir la noche. Pero hay otro dato mucho más contundente respecto al supuesto plebiscito de estas elecciones. El argumento es plebiscitar el modelo o, mejor dicho, lo que ellos creen que es un modelo económico. El modelo ya fue plebiscitado por la gente y sigue siendo plebiscitado todos los días con el comportamiento económico de cada uno de los habitantes. La fuga de capitales que comenzó en el 2007 y ya llega a los U$S 30.000 millones es una forma de plebiscitar el modelo. La gente fuga sus capitales porque tiene pánico a las locuras confiscatorias que implementa Néstor. Y bueno es aclarar que no son solamente los grandes inversores los que fugan capitales, es la gente común la que todos los días se refugia en el dólar. Las compras de dólares en los bancos dan un promedio de U$S 3.000 o U$S 4.000 por persona. Son montos chicos de gente que quiere poner a resguardo sus ahorros de los desquicios del modelo. El modelo ya fue plebiscitado cuando el gobierno manda a las mesas de los bancos y casas de cambios a inspectores para controlar, tipo KGB, quiénes y porqué compran dólares. El modelo ya ha sido plebiscitado cuando en los bancos ya casi no quedan cajas de seguridad para alquilar y en Uruguay hay una demanda creciente de este servicio. ¿Qué dice la gente con este comportamiento? Que el modelo y Kirchner les dan pánico. Si el modelo hubiese sido plebiscitado a favor la gente estaría sacando sus dólares de las cajas de seguridad y estaría depositando pesos en los bancos. Eso no ocurre. Los depósitos siguen bajando. El modelo también fue plebiscitado cuando cada peso que emite el BCRA se va al dólar o a precio. La gente no cree en los billetes que imprime el Central porque sabe que se derriten como barras de hielo en el medio del desierto fruto de un modelo inconsistente y agotado. También el modelo fue plebiscitado negativamente con el fracasado anuncio del plan de autos económicos. La gente no los compró y el gobierno tuvo que elevar el monto del plan a autos de mayor valor. ¿Por qué la gente de menores ingresos no compró los autos de valor más bajos, y tampoco los de monto más altos? Porque sus ingresos fueron licuados por la inflación y tiene miedo a entrar en más gastos fijos y, además, como la gente tiene miedo a perder el trabajo no quiere contraer deudas que podría estar imposibilitada de pagar en un futuro no muy lejano. El modelo fue plebiscitado negativamente con la ausencia de créditos a tasas pagables porque el Costo Financiero Total de los créditos personales, si es que hay, reflejan la incertidumbre del futuro de un modelo agotado. El modelo fue plebiscitado con la cantidad de locales que están vacíos con el cartel de “se alquila” porque sus ex inquilinos vieron que no vendían lo suficiente para sostener sus negocios. Kirchner los arruinó con su modelo. El comerciante que se quedó sin su negocio, el empleado que tenía fue a parar a las estadísticas de los desocupados y el dueño del local no sabe qué hacer con su activo. El modelo ya fue plebiscitado con la caída de la cosecha, al punto que muchos productores no piensan sembrar trigo en esta campaña. También fue plebiscitado con el cierre de tambos y la escasa actividad ganadera. ¿Qué dijo toda esta gente? El modelo me arruina el negocio y Néstor puede confiscarme lo poco que me queda. El modelo fue plebiscitado con la fenomenal caída en la construcción. La pregunta que se hace un desarrollador es: ¿a quién le voy a vender un departamento una vez que lo termine si el modelo destrozó el ingreso de los futuros compradores y muy pocos se arriesgan a invertir sus dólares en nuevas propiedades? El modelo fue plebiscitado cuando las fábricas de maquinaria agrícola no venden un tractor ni una cosechadora. Nadie apuesta a favor del modelo comprando un simple tractor. Fuga de capitales, constante compra de dólares por parte del sector privado, fuga del peso e inflación, ausencia de inversiones, caída en el consumo de la gente, son indicadores muy claros de que la gente común ya plebiscitó el modelo y le bajó el pulgar. Dicho en otras palabras, no hizo falta que la gente fuera a las urnas para votar a favor o en contra del modelo. Ya lo hizo y lo hace todos los días al adoptar decisiones económicas de resguardo frente a la incertidumbre, la caída de sus ingresos reales y el miedo a quedar desocupado. Por eso, el 28 de junio, el kirchnerismo podrá cambiar las urnas, hacer desaparecer las boletas de los partidos opositores o convocar al Papa para que encabece la lista en la provincia de Buenos Aires, pero la realidad es que el modelo ya está siendo plebiscitado todos los días y va perdiendo por goleada. Y, encima, ya son pocos los que creen en la palabra del matrimonio luego de tantas mentiras. Kirchner podrá intentar un modelo más autocrático o incendiar el país, pero eso no evitará lo que ya es un hecho: todos los días la gente le da la espalda al modelo dejando de comprar, refugiándose en el dólar y dejando de invertir. Si Néstor supiera algo de economía, sabría que la encuesta diaria del mercado es inapelable y ya dio su veredicto. El modelo perdió el plebiscito http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2473

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Kirchner y Menem: negocios con amnesia
InfoporAnónimo6/17/2009

Fue este jueves atrás, en el Salón Sur de la Casa Rosada. Allí había dos víctimas de amnesia “lacunar”: ésa que borra la memoria de un evento determinado. Los pacientes eran el Presidente Néstor Kirchner y el Secretario General de la Presidencia , Oscar Parrilli. Ambos han olvidado que –de no haber sido por ellos dos— Carlos Saúl Menem no habría podido privatizar YPF. Kirchner dijo en el Salón Sur: “Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización (...) Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando (...) entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año”. A su lado, Parrilli aplaudía. Ninguno de los dos recordaba, al parecer, su participación en eso que (ahora) el Presidente llama “genocidio”. Menem quería sancionar la Ley de Privatización de YPF pero no podía. No tenía, en el Congreso, los votos necesarios: aparte de la abierta negativa de la UCR, enfrentaba resistencias dentro del propio PJ. Kirchner ofreció la solución. Él había asumido, el 21 de agosto, la presidencia de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), que agrupaba a Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa , Mendoza, Neuquén, Salta y Santa Cruz. Si la privatización era reclamada de modo unánime por la OFEPHI --argumentó Kirchner-- se vencerían muchas resistencias. Pero la solución tenía un precio: la Nación debía pagar --acuerdos extrajudiciales mediante-- sumas multimillonarias que las provincias de la OFEPHI reclamaban por regalías supuestamente “mal liquidadas”. Ya el 30 de agosto de 1991, Menem -junto con sus ministros Domingo Cavallo y José Luís Manzano- habían suscrito una curiosa “conciliación” con Santa Cruz. Por ella, la Nación “reconocía” una deuda de 480 millones de dólares con la provincia. Pero el “reconocimiento” quedaba impúdicamente sujeto a la sanción de la Ley de Privatización de YPF. Si no se aprobaba esa ley, el reconocimiento –decía con todas las letras una cláusula del acuerdo- “quedará sin valor y efecto alguno, y no podrá ser invocado como antecedente de ninguna especie”. El martes 22 de septiembre de 1992, los gobernadores de la OFEPHI se reunieron con Manzano, en el Ministerio del Interior, y resolvieron montar un lobby. Acto seguido, Kirchner ofreció una conferencia de prensa en la misma Casa Rosada. Desde allí pidió apoyo para la privatización de YPF e instó a que los disidentes, al menos, dieran quórum. Al día siguiente, Clarín publicó, con foto de Kirchner, la noticia: “Provincias petroleras hacen lobby por la aprobación” . Ese lobby no se limitaría a la exhortación pública. Los diputados debieron sortear presiones y tentaciones. La tarea fue efectiva. Esa noche, Diputados aprobó el proyecto de ley. Parrilli (entonces diputado nacional por Neuquén) fue el miembro informante. Durante el debate, sostuvo : “No pedimos perdón por lo que estamos haciendo (...) Esta ley servirá para darle oxígeno a nuestro gobierno y será un apoyo explícito a nuestro compañero Presidente ”. Un año después, en un libro titulado Cuatro años en el Congreso de la Nación, 1989-1993, Parrilli se jactó de haber impulsado la privatización: “Hoy YPF es la gran empresa petrolera privada nacional, que domina más de la mitad del mercado de los combustibles”. La venta de YPF tuvo, también, ventajas para el gobernador Kirchner. Dos meses después de sancionada la ley, Cavallo, Manzano, Kirchner y De Vido firmaron el “acta acuerdo” por la cual se fijó la suma que correspondía a Santa Cruz. En definitiva, la provincia recibió, en 1993, US$ 654 millones. Con ellos, adquirió acciones. Las de YPF, le permitieron un gran negocio. Las compró en US$ 290 millones y, seis años más tarde, las vendió por US$ 670 millones. Hizo, así, una diferencia de unos US$ 380; 654 + 380 = 1.034. Kirchner envió ese millar de dólares a dar la vuelta al mundo. Nunca hubo restitución plena ni adecuada rendición de cuentas. Sin embargo, la justicia se ha desentendido del tema. Guillermo Montenegro —juez federal designado por Kirchner— se declaró incompetente y remitió la causa a la provincia. El 1° de junio de 2005, Santiago María Lozada, Juez de Instrucción Nº 1 de Río Gallegos, mandó las actuaciones al archivo. Los “fondos de Santa Cruz” han sido motivo de acusaciones y debates. Pocos conocen, sin embargo, la conexión entre esos fondos y el decisivo apoyo que Kirchner brindó a la privatización de YPF. http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=1433

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Yo ,el yuyito ( C.F.Kirchner )
InfoporAnónimo4/12/2009

La soberbia del matrimonio presidencial destruyó la actividad económica, paralizó la inversión y destrozó las ilusiones de millones de familias argentinas. Cuando la presidente Cristina Fernández de Kirchner tuvo la mala idea de referirse a la soja como el “yuyito” y su marido la peor idea de enfrentarse a muerte con el campo, ambos cometieron el error de su vida. Un error que no sólo los destruyó políticamente, sino que, además, llevó la economía a la parálisis que hoy estamos viendo. Tal vez, si hubiesen leído un pequeño texto escrito por Leonard Reed 50 años atrás y titulado “Yo, el lápiz” hubieran advertido que el camino que tomaban los conduciría al fracaso. En ese famoso ensayo, Leonard Reed explica todo el complejo sistema económico que tiene que funcionar para fabricar un simple lápiz de grafito. En principio, alguien tiene que dedicarse a la forestación para producir la madera que se utilizará para fabricar el lápiz. Otro tendrá que elaborar las máquinas y herramientas para talar los árboles. Un tercero tendrá que generar los insumos para crear esas máquinas y herramientas: acero, caucho para los neumáticos y plástico, entre otros. Alguien deberá invertir en cemento para construir las rutas que permitan transportar, primero, la materia prima y, luego, el producto terminado. También alguien deberá invertir para extraer el grafito. Para ello, tendrá que contratar mano de obra, instalar una fábrica y comprar equipos y herramientas. Otro deberá estar dispuesto a asignar capital para fabricar la pintura para terminar el lápiz. Nuevamente, fabricar la pintura exigirá contratar mano de obra, comprar productos químicos, transportarlos, empacarlos, comercializarlos y distribuirlos. En síntesis, Reed demuestra que la producción de un simple lápiz de grafito requiere de infinidad de tareas, decisiones de inversión y creación de puestos de trabajo que nadie coordina. Simplemente, la gente va tomando decisiones en base a los precios que se pagan en el mercado por cada uno de los insumos necesarios para producir el lápiz y lleva adelante su tarea. En libertad y sin que ningún mandamás le esté pegando con un látigo para que produzca como si fuera un esclavo. El mensaje de Leonard Reed en ese pequeño ensayo consistió en mostrar cuán complejo es el sistema de asignación de recursos. Al mismo tiempo, demostró cómo la capacidad de innovación y la libertad económica permiten ir compaginando todas las tareas hasta producir un simple lápiz de grafito, compaginación que ninguna mente humana podría, por sí sola, llevar a cabo, ni siquiera con la ayuda de la computadora más potente que pudiera existir. Sin tener en cuenta estas enseñanzas, la soberbia de Néstor Kirchner lo llevó a creer que su subordinado Guillermo Moreno podía, por medio de la fuerza bruta, asignar los recursos productivos de acuerdo al capricho de su patrón. Fue así que, en lo que hace al sector agropecuario en particular, lo primero que hicieron fue meterse con la producción y comercialización de carne. Consiguieron destruir la industria ganadera y, con ella, a una serie de actividades ligadas a la misma, lo que generó desocupación. A continuación, destrozaron la industria láctea y la producción de trigo. Vemos ahora que, de acuerdo a estimaciones privadas, la Argentina –el país de las vacas y el trigo– podría llegar sembrar menos trigo que 100 años atrás. Curiosas las vueltas de la vida: mientras la presidente repite sin parar que gracias a su marido y a ella la Argentina creció, en los últimos 6 años, como nunca había crecido en los últimos dos siglos (si sigue así va a remontarse al descubrimiento de América), la realidad indica que por culpa de los Kirchner la producción nacional de trigo bajó a los niveles de principios del siglo XX y el país perdió el liderazgo en la exportación de carne vacuna en manos de Brasil y Uruguay. Dicho en otras palabras, si Néstor hubiese gobernado alguna nación árabe productora de petróleo, seguro que fundía dicha actividad y, obviamente, también al país. Ante tanta soberbia en la pretensión del conocimiento de qué hay que producir, a qué precios hay que vender los productos y de qué calidad hay que producirlos, Néstor consiguió que los productores fueran desplazando su producción hacia la soja. La actividad ganadera, láctea, trigo y girasol dejaron de ser negocio porque Néstor así lo decidió con su intervencionismo. Claro, la recomendación lógica frente a tanto populismo era producir algo que no tuviera que ver con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Es decir, producir algo que si aumentaba de precios no le molestara a Néstor porque no afectaba el IPC dibujado del INDEC. Pero resulta que su ambición por la caja también lo llevó a meterse con el “yuyito” y la mandó a Cristina a demonizarlo. La 125, la negativa a bajar la retención a las exportaciones del yuyito, la farsa de federalismo de coparticipar el 30% de lo que se recaude por derechos de exportación del yuyito, todo conspira contra su producción y comercialización. ¿Qué consiguieron con todo esto? Paralizar la economía, perder recaudación, caja y poder político. Al atacar al sector agropecuario frenaron la demanda de fertilizantes y la compra de maquinarias. ¿Cuántos puestos de trabajo se han perdido, no solo en el sector agropecuario, sino en otras industrias? El productor no compra maquinaria agrícola. El fabricante de maquinaria agrícola no sabe qué hacer con sus empleados y operarios. No compra insumos para producir, lo cual afecta a otras industrias y sus puestos de trabajo. El productor, ante las pérdidas que le producen Néstor, deja de comprar autos. El concesionario de autos vende menos y despide personal. Cierran los locales de las concesionarias y el dueño que le alquilaba el local se queda sin ingresos, con lo cual disminuye su consumo afectando los comercios que antes le vendían algo al dueño del local. Como los concesionarios venden menos autos, las fábricas automotrices producen la mitad o menos de lo que producían el año pasado. Les sobran empleados y, en cualquier momento, comienzan los despidos. Sus empleados ya no reciben ingresos por horas extras y, por lo tanto, tienen menor capacidad de demanda. Al producirse menos autos, se demanda menos acero. Las fábricas de acero están frenadas, con riesgos de pérdidas de trabajo en el sector. Como producen menos acero, demandan menos materias primas. Al comprar menos materias primas se contratan menos fletes, con lo cual, las empresas transportistas tienen menos trabajos. Lo que, a su vez, los lleva a no renovar sus unidades. Compran menos camiones. El ataque al yuyito y al campo también redujo en 1.000.000 de viajes menos el transporte de granos. Los camioneros tienen menos trabajo. Al tener menos trabajo consumen menos. Compran menos ropa, calzado, salidas a comer afuera, etc. Los fabricantes de neumáticos ven que, al fabricarse menos autos y camiones, tienen menos trabajo. Nuevamente, sobra gente en el sector. En los pueblos, la tienda de electrodomésticos vende cada vez menos. El carpintero, el pintor y el albañil no tienen trabajo porque el productor frenó toda mejora en sus campos y la gente que vive en los pueblos no tiene suficientes ingresos para encargarles trabajos. El gerente de la sucursal bancaria del pueblo observa que cada hay menos trabajo porque la gente no hace operaciones. Así, el sistema financiero se reduce a simples transacciones: se pagan la luz, el gas y algunas otras cuentas. ¿Para qué necesita el banco un empleado que venda créditos si no hay quienes lo demanden? ¿Para qué precisa un analista de créditos si no hay a quién prestarle, ni qué prestarle? El resultado: menos puestos laborales en los bancos. Los dueños del bar, del restaurante y del hotel ven con tristeza cómo hay cada vez menos trabajo porque la gente del pueblo no tiene la plata (ni las ganas) para salir a comer y cada vez hay menos viajantes que llegan a los pueblos para alojarse allí. ¿Qué van a venderles a los productores los comerciantes de programas de computación, fertilizantes y demás insumos si nadie quiere ni puede comprar nada? ¿Para qué hacer kilómetros de ruta de pueblo en pueblo para intentar vender nuevos insumos si no hay demanda gracias a Néstor? En toda esta locura de paralización económica generada por el matrimonio Kirchner, hay un dato que no es menor. Decía antes que, en un momento, convenía producir cualquier cosa que no influyera en el IPC para que Moreno, por orden de su superior Néstor, no se metiera en el negocio. La soja era el refugio ideal porque prácticamente no se consume internamente. Sin embargo, ¿cuál fue el mensaje que envío Néstor al expoliar a los productores de soja y librar una batalla personal por el tema? El mensaje fue para toda la sociedad y consistió en lo siguiente: “Estamos tan hambrientos de plata que cualquiera que tenga utilidades será objeto de nuestro voracidad”. El resultado es que, luego de ver lo que hicieron con el yuyito, nadie quiere invertir un peso en un país gobernado por un autócrata que se cree que él sabe mejor que cada uno de nosotros qué hay que producir, cómo hay que producirlo y comercializarlo y cuánto tiene que ganar cada uno. Su comportamiento destruyó actividades económicas enteras, destrozó los puestos de trabajo, hizo aumentar la pobreza y la indigencia y destruyó algo que no es económicamente mensurable: las ilusiones de millones de familias que soñaban mejorar gracias a su esfuerzo personal. A la luz de las barbaridades que ha hecho Kirchner, el famoso ensayo de Leonard Reed, redactado 50 años atrás para explicar cómo la producción de un simple lápiz genera una serie de actividades que mueven el conjunto de la economía sin necesidad de que ningún burócrata intervenga, hoy podría ser reescrito titulándolo: “Yo, el yuyito. Cómo Néstor dinamitó la economía argentina” http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2464

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Vergüenza
InfoporAnónimo4/27/2009

Un repaso de la colección de despropósitos que el Gobierno comete y la sociedad argentina aún tolera. La semana que pasó ha sido decididamente desopilante en la Argentina. El solo hecho de estar tratando los temas que tratamos da una pauta de lo bajo que hemos caído. Funcionarios que se hacen los ofendidos cuando a las candidaturas “testimoniales” se las llama “estafas”, cuando en realidad los ofendidos deberíamos ser quienes debemos escuchar y soportar sus propuestas. Soluciones “suplentes” a las candidaturas testaferrosas que propusieron la presentación masiva de familiares en las listas, en un acto de altanería nepotista que cuesta creer que haya espacio moral en la Argentina siquiera para enunciarlo. La continuidad de una saga de asesinatos de inocentes ciudadanos a manos de delincuentes sueltos a los que se sigue considerando “victimas de la exclusión”. La pretensión de desentenderse de toda culpa respecto de la situación de inseguridad imputándole la responsabilidad al poder judicial. La “decepción” de la presidente Cristina Fernández de Kirchner porque Barack Obama no le concedió una audiencia individual durante la Cumbre de las Américas. Funcionarios echados de sus puestos por haber tenido la peregrina idea de emitir una opinión personal. La pretensión continuada de convertir una elección legislativa de mitad de mandato en un referéndum plebiscitario que, a todo o nada, refrende lo que el gobierno hace, aún cuando para ese procedimiento no se exija (como se debería si realmente quieren someterse a un plebiscito) el 50% mas uno de los votos, y, al contrario, se pretenda adjudicárselo como “ganado” con un porcentaje que apenas supere el 30%. El permanente uso de la ironía para decir “no creemos que cueste mucho trabajo probar que Kirchner vivió en la provincia de Buenos Aires” como si creyeran que mofarse de las claras definiciones que en materia de “residencia” (no de “vivir en”) da la Constitución y la jurisprudencia de la Cámara Electoral fuera una especie de deporte para épocas de quietud en donde no hay demasiadas cosas con las que divertirse. La constante referencia insidiosa a que Francisco De Narváez “tiene mucha plata” para poner en la campaña, como si eso fuera menos decente que usar la infraestructura y los dineros públicos para desarrollar actos proselitistas. La vergüenza de haber detenido la sanción de la ley de emergencia sanitaria por el dengue “por el qué dirán” y diciendo públicamente que “los casos están bajando”, en el enunciado de una estadística que deben conocer ellos solos. La mismísima realidad de esta enfermedad de la pobreza tropical, azotando a miles y miles de argentinos que no perciben que han sido llevados a esa situación de miseria por los gobiernos que dicen defenderlos. El país del futuro en 1910, acosado por los mosquitos cien años después. Toda esta enumeración es simplemente ejemplificativa y sin hacer esfuerzo alguno para listarla. Otras decenas de disparates suceden a diario y no nos hemos preocupado para volcarlas aquí. Es suficiente con esto. El peso cualitativo de estos desaguisados habla por sí. La desfachatez que supone mandar al frente de las boletas electorales a hombres de paja cuya misión principal sea engañar al electorado, nunca se había visto en el país. Es más, hoy cuesta encontrar una manera legal de impugnar esas candidaturas porque los argentinos del pasado, más decentes que los actuales, dieron por descontado que semejante barbaridad jamás se propondría, con lo cual no se ocuparon de prohibirla expresamente. La sugerencia de imponer a los intendentes la obligación de llevar parientes con sus nombres a las listas, cuando el nepotismo ha sido concordantemente rechazado -al menos de palabra- en el pasado como una práctica aberrante, es directamente de un caradurismo supremo. La inacción frente a la delincuencia y el sonsonete de la “redistribución del ingreso” mientras la economía asiste a uno de los periodos de mayor concentración que se recuerden, implica una ceguera y una tomadura de pelo a las víctimas y a la sociedad entera. La creencia de que el presidente norteamericano “debía” otorgar una audiencia a la presidente en Trinidad y Tobago es directamente una inocencia y un acto de ignorancia. ¿Qué esperaba la Sra de Kirchner del presidente del país al que se acusó de armar “operaciones basura”, de ser el epicentro del “efecto Jazz”, de no tener un plan “B” o de encarnar una filosofía de vida a la que se detesta? ¿O acaso creen que, en los Estados Unidos, las cosas se entienden igual que en la Argentina y Obama no es la continuidad jurídica del Estado que antes representó George W. Bush? El desapego a la ley y la violación de las normas que deben regir las elecciones para que sean limpias, la condena de millones a vivir en una miseria de limosnas a cambio de un voto-masa que les asegure acceder a la ficción democrática mientras la gente camina con dengue por la calle, constituye, todo esto, un estado calamitoso de situación cuya sola enumeración debería avergonzarnos. Es tal el deterioro de todo orden a que el fascismo ha sometido a la Argentina que pareciera que todos los resortes de reacción han sido adormecidos. Solo una sociedad con los brazos caídos y el cerebro limado puede haber permitido la condena a semejante indignidad. Ojalá que un último rayo de luz la ilumine para salir al mismo tiempo de la vergüenza y la postración de un modelo que ya le chupó hasta la última gota de sangre http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2483

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Cuba, 50 años de criminal dictadura
InfoporAnónimo2/15/2009

Casi todo el mundo ha estado recordando que hace 50 años Fidel Castro entronizó una dictadura en Cuba. El término dictadura es indiscutible. Nadie cree que un gobierno puede mantenerse democráticamente en el poder durante medio siglo. Y eso significa que la revolución de Castro le ha robado al pueblo cubano su capacidad de elección. En efecto, todo el mundo sabe que cualquier grupo opositor, por pequeño que sea, es ferozmente perseguido y reprimido. En el vasto Gulag cubano (¡más de 500 cárceles!) se están pudriendo en vida centenares de hombres y mujeres, cuyo único delito ha sido oponerse pacíficamente al comunismo y defender los derechos humanos. ¿Qué significa para un pueblo verse bajo un gobierno al que no puede desalojar del poder? Verse bajo un régimen que desprecia sus necesidades e ignora sus demandas. Cuba se ha convertido en una nación arruinada tanto física como espiritualmente. Cualquier persona, mínimamente objetiva, sólo tiene que revisar la evaluación que hacían de la Cuba anterior a Castro organizaciones internacionales como la Unesco. Cuba, aunque subdesarrollada, era uno de los países más prósperos del continente. Hoy es uno de los más pobres. La Habana, una de las capitales más bellas y atractivas del hemisferio, es hoy una ciudad en ruinas. Miles de personas viven en edificios a punto de derrumbarse. En toda Cuba son extremadamente difíciles de conseguir productos agrícolas que rebosan los mercados de Haití y de Paraguay. La única aspiración de la juventud cubana es irse. ¿Alguien lo duda? Vayan a Cuba. Pero vayan a Cuba como personas interesadas en averiguar la realidad del país, no como invitados de lujo, con todos los gastos pagados. Gastos pagados con el dinero que la dictadura le roba a un pueblo oprimido y famélico. A cualquier persona con una sombra de conciencia moral le debían ser insoportables esos banquetes a costas de un pueblo hambreado. Lamentablemente, ninguno de esos centenares de invitados a festejar el extraordinario triunfo de los hermanos Castro parece tener escrúpulos morales. Dada la realidad de Cuba, ¿qué se puede admirar de Fidel Castro? En el fondo, lo único que le envidian es haberse mantenido 50 años en el poder. Mientras más admiración por Castro, más indiferencia y más desprecio por el pueblo cubano. Simpatizar con la dictadura castrista carece de cualquier otro significado. ¿Elogiar la salud pública en un pueblo desnutrido, donde las epidemias --como la de neuropatía óptica, entre otras-- son ignoradas por la prensa? Donde las farmacias carecen hasta de aspirinas. Dónde no hay sábanas limpias en los hospitales. Elogian la educación donde la mayor aspiración de los graduados universitarios es trabajar como taxistas u ofreciéndole cualquier servicio a los turistas, incluyendo servicios sexuales, para conseguir algunos dólares. Hoy, 50 años después de la revolución comunista, en Cuba no sólo hay más prostitución que nunca hubo, sino que ha surgido toda una generalizada cultura de la misma, desoladora e inconcebible para las viejas generaciones. De lo que sí nos sentirnos orgullosos es que siempre ha habido cubanos dispuestos a luchar contra esa espantosa y criminal dictadura. http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3323440

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Aprietes e ingerencias bolivarianas
InfoporAnónimo6/15/2009

El autoritario estilo chavista se derrama sobre la región y contagia –tan sólo con pequeñas variantes– a varias naciones dispuestas a extraviar el rumbo de la libertad. Hugo Chávez es un autoritario. Disfrazado quizás, pero autoritario al fin. Sus seguidores también lo son. Rafael Correa con más picardía que otros. Los Kirchner con fuerte disimulo (para que no se note). Fernando Lugo cada vez con más dudas sobre si arrojarse (o no) a los brazos de Chávez. Y Evo Morales, burdo, provocador y descarado como pocos. Riesgos físicos En Bolivia, ser opositor hoy es peligrosísimo. Existe riesgo físico cierto. Esto es, la posibilidad real de sufrir la agresión material de turbas manejadas a control remoto por los líderes del Movimiento al Socialismo (MAS) que conducen Evo Morales y el pensante Álvaro García Linera, su Vice-presidente (una suerte de Horacio Verbitsky local). Allí acaba de suceder una fea agresión más. La diputada opositora (de Podemos), Jheymi Flores, ha sido agredida brutalmente en las calles de Oruro. Por indígenas “comunarios” (campesinos) llegados “espontáneamente” de la provincia de Avaroa. A palazos y latigazos. Abiertamente, a la luz del día y frente a todos, en el casco céntrico de la ciudad. La diputada terminó maltrecha, lastimada, con diez días de recuperación por delante por los golpes y heridas recibidos. Para la agredida, los responsables de la agresión serían el propio Prefecto orureño, Alberto Luis Aguilar, y el presidente de la Brigada Parlamentaria del MAS de ese departamento, Heriberto Lázaro. La diputada Flores hizo, por ello, denuncias al Ministerio Público (que no hará seguramente nada destacable) y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismo regional que tiene una pila de denuncias similares relativas a una Bolivia cada vez más inestable. Este es el cuarto caso de violencia política personalizada ocurrida en las últimas semanas en territorio boliviano. Lo precedieron los conocidos casos del indígena ex Vice-presidente, Víctor Hugo Cárdenas (despojado de su vivienda por la fuerza por una turba de “comunarios” en Sank’ajauira, que además la saquearon); de la diputada masista Marleny Paredes (agredida en Yungas); y del también dirigente indígena, Marcial Fabriciano (a quien se le propinaron 50 latigazos, antes de dejarlo tendido en el suelo, abandonado). La situación es grave. Detrás de los atentados aparece la intolerancia. También el deseo -calculado- de golpear, intimidar y amenazar. Para sembrar el miedo y alimentar el odio. En este caso, la fraguada “indignación popular” (los llamados “movimientos sociales” son solamente instrumentos del poder que se organizan, mantienen, estimulan y empujan a voluntad) tuvo aparentemente que ver con una denuncia de la diputada en el sentido que el Prefecto local había cedido 145 kilómetros cuadrados de su jurisdicción a otro departamento. Lo que no es algo menor, como “descuido”. Los agresores indígenas le exigieron, antes de golpearla, que se retractara de la acusación. No lo hizo, y sufrió la planificada barbarie desatada contra ella. Los acusados respondieron, con la soberbia del MAS, sugiriendo que la diputada estaba montando un “show político”, en busca de “protagonismo”. A costa de su físico y salud. Increíble. La diputada cumplía, corajudamente, con el deber que su condición de mandataria le impone. La acompañaba su hermano, quien también fue víctima de patadas y palazos. Las vejaciones se están acumulando sobre los dirigentes de la oposición boliviana. Por esto, “hacer política” en Bolivia es jugarse la vida. Los autores de los atentados se excusan detrás de la noción de “justicia tradicional indígena” que -sostienen- está privilegiada y protegida por la nueva “Constitución Política” de Bolivia, que es una receta perfecta para el caos. Si la presunta tradición indígena se sobrepone a los derechos humanos de los bolivianos, el camino iniciado por Morales conducirá a enfrentamientos. Terminará mal. Con choques entre quienes pretenden subyugar a los demás (como si fuera su derecho) y quienes no quieren retroceder al atavismo y perder, en el camino, sus preciadas libertades esenciales, aquellas que hacen a su condición humana. Para preocuparse, y mucho, por el rumbo que están tomando las cosas en el país del norte. Detrás de Morales están las sombras de Castro y Chávez, que desde el exterior “mueven las fichas” en el tablero boliviano, en partida de alto riesgo. Creyendo que son los dueños de la verdad cuando, enfrentados con hombres de la talla de un Mario Vargas Llosa, lo único que se les ocurre es salir corriendo ante la posibilidad del ridículo. Claro “do ut des” de “Lula” a Evo Morales Acicateado por su ventrílocuo Hugo Chávez (que alguna vez soñó con desplazar a “Lula” del timón del liderazgo regional), Evo Morales lastimó a las inversiones brasileñas en Bolivia. Ahora comienza a recoger lo que sembró. En efecto, el gobierno del Brasil acaba de anunciar (contra lo que esperaba Evo Morales) que ha concedido asilo político a 118 bolivianos-pandinos que están en el Brasil huyendo a la persecución desatada contra ellos, a los que Evo Morales pretende involucrar en la masacre del 11 de septiembre de 2008 ocurrida en el sector “Cuatro Cañadas”, en la localidad de El Porvenir, departamento de Pando; un episodio confuso (en el que hay acusaciones cruzadas entre el gobierno y la oposición) de enfrentamientos armados, en los que quedaron once campesinos muertos. Casi todos los refugiados eran “cívicos” o empleados prefecturales que temían ser víctimas de las clásicas “represalias” violentas del gobierno de Morales, prolijamente planificadas y disfrazadas de “justicia indígena”, como se ha visto. Sí, lector, usted recuerda bien. No se equivoca. Ese es el episodio sangriento en el que UNASUR (sólo ratificada, sugestivamente, por Bolivia) designó al izquierdista radical Rodolfo Mattrollo, el Sub-secretario de Derechos Humanos de los Kirchner -un hombre de vinculaciones con los militantes violentos de la izquierda radical argentina- para encabezar una “Comisión Investigadora” de esos sucesos designada por UNASUR. Su increíble “informe” ha dejado a Mattarollo en el ridículo desde que -vergonzosamente- algunos de los muertos que allí se denuncian han aparecido con vida. Muchos sospechan que todo fue armado por el MAS y que UNASUR sólo salió en su auxilio antes de que las cosas se le fueran de las manos, para proporcionar al MAS y a Morales una “excusa creíble”, casi “legítima”, para quienes no advierten que es lo que puede haber detrás del informe de la “Comisión Investigadora” de UNASUR. La decisión del gobierno de Brasil se conoció a través de los diarios de ese país. Ella consideró que “hay riesgos de persecución política” contra los refugiados. Y es así. Particularmente porque entre ellos están Ana Melena y Ricardo Shimokawa, dos cívicos pandinos de renombre. Cabe destacar que la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas intercedió a favor de los refugiados, seguramente con información auténtica en sus manos, aquella que descoloca a Morales. También el Ministro de Justicia del Brasil, Tarso Genro, un ex dirigente comunista, que ha acordado que se conceda refugio a los bolivianos perseguidos por Morales. Quizás lo hizo para distraer la atención respecto de su decisión previa de no extraditar al prófugo ex terrorista marxista italiano Césare Battitsti, requerido por la justicia peninsular. Se presume ahora que, para las Naciones Unidas al menos, no se han cometido en Pando “delitos de lesa humanidad”, lo que, de haber sucedido, hubiera impedido conceder refugio a los bolivianos. Lo sucedido, como dirían los romanos, es un claro “do ut des” de “Lula” a Evo Morales. Para hacerle la vida más fácil a un Morales aclaramos que la traducción es: “te doy lo que me das”. Y es lo que ha hecho “Lula”. Tensión en el Amazonas peruano El norte amazónico del Perú, habitualmente verde, se tiñó de rojo. Sin embargo, lo sucedido no puede catalogarse de sorpresa. Se sospechaba que podía ocurrir. Las “sombras” de Hugo Chávez y Evo Morales habían aparecido en ese remoto rincón de la nación hermana. Ahora deben encontrarse las “huellas digitales” de ambos desestabilizadores. No es imposible. Pero no será fácil. Ambos son expertos en generar estos conflictos. Y campeones cuando de violar el principio de “no injerencia” se trata. Por esto, el presidente Alan García comentó que los violentos sucesos responden a una “agresión cuidadosamente preparada contra el Perú”. Detrás de ella, agregó, hay “políticos que predican fórmulas extremistas que no han tenido eco en la población de las ciudades”, en alusión al hombre de Hugo Chávez en el Perú, Ollanta Humala, cuya popularidad nacional está por el suelo y que ya no parece capaz de amenazar la estabilidad de un Perú que quiere ser un país moderno, abierto al mundo, que crece velozmente y con renovada confianza en sí mismo. Azuzados fácilmente por extremistas con experiencia en este tipo de revueltas, los indígenas amazónicos de la región de Bagua -en lo que es una derivación del largo conflicto por los recursos naturales de la zona, incluyendo la explotación de la madera con riesgos de deforestación- asesinaron a sangre fría a 22 policías peruanos. Entre ellos, a 9 que tenían cautivos, que fueron degollados. A los demás los desarmaron, les quitaron los uniformes y los asesinaron a machetazos. El líder de la rebelión en el Amazonas, Alberto Pizango huyó -como se esperaba- refugiándose en la Embajada de Nicaragua. Los policías asesinados cumplían funciones de vigilancia en la estación 6 del Oleoducto Nor-peruano y estaban en sus viviendas cuando los indígenas invadieron su campamento. Otros 6 policías están aún en manos de los insurrectos, en algún lugar de la selva. Cerca de un caserío llamado Cusugrande, en Imaza, provincia de Bagua. Sus posibilidades de sobrevivir parecen bajas. El ejército del Perú ha tomado el control de la zona por instrucciones del Poder Ejecutivo. El General Raúl Silva Albán comanda las operaciones que se llevan a cabo en la región del Amazonas y las provincias de Jaén y San Ignacio de Cajamarca, en las que rige el toque de queda. Lo importante es que este conflicto, fogoneado desde el exterior, no derive en nuevas expresiones de salvajismo. Ni se desborde. Hay más de un centenar de indígenas detenidos, cuya integridad debe garantizarse. Lo que no debe dejarse pasar es la incitación a la violencia que, según ha denunciado el Presidente Alan García, llega desde el exterior con propósitos de desestabilización. Quienes están detrás de ella son responsables de los desmanes que han sucedido, cuya repetición debiera evitarse. Son ellos quienes, en su prédica utópica, han desequilibrado a las poblaciones locales, empujándolas hacia la violencia. Es obvio que ellos dirán que no es así. Siempre lo hacen, escondiendo su mano, como cuando Fidel Castro -en la década de los 70- armara el brazo de la guerrilla en varios países de la región, según él mismo ha admitido públicamente. Desde las sombras han envenenado las mentes de los indígenas, a quienes han empujado al camino sin retorno: el de la violencia. Para tensionar aún más las cosas, la Ministra de Justicia de Bolivia, una mujer propensa a provocar, llamó al gobierno de Alan García: “neo-liberal y corrupto” y “sometido a los gringos”. Parece mentira. Porque hay pocas administraciones tan repletas de corrupción como la de Bolivia. Aquello de “la paja en el ojo ajeno” mantiene su vigencia, queda visto. La “injerencia” boliviana en Perú está probada. El propio Evo Morales envió una carta al “Congreso de Indígenas” realizado en Puno (cinco días antes de los hechos de violencia en el Amazonas) en la que plantea la necesidad de pasar de la “resistencia” a la “rebelión”, esto es a una “definitiva revolución”. Gravísima, como incitación. Irresponsable, como intromisión. Morales se defiende señalando que la carta (leída en el Congreso) no estaba dirigida sólo a los indígenas del Perú, sino a “todos” los de América Latina. Peor, entonces: la “ingerencia” de Morales apunta a “todos” los países de la región (que denomina “Abya Yala”, en lugar de “América Latina”). El Puno es -recordemos- la zona del Perú en la que la “mano oculta” de Chávez y la de Morales aparecen con mayor frecuencia. La “Carta” de Morales (y seguramente otras acciones paralelas) atizó el fuego y la violencia en el Amazonas peruano. Morales habla como sujeto pasivo del gran manipulador de la región: Hugo Chávez. Y se mueve, obviamente, con sus dineros. De allí la corresponsabilidad. http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2537

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Caos: Kirchner lo hizo
InfoporAnónimo4/20/2009

La idea de que una derrota del kirchenirsmo en las elecciones de junio llevaría a la Argentina a una crisis no resiste el menor análisis frente a la caótica realidad en la que estamos inmersos. Peor, imposible. Resulta realmente curioso el caso de Santiago Montoya. El ex recaudador de impuestos de la provincia de Buenos Aires no respetó límites a la hora de quitarles el dinero a los contribuyentes. Violando las normas de derecho más elementales, inspirado en una especie de supuesto paladín de la moralidad a la hora de recaudar, argumentaba que sus métodos valían porque había que financiar el gasto público. El problema era que la plata que les quitaba a los contribuyentes no se destinó a mejorar la seguridad, la justicia, la educación o la salud. El argumento de que recaudar de cualquier manera, aun violando la seguridad jurídica, es lícito cuando se trata de financiar el gasto público es una falacia. El Estado no tienen derecho a usar el monopolio de la fuerza para apropiarse de los recursos de los contribuyentes para dilapidarlos en punteros políticos, ñoquis o, en el caso de la Nación, para que Néstor Kichner viaje en helicóptero para hacer campaña política. Digamos que Montoya montó una imagen de sí mismo de paladín de la moralidad al momento de cobrar impuestos, ignorando la inmoralidad de quebrantar las normas y el uso monárquico de esos recursos. Ahora bien, a pesar del comportamiento de Montoya, que violó el estado de derecho para obtener recursos para que la dirigencia política los dilapidara, lo curioso del caso es que el kirchnerismo pretendía que fuera candidato a legislador por San Isidro porque, evidentemente, tiene mejor imagen que cualquiera de los políticos de la esfera del ex presidente, quien hoy sigue manejando los hilos del poder como si fuera el verdadero titular del Ejecutivo nacional. Esta situación deja a las claras lo mal que está el oficialismo en su imagen ante la población: si tiene que recurrir a alguien que expolió a los contribuyentes porque tiene mejor imagen que los políticos del riñón kirchnerista quiere decir que tiene un alto grado de repudio por parte de la sociedad. Es por eso que, curiosamente, Néstor pretende instalar la idea de que si él no gana las elecciones se produce el caos o, como dice Daniel Scioli, corre riesgo la gobernabilidad. Ya no caben dudas de que Kirchner está desesperado por la caída de su popularidad. El simple hecho de tener que recurrir a Scioli para amortiguar el papelón histórico que sufriría el kirchnersimo en las próximas elecciones muestra que ni él mismo cree que tiene la capacidad de convocar el apoyo en las urnas. Tan desesperado parece estar, que la semana pasada llegó al ridículo de decir que si él no gana volvemos al ’76. Y más hizo el ridículo todavía al sostener que los últimos datos que había recibido le indicaban que la economía no sólo no había entrado en recesión, sino que estaba volviendo a crecer. Si los datos truchos que tiene Néstor fueran ciertos, ¿para qué mandó a su esposa a adelantar las elecciones argumentando que teníamos por delante la peor crisis económica de los últimos 100 años? ¿Viene el caos si el oficialismo no gana? ¿Se pierde la gobernabilidad si Kirchner es derrotado en las elecciones? La realidad es que hoy el país es un caos económico e institucional, incluso con Néstor teniendo mayoría en ambas cámaras y disponiendo de los inconstitucionales superpoderes para manejar la caja a su antojo. Vivimos con una economía paralizada, creciente pobreza e indigencia, desocupación en alza, un superávit fiscal que se evapora a pesar de que están exprimiendo como a un limón a los contribuyentes, fuertes caídas de las exportaciones y fuga de capitales. Como si fuera poco, comenzamos a sufrir la peor combinación imaginable: a pesar de la recesión, tenemos inflación. A este escenario debemos agregar los problemas del dengue y de la inseguridad, que hacen estragos en la población decente que, a pesar de la política de los Kirchner, todos los días intenta buscarle la vuelta a la vida para seguir manteniendo sus familias. Insisto, hoy el país es un caos y ese caos se debe a los delirios institucionales de Néstor y a las barbaridades económicas hechas en todos estos años. Desde el punto de vista económico, la parálisis de la actividad no se explica nada más que por la incertidumbre de qué ocurrirá el 28 de junio (al adelantar las elecciones, Néstor anticipó la crisis que esperaba para octubre). En realidad, el mayor pánico se centra en qué puede llegar a ocurrir si Néstor lograr retener parte del poder. Dicho en otras palabras, Kirchner ha demostrado tal capacidad de desprecio por el derecho de propiedad y la seguridad jurídica que él mismo se ha transformado en el principal obstáculo para el crecimiento. Nadie en su sano juicio puede llegar a invertir en un país en el cual no hay reglas de juego claras y transparentes, y donde todo depende de los caprichos de Néstor de cada mañana. Sin inversiones no hay crecimiento. Sin crecimiento no hay nuevos puestos de trabajo, aumentan la pobreza y la desocupación y la economía languidece. Eso es lo único que puede ofrecer Néstor: imposibilidad para encauzar los destrozos económicos que cometió en todos estos años porque nadie cree en su capacidad para recomponer la economía. Es por esa razón que a su slogan “Yo o el caos” le faltan dos letras. Una “s” antes de la “o” y una “y” después de ella. Así, debería leerse: “Yo soy el caos”. Y Kirchner es el caos porque no está capacitado para construir, sino para destruir. El ejemplo más evidente es el del campo. Habiendo tenido un ciclo especialmente histórico de precios internacionales para el sector agropecuario, tuvo la increíble capacidad de destrozarlo. La actividad lechera, la ganadera e inclusive la agricultura sufrieron los efectos devastadores de las políticas de Néstor. Incluso la producción de gas y petróleo, con precios internacionales récord, sucumbió bajo los delirios del kirchnerismo. Con una economía literalmente destrozada, se ha reducido la generación de riqueza. Al combinarse esta situación con la inflación, Kirchner ha producido una lucha por la distribución del ingreso que, momentáneamente y nada más que debido a la conveniencia de Hugo Moyano, se ha frenado, pero que promete transformarse en un caos social luego del 28 de junio. En definitiva, si por caos entendemos una sociedad enfrentada por la distribución del ingreso, inseguridad creciente y enfermedades propias de los países pobres, podríamos decir que ese país es Argentina y afirmar, como rezaba la vieja frase de los 90, que Kirchner lo hizo. Su incapacidad para gobernar, su desmedida ambición de poder, su falta de respeto por las instituciones y la imprevisibilidad de sus actos sólo pueden acentuar el caos en que nos ha metido. http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2481

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