V

Virgoyconmani

Usuario (Argentina)

Primer post: 17 feb 2015
49
Posts
4469
Puntos totales
680
Comentarios
La edad promedio del debut sexual en cada país
La edad promedio del debut sexual en cada país
InfoporAnónimo4/11/2015

Una selecta muestra de 44 países revela la edad promedio en que tienen su primera relación sexual las personas. El primer dato que surge del mapa de ChartsBin es que la edad promedio, al considerarse todas las naciones estudiadas es de 18,4 años. No obstante, por supuesto que esta media dice poco de lo que ocurre en cada país. Islandia es el lugar en donde más rápidamente las personas se inician sexualmente: lo hacen a los 15,6 años, siempre en promedio. Lo sigue Dinamarca (16,1 años) y Suecia (16,2 años). Según el mapa, Malasia ocupa el último lugar dentro de los países estudiados, con una edad promedio de 23 años, seguido de India (22,9 años) y Singapur (22,8). Lamentablemente, el estudio contempla pocos países latinoamericanos. Sólo fueron analizados Chile, Brasi y México, y su debut sexual fue a los 17,2; 17,4 y 18,7 años, respectivamente. No obstante, algunos estudios pueden agregar algunos datos puntuales. Por ejemplo, el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff afirmó en una nota publicada en Clarín que, en la Argentina, la edad promedio de iniciación sexual es a los 14 años. Y según un estudio del Instituto de Investigaciones Gino Germani, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en ese país el 44% perdió su virginidad antes de cumplir los 16 años. Será cuestión, entonces, de profundizar los estudios en cada nación. Los 10 países donde, según el mapa, la iniciación sexual es más rápida: 1) Islandia (15,6 años) 2) Dinamarca (16,1) 3) Suecia (16,2) 4) Noruega (16,5) 5) Finlandia (16,5) 6) Israel (16,7) 7) Bulgaria (16,9) 8) Portugal (16,9) 9) Bélgica (17,2) 10) Chile (17,2)

108
158
C
Carl Sagan: La cuestión del aborto: búsqueda de respuestas
InfoporAnónimo3/2/2015

Carl Sagan: La cuestión del aborto: una búsqueda de respuestas La cuestión quedó zanjada hace años. El poder judicial optó por el término medio. Uno pensaría que la polémica había concluido, pero sigue habiendo concentraciones masivas, bombas e intimidación, muertes de trabajadores de clínicas abortistas, detenciones, intensas campañas, drama legislativo, audiencias del Congreso, decisiones del Tribunal Supremo, grandes partidos políticos que casi se definen sobre la materia y eclesiásticos que amenazan con la perdición a los políticos. Los adversarios se lanzan acusaciones de hipocresía y asesinato. Se invocan por igual el espíritu de la Constitución y la voluntad de Dios. Se recurre a argumentos dudosos como si fueran certidumbres. Los bandos en liza apelan a la ciencia para fortalecer sus posiciones. Se dividen las familias, maridos y mujeres deciden no hablar del asunto, viejos amigos dejan de hablarse. Los políticos examinan los últimos sondeos para descubrir qué les dicta la conciencia. Entre tanto grito, resulta difícil que los adversarios se escuchen. Las opiniones se polarizan. Las mentes se cierran. ¿Es ilícito interrumpir un embarazo? ¿Siempre? ¿A veces? ¿Nunca? ¿Cómo decidir? Escribimos este artículo para entender mejor cuáles son las posturas enfrentadas y para ver si conseguimos hallar una posición que satisfaga ambas. ¿No existe término medio? Hay que sopesar los argumentos de uno y otro bando para determinar su consistencia y plantear supuestos prácticos, puramente hipotéticos en más de un caso. Si pareciera que algunos de estos supuestos van demasiado lejos, solicitamos del lector que tenga paciencia, pues estamos tratando de forzar las diversas posturas hasta su punto de ruptura a fin de advertir sus debilidades y fallos. Cuando se reflexiona sobre ello, casi todo el mundo reconoce que no hay una respuesta tajante. Vemos que muchos partidarios de posturas divergentes experimentan cierta inquietud o incomodidad cuando se dualiza lo que hay detrás de los argumentos enfrentados (en parte por eso se rehúyen tales confrontaciones). La cuestión afecta con seguridad a interrogantes más hondos: ¿cuáles son nuestras responsabilidades mutuas?, ¿debemos permitir que el Estado intervenga en los aspectos más íntimos y personales de nuestra vida? ¿dónde están los límites de la libertad? ¿qué significa ser humano? Respecto de los múltiples puntos de vista, existe la extendida opinión, sobre todo en los medios de comunicación que rara vez tienen el tiempo o la inclinación debidos para establecer distinciones sutiles de que sólo existen dos, "pro elección" y "pro vida". Así es como se autodenominan los dos bandos contendientes y así los llamaremos aquí. En la caracterización más simple, un partidario de la elección sostendrá que la decisión de interrumpir un embarazo sólo corresponde a la mujer y que el Estado no tiene derecho a intervenir, en tanto que un antiabortista mantendrá que el embrión o feto está vivo desde el momento de la concepción, que está vida nos impone la obligación moral de preservarla y que el aborto equivale a un asesinato. Ambas denominaciones (pro elección y pro vida) se eligieron pensando en influir sobre quienes aún no se habían decidido: pocos desearán ser incluidos entre los adversarios de la libertad de elección o los enemigos de la vida. La libertad y la vida son, desde luego, dos de nuestros valores más apreciados, y aquí parecen hallarse en un conflicto fundamental. Consideraremos sucesivamente estas dos posiciones absolutistas. Un bebé recién nacido es con seguridad el mismo ser que justo antes de nacer. Existen pruebas sólidas de que un feto ya bien desarrollado reacciona a los sonidos, incluyendo la música, pero en especial a la voz de su madre. Puede chuparse el pulgar o sobresaltarse. De vez en cuando genera ondas cerebrales de adultos. Hay quienes afirman recordar su nacimiento o incluso el entorno uterino. Quizá se piense dentro del útero. Resulta difícil sostener que en el momento del parto sobreviene abruptamente una transformación hacia la personalidad plena. ¿Por qué, pues, debería considerarse asesinato matar un bebé el día después de nacer pero no el día antes? En términos prácticos, esto es poco importante. Menos del 1% de los abortos registrados en Estados Unidos tienen lugar en los tres últimos meses del embarazo (y tras una investigación más atenta se descubre que la mayoría corresponden a abortos naturales o errores de cálculos), sin embargo, los abortos realizados durante el tercer trimestre proporcionan una prueba de los límites del punto de vista "pro elección". ¿Abarca el "derecho innato de una mujer a controlar su propio cuerpo" el de matar un feto casi completamente desarrollado y que, a todos los fines, resulta idéntico a un recién nacido? Creemos que muchos de quienes defienden la libertad reproductiva se sienten, al menos en ocasiones, inquietos ante esta pregunta, pero son reacios a planteársela porque es el comienzo de una pendiente resbaladiza. Si resulta inadmisible suspender un embarazo el noveno mes, ¿qué sucede con el octavo, el séptimo, el sexto...? ¿No cabe deducir que el Estado puede intervenir en cualquier momento si reconocemos su capacidad para actuar en un determinado momento del embarazo? Esto invoca el espectro de unos legisladores, predominantemente varones y opulentos, decidiendo que mujeres que viven en la pobreza carguen con unos niños que no pueden permitirse el lujo de criar; obligando a adolescentes a traer al mundo hijos para los que no están emocionalmente preparadas; diciendo a las mujeres que aspiran a una carrera profesional que deben renunciar a sus sueños, quedarse en casa y criar niños; y, lo peor de todo, condenando a las víctimas de violaciones e incestos a aceptar sin más la prole de sus agresores. Las prohibiciones legislativas del aborto suscitan la sospecha de que su auténtico propósito sea controlar la independencia y la sexualidad de las mujeres. ¿Con qué derecho los legisladores se permiten decir a las mujeres qué deben hacer con su cuerpo? La privación de la libertad de reproducción es degradante. Las mujeres ya están hartas de ser avasalladas. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que es justo que se prohiba el asesinato y que se imponga una pena a quien lo comete. Muy débil sería la defensa del asesino si alegara que se trataba de algo entre su víctima y él, y que eso no concernía a los poderes públicos. ¿No es deber del Estado impedir que se elimine un feto si ese acto constituye de hecho el asesinato de un ser humano? Se supone que una de las funciones del Estado es proteger al débil frente al fuerte. Si no nos oponemos al aborto en alguna etapa del embarazo, ¿no existe el peligro de considerar a toda una categoría de seres humanos indigna de nuestra protección y respeto? ¿No es ésa una de las características del sexismo, el racismo, el nacionalismo y el fanatismo? ¿Acaso quienes se dedican a combatir tales injusticias no deberían evitar escrupulosamente que se cometa otra? Hoy por hoy no existe el derecho a la vida en ninguna sociedad de la Tierra, ni ha existido en el pasado (con unas pocas excepciones, como los jainistas de la India): criamos animales de granja para su sacrificio, destruimos bosques, contaminamos ríos y lagos hasta que ningún pez puede vivir en ellos, matamos ciervos y alces por deporte, leopardos por su piel y ballenas para hacer abono, atrapamos delfines que se debaten faltos de aire en las grandes redes para atunes, matamos cachorros de foca a palos, y cada día provocamos la extinción de una especie. Todas esas bestias y plantas son seres vivos como nosotros. Lo que (supuestamente) está protegido no es la vida en sí, sino la vida humana. Aun con esa protección, el homicidio ocasional es un hecho corriente en las ciudades y libramos guerras "convencionales" con un costo tan elevado que por lo general preferimos no pensar demasiado en ello. (Significativamente, suelen justificarse las matanzas en masa organizadas por los estados redefiniendo como subhumanos a nuestros adversarios de raza, nacionalidad, religión, e ideología). Esa protección, ese derecho a la vida, no reza para los 40.000 niños menores de 5 años que mueren cada día en el planeta por causa de inanición, deshidratación, enfermedades y negligencias que habrían podido evitarse. La mayoría de quienes defienden el "derecho a la vida" no se refieren a cualquier tipo de vida, sino, especial y singularmente, a la vida humana. También ellos, como los partidarios de la elección, deben decidir qué distingue a un ser humano de otros animales y en qué momento de la gestación emergen esas cualidades específicamente humanas, sean cuales fueren. Pese a las numerosas afirmaciones en contra, la vida no comienza en el momento de la concepción; es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de la Tierra, hace 4.600 millones de años. Tampoco la vida humana comienza en la concepción, sino que es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de nuestra especie, hace cientos de miles de años. Más allá de toda duda, cada espermatozoide y cada óvulo humano están vivos. Es obvio que no son seres humanos, pero lo mismo podría decirse de un óvulo fecundado. En algunos animales, un óvulo puede desarrollarse hasta convertirse en un adulto sano sin la contribución de un espermatozoide. No sucede así, por lo que sabemos, entre los seres humanos, Un espermatozoide y un óvulo no fecundado comprenden conjuntamente toda la donación genética de una persona. En ciertas circunstancias, tras la fecundación pueden llegar a convertirse en un bebé. Sin embargo, la mayoría de óvulos fecundados aborta de modo espontáneo. La conclusión del desarrollo no está garantizada. Ni el espermatozoide ni el óvulo aislados, como así tampoco el óvulo fecundado, pasan de ser un bebé o un adulto potenciales. ¿Por qué, pues, no se considera asesinato destruir un espermatozoide o un óvulo si uno y otro son tan humanos como el óvulo fecundado producido por su unión, y en cambio sí se considera asesinato destruir un óvulo fecundado, aunque sólo sea un bebé en potencia? De una eyaculación humana media surgen centenares de millones de espermatozoides (agitando la cola y a una velocidad de 12 cm por hora). Un hombre joven y sano puede producir en una o dos semanas espermatozoides suficientes para doblar la población humana de la tierra. ¿Significa esto que la masturbación es un asesinato en masa? ¿Qué decir, entonces, de las poluciones nocturnas o del simple acto sexual? ¿Muere alguien cuando cada mes se expulsa el óvulo no fecundado? ¿Deberíamos llorar todos esos abortos espontáneos? Muchos animales inferiores pueden desarrollarse en laboratorio a partir de una sola célula corporal. Las células humanas pueden ser objeto de clonación. (La cepa más famosa quizá sea la He La, bautizada así por Helen Lane, su donante.) a la luz de tal tecnología, ¿sería un crimen en masa la destrucción de células potencialmente clonables? ¿Y el derramamiento de una gota de sangre? Todos los espermatozoides y óvulos son mitades genéticas de seres humanos potenciales. ¿Es preciso hacer esfuerzos heroicos por salvar y preservar a todos y cada uno, en razón de ese "potencial"? Existe desde luego, una diferencia entre suprimir una vida y no salvarla. También es muy distinta la probabilidad de supervivencia de un espermatozoide de la de un óvulo fecundado. Sin embargo, el absurdo de un cuerpo de ínclitos conservadores de semen nos lleva a preguntarnos si es el simple "potencial" que tiene un óvulo fecundado de convertirse en un bebé convierte realmente su destrucción en un asesinato. A los enemigos del aborto les preocupa que, una vez autorizado el inmediato a la concepción, ninguna argumentación lo impida en cualquier momento subsiguiente del embarazo. Temen que un día resulte admisible matar a un feto que sea, inequívocamente, un ser humano. Tanto los partidarios de la elección como los de la vida (al menos algunos) se ven empujados a posiciones tajantes por su temor compartido a esa pendiente resbaladiza. Otra pendiente resbaladiza es aquella a la que llegan los antiabortistas dispuestos a hacer una excepción en el caso angustioso de un embarazo fruto de la violación del incesto. Ahora bien, ¿por qué debería depender el derecho a la vida de circunstancias de la concepción? ¿Puede el Estado decidir la vida para la prole de una unión legítima y la muerte para la concebida por la fuerza o la coerción, cuando en ambos casos se trata de la vida de un niño? ¿Cómo puede ser esto justo? Por otra parte, ¿por qué no hacer extensiva a cualquier otro feto la excepción que se aplica a éstos? A tal motivo se debe en parte el que algunos antiabortistas adopten la postura, considerada indignante por muchas otras personas, de oponerse al aborto en cualquier circunstancia (excepto, quizá, cuando corre peligro la vida de la madre). En todo el mundo, la causa más frecuente de aborto es, con mucho, el control de la natalidad. ¿No deberían, entonces, los adversarios del aborto distribuir anticonceptivos y enseñar su uso a los escolares? Ése sería un medio eficaz de reducir los abortos. Por el contrario, Estados Unidos se halla muy por detrás de otras naciones en el desarrollo de métodos seguros y eficaces de control de la natalidad y, en muchos casos, la oposición a tales investigaciones (y a la educación sexual) ha procedido de las mismas personas que se oponen al aborto. La búsqueda de un criterio éticamente sólido y no ambiguo acerca de si el aborto es admisible en algún momento tienen profundas raíces históricas. Con frecuencia, y sobre todo en la tradición cristiana, esta búsqueda estuvo ligada a la cuestión del instante en que el alma penetra en el cuerpo, materia no demasiado susceptible de investigación científica y tema polémico incluso entre teólogos eruditos. Se ha afirmado que la infusión del alma tenía lugar en el semen antes de la concepción, durante ésta, en el momento en que la madre percibe por vez primera los movimientos del feto en su seno y el nacimiento mismo o incluso más tarde. Cada religión tiene su doctrina. Entre los cazadores-recolectores no suele haber prohibiciones contra el aborto, y también era corriente en la Grecia y la Roma antiguas. Por el contrario, los asirios, más severos, empalaban en estacas a las mujeres que trataban de abortar. El Talmud judío enseña que el feto no es una persona y, en consecuencia, carece de derechos. Tanto en el antiguo Testamento como en el Nuevo, (que abundan en prohibiciones en extremo minuciosas, con respecto a la indumentaria, dieta y palabras) no aparece una sola mención que prohíba de modo específico el aborto. El único pasaje que menciona algo relevante en ese sentido (Éxodo 21:22) declara que si surge una pelea y una mujer resulta accidentalmente lesionada y aborta, el responsable debe pagar una multa. Ni San Agustín ni Santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no "parece" humano). Esta idea fue adoptada por la iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia Católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S.J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya "formado", aproximadamente hacia el final del primer trimestre. Sin embargo, cuando en el siglo XVII se examinaron los espermatozoides a través de los primeros microscopios, parecían mostrar un ser humano plenamente formado. Se resucitó así la vieja idea del homúnculo, según la cual cada espermatozoide era un minúsculo ser humano plenamente formado, dentro de cuyos testículos había otros innumerables homúnculos, y así ad infinitum. En parte por obra de esta mala interpretación de datos científicos, el aborto, en cualquier momento y por cualquier razón, se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869. Para la mayoría de los católicos resulta sorprendente que la fecha no sea más remota. Desde la época colonial hasta el siglo XIX, en Estados Unidos la mujer era libre de decidir hasta que "el feto se movía". Un aborto en el primer trimestre de embarazo, e incluso en el segundo, constituía, en el peor de los casos, una infracción. Rara vez se solicitaba una condena al respecto, y resultaba casi imposible de obtener, en parte porque dependía por entero del propio testimonio de la mujer acerca de si había sentido los movimientos del feto, y en parte por la repugnancia del jurado a declararla culpable por haber ejercido su derecho a elegir. Se sabe que en 1800 no existía en Estados Unidos una sola disposición concerniente al aborto. En la práctica totalidad de los periódicos (ya hasta en muchas publicaciones eclesiásticas) aparecían anuncios de productos abortivos, aunque el lenguaje empleado fuese convenientemente eufemístico. Hacia 1900, en cambio, en todos los estados de la Unión, el aborto estaba vedado en cualquier momento del embarazo, excepto cuando fuese necesario para salvar la vida de la mujer. ¿Qué sucedió para que se produjera un cambio tan extraordinario? La religión tuvo poco que ver. Las drásticas transformaciones económicas y sociales que se producían en Estados Unidos estaban transformando la sociedad agraria en otra urbana e industrializada. Norteamérica estaba pasando de una de las tasas más altas de natalidad del mundo a una de las más bajas. Es innegable que el aborto desempeñó un papel en ello y estimuló fuerzas para su supresión. Una de las más significativas fue la profesión médica. Hasta mediados del siglo XIX la medicina constituía una actividad sin reconocimiento oficial y sin supervisión. Cualquiera podía colocar un cartel a la puerta de su casa y autotitularse médico. Con el auge de una nueva elite médica de formación universitaria, ansiosa de incrementar el rango y la influencia de los facultativos, se constituyó la asociación Médica Americana. Durante su primera década la AMA empezó a presionar para que el aborto sólo pudiera ser efectuado por quienes poseyesen título facultativo. Los nuevos conocimientos en embriología, afirmaban los médicos, habían revelado que el feto era humano incluso antes de que la madre sintiese su presencia. El asalto de la profesión médica contra el aborto no se debió a una inquietud por la salud de la mujer, sino, según se decía, por el bienestar del feto. Había que ser médico para saber cuándo resultaba moralmente justificable un aborto, porque la cuestión dependía de hechos científicos y médicos que sólo los facultativos comprendían. Al mismo tiempo, las mujeres quedaban excluidas de las facultades de medicina, donde habrían podido adquirir conocimientos tan arcanos. Tal como se desarrollaban las cosas, las mujeres nada tenían que decir acerca de la interrupción de sus propios embarazos. También correspondía a los médicos determinar si la gestación planteaba un riesgo para la mujer y quedaba enteramente a su discreción decidir qué era arriesgado y qué no lo era. Para la mujer rica, podía tratarse de un peligro para su tranquilidad emocional o incluso para su estilo de vida. La mujer pobre se veía a menudo obligada a recurrir al aborto clandestino. Así fue la ley hasta la década de los sesenta de este siglo, cuando una coalición de individuos y organizaciones, entre las que figuraba la AMA, trató de abolirla y restablecer los valores más tradicionales que se encarnarían en el caso Roe contra Wade. Si uno mata deliberadamente a un ser humano, se dice que ha cometido un asesinato. Si el muerto es un chimpancé (nuestro más próximo pariente biológico, con el que compartimos el 99,6% de genes activos) cualquiera, entonces no es asesinato. Hasta la fecha, el asesinato se aplica sólo al hecho de matar seres humanos. Por eso resulta clave en el debate sobre el aborto la cuestión del momento en que surge la personalidad (o, si se prefiere, el alma). ¿Cuándo se hace humano el feto? ¿Cuándo emergen las cualidades distintivamente humanas? Reconocemos que la fijación de un momento exacto tiene que pasar por alto las diferencias individuales. Por este motivo, si hay que trazar una línea, se debe proceder con cautela, es decir, pecar más por exceso que por defecto. Hay personas que se oponen al establecimiento de un límite numérico, y compartimos su inquietud, pero si tiene que existir una ley sobre esta materia, que represente un compromiso útil entre las dos posiciones extremas, hay que determinar, al menos aproximadamente, un período de transición hacia la personalidad. Cada uno de nosotros partió de un punto. Un óvulo fecundado tiene aproximadamente el tamaño del punto que hay al final de esta frase. La unión trascendental de espermatozoide y óvulo suele tener lugar en una de las dos trompas de Falopio. Una célula se convierte en dos, dos se convierten en cuatro, etcétera (una aritmética exponencial de base 2). Hacia el décimo día el óvulo fecundado se ha trocado en una especie de esfera hueca que se encamina hacia otro reino, el útero. A su paso destruye tejidos, absorbe sangre de los vasos capilares, se baña en la sangre materna, de la que extrae oxígeno y nutrientes, y se fija como una especie de parásito a la pared del útero. Hacia la tercera semana, para cuando se produce la primera falta, el embrión en formación tiene dos milímetros de longitud y desarrolla varias partes del cuerpo. Sólo en esta etapa comienza a depender de una placenta rudimentaria. Recuerda algo a un gusano segmentado. Hacia el final de la cuarta semana ya mide unos cinco milímetros. Es reconocible ahora como vertebrado, su corazón en forma de tubo comienza a latir, se advierte algo parecido a los arcos branquiales de un pez o un anfibio, y una cola pronunciada. Parece más bien una lagartija acuática o un renacuajo. Este es el final del primer mes de gestación. Hacia la quinta semana, cabe distinguir las grandes divisiones del cerebro. Se evidencia lo que más tarde serán los ojos y aparecen unos pequeños brotes que luego se transformarán en brazos y piernas. Hacia la sexta semana el embrión mide 13 milímetros. Los ojos permanecen todavía a los lados de la cabeza, como en la mayor parte de los animales, y la cara reptiliana posee unas hendiduras unidas que más tarde darán lugar a la boca y la nariz. Hacia el final de la séptima semana la cola casi ha desaparecido y se advierten ya caracteres sexuales (aunque ambos sexos parecen femeninos). La cara es de mamífero, pero un tanto porcina. Hacia el final de la octava semana la cara semeja la de un primate, si bien aún no es del todo humana. En sus elementos esenciales ya están presentes la mayoría de las partes del cuerpo. La anatomía del cerebro inferior está bien desarrollada. El feto revela respuestas reflejas a estímulos sutiles. Hacia la décima semana la cara tiene ya un aspecto inconfundiblemente humano. Comienza a ser posible distinguir niños de niñas. Las uñas y las grandes estructuras óseas no resultan evidentes hasta el tercer mes. Hacia el cuarto mes se puede diferenciar la cara de un feto de la de otro. En el quinto mes la madre suele sentir sus movimientos. Los bronquiolos pulmonares no empiezan a desarrollarse hasta aproximadamente el sexto mes y los alvéolos aún más tarde. ¿Cuándo accede, pues, un feto a la personalidad, habida cuenta de que sólo una persona puede ser asesinada? ¿Cuándo la cara se torna claramente humana, cerca del final del primer trimestre? ¿Cuándo reacciona ante estímulos, también al final del primer trimestre? ¿Cuándo se torna lo bastante activo para que la madre lo sienta, hacia la mitad del segundo trimestre? ¿Cuándo los pulmones alcanzan un grado de desarrollo suficiente para que el feto pueda respirar por sí mismo, llegado el caso, el aire exterior? Lo malo de estos hitos del desarrollo no es sólo que sean arbitrarios: más inquietante resulta el hecho de que ninguno implica características exclusivamente humanas, al margen de la cuestión superficial de la apariencia facial. Todos los animales reaccionan ante los estímulos y se mueven a su antojo. Muchos son capaces de respirar. Sin embargo, eso no impide que los matemos por miles de millones. Los reflejos, el movimiento y la respiración no son lo que nos hace humanos. Otros animales nos superan en velocidad, fuerza, resistencia, a la hora de trepar, excavar o camuflarse, en vista, olfato, oído, o en el dominio del aire o del agua. Nuestra única gran ventaja es el pensamiento. Somos capaces de reflexionar, de imaginar acontecimientos que todavía no han sucedido, de concebir cosas. Así fue como inventamos la agricultura y la civilización. El pensamiento es nuestra bendición y nuestra maldición, y nos hace ser lo que somos. El pensamiento tiene lugar, desde luego, en el cerebro, sobre todo en las capas superiores de la "materia gris" replegada que llamamos corteza cerebral. Cerca de 100.000 millones de neuronas cerebrales constituyen la base material del pensamiento. Las neuronas están unidas entre sí y sus conexiones desempeñan un papel crucial en lo que llamamos pensamiento, pero la conexión a gran escala de las neuronas no empieza hasta el sexto mes de embarazo. Mediante la colocación de electrodos inofensivos en la cabeza de un individuo, los científicos pueden medir la actividad eléctrica emanada de la red de neuronas cerebrales. Diferentes tipos de acción mental revelan distintas clases de ondas cerebrales, pero las pautas regulares típicas del cerebro humano de un adulto no aparecen en el feto hasta cerca de la trigésima semana del embarazo, hacia el comienzo del tercer trimestre. Hasta entonces, los fetos, por vivos y activos que parezcan, carecen de la necesaria arquitectura cerebral. Todavía no pueden pensar. Aceptar que se puede matar cualquier criatura viva, en especial una que más tarde tal vez se convierta en un bebé, es problemático y doloroso, pero hemos rechazado los extremos "siempre" y "nunca", y eso nos coloca, querámoslo o no, en la pendiente resbaladiza. Si tenemos que optar por un criterio de desarrollo, aquí es donde hay que trazar la raya: cuando se hace posible un mínimo asomo de pensamiento característicamente humano. Se trata, en realidad, de una definición muy conservadora, rara vez se encuentran en un feto ondas cerebrales regulares. Serían útiles nuevas investigaciones (también comienzan tardíamente las ondas cerebrales bien definidas durante la gestación de fetos babuinos y ovejas). Si pretendemos que el criterio sea todavía más estricto para tomar en consideración el desarrollo cerebral precoz de algún feto, podemos trazar la raya a los seis meses. Ahí es en donde la trazó el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1973, aunque por razones completamente diferentes. Su decisión en el caso Roe contra Wade modificó la legislación estadounidense sobre el aborto, que lo permite a petición de la mujer sin limitaciones durante el primer trimestre y, con ciertas restricciones encaminadas a proteger su salud, en el segundo trimestre y autoriza a los estados a prohibir el aborto en el tercer trimestre, excepto cuando exista una seria amenaza para la vida o la salud de la mujer. En la decisión de Webster de 1989, el Tribunal Supremo se negó explícitamente a revocar la sentencia del caso Roe contra Wade, pero de hecho invitó a las 50 legislaturas estatales a que decidiesen por su cuenta. ¿Cuál fue el razonamiento en el caso Roe contra Wade? No reconocía peso legal a lo que suceda con los niños una vez nacidos o con la familia. El tribunal determinó, en cambio, que el derecho de una mujer a la libertad de reproducción se halla protegido por la garantía constitucional de su intimidad. Ahora bien, ese derecho no es omnímodo. Hay que sopesar la garantía de intimidad de la mujer y el derecho a la vida del feto, y cuando el tribunal consideró la cuestión otorgó prioridad a la intimidad en el primer trimestre y a la vida en el tercero. La transición no se estableció según las consideraciones tratadas hasta ahora en este capítulo: cuándo sucede la "infusión del alma" o en qué momento reviste el feto suficientes rasgos humanos para ser protegido por la legislación contra el asesinato. El criterio adoptado fue, por el contrario, si el feto podía vivir fuera de la madre. Esto es lo que se denomina "viabilidad ", y depende en parte de la capacidad de respirar. Sencillamente, los pulmones no están desarrollados y el feto no puede respirar (por muy perfeccionado que fuese el pulmón artificial de que se le dotase) hasta cerca de la vigésimo cuarta semana, hacia el comienzo del sexto mes. Es por esto por lo que la legislación estadounidense permite a los estados prohibir los abortos en el tercer trimestre. Se trata de un criterio muy pragmático. Según la argumentación, si en una cierta etapa de la gestación pudiese ser viable el feto fuera del útero, entonces su derecho a la vida se impondría al derecho de la mujer a la intimidad. Ahora bien, ¿qué significa "viable"? Incluso un recién nacido a término no es viable sin cuidado y cariño considerables. Hace tan solo unas décadas, antes de las incubadoras, la viabilidad de los bebés nacidos en el séptimo mes era improbable. ¿Hubiera sido admisible entonces abortar en el séptimo mes? ¿Se tornaron de repente inmorales los abortos en el séptimo mes tras la invención de las incubadoras? ¿Qué sucederá si en el futuro se desarrolla una nueva tecnología que permita a un útero artificial mantener un feto vivo incluso antes del sexto mes, proporcionándole oxígeno y nutrientes a través de la sangre (como hace la madre a través de la placenta)? Reconocemos que es improbable que vaya a existir esa tecnología a corto plazo o que llegue a estar al alcance de gran número de personas, pero ¿sería entonces inmoral abortar antes del sexto mes cuando antes no lo era? Una moralidad que depende de la tecnología y cambia con ésta es una moralidad frágil y, para algunos, inaceptable. Es más, ¿por qué han de ser la respiración, el funcionamiento de los riñones o la capacidad de resistir las enfermedades, por ejemplo, justificativos de la protección legal? ¿Sería admisible matar un feto que revelase pensamientos y sentimientos pero que no fuera capaz de respirar? A nuestro juicio, el argumento de la viabilidad no puede determinar de manera coherente cuándo son admisibles los abortos. Se requiere otro criterio. Una vez más, ofrecemos la consideración del primer atisbo de pensamiento humano. Puesto que, por término medio, el pensamiento fetal comienza a manifestarse incluso después del desarrollo fetal de los pulmones, creemos que la sentencia del caso Roe contra Wade fue una decisión buena y prudente respecto de una cuestión compleja y difícil. Con la prohibición del aborto en el último trimestre (excepto en los casos de grave necesidad médica ) se alcanza un equilibrio justo entre las reivindicaciones enfrentadas de la libertad y de la vida. "La cuestión del aborto: una búsqueda de respuestas" Entre la "vida" y la "elección" Parade, 22 de abril de 1990 Carl Sagan

70
0
2
21 razones porque banco a los traviesos. Mejores que minas.
FemmeporAnónimo3/5/2015

Música pesada para acompañar. link: https://www.youtube.com/watch?v=9_OVHnRVvBs Prefiero travestis a minusas porque: 1- Las minas tienen problemas y tienen que ir al psicólogo,el trava de última lo conversa con un traba amigo y se le pasan todos los líos. 2- Si estas dejando de fumar podes tener algo en la boca. 3- A las minas les encanta la comida de puto, como las ensaladas, las tartas mierda y las frutas del orto, con trapo podes comer asado todos los días que nadie te va a romper las bolas con esas verduras caretas de mierda. 4- Las discusiones pueden termniar tranquilamente a las trompadas sin tener problemas innecesarios por violencia de genero. 5- Con el trabuco podes ver todo el día fobal y carreras del TC, carreras de enduro y el Dakar completito y encima hacer comentarios inteligentes sobre cada una de estas disciplinas… como charlando con un amigo. 6- Si el sábado a la mañana te levantas y no llegas a los 11 para el torneo que jugas en la Liga Vascogermana de Burzaco, le decis al trava si puede jugar de 2. Rasposo. 7- Si la mina es regular, una vez al mes estas en el horno tres o cuatro días (o hasta cinco incluso), si no es regular hasta le viene dos veces el mismo mes!!!… al travesaño no le viene ni una sola vez al año. 8- Si tiene un atraso es con alguna factura, como el ABL. 9- Con el trabuco no hay que gastar ni en forros ni en anticonceptivos, podes terminar donde quieras que jamás vas a estar con dudas o pasando calores no deseados. 10- Con la mina te gastas fortunas regalándoles ropa, al traba no hace falta que le compres nada, simplemente le regalas los pantalones que te vallan quedando chicos y él le pone unos brillitos, lentejuelas, tachas y una que otra boludez y le quedan bárbaros, súper glamorosos! 11- El trava es multifunción y te puede ayudar en las tareas complicadas del hogar. Te ayuda si tenes que cambiar al membrana, la grifería o si se te rompe el calefón. 12- Las minas tienen amigas mas o menos normalitas, las amigas del traba son todas degeneradas, como lesbianas y trolas mal pagas a las que te podes voltear con muchísima facilidad. 13- Hay más posibilidades de que el travesaño sea Gamer y te podes mandar torneos de Fifa 15, jugar al Battlefield y quién dice lee gusta Pokemon y te mandas unas partidas de Soul Silver. 14- A diferencia de la mina que viene con el paquete familiar de rompehuevos (suegra, suegro, cuñados, etc), el traba no tiene familia y si la tiene no lo quieren ver ni en navidad. 15- A las minas les gustan los autos de mina, como el suzuki fun, el ford ka, el mini cooper o el twingo, al trapo le gusta la chevi, el falcon, la gtx y si tiene guita todos los autos grosos como el vectra, el mondeo o el honda civic. 16- Además el trava de pibe capas laburo en un taller y no necesitas chapista. 17- El traba capas sabe hacer asado. O lo hacen juntos tomando unos fernetes. 18- Si tenes dramas con el armado del Gran DT el trava te da una mano. 19- El trava come como un hijo de puta sin romperte las bolas diciendo que se ve gorda. 20- Con el trava podes ir a la Popular de Defensa y Justicia o el que sea tu equipo favorito y es un pibe más. No jode, no le chiflan, no te pregunta que es offside ni grita los goles al revés. 21- Con el traba cuando lo llevas a ver a la Renga te hace caballito a vos, o se turnan. 22- Si te vas de vacaciones te ayuda a cargar los bartulos, no se hace le boludo. 23- Si estas tirado en el sillón no te jode, es más se sienta y también se rasca las bolas. Por eso y mucho más yo los banco. Ojo, en el 69 podes perder un ojo. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Texto modificado de la fuente.

3
0
8
8M. ¿Las mujeres son infieles?
FemmeporAnónimo3/8/2015

#DíadelaMujer: la infidelidad femenina desde el punto de vista de ellas En el Día Internacional de la Mujer, una investigación del sitio AshleyMadison.com determinó cómo la infidelidad empodera a las mujeres. Los "affairs" alguna vez considerados "cosa de hombres", pone a las mujeres a la par en las estadísticas. Ya no existe más que una mujer por el solo hecho de llevar una alianza en el dedo anular esté "fuera de alcance" en el mundo de las doble vidas. Según reveló el último sondeo, las mujeres casadas ahora están a la caza de affaires con un promedio similar a las de sus contrapartes masculinas, especialmente en el rango entre los 30 y los 45 años, donde la paridad es casi total. "Es un habitual malentendido creer que la mujer es el sexo más fiel", asegura Noel Biderman, CEO y Fundador de AshleyMadison.com. Y agregó: "A lo largo de los años, las mujeres han obtenidos grandes logros en materia política, social y económica, que ha llevado a emparejar el terreno en muchos aspectos de la vida, incluidas las relaciones". "Hasta hace poco, las mujeres no recibían las mismas oportunidades que los hombres cuando de perseguir affaires se trataba", advierte Biderman. "A medida que los roles en la familia fueron cambiando, con una mayor igualdad de género en las fuerzas de trabajo y con el aumento exponencial de la accesibilidad tecnológica, muchas mujeres se encontraron en situaciones en las que pueden saciar sus deseos más bajos que a menudo son dejados a un lado en casa", concluyó. Las mujeres son infieles por una variedad de razones. Una reciente encuesta de AshleyMadison.com reveló cuáles son las motivaciones que llevan a las esposas a buscar un amante. No hay acción en casa: el 19,5% de las mujeres que fueron encuestadas reveló que se encuentran en matrimonios donde no hay sexo, mientras que el 37% de ellas admitió que sólo mantiene relaciones sexuales con su marido una vez al mes. Aburridas en el dormitorio: el 21,8% de las mujeres decide buscar un amante dada la falta de excitación y aventura que hay en su matrimonio. Sin lugar para la culpa: sólo el 7,2% de las mujeres siente culpa después de ser infiel. Trampa sí, divorcio no: el 79,7% de las mujeres casadas cree que sus affaires (mientras no sea descubiertos) tienen un efecto positivo en sus matrimonios.

15
16
8
8M. Las mujeres argentinas engañan más
FemmeporAnónimo3/8/2015

Las mujeres argentinas son las más infieles: manejan mejor la culpa y el remordimiento Las mujeres argentinas son las más infieles de Latinoamérica y están terceras en el ránking mundial, sólo por detrás de Holanda y Portugal, de acuerdo a un informe de la red social para personas comprometidas que buscan una relación paralela, Second Love. "Las argentinas, especialmente las de más de 40 años, pasan más tiempo navegando en el portal, envían más emails y mensajes y además no esperan a ser contactadas por los hombres sino que son ellas quiénes avanzan", destaca el estudio. Nota Relacionada: Cuñados, una infidelidad común Sumado a eso, un trabajo realizado por la Universidad Metropolitana de Manchester, Inglaterra, que dice que las mujeres esconden sus infidelidades mejor que los hombres y saben controlar mucho mejor las emociones relacionadas con la culpabilidad y el remordimiento. Argentina es en el único país de Latinoamérica donde el porcentaje de mujeres es del 40%, superando en ese sentido a Brasil que es el país con más usuarios de la región. El ranking de países donde las usuarias mujeres son más activas es: 1) Holanda 2) Portugal 3) Argentina 4) Brasil 5) Bélgica En tanto, más del 45% de los hombres encuestados revelaron que son infieles para probar algo "nuevo y excitante" aunque estén contentos con sus parejas, mientras que la mayoría de las mujeres revelaron que recurren a la infidelidad porque sus vidas se han vuelto muy rutinarias. Según estudios a nivel mundial, las mujeres se sienten más sensuales después de tener una aventura. ¿Significa que no están contentas con su pareja? ¿O es que las mujeres se dieron cuenta que tener una aventura puede ser una experiencia extra aunque sean felices con su pareja?.

0
15
P
Piba se siente gorda y fea por emoticones.
FemmeporAnónimo3/3/2015

Modelo argentina, contra los emoticones "Me siento gorda" y "Me siento fea" de Facebook "Todos los días trato de hablarme a mí misma para recordarme lo importante que soy. Por eso, cuando veo en Facebook el emoticón de 'sentirse gordo' o 'feo', es como si me empujara otra vez a volver a pensar que ser gorda es algo malo. Gorda no es un sentimiento. Y ni hablar de la fealdad", asegura Brenda Mato en la página de change.org, un sitio que busca empoderar a las personas para que generen los cambios que se proponen. Brenda tiene 24 años, vive en Buenos Aires y trabaja de modelo. "Soy modelo con talle 50, algo que hace unos años era impensado", explica a través de la página. "Es muy difícil convivir con una sociedad donde siempre nos enseñaron que ser flaco es lindo y está bien; y que ser gordo es feo y está mal. Ya con eso cualquiera siente que puede tener derecho a opinar sobre nuestras vidas, y lo peor, comunicarlo sin despojos", agrega. Sabe que no es la única y que hay millones de personas en todo el mundo que sufren a diario ser diferentes. "Por ese motivo inicié esta petición, -que al momento de escribir la nota tiene más de 10.400 firmas-, para que Facebook elimine de sus estados emocionales el 'me siento gorda' y el 'me siento fea'", asegura.

42
78
¿
¿Quién paga la primera cita?
FemmeporAnónimo3/16/2015

Quién paga en la primera cita? La primera cita es, sin duda, uno de los momentos clave para impresionar a una posible pareja. Ropa que nos haga sentir atractivos, nuestro perfume favorito, flores o bombones para obsequiar a la otra persona… y una cena o copa en un local que invite al romanticismo Con el final de la velada llega el momento de la verdad: ¿Quién paga? ¿Cuál es la norma a seguir? Como las reglas en el amor y la pareja no existen, vale la pena que estés preparad@...Tan sólo un 0,7% de las mujeres solteras y un 1% de los hombres solteros opina que deba ser la mujer quien corra con los gastos de la primera cita. Si bien es cierto que es una actitud tradicional y conservadora, el hecho de que el hombre se ofrezca para pagar en el primer encuentro es aún hoy considerado por ellas y ellos un gesto de caballerosidad, buena educación y estilo. Pero existen tantas opiniones como personas hay en el mundo. ¿Qué puedes hacer si te encuentras en una situación de este tipo? Los principales errores ante esto son, si eres mujer soltera, dar por sentado que será él quien pague la cuenta sólo porque es lo “habitual”. Si eres hombre soltero, no caigas tampoco en el error de hacerte cargo de mala gana (y haciendo que se note), sólo porque crees que tienes la obligación. Retirarse el baño en el momento en que el camarero llega con la cuenta tampoco es una “lección de estilo”, y si la otra persona se percata, puedes perder muchos puntos con tu pareja potencial. Os acabáis de conocer, sois solteros, sin compromiso...entonces sed naturales. ¿Por qué no pagar la cuenta a medias? Si te apetece invitar a la otra persona siempre puedes decir: “la próxima la pagas tú”. De esta forma matarás dos pájaros de un tiro, mostrando también tu interés por un próximo encuentro. Si además vuestra relación se puede convertir en una relación de pareja, tendreis muchas otras oportunidades para compensar la cuenta. 1. 84% de los hombres y 54% de las mujeres dijeron que los hombres deben pagar por la mayor parte de la cita, incluso en las citas posteriores a la primera. 2. 75% de los hombres y 83% de las mujeres señalaron que cuando la relación alcanza los seis meses, es común que se compartan los gastos de las citas. 3. 57% de las mujeres dice que saca sus billeteras cuando llega la cuenta, pero un 39% de esas mismas mujeres agregó que lo hacían esperando que su cita pagara todo. 44% de las mujeres encuestadas dijo que se sentiría enojada si esperaran que ellas pagaran parte de la cita. 4. 64% de los hombres cree que las mujeres deberían contribuir con las finanzas de la relación. 5. 44% de los hombres estaría dispuesto a terminar una relación si su pareja nunca paga, aunque en realidad, un 76% se siente culpable si hacen que las mujeres paguen. ¿Complicado? Algunos quieren dividir la cuenta, otros quieren pagarlo todo. Finalmente, es la confianza la que prima, pero en la primera cita es difícil saber. Y ustedes ¿pagan todo o dividen? ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

39
0
A
Acoso sexual en Universidades Argentinas
FemmeporAnónimo3/21/2015

Docentes admiten que hay acoso sexual Es el resultado de una investigación de la UNC sin precedentes que encuestó a 711 profesores de la institución. El estudio se presenta el viernes e incluye una gran variedad de temas y propuestas sobre las diferentes desigualdades de género. Una estudiante de Abogacía en la UNC, salió de la facultad y le preguntó a un profesor que acababa de dar una clase, sobre la bibliografía de la materia. Caminaron unos metros, y en Obispo Trejo y Duarte Quirós, el profesor invitó a M. un café en el bar de la esquina. M. se desconcertó, pero accedió porque la tomó por sorpresa, no quería ser descortés y, después de todo, necesitaba saber más del material de estudio. El hábil maestro de Derecho llevó la conversación a un plano personal: “Contame de tu vida”, “¿estás casada?”, “¿por qué no?”, “¿vivís sola?”, “¿dónde?”, “¿por qué vivís sola?”, “¿Qué hacés los fines de semana?”. M. se sintió incómoda, apuró el café y dijo que se tenía que ir. El profesor se ofreció a llevarla. M. se negó varias veces y le dijo que estaba en auto. El profesor insistió en acercarla hasta el vehículo de ella. M. accedió: sintió que no tenía otra opción porque debía rendir el examen final de la materia en unos días y no podía enemistarse con la persona que la iba a evaluar. Adentro del vehículo, el profesor hizo gala de su auto nuevo y lujoso y, al estacionar, apagó el motor, miró a M. a los ojos con media sonrisa, y con voz suave y poco académica le dio su número de celular. “No se lo doy a nadie, sólo a vos, para que me llames por cualquier cosa que necesites”, dijo. Luego, M. habló con otras alumnas, más jóvenes y vulnerables (chicas del interior que vivían lejos de sus familias y sus redes de contención) que habían pasado por experiencias similares con el mismo profesor: se sentían intimidadas y les costaba seguir yendo a clases. Pero no podían hacer nada, el profesor no había sido lo suficientemente explícito como para que alguien tomara una queja formal, aunque sabían que se trataba de una propuesta sexual implícita de un jerárquico con poder sobre ellas. En números. El caso no es una situación aislada. Una investigación sin precedentes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) descubrió que el 15 por ciento de los 711 docentes encuestados conoce algún caso de acoso sexual dentro de la institución. Y el 73 por ciento de ellos dice que esos casos se dieron entre un profesor y un alumno. La investigación, que se presenta pasado mañana, es un estudio cuantitativo y cualitativo, centrado en el trabajo docente, de las desigualdades de género en el seno de la universidad. En el capítulo “¿Discriminación y violencias de género en la universidad?”, las autoras aseguran que un cuarto de los docentes encuestados reconocen que son frecuentes en el ámbito universitario los chistes, burlas y sarcasmos que aluden a ser varón, mujer, a la orientación sexual o identidad de género. Dos de cada 10 manifestaron que conocen casos de discriminación de género en la UNC y más de la mitad señala conocer de acoso laboral. El acoso laboral fue definido en la encuesta como “insultos y agresiones, humillaciones, descalificaciones, comentarios inaceptables y aislamientos”. Pero el estudio es mucho más extenso y también indaga, en sus más de 300 páginas, sobre el lugar de las mujeres en la participación y gestión institucional, en la compleja interacción trabajo-familia: la presencia condicionada de las mujeres, las normas invisibles: barreras y apoyos, entre otros temas. En el prólogo, la rectora, Carolina Scotto, dice que la investigación supuso una “decisión valiente”. “La de ser capaces de mirarnos a nosotros mismos de manera desprejuiciada, dispuestos a reconocer una variedad de situaciones encubiertas de inequidad, arbitrariedad o exclusión”, manifiesta. Propuestas. Entre las múltiples propuestas, las autoras plantean la necesidad de implementar procesos administrativos y legales adecuados al tratamiento de las violencias y el acoso sexual y laboral. También plantean la necesidad de crear una Defensoría Universitaria que atienda desde la perspectiva legal, psicológica y social.

30
0
¿
¿Por qué a las minas les gustan los hombres más grandes?
FemmeporAnónimo3/21/2015

Se dice que la juventud es divino tesoro, pero la experiencia también tiene sus ventajas para los caballeros, aquí te decimos por qué a las mujeres les gustan los hombres maduros. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Texas, la estabilidad que proyecta un hombre mayor que ella es una de las principales causas de por qué a las mujeres les gustan los hombres maduros. Las razones según ellas 1.- La madurez. Puedes apostar a que tiene mucho más conocimiento de la vida que tú y no será como aquellos que de buenas a primeras quieren cambiar de relación. 2.- Apariencia. Una investigación de la Universidad de Abertay sugiere que las mujeres prefieren a los hombres maduros cuando se vuelven más independientes económicamente, porque tienen una mayor confianza para elegir pareja. 3.- Inteligencia. Para algunas mujeres, los hombres maduros tienen un mayor acervo cultural y pueden establecer cualquier tipo de conversación. 4.- Son profesionistas. Regularmente hacen lo que les gusta y están bien colocados en una empresa, por lo que las mujeres se sienten más seguras. 5.- Tienen mejores modales. Las atenciones de un hombre maduro suelen atraer a las mujeres jóvenes. 6.- Respeta tu forma de ser. Con los años, los hombres maduros se dan cuenta que las personas no cambian, simplemente ponen de su parte para establecer una mejor relación de pareja, y eso a las mujeres les gusta mucho. 7.- Experiencia sexual. La experiencia en la intimidad es un punto muy grande a su favor, porque las mujeres se sienten más satisfechas sexualmente. 8.- Apoyo financiero. Mientras que los chicos de tu edad o los chicos menores que tú, aún no tienen un empleo estable o peor no se les nota ni el mínimo deseo por ver cómo se ganan la vida, los hombres mayores ya tienen experiencia laboral y un empleo que, si bien puede que no sea el mejor, estarán luchando por crecer en la empresa y ser indispensables. Así que ahora ya sabes por qué a las mujeres les gustan los hombres maduros, y tú ¿te animas o no?

25
80
F
Facebook feminazi en la UdeA
FemmeporAnónimo3/21/2015

Encontrado en el sig. shout http://www.taringa.net/Bururackstar-Kun/mi/3tSrN A modo introductorio. La Universidad de Antioquia1 (U. de A.), es la institución académica de educación superior más importante del departamento de Antioquia, fundada en 1803. La U. de A. es reconocida por ser una de las mejores universidades del país y por poseer la más prestigiosa Facultad de Medicina de Colombia. El comentario en facebook es el siguiente. Feminazi es un término antifeminista, tanto adjetivo como sustantivo, que fue usado con sentido peyorativo a principios de la década de 1990 por el locutor de radio estadounidense Rush Limbaugh para referirse a las mujeres que defendían el derecho al aborto y que amplió luego su significado para incluir a las mujeres que defienden que la mujer debe estar en una situación de superioridad respecto del hombre o que muestran tendencias misándricas.

23
14
123...5
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.