ZaraLuna
Usuario (Argentina)
¡Hola a todos y a todas! ¿Cómo andan?Espero que muy bien... Hace muuuuuucho que no subía un post, igual no soy de subir seguido, así que bueno. Hoy escribí esto, hace banda que venía con un nudo existencial que no me dejaba escribir y hoy se me ocurrió este pequeño relato, chiquito y no tiene mucho de especial, pero lo disfruté. Ojalá les guste : ) La hora de Julia. Abstracta, Julia se sentía abstracta. Su cigarrillo se consumía en los dedos de su mano izquierda mientras ella pensaba en qué hacer con su vida. La nicotina junto con el tabaco, todo mezclado en un humo intenso, quemaba su garganta y de paso también sus pulmones, pero eso le causaba tanto placer que difícilmente podría dejar de fumar alguna vez en su vida. Estaba en ropa interior, en el living, mirando hacia afuera por el ventanal enorme que tenía la vista de un parque donde los niños jugaban y eran felices, sin conciencia. A veces le gustaría volver a ser niña, siempre pensaba en eso. Siempre pensaba que fue la mejor época de su vida cuando tranquilamente podía correr sin cansarse, horas y horas, tranquilamente podía hacer el ridículo porque claro, era niña y nadie la iba a juzgar por ser inocente y extraña. A veces anhelaba volver a sus primeros días, dónde todo la maravillaba y se sentía acogida por todo el mundo, todos le sonreían, todos estaban en post de enseñarle cosas y demostrarle que el mundo era alegre y divertido. Incluso en esa época se reía de absolutamente todo, la música jazz la calmaba cuando lloraba mucho y se dormía cuando su abuela la mecía en sus brazos mientras la miraba con unos ojos de no poder creer lo que tenía en su haber. De pronto toda su vida empezaba a tener sentido cuando dijo apenas una palabra y descubrió que podía comunicarse de manera que la gente a su alrededor la entendiera sin tener que adivinar. De ahí en adelante, se dedicó a descubrir palabras nuevas, algunas totalmente inentendibles, algunas otras acertadas y algunas que ni siquiera existían, probablemente eran esas sus palabras favoritas, ya que las repetía todo el tiempo. A medida que pasaban los años y su vocabulario se iba perfeccionando, ella encontraba la manera perfecta de expresarse y que todos quedaran perplejos, pues siempre iba con la verdad, sin importar las consecuencias, pues no se daba cuenta que en esta sociedad es más importante quedar bien con las personas que decir lo que uno piensa. Ella no era como el resto de las nenas, ella jugaba en su casa del árbol, tenía las rodillas moradas de los golpes que se daba trepando. A Julia le encantaba la tierra, el agua y sobre todo los caracoles. Adoraba tocarle los ojitos y que se retrajeran, más grande se daría cuenta que los humanos nos comportamos igual cuando nos tocan algún lugar muy escondido de nuestro ser, que duele y nos retraemos para escondernos de lo que nos hace mal. Adoraba tanto su comportamiento que juntaba muchos caracoles, los ponía en su casa del árbol y los miraba, los dejaba ser, por más aburridos y lentos que fueran, a ella le fascinaban y siempre, cuando volvía, se encontraba que todos habían desaparecido, dejando dibujos de sus respectivas babas, haciendo que todo brille cuando el sol les daba. Empezó el colegio y no tardó en hacer amigas, aunque ninguna se pareciera a ella y estaba entre ser un poco más como ellas, para no sentirse dejada de lado o ser ella misma. Probablemente su alma se corrompió por un tiempo, para poder ser un poco más feliz y entenderse con aquellas personitas tan diferentes a ella. Por suerte fue por poco tiempo, comprendió que es más válido ser una misma que ser una copia, un clon. Entre todo esto, Julia tenía una amiguita, un poco más chica que ella, pero que se comprendían tanto que llegaron a ser como piel y uña: siempre unidas. Esa amiguita, se quedaba a contemplar el dibujo de los caracoles con ella, se embarraba con ella, nadaba en el agua con ella. Fue su época divertida de la infancia. Julia se aburre rápido, muy rápido. Por ende decidió buscar otras amigas que sean un poco más acordes a lo que ella era, pero en su búsqueda sucedieron tantas cosas dolorosas que se termina sintiendo identificada por el dolor que las otras sienten. A veces, piensa Julia, el corazón debería dejar de bombear sangre al cerebro, para que se detenga todo, para poder dejar de pensar un rato en todo el dolor que uno lleva adentro cuando se va haciendo de experiencias, pero estaríamos muertos y entonces ya no serviría de nada. El cigarrillo ya se había apagado y su olor quedaba impregnado siempre en las manos suaves, largas y blancas de Julia. Ella odiaba eso, el olor. Pero su adicción era tan grande que no importaba. A veces ponerse a recordar las cosas simples de la vida no nos hacen tan bien, pensaba Julia y lo malo de esa tarde es que estaba melancólica, pues era un día oscuro y lleno de nubes negras, anunciando una lluvia torrencial a cada relámpago que iluminaba las caras que miraban hacia el cielo. Ese día particularmente, Julia se sentía totalmente sola, y siempre que se sentía así, se daba cuenta que todos aquellos que admiraban su persona, que alguna vez la han de querer, siempre terminaban yéndose de una forma u otra, pero generalmente era porque Julia los espantaba, pues a veces no se entendía ni ella. Así pasó con uno, dos, muchos jóvenes que pasaron por su vida, siempre era ella la que terminaba la relación, nunca encontraba lo que estaba buscando y cuando lo encontraba, definitivamente no era eso lo que ella quería. También le pasó con mujeres, que tampoco era lo que buscaba, aunque con las mujeres se llevaba bien, en el sexo no siempre quedaba satisfecha y entonces les decía adiós. Julia decía que una buena relación se basa en un buen sexo y unas buenas sonrisas, si no tenía las dos cosas, la cosa se volvía fea y siempre terminaba por huir de lo que no le gustaba. Siempre, toda su vida, le ha pasado así, excepto una vez, una maldita vez que la habían agarrado con la guardia baja y se enamoró perdidamente, dejándola ciega, sorda y muda. Para ella era la perfección y simplemente no era más que otro ser humano que pasaba por su vida, por su cuerpo y por su corazón. Se dijeron adiós, aunque Julia no quería y simplemente desde ahí intenta olvidar, ruega que su mente sea buena y se olvide completamente, para así poder sanarse un poquito más y poder vivir un poco más feliz. Prendió otro cigarrillo y fue a su habitación, donde puso música muy, muy alto, pues no quería escuchar sus propios pensamientos, porque eso significaba volver a caer en una depresión de día lluvioso, cosa que ella odiaba y amaba a la vez. Por más fuerte que ponía la música, sus pensamientos seguían vigentes y de repente se puso a rememorar sus días de gloria, aquellos en que se sentía la mujer más feliz del universo porque tenía a sus amigas, tenía a sus pretendientes que esperaban a por un mensaje de ella diciéndole para ir a algún lugar oscuro, tomar y reír, también tenía su perro, a su familia y a la gente extraña que tanto observaba para descubrir sus comportamientos cuando piensan que nadie los mira. Pensó en el buen sexo, en como pocas personas pueden enloquecerla y en cómo la gente se cuestiona su libertar para hacer lo que ella quiera con quién quiera. Odiaba a esa gente, ella sentía un sentimiento de libertad en lo más profundo de su ser y nunca, pero nunca volvería a corromper ese sentimiento, nunca volvería a estar a encadenada a una persona sólo porque ésta le había pintado un mundo de colores. No. La próxima vez tenía que tener alguna razón más válida, tenía que sentir morirse y revivir por esa persona, tenía que sentir el sentimiento, dejarse llevar y que nada importe. No, si esa persona no le provocaba eso, ella no se pensaría dos veces el hecho de ser libre. A veces sentía que inspiraba miedo en las personas, por su carácter de mierda, como decían algunos, ese carácter sincero y ácido que era típico de una persona como ella que no encajaba en ningún lado. Incluso a veces creía que tenía algún poder, alguna facultad para que le pasen cosas raras, como por ejemplo: que uno de sus chicos le cuente que, mientras ella dormía en su hombro derecho, él la vio parada por el lado izquierdo, mirándolo fijo sin mirar y con una mano levantada, como si quisiera matarlo. Ella se sorprendió tanto, aunque estuviera acostumbrada a ese tipo de cosas, que sintió que había conocido a su propio Doppelgänger, su otro yo. Siempre se había sentido fascinada por las otras dimensiones, si es que existían y también creía que en realidad somos una pequeña parte del universo, tan pequeña que, incluso si hicieras lo que hicieras, tarde o temprano te olvidarían y no queda ni rastro de lo que hemos sido en la vida. Y que siempre tenemos que soñar o añorar algo, porque ese es el motor de la vida, y simplemente no tiene sentido despertarse cada día si no estás dispuesto a cambiar un mundo, tu mundo o el mundo de cualquier persona. Volvió a la realidad, agarró su teléfono celular y tecleó un mensaje para algún destinatario X, mientras fumaba el tercer cigarrillo en lo que va de la hora. Buscó unos jeans rotos, desprolijos y se los puso, también se vistió con una remera de The smiths, con la cara de Morrisey y trató de peinarse. Su cabello era uno de sus problemas, nunca lograba dejarlo en su lugar, siempre terminaba toda despeinada y todos acostumbraban a verla así y a ella mucho no le importaba, sólo cuando tenía que ir realmente peinada a algún lugar importante, que pocas veces ocurría. Para solucionar ese problema, se cortó el pelo corto, así era un poco más fácil ganar la pelea, y se dio cuenta que por suerte su pelo corto quedaba bien incluso despeinado. Se calzó sus borcegos negros y ató sus cordones. Trató de ordenar su desordenado apartamento, pero era imposible, siempre fue oscuro y todo estaba en cualquier lugar. Escuchó el ruido fuerte de una moto y supo que había llegado aquél destinatario X. Y en seguida, como lo predijo, sonó el timbre dos veces. Julia prendió su cuarto cigarrillo, agarró su campera de cuero, dejó su teléfono celular tirado en la mesa ratón del living y sólo llevó consigo un poco de plata y las llaves del apartamento. Bajó las escaleras rápidamente, ya que el ascensor no andaba bien y le daba miedo quedarse atrapada ahí adentro sola y casi sin parar a descansar, llegó a la puerta, donde el destinatario X la esperaba del otro lado, con su campera de cuero, su remera de Iron Maiden, un jean oscuro y borcegos negros. Lo miró a los ojos, lanzó el humo del cigarrillo para arriba y sintió que el mundo de pensamientos se desvanecía, con solo pensar en la tarde que le esperaba junto al Destinatario X. Julia nunca decía los nombres de sus chicos, siempre les ponía apodos y este justamente era X. Y esta tarde había pedido su tiempo para pasarla bien y tratar de no caer en una nostalgia que podía llega a tener peores resultados de lo que uno se imagina. Simplemente se miraron y entendieron todo, ella se subió en la moto, atrás del Destinatario X y lo abrazó fuertemente, sintiendo su aroma a perfume y acordándose de los pequeños placeres de la vida (ese era uno de sus preferidos). Hoy Julia se sentía abstracta, ahora se siente infinita.

Bienvenidos/as ¡Muy buen día! ¿Cómo están? Hoy les vengo a traer unas fotografías de Harold Allen Kirsch Este post lo hice escuchando a Gustavo Cerati, si te gusta, ¡dale play! Es un fotógrafo de algún lugar de Michigan, Estados Unidos, que generalmente hace fotografías en blanco y negro. No sé mucho del tema, por eso nunca me explayo tanto en los detalles, simplemente lo que veo, me gusta, y si me gusta, lo comparto. No se tiene mucha información de este señor, así que bueno, paso directo a lo divertido: ¡Sus fotos! ¿No te dan ganas de tener una de esas máscaras? Si quieres ver más fotos de él, puedes entrar al link que aparece en "fuentes", es su Flickr.

¡Hola a todos y a todas! ¿Cómo andan?Espero que muy bien... Sé que no posteo mucho, es más, este es mi cuarto post, pero quiero presentarles para que, si quieren, puedan leer un cuento que escribí. Generalmente lo que escribo siempre es de terror/suspenso/drama, así que no esperen con encontrarse con algo alegre en mis escritos. Si quieren leer más de mis escritos, por MP les paso mi blog, donde se encuentran algunas cosas más. Gracias por leer y por favor, dejá tu comentario, toda crítica buena o mala es bien recibida si se dice con respeto. La habitación de la soledad. Le dije a Luz que la iba a cuidar esta vez, que no la iba a defraudar. “Te quiero como a nadie” le repetí. Su abrazo fue amoroso y acogedor, pero ella no me dirigía la palabra… Desperté y aquella ilusión se fue haciendo irreal poco a poco. En medio de la confusión matutina, mis lágrimas cayeron sin rumbo alguno. Mojaban mis mejillas y simplemente se perdían en el vacío. Aquellos sentimientos que cabían en esa pequeña gota de mí, iban más allá de confusión y tristeza. El miedo que corría por mis venas calentaba todo mi cuerpo y en mi corazón habitaban fuertes palpitaciones. No miraba a ningún lado, ni tampoco sentía el tacto de las sábanas al rozar con mi piel. Mi mente se había entumecido y no podía escapar. Y pronto llegó, mucho antes de lo que yo esperaba. Su mano, llena de vida y desgracia, alcanzó mi rostro y no hizo más que acariciarme aunque yo no sintiera absolutamente nada. Ese acto familiar me llenó de locura interna mas no podría lanzar grito alguno, aunque mi garganta me lo pidiera, aunque mis ojos se salieran de sus órbitas de la fuerza que provoqué al intentarlo. “Sé que me vas a cuidar” Me dijo medio entre sollozos. “Yo también te quiero” Ella era simplemente perfecta, cada centímetro de su piel y cada centésima de su persona tenía una esencia admirable. Compartíamos muchos gustos: solíamos mirar películas, escuchábamos música y leíamos los mismos libros. Ella me cantaba mientras yo me limitaba a escucharla y a soñar despierto. La habitación empezó a dar vueltas, como quien no quiere la cosa, su cuerpo se transformó en nada y volví a caer en un profundo sueño. Soñé con un mar pacífico y alentador, del que solamente me acuerdo el llegar de las olas a la orilla, mientras me mojaban mis pies dándome un placer majestuoso que recorría cada centímetro de mí. El placer se transformó en angustia y pronto volví a la realidad. Ella volvió a estar junto a mí aunque actuaba un poco extraño. Sus caricias fueron cada vez con más fuerza y murmuraba palabras que apenas podía oír. En sus ojos se veía una extraña mezcla de odio y de rencor. Esos sentimientos no me hacían sentir seguro y nuevamente intenté gritar y, otra vez, no tuve éxito. “¡Dejame en paz de una puta vez!” pensaba una y otra vez. Entre sus murmullos, distinguí un suave ¿pensaste que te ibas a escapar tan rápido? Y nuevamente me aterré. Mi cuerpo temblaba de pies a cabeza. De pronto sus caricias cesaron y sus manos se posaron suavemente en mi cuello. Empezó a desesperar y aumentaba la presión de sus manos sobre mí. No podía moverme y como antes, seguía mudo. La miré a los ojos y pedí perdón para mis adentros. Era mi culpa que ella estuviera muerta, era mi culpa que ella no estuviera aquí realmente. Me preparé para morir y ella entendió. Tenía grandes esperanzas de que donde ahora estoy fuera el más grande y desgarrador lugar. Pero luego de descender y ver que después de todo no hay gran cosa, una grata desilusión llevo sobre mis venas. Pensaba en ver soldados puro hueso ordenando a todos los malditos pecadores. Pensaba en ver al Gran Señor de los Fuegos dando órdenes macabras que toda la población tenía que obedecer. Soñaba con grandes puertas de hierro, emitiendo un sonido insoportable cada vez que un nuevo huésped llegaba al palacio. Pensaba en ver a los grandes perros negros de tres cabezas, pero no. El Infierno se limitaba solamente a una habitación pequeña, sin animales, sin fuego, sin estructura Dantesca ni nada que se le parezca. Era simplemente una habitación insoportable. Lucifer no existía, ni tampoco existían los círculos que La Divina Comedia describía. No existía nada. Simplemente esta estúpida habitación mal diseñada. No tenía reglas ni instrucciones, pero tampoco podía salir de allí. Simplemente inundaba la soledad. Toda una vida pecadora para conocerlo, toda una vida preparándome para lo que se venía… y nada. Pocos días, si se podía decir así ya que no tengo noción del tiempo, bastaron para darme que cuenta que lo que nos depara el infierno de un mediocre como yo, es a lo que más temimos en nuestra existencia. La soledad me atormenta y no hago otra cosa que pensar. Pensar y enredarme. Me doy cuenta que acá no existe tiempo, ni espacio, ni materia, ni nada. Solamente es toda la ausencia de presencia. Solo soledad eterna. El terror que sentía ahora no tiene comparación, todo aquello por lo que había pasado no se comparaba con esta mierda. Ver la triste realidad también me hizo razonar en que estamos empecinados a buscar algún motivo para vivir, cuando solamente encontramos uno para morir… Finalmente ella rompió mi cuello, desapareció y por fin pude gritar. El Doctor Fontana corrió y entró a la habitación de Víktor luego de escuchar aquél grito desesperado. Llegó tarde, pues se encontró con el cuerpo inerte y muerto de su paciente.

Aclaro que al siguiente texto no lo hice yo, pero me pareció importante difundirlo. Este artículo es una traducción del portugués del texto 'Como se sinte uma mulher' escrito por la brasilera Claudia Regina para la revista virtual para hombres 'Papo de Homens', publicado el 22 de Mayo de 2013. El texto fue leído por más de 600.000 mil personas en menos de 2 días y tuvo más de 3200 comentarios que tuvieron que ser reprimidos por la página ya que estaban sobrecargando el servidor. “Do you know what it feels like for a girl? Do you know what it feels like in this world?” Madonna Pasó ayer. Salgo de aeropuerto. En una caminada de diez metros, solo veo hombres. Taxistas afuera de los carros conversando. Funcionarios con camisetas “¿Puedo ayudar?”. Un hombre con corbata, su maletica y el celular en la mano. Hombres diversos, regados en esos 10 metros de camino. Al andar esos diez metros, me siento como una gacela paseando entre leones. Soy mirada por todos. Medida. Analizada. Mi cuerpo, mis nalgas, mis senos, mi cabello, mis zapatos, mi barriga. Todos están mirando. Autorretratos de Claudia Regina, la autora del texto. Pasó cuando yo tenía 13 años. Practicaba un deporte todos los días. Salía del centro de entrenamiento y caminaba alrededor de 2 cuadras hasta la parada del bus a las seis de la tarde. Caminaba por el corredor casi vacío al lado de una gran vía. De esas caminadas me acuerdo dos momentos memorables de esta violencia urbana. Carros que pasaban más lento a mi lado, y adentro se oía una voz masculina: “¡Estás buena!”. Hombres solos que cruzaban el corredor, miraban para atrás y decían: “Que delicia”. Yo tenía 13 años. Usaba pantalones largos, tenis y camiseta. Ahora multiplique eso por todos los días de mi vida. Sé que para los hombres es difícil entender como eso puede ser violencia. Nosotras mismas, mujeres, nos acostumbramos y dejamos eso así. Nosotras nos acostumbramos para poder vivir el día a día. Estos días, estaba sentada en la playa viendo el mar, y de él salió una joven. Pasó por el lado de un tipo que le dijo algo. Ella se alejó y caminó en dirección a mí. Le dije “Buenas noches”, ella dijo que el agua estaba deliciosa y hablamos un poco. Le pregunté si el tipo le había dicho alguna estupidez. Ella me dijo: “Sí, pero estamos tan acostumbradas ¿Cierto? Ignoramos esas cosas automáticamente” El privilegio es invisible. Para el hombre sólo es posible ver el privilegio si hay empatía. Intente imaginar un mundo donde, por cinco mil años, todos los hombres fueran subyugados, violentados, asesinados, limitados, controlados. Intente imaginar un mundo donde por cinco mil años, sólo mujeres fueran científicas, físicas, jefes de policía, matemáticas, astronautas, médicas, abogadas, actrices, generales. Intente imaginar un mundo donde por cinco mil años ningún representante de su género haya sido destacado, en la televisión, en el teatro, en el cinema, en el arte. En la escuela, usted aprende historia hecha por mujeres, la ciencia hecha por mujeres, el mundo hecho por las mujeres. En su texto “Una habitación propia”, Virginia Woolf describe por qué sería imposible para una hipotética hermana de Shakespeare escribir de forma genial como él. Woolf dice: "Cuando leemos sobre una bruja siendo quemada, una mujer poseída por demonios, una sabia mujer vendiendo hierbas [...] creo, que estamos viendo a una escritora perdida, una poetisa anulada" * Desde el inicio del patriarcado, hace 5 mil años, las mujeres no tuvieron libertad suficiente para ser científicas o artistas. Woolf explica: "La libertad intelectual depende de cosas materiales. [...] Y las mujeres siempre han sido pobres, no sólo durante doscientos años, sino desde el principio de los tiempos." ** (Para un análisis más completo recomiendo : “Um teto todo seu” deVirgínia Woolf: A produção intelectual e as condições materiais das mulheres ) Aunque el mundo esté en proceso de cambio, todavía existen menos oportunidades y reconocimiento para que las mujeres y las minorías ejerzan cualquier ocupación intelectual. Lectores de una página en Facebook sobre ciencia todavía suponen que su autor es hombre y comentaristas de televisión no consideran las manifestaciones culturales que vienen de la favela como cultura de verdad. Es cierto: Hoy la vida es mucho mejor, principalmente para la mujer occidental como yo. Pero, aunque soy una mujer libre y exitosa, viviendo en una metrópolis cultural, todavía siento en la piel las consecuencias de estos cinco mil años de opresión. Y si usted quiere ver esa opresión, no necesita ir a los libros de historia. Sólo tiene que prender la televisión. Rio de Janeiro, 2013. Una pareja es secuestrada en una van. Las secuestradoras se colocaron un strap-on sucio, oliendo a mierda y moho, y violaron al muchacho. Todas ellas, una a una, metían aquella picha enorme en el culo del joven, sin condón, ni lubricante. La novia, pobrecita, intentó hacer algo, pero la ataron y le dieron patadas y golpes. Al ver la noticia, ¿Usted se coloca en el lugar de la víctima (que sufrió de las peores violencias físicas y psicológicas existentes) o en el lugar del que vio? Naturalmente cambie los géneros, la violencia real pasó con una mujer. ¿Cuántas violencias sufro sólo por ser mujer? En la infancia no me dejaron ser scout por que eso no era cosa de niñas. Fui violada a los ocho años (Yo y por lo menos dos tercios de las mujeres que conozco y que usted conoce sufrieron una violación y probablemente no le contaron a nadie). Sufrí la adolescencia entera por no comportarme de manera femenina. Por no tener senos. Por no tener cabellos largos y lisos. Desde siempre tuve mi sexualidad reprimida por mi familia, por la sociedad y por los medios. Cualquier cosa que hiciera mal sería motivo para ser llamada de ociosa. En uno de los primero empleos escuché que las mujeres no trabajan tan bien porque son muy emocionales y sufren de síndrome premenstrual (SPM). En otro empleo mi jefe me dijo que mi cabello estaba feo y me pagó un salón de belleza para ir hacerme el blower y estar más presentada para los clientes. Decidí que no quiero ser esclava de la depilación y soy mirada diariamente con asco cuando me pongo shorts o blusitas sin mangas. He usado muchos maquillajes sólo porque la televisión y la publicidad muestran mujeres maquilladas, y por lo tanto es muy común sentirnos feas de cara limpia. Usted, hombre ¿Sabe lo que es el maquillaje? Hay un producto para dejar la piel homogénea, uno para esconder ojeras, otro para esconder manchas, otro para dejar los cachetes colorados, otro para destacar las cejas, otro para destacar las pestañas, otro para colorear los párpados, otro para colorear los labios. ¿Cuántas veces pasó usted tantos productos en la cara sólo porque su jefe o su ‘primer encuentro’ lo van a ver feo con la cara limpia? Cuando estoy en el metro procuro un lugar seguro para evitar que alguien me roce. ¿Usted hace eso? Cuando voy a reuniones de familia, me preguntan porque estoy tan flaca, y lo que hice con el cabello y si tengo novio. A mi primo, le preguntan qué está estudiando y en qué está trabajando. En la televisión el 90% de las propagandas me denigran. Casi ninguna película me representa o pasa el Test de Bechdel. Todas las mujeres son mostradas con ropa sexy, igual que las heroínas que se supone que deberían estar usando ropa cómoda para las batallas. Las revistas me enseñan que el objetivo en la cama es agradar al hombre. Mientras usted, hombre, comparaba su pene con el de sus amiguitos, a mí, mujer, me enseñaban que masturbarse era muy feo y que si usaba faldas cortas no me estaba dando a respetar. ¿Cuánto tiempo me demoré para librarme de la represión sexual y convertirme en una mujer que le gusta tirar? ¿Cuánto tiempo me demoré para para soltarme en la cama y conseguir venirme, mientras varias de mis compañeras continúan preocupándose por si su pareja está viendo la celulitis o el gordito de la cintura y por eso no consiguen llegar al orgasmo? ¿Cuánto tiempo demoré para conseguir mirar una verga y tirar con la luz prendida? ¿Cuántas veces escuché mientras manejaba un “tenía que ser mujer”? ¿Cuántas veces usted cerró a alguien y escuchó "tenía que se hombre"? Todo eso para, al final del día, ir a cenar a un restaurante y no recibir la cuenta cuando yo la pido, pues desde hace 5 mil años soy considerada incapaz. Y todo eso ¡Coño!, para escuchar que estoy exagerando, que ya no existe el machismo. Eso es un resumen de lo que sufro o corro el riesgo de sufrir todo el día. Yo, mujer blanca, hétero, clase media. La negra sufre más que yo. La pobre sufre más que yo. La oriental sufre más que yo. Pero todas nosotras sufrimos del mismo mal: Ningún país del mundo trata a sus mujeres tan bien como a sus hombres. Ninguno. Ni Suecia, ni Holanda, ¡ni Islandia! En todo el mundo civilizado sufrimos de violencia, tenemos menos acceso a la educación, al trabajo o a la política. En todo el mundo somos todavía hermanas de Shakespeare. ¿Y usted, lector hombre, cuando es abordado por un tipo de forma hostil en la calle, piensa “por favor, no se lleve mi celular” o “por favor no me viole”? *Esta es una traducción literal del texto de Claudia Regina. La versión original de Virigina Woolf en inglés dice así: "When, however, one reads of a witch being ducked, of a woman possessed by devils, of a wise woman selling herbs, ...I think we are on the track of a lost novelist, a suppressed poet." y está disponible aquí. **Texto tomado de la traducción al español del texto original de Virginia Woolf hecha por Laura Pujol disponible aqui. La versión original en portugués dice así: “Liberdade intelectual depende de coisas materiais. … E mulheres foram sempre pobres, não por duzentos anos, somente, mas desde o início dos tempos." Fuente: http://elblogdematina.blogspot.com.ar/2013/05/como-se-siente-una-mujer.html (No me lo deja poner en el post)