Zippy_is_Back
Usuario (Canadá)

El Ideal de la Iluminación Humana Cuando un budista piensa en el Dharma, o lo que en Occidente se conoce como budismo, generalmente, lo primero que le viene a la mente es la figura del "Buda", es decir "el Iluminado". Resulta interesante que aún los que no son budistas se imaginan la figura del Buda, al pensar en el budismo. Puede que no sepamos nada de las enseñanzas budistas, pero al menos habremos visto una estatua o una imagen del Buda. Quizás esta estatua o imagen ya nos sea bastante familiar, y tal vez hasta experimentamos cierta emoción al contemplarla. Entonces nos preguntamos, ¿qué es lo que representa esta imagen o figura? Nos muestra un hombre en la plenitud de su vida, bien formado, bien parecido, sentado en la posición de flor de loto, debajo de un árbol, con sus ojos cerrados y una suave sonrisa en los labios. La figura nos deja la impresión de solidez, estabilidad y fortaleza, y al mismo tiempo muestra una calma absoluta. Sin embargo, lo más encantador de toda la figura es su cara. Esta refleja algo muy difícil de expresar con palabras. Al detenernos a observar la faz de esta figura, concentrando en ella toda nuestra atención, notamos que parece tener vida, parece estar iluminada, y en su luz se refleja una compasión y sabiduría infinitas, así como una felicidad inefable. Esta es, pues, la estatua o imagen del "Buda", "el Iluminado". Por lo general las estatuas o imágenes del Buda, representan a Sidarta Gautama, el Buda histórico fundador del budismo. Aquel gran maestro hindú que vivió alrededor de los años 500 antes de Cristo. Sin embargo, la figura o imagen del Buda tiene además un significado más profundo, más amplio y más simbólico: representa el Ideal de la Iluminación Humana, tema que vamos a tratar en este capítulo. La Iluminación Humana es el objetivo principal del budismo, de hecho su preocupación central; es el aspecto más básico y fundamental, tanto en la teoría como en la práctica. En este capítulo trataremos de explicar lo que es la Iluminación, y más específicamente, lo que significa la Iluminación Humana. Antes de adentrarme en la materia, quiero dedicar unos momentos a explorar los diferentes significados de la palabra Ideal. ¿Qué queremos decir cuando hablamos del Ideal de la Iluminación Humana? ¿Qué significado tiene aquí la palabra Ideal? Sin querer repetir definiciones del diccionario, menos aún entrar en cuestiones metafísicas, lo que nos concierne para el propósito de la presente discusión, es mas que nada el significado de la palabra "Ideal" en su uso coloquial y ordinario. En primer lugar, el término ideal se usa para denotar el mejor ejemplar imaginable de una clase determinada. Por ejemplo, en Londres, cada verano hay una exhibición conocida como la "Exhibición del hogar ideal". Miles, quizás cientos de miles de personas visitan esta exhibición y se pasean por los diferentes departamentos donde se exhiben: "cocinas ideales", "baños ideales", "garajes ideales", "afeitadoras ideales", "espejos ideales", "neveras ideales", "sillas ideales",... Así pues, en esta exhibición se pueden encontrar cientos de artículos diferentes, que se dice son "ideales"; es decir que son los mejores imaginables en su clase respectiva. Aunque sin duda alguna, los diferentes promotores tienen ideas diferentes con respecto a cual es el mejor ejemplar. Se dice que cada uno de estos artículos lleva a cabo una función para la cual fue diseñado, de la mejor manera posible; y todos estos artículos juntos, llegan a formar "el hogar ideal", es decir el mejor hogar imaginable: el hogar donde todo funciona perfectamente, el hogar en el que todos desearían vivir si tuviesen el dinero suficiente para comprarlo. De la misma manera se habla de la esposa ideal, aquella que es una buena cocinera, buena administradora, que mantiene el hogar ideal en perfecto orden, que lleva a su esposo al trabajo y que se ríe de sus chistes. También se habla del esposo ideal, las vacaciones ideales, el clima ideal, el empleo ideal, el jefe ideal, etcétera. En otras palabras, hablamos de algo que es lo mejor imaginable en su clase, de algo que lleva a cabo su función perfectamente. Este es el primer uso de la palabra ideal. En segundo lugar, el término "ideal" significa "modelo" o "patrón", es decir algo que puede tomarse como ejemplo, que se puede imitar, emular o copiar. Actualmente el uso de la palabra ideal como patrón, es menos común que el anterior, aunque ambos significados sean parecidos. Se puede notar claramente que el hogar ideal no es solo el mejor hogar imaginable, sino que también es el hogar modelo, el patrón a seguir para todos los hogares. Este segundo significado de la palabra ideal nos da a entender que lo ideal también implica una especie de comparación entre "lo real" y "lo ideal". En el ejemplo del hogar ideal, la comparación existe entre el hogar que tenemos, lo real, y el hogar que desearíamos tener, lo ideal, si estuviese a nuestro alcance. Existe además un tercer uso de la palabra ideal, que distinguiremos con un ejemplo. Si preguntamos a un amigo qué desearía hacer después de jubilarse, tal vez nos dirá que desearía irse a una isla tropical, con un clima maravilloso, con hermosas playas y que desearía permanecer allí el resto de su vida, olvidándose de todo. Y luego él nos dirá: "Pero en fin, esto es solo un ideal, así que no lo lograré nunca". En este caso la palabra ideal denota un estado que es considerado altamente deseable, ciertamente imaginable, que incluso, puede conocerse muy claramente, pero que al mismo tiempo se le considera, por alguna razón, imposible de lograr. Estos son pues los tres usos coloquiales de la palabra ideal. Al haber discernido un poco los diferentes significados de la palabra ideal, pasemos ahora a considerar un punto de suma importancia, y con esto empezaremos a tocar el tema central de este capítulo. Hemos hablado del hogar ideal y ya todos sabemos lo que esto significa. Hemos hablado también de la esposa ideal, del esposo ideal, del empleo ideal... incluso hemos hablado hasta de la batidora ideal, y sin embargo nos hemos olvidado de lo más importante, nos hemos olvidado del ser humano, nos hemos olvidado de la persona que usa todos estos artefactos, de la persona que entra en todas estas relaciones. Cabe preguntar ahora: ¿qué ha sido del ser humano? Nos hemos olvidado de él, lo que ocurre muy frecuentemente en medio de las complejidades de la vida moderna. Deberíamos poder responder a la pregunta de cuál es el ser humano ideal. Todos creemos saber cual es el tipo de hogar ideal, el tipo de mujer o marido ideal; pero tal vez nunca hemos llegado a considerar la pregunta ¿cuál es el mejor tipo de ser humano imaginable? No sólo el mejor miembro de un grupo determinado, el mejor tipo de ser humano per se, el mejor tipo de persona como persona. Esta pregunta es de suma importancia, y a nosotros como humanos nos conciernen directamente. Debemos tratar de responder la pregunta ¿cuál es el ideal de nuestra vida? Para el budista la respuesta es muy clara, muy sencilla, e incluso categórica: el hombre ideal es el hombre iluminado, el Buda. Podemos decir que el ideal para todo el ser humano es la Iluminación, la Budeidad. Ahora bien, esta respuesta crea, a su vez, tres preguntas más a las cuales debemos responder. Primero ¿qué es la Iluminación? Segundo ¿cómo sabemos que este estado que llamamos Iluminación es el estado ideal para el hombre? Tercero ¿de dónde proviene este Ideal, dónde se originó? Responderemos una a una estas preguntas y luego, quizás, tendremos una buena idea, o por lo menos una idea original de lo que quiere decir el título de este capítulo: "El Ideal de la Iluminación Humana". ¿Qué es la Iluminación? En todas las tradiciones budistas se afirma que la Iluminación comprende esencialmente tres cosas. En primer lugar se habla de la Iluminación como un estado de conciencia clara, pura y radiante. Algunas escuelas afirman que en el estado de conciencia Iluminada no existe separación entre sujeto y objeto, que no hay "mundo interior" ni "mundo exterior". Al trascender totalmente "la dualidad sujeto-objeto", como suele llamarse, la experiencia es un continuo de conciencia clara, pura y homogénea, que se extiende en todas direcciones. Además, en este estado de conciencia, se aprehende la Realidad de las cosas tal y como son, no como objetos percibidos a través de los sentidos sino penetrando su esencia Trascendental. Por esta razón, se dice que la Iluminación es la "Conciencia de la Realidad", un estado de Conocimiento Superior. Pero ese "Conocimiento" no debe confundirse con el saber ordinario que está dentro del marco dualístico sujeto-objeto, derivado de la percepción a través de los sentidos y de la razón. La Iluminación es un estado de visión espiritual directa, intuitiva, sin intermediarios, sin intelectualización; en el cual todo se concibe clara, directa e intensamente. Es un estado de visión Trascendental, libre de toda ignorancia y puntos de vista erróneos; libre de todas esas formas habituales de pensamientos parcializados, negativos, distorsionados y oscuros, libre de todo prejuicio y de todo tipo de condicionamiento mental. Así, podemos decir, a manera de resumen, que en primer lugar la Iluminación es un estado de conciencia clara y pura, un estado de Visión Espiritual directa, un estado de Conocimiento Superior. En segundo lugar, pero no menos importante, se encuentra el hecho de que se dice que la Iluminación es un estado de "Amor-Compasión" intenso profundo y desbordado, a veces comparado con el amor de una madre por su único hijo. Por ejemplo, en el Mettasutta (Sutta sobre el Amor Universal), un texto muy conocido y apreciado, el Buda nos dice: "Así como una madre protege a su único hijo, aún a costa de su propia vida, así, debemos desarrollar en nuestro corazón un amor que incluya a todo ser viviente". Este es el sentimiento, esta es la actitud que debemos cultivar. Cabe notar que el Buda no habla solo de seres humanos, sino de todo ser viviente, de todo ser sensitivo, todo ser que se mueve. El corazón de la persona Iluminada está lleno de ese tipo de "Compasión" infinita. Además, las tradiciones budistas nos dicen que esta compasión consiste en un deseo urgente y muy profundo por el bienestar, la felicidad y el desarrollo de todos los seres; un deseo de que todo crezca y se desarrolle, y que finalmente logre alcanzar la Iluminación. Es, pues, esta Compasión infinita, desbordada y que se extiende a todos los seres, el segundo aspecto del estado de Iluminación. En tercer lugar, se dice que la Iluminación es un estado de energía mental y espiritual inagotable e inconmensurable. Una ilustración muy concreta de esto podemos encontrarla en la vida de Sidarta Gautama, el Buda. Como se sabe, Sidarta Gautama alcanzó la Iluminación a los 35 años, dedicándose luego a enseñar y comunicar su sabiduría hasta los 80 años, a pesar de que su cuerpo físico se debilitó mucho con la vejez. En una ocasión oímos al Buda decir: "mi cuerpo es como una carreta vieja, toda rota y que ha sido remendada muchas veces; que a duras penas se mantiene andando, sujetada con pedazos de alambre. Pero a pesar de todo, mi mente es tan vigorosa como siempre. Aunque mi cuerpo esté decrépito y tengan que llevarme en hombros de un lugar a otro, todavía puedo enseñar a todo aquel que acuda a mí, todavía puedo responder vuestras preguntas. Mi vigor intelectual y espiritual no ha disminuido a pesar del estado tan débil de mi cuerpo". Aquí podemos ver que el estado de Iluminación se caracteriza, además, por un dinamismo inagotable. Se dice entonces, que la Iluminación es un estado de energía inagotable y de espontaneidad absoluta, que se vuelcan continuamente en una acción creativa ininterrumpida. La Iluminación es, pues, un estado de perfecta libertad, ausente de toda clase de limitación subjetiva. Esto es lo que se entiende por Iluminación en las tradiciones budistas. Ahora bien, cabe preguntar ¿hasta qué punto puede describirse de esta manera el estado de la Iluminación? ¿Hasta que punto pueden enumerarse sus diferentes aspectos? El estado de Iluminación en realidad puede describirse con mayor exactitud de una manera dinámica; así podemos decir que su aspecto de conocimiento superior pasa a ser Amor y Compasión que se transforman en Energía espontánea y creativa; esta a su vez se transforma en conocimiento superior, y así sucesivamente. En realidad no podemos aislar un aspecto del otro. Sin embargo en las tradiciones budistas encontramos estas descripciones ordenadas debido a que resultan muy útiles para enseñar; y aunque aparezcan bajo conceptos, nos ayudan a apreciar, por lo menos un poco, lo que es la Iluminación. Si después de este contacto inicial queremos profundizar nuestro conocimiento acerca de la Iluminación, tendremos que leer las descripciones más poéticas y extensas, que provienen preferentemente de las escrituras budistas, y tendremos, además, que comenzar a practicar la meditación, para así tratar de vislumbrar ese estado sublime en nuestra propia experiencia meditativa. Así, cuando en el budismo hablamos de la Iluminación, nos referimos a este estado de Conocimiento Superior, Amor, Compasión y Energía. ¿Cómo sabemos que la iluminación es el ideal para el ser humano? Antes de intentar responder a esta pregunta debemos distinguir dos tipos de "ideal". Puesto que no hay términos precisos que les correspondan, nosotros les llamaremos "Ideales naturales" e "Ideales artificiales". Un ideal natural es aquel que corresponde a la naturaleza del ser, mientras que el ideal artificial se impone desde fuera, de una manera artificial. Así, volviendo a lo dicho sobre "el hogar ideal" notamos que por más lujoso, conveniente y hermoso que éste sea, no resultaría ideal para un inválido en silla de ruedas si tuviera escaleras en su interior. Tanto como la vida de Henry Ford no sería ideal para alguien con temperamento de artista. Estos dos son ejemplos de ideales artificiales. De acuerdo con esta distinción podemos decir que el Ideal de la Iluminación no es un ideal artificial, porque para el humano éste no es una imposición arbitraria externa, sino que corresponde con su propia naturaleza. Aún más, podemos afirmar que el ideal de la Iluminación es "El Ideal" natural para el ser humano, porque éste corresponde tanto a su naturaleza intrínseca como a sus necesidades más profundas. Esto lo podemos explicar de dos maneras; hemos hablado de la Iluminación, la que aún al ser entendida de un modo intelectual, puede parecernos un estado bastante remoto y algo muy lejano a nuestra experiencia. Sin embargo, al fijarnos un poco podemos encontrar esas cualidades que constituyen el estado de la Iluminación en el ser humano. Así que estas cualidades no son completamente ajenas al hombre, sino más bien naturales, es decir, intrínsecas a su naturaleza humana. En cada hombre, mujer y aún en cada niño hay elementos del conocimiento de la Realidad por muy remoto y lejano que éste sea; experimentamos esos sentimientos de Amor y Compasión, por limitados y exclusivos que sean, así como cierta energía por poca y vulgar que sea. Todas estas cualidades se encuentran en el ser humano en cierto grado; y de hecho, son las cualidades que lo distinguen de los animales. En el estado de Iluminación estas cualidades humanas están desarrolladas completa y perfectamente, en un grado que es difícil de imaginar. Entonces, el que el ser humano posea las semillas de las cualidades que constituyen la Iluminación crea una afinidad natural con el Ideal por alcanzar este estado, y que al encontrarlo pueda responder positivamente. Por esta razón, aunque se nos hable de la Iluminación en términos muy elevados y sublimes, tales como Conocimiento Absoluto, Visión de la Realidad, Amor y Compasión Infinitos hacia todos los seres, estos términos no nos resultan totalmente ajenos y sin sentido. Experimentamos cierta emoción hacia el Ideal de la Iluminación porque las semillas se encuentran en nosotros, en nuestra propia experiencia; así podemos responder positivamente al encontrarlo, en cualquier momento aún bajo formas distorsionadas. También podemos ver que la Iluminación es el Ideal natural para el hombre porque, al fin y al cabo, esto es lo único que puede darle plena satisfacción, lo único que puede hacerlo completamente feliz. Aunque disfrutemos todos los placeres del mundo y poseamos todas las riquezas materiales, siempre habrá un vacío en nuestros corazones. En las tradiciones budistas esto se conoce como dukkha o sufrimiento. Hay tres tipos de dukkha: el primero es simplemente el sufrimiento que es sufrimiento, es decir el que experimentamos por medio de una herida física o mental; el segundo tipo de dukkha es el sufrimiento que resulta del cambio y la transformación de las cosas, debido a nuestro apego a los objetos que nos proporcionan placer; el tercer tipo de dukkha es el sufrimiento de todo lo que es la existencia condicionada, es decir el sufrimiento que experimentamos porque no hemos alcanzado la Iluminación. Aunque hayamos logrado obtener y conservar el éxito y las riquezas, que nos proporcionan placer, todavía nos quedará un rincón vacío en nuestros corazones, que sólo se llenará cuando logremos alcanzar el estado de Iluminación. De igual forma, podemos ver que el ideal natural para el ser humano es la Iluminación, porque el ser humano verdadero, el individuo genuino, en el fondo, nunca se sentirá satisfecho con nada que no sea el estado de la Iluminación. Si adoptamos el lenguaje teísta de San Agustín podemos decir: "Tú nos has hecho para ti y nuestros corazones estarán ansiosos hasta encontrar descanso en ti". ¿De dónde proviene el Ideal de la Iluminación? El ideal de iluminación tiene sus orígenes en la vida misma, en la historia humana; y de hecho no podría venir de ninguna otra fuente. Evidentemente, el ideal del ser humano debe nacer de sí mismo. Si miramos el pasado y examinamos nuestra historia podremos distinguir varios personajes que alcanzaron el estado de Iluminación, que cruzaron el abismo entre lo real y lo ideal. Personajes que lograron desarrollar completamente esas facultades espirituales, que en la mayoría de las personas se encuentran en "forma germinal". En nuestra historia podemos encontrar ejemplos de individuos, que han sido en vida la perfecta personificación del ideal de la Iluminación. En particular, al examinar la historia oriental -la historia de la India- notamos la figura del Buda. Vemos la figura de un joven hindú, quien, hace unos 2,500 años, alcanzó el estado de Iluminación o Bodhi, como se le conoce en las escrituras budistas, y que significa "Conocimiento" o "Despertar". El fue quien, después de alcanzar la Iluminación, inició la gran revolución, la gran tradición espiritual que ahora conocemos como budismo. A estas alturas me gustaría aclarar ciertos malentendidos que existen con relación al Buda y al budismo. Al comienzo he dicho que aún muchas personas que no son budistas conocen, por lo menos, la imagen del Buda, y que tal vez ésta ya les resulte bastante familiar. Sin embargo, el que se haya visto la figura muchas veces no implica que se sepa claramente lo que ella representa. Hay muchos que conocen la figura del Buda sin saber quien o que fue; de hecho, ha habido mucha confusión y graves malentendidos con respecto al Buda. Existen dos tipos de opinión errónea, que merecen nuestra atención: la primera nos dice que el Buda fue un hombre común y la segunda que el Buda fue un Dios. Ambos malentendidos provienen de un tipo de enfoque cristiano o al menos teísta; es decir, en donde se concibe la existencia de un Dios personal, un ser Supremo Creador del Universo, que gobierna todo con su providencia. En todo el cristianismo ortodoxo, como sabemos, Dios y el hombre son dos seres totalmente diferentes; Dios se encuentra allá arriba, en tanto que el hombre está aquí abajo, y entre ellos existe un abismo insuperable. Dios es el creador, ha creado al hombre del polvo para llevarlo a la existencia. Según ciertas versiones, el hombre ha sido creado de una manera muy similar a la forma que crea una vasija el alfarero. Además, Dios es puro, Dios es sagrado, sin pecado; por el contrario el hombre es pecador y nunca podrá llegar a ser como Dios; esto sería absurdo para el cristiano ortodoxo. Incluso Dios no puede llegar a ser hombre, con la única excepción de Jesucristo, que en el cristianismo, es la encarnación misma de Dios. Entonces, desde el punto de vista cristiano, solo existen tres categorías para distinguir a los seres: Dios, el hombre -es decir el hombre pecador- y Jesucristo -la encarnación de Dios-. Ahora bien, ¿en qué categoría está el Buda? ¿Cómo aplica su criterio el cristiano ortodoxo al encontrarse con el Buda? Evidentemente para el cristiano ortodoxo el Buda no puede ser Dios, ya que para él, Dios hay solo uno; tampoco puede ser una encarnación de Dios, porque Dios se encarnó sólo una vez para que naciera Jesucristo. Así que solamente queda una alternativa: la del hombre. Por lo tanto el cristiano ortodoxo al enfrentarse con el Buda, lo considera como un hombre normal, esencialmente igual que todos; tal vez, mejor que la mayoría. Pero por más bueno que haya sido se le sigue considerando inferior a Dios y a Jesucristo. Entonces este es el primer malentendido con el Buda. Pasemos ahora a examinar el segundo, que se deriva del primero. Los eruditos cristianos sostienen que aunque el Buda haya sido tan solo un hombre ordinario, sus seguidores lo convirtieron en un Dios. A veces pueden hasta encontrarse libros en la época moderna, donde se afirma que el Buda fue deificado por sus seguidores después de su muerte. Nos dicen que esto lo indica el hecho de que los budistas veneran al Buda, y evidentemente, sólo puede venerarse a un Dios. Para el cristiano venerar a alguien o a algo implica convertirlo en un Dios. Ahora bien, ambos malentendidos se resuelven muy fácilmente. Lo único que tenemos que hacer es librarnos de nuestro condicionamiento cristiano que afecta, al menos inconscientemente, hasta a aquellos que ya no se consideran cristianos. Tenemos que abandonar esa tendencia de ver al Buda desde puntos de vista que no son budistas. Debemos recordar que el budismo es una tradición atea, es decir, que no concibe la existencia de un supremo ser creador del universo; de hecho, la tradición budista desmiente abiertamente la existencia de tal ser. De hecho el Buda consideró que la creencia de un Dios personal era un obstáculo para la vida espiritual. Veamos ahora las siguientes cuestiones: ¿quién o qué fue el Buda? ¿Cuál es la actitud de los budistas hacia él? ¿Cómo se vio el Buda a sí mismo? En primer lugar, el Buda fue un hombre, un ser humano, pero no un ser humano ordinario sino un hombre Iluminado. Un hombre que llego a ser en vida la personificación del Conocimiento perfecto, el Amor y Compasión infinitos y la Energía inagotable. Pero él no nació siendo un hombre extraordinario, alcanzó la Iluminación como resultado de su propio esfuerzo, desarrollando al máximo su potencial, que tan solo era una semilla. De modo que el budismo reconoce dos categorías de seres humanos: un ser humano ordinario y un ser humano Iluminado. Ahora bien, aunque la distancia entre ellos no sea insuperable como lo es entre Dios y la persona, para el cristiano, es una distancia enorme y para atravesarla se requiere de un esfuerzo tremendo. De hecho hay budistas que creen que para alcanzar la Iluminación es necesario mantener un esfuerzo constante a través de toda una sucesión de vidas, ya sea en la tierra o en otros planos superiores de la existencia. Por esta razón se considera que el hombre Iluminado pertenece a una categoría de ser independiente. Desde el punto de vista budista, el ser Iluminado es el ser más sublime de todo el universo, más aún que los dioses, y por esta razón se le venera. Se le venera en agradecimiento por habernos indicado el camino, por habernos dado el ejemplo, por habernos demostrado lo que es posible, lo que nosotros también podemos llegar a ser. En otras palabras, el Buda es venerado no como Dios, sino como maestro, como Ser Ejemplar, y como Guía. Cabe notar que Gautama Buda es muchas veces llamado Lokajyestha. En Occidente Gautama Buda se conoce simplemente como Buda, no obstante en Oriente hay una serie de títulos con que puede aludírsele. Entonces al Buda se le conoce también como Tathagata, Bhagavan, Arahant, Lokajyestha, etcétera. El término Lokajyestha quiere decir hermano mayor del mundo o hermano mayor de la humanidad. El Buda es llamado Lokajyestha porque, espiritualmente, fue el primero en nacer. En las escrituras budistas a veces se presenta al Buda diciéndole a sus discípulos: "vosotros sois mis verdaderos hijos, nacidos de mi boca, nacidos de las Enseñanzas; herederos de riquezas espirituales, no herederos de cosas mundanas". En otras ocasiones en la Vinaya Pitaka, o Cesta de la Disciplina, se compara al Buda con el primer pollo que emerge en un nido de huevos. Este, al nacer, comienza a picotear las cáscaras de los otros huevos, ayudando a los otros pollos a terminar de nacer. Así, nos dicen, es el Buda el primero en salir de la cáscara de la ignorancia, la cáscara de la ceguera y oscuridad espiritual, despertándonos con sus Enseñanzas y ayudándonos a surgir. De todo lo anterior podemos deducir la concepción budista del ser Iluminado. El Buda pertenece a una categoría de ser para la que no tenemos equivalente en el pensamiento o en las tradiciones religiosas occidentales. No es ni Dios, ni hombre en el sentido cristiano, ni siquiera hombre sin Dios; es decir hombre por sí mismo. El Buda es una categoría de ser entre Dios y el hombre, y al mismo tiempo superior a ambos. Quizás podremos entender mejor lo que es el ser Iluminado desde el punto de vista del proceso evolutivo. El hombre es un animal, pero no un animal ordinario. Digamos que es, por falta de términos más apropiados, un animal racional. El hombre representa una nueva especie, una nueva mutación, una nueva categoría de ser: es un animal, pero al mismo tiempo mucho más que un animal, es un ser humano. De la misma manera, un Buda es un ser humano, pero no uno ordinario, un Buda es un ser humano Iluminado. El también representa una nueva especie, una nueva mutación, una nueva categoría de ser; es un ser humano, pero al mismo tiempo infinitamente más que un ser humano, es un ser humano Iluminado, un Buda. Así, pasamos ahora a los malentendidos que hay con respecto al budismo. Estos, como es de esperar se encuentran muy relacionados con ideas erróneas sobre el Buda. Dado que el budismo es una religión atea, no puede considerársele realmente una religión, en el sentido occidental. Hay muchas personas que encuentran dificultad para entender esto porque siempre han considerado el budismo como una religión. Tal vez lo han visto concebido de estos modos en una enciclopedia o en la televisión, y sin duda se adhieren a la vaga idea de que "religión" significa creer en Dios. Por lo tanto piensan que el budismo "debe" profesar una creencia en Dios. Pero esto no es mas que un pensamiento confuso. Algunos piensan que el Budismo debe tener un Dios en alguna parte, y se esfuerzan exageradamente por encontrarlo; además acusan al budista de haberlo extraviado o perdido, y hasta de estar escondiéndolo. Entonces, si el budismo no es una religión en el sentido cristiano ¿qué es? Podemos responder a esta pregunta volviendo a nuestra distinción entre lo real y lo ideal, entre el ser humano ordinario y el ser humano Iluminado. El budismo, o lo que se conoce tradicionalmente como Dharma, es todo aquello que nos ayuda a transformar lo real en lo ideal, es todo aquello que nos ayuda a reducir el abismo que existe entre el estado de la ignorancia y el estado de la Iluminación. Dicho de otra manera, el budismo es todo aquello que nos ayuda a desarrollarnos, todo lo que nos ayuda a madurar. Por esta razón, vemos al Buda diciéndole a Mahaprajapati Gautami, su tía y madre adoptiva, que "Toda enseñanza que conduzca a erradicar las pasiones, al desapego, a disminuir las riquezas mundanas, a la frugalidad, a estar contento, a la soledad, a más energía, al deleite en todo lo bueno; puedes estar segura que estas enseñanzas son las mismas que las del Buda". De modo que el criterio no es nada teórico sino mas bien práctico. En el curso de su larga historia, el budismo ha creado muchas y muy variadas filosofías, instituciones y métodos; todo con el solo propósito de asistir al ser humano individual en su desarrollo, desde el estado ordinario hasta el estado del ser humano Iluminado o Buda. Concluimos de este modo como empezamos: con la figura del Buda sentado bajo el "árbol Bodhi", a escasas semanas de su gran despertar. Según una de las versiones más antiguas, en aquel momento el Buda extendió la mirada sobre el mundo, sobre toda la humanidad, no con su visión material, sino con lo que llaman su "visión espiritual". Y al mirar de esta manera, vio la humanidad como un lecho de flores de loto sobre un lago, algunas estaban sumergidas en el lodo, mientras que otras apenas emergían y otras estaban completamente fuera del agua. En otras palabras el Buda vio esas flores, los seres humanos, como seres en diferentes etapas de crecimiento, en diferentes etapas de desarrollo. Podemos decir que de esta forma el budismo ha visto a la humanidad desde entonces: como un lecho de plantas capaces de producir brotes, como brotes capaces de producir capullos, como capullos capaces de convertirse en flores, en flores de loto, y más aún, capaces de convertirse en la flor de loto de mil pétalos. Sin embargo para que los seres humanos crezcan y se desarrollen necesitan de un guía; su crecimiento no puede efectuarse inconscientemente, como en el caso de las plantas: los seres humanos sólo pueden crecer por medio de un esfuerzo consciente. De hecho, podríamos decir que para los seres humanos el crecimiento implica el desarrollo de la conciencia. Por esta razón el humano necesita un ideal. No un ideal de su ser parcial, ni un ideal que solo tome en cuenta ciertas relaciones con la vida, sino un ideal para sí mismo, como ser humano. Además, este ideal ha de ser un ideal natural, no uno artificial; no puede imponérsele desde el exterior, sino que debe encontrarse implícito en su propia naturaleza, en las profundidades mismas de su ser. Debe ser un ideal que, de hecho, represente la culminación del desarrollo de su potencial, en el más amplio y profundo sentido. Este es, por lo tanto, el ideal que he tratado de comunicarles, el Ideal de la Iluminación Humana. No obstante, debemos reconocer que en la actualidad hay muchas personas que no creen en ideales, y menos aún en ideales espirituales. Hay muchos que no creen en la posibilidad de transformar lo real en lo ideal. En cambio, en la tradición budista no se duda de esta posibilidad; en el budismo se tiene fe en los ideales, se tiene fe en el ideal espiritual, el Ideal de la Iluminación Humana. Y se tiene fe en este ideal porque se tiene fe en el ser humano, en su potencial creativo. Y debido a esto se le pide que tenga fe en sí mismo, no se le exige que crea en el budismo, mas bien se le pide que tome el Ideal de la Iluminación Humana como una hipótesis práctica. En el budismo se le pide que experimente, que pruebe por sí mismo.
1) VIVIR CON COMPASIÓN La compasión es una de las cualidades más venerados en el budismo y gran compasión es un signo de un ser humano altamente realizado. La compasión no sólo ayuda al mundo en general, y no es sólo sobre el hecho de que es lo que hay que hacer. Compasión, y tratar de comprender los que te rodean, puede transformar su vida por una serie de razones. En primer lugar, la auto-compasión es totalmente crítico hacia la búsqueda de la paz dentro de ti mismo. Al aprender a perdonarte a ti mismo y aceptar que eres un ser humano puede sanar heridas profundas traer de vuelta de los retos difíciles. A menudo podemos ser torturados por el hecho de que no entendemos completamente por qué las personas hacen ciertas cosas. La compasión es la comprensión de la bondad fundamental en todas las personas y debemos tratar de descubrir la bondad fundamental en personas específicas. Debido a esto, el pasar por la experiencia que la tortura mental propia, ayuda a entender el porque a menudo no entendemos las acciones de los demás. Pero aún más que eso, el expresar la compasión es el acto mismo de la conexión con todo nuestro corazón con los demás, y simplemente conectando de esta manera puede ser una gran fuente de alegría para nosotros. Las razones para practicar la compasión son numerosas y de gran alcance. Tratar de vivir de la manera que usted trata a todos los que conoces como lo haría usted mismo. Una vez que empiece tratando de hacer esto, parecerá del imposible llevarlo a cabo. Pero si sigues tratando, te darás cuenta de todo el poder que implica el vivir con compasión. 2) CONECTARSE CON OTROS Y NUTRIR ESAS CONEXIONES En el budismo, una comunidad de profesionales se denomina "sangha". Un Sangha es una comunidad de monjes, monjas, laicos y laicas que practican juntos en paz hacia la "meta" unidos para tener un mayor despertar, no sólo para ellos sino para todos los seres. La Sangha es un principio del cual gran parte del mundo puede beneficiarse enormemente. Las personas se reúnen en grupos todo el tiempo, pero es por lo general con el propósito de crear riquezas monetarias o la obtención de poder sustancial y rara vez hacia una meta unida para alcanzar la paz, la felicidad y la realización de una mayor sabiduría. El principio de la sangha puede expresarse en tu propia vida de muchas maneras. La Sangha es en última instancia, sólo una manera de ver la vida, a través de el lente de las "expresiones" totalmente individuales . Al vivir de una manera en la que usted es plenamente consciente del poder de la conexión con los demás, ya sea una persona o un grupo de 100, y la búsqueda de nutrir esas relaciones en la forma adecuada, usted puede transformar su vida en formas que pagarán dividendos para los próximos años. 3) DESPERTAR Uno de los puntos más fuertes de esta lista, es tener el poder del simple hecho de vivir en una forma en la cual usted está totalmente despierto en cada momento de su vida. Mente despierta, mayor conciencia, prestar mas atención, o como lo que quieras llamar, cambiara todas las facetas de su vida y en todos los sentidos. Es tan simple como eso. Esforzarse por vivir plenamente despierto a cada momento de su vida diaria y superar sus mayores luchas personales, es encontrar una gran sensación de paz y alegría, y darse cuenta que las más grandes lecciones de vida que la vida misma le puede enseñar dara como resultado el vivir plenamente despierto como lo esta haciendo este mismo momento. 4) VIVIR PROFUNDAMENTE Para vivir profundamente, de una manera que usted conozca muy bien de la preciosa naturaleza de la vida, es obligatorio comenzar por el camino de la verdadera paz y felicidad. ¿Por qué? Debido a que vivir de esta manera es como comenzar, poco a poco, a tener conciencia de la verdadera naturaleza del mundo. Esto sucederá esencialmente en "secciones" del conjunto, como la realización de su interconexión (se empieza a ver cómo todo está conectado con todo lo demás) y la impermanencia (se empieza a ver cómo todo es siempre cambiante, en constante muerte para renacer en otra forma). Estas realizaciones son el pan y la mantequilla del budismo y toda la práctica espiritual. Estas "secciones del conjunto" son fragmentos de la última realización, formas para que entendamos que lo que no puede entenderse plenamente en el sentido tradicional. Al vivir de una manera en la que usted busca descubrir de estos diferentes "cualidades de la meta" va encontrar más y más paz al darse cuenta de la forma natural que evolucionan las cosas. Esto cultiva en nosotros la capacidad de saborear cada momento de la vida, para encontrar la paz, incluso en las actividades más mundanas, así como la capacidad de transformar sus típicas experiencias "negativas" en algo totalmente nutritivo y curativo. 5) CAMBIA TU MISMO, CAMBIA EL MUNDO Budistas entienden que casi no se puede ayudar a otro antes de ayudarse a sí mismo. Pero esto no se refiere a que usted gane poder o riquezas antes de poder ayudar a los demás, o de vivir de una manera en la que usted ignorara a otros. Esto se refiere sobre todo al hecho de que debido a que todos estamos interconectados, por que ayudarte a ti mismo creara un efecto exponencial positivo en el resto del mundo. Si desea hacer un impacto en el mundo, deje de creer falsamente de que se trata de "usted o ellos". Usted no tiene que arrastrarse por el barro para ayudar a los que te rodean. Si usted hace esto, usted obstaculizan en gran medida su capacidad de crear un impacto positivo. En el nivel más profundo de comprensión, en lo que usted se transforme también lo estara haciendo con ellos porque usted sabe que no hay separación de "usted" y "ellos". Cuida de ti mismo y busca de ser algo más que una ayuda, sino un ejemplo de cómo vivir para que otros lo sigan y de esa manera usted creara la posibilidad exponencial que inspira a otros a hacer lo mismo. 6) ABRAZA A LA MUERTE La muerte es un tema a menudo tabú en la sociedad occidental. Hacemos todo lo posible para evitar no sólo el tema, pero pretendemos que ni siquiera existe. La realidad es que esto es realmente lamentable y de ninguna manera nos ayuda a llevar una vida mejor. Convertirse muy consciente de su propia impermanencia y comprender profundamente la naturaleza de la muerte en lo que respecta a nuestra interconexión son las dos cosas que pueden ayudarnos a encontrar una gran paz. En el budismo, los estudiantes en muchas sectas en un momento u otro "meditan sobre el cadáver" por así decirlo (una práctica que se dice que se originó al menos ya en la vida del Buda). Esto es, literalmente, lo que suena. Ellos meditan en la imagen de una lenta descomposición de un cadáver y se imaginan ese proceso hasta su fin, lo que implicaría en una realización profunda y profunda sobre la verdadera naturaleza de la muerte. Esto puede sonar un poco intenso para usted, pero la verdad es, si usted vive toda la vida actuando como si nunca va a morir o haciendo caso omiso de su propia impermanencia, entonces no será nunca capaz de encontrar la verdadera paz interior dentro de usted mismo. No necesariamente tiene que meditar en la imagen de un cadáver, sino simplemente poderse abrir mentalmente en todo lo que respecta acerca de la muerte, para que usted deje de protegerlo en su mente (que es muy probable haciendo inconscientemente, como así es como la mayoría de nosotros fueron educados en Occidente) y esto puede empezar a ser una gran fuente de paz que ayudará a apreciar las muchas alegrías en su vida cotidiana. Un verdadero aprecio por la vida nunca se haran plenamente efectivos hasta que te encuentras cara a cara con su propia impermanencia. Pero una vez que hace esto, el mundo se abre de una manera nueva y profunda 7) SU COMIDA ES (MUY) ESPECIAL Practique la meditación budista, particularmente la atención y la contemplación, le ayudara a darse cuenta de la naturaleza preciosa de la comida delante de usted. De hecho, asi como en forma integral un alimento juega parte importante en nuestras vidas, para transformar nuestra relación con la comida, el transformar nuestra relacion con la comida es un aspecto clave de toda nuestra vida, tanto ahora como en el futuro. Contemplando en la comida delante de nosotros, por ejemplo, podremos llegar a darnos cuenta del gran sistema de interconexión que ejerce en nuestra vida, y cómo nuestra comida dependera de numerosos factores. Esto nos ayuda a profundizar nuestra relación con la comida, cultivar un profundo sentimiento de gratitud antes de cada comida, y aprender a respetar el equilibrio delicado que es la vida. 8) ENTENDER LA NATURALEZA DEL DAR El dar es más que el acto de dar de Navidad y regalos de cumpleaños, se trata también de esos regalos que damos cada uno todos los días que no los vemos normalmente como regalos. Los budistas sostienen una profunda comprensión de la naturaleza de dar, sobre todo en que la vida es un juego constante entre el acto de dar y recibir. Esto no sólo nos ayuda a encontrar la paz en la comprensión de la forma del mundo que nos rodea, pero nos ayuda a darnos cuenta de los regalos increíbles que todos tenemos dentro de nosotros que podemos dar a los demás en todo momento, como nuestro amor, la compasión, y la presencia. 9) DESARMANDO EL EGO La forma más fácil de resumir toda la práctica "espiritual" es la siguiente: la espiritualidad es el acto de entrar en contacto con la realidad última o el fundamento del ser, y como resultado de la práctica espiritual es el acto de la superación de los obstáculos que nos impiden realizar eso. El principal obstáculo en nuestro camino? El ego. Para decirlo brevemente , la razón que el ego es el mayor obstáculo en la práctica espiritual, o simplemente la práctica de encontrar la verdadera paz y felicidad (lo que usted elija llamarlo, es todo lo mismo), y la función del Ego es alejar los pies de la tierra porque te has convencido que eres un ser independiente y no perteneces a la Tierra El proceso de desentrañar el ego puede tomar tiempo, ya que es algo que ha estado con nosotros, entrelazada con nosotros, durante años. Pero es infinitamente gratificante y totalmente necesario si queremos realizar nuestra mejor vida. 10) Retire los 3 VENENOS La vida está llena de vicios, cosas que intentan atarnos a formas malsanas de vida y por lo tanto, todo lo contrario de promover la paz, la alegría, y la mayor realización en nuestras vidas. Entre estos, los 3 venenos son algunos de los más poderosos. Los venenos son 3: Codicia Odio Engaño En conjunto, estos 3 venenos son responsables de la mayor parte del dolor y el sufrimiento que experimentamos como una especie colectiva. Es perfectamente normal a ser afectados por cada uno de estos venenos en toda su vida, así que no te sientas mal por caer por ellos. En su lugar, simplemente acepta que son algo que está experimentando y comiencen a trabajar para sacarlos de su vida. Esto puede tomar tiempo, pero es un aspecto clave en el camino hacia la realización de la verdadera paz y felicidad. 11) VIVIR CORRECTAMENTE Todos debemos esforzarnos para trabajar y hacer nuestra vida de una manera que es más "consciente" o moralmente correcta. En general, esto significa no vendiendo objetos nocivos, tales como armas de fuego, drogas, y servicios que dañan a otras personas, pero es algo más profundo que eso. Hay finalmente dos aspectos para esto: hacer la vida haciendo algo que no inhibe su propia capacidad para lograr la paz, o ganarse la vida haciendo algo que no inhibe otros posibilidad de lograr la paz. Frente a esto puede llevar a algunas situaciones interesantes para algunas personas, y como Thich Nhat Hanh ha mencionado este es un esfuerzo colectivo en contraposición a uno exclusivamente personal (el carnicero no es un carnicero sólo porque él lo decidió ser, sino porque hay una demanda por parte de las personas de carne para ser cuidadosamente cortada y puesta a disposición para que se puedan comprar en las casnicerias), pero usted debe tratar de hacer lo mejor que pueda. Siguiendo la enseñanza de los medios de vida adecuado puede ayudarle a darse cuenta de los efectos nocivos que su propio trabajo está teniendo sobre usted y, por tanto, dar con una solución puede resultar en un cambio muy positivo en su vida como un todo. Sólo usted puede decidir si un cambio tiene que suceder . Cualquiera que sea el caso, debe siempre tratar de ganarse la vida haciendo algo que promueve la paz y la felicidad de ti mismo y quienes le rodean tanto como sea posible. 12) REALIZAR SIN APEGARSE Para darse cuenta de desapego en un sentido budista no significa abandonar a sus amigos y familia y vivir solo por el resto de tu vida, nunca debe dejar de vivir solo porque no quiere apegarse a estos deseos. El desapego se refiere a la vida de una manera que usted existe en el flujo natural de la vida y en general vivir una vida moderna típica, la construcción de una familia, de trabajo, etc., a la vez que no está conectado a ninguna de estas cosas. Simplemente significa vivir de una manera que te has vuelto consciente y acepta la impermanencia de todas las cosas en esta vida y vivir de una manera que usted es siempre consciente de este hecho. Es perfectamente normal para un estudiante Zen en Japón, una vez que ha terminado su entrenamiento, sacarse la ropa del Budismo, enfrentar la realidad e ir "de nuevo en el mundo" por así decirlo. Esto se debe a que, una vez que han llegado a este nivel de realización, que ven la belleza en todas las cosas y se ven obligados a vivir plenamente absorbido en toda la belleza y las maravillas de esta vida. A partir de ahora, pueden realmente "vivir la vida al máximo", mientras que no aferrarse a ninguna de estas cosas. Tenga en cuenta, esto no significa que deje de sentir emociones. Por el contrario, estas emociones son bienvenidos y espera, y plenamente con experiencia en la atención plena en el momento de su impacto. Pero esto no es más que el curso natural de las cosas. Una vez que estas emociones se desploman, y cuando no tenemos las formaciones mentales u obstrucciones para bloquear nuestro camino, un proceso natural de curación se lleva a cabo que cura la herida y nos permite seguir viviendo en paz y alegría en vez de arrastrarnos hacia la oscuridad.

Esto es, en forma breve, lo esencial de los fundamentos de la filosofía y forma de vida budista, la base de una gran cultura universal. Cuatro Nobles Verdades Es difícil explicar este enorme sistema en unas pocas palabras. Pero si tomamos las Cuatro Nobles Verdades (cattāri ariyasaccāni), a saber: - dukkha - samudaya, el surgimiento u origen de dukkha - nirodha, la cesación de dukkha - magga, el camino que conduce a la cesación de dukkha, podemos, entonces, discutir brevemente todas las enseñanzas fundamentales del Budismo. La primera verdad dukkha-ariyasacca, es traducida por casi todos los estudiosos como la Noble Verdad del Sufrimiento, y se interpreta en el sentido de que la vida, de acuerdo con el Budismo, es sólo sufrimiento y dolor. Ambas, traducción e interpretación, son insatisfactorias y erróneas. Debido a ésto, mucha gente ha considerado al Budismo pesimista. El Budismo no es ni pesimista ni optimista, sino que tiene una visión realista de la vida y del mundo, y ve las cosas objetivamente. Dice con exactitud y objetividad (yatthābhūtam) lo que uno es, lo que es el mundo, y muestra el recto camino hacia la perfecta libertad, paz, tranquilidad y felicidad. Un médico puede exagerar la gravedad de una enfermedad y con ello eliminar también la esperanza. Otro, por ignorancia, puede declarar que no existe enfermedad y que no es necesario un tratamiento, y de esta manera engañar al paciente con un falso consuelo. Uno puede considerar al primero pesimista y al segundo optimista. Ambas son actitudes erróneas. Pero un tercer médico diagnostica los síntomas correctamente, comprende la causa y la naturaleza de la enfermedad, ve con claridad que debe ser curada y con firmeza aplica el tratamiento que salva al paciente. El Buda es como este médico. Es el médico, científico y sabio que se requiere para curar la enfermedad del mundo. Es cierto que la palabra pāli dukkha (sánscrito duhkha) significa comunmente ‘sufrimiento’, ‘dolor’ o ‘miseria’ en oposición a la palabra sukha que significa ‘felicidad’, ‘bienestar’ o ‘tranquilidad’. Sin embargo, como Primera Noble Verdad, el concepto dukkha tiene un significado filosófico y un sentido mucho mas amplio. El concepto dukkha en la Primera Noble Verdad incluye el significado ordinario de ‘sufrimiento’, pero también incluye ideas profundas como ‘imperfección’, ‘impermanencia’, ‘vacuidad’, ‘insubstancialidad’ y ‘conflicto’. Es difícil, por lo tanto, encontrar una palabra que abarque toda la idea del concepto dukkha de la Primera Noble Verdad, así que es mejor dejarla sin traducir en vez de dar una idea errónea al traducirla como sufrimiento y dolor. El Budismo no rechaza la felicidad en la vida. Por el contrario, admite diferentes formas de felicidad, materiales y espirituales, tanto para laicos como para monjes. Pero, todas ellas están incluidas en dukkha. Están incluídos en dukkha aun los estados espirituales más puros de dhyāna (absorción) que se obtienen en la práctica más elevada de meditación y se encuentran libres de cualquier sombra de sufrimiento, en el sentido común de la palabra, por lo que pueden ser descritos como mera felicidad; así como también el estado de dhyāna que está libre de sensaciones, tanto placenteras (sukha) como desagradables (dukkha), y que es pura ecuanimidad y conciencia, - aun estos elevados estados espirituales estan incluidos en dukkha. No porque ellos sean sufrimiento o dolor, sino porque ellos también son condicionados (saṅkhāra), sujetos a cambio, impermanentes e insubstanciales. La idea de dukkha puede verse desde tres aspectos: dukkha como sufrimiento ordinario o común (dukkha-dukkha); dukkha como cambio (viparināma-dukkha); y dukkha como estados condicionados (saṅkhara-dukkha) (Visuddhimagga (PTS), p. 499; Abhidarma-samuccaya, pp.36,38 (ed. Pradhan, Santiniketan, 1950). Están incluidos en dukkha como sufrimiento ordinario (dukkha-dukkha) todo tipo de sufrimiento en la vida como el nacer, envejecer, enfermarse, morir, asociarse a condiciones desagradables, separarse de nuestros seres queridos y situaciones agradables, no conseguir lo que se desea, pena, lamento, intranquilidad y todo tipo de sufrimiento físico y mental universalmente aceptado como sufrimiento o dolor. Un sentimiento de felicidad o una condición feliz en nuestra vida no es ni permanente ni eterna. Tarde o temprano cambiará, y cuando esto sucede, se produce un sentimiento y condición de infelicidad. Esta vicisitud se incluye en dukkha como cambio (viparināma-dukkha) La Primera Noble Verdad y los Cinco agregados El aspecto filosófico más importante de la Primera Noble Verdad se encuentra en la tercera forma de dukkha como estado condicionado (saṅkhāra-dukkha). Ésta requiere una explicación analítica de lo que es un ‘ser’, ‘individuo’, o ‘yo’. De acuerdo a la filosofía budista un ‘ser’, ‘individuo’, o ‘yo’ es sólo una combinación de energías físicas y mentales en constante cambio las cuales pueden dividirse en cinco agregados (pañcakkhandha). Buda afirma: "En resumen, estos cinco agregados del apego o adherencia son dukkha (saṅkhittena pañcupādānakkhandhā dukkhā). Es importante aclarar que dukkha y los cinco agregados no son dos cosas diferentes; los cinco agregados en sí mismos son dukkha. Esto se comprende mejor si tenemos una idea más clara acerca de los cinco agregados. El primer agregado es el de la materia (rūpakkhanddha). En este concepto se incluyen los cuatro tradicionales grandes elementos (cattāri mahābhūtāni), es decir los elementos de solidez, fluidez, calor y movilidad, así como sus derivados (upādāya-rūpa). En el concepto de los ‘derivados de los cuatro elementos’ se incluyen los cinco órganos sensoriales materiales, es decir, las facultades del ojo, oído, nariz, lengua y cuerpo y sus objetos correspondientes en el mundo externo como la forma visible, sonido, olor, tacto e incluso algunos pensamientos o ideas, que son objetos de la mente. Así que todos los aspectos de la materia, interna y externa, están incluidos en el agregado de la materia. El segundo agregado es el de las sensaciones (vedanākkhandha). En este grupo se incluyen todas las sensaciones agradables y desagradables, o las que no son ni agradables ni desagradables, y que se experimentan a través del contacto de los órganos sensoriales con el mundo externo. Estas son la sensaciones experimentadas a través del contacto del ojo con el objeto visible, el oído con los sonidos, la nariz con los olores, la lengua con el gusto, el cuerpo con los objetos tangibles y la mente (que es la sexta facultad en la filosofía budista) con los objetos mentales, pensamientos o ideas. Se incluyen en este grupo todas las sensaciones físicas y mentales. El tercer agregado es el de la percepción (saññākkhandha). Las percepciones, al igual que las sensaciones, también se producen a través del contacto de las facultades con el mundo externo. El cuarto agregado es el de las formaciones mentales (saṅkhārakkhandha). En este grupo se incluyen todas las actividades mentales volitivas, tanto buenas como malas, que producen efectos kámmicos, tales como atención (manasikāra), voluntad (chanda), determinación (adhimokkha), confianza (saddhā), concentración (samādhi), inteligencia o sabiduría (paññā), energía (viriya), deseo (rāga), repugnancia u odio (patigha), ignorancia (avijjā), vanidad (māna), idea de un yo (sakkāya-diṭṭhi), etc. Existen cincuenta y dos de tales actividades mentales que constituyen el agregado de formaciones mentales. El quinto agregado de la consciencia (viññāṇakkhandha) es una reacción o respuesta que tiene como base una de las seis facultades (ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo y mente) y como objeto un fenómeno externo. La conciencia visual, por ejemplo, tiene al ojo como su base y una forma visible como su objeto. De la misma manera acontece con la conciencia conectada con otras facultades. Hemos visto, en forma resumida, los cinco agregados. Lo que denominamos un ‘ser’, ‘individuo’ o un ‘yo’ es sólo un nombre o una etiqueta que se da a esa combinación de cinco grupos. Todos ellos son impermanentes y constituyen un flujo momentáneo que surge y cesa. Un fenómeno desaparece y condiciona la aparición del siguiente en una serie interminable de causa y efecto. No hay substancialidad ni nada detrás de los mismos que pueda considerarse un ser (ātma) permanente, individualidad o algún ente que pueda ser llamado ‘yo’. Todos están de acuerdo en que ni la materia, sensación, percepción, alguna actividad mental, y la conciencia pueden realmente ser consideradas como un ‘yo’. Pero obtenemos la idea de que existe un ‘yo’cuando estos cinco agregados físicos y mentales, que son interdependientes, trabajan juntos y en combinación como un mecanismo psico-físiológico. Pero esto es sólo una falsa idea mental, que no es sino una de las cincuenta y dos funciones mentales del cuarto agregado que expuse con anterioridad. Esto es lo que constituye la idea de ser (sakkāya-diṭṭhi). El conjunto de estos cinco agregados, que comunmente llamamos un ser, son en si mismos dukkha (saṅkhāradukkha). No existe ningún ser o ‘yo’ detrás de estos cinco agregados que experimente dukkha. No hay un autor inmóvil detrás del movimiento. Sólo existe el movimiento. En otras palabras, no existe pensador detrás del pensamiento. El pensamiento en sí es el pensador. Si se quita el pensamiento no hay pensador. No podemos evitar observar cómo el punto de vista budista es diametralmente opuesto a la idea del cogito cartesiano. Lo anterior constituye la Noble Verdad de dukkha. Ésta no hace, en absoluto, la vida de un budista melancólica y sufrida como imaginan erróneamente algunas personas. Por el contrario, el verdadero budista es feliz y no sufre de miedo o angustia. Siempre está tranquilo y no se perturba o desalienta por cambios y desgracias, pues acepta las cosas tal como son. Buda nunca fue melancólico o sombrío, y sus contemporáneos siempre lo describieron como un hombre ‘siempre sonriente’ (mihitapubbaṅgama). Buda siempre es representado, en las pinturas y esculturas, con una faz feliz y serena, sin ningún rasgo de agonía o sufrimiento. El Theragāthā yTherīgāthā, dos antiguos textos budistas , están llenos de felices y alegres expresiones de los discípulos de Buda, hombres y mujeres, que encontraron paz y felicidad en sus enseñanzas. El rey de Kosala comentó a Buda, en cierta ocasión, que a diferencia de muchos discípulos de otras religiones, cuya apariencia generalmente era demacrada, burda, pálida, emaciada y poco atractiva, los discípulos de Buda lucían ‘gozosos’, ‘regocijados’ (haṭṭhapahaṭṭha), jubilosos (udaggudagga), disfrutaban la vida religiosa (abhiratarūpa), satisfechos (pīṇitindriya), libres de ansiedad (appossukka), serenos (pannaloma), pacíficos (paradavutta) y vivían con mente de gacelas (migabhūtena cetasā), es decir, sin conflictos ni preocupaciones. El rey añadió que él consideraba que esta sana disposición se debía al hecho de que "estos venerables, ciertamente, habían comprendido el sentido completo y lo magnífico de las enseñanzas del Afortunado, etc." (Majjhima-Nikāya II (PTS), p. 121) El Budismo es, verdaderamente, opuesto a actitudes mentales melancólicas, tristes y sombrías las cuales son consideradas obstáculos para la comprensión de la Verdad. Por otra parte, es interesante recordar que el gozo (pīti) es una de las siete cualidades esenciales (bojjhaṅgas) que deben cultivarse para la realización de Nibbāna. La Segunda Noble Verdad La Segunda Noble Verdad es el origen y surgimiento de dukkha (dukkha-samudaya-ariyasacca). Es apego, avidez y sed de deseos sensoriales (kāmataṇhā), de existencia y continuidad (bhavataṇhā), e incluso de aniquilación (vibhavataṇhā). Esta avidez, esta sed, la cual tiene la falsa idea de un ‘yo’ como su centro, es una fuerza enorme que impulsa la totalidad de la existencia. Todos estarían de acuerdo que esta avidez egoísta crea todos los males del mundo, desde los insignificantes problemas personales hasta las guerras mundiales. Pero no es fácil comprender que este deseo, basado en la falsa creencia en un ‘yo’, es la causa de toda la existencia y la continuidad del ser. La Tercera Noble Verdad La Tercera Noble Verdad es que hay una cesación de dukkha (dukkhaniroddha-ariyasacca), la cual, generalmente, se conoce como Nibbāna (sánscrito Nirvāna). Para eliminar completamente dukkha, se tiene que eliminar la raíz de dukkha, que es la avidez. Por lo tanto, Nibbāna también es conocido con el término de ‘Extinción del deseo’ (Taṇhakkhaya). Algunas veces Nibbāna es llamado la Verdad Última o Realidad Última. Buda dijo: "Oh bhikkhus, Nibbāna que es la realidad, es la Noble Verdad Última" (Ibid., III, p. 245). En otro lugar él dice: "Oh bhikkhus, Yo les enseñaré la Verdad y el camino que conduce a la Verdad" (Samyuttanikāya IV (PTS), p. 369). Aquí Verdad significa Nibbāna. La Tercera Noble Verdad y Nibbana ¿Qué es, entonces, Nibbāna? La única respuesta lógica a esta pregunta muy natural, es que no existen palabras adecuadas y satisfactorias para responder, pues la pobreza del lenguaje humano no permite explicar con precisión la naturaleza real de la verdad absoluta o realidad última que es Nibbāna. Un grupo humano crea un lenguaje para expresar hechos e ideas experimentadas por sus sentidos y mente. No pertenece a esta categoría una experiencia supramundana como la de la Verdad Absoluta. Por lo tanto, no pueden existir palabras para expresar dicha experiencia. Las palabras son símbolos que representan cosas e ideas y dichos símbolos ni siquiera pueden transmitir la verdadera naturaleza de las cosas más comunes. El lenguaje se considera engañoso y erróneo en los asuntos que conciernen la comprensión de la Verdad. Es por ello que el Laṅkāvatāra-sūtra señala que la gente ignorante se atasca en las palabras como un elefante en el fango (Laṅkāvatāra- sūtra (de. Nanjio, Kyoto 1923), p.113). Esta es la razón por la cual en ciertas sectas budistas , como el zen, encontramos el uso de afirmaciones paradójicas y aun extravagantes cuyo propósito es alejar a la persona del apego a las palabras. No obstante, no podemos prescindir del uso del lenguaje. Pero si explicamos y expresamos a Nibbāna en términos positivos podemos aprehender de inmediato una idea asociada con dichos conceptos, que, ciertamente, puede significar lo opuesto. Es por ello que, generalmente, se explica o expresa en términos negativos. Esto puede ser menos arriesgado. Por lo tanto, se usan términos negativos como taṇhākkhaya ‘extinción de la avidez o deseo’, Virāgā ‘ausencia de deseo’, Nirodha ‘cesación’, Nibbāna ‘apagarse’ o ‘extinguirse’. Incluso es expresado como ‘extinción del deseo, el odio y la ignorancia’ (Samyutta-nikāya IV (PTS), p.359). Refiriéndose a este estado Buda dice: "¡Oh bhikkhus, hay un estado de no-nacido, no-producido, incondicionado y no-agregado. Pues si no existiera lo no-nacido, no-producido, incondicionado y no-agregado, no habría escape para lo nacido, producido, condicionado y agregado. Pero puesto que existe lo no-nacido, no-producido, incondicionado y no-agregado hay liberación para lo nacido, producido, condicionado y agregado" (Udāna, p. 129, Colombo 1929). "Aquí no tienen lugar los cuatro elementos de solidez, fluidez, calor y movilidad; están completamente destruídas las nociones de largo y ancho, sutil y grosero, bueno y malo, nombre y forma; tampoco se encuentran este mundo ni el otro, ni venir, ir o pararse, ni morir o nacer, u objetos sensoriales" Debido a esta forma negativa de expresar Nibbāna muchos han concluido erróneamente que significa un aniquilamiento negativo, una reducción a la nada. Un concepto negativo no necesariamente indica un estado negativo. Algunas veces conceptos negativos representan las más altas concepciones y valores positivos. Por ejemplo, la palabra inmortalidad (Amata), que también es un sinónimo de Nibbāna, es negativa pero representa un estado positivo. La palabra pāli o sánscrita para salud ārogya es un concepto negativo que literalmente significa ‘ausencia de enfermedad’. Pero, ciertamente, ārogya ‘salud’ no denota un estado negativo. La negación de valores negativos no indica un estado negativo. Por el contrario, puede indicar un estado positivo puro que no puede ser expresado en forma adecuada en términos positivos, como es el caso de los conceptos de ‘inmortalidad’ y ‘ārogya’. De este tipo o clase son los términos negativos que se usan para indicar el estado de realidad última que es Nibbāna. Uno de los más conocidos sinónimos para expresar Nibbāna es ‘Libertad’ (mutti, sánscrito mukti). Nadie osaría decir que la libertad es algo negativo. Pero aun la libertad tiene un lado negativo, pues ésta siempre significa liberarse de algo que obstruye, que es malo y negativo. Sin embargo, la libertad no es negativa. Así también es Nibbāna, liberación absoluta (vimutti), libertad de todo mal, avidez, odio e ignorancia; libertad de todas las condiciones de relatividad, tiempo y espacio. Nibbāna está más allá de la lógica y el razonamiento (atakkāvacara). Por mucho que, en inútil pasatiempo intelectual, nos enfrasquemos en discusiones altamente especulativas sobre Nibbāna o la Verdad o Realidad Ültima, nunca lo comprenderemos de esta manera. Un niño en sus primeros años de escuela no debería batallar discutiendo acerca de la teoría de la relatividad. Pero si continúa estudiando paciente y diligentemente, un día la comprenderá. El Nibbāna es ‘para ser comprendido por los sabios dentro de ellos mismos’ (paccattam veditabbo viññūhi). Algún día lo comprenderemos, sin requerir palabras misteriosas, altisonantes o grandiosas, si seguimos el sendero diligentemente, entrenándonos y purificándonos con entusiasmo, y alcanzando el desarrollo espiritual necesario. La Cuarta Noble Verdad La Cuarta Noble Verdad es el sendero que conduce a la cesación de dukkha (dukkhanirodhagāminīpaṭipadā-ariyasacca). Esta también se conoce como el ‘Camino medio’ (Majjhimā patipada), porque evita los dos extremos: uno es la búsqueda de la felicidad a través del afecto y apego a los placeres de los sentidos el cual es bajo, común, sin provecho y es el camino de la gente ordinaria; el otro es la dedicación a la automortificación en sus diferentes formas de ascetismo, la cual es dolorosa, sin valor y sin provecho. Evitando estos dos extremos Buda descubrió el Camino medio, ‘el cual da visión, conocimiento y conduce a la tranquilidad, visión penetrante, iluminación, Nibbāna’. La Cuarta Noble Verdad y el Óctuple Sendero Este Camino medio, generalmente, se considera como el Noble Óctuple Sendero (Ariya-Atthaṇgikamagga), por que se compone de ocho elementos, a saber: Recto Entendimiento (sammādiṭṭhi); Recto Pensamiento, (sammāsaṅkappa); Recto Lenguaje (sammāvācā); Recta Acción (sammākammanta); Recto Medios de Vida (sammāājīva); Recto Esfuerzo (sammāvāyāma); Recta Atención (sammāsati); Recta Concentración (sammāsamādhi). En lugar de definir estos ocho elementos uno después de otro, será mucho más útil para una comprensión correcta de este camino, si se explican de acuerdo con las tres ideas del entrenamiento y disciplina budista (tisikkhā): conducta ética (sīla); disciplina mental (samādhi); y sabiduría (paññā). Subyace a la conducta ética la amplia concepción de amor y compasión por todos lo seres vivientes, que sirve de base a la enseñanza de Buda. Es un lamentable y grave error que muchos estudiosos olvidan este gran ideal de la enseñanza de Buda, y sólo discuten árida filosofía y metafísica cuando escriben y hablan sobre Budismo. Buda ofreció su enseñanza "partiendo de su compasión por el mundo, para el bienestar y felicidad de la mayoría" (bahujanahitāya bahujanasukhāya lokānukampāya). Para que un ser humano sea perfecto, de acuerdo al Budismo, debe desarrollar igualmente dos cualidades: compasión (karuṇā) y sabiduría (paññā). Aquí compasión significa amor, amabilidad, tolerancia, es decir, nobles cualidades del área afectiva y del corazón, mientras que la sabiduría representa el aspecto intelectual o cualidades del cerebro. Si desarrolla el aspecto emocional sin cuidar el intelectual puede llegar a ser un tonto bien intencionado, mientras que si desarrolla sólo el aspecto intelectual sin cuidar el emocional, puede llegar a ser un intelectual de corazón duro, sin sentimientos hacia los demás. Por lo tanto para ser perfecto debe desarrollar ambos aspectos igualmente bien. Esta es la meta de la forma de vida budista. Por esta razón un buen budista, al mismo tiempo que entiende las cosas tal como son con inteligencia y sabiaduría, está lleno de amor y compasión hacia todos los seres sintientes. De hecho, la compasión y la sabiduría están íntimamente ligadas a la forma budista de vida. Así que en la idea de conducta ética (sīla) basada en el amor y la compasión, tal y como acabamos de explicar, se incluyen tres factores del Noble Óctuple Sendero, es decir: Recto Lenguaje, Recta Acción y Recto Medios de Vida. Recto Lenguaje significa hablar sólo la verdad y no mentir, decir sólo palabras que promuevan amor, amistad, unidad y armonía entre los individuos y los grupos de personas y no decir cosas que promuevan odio, enemistad, desunión y discordia entre las personas. Debe usar palabras agradables y amables y nunca palabras rudas, descorteces e insultantes que puedan causar dolor. Sólo debe usar palabras útiles, provechosas y significativas y no invertir el tiempo en palabrería vana y frívola. Recta Acción significa, a la vez, que uno se abstiene de destruir seres vivos, robar y relaciones sexuales incorrectas, y que debe ayudar a otros a llevar una vida recta y feliz. Recto Medio de Vida significa que uno debe abstenerse del ejercicio de oficios y profesiones que producen daño a otros, tales como el comercio de armas, bebidas intoxicantes, venenos, matar animales, fraudes, etc., y debe vivir de profesiones u oficios que no producen daño. Es muy claro que el Budismo está en contra de la guerra, pues rechaza el comercio de armas como un medio de vida malvado e injusto. Estos tres elementos (Recto Lenguaje, Recta Acción y Recto Medios de Vida) del Noble Óctuple Sendero constituyen la conducta ética sin la cual no es posible desarrollar una vida espiritual superior. Debemos comprender que la conducta moral budista es una vida feliz y armoniosa, tanto individual como socialmente. Luego sigue la disciplina mental en la cual se incluyen los tres otros factores del Sendero Óctuple: Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración. El Recto Esfuerzo es la enérgica voluntad para evitar el mal y los rasgos insanos aún no presentes; para liberarse del mal y rasgos insanos presentes; para producir que surjan rasgos sanos aún no presentes; y para desarrollar, aumentar, y perfeccionar rasgos sanos, los cuales están presentes. La Recta Atención (o consciencia) es estar consciente y atento al cuerpo (kāya), sensaciones (vedāna), mente (citta), ideas u objetos mentales (dhamma). Uno de los ejercicios muy conocidos para el desarrollo mental, conectado al cuerpo, es la práctica de la atención en la respiración (ānāpānasati). Existen otras formas para el desarrollo de la atención relacionadas con el cuerpo. En cuanto a las sensaciones se debe estar muy conciente de todas las formas de sansaciones que surgen y cesan. En cuanto a la mente se debe estar conciente si hay o no lujuria, está llena o no de odio, confundida o no, distraída o concentrada, etc. Esta es la manera de estar conciente de los movimientos de la mente, su surgir y cesar. En cuanto a las ideas y objetos mentales se debe conocer su naturaleza, cómo surgen y cesan, desarrollan, reprimen y destruyen, etc. En el Satipaṭṭihāna-sutta se atienden en detalle estas cuatro formas de meditación. La Recta Concentración que conduce a las cuatro dhyānas (absorción, recueillements ) es el tercer y último factor de la disciplina mental. En el primer estado de dhyāna, se descartan las pasiones y los pensamientos impuros, conservándose sensaciones de gozo y fdelicidad conjuntamente con ciertas actividades mentales. En la segunda dhyāna se suprimen todas las actividades intelectuales, se desarrolla tranquilidad y una mente concentrada, manteniéndose las sensaciones de gozo y felicidad. En el tercer estado, las sensaciones de gozo también desaparecen mientras que la felicidad aún se conserva, además de atención ecuánime. En la cuarta dhyāna, son suprimidas todas las sensaciones de felicidad e infelicidad, gozo y dolor, quedando sólo pura ecuanimidad y atención completa. Así que la mente es entrenada y disciplinada mediante Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración. Constituyen sabiduría (paññā) los dos restantes factores: Recto Pensamiento y Recto Entendimiento. El Recto Pensamiento (sammāsaṅkappa) se refiere a pensamientos de renunciación desinteresada o desapego, amor por todos los seres y no violencia. Observamos que los pensamientos de desapego desinteresado, amor y no violencia están agrupados en el rubro de sabiduría, lo cual demuestra que la verdadera sabiduría budista está dotada de estas nobles carácterísticas, y que todo pensamiento de apego egoista, mala voluntad, odio, y crueldad son producto de la ausencia de sabiduría en todas las esferas de la vida, ya sea individual, social o política. El Recto Entendimiento es comprender las cosas como son, y las Cuatro Nobles Verdades explican las cosas como realmente son. Por lo tano, el Recto Entendimiento se reduce, en última instancia, a comprender las Cuatro Nobles Verdades. Este entendimiento es la sabiduría superior que ve la Realidad Última. De acuerdo al Budismo existen dos clases de entendimiento. Al que generalmente llamamos entendimiento es el conocimiento, memoria, o comprensión intelectual de acuerdo a cierta información dada. Esto se llama ‘conocer condicionadamente o conocer en la forma correspondiente’ (anubodha). Este no es un conocimiento muy profundo. El entendimeinto verdaderamente profundo se conoce como ‘penetrante’ (pativedha). Esta penetración sólo es posible cuando la mente está libre de todas las impurezas y completmente desarrollada mediante la meditación.
Principios del budismo en 26 puntos 1) No hay la noción de un dios todopoderoso en el budismo. No hay alguien que nos recompense o nos castigue, o un supuesto “Día del Juicio Final”. No existe la noción de un dios creador que crea todas las cosas continuamente, y que esté involucrado, o más allá, de la creación. La existencia de las cosas se explica, entonces, gracias a la noción de causa y efecto. Podemos definirla como una religión o doctrina no-teísta. 2) El budismo no es una religión si esta se entiende en el contexto de la fe en ciertas doctrinas o dogmas que están más allá del alcance de la investigación individual, y que incluyen la adoración y servicio para obtener algún tipo de beneficio o la buena voluntad de un ser sobrenatural. Esta noción también incluye la del sometimiento sin condiciones y el abandono de la libertad personal en dependencia de la voluntad de un ser sobrenatural. 3) No hay la idea de un salvador en el budismo. Buddha no es un salvador que salve a otros gracias a su salvación personal o a un mandato especial. Aunque el budista toma o va por refugio al Buddha como guía incomparable hacia el camino de la pureza, no hay una sujeción o un sometimiento servil respecto del Buddha. Un budista no piensa que puede purificarse solamente por tomar refugio en el Buddha o por tener fe en él. Los Buddhas no lavan las impurezas de los demás con agua, sino que muestra el camino para que cada quien haga lo necesario para eliminar dichas impurezas por si mismo. 4) Buddha no es la encarnación de un dios (como dicen algunos seguidores del hinduismo). La relación entre Buddha y sus discípulos y seguidores, es la de maestro y estudiante. La liberación de uno mismo, es responsabilidad de uno mismo. El budismo no pide fe ciega e incuestionable para aquellos que lo siguen. Pone gran énfasis en la responsabilidad perosnal, y en trabajar uno mismo sobre uno mismo. Se enfatizan el apoyarse en los propios recursos, autodisciplina y esfuerzo personal. 5) Tomar refugio en las Tres Joyas, esto es, Buddha, Dharma y Sangha, no significa que uno se haya entregado a ellas, o tenga una confianza total, o espere que una fuerza externa, o tercera persona efectúe la salvación, o que haya alguna ayuda externa sine qua non la budeidad no es posible. 6) El Dharma, esto es, los principios del budismo, existen por si mismos, sin improtar que haya un Buddha o no. Buddha Shakyamuni (el Buddha histórico, a.k.a. Siddhartha Gautama) descubrió esas verdades universales y las compartió en la forma de enseñanzas, con todos los seres. Él no es el creador de dichos principios, ni es el profeta de un ser todopoderoso transmitiendo estas verdades a otros. Cada ser, si hace el esfuerzo apropiado, debería ser capaz de descubrirlas por si mismo. 7) Las enseñanzas son sólo un medio hábil, o método, para facilitar y acelerar dicho descubrimiento. No son una revelación de una verdad misteriosa, que sólo el Buddha pueda llegar a saber, por el contrario, la motivación de Buddha es lograr que los seres puedan beneficiarse a si mismos por medio de dicho descubrimiento personal. Sus enseñanzas tienen como finalidad prestar el apoyo metodológico necesario de acuerdo a la situación de los diversos tipos de seres. 8) Está enfatizado de manera especial en el budismo Mahayana, que todos los seres poseen la Naturaleza, o Esencia, del Buddha. Uno puede convertirse en un Buddha, un ser plenamente despierto (o “iluminado”), a su debido tiempo si uno practica de modo diligente, y lograr purificar su mente, esto es, no tener ningún tipo de confusión (o estado de ignorancia) respecto de la naturaleza de la realidad, y no estar condicionado o bajo la influencia de algún estado mental perturbado o negativo. 9) En el budismo, el fin último de los practicantes/seguidores es la iluminación (budeidad, despertar), entendida como la liberación del Samsara, y no ir a un cielo (o un reino celestial en el contexto de la cosmología budista). Dicha liberación del Samsara está relacionada con el cese del sufrimiento vía la eliminación de los cuatros tipos de obstáculos: aquellos que devienen de las emociones negativas o estados mentales negativos; de las tendencias kármicas negativas; del karma negativo acumulado; y de la incapacidad de conocer, por medio de la experiencia, la realidad completa de las cosas y de los seres sin ningún tipo de obstáculo u obstrucción. Este estado permite que las cualidades naturales de la mente se manifiesten de modo completo, lo que se conoce como “Iluminación” o Despertar. En sus fases inciales, se experimenta primeramente una liberación de los niveles burdos y sutiles de los obstáculos emocionales, y una liberación de los estados burdos deignorancia, por esto se llama Liberación. Una vez alcanzado el nivel superior que corresponde además a la eliminación de los niveles sutiles de ignorancia, entonces las cualidades naturales se expresan de modo completo, y esta fase se llama despertar, o “iluminación” completa. 10) El karma y la fuerza del karma son piedras angulares en la doctrina budista. Son explicadas de modo muy completo en el budismo. El karma, o acción y su resultado, comprendido a veces como causa y efecto, corresponde aquí a un concepto metafísico importante relacionado a las acciones y a sus consecuencias. Es la ley del karma lo que explica el problema del sufrimiento, el misterio de la así llamada “predestinación” en algunas religinoes, y sobre todo los evidentes problemas e inadecuaciones de la humanidad y de los seres en general. Siendo esto así, existen niveles sencillos de explicación, y además niveles extremadamente sutiles de comprensión del karma. Esto no resulta evidente de una primera aproximación a estas nociones, y requiere profundo estudio, análisis, reflexión, y de acuerdo a la práctica budista, la experiencia personal que deviene de los procesos profundos de meditación u observación directa de la mente y de los fenómenos. Un mero análisis lógico o racional, basado en principios abstractos, es insuficiente, y puede conducir a gran confusion como se evidencia en diversas historias de la época de Buddha. Un ejemplo de estos son los diálogos de Buddha con Vacchagota. 11) El renacimiento es otra enseñanza clave en el budismo y va a la mano con el karma. Hay una diferencia sutil entre renacimiento y reencarnación como es exppuesta en el hinduismo. El budismo rechaza la teoría de un alma permanente que transmigre, sea esta creada por dios o emanando de una esencia divina. 12) Bondad amorosa, Maitri en sánscrito, Metta en pali; y compasión, Karuna en sánscrito y pali, para con todos los seres, incluídos los animales. El budismo prohibe estrictamente el sacrificio animal por cual sea la razón. El vegetarianismo es recomendado, pero no obligatorio. 13) En el budismo, hay una consideración por todos los seres sintientes (versus los seres humanos, como en otras religiones. Los budistas reconocen/aceptan la existencia de animales y seres en otros reinos de Samsara. 14) No hay ningún concepto de guerra santa en el budismo. Matar es romper un precepto moral clave en el budismo. Uno tiene estrictamente prohibido matar otra persona, en nombre de la religión, un lider religioso, o cualquiera que sea el pretexto religioso o mundano . 15) El sufrimiento es otra piedra angular en el budismo. Es la primera de las Cuatro Nobles Verdades. Los sufrimientos están muy bien analizados y explicados en el budismo. La idea de pecado o pecado original no tiene lugar en el budismo. Además el pecado no debe de ser equiparado al budismo. 16) Las enseñanzas budistas no exponen ni un comienzo ni un fin a la vida o existencia de uno. Virtualmente no hay reconocimiento de una primera causa —e.g. ¿cómo es que la primera existencia humana llegó a ser? 17) El Dharma (enseñanza del Buddha) provee una explicación muy detallada de la doctrina de anatman (Pali anatta), o no existencia inherente de los fenómenos, de una identidad trascendente, i.e. no hay una entidad alma, ya sea en una vida entre muchas. 18) El Buddha es omnisciente pero no es omnipotente. El es capaz de innumerables hazañas pero hay tres cosas que no puede hacer. Además, un Buddha no afirma ser el creador de las vidas o el universo. 19) Prajña (Pali panna) o Sabiduría Trascendente (también, sabiduría que discierne) ocupa un lugar primordial en las enseñanzas budistas. El Buddha Shakyamuni expuso los conceptos del Prajña durante unos 20 años de su sacerdocio. A uno se le enseña a balancear la compasión con prajña, i.e., emoción (confianza) con fundamentos racionales (correcto entendimiento / verdad / lógica). La tradición y práctica de la meditación en el budismo es relativamente fuerte e importante. 20) Mientras que en otras religiones se enseñan algunas variaciones o formas de estabilización/meditación unidireccionada (en un sólo punto, sánscrito shamata, tibetano zhi-né), sólo el budismo enfatiza la meditación Vipassana (Introspección, analítica) como una poderosa herramienta para asistirlo a uno en la búsqueda de la liberación/despertar. 21) La doctrina de Shunyata o Vacuidad es única al budismo y sus muchos aspectos están bien expuestos en enseñanzas budistas avanzadas. Brevemente, esta doctrina reafirma la naturaleza trascendente de la realidad última. Declara al mundo fenoménico como vacío de todas las limitaciones de particularización, y suprime a todos los conceptos dualistas. 22) surgimiento condicionado, sánscrito Pratītyasamutpāda, pali Paticca-samuppāda, u originación dependiente es otra doctrina clave en el budismo. Esta doctrina explica que todos lso fenómenos físicos y psicológicos constituyentes de la existencia individual son interdependientes y mutuamente condicionándose entre ellos; esto al mismo tiempo describe lo que atrapa a los seres sintientes en Samsara. 23) El concepto de infierno/infiernos en el budismo es muy distinto al de otras religiones. No es un lugar de condenación eterna como es visto por las religiones de “creador todopoderoso”. En el budismo, es tan solo uno de los seis reinos en Samsara, i.e., el peor de los tres reinos no-deseables. Además, hay virtualmente infinitos números de infiernos en la cosmología budista así como hay infinitos números de mundos de Buddha 24) La cosmología budista (o universo) es significativamente distinto al de otras religiones que usualmente reconocen sólo este sistema solar (Tierra) como el centro del universo y único con seres sintientes. Desde el punto de vista budista de un mundo de Buddha (también conocido como el tres mil veces sistema de mundo es de mil millones de sistemas solares. Además, las doctrinas budistas Mahayana exponen que contemporaneamente hay otros mundos con Buddha como la tierra pura de Amitabha y el sistema de Bhaisajyaguru (Buddha de la medicina). 25) Samsara es un concepto fundamental en el budismo y es simplemente “perpetuos ciclos de existencia” o bien, infinitos ciclos de renacimiento entre los seis reinos de existencia. Este patrón de renacimiento cíclico sólo terminará cuando un ser sintiente alcance el Nirvana, i.e., agotamiento virtual del karma, huellas de hábitos, impurezas e ilusiones. Todas las otras religiones predican un cielo, una tierra y un infierno, pero esta perspectiva es muy limitada comparada con el samsara budista, en donde el cielo es tan sólo uno de los seis reinos de existencia y contiene 28 planos. 26) La importancia del no-apego El budismo va más allá de hacer bien y ser bueno. Uno no debe de estar apegado a acciones buenas o la idea de hacer bien; de otra manera es tan sólo otra forma de deseo (ansia, anhelo, sed)

Las Cuatro Nobles Verdades Siete semanas después de su iluminación, el Buda dio su primera enseñanza para seres humanos en el Parque de los Venados, cerca de Sarnath. Esta ciudad está situada a once kilómetros de Benarés, un lugar muy sagrado para los hindúes, donde creman a sus muertos y vierten los restos al Ganges. Allí llegaron hasta él cinco buscadores, de la clase de personas que uno describiría hoy como orientados hacía sí mismos. Ellos pensaban en sí mismos, y su meta era eliminar el sufrimiento propio. El Buda los había impresionado mucho antes, durante su época de ayuno, pero como él había fortalecido de nuevo su cuerpo, les pareció muy mundano y lo abandonaron. Ahora lo veían sentado, radiante, y no les gustaba en absoluto la fuerza que había desarrollado. Pretendieron no verlo, pero en su campo de poder no tuvieron alternativa y tuvieron que preguntarle: ¿Por qué resplandeces de esa manera? ¿Cómo te volviste así? Como respuesta recibieron los ascetas las Cuatro Nobles Verdades. Éstas se expresan hoy en formas ligeramente diferentes en las distintas escuelas del Budismo, y dicen más o menos así: 1) “La vida condicionada es sufrimiento." 2) "Existe una causa para el sufrimiento." 3) " Hay un fin para el sufrimiento." 4) " Y hay un camino que lleva a ese fin.”. El que los primeros discípulos del Buda hubieran entrado a través del sufrimiento y no de la alegría, y el que estas cuatro frases sean tan fáciles de retener en la memoria, ha tenido consecuencias hasta hoy para el Budismo vivo. A pesar de que siempre se representa al Buda sonriendo, ya sea en cuadros o estatuas, a causa de estas afirmaciones de sus enseñanzas, esperan, sobre todo las personas educadas, un lógico pesimismo. Por lo tanto, los sustentadores de su transmisión viva, en la actualidad, tienen que luchar en contra de las interpretaciones incorrectas de que sus palabras niegan la vida, y mantener libre el camino para los seres alegres. Por ejemplo, esta visión pesimista comúnmente se presenta cuando las personas se encuentran con el término de Nirvana, el cual tiene dos aspectos, el del logro de una paz mental o el de la iluminación, y que es traducido por algunos eruditos con muchos títulos como “Apagar de un soplo”. Su interpretación es que los budistas quieren caer después de la muerte en una “nada”. Considerando los cientos de millones de budistas felices y activos que viven según la ley de Causa y Efecto y ven la Reencarnación como evidente, esta interpretación parece superficial. Si se malinterpreta el Nirvana como un simple desaparecer, no podría lograrse el nivel de experiencia en meditación de la conciencia misma como gozo intemporal e ilimitado. Por eso es tan importante no traducir con ligereza términos que expresan estados absolutos de la mente, utilizando conceptos dualistas como por ejemplo las clasificaciones usuales de “bueno” y “malo”, “ser” y “no ser”, sino abrirse en cambio a la forma de pensamiento integral del “esto y lo otro”. Comprendidas en forma correcta, las Cuatro Nobles Verdades constituyen un marco útil para las enseñanzas del Buda. Sobre ellas existen las interpretaciones más diversas, que han usado como base, las corrientes budistas existentes a través de los últimos veinte siglos y medio. Aún cuando fueron originalmente enseñadas a personas que sólo pensaban en su propia liberación, ellas pueden dar una dirección a la vida. 1) “La vida condicionada es sufrimiento." Las primeras palabras del Buda fueron: “Hay sufrimiento”. El que oiga estas palabras por primera vez, probablemente piense: ¿Qué clase de sufrimiento mundial es este, entonces? o ¿A quién le querrá vender este cuento tan malo? Las religiones dramáticas entran en escena de una forma completamente distinta y afirman: “Mi Dios es el único”, “Mi Dios es el más fuerte” o “La venganza de Alá es despiadada e infalible”. Dichas religiones le dan seguridad al débil, les da la ilusión que no hay responsabilidad personal, lo cual no es posible, y les da el sentimiento de ser parte de algo grande. Visto desde una perspectiva más madura, esta primera declaración del Buda contiene también, además de la constatación general de que hay cosas dolorosas en la vida, unas posibilidades inmensas. Señala una dicha infinita. Casi todos olvidan la naturaleza condicionada de los fenómenos internos y externos y sobre todo que las experiencias dependen de la naturaleza del experimentador. Con seguridad no se requiere de un Buda para decirles a las personas que hay días mejores y peores. Todos los seres parecen estar conscientes de sus sentimientos, capacidad que es independiente de cualquier otro talento que posean. En este punto, no se requiere de ayuda. El Buda se vuelve necesario para señalar lo que las personas por lo general no comprenden. Sin el Buda, se perderían el espejo radiante detrás de las imágenes, la conciencia intemporal y no condicionada detrás de todas las cosas, la experiencia del gozo más alto que es inherente a la riqueza de la mente, a la felicidad que abarca todo y que es inseparable de la iluminación “Hay sufrimiento” tiene también el significado adicional de que uno puede confiar en la mente que experimenta. Que al lado de la constante frescura de la iluminación toda experiencia cambiante es estrecha. En comparación con el esplendor del espacio ilimitado y consciente todo lo otro es sufrimiento, hasta los momentos más preciosos de la exaltación o del amor, también la ola más hermosa es menos satisfactoria que el océano mismo. Por lo tanto, la primera de las Cuatro Nobles Verdades del Buda no es una pintura negra, como pudiera parecer ante una mirada superficial, o incluso como piensan muchos budistas educados del mundo, sino algo muy sublime: quien nos señala que nuestra mente intemporal es más perfecta en sí misma que todos sus juegos pasajeros nos hace ilimitadamente ricos. 2) "Existe una causa para el sufrimiento." La segunda Noble Verdad del Buda dice: “El sufrimiento tiene una causa”. Pero, ¿Cuál? El Buda conoce aquí sólo a un responsable: la ignorancia fundamental de la mente no iluminada. Ella influye en el cuerpo y el habla, y mantiene alejados a los seres de la felicidad por la que tanto se esfuerzan. ¿Cómo explica también el Buda las experiencias cambiantes de los seres? A causa de la incapacidad de la mente no entrenada para percibir que el que ve, lo visto y el ver están mutuamente condicionados y son aspectos de la misma totalidad, aparece la vivencia de la dualidad. El sentido de todas sus enseñanzas y de cada meditación budista es el ayudarnos a salir de esta ilusión. Hasta el momento de la Iluminación la conciencia funciona como un ojo: nota los acontecimientos externos e internos, pero no se reconoce a sí misma. En realidad es muy extraño. Uno puede ser consciente de tantas cosas, percibir tamaño, longitud, forma, sabor, color o peso de todos los objetos, y tomar muy en serio los pensamientos y emociones pasajeras, pero muy pocos perciben al experimentador de las cosas, y se pierden el gozo intemporal que es la esencia de la mente. Uno sabe bastante sobre las apariencias, pero nada sobre el que las experimenta. Esta incapacidad de reconocerse a sí misma, que ha existido siempre y que por lo tanto no tiene principio, es el fundamento del mundo condicionado, la causa de todo sufrimiento. Como consecuencia de un campo visual así de restringido, aparece inevitablemente una visión dualista. No se experimenta la totalidad de la mente y sus cualidades principales se experimentan como separadas. Uno experimenta entonces su capacidad para la percepción, que es igual al espacio, como un “yo”, y lo experimentado, lo que aparece en ese espacio, se convierte en un “tú”, o sea en el mundo exterior. A pesar de que todo lo que aparece cambia continuamente y sólo tiene una existencia condicionada, se piensa que las apariencias pasajeras son reales y separadas del experimentador. Este error de consecuencias graves es designado en las enseñanzas del Buda como la ignorancia fundamental. Ella es la causa de todos los estados perturbadores. La separación que se experimenta entre un “yo” y un “tú”, un “aquí” y un “allá” conducen a dos sentimientos adicionales: apego como el intento de mantener lo agradable, y aversión como el esfuerzo por rechazar lo desagradable. Pero éstos no están solos. Con el apego aparece la avaricia, lo que se quiere se mantendrá para el futuro. A partir de la aversión se desarrolla la envidia, donde nos desagrada la felicidad de los otros. Finalmente, la ignorancia conduce al orgullo excluyente, que no produce ninguna satisfacción: compitiendo con otros en el escenario resbaladizo de la fama, la juventud, la riqueza o la belleza, uno solo puede perder, desperdiciando tiempo y tornando pobre y estrecha a nuestra vida . Sentirse mejor que los demás hace que uno por definición siempre esté en mala compañía, por lo que es difícil compartir alegrías de forma espontánea ya que siempre hay que chequear quién es ahora mejor o peor. Estas seis emociones, que surgen en la mente desde su ignorancia fundamental, pueden combinarse de 84.000 maneras distintas. A pesar de que cambian constantemente, los no meditadores las toman muy en serio. La mente no entrenada es incapaz de reconocer que antes no estaban allí, y que más tarde tampoco estarán, que cambian en el mismo instante que transcurre, y que por lo tanto ahora sería estúpido obedecerles. De esta forma se embarca uno completamente en ellas, les regala su mente, su habla y su cuerpo y siembra así constantemente nuevas semillas de sufrimiento y confusión en el propio depósito de la conciencia y en el mundo. Aún cuando las emociones perturbadoras no se reconocen como tales, sino que se sienten como naturales y justas, producen problemas. Sin embargo, si se cometieran actos de fuerza e incluso violentos con la mente clara y con el deseo de ayudar a otros, traerían consigo seguridad y buen karma. Pero si uno no tiene esa claridad y motivación, lo mejor es meter las manos muy hondo en los bolsillos y las deja ahí. Cuando como consecuencia del comportamiento cargado de emociones perturbadoras aparecen obstáculos internos y externos, casi todos piensan que los demás son los culpables de ellos. Se olvida que uno mismo ha creado sus causas. Luego se hacen, dicen y piensan cosas perjudiciales que conducen a nuevas dificultades. Este círculo de causas y efectos sin fin, en el que están todos los seres que no captan simultáneamente la conciencia intemporal detrás de los acontecimientos, se llama en tibetano Khorwa y en sánscrito Samsara. Significa la rueda de la existencia condicionada. Las religiones de creencia no son muy convincentes en este ámbito, pues por lo general dioses externos imposibles de encontrar determinan el destino de las personas, o ellas se imaginan que la causa de sus sufrimientos es algo fundamentalmente malo, una especie de mega-turbo-diablo oliendo a azufre. Para el Buda no puede existir de ningún modo algo completamente malo, puesto que todo lo que uno irradia hacia afuera se le devuelve, y algo totalmente malo se destruiría a sí mismo. En las religiones de experiencia y sobre todo en el Budismo, cada ser es responsable de sí mismo. No existen ni la presión social ni la moral. Como todos desean ser felices, las acciones dañinas y sus consecuencias desagradables provienen de la estupidez y la falta de madurez, que de una maldad inherente. Incluso dichas acciones pueden ser eliminadas o transformadas en sabiduría antes que se conviertan en dolor. El Dharma ofrece la visión y los métodos para controlar, eliminar o incluso transformar las causas de cualquier problema por venir. Uno solo tiene que aprender, antes de actuar, a prolongar el momento en que puede decidirse por un comportamiento consciente y significativo que evite el sufrimiento. Para esto el Buda da muchas indicaciones. Sus enseñanzas son métodos acertados para llegar a conocer la mente. Así puede reconocer uno oportunamente las causas del sufrimiento y evitar su aparición. 3) " Hay un fin para el sufrimiento." La tercera Noble Verdad del Buda de hace 2450 años entusiasma hoy sobre todo a los occidentales. Justamente algo así nos abre el corazón. Él afirma, con valentía y en completo ejercicio de su poder, haber alcanzado la meta definitiva de la iluminación. Lo que estos cinco buscadores oyeron, fue su promesa simple: “Hay un fin para el sufrimiento”, un estado perfecto que él mismo experimentaba incesantemente. Por primera vez en la historia había algo real y perceptible a lo que uno podía aspirar, un refugio intemporal y verdadero para todos. Y el Buda no debía ser el único en tener esa suerte. Los seres humanos que desde ese tiempo hasta hoy han vivido de acuerdo con sus enseñanzas y mediante su visión y sus consejos relativos a la meditación, han llegado a conocer su mente, confirmando una parte o la totalidad de sus conocimientos supremos. Desde su Iluminación, el Buda mostró sin cesar la experiencia última de la mente: su naturaleza es espacio carente de miedo y omnisciente, y su expresión, el más alto y continuo gozo. A partir de ese nivel, cada acto expresa una compasión activa que no separa y que mira al futuro, que apunta más a la visión amplia de las causas que al corto plazo de las consecuencias. Sin el concepto disociador de la realidad del “uno” que hace algo por “los demás”, la mente es como un sol que brilla por sí mismo. 4) " Y hay un camino que lleva a ese fin.” En Sarnath, donde aún hoy hay una estupa que se ha deteriorado desde entonces, todavía se celebra el acontecimiento donde el Buda comparte su cuarta Noble Verdad: hay caminos para el fin del sufrimiento, hay un camino hacia la iluminación. Dio la orientación general para sus enseñanzas, la misma ha sido transmitida desde entonces por incontables maestros en representación suya. La promesa fue: “Hay un camino que conduce al fin del sufrimiento”. Éste consiste en el uso de métodos cuya validez es intemporal, y que tienen su punto culminante en las meditaciones que desarrollan y benefician completamente el cuerpo, el habla y la mente. Rodeado siempre de eruditos talentosos, él transmitió durante 45 años las 84.000 enseñanzas que desde entonces están disponibles para cada persona según su deseo y capacidad. Las enseñanzas del Buda empiezan simplemente con causa y efecto, se desarrollan durante la construcción de una rica vida interior y se logran mediante la visión pura que permite convertir cada vivencia en un espejo para la mente.
¿Qué es el Budismo? PREGUNTA: ¿Qué es el buddhismo? RESPUESTA: La denominación buddhismo proviene de la palabra "budhi" que significa "despertar" y es por eso que el buddhismo es la filosofía del "proceso del despertar". Esta filosofía tiene sus orígenes en la experiencia de un hombre, Siddhartha Gotama, conocido como el Buddha, el cual se despertó a sí mismo a la edad de 35 años. El buddhismo tiene ahora 2.500 años de edad y alrededor de 300 millones de seguidores en todo el mundo. Hasta hace un siglo el buddhismo era, principalmente, una filosofía asiática, pero está conquistando cada vez más seguidores en Europa, Australia y América. PREGUNTA: Entonces, ¿el buddhismo es sólo una filosofía? RESPUESTA: La palabra filosofía viene de dos palabras, "philo", que significa "amor" y "sophia" que significa "sabiduría". Por lo tanto la filosofía es el amor por la sabiduría o amor y sabiduría, ambos significados describen al buddhismo perfectamente. El buddhismo enseña que deberíamos tratar de desarrollar nuestra capacidad intelectual en su totalidad de modo que podamos tener claro entendimiento. También nos enseña a cultivar amor y bondad de modo que podamos ser como un verdadero amigo para todos los seres. Por lo tanto, el buddhismo es una filosofía, pero no sólo una filosofía. Es la filosofía superior. PREGUNTA: ¿Quién fue el Buddha? RESPUESTA: En el año 563 antes de Cristo nació un bebé dentro de una familia real en el norte de la India. Creció en medio de la opulencia y el lujo, pero con el correr del tiempo descubrió que el bienestar y la seguridad mundanos no garantizan la felicidad. Se sintió profundamente conmovido por el sufrimiento que veía alrededor y resolvió encontrar la llave para la felicidad humana. Cuando cumplió los 29 años dejó a su esposa y a su hijo y se marchó para sentarse a los pies de los grandes maestros religiosos de su tiempo y aprender de ellos. Le enseñaron mucho, pero ninguno sabía realmente la causa del sufrimiento humano ni cómo éste podía ser superado. Eventualmente, después de 6 años de estudio y meditación, tuvo una experiencia en la cual toda la ignorancia se derrumbó y Él repentinamente entendió. Desde ese día en adelante, él fue llamado el Buddha, el Despierto. Vivió durante otros 45 años, tiempo en el que viajó por todo el norte de la India, enseñándole a otros lo que él había descubierto. Su compasión y paciencia fueron legendarias y tuvo miles de seguidores. A los 80 años, viejo y enfermo, pero todavía feliz y en paz, finalmente murió. PREGUNTA: ¿No fue irresponsable por parte del Buddha partir dejando a su esposa e hijo? RESPUESTA: No debe haber sido cosa fácil para el Buddha dejar a su familia. Debe haberse preocupado y dudado durante un largo tiempo antes de irse finalmente. Pero tuvo que elegir, dedicarse a su familia o dedicarse al mundo entero. Al final, su gran compasión hizo que se diera a sí mismo al mundo entero. Y el mundo entero aún se beneficia de su sacrificio. No fue irresponsable. Quizás fue el sacrificio más significativo que jamás se haya hecho. PREGUNTA: El Buddha está muerto, por lo tanto, ¿cómo puede ayudarnos? RESPUESTA: Faraday, quien descubrió la electricidad, está muerto, pero lo que descubrió todavía nos beneficia. Luis Pasteur, que descubrió la cura a tantas enfermedades, está muerto, pero sus descubrimientos médicos todavía salvan vidas. Leonardo da Vinci está muerto, pero lo que él creó todavía puede elevarnos y deleitarnos. Hombres nobles y héroes pueden haber estado muertos durante siglos, pero cuando leemos acerca de sus obras y logros, aún podemos estar motivados a actuar como ellos lo hicieron. Sí, el Buddha está muerto, pero 2.500 años después sus enseñanzas todavía ayudan a la gente, su ejemplo aún inspira a la gente, sus palabras todavía cambian vidas. Solamente un Buddha pudo haber tenido tal poder siglos después de su muerte. PREGUNTA: ¿Fue el Buddha un dios? RESPUESTA: No, no lo fue. Él no proclamó ser un dios, el hijo de un dios ni aún el mensajero de un dios. Fue un ser humano que se perfeccionó a sí mismo y enseñó que, si siguiéramos su ejemplo, podríamos perfeccionarnos a nosotros también. PREGUNTA: Si el Buddha no es un dios, ¿por qué la gente lo venera? REPUESTA: Hay diferentes clases de veneración. Cuando alguien venera a un dios, lo alaba, a él o a ella, haciendo ofrendas y pidiéndole favores en la creencia que el dios escuchará sus alabanzas, recibe sus ofrendas y contesta sus plegarias. Los buddhistas no se entregan a este tipo de veneración. La otra clase de veneración es cuando demostramos respeto a alguien o algo que admiramos. Cuando un maestro entra en un salón, nos ponemos de pié, cuando conocemos a un dignatario, estrechamos las manos, cuando se toca el himno nacional, saludamos. Todos ellos son gestos de respeto y veneración y señalan nuestra admiración por las personas y cosas. Ésta es la clase de veneración que practican los buddhistas. Una estatua del Buddha, con sus manos descansando delicadamente sobre su regazo y su sonrisa compasiva, nos recuerda que tenemos que esforzarnos en desarrollar paz y amor dentro de nosotros mismos. El perfume del incienso nos recuerda la influencia penetrante de la virtud, la lámpara nos recuerda la luz de la sabiduría y las flores, que pronto se marchitan y mueren, nos recuerdan la impermanencia. Cuando nos inclinamos de manera respetuosa, expresamos nuestra gratitud al Buddha por todo lo que sus enseñanzas nos han dado. Ésta es la naturaleza de la veneración buddhista. PREGUNTA: Pero yo he escuchado a algunas personas decir que los buddhistas veneran ídolos... RESPUESTA: Estas afirmaciones sólo reflejan la equivocación de las personas que las hacen. El diccionario define un ídolo como "una imagen o estatua venerada como un dios". Como hemos visto, los buddhistas no creen que el Buddha era un dios, entonces ¿cómo podrían creer que una pieza de madera o metal es un dios? Todas las religiones usan símbolos para expresar diversos conceptos. En el taoísmo, el ying-yang es usado para simbolizar la armonía entre los opuestos. En el sijismo, la espada se usa para simbolizar la lucha espiritual. En el cristianismo, el pez se usa para simbolizar la presencia de Cristo mientras que la cruz se usa para simbolizar su sacrificio. Y en el buddhismo, la estatua del Buddha es usada para simbolizar la perfección humana. La estatua del Buddha también nos recuerda la dimensión humana en la enseñanza buddhista, el hecho de que el buddhismo es antropocéntrico, no teocéntrico, que debemos mirar hacia el interior y no al exterior para hallar perfección y entendimiento. Por lo tanto, no es correcto decir que los buddhistas veneran ídolos. PREGUNTA: ¿Por qué la gente hace toda clase de cosas extrañas en los templos buddhistas? RESPUESTA: Muchas cosas nos parecen extrañas cuando no las entendemos. Más bien que descartar tales cosas como extrañas, deberíamos tratar de descubrir qué significan. Sin embargo, es verdad que las prácticas buddhistas algunas veces tienen sus orígenes en la superstición popular y el malentendido antes que en las enseñanzas del Buddha. Y esos malentendidos no solamente se encuentran en el buddhismo sino que también surgen en todas las religiones de tanto en tanto. El Buddha enseñó con claridad y en detalle, y si algunos fallan en comprender sus enseñanzas cabalmente, no se le puede echar la culpa al Buddha. Hay un dicho: Si una persona que está sufriendo de una enfermedad no busca tratamiento aún cuando hay un médico a mano, no es culpa del médico. De la misma manera, si una persona está oprimida y atormentada por la enfermedad de las impurezas pero no busca la ayuda del Buddha, eso no es culpa del Buddha. No debería el buddhismo, ni cualquier religión, ser juzgado por aquellos que no lo practican como es debido. Si quisiera conocer las verdaderas enseñanzas del buddhismo, lea las palabras del Buddha o hable con aquellos que la entienden apropiadamente. PREGUNTA: Si el buddhismo es tan bueno ¿por qué algunos países buddhistas son pobres? REPUESTA: Si por pobre usted quiere dar a entender económicamente pobre, entonces es verdad que algunos países buddhistas son pobres. Pero si por pobre usted quiere decir pobre calidad de vida, entonces quizás algunos países buddhistas son muy ricos. Los Estados Unidos de América, por ejemplo, es un país económicamente rico y poderoso, pero la tasa de delincuencia es una de las más altas del mundo, millones de ancianos son desatendidos por sus hijos y mueren de soledad en asilos de ancianos, la violencia doméstica y el abuso infantil son problemas mayores. Uno de cada tres matrimonios termina en divorcio y la pornografía es una industria importante. Ricos en términos de dinero pero quizás pobres en términos de calidad de vida. Tomemos ahora a los países buddhistas tradicionales. Algunos son económicamente subdesarrollados, pero los padres son honrados y respetados por sus hijos, sus tasas de delincuencia son relativamente bajas, casi no se oye hablar de divorcio o suicidio, la violencia sexual, el abuso infantil, la pornografía y la permisividad sexuales no son comunes. Económicamente subdesarrollados, pero quizás con una más alta calidad de vida que la de un país como los Estados Unidos de América. Pero aún si juzgamos a los países buddhistas sólo en términos económicos, uno de los países más ricos y dinámicos económicamente en el mundo de hoy es Japón, donde un gran porcentaje de la población se llama a sí misma buddhista. PREGUNTA: ¿Por qué es que usted no escucha a menudo acerca de alguna tarea caritativa hecha por un buddhista? RESPUESTA: Tal vez sea porque los buddhistas no tienen necesidad de hacer publicidad del bien que hacen. Hace algunos años, el líder buddhista japonés Nikkho Nirwano recibió el Premio Templeton por su trabajo en el fomento de la armonía interreligiosa. Asimismo, un monje buddhista tailandés fue recientemente distinguido con el prestigioso Premio Magsaysay debido a su excelente trabajo con los drogadictos. En 1987, otro monje tailandés, Ven. Kantayapiwat, fue galardonado con el Premio Noruego de la Paz de los Niños por sus muchos años de trabajo ayudando a los niños sin hogar en las áreas rurales. ¿Y qué acerca del amplio trabajo social que se hace entre los pobres en la India por la Orden Buddhista de Occidente? Han construido escuelas, centros de atención infantiles, dispensarios e industrias en pequeña escala para el autoabastecimiento. Los buddhistas ven la ayuda a otros como una expresión de su práctica religiosa, exactamente como lo hacen otras religiones, pero creen que debería ser hecha calladamente y sin autopromoción. Por lo tanto usted no escucha mucho acerca de su trabajo caritativo. PREGUNTA: ¿Por qué hay tantas clases diferentes de buddhismo? RESPUESTA: Hay muchos y diferentes tipos de azúcar: azúcar marrón, azúcar blanca, azúcar granulada, azúcar en terrones, almíbar y azúcar en bloque. Pero todas son azúcares y todas saben dulce. Es producida en diferentes formas de modo que pueda ser usada de diferentes maneras. Con el buddhismo pasa igual. Está el Buddhismo Theravada, el Buddhismo Zen, el Buddhismo de la Tierra Pura, el Buddhismo Yogacara y Vajrayana, pero todos ellos son buddhismo y todos ellos tienen el mismo sabor —el sabor de la libertad. El buddhismo ha evolucionado en formas diferentes de manera que pueda ser relacionado con las diferentes culturas en las cuales existe. Ha sido reinterpretado con el correr de los siglos para que pueda permanecer pertinente a cada nueva generación. Externamente, los tipos de buddhismo pueden parecer muy diferentes, pero en el centro de todos ellos están las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Sendero. Todas las grandes religiones, incluido el buddhismo, se han dividido en sectas y escuelas. Pero los diferentes grupos del buddhismo nunca han entrado en guerra unos contra otros, nunca han sido hostiles unos con otros y hasta este día van cada uno a los templos de otros y rinden culto juntos. Tal tolerancia y entendimiento son ciertamente raros. PREGUNTA: El buddhismo comenzó en la India, pero con el tiempo se extinguió allí, ¿por qué? RESPUESTA: Las enseñanzas del Buddha crecieron hasta llegar a ser una de las principales religiones de la India pero, gradualmente, comenzó a declinar y finalmente desapareció así como el cristianismo empezó en Palestina pero a la larga desapareció allí. Nadie sabe realmente por qué pasó esto. Tal vez una combinación de cambios políticos y sociales, en conjunto con guerras e invasiones, hicieron dificultoso que semejante religión, amable y pacífica, sobreviva. Sin embargo, mucho antes de que desapareciera en la India, se extendió desde allí hasta el más lejano rincón de Asia. PREGUNTA: Ud. en verdad piensa elevadamente acerca del buddhismo. Supongo que cree que su religión es la correcta y que todas las otras están equivocadas. RESPUESTA: Ningún buddhista que comprende las enseñanzas del Buddha piensa que las otras religiones están equivocadas. Tampoco nadie que haya hecho un genuino esfuerzo por examinar otras religiones con una mente abierta podría pensar eso. La primera cosa que usted nota cuando estudia las diferentes religiones es, exactamente, cuánto tienen ellas en común. Todas las religiones están de acuerdo en que el presente de la humanidad es insatisfactorio. Todas creen que un cambio de actitud y comportamiento es necesario para que la situación humana mejore. Todas enseñan una ética que incluye amor, amabilidad, paciencia, generosidad y responsabilidad social y todas aceptan la existencia de alguna forma de lo Absoluto. Usan diferentes idiomas, diferentes nombres y diferentes símbolos para describir y explicar estas cosas, y es sólo cuando la estrechez de mente se aferra a una sola manera de ver las cosas que aparecen la intolerancia, el orgullo y la santurronería. Imagine a un inglés, a un francés, a un chino y a un indonesio mirando a una taza. El inglés dice "Eso es una cup". El francés responde "No, no lo es, es una tasse". El chino comenta "Ustedes dos están equivocados. Es una pet". Y el indonesio se ríe de los otros y dice "Qué tontos son. Es una cawan". El inglés toma el diccionario y se lo muestra a los otros diciendo "Puedo probar que es una cup. Mi diccionario así lo dice". "Entonces su diccionario está equivocado", dice el francés "porque mi diccionario dice claramente que es una tasse". El chino se burla de ellos. "Mi diccionario es más viejo que el de ustedes, por lo tanto mi diccionario debe estar bien. Y además, más gente habla en chino que en cualquier otro idioma, por lo tanto debe ser una pet". Mientras ellos se están peleando y discutiendo unos con otros, un buddhista llega y bebe de la taza. Después que ha bebido, le dice a los otros "Tanto si lo llamas cup, tasse, pet, o cawan, una tasa se da a entender por su uso. Paren de discutir y beban, paren de pelear y refresquen su sed". Ésta es la actitud de un buddhista hacia las otras religiones. PREGUNTA: Yo he leído que el buddhismo es sólo una clase de hinduismo reformado. RESPUESTA: Uno a veces oye a gente desinformada decir eso. Pero en las Escrituras Buddhistas leemos que los sacerdotes hindúes, los brahmines, eran firmemente contrarios del Buddha. Esto se debe a que Él criticó al sistema hindú de castas y a la práctica de sacrificios de animales, negó la existencia de un dios supremo y rechazó la autoridad de las Escrituras Hindúes. El buddhismo y el hinduismo tienen cosas en común, pero también tienen suficientes diferencias importantes como para hacer de ellos dos religiones distintas. PREGUNTA: ¿Es científico el buddhismo? RESPUESTA: Antes que respondamos a esa pregunta sería mejor definir la palabra "ciencia". Ciencia, de acuerdo al diccionario es "conocimiento que puede ser sistematizado, el cual depende de la comprensión y prueba de los hechos y el establecimiento de leyes naturales generales, una rama de ese conocimiento, cualquier cosa que pueda ser estudiada con exactitud. Hay aspectos del buddhismo que no encajarían dentro de esta definición, pero las enseñanzas centrales del buddhismo, las Cuatro Nobles Verdades, en su mayor parte sí lo harían. El sufrimiento, la Primera Noble Verdad, es una vivencia que puede ser definida, experimentada y evaluada. La Segunda Noble Verdad, establece que el sufrimiento tiene una causa natural, el deseo vehemente, el cual, del mismo modo, puede ser vivenciado, experimentado y evaluado. No se ha hecho ningún intento por explicar el sufrimiento en términos de conceptos metafísicos o mitos. El sufrimiento cesa, de acuerdo con la Tercera Noble Verdad, no debido a depositar la confianza en un Ser Supremo, debido a la fe o a las plegarias, sino simplemente removiendo su causa. Esto es indiscutible. La Cuarta Noble Verdad, el camino que conduce a la cesación del sufrimiento, una vez más, no tiene nada que ver con cuestiones metafísicas sino que depende de comportarse en forma específica. Y otra vez, ese comportamiento está abierto a ser probado. El buddhismo prescinde del concepto de un Ser Supremo, como hace la ciencia, y explica el origen y el funcionamiento del universo en términos de leyes naturales. Todo ello ciertamente muestra un espíritu científico. Nuevamente el consejo constante del Buddha que nos dice que no deberíamos creer ciegamente, sino más bien cuestionar, examinar, inquirir y confiar en nuestra propia experiencia, tiene un definitivo sello científico. Él dice: "No se guíen por revelaciones o tradiciones, no se guíen por el rumor o por las escrituras sagradas, no se guíen por habladurías o por la lógica pura, no se guíen por la inclinación hacia una idea o por la capacidad de apreciación de otra persona y no se basen en la idea "Él es nuestro maestro", sino cuando ustedes mismos sepan que una cosa es buena, que no es censurable, que es alabada por el sabio y que cuando es practicada ésta conduce a la felicidad, entonces síganla." Entonces, podríamos decir que aunque el buddhismo no es completamente científico, sin duda sí tiene una fuerte connotación científica y que es, ciertamente, más científico que cualquier otra religión. Es significativo que Albert Einstein, el científico más importante del siglo XX, dijera del buddhismo: "La religión del futuro será una religión cósmica. Debería ir más allá del Dios personal y evitar dogmas y teología. Abarcando tanto lo natural como lo espiritual, debería estar basada en el sentido religioso que emana de la experiencia de todas las cosas, natural y espiritual y eso como significativa unidad. El buddhismo satisface esta descripción. Si hay alguna religión que pudiera atender a las necesidades científicas modernas, sería el buddhismo."

El Buddhismo y la Idea de Dios PREGUNTA: Los buddhistas, ¿creen en Dios? RESPUESTA: No, no creemos. Hay varias razones para ello. El Buddha, así como los sociólogos y psicólogos modernos, creía que las ideas religiosas, y especialmente la idea de dios, tienen su origen en el temor. El Buddha dice: "Impelida por el miedo la gente se dirige a los montes sagrados, bosques sagrados, árboles sagrados y altares. Los humanos primitivos se hallaban en un mundo peligroso y hostil, el miedo a los animales salvajes, a no ser capaces de encontrar suficiente alimento, a ser heridos o a la enfermedad, y a los fenómenos naturales como el trueno, el relámpago y los volcanes, estaba constantemente con ellos. No encontrando seguridad, crearon la idea de los dioses para que éstos les brindaran comodidad en los buenos tiempos, valor en tiempos de peligro y consuelo cuando las cosas iban mal. Hasta hoy, usted notará que la gente se vuelve más religiosa en tiempos de crisis, usted los escuchará decir que la creencia en dios y en los dioses les da la fortaleza que necesitan para vérselas con la vida. Usted los escuchará explicar que ellos creen en un dios particular porque le oraron en un tiempo de necesidad y su plegaria fue contestada. Todo ello parece apoyar la enseñanza del Buddha de que la idea de dios es una respuesta al miedo y a la frustración. El Buddha nos enseñó a tratar de comprender nuestros miedos, disminuir nuestros deseos y, con calma y valerosamente, aceptar las cosas que no podemos cambiar. Él reemplazó el miedo, no con la creencia irracional, sino con el entendimiento razonable. La segunda razón por la cual el Buddha no creyó en un dios es porque no parece haber ninguna evidencia que apoye esa idea. Hay numerosas religiones, todas pretendiendo que ellas solamente tienen las palabras de dios conservadas en su libro santo, que ellos solamente entienden la naturaleza de dios, que su propio dios existe y que los dioses de las demás religiones no. Algunos alegan que dios es masculino, algunos que es femenino y otros que es neutro. Todas ellas están satisfechas de que hay amplia evidencia para probar la existencia de su dios pero se ríen con descreimiento ante la evidencia que usan otras religiones para probar la existencia de otro dios. No es sorprendente que con tantas religiones diferentes, transcurriendo tantos siglos tratando de probar la existencia de sus dioses, aún no ha sido hallada una evidencia real, concreta, substancial e irrefutable. Los buddhistas suspenden el juicio hasta que tal evidencia aparezca. La tercera razón por la cual el Buddha no creyó en un dios es porque esa creencia no es necesaria. Algunos alegan que la creencia en un dios es necesaria para explicar el origen del universo. Pero no es así. La ciencia ha explicado muy convincentemente cómo llegó a existir el universo sin tener que introducir la idea de dios. Algunos pretenden que es necesario creer en dios para tener una vida significativa y feliz. Otra vez, podemos ver que no es así. Hay millones de ateos y librepensadores, sin mencionar a los muchos buddhistas, que tienen vidas útiles y significativas sin creer en un dios. Algunos declaran que es necesario creer en el poder de dios porque los humanos, siendo débiles, no tienen la fuerza suficiente como para ayudarse a sí mismos. Nuevamente, la evidencia indica lo opuesto. Con frecuencia uno oye acerca de gente que ha superado grandes impedimentos físicos y obstáculos, disparidades y dificultades a través de sus propios recursos interiores, a través de sus propios esfuerzos y sin creer en un dios. Algunos aducen que dios es necesario para darle salvación al hombre. Pero este argumento sólo es válido si usted acepta el concepto teológico de la salvación, y el buddhismo no acepta ese concepto. Basado en su propia experiencia, el Buddha vio que cada ser humano tenía la capacidad de purificar la mente, desarrollar infinito amor y compasión y entendimiento perfecto. Él desvió la atención de los cielos al corazón y nos estimuló a encontrar las soluciones a nuestros problemas a través del autoconocimiento." PREGUNTA: Pero si no hay dioses, ¿cómo llegó aquí el universo? RESPUESTA: Todas las religiones tienen mitos y narraciones que intentan responder a esa pregunta. En los tiempos antiguos, cuando la humanidad sencillamente no sabía, esos mitos fueron adecuados, pero en el siglo veinte, en la era de la física, la astronomía y la geología, esos mitos fueron sustituidos por el hecho científico. La ciencia ha explicado el origen del universo sin tener que recurrir a la idea de dios. PREGUNTA: ¿Qué es lo que dice el Buddha acerca del origen del universo? RESPUESTA: Es interesante saber que la explicación del Buddha acerca del origen del universo corresponde estrechamente con el punto de vista científico. En el Aggañña Sutta, el Buddha describe al universo siendo destruido y entonces re-evolucionando en su forma actual a través de un período de incontables millones de años. La primera vida constituida sobre la superficie del agua y otra vez, durante innumerables millones de años, evolucionó desde simples hasta complejos organismos. Todos estos procesos no tienen comienzo ni fin y son puestos en funcionamiento por causas naturales. PREGUNTA: Usted dice que no hay evidencia que demuestre la existencia de un dios, pero ¿qué hay acerca de los milagros? RESPUESTA: Hay muchos que creen que los milagros son prueba de la existencia de dios. Escuchamos pretensiones poco realistas acerca de una curación que ha tenido lugar pero nunca contamos con un testimonio independiente de un médico a cargo o de un cirujano. Escuchamos informes de segunda mano acerca alguien que fue salvado milagrosamente de un desastre pero nunca tenemos el relato de un testigo presencial sobre lo que supuestamente ha sucedido. Escuchamos rumores acerca de una plegaria que compuso un cuerpo enfermo o fortaleció una extremidad seca, pero nunca vemos radiografías o conocemos comentarios de doctores o enfermeras. Pretensiones poco realistas, informes de segunda mano y rumores no son sustitutos de la evidencia sólida y la evidencia sólida de los milagros es muy poco frecuente. Sin embargo, algunas veces sí suceden cosas inexplicables, sí ocurren eventos inesperados. Pero nuestra incapacidad para hallar una explicación para tales cosas no prueba la existencia de los dioses. Ello solamente prueba que nuestro conocimiento está todavía incompleto. Antes del desarrollo de la medicina moderna, cuando la gente no conocía la causa de la enfermedad, creía que dios o los dioses enviaban dolencias a modo de castigo. Ahora sabemos qué causa esas cosas y cuando nos enfermamos tomamos medicinas. Con el tiempo, cuando nuestro conocimiento del mundo sea más completo, estaremos capacitados para descubrir las causas de los fenómenos inexplicados así como ahora podemos entender qué es lo que causa la enfermedad. PREGUNTA: Pero como mucha gente cree en alguna forma de dios, debe ser verdadero. RESPUESTA: No tanto. Hubo un tiempo durante el cual todo el mundo creía que la tierra era plana, pero todos estaban equivocados. La cantidad de gente que cree en una idea no es indicadora de la verdad o falsedad de esa idea. La única manera mediante la cual podemos decir si una idea es verdadera o no, es observando los hechos y examinando la evidencia. PREGUNTA: Entonces, si los buddhistas no creen en los dioses ¿en qué creen? RESPUESTA: No creemos en dios porque creemos en la humanidad. Creemos que cada ser humano es precioso e importante, que todos tienen el potencial de convertirse en un Buddha —un ser humano perfecto. Creemos que los humanos pueden salir de la ignorancia y la irracionalidad y ver las cosas como realmente son. Creemos que el odio, la ira, el rencor y los celos pueden ser reemplazados por el amor, la paciencia, la generosidad y la amabilidad. Creemos que todo esto está dentro del dominio de cada persona si se hace el esfuerzo, guiado y apoyado por compañeros buddhistas e inspirados por el ejemplo del Buddha. Como Él dijo: "Nadie nos salva excepto nosotros mismos. Nadie puede y nadie podría. Nosotros debemos andar por el Sendero por nosotros mismos, pero los Buddhas claramente muestran el camino." Los Cinco Preceptos PREGUNTA: Las otras religiones obtienen sus ideas de lo que es correcto e incorrecto de los mandamientos de su dios o dioses. Ustedes los buddhistas no creen en un dios, entonces, ¿cómo saben lo que está bien o lo que está mal? RESPUESTA: Cualquier pensamiento, discurso o acción que esté arraigado en la codicia, el odio o la ignorancia y que por lo tanto nos conduzca fuera del Nirvana, es dañino, y cualquier pensamiento, discurso o acción arraigado en el dar, el amor y la sabiduría y que nos ayude a despejar el camino hacia el Nirvana, es bueno. Para saber lo que es correcto o incorrecto en las religiones teocéntricas todo lo que se necesita es proceder como a usted le fue dicho. Pero en las religiones antropocéntricas como el buddhismo, para saber lo que es correcto o incorrecto usted debe desarrollar una profunda atención sobre sí mismo y autoconocimiento. Y las éticas basadas en la comprensión son siempre más sólidas que aquellas que responden a un mandato. Por lo tanto, para saber lo que es correcto o incorrecto, el buddhista se fija en tres cosas: la intención, la consecuencia que el acto tendrá sobre sí mismo y la consecuencia que tendrá sobre otros. Si la intención es buena (arraigada en el dar, el amor y la sabiduría), si ésta me ayuda a mí mismo (me ayuda a ser más dadivoso, más amoroso y más sabio) y ayuda a otros (los ayuda a ser más dadivosos, más amorosos y más sabios), entonces mis hechos y acciones son sanos, buenos y morales. Por supuesto, esto tiene muchas variantes. En algunas ocasiones yo actúo con la mejor de las intenciones, pero podría no beneficiarme ni beneficiar a otros. Algunas veces, mis intenciones están lejos de ser buenas, pero, aún así, mi acción ayuda a otros. Algunas veces, lo que hago representa buenas intenciones y mis acciones me ayudan, pero quizás causen algo de aflicción en otros. En estos casos mis acciones son entremezcladas, una mezcla entre buenas y no tan buenas. Cuando las intenciones son malas y la acción no me ayuda a mí ni a otros, esa acción es mala. Y cuando mi intención es buena y mis acciones benefician a ambos, a mí mismo y a otros, entonces el acto es completamente bueno. PREGUNTA: Entonces, ¿el buddhismo tiene un código moral? RESPUESTA: Sí, lo tiene. Los Cinco Preceptos son el fundamento de la Moral Buddhista. El primer precepto es abstenerse de matar o dañar a los seres vivientes. El segundo es abstenerse de robar, el tercero es abstenerse de mala conducta sexual, el cuatro es abstenerse de mentir y el quinto es abstenerse de alcohol u otras drogas intoxicantes. PREGUNTA: Pero seguramente es bueno matar algunas veces. Matar insectos que propagan enfermedades, por ejemplo, o a alguien que va a matarlo a usted. RESPUESTA: Pudiera ser bueno para usted, pero ¿qué hay acerca de esa cosa o persona? Ellos desean vivir del mismo modo que lo desea usted. Cuando usted decide matar un insecto propagador de enfermedades, su intención es quizás una mezcla de preocupación personal (bien) y aversión (mal). La acción lo beneficiará a usted (bien) pero, obviamente, no beneficiará a esa criatura (mal). Por eso, algunas veces podría ser necesario matar, pero nunca es totalmente bueno. PREGUNTA: Ustedes los buddhistas se preocupan demasiado por las hormigas y los insectos. RESPUESTA: Los buddhistas se esfuerzan por desarrollar una compasión que es indiscriminada y universal. Ellos ven el mundo como un todo completo donde cada cosa o criatura tiene su lugar y función. Ellos creen que, antes de destruir o alterar el delicado equilibrio de la naturaleza, debemos ser muy cuidadosos. Solo veamos aquellas culturas donde se pone el énfasis en la explotación de la naturaleza a más no poder, exprimiendo hasta la última gota de ella sin entregar nada a cambio, conquistándola y sometiéndola. La Naturaleza se ha rebelado. Hasta el mismo aire se está envenenando, los ríos están contaminados y muertos, muchas especies hermosas de animales se han extinguido, las laderas de las montañas están áridas y erosionadas. Incluso el clima está cambiando. Si la gente estuviera menos ansiosa por aplastar, destruir y matar, esta situación podría no haber surgido. Deberíamos esforzarnos por desarrollar un poco más de respeto por la vida. Y esto es lo que el primer precepto está diciendo. PREGUNTA: El Tercer Precepto dice que deberíamos abstenernos de mala conducta sexual. ¿Qué significa "mala conducta sexual"? RESPUESTA: Si usamos argucias, chantaje emocional o forzamos mediante la coacción a alguien a tener sexo con nosotros, entonces esto es mala conducta sexual. El adulterio es una forma de mala conducta sexual, porque cuando nos casamos le prometemos a nuestra esposa o esposo que le seremos fieles. Cuando cometemos adulterio rompemos esa promesa y traicionamos su confianza. El sexo debería ser una expresión de amor e intimidad entre dos personas, y cuando es así, contribuye a nuestro bienestar mental y emocional. PREGUNTA: El sexo antes del matrimonio ¿es un tipo de mala conducta sexual? RESPUESTA: No si hay amor y mutuo acuerdo entre las dos personas. Sin embargo, nunca debería olvidarse que la función biológica del sexo es la reproducción, y si una mujer soltera llega a estar embarazada esto puede causar muchos problemas. Mucha gente madura y juiciosa piensa que es por mucho mejor dejar el sexo hasta después del matrimonio. PREGUNTA: Pero ¿qué hay acerca de mentir? ¿Es posible vivir sin decir mentiras? RESPUESTA: Si es realmente imposible arreglárselas en la sociedad o en los negocios sin mentir, ese chocante y corrupto estado de los asuntos debería ser cambiado. El buddhista es alguien que se determina a hacer algo práctico acerca del problema tratando de ser más confiable y honesto. PREGUNTA: Bueno, ¿qué hay acerca del alcohol? Seguramente un pequeño trago no daña. RESPUESTA: La gente no toma por el gusto. Cuando toman solos es un modo de buscar liberación de la tensión, y cuando beben socialmente a menudo es por convención. Aún una pequeña cantidad de alcohol distorsiona la conciencia y desestabiliza la atención completa sobre sí mismo. Tomado en grandes cantidades, su efecto puede ser devastador. PREGUNTA: Pero tomar sólo una pequeña cantidad no sería en realidad romper el precepto, ¿no? Es sólo una cosa pequeña. RESPUESTA: Sí, es sólo una pequeña cosa, y si usted no puede practicar ni siquiera una pequeña cosa, su compromiso y resolución no son muy sólidos, ¿no? PREGUNTA: Los Cinco Preceptos son negativos. Ellos le dicen lo que no hay que hacer. Ellos no le dicen lo que hay que hacer. RESPUESTA: Los Cinco Preceptos son el fundamento de la Moralidad Buddhista. No son toda la Moralidad Buddhista. Comenzamos por reconocer nuestra mala conducta y esforzarnos por detenernos. Para esto son los Cinco Preceptos. Después que hayamos dejado de hacer lo que está mal, entonces comenzamos a hacer lo bueno. Tomemos un ejemplo: hablar. El Buddha nos dice que deberíamos empezar por abstenernos de decir mentiras. Después de ello, deberíamos hablar con la verdad, hablar gentil y amablemente y hablar en el momento adecuado. Él dice: "Abandonando el lenguaje falso, (él) se transforma en alguien que siempre dice la verdad, confiable, fidedigno, responsable, no engaña al mundo. Abandonando el lenguaje malicioso, (él) no repite allí lo que ha escuchado aquí ni repite aquí lo que ha escuchado allí con el fin de causar desavenencias entre las personas. Él reconcilia a aquellos que están divididos y acerca más a los que ya son amigos. La armonía es su alegría, la armonía es su deleite, la armonía es lo que ama, es ésta la razón de su lenguaje. Abandonando el lenguaje áspero su lenguaje es intachable, placentero de escuchar, agradable, dirigido al corazón, cortés, grato para la mayoría. Abandonando la charla frívola, (él) habla en el momento adecuado lo que es concreto, directo al asunto, acerca del Dhamma y acerca de la disciplina. (Él) Habla con palabras dignas de ser atesoradas, oportunas, razonables, bien definidas y precisas."

Renacimiento PREGUNTA: ¿De dónde venimos y hacia dónde estamos yendo? RESPUESTA: Hay tres respuestas posibles a esta pregunta. Aquellos que creen en un dios o dioses generalmente afirman que antes de que un individuo sea creado no existe, que luego llega a existir merced a la voluntad de un dios. Éste individuo vive su vida, y así, de acuerdo con lo que él cree o hace durante su vida, va al cielo eterno o al infierno eterno. Hay otros, humanistas y científicos, que alegan que el individuo llega a existir en el momento de la concepción debido a causas naturales, vive, y luego, en el momento de su muerte deja de existir. El budismo no acepta ninguna de estas explicaciones. La primera da lugar a muchos problemas éticos. Si un dios bueno realmente crea a cada uno de nosotros es difícil de explicar por qué mucha gente nace con las más atroces deformidades, o por qué tantas criaturas son abortadas espontáneamente antes de nacer o nacen muertas. Otro problema con la explicación teísta es que parece ser muy injusto que una persona deba sufrir tormentos eternos en el infierno por lo que hizo sólo en sesenta o setenta años en la tierra. Sesenta o setenta años de incredulidad o vida inmoral no merecen la tortura eterna. Del mismo modo, sesenta o setenta años de una vida buena parecen ser un pago muy escaso por la dicha eterna en los cielos. La segunda explicación es mejor que la primera y cuenta con más evidencia científica para sostenerse, pero todavía deja varias cuestiones importantes sin resolver. ¿Cómo puede, un fenómeno tan asombrosamente complejo como la conciencia, desarrollarse a partir de la sencilla unión de dos células, el espermatozoide y el óvulo? Y ahora que la parapsicología es una rama reconocida de la ciencia, fenómenos como la telepatía son cada vez más difíciles de encajar dentro del modelo materialista de la mente. El budismo ofrece la explicación más satisfactoria acerca de dónde proviene el hombre y hacia dónde está yendo. Cuando morimos, la mente, con todas sus tendencias, preferencias, habilidades y características que han sido desarrolladas y condicionadas durante esta vida se re-establece a sí misma en un óvulo fertilizado. De esta manera, el individuo crece, renace y desarrolla una personalidad condicionada tanto por las características mentales que han sido transportadas como por el medio ambiente. La personalidad cambiará y será modificada por el esfuerzo consciente y por factores condicionantes como la educación, la influencia de los padres y de la sociedad, y una vez más, cuando muere, se re-establece a sí misma en un nuevo óvulo fertilizado. Este proceso de morir y renacer continuará hasta que las condiciones que lo causan, el deseo vehemente y la ignorancia, terminen. Cuando esto sucede, en lugar de renacer, la mente alcanza un estado llamado Nirvana, y éste es el objetivo final del budismo y el propósito de la vida. PREGUNTA: ¿Cómo es que la mente va de un cuerpo a otro? RESPUESTA: El acto de pensar en algo se parece a las ondas de radio. Las ondas de radio, que no están hechas de palabras y música sino de energía en diferentes frecuencias, son transmitidas, viajan a través del espacio, son atraídas y recogidas por el receptor desde donde son emitidas como palabras y música. Lo mismo sucede con la mente. En el momento de la muerte, la energía mental que viaja a través del espacio es atraída y recogida por el óvulo fertilizado. A medida que el embrión crece, se concentra en el cerebro desde donde más tarde se da a conocer a sí misma en la forma de una nueva personalidad. PREGUNTA: ¿Uno siempre renace en un ser humano? RESPUESTA: No, hay varios planos dentro de los cuáles uno puede renacer. Algunas personas renacen en el cielo, algunos en el infierno, algunos renacen como fantasmas carentes (o espíritus hambrientos), y así por el estilo. El cielo no es un lugar, sino un estado de existencia donde uno tiene un cuerpo sutil y donde la mente experimenta más que nada placer. Algunas religiones se esfuerzan arduamente por renacer en una existencia celestial creyendo erróneamente en éste como un estado permanente. Pero no lo es. Como todos los estados condicionados, el cielo es impermanente, y cuando el lapso de vida de uno allí se termina uno bien puede renacer otra vez como humano. Del mismo modo, el infierno, no es un lugar, sino un estado de existencia donde uno tiene un cuerpo sutil y donde la mente experimenta más que nada desasosiego y angustia. Ser un fantasma carente, de nuevo, es un estado donde el cuerpo es sutil y donde la mente es continuamente asediada por el deseo ansioso y la insatisfacción. Por lo tanto, así es como los seres celestiales experimentan placer más que otra cosa, los seres en el infierno y los fantasmas padecen mayormente dolor y los seres humano comúnmente experimentan una mezcla de ambos. Por lo tanto, la mayor diferencia entre el plano humano y los otros planos es el tipo de cuerpo y las características de la experiencia. PREGUNTA: ¿Qué es lo que decide dónde se renacerá? RESPUESTA: El factor más importante, aunque no el único, que tiene influencia sobre dónde renacemos y qué clase de vida tendremos, es el kamma. La palabra kamma significa "acción" y se refiere a nuestras acciones mentales volicionales. En otras palabras, lo que somos está determinado, en una gran medida, por cómo hemos pensado y actuado en el pasado. Del mismo modo, cómo pensamos y actuamos ahora tendrá influencia sobre cómo seremos en el futuro. La clase de persona amable y amorosa tiende a renacer en un plano celestial o como un ser humano en el que predominan las vivencias agradables. La clase de persona llena de preocupaciones, atribulada o extremadamente cruel tiende a renacer en el plano infernal o como un ser humano en el que predominan las experiencias desagradables. La persona que desarrolla deseos ardientes y obsesivos, feroces caprichos y apasionadas ambiciones que nunca pueden ser satisfechas tiende a renacer como fantasma carente o como un ser humano frustrado por el antojo o lo que le falta. Cualesquiera hábitos mentales que sean desarrollados con firmeza en esta vida continuarán en la próxima. La mayor parte de la gente, sin embargo, renacen como seres humanos. PREGUNTA: Por lo tanto, si nuestras vidas no están determinadas por nuestro kamma, ¿podemos cambiarlo? RESPUESTA: Por supuesto que podemos. Ésta es la razón por la cual uno de los pasos del Noble Óctuple Sendero es el Recto Esfuerzo. Depende de nuestra sinceridad, de cuánta energía podamos ejercer y de cuán intenso sea el hábito. Sin embargo, es verdad que algunas personas van por la vida sencillamente, bajo la influencia de sus hábitos pasados sin hacer un esfuerzo para cambiarlos y siendo víctimas de sus desagradables resultados. Esas personas continuarán sufriendo a menos que cambien sus hábitos negativos. Cuanto más tiempo permanecen los hábitos negativos son más difíciles de cambiar. El budista entiende esto y aprovecha todas y cada una de las oportunidades que se le presentan para romper hábitos mentales que tienen resultados desagradables y desarrollar hábitos mentales que tienen un resultado grato y feliz. La meditación es una de las técnicas usadas para modificar los patrones de los hábitos de la mente tales como hablar o abstenerse de hablar, actuar o abstenerse de actuar de ciertas maneras. La totalidad de la vida buddhista es un entrenamiento para purificar y liberar la mente. Por ejemplo, si ser paciente y amable fue una parte significativa de su carácter durante su última vida, tales tendencias resurgirán en la vida presente. Si esas tendencias son fortalecidas y desarrolladas durante la vida presente, resurgirán aún con más fuerza y más pronunciadas en la vida futura. Esto está basado en el hecho simple y observable que hábitos largamente establecidos tienden a ser difíciles de romper. Ahora, cuando usted es paciente y amable, tiene a suceder que usted no es irritable fácilmente por parte de otros, usted no guarda rencores, la gente como usted tiende a ser más feliz a través de sus experiencias. Ahora tomemos otro ejemplo. Digamos que usted vino a la vida con una tendencia a ser paciente y amable debido a sus hábitos mentales durante su última vida. Pero, durante la vida presente, usted deja de fortalecer y desarrollar esas tendencias. Ellas gradualmente se debilitarían y extinguirían y quizás estarían completamente ausentes en su futura vida. Siendo la amabilidad y la paciencia débiles en este caso, hay una posibilidad de que tanto en esta vida como en la próxima pueda desarrollarse un carácter resentido, colérico y cruel, trayendo junto con ello todas las desagradables vivencias que tales actitudes crean. Tomaremos un último ejemplo. Digamos que, debido a sus hábitos mentales en su última vida, usted llegó a la vida presente con la tendencia a ser irritable y colérico y usted se da cuenta que tales hábitos solamente le causan situaciones desagradables y entonces hace un esfuerzo para cambiarlos. Usted los reemplaza con emociones positivas. Si usted es capaz de eliminarlos completamente, lo cuál es posible si hace el esfuerzo, usted se libera de las situaciones desagradables que son producidas por ser irritable y colérico. Si usted es capaz sólo de debilitar esas tendencias, éstas resurgirán en la próxima vida, donde con un poco más de esfuerzo, podrían ser completamente eliminadas y usted podría ser liberado de sus efectos desagradables. PREGUNTA: Usted ha hablado mucho acerca del renacimiento, pero ¿hay alguna prueba de que renacemos cuando morimos? RESPUESTA: No solamente hay evidencia científica para apoyar la creencia buddhista en el renacimiento, sino que es la única teoría después-de-la-vida que tiene alguna evidencia para apoyarse en ella. No hay ni un fragmento de evidencia para probar la existencia de los cielos y, por supuesto, la evidencia de aniquilación en la muerte debe ser insuficiente. Pero durante los últimos treinta años los parapsicólogos han estado estudiando informes sobre algunas personas que tienen lúcidos recuerdos de sus vidas anteriores. Por ejemplo, en Inglaterra, una niña de cinco años de edad dijo que ella podía recordar su "otra madre y su otro padre" y habló vívidamente sobre lo que sonaba como eventos en la vida de otra persona. Se llamó a los parapsicólogos y le hicieron cientos de preguntas a las que ella respondió. Habló acerca de vivir en una particular aldea rural en lo que parecía ser España, dio el nombre de la aldea, el nombre de la calle en la que vivió, los nombres de sus vecinos y detalles acerca de su vida diaria allí. También habló con aprensión acerca de cómo había sido atropellada por un auto y había muerto, a causa de las heridas, dos días más tarde. Cuando estos detalles fueron cotejados se halló que eran precisos. Había una aldea en España con el nombre que había dado la niña de cinco años. Había una casa del tipo que ella había descrito en la calle que había nombrado. Lo que es más, se supo que una mujer de 23 años que había vivido en la casa había muerto en un accidente de auto cinco años atrás. Ahora, ¿cómo es posible que una niña de 5 años que vivía en Inglaterra y que nunca había estado en España supiera todos estos detalles? Y, por supuesto, no es el único caso de este tipo. El profesor Ian Stevenson del Departamento de Psicología de la Universidad de Virginia ha descrito docenas de casos de esta clase en sus libros. Es un científico acreditado cuyos estudios a lo largo de 25 años con gente que recuerda vidas anteriores son una sólida evidencia en apoyo de la enseñanza budista del renacimiento. PREGUNTA: Algunas personas podrían decir que la supuesta capacidad para recordar vidas anteriores es obra de demonios. RESPUESTA: Usted no puede descalificar todo lo que no cuadra con su creencia como obra de los demonios. Cuando, fríamente, se presentan datos concretos para apoyar una idea, usted debe recurrir a argumentos lógicos y racionales si desea oponerse a ellos, no a habladurías irracionales y supersticiosas sobre demonios. PREGUNTA: Usted dice que hablar acerca de los demonios es superstición, pero hablar acerca del renacimiento ¿no lo es un poco también? RESPUESTA: El diccionario define "superstición" como "una creencia que no está basada en la razón o en los hechos sino en una asociación de ideas, como ocurre con lo mágico". Si usted puede mostrarme un estudio cuidadoso sobre la existencia de los demonios, realizado por un científico, concederé que la creencia en los demonios no es una superstición. Pero nunca he escuchado sobre ninguna investigación acerca de los demonios; los científicos sencillamente no se molestarían en estudiar esas cosas, por lo tanto yo digo que no hay evidencia que apoye la existencia de los demonios. Pero como recién hemos visto, hay evidencia que parece sugerir que el renacimiento sí tiene lugar. De este modo, si la creencia en el renacimiento está basada en al menos algunos hechos, no puede ser una superstición. PREGUNTA: Bien, ¿han existido algunos científicos que creyeron en el renacimiento? RESPUESTA: Sí. Thomas Huxley, quien fue responsable por haber introducido la ciencia en el sistema de educación británico del siglo 19 y también el primer científico en defender las teorías de Darwin, creía que la reencarnación era una idea muy plausible. En su famoso libro "Evolución y Ética y Otros Ensayos", dice: En la doctrina de la transmigración, cualquiera sea su origen, las especulaciones brahmánica y buddhista encontraron de modo conveniente la manera de construir una convincente justificación de los caminos del Cosmos hasta el hombre... Aún cuando este argumento de justificación no es menos convincente que otros; y nadie, sino sólo pensadores muy precipitados, la rechaza sobre la base de que es un inherente absurdo. Como la misma doctrina de la evolución, la de la transmigración encuentra sus raíces en el mundo de la realidad, y ella podría reclamar en su apoyo, desde la analogía, el gran argumento que ésta es capaz de ofrecerle. Luego, el profesor Gustaf Stromberg, el famoso astrónomo sueco, físico y amigo de Einstein, también halló atrayente la idea del renacimiento. Las opiniones varían con respecto a si las almas humanas pueden reencarnarse en la tierra o no. En 1936 hubo un caso muy interesante que fue ampliamente investigado y presentado por las autoridades gubernamentales en la India. Una niña (Shanti Devi de Delhi) pudo describir con fidelidad su vida anterior (en Muttra, a quinientas millas de Delhi), la cuál terminó alrededor de un año antes de su "segundo nacimiento". Ella dio el nombre de su marido y de su hijo y describió su hogar y la historia de su vida. La comisión investigadora la llevo a ella ante sus antiguos parientes, quienes confirmaron todas sus declaraciones. Las reencarnaciones son consideradas normales entre la gente de la India, lo asombroso de este caso era la gran cantidad de eventos que recordaba la niña. Éste y casos similares pueden ser considerados como evidencia adicional que apoya la teoría de la indestructibilidad de la memoria. El profesor Julian Huxley, el distinguido científico británico que fue Director General de la UNESCO, creía que el renacimiento estaba, por completo, en armonía con el pensamiento científico. No hay nada en contra de la permanente supervivencia de una individualidad espiritual que es emitida, de alguna manera, en el momento de la muerte, como un claro mensaje inalámbrico es emitido por un aparato emisor trabajando en forma concreta. Pero, debe recordarse, que un mensaje inalámbrico solamente se convierte en un mensaje nuevamente cuando hace contacto con una nueva estructura material —el receptor. Del mismo modo ocurre con nuestra posible emanación del espíritu. Él (espíritu)... no podría nunca pensar o sentir a menos que estuviese "in-corporado" de alguna manera. Nuestras personalidades están tan basadas en el cuerpo, que es realmente imposible pensar en términos de una supervivencia en tanto sensación corpórea sin alguna clase de cuerpo... Puedo pensar en algo que, siendo emitido, de alguna manera transportaría la misma vinculación para los hombres y mujeres como un mensaje inalámbrico para un aparato transmisor, pero en este caso, "el muerto" sería, hasta donde podemos ver, nada, sino perturbaciones de diferentes patrones vagando por el universo hasta que... ellos... volvieran a la realidad de la conciencia haciendo contacto con algo que pudiese trabajar como un aparato receptor para la mente. Aún personas muy prácticas y realistas, como el industrial americano Henry Ford, hallaban aceptable la idea del renacimiento. Ford se sintió atraído por la idea del renacimiento por que, a diferencia de la idea teísta o de la idea materialista, el renacimiento le otorga una segunda oportunidad para desarrollarse a sí mismo. Henry Ford dice: Adopté la teoría de la Reencarnación cuando tenía veintiséis años. La religión no ofreció nada concreto... Ni aún el trabajo pudo darme una satisfacción total. El trabajo es fútil si no podemos utilizar la experiencia que recogemos durante una vida en la siguiente. Cuando descubrí la Reencarnación fue como si hubiese encontrado un plan universal. Me di cuenta de que había una oportunidad para desarrollar mis ideas. El tiempo ya no fue un límite. No fui más un esclavo de las manecillas del reloj... El genio es experiencia. Algunos parecen pensar que es un don o un talento, pero es el fruto de una larga experiencia durante muchas vidas. Algunas son almas más viejas que otras, y por lo tanto, saben más. El descubrimiento de la Reencarnación reconfortó mi mente. Si usted conserva un registro de esta conversación, escríbala para que reconforte a la mente de los hombres. Me gustaría comunicarle a los otros la serenidad que nos brinda un punto de vista de largo alcance sobre la vida. Por lo tanto, las enseñanzas budistas sobre el renacimiento sí tienen evidencia científica que las apoya. Son lógicamente consistentes y van mucho más allá con su respuesta a preguntas en las que las teorías teístas y materialistas fallan en responder. Pero también son muy reconfortantes. Qué podría ser peor que una teoría sobre la vida que no le da una segunda ocasión, ni oportunidad de corregir los errores que ha cometido en esta vida, ni tiempo, tampoco, para el ulterior desarrollo de aptitudes y habilidades que ha cultivado en esta vida. Pero, de acuerdo con el Buda, si usted falla en alcanzar el Nirvana es esta vida, tendrá la oportunidad de hacer el intento nuevamente la próxima vez. Si ha cometido errores en esta vida, estará capacitado para corregirse en la próxima. Usted estará realmente capacitado para aprender de sus errores. Las cosas que no fue capaz de hacer o alcanzar en esta vida muy bien podrían hacerse posibles en la próxima. ¡Qué maravillosa enseñanza! Otros Post Sobre Budismo:

Meditación PREGUNTA: ¿Qué es la meditación? RESPUESTA: La meditación es un esfuerzo consciente para modificar el modo de funcionar de la mente. La palabra pali para meditación es "bhāvanā" que significa "hacer crecer" o "desarrollar". PREGUNTA: ¿Es importante la meditación? RESPUESTA: Sí, lo es. Sin importar cuánto podamos desear ser buenos, si no podemos cambiar los deseos que nos hacen actuar de la manera en que lo hacemos, el cambio será difícil. Por ejemplo, una persona puede darse cuenta de que es impaciente con su esposa y puede prometerse a sí mismo: "Desde ahora en adelante no voy a ser tan impaciente." Pero una hora más tarde podría estar gritándole a su esposa simplemente porque, no habiendo prestado atención a sí mismo, la impaciencia ha surgido sin que se diese cuenta. La meditación ayuda a desarrollar la atención y la energía que se necesitan para transformar patrones de hábitos mentales arraigados. PREGUNTA: He escuchado decir que la meditación puede ser peligrosa. ¿Es verdad? RESPUESTA: Para vivir necesitamos sal. Pero si usted comiese un kilogramo de sal, ello lo mataría. Para vivir en el mundo de hoy usted necesita un automóvil, pero si no respeta las leyes de tránsito o si conduce cuando está ebrio, un automóvil se convierte en una máquina peligrosa. La meditación es así, es esencial para nuestra salud mental y nuestro bienestar, pero si usted la practica estúpidamente, podría causarle problemas. Algunas personas tienen dificultades tales como depresión, temores irracionales o esquizofrenia, estas personas creen que la meditación es una cura instantánea para sus problemas, comienzan a meditar y en algunas ocasiones sus problemas empeoran. Si usted tiene un problema como ése, debería buscar ayuda profesional y después de mejorarse, dedicarse a meditar. Otras personas se esfuerzan demasiado a sí mismas, se dedican a la meditación, y en lugar de hacerlo gradualmente, paso a paso, meditan con demasiada energía durante demasiado tiempo y se agotan. Pero tal vez, la mayoría de los problemas en la meditación son causados por la "meditación canguro". Algunas personas van a ver a un maestro y siguen su técnica de meditación durante un tiempo, luego leen algo en algún libro y deciden probar esa otra técnica, entonces una semana más tarde un famoso maestro de meditación visita la ciudad y deciden incorporar algunas ideas en su práctica y pronto están perdidamente confundidos. Saltar como un canguro de un maestro a otro o de una técnica de meditación a otra es un error. Pero si usted no tiene ningún problema mental severo y se dedica a la meditación y la practica sensatamente es la mejor cosa que puede hacer por usted mismo. PREGUNTA: ¿Cuántas clases de meditación existen? RESPUESTA: El Buddha enseñó distintos tipos de meditación; cada uno de ellos diseñado para superar un problema en particular o desarrollar un estado psicológico concreto. Pero dos de los tipos de meditación más útiles y comunes son la Atención Concentrada en la Respiración (ānāpāna sati) y la Meditación de Amor Benevolente (mettā bhāvanā). PREGUNTA: Si quisiera practicar la Atención Concentrada en la Respiración ¿cómo lo haría? RESPUESTA: Usted podría seguir los siguientes pasos sencillos: lugar, postura, práctica y problemas. En primer término, busque y elija un lugar apropiado, quizás un cuarto alejado de ruidos perturbadores y donde no es probable que lo molesten. Segundo, siéntese en una postura cómoda. Una buena postura es sentarse con sus piernas recogidas, un almohadón debajo de sus glúteos, la espalda derecha, las manos anidadas sobre su falda y con los ojos cerrados. Opcionalmente, puede sentarse en una silla, siempre y cuando mantenga la espalda derecha. A continuación viene la práctica en sí misma. Mientras está sentado tranquilamente con los ojos cerrados, enfoque su atención en los movimientos de inspiración y espiración de su respiración. Se puede hacer esto contando las respiraciones o prestando atención a la subida y bajada del abdomen. Cuando lo haga surgirán ciertos problemas y dificultades. Podría experimentar molestas picazones en el cuerpo o incomodidad en las rodillas. Si esto sucede, trate de mantener el cuerpo relajado sin moverse y continúe concentrado en la respiración. Probablemente tendrá muchos pensamientos importunos entrando en su mente y distrayendo su atención de la respiración. La única manera de tratar con este problema es, pacientemente, volver la atención sobre la respiración y mantenerse haciéndolo. Si usted continúa de este modo, con el tiempo los pensamientos se debilitarán, su concentración se volverá más sólida y tendrá momentos de una profunda quietud mental y paz interior. PREGUNTA: ¿Por cuánto tiempo debería meditar? RESPUESTA: Es bueno practicar meditación 15 minutos por día durante una semana y luego extender este lapso a razón de 5 minutos cada semana subsiguiente hasta que se encuentre meditando durante 45 minutos. Después de algunas semanas de una meditación diaria y regular, comenzará a notar que su concentración mejora, hay menos pensamientos y tiene momentos de paz genuina y sosiego. PREGUNTA: ¿Qué es la Meditación de Amor Benevolente? ¿Cómo se practica? RESPUESTA: Una vez que se ha familiarizado con la Atención Concentrada en la Respiración y la está practicando regularmente, puede comenzar con la práctica de la Meditación de Amor Benevolente. Debería practicarse dos o tres veces cada semana después de que se ha practicado la Atención Concentrada en la Respiración. Primero, vuelve su atención sobre sí y se dice a sí mismo palabras tales como "Que yo esté bien y feliz. Que yo esté en paz y tranquilo. Que yo esté protegido de los peligros. Que mi mente esté libre de odios. Que mi corazón esté colmado de amor. Que yo esté bien y feliz." Luego, uno por uno, piensa en una persona amada, una persona neutral, esto es, alguien que a usted ni le gusta ni le disgusta y, finalmente, en una persona desagradable, deseándoles bien a cada uno de ellos por igual. PREGUNTA: ¿Cuál es el beneficio de practicar este tipo de meditación? RESPUESTA: Si usted practica la Meditación de Amor Benevolente habitualmente y con la actitud correcta, hallará que tienen lugar cambios muy positivos dentro de usted mismo. Descubrirá que es capaz de ser más tolerante y benevolente consigo mismo. Hallará que los sentimientos que tiene para con sus seres amados crecerán. Se encontrará a usted mismo haciéndose amigo de personas con las que acostumbraba a ser indiferente y poco afectuoso, y encontrará que la mala voluntad o resentimiento que tiene hacia algunas personas disminuirá, y con el tiempo se disolverá. En algunas ocasiones, si sabe de alguien que está enfermo, triste o se encuentra en dificultades, podrá incluirlo en su meditación y, a menudo, verá que su situación mejora. PREGUNTA: ¿Cómo es posible? RESPUESTA: La mente, cuando se desarrolla como es debido, es un poderoso instrumento. Si podemos aprender a enfocar nuestra energía mental y proyectarla hacia otros puede tener influencia sobre ellos. Usted puede haber tenido una experiencia como ésta. Quizás se encuentra en un salón atestado de gente y tiene la sensación de que alguien lo está mirando. Usted se da vuelta y, efectivamente, alguien lo está mirando fijamente. Lo que ha pasado es que usted ha captado la energía mental de otra persona. La Meditación de Amor Benevolente se parece a eso. Proyectamos energía mental positiva hacia otros y ésta gradualmente los transforma. PREGUNTA: ¿Necesito un maestro que me enseñe meditación? RESPUESTA: No es absolutamente necesario un maestro, pero la guía personal de alguien familiarizado con la meditación es útil sin duda. Desgraciadamente, algunos monjes y laicos se establecen a sí mismos como maestros de meditación cuando sencillamente no saben lo que están haciendo. Trate de escoger un maestro que tenga una buena reputación, una personalidad equilibrada y que se adhiera fielmente a las enseñanzas del Buda. PREGUNTA: He escuchado decir que la meditación hoy es usada ampliamente por psiquíatras y psicólogos. ¿Es verdad? RESPUESTA: Sí, lo es. Ahora se acepta que la meditación tiene un elevado efecto terapéutico sobre la mente y es utilizada por muchos trabajadores de la salud mental como apoyo para inducir la relajación, superar fobias y generar autoconciencia. La profunda observación y penetración del Buda en la mente humana está ayudando a la gente tanto en la actualidad como lo hizo en tiempos antiguos.
Sabiduría y Compasión PREGUNTA: A menudo escucho a los buddhistas hablar acerca de la sabiduría y la compasión. ¿Qué significan estos dos términos? RESPUESTA: Algunas religiones creen que la compasión o el amor (los dos son muy parecidos) es la característica espiritual más importante, pero fracasan en desarrollar cualquier sabiduría. El resultado es que usted acaba siendo un tonto de buen corazón, una persona muy amable pero con muy poco o ningún entendimiento. Otros sistemas de pensamiento como la ciencia creen que la sabiduría puede ser mejor desarrollada cuando todas las emociones, incluida la compasión, son mantenidas fuera del camino. El resultado de ello es que la ciencia se ha inclinado a estar más preocupada por los resultados y ha olvidado que su fin es servir al hombre y no controlarlo o dominarlo. Cómo, de otra manera, pudieron los científicos haber prestado sus habilidades para desarrollar la bomba nuclear, las armas químicas, etc. La religión siempre ha visto a la razón y a la sabiduría como a los enemigos de sentimientos como el amor y la fe. La ciencia siempre ha visto a las emociones como el amor y la fe como enemigas de la razón y la objetividad. Y por supuesto, a medida que la ciencia progresa, la religión declina. El buddhismo, por otra parte, enseña que para ser un individuo equilibrado y cabal, uno debe desarrollar ambos aspectos, la sabiduría y la compasión. Y debido a que no es dogmático sino basado en la experiencia, el buddhismo no tiene nada que temer de parte de la ciencia. PREGUNTA: Entonces ¿qué, de acuerdo con el buddhismo, es sabiduría? RESPUESTA: La más alta sabiduría es la contemplación de que, en realidad, todos los fenómenos son incompletos, impermanentes y carentes de yo. Esta comprensión es completamente liberadora y conduce a la gran seguridad y felicidad que es llamada Nirvana. Sin embargo, el Buda no habla demasiado acerca de este nivel de sabiduría. No hay sabiduría si simplemente creemos lo que se nos dice. La verdadera sabiduría es darnos cuenta y entender por nosotros mismos. En este nivel, entonces, sabiduría es mantener la mente abierta más bien que ser de miras estrechas, escuchar otros puntos de vista más bien que ser intolerante, examinar cuidadosamente hechos que contradicen nuestras creencias más bien que enterrar nuestras cabezas en la arena, ser objetivos antes que prejuiciosos o partidistas, tomarnos tiempo para formar nuestras opiniones y creencias más bien que sólo aceptar la primera cosa que se nos ofrezca o la más emocional, y siempre estar listos para cambiar nuestras creencias cuando los hechos que las contradicen nos son presentados. Una persona que hace esto es ciertamente sabia y de seguro, con el correr del tiempo, llega al verdadero entendimiento. El camino de creer solamente en lo que a usted se le dice es fácil. El camino buddhista requiere coraje, paciencia, flexibilidad e inteligencia. PREGUNTA: Creo que poca gente puede hacer eso. Por lo tanto, ¿hacia dónde se dirige el buddhismo si solamente unos pocos pueden practicarlo? RESPUESTA: Es verdad que no todos están preparados para el buddhismo todavía. Pero decir que por eso deberíamos enseñar una religión que es falsa pero fácilmente entendible sólo para que todos pudiesen practicarla es ridículo. El buddhismo tiene como meta la verdad y si todavía no todos tienen la capacidad para entenderlo, quizás estarán listos para ello en sus próximas vidas. Sin embargo hay muchos que, solamente con las palabras o estímulo adecuados son capaces de incrementar su entendimiento. Y es por esa razón que los buddhistas, gentil y discretamente, se esfuerzan por compartir con otros las perspectivas del buddhismo. El Buddha nos enseñó por medio de la compasión y nosotros enseñamos a otros a través de la compasión. PREGUNTA: Entonces llegamos a la compasión, ¿qué, de acuerdo al buddhismo, es la compasión? RESPUESTA: Así como la sabiduría abarca el lado intelectual o comprensivo de nuestra naturaleza, la compasión trata el costado emocional o sentimental de nuestra naturaleza. Como la sabiduría, la compasión es, unívocamente, una cualidad humana. La palabra "compasión" está compuesta por dos palabras, "co" que significa en conjunto y "pasión" que significa un fuerte sentimiento. Y eso es lo que la compasión es. Cuando vemos a alguien angustiado y sentimos su dolor como si fuera el nuestro, y nos esforzamos por eliminar o disminuir su dolor, entonces eso es compasión. De esta manera, todo lo mejor de los seres humanos, todas las cualidades afines al Buddha, como el compartir, la buena disposición para brindar bienestar, simpatía, preocupación y cuidado humanitarios —todas son manifestaciones de compasión. Usted notará también, que en una persona compasiva el cuidado y el amor hacia otros tiene sus orígenes en el cuidado y el amor por uno mismo. Podemos entender realmente a otros cuando realmente nos entendemos a nosotros mismos. Sabremos lo que es mejor para los otros cuando sepamos lo que es mejor para nosotros mismos. Podemos sentir por otros cuando sentimos por nosotros mismos. Así, en el buddhismo, el propio desarrollo espiritual de uno florece muy naturalmente en la inquietud por el bienestar de otros. La vida del Buddha ilustra esto muy bien. Él pasó seis años esforzándose por su propio bienestar, después de los cuáles estuvo capacitado para ser de beneficio a toda la humanidad. PREGUNTA: Entonces, usted está diciendo que estamos mejor capacitados para ayudar a otros después de que nos hayamos ayudado a nosotros. ¿No es eso un poco egoísta? RESPUESTA: A menudo vemos al altruismo, la preocupación por otros antes que por uno mismo, como lo opuesto al egoísmo, la preocupación por uno mismo antes que por otros. El Buddha no los considera como separados, sino más bien como una combinación de ambos. La genuina preocupación por sí mismo madurará en consideración por los otros a medida que uno ve que los otros son realmente iguales a uno mismo. Ésta es la compasión genuina y es la joya más hermosa en la corona de las Enseñanzas Buddhistas. Vegetarianismo PREGUNTA: Los buddhistas deberían ser vegetarianos, ¿no? RESPUESTA: No necesariamente. El Buddha no fue un vegetariano. No enseñó a sus discípulos a ser vegetarianos y aún hoy hay muchos buenos buddhistas que no son vegetarianos. PREGUNTA: Pero, si ustedes comen carne, son indirectamente responsables por la muerte de un ser viviente. ¿No es eso quebrantar el Primer Precepto? RESPUESTA: Es verdad que cuando usted come carne es responsable, indirecta o parcialmente por la matanza de un ser viviente, pero también es así cuando come vegetales. El granjero tiene que fumigar sus cultivos con insecticidas y venenos para que los vegetales lleguen a sus platos de comida sin agujeros. Y una vez más, hay animales que han sido muertos para proveer cuero para su cinturón o bolso, aceite para el jabón que usa y miles de otros productos también. Es imposible vivir, dicho de alguna manera, sin ser indirectamente responsable por la muerte de algunos otros seres, y éste es sólo otro ejemplo de la Primera Noble Verdad, la existencia es sufrida e insatisfactoria. Cuando usted toma el Primer Precepto, usted trata de evitar ser directamente responsable por la matanza de los seres. PREGUNTA: Los Buddhistas Mahayana no comen carne. RESPUESTA: Eso no es correcto. El Buddhismo Mahayana en China puso mucho énfasis en ser vegetariano, pero ambos, los monjes y laicos de la tradición Mahayana en el Japón y el Tíbet por lo general comen carne. PREGUNTA: Pero aún creo que los buddhistas deberían ser vegetarianos. RESPUESTA: Si hubiese una persona que fuese un vegetariano muy estricto pero que al mismo tiempo fuese egoísta, deshonesto y mezquino y otra persona que no fuese vegetariana pero fuese considerado con los otros, honesto, generoso y amable, ¿cuál de los dos sería mejor Buddhista? PREGUNTA: La persona que fuese honesta y amable. RESPUESTA: ¿Por qué? PREGUNTA: Porque esa persona tiene, obviamente, tiene un buen corazón. RESPUESTA: Exactamente. Uno que come carne puede tener un corazón puro precisamente como uno que no come carne puede tener un corazón impuro. En las Enseñanzas Buddhistas lo que importa es la calidad de su corazón, no los contenidos de su dieta. Muchos buddhistas se cuidan mucho de no comer carne pero no se preocupan por ser egoístas, deshonestos, crueles o celosos. Cambian su dieta, lo que es fácil de hacer, mientras desatienden sus corazones, lo que es cosa difícil de lograr. Entonces, tanto si usted es vegetariano o no, recuerde que la purificación de la mente es la cosa más importante en el buddhismo. Buena Suerte y Destino PREGUNTA: ¿Qué es lo que el Buddha enseñó sobre la magia y la adivinación del futuro? RESPUESTA: El Buddha consideró prácticas tales como la adivinación del futuro, el uso de amuletos mágicos para protección, la determinación de lugares venturosos para la construcción de edificios, la predicción y la determinación de días de la suerte como supersticiones inútiles y prohibió expresamente a sus discípulos la práctica de tales cosas. Llamó a todas estas cosas "artes inferiores o bajas." Mientras que algunos hombres religiosos se la pasan viviendo del alimento provisto por su devotos y hacen, a través de tales artes inferiores, un modo de vivir, tales incorrectos medios de sustento como la quiromancia, la adivinación por señales, la interpretación de los sueños... trayendo buena o mala suerte... invocando a la bondad de la suerte... eligiendo lugares afortunados para construir edificios, el monje Gotama se abstiene de tales artes inferiores, de esos incorrectos medios de sustento. PREGUNTA: Entonces ¿por qué la gente, en algunas ocasiones, practica esas cosas y cree en ellas? RESPUESTA: Debido a la codicia, el miedo y la ignorancia. Tan pronto como las personas entienden las enseñanzas del Buddha se dan cuenta de que un corazón puro puede protegerlos mucho mejor que pedacitos de papel, metal y de unas cuantas palabras recitadas en tono uniforme y no confían más en esas cosas. En las enseñanzas del Buddha es la honestidad, la amabilidad, la comprensión, la paciencia, el perdón, la generosidad, la lealtad y otras buenas cualidades las que de veras lo protegen y le brindan verdadera prosperidad. PREGUNTA: Pero algunos talismanes de buena suerte funcionan ¿no? RESPUESTA: Conozco a una persona que se gana la vida vendiendo talismanes de buena suerte. Él proclama que sus talismanes pueden dar buena suerte y prosperidad, le garantiza que usted podrá acertar tres números. Pero, si lo que dice es verdad, ¿por qué no es, él mismo, un multimillonario? Si los talismanes de la buena suerte realmente son efectivos ¿por qué él no gana la lotería semana tras semana? La única suerte que tiene es que hay gente lo bastante tonta como para comprar sus talismanes mágicos. PREGUNTA: Entonces ¿existe tal cosa como la suerte? RESPUESTA: El diccionario define suerte como "la creencia en que cualquier cosa que pase, sea ésta buena o mala, a una persona en el curso de los eventos, es debido a la oportunidad, el destino o la fortuna." El Buddha negaba esta creencia completamente. Todo lo que sucede tiene causa o causas específicas y deben existir algunas relaciones entre la causa y el efecto. Enfermarse, por ejemplo, tiene causas específicas. Uno debe llegar a estar en contacto con gérmenes y el cuerpo de uno debe estar lo bastante débil como para permitir a los gérmenes que se establezcan. Hay una relación concreta entre la causa (los gérmenes y el cuerpo debilitado) y el efecto (la enfermedad) porque sabemos que los gérmenes atacan a los organismos y dan lugar al surgimiento de la enfermedad. Pero no hay relación que pueda ser hallada entre llevar un pedazo de papel con palabras escritas y el ser rico o aprobar exámenes. El buddhismo enseña que cualquier cosa que pasa ocurre así debido a causa o causas y no a la suerte, la oportunidad o el destino. Las personas que se interesan en la suerte siempre están tratando de obtener algo —a menudo más dinero y riqueza. El Buddha nos enseña que, por lejos, es mucho más importante desarrollar nuestros corazones y mentes. Él dice: Ser profundamente culto y entendido. Estar bien preparado y hacer uso de palabras amables, ésa es la mejor buena suerte. Asistir a la madre y al padre, valorar a la esposa y a los hijos y tener sencillos medios de vida, ésa es la mejor buena suerte. Ser generoso, justo, ayudar a los parientes de uno y siendo intachable en sus acciones, ésa es la mejor buena suerte. Mantenerse alejado de la maldad y de bebidas embriagantes y estar siempre adherido a la virtud, ésa es la mejor buena suerte. Respeto, humildad, contentamiento, gratitud y escuchar el buen Dhamma, ésa es la mejor buena suerte.