_Heliogabalo_
Usuario (Argentina)

¿A qué llamamos economías regionales? Son aquellas actividades productivas propias de una región o provincia en particular. La producción de carne vacuna, maíz, trigo, aceite de soja y soja en la región pampeana; naranja, azúcar, arroz y algodón en el Norte del país; aceite de oliva, vinos y minería en la región de Cuyo; petróleo, gas y frutas (manzanas y peras) en la región patagónica, por ejemplo. En los últimos años los problemas de competitividad de estas economías regionales quedan confirmados en la retracción en las exportaciones. Durante 2014 las ventas argentinas al exterior se redujeron un 12%, como consecuencia de una disminución de 2% en los precios de venta y 10% en las cantidades vendidas. La peor caída la tuvo la región del Noroeste argentino (-18%), seguida de Cuyo (-11%) y la región pampeana (-8%). Por su parte la Patagonia vio mermar sus exportaciones, el año pasado, un 6%, como consecuencia de una disminución en las ventas de petróleo (-6%) y frutas (-9%). Las autoridades nacionales atribuyen la retracción de las exportaciones en que “el mundo se nos vino encima”. No es tan así, ya que entre enero de 2014 y el mismo mes de 2015 las ventas al exterior cayeron en Colombia un 40%, seguido de Argentina (-18%) y Brasil (-14%). Sin embargo, otros países latinoamericanos parecen continuar con los incrementos en sus exportaciones, como el caso de México (+2%), Paraguay (+6%), Uruguay (+10%), Chile (+14%) y Bolivia (+17%). Para la región del Alto Valle las noticias no son alentadoras en el primer cuatrimestre del año ya que las ventas al exterior de las peras y manzanas retrocedieron un 61% y 34%, respectivamente. Recordemos que en los primeros 4 meses del año las exportaciones argentinas totales cayeron 17% y si desagregamos un poco más, vemos que las ventas de los productos primarios se retraen 4%. Por el lado de los hidrocarburos las cosas son peores ya que las exportaciones de petróleo y gas, en el primer cuatrimestre del año, caen un 69% y 55%, respectivamente. Por lo tanto, podríamos decir que los principales productos de nuestra economía regional (frutas e hidrocarburos) tienen graves dificultades en materia exportadora. ¿Cuáles son los motivos de esta pérdida de competitividad en nuestra economía regional? Las causas son varias, como habitualmente sucede en economía. En primer lugar, el retraso cambiario, es decir, como consecuencia que los precios internos aumentan a mayor ritmo que el dólar entonces los costos locales expresados en dólares suben. En segundo lugar, algunos de los productos de nuestra región muestran caídas de los precios en los mercados mundiales. En tercer lugar, las devaluaciones de las monedas en países competidores o compradores de nuestros productos hacen que dichos bienes se vuelvan más caros en dólares. En cuarto lugar, la creciente presión tributaria que después de una década ha terminado de cristalizarse y convertirnos, junto con Brasil, en el país más costoso en materia impositiva de Latinoamérica. En quinto lugar, seguramente, podremos anotar los problemas de eficiencia y eficacia que hacia adentro de cada empresa podemos encontrar, fundamentalmente en el caso de los productos frutihortícolas. Como vemos hay causas de toda índole: aquellas que dependen del empresario local, las que dependen de decisiones macroeconómicas internas y las que dependen de las condiciones en el mundo. Nada se puede hacer respecto a caídas en los precios internacionales ni con las devaluaciones de las monedas en otros países. Respecto a los problemas de productividad que cada empresa o sector puede tener ahí se acumulan décadas de falta de crédito; falta de capacitación en la gestión; falta de una planificación empresaria en materia de estrategia de ventas, posicionamiento de la empresa, búsqueda de nuevos mercados, etc. Pero hay muchos motivos para responsabilizar a la actual política macroeconómica de gran parte de los problemas que aquejan hoy a las economías regionales: el retraso cambiario y los elevados niveles de presión tributaria, como mencionamos, son alguno de ellos. Ambos, no casualmente, se originan en la necesidad que hoy tiene el sector público argentino (sea a nivel nacional, provincial o municipal) de financiar un Estado cada vez más y más grande. Como el gasto público total del país creció desde el 30% a casi 50% del PIB hubo que encontrar nuevas fuentes de financiamiento: emisión monetaria del Banco Central, endeudamiento interno y externo, creación de nuevo impuestos o elevación de las alícuotas de los ya existentes. La emisión de dinero explica el retraso cambiario, ya que el gobierno ha elegido como estrategia de control de precios, frente a la inflación resultante de dicha emisión, “anclar” el dólar oficial. Y el crecimiento en la presión tributaria ha venido de la mano de las retenciones a las exportaciones o la creación de nuevos impuestos municipales o la elevación de las alícuotas en el impuesto de los Ingresos Brutos provinciales o la falta de ajuste (en el mínimo no imponible y en las escalas) en el impuesto a las Ganancias. En el caso del sector de hidrocarburos hay que agregar que las menores exportaciones también residen en el colapso de la producción: en el caso del gas un 35% y en el del petróleo un 60%. En otras palabras, las causas locales de la pérdida de competitividad de nuestra economía regional residen, en gran parte, en las malas políticas fiscales o en las malas políticas sectoriales (los controles de precios que hubo hasta 2014 en el caso del petróleo y gas). No es de extrañar que ante el aumento “explosivo” del tamaño del Estado se achique el tamaño de las actividades privadas. Los niveles de productividad de nuestra economía privada no son suficientes para soportar el enorme peso del gasto público sin generar problemas en el mediano y largo plazo en las empresas. La pregunta es qué medidas tomarán el próximo gobierno nacional y los de las provincias en los siguientes años en materia fiscal. Porque si la solución pasa por subsidiar con “paquetazos” de dinero las economías regionales el costo del Estado seguirá siendo alto, la presión tributaria no bajará y la solución será “pan para hoy y hambre para mañana”. El perro que se muerde la cola. Nadie puede asegurar que en nuestra región los principales productos de exportación serán por siempre los provenientes de los sectores frutihortícolas o hidrocarburíferos. Eso nadie lo sabe. Lo que sí deben hacer los Estados (nacional, provincial y municipal) es crear condiciones estables en materia institucional para que las actividades privadas no sean bombardeadas permanentemente por factores exógenos (impuestos, retraso cambiario, controles de precios, regulaciones excesivas, etc.). Una moneda estable, impuestos más bajos, regulaciones moderadas e inteligentes, eliminación de los controles de precios y del cepo cambiario, acuerdos de libre comercio con la mayor cantidad de países posible, son alguna de las condiciones necesarias para que las economías regionales prosperen. Dichas condiciones son el punto de partida para que parte de los cientos de miles de millones de dólares que hay en el mundo en búsqueda de nuevos horizontes sean invertidos en nuestra región. El crecimiento económico significa aceleración en el proceso de creación de riqueza, lo cual depende del stock de capital invertido per cápita. Y lo anterior es consecuencia de un marco institucional civilizado y estable. No es cierto que la seguridad jurídica sea un concepto “horrible”, como dijo hace no mucho tiempo un encumbrado funcionario nacional. Preguntémosles a los empresarios de nuestras economías regionales qué piensan respecto a la falta de ella. Es entendible el reclamo desesperado de los productores cuando salen a cortar rutas y puentes. Pero los subsidios son un recurso de emergencia que sin una modificación de las causas de fondo del problema llevarán a nuevas protestas en un tiempo breve. En todo caso habría que manifestarse, sin cortar rutas y puentes, solicitando expresamente la implementación de un marco institucional que permita el ahorro, las inversiones y el incremento de la productividad. El resto es puro relato y soluciones de corto plazo.

El Águila Imperial. El águila como todo el mundo sabe es un animal rapaz, de gran tamaño que es bastante imponente desde cuando caza y se lanza contra su presa hasta cuando se encuentra posada. En la imaginaría de las personas rápidamente nos viene a la cabeza un animal, fuerte, potente, que con su vuelo controla todo lo que hay a su alrededor y cuando está posado en el suelo su figura queda muy estilizada, dando esa sensación de magnanimidad. Además, este animal también ha sido muy apreciado por parte de muchos pueblos cazadores, ya que han sido domesticados y usados para la caza, como por ejemplo los mongoles. La historia del águila como símbolo indudablemente ha venido de la mano de los romanos, pero no fue un animal propiamente creación suya. Como todo sabemos Roma conquistó Grecia, pero Grecia conquistó culturalmente a Roma. Las influencias helénicas fueron muy tempranas en la antigua Roma ya que hacia frontera con la Magna Grecia (Colonias al sur de Italia de procedencia Griega), y con la conquista de Grecia la asimilación cultural fue mayor. El uso del águila por parte de Roma se debería de buscar probablemente en la mitología griega, más concretamente en el mito del Rapto de Ganímedes, en el que Zeus se enamora de un chico (Hay que recordar que en la Antigua Grecia, las relaciones homosexuales era normal y se decía que era el amor verdadero) llamado Ganímedes. El dios mandó un águila o se convirtió en ella y lo secuestró, convirtiéndolo en su amante y copero. Aquí no hay que entender el águila como algo homosexual, sino como elemento de unión entre el mundo terrenal y el de los dioses del Olimpo, ya que este animal puede trasladar a un mortal al plano celestial. Mosaico Romano, que representa el rapto de Ganímedes en el museo de Sousse En el Imperio Romano cuando un emperador moría, en el Campo de Marte se celebraba el rito del Apoteosis. En esta ceremonia se soltaba un águila en el que se decía que transportaba el alma del muerto junto a los dioses. No sería raro que este símbolo fuera rápidamente adoptado por el ejercito romano, una profesión que estaría en todo momento enfrentándose a la muerte, por lo que no sería raro que este símbolo de unión con lo espiritual se convirtiera en un símbolo predilecto de las legiones, tampoco hay que olvidar que en muchas legiones conforme iba pasando el tiempo fueron tomando otros animales. El encargado de llevar el portaestandarte de la legión se le llamaba Aquilifer (Esta palabra se mantuvo durante siglos y actualmente su evolución es Alférez) y era el encargado de proteger esta enseña sagrada para los romanos, debían defenderla a toda costa y en última instancia debía de dar su vida para protegerlo. Cuando la legión marchaba se disponía en el centro para protegerlo, en los campamentos romanos se solía ubicar en el centro de este y custodiado para evitar el robo. La perdida de este símbolo se consideraba una deshonra y un deshonor. Se sabe por escritos romanos, que había emperadores que tuvieron que negociar para recuperarlas cuando las legiones fueron derrotadas por otros pueblos. Por lo que os podéis imaginar lo importante que eran para la sociedad romana. Legión romana, mirar a la derecha el águila. Roma cayó en el 476 y las insignias imperiales se enviaron a Constantinopla ya que se consideraban los continuadores del Imperio Romano. Pero pronto en occidente los distintos reinos que se habían instalado en los antiguos territorios del Imperio, no tardaron en buscar conexiones históricas con su pasado romano para beber del prestigio y de la gloria romana. Pronto la envidia con el Imperio Bizantino, su esplendor y también hay que añadir el conflicto de la Iglesia Católica y la Ortodoxa hizo que las insignias romanas volvieran a tomar importancia. Nació el águila bicéfala en el Imperio Bizantino, que significaba el Imperio de Occidente y de Oriente. ¿Esto que significaba? El Emperador de Bizancio se consideraba el gobernador legítimo y poseedor del título del Imperio de Occidente. En lo referente a la religión católica también se apropia del Águila. Es una creencia falsa que el cristianismo la impuso el pueblo romano en contra de las autoridades romanas. Error, se convirtió en religión oficial gracias también a que la nobleza romana eran practicantes. Pero el problema después del Edicto de Milán en el 313, es que era una religión vacía de contenido, simplemente se pedía tener fe para poder ser salvado, por lo que rápidamente la élite romana intelectual aplicó el platonismo y la filosofía griega al cristianismo. El águila en este caso pasó a representar a San Juan como tetramorfo, considerándose el evangelio más abstracto y teológico poniéndose por encima de los demás evangelios. El águila de San Juan. Pero volviendo al plano político. En la Edad Media, los musulmanes se encontraban invadiendo Europa avanzando por el Este, por el sur de Europa y por territorio hispánico. Esto hace que el Papa, llega a un acuerdo con los Carolingios, por lo que corona Carlomagno y le concede el título de Emperador de los Romanos, el a cambio se encargaría de convertirse en el brazo armado de la iglesia para controlar las demás diócesis y proteger la cristiandad. Por lo que se le vuelve a dar el símbolo del águila bicéfala, por lo que se vuelve a recuperar el símbolo de la Antigua Roma, aquel territorio que consiguió aunar políticamente e imponerse durante siglos a las invasiones bárbaras. De esta forma nació el Sacro Imperio Romano Germánico. Un intento de buscar la unión antigua de todos los territorios a través de la religión católica con la cabeza de Roma. Escudo del Sacro Imperio Germánico. Finalmente cayó el Imperio Bizantino en 1453, y el Ducado de Moscú que se encontraba bajo el gobierno de Ivan III exigía las insignias bizantinas al casarse con Sofía Paleóloga, sobrina de Constantino XI, último emperador de bizancio. Por lo que más tarde Rusia comenzó a considerarse el Tercer Imperio Romano. Actualmente podemos ver el águila bicéfala en el escudo de la Federación Rusa. Escudo de Rusia actualmente. . A partir del renacimiento hasta nuestros días, ciudades, gobiernos, etc... han tomado el pasado romano para ganar prestigio o legitimar acciones. Napoleón se convierte en emperador toma los emblemas del Imperio Romano o como caso más temprano el ejercito alemán de la Segunda Guerra Mundial. Napoleón Entronizado de Ingres. Mirar la alfombra que esta en el suelo.
Nuevamente acá se tiene el resultado directo de querer llevar "la política" a todos los ámbitos y querer saturar de banderas cada debate sin querer profundizarlo, pongo a disposición de quien esté leyendo esto los siguientes links y que recapaciten sobre lo que en la modalidad virtual anónima o no, se está queriendo naturalizar , no me interesa si son casos aislados porque como este debe haber demasiados que empiecen a escribir sus pensamientos basados en el partido político que tengan y en este caso les tocó a ellos, pero también puede pasar del " otro lado". Habrá quien salga a decir que es sarcasmo, que es un chiste , que es internet, que quieren llamar la atención o que no están poniendo su nombre, el punto está en que eso no se puede corroborar y que los que lo piensen de verdad ,fuera o no de internet, van a salir a hacer un nuevo discurso que la gente que no es ignorante lo va a entender pero la gente que lo es, que es joven y que no llega a entenderlo del todo va a querer salir a repetir el mismo discurso con la bandera expuesta en esta cuestión o en otras. https://twitter.com/AgusVengeance/status/850772561537499136 https://twitter.com/fusssa/status/850533784365748226 http://www.voxed.net/vox/O5eBGqcNRR6q2NIB9sHk

Posted on May 1, 2013 by Rodrigo Betancur Publicado en Mises Hispano 1 Mayo, 2013 Autor: George F. Smith A lo largo de la historia, los gobiernos han luchado contra el uso de moneda fuerte. En 1912, Ludwig von Mises identificaba la razón de esto: El principio de la moneda fuerte tiene dos aspectos. Es afirmativo en aprobar la elección del mercado de un medio de intercambio comúnmente usado. Es negativo en obstaculizar la propensión del gobierno a entrometerse en el sistema monetario. Los gobiernos solo pueden estrujar una limitada cantidad de dinero a sus ciudadanos a través de los impuestos sin incitar a la desobediencia civil, así que se hacen amigos de los bancos, que tienen una forma de hacer que el dinero aparezca de la nada. El dinero que crean no es fuerte, pero esto no preocupa a casi nadie. Para los políticos es suficientemente fuerte: les proporciona billetes a la riqueza del mercado, que es todo lo que quieren. El dinero fuerte no cooperaría de esta manera. No deriva de decisiones políticas del banco central. Se cita a menudo el patrón oro clásico como ejemplo de un sistema de moneda fuerte. Puede que haya sido el mejor sistema nunca diseñado, pero existía con aprobación del gobierno (era, en otras palabras, un patrón orofiduciario). Como ha escrito Guido Hulsmann, el patrón oro internacional fue un acuerdo de cártel entre gobiernos. Los cárteles protegen los intereses de sus miembros a costa de los que no lo son, incluyendo al público en general. A principios de la década de 1880, los países de Occidente y sus colonias en todo el mundo adoptaron el modelo británico [bajo el que se hizo del oro un monopolio de curso legal]. Esto creaba la gran ilusión de una unidad económica profunda en el mundo occidental, cuando en realidad el movimiento únicamente homogeneizaba los sistemas monetarios nacionales. La homogeneidad duró hasta 1914, cuando los bancos centrales suspendieron pagos y se prepararon para financiar la Primera Guerra Mundial mediante la imprenta. Gobiernos y banqueros odian el oro porque su oferta no puede inflarse a voluntad. Trabajan duro para establecer y mantener un sistema monetario bajo su control que pueda responder rápidamente a sus demandas de inflación, o de lo que hoy se llama “acomodación”. La Primera Guerra Mundial ofrece un oportuno y trágico ejemplo. Haciendo verdes dejando rojo al país Los que se beneficiaron de la guerra tenían poco en común con los hombres que lucharon en ella. La lucha se dejó principalmente a los jóvenes reclutas, de los que muchos millones fueron muertos o heridos. Los que se beneficiaron sabían moverse por Washington. Si la soberanía monetaria hubiera residido en el mercado en lugar de en el gobierno, no hubiera habido guerra. O si hubiera empezado, habría acabado mucho antes. La moneda fuerte tenía que morir antes de que los hombres pudieran morir en tan enormes cantidades. Cuando empezó la guerra en agosto de 1914, los beligerantes europeos inmediatamente dejaron de redimir sus divisas en oro y empezaron a emitir deuda. Al necesitar un mercado lucrativo para sus bonos, Inglaterra y Francia eligieron la casa Morgan en EEUU para actuar como su agente de ventas. El dinero adquirido por las ventas de bonos volvía luego a Mr. J.P. Morgan cuando el gobierno compraba material de guerra, recompensándole con comisiones tanto en las ventas como en las adquisiciones. Además, muchas de las empresas con las que hacía negocios Morgan eran parte de sus propios enormes dominios. El pacifista J.P. Morgan, que dijo: “Nadie podría odiar la guerra más que yo”, obtenía enormes beneficios manteniendo a la maquinaria bélica aliada produciendo muerte y destrucción en ultramar. Las compras totales durante la guerra llegaron a los 3.000 millones de dólares, produciendo a la casa Morgan 30 millones solo en comisiones. Como escribe G. Edward Griffin, refiriéndose a la obra de Ron Chernow sobre la cas Morgan: Las oficinas de Morgan en el 23 de Wall Street se veían acosadas por intermediarios y fabricantes que buscaban un contrato. El banco tuvo que apostar guardias en todas las puertas y también el las casas de los socios. Cada mes, Morgan controlaba compras que sumaban el equivalente al producto nacional bruto de todo el mundo solo una generación antes. Ralph Raico escribe: Estados Unidos se convirtió en el arsenal de la Entente. Unido ahora por lazos financieros y sentimentales a Inglaterra, muchas de las grandes empresas estadounidenses trabajaban de una manera u otra para la causa aliada. (…) El Wall Street Journal y otros órganos de la élite empresarial eran ostensiblemente pro-británicos en cada oportunidad, hasta que se nos metió finalmente en la refriega europea. Para la clase política, la guerra proporcionaba un enorme impulso para el crecimiento del estado y de su prestigio. El historiador Joseph Stromberg escribe: A medida que las bajas crecían por millares (pronto serían millones), las potencias beligerantes eligen seguir peleando en lugar de volverse a pensar la guerra. Ambos bandos transmitían propaganda a su propio pueblo y a los neutrales. Los aliados eran mucho mejores. Los gobernantes en todas partes formulaban ambiciosos “objetivos bélicos”. La guerra mostró un masivo aumento del estado a costa de la sociedad civil, la libertad individual y los mercados libres. Cada estado “planificaba” su economía. Para justificar los sacrificios, los gobiernos prometían nuevos programas sociales. (¿Ahora muerte, después igualdad?) El “socialismo de guerra” se convirtió en el plato del día. Los líderes sindicales trabajaban en los consejos de planificación económica. La inflación escondía los costes monetarios. El historiador Howard Zinn informa de que “En los tres primeros meses de la guerra, casi todo el ejército británico original había desaparecido”. Al estancarse la guerra en el frente occidental, hombres de ambos bandos morían por decenas de miles por unos pocos metros de tierra quemada. Para los generales al mando, los reclutas eran munición a sacrificar. En julio de 1916, el general británico Douglas Haig ordenó once divisiones de soldados ingleses salir de sus trincheras y dirigirse a las líneas alemanas. Las seis divisiones alemanas usaron sus ametralladoras. De los 110.000 que atacaron, murieron 20.000, 40.000 más resultaron heridos. (…) El 1 de enero de 1917, Haig fue ascendido a mariscal de campo. En el campo de batalla de trincheras de la Primera Guerra Mundial, los muertos nunca abandonaron el escenario. La línea de trincheras que se extendía de Suiza al Canal de la Mancha estaba plagada de los restos de tal vez un millón de hombres. (…) Los enterrados reaparecerían durante los bombardeos y serían reenterrados, a veces para ayudar a soportar, bastante literalmente, las trincheras en las que habían luchado. Muchos soldados recordaban el hedor de la descomposición y los enjambres de moscas en los cadáveres, especialmente durante los meses de verano. Todos odiaban las ratas. Incluso con Gran Bretaña imponiendo un bloqueo de hambre contra Alemania que acabaría matando a 750.000 civiles alemanes, los aliados corrían el riesgo de perder la guerra. Utilizando una flota de submarinos recién construida, los alemanes estaban destruyendo barcos aliados a un ritmo de 300.000 toneladas semanales. Al final de la guerra, los U-boats habían hundido más de 5.700 barcos. A principios de 1917, los aliados afrontaban la perspectiva de pedir un acuerdo de paz a Alemania. Wilson rescata Wall Street Para Wall Street, la paz no era una opción. Con la posibilidad de que los bonos aliados quedaran impagados, los invasores perderían 1.500 millones de dólares. Se perderían las comisiones, así como los beneficios de vender material bélico. El Tesoro podía subvencionar directamente a los aliados, pero solo si EEUU abandonaba su “neutralidad” y entraba en guerra. Tras el discurso de Wilson en el Congreso, lo hizo oficialmente el 6 de abril de 1917. Así se salvaron los flujos de caja de Morgan. Estados Unidos extendió los créditos a los aliados (que volvieron a Morgan para pagar los préstamos), aumentaron los impuestos de la renta (especialmente a los ricos) y la Fed hinchó. Entre 1915 y 1920, la oferta monetaria y los precios se doblaron. Los déficits federales eran de mil millones de dólares al mes, superando el presupuesto federal anual antes de la guerra. El gobierno dirigía la economía, estableciendo precios y prioridades, teniendo a su disposición sectores enteros, como ferrocarriles, teléfonos y telégrafos. La expresión “libertades civiles” era sinónimo de traición, se animaba a la gente a espiar a sus vecinos y la censura estaba en todas partes. “El reinado de terror del gobierno contra los “pro-alemanes’ apuntaba a todos los que dudaran de la causa”, escribe Stromberg. “Tantos chivatos hicieron que H.L. Mencken sugiriera darles medallas”. A la gente se la encarcelaba por pedir al gobierno que cumpliera la ley. Robert Higgs nos dice: En California, la policía detuvo a Upton Sinclair por leer la Declaración de Derechos en una gira. En Nueva Jersey, la policía detuvo a Roger Baldwin por leer públicamente la Constitución. La “campaña de propaganda masiva” del gobierno produjo incontables incidentes de intimidación, abuso físico e incluso linchamiento de personas sospechosas de deslealtad o insuficiente entusiasmo por la guerra. La gente de ascendencia alemana sufrió de manera desproporcionada. Pero al principio hubo un gran problema. El presidente de EEUU estaba pidiendo a los muchachos estadounidenses que arriesgaran sus vidas para hacer al mundo “seguro para la democracia”, pero se alzaron pocas manos. Tal vez estuvieran más de acuerdo con el senador progresista de Wisconsin, Robert M. La Follette, que decía al Congreso que los pobres serían “los llamados a pudrirse en las trincheras”. En palabras de Ralph Raico: En los diez primeros días después de la declaración del guerra, solo se alistaron 4.355 hombres; en las siguientes semanas, el Departamento de Guerra consiguió solo un sexto de los hombres requeridos. Aún así, el programa de Wilson reclamaba que enviáramos un gran ejército a Francia, de forma que las tropas estadounidenses estuvieran suficientemente “ensangrentadas”. Con la juventud del país sin mostrar ningún interés en morir o matar por políticos corruptos, Wilson decidió utilizar las bayonetas. El 18 de mayo de 1917 firmó la Ley del Servicio Selectivo para registrar más de 10 millones de hombres, de los cuales se seleccionó a más de 2,8 millones.En un aparente intento de hacer de sí mismo y de su administración la inspiración para el Gran Hermano, Wilson añadió que el servicio militar no era “en ningún caso un reclutamiento forzoso de los no dispuestos: es más bien la selección de una nación que se ha presentada voluntaria en masa”. Los “voluntarios” que no se registraban pasaban un año en prisión y a cualquiera que se le encontrara obstruyendo el proceso de reclutamiento debía pagar una multa de 10.000$ y 20 años en la cárcel. Según Wikipedia, en la Primera Guerra Mundial se mató a 16 millones de personas, contando tanto soldados como civiles. Fueron heridos otros 21 millones. Francia perdió a la mitad de sus hombres de entre 20 y 32 años. La guerra costó más de 117.000 vidas estadounidenses y dejó heridos a otros 205.000. La carga psicológica de los supervivientes va más allá de nuestra comprensión. Un sistema de moneda fuerte hubiera convertido en ficción todo el relato anterior. Sin la cobertura de la financiación que proporciona la inflación, el conflicto habría sido poco más que una quimera belicista. ¿Qué trajo al mundo todo este sufrimiento y muerte? La Rusia soviética, Adolf Hitler, el keynesianismo, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, el Telón de Acero y mucho más (incluyendo las instituciones financieras demasiado grandes como para quebrar). La guerra, sea fría o caliente, se convirtió en un negocio lucrativo. Como repite T. Hunt Tooley en su ensayo “Merchants of Death Revisited: Armaments, Bankers, and the First World War”, tanto los fabricantes de armas como los banqueros, aquí y en Europa, utilizaron a sus propios gobiernos para subvencionar sus operaciones y generar un enorme beneficio. Tanto fabricantes de armas como banqueros fueron activos en dar subvenciones a la prensa para moldear la opinión pública como se necesitaba. Tal vez sea más importante que los intereses de ambos grupos caían en un ciclo de conflicto. Los fabricantes de armas necesitaban conflictos para tener una enorme demanda también necesitaban periodos de paz armada o guerra fría para actualizar tecnologías y vender sus nuevos productos. Igualmente los banqueros necesitaban conflictos como forma de financiar los esfuerzos bélicos de los gobiernos en general, forjando todo tipo de relaciones con esos gobiernos y consiguiendo la ayuda del gobierno para aplastar a sus rivales empresariales o comprarlos. Aún así, los periodos de paz eran especialmente importantes para los banqueros, porque se obtenían beneficios aún mayores por los trabajos de reconstrucción después de que se acabara un conflicto, contándose entonces no en millones, sino en miles de millones. Conclusión Si los bancos beligerantes no hubieran estado protegidos por el privilegio público, la gente se habría llevado su oro. Con el riesgo excesivo de unos impuestos masivos, la guerra de cuatro años se habría acabado en cuatro meses.Sin medios para pagarla, se hubiera denegado su guerra a la clase política. Los préstamos con reserva fraccionada y el abandono del oro abrieron las puertas al matadero. Durante los siglos XVII y XVIII, los piratas del mar frecuentemente izaban la Jolly Roger para asustar a sus víctimas y que se rindieran sin pelear. La calavera y las tibias sobre el fondo negro representaban muerte y saqueo. Cuando Nixon cerró la ventanilla del oro a los gobiernos extranjeros en 197, el dólar se convirtió en puro papel moneda fiduciario, ideal para la piratería legal. Con un papel moneda fiduciario bajo el control de su banco central, el gobierno de EEUU y sus empresas relacionadas pueden asaltar la riqueza de los tenedores de dólares y financiar un imperio mundial mediante sobornos, intimidación y guerra, mientras que los grandes bancos comerciales pueden inflar en su provecho, sabiendo que la Fed puede crear y creará suficientes dólares como para rescatarlos ante problemas. El propio dólar aún muestra un parecido cercano al medio de papel que una vez circuló como sustitutivo del dinero real. Cuánto más honrado sería que el dólar actual mostrara la imagen de la Jolly Roger.

Buenos días, soy un pianista, compositor y director de orquesta Argentino. Luego de mucho esfuerzo pude empezar a trabajar de lo que me gusta. Este es un video de la orquesta de cámara Tesla que formé en honor al mejor científico de la Historia, la estoy dirigiendo, es mi segunda vez, espero les guste. También me llamaron para tocar en Estados Unidos el piano y acá les dejo un video. Mi consejo es que hagan siempre lo que aman, por más que no haya resultados al comienzo, pronto podrán hacer lo que más les gusta.