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Usuario (Argentina)

¿Podemos manipular la memoria? Esto días podemos ver un anuncio muy original, donde te hablan de un nuevo proyecto, el de implantar recuerdos en tu mente de lugares dónde nunca has estado como si fueran reales. Es una bonita campaña de marketing de una página de Internet donde puedes encontrar un localizador de viajes. Supongo que la segunda parte del anuncio será algo así como “podemos implantarte los recuerdos, pero mejor que vivas tú las experiencias, ¡viaja!”. Aun así ha colado, porque estamos acostumbrados a ver esas mismas imágenes en las películas, y porque no parece tan disparatado que algún día (si no ha ocurrido ya) se pueda manipular la mente hasta el punto de que creas que es real lo que no lo es. Y no es algo disparatado, es posible, pero muy peligroso, porque el estudio de la mente está, no en pañales, creo que ya ha alcanzado la niñez y dentro de muy poco llegará a la adolescencia, pero su funcionamiento, todavía da muchas sorpresas, algunas a las que no se encuentra explicación, y las consecuencias de hurgar en la mente humana son impredecibles y muy peligrosas. link: http://www.youtube.com/watch?v=tJBfbUN1dvY&feature=player_embedded No se trata de un anuncio subliminal, aunque al finalizar y muy sutilmente aparezca el logo de la página real en cuestión. Y la manipulación mental a la que me refiero tampoco tiene que ver con ese tipo de mensajes, a los no todas las mentes son receptivas. Es algo más complejo. Una vez que se ha estudiado la fisiología del cerebro, se ha conjeturado sobre las conexiones neuronales y los centros receptores, se puede actuar sobre ellos, bien con la manipulación directa en una mesa de operaciones, o con drogas, inhibidores y captadores de las sustancias neurotransmisoras. No todas las mentes funciona igual, hay gente más receptiva que, con una simple hipnosis, un hecho imaginado o inducido por el hipnotizador puede quedarse grabado como una recuerdo real. Suele ocurrir en muchos casos de regresiones, y casualmente suelen ser dos tipos de recuerdos falsos los que se quedan grabados, o abusos sexuales en la infancia por parte de alguna persona cercana, o abduciones extraterrestres. En el primer caso no todos los recuerdos son falsos, pero la inmensa mayoría podría considerarse una alucinación. En el segundo me cayo la opinión, pero estoy absolutamente segura de que todos son falsos o responden a confusiones. También existe un tercer caso, en el que recuerdan ser víctimas de rituales satánicos en la infancia por parte de los padres. Estos casos suelen darse en grupo en Estados Unidos, lo que me lleva a pensar que los hipnotizadores no tienen muchos recursos para crear falsos recuerdos o ven demasiadas películas de ciencia ficción. Nuestro cerebro lo guarda todo, incluso lo que no nos hemos dado cuenta de haber percibido. Durante el sueño tiene que hacer una limpieza y separar la información útil de la inútil, pero para ello no sigue ningún criterio fijo, solo la respuesta física que esos recuerdos producen. Philip K. Dick, en sus relatos de ciencia ficción ya escribió sobre ello, en “Podemos recordarlo por usted al por mayor”, la empresa Rekal Incorporated se dedica a implantar falsos recuerdos, o más bien a manipular las mentes. La memoria humana es muy fácil de engañar, a partir de un recuerdo real o fragmentos, reales o inventados, se puede sugestionar hasta tal punto que se crea un recuerdo ficticio y el individuo está completamente convencido de que lo ha vivido. Quién más ha investigado en este campo es la doctora Elizabeth Loftus, famosa no por sus investigaciones, sino por desmoronar testimonios en juicios, por la facilidad con la que la mente confunde hechos reales con imaginarios. La doctora Loftus afirma que el 25% de la población es más susceptible a crear falsos recuerdos a partir de influencias externas. Los investigadores de la universidad de California, realizaron un experimento. A un grupo de personas se les indujo a creer que de niños, pasaron un día feliz en Disney World, donde Bugs Bunny los había abrazado. Recordaban el contacto con la piel del personaje e incluso lo mucho que se habían divertido acariciando sus enormes orejas. Más de la tercera parte de los voluntarios recordaban el momento cómo si lo hubieran vivido, algo imposible porque Bugs Bunny no es un personaje de Disney. La memoria está implantada en la corteza cerebral, y depende de los estímulos sensoriales, cuando a un recuerdo se une un olor, un sabor, el tacto de un muñeco de peluche, hay muchas más posibilidades de se creen falsas experiencias, que se recordarían como reales volviendo a activar los mismos sentidos. El olfato es uno de los sentidos que más recuerdos nos trae, verdaderos, y más sensaciones nos produce: éstas se han plasmado en nuestra memoria inconscientemente, por lo tanto son más fáciles de manipular. Nos fiamos mucho más de lo que nos muestran los ojos, que son los que más nos engañan, porque el cerebro tiende a adelantar la información que captamos por este sentido, para completarla luego. Ahí está el famoso test del cuadrado que casi todos ven con solo cuatro esquinas dibujadas, piensas que ves un cuadrado, cuando lo que estás viendo son cuatro ángulos rectos en distintas posiciones. Elizabeth F. Loftus considera, sin embargo, que la memoria puede ser traicionera, no sólo porque es muy fácil olvidar, sino porque la mente puede confundir escenas imaginadas con la realidad. Los recuerdos se modifican más fácilmente, por ejemplo, cuando el paso del tiempo permite que el recuerdo original se desvanezca. Los estudios muestran incluso la forma de implantar recuerdos falsos en las personas. Más aún, demuestran que la gente puede ser conducida a recordar el pasado de formas diferente a cómo ocurrió, e incluso que pueden ser inducidas para que también “recuerden” eventos completos que nunca sucedieron. La investigación sobre los falsos recuerdos ha ido más lejos hasta llegar a lo imposible, jugando con episodios inmediatamente posteriores al parto.Es altamente improbable que un adulto pueda recordar memorias episódicas genuinas del primer año de vida, en parte porque el hipocampo, que juega un papel clave en la creación de recuerdos, no ha madurado lo suficiente como para formar y almacenar recuerdos de larga duración que puedan ser recuperados en la madurez. Nicholas Spanos y sus colaboradores de la Universidad Carleton, desarrollaron un procedimiento para implantar recuerdos “imposibles” acerca de experiencias que ocurrieron poco después del nacimiento. Descubrieron que la gran mayoría de los sujetos fueron susceptibles a estos procedimientos de implantación de recuerdos. Tanto los participantes que fueron hipnotizados como los guiados contaron recuerdos de la primera infancia. Spanos puso en tela de juicio las técnicas de hipnosis, regresiones, recuerdos conducidos por un terapeuta, que en muchos casos era el que creaba el falso recuerdo. Murió en circunstancias extrañas (hay quien opina que fue un sabotaje) cuando su avión se estrelló nada más despegar en 1994. Mucha gente prefería creer que había abducido por los extraterrestres o víctima de rituales satánicos antes de admitir su verdadero problema, el que fuera, que enmascaraban con un falso recuerdo, por fantástico, menos dañino. ¿Y tú? ¿Estás seguro de lo que recuerdas?. Angélika Fuentes: Nature, vol 4, marzo 2003, pag 231-233. Dr Elizabeth Loftus. Identidades múltiples y falsos recuerdos. Nicholas Spanos http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2011/07/05/manipulacion-mental-¿se-pueden-implantar-recuerdos-falsos-en-la-memoria/ Saludos.

Raynham Hall y el fantasma de Dorothy 19 de septiembre de 1936, los fotógrafos Indre Shira y Provand, visitan la mansión Raynham Hall, en el condado de Norfolk (Inglaterra), para realizar un reportaje fotográfico de la villa encargado por la revista Country Live. Mientras van realizando tomas de distintos lugares de la mansión bromean sobre las antiguas leyendas que hablan de los fantasmas de ésta casa, sin saber que están a punto de tomar la fotografía paranormal quizás más famosa de la historia. Poco o ningún interés tenían en cerciorarse si existían o no los fantasmas, como tampoco acudían allí para perseguirlos y dar fe que realmente existían. Como auténticos profesionales, se limitaron a realizar su tarea prioritaria: fotografiar tanto los exteriores como los interiores de Raynham Hall para la revista “Country Life”, centrándose en el interés arquitectónico e interiorista de la mansión del siglo XVII. . Raynham Hall Hacia las 16h00, se encontraban ambos terminando la ronda fotográfica de los pisos superiores, fijándose en la emblemática y majestuosa escalera de roble que unía la planta baja a la planta noble. El Capitán Provand se preparaba para hacer la foto con la cámara junto con Indra Shira, sosteniendo éste el flash con el brazo alzado, en el último escalón inferior del tramo. De pronto, Shira se sobresaltó: -¡Dios mío! Provand…. ¡allí hay algo! Provand no lo entendió y pensó que hablaba de la belleza de aquella escalera y, haciendo caso omiso a la advertencia, colocó el ángulo de tiro listo para el disparo. Shira afirmaría posteriormente haber visto una forma etérea bajar por aquella suntuosa escalera de roble, dirigiéndose hacia ellos; pensó, de buenas a primeras, que se debía tratar de alguna broma pesada, pero aquello no podía ser, teniendo en cuenta el inmenso respeto que se tenía a la leyenda de los fantasmas de Raynham Hall. Aseguraría que aquella forma etérea flotaba a escasos centímetros de los escalones y que se dirigió hacia ellos, convenciéndose de que aquello no podía ser otra cosa que un espíritu… . Por reflejo profesional, Shira apretó el obturador del flash cuando aquel espíritu flotante estaba a mitad de camino de ellos, y luego le entró la risa nerviosa. Provand sacó la cabeza de debajo del manto de la cámara para mirar a su alrededor, y se extrañó de que Shira hubiese disparado el flash sin esperar a su señal. Provand no había visto nada de nada en el objetivo de la cámara… nada más que la escalera. -¡No lo creerás, Provand, pero en la cámara tienes la fotografía del fantasma de Raynham Hall! espetó Shira, sin dejar de reirse nerviosamente. Provand se convenció que su socio había momentáneamente perdido la cabeza por culpa del silencio y del lúgubre ambiente del caserón. Pero una vez en el coche y de vuelta a Londres, Shira le apostó cinco libras de que, cuando se revelase la foto, no solo se vería la escalera. Para acabar con la tontería de su socio, Provand no esperó al día siguiente para ir al laboratorio. Decidieron ambos abrir las oficinas, aún pasada la hora del cierre, y revelar las placas para así dar por terminada la apuesta y embolsarse las 5 libras de Shira. Shira buscó a una tercera persona, un testigo presencial para que viera con sus propios ojos la evolución del revelado. Echaron mano de un contable que, en ese momento, iba a marcharse; mediante un par de libras e insistentes ruegos, el contable aceptó el papel de testigo y contempló cómo la placa era colocada en la solución fijadora directamente desde la cámara. El contable en cuestión aseguraría posteriormente: “Si no hubiese visto toda la operación desde un principio, jamás lo hubiera creído!” Ante los asombrados ojos de los tres hombres, fue apareciendo lentamente la escalera de Raynham Hall y… en la misma fotografía, una figura alta, etérea de una mujer vestida con ropas blancas y largas, sin facciones discernibles, aunque se podía apreciar que era una fémina de unos treinta años. Sus ropajes parecían ser un manto nupcial y una especie de capucha en la cabeza. La famosa fotografía, junto con la narración de los hechos protagonizados por Shira y Provand, fue publicada el 6 de diciembre de 1936 en el “Country Life”, y poco después en la revista norteamericana “Reader’s Digest”, no sin antes ser debidamente examinada por expertos, quienes aseguraron que la fotografía no había sido manipulada y que, por tanto, no se trataba de un fraude. Lady Dorothy Walpole, Vizcondesa Townshend (1686-1726), retratada por Jervas en 1715. Subsistía, sin embargo, una pregunta inquietante: ¿Quién era el fantasma que bajaba por aquella espléndida escalera de roble? El espectro que pudieron observar los fotógrafos presuntamente correspondería a la señora Dorothy Walpole, hermana de sir Robert Walpole, considerado primer ministro de Inglaterra, que nació en 1686 y falleció en 1726. Tras la muerte de Dorothy comenzaron a sucederse incidentes de naturaleza inexplicable en la mansión inglesa. Dueño y empleados de la villa, como el señor Tosland, Loftus o Harway, vivieron aterrados ante las apariciones de una joven. Una situación que llegó a provocar varias investigaciones policiales. En los atestados que se realizaron tras las pesquisas quedaron registrados los testimonios. Descripciones que siempre coincidían en la vestimenta que portaba el espectro: ropas de tonalidades marrones. Y lo que es más sorprendente: todos los testigos afirmaban que se traba de Dorothy Walpole. Durante el pasado siglo las apariciones de la “dama marrón” de Raynham Hall han disminuido, pero a pesar de ello los fenómenos continúan sucediéndose: extraños acontecimientos que tienen como aval la fotografía fantasmal más popular de la parapsicología y en la que a día de hoy, ningún análisis ha podido detectar fraude alguno. Saludos. Fuente.http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2010/03/26/la-dama-marron-el-fantasma-mas-famoso-de-la-historia/
Amigo, payaso, asesino Gacy era un buen tipo, muchos lo consideraban como “un vecino modelo”. Atento, amable, siempre dispuesto a colaborar de forma desinteresada con las asociaciones para la mejora de la comunidad. Todo un ejemplo de ciudadano, a no ser, claro está, por las decenas de cadáveres que aparecieron, como el que no quiere la cosa, bajo su casa… Casado, con dos hijos y homosexual reprimido, a los 26 años intentó abusar de un jovencito al que maniató. Todavía inexperto en esto de los asesinatos, el jovencito se escapó, lo denunció a la policía y el bueno de Wayne fue a parar con sus huesos en la cárcel. Lo condenaron a diez años de prisión, pero al igual que en su vida pública, Gacy fue en recluso modelo y consiguió que a los 18 meses de estar en prisión lo dejaran en libertad. Salió el 18 de junio de 1970. Tras salir de prisión volvió a sus quehaceres, se reintegró, levantó un negocio próspero que daba trabajo, como no, a los jovencitos del barrio. Daba fiestas en su jardín multitudinarias a las que acudían las almas más piadosas de los alrededores, gente de las asociaciones en las que Gacy trabajaba, como la Defensa Civil de Chicago o los Jaycees, una especie de cámara de comercio para la juventud, y si todo esto es poco, se enfundaba su disfraz de Pogo, un payaso más terrorífico que divertido, y acudía en sus ratos libres a entretener a los niños de los hospitales y orfanatos cercanos. Un buen disfraz sin duda: ¿Quién iba a pensar que tras aquel payaso se escondía un violador, asesino y maníaco en potencia? En 1972 se casó de nuevo con una tal Carole Hoff, divorciada y con dos hijas, que pese a conocer el motivo por el que Gacy fue encarcelado, no le dio más importancia pensando que fue algo pasajero y que aquel buen hombre no volvería a cometer los mismos errores. Craso error de Carole, por supuesto, pues ese mismo año, Wayne Gacy cometería su primer asesinato. Un joven con el que se había acostado en su propia casa, por la mañana, según relató Gacy, lo encontró con un cuchillo en la mano, pensando que el joven quería robarle, entablaron una lucha y Gacy lo mató… éste seguro que no lo denunciaba como el anterior. A Gacy siempre le gustaron los negocios. El padre de su primera mujer era director de zona de las filiales del Kentucky Fried Chicken, y uno de estos restaurantes fue el primer negocio que dirigió. Tras varios intentos fallidos, en 1974 creó la empresa de constructores, Painting, Decorating and Maintenance Contractors, Inc. De nuevo, la particularidad de la empresa es que toda la plantilla eran jovencitos apuestos. El comentaba que así menos impuestos, aunque la realidad era bien distinta, pues la verdadera finalidad era usarlos para sus prácticas sexuales. Muchos de estos trabajadores se convirtieron en sus víctimas y acabaron a un par de palmos bajo el suelo del sótano de su casa. John Wayne Gacy no era ningún portento de la belleza, era un tipo más bien gordo y bajo, afable y, eso sí, con pinta de una muy buena persona. Cuando no se hallaba ocupado en abusar y en hacer desaparecer a alguno de sus trabajadores, salía de caza. Acudía a lugares de encuentros homosexuales, donde seleccionaba a sus víctimas. Los llevaba a su casa, donde los maniataba, torturaba, sodomizaba y al final, estrangulaba. El sótano de Gacy ya estaba repleto de cadáveres. El buscar un hueco libre para enterrarlos llegó a convertirse en todo un problema, de modo que comenzó a arrojar cadáveres al cercano rio Des Plaines. Ciertamente, a Gacy tampoco parecía preocuparle demasiado la discreción en aquellos tiempos y nunca fue un lince ocultando sus atrocidades. Los rumores y los dedos acusadores no tardaron en señalarle cuando comenzó a llevar a casa a sus víctimas a plena luz del día, y más cuando un buen número de sus empleados habían desaparecido sin dejar rastro. La desaparición de Robert Piest, su última víctima, fue la que puso a la policía sobre su pista. La madre de Piest le estuvo esperando el 11 de diciembre de 1978, el día de su cumpleaños, pero Gacy se anticipó y realizó su macabra celebración. La madre, cuando denunció su desaparición, dijo que el chico había ido a un aparcamiento a verse con un contratista para un empleo de verano. Pies trabajaba en un Drugstore y allí informaron a la policía de que Gacy había estado en la tienda realizando un presupuesto de reformas. Tirando del hilo poco a poco, todo condujo a Gacy. En su casa encontraron 33 cuerpos y todo un catálogo de efectos personales para identificarlos. El payaso asesino había conservado trofeos de casi todas sus víctimas, aunque ni tan siquiera recordaba el nombre de la mayoría. En su desfachatez, incluso llegó a vender el coche de uno de sus asesinados a un empleado. Nunca se ha sabido a ciencia cierta a cuantas personas mató Wayne Gacy. Algunos jóvenes tuvieron la suerte de escapar de la casa de Gacy, quizás porque colaboraron voluntariamente en los temas sexuales, quizás porque Gacy no tenía ese día en concreto ganas de matar, incluso uno de ellos, con el que si que lo intentó, escapó y lo denunció a principios de 1978. Se trataba de Jeff Rignall, de 26 años, había aceptado subir al coche de Gacy y éste lo durmió con cloroformo en un descuido. Rignall despertó maniatado en el sótano de Gacy. Allí lo violó y lo volvió a dormir con anestésico en varias ocasiones. Finalmente, no se conocen los motivos, Rignall despertó en un parque cercano con el hígado destrozado por el cloroformo. Lo denunció a la policía que, increíblemente, dictaminó que no habían pruebas suficientes para inculpar a Wayne Gacy sin tan siquiera sospechar ni relacionarlo con las frecuentes desapariciones en la zona en los últimos años. El pasado de Gacy coincide con el perfil de la mayoría de psicokillers de la historia. Una familia desestructurada, un padre alcohólico que maltrataba a todos sus hijos y a su mujer, que incluso una vez mató de un tiro al perro de John como castigo por algo que había hecho. Según el mismo Gacy contó, a los cinco años una muchacha había abusado de él y a los ocho años fue un contratista quien se propasó. John Wayne Gacy fue un psicópata sin ningún tipo de remordimientos, frio y despiadado y con una gran capacidad de convicción para hacer creer a todo el mundo lo que querían. Su doble vida fue el papel de su vida, una actuación perfecta que mantuvo casi indemne hasta que lo atraparon. Fue ejecutado por inyección letal el 9 de mayo de 1994, sin el más mínimo atisbo de arrepentimiento sobre ninguno de sus asesinatos. Sus últimas palabras fueron: “Besadme el culo”. Dos frases en una entrevista en la cárcel retratan muy bien su forma de ver la vida: -¿Qué está permitido hacer? -Todo lo que pueda sin ser pillado. -¿Qué es bueno? -Todo lo que es bueno para mi. Gacy pintó una serie de dibujos y cuadros, de factura más bien patética, y como también suele ocurrir en estos casos, una panda de enfermos que consideran a este tipo como una especie de héroe místico han llegado a pagar sumas considerables por estas basuras. Portada de algunos de cd´s de algún grupillo pseudosatánico y inspirador de alguna que otra película de serie B. Tejido por Sinuhé. Fuentes: museumsyndicate.com Web del FBI, informe sobre John Wayne Gacy El libro de los asesinos, de Alicia Misrahi. Fuente http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2009/09/25/psicokillers-john-wayne-gacy-el-payaso-asesino/ Recuerden leer el Libro "It" de Stephen King, o la película. Saludos.

El enigmático caso de la bilocación fantasmal del Hospital de Granada Se cumplen veintidós desde que en el Hospital Materno Infantil de Granada se produjo un extraño suceso del que fueron testigos dos enfermeras: la aparición de un supuesto fantasma. Pero lo más lo más insólito del caso es que este habitante venido del Más Allá protagonizó el primer caso de bilocación en un espectro. Aunque en el exterior el calor era asfixiante, dentro del Hospital Materno Infantil de Granada la elevada temperatura de aquella tarde de julio de 1985 se sobrellevaba gracias al potente aire acondicionado. La enfermera Elena de Teresa, cuyo puesto de trabajo habitual se encontraba en el departamento de Rayos X, estaba por aquellos días en información. La recepción era un recinto de pequeño tamaño, con una ventana de atención al público y una puerta lateral para entrada y salida del personal autorizado, que en ocasiones algunos enfermos y sus familiares usaban para realizar consultas. Así sucedió aquella tarde. A pesar de que el recibidor se encontraba casi desierto, un señor vestido de negro y con gesto serio se asomó bajo el dintel requiriendo la atención de Elena. Dio el nombre de una enferma recién operada de un tumor y solicitó permiso para visitarla, alegando ser su marido. La enfermera introdujo el nombre de la mujer en el ordenador y comprobó que se encontraba en Reanimación. Antes de que pudiera explicar al hombre cómo subir a la habitación, una muchacha se acercó a la ventanilla. Su rostro blanco como la cal, su mirada esquiva y sus brazos caídos a ambos lados del cuerpo la convertían en una persona un tanto atípica. Con voz trémula preguntó por la salud de su madre. Al tomar el nombre, Elena se sorprendió al ver que era el mismo que el que le había dado el señor de negro. “Familia peleada”, pensó. –La enferma está en Reanimación –dijo Elena en voz alta para que la oyeran ambos–. Pueden subir. –¿Cómo que pueden? –respondió el hombre con el ceño fruncido. “Familia peleada y, además, que no se habla”, volvió a pensar la enfermera. –Puede usted subir, caballero. Elena le dio a cada uno un pase y se olvidó de la intrigante anécdota. Por el momento. A los pocos minutos, la pálida muchacha regresó a la ventanita y solicitó hablar con el médico que atendía a su madre. Elena llamó a Reanimación, donde le informaron de que Alicia, la anestesista, estaba en la cafetería. Le mandó, por lo tanto, un mensaje al busca, y Alicia llamó enseguida. Cuando Elena le contó que había una joven que quería consultar algo con respecto a su madre, la anestesista se dirigió hacia la recepción. Una vez allí, Alicia y la joven subieron juntas a la tercera planta. Dos figuras idénticas No habían transcurrido ni quince minutos cuando una vez más la joven apareció por la ventana de Información, repitiendo que quería hablar con el médico que atendía a su madre. Algo extrañada, Elena llamó de nuevo a Reanimación. –Alicia, está aquí la joven que antes ha preguntando por ti –le informó la enfermera. –Disculpa, no he podido atenderla porque cuando hemos llegado he tenido que ir a socorrer a una mujer que estaba de parto por cesárea –respondió la doctora–. Pero no te preocupes, ahora mismo la informo. La tengo aquí delante. Elena no podía creer lo que estaba oyendo. –No puedes tenerla delante –alegó– porque está aquí, en Información. Aunque la conversación se estaba desarrollando a través de un megáfono abierto, la muchacha no intervino en ningún momento, cosa extraña dado el trasfondo del diálogo. –¿Cómo es la “tuya”? –dijo Alicia en tono casi cómico. Cerca de ella, y divertidas con la charla, se encontraban una auxiliar y una enfermera, que fueron testigos de la insólita situación. –Tiene el pelo rubio y rizado. Viste unos pantalones vaqueros y una camisa azul a cuadros. En el cuello tiene una especie de gargantilla muy llamativa. Alicia confirmó a Elena que la persona que había delante de ella era idéntica. Sin saber qué pensar, se le ocurrió una idea para desvelar el enigma. –Voy a dejar a la chica de arriba en la sala de espera de Reanimación, que está vacía en este momento. Echaré la llave. Mándame a la joven de abajo y yo la espero a pie de escalera. Elena le dio el vale a la misteriosa chica, esta se lo entregó al celador y subió por las escaleras. Pocos minutos después, Elena recibió una llamada de Alicia. Aunque había estado esperando un buen rato junto a la escalera de la tercera planta, allí no había aparecido nadie. –¿Y la joven de arriba? –preguntó Elena. –Ha desaparecido de la sala. Y la llave estaba echada –dijo Alicia. Aquello fue la gota que colmó el vaso del desconcierto. Asustadas, llamaron al celador, quien recordaba perfectamente los rasgos de la muchacha. Los tres recorrieron el hospital desde la séptima planta hasta el sótano en busca del enigmático personaje. Por más vueltas que dieron, la chica no apareció. Terrible experiencia Pasaron los días y aquella señora enferma recientemente operada fue dada de alta en Reanimación y enviada a planta. Aunque no era frecuente que la anestesista acompañase a los enfermos a la habitación, Alicia lo hizo en aquel caso, picada por la curiosidad de lo sucedido con su supuesta hija. Nada más llegar, la mujer fue recibida por su marido y su hijo, que ya estaban en la habitación. En la mesita de noche, una fotografía de aquella muchacha adornaba la espartana sala. –¿Quién es la chica? –preguntó Alicia como quien no quiere la cosa. –Es mi hija –respondió la enferma con un suspiro. –Pues menuda broma nos gastó el otro día… –comentó Alicia. De pronto, el marido y el hijo se abalanzaron sobre Alicia y la echaron casi a empujones de la habitación. En ambos se apreciaba una repentina violencia. –No vuelva a bromear con eso delante de mi madre –dijo el joven, casi sin aliento–. Mi hermana murió hace dos años en un accidente. Fue tal la dureza de la experiencia que Alicia estuvo de baja durante algún tiempo, presa de una profunda depresión. En un reciente encuentro con una de las protagonistas de la historia, Elena de Teresa, esta me ofreció algunos datos interesantes, de esos que afloran con el prisma del paso del tiempo. Habían transcurrido dos décadas desde el insólito encuentro y aún lo recordaba como si fuera ayer. Aunque Elena es una mujer que suele mirar a los ojos cuando habla, le fue imposible hacerlo con aquella joven, que parecía rehuirle la mirada en todo momento. Le llamó la atención también que no hiciera gestos ni movimientos. Estaba totalmente estática, en ningún momento movió los brazos, caídos a ambos lados del cuerpo. También le resultó muy extraño que siempre que la joven pasaba por el hall este estuviera casi desierto, con la única presencia del celador. ¿Fruto de la casualidad? Pero se produjeron más anomalías relacionadas con este caso. Por un lado, cuando tiempo más tarde el investigador navarro Juan José Benítez intentó acceder al expediente de la enferma, este había desaparecido como por arte de magia. Por más que los empleados y la propia dirección del hospital intentaron localizarlo, nunca apareció. Tampoco la enferma regresó a la unidad para continuar su tratamiento o para realizarse nuevas pruebas, como habría sido lo normal. No se supo más de ella. Por lo tanto, todos los esfuerzos por localizarla y dar respuesta al misterio fueron en vano. Además, Elena de Teresa, tras enterarse de la terrible experiencia por la que pasó Alicia en la habitación de aquella mujer recién salida de Reanimación, experimentó un suceso inexplicable: su casa estuvo oliendo a gasolina durante un mes. No logró encontrar el origen de aquel pestilente olor. Después, todo volvió a la normalidad. Extracto del artículo de José Manuel Frías en revista Más Allá de la Ciencia nº241 Fotografía de cabecera de WonderFool FUENTE: http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2009/04/14/bilocacion-fantasmal/
Muertos en vida por Buda Todos sabemos que la momificación ha sido una práctica habitual en numerosas culturas desde hace miles de años. Para ello, se han usado técnicas diversas de conservación con la base común de que eran aplicadas una vez fallecida la persona. Pero en Japón, durante buena parte del pasado milenio, un grupo de monjes budistas desarrollaron su propia técnica, con un largo y doloroso proceso que los llevaba a convertirse en auténticas momias vivientes. El término Sokushinbutsu significa literalmente “conseguir la budeidad en vida”, o por lo menos ese era el propósito de los monjes que decidían seguir ese camino para morir convertidos en lo más cercano para ellos a la divinidad o a su venerado Buda. El proceso no era practicado por todos y de los que lo realizaban, solo unos pocos llegaban a conseguirlo. En la actualidad se conservan en el norte de Japón, principalmente en la provincia de Yamagata, unos 24 cuerpos momificados de monjes, aunque se sabe que fueron cientos los que lo intentaron, muchos no llegaron a conseguirlo y de otros se han perdido los restos. El proceso de auto momificación No se sabe a ciencia cierta en qué momento y quien inventó el ritual que se aplicó durante casi nueve siglos con ligeras variaciones y que podía llegar a durar hasta 10 años. El proceso se dividía en tres periodos de unos 1000 días cada uno. Días 1 a 1000 En la primera fase, el monje comenzaba a practicar una austera dieta a base de frutos secos, harina de trigo y nuez moscada. Los frutos secos se limitaban a los que se podían encontrar en los bosques de los aledaños del monasterio. Esta fase tenía como propósito eliminar la grasa corporal de forma drástica ya que es la grasa lo primero que se descompone tras la muerte. La dieta se acompañaba de un ejercicio físico constante y al terminar la etapa, los monjes con índices de grasa corporal prácticamente inexistentes, eran tan solo hueso y fibra. Días 1001 a 2000 En la segunda fase, la dieta se hacía todavía más austera y ascética, consumiendo solo ciertas raíces y corteza de pico. La dieta se combina con la ingesta de un té venenoso elaborado a partir del árbol Urushi.(árbol de la laca (Toxicodendron vernicifluum). La savia se utiliza generalmente para lacar vajilla, muebles, joyas, instrumentos musicales, etc, por lo general deja un duradero y brillante acabado.) Este veneno tenía el efecto de matar a los gusanos que habitaban el cuerpo, aparte de envenenar gradualmente el organismo para evitar que tras la muerte los gusanos corrompieran el cuerpo. El veneno también provocaba vómitos y el lógico descenso de los fluidos corporales. No hay que olvidar que todo el proceso es realizado de forma voluntaria por el monje, que acompaña y mitiga su dolor con la continua oración y los mantras cantados. Finalizado este proceso, el monje ya parece un muerto en vida, con un cuerpo venoso y débil que apenas puede realizar tarea alguna. Días 2001 a 3000 Este es el último trayecto hacia el camino sagrado del monje que es enterrado en vida a unos metros bajo el suelo en una caja de madera con las medidas justas para que pueda colocarse en posición de loto. En el ataúd se introduce cierta cantidad de raíces y corteza para que pueda seguir alimentándose y se introduce desde el exterior una caña de bambú para que pueda respirar. El monje hace sonar una campana todos los días para que el resto sepan que continúa con vida, el día que la campana ya no suena, se retira la caña de bambú y se sella la tumba durante mil días. Pasado ese periodo, los monjes abren la tumba para comprobar si el proceso de auto momificación ha funcionado. Si pese a todos los esfuerzos el cuerpo se ha corrompido, el monje es enterrado con honores especiales. Si se ha momificado de forma natural es colocado en el templo y venerado a partir de entonces como a Buda. A mediados del siglo XIX el Sokushinbutsu fue prohibido en Japón, pese a ello, estos monjes que todavía se conservan en algunos templos son venerados como auténticos budas, quizás como recompensa a todo lo que sacrificaron para conseguirlo. Tejido por Sinuhé Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Sokushinbutsu http://www.foroexpreso.com https://tejiendoelmundo.wordpress.com/tag/sokushinbutsu/ Al extremo no? Saludos.