alexander2306
Usuario (República Dominicana)
El Gobierno asegura que está prohibido, pero el Festival de Carne de Perro que se realiza en Yulin ya ha dado inicio a una brutal matanza. Muchas mascotas aún portan los collares de sus dueños. Miles de animales robados están siendo sacrificados en un Festival de Carne de Perro que espera reunir a una multitud de chinos a partir del 22 de junio, en Yulin, provincia de Guangxi Zhuang. Ante la presión de entidades locales e internacionales defensoras de los derechos de los animales, el gobierno del municipio anunció el año pasado que la muestra había sido prohibida. Sin embargo, la investigación de una ONG pudo comprobar que hasta 10.000 perros y gatos, muchos de ellos con el collar de sus verdaderos dueños aún colocado, han llegado a la ciudad, listos para el sacrificio. Muchos de ellos ya llegan muertos, víctimas del hambre y la sed. Los sobrevivientes enfrentan un destino no menos dramático: el sacrificio por golpes o degollamiento. Humane Society International (HSI) inició una investigación después de que se sospecha que miles de gatos y perros eran asesinados, pese a la prohibición oficial, bajo el amparo de las autoridades chinas. Una visita a la ciudad confirmó que estaban en lo cierto. Decenas de jaulas con animales a la espera de la muerte compartían el espacio con perros clavados en estacas. Los que seguían vivos apenas podían respirar en sus pequeñas prisiones, muchos de ellos fracturados por la violencia del viaje. Peter Li, enviado por HSI camuflado como un "comerciante local", encontró a cargo de los sacrificios a decenas de trabajadores armados con cuchillos. Pudo comprobar además que el gobierno recomendó a los restaurantes eliminar de sus cartas la oferta de "carne de perro", para encubrir la existencia del festival. "La masacre de perros aún continúa en Yulin a pesar de que las autoridades locales están tratando de dar la impresión de que esto se acabó", dijo Li al Daily Mail. "El gobierno de Yulin declaró que el festival no se realizará, pero esto es mera semántica y miles de perros se siguen muriendo", agregó Li. Luego relató las escenas que vio en los mataderos. "El lugar estaba lleno de sangre, con vísceras de perros y gatos por todos lados y animales recién sacrificados colgando de todos lados". China sacrifica entre 10 y 20 millones de perros al año para consumo humano Li vio además "dos jaulas de alambre llenas de gatos esperando ser sacrificados al día siguiente. Ellos sufrían las consecuencias de un viaje muy largo, sin alimentos y enfermedades. Algunos llevaban aún los collares", evidencia de que habían sido robados. Desde la plataforma Change.org, miles de personas han pedido a la gobernación que cancele el festival. "Estamos muy tristes por saber que el festival aún existe en esta sociedad moderna y civilizada. Creemos que este evento no tiene lugar en el siglo XXI. Nos oponemos enérgicamente a esta barbarie", dice en su encabezado la petición, que ya superó las 200 mil adhesiones. Comer perros en China es legal y ninguna ley protege el bienestar de los animales domésticos. Se cree que el país mata entre 10 y 20 millones de mascotas para consumo.
Frase de Abdusamatov: diciembre 2014, este invierno se verán los primeros efectos de una nueva Pequeña Edad de Hielo. En su sitio web escribe nuestro amigo el astrónomo brasileño Sand Carioca que mientras siguen apa-reciendo en las redes sociales las noticias y los rumores sobre lo que será el próximo invierno, meteo-rológicamente hablando, desde Rusia llegan noticias de que el clima en este invierno será muy extremo. Y el científico y astrofísico Habibullo Abdusamatov es quien enciende la mecha. En una entrevista reciente para la agencia de noticias rusa, el científico, conocido por sus teorías contra el calentamiento global inducido por el hombre, dice que una nueva Pequeña Edad de Hielo comenzará en breve en el hemisferio norte y que este ciclo frío recibe sus primeros efectos a partir del próximo invierno, es decir, a partir del próximo mes de diciembre. Según Abdusamatov, el enfriamiento se iniciará en el cambio de 2014 a 2015, pero que el pico de esta mini edad de hielo se producirá alrededor del 2060, según sus estudios de la alternancia de los períodos de activad magnética del sol. “Yo no puedo decir exactamente cuánto disminuirá la temperatura, pero podríamos tomar como referencia a la Pequeña Edad de Hielo, cuando el Támesis, el Sena y muchos otros ríos europeos se congelaban. Hoy, el Támesis fluye durante todo el año, pero en el futuro “estará congelado por lo menos durante un par de meses.” De acuerdo con Abdusamatov, las organizaciones gubernamentales tienen entonces que pensar en la manera de combatir los efectos de un escenario como ese; también de acuerdo con otros especialistas rusos. Especialmente en lo que dice respecto a las ciudades para las latitudes del norte. La agricultura es uno de los poderes económico que resultará severamente afectado. Podemos creer en él? La posterioridad juzgará quien estaba en lo cierto.
El post es largo pero muy interesante léanlo y déjense de boludeces de resumen nivel 5, y dejen puntos manga de forros. Cuando hablamos de Peter Freuchen como el tipo más duro del planeta (incluso más que el señor Norris), no sabíamos nada de este soldado del siglo XX. Si Freuchen se hizo su propio cuchillo de heces congeladas para sobrevivir en la nieve, Wiart decidió que no hacían falta tantos dedos en la mano para luchar. Empecemos por su carta de presentación. El señor Wiart mantuvo durante medio siglo una carrera encarnizada por aparecer en la foto histórica de todo conflicto bélico que se preciara en la Europa de finales del siglo XIX y mediados del siglo XX. El hombre no sólo luchó y mató enemigos, su cuerpo se convirtió en el espejo de su alma guerrera. Y hasta hace apenas tres años se sabía muy poco de él. Los registros militares al completo de este extraordinario soldado fueron publicados por primera vez en el año 2013 a través de la web Genes Reunited. Fue en ese momento cuando los nuevos detalles salieron a la luz, provocando una serie de revisiones en su entrada de la Wikipedia y transformándola en una de las más singulares y épicas que se recuerden. A partir de entonces el boca a boca hizo el resto. ¿La mejor entrada de la wiki? Juzguen ustedes mismos. Así da comienzo su asombrosa historia en el portal: Adrian de Wiart sirvió en la Guerra de los Boers, en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda Guerra Mundial; Le dispararon en la cara, en la cabeza, en el estómago, en el tobillo, en la pierna, en la cadera y en la oreja; Sobrevivió a dos accidentes aéreos; cavó un túnel para escapar de un campo de prisioneros y trató de arrancarse sus propios dedos cuando el médico se negó a amputárselos. Adrian de Wiart, de profesión: duro (como una roca) Bruselas, 5 de mayo de 1880. Ese día nacía el pequeño Adrian de Wiart en el seno de una familia aristocrática por parte de su padre, Leon Constant Ghislain Carton de Wiart, aunque lo cierto es que se cree que fue hijo ilegítimo del rey de los belgas, Leopoldo II de Bélgica. De lo que no hay dudas es de la ascendencia irlandesa de su madre. El joven Wiart pasó su infancia entre Bélgica y Gran Bretaña hasta los seis años de edad, momento en el que muere su madre. Entonces la familia se traslada a El Cairo, espacio donde su progenitor ejerce derecho internacional. Leon Constant era un magistrado de la corte, un tipo con buenos contactos y muy bien relacionado con los círculos cercanos al gobierno de Egipto. De hecho más tarde acabó siendo el director del Cairo Electric Railways. Un año después de llegar a El Cairo Leon se vuelve a casar. La esposa del magistrado lo convence para que el joven Wiart sea enviado de vuelta a Inglaterra para convivir con otros jóvenes en el internado The Oratory School. De allí pasa a comenzar sus estudios en el Balliol College, una de las escuelas que forman parte de la Universidad de Oxford, aunque no duraría mucho tiempo. El 11 de octubre de 1899 comenzó a escribir los renglones de su histórica figura en los conflictos bélicos. Adrian abandona los estudios tras observar la continuas tensiones entre los holandeses y los británicos en Sudáfrica: el comienzo de la Segunda Guerra Anglo-Bóer. Conocida comúnmente como las guerras de los bóeres, estamos ante dos conflictos armados que tuvieron lugar en Sudáfrica entre el Imperio Británico y los colonos de origen neerlandés. La primera abarcó desde el 16 de diciembre de 1880 hasta el 23 de marzo de 1881. La segunda, donde nuestro hombre comienza sus aventuras, ocurrió entre el 11 de octubre de 1899 y el 31 de mayo de 1902. El resultado del conflicto fue la extinción de las dos repúblicas independientes que los bóeres habían fundado a mediados del siglo XIX: el Estado Libre de Orange y la República de Transvaal. Allí, en el fragor de la batalla, un valiente soldado británico destaca sobre el resto. Se trataba de un joven que se había alistado bajo el nombre de Trooper Carton, de 25 años. Era Wiart, quién realmente contaba con 20 años y había abandonado los libros por la guerra uniéndose al ejército británico. En Sudáfrica le disparan en el estómago y en la ingle, sobrevive pero lo envían de vuelta a casa. Al llegar inválido su padre descubre el engaño, intenta convencerle de que vuelva a los estudios pero Wiart no quiere saber nada que no tenga que ver con la guerra. De hecho, le dice a su padre que le era indiferente haber luchado con británicos u holandeses, si los primeros no lo hubieran aceptado lo habría intentado en el otro bando. Leon llega a un acuerdo con su hijo. Si continuaba con los estudios le permitía quedarse en el ejército en caso de un nuevo conflicto. Adrian acepta y retoma las clases en Oxford, aunque una vez más, por muy poco tiempo. Un rebelde y joven Wiart se une a la Segunda Caballería Ligera Imperial para ser enviado de vuelta a Sudáfrica. En septiembre de 1901 pasa a ser subteniente de la Royal Dragoon Guards. Así, tras la derrota holandesa en mayo de 1904, Wiart decide que es el momento de parar y tomarse un descanso. El soldado comienza un viaje por la India para reencontrarse que duró aproximadamente 6 meses. En noviembre de ese mismo año vuelve a Sudáfrica. Y dos años después obtiene la ciudadanía británica. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial Adrian Wiart se encontraba en la Somalia Británica. Quizás esperando la llegada de un nuevo y “emocionante” conflicto, nuestro hombre cargaba las pilas luchando en una guerra de “bajo perfil” contra una milicia religiosa que quería establecer el estado de Dervish. Se trataba de un estado somalí sunita establecido a finales del siglo XX por Mohammed Abdullah Hassan (Mad Mullah para los británicos), un dirigente religioso que organizó todo un batallón de soldados somalíes a través del Cuerno de África para luego unirse a un ejército conocido como los Derviches. El 17 de noviembre el cuerpo de Wiart atacó uno de los fuertes de la milicia en los montes Shimbiris, espacio donde se encuentra el pico más alto de Somalia. El grupo del soldado atacó en la noche pero falló. Cuando estaban a pocos metros un vigilante se percató del enemigo y dispararon a los soldados británicos. El resultado: Wiart recibía dos impactos de bala en la cara; uno de ellos destrozando su ojo izquierdo dejándolo inválido de un ojo de por vida, el segundo le arrancó un pedazo de su oreja izquierda. De regreso a Inglaterra Wiart es enviado al Hospital Sir Douglas Shield para curarse de sus heridas. Los empleados del centro médico no dan crédito. Cuando Wiart les enseña las numerosas heridas de guerra el hombre esboza una amplia sonrisa mientras cuenta con detalle como consiguió cada una de las marcas. A los pocos días comienza mostrarse inquieto, la llamada de la sangre vuelve a sonar en su cabeza. De aquí saltamos a febrero de 1915. Adrian parte a Francia donde iba a participar en el frente occidental al mando de tres batallones de infantería y una brigada. El hombre, ya toda una leyenda con su parche sobre el ojo izquierdo, se encuentra en el epicentro de la denominada como la Segunda Batalla de Ypres. Un conflicto que enfrentó a las fuerzas de Francia, Reino Unido, Australia y Canadá contra el Imperio alemán. Se trata también de la primera batalla en la que se utilizó gas mortífero con fines militares. Adrian es herido hasta en siete ocasiones, y es justo en este momento de la historia donde tiene lugar una de esas situaciones peliculeras que ensalzan la figura de este tipo duro como pocos. A su llegada a la enfermería el hombre grita de dolor, su mano izquierda está destrozada por el impacto de dos balas y exige a los médicos que le amputen la mano para terminar con el sufrimiento. Los doctores le piden que se tranquilice, van a tratar de salvarle la mano. ¿es eso un palo selfie retro? Pero cuando los médicos se dan la vuelta Wiart lo tiene claro, el hombre respira hondo, abre bien la boca y se muerde los dedos de la mano izquierda con todas sus fuerzas. A su vez comienza a tirar de las extremidades de forma violenta mientras grita de dolor. El señor Adrian de Wiart estaba tratando de arrancarse los dedos de su mano con los dientes. Cuando los médicos se dan la vuelta no dan crédito a la escena. Tuvieron que pedir ayuda para sujetarle entre varios mientras intentaban anestesiar al hombre. Los doctores acabaron haciendo caso y le amputaron la mano. En cualquier caso el soldado logró salir de aquel infierno y fue condecorado el 15 de mayo de 1915 con la Orden de Servicio. Poco después conseguiría la Victoria Cross, la condecoración militar con el rango más alto en Gran Bretaña. Ocurrió en la Batalla del Somme en 1916. El conflicto pasa por ser una de las batallas más largas y sangrientas de la Primera Guerra Mundial (más de 1 millón de bajas entre ambos bandos). Las fuerzas británicas y francesas intentaron romper las líneas alemanas a lo largo de un frente de cuarenta kilómetros al norte y al sur del río Somme, en el norte de Francia. Básicamente, el principal propósito de la batalla era distraer a las tropas germanas de la batalla de Verdún. Y allí se encontraba, cómo no, el tipo al que nadie quería acercarse, el hombre sin miedo, sin ojo y sin mano, el tipo más duro de la guerra, Adrian de Wiart. Adrian ya era Teniente Coronel en el Regimiento de Gloucestershire y entre el 2 y 3 de julio de 1916 iba a tener lugar otra escena épica y exclusiva de este hombre mitad flor mitad atracción fatal para la artillería enemiga. Wiart se había llevado a un pequeño grupo de reconocimiento. El segundo día regresó sólo al campamento base. Habían matado al resto de sus compañeros pero él logró mantenerse con vida milagrosamente tras dos impactos de fuego enemigo. Uno en su cráneo y otro en un tobillo. Diríamos que una persona “normal” habría dicho basta a la guerra. Demasiadas veces tentando a la muerte. No para Wiart, quién en el fragor de la Batalla de Passchendaele (de julio a noviembre de 1917) acaba recibiendo un nuevo impacto en la cadera. Poco después, lo poco que quedaba de su oído izquierdo lo pierde en la Batalla de Arrás (de abril a mayo de 1917), y la única extremidad intacta que le quedaba, la pierna derecha, también acaba herida tras la Batalla de Cambrai (noviembre a diciembre de 1918). Su siguiente periplo, sin un ojo, una mano, medio sordo, cojo de una pierna y con dificultad para agacharme por el dolor en la cadera, sería como segundo al mando para una misión militar Británico-Polaca. En esencia su trabajo era el de negociar la paz entre los polacos y el resto durante la guerra polaco-soviética, la guerra polaco-ucraniana, la guerra polaco-lituana y los conflictos fronterizos entre checos y polacos. Casi nada. La misión de este mito de la guerra fracasó. Peor aún, el avión en el que iba se estrelló en Lituania. Y sí, sobrevivió junto a un número indeterminado de supervivientes que pasaron a ser “invitados” de sus prisiones. Poco después y tras una larga negociación es liberado. Wiart no se da por vencido y acude al mismísimo Churchill (entonces Secretario de Estado de Guerra) para ayudar a los polacos. En agosto de 1920 el hombre se encontraba de vuelta a Varsovia cuando su tren fue atacado por la caballería rusa. Una nueva batalla, casi sin quererlo, donde sale ileso sin lesiones graves. En diciembre de 1922 Wiart cuelga las botas como General Mayor. El tipo que podría contarle a sus nietos historias de la guerra hasta que estos tuvieran pelos en la barba se retira a una finca en Polonia, cerca de la frontera soviética. Allí tenía pensado pasar el resto de sus días acariciándose cada una de las heridas de guerra. Hasta que estalla la Segunda Guerra Mundial. Pero es que además el conflicto estalla en casa. La invasión conjunta germano-soviética de Polonia le obliga a dirigirse a la por entonces neutral Rumania. Ocurre que allí tampoco está a salvo, así que decide regresar a Gran Bretaña, dejar el bastón de andar por el campo y cambiarlo por un buen fúsil. El tipo más duro, la roca, el soldado invencible, vuelve al servicio activo. Lo hace como General Mayor interino en noviembre de 1939. Un año después, en 1940, Wiart dirige un ataque anglo-francés contra la ciudad noruega de Nasmos, pero la misión se aborta minutos antes de iniciarse. El día de su 60 años, el 5 de mayo de 1940, le hacen el mejor regalo que alguien le podía hacer: el hombre que perseguía a la muerte para reírse de ella recibe una nueva misión. Debía acudir a Irlanda del Norte para prepararse ante un inminente ataque alemán. Y por raro que parezca, fue en este momento de su vida cuando Wiart se da cuenta por primera vez de que quizás está demasiado viejo para tanto trote. Aún así se embarca en la misión. Y es aquí donde rompe todas las estadísticas sobre la buena suerte y la flor en el culo de un ser humano: El hombre sale ileso de un segundo accidente de avión en el mar, aunque con la mala suerte de convertirse en invitado de los italianos. En el interior del campo de prisioneros tiene lugar una de las últimas y fascinantes actuaciones de este John Rambo del pasado. Wiart consigue escaparse cavando un túnel junto a varios prisioneros… aunque lo vuelven a capturar ocho días después. Finalmente es liberado en agosto de 1943 cuando los italianos deciden pasarse al bando de los aliados. En octubre de ese mismo año Churchill decide que esta joya de la corona, el soldado legendario, debía preservarse, así que lo envía a China como representante personal del propio Churchill. Adrian llega a conocer a Mao y poco tiempo después decide, ahora sí, colgar las botas definitivamente. Tenía 66 años y era Teniente General cuando se retiró en octubre de 1947. El resto de sus días los pasó en Irlanda, lugar donde falleció el 5 de junio de 1963 a los 83 años. Así se ponía fin a una vida de película. La de un tipo capaz de sobrevivir a todas las guerras que tuvieron lugar en medio siglo, de sobrevivir a la pérdida de extremidades, de un ojo, una oreja e incluso de, no uno, sino dos accidentes aéreos. De un tipo que, cuando decidió escribir su autobiografía (atención al título), Happy Odyssey, tenía muy claro como definir su periplo bélico: Que quieren que les diga. Francamente, disfruté la guerra. resumen nivel 5 para boludos: aristocrata rico sediento de sangre, estuvo en mas guerras que rambo, le dispararon 20 veces(cabeza,oreja,ojo,estomago,piernas,tobillo),se quiso amputar una mano con su boca, chuk norris en su comparación es herni, con eso lo digo todo, léanlo que esta interesante.

El post es largo pero muy interesante léanlo y déjense de boludeces de resumen nivel 5, y dejen puntos manga de forros. Cuando hablamos de Peter Freuchen como el tipo más duro del planeta (incluso más que el señor Norris), no sabíamos nada de este soldado del siglo XX. Si Freuchen se hizo su propio cuchillo de heces congeladas para sobrevivir en la nieve, Wiart decidió que no hacían falta tantos dedos en la mano para luchar.. Empecemos por su carta de presentación. El señor Wiart mantuvo durante medio siglo una carrera encarnizada por aparecer en la foto histórica de todo conflicto bélico que se preciara en la Europa de finales del siglo XIX y mediados del siglo XX. El hombre no sólo luchó y mató enemigos, su cuerpo se convirtió en el espejo de su alma guerrera. Y hasta hace apenas tres años se sabía muy poco de él. Los registros militares al completo de este extraordinario soldado fueron publicados por primera vez en el año 2013 a través de la web Genes Reunited. Fue en ese momento cuando los nuevos detalles salieron a la luz, provocando una serie de revisiones en su entrada de la Wikipedia y transformándola en una de las más singulares y épicas que se recuerden. A partir de entonces el boca a boca hizo el resto. ¿La mejor entrada de la wiki? Juzguen ustedes mismos. Así da comienzo su asombrosa historia en el portal: Adrian de Wiart sirvió en la Guerra de los Boers, en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda Guerra Mundial; Le dispararon en la cara, en la cabeza, en el estómago, en el tobillo, en la pierna, en la cadera y en la oreja; Sobrevivió a dos accidentes aéreos; cavó un túnel para escapar de un campo de prisioneros y trató de arrancarse sus propios dedos cuando el médico se negó a amputárselos. Adrian de Wiart, de profesión: duro (como una roca) Bruselas, 5 de mayo de 1880. Ese día nacía el pequeño Adrian de Wiart en el seno de una familia aristocrática por parte de su padre, Leon Constant Ghislain Carton de Wiart, aunque lo cierto es que se cree que fue hijo ilegítimo del rey de los belgas, Leopoldo II de Bélgica. De lo que no hay dudas es de la ascendencia irlandesa de su madre. El joven Wiart pasó su infancia entre Bélgica y Gran Bretaña hasta los seis años de edad, momento en el que muere su madre. Entonces la familia se traslada a El Cairo, espacio donde su progenitor ejerce derecho internacional. Leon Constant era un magistrado de la corte, un tipo con buenos contactos y muy bien relacionado con los círculos cercanos al gobierno de Egipto. De hecho más tarde acabó siendo el director del Cairo Electric Railways. Un año después de llegar a El Cairo Leon se vuelve a casar. La esposa del magistrado lo convence para que el joven Wiart sea enviado de vuelta a Inglaterra para convivir con otros jóvenes en el internado The Oratory School. De allí pasa a comenzar sus estudios en el Balliol College, una de las escuelas que forman parte de la Universidad de Oxford, aunque no duraría mucho tiempo. El 11 de octubre de 1899 comenzó a escribir los renglones de su histórica figura en los conflictos bélicos. Adrian abandona los estudios tras observar la continuas tensiones entre los holandeses y los británicos en Sudáfrica: el comienzo de la Segunda Guerra Anglo-Bóer. Conocida comúnmente como las guerras de los bóeres, estamos ante dos conflictos armados que tuvieron lugar en Sudáfrica entre el Imperio Británico y los colonos de origen neerlandés. La primera abarcó desde el 16 de diciembre de 1880 hasta el 23 de marzo de 1881. La segunda, donde nuestro hombre comienza sus aventuras, ocurrió entre el 11 de octubre de 1899 y el 31 de mayo de 1902. El resultado del conflicto fue la extinción de las dos repúblicas independientes que los bóeres habían fundado a mediados del siglo XIX: el Estado Libre de Orange y la República de Transvaal. Allí, en el fragor de la batalla, un valiente soldado británico destaca sobre el resto. Se trataba de un joven que se había alistado bajo el nombre de Trooper Carton, de 25 años. Era Wiart, quién realmente contaba con 20 años y había abandonado los libros por la guerra uniéndose al ejército británico. En Sudáfrica le disparan en el estómago y en la ingle, sobrevive pero lo envían de vuelta a casa. Al llegar inválido su padre descubre el engaño, intenta convencerle de que vuelva a los estudios pero Wiart no quiere saber nada que no tenga que ver con la guerra. De hecho, le dice a su padre que le era indiferente haber luchado con británicos u holandeses, si los primeros no lo hubieran aceptado lo habría intentado en el otro bando. Leon llega a un acuerdo con su hijo. Si continuaba con los estudios le permitía quedarse en el ejército en caso de un nuevo conflicto. Adrian acepta y retoma las clases en Oxford, aunque una vez más, por muy poco tiempo. Un rebelde y joven Wiart se une a la Segunda Caballería Ligera Imperial para ser enviado de vuelta a Sudáfrica. En septiembre de 1901 pasa a ser subteniente de la Royal Dragoon Guards. Así, tras la derrota holandesa en mayo de 1904, Wiart decide que es el momento de parar y tomarse un descanso. El soldado comienza un viaje por la India para reencontrarse que duró aproximadamente 6 meses. En noviembre de ese mismo año vuelve a Sudáfrica. Y dos años después obtiene la ciudadanía británica. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial Adrian Wiart se encontraba en la Somalia Británica. Quizás esperando la llegada de un nuevo y “emocionante” conflicto, nuestro hombre cargaba las pilas luchando en una guerra de “bajo perfil” contra una milicia religiosa que quería establecer el estado de Dervish. Se trataba de un estado somalí sunita establecido a finales del siglo XX por Mohammed Abdullah Hassan (Mad Mullah para los británicos), un dirigente religioso que organizó todo un batallón de soldados somalíes a través del Cuerno de África para luego unirse a un ejército conocido como los Derviches. El 17 de noviembre el cuerpo de Wiart atacó uno de los fuertes de la milicia en los montes Shimbiris, espacio donde se encuentra el pico más alto de Somalia. El grupo del soldado atacó en la noche pero falló. Cuando estaban a pocos metros un vigilante se percató del enemigo y dispararon a los soldados británicos. El resultado: Wiart recibía dos impactos de bala en la cara; uno de ellos destrozando su ojo izquierdo dejándolo inválido de un ojo de por vida, el segundo le arrancó un pedazo de su oreja izquierda. De regreso a Inglaterra Wiart es enviado al Hospital Sir Douglas Shield para curarse de sus heridas. Los empleados del centro médico no dan crédito. Cuando Wiart les enseña las numerosas heridas de guerra el hombre esboza una amplia sonrisa mientras cuenta con detalle como consiguió cada una de las marcas. A los pocos días comienza mostrarse inquieto, la llamada de la sangre vuelve a sonar en su cabeza. De aquí saltamos a febrero de 1915. Adrian parte a Francia donde iba a participar en el frente occidental al mando de tres batallones de infantería y una brigada. El hombre, ya toda una leyenda con su parche sobre el ojo izquierdo, se encuentra en el epicentro de la denominada como la Segunda Batalla de Ypres. Un conflicto que enfrentó a las fuerzas de Francia, Reino Unido, Australia y Canadá contra el Imperio alemán. Se trata también de la primera batalla en la que se utilizó gas mortífero con fines militares. Adrian es herido hasta en siete ocasiones, y es justo en este momento de la historia donde tiene lugar una de esas situaciones peliculeras que ensalzan la figura de este tipo duro como pocos. A su llegada a la enfermería el hombre grita de dolor, su mano izquierda está destrozada por el impacto de dos balas y exige a los médicos que le amputen la mano para terminar con el sufrimiento. Los doctores le piden que se tranquilice, van a tratar de salvarle la mano. ¿es eso un palo selfie retro? Pero cuando los médicos se dan la vuelta Wiart lo tiene claro, el hombre respira hondo, abre bien la boca y se muerde los dedos de la mano izquierda con todas sus fuerzas. A su vez comienza a tirar de las extremidades de forma violenta mientras grita de dolor. El señor Adrian de Wiart estaba tratando de arrancarse los dedos de su mano con los dientes. Cuando los médicos se dan la vuelta no dan crédito a la escena. Tuvieron que pedir ayuda para sujetarle entre varios mientras intentaban anestesiar al hombre. Los doctores acabaron haciendo caso y le amputaron la mano. En cualquier caso el soldado logró salir de aquel infierno y fue condecorado el 15 de mayo de 1915 con la Orden de Servicio. Poco después conseguiría la Victoria Cross, la condecoración militar con el rango más alto en Gran Bretaña. Ocurrió en la Batalla del Somme en 1916. El conflicto pasa por ser una de las batallas más largas y sangrientas de la Primera Guerra Mundial (más de 1 millón de bajas entre ambos bandos). Las fuerzas británicas y francesas intentaron romper las líneas alemanas a lo largo de un frente de cuarenta kilómetros al norte y al sur del río Somme, en el norte de Francia. Básicamente, el principal propósito de la batalla era distraer a las tropas germanas de la batalla de Verdún. Y allí se encontraba, cómo no, el tipo al que nadie quería acercarse, el hombre sin miedo, sin ojo y sin mano, el tipo más duro de la guerra, Adrian de Wiart. Adrian ya era Teniente Coronel en el Regimiento de Gloucestershire y entre el 2 y 3 de julio de 1916 iba a tener lugar otra escena épica y exclusiva de este hombre mitad flor mitad atracción fatal para la artillería enemiga. Wiart se había llevado a un pequeño grupo de reconocimiento. El segundo día regresó sólo al campamento base. Habían matado al resto de sus compañeros pero él logró mantenerse con vida milagrosamente tras dos impactos de fuego enemigo. Uno en su cráneo y otro en un tobillo. Diríamos que una persona “normal” habría dicho basta a la guerra. Demasiadas veces tentando a la muerte. No para Wiart, quién en el fragor de la Batalla de Passchendaele (de julio a noviembre de 1917) acaba recibiendo un nuevo impacto en la cadera. Poco después, lo poco que quedaba de su oído izquierdo lo pierde en la Batalla de Arrás (de abril a mayo de 1917), y la única extremidad intacta que le quedaba, la pierna derecha, también acaba herida tras la Batalla de Cambrai (noviembre a diciembre de 1918). Su siguiente periplo, sin un ojo, una mano, medio sordo, cojo de una pierna y con dificultad para agacharme por el dolor en la cadera, sería como segundo al mando para una misión militar Británico-Polaca. En esencia su trabajo era el de negociar la paz entre los polacos y el resto durante la guerra polaco-soviética, la guerra polaco-ucraniana, la guerra polaco-lituana y los conflictos fronterizos entre checos y polacos. Casi nada. La misión de este mito de la guerra fracasó. Peor aún, el avión en el que iba se estrelló en Lituania. Y sí, sobrevivió junto a un número indeterminado de supervivientes que pasaron a ser “invitados” de sus prisiones. Poco después y tras una larga negociación es liberado. Wiart no se da por vencido y acude al mismísimo Churchill (entonces Secretario de Estado de Guerra) para ayudar a los polacos. En agosto de 1920 el hombre se encontraba de vuelta a Varsovia cuando su tren fue atacado por la caballería rusa. Una nueva batalla, casi sin quererlo, donde sale ileso sin lesiones graves. En diciembre de 1922 Wiart cuelga las botas como General Mayor. El tipo que podría contarle a sus nietos historias de la guerra hasta que estos tuvieran pelos en la barba se retira a una finca en Polonia, cerca de la frontera soviética. Allí tenía pensado pasar el resto de sus días acariciándose cada una de las heridas de guerra. Hasta que estalla la Segunda Guerra Mundial. Pero es que además el conflicto estalla en casa. La invasión conjunta germano-soviética de Polonia le obliga a dirigirse a la por entonces neutral Rumania. Ocurre que allí tampoco está a salvo, así que decide regresar a Gran Bretaña, dejar el bastón de andar por el campo y cambiarlo por un buen fúsil. El tipo más duro, la roca, el soldado invencible, vuelve al servicio activo. Lo hace como General Mayor interino en noviembre de 1939. Un año después, en 1940, Wiart dirige un ataque anglo-francés contra la ciudad noruega de Nasmos, pero la misión se aborta minutos antes de iniciarse. El día de su 60 años, el 5 de mayo de 1940, le hacen el mejor regalo que alguien le podía hacer: el hombre que perseguía a la muerte para reírse de ella recibe una nueva misión. Debía acudir a Irlanda del Norte para prepararse ante un inminente ataque alemán. Y por raro que parezca, fue en este momento de su vida cuando Wiart se da cuenta por primera vez de que quizás está demasiado viejo para tanto trote. Aún así se embarca en la misión. Y es aquí donde rompe todas las estadísticas sobre la buena suerte y la flor en el culo de un ser humano: El hombre sale ileso de un segundo accidente de avión en el mar, aunque con la mala suerte de convertirse en invitado de los italianos. En el interior del campo de prisioneros tiene lugar una de las últimas y fascinantes actuaciones de este John Rambo del pasado. Wiart consigue escaparse cavando un túnel junto a varios prisioneros… aunque lo vuelven a capturar ocho días después. Finalmente es liberado en agosto de 1943 cuando los italianos deciden pasarse al bando de los aliados. En octubre de ese mismo año Churchill decide que esta joya de la corona, el soldado legendario, debía preservarse, así que lo envía a China como representante personal del propio Churchill. Adrian llega a conocer a Mao y poco tiempo después decide, ahora sí, colgar las botas definitivamente. Tenía 66 años y era Teniente General cuando se retiró en octubre de 1947. El resto de sus días los pasó en Irlanda, lugar donde falleció el 5 de junio de 1963 a los 83 años. Así se ponía fin a una vida de película. La de un tipo capaz de sobrevivir a todas las guerras que tuvieron lugar en medio siglo, de sobrevivir a la pérdida de extremidades, de un ojo, una oreja e incluso de, no uno, sino dos accidentes aéreos. De un tipo que, cuando decidió escribir su autobiografía (atención al título), Happy Odyssey, tenía muy claro como definir su periplo bélico: Que quieren que les diga. Francamente, disfruté la guerra. resumen nivel 5 para boludos: aristocrata rico sediento de sangre, estuvo en mas guerras que rambo, le dispararon 20 veces(cabeza,oreja,ojo,estomago,piernas,tobillo),se quiso amputar una mano con su boca, chuk norris en su comparación es herni, con eso lo digo todo, léanlo que esta interesante.
Un sorprendente fósil permite ver cómo era el amor en el Cretácico Hay amores que duran toda la vida, pero de verdad, sin desfallecer. Hace 99 millones de años, una pareja de segadores, unos arácnidos bastante comunes, iban a entretenerse para perpetuar la especie cuando, por causas del destino, quedaron atrapados en ámbar. El fósil permite ver a estas criaturas en acción con sorprendente detalle, hasta el punto de que el macho tiene su pene totalmente extendido, en un raro ejemplo de cópula del Cretácico. Los machos de los segadores tienen un pene retráctil que pasa la mayor parte del tiempo escondido en el interior de su cuerpo. Esto supone un problema para los científicos, ya que los órganos genitales les permiten diferenciar entre las especies. Por este motivo, el fósil es una oportunidad única para que los investigadores echen un vistazo sin censura. El estudio, del que se hace eco la web de la revista Science, ha sido publicado por Naturwissenschaften. Sus autores describen el fósil y lo colocan en una nueva familia extinta de segadores, conclusión a la que han llegado en parte por ese pene inusual, que luce una punta en forma de espátula. Además de un órgano destacable, el arácnido también tiene los ojos muy grandes. Casualidades de la naturaleza.

El mundo de la ciencia, la literatura y el entretenimiento han dado pie a decenas de dimensiones teóricas sobre el espacio y el tiempo que, con menor o mayor acierto, son capaces de volarnos el cráneo, como veremos a continuación. Hiperespacio El Hiperespacio es una corriente de la ciencia ficción que se basa en la teoría del aprovechamiento de la energía procedente de otras dimensiones. En este caso, se crearía una especie de cortocircuito dimensional para viajar más rápido que la velocidad de luz, pudiendo cubrir distancias extremadamente largas en un tiempo relativamente corto. Lo sorprendente es que la idea del hiperespacio es mucho más antigua que su uso en Star Wars. Ya Johannes Kepler en su libro Somnium postuló sobre esta dimensión en 1634. Agujeros negros de 5 dimensiones Un grupo de físicos teóricos postuló en 2002 la idea de agujeros negros en forma de anillo, que ocasionalmente desarrollan una serie de bultos capaces de crear nuevos agujeros negros. Este proceso podría crear una singularidad capaz de colapsar la misma teoría de la relatividad de Einstein, pues podrían existir en 5 dimensiones. Universos de bolsillo El físico teórico Alan Guth del Instituto Tecnológico de Massachusetts es el creador de la teoría de la inflación cósmica, que se basa en una constante expansión del universo capaz de crear porciones de realidad donde todo lo que pueda pasar, pasará eternamente, y esos son los universos de bolsillo. Según Guth, nosotros vivimos en un universo de bolsillo, mientras que otros miles de estos fenómenos nos rodean en número infinito. Debido a esto el área y las leyes y constantes de la naturaleza permanecen uniformes en nuestro universo. Sin embargo, si accediésemos a otro u otros universos de bolsillo, todo esto comenzaría a cambiar hacia otras leyes, constantes y restricciones dimensionales diferentes. La teoría de las 10 dimensiones Finalizamos nuestro recorrido por las dimensiones del espacio y el tiempo más extrañas recordando la teoría de las 10 dimensiones. Nosotros conocemos 3, que son longitud, profundidad y anchura. Sin embargo, la cuarta sería el tiempo, fenómeno que comienza a ser aceptado. ¿Cuáles son las otras seis? Esta teoría estima que todas las dimensiones nos afectan aunque no las percibamos: La quinta existiría a lo largo de nuestro propio mundo, pero no notamos las medidas de sus diferencias. La sexta sería un plano sobre el que existirían posibles universos y universos de bolsillo que comenzaron como el nuestro. La séptima está hecha de mundos que comenzaron de una forma diferente al nuestro. La octava es una dimensión de infinitas historias para los diversos mundos de la séptima dimensión. La novena dimensión se compone de mundos con leyes físicas diferentes a la nuestra. La décima dimensión contiene todo cuanto podamos imaginar y mucho más. De hecho, no somos capaces ni de comprenderla.
tal cual linces veamos si podes resolver este problema matemático que me encontré en facebook. se aceptan puntos por esta mierda.