alfremas
Usuario (Argentina)
Hoy vimos la marcha multitudinaria con la consigna NI UNA MENOS que comparto plenamente. Y quizás no sea el momento de plantear lo que a continuación expreso, pero algún día debemos empezar si queremos revertir lo que nos está pasando y bien ese día podría ser hoy y ahora. La violencia no es un problema de género. Es un problema cultural, que se mama desde la infancia. Hay hombres y mujeres violentas. El problema no es el género, es la VIOLENCIA. La violencia de matarse por un equipo de futbol, la violencia de los videojuegos para chicos que consisten en disparar y matar a otros, la violencia del deporte entre los propios profesionales que se traslada a la tribuna,... la violencia contra la mujer, contra los niños, la violencia contra los abuelos abandonados a su suerte y también es la violencia contra hombres física o moral. Y las madres divorciadas saben a que me refiero. Es cierto que se lee en los diarios con mucha asiduidad que los esposos, novios o amantes ejercen violencia contra sus parejas, pero también es cierto que muchísimos chicos ingresan a los hospitales alcoholizados, drogados, quemados por cigarrillos, diría mas bien torturados, con huesos rotos, asfixiados, muertos o casi muertos, enterrados en los fondos o tirados a la basura porque les molestaba el llanto o vaya a saberse la causa, reducidos a la esclavitud o entregados a la prostitución y esos hechos los cometen los hombres y las mujeres… y siempre directa o indirectamente, por acción u omisión, detrás de ellos hay una madre o un padre involucrados. La violencia está instalada entre nosotros y como viene la mano, llegó para quedarse. Como dije, la violencia no es un problema de género, es cultural y si queremos erradicarla o al menos minimizarla, será necesario mucho esfuerzo de parte de todos, inculcando en nuestros hijos la cultura del trabajo, del estudio, de la disciplina, del respeto, del amor al prójimo, del respeto por las leyes y las normas, de la puntualidad, del aseo, del cuidado de la salud física y espiritual, de la aceptación del otro tal como es, de la responsabilidad, del responsable ejercicio de nuestros derechos, del cumplimiento de nuestras obligaciones, del respeto por la vida en todas sus formas y de todas las virtudes humanas que nos hacen diferentes del resto de los seres que pueblan nuestro planeta. Digamos NO a todo tipo de violencia sin distinción de géneros.