alucin
Usuario (Nicaragua)
A veces estamos trabajando con nuestra PC y de pronto se va la luz, o queremos reiniciar la PC y como tarda un poco en hacer el proceso… decidimos que es mejor reiniciarla manualmente, este fue mi caso, si te ha pasado esto te será útil. Mi computadora como se iba apagando lentamente…, mientras estaba en el proceso la reinicie manualmente . Cuando se suponía que debía reiniciar no lo hizo, solo me mando el siguiente mensaje: ERROR EN EL SISTEMA , de manera que cuando se producen estas acciones que de manera desesperada queremos reiniciar la PC, lo que provocamos es que los sistemas de arranques de la pc se dañen. Ok, si esto te ha pasado , o en un futuro te pasa aquí dejo los pasos a seguir para recuperar el inicio de nuestro disco duro y el encendido correcto de todo el sistema y así, no tener que formatear el disco duro y lo peor, perder la información que tengas ahí almacenada. Paso 1: introducir en la unidad de cd-rom el disco de instalación Windows xp SP2. (el disco tiene que ser SP2 y no SP1). Paso 2: iniciamos acciones como si fuéramos a instalar de nuevo todo el sistema, presionando así F8 o F9, aunque en algunas computadoras se inicia desde el disco con F10. Paso 3: escogemos la acción 2 donde nos dice: pulsar R para recuperar una instalación de Windows ya existente. Paso 4: en este paso cuatro, si el daño fue mayúsculo, en tu pantalla que dará reflejado el símbolo de la unidad de esta manera: C:/ y no pasara de ahí, si este fuera el caso tienes que escribir en letras mayúsculas (HELP), y a continuación te saldrán todos los comandos de los que te puedes auxiliar, en este caso es evidente que los sistema de arranques son el problema, por lo tanto tomamos el comando fixboot y lo escribimos en letras mayúsculas. Inmediatamente que lo escribamos (FIXBOOT), damos enter Y aparecerá este mensaje: La partición destino es C: ¿ Está seguro que desea escribir un nuevo sector de inicio en la partición C A continuación pulsamos S, y damos enter. Y aparecerán este otro mensaje: FIXBOOT está comprobando el tipo de sistema de archivos. La partición del sistema de archivos es NTFS. FIXBOOT esta escribiendo un nuevo sector de arranque. Se ha escrito correctamente el nuevo sector de inicio. Al final de esta operación que dilata entre 3 y 5 segundos, y aparece un mensaje que dirá que el sistema de arranque fue restaurado, luego se nos pedirá dar enter, e inmediatamente sacamos el disco de la unidad de CD-ROM para que se reinicie nuestro sistema. Al final recuperaras el ánimo , todos tus sentidos entraran en calma al ver como tu sistema arranca de la forma que a todos nos gusta.
Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, 18 de enero de 1867 - León, 6 de febrero de 1916), fue un poeta nicaragüense, iniciador y máximo representante del Modernismo literario en lengua española. Es posiblemente el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado príncipe de las letras castellanas. Hola amigos taringueros y personas que nos visitan de todas partes del mundo. Es grato para mí presentarles esta lectura que mi papá me compartió para leerla . Se publico en El Nuevo Diario periódico de Nicaragua, el día Jueves 8 de enero del 2009. Es sobre nuestro poeta Rubén Darío,nicaragüense, iniciador y máximo representante del Modernismo literario en lengua española. Rubén Darío y el ocultismo Por Douglas Salamanca Una de las facetas menos conocidas de Rubén Darío es la que concierne a sus relaciones con el ocultismo, el espiritismo y el esoterismo. El inmortal panida sintió, sobre todo en el último quinquenio de su vida, una irresistible atracción por los misterios del más allá, y así se trasluce en sus escritos. Debe recordarse que, desde su más tierna infancia, a Darío le fue inculcado, de una manera incluso contraproducente, un temor a lo sobrenatural. Esto se daba, principalmente, a través de los relatos terroríficos sobre espantos y desaparecidos que le referían, noche a noche, los domésticos que trabajan en su casa. Dicha casa no era otra que la de la famosa tía Bernarda, la cual aún se conserva y aloja actualmente el Museo-Archivo “Rubén Darío”, en la ciudad de León. Esos temores infantiles, que inspiraban en el niño terribles pesadillas, lo acompañaron también durante su vida adulta. Y se cita el caso de una tertulia en que el bardo, tras haber estado departiendo con varios amigos sobre escabrosos temas de ultratumba, se negó a regresar solo a su casa, y hubo que asignarle a un joven contertulio para que lo acompañara. En el capítulo décimo de su libro Viaje a Nicaragua (1909), habla el poeta sobre el clima de los misterios y consejas pueblerinas que poblaron sus mocedades en la colonial ciudad de León. El mismo Darío, sabiéndose una persona culta y un intelectual respetado, se sentía culpable de su credulidad, y afirma: "Bien sé que habrá muchos que crean que pierdo mi tiempo en nonadas y cuentos de viejas, pero...". Y a continuación se sumerge, sin ningún rubor, en una descripción de sus lecturas más fantasmagóricas y espantables. Es así como refiere, con gran lujo de detalle, el contenido del libro Recolección de disertaciones sobre las apariciones, visiones y sueños, de Dufresnoy. En dicha obra se presenta un nutrido inventario de casos espeluznantes, incluyendo el de una muchacha que, supuestamente, fue estrangulada por el diablo, por usar un vestido demasiado provocativo. Luego se menciona el caso de "cierta monja que salió del claustro y se entregó a una vida disoluta. Pero luego se arrepintió y aunque hizo penitencia, le quedó mucho todavía que saldar con Dios en esta vida". Y agrega Darío en su recuento: "La divina providencia, llena de bondad, siempre llena de indulgencia por los hombres, le dio lugar de cumplir su penitencia después de muerta; y su espíritu se juntó a una joven religiosa de este convento". Amigo de Papus Desde su primer artículo sobre esta escabrosa temática ultraterrena, titulado La Esfinge, se reflejó la admiración de Darío por el doctor Gérard Encausse, mejor conocido como Papus. Esta afición se desarrolló a lo largo de sus conversaciones esotéricas con Leopoldo Lugones y otros. Fue Darío precisamente quien le presentó a Papus, a través de una carta, al autor del Lunario Sentimental. Darío define al ocultismo, o "ciencia oculta", como "la filosofía por excelencia y la madre de todas las ciencias". Asimismo, divide a los ocultistas en tres bandos o escuelas: 1) Los seguidores de Madame Blavatsky y su sociedad teosófica. 2) El grupo de Joseph Paladin, al que describe como literato genial, pero carente de seguidores. 3) El bando de Papus, para el que reserva todos sus elogios. Darío los llama "una pléyade de buscadores", que conforman un grupo independiente de estudios esotéricos, y dotados de un jefe inteligente. También el conocido autor belga Maurice Maeterlinck definió favorablemente a Papus como "un gran erudito, profundo conocedor de la literatura kabalística greco-egipcia y de todo el hermetismo medieval". Afición por lo oculto El artículo La boca de sombra, publicado en La Nación, de Buenos Aires, el 15 de octubre de 1915, marca el comienzo de la atención obsesiva de Darío por el tema de las aspiraciones y las manifestaciones del más allá. El reino de lo misterioso incluía para él, tema tan abultado como ocultismo, espiritismo, teosofía, adivinación, metempsicosis, telepatía, magia, corporizaciones, etc. El coloquio de los Centauros es, de acuerdo con algunos críticos, el poema dariano con un sabor más decididamente esotérico. El poeta se vio, durante gran parte de su existencia, acosado por las pesadillas, y las caracterizaba por "la angustia ante la proximidad del misterio que se asocia a una intuición de la muerte". Darío pertenecía a un sector de católicos que se esforzaba en alcanzar un acuerdo con los espiritistas, y así lo reflejan sus escritos recogidos bajo el título de Siempre el Misterio. Pero esa conciliación se hacía cada vez más difícil, por la condena del Santo Oficio. Fue en abril de 1917, un año después de la muerte del panida, cuando la Iglesia emitió un dictamen prohibiendo la participación de los católicos en las prácticas espiritistas. De acuerdo al crítico Ángel Rama, Darío fue, durante toda su vida, un "poseído", que interpretó siempre sus sueños dentro de los lineamientos de la tradición clásica, es decir, como manifestaciones del más allá. Por esta misma razón, él los vinculó a las ciencias ocultas, buscando iluminaciones a través de los diversos mistagogos de la "belle époque", quienes no hicieron sino confundir y angustiar más su espíritu, ya de por sí bastante agobiado por el peso de lo sobrenatural. Contacto con el más allá Darío cuenta dos episodios relacionados con su vivencia de lo misterioso. Uno de ellos aconteció en Guatemala, en 1891, donde trabajaba como editor del diario El Correo de la Tarde. Referido brevemente, el caso es éste: estando el poeta una noche en su casa, en compañía de su esposa, escuchó unos fuertes golpes en la mesa del comedor, luego pisadas y finalmente "tres fuertes aldabonazos" en la puerta de la calle. Un sereno, que vigilaba el sector, confirmó haber oído los ruidos, pero no se pudo encontrar al autor de los mismos. "Apunté la fecha y la hora", dice Darío. Y refiere que días después, a través de un diario, supo la muerte en el istmo del costarricense Jorge Castro Fernández, "acaecida la misma noche del fenómeno metapsíquico de mi casa". Era éste un íntimo amigo suyo, y se había dado afanosamente al estudio de las ciencias ocultas. "Una vez díjome que aquel de los dos que se desencarnase primero, se comprometiese a dar una señal de supervivencia al que quedase. Yo, siempre muy preocupado con el problema de lo desconocido, le manifesté que no era de mi agrado semejante trato, pero él insistió”. Y termina Rubén su recuento diciendo: “Yo no me había vuelto a acordar de tal conversación, hasta que me aconteció lo que aquí dejo narrado".