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arsenero6

Usuario (Uruguay)

Primer post: 8 sept 2012
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La Muñeca Enterrada
La Muñeca Enterrada
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/9/2012

En algunas creencias del vudú el uso de muñecos que simbolizan personas es habitual, estos “fetiches” pueden tanto usarse para hacer daño como para controlar a sus víctimas. En sí el muñeco es la representación de una persona y sufre y padece todos sus males y por contrapartida todo daño o mal hecho al muñeco lo sufre la persona ligada. EstDos amigos encuentran enterrada en el bosque una extraña muñeca tuerta que parece haberse convertida en la casa de cientos de gusanos y bichos. Un escalofrío les recorrerá la espalda al desenterrarla, nunca debieron haberlo hecho… Pedro era casi como un hermano para Juan ya que ambos se conocían desde hace algunos años y eran inseparables. Los dos iban al mismo instituto, estaban en la misma clase y, casi siempre que organizaban trabajos en grupo se juntaban. Un día la maestra de Ciencias Naturales mandó una tarea bastante rara aunque ciertamente entretenida: los alumnos debían traer muestras de distintos tipos de tierra según el nivel de profundidad, guardando en bolsitas un puñado de tierra cada cinco centímetros que horadaran en ella. Como de costumbre, Juan y Pedro se juntaron para trabajar, aunque en realidad aquello de “trabajar” era un pretexto, una excusa perfecta para que ambos consigan el permiso de sus padres para ir al bosque de las afueras de la ciudad. Una vez allí decidieron que no deberían adentrarse demasiado ya que correrían el peligro de perderse, no sería la primera vez que algún excursionista poco experimentado se desorientaba en él (en algunos casos con funestos resultados). Marcaron con una tiza todos los árboles por los que pasaban para no confundir el camino de vuelta y empezaron a adentrarse un poco más de lo pactado en las profundidades de la imponente masa de árboles. Llegado a un punto un extraño claro les llamó la atención. – Este sitio es perfecto para escavar, aquí seguro que no nos molestan las raíces de los árboles y además esas piedras parecen “cómodas” y podemos sentarnos a comer un bocadillo- dijo Juan. – El bocadillo me lo comeré yo mientras escavas, porque desde luego yo no me pienso ensuciar la camiseta nueva” – bromeó Pedro poniendo voz de niña consentida. – Hagamos una cosa, nos comemos el bocadillo ahora y con el estómago lleno nos lo jugamos a cara o cruz” – dijo Juan que tenía hambre desde hacía casi una hora. Tras quince o veinte minutos de risas y bromas, acabaron su almuerzo y Juan sacó una moneda. – El que pierda empieza, estamos cinco minutos cada uno y continúa el otro. Que por la “bruja de ciencias” no me pienso partir la espalda. Tampoco vamos a enterrar a nadie, así que 50 centímetros de profundidad como mucho. – Vale, prepárate a perder – dijo Pedro mientras sacaba de su mochila las herramientas de jardinería que le había pedido prestadas a su padre. Juan perdió el lanzamiento y un poco desganado empezó a buscar por todas partes para elegir donde comenzar a cavar. Vio de pronto un montón de hongos rojos con puntos blancos, todos creciendo juntos en el mismo lugar. Aquello suscitó en él un entusiasmo infantil que le hizo correr a cavar en el lugar como si las setas le indicasen con su presencia la posibilidad de encontrar algo extraño bajo tierra. – Le voy a guardar unas pocas setas a la bruja, con un poco de suerte serán venenosas jajaja – dijo mientras metía en una de las pequeñas bolsas una muestra de tierra de la superficie. Al tocar la tierra con sus manos sintió un escalofrío por todo el cuerpo, de pronto comenzó a tener miedo y se levantó de golpe. – ¡Tengo frío, aquí hace más frío que en todo el bosque! – le gritó a Pedro. – ¡Jajaja!, ay sí, ay sí, estás encima de un lugar maldito o hay un fantasma justo donde estás cavando – le dijo Pedro ridiculizando a su amigo. Juan por hacerse el valiente siguió cavando y juntando la tierra en bolsitas diferentes cada cinco centímetros de profundidad. Entretanto, Pedro exploraba el paisaje y jugaba al fútbol con una piedra. – ¡Mira! – gritó Juan cuando llevaba unos minutos cavando. Pedro fue corriendo a ver lo que Juan le mostraba con tanta exaltación, una muñeca pelirroja de unos treinta centímetros. Al mirarla sintió que un escalofrío le recorría la médula y que el asco se anudaba en su cuello como una larga escolopendra llena de punzantes y grotescas patas. – ¡Aaaaaggh suelta eso! – exclamó Pedro con una mezcla de terror y asco mientras se apartaba de aquella repulsiva muñeca tuerta que Juan sostenía en su mano. Juan que parecía confundido miró de nuevo a la muñeca y la soltó horrorizado al ver lo mismo que Pedro: gusanos, enormes gusanos blancos. Se contorsionaban dentro de la cabeza de goma de la muñeca, se agitaban como poseídos y comenzaron a sacar sus pequeñas cabezas por la cavidad en que alguna vez estuvo el ojo faltante de esa muñeca pelirroja cubierta por una ropa que misteriosamente conservaba su blancura casi intacta… – Pero si cuando la desenterré estaba bien, era preciosa y parecía sonreírme. El único ojo que le quedaba a la muñeca era inquietante: grande pero con la parte blanca pintada de negro y con un iris pequeño e intensamente rojo en el cual había una diminuta y demoníaca pupila. ¿Qué clase de enfermo mental habría escondido una muñeca tuerta bajo tierra? ¿Por qué los gusanos se aglomeraban en la cabeza de la muñeca? ¿Sería verdad lo del frío que mencionó Juan? Ambos chicos, realmente asustados, salieron corriendo del lugar, sintiendo como la mirada del único ojo de esa muñeca se les clavaba en la espalda. Únicamente pararon un par de veces, veces en las que Juan se detuvo a vomitar, cosa normal si pensamos que tuvo en sus manos cientos de gusanos sin darse cuenta. Pero al llegar a casa a Juan parecía que no le abandonaban las nauseas, seguía vomitando y su cara tornó a un tono amarillento pálido. Los dos amigos pensaron que se recuperaría en una par de horas, pero no fue así, con el paso de los días cada vez estaba más delgado, pálido y débil. Tenía el aspecto de uno de esos enfermos terminales que llevan años luchando contra la muerte en una habitación de hospital y los médicos no acertaban a diagnosticar una causa para su enfermedad. Una semana después de desenterrar la muñeca Juan murió. Desconsolado por la muerte de su amigo, Pedro empezó a relacionarse cada vez menos con los demás y a pasar los recreos en la biblioteca del colegio, en su casa devoraba libros ávidamente y los fines de semana visitaba librerías. Los libros eran sus nuevos amigos, y su refugio. Buscaba explicaciones médicas y poder entender que le pasó a su amigo, pero los síntomas que sufrió Juan eran tantos que parecía que había contraído varias enfermedades mortales simultáneamente. Un día, en una extraña librería, Pedro encontró dentro de la sección de Esoterismo un libro sobre ritos y leyendas. Era un libro viejo y usado, un libro de esos que ya casi no se encuentran y que tienen extraños dibujos entre sus páginas cubiertas de polvo. Allí decía lo siguiente junto al dibujo de una muñeca igual (excepto por que no estaba tuerta) a la que encontró su amigo: ‹‹El que tenga un mal incurable, que entierre una muñeca igual a ésta mientras entona esta invocación. Su enfermedad quedará atrapada en la muñeca. Pero el primero que la encontrase recibirá la enfermedad y morirá salvo que realice este mismo ritual›› Todo estaba claro: los gusanos, los hongos, el frío, todos eran indicios de que la muñeca que encontraron en el bosque era una muñeca maldita. Una muñeca en la que por medio de algún pacto o brujería alguien había desatado una maldición que condenaría a enfermar a aquel que la encontrara mientras él curaba su cuerpo y sentenciaba su alma. En algunas creencias del vudú el uso de muñecos que simbolizan personas es habitual, estos “fetiches” pueden tanto usarse para hacer daño como para controlar a sus víctimas. En sí el muñeco es la representación de una persona y sufre y padece todos sus males y por contrapartida todo daño o mal hecho al muñeco lo sufre la persona ligada. Esta leyenda probablemente naciera como la adaptación de estas prácticas de magia negra.a leyenda probablemente naciera como la adaptación de estas prácticas de magia negra.

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El asiento de atrás
El asiento de atrás
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/8/2012

Julián acababa de terminar su turno de noche, únicamente debía dejar el autobús en la cochera antes de regresar a casa, un trayecto de unos 25 minutos (saliendo de la ciudad) que siempre se le hacían eternos. Mientras transportaba pasajeros su trabajo era entretenido, siempre podía escuchar las conversaciones de los demás o entretenerse mirando la minifalda de alguna jovencita por el espejo retrovisor; pero, con el autobús completamente vacío, los minutos se volvían horas. Además estaba especialmente cansado, ya que la noche anterior apenas había dormido cuatro horas. Mientras conducía, el sueño le iba venciendo y sin querer pegaba algún pequeño cabezazo. Se durmió apenas unas décimas de segundo, tiempo suficiente para perder el control del autobús y pegarse el susto de su vida al encontrarse en mitad de la calzada a una chica que asustada trataba de esquivar el pesado vehículo. Todo fue en vano: la velocidad a la que iba el vehículo, unida al estado de aletargamiento del conductor, provocaron que, incluso pisando el freno hasta su tope, el autobús arrollara a la joven. El sonido de las ruedas destrozando los huesos de su delicado cuerpo mientras el trasporte saltaba como si acabara de pasar un obstáculo, estremeció a Julián y lo dejó helado. Estaba bloqueado, sin duda había sido su culpa, la chica estaba muerta, de eso no había duda. Mirando por el espejo una vez detenido el autobús, se podía ver como el cuerpo boca abajo estaba destrozado. No había nadie cerca que hubiese visto el accidente y miles de ideas se agolparon en su cabeza. Se imaginó en la cárcel y sin nadie que pudiera llevar el pan a la mesa de sus dos hijos. En el mejor de los casos perdería su trabajo ya que había excedido las horas legales en que podía conducir un trasporte. Seguro que su jefe, cuando se iniciara una investigación, le echaría a la calle antes de buscarse problemas él mismo. Asustado y aún confuso pegó un acelerón comprobando que no hubiera nadie cerca que pudiera identificarle, escapó de allí sin tan siquiera bajarse del autobús y en su huída no respetaba señales de tráfico ni los límites de velocidad. Una fuerte culpa le oprimía el pecho y como por instinto miró por el espejo interior del vehículo, no había nadie en los asientos pero sentía como dos ojos le punzaban en la nuca, como si alguien le mirara fijamente. Entonces la vio… En el último asiento había una chica sentada que no dejaba de mirarle, giró su cuerpo para revisar la parte de atrás sin usar el espejo, pero no había nadie. Temblando y con el cuerpo casi agarrotado por el miedo, regresó su mirada a la carretera, pero casi involuntariamente volvió a mirar por el espejo. La chica se levantó y comenzó a avanzar hacia él, de nuevo se giró y no pudo ver a nadie. Un nuevo escalofrío le recorrió la espalda, estaba tan asustado que quería bajarse del autobús y salir corriendo pero incluso para eso era demasiado cobarde. Julián se giraba una y otra vez a mirar la parte trasera del autobús, no había nadie, pero él sabía que estaba ahí, podía sentir su mirada clavándose en él. No se atrevía a mirar ese espejo que parecía tener algún extraño vínculo con el mundo de los muertos. Pero como la polilla que se acerca demasiado a la llama y acaba quemándose por no poder controlar sus instintos, Julián miró una vez más por el espejo. La chica no se había movido desde la última vez, estaba en el mismo lugar, como congelada, pero al regresar la mirada de Julián al espejo fue como si se reactivara, avanzó inexorablemente hasta el asiento del piloto ―mientras Julián, paralizado, no podía apartar la mirada de la joven que se le acercaba―, extendió su mano y agarró el hombro del conductor. Julián sintió como el frío más intenso que jamás pudo imaginar le quemaba el hombro, justo una fracción de segundo después una fuerte luz le alertó de que debía mirar de nuevo hacia la carretera: allí, un camión que circulaba por su carril le avisaba con sus luces de que estaban a punto de colisionar. Julián giró bruscamente el volante y el autobús perdió el control precipitándose por una ladera, el viaje terminó tan bruscamente como comenzó al impactar de frente contra un enorme árbol que igualmente se doblegó ante varias toneladas de acero. Julián despertó un día después en el hospital, la mirada incriminatoria de una enfermera le alertó de que algo iba mal, deseaba que todo fuera tan sólo un sueño, o mejor dicho una pesadilla. Pero una pareja de policías que habían estado esperando en la puerta de su habitación apareció tras que la enfermera les comunicó que él había recobrado la consciencia. Buenas tardes, señor, estamos aquí porque existen indicios de que el autobús que usted conducía atropelló a una joven la noche del viernes, se han encontrado restos de sangre que coinciden con los de la víctima y un fuerte impacto en su carrocería. ¿Reconoce usted a la chica de esta foto? Julián palideció al instante al reconocer al fantasma que vio en el espejo e inmediatamente sintió de nuevo un frío desgarrador en el hombro: la chica aún seguía con él, esperando que cometiera el error de mirar de nuevo a un espejo. La quemadura con la marca de sus dedos en su hombro estaría ahí siempre para recordárselo...

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Los Gatos Bonsái
Los Gatos Bonsái
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

Los gatos bonsái forman ya parte de la cultura popular y la historia de internet. Pequeños mininos torturados y condenados a vivir dentro de recipientes de cristal mientras sus huesecitos se deformaban para tomar la forma del envase… En el año 2001 comenzaron a circular rumores, a través de cadenas y mensajes en foros virtuales, sobre una página web en la que se torturaban animales que se comercializaban posteriormente: eran los Gatos Bonsái, unos pequeños mininos, encerrados en botellas, con los cuerpos deformados y adaptados a la forma del recipiente. Un “tierno” adorno, que podías comprar por pedido, o hacer por tu propia cuenta siguiendo las instrucciones de la página. Según explicaban el procedimiento para obtener un gato-bonsái era éste: Primero debes conseguir un gato recién nacido y un recipiente de vidrio, cuya forma habrás de elegir en función de la morfología que deseas para tu futuro bonsái peludo. Después debes introducirle dos sondas al gatito: una para alimentarlo y otra para que por allí pueda hacer sus necesidades. A la tapa del recipiente, deberás hacerle agujeros para que el animal respire. Tras eso, metes al animal y lo alimentas, cuidando siempre que la comida contenga: 1) determinados químicos (el autor de la web nunca especificó cuáles eran) que sirven para que poco a poco los huesos del gato se ablanden, ya que de lo contrario no podrá deformarse tomando la forma del recipiente, y 2) otros químicos que sirven para que no se pudra cuando muera. Cumpliendo lo anterior, esperarás a que el felino muera, y una vez que esto ocurra, podrás venderlo o quedártelo… El sitio web en que surgió el asunto era www.bonsaikitten.com. Cuentan que la web tenía todo el aspecto de una “página seria”, e incluso le podías mandar mensajes al Dr. Wong Chang, supuesto admin de la web y creador de la cruel técnica para fabricar gatos-bonsái. Investigaciones posteriores, surgidas a raíz de las denuncias, mostraron que el sitio era una farsa y que el “Dr. Wang Chang” no era sino el pseudónimo adoptado por un “bromista”, un estudiante del prestigioso MIT (Massachussets Institute of Technology). Fue también por las denuncias que la página, inicialmente hospedada en un servidor del MIT, tuvo que mudarse al famoso servidor de rotten.com, pero finalmente las presiones hicieron que rotten.com eliminara también toda referencia a los gatos-bonsái, y entonces ésta desapareció para siempre. Aunque se sabe que hay páginas imitadoras, siempre en peligro de desaparecer por las quejas de quienes no soportan el humor negro anti-felino… La historia del escándalo y la posible verdad Todo comenzó cuando activistas protectores de los derechos de los animales descubrieron la web. Antes ya el Dr. Wang había recibido unos cuantos mensajes de quejas e insultos, pero entonces las cosas se complicaron porque los activistas, tras mandarle enardecidas quejas sin obtener respuesta, iniciaron una cadena de correos para sabotear la venta de los pobres gatitos… He aquí el supuesto mensaje original: Este no es un mail agradable, y me gustaría que tampoco fuera cierto, no lo sé pero por las dudas los invito a firmar en contra de esta atrocidad. Tal vez ustedes no aman a los gatos tanto como yo, pero a cualquiera que sienta amor, compasión o respeto por cualquier forma de vida le va a interesar ayudar a que un animal tenga una forma de vida digna, es por eso que les envío este mail, porque hay un japonés loco en Nueva York que vende “gatos bonsái” suena lindo no? pues es horrible!!!!!!! El tipo mete gatos bebes en botellas de vidrio les mete una sonda que tiene una salida fuera de la botella para deshacerse de la orina y materia fecal, para que los gatos tomen la forma de la botella se les alimenta con químicos para ablandarles los huesos, ahí los mantienen por el tiempo que logra el gato sobrevivir a esta tortura, no puede moverse, ni caminar, ni limpiarse, es realmente una crueldad pero es algo que se esta poniendo muy de moda en N.Y. porque es una “mascota adorno” Si quieren más información entren a: www.bonsaikitten.com http://www.bonsaikitten.com/gray.html Yo lo que busco es recaudar firmas para mandarlas a la sociedad protectora de animales en Estados Unidos y México, al maldito japonés y a los noticieros para evitar que este abuso se siga cometiendo. Les agradezco su interés, les pido que lo reenvíen a otras personas que amen a los gatos, o que tengan respeto por cualquier tipo de vida, que agreguen su nombre a la lista y me la envíen a mi: [sigue una dirección de Hotmail que parece no existir, y una lista de nombres que se han agregado a la lista] Como nunca había ocurrido antes, la cadena de correos se difundió con una velocidad alarmante, y un investigador, miembro de la Sociedad de Massachusetts para la Prevención de la Crueldad contra los Animales, fue al campus a interrogar a los sospechosos de ser los autores de la página que estaba alojoda en los servidores de la institución educativa. El MIT no permitió al investigador actuar, pero posteriormente los esfuerzos de los activistas —que hasta conformaron el grupo de los “meowmies”— consiguieron que el FBI se interese en el caso. Gracias a esto, se confirmó que en realidad había un estudiante concreto del MIT detrás del Dr. Wang, quien tras recibir un mensaje del FBI publicó: ‹‹Realmente pensé que el FBI tenía mejores cosas que hacer. Eso es dinero de sus impuestos en el trabajo.›› El FBI, tras comprobar que la página era en realidad una broma de mal gusto y no se cometían actos delictivos, abandonó su investigación, y se refugió en el silencio… Pese a que todo era una farsa, la HSUS (Humane Society of the United States) y otras organizaciones como el Animal Welfare Institute, tras aplaudir los esfuerzos iniciales del FBI, siguieron ejerciendo presión con el pretexto de que la farsa podía incitar a ciertos individuos a darle realidad, a intentar crear verdaderos gatos-bonsáis… Esto, como se dijo antes, llevó a que la web sea retirada de rotten.com, pero aún quedan mirrors (páginas que son copias de la original), por ejemplo: http://www.ding.net/bonsaikitten/index.html NOTA: Esta leyenda urbana nació como una broma de mal gusto, y pese a ser un hoax comprobado, podría haber incitado (sobretodo en las primeras etapas en las que aún se pensaba que era cierto) a que algunos depravados trataran de crear sus propios gatos bonsái. La maldad humana a veces parece no tener límite y aunque no hay pruebas ni fotografías de que alguien tortura hasta la muerte a un felino de esta manera lo que si es cierto es que junto a los mensajes de queja e insultos al autor de la web también hubo varios comentarios interesándose en el proceso y solicitando más información. http://www.leyendas-urbanas.com

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Wallpapers : Mujeres y Niñas Poseídas
ArteporAnónimo9/10/2012

Wallpapers 1024x768 de los mejores fondos de escritorio sobre Imágenes de Mujeres y Niñas Poseídas por Demonios de alta calidad que he podido encontrar, la calidad es buenisima y merece la pena que los echen un vistazo...

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El Perro Delator
ParanormalporAnónimo5/15/2013

Una pareja se muda a vivir a una casa de campo muy cercana al bosque. El marido comenzará entonces a pasear rutinariamente a su perro todas las tardes, hasta que unas extrañas desapariciones sacudirán el pueblo donde viven… Julián y Marta eran una pareja feliz que desde hace un año se había mudado al campo, el lugar era perfecto para que Julián se pudiera dedicar a escribir su novela sin ser molestado y Marta se dedicara a la pintura. Aquello era su afición y, desde hacía un par de años, su medio de vida, ya que había comenzado a exhibir su arte en diversas galerías y cada vez era más cotizada y conocida.Ambos estaban encantados con su nuevo hogar ya que estaban lo suficientemente cerca del pueblo como para poder realizar las compras o salir a cenar fuera, pero la finca era privada y eso les daba la privacidad que necesitaban para sus trabajos, y alejaban a visitantes molestos e inoportunos.La pareja además estaba muy enamorada y habían empezado a hablar de ampliar la familia. La idea de que sus hijos se criaran en un ambiente tan protegido y entre la naturaleza era algo que a ambos les encantaba. La convivencia además iba viento en popa, Julian era la persona más ordeanda y disciplinada que Marta había conocido en toda su vida. Metódico y detallista, tenía una rutina casi militar. Todas las tardes salía a correr junto a su perro, un paseo que encantaba al animal porque siempre llegaba feliz y agotado de tanto esfuerzo. Sin embargo la paz que tenían parecía estar a punto de acabar… Desde hacía varias semanas se habían empezado a dar extrañas desapariciones en el pueblo, varios coches de turistas o gente que estaba de paso se quedaban estacionados por largos plazos de tiempo sin que sus dueños regresaran a reclamarlos. Eso al principio no parecía molestar a nadie pero en un pueblo pequeño siempre se comenta todo y el misterio parecía ir a más cada vez. Ya eran más de una docena los coches estacionados en la gasolinera y calles más alejadas del centro. Llegó un punto en el que la preocupación de algunos habitantes fue tal que llamaron a la Policía para que investigara los sucesos. Las autoridades poco pudieron aclarar del asunto, las propietarios de los vehículos habían desaparecido e incluso había denuncias de familiares reclamando que se realizara una investigación. Lo único que pudo encontrar la Policía, fue restos de sangre en uno de los vehículos, poca cantidad, como si alguien hubiera arañado a su agresor y luego se agarrara al asiento. Los restos estaban deteriorados y en el pueblo no había equipo suficiente para hacer una prueba de ADN, por lo que llamaron a la ciudad para que mandaran a un investigador. Julián estaba muy preocupado por Marta y cada vez que ésta tenía que ir al pueblo, siempre se ofrecía a acompañarla; aún así, pasados unos días, casi sin darse cuenta regresaron a su rutina. Hasta que una tarde… Julián había salido a su habitual paseo con el perro hacía casi cuatro horas y Marta estaba muerta de miedo, él siempre se negaba a llevarse su teléfono cuando salía a trotar, por lo que no tenía forma de localizarle. Llamó a un par de conocidos en el pueblo pero nadie parecía haberle visto, estaba a punto de buscar una linterna para adentrarse en el bosque en su búsqueda cuando apareció cojeando por la puerta con el perro con la boca manchada de sangre. Estaba totalmente arañado y cojeaba de su pie derecho, pero lo más inquietante era un corte que Julián tenía en uno de sus brazos, un corte tan profundo y limpio que parecía hecho con algún tipo de cuchillo. Marta le abrazó y le besaba muerta de susto. - Mi amor ¿qué te ha pasado? ¿cómo te has hecho esto?. - Estaba paseando con Cronos (el nombre del perro) cuando ha aparecido un jabalí, el animal debía estar herido o algo porque me ha atacado. Corriendo entre los árboles me he raspado con las ramas, hasta que me he torcido el tobillo y he caído al suelo. En ese momento el animal me ha herido en el brazo y, si no hubiese sido por Cronos, probablemente no lo hubiera podido contar. Se ha portado como un valiente atacando al jabalí y haciéndole huir. Marta estaba realmente asustada, casi pierde a su marido y no se había dado cuenta, el pobre debía haber pasado un calvario para poder llegar hasta su casa con esa torcedura en el tobillo. Llamó al médico del pueblo y limpió las heridas de Julián. El doctor no tardó ni veinte minutos en estar en su casa y diagnosticó lo que ambos se temían, tenía un esguince en el tobillo y necesitaría al menos dos semanas de reposo absoluto si quería recuperarse del todo. Pero lo que más le llamó la atención al médico fue el corte del brazo, nunca había visto un corte tan limpio, era casi perfecto. Cosió la herida y les prometió volver en un par de días para ver la evolución de los puntos y evitar que se infectara. Les dejó unas gasas limpias y un antibiótico, así como las indicaciones de cómo cuidar los cortes y el tobillo. Tanscurrieron unos días y Julián se encontraba mejor, aún no podía levantarse de la cama pero los amorosos cuidados de Marta le estaban ayudando a recuperarse muy rápidamente. El que parecía otro era Cronos, el perro, no quería comer nada y cada vez estaba más agresivo. La verdad es que Marta nunca se encargaba del perro, era Julián quien siempre le daba de comer y le sacaba a pasear. Cronos era un imponente ejemplar de doberman, una raza de perro que requiere mucho ejercicio, y Marta lo sabía. Así que aprovechando que Julián se durmió una siesta, decició salir a pasear con el animal, un paseo no muy largo ya que le daba miedo adentrarse en el bosque sabiendo que el jabalí podía seguir por allí. Le puso la correa y casi sin darse cuenta el animal comenzó a guiar el camino, Marta podía a duras penas seguir el ritmo del perro que tiraba con fuerza de la cuerda que le sujetaba. La estaba adentrando en el bosque más de lo que ella quería, pero era incapaz de sujetar al animal y esperaba que éste se cansase de remolcarla. Hasta que finalmente el animal se soltó y salió corriendo. Marta corría detrás de él pero Cronos era mucho más rápido, por suerte para ella unos cincuenta metros más adelante había una pequeña cabaña, casi escondida entre las rocas, en la que se adentró el perro. Probablemente era la cabaña de un cazador y el animal la había llevado allí guiado por el olor de algún animal muerto. Al acercarse un fuerte olor a podredumbre le golpeó en la nariz, era el mismo olor que tiene la carne al descomponerse, era tan insoportable que ni tapándose la nariz podía disimularlo. Empezó a gritar desde fuera de la cabaña para que saliera el perro, pero éste no obedecía, por lo que al final tuvo que ser ella quien entrara. Todo estaba bastante oscuro pero pronto se dio cuenta que Cronos estaba a pocos metros de la entrada comiendo algo en el suelo, cuando se acercó pudo ver que lo que parecía un bulto era en realidad el cuerpo de una persona. Asustada, comenzó a andar hacía atrás hasta que sin darse cuenta se tropezó contra un armario, el golpe provocó que un parde frascos de cristal cayeran al suelo, al estallar contra el pavimento decenas de ojos humanos salieron rodando por el suelo y se levantó un fuerte olor a alcohol. Marta comenzó a vomitar, el espectáculo era repugnante y cuanto más se fijaba en el interior de la cabaña, más macabro resultaba todo. Habían restos humanos desperdigados por toda la cabaña, sobre una mesa de madera había varios tipos de cuchillos y hachas con los que alguien parecía haber estado descuartizando a sus víctimas. En una de las esquinas había algo que enseguida le resultó familiar a Marta, una motosierra que ella misma había regalado a Julián y decorado con sus pinturas para simular un simpático pez sierra. Todo empezaba a cuadrar en su cabeza, los metódicos paseos de su marido cada tarde, la forma en la que el perro la había guiado directamente hasta el lugar, cómo el animal se había negado a comer durante días y cada vez estaba más agresivo, las desapariciones que habían comenzado poco tiempo después de su llegada al pueblo… Marta lo sabía, no necesitaba que nadie se lo confirmara, su marido era un asesino y utilizaba esa cabaña para descuartizar y esconder los cadáveres de sus víctimas. Cada insignificante detalle que antes había pasado por alto, parecía llevarla siempre a la misma conclusión. Asustada, salió corriendo en dirección al pueblo, no era complicado para ella guiarse por la zona porque había un par de montañas que la servián de guía y la orientaban en la dirección correcta. Una hora y media después regresó a la cabaña con una docena de hombres del pueblo entre los que estaban un par de policías. Al llegar allí, más de uno de esos hombretones de campo empezaron a temblar como niñitas. Al iluminar el interior de la cabaña con sus linternas, el espectáculo que vieron les heló la sangre. Todo era mucho peor de lo que había descrito Marta, había restos humanos de al menos veinte personas, algunos habían sido preservados en alcohol y otros colgaban de ganchos con el cuerpo parcialmente devorado por el perro. Un policía se acercó al cuerpo que había tendido en el suelo, era el más reciente y parecía que le habían asesinado y habían tenido que salir huyendo, en una de sus manos sujetaba un revólver al que le faltaban un par de balas, probablemente había disparado al asesino cuando éste le sorprendiera investigando en su cabaña. El hombre era el investigador enviado desde la ciudad y parecía que la causa de su muerte había sido que Cronos le había desgarrado la garganta. A los pocos minutos un dispositivo policial se presentó en la casa de Marta y Julián, pero Julián había desaparecido del lugar dejando todas sus pertenencias. Probablemente el perro, al regresar a casa con la boca ensangrentada, le advirtió que su guarida había sido descubierta, o tal vez es porque en un pueblo pequeño siempre se comenta todo… NOTA: Como en algunas otras ocasiones, he escrito una versión libre de una leyenda urbana bastante popular. Si bien la versión original no tiene un final tan macabro, ya que el perro guía a la esposa a la casa de la amante de su marido, donde ésta recibe amorosamente al animal en ropa interior y le pregunta que por qué llegan tan tarde hoy, ante la atónita mirada de la esposa que aparece tras el perro segundos después. Fuente: http://www.leyendas-urbanas.com

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El Holandes Errante
El Holandes Errante
ParanormalporAnónimo7/16/2013

La historia del Holandés Errante es una de las más famosas y quizá de las más antiguas leyendas del mar, ya que circula desde hace, por lo menos, 400 años. Su origen es incierto y guarda gran similitud con otros mitos que únicamente contienen algunas variantes lo que hace pensar que pueda ser incluso anterior a Cristo. Incluso antes de que inspirase a Wagner su ópera «Der Fliegende Holländer», la leyenda del Holandés Errante era conocida por innumerables generaciones de marinos de todo el mundo. Lejanos antecedentes demuestran que en 1680 un barco holandés que hacía la travesía a las Indias Orientales, mandado por el capitán Hendrik van der Decken, navegaba desde Amsterdam a la colonia de Batavia, en las Indias Orientales holandesas. Todo pareció ir bien para Van der Decken y su tripulación mientras navegaron hacia el sur por los soleados mares tropicales, pero cerca del cabo de Buena Esperanza un repentino temporal hizo jirones las velas y destrozó el timón. Conforme pasaron los días y las semanas, el barco era zarandeado a la altura del cabo, incapaz de avanzar frente al viento que soplaba en dirección sudeste. Según la leyenda, Van der fiecken se enfureció cada vez más al ver que ninguna de sus habilidades y conocimientos de navegación le servían para bordear el cabo. No hacía otra cosa que proferir juramentos. Aprovechando el desesperado ánimo de Van der Decken, el diablo le sugirió en sueños que desafiase el intento del Todopoderoso de impedirle bordear el cabo. Ciego de rabia, el capitán holandés profirió el reto: Frenético lanzó el espantoso juramento, Gritando potentemente sobre el estruendo de la tempestad: «Desafío al poder de Dios a detener el curso de mi destino y mi resuelta carrera. Ni el mismo diablo despertará mi temor. Aunque tenga que surcar los mares basta el día del juicio». No se sabe quién citó por primera vez las palabras del capitán. Pero el castigo llegó rápidamente, cuando el Ángel del Señor ordenó que Van der Decken errase para siempre por los mares «hasta que las trompetas de Dios rasgasen los cielos». El barco acabaría hundiéndose y la tripulación moriría, pero Van der Decken ha de proseguir su vigilia hasta el día del Juicio Final. Van der Decken y su barco no llegaron nunca a Batavia. Desde 1680 son innumerables las gentes que han visto su barco. Se dice que cualquier buque que aviste al barco fantasma tendrá mala suerte.

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De brujas, vampiros...
ParanormalporAnónimo7/23/2013

Teresa Prieto, vecina de la aldea de Jove (Xove) -hoy uno de los barrios más conocidos de Gijón-, fue acusada de «bruxa» ante el Santo Oficio. En 1480, fecha en que da comienzo esta crónica, algunos de los mitos que ya proclamaron autores como Rogelio Jove y Bravo en su obra «Mitos y supersticiones asturianas» -publicado en 1897- o los que divulgó Constantino Cabal en su trabajo «La mitología asturiana» -en 1972- se hacían realidad. Se desconocen las causas reales que motivaron las denuncias sobre Teresa Prieto. Lo único cierto es que en Asturias, tierra de cristianos limpios de sangre, ella era una de esas mujeres versadas en los remedios más arcaicos, traspasados de generación en generación o por el camino de la iniciación, y de cultos a la diosa madre Naturaleza que hoy parecen olvidados y que se pierden en la noche de los tiempos. Mujeres herejes, heterodoxas, que sabían leer el destino en las aguas de los ríos, entendían el mensaje oculto de los bosques, interpretaban los designios observando el color de las tierras, cielos y nubes, vaticinaban el devenir en las vísceras de las bestias de los montes o el ganado de los establos. Conocimientos ancestrales que las hacían poseedoras e increíblemente diestras sobre todo tipo de secretos para la preparación de sustancias compuestas por elementos naturales de diferente origen y en las que en determinadas ocasiones era necesario el preciado líquido rojizo que da y quita la vida: la sangre humana. El pueblo vio en aquellas mujeres a las culpables del gran índice de mortalidad infantil. Ellas eran las responsables de que sus víctimas -hombres, mujeres y niños- padeciesen pequeñas heridas punzantes y falta de sangre en sus cuerpos, unos cuerpos que posteriormente se utilizaban para la elaboración de ungüentos mágicos. Las «estrigias», derivado del latín «strix(-igis)», formaban parte del micromundo de leyenda para las gentes de las montañas asturianas. Definían a seres monstruosos, femeninos, con alas de enorme cabeza, pico y garras de ave rapaz que chupaban la sangre y devoraban las entrañas de los niños recién nacidos, capaces de colarse por las cerraduras de las casas para así atacar a sus víctimas y conseguir la cantidad del preciado líquido necesario para sus brebajes y remedios. Una práctica que a lo largo y ancho de la geografía española continuó durante los siglos XVIII, XIX y XX bajo el truculento sobrenombre de sacamantecas, sacaúntos o probe l’untu. Francisco Leona y el crimen de Gádor, Enriqueta Martí, «la vampira de Barcelona», «el Tío Mantequero», en Málaga, o el «Estripador» de Avilés, fueron algunos de los nombres de esta particular lista del horror que sembró de terror diferentes ciudades españolas. Bebedores de sangre, o chupasangres, como se les llamaba a principios del siglo XX, que acudían a los mataderos en su busca, creyendo que la sangre les devolvería la vida, en los llamados «carruajes de la muerte» o «carros negros» -berlingas negras tiradas por caballos-, causando espanto y recelo en pueblos y aldeas, como así lo contaban los ciegos en sus coplas. «La Vampira de Xove» Teresa Prieto, sin saberlo, es de forma oficial la primera sacamantecas asturiana y su historia es un expediente repleto de interrogantes que con el paso del tiempo permanecen sin respuesta -rodeados por un halo de misterio- para historiadores, antropólogos y periodistas del misterio. La eficaz denuncia a las autoridades religiosas hizo que fuera designado como procurador del caso el fiscal Juan de Acebal, quien -tras las pertinentes pesquisas- consiguió que el sumario tomase peso y llegara hasta el teniente corregidor del Principado, el bachiller Brecianos, quien de forma pública acusó a la mujer -como consta en los legajos que recogió Caro Baroja del archivo de la Real Chancillería de Valladolid- de que «con arte y propósito diabólico, había usado el oficio de bruja o estría andando de noche por las casas ajenas, para entrar en ellas haciendo mucho daño a los fieles cristianos, chupándoles la sangre, mayormente a las criaturas, y otras cosas muy feas contra la Santa Madre Iglesia, lo cual cometiera en la aldea de Xove y otros muchos lugares del concejo y fuera de él, incurriendo en grandes penas, por lo que el teniente corregidor pidió la mandasen condenar, siendo presa por su mandato (…). El teniente dictó sentencia contra Teresa Prieto, a la que pusieron en tormento y en él no confesó ni dijo cosa alguna de dichos delitos». La rea soportó la pena que le fue impuesta. Durante más de una hora fue sometida a una «ferrada» de agua, según apuntó Juan Cueto Alas, que le producía la asfixia en cada ingesta, siempre boca abajo sujetada por tobillos y muñecas. Todavía no habían llegado a nuestra piel de toro los libros básicos de la tortura religiosa, como «El martillo de las brujas» (1486) ni la «Demonomanía de las brujas» (1580). Aquellos toscos castigos fueron los primitivos tormentos que aplicaban los inquisidores en las frías y húmedas criptas, métodos bastos en su ejecución, pero efectivos, que no pudieron sacar confesión alguna en Teresa Prieto. Inusual desenlace Pero si ya es poco corriente que nuestra protagonista superase los suplicios más sorprendentes, resulta que llegó a escapar -tras ser martirizada- mientras se realizaban las pertinentes diligencias para dictar sentencia. El procurador fiscal, Juan de Acebal, y el juez, teniente corregidor del Principado, bachiller Brecianos, rubricaron: «Condenó a pena de muerte natural, la cual le debería de ser dada de esta manera: que en cualquier ciudad o villa o lugar donde fuese hallada la llevasen a la cárcel y así caballera en asno, atados los pies y manos con una soga de esparto a la garganta, fuese llevada con pregón público por los lugares acostumbrados de la tal ciudad, villa o lugar, hasta el rollo o forca, y allí había de estar colgada hasta que se le saliese el espíritu vital y se le apartase el ánima de las carnes; luego porque ella con arte de encantamiento pudiese volver a su cuerpo en figura del diablo, mandó que la quitasen de dicha forca o rollo y la quemasen las carnes hasta que se tornasen cenizas, condenándola además a la pérdida de todos sus bienes, los cuales aplicó a la Cámara y fisco». Tras el dictado final del veredicto, la popular «Vampira de Xove» reapareció y se entregó a las autoridades eclesiásticas para defenderse de las acusaciones que sobre ella recaían. Inexplicablemente, según constatan expertos como Uría Ríu o Cueto Alas, fue absuelta el 21 de noviembre de 1500 bajo la sentencia rubricada en Valladolid. Sus bienes y haciendas le fueron devueltos y su caso -uno de los cinco expedientes del Santo Oficio existentes en Asturias- es para los expertos un episodio excepcional en la historia inquisitorial española. Fuente: http://tejiendoelmundo.wordpress.com

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La Planchada
ParanormalporAnónimo5/20/2013

La leyenda de la planchada es probablemente una de las más populares de México. En ella narran la historia de una enfermera fantasmal que vaga por los pasillos del hospital y atiende a los enfermos que necesitan ayuda médica… Cuentan que cierto día, una chica llamada Eulalia entró a formar parte del personal de enfermería en el hospital. Era una chica de buena presencia, con cabellos rubios, ojos claros y facciones finas, con una actitud amable y educada aunque revestida por un ligero aire de seriedad. Desde sus primeros días en la institución médica, Eulalia demostró gran profesionalismo y diligencia, mostrándose siempre solicita con el personal médico y con los pobres enfermos, hacia los cuales profesaba una dedicación que a veces iba más allá del mero deber. Por otra parte, Eulalia siempre estaba muy limpia y arreglada, con el uniforme blanco perfectamente planchado e impoluto, exento de la más mínima mancha o arruga. Como era de esperarse, Eulalia se granjeó rápidamente el aprecio de los médicos, a la par que, gracias a su natural simpatía, logró verse libre de inspirar envidia en sus compañeras y compañeros de enfermería. Por otra parte, la vida de Eulalia era realmente tranquila, sana y sencilla, ya que todo su tiempo se dividía entre las labores en el hospital y las atenciones hacia su pequeña pero estable y relativamente feliz familia, conformada por sus padres y sus dos hermanos menores, al menos en lo que respecta a su círculo más cercano. Por ello, los días habituales de Eulalia consistían en trabajar en el hospital, llegar a casa con una sonrisa, comer con todos, dormir un rato, despertar y pasar sus horas siguientes en tareas domésticas que compartía con su madre, en jugar con sus hermanos o en la lectura. Sin embargo, un día todo cambió… En efecto, cierta mañana el director del hospital convocó al personal para presentar al nuevo médico que acababa de llegar: el Dr. Joaquín, un tipo inteligente, guapo y alto, venido “de buena familia”, pero con un cierto aire de arrogancia. Todas las demás enfermeras y casi todos los enfermeros fueron, pero Eulalia se quedó atendiendo a un paciente. Pasados unos cuantos días, Eulalia todavía no había cruzado palabra alguna con el Dr. Joaquín, y apenas lo había visto de lejos, aunque a sus oídos ya habían llegado los rumores que lo retrataban como un tipo orgulloso, como uno de esos hombres que miran a casi todos “por encima del hombro”. Eso hacía que ella no tuviera muchos deseos de conocerlo, pero un día la convocaron para que lo ayudase con la extracción de una bala en la pierna de un paciente… Pese a los rumores, cuentan que Eulalia quedó prendada del Dr. Joaquín cuando lo vio de cerca, al punto de que sus manos temblaban ligeramente cuando le pasaba los instrumentos, llegando incluso a equivocarse en lo que respecta a entregar el instrumento correcto… Después de ese primer encuentro, Eulalia empezó a enamorarse apasionadamente del Dr. Joaquín, a pesar de que le decían que no le convenía, que el tipo era un egocéntrico y que coqueteaba con una y otra enfermera. No obstante ella siguió en su afán, diciéndose que sus compañeras estaban exagerando o simplemente justificando a Joaquín cuando no podía dudar de tales o cuales críticas que sobre él se cernían. De ese modo, pasados algunos meses ella consiguió su propósito y el Dr. Joaquín cedió a sus encantos, aceptando ser su novio. Durante un largo tiempo Eulalia se sentía la criatura más dichosa del mundo, y su pasión crecía como un incendio a pesar de que Joaquín no parecía amarla con la misma intensidad e incluso, según las malas lenguas, coqueteaba con otras chicas a espaldas de ella. Tras poco más de un año de noviazgo, Eulalia se sorprendió cuando cierto día Joaquín le propuso matrimonio, a lo cual ella accedió con el cándido entusiasmo de una quinceañera enamorada. Sin embargo era necesario esperar para la boda, ya que antes Joaquín debía irse a un seminario de 15 días en otra ciudad. Antes de irse él le pidió que le planchara y preparara un fino traje, ya que debía estar impecable y elegante en el seminario. Entonces ella aceptó y, justo un día antes del viaje, él fue a recoger el traje y a visitarla, hablando tendidamente con ella y despidiéndose entre abrazos, besos y promesas de amor eterno… Tan solo una semana tras la partida de Joaquín, Eulalia ya lo extrañaba como si hubiese estado ausente varios meses, por lo que a veces adoptaba una actitud de melancólica nostalgia. Paralelamente, justo después de una semana cumplida desde el último día en que vio a Joaquín, un enfermero la abordó cuando estaba sola, le declaró su amor y le pidió que por favor lo acompañara a una fiesta como su pareja de baile, pero ella se negó y le dijo que si acaso no recordaba que el Dr. Joaquín y ella tenían una relación… Asombrado y algo herido, el enfermero la miró y le dijo que no entendía cómo es que nadie le había contado que Joaquín renunció en el hospital y se fue a un viaje de luna de miel con su nueva esposa… Las palabras del enfermero habían dejado completamente helada a Eulalia, con esa mezcla de dolor y consternación que alguien siente cuando inesperadamente le informan que su madre o alguien muy querido ha muerto, aunque con la enorme y gran diferencia de que en la mirada de Eulalia latía la decepción. Por eso ella no acertó a decir nada, y solo agachó la cabeza y se fue, caminando con la leve esperanza de que aquello fuese un invento del enfermero para salir con ella. Pero a la mañana siguiente fue y averiguó en los registros, y efectivamente Joaquín había renunciado, por lo cual era lógico asumir que lo de la luna de miel era también cierto, tal y como decían muchas más personas además del enfermero… Desde su decepción amorosa, Eulalia jamás volvió a ser la misma. Nunca había tenido un novio antes, y solo le había gustado uno que otro chico durante su adolescencia, siendo con Joaquín con quien supo lo que realmente era el amor. Sentía que su corazón era un jarrón despedazado sobre el árido suelo de la vida, y al parecer ni ella misma quiso recoger los pedazos y recomponerlo, ya que permitió que la amargura fuera apoderándose progresivamente de ella, hasta convertirla en un ser frío, silencioso y sombrío, en una mujer que no volvió a vincularse a ningún hombre porque se abandonó a la idea de que todos “eran iguales”, y en una enfermera que realizaba su trabajo con el alma empolvada por el tedio y el desgano, descuidando a los enfermos hasta el punto de que algunos murieron por sus negligencias al olvidarse darles la medicación, a pesar de ello no fue despedida porque, sus compañeros y superiores la apreciaban y pensaban que tarde o temprano volvería a ser la chica trabajadora y dedicada a los pacientes que siempre había sido. Pasaron así los años y un día la enfermedad cayó sobre ella, transformándola en una paciente más del hospital donde por décadas fue indiferente hacia el malestar de los enfermos que tan mal atendía. Ella era la abandonada ahora. Sin embargo, en lo profundo de su soledad, la reflexión le ablandó el corazón y, antes de morir, se arrepintió de haber sido tan mal enfermera, falleciendo sin poder perdonarse a sí misma, y con el anhelo de enmendar de alguna forma sus errores pasados… Tras la muerte de Eulalia, en el hospital comenzaron a surgir testimonios de gente que era atendida por una amable enfermera que no parecía pertenecer al personal del hospital. Una chica joven con la ropa impecable, perfectamente planchada, tal y como la llevaba Eulalia en vida. Normalmente los testimonios eran confusos porque solía atender a los enfermos cuando dormían, se encontraban sedados o estaban muy graves. En cierta ocasión, una de las enfermeras que trabajaban de noche se quedó dormida en su turno. Su negligencia le podría haber costado la vida a un paciente que necesitaba una importante medicación para tratar una fuerte infección que hacía peligrar su vida. El hombre, semiinconsciente, observó como una enfermera, a la cual no pudo reconocer porque tenía el rostro ligeramente borroso y como desdibujado, le suministró el antibiótico necesario y, mientras lo arropaba, le dedicó una caricia en el pelo. Un par de horas después, la enfermera que se había dormido en su turno se despertó sobresaltada y, acordándose de lo importante que era suministrarle la medicación al señor, salió corriendo hacia su habitación, temiéndose lo peor. Al llegar allí se encontró que, el goteo que mezclaba el antibiótico con el suero, estaba perfectamente colocado y la dosis era la correcta. Aún asustada, le preguntó al paciente quién le había puesto la medicación. La respuesta la dejó helada: “Su compañera rubia, la que tiene la bata sin una sola arruga”. Ésta fue una de las cientos de veces que “La Planchada” atendió a alguien que necesitaba la ayuda médica o que había sido descuidado por las otras enfermeras. Pocos son los que la recuerdan, ya que siempre atiende a personas graves o cuando están medio dormidas; ninguno puede recordar su rostro con claridad, ya que, casi siempre que se ha dejado ver, lo ha hecho con su cara ladeada o de espaldas. Pero todos los testimonios concuerdan en lo mismo, en lo impoluto de su aspecto y en la perfecta forma en la que están planchadas sus ropas, así como en lo cordial y profesional de su trato. Algunos, de entre el personal del hospital, también dicen haberla visto durante escasas fracciones de segundo entrar o salir de la habitación de un paciente e incluso haber sido despertados por el espíritu de Eulalia cuando dormían en sus turnos, tocándoles el hombro, y comprobando al despertar que estaban solos y que los pasillos del hospital estaban desiertos. Aunque nunca la vieron como una amenaza, ya que ayudaba a los enfermos cuando estos eran descuidados, cosa que se sabía gracias a los múltiples testimonios de pacientes que afirmaban haber recibido tal o cual medicación en ausencia de personal médico. NOTA: Según varias fuentes esta leyenda es originaria de México, específicamente del hospital de Juárez, pero se cuenta que la planchada ha aparecido en otros hospitales e incluso hay historias similares en otros países. Esta podría denominarse la versión “moderna” de la leyenda que se hizo enormemente popular en el siglo XX en México. Pero existe una versión anterior surgida a raíz de la Guerra de Intervención Estadounidense que enfrentó a Estados Unidos y México, durante dicha guerra perecieron cerca de 25.000 soldados mexicanos, y en los hospitales de campaña las condiciones de trabajo del personal sanitario eran tan duras que era frecuente que las enfermeras se quedaran dormidas en sus interminables turnos. Al despertar, muchas de ellas, acudían rápidamente a seguir atendiendo pacientes y se encontraban que ya habían sido limpiadas sus heridas o suministrada la medicación que precisaban. Al preguntarles quien les había atendido siempre daban la descripción de una mujer rubia con cabello corto y rostro serio, que no correspondía con el aspecto de ninguna de las enfermeras que trabajan en el hospital. Los pocos que trataron de seguirla se llevaron la sorpresa de que parecía esfumarse al doblar una esquina. Fuente: http://www.leyendas-urbanas.com

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SS Ourang Medan, el barco del horror
SS Ourang Medan, el barco del horror
ParanormalporAnónimoFecha desconocida

En junio de 1947, dos buques que atravesaban las rutas comerciales del estrecho de Malaca, entre las costas de Sumatra y Malasia, afirmaron recibir una extraña señal S.O.S. El mensaje del buque desconocido era estremecedor: “Todos los oficiales entre ellos el capitán han muerto tendidos en el cuarto de mando. Posiblemente toda la tripulación este muerta.” Este mensaje fue seguido por el indescifrable código Morse, a continuación, “que me muera”, para acabar con un sepulcral silencio. El barco Silver Star recibe el mensaje La escalofriante llamada de socorro fue recogida por dos barcos estadounidenses, así como puestos de escucha británicos y holandeses. Los hombres que recogieron la señal de socorro dedujeron que había sido enviado por un carguero holandés llamado SS Ourang Medan, que estaba navegando el estrecho de Malaca. El barco mercante americano llamado Silver Star era el más cercano a la ubicación del SS Ourang Medan. Cuando recibieron la señal de socorro el capitán del Silver Star no tardó en cambiar de rumbo. En cuestión de horas, el Silver Star observó al SS Medan Ourang, y a medida que la nave mercante se acercaba a la embarcación, la tripulación notó que no había ninguna señal de vida en la cubierta. El capitán del Silver Star reunió a un grupo de abordaje. Al abordar el SS Ourang Medan, los hombres observaron una imagen dantesca, las cubiertas de la nave estaban llena de los cadáveres de la tripulación holandesa, sus rostros reflejaban agonía y horror. Incluso el perro de la nave estaba muerto, todos tenían la cara congelada con una mueca horrible. El equipo de abordaje encontró los restos del capitán en el puente, ademas de los cadáveres de sus oficiales. El oficial de comunicaciones todavía estaba en su puesto, también muerto como el resto, y sus manos aun estaban sobre el telégrafo. Todos los cadáveres, según los informes, tenían los ojos exageradamente abiertos. Encontraron cadáveres en la sala de calderas, pero lo misterioso fue que los miembros de la tripulación estadounidense afirmaron haber sentido un frío extremo en el punto más bajo de la bodega, a pesar de que la temperatura exterior era de 43ºC. En la investigación realizada por el Silver Star no encontraron ninguna evidencia de violencia tanto en la nave o en los cadáveres. SS Ourang Medan, el barco del horror MEP 16 de agosto de 2012Comments (1) SS Ourang Medan el barco del horror e1345137875995 300x214 SS Ourang Medan, el barco del horrorEn junio de 1947, dos buques que atravesaban las rutas comerciales del estrecho de Malaca, entre las costas de Sumatra y Malasia, afirmaron recibir una extraña señal S.O.S. El mensaje del buque desconocido era estremecedor: “Todos los oficiales entre ellos el capitán han muerto tendidos en el cuarto de mando. Posiblemente toda la tripulación este muerta.” Este mensaje fue seguido por el indescifrable código Morse, a continuación, “que me muera”, para acabar con un sepulcral silencio. El barco Silver Star recibe el mensaje PUBLICIDAD La escalofriante llamada de socorro fue recogida por dos barcos estadounidenses, así como puestos de escucha británicos y holandeses. Los hombres que recogieron la señal de socorro dedujeron que había sido enviado por un carguero holandés llamado SS Ourang Medan, que estaba navegando el estrecho de Malaca. El barco mercante americano llamado Silver Star era el más cercano a la ubicación del SS Ourang Medan. Cuando recibieron la señal de socorro el capitán del Silver Star no tardó en cambiar de rumbo. En cuestión de horas, el Silver Star observó al SS Medan Ourang, y a medida que la nave mercante se acercaba a la embarcación, la tripulación notó que no había ninguna señal de vida en la cubierta. El capitán del Silver Star reunió a un grupo de abordaje. Al abordar el SS Ourang Medan, los hombres observaron una imagen dantesca, las cubiertas de la nave estaban llena de los cadáveres de la tripulación holandesa, sus rostros reflejaban agonía y horror. Incluso el perro de la nave estaba muerto, todos tenían la cara congelada con una mueca horrible. El equipo de abordaje encontró los restos del capitán en el puente, ademas de los cadáveres de sus oficiales. El oficial de comunicaciones todavía estaba en su puesto, también muerto como el resto, y sus manos aun estaban sobre el telégrafo. Todos los cadáveres, según los informes, tenían los ojos exageradamente abiertos. Encontraron cadáveres en la sala de calderas, pero lo misterioso fue que los miembros de la tripulación estadounidense afirmaron haber sentido un frío extremo en el punto más bajo de la bodega, a pesar de que la temperatura exterior era de 43ºC. En la investigación realizada por el Silver Star no encontraron ninguna evidencia de violencia tanto en la nave o en los cadáveres. Misterio en el Ourang Medan e1345137964591 300x198 SS Ourang Medan, el barco del horror Misterioso Incendio… ¿Se hizo desaparecer las pruebas? El capitán del Silver Star decidió que se amarrara el SS Ourang Medan para remolcarlo al puerto. Otro de los grandes misterios que envuelve este extraño suceso fue que según el informe oficial al conectar la línea de remolque del barco holandés observaron que salía humo desde las cubiertas inferiores, en concreto la número 4. El grupo de abordaje apenas tuvo tiempo de cortar el cable de remolque y regresar al Silver Star antes de que “misteriosamente” el SS Ourang Medan explotara con una fuerza tremenda de tal forma que se hundió con rapidez. Este misterioso hecho dio paso a todos tipos de teorías además de convertirse en uno de los hechos marítimos mas misteriosos de la era moderna, que nos deja una pregunta básica… ¿que paso realmente en el SS Ourang Medan? SS Ourang Medan, todo un misterio En mayo de 1952 se imprimió por primera vez las “Actas del Consejo de la Marina Mercante”, que fue publicado por los Guardacostas de Estados Unidos. En ella se describía el estado en el que se encontraban los tripulantes holandeses del SS Ourang Medan: “Sus rostros congelados estaban mirando hacia el sol…miraban fijamente, como si tuviera miedo…tenían las bocas abiertas y con la mirada fija.” Teorías de lo inexplicable Muchas son las teorías sobre este inexplicable hecho. Además las declaraciones de los tripulantes del Silver Star y la explosión misteriosa del SS Ourang Medan han dado pie a todo tipo de especulaciones, por ejemplo que en la bodega numero 4 estaba llena de sustancias extremadamente letales y altamente ilegales o que los tripulantes observaron algo realmente terrorífico. Sustancias peligrosas Un de las explicaciones mas tentadoras, es que el SS Ourang Medan transportaba algún tipo de cargamento mixto como cianuro de potasio y nitroglicerina, o algún tipo de gas nervioso o arma biológica que con los mares agitados podrían haberse mezclado las sustancias provocando la muerte a la tripulación. Pero esta teoría no se sostiene ya que los tripulantes del Silver Star no comentaron nada relacionado con algún tipo de olor o reacción extrema que pudiese haber causado la muerte de esa manera a los tripulantes del SS Ourang Medan. Fenómenos inexplicables Una de las principales pruebas de que en el barco ocurrió algo fuera de lo normal fue la evidente falta de una causa natural en la muerte de los tripulantes, así como las expresiones petrificadas en los rostros. Añádase el frío anormal en la bodega de carga que serian las pruebas mas factibles para determinar que podrían haber atravesado algún tipo de portal dimensional dando paso a seres desconocidos. También tenemos que recordar que ya se experimento con portales en “El experimento Filadelfia”. La realidad es que con la “misteriosa destrucción” del barco conllevó a la destrucción de todo tipo de pruebas, pero la verdad es que algo extraño ocurrió que aterrorizo a todos los tripulantes del SS Ourang Medan.

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Sanada por un ser celestial
ParanormalporAnónimo3/7/2014

En el Hospital de Carolina del Norte, Chelsea Barton se encuentra en estado crítico con una neumonía que empeora cada día; sin embargo, después de que una enfermera nota un extraño fenómeno luminoso fuera de la habitación de Chelsea, ésta mejora inesperadamente su estado de salud, como si la luminosidad hubiese sido un ángel, cosa que así parece corroborar la toma obtenida por una cámara de vigilancia. Link: http://www.youtube.com/watch?v=VUJYNhalqGo

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