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La Escuela de los Annales es una escuela historiográfica, denominada así por la publicación de la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale (después llamado Annales. Economies, sociétés, civilisations, y renombrado en 1994 como Annales. Histoire, Sciences Sociales), en donde se publicaron por primera vez sus planteamientos. La escuela de los Annales se caracteriza por haber desarrollado una historia en la que se han incorporado otras ciencias sociales como la geografía, la sociología, la economía, la psicología social y la antropología, entre otras. Nacimiento La revista Annales fue fundada y editada por los historiadores franceses Marc Bloch y Lucien Febvre en 1929, mientras ellos enseñaban en la Universidad de Estrasburgo. La publicación propuso una concepción de la investigación histórica distinta a la que le había antecedido, pues combinó la geografía, la historia y los planteamientos sociológicos de los Année Sociologique (de los cuales muchos miembros eran colegas de Bloch y Febvre en Estrasburgo); además, propugnaba por una ampliación en los temas de estudio de la Historia y rechazaba el énfasis predominante en la política, la diplomacia y los hechos bélicos de muchos de los historiadores del siglo XIX. No obstante el afán de renovación que buscaba la revista, el esfuerzo de sus editores debió esperar a que terminara la Segunda Guerra Mundial. Bloch, miembro de la Resistencia francesa y judío, fue torturado y asesinado por miembros de la Gestapo, y Febvre continuó con la publicación de los Annales en los años cuarenta. Durante esos años enseñó a Fernand Braudel, que se volvería uno de los exponentes más reconocidos de esta escuela. La era Braudel El trabajo de Fernand Braudel definió una “segunda generación” en la historiografía de los Annales, que resultó muy influyente a lo largo de los años sesenta. Braudel innovó en el campo de la historia al introducir, en la explicación de los hechos históricos, las "duraciones" (la corta, la mediana y la larga duración). Entre sus obras cabe destacar El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en tiempos de Felipe II, publicada en 1949 y es una obra de un marcadísimo estructuralismo . Tras la lectura de su tesis El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en tiempos de Felipe II en 1945, Fernand Braudel se convertirá en el máximo representante de la corriente y en el más firme candidato a la sucesión de un Febvre que hasta su muerte en 1956 sigue siendo su líder. En 1949 le eligen como profesor al Collège de France (Colegio de Francia) y en 1956 sucede a Febvre. Ante la progresiva consolidación de su poder se producen decisiones voluntarias (Mandou, Morenze) y depuraciones como la que lleva a cabo en 1969 sobre el comité editorial, e impone a sus discípulos más leales, como Marc Ferro o Jacques Le Goff. Progresivamente tomará el control de las becas francesas y de algunas becas internacionales, consolidando su hegemonía académica en Francia y un imperio apoyado en satélites internacionales y en el mecenazgo de la Fundación Rockefeller. La metodología ofrecida por Fernand Braudel para afianzar lo propuesto por Febvre se va fundamentar en la integración del espacio y la geopolítica en el discurso histórico; a partir de lo cual configura un discurso funcionalista en el que el papel del individuo es reducido al mínimo posible. En este sentido, si queremos entender el pensamiento de Braudel debemos centrarnos en sus dos obras fundamentales, El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en Tiempos de Felipe II y Civilización Material, Economía y Capitalismo (XVI-XVIII). Para Alain Guerreau, Braudel proporciona una salida a la difícil situación del abandono de la teoría con su “motor de tres tiempos”. En El Mediterráneo, Braudel ideó una estructura trina caracterizada por sus distintos ritmos de evolución. En su base se situaría la “geohistoria”, la relación del hombre con el medio que le rodea. Luego, la estructura social de los “destinos colectivos y movimientos de conjunto”, subdividida en economías, imperios, civilizaciones, sociedades y formas de guerra. Para terminar, Braudel sitúa a “los acontecimientos, la política y los hombres” como la espuma de las olas que chocan contra la roca de las estructuras. El problema de esta estructuración lo supone el hecho de que crea un esquema holista en el que no encontramos relación causal entre sus partes. Al enmarcarlo todo en una explicación determinista, apenas aporta datos de la transición del feudalismo al capitalismo. Por otra parte, en 1979 publicaría Civilización material, economía y capitalismo (XVI-XVIII). En esta obra, Braudel realizaría una renovación metodológica, en gran parte influenciada por las teorías de Inmanuel Wallerstein. Aquí, Braudel va a estructurar la obra en relación a la diversa caracterización de las actividades económicas, aunque lo siga haciendo desde un esquema trino. Esta división se va a caracterizar por la base o “civilización material”, donde se sitúa toda la actividad de base que escapa al mercado, la “economía” propiamente dicha, que analiza desde la perspectiva de la competencia perfecta y la regularidad del mercado, y un tercer ámbito donde actúa el juego de las “jerarquías sociales activas”, el monopolio y el privilegio, que para Braudel es el de un “capitalismo” que escapa a las reglas del mercado y que es sinónimo de especulación. Al centrarse en las relaciones sociales desde el ámbito mercantil, ignora las relaciones de jerarquía y vasallaje, desplazando de su análisis las relaciones de explotación. De esta forma, Fernand Braudel asume la tarea de aportar coherencia a la herencia funcionalista de Febvre asumiendo la inevitabilidad de las estructuras. A pesar de ello, Annales mantuvo la rigurosidad y la exigencia que la había caracterizado. Cuando llegue el tránsito a la tercera generación se demostrarán los riesgos del abandono de la teoría y se producirá lo que François Dosse ha denominado el “desmigajamiento”. La tercera generación Al iniciar la década de los setenta Braudel se retira de Annales por discrepancias internas. Con su salida, se distingue a una tercera generación que se caracteriza por su heterogeneidad, pues no hay consenso metodológico, político ni intelectual. Sin embargo, algunos rasgos se pueden subrayar: el incremento de la presencia académica y social y el interés por estudiar la cultura. Sus fuentes de inspiración son Lucien Febvre, Jules Michelet y Michel Foucault. Estos historiadores, encabezados por Jacques Le Goff y Pierre Nora, inventaron un término, "La Nueva Historia", para clasificar a su propia producción, en un intento de marcar la novedad historiográfica que suponían. Según Le Goff, la Nueva Historia nace para responder a nuevas preguntas a un público más amplio, interiorizando los métodos de la antropología. Ahora aparece el interés por el acontecimiento, por la historia política, por la historia de las mentalidades y de las representaciones, por la historia total. Recibieron críticas por su "desmigajamiento", es decir, la multipliación desordenada de los objetos de investigación. La cuarta generación: El giro crítico En ese contexto de crisis Lepetit, secretario de la publicación lanza una editorial en la primavera del 1988 anunciando este nuevo giro. Actualmente, el historiador Roger Chartier es conocido como el más importante representante de la cuarta generación de los Annales. http://es.wikipedia.org/wiki/Annales
La ciudad de Groninga (en neerlandés, Groningen; en bajo sajón, Grun'n) es la capital de la provincia homónima, situada al norte de los Países Bajos. Groninga es la ciudad más importante de esta región y tiene alrededor de 180.000 habitantes (2004). Los habitantes de Groninga, stadjers ("gente de ciudad", llaman cariñosamente a su ciudad "stad" (ciudad). Groninga fue una ciudad hanseática. En el siglo XVI fue una posesión española. En 1594, la conquistaron los "rebeldes" holandeses. En 1672 fue sitiada por Bernhard von Galen, obispo de Münster, que se retiró con sus tropas después de cuatro semanas. En Groninga se celebra la victoria cada año el 28 de agosto. En 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, Groninga fue seriamente dañada durante los combates entre los alemanes y los aliados, particularmente el lado norte de la plaza mayor o Grote Markt. Un edificio conocido en Groninga es el Martinitoren (el campanario de la iglesia de San Martín) y una estatua célebre el "Peerd van Ome Loeks" (el caballo de tío Lucas). La Universidad Estatal de Groninga es la segunda universidad de los Países Bajos en cuanto a antigüedad. http://es.wikipedia.org/wiki/Groninga_%28ciudad%29 Mas Info: Groninga es la ciudad más septentrional de los Países Bajos, capital de la provincia del mismo nombre. Encontrarás que se trata de una ciudad encantadora, aunque su centro histórico ha quedado bastante marcado, tanto por la Segunda Guerra Mundial como por los diversos procesos de reconstrucción que siguieron. Aunque hubo un asentamiento allí en la antigüedad, Groninga aparece por primera vez en los registros en 1040, cuando el emperador Henry III concedió al obispo de Utrecht un feudo en la ciudad. A mediados del siglo XIII se separó de su subordinación a Utrecht, y en 1284 se convirtió en miembro de la Liga Hanseática y uno de los principales centros comerciales del norte de Europa. Hoy en día, esta vibrante y joven ciudad del norte es un importante punto para las idas y venidas por el país, y tiene todo lo que se espera de una progresiva metrópolis. Su población estudiantil garantiza una sana y hedonista vida nocturna, que coexiste junto a museos de arte, el teatro y los conciertos de música clásica que demanda la población de residentes más maduros. Y como en otras partes del país, encontrarás que las pintorescas casas todavía se reflejan en los canales. Con mucho que ver y hacer, y un fácil acceso por avión o tren, Groninga se ha convertido en un favorito de los visitantes que desean viajar más allá de los tradicionales destinos turísticos neerlandeses. Al llegar nos alojamos en el Hampshire Hotel, un tranquilo y pacífico establecimiento ubicado casi en el centro de Groninga. Las habitaciones son un poco más grandes que la media de los hoteles holandeses, y disponen de aire acondicionado, baño de buen tamaño y TV de pantalla plana. Lo antiguo y lo moderno se funden en esta ciudad, que data del siglo tercero, pero tuvo que ser reconstruida en gran parte después de los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial. Su calidad de importante centro educativo holandés la ha imbuido con una vibrante escena artística, vida nocturna y una gran cantidad de museos que abarcan diversos temas, de la ciencia a los cómics, e incluso el tabaco. Por el centro de la ciudad corre Herestraat, una amplia avenida peatonal repleta de tiendas de gran nombre. A partir de la calle principal salen estrechas calles bordeadas de pequeñas tiendas que venden productos y artesanías locales, entremezclados con bares, cafés y restaurantes. El deslumbrante Grote Markt es el corazón de la zona céntrica. En ningún otro lugar de la ciudad encontrarás tantas terrazas, que invitan a tomar una copa y compartir una agradable charla desde comienzos de primavera a finales de otoño. La Iglesia Martini, con su famosa Torre Martini, data del siglo XII, aunque la mayoría de lo que se ve ahora es del siglo XVI. Sin embargo, el edificio más notable es el teatro de la ciudad - el Stadsschouwburg -, una gema renacentista de color rosa con una mezcla única de ornamentación interior, que vale la pena admirar junto con las producciones que allí se exhiben. El arte invade la ciudad, incluso en los vitrales de la estación de tren. Pero los amantes del arte no pueden perderse el famoso Museo de Groninga, que alberga una colección permanente de obras del siglo XVII, pinturas de miembros de la Escuela de la Haya, cerámicas, y obras del grupo expresionista De Ploeg. La ciudad es también anfitriona de varios festivales de música, arte, cine y teatro, como el Noorderzon, el Noorderslag, el Eurosonic, el Festival Internacional de Cine de Rótterdam en Groninga, el Atelierroute y Swingin'Groninga. Una de las principales atracciones es la vida nocturna. Su calidad de centro universitario con muchos estudiantes neerlandeses y extranjeros, garantiza que siempre hay algo interesante. Te recomiendo O'Ceallaigh, el mejor pub irlandés en los Países Bajos, que ofrece frecuentes espectáculos de música en vivo y una atmósfera animada por la charla bulliciosa. http://www.holanda.org.es/groninga-groningen.php