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Usuario (Jamaica)
POR DANIEL ROSSO Desde la furia: la Presidenta morocha Es una escritura beligerante, guerrera. Que denuncia la supuesta violencia e intolerancia de los Kirchner a través de una escritura violenta e intolerante. Daniel Rosso Sylvina Walger no tolera a Cristina Kirchner. La desprecia. Entonces, escribe como quien odia. Con desequilibrios, con furia. Sin intentar ni explicar, ni discutir. Sólo buscando golpear. O herir. Con ritmo vertiginoso, sus adjetivos descalificadores se suceden como los golpes de una boxeadora enceguecida. Autoritaria, amarga, arbitraria, sometida, detestada, egocéntrica, vulgar e inconsistente, son algunos de los mamporros que Walger descarga sobre la Presidenta de todos los argentinos. En las apenas primeras cuatro páginas del libro. Le siguen ciento noventa y cuatro más, casi todas iguales. Casi una colección de adjetivos descalificadores con algunos conectores de forma. Walger no opera en el nivel de la razón, lo hace en el nivel de la furia. Ahora bien, ¿por qué sería digna de análisis una escritura originada en la sensibilidad desordenada de una señora un poco superficial y desubicada? Porque es una escritura beligerante. Guerrera. Que denuncia la supuesta violencia e intolerancia de los Kirchner a través de una escritura violenta e intolerante. Porque es una escritura transparente que destroza el argumento de los grandes medios que denuncian al kirchnerismo como origen y diseminador de todas las tensiones, violencias y agresiones. Walger es interesante por su precariedad y superficialidad, lo que permite ver lo que otros exponentes más sofisticados de la oposición ocultan. Walger, cuando denuncia, se denuncia. Intenta describir a Cristina Kirchner como irritada pero no lo logra porque quién aparece irritada, arbitraria, es ella misma. Foucault insistía en que había que estudiar los procesos desde su periferia. Los centros siempre están más controlados, sujetos a mayores ocultamientos, a mayores velos. La escritura de Walger es periférica a la derecha cultural en la que ella se ubica. Por eso, como si fuera una extraña médium de la política, deja ver en ella el revoltijo emocional de ciertos sectores antikirchneristas que se retuercen en agresiones, descalificaciones y odios. Y que los más inteligentes ocultan. La crítica de Walger es paradójica: cuestiona las formas sin cuidar las formas. Crítica la supuesta irritación desde la irritación. Y, entonces, extrae de la más olvidable glosa gorila la vieja discusión sobre el estilo. Ya no la que se desprende de la teoría liberal clásica, la que cuestiona la concentración de poder, la vulneración de la división de poderes o el déficit de deliberación o producción de consensos. No, Walger vuelve a proponer la otra discusión sobre el estilo. La discusión gorila. Aquella que insiste en construir una jerarquía de arriba hacia abajo con la cual medir orígenes, comportamientos, costumbres y consumos de los argentinos. Esta escala descendente contiene una estricta lógica valorativa: lo que está arriba es bueno, lo que está abajo es malo. En la Argentina, esta diferenciación adquiere una rápida síntesis cromática: lo de arriba es blanco, lo de abajo es negro. Donde lo blanco es el estilo y lo negro lo que está en déficit con relación a ese estilo. Lo morocho no es lo diferente. Es la falta. Falta de educación, de buen gusto, de roce social o de modales. A lo largo de todo el libro, Walger insiste con las faltas de la Presidenta: falta de buen gusto, falta de conocimientos, falta de consistencia, falta de modales. No llega a decirlo. Pero está todo el tiempo en el borde. Estamos ante una presidenta morocha. A la que critica por sus faltas y también por su fracaso en el intento por superar esas faltas. De este modo, esta arcaica derecha cultural recurre a su retaguardia conceptual: el racismo. Intermitentemente, Walger busca proponer también la discusión sobre el estilo en términos de la tradición liberal-republicana. Pero lo hace desde su perspectiva particular: no discute los efectos del ejercicio concentrado del poder sobre las decisiones políticas y el andamiaje institucional, sino sobre las interacciones cotidianas. Todo se reduce a una precaria microsociología de las relaciones entre Cristina y su “consorte”, o entre Cristina y sus secretarios o colaboradores. Entonces, el relato adopta la modalidad murmurante del chisme: se rompe un silencio, se devela un secreto, irrumpe algo escondido. Y allí se acaba toda responsabilidad. Porque la fuerza del chisme reside en sí mismo. No requiere de su inserción en ninguna cadena argumental. No requiere explicitar fuentes. No se deduce ni se prueba. Además, el chisme es una escritura de la vida privada. Por lo cual, la autora, al concentrar su intervención en la vida privada de la Presidenta, renuncia a la discusión de sus políticas. Estamos ante otra de las formas empleadas por la derecha cultural para sacar a la política del medio: una escritura murmurante que renuncia a la discusión de lo público y se reduce a develar secretos sin pruebas y sin fuentes. ¿Qué función cumple una escritura que recurre a reiteradas críticas superficiales a la Presidenta como la impuntualidad, la demora en maquillarse, su vestuario o sus accesorios? Es una escritura que se origina en el malestar de algunos sectores y está dirigida a aumentar ese malestar. Nace en el odio y se dirige a él. Es un instrumento de activismo emocional. Muy lejos de lo liberal democrático. Muy cerca de la efervescencia neurótica de algunos sectores que acumulan rencor, insatisfacción y furia sin volcarlo productivamente en el sistema institucional a través de la participación política o social. No estamos ante una escritura útil para la intervención pública. No sirve como insumo para la participación política ni para acompañar procesos de politización. No es un discurso de la derecha militante. Es sólo un contenido efectista para alimentar la furia de sectores patricios o de sectores medios que no abandonan la innegociable levedad de sus vidas privadas. Es una escritura que no moviliza sino que enfurece. Dirigida a los compatriotas que sobreviven al borde de continuos ataques de nervios, hipersensibles al horror estético y político de la morochez. Que cuentan con el chisme como un semiconductor para descargar sus odios. Escritura antidemocrática. Escritura para ejercer el odio. Para diferenciarse cutáneamente, desde la piel. Porque, en el fondo, la sucesión de chismes afiebrados de Walger remiten sencillamente a una cuestión de piel. De piel reactiva. De piel morocha. *Licenciado en Sociología. Periodista. Ex secretario de Comunicación del Gobierno de la Ciudad y ex subsecretario de Medios de la Nación. Actualmente es jefe de gabinete de asesores de la Secretaría de Medios de la Nación y escribe notas de opinión sobre temas de comunicación y política para varios medios nacionales. http://www.elargentino.com/nota-109591-medios-142-Desde-la-furia-la-Presidenta-morocha.html
DE LA CABEZA Diego Capusotto en el papel protagónico de un abducido por el hippismo en el Uritorco. El director de Cha cha cha detrás de cámara. Un guión de Damián “Melli” Dreizik. El productor de Soy tu aventura. Y un elenco que incluye a Verónica Llinás, Alejandra Flechner, Luis Luque, Juan Carlos Mesa, Víctor Hugo Morales y un puñado de personas con aves bajo el brazo. Pájaros volando está en plena filmación en las sierras de Córdoba, y Radar viajó hasta allá para registrar la magia que está sucediendo delante y detrás de cámara. Por Martín Pérez Desde Los Cocos (Cordoba) Uno de los recuerdos más recurrentes entre el equipo de filmación de Pájaros volando es el de la tormenta que los sorprendió en medio de una jornada de rodaje. La recurrencia viene al caso porque, en esta noche que promete ser larga –algo que siempre sucede cuando se filma de noche, pero esta noche lo será aún más–, hay unas amenazadoras nubes apiñadas en el horizonte que entregan un curioso show de relámpagos que no se acerca ni se aleja, pero tampoco parece tener intenciones de detenerse. Y los que estuvieron ahí el día de aquella tormenta, dicen que justo así fue como empezó el asunto: con unas nubes relampagueantes e insistentes, que amenazaban con interrumpir el rodaje en cualquier momento. El director y su equipo hicieron entonces lo que marca el oficio: seguir filmando hasta cuando fuera posible. Pero al final de una toma, luego del consabido ¡Corten!, de pronto hubo demasiada calma. El viento había cesado, los rayos también. Lleno de suspicacia, un previsor Néstor Montalbano ordenó levantar el set de inmediato. “Enseguida se largó una tormenta que terminó inundándolo todo”, cuenta Luis Luque, que se apasiona con el recuerdo. “¡El agua me llegaba hasta la rodilla!” Llegado a este punto, cabe aclarar que los testigos difieren. Hay quien dice que el día del agua hasta la rodilla es uno, y el de la tormenta que cortó súbitamente el rodaje es otro. Pero lo cierto es que el microclima de las Sierras Chicas cordobesas suele ser propicio a esa clase de arrebatos, dicen los que saben, que por lo general son los habitantes del lugar. Y también es cierto que si esas insistentes nubes decidiesen finalmente acercarse, no habría más rodaje en una noche que, si promete ser más larga que lo que generalmente son las noches en los rodajes, es porque Montalbano debe filmar casi cuatro minutos de película –una enormidad, explican– en medio de la nada. “Camino periférico de tierra”, precisa el guión. Ahí es donde reaparece José, luego de haber sido abducido por un plato volador. José es Diego Capusotto, la estrella de Pájaros volando. Desnudo, satisfecho y en paz, en el medio de esa nada José se encontrará con todos sus amigos. O, más precisamente, todos vendrán hacia él. Primero será una Harley Davidson manejada por un hombrecito pequeño y de traje, acompañado por un joven de calzas bastante ajustadas y llamativas. Después será el turno de un gorila hecho y derecho, inquieto por el resultado del partido de Boca. Más tarde llegarán su amigo Julio César, una policía interpretada por Alejandra Flechner, un Renault 4 lleno de calcomanías y pintadas esotéricas con Luis Luque y Verónica Llinás, y un desfile de personajes de pueblo que terminará con un destacamento de bomberos con autobomba incluido. Todo eso debe filmar Montalbano esta noche, por eso es que la tormenta no debería suceder. Y no sucede. Lo dicho: el microclima de Sierras Chicas –donde nada casualmente reina el Uritorco– tiene ciertas particularidades. Como la de mantener toda una noche una tormenta relampagueando ahí, al alcance de la mano, como parte del paisaje. Mientras bajo los focos y ante la cámara, en un recodo del camino viejo que va a Capilla San Marcos, sucede otra magia, la cinematográfica. Una que tiene como epicentro a Montalbano, quien a los gritos de “¡Quiero filmaaaaar!” finalmente se ajustará al plan de rodaje. Y a un Capusotto en paños menores que, tapándose entre toma y toma con una coqueta bata, despliega todo su particular talento sin ningún esfuerzo aparente. Porque hace tiempo que el capocómico del país rockero que supimos conseguir –en tiempos en que ser rockero, así como el término país, han sido esterilizados y no significan demasiado por sí solos– parece haber descubierto los méritos de hacer las cosas a su tiempo. Y a su modo. “A esta altura ya estoy grande y tengo algunos años en el medio como para saber dónde ubicarme”, dirá luego Capusotto con respecto a su relajada actitud ante el fenómeno de su más reciente programa televisivo, Peter Capusotto y sus videos, que no parece tener límite, y ya acumula un libro, radio, DVD y premios y más premios. De hecho, cuando el gran diario argentino entregó su estatuilla del año, Capusotto decidió no moverse de Córdoba aunque estaban dispuestos a fletarle un avión para poder ir y volver sin perder un día de rodaje. “Sólo haría eso en el caso de una emergencia, pero jamás por un premio”, confiesa en la tranquilidad cómplice de Los Cocos el hombre que sabe que la fama –o el rating, digamos– es puro cuento. Porque, asegura, hay programas que pueden tener mucho rating, pero que de un día para otro son reemplazados por otra cosa, porque su funcionalidad es ésa: reemplazar un éxito por otro. “La televisión siempre es masiva: cualquiera te conoce, cualquiera alguna vez te ve”, resume. “Pero el programa, en cambio, tiene aliados de algo que a nosotros también nos gusta ver. Así que, entre lo que tenemos ganas de hacer y lo que tenemos ganas de ver, se termina juntando algo mucho más potente que lo que señalan los puntos de rating, ese relato que hace la televisión de sí misma.” Por eso los pocos programas del ciclo del año pasado (y este año que recién empieza será igual, adelanta). No por divismo, como se preocupan por aclarar tanto Capusotto como Pedro Saborido, el otro responsable del programa. Sino para proteger esas ganas, algo que la multiplicidad –libros, radio, DVD– también busca, en vez de obedecer a la necesidad de explotar algo efímero antes de que se termine. “La posibilidad de hacer algo que brille en televisión existe, pero en mínimas cuotas. Uno me parece que tiene que estar ahí, defendiendo esa posibilidad, o si no directamente tiene que estar en otro lado”, resume Capusotto, que tal vez sea –como se arriesga a proponer Verónica Llinás– algo así como el último gran sobreviviente de un linaje que comenzó en aquel under de los ’80. Un artista que en su momento de mayor estrella televisiva se pone –sin ningún vedettismo– al servicio de Néstor Montalbano, director con el que se conoce desde la época de Cha cha cha, y que no duda en calificar como parte suya. “Soy fiel a Néstor, no sólo por un lenguaje que compartimos sino también por la empatía humana que nos une”, dice Capusotto, ahora más Diego que Peter. Aunque ambos –actor y personaje– sean tan fieles a sí mismos que parecen uno solo. Con ustedes, entonces, Capusotto, el aliado. Y los más de cien pájaros –ya sea volando o, por qué no, volados– de la galera de Montalbano. Algo con alas A la hora de presentarse como director, Néstor Montalbano elige contar que su infancia fue como la del chico de la película italiana Cinema Paradiso, pero en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires. “Miraba las películas desde la cabina del cine del pueblo y grababa el sonido original, para después hacer mi versión con el Cinegraph”, explica, evocando un extraño artefacto de lata con el que se podía jugar a proyectar películas, dibujando las escenas en una larga tira de papel casi transparente. “Creo que la primera que hice fue el Juan Moreira de Favio”, recuerda Montalbano, que asegura que su maestra de séptimo grado llegó a permitirle pasar sus versiones en el aula, para el resto de sus compañeros. En los cuidados storyboards que hoy dibuja para sus proyectos –una ayuda invaluable para todos sus colaboradores, las hojas fotocopiadas se multiplican– hay mucho de aquella pasión infantil por dibujar escena por escena sus películas preferidas. Pero el fanatismo del pequeño Montalbano por el cine no se quedó en el papel, sino que ascendió rápidamente de categoría. “Pasé al Súper 8 haciendo trabajar a todo el pueblo para mis propias versiones de películas como El padrino, Rocky o El bueno, el malo y el feo”, se ríe el hoy director, de profesión panadero hasta que a los 25 años se ganó una beca en un Festival de Cine en Tandil, para ir a estudiar al hoy llamado Enerc. Aquella experiencia de tener que ingeniárselas para hacer actuar a todo 9 de Julio en sus películas tal vez sea la clave de la especial atención y el particular talento de Montalbano para trabajar con los personajes secundarios que pueblan sus películas, por lo general interpretados por habitantes del lugar. “No sé cómo hace para encontrar esa gente. Es un dotado”, se fascina Damián Dreizik, que además de formar parte del elenco, es autor del guión de Pájaros volando. Dreizik confiesa que todavía no puede creer, por ejemplo, que el que hace de su hijo en el rodaje sea en realidad el hijo de Carrizo, el ex jugador de Independiente. “¿Viste que siempre hay personajes que tienen un ave bajo el brazo?”, pregunta Verónica Llinás. Y enumera: “Un hippie con una gallina, un paisano con un ganso. Son imaginarios que se repiten. Siempre en sus películas aparecen esa clase de personajes, seres improbables y con evidente experiencia de vida, que además él sabe cómo manejar. A veces me da la sensación de que son las verdaderas estrellas de la película, que todo esto es un gran andamiaje para que ellos puedan estar ante la cámara”. Aunque su currículum incluye premios en el festival de cortos Uncipar que se realiza todos los años en Villa Gesell y el Georges Meliés, gracias al cual fue becado en Francia, y la realización de un policial oscuro –una rareza en su carrera– como Cómplices, protagonizado por Oscar Martínez y Jorge Marrale (¿Fue como volver a 9 de Julio? ¡Totalmente!), el eje alrededor del cual comienza a girar la carrera de Montalbano supo ser Cha cha cha. “Ahí fue donde nos conocimos todos”, explica. “Desde el comienzo estaba claro que había algo especial ahí. Pese a que nos hacían grabar en La Plata, porque estábamos últimos en la lista de prioridades del canal. Aun así recuerdo que Eurnekian venía a ver grabar a Alfredo Casero, que los productores de los demás programas comentaban lo que estaba pasando. Y también recuerdo que fue muy fuerte cómo de un momento a otro todos los integrantes del grupo tuvieron una exposición importante, y en tres meses prácticamente les cambió la vida. Hay que tener un equilibrio para soportar semejante presión, porque eso es lo que tiene la televisión: destruye todo lo que sea genuino. Y aquello lo era”, recuerda Montalbano, que volvió a trabajar con Capusotto en Todo x 2 pesos, junto a Fabio Alberti. “Donde apareció lo que nos estaba faltando desde Cha cha cha: un guionista. Y ese guionista resultó ser Pedro Saborido.” Cuando la televisión gastó aquel proyecto, como a esta altura del relato se debe suponer que es lo que se espera que suceda, se refugiaron en el teatro. “Ahí tomé conciencia del fenómeno que se había generado: vivimos durante 4 años de eso, recorriendo el país. Llenábamos cualquier teatro”, se sorprende aún hoy Néstor, que reunió por primera vez a Luis Luque y a Diego Capusotto en un proyecto querible llamado Soy tu aventura, un homenaje a las viejas películas para toda la familia que solía tener el clásico cine argentino, luego del cual Diego empezaría a armar Peter Capusotto con Saborido. “Un tonto y una bestia, eso era lo que éramos juntos”, dice hoy Luque de su primera aparición dentro de semejante grupo humano. “Porque ellos son como una banda que toca una música. Y entonces yo estaba aprendiendo sus códigos. Pero nos divertimos mucho”, dice este experto en buddy movies, ya que luego hizo algo parecido junto a Diego Peretti en Tiempo de valientes. “Es que para hacer algo así hay que trabajar con el otro, y es algo que a mí me gusta mucho hacer.” Ex galancito devenido actor de carácter, Luque es una fuerza de la naturaleza. “Aún me acuerdo de cuando lo dejé: estábamos en Puerto Rico y me tiré en el piso del escenario antes de que se abriera el telón en un estadio lleno que coreaba el nombre de mi personaje: “¡Hu-go, Hu-go!”. “Muchachos, ésta es mi altura en este momento”, les dije a mis compañeros. Lo dejé todo y me la comí solito. La gente creía que me había vuelto loco, pero no me importó”, explica Luque, que luce un corte de pelo radical para Pájaros volando, donde interpreta a Miguel, un viejo amigo de José, el personaje de Capusotto. Juntos, José y Miguel supieron tener una banda de rock, pero Miguel un día desapareció de los lugares que solía frecuentar. Cuando reaparece, lo hace convertido en un hippie new age, convencido del fin del mundo y los platos voladores. Y comienza la película. Y se termina llevando a su amigo a vivir a las Sierras, cerca del Uritorco, por supuesto. “Mirá esto”, dice señalando cómo ha quedado su cabeza. “A veces mi mujer me dice: ‘Loco, más suave’. Pero yo soy extremo. Y si lo hacemos, lo hacemos bien. Porque un actor deber ser bueno en el trabajo que viene y, para poder hacer eso, antes tenés que ser grosso en éste”, dice Pipo, un apodo cariñoso que le puso su hermano cuando era pequeño y no podía decir su nombre, y aún hoy carga consigo. Y acelera en la noche con un auto en el que suenan bien fuerte los Artic Monkeys. “Me los grabó mi hijo, que me arma un compilado nuevo cada vez que me voy a un rodaje”, dice el entusiasta chofer de Diego Capusotto y Verónica Llinás, para quienes ha terminado otra noche de rodaje. Pájaros y Pescado Cada vez que se une Capusotto y Uritorco en la misma frase, por breve que sea, la respuesta del ocasional interlocutor es una sonrisa de satisfacción, anticipando –generosamente, sin ninguna reserva– todo lo que podría venir a continuación. Esa es la magia que produce la actualidad de Diego Capusotto. Es algo que tiene bien en claro Marcelo Schapces, ideólogo de la película al frente de su productora, Baraka Cine. Periodista de rock en su más tierna edad, fanático de la historieta, director y productor, Schapces es el que más sonríe en un video que ilustra cómo Capusotto graba el tema de la película –que no desentonaría en un compilado del rock nacional más pesado de los ’70– junto a nada menos que David Lebón, que compuso la música. ¿A quién se le ocurrió la idea? A Schapces, por supuesto. Que también buscó inicialmente a Fabio Zerpa para que narrase, a imagen y semejanza de esas fábulas cinematográficas espaciales de los ’50, el prólogo del film. Pero nuestro ovniólogo oficial declinó cortésmente la invitación, y el lugar será ocupado –acaba de confirmarse– por Víctor Hugo Morales. Schapces dice que le gusta imaginar que tiene un toque, digamos, George Martin, a la hora de juntar gente. Después de todo, a muchos de los que trabajaron con él no les fue igual cuando reincidieron, sin George Schapces. “Diego me contó que Lebón lo invitó a un ensayo de Pescado Rabioso, antes del show de Spinetta en Vélez. Y cuando lo vio llegar, Spinetta lo llamó maestro y no paró de hacerle reverencias”, cuenta Marcelo. “Ir al ensayo de Pescado es de lo mejor que me pasó en la vida”, se entusiasma Capusotto. “Pero lo que me hizo caer de culo fue que Spinetta tiene un sentido del humor bárbaro. Y unos personajes que son uno más gracioso que el otro. Por eso es que nos llevamos tan bien con los músicos. Porque lo que decimos del rock en Peter Capusotto no es nada que los músicos de rock no vengan diciendo desde hace rato de ellos mismos.” Pero la anécdota de Pescado Rabioso en boca de Marcelo Schapces, en realidad, viene a cuento de ejemplificar el momento de gloria que actualmente disfruta Capusotto. “Mirá, yo sé que en este momento si les propongo tanto a Kirchner como a De Narváez si quieren aparecer en la película, estoy seguro que me contestan que sí”, exagera con una sonrisa, siendo consciente del ancho que tiene entre sus cartas. Pero lo que más lo deja satisfecho a Schapces es que sabe que no está produciendo la película de Capusotto, sino una película con Capusotto. Y, para él, ése no es un detalle menor. “Y al decir eso no estoy siendo ni un hipócrita ni un idiota”, señala. “Lo puedo decir porque antes hicimos juntos una película como Soy tu aventura. Y porque Montalbano tiene doce años de trabajo con Capusotto, la suya no es una relación que comienza ahora. Así que todo es muy natural. Y lo que naturalmente hicimos ahora, con Diego en un increíble pico de popularidad y todos mucho más instalados, es poner a punto un proyecto que nos permitiese reencontrarnos”, explica Schapces, que el pelo que aún conserva lo lleva largo, y mantiene una barba de una forma tan caprichosa que le otorga un aspecto de hobbit, y se llega a extrañar que no fume en pipa. Aunque la mirada lo delata, y detrás de ese aspecto relajado, como buen productor, algo siempre parece estar sucediendo. Por ejemplo, el retraso de la firma de un cheque que obliga a empezar a pensar en ciertos malabares económicos, nada demasiado extraño en una producción cuyo costo total llegará a los tres millones y medio de pesos. Schapces explica que ese costo es un nivel industrial estándar, aunque aclara que últimamente las películas locales, para amortizar riesgos, acomodan su presupuesto para que coincida lo más posible con los subsidios, y por eso rondan el millón y medio, o los dos millones de pesos. “El presupuesto de Pájaros volando llega a un punto de equilibrio con una venta de 140 mil entradas”, revela Schapces, poniendo en números la actualidad de la figura de Diego Capusotto. Pero tiene otros datos que le permiten soñar con los pies bien firmes en la tierra del productor previsor. Después de todo, cinco años atrás, con una película que el propio Schapces califica como no tan fuerte como ésta, llegaron a cortar 65 mil entradas. Y Baraka acusa un público de 100 mil espectadores –sumando la particular exhibición de la película y su venta en DVD– para el documental Luca, sobre el malogrado líder de Sumo. Así que queda claro que ese punto de equilibrio bien puede ser simplemente el piso que se puede esperar, hoy en día, de una película con –o de– Capusotto. De lo que el aludido apenas si se hace cargo. “Mirá, no tengo otra exigencia que seguir conectado con la gente que me interesa trabajar, porque siempre estoy mirando lo que viene. Es lo que me mantiene vivo”, explica Diego, que imagina un 2010 coronado por el estreno de Pájaros volando –anunciada para agosto, después del Mundial– y ya está pensando en volver al teatro para el 2011. Pero todavía hay tiempo. Algo que Capusotto parece tener muy claro. “Uno nunca tiene certezas de nada. Me acuerdo que cuando arrancamos con De la cabeza, por ejemplo, pensé que íbamos a durar un mes y estuvimos un año. Así que tengo claro que lo interesante siempre es poder hacer algo a partir de uno. Salvo que quieras hacer algo para ser famoso, y entonces lo que estás haciendo se va a terminar convirtiendo en otra cosa, porque lo que importa es seguir siendo parte del medio. Pero, como te digo, uno nunca sabe. Con Peter Capusotto nunca tuvimos certezas de nada, salvo de lo que estábamos diciendo y dónde lo estábamos haciendo. Lo que viene después no se sabe, y en ese misterio está lo interesante.” Lost Beatles Durante la parte final del rodaje cordobés de Pájaros volando –que se realizó antes de fin de año, y se completará en enero, con unas semanas en Buenos Aires– el centro de operaciones de la producción estuvo ubicado en Los Cocos, más precisamente en el hotel del Suterh de ese pequeño pueblo, situado a unos kilómetros de La Cumbre. Cerrado para la filmación, el hotel del Suterh es una construcción extraña, que desde afuera parece pequeño, pero se extiende de manera inesperada paredes adentro. Por eso tal vez es que todos los integrantes del equipo, al evocarlo, lo hacen teniendo en mente, lo más cariñosamente posible dentro de las circunstancias, la película El resplandor. Pero poco hay de macabro en Los Cocos, no sólo por semejante nombre sino porque, aunque aún no estemos en temporada, el verano ya está golpeando la puerta, y todo parece sonreír y convocar al descanso. “Lo que pasa es que antes de venir a parar acá, cuando estuvimos filmando en San Marcos Sierra estuvimos hospedados en unas cabañas que rodeaban una pileta. Y como entonces rodábamos de día, todas las noches había fiesta”, explicará uno de los productores. “Por eso este hotel se transformó en el de El resplandor. Porque en comparación de aquellas noches, esto es realmente de terror”, dirá nuestro informante con una sonrisa de resignación, mientras el frío viento de las sierras chicas cordobesas atraviesa su campera en una madrugada de rodaje al aire libre. Otro detalle que también confiere un grado espectral a la vida diaria en el hotel es que es un sitio aislado, donde no llega señal de celular y mucho menos Internet. “Lost Cocos”, corrige de pronto alguien mientras esperamos la combi para volver al set, y el chiste se repite de boca en boca. Y de pronto Capusotto decide dar algo así como un ejemplo del proceso creativo del programa que hacen con Saborido, y dice en voz alta: “Qué bueno sería hacer un sketch que se llame Lost Beatles, y que sólo muestre a los integrantes del grupo llamándose entre sí, sin que ninguno conteste”. Y acto seguido pasa a dar unos pasos dubitativos de aquí para allá, repitiendo los nombres de los integrantes de Los Beatles, como si fuesen una pregunta cada vez más urgente: “¿Ringo? ¡Ringo! ¿Paul? ¡Paul!”. Las carcajadas se multiplican. Nadie se acuerda ya de la combi o del set. “¿John? ¡Jooooohn! ¡¡¡Georgeeeeee!!!”. “Diego tiene una capacidad de humor increíble”, explica Verónica Llinás, que formó parte del elenco de Soy tu aventura y reincide en Pájaros volando. “Por suerte, esta vez no me toca ser la mujer de Luis Aguilé”, dice Llinás, evocando el toque kitsch de aquella película, y también su talón de Aquiles, ya que era tan respetuosa que terminaba siendo una película de Aguilé antes que cualquier otra cosa. Pero Verónica apenas si habla al pasar de Aguilé –con una sonrisa de alivio, eso sí– y confiesa que cada vez que está con Diego no para de reírse. “Me hace daño de cuánto me río, lo hago hasta que me duele el estómago. Es una característica suya, un don que tiene. Porque Diego no es gracioso sólo cuando trabaja, sino todo el tiempo”, explica, y calcula que el suyo es un humor casi único, propio de una forma de mirar el mundo muy particular. “Y que a lo largo del tiempo se fue afianzando y perfeccionando en esa particularidad, a diferencia de sus compañeros de generación.” “Es el tipo más brillante y simple que conozco”, es la opinión de Luis Luque. Y lo resume en una frase: “¡No para de asociar jamás!”. “Siempre me gustó ser un saltimbanqui con mis amigos, siempre me gustó hacer reír”, reconoce Diego. “A lo sumo, a lo que hay que prestar atención es a no ser desmedido, porque si no te convertís en un pesado. Pero esto de provocar la risa siempre me pareció algo sagrado. Me hace sentir que hay algún sentido, porque la carcajada para mí es un hecho poético. Algo que nos desplaza de lo más horroroso de la realidad, nos corre a un costado y nos hace sentir que somos más que eso”, dice Diego, que también se desmarca, sin que nadie se lo pregunte, de la denominación de humor under, o humor nuevo, algo que parece haber escuchado más de una vez en entrevistas. “Nunca supe qué significa el humor under, sinceramente. Y es algo que me dijeron mil veces. Pero yo creo que sí, es una denominación que tiene que ver con un espacio que estaba corrido de lo oficial. Pero nada más que eso. Porque de lo que nos estamos riendo es de lo que tantos se rieron antes de nosotros, como los Hermanos Marx o los Monty Python. De las normas conductivas, de la moral, de la hipocresía. ¡De sentirse un fantasmita acurrucado, intentando asustar a alguien sin que te salga! De la propia tragedia, del devenir, de la incertidumbre, de las palabras autorizadas. De todo eso uno se ríe, de cierta impostación por un modelo de conducta que uno no acepta, le desagrada y que combate. Así que no es una pose cuando digo que no hay humor under ni humor nuevo, porque creo que en realidad hay un lenguaje que nos une, hay empatías y hay enemigos. Es como tomar la posta de algo que ya se ha dicho, y hacerlo nos coloca en un lugar donde sabemos que hay un ejército del otro lado, que son nuestros enemigos, y que van a hacer lo imposible para que nosotros no digamos lo que decimos, y vivamos como vivimos. Porque no nos reímos como niños, como un tonto que mira una pared, mata hormiguitas y se ríe. Porque es lo único que sabe hacer y ése es su mundo. Cuando te estás burlando, sabés de lo que te estás burlando, y hay que ser consecuente con lo que uno está diciendo, porque armarse un personaje que dice cosas es fácil. Sobre todo cuando hay muchos que en realidad sólo quieren ser reconocidos, y a partir de ahí pueden tener un lenguaje revulsivo, pero todo es una gran mascarada, porque sos un chetito que te armaste de dos o tres frases y el único talento que tenés es hacerle creer a la gente lo que no sos, porque en realidad terminás saludando a los más malos, sin ningún problema, como si fueras parte del asunto.” –... recién sonabas un poquito como Violencia Rivas. –Ah, sí, tengo mucho de Violencia Rivas (risas.) –¿Y se podría decir, entonces, que el humor de Peter Capusotto va en contra de todo eso? –Sí, podríamos decir que sí. Es un humor festivo, y cuando hay fiesta uno no invita a todos, desde ya. Pero uno disfruta de su propia fiesta. Una fiesta con un humor que siempre es burlón. Y también compadrito, porque bancamos lo que decimos. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5815-2010-01-03.html

MEDIOS Y COMUNICACION Medios y responsabilidad social Desde Madrid, y a partir de un estudio sobre la gestión de las empresas, Luis Albornoz interroga sobre las responsabilidades sociales de los gestores de medios. Por Luis A. Albornoz * Desde Madrid El Laboratorio de la Fundación Alternativas (España) acaba de publicar La responsabilidad social corporativa ante la crisis. Informe 2009 (www.falternativas.org). Coordinado por profesionales de la consultora Global Sustainnability Services de KPMG, este trabajo ausculta las responsabilidades sociales de las empresas españolas en un contexto de particular y aguda crisis económica: caída del PBI, recesión económica y aumento de la tasa de desempleo. Una parte de este nuevo trabajo está dedicado al análisis de algunos sectores clave para la economía española: el turístico, el transporte aéreo, las pymes y el denominado sector de los medios de comunicación. Este último, un sector que atraviesa transformaciones de calado: pérdida de más de 3000 puestos de trabajo entre el segundo semestre de 2008 y el primero de 2009, reconfiguración de los grandes grupos empresariales, reconversión tecnológica y consolidación de la red Internet, entre otros aspectos destacables. Debido al valor estratégico de los medios de comunicación de cara a la opinión pública (formulación y difusión de patrones, modelos y estereotipos), reza el informe, “las compañías del sector deberían contemplar los más altos niveles de transparencia e ir más allá del simple cumplimiento de la legislación y regulaciones aplicables, adoptando avanzados códigos de conducta que tengan en cuenta su importante función de servicio a la sociedad y a la influencia positiva o negativa que puedan ejercer sobre diversos grupos de interés”. Referirse a la responsabilidad social de los medios de comunicación implica evaluar el rol que éstos cumplen en el seno de economías de mercado en función de cuestiones tan delicadas como la educación, la salud, el desarrollo sostenible o el medioambiente. Y es referirse, indudablemente, a las obligaciones de transparencia, veracidad e imparcialidad que tienen las empresas hacia sus trabajadores, sus audiencias, las organizaciones sociales, las alianzas institucionales y empresariales, sus anunciantes, sus socios tecnológicos y la sociedad en general. Resulta evidente que, de existir una responsabilidad social en este terreno, los miembros de las audiencias no pueden ser considerados como meros consumidores o clientes. En este sentido, el informe señala tres retos principales que deben afrontar las compañías del sector medios: 1. Exhibir un comportamiento ético: en este sentido es relevante “la independencia productiva sin la influencia de los propietarios de los medios ni de los aspectos comerciales, como la pérdida o ganancia de publicidad”. Las empresas deben ser “excepcionalmente transparentes en materia de contabilidad, auditorías, políticas editoriales y tipos de financiación que puedan influir en los contenidos publicados, incluyendo anunciantes y subvenciones recibidas, entre otros”. 2. Contribuir al desarrollo social: un aporte que debe estar sustentado en el principio de la veracidad, ya que “una cobertura informativa honesta y precisa desempeña un papel vital a la hora de limitar los posibles abusos económicos, sociales y medioambientales que se puedan cometer”. . 3. Fomentar el desarrollo ambiental: mediante la elaboración y puesta en circulación de unos contenidos tendientes a promover la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente, y el propio comportamiento de los agentes empresariales en su diaria gestión responsable de recursos (energía, agua y residuos). Más allá de estos retos loables, el estudio de los comportamientos de las compañías de medios en contextos y situaciones específicos, tanto en España como en otros países, apunta que el conjunto de principios que dan vida a la doctrina corporativa de la responsabilidad social de la comunicación es, en el mejor de los casos, un ingrediente de un escenario utópico o, en el peor, simplemente el maquillaje empresarial de los críticos tiempos que corren. En un presente turbulento, los ciudadanos miran con desconfianza a la institución empresarial en general y a los medios de comunicación en particular. Un sector que ha sido uno de los últimos en interesarse por la responsabilidad social. Con o sin responsabilidad social de la comunicación, ¿por cuánto tiempo los gestores de medios podrán seguir eludiendo sus responsabilidades sociales? * Doctor en Ciencias de la Comunicación. Coordinador del Observatorio de Cultura y Comunicación de la Fundación Alternativas (www.falternativas.org/occ-fa). http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-137805-2009-12-30.html
Urge crear el Ejército Libertador de Unasur Lunes, 04 de Octubre de 2010 09:04 Raúl Bracho Creer que lo ocurrido en Ecuador fue una victoria popular es un error. Imaginemos, solo por un momento, que estaríamos viviendo si se hubiese realizado un magnicidio en contra de Correa, si los altos mandos, una vez muerto Correa, tan solo declararan que no permitirán desórdenes en las calles y que ellos “restablecerían” el orden democrático, si el Parlamento sesionara e impusiera una fecha lejana para las nuevas elecciones, si se hubiese comenzado una persecución y matanza de los dirigentes de la revolución ciudadana, si se hubiesen acallado todas las emisoras y medios de comunicación que favorecen la revolución, si estuviéramos, ya hoy, discutiendo el destino de Ecuador en los sacrosantos salones de la OEA, si todo esto hubiera sido el desenlace, si se estuviera masacrando al pueblo en las calles como se hizo en Honduras. Las fuerzas populares en las calles son una fuerza importante pero no definitiva ni decisoria a la hora de un golpe, por más aguerrido que sea la masa revolucionaria, el poder de las armas con que serían reprimido les impediría tomar de nuevo el poder, eso debemos saberlo a conciencia. La liberación de Suramérica y aquel Ejército Libertador de Simón Bolívar, ante el coloniaje español, fue indetenible por no existir barreras para traspasar fronteras entre una patria y otra. Es un derecho que debemos rescatar e imponer a la brevedad. La OTAN funciona de ésta forma para que el imperio se defienda, de la misma forma se hace urgente que UNASUR genere la alianza militar entre todos sus miembros para poder enfrentar de forma inmediata cualquier golpe de estado en cualquiera de nuestras patrias. Los ejércitos de liberación y de defensa del socialismo, además, deben estar conformados no solo por las fuerzas militares, la fuerza del poder popular tiene que tener como defenderse con armas si es atacada con armas, se debe instruir a todo militante de nuestra revolución para que sepa las nociones básicas de estrategia y táctica de combate, hay que generar esta respuesta que asegure una lucha capaz de conseguir victorias o de imposibilitar al enemigo la toma de la explotación militar de nuestros recursos. Antes que una Venezuela sometida por una invasión norteamericana, debemos estar seguros de poder enfrentarnos con capacidad militar y de poder inutilizar nuestra industria petrolera en cuestión de horas. De triunfar con su ventaja armamentista, les quedará un país incapaz de producir una gota de petrólero, eso es bueno que ellos lo sepan desde ahora. En honor al libertador Simón Bolívar se debe crear de inmediato la formación del Ejército Libertador donde por medio de alianzas estratégicas se pueda ir en defensa de cualquiera de nuestras democracias inmediatamente que el imperio se le ocurriese de nuevo intentar un golpe. Esto nos ahorrará las posiciones románticas que eran ya casi las únicas posibles en Ecuador si se hubiese continuado este golpe, en donde varios presidentes sobrevolarían los aeropuertos de Ecuador sin poder aterrizar en ninguno de ellos y donde nos obligarían a seguir la lucha en las instancias internacionales, como sucedió en Honduras. Es preciso que este análisis se haga de forma urgente. De cada batalla, ganada o perdida, los pueblos deben de inmediato sacar la mayor cantidad de enseñanzas. Así como Chávez ayer comenzó a exigirnos la reaplicación de las tres R al cuadrado, que obviamente implicarán agregar otras R, entre las que se harán necesarias la R de Respuestas y la R de Resultados, así como aclaró que la lucha contra la burocracia y la corrupción debe ser frontal, de igual manera se debe aprender de la experiencia de Ecuador. Muchos han escrito que lo que sucedió en Quito, probablemente fue un globo de ensayo, que el pentágono estudió todas las reacciones para saber contra que fuerzas se enfrentará de tomar la decisión en breve tiempo de accionar de nuevo el golpe. Ya sabe que las fuerzas militares no se polarizaron a favor de Correa, que se quedaron como esperando órdenes imperiales, ya saben que el pueblo saldrá a la calle en una batalla desigual de balas contra piedras en la que difícilmente se obtenga una victoria y ya vio que Unasur haría un sobrevuelo presidencial. Dejar el tablero con las piezas en sus mismos lugares es vivir a una jugada del jaque mate imperial, en la demora esta el peligro. Avanzar es la única orden necesaria de cumplir. Nuestra América no se puede perder, la fuerza de nuestro pueblo debe tener un respaldo armado si es atacado militarmente, es imprescindible crear el Ejército Libertador. Venceremos. http://www.matrizur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=8249:urge-crear-el-ejercito-libertador-de-unasur-&catid=36:venezuela
Una palabra llamada “lealtad” Por Florencia Peña Lo que nadie esperaba era que iba a resucitar Julio Cleto Cobos. Quién diría, no, que un tipo con esa cara de nada pueda ser tan canalla...Traicionar dos veces al gobierno que representa es demasiado. Y para colmo en la semana del 17, pero claro que en el diccionario de Cobos la palabra ‘lealtad’ no figura. “El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio. Si puedes simular eso, lo has conseguido.” Groucho Marx La presidenta es una turra que se caga en los jubilados.” Buen título. Contundente. Eso es lo que se busca, que tenga impacto, que tenga punch. ¿No es ese el titular que les habría gustado leer a los “patriotas” del Grupo A en las tapas de sus diarios? ¿No es lo que buscaban que diga “la opinión pública”? Porque “nosotros, los que NO representamos al pueblo argentino, los que fuimos gobierno en otros períodos y nos olvidamos de los sectores más vulnerables, los que supimos llevar al país a la bancarrota, los que nos llamamos ‘progres’ y apoyamos cualquier medida que proponga la derecha conservadora, los que repudiamos las políticas de Derechos Humanos, los que sin pudor votamos una ley que es inviable, los que nos cagamos de verdad en los jubilados, lo único que queremos conseguir es: bajar de un hondazo a esta yegua”. ¡¡¡Genial!!! Pero no vamos a ser tan idiotas como para blanquearlo. Atentemos contra el gobierno y la democracia, pero que no se note. Disfracémoslo como un intento para “intentar garantizar la igualdad. Con la ayuda de Clarín y los diarios que nos bancan y promueven, esto es pan comido”. Pero, ¿saben qué pasa, Morales, Sanz, Bullrich y todos los que conforman el maravillosos Grupo “A”? Que lo que son grita más fuerte que lo que dicen ser. Se les nota todo, chicos. Se les notó antes y se les sigue notando ahora. Son muy obvios en su accionar. Entonces, paremos la moto. Si lo único que los conmueve es no quedar expuestos con Clarín, defender a los grandes pooles y sacarse los ojos para ver quién se queda con el país. Son los conspiradores del momento. Y también los reyes de los pronósticos errados. Y amantes efervescentes de las encuestas. ¡¡¡Ahhh!!! Las encuestas los vuelven locos. Ese artilugio, que utilizan para legitimar su discurso, para atribuirle su ideología a “la gente” mediante informaciones sesgadas y estadísticas engañosas. O sea, a través de las 300 repetidoras de lo que pergeñan Clarín y los diarios afines, instalan sus interpretaciones de lo que pasa en el país. Después le preguntan a 300 personas (mejor si son de clase media, porque los pobres son muuuy peligrosos) qué les parece la gestión de Cristina Fernández. Y luego publican que: “Más del 60% de los argentinos desaprueba a los Kirchner”, para seguir fogueando el descontento que persiguen. En una crónica de hace más de dos meses, cuando el proyecto imposible del 82% móvil todavía no había conseguido la media sanción, y la oposición no podía explicar cómo pensaban financiar el aumento, escribí lo que iba a pasar: querían aprobarlo a toda costa para que la presidenta lo vetara. Así los medios opositores, es decir los representantes de las corporaciones que añoran el suculento negocio de las AFJP, iban a poder crucificar al gobierno. Y no lo escribí porque sea adivina o clarividente: era tan obvio que daba vergüenza. Hasta el más ingenuo de los jubilados se daba cuenta de que era una operación mediática. Pero... si pasaba, pasaba. Y pasó. Y lo más increíble es que haya gente que todavía sea capaz de tragarse esos cuentos chinos. Porque, ¿quién les puede creer a los mismos sinvergüenzas que montaron el curro millonario de las AFJP durante el menemismo? ¿Y a los mismos caraduras que, siguiendo las directivas del FMI, impulsaron e hicieron efectivo el descuento del 13%? ¿O a los chantas que pataleaban cuando el gobierno puso fin a la tragada de las jubilaciones privadas? ¿Quién les puede creer que realmente les importan los pobres jubilados? Era cantado lo que iba a pasar. Lo que nadie podía prever era la forma en que iba a suceder. Primero, todo el forcejeo por el quórum sí, quórum no. Y algo que quedó en evidencia es que los opositores no se pueden poner de acuerdo ni para sentarse. Y ni siquiera digo todos juntos, ponerse de acuerdo para sentarse todos al mismo tiempo. Entre ellos se calificaban, como “una manga de pelotudos” (palabras textuales del peronista disidente Marcelo López Arias). Y bué... si ellos lo dicen. También acusaron al oficialismo de que no iba a dar quórum para que les voten una ley inaplicable y desestabilizadora. Y adivinen: otra vez fallaron en su futurología. Después se empezaron a acusar entre ellos: que las internas radicales, que no estaba Carrió, que los peronistas decadentes y el PRO no están bien organizados... Bueno, finalmente lograron coordinarse y empezó el lamentable espectáculo. La verdad que habiendo tantas leyes realistas, sensatas y urgentes por tratar, leyes que beneficiarían concretamente a muchos sectores de la sociedad (como la participación de los trabajadores en las ganancias, el régimen para las empleadas domésticas, los francos para compensar a los empleados de comercio que trabajan los domingos) andar perdiendo tanto tiempo y energía en debatir un proyecto inviable, sólo para demostrar que “a Cristina nada la conmueve”, que “lo mejor que le puede pasar a la Argentina es encontrar el antídoto contra los Kirchner”, según las palabras del revolucionario Mariano Grondona. ¡¡¡Qué chantas que son!!! No resisten archivos. Dicen y se desdicen a piacere, sin el menor atisbo de vergüenza. Pero el show debe continuar, y la oposición necesita tapas escandalosas y gente que se las crea. Y en eso andan. Lo que nadie sospechaba es que para el desenlace iba a resucitar Julio Cleto Cobos. ¡Para volver a desempatar! ¡Y otra vez en contra del pueblo que lo votó! Y otra vez haciéndole el juego a los que buscan desfinanciar y desestabilizar al gobierno que él todavía integra. Quién diría, no, que un tipo con esa cara de nada pueda ser tan canalla. Traicionar dos veces al gobierno que representa es demasiado. Y para colmo en la semana del 17, pero claro que en el diccionario de Cobos la palabra “lealtad” no figura. ¿Será que extrañaba demasiado la semanita de fama que le deparó el debate por la 125? ¿Querría recuperar la “popularidad” que le trajo haber favorecido a los pooles de siembra y a los pobres patrones sojeros? ¿Querría recuperar un poquito de protagonismo en la UCR, después de haber perdido en internas con Alfonsín? ¿Querría que Clarín lo rescatara de las sombras del olvido y lo vuelva a mimar como el “héroe nacional” que le va a poner un freno a los atropellos de los K? Sigo sin comprender, por qué intentan hacernos creer que es un “héroe”, un tipo que no tiene los huevos para plantarse y renunciar. Hubiera sido tanto más respetuoso y respetable si se hubiera hecho cargo de sus valores y principios. ¿Qué pasará por la cabecita de Julio Cobos, que dos años después de haber votado a favor de las corporaciones del campo, traicionando a sus compañeros y a quienes lo eligieron, sigue ocupando su cargo? ¿Qué pasará en esa cabeza que, después de que las políticas del gobierno hayan profundizado un modelo claro de redistribución, él sigue desempeñando su triste papel? Pero los traidores son así, son cagones. Como cuenta la historia acerca de Judas, el apóstol que entregó a Jesús con un beso. Y la Historia lo muestra como un ser despreciable. De la misma manera que lo va a mostrar a Cobos. La semana fue contundente. También para los mineros que salieron a la luz. Las entrañas de la Tierra los parieron de nuevo. El encuentro con sus seres queridos, la euforia del rescate que se extendió al mundo, la vigilia mediática. Todo fue. Todo pasó. Pero una pregunta queda flotando en el aire: ¿Qué va a cambiar a partir de hoy? ¿Y qué volverá a ser igual? Sólo el tiempo tiene la respuesta. El final no lo sabemos, pero la película ya se empezó a filmar. < http://tiempo.elargentino.com/notas/una-palabra-llamada-lealtad

MAS ALLA DE LAS FRASES CONTROVERTIDAS Maradona Eligió el perfil alto y bancarse las presiones en los momentos más críticos, pero bajo su dirección la Selección se clasificó para el Mundial. Por Juan José Panno Diego Maradona es, una vez más, uno de los personajes del año. Desde hace mucho tiempo, desde su debut en Primera podría decirse, aparece en los primeros planos a la hora de los balances. El año que se está acabando lo tuvo bien en el centro de la escena futbolera. Y no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta la importancia que en estas tierras se le da al puesto que ocupa y la elección del propio Diego de un perfil alto, polémico, controvertido, jugadísimo, capaz de encender tantos amores como odios. “Hay que alentar a Maradó”, suelen cantar desde la popular en la cancha de Boca sus seguidores más incondicionales, a quienes no les importa si el equipo que dirige juega bien, regular o mal, ni los pudores que pueden afectar cualquiera de sus declaraciones, como las que hizo post–clasificación al Mundial de Sudáfrica. Todo lo que es capaz de generar Maradona cuando abre la boca se puede sintetizar con lo que ocurrió este año: Argentina consiguió una casi milagrosa clasificación para el Mundial en el mismísimo Centenario, y de lo único que se habló fue de las declaraciones que formuló después del partido, sobre chupadas y otras procacidades. Maradona sabe que hubiera sido mejor que se valorara el planteo que hizo el equipo (el más adecuado dado el marco, las circunstancias, los antecedentes y las reales posibilidades), pero no: es incapaz de especular, y hace y dice lo primero que le sale. Las presiones que recibió en el último tramo de las Eliminatorias son usuales en un país en el que quedar eliminado de un Mundial es poco menos que una tragedia. Pero Diego las absorbió con una actitud de autosuficiencia que algunos interpretaron como capricho. Si hubiera salido mal, habría rifado gran parte del reconocimiento que le tiene el mundo del fútbol. Sabía que cargaba con una responsabilidad enorme y encima habían empezado a pegarle a cuenta de futuros fracasos. Pero salió bien, Argentina se clasificó y tuvo una carga emocional a tono con el peso de lo que había evitado. “Hay que alentar a Maradó”, cantan desde la popu y nadie se pregunta si la Selección podría tener un técnico mejor, si hay que jugar con línea de tres o de cuatro; si hay que respetar o no la identidad del fútbol argentino; si es mejor que Carlos Bilardo esté cerca o lejísimo; si está bien o mal que se haya citado a 80 jugadores en el año. En el fondo tienen razón: a seis meses del Mundial, ya en el medio del río, sin posibilidad de cambiar de caballo, lo mejor es alentar a Maradona. Dejarlo trabajar tranquilo, no llenarle la cabeza con los nombres que cada uno tiene en mente, ocupar (atención Bilardo, atención Mancuso) el lugar de cada uno sin abrir grietas internas que sumen confusión y confiar en que finalmente encuentre los nombres que permitan cumplir un papel digno en Sudáfrica. No está mal imaginar que, como Maradona está predestinado para los grandes logros, Argentina tiene chances de obtener el título. Los datos objetivos –la realidad del fútbol argentino, la comparación con el presente de las verdaderas potencias– no dejan demasiado margen para el optimismo; pero, por las dudas, no queda más que alentar a Maradó. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libero/9-4945-2009-12-28.html
MEDIOS Y COMUNICACION Interrogantes sobre los medios Julián Maradeo propone una serie de preguntas que sirven para reflexionar sobre la incidencia de los medios de comunicación en la sociedad contemporánea. Por Julián Maradeo * El 2009 quedará como el año en el que, de una u otra forma, los medios de comunicación, sus privilegios y su discurso fueron puestos por fin en el centro de la discusión. Por este motivo es que, a contramano de la mayoría de las notas que están gobernadas por la afirmación, interrogaremos. Propongo el método comparsa (dos pasos adelante, uno atrás) para, a través de interrogantes machete, ir haciendo camino. Es decir, avancemos preguntando y redoblando lo que las preguntas preguntan. ¿Por qué estudiar los medios de comunicación? ¿Cuál es su importancia? ¿Qué valor tiene para un ciudadano cualquiera? ¿Importan para el desarrollo de la democracia? ¿Son un pilar constitutivo de esta forma de gobierno? ¿El derecho a la libertad de expresión se vería afectado sin ellos? ¿La libertad de expresión resguarda a los demás derechos? Si se flagela la libertad de expresión, ¿los demás derechos estarían amenazados? ¿Los medios de comunicación integran la noción de ciudadano? ¿Se puede ser ciudadano en su completud en una sociedad de masas sin medios de comunicación masivos? ¿Los medios de comunicación son nexos con la realidad, son mera mediación? En esa mediación, ¿hay algún interés ajeno a la finalidad informativa? ¿La realidad se les impone? ¿Los medios forman la masa convirtiéndola en un Uno uniforme o la masa se sirve de los medios para poder ser? ¿Se hubieran desarrollado de igual manera los principales sucesos de la historia sin medios de comunicación masivos? ¿Por qué su apoyo inmediato o su sumisión absoluta suele ser uno de los objetivos fundamentales de los grupos de poder? ¿Qué otorga/garantiza tenerlos a favor? ¿Las personas son particularmente sensibles a lo que producen los medios? ¿En qué grado? ¿Qué valor tiene estar informados? ¿Es un valor el estar informados? ¿Por qué consumir lo que los medios transmiten significa saber lo que hay que saber? ¿Para qué? ¿Quién lo dice u ordena? ¿En qué condiciones laborales se ejerce el periodismo? ¿Influye la flexibilización laboral en la forma de desarrollar dicha profesión? ¿Cambia el producto final de la cadena de producción mediática a causa de la inestabilidad laboral? ¿Dicha inestabilidad es una forma de presión? Si lo fuese, ¿quién se vería beneficiado? ¿En qué lo favorecería presionar a través de las condiciones laborales a los periodistas? ¿Esto lo sabe el ciudadano que necesita de los medios para ejercer la libertad de expresión? Si los ciudadanos que necesitan de los medios para ejercer la libertad de expresión conociesen que las condiciones laborales de los periodistas son paupérrimas, ¿harían algo? ¿Desea saberlo el ciudadano que no puede ser en su completud sin los medios? ¿La presión siempre fue a través de las condiciones laborales? ¿Para qué sirve influir en los periodistas? ¿Se presiona sólo para ganar dinero? ¿Hay una rentabilidad simbólica? ¿Para qué sirve esa ganancia inmaterial? ¿A quién le sirve? Si le sirve a alguien, ¿afecta directa o indirectamente a otros? ¿A quiénes? ¿Hay tantos medios como expresiones diversas? ¿La sociedad en sus diferencias, particularidades y oposiciones, está expresada en los numerosos medios? ¿Cada medio pertenece a un propietario? ¿Debería ser así? Que muchos pertenezcan a pocos, ¿perjudica en algo? ¿Por qué debería cambiar? ¿A quién perjudica que haya diversidad de expresiones? ¿A quién beneficia la casi uniformidad de expresiones? ¿Dónde se produce la mayoría de lo que se consume por los medios? ¿Reproduce la fisonomía del país? Para que las cosas sean como son, ¿cómo es y fue la relación con los gobiernos (democráticos y de facto) de turno? ¿El Estado debe intervenir? ¿Debe garantizarse la libre competencia? ¿Sólo la libre competencia debe ser el criterio que debe regir? ¿Los empresarios de medios sólo deben estar vinculados con ese sector económico? ¿Es una garantía? ¿Los intereses extraperiodísticos deben ser explicitados? ¿O, acaso, se debe confiar totalmente en la buena voluntad? ¿Cuán necesaria es para el poder la existencia de los medios de comunicación? ¿Los medios masivos muestran las alternativas al sistema? ¿La unidimensionalidad en los medios es nociva? ¿Una cultura puede ser invadida a través de los medios? ¿Una cultura puede ser dañada y modificada a través de los medios? ¿Por qué y para qué? ¿Alguien sale favorecido? ¿Existe un proyecto con esos fines? * Periodista. Permalink: http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-138737-2010-01-22.html

La decisión de adoptar esta norma está fuertemente fundada en los siguientes pilares: Es la norma más moderna (se empezó a implementar en 2003), con la importancia que eso representa en materia de tecnología. Es la norma más democratizante y global de todas, porque permite al país participar en las decisiones sobre modificaciones en la norma original, sin que debamos depender taxativamente de cualquier modificación sin ser partícipes del cambio. Es gratuita y no se tiene que pagar ningún derecho para su utilización. Tecnológicamente es una señal superior, sin interferencia ni redundancias, a la que no le afecta ni la condición climática ni geográfica. Económicamente es la de mayor explotación, ya que por una misma frecuencia se pueden transmitir mayor cantidad de canales y con distintas calidades. Además, la recepción de una mejor señal es factible a través de las antenas convencionales de televisión. Permite la recepción de los mismos ‘nuevos canales’ en teléfonos celulares y equipos móviles en forma libre y gratuita, sin necesidad tener que pagar un servicio de telefonía adicional. Es una fuente de generación de empleo calificado y desarrollo intelectual e impulso para la industria nacional, en tanto estimulará la producción de equipos en nuestro país, el desarrollo de software para los decodificadores y para los servicios interactivos, motivando, al mismo tiempo, la elaboración de contenidos diversificados con la participación de profesionales en diferentes materias como la informática, la pedagogía, la educación y la comunicación. La accesibilidad al equipamiento tecnológico de recepción estará a disposición de todos los usuarios ya que el Estado esta trabajando para garantizar la disponibilidad equitativa y conforme a los recursos de cada ciudadano. Es inclusiva, porque conjuntamente con el Sistema de Televisión satelital público, contemplará la situación de aquellos hogares que, por su ubicación geográfica, presentan dificultades para acceder a las señales terrestres, sin costo alguno. Preguntas Frecuentes: ¿Qué es la TV digital? La TV digital es una nueva técnica de difusión de las señales de televisión que sustituirá, en los próximos años, a la televisión analógica convencional. ¿Cuáles son las ventajas de la TV digital frente a la TV analógica? La TV digital permite recibir un mayor número de canales, mejor calidad en la recepción de la señal, en el sonido y en la visualización de la imagen recibida. Además, la tecnología digital incorpora técnicas avanzadas en la transmisión que evitan interferencias y distorsiones en pantalla, problemas comunes del sistema analógico. Por otro lado, las normas de televisión digital permiten ofrecer servicios interactivos con la programación televisiva, visualizar contenidos en una guía de programas, acceder a canales de radio, disfrutar de visión multicámara (para eventos deportivos en particular), y recibir la señal en equipos portátiles y móviles (receptores en medios de transporte público o en celulares), entre otros beneficios. ¿Qué diferencia existe entre la TV digital terrestre y la TV digital satelital o por cable? La TV digital terrestre se transmite por ondas terrestres como es el caso de la TV analógica convencional. La señal se recibe con una antena común de televisión, a diferencia de la TV digital por satélite o por cable, que utilizan otros medios de transmisión y recepción (antena parabólica, cable). Además, para disfrutar los beneficios que ofrece la TV digital terrestre no es necesario pagar ningún tipo de cuota, como sucede en los casos de TV digital por satélite o por cable, que sí son servicios pagos. ¿Cuándo habrá TV digital en la Argentina ? La transición de la televisión analógica a la digital será gradual. La transición de la televisión analógica a la digital será gradual. Está prevista la transmisión simultánea bajo las dos modalidades. A partir del año que viene estará disponible. ¿Qué sistemas de televisión digital existen en el mundo? Actualmente existen tres estándares de televisión digital terrestre a escala mundial: el ATSC estadounidense, DVB europeo y ISDB-T japonés. ¿Qué norma adoptará Argentina ? Argentina implementará el Sistema Brasileño de Televisión Digital Terrestre (SBTVD-TB), basado en el sistema Japonés denominado ISDB-T. Esta norma es la más completa y garantizará la aplicación de la nueva tecnología televisiva en todo el territorio nacional, además de permitir la recepción portátil y móvil de la señal transmitida. D ¿Tendré que salir a comprar un televisor nuevo para ver en formato digital? No, sino que la TV que tenemos en casa también sirve. Simplemente se deberá usar un decodificador para recibir la señal digital y, de esta forma, seguir utilizando el antiguo televisor. De esta forma, no será indispensable cambiar el televisor por otro que tenga incorporado un sintonizador. ¿Puedo ver TV analógica y TV digital utilizando el mismo receptor? Sí, siempre y cuando se cuente con el correspondiente decodificador. Hasta tanto todos estén en condiciones de recibir la señal digital, coexistirán la transmisión analógica y la digital. ¿Para qué sirven los decodificadores? Los decodificadores son dispositivos que transforman una señal analógica que llega por un determinado medio a una digital, de manera tal que, si no se cuenta con una televisión con receptor integrado, no hace falta cambiar la TV actual para poder acceder a la digitalización. ¿Podré ver más canales con TV digital terrestre? La tecnología de televisión analógica actual sólo permite la transmisión de un único programa de televisión por cada canal. La digitalización permite que a través de un mismo canal se transmitan varios programas con calidad similar a la de un DVD. ¿Las emisoras podrán transmitir efectivamente más canales? El Gobierno Nacional está planificando, junto con el Órgano de aplicación, la asignación de frecuencias para organizar el esquema de transmisión de cada emisora, quienes presentarán sus respectivas estrategias para implementar, gradualmente, el sistema digital con oferta gratuita de más programación. La cantidad de programas simultáneos que transmitan las emisoras dependerá de la calidad de imagen y sonido que definan en sus estrategias. Para conocer cuáles es la programación de cada canal, se podrán utilizar las aplicaciones interactivas, como una guía de programas con su respectiva descripción, por ejemplo. ¿Me implica algún costo tener TV digital terrestre? El acceso a la oferta de canales de TV digital terrestre es gratuito. El único gasto que tendrá el usuario de esta tecnología corresponde a la adquisición de un decodificador. ¿Está garantizada la accesibilidad a los decodificadores para que yo pueda adaptar mi TV convencional y recibir la nueva señal digital terrestre? El Gobierno Nacional ha previsto esta situación y contempla políticas que permitirán a todos los habitantes tener su propio decodificador en función a sus recursos. De esta manera, quedará garantizado el acceso a los decodificadores a todos los habitantes de la Nación, contemplando el derecho a la información y respetando el valor fundamental de la equidad y de la justicia social. ¿Qué significa interactividad en la TV digital terrestre? Se trata de, por ejemplo, un menú de navegación donde se podrán seleccionar detalles de los goles durante un partido de fútbol. O un esquema de votación donde se elija el mejor cantante. Estos beneficios se vinculan al entretenimiento, aunque también se podrá acceder a la educación con contenidos interactivos, fortaleciendo el eje educativo y cultural. Para estos casos en particular, será necesario contar con un decodificador con tecnología que permita disfrutar de estos beneficios. ¿Desaparecerá en Argentina la TV analógica con la entrada de la TV digital terrestre? Sí, la televisión analógica desaparecerá paulatinamente. De todas formas, el proceso es gradual y extenso, por lo cual todos estarán en condiciones de incorporar la nueva tecnología hasta que se produzca el ‘apagón analógico’, previsto en un plazo aproximado de 10 años. ¿Se puede considerar la incorporación de la tecnología digital en la televisión terrestre una oportunidad para promocionar la industria nacional? Argentina está en la fase inicial de un proyecto de producción nacional de estos dispositivos. El Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a través de la Secretaría de Comunicaciones, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, el Sistema Nacional de Medios Públicos y el Centro de Investigación y Transferencia en Telecomunicaciones de la Universidad Nacional de San Martín, están trabajando de manera conjunta en el diseño de un prototipo receptor-decodificador para la televisión digital terrestre que será argentino. Esta experiencia podría llegar a abrir otras oportunidades de diseño y de producción en nuestro país. Además, Argentina cuenta con una cantidad importante de PYMES que podrían volcarse a la producción de software para la interactividad, por ejemplo. ¿La adopción de la TV digital terrestre en Argentina estimulará la formación profesional? La incorporación de nueva tecnología nos obligará a pensar en la necesidad de innovar, con lo cual es indispensable que las universidades acompañen este proceso. La Universidad Nacional de San Martín recientemente ha creado la carrera de Ingeniería en Telecomunicaciones, permitiendo a los estudiantes poder especializarse en las tecnológicas de la TV digital que fortalezcan el campo de la investigación, el desarrollo y aplicación de la nueva tecnología digital en el país.
POR CARLOS BARRAGÁN Carta abierta a Ernesto Tenembaum El panelista de 6,7,8, Carlos Barragán, polemiza con el periodista de TN y Veintitrés. Carlos Barragán Periodista Estimado Ernesto: Soy el autor de Somos boludos, la cancioncita que por estos días te indigna y que escribí inspirado sobre todo en vos cuando te escuché (después escuché lo mismo de otros periodistas y políticos, en los casos en que esas categorías vayan separadas) que el Gobierno se había apropiado de los derechos humanos, y que por eso este año no ibas a ir a la marcha del 24 de marzo. Me pareció que utilizar el verbo “apropiar” estaba allí ubicando al Gobierno hacia un delito excepcional: robarse la causa y la razón de los derechos humanos. Sumando así otra iniquidad a las tantas que se le han sumado. En aquel momento sentí que la satisfacción de Madres, Abuelas y ciudadanos por la posibilidad de poder juzgar a represores no debía quedar teñida de esa mugre de la “apropiación”. Así que tomé un concepto sencillo de Sandra Russo: piensan que somos boludos porque al abrazar la búsqueda de justicia lo que hacemos es abrazar a un gobierno infame. Por eso la cancioncita dice “cuando meten preso a un viejo torturador, lo hacen para que a Cristina le vaya mejor”. Bien, en caso de que así fuera, si un cacho de justicia favorece la acción o la imagen de un gobierno, ojalá hubiésemos tenido más gobiernos autoglorificados por la consecución de justicia. Ahora bien, la infamia del Gobierno sería autoadjudicarse con exclusividad la defensa de los DD.HH. Y ahí sí que hay una falta de justicia. Kirchner –que como informás no hizo nada antes por los DD.HH.– se envalentona. ¿Pero por qué se envalentona? Sencillamente porque –y esta es una acusación que le hace Patricia Walsh– lo único que hizo por los DD.HH. fue juntar los diputados suficientes para levantar la mano para poder derogar las leyes que protegían a los represores. ¿Y qué más tenía que hacer? ¿Volver a los ’70 como un Terminéstor para en lugar de hacer plata en el sur ponerse a defender a los perseguidos? Observación: hacer plata en este caso es señal de falta de moral. Kirchner no es un militante de DD.HH., es un político que tomó una decisión política (decisión que no le trae mayores ventajas en las franjas altas ni en la bajas, apenas en las capas medias que seguimos siendo “progres”, ¡ay!). Y como político, cuando hace algo más o menos bien, lo magnifica para capitalizarlo. Por lo tanto, mi cancioncita no acusa a nadie de oponerse a los juicios, acusa a los que como vos nos acusan de boludos que somos comprados en nuestras conciencias boludas, y no somos capaces de ver que cuando apoyamos a la Justicia apoyamos a estos impostores que la hicieron posible. Porque vos y los que nombro, creen que los Kirchner no se merecen apoyo ninguno porque no tienen méritos. Porque ustedes quieren gente virtuosa gobernando, no gente –cualquier gente– que tome decisiones que favorezcan la marcha del país. Es por estas cosas que la cancioncita para vos es Propaganda Oficial, cuando en realidad representa a miles de personas que piensan como yo y no como vos. No pensar como vos, en este punto, es ser un propagandista. Hay una realidad, la izquierda, la de verdad (no la que pudo haber sido la tuya o la mía) se enoja con el kirchnerismo porque siente que les robó su bandera. Y puede ser cierto, la bandera de los DD.HH. Kichner se las robó y la clavó donde debía estar. Zamora se enoja porque él quería otra cosa, mejor, más pura, menos peronista, una cosa imposible pero de verdad virtuosa. Y Zamora se enojó conmigo porque lo puse en la misma lista que Morales Solá. Y es que los dos dijeron lo mismo: apropiación. Por derecha y por izquierda ambos disconformes con esta costumbre de los Kirchner de ser impuros, impuros con la izquierda para lastimar a la derecha. Por lo tanto Ernesto, no miento en mi cancioncita. La escuchaste mal, o mentís vos. Pongámosles nombres a las cosas: yo, que soy Barragán, estuve ahí en 6,7,8 cuando Magdalena le hace una pregunta a Videla. “Sólo eso” decís vos, Ernesto. Y Magdalena no le hace “sólo eso”, le tira un bombón de dulce de leche a Videla, le pregunta a Videla por la forma distorsionada en que se presenta en el exterior nuestra realidad y si tiene planeado viajar por el mundo para aclarar esa mentira. Defendí a esa Magdalena recortada en el tiempo, diciendo que en aquel momento ni a mí (que tenía 13, 14 o 15 años) ni a mis padres, ni a las organizaciones de izquierda, ni a la sociedad en general nos seducía la idea de una democracia. Y creo haber dicho también que en ese momento decir la verdad significaba la muerte. No sé si dije algo más, pero sí sé lo que pienso. Que estamos revisando nuestra historia, que Magdalena no es aquella Magdalena, que concuerdo con vos en eso de su posterior defensa de las víctimas, y pensé también que la postura de Pablo Llonto (que los periodistas tienen una responsabilidad mayor que el ciudadano común y que sin su neutralidad o apoyo la dictadura no hubiera sido posible) me pareció demasiado exigente, pura, y de improbable justicia mirando las cosas desde tan lejos. También pensé y dije que el Tribunal de las Madres me parecía algo pueril, más digno de estudiantes universitarios que de una organización seria, y que Madres tiene los medios para comunicar lo que quieran sin teatralizar una cosa tan católica y de estética inquisidora como un juicio en una plaza. Magdalena es un ejemplo fallido (por eso lo tomás) en esa lógica que creés injusta de “malos ahora-malos antes”. Pero es difícil de negar la trama de periodistas, empresarios, operadores, economistas y demás que mamaron de la teta de la dictadura y se hicieron grandes en una democracia que sólo imputó a los que estaban manchados con sangre y no con tinta de billetes verdes. Magdalena sí sirve como ejemplo en tu visión virtuosista de la política. Sospecho que ella también detesta que sean los impuros Kirchner quienes terminaron clavando la bandera de los DD.HH. con los juicios. Y también percibo como más noble su actitud al leer una carta que pedía por un desaparecido en 1978. Más noble que conseguir un montón de diputados peronistas para que levanten la m ano. Entonces, Ernesto, ¿qué es para vos cuidar la memoria histórica? ¿No mostrar a Magdalena haciéndole una pregunta que efectivamente armonizaba con la abierta propaganda oficial de la dictadura? 6,7,8 no se hace en un ministerio. Se hace en una productora de televisión. Lo piensan productores de televisión, y en el piso cada uno dice lo que quiere según sus convicciones. Las del momento claro, porque somos sujetos de la historia. Yo creo que llevás la marca más comprada en los ’90. Ya no podés no pensar que la política es una actividad repudiable por definición, por ende la defensa de una política sólo puede ser una acción de propaganda. Y cuando decís que “los gobiernos son demasiado poderosos para defenderse solitos”, estás pensando en Menem, no en Illia o en Allende. Pero claro, los K no son virtuosos como ellos, son gente muchas veces injusta, con un pasado que no es inmaculado, y con actitudes intemperantes. Son la gente que tenemos para oponernos a los que quieren una nación más chiquita para negocios más grandes. Y yo no hago propaganda. Escribo canciones en las que canto lo que pienso. ¿Lo pagaré muy caro? Ya lo estoy pagando. Te pregunto ¿no estás pagando muy caro al forzarte a defender la causa de aparentes colegas tuyos que informan y opinan/operan histórica y consecuentemente con intereses empresariales? Creo que sí. Lo estás pagando cuando escribís una columna que podría haber firmado Ricardo Kirschbaum. Con sincera estima, Carlos Barragán. https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/Wh1F3xmfBFI http://www.elargentino.com/nota-90063-Carta-abierta-a-Ernesto-Tenembaum.html
“SOY PERONISTA, RICOTERO Y CERVECERO” Aníbal Fernández es uno de los políticos más temidos por opositores y conductores de televisión y radio, y lo es por una extraña virtud en la política argentina: es capaz de decir exactamente lo que piensa. Sobre esa cornisa pisa a diario y la realidad multifacética ha hecho de este antiguo duhaldista “portador sano” (como se llamó a sí mismo en el 2002) alguien capaz de conjugar la agenda progresista, y de darle a eso una impronta bien peronista. Algo de Aníbal parece inventado en el universo capusottiano, porque sintetiza mundos que hasta hace no mucho se excluían. Rock y peronismo, lunfardo y defensa de los derechos de las minorías. Quizás en esas síntesis esté una de las inteligencias más precisas de la política argentina que encuentra exitosamente cómo pertenecer a una tradición y a una época con igual intensidad y fidelidad. Ahora Aníbal podría decir: “de duhaldista portador sano a kirchnerista paladar negro”, porque bien sabe que el hilo que continúa esas sagas es la esencia inefable del peronismo. Veamos. - Empecemos hablando de una lista de medidas que se impulsaron en los últimos tiempos, como la despenalización del consumo de drogas o la unión civil entre gays, que no son necesariamente del gobierno pero de alguna manera sintonizan con su línea, en ese sentido, ¿cuál es la renovación que significó el kirchnerismo, siendo que hay una visión del peronismo como fuerza históricamente más conservadora? - Es un error porque Perón de conservador nunca tuvo nada. Si vos me decís cuál es la procedencia de la cabeza de Perón, seguramente sea conservadora más que radical, pero como visión política estratégica siempre fue un tipo de una proyección fenomenal y nosotros aprendimos a armar frentes porque lo hacía Juan Perón. Y lo más importante que tienen Néstor y Cristina es que fueron capaces de transformar en realidad las cosas que decía Perón. No me digas más el discurso de Perón. ¡Hacé lo que decía Perón! - Alguna vez Cristina dijo que del peronismo “se habla haciéndolo”. - Claro, “como decía Juan Perón” (imposta la voz). Dejame de hinchar las pelotas con pelotudeces, ¿qué vas a hacer con el tema del hambre? ¿Los pibes van a morfar o no? Ahora, ¿la asignación universal por hijo sale o no sale? Sí salió, ¿sabés qué? Esto es peronismo ABC1. Todo lo que se hace tiene que ver con esa proyección, con ese criterio, entonces en ese mismo marco uno tiene que mirarse, pero no con un concepto progresista en el sentido de porque sos progresista sos un trasgresor. “¡Ah, el matrimonio homosexual! Yo soy trasgresor, tengo que estar de acuerdo.” No papi, tengo que estar de acuerdo porque este tipo y este tipo o esta señora y esta señora tienen una opción de género que ellos decidieron, es un derecho civil grande como un camión. Yo no soy progre, soy bien peronista, pero esto forma parte de mi defensa de los derechos civiles de todos, si a vos te cabe esta situación yo soy el primero que levanta la mano. Pero como no está debatido el tema no quiero llevarme puesto al gobierno, lo digo desde lo personal: estoy absolutamente de acuerdo con el matrimonio homosexual. Porque tienen derecho de opción, tienen derecho de elegir y de la misma manera estoy de acuerdo con la adopción, porque en la Argentina la adopción monoparental existe, un tipo como yo, suponete que yo fuera soltero, 53 años, jefe de Gabinete de Ministros, buen ingreso, un patrimonio aceptable, me presento y cuando me toque el momento me entregan un pibe y no tengo ningún problema. Y si yo vivo con un tipo, ¿cuál es el problema? - Vos haces públicas tus posiciones en relación a la no judicialización del consumo de drogas. - Sí, la no criminalización del adicto y del consumidor. Vos cazás un adicto, tiene dos porros encima, preso, listo. ¿Qué le resolviste? ¿O vos te creés que adentro el pibe no va a tomar una línea? La realidad termina siendo que se la lleva el papá, la novia, el primo, un amigote o se la venden adentro, entonces no resolviste nada. Hoy el Gobierno de Obama dice eso, la historia es muy clarita, nosotros antes del ‘73 teníamos una visión parecida de lo que significaba la forma de la reducción de daño. El problema empieza cuando Nixon presiona para penalizar el tema, y López Rega aplica esa misma política acá. Termina siendo que el consumidor es subversivo e insalvable, una cosa terrible, que se termina de profundizar en el ‘88 con la Convención Internacional que profundiza el tema de la represión y genera una política que mete a todo el mundo en la misma bolsa. Todos entramos más o menos en la misma política, algunos con mucha perversidad, como la DEA y todo lo que hacía Estados Unidos… ¿Qué lograron? No bajaron un solo metro cuadrado, un solo gramo de producción y generación. No bajaron un solo adicto, la represión demostró ser un fracaso. Lo que discutimos todos, Uruguay, Brasil, Chile, es qué vamos a hacer con la salud, más allá de que vayamos con toda dureza contra el narcotráfico. - ¿Vos siempre tuviste esta postura? - Toda mi vida. Hay cosas que sí las cambie, por ejemplo el tema de la adopción. No estaba convencido, lo discutí con la gente de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) cientos de veces hasta que un día me di cuenta que tenían razón. - El tema de los anibalismos, ¿los pensás antes? El “¿Y Boston?”, los “patitos en fila”. ¿Cómo se cocinan? El “¿Y Boston?…” es muy viejo. Hay un juego de palabras cuando vos decís “¿Y Boston?” “¿Y a Minnessotta?” “¿Y Johnny?”. Es juego de palabras de barrio. Pero esto tiene un concepto jauretchiano, porque Jauretche decía que tenés que hablar para que te entiendan los criollos, porque el secreto de lo que vos estás contando es que el interlocutor lo entienda. ¿Por qué tanto léxico? Mi vieja era portera, tenía hasta segundo grado y mi viejo era mecánico y tenía hasta primer grado, entonces, el código de la palabra de mi casa era muy chiquitito, ¿cómo lo amplié? Tenía un anotador donde escribía una palabra que me gustaba o no entendía, quince años hice eso, guardar información, releer… lo importante es tener la forma más simple para contar el ejemplo, porque le queda a la gente. - ¿Cómo es tu relación con el rock? Todos sabemos que sos fanático de Los Redondos. - A mí me encanta el rock, y el rock and roll es el rock and roll. Si te gustó no se te va más. Con Los Redondos no tenía mucho que ver. Estaba dedicado a la política. De los 12 años de mi hijo para abajo no tengo recuerdos, no me había dedicado al laburo de padre. Cuando decidí reparar eso, una de las cosas que vi que le interesaban era la música y así me acerqué. Mirá: mi vieja cuando viene del campo va con mi tía que era casera de una escuela, la 28. En el mismo terreno que está la escuela, en las espaldas del terreno, vivía el baterista de Vox Dei y ellos tocaban en las aulas de atrás. “Pelusa” era un tipo querido por la directora, había una relación. No era que se metían subrepticiamente. Ellos iban y tocaban ahí, y yo alguna vez he viajado de plomo ayudando, 14, 15 años tendría. Y desde esa época uno estaba con eso, era fanático de Sui Generis, de hecho hoy tengo una muy buena relación con Nito Mestre. Después aparecen otras cosas que son calidad, y el Indio es calidad. - ¿Estuviste con el Indio? - Sí, pero soy muy respetuoso. Ni lo cuento eso porque él ha hecho de su vida privada un culto y yo soy respetuoso de ese culto. A mí me gusta mucho todo lo que hace, toco varios temas de él en la guitarra, “Un ángel para tu soledad”, por ejemplo. A los 13 años empecé a tocar la guitarra y en algún momento creí dedicarme a eso, cuando tenía 17 años tocaba 5 horas por día y tocaba bien, ¡toco! Si me pusiera a calentar las manos… Cuando trajimos al Salón Blanco a Juanjo Domínguez, fui a verlo. Es muy amigo. Y cuando estaba tocando hizo cantar a dos o tres amigos que habían venido –uno era Dolina- y dice: “tengo un amigo acá que tiene la púa en la billetera”, y en diez segundos empecé, está grabado. Es el décimo tema del DVD, tocamos “Canto del arpa”, muy lindo, salió espectacular, después lo levantaron todos los noticieros. - Alberto Fernández también toca la guitarra, ¿vos tocás mejor que él? - ¡Tocaba la guitarra! Yo toco en serio, yo tengo mucho dedo, en algún momento creí vivir de la guitarra y cuando en la facultad perdí las tres materias en un cuatrimestre dije: “yo estoy en pedo, algo tengo que hacer, pensemos dos segundos”. Jugaba voleibol, tocaba la guitarra, había empezado a laburar y quería recibirme de contador. Guardé la guitarra y estuve como 3 años sin tocarla, de un día para el otro. Y fui a jugar un viernes y les dije “muchachos no vengo más”. Le di un beso a todo el mundo y me dediqué a estudiar. - Yendo a lo político, ¿cómo la analizás la carrera del 2011? - Nuestro grupo político tiene una forma de actuar muy particular y se cargó problemas severos de la sociedad argentina que nadie quiso sumar. Había que hablar fuerte de determinados temas como la Ley de Medios, de los monopolios, de la pobreza, de quienes no pagaban, de quienes no juegan con claridad en el marco de la economía. Una política heterodoxa que por momentos se convierte en ortodoxa cuando seguís teniendo superávit fiscal primario, gemelo y no se resigna. Cuando se acumulan reservas, cuando hay que pagar hasta el último centavo de deuda que no contrajo este gobierno. Todos estos elementos forman la masa crítica de la discusión que se viene. Y cuando haya que discutir, esa discusión ya no es una elección parlamentaria en donde uno puede jugar desde el punto de vista ideológico o romántico. Si te gusta, ahí viene una discusión de otra característica que es la de decir “¿quién va a administrar lo mío, los que nunca tocaron nada o los que solamente administraron la de ellos pero nunca estuvieron manejando lo público?”. En ese marco no tengo ninguna duda entonces que el presidente que viene, presidente o presidenta, es un hombre o una mujer de nuestro grupo político, y que por supuesto quienes encabezan ese grupo político son Néstor y Cristina. - Aníbal, en la política estás caracterizado como un político de raza, un todo terreno, un tipo expeditivo que defiende todo. Quizás son atributos tuyos pero pasando los años, en el futuro, ¿cómo te gustaría que te recuerden? - No lo pensé. Crisólogo Larralde decía: “la política sirve para muchísimas cosas, entre otras, para hacer amigos”. Por lo cual no tengo únicamente amigos en el peronismo ni mis amigos son peronistas, tengo amigos en todos lados y mis amigos saben que si tienen un problema me encuentran siempre, y los que no son amigos y hablan con tipos que son mis amigos y tienen un problema saben que levantan el teléfono y me encuentran siempre aunque no sean peronistas. Yo no estoy de acuerdo en recibir o atender solamente por los colores, hablo con todo el mundo y ayudo a todo el mundo, al que le pueda dar una mano le doy. Lo primero que me gustaría que se supiera es que he sido un buen tipo. Yo siempre fui un workaholic, y laburo como un enfermo, en ese marco siempre he tenido el convencimiento de que no te pueden vencer, es lo que dice Roberto Arlt en “Lanzallamas”: la prepotencia de trabajo. Siempre creí en eso, formate como sea, estudiá, leé, cosa que no dejo de hacer nunca, a lo demás le pongo quinientas horas de laburo, hoy entré 6 y media a la Casa de Gobierno y me voy a las 10, 11 de la noche, cuando se va la presidenta. ¿A servicio de qué? De un proyecto en el que creo. - ¿A qué cosas le decís Ni a palos? - Son muchas, me parece que vos cuando tenés definido lo que tenés como esquema político en la cabeza no lo podés negociar. Yo tengo muy claro lo que quiero de la política, yo ni a palos me iría de esa posición. Ni a palos, yo soy peronista, si después nuestra propuesta va con el Frente para la Victoria o mañana se llama Pato Donald, el nombre que le quieras poner vos, me tiene sin cuidado, yo sé que lo que estoy haciendo y donde voy a estar haciendo es esencia peronista. Ni a palos dejo el peronismo. Viste que en El Secreto de sus Ojos Francella dice que podés cambiar de partido político, pero que de pasión no se cambia, bueno para mí la política es la pasión, y no se cambia, con lo cual peronista, ricotero y cervecero no dejaré de ser nunca. http://www.niapalos.com/?p=1815