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Pues sí. Napoleón no era ningún enano, Einstein sacó siempre notas brillantes en matemáticas, Colón no descubrió que la Tierra era redonda, Julio César no nació por cesárea, Van Gogh conservó sus dos orejas hasta la muerte y Hernán Cortés quemó muchas cosas en la conquista de México, pero nunca sus propios barcos. Raramente veremos lo contrario en algún libro de Historia serio, pero estos mitos están anclados con fuerza en el imaginario popular y han sido transmitidos como auténticas leyendas urbanas de generación en generación. Pero estos seis personajes no son los únicos. La historia está plagada de mitos que no se sostienen por ninguna evidencia, y en muchos casos, son positivamente falsos. No se tratan de interpretaciones dudosas de realidades históricas complejas, sino de simples y llanos bulos. Algunas han sido popularizadas por Hollywood aunque tuviesen un origen anterior. Por ejemplo, no hay ninguna prueba de que los guerreros vikingos llevasen cascos con cuernos. Hay evidencias de que los sacerdotes sí los utilizaban en ceremonias rituales, pero nunca en la batalla. El artista sueco Gustav Malmström fue el primero en representarlos de esa guisa, a partir de 1820. Desde entonces, cualquier vikingo que se precie ha de llevar cuernos en la cabeza. O los famosos pulgares del circo romano. El gesto con el pulgar hacia abajo quería decir, de hecho, perdonar la vida al gladiador vencido. Cuando el público quería que se le rematase, colocaba en pulgar en posición horizontal. Como en el caso de los vikingos, es una confusión que viene de antiguo y que hemos visto en numerosas ocasiones en el cine. Un clásico del Trivial: ¿Qué emperador romano nombró cónsul a su caballo? Ninguno. No hay prueba alguna de que Calígula hiciera tal cosa; lo máximo, una leyenda urbana de la época que ha llegado hasta nuestros días. “El historiador romano Suetonio dice que el césar quería mucho a un caballo que corría en el circo que se llama Incitatus. Pero sólo comenta que “hasta se dice que le destinaba el consulado”, no que le nombrase cónsul. Sobre esto no hay ninguna otra información que pueda ser confirmada en otros autores.” afirma Pilar Fernández Uriel, profesora de Historia Antigua en la UNED. Otras, por desgracia, son menos simpáticas. Existe la creencia generalizada de que los nazis fabricaban jabón a escala industrial con los cadáveres de los judíos asesinados en las cámaras de gas; falsa también. Se sabe que los nazis produjeron jabón con grasa humana con fines experimentales, pero no fue ni una práctica generalizada ni común. “Era un rumor cruel en los campos” explica Aaron Breitbart del Centro Simon Wiesenthal “pero ningún investigador del Holocausto lo sostiene” Michael Berembaum, rabino y especialista en el Holocausto va aún más lejos “no tenemos ninguna evidencia de que los nazis fabricasen jabón con los cadáveres de los campos de exterminio”. El mito, según los expertos, se consolidó después de que apareciese en el documental “Noche y niebla” de Alain Resnais. ¿Por la boca muere el pez? Algunas de las citas más famosas de la historia son también apócrifas. El general Custer jamás pronunció la frase “El único indio bueno es el indio muerto” aunque a la luz de su comportamiento en las Guerras Indias probablemente lo pensase. La cita es atribuida por los historiadores a otro general de la misma guerra, Philip H. Sheridan, aunque el congresista republicano James Michael Cavanaugh expresó una idea muy similar poco antes. No hay tampoco ninguna evidencia que sostenga que Maria Antonieta dijese realmente “si no tienen pan, que coman pasteles”. La frase aparece por primera vez en las Confesiones de Jean Jacques Rousseau, escritas en 1769, refiriéndose a una joven princesa de la corte parisina. Maria Antonieta llegó a Versalles en 1770, es imposible que la frase saliese de su boca. Aún así, los revolucionarios franceses propagaron la leyenda como cierta; nada como una buena frase falsa para atacar al enemigo. O para canonizar a un santo laico. La primera referencia escrita a la cita “Y sin embargo se mueve” es 124 años posterior a que supuestamente ocurriese; con casi total seguridad, Galileo no susurró esas palabras después de verse obligado a negar sus teorías frente a un tribunal de la Inquisición. Es una leyenda urbana menos conocida, pero tampoco hay ninguna prueba histórica de que Galileo realmente lanzase una bola de hierro y otra de madera desde lo alto de la torre de Pisa para demostrar a los escépticos que caían a la misma velocidad. Pero como dijo un compatriota suyo, “si non è vero è ben trovato”. fuente ***

Las relaciones entre hombres eran corrientes | La mujer tenía un papel distinto en Roma y Atenas | Los burdeles eran un lugar de diversión popular | El mayor tabú era el sexo oral y asumir el rol de pasivo Una reciente exposición en Atenas ha reabierto el debate: ¿la vida sexual de los romanos y de los griegos era realmente tan diferente de la nuestra? Detrás de la aparente desinhibición y desenfreno, también existía una doble moral y había tabúes. Acaba de aterrizar en el Foro Romano, en la época dorada de la Roma imperial: al pasearse por las calles empedradas de la capital, colocados en las tiendas y en el inmobiliario urbano, ve unos símbolos fálicos, pinturas eróticas y esculturas un tanto explícitas. Y al entrar en la domus donde se aloja, se le invita a pasar a un cuarto trasero y apartado. Ahí unos cuantos esclavos jóvenes se le insinúan, mientras usted está esperando a su anfitrión, que ha ido a pasar unas horas en un prostíbulo… Desinhibidos Es una imagen de lo que podría ocurrir si el sueño de viajar en el tiempo se hiciera realidad. Es cierto que desde la óptica actual las costumbres sexuales romanas pueden parecer excesivamente desinhibidas y hasta depravadas. Fíjense, a título de ejemplo, en estos versos del poeta Catulo: “¡Qué situación más cómica, Catón, más divertida y apropiada para tus oídos y carcajadas! Hace un momento sorprendí a un chiquillo intentando tirarse a una chica. Yo, que Venus le perdone, de un solo golpe lo he atravesado con mi rígida verga”. Ante una situación parecida, más que reírse, lo normal hoy en día, al menos para algunos, sería escandalizarse. “A pesar de que nos creemos totalmente libres, estamos cargados de tabús y limitaciones. Los antiguos romanos habrían considerado la mayoría de nuestras actitudes con respecto al sexo algo inaudito e incluso absurdas. Y muchas de las normas que nosotros solemos dar por sentadas nada tienen que ver con las que ellos seguían. A los ciudadanos de Roma, el sentimiento de culpa que nosotros solemos asociar con el goce sexual les habría parecido raro”, escribe John R. Clarke, catedrático de la Historia del Arte de la Universidad de Texas y autor del libro Sexo en Roma, (Oceano Ed.). ¿Es realmente así? ¿Qué peso tenía el sexo en la vida diaria en la época antigua? Promiscuos Una reciente exposición en Atenas, en el Museo de Arte de las Cicladas, nos permite contestar en parte a la pregunta que se acaba de formular: el erotismo no sólo era un elemento decorativo (su representación en esculturas y pinturas servía, entre otras cosas, para alejar la mala suerte) sino parte integrante de la vida ciudadana, tanto en la esfera privada como en la pública. “Nuestros antepasados no eran mojigatos”, dice el director del museo Nicholaos Stampolidis. “Eran muy tolerantes; su sociedad era abierta. Y el sexo era una fuerza unificadora de la sociedad”. ¿Por qué? Venus, la diosa del placer y del amor, era la madre de Eneas, fundador del linaje romano, con lo que siempre gozó en Roma de especial veneración. A su vez, el falo representaba y simbolizaba las misteriosas fuerzas creadoras y fecundadoras del universo, el poder generativo de la naturaleza que protegía la vida contra las fuerzas que pudiesen amenazarlas. De ahí que formara parte del inmobiliario urbano y doméstico. De clase Los hábitos sexuales en Roma se heredan en parte de la cultura griega, aunque con unas cuantas diferencias. Los helénicos eran igual de deshinibidos, pero todo se centraba en una cuestión de género: el hombre tenía derecho a disfrutar (con hombres, esencialmente), mientas que la mujer servía para dar a luz a atenienses y poco más. En Roma, en cambio, los patrones de comportamiento sexual estaban organizados en función de la clase social. La élite tenía las manos libres: no había ningún problema si se frecuentaban prostitutas o esclavos, sea de sexo masculino o femenino, porque se consideraban que estos pertenecían a una categoría inferior. “En esa época, un ciudadano libre podía hacer prácticamente de todo en lo referente al sexo” resume Alfonso Cuatrecasas, doctor en filología clásica y autor de Amor y sexualidad en la antigua Roma, (Ed Letras difusión), un libro muy documentado con una traducción de textos antiguos fiel al espíritu de la época. Por ejemplo, un ciudadano romano podía tranquilamente acostarse con su mujer en la cama, con un hombre en las termas, con la prostituta en un burdel y con un esclavo en el patio de su casa. Para él existían dos tipos de mujeres: las que servían para casarse, a fin de tener algún hijo, y las que servían para gozar. Al primer grupo pertenecían las ciudadanas romanas. Al segundo grupo, esclavas, extranjeras, prostitutas. Como escribe Plauto, “mientras te abstengas de mujeres casadas, viudas, vírgenes o muchachitos de libre cuna, haz el amor con quien te dé la gana”. Al ciudadano romano sólo les estaban vedadas las relaciones con otra mujer de su clase: en ocasiones podía incluso llegar a sufrir la castración. Por lo demás, un miembro de la élite de Roma hasta podía jactarse públicamente de sus amores o lamentarse de sus infortunios amorosos, sin que nadie se sorprendiera ni lo criticara por ello. No se le podía, en ningún caso, acusar de adulterio. Emperadores Los emperadores eran los primeros en dar ejemplo. Tiberio, amante del sexo, mandó decorar todas las alcobas destinadas a este fin con múltiples pinturas ilustrando las distintas posturas sexuales. Calígula llevó la teoría a la práctica: se acostaba con su hermana… y hay más: un día lo invitaron a una boda, se presentó y lo primero que hizo fue violar al novio y la novia. Julio César, además de practicar la homosexualidad, se acostó con prácticamente todas las mujeres de sus amigos senadores y generales. Nerón, gran amante de los bacanales, hizo castrar a un chico, lo vistió de mujer. y se casó con él. El sexo desinhibido no sólo era un privilegio masculino: Julia, la hija de Augusto, y Mesalina, esposa del emperador Claudio, eran asiduas frecuentadoras de prostíbulos. Las clases más humildes eran las que, de cierta manera, pagaban factura de este sistema social. En particular, si uno era esclavo, lo tenía crudo: prácticamente estaba a la merced (sexual) de su amo (y, a veces, de la esposa de este). En Roma todo el mundo daba por sentado que cualquier hombre que perteneciera a la élite poseía un joven y bello esclavo con el que se podían entablar relaciones sin problema alguno. “En términos legales, se trataba de sexo entre el propietario y su propiedad. Teniendo en cuenta que un joven costaba lo que cuesta un coche de lujo hoy en día, no mantener relaciones sexuales con esclavos sería como comprarse un Mercedes y no conducirlo nunca”, escribe Clarke. Matrimonio En esa época no había muchos espacios para el romanticismo de pareja ya que, como hemos visto, los romanos no ligaban, sino fornicaban. En Roma se creía que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional y era visto como algo ridículo. La edad núbil de la mujer era los doce años y la del hombre los diecisiete. La unión matrimonial –sólo heterosexual– era un mero trámite burocrático. “Era una institución aberrante, un acuerdo pactado con mujeres jóvenes, que pasaban directamente de ser adolescentes a convertirse en matronas, con el único objetivo de procrear. Procurar la satisfacción a la mujer no era concebible. No se contemplaba la satisfacción mutua”, recuerda Cuatrecasas. El filósofo y poeta Lucrecio sostenía que a la mujer “no le son necesarios los movimientos lascivos…las putas son las que, por su propio interés, suelen realizar estos movimientos y para que el placer del coito les resulte a los hombres más intenso: lo cual no parece en modo alguno que sea necesario a nuestras esposas”. La liberación sexual femenina, tal como la entendemos hoy en día, no estaba contemplada. Para que se tenga una idea, Ovidio fue condenado al destierro porque en Ars amandi se atrevió a expresar unos conceptos intolerables para la moral de aquel entonces. “Odio el coito en que el orgasmo no es mutuo. Me gusta la mujer que con gritos expresa su placer y me pide que no corra tanto y me retenga”, escribió. Estas frases acabaron costándole la vida. Mujer Con todo, hay que introducir un cierto matiz. Entre Grecia y Roma había una diferencia fundamental: en la civilización helénica, las mujeres no tenían ninguna influencia. “Tenemos chicos para nuestro placer, concubinas para nuestras necesidades sexuales y esposas para llevar la casa y darnos hijos”, rezaba un proverbio griego de la época. De hecho, en Atenas la homosexualidad entre hombres estaba al orden del día y estaba casi mejor vista que las relaciones heterosexuales (se puede citar la célebre la frase de Oscar Wilde: “Yo hago lo mismo que Sócrates”). La mujer en la antigua Grecia servía únicamene para la procreación. El hombre era su guardián legal. Eurípides llegó a decir que “si la mujer se dejara llevar por sus instintos sería un peligro para el hombre”. En Atenas existía la creencia de que ellas tenían una capacidad sexual inagotable y que, por lo tanto, el hombre la tenía que controlar y hasta reprimir. Su subyugación, unida al hecho de que contraían matrimonio a los diez años, hacía que su papel en la vida pública fuera escaso. En cambio, la mujer en Roma, adquiere un mínimo de emancipación. “En Grecia la mujer no tenía ningún peso y era un tanto servil. En Roma seguía estando reprimida sexualmente en el matrimonio, pero tenía vida social, participaba en cenas y conversaciones”, dice Cuatrecasas. Doble moral Además, como ocurre a menudo cuando se habla de costumbres sociales, había una cierta diferencia entre la doctrina oficial y la realidad. Por ejemplo, incluso ellas no tenían demasiados problemas para satisfacer sus necesidades sexuales. “La mujer que quería tener sexo tenía que hacer un poco como Dr. Jekylll y Mister Hyde. Algunas podían prostituirse ocasionalmente o frecuentaban burdeles para conocer el placer. Salían a la calle, se arreglaban de forma atractiva, se ponían pelucas, se maquillaban. Cambiaban de identidad: había que disimular”, destaca Antonio Poveda profesor de Historia Antigua de la Universidad de Alicante y comisario de la exposición Sexo y erotismo: Roma en Hispania, que se celebró el año pasado en el Museo Arqueológico de Murcia. La vida de pareja en aquel entonces no estaba basada en la fidelidad mutua. “La mujer podía ir con otra mujer, no era un problema, no era un infidelidad propiamente dicha. Como el hombre que iba con otro hombre. A partir del imperio, la bisexualidad estaba aceptada y el adulterio era algo normal”, afirma Cuatrecasas. Liberación Con la llegada del imperio, los derechos de la mujer romana experimentan un notable avance, y no sólo gracias a la posibilidad de un divorcio exprés. En efecto, “durante el siglo I, el matrimonio tradicional, que sometía la mujer a la autoridad de su marido, desapareció para ser substituido por un vínculo que la supeditaba a la autoridad de su padre, con lo que cuando este moría, la mujer tenía derecho a heredar la parte que le correspondía del patrimonio paterno”, señala Clarke. Esto les permitió a ellas una mayor autonomía, primero financiera y luego en términos de costumbres sexuales, lo que le permitió gozar del erotismo reinante entre los varones. Es muy indicativo, en este sentido, el comentario del poeta Marcial: “¿Me preguntáis por qué no quiero casarme con una mujer rica? No quiero ser la mujer de mi mujer”. Homosexualidad Era una característica sobre todo de la civilización griega. En Atenas los hombres sólo se divertían, en referente al sexo, entre hombres. El culto al cuerpo y a la belleza del mismo a través del deporte (gimnasio viene de gimnos y significa desnudo) servía a tal fin. Platón consideraba que el amor entre dos hombres era incluso superior y tenía una carga espiritual. Era frecuente que la relación homosexual formara parte del proceso de iniciación del adolescente griego. En cambio, la época romana se caracterizaba por la ausencia de categorías y etiquetas. “Nuestra concepción de que un hombre es heterosexual, homosexual o bisexual no cabría en la mente de un ciudadano de la antigua Roma. Para él, único objetivo era alcanzar el placer sexual introduciendo el pene en una vagina, en un ano o en la boca de cualquier objeto sexual deseable”, escribe Clarke. Eso sí, la homosexualidad se aceptaba sin problemas, pero siempre que el que adoptara una postura pasiva perteneciera a una clase inferior. “No se podía humillar a un ciudadano romano con una penetración anal”, recuerda Poveda. No hay que olvidar que en Roma el homosexual pasivo estaba considerado como un infame. Si un romano no caía en este error, entonces, y sólo entonces, como afirma Suetonio, podría decirse “casto”. Séneca el Rector lo expresa de forma tajante: “la pasividad es un crimen en un hombre libre por nacimiento; en un esclavo es únicamente su deber”. Prostitucion Los prostíbulos desempeñaban en la antigua Roma un papel esencial, como plataforma de desahogo de los instintos. Como escribió Catón el Viejo: “es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres”. Las prostitutas pagaban impuestos, tenían que inscribirse en registros para llevar a cabo su actividad (llegaron a contabilizarse más de 30.000) y hasta celebraban su propio día de festividad el 23 de diciembre. El precio de un servicio era relativamente barato (las tarifas equivalían a las de una copa en un taberna) con lo que los burdeles se convirtieron eran lugares idóneos para la clase media. Aparte de los lupanares, comparables a los prostíbulos, el sexo podía también tener lugar en las calles (la palabra prostituta viene de pro statuere y significa estar colocado delante, mostrarse), en los pórticos de los antiguos teatros, en los cementerios y en las termas, que en la edad imperial se convierten en un lugar promiscuo gracias a la desaparición de la separación entre sexos. “En Pompeya se observan prostitutos. De hecho, las prostitutas romanas llegan a quejarse de la competencia de estos últimos”, dice Poveda. En efecto, contratar a un chico agraciado salía bastante más caro al cliente porque se consideraba una mercancía de gran calidad. Tabúes Pese a este aparente desenfreno, Roma también cultivaba sus tabúes. Ya hemos mencionado el tema del sexo pasivo en las relaciones homosexuales. El otro tabú (en teoría, porque en la práctica la regla se saltaba) era el sexo oral. “Entre los romanos existía el concepto de boca pura. La boca era símbolo de responsabilidad y deber social”, recuerda Clarke. Através de ella se hacían discursos y el arte de la oratoria estaba muy considerada en Roma, con lo que la felación era vista como algo sucio. Para un hombre, era una infamia, e incluso para la mujer –siempre que no fuera esclava o prostituta–. Según Clarke, “si el escándalo Clinton- Lewinsky hubiera estallado en la antigua Roma la única culpable habría sido la ex becaria por haber incurrido en un delito de impureza oral”. Sólo contaba el orgasmo masculino: procurar placer era un acto de sumisión sexual, para el hombre, algo impensable en esa época. En cuanto al cunnilungus, era tal vez la desgracia mayor, porque, como dijimos antes, era inconcebible pensar que el hombre romano se rebajara al punto de querer procurar placer a una mujer. Cristianismo Aunque a nuestros ojos los hábitos sexuales romanos nos pueden parecer un caos o derivar hacia la anarquía, la civilización de Roma duró 1.229 años (en Occidente). Esto demuestra que estas costumbres laxas no eran incompatibles con la gobernabilidad. Los ciudadanos las aceptaban de buen grado y rehuían cualquier forma de represión o reglamentación. “De hecho, el cristianismo apenas consiguió hacer mella en Roma y su influencia al comienzo fue mínima”, recuerda Cuatrecasas. En su opinión “el cristianismo era un problema para Roma: defendía la igualdad de costumbres, los mismos derechos hombre y mujer, y promovía un dios único y antiesclavista”. Era una auténtica bomba contra las instituciones romanas y era popular únicamente entre la clase más humilde. ¿Por qué entonces la represión de la sexualidad tuvo tanto éxito en los años posteriores? “En el fondo algunos preceptos del cristianismo, como la abstinencia fuera del matrimonio eran la mejor forma de liberación de la humillación que sufría la mujer. Era una forma de rebeldía contra el orden existente”, señala Poveda. La caída del Imperio hizo que el cristianismo consiguiera imponer su credo y poco a poco se abandonó la promiscuidad. ¿Modernos? En conclusión, si bien los romanos (y antes de ellos, los griegos) vivían la sexualidad de una forma muy diferente, es innegable que, en ciertos ámbitos, nos parecemos un poco a ellos. “También en nuestra sociedad rige una cierta doble moral: tenemos sexo antes de casarnos, socialmente condenamos en teoría los prostíbulos y la infidelidad, aunque luego los toleramos. Y la homosexualidad ahora está más aceptada. La auténtica diferencia con la antigüedad es que afortunadamente no hay esclavos y existe el delito de pederastia”, sostiene Cuatrecasas. Y no hace falta ir muy atrás para darse cuenta de que, incluso en nuestro país, el derecho al placer de la mujer ha sido una conquista relativamente reciente. “En la España de los años 50 son pocos los hombres que hubieran aceptado esta idea”, asegura Cuatrecasas. Como en la antigua Roma. fuente ***

¿Qué es el proceso/fichero csrcs.exe? Fichero/archivo: csrcs.exe Nombre del proceso/tarea: csrcs.exe El proceso y archivo csrcs.exe es un programa maligno (no debe confundirse con el proceso de Windows csrss.exe). Suele ubicarse en: C:\WINDOWS\system32\csrcs.exe Muchas veces el antivirus elimina este virus, pero nos aparece el siguiente mensaje de error al iniciar Windows: Windows no puede encontrar el archivo csrcs.exe. Asegúrese de que la ruta y el nombre de archivo están escritos correctamente y vuelva a intentarlo. Para eliminar este virus y, además, ese error se debe: 1) Ejecutar regedit: Inicio->Ejecutar->Escribir: "Regedit" (sin las comillas) y aceptar. 2) Buscar lo siguiente en el menú de la izquierda: HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows\CurrentVersion\policies\Explorer\Run 3) Hacer clic derecho sobre el registro csrcs del tipo REG_SZ y luego en la ventana de menú que aparece, hacer un clic normal en el campo que dice Eliminar. 4) Dentro del regedit, ir al menú Edición->Buscar y poner para buscar "csrcs", aparecerá el resultado del lado derecho, donde dice "Shell" y modificar el valor "Explorer.exe csrcs.exe" por "Explorer.exe" (o sea, se borra la parte que dice csrcs.exe). 5) Seguir buscando ese mismo texto, e ir eliminando cualquier referencia que exista, hasta que no quede ninguna. 6) Reiniciar la computadora. Para que no queden rastros de nada, conviene reiniciar la computadora en Modo seguro (o a prueba de fallos). Una vez dentro de Windows en Modo seguro, escanear la computadora con tu antivirus fuente: http://www.alegsa.com.ar/Proceso/csrcs.exe.php *** después de tanto probar con miles de cosas, encontre estos pasos que a mi SI me sirvieron... espero los ayude

Alejandro Magno & Hephaistion La historia no ha podido ocultar el gran romance de Alejandro Magno y su mejor amigo Hephaistion. Se sabe que aunque Alejandro tenía relaciones con mujeres, era su amigo quien realmente era el dueño de su corazón. Todas las tropas sabían que estos dos convivían como dos casados en donde quiera que estuvieran. Leonardo da Vinci & Giacomo Caprotti El artista más importante y reconocido de todos los tiempos, Leonardo da Vinci, se enamoró perdidamente de uno de sus estudiantes. Leonardo nunca habló de su sexualidad pero era bien conocida su preferencia por los varones. Michelangelo di Lodovico Buonarroti & Tommaso dei Cavalieri Se dice que Tommaso fue el modelo que el artista usó para esculpir su obra maestra “El David de Miguel Ángel”. No se sabe mucho sobre esta relación, pero se conoce que estos dos eran inseparables y que si uno no daba paso, el otro tampoco. Fuente
La Universidad Católica censuró la conferencia de un educador español *Por Marcela Isaías / La Capital La sede Rosario de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) suspendió una jornada de formación docente al advertir que el libro que allí se iba a presentar contenía una carta dedicada a un profesor homosexual. La actividad iba a ser dictada por el prestigioso pedagogo español Miguel Angel Santos Guerra, el sábado 19 de junio pasado. La obra en cuestión es “Pasión por la escuela. Cartas a la comunidad educativa” (Bonum). Para que el acontecimiento no se concretara hicieron lo suyo el Opus Dei y miembros de la alta jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica. Al final, la editorial religiosa ordenó que se retiren los ejemplares de la venta. “En ninguna parte del mundo me ha pasado algo parecido”, dijo el educador a La Capital. El reconocido doctor en educación y catedrático de la Universidad de Málaga Miguel Angel Santos Guerra había sido convocado para dar una jornada de formación docente, de 8 a 16 para el sábado 19 de junio pasado. Estaba organizada por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UCA (Rosario) y la Fundación Anfora. Dos días antes de la jornada, la UCA suspendió la actividad “hasta nuevo aviso y por problemas editoriales”. Los “problemas editoriales” a los que aludían son en realidad dos cartas que incluye el libro publicado en mayo de este año por Bonum. “Carta abierta a un profesor homosexual” (ver página 4) es a la que se mencionó con insistencia al momento de suspender la actividad. En la misma el autor refiere a las dificultades que debe atravesar un profesor homosexual “sobre todo cuando se encuentra —dice— en un contexto institucional conservador y refractante a los cambios. ¿Qué le sucede a un profesor homosexual en un colegio del Opus, por ejemplo?”. El pedagogo supone que la otra carta es la destinada a “un padre objetor”, en referencia a quienes consideran que lo que aprenden los hijos sólo lo pueden decidir los padres. Según una fuente vinculada con la frustrada actividad y a la que consultó La Capital, “desde el Opus advirtieron estas cartas y mostraron su descontento ante la UCA”, organizadora de la jornada. La UCA se hizo eco de este llamado de atención y sin mucha demora se comunicó con la editorial Bonum y se movió el avispero: Bonum se dio cuenta de lo que “había pasado por alto” y decidió retirar los libros de la venta. Una prueba de esta decisión es la carta que la editorial envió a la UCA Rosario después de este acuerdo conversado previamente, de manera de garantizar la determinación asumida. En dicho texto (ver aparte) comunica que levantará “absolutamente de la venta la edición del libro en razón del contenido de dos cartas que no fue advertido antes de su publicación y que no podemos avalar”. La nota lleva la firma de la directora de editorial Bonum, Ursula Gremmelspacher, con quien La Capital insistió en comunicarse en varias oportunidades pero sin obtener respuesta. Qué dicen desde la UCA. De acuerdo con lo relatado por la responsable de prensa de la UCA Rosario, Mariana Verdini, “la editorial envió un comunicado avisando que el libro sería retirado y como uno de los ejes de la actividad (del 19 de junio) era esta presentación, las autoridades decidieron no quedar mal con los inscriptos y suspenderla hasta nuevo aviso”. Verdini agregó: “La explicación que se da desde la editorial es que no se llegó a corregir a tiempo el contenido. Dicen que quisieron hacer lo mejor y más rápido posible para poder presentarlo y no se llegó a tiempo con una buena corrección. Qué tipo de errores no se dice. La editorial pide disculpas y asume totalmente la responsabilidad. Pero esto es ajeno a la UCA”. Pero la fuente consultada por este medio, y que se mantiene en reserva, afirmó que el alerta sobre lo que había que “corregir” lo dio el grupo católico Opus Dei a la UCA y esta universidad acordó luego el reclamo con la editorial religiosa. Perjudicados. Quien respondió a los llamados de este medio fue el responsable de prensa de Bonum, Gonzalo Baggio. “Sé que la suspensión fue por un problema que hubo con la organización de la charla, con la consultora y una entidad religiosa”, dijo en un principio. Luego agregó que de acuerdo a lo que le habían transmitido “el libro se paró por un problema de edición”. “No sé bien cuál es —indicó—, si de encuadernación o de impresión. Sé que lo van a corregir y sacar de vuelta”. Santos Guerra había sido convocado por la Consultora Network para realizar una serie de conferencias en distintos puntos del país y presentar su libro en la semana del 14 al 19 de junio pasado. Pero para su sorpresa, sobre la marcha se cambió el título de la charla —de “Pasión por la enseñanza” a “Arqueología de los sentimientos”—, luego se levantó la venta del libro y al final la jornada prevista en Rosario. Todo por la advertencia que se hizo desde esta ciudad sobre el contenido de las cartas. “Nosotros somos la mortadela del sandwich”, dijeron desde la Consultora Network para graficar el lugar que ocupan en esta polémica. “No terminamos de entender cómo y por qué se dio esta situación, para nosotros es una pérdida muy grande”, indicaron. Es que desde la editorial Bonum les exigieron que devolviesen los libros que disponían para su venta en las presentaciones. Lo que siguió es una cadena inexplicable de censura, actos de intolerancia difíciles de pensar en la Argentina del siglo XXI, en especial cuando el país marcha a dar una muestra más de respeto a los derechos por la diferencia con el tratamiento de la ley de matrimonio entre personas de un mismo sexo. * * * Fuente

. * * * Viena, 9 - 4 - 1935 Estimada señora: Deduzco, por su carta, que su hijo es homosexual. Lo que más me impresiona es el hecho de que usted haya omitido este término cuando me ha hablado de él. ¿Puedo preguntarle por qué lo evita? La homosexualidad, desde luego, no es necesariamente una ventaja, pero tampoco es nada de lo que haya que avergonzarse. No es un vicio, ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad. Más bien la considero una variación de la función sexual, originada en una detención del desarrollo sexual. Muchas personas sumamente respetables, tanto de la antigüedad como del presente, han sido homosexuales. Entre ellos están algunos de los más grandes: Platón, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, etc. Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como si fuera un crimen. Y una gran crueldad también. Y si no me cree, lea los libros de Havelock Ellis. Cuando me pregunta si puedo ayudarla, supongo que quiere decir si puedo acabar con la homosexualidad de su hijo y reemplazarla por la heterosexualidad. La respuesta es, en términos generales, que no podemos asegurar ese resultado. En cierto número de casos hemos logrado despertar los gérmenes frustrados de las tendencias heterosexuales que están presentes en todo homosexual, pero en la gran mayoría de los casos esto no es posible. Es cuestión de la edad, personalidad y autodefinición que tenga el individuo. Los resultados del tratamiento no pueden predecirse. En verdad lo que el psicoanálisis podría hacer por su hijo es algo muy diferente. Si se siente infeliz, neurótico, desgarrado por los conflictos, inhibido en su vida social... el análisis puede traerle armonía, paz mental y plena eficiencia. Independiente de que cambie o no cambie. Si usted se decide, yo podría encargarme de hacerle el análisis. El tendría que trasladarse a Viena, pues mis trabajos me retienen aquí. Sin embargo, no deje de darme alguna respuesta. Atentamente, y con mis mejores deseos, Sigmund Freud. * * * fuente: CREO
Y sin embargo se mueve Por segunda vez, una jueza del ámbito de la ciudad de Buenos Aires falla a favor de que una pareja de varones pueda contraer matrimonio por considerar “fuera de época” a las restricciones que lo impiden. El caso puntual, auspicioso, no anula el debate que espera turno en el Congreso de la Nación. Como aporte, el último estudio sobre hijos e hijas de familias diversas. * Por Andrea Majul “Epur si muove” habría susurrado Galileo frente a la Santa Inquisición. Segundos antes para evitar la hoguera, había tenido que retractarse públicamente afirmando que la tierra no giraba alrededor del sol sino que era al revés. Desde aquel momento, transcurrieron apenas 376 años para que el 31 de octubre de 1992 el papa Juan Pablo II reconociera el error cometido por la Iglesia Católica y pida perdón por las injusticias cometidas con Galileo Galilei. El debate sobre la modificación del Código Civil para habilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo en ámbitos parlamentarios reavivó en nuestro país atmósferas similares a las del medioevo, recreadas por voces ligadas a la Iglesia que, igual que hace cinco siglos, sigue esgrimiendo pretextos fundamentalistas para oponerse a algo tan ajeno a su esfera –las leyes civiles– como la rotación de la Tierra. A mitad de camino entre el prejuicio absoluto y el respeto del libre albedrío, se encuentra quizá el más resbaladizo y lábil de los andariveles, aquel que apela a un pseudo progresismo y que podría resumirse en la frase: “Como personas adultas tienen derecho a hacer lo que quieran, pero tener hijos, no me parece –en este punto casi siempre sobreviene una pausa reflexiva, a fin de reforzar el remate–, porque no se sabe qué consecuencias pueda tener en los chicos, ¿O no?” Y sin embargo se sabe. Por eso, si la o el interlocutor es del tipo ansioso y no quiere tener que esperar cerca de 400 años para ver a la Iglesia disputarse como alumnos a los hijos de familias gays a fin de prestigiar sus alicaídos colegios, puede difundir información completamente actualizada: el artículo central del “Journal of Marriage and Family”, la revista de investigación científica interdisciplinaria que desde hace 60 años edita el Consejo Nacional de Relaciones Familiares de los Estados Unidos está dedicado al desarrollo de los niños y niñas criados en familias homoparentales o diversas, siguiendo el estudio realizado por Timothy J. Biblarz de la Universidad del Sur de California y Judith Stacey de la Universidad de Nueva York. Y el resultado final de esta investigación publicada bajo el título de “¿Qué tanto importa el género de los padres?” llega a la conclusión de que “con excepción de la lactancia, no se han encontrado evidencias de una correlación exclusiva entre género y habilidades de crianza, muy poco sobre el género de los padres tiene un significado real para el ajuste psicológico de los niños y el éxito social”. En este trabajo, Biblarz y Stacey ampliaron un estudio propio anterior sobre género y familia al que sumaron el análisis de investigaciones primarias y secundarias sobre paternidad, madres solteras y hogares con un solo padre, padres homosexuales masculinos y madres lesbianas. Al igual que otros informes previos, los resultados determinan que entre familias heterosexuales y homoparentales hay más semejanzas que contrastes. Y varias de esas diferencias se presentan como favorables, ya que según el estudio, en comparación las familias diversas tienden a pasar más tiempo de juego con sus hijos proveyéndoles un ambiente estimulante, a ser menos propensas tanto a utilizar castigos físicos como a propiciar conductas machistas o estereotipadas de género. Los niños y niñas criados en estos hogares suelen mostrar una mayor madurez emocional y flexibilidad ante la diferencia. Todo ello a pesar de que el informe destaca también que en los núcleos familiares estudiados de gays y lesbianas se evidenciaría en general un aumento del estrés, correspondido por la falta de reconocimiento legal del compromiso entre sus integrantes. En conclusión, sostiene Stacey: “El tipo de familia que es mejor para los niños es aquel que puede asegurarles una crianza responsable, comprometida y estable. Dos padres son en promedio mejor que uno, pero si un solo padre es realmente bueno es mejor que dos que no lo son tanto. El género de los padres no es realmente lo que importa”. Eso es todo. Ahora, si el amable lector no experimenta sorpresa alguna ni siente que el velo de la ignorancia se ha caído frente a sus ojos, a no alarmarse. Puede que sea porque al igual que esta cronista pertenece a la tribu de los que creemos que en una familia aplica más el principio beatle de “todo lo que necesitas es amor”. En mi caso no es sólo candidez, se suma también cierta extrañeza al ver cómo de años de invisibilización, las familias diversas pasan a ser la “frutilla de la torta” de la investigación académica, terminando por ocupar el cuadro de honor del “Journal of Marriage and Family”. El dogmatismo no viste de la misma manera en todos lados, puede encontrárselo en ámbitos religiosos, escolásticos, jurídicos o políticos, pero cuando menos se lo distingue es al estar apoltronado en lo que llamamos “sentido común” ese cómodo sofá que nos invita a librarnos de pensar por nosotros mismos. Ese es el mayor problema con los dogmas, que lo que está vivo se transforma en algo inanimado, estático, casi inerte. Algo que poco tiene que ver con la travesía del deseo recreando en otros a un “nosotros”: una familia que se elige y se reúne como una manada en constante viaje. Marcha que puede parecer imperceptible, pero que al igual que la tierra, sin embargo se mueve. Fuente ***

Las lecciones más curiosas de moralidad que se encontrará en la Biblia: Mateo 15:4 En efecto, Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: El que maldice a su padre o a su madre, será condenado a muerte. Mateo 10:34-37 No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. Números 31:17-18 Por lo tanto, maten a todos los niños varones y a todas las mujeres que hayan tenido relaciones con un hombre. Perdonen, en cambio, a las jóvenes que no hayan tenido relaciones con un hombre. Deuteronomio 21:18-2 Si un hombre tiene un hijo indócil y rebelde, que desobedece a su padre y a su madre, y no les hace caso cuando ellos lo reprenden, su padre y su madre lo presentarán ante los ancianos del lugar, en la puerta de la ciudad, y dirán a los ancianos: "Este hijo nuestro es indócil y rebelde; no quiere obedecernos, y es un libertino y un borracho". Entonces todos los habitantes de su ciudad lo matarán a pedradas. Así harás desaparecer el mal de entre ustedes, y todo Israel, cuando se entere, sentirá temor. 2ª de Reyes 2:23-24 Desde allí subió a Betel. Mientras iba subiendo por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de él, diciendo: "¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!". Él se dio vuelta, los vio y los maldijo en nombre del Señor. Entonces salieron del bosque dos osos, que despedazaron a cuarenta y dos de esos jóvenes. 1ª de Corintios 14:34-35 Que las mujeres permanezcan calladas durante las asambleas: a ellas no les está permitido hablar. Que se sometan, como lo manda la Ley. Si necesitan alguna aclaración, que le pregunten al marido en su casa, porque no está bien que la mujer hable en las asambleas. 1ª de Timoteo 2:11-14 Que las mujeres escuchen la instrucción en silencio, con todo respeto. No permito que ellas enseñen, ni que pretendan imponer su autoridad sobre el marido: al contrario, que permanezcan calladas. Porque primero fue creado Adán, y después Eva. Y no fue Adán el que se dejó seducir, sino que Eva fue engañada y cayó en el pecado. Romanos 1:27,32 Del mismo modo, los hombres, dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío. Apocalipsis 2:21-23 Yo le he dado tiempo suficiente para arrepentirse, pero ella no quiere dejar de fornicar. Por eso, la arrojaré en un lecho de dolor, y someteré a sus compañeros de adulterio a una prueba terrible, si no se arrepienten de sus obras, y haré morir a sus hijos. Así sabrán todas las Iglesias que yo conozco íntimamente los sentimientos y las intenciones. Y retribuiré a cada uno según sus obras. Lucas 19:26-27 Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia". Fuente
- Jallalla - (Por la Vida) “Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.” Planteaba la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Para la RAE el concepto madre es la causa, raíz u origen de donde proviene algo. Es la Tierra nuestra causa, nuestra raíz y nuestro origen. La Tierra nos da vida porque ella misma es vida. Así quedó claro en la CMPCC dónde por primera vez, en voz global, se la reconocía como tal. Algunos pensarán en conectarse con la tierra con la simple delicadeza de quitarse los zapatos y sentir la tierra fresca en los pies, pero lo que hoy se plantea es una verdad algo más trascendental, más vital. Nuestros antepasados ya lo sabían, la Tierra nos da vida, por ella existimos, no solo nos da el espacio físico donde nos paramos a contemplar las calles asfaltadas, los grandes edificios y sus monótonos sujetos que la caminan y habitan – siendo nosotros parte de estos – ella calma nuestra sed, nuestro hambriento cuerpo de alimento y oportunidades. Nada seriamos sin sus dones. Cuanta falta nos hace aprender de los Amautas, volver a reconfortarnos en el seno de nuestra Madre Tierra, otorgarle nuestras ofrendas. Simplemente respetarla y valorarla. Un nuevo pensamiento - para nuestra vida influida por el mundo europeo y capitalista - se resume en una sola palabra “Jallalla” que en aymara significa “Por la vida” Declarados universalmente los Derechos de la Madre Tierra debemos considerar que todos somos parte de la “Pachamama”, una comunidad indivisible, vital de seres interdependientes e interrelacionados con un destino común; y reconociendo con gratitud que la Madre Tierra es fuente de vida, alimento, enseñanza, y provee todo lo que necesitamos para vivir bien; y que el sistema capitalista y todas las formas de depredación, explotación, abuso y contaminación han causado gran destrucción, degradación y alteración a la Madre Tierra, colocando en riesgo la vida como hoy la conocemos, producto de fenómenos como el cambio climático; se afirma que para garantizar los derechos humanos es necesario reconocer y defender los derechos de la Madre Tierra y de todos los seres que la componen, y que existen culturas, prácticas y leyes que lo hacen. Debemos ser concientes de la urgencia de tomar acciones colectivas decisivas para transformar las estructuras y sistemas que causan el cambio climático y otras amenazas a la Madre Tierra. ¿Qué nos habrá alejado de nuestra Pachamama? ¿Qué nos convenció de que el progreso son instrumentos rápidos, descartables, esclavizantes y peligrosos? ¿Acaso ya no nos damos cuenta de que nos beneficia y que no? ¿Todavía nos siguen engañando con vidrios de colores? ¿Nada hemos aprendido? ¿Cómo podremos abandonar y despojarnos de eso que nos da una momentánea y falsa felicidad? Tenemos la invitación para luchar en la defensa de la Madre Tierra contra la condena a “destrucción por el sistema capitalista industrial depredador” ya que cada “hombre y mujer es parte de la Tierra” (Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia) Que difícil es pensarnos objetos y participes de un mundo que empieza a tener problemas con su latir. Ser Víctimas y victimarios de una vida en riesgo, la vida de nuestro Planeta. Bibliografía.- Real Academia Española (RAE) Proyecto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra. Páginas Web.- http://cmpcc.org/ - Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra http://movimientos.org/ - Minga (quechua: trabajo colectivo) Informativa de Movimientos Sociales