bryan_azh
Usuario (Colombia)
Al instalar o hacer mantenimiento de una red de ordenadores, resulta muy conveniente disponer de una herramienta que nos permita comprobar la integridad del cableado. Para ello existen equipos especiales, similares al que proponemos hoy. Lista de materiales: Una caja plástica de 5cm de ancho, 8cm de largo y 3cm de profundidad. Una caja plástica de 3,5cm de ancho, 5,5cm. de largo y 2cm de profundidad. 2 Jack RJ45 7 diodos LED, pueden ser 4 de un color y 3 de otro color, o todos iguales. 7 resistencias de 1k 1 Deep Swich de 8 canales Una batería de 9v 1 metro de cable Nº 22 o 24 1 metro de soldadura de estaño 1 conector para batería de 9 Lista de herramientas: •1 cautín •1 bisturí •1 caja de pasta para soladura electrónica •1 multimetro digital •1 pinza cortafrío FUNCIONAMIENTO En si el funcionamiento el este probador es muy sencillos. Lo que hacemos es enviar un pequeño voltaje por cada uno de los hilos del UTP, con esto nos damos cuenta de tres cosas: Si hay continuidad en cada uno de los hilos. Si es un cable directo o cruzado. Si las dos puntas pertenecen al mismo cable. ¿Como enviamos el voltaje? Como podemos ver el plano de la caja A, tenemos una batería de 9v, esta será la fuente de alimentación. Ya que las tarjetas de red y demás dispositivos de red son muy sensibles, no podemos mandar los 9v por el cable, aso que reducimos el voltaje colocándole una resistencia en serie a cada unos de los hilos. ¿Como saber el valor de la resistencia? Tenemos que tener en cuenta que aunque reduzcamos el voltaje necesitamos una cantidad tal que sea capas de prender los diodos LED que indicaran la integridad de los hilos. Cada diodo LED necesita unos 10 a 15 mA para que funcione bien. En este caso trabajaremos con 10mA. Entonces tenemos V/I=R Seria 9V/0.010A= 900ohms Comercialmente encontramos resistencias de 1000 ohms o sea 1k, así que siendo esta tan cercana al valor calculado será el que utilicemos. •Si alguno de los diodos no prenden o varios no prenden, podemos decir que el cable UTP esta malo •Si no prende ninguno de los diodos podemos decir 1) que no son las puntas del mismo cable 2) que el hilo 8 del cable esta interrumpido 3) que todos los hilos están interrumpidos •Para darnos cuenta si el cable es cruzado o directo, dejamos activado solo en swich 1 y 2. Si en el lado contrario prende el diodo 1 y 2, el cable es directo, si prenden los diodos 3 y 6 el cable es cruzado. CONSTUCCIÓN Alistamos las herramientas y los materiales. Medimos el jack en la caja A y en la caja B, posterior mente hacemos el hueco del tamaño del mismo jack con el fin de que quede bien ajustado, luego lo pegamos con pegamento instantáneo. (un jack en cada caja) Ahora medimos el Deep swich y hacemos el mismo procedimiento que hicimos con el jack. El Deep swich esta se ubica en la caja A. hacemos los huecos para los diodos en la caja B. teniendo el montaje físico listo, podemos empezar con las conexiones electrónicas tal y cual las indicamos el los planos. Cerramos las cajas y deberían de quedar así: Ahora si estamos listos para empezar a trabajar con este sencillo pero útil artefacto Este es mi primer post espero les sea de utilidad gracias
Somos híbridos de la tecnología. Manejamos con la misma facilidad el último iPhone que aquellos anticuados y hoy obsoletos walkmans. Y el hecho de que para escuchar la misma canción una y otra vez tuvieras que rebobinar el casete no nos espanta tanto como a esos jóvenes y tecno-dependientes hijos del 2000. Todavía jugábamos afuera. Es verdad que posiblemente ya tuviéramos la playstation, que podía absorbernos durante horas, pero incluso así sabíamos bien cómo jugar en la calle hasta bien entrada la noche y aprovechar el día. Es otro de nuestros aspectos de híbridos entre el siglo XX y el XXI. Nos sentimos conectados con los ochenta casi como si los hubiésemos vivido. Y es que en realidad, los niños de los ochenta tienen muchísimo en común con nosotros. Posiblemente más que los del 2000. No olvidemos que ciertas cosas muy icónicas de los 90 nacieron durante los 80, como Dragon Ball. Y que la música de la década anterior aún sonaba lo suficiente como para que la recordemos como nuestra. Además, los nacidos en los 80 vivieron su adolescencia y parte de su infancia durante los 90, lo que les permitió adoptar muchas, sino todas, las costumbres enumeradas en este artículo. Somos incrédulos, pero soñadores. Somos más difíciles de impresionar que otras generaciones, pero también podemos ser mucho más fantasiosos e idealistas, tal vez gracias a esa atmósfera en su mayoría optimista de los noventa y a su ficción –televisiva y cinematográfica –, que nos llenó la cabeza de principios que aún hoy mantenemos, tales como sigue tus sueños, cree en ti mismo, nunca te rindas y esas cosas que las películas y los programas de acción y fantasía para niños de esa época no se cansaban de hacer sonar. Nuestros juguetes eran rarísimos. Como todavía no acostumbrábamos usar tanto Internet y obviamente no teníamos celulares, durante nuestra primera infancia nos divertíamos con unos artefactos que ahora parecerían de lo más raros, tales como los tamagotchis, una mascotita virtual que venía en un huevito del tamaño de un llavero que podías llevar a todas partes y despertaba todo tu afecto. O el skip it, una bola de plástico con una cuerda que te atabas al pie y saltabas para hacer girar en un movimiento que requería más coordinación de la que teníamos. Y tantos otros como el Dream phone, los rarísimos Furbies, y unos que en Argentina especialmente teníamos todos: los tazos (en inglés, pogs), que nos reunían siempre en los recreos. No hay un solo tipo de música que nos defina. Tanto durante nuestra infancia como durante nuestra adolescencia en los 2000/2010, fueron tantas y tan diferentes las corrientes musicales que invadieron nuestros oídos – ¡Y las que nos precedieron, que también nos encantan! –que es prácticamente imposible asignarnos una sola e imperante. Ya fuera música de nuestro país o internacional, rock, hip hop, rap, pop, openings o lo que sea, va a evocarnos algún recuerdo. Crecimos viendo anime. Otro símbolo de los noventa es la proliferación de la animación japonesa que hizo a cada niño fanático de al menos uno de esos programas -ya fueran conocidísimos como Pokémon, Digimon, Sailor Moon y tantos otros o menos conocidos y más para gustos, como Shinzo o Inuyasha -. Es muy divertido hablar del tema con japoneses legítimos de nuestra edad y descubrir que llevábamos quince años pronunciando mal el nombre del protagonista o hasta el título de la serie. Para nosotros, fanatismo no es sinónimo de rareza. Tanto nuestros padres de los 70, como nuestros tíos de los 80 y hasta nuestros hermanitos de la primera década del siglo XXI son capaces de considerar muy raro que un chico o chica de veinte años se disfrace de un personaje de una película de Disney para las fiestas de su facultad. Y más raro les parecerá, si llegan a pasar por esa fiesta, ver que prácticamente todo el mundo lleva esos mismos disfraces y que a nadie le extraña. Por el contrario: ¡a todos nos encanta seguir siendo nuestro personaje favorito!. Todos nosotros, sin duda, estamos convencidos de que los noventa fueron la mejor época. Hablamos de esa década como del momento más idílico y perfecto en la historia. Y sí, jamás será superada. COMENTA ALGO LINCE