cachofonparec
Usuario (Argentina)
Queridos amantes de la ciencias y la logica: Personalmente, soy un fanatico de los problemas matematicos, logicos, y de pensamiento lateral. existen diversidades de temas y acertijos para resolver pero hoy les traigo uno que hace unos años, lo lei en un libro. este problema no tiene un autor, y lo podes encontrar en todas partes. pero no pienso desviarme demasiado en los detalles, vamos al desafio. pienso subir varios problemas con el transcurso del tiempo... aqui va el primero.. El problema dice, que tengo una habitacion cerrada, con la luz apagada (no podemos ver si la luz esta encendida, no obstante confien en mi ..) entonces, se que ahi dentro de la habitacion tengo una lampara apagada, y afuera donde me encuentro yo tengo tres interruptores, de los cuales uno y solamente uno es el que enciende la luz adentro. puedo encenderlos y apagarlos a mi antojo el tiemppo que quiera o considere necesario, pero solo una vez puedo abrir la puerta y ver si la luz esta encendida o no, y a partir de ello, deducir cual es el imterruptor que enciende la luz. aclaracion: este problema no es de pensamiento lateral, es meramente logico. antes de escribir la respuesta, mi propuesta s que lo piensen detenidamente y les aseguro que tiene una solucion factible...... pero taambien quiero aclarar que este post no lo hice con intenciones de plasmar este problema, una vez resuelto el mismo con tres interruptores, yo me planteé resolverlo con cuatro, porque deduje que cuento con una variable disponible (para los que no lo resolvieron todavia ya lo entenderan ) y pense que el problema podria tener una solucio viable teniendo afuera cuatro interruptores y no tres... la respuesta aparecera abajo.... pero no conformandome con eso, les propongo que lo piensen con cinco interruptores ahora, porque tambien encontre una solucion logica.... a los que resolvieron el problema, los felicito, es un honor que esten leyendo mi post entonces los que lo pensaron y se rinden la solucion es la siguiente: ######con tres interruptores: voy a marcar los interruptores con numeros, el primero es 1 el segundo es 2, y el tercero es 3.... voy a encender 1, y 2, y voy a dejar encendido el foco unos 20 minutos, luego apago 1 y abro la puerta para ver el foco, si esta encendido es 2 el interruptor que enciende al mismo, ahora si esta apagado, puede que sea 1 o que sea 3 el indicado, y por eso deje encendido 1 veinte minutos, porque si es 1 entonces el foco va a estar caliente, y si esta frio, el interruptor que lo enciende es 3. listo #####con cuatro interruptores: antes, mencione que me quedaba un variable libre, claro, tengo un focco encendido caliente, o un foco apagado caliente, o un foco apagado frio, para tres interruptores, pero me falta un foco recien encendido, osea encendido frio, entonces la solucion es igual a la anterior solo que cuento un foco mas que voy a llamarlo 4 enciendo 1 y 2 espero veinte minutos, apago 1 enciendo 4 e inmediatamente entro a la habitacion, foco apagado caliente:1 foco encendido caliente:2 foco apagado frio: 3 foco encendido frio:4 #######con cinco interruptores: bueno este lo resolví de manera mas tramposa, para los primeros cuatro tengo la solucion de arriba pero para el quinto? bueno por eso en el enunciado dije que puedo encenderlos o apagarlos el tiempo que quiera o considere necesario. enciendo 5 y dejo encendido el foco por 20 años, en veinte años, se que si o si se que el foco, es mas, en mucho menos, pero le doy un margen de erro considerable por las dudas, entonces con 5 quemado, tengo cuatro y aplico el metodo de arriba, lugo si veo que el foco esta quemado es 5 y si no, ya sabemos cual es.... disculpen si see hizo larga la explicacion, es que no quiero dejar cabos sueltos porque despues vienen las quejas de algunos.. chicos, espero que esten bien mas adelante subire otro problema de estos.... comenten gracias
Hola mis hermanos taringueros. Hoy decidi subir un post hecho meramente por mi persona. Se trata del capitulo 1 de mi primera novela. Es una historia que transcurre en tiempo real y da comienzo en Buenos Aires Argentina. bueno basta de cháchara aqui les dejo el principio de mi obra. Espero les guste, y estoy abierto a comentarios o criticas constructivas. Nota Los pueblos cuentan historias, la gente cuenta historias, la vida misma es una historia, y la historia tiene vida, y, dependiendo del lugar en el que uno vive, son las historias que va a escuchar, y con las cuales se va a relacionar, como aquellas que narran los acontecimientos históricos, y logros de nuestros próceres. No son mas que relatos que cuentan la vida de personajes reales, o ficticios, hasta lo mas fantástico puede ser real, y lo mas verídico puede resultar incierto. El problema radica en que creer y que no. Un superhéroe es un invento, pero un prócer es real, ¿y donde definimos la línea que separa al prócer del superhéroe? Pensando así volvemos al punto de partida: ¿Qué creer y que ignorar? Introducción Una vez un pensador matemático, escribió una serie de paradojas, demostrando lo contradictorio que puede resultar una cosa en relación a otro cosa, o mas claramente, expresando que a veces, en determinadas situaciones, fundamentos a una idea, resultan absurdos, por contradecir la idea misma, y a su vez, contradecir este argumento es contradecir la idea. Para entender bien a que apunta todo esto, se destaca una de las famosas paradojas. La del barbero en altamar. “Según cuenta una vieja historia una vez un barco zarpó a altamar, y luego de algunos días de navegación, el capitán del barco no pudo evitar notar que algunos de los marinos que viajaba en el barco no se afeitaban desde hacia tiempo, denotando una muy mala presencia, lo cual dicho capitán aborrecía. También se entero que entre los marineros, había uno que ejercía en su tiempo de descanso en tierra, la profesión de barbero. Entonces lo mando a llamar a su despacho, y le dijo -Desde mañana, a toda persona que no se afeite a si misma deberá afeitarla usted. Si alguno se afeita solo usted no lo toque, pero si en cambio no se afeita usted tiene la obligación y la responsabilidad de hacerlo, es una orden. -A la orden señor- contesto el barbero y salio. Al día siguiente al levantarse el barbero, se dirigió al baño, donde se dispuso a afeitarse él, antes de llevar a cabo la misión que le impuso el capitán. Sin embargo, noto que no podía afeitarse porque las órdenes del capitán eran muy claras, al que quiera afeitarse solo déjelo, y el se quería afeitar, por lo tanto no debía tocarse, y luego, como no iba a afeitarse él mismo, él debía intervenir, y afeitarse, pero luego no debía porque era él quien se afeitaría, y estaría desobedeciendo una orden directa de quien tenía el mando en el barco. Ante semejante problema, el barbero no supo que solución podía hallar, y terminó cortándose el cuello, y de esta manera se quitó la vida, por no saber de que lado estaba su papel.” Esta es una simple historia, quizá ficticia, quizá no, lo cierto es que deja un claro mensaje, hay veces que alguien pertenece a un conjunto de elementos, y a su vez, también pertenece a otro conjunto de otros elementos que no tienen nada que ver con los primeros, y en un determinado momento debe tomar una decisión, difícil por cierto, y el mayor temor es defraudar a alguno de los conjuntos. El barbero terminó defraudando a todos. Por eso es que hay que tener la esperanza de no verse envuelto en una situación así, y en caso de no poder evitar, sirve a veces no perder la calma a la hora de tomar decisiones. Si no tiene estómago para las historias drásticas cierre el libro ahora mismo. -Lo que me viene a la mente es que aquel que se alimenta de la sangre, es quien puede salvar al mundo, y no puedo entenderlo- dijo el hechicero” Grandes nubes se acercaban a la ciudad de Buenos Aires, apartándola del sol, y anunciando nuevas precipitaciones. Los autos continuaban su rumbo, ignorando al tiempo, como si nada estuviera pasando, (de hecho, nada estaba pasando, que fuera relevante) sin embargo, la gente que iba a pie, si le dio importancia al aviso de los nubarrones, y apuró el paso, tratando de llegar a destino antes de que se desahogara el cielo, y como consecuencia se pescara un buen resfrío. Entre los transeúntes de la avenida Corrientes, que no menos preocupado, también ajustó la marcha de regreso a casa. Ciro Baltimore, era un muchacho de 19 años, apuesto, de cabellos negros brillantes y cortos, que con el corte clásico modernoso, le sentaban muy bien, dándole una apariencia sencilla pero atractiva. Tenía ojos pardos, y grandes, con cejas tupidas, por lo cual su mirada era penetrante, capaz de incomodar a cualquiera si se lo proponía. Tenía la tez blanca como sus dientes, que, perfectamente alienados, de vez en cuando, exhibían una bonita sonrisa. No obstante, tenía en el rostro, ciertas facciones, que le daban aspecto mayor a su edad, debido a la sombra de la barba que empezaba a exhibirse completa en sus mejillas. Medía un metro setenta y ocho, o un poco mas quizá, la altura perfecta según él, y junto con su hombros anchos, producto del trabajo forzado que tuvo que realizar cuando niño, en la granja donde se crió, en el pueblo El Hurón, denotaba cierta apariencia atlética. Era un muchacho muy confiado de sí mismo, y al caminar, sus movimientos eran precisos, la rigidez y la flexibilidad exactas, en combinación con el orgullo que se observaba en él. Si había algo que si molestaba a Ciro, era saber que lo superaban en algo, a pesar de que no le gustaba presumir de sus habilidades. Y lo mas extraño era que el marido de su madre, por el cual no sentía la mas minima relación, tanto afectiva como social, ni mucho menos padrastro-hijastro, se había esforzado de manera notable en reprimir los gustos de Ciro por los deportes extremos, y sin embargo, el muchacho se sentía poderosamente atraído por esos hábitos. Ese ya era el tercer día que el joven estaba viviendo en Buenos Aires, se había mudado de su pueblo, ubicado al sur del país, desconocido para la gran mayoría de los argentinos. Ciro miró su reloj, una baratija que había comprado en la terminal de retiro a un vendedor ambulante, el viernes que llegó después de doce horas de viaje agotador y aburrido, y la respuesta que recibió del aparatito fue que estaba diez minutos atrasado, y encima se venia un temporal importante. – Si aguanta el tiempo cinco minutos mas, llegare seco a casa- pensó y echó a correr. La primera gota de agua golpeó con toda fuerza sobre el asfalto, seguida de infinitas gotas mas, que anunciaron que el mundo se venia abajo. La lluvia fue tan fuerte que el chico se mojó igual, a pesar de la corrida que dio las ultimas cuadras. Como no tenia intenciones de mojar la entrada principal del edificio, para luego soportar el sermón que le daría el encargado de la limpieza del lugar, entró directamente por la puerta secundaria, utilizada por lo general para recibir los envíos a domicilio de los negocios, o como lo llama el común de la gente, la puerta de servicio. “si hubiera un ascensor mas lento que este, iría para abajo” pensó el joven impaciente por llegar a su casa y darse una ducha caliente. Cuando por fin, el indicador de pisos del ascensor marcó que estaba en el piso seis, y se detuvo, el muchacho bajó apresurado del mismo, y entró en el departamento “A” que era lo mas barato que encontró para alquilar. El lugar estaba bastante ordenado, y disponía de una pieza, una cocina que hacia las de comedor también, un baño, y un pequeño living, que Ciro pensaba utilizar como sala de estudio de la facultad. Todo era en dimensiones pequeñas, claro esta, no obstante, para Ciro era mas que suficiente para empezar una nueva vida. Luego de ducharse y afeitarse, se vistió, y abrió una vieja heladera que era de su antiguo jefe, y se la había regalado cuando se enteró que el otro se mudaba a la ciudad, y aunque no era gran cosa, el gesto fue grande para Ciro, y buscó la comida que había dejado la noche anterior en un pote cerrado. La re calentó y ceno de prisa. Ese era su primer día de clases de la facultad, de lo que seguramente serían cinco años de estudio. La carrera que había elegido era medicina, simplemente porque sentía que existía una conexión entre los intereses y el hambre de conocimientos específicos de la carrera, y el contenido en si que la misma presentaba, química, matemática, y hasta biología, eran materias que realmente le interesaban a sobre manera al joven y termino por decidirse cuando vio el programa de estudio, que era mas o menos lo que él esperaba hacer. Para cenar era temprano, pero Ciro no quería ir sin comer porque no sabía con que tipo de comida, y a que precio se la iba a encontrar, y el primer día quería asegurarse de que no iba a pasar hambre. Además disponía de dinero suficiente para mantenerse solo unos meses, por eso, aunque ya había conseguido trabajo, trataba de ahorrar todo lo posible. Se mudó a la gran ciudad, solo cuando le aseguraron en el club de golf, que si tenían un puesto de trabajo para el, con los horarios que Ciro dijo que tenia disponible. Para ir al trabajo, el chico tomaba un colectivo, y caminaba alrededor de ocho o nueve cuadras. Ese había sido su primer día de trabajo, ya que se mudó dos días antes, para memorizar el recorrido que debía hacer, tanto para el club como también para ir de la casa a la facultad. Aprendía rápido, lo cual era un alivio, porque todos sus conocidos, le habían advertido que posiblemente los primeros días se perdería seguro unas cuantas veces por ahí, porque el tamaño de la ciudad era inmenso, y cualquiera que fuera nuevo allí podía correr ese riesgo. Una vez cambiado, volvió a verificar la hora, no quería llegar tarde el primer día, ni el primer día ni ningún otro día, y se tranquilizó al saber que estaba adelantado diez minutos. Igualmente maldijo por lo bajo, cuando tuvo que reconocer que la impertinencia del tiempo, no le permitiría ir a la facultad de otra manera que tomándose un taxi. El viaje fue corto, para el tiempo que tardó las últimas veces memorizándose el recorrido, y una vez que estuvo en la facultad, se dirigió al aula designada con anterioridad por la institución, donde según le adelantaron tendría biología, materia dictada por el profesor Souto. Entró e inspeccionó como era el lugar. Decidió que el mejor lugar que podía ocupar, era el quinto pupitre de la segunda fila, concluyendo que desde allí, podía atender a la clase cómodamente, sin parecer rematadamente el estúpido del primer banco, ni tener que emplear todas sus fuerzas por escuchar y leer lo que escribiría de seguro el profesor en la pizarra, una vez empezada la clase. Y en efecto, diez minutos después, comenzaba la primera clase, que se tornó rápidamente pesada y aburrida, a tal punto que Ciro estuvo en un momento al borde del sueño. Al lado suyo, estaba ubicada una chica, de cabellos largos, de color castaño. Por lo que llegó a observar el joven, la chica, era zurda y bastante desprolija, ya que no solo escribía en los renglones del cuaderno, sino que también hacia anotaciones al borde de la hoja, y las resaltaba con comillas, o subrayándolas. Esta actitud, despertó la curiosidad del muchacho, que miró detenidamente tratando de leer lo que decían esas anotaciones. Como la letra era muy poco legible, tuvo que inclinarse un poco, lo cual, provoco la reacción poco esperada del la chica, que instintivamente giró, al percibir el acercamiento de Ciro, y de manera tajante le espetó. -Me molesta que incursionen por mi espacio personal- y ante la mirada de soslayo del muchacho, aclaró- aléjate un poco porque me molesta tanta cercanía. -¡OH!- exclamó él entendiendo el mensaje, y sintiéndose un poco tonto- lo siento, es que me dio curiosidad eso que sobresaltas allí- explicó. -¿Esto? – Preguntó la joven con un tono un poco más amistoso pero aún no muy convencida- son frases de mis grupos favoritos de rock. - Ya veo- repuso el- pensé que eran anotaciones importantes. - Para mi son importantes- se defendió ella. -Claro- trató de evadir discordias el joven- digo, importantes, referido a la clase.- Se excusó. -Sucede que esta clase se volvió muy…- pero la muchacha no llegó a terminar la frase porque sonó la voz potente del profesor que dijo -Al parecer la señorita de allí, tiene algo mas importante que decir que yo, ¿quiere compartirlo con todos por favor? -Disculpe señor- interrumpió Ciro, un poco molesto por la manera de decir las cosas del profesor- yo le pregunté que es lo que usted había dicho sobre la función específica del ARN. Ya que no había escuchado bien lo que dijo. -¿Y acaso creyó que ella podía responder mejor que yo a su inquietud? – preguntó el profesor, tratando de incomodar a Ciro. Pero él no estaba por ceder terreno, por o que dijo irónicamente. -No, simplemente que me pareció inoportuno, interrumpir tan magnánima clase, con una tontería como esta, por miedo a que después no pueda retomar el tema correctamente por culpa de un tonto alumno que no lo escuchó bien. - veo que usted es muy impertinente y maleducado ¿señor?- preguntó en cierto modo desconcertado por la respuesta que había recibido del muchacho -Ciro Baltimore señor- contesto el otro sin temor a represalias. -Muy bien señor Baltimore, por lo visto usted es muy rápido para dar respuestas, así que le haré una pregunta muy sencilla y espero la respuesta correcta ¿puede retirarse del curso por favor? Su falta de modales y educación entorpecen mi clase y no puedo permitirme ese lujo el primer día de clase. -Desde luego que me retiro – contestó de mal talante el chico, muy ofendido por la prepotencia del profesor. Sin embargo, cuando se disponía a salir, el señor, lo detuvo y en voz alta le dijo. -Reconozca su error y permitiré solo por esta vez que quede todo esto aquí, y olvidamos el asunto. Pero Ciro no estaba conforme con la propuesta, y mucho menos si tenía que humillarse delante de toda la clase reconociendo un error que desde su punto de vista no era fundamentado, por lo tanto le replicó muy calmo. -Creo en lo que le dije anteriormente, de lo contrario no se lo hubiera dicho, así que no tengo que ofrecer ninguna disculpa. -De acuerdo, no se moleste en volver más a esta clase por el resto del año hasta que no venga a solicitar clemencia. Y así, comenzó su primer día de facultad Ciro. Como después de esa clase tenia aún otra materia, se fue al patio interno del establecimiento, y se sentó a esperar la hora de asistir a la hora de química que tendría con la profesora Molina, mientras, se quedó pensando en la manera mas sensata de solucionar su actual situación con el señor Souto, no obstante en cuarenta y cinco minutos no halló una sola forma civilizada de resolver dicho inconveniente. “No importa” pensó “tengo suficiente tiempo para hacer algo, ya veremos” se dijo y decidió ir a ver como era la biblioteca de la facultad de la que le habían hablado antes muy bien. Para matar el tiempo que aún tenía libre, se puso a leer un libro de curiosidades científicas, pero no llegó a entender nada, porque tenía la cabeza en otras cosas. Una de ellas era la única frase que pudo leer de la chica del banco continuo al suyo “El tiempo es tirano y quien lo vence, vence a la muerte” La misteriosa chica, que por culpa de un capricho del profesor, no llegó a darle su nombre siquiera. No obstante, Ciro no debió esperar mucho para saberlo, porque unos instantes después, se vio entrando a la hora de clases de química, y luego de ubicarse nuevamente en un lugar estratégico, notó que ella entraba al curso, y curiosamente se sentaba al lado suyo. Él la miró, y ella le sonrió diciéndole. -Gracias por la excusa que diste hoy, pero no fue necesario, ¿ahora que harás? -Descuida, no podía permitir que te culpara de algo que no correspondía, ya veré que hago, pero no te preocupes, no era tu culpa- Ciro sintió un leve cosquilleo en el estómago. ¿Por qué se sentía extrañamente estúpido hablando así? -Por cierto, soy Laura – se presentó ella -¡Ah! Claro soy Ciro- contestó él. Nuevamente ella le regaló una sonrisa, lo cual potenció el cosquilleo extraño que ya sentía por segunda vez. La clase pasó rápidamente hasta que llegó la hora de irse. Ciro iba saliendo con Laura, ya que durante la hora de química se pusieron al tanto de algunas cosas entre ellos, él le contó a ella que hacía tres días se había mudado, y ella le propuso alcanzarle hasta su casa en el auto que ella tenía. Sin duda alguna, habían congeniado sin problema. Mientras salían, Ciro tuvo que seguirla, porque como ella le había anticipado tenía el auto estacionado a una cuadra del establecimiento. -Sube, no te quedes mirando como un tonto- le dijo la chica al joven al notar lo atónito que quedó al ver frente a sí un mustang-shelvy GT500 de color negro con dos franjas grises que atravesaban el vehículo transversalmente, dándole un aspecto de nave espacial. Aún sin dar crédito a lo que estaba haciendo, Ciro subió al coche, y escuchó el sonido que el motor hizo cuando su amiga giró la llave de contacto. “motor V12” pensó. Laura pisó el acelerador y se internaron en las calles nocturnas del nuevo mundo en el que vivía Ciro. Recorrieron algunas cuadras, y finalmente llegaron a la casa de Ciro, que tratando de sonar indiferente, invitó a la chica a pasar a su casa, pero ella se negó presentando una buena excusa. -Mañana tienes que trabajar y necesitas descansar. -Que descanses- le contestó él- nos vemos mañana entonces. Esperó que el auto desapareciera de su vista, y subió a su departamento, donde inmediatamente se recostó, porque al otro día en efecto, debía madrugar, y el tiempo que tenia para descansar le era muy valioso. Sin embargo tardó un buen rato en dormirse, y cuando por fin lo hizo, soñó con su madre y sus dos hermanos. Su madre se llamaba Sara, mientras que sus hermanos eran Benjamin de catorce años, y Valentino de doce. Este ultimo era como su mejor amigo, y con el que mas difícil se le hizo la despedida con su partida a nuevos lugares. Cuando Ciro tenía ocho años, su padre falleció, dejando a una viuda con dos chicos de ocho y tres años, y un tercer hijo de apenas tres meses. Luego de un muy breve tiempo que su madre se tomó como duelo, decidió reiniciar su vida en compañía de un hombre, pero, a quien eligió como compañero, Ciro no consideraba hombre ni mucho menos, sino por el contrario consideraba que era un aprovechado, que se valió de la debilidad de la viuda para sacar provecho de la ocasión, y como buen haragán pedante y presumido que era, convenció a la mujer de colaborar en la educación de sus hijos, error que cometió esta accediendo de buen grado. Pero en vez de recibir educación, los chicos, debieron soportar golpes y humillaciones durante largos años que perezosamente pasaron tan lentos, que por lo insoportable que era la vida en ese lugar, un día allí, equivalía a una vida nueva por vivir. Por las noches, a veces lloraban, preguntándose porque debían soportar esa tortura tanto tiempo. Algunas veces, era tal la golpiza que recibían, que no sabían si al otro día podrían asistir a la escuela. O en una ocasión, a Benjamin, lo dejaron tres días sin comida, como castigo a una mala contestación que dio, cuando Gonzalo (así se llamaba el malvado hombre) se burló toda la tarde de las dificultades que tenía este para estudiar matemáticas. Lo que mas bronca le daba a Ciro, no era el trato que recibían, sino que lo recibían bajo la aceptación de su madre. También, su madre se había ocupado de contarle a su nuevo esposo, todas las cosas que les gustaba a los tres hermanos, sus pequeñas travesuras, sus temores, en resumen, todo sobre ellos, lo cual, el malvado “padrastro” utilizó, para que no pasara un día solo sin que los humillara recordándoles que las cosas que hicieron en el pasado eran “cosas que hacen los mariquitas” o ese tipo de cosas hirientes, depravadas, y tan poco ingeniosas, como solo un estúpido puede llegar a utilizar como método para denigrar a una persona. En fin, claro esta que esa persona, era golpeadora, y que tenía un complejo de inferioridad hacia los niños indefensos, e inseguro de sí mismo, ya que necesitaba saber que los chicos eran escoria para sentirse bien él mismo. “Igualmente, no era culpa de Gonzalo creer que lo que hacia estaba bien” pensaba Ciro, porque la personalidad de él, se debía a que la madre de Gonzalo, se encargó cuando era chico, de que creciera con esa mentalidad, de que él era el ombligo del universo, y cuando Gonzalo quería algo, ella movía cielo y tierra para conseguirlo. En otras palabras, “la culpa no la tiene el cerdo sino quien le da de comer” No obstante, esta idea, no era motivo, desde luego, para que Ciro perdonara u olvidara el turbio pasado que tubo por culpa de ese “engendro”. Por lo que respecta a los hermanos, Ciro, pensaba estudiar hasta recibirse, y en cuanto podía, quería ayudarlos a salir de ese horrendo lugar. En cuanto a su madre, bueno, era una mujer con carácter débil, quizá algún día reconocería su error, y se separaría de ese sujeto, lo cual el muchacho consideraba muy remoto por no decir imposible, y sino, le deseaba lo mejor igual. No obstante, no podía evitar, recién pasados unos pocos días, extrañar a sus hermanos, y ¿Por qué no? A su madre, después de todo fue quien le enseñó lo dura que podía ser la vida. En el sueño, sus hermanos aparecían y le decían que saliera de la clase, y su madre le reprendía por obedecerlos, luego el profesor Souto le instaba a pedir disculpas, y Valentino, venia corriendo y le tiraba un limón por la cabeza al testarudo profesor, y salía disparado en dirección opuesta riendo a carcajadas mientras el señor soltaba improperios hacia este. Cuando Ciro despertó, sonrió, era todo tan absurdo en ese mundo imaginario que a veces le daba gracia cuando despertaba. Miró la hora y eran las cinco y media, “muy temprano para despertar, muy tarde para volver a dormir” pensó tristemente. Se levantó, y se acercó a la ventana a observar el movimiento abajo en la calle. Pasaban algunos autos, y también distinguió personas caminando. Seguramente, ya iban rumbo al trabajo. Algunos, estaban haciendo cola, esperando el colectivo, que en ese punto tenía parada. Vio también a los porteros lavando las veredas. “idiotas” pensó “como si la lluvia de ayer no las limpió ya” Miro hacia arriba, y notó que todavía había algunas nubes, pero seguramente se despejaría para el mediodía. Como sabia que hacer para matar el tiempo, se fue a dar una ducha. Luego se preparó un café, y mientras se lo tomaba, divagó sobre un montón de cosas, la idea de haberse independizado de golpe, sonaba aun extraña, y a la vez, esos tiempos de vida en El Huron, eran lejanos, quizá el reflejo de un sueño. Ahora todo era distinto, tenía un lugar donde vivir, y un trabajo donde responsabilizarse. Tendría una nueva rutina, y amigos… amigos, ¡que palabra tan pesada! Ciro nunca había tenido amigos salvo sus hermanos, ¿qué se experimentaría al sentir amistad hacia alguien? ¿Sabría cuando la persona indicada pasaría enfrente? ¿Seria Laura una clase de amiga? Laura, la extraña chica de las frases de rock, Ciro se preguntó porque sus pensamientos fueron a parar en esa chica, la idea hizo que en el pecho su corazón latiera mas deprisa. “deja de engañarte” se dijo a si mismo, “no puedes interesarte por esa chica, ella no se interesa por ti” Si, definitivamente esta confundiendo los pensamientos, como se encontraba solo era propenso a imaginar cosas. Además, si pensaba seguir tratando con Laura, debería aprender a canalizar mejor sus emociones. Por fin llegó la hora de partir para el trabajo, Ciro pensó que si seguía sentado alli, no podria quitarse nunca de la cabeza esos pensamientos, hasta cierto punto perturbadores, y se alegro de tener que ir a trabajar, porque mucha actividad física iba a distraerle, evitando que concentrara sus emociones en ideas vanas hacia laura. Sin embargo, se equivoco, ya que se pasó el día entero pensando en ella, y mientras mas intentaba focalizar su mente en otras cosas, mas fuertes, o eso parecía, se hacían sus pensamientos, sobre lo intrigante que le resultaba esa extraña chica a quien a penas había conocido el día anterior. No lo hubiera sabido explicar, pero estaba completamente seguro de que una vez que la volviera a ver, se le movería el piso, y el pecho le ardería, y eso que la había visto solamente una vez, no quería pensar que sucedería en tres meses. “bueno” se dijo a si mismo “en tres meses pueden pasar muchas cosas, y estoy decidido a disfrutar lo máximo posible, un pequeño relax que me merezco” Y de hecho, Ciro tenía mucha razón, en tres meses el curso de la historia puede cambiar tan bruscamente que mejor no aventurarse a tratar de adivinar, la sorpresa es mas excitante cuando nos toma por sorpresa. Cuando terminó su horario de trabajo, regresó a su casa, y, como continuando con una rutina, aguardó al momento de salir para la facultad. Lógica y filosofía era la clase asignada del día, y Ciro, estuvo en el aula diez minutos antes, como era la costumbre de él. Estuvo sentado quizás dos minutos, cuando entró Laura, que inmediatamente reparó en él, lo saludó con la mano, y se ubicó a su lado. Ni bien se sentó ella, y Ciro le habló apresuradamente, en cierto modo hasta nervioso. -¿Cómo estas?-fue lo único que alcanzó a decir -Bien ¿tu?- le devolvió la cortesía ella -Bastante bien – contestó él tratando de serenarse un poco, y sin embargo ella no dio muestras de enterarse de su inquietud. La primera clase, el profesor trató de incentivarlos a que utilizaran todo el potencial lógico que el cerebro humano podía dar de sí, planteando problemas, cuya resolución, aplicando la lógica, era obvio. -Un problema mas –dijo luego de una hora de exhaustivo análisis de situaciones problemáticas que para Ciro eran una perdida de tiempo.- un oso inicia su recorrida diaria en busca de comida, desde donde salió, caminó diez kilómetros al sur, luego diez kilómetros al oeste, comió, y caminó diez kilómetros mas hacia el norte volviendo al lugar de donde había salido anteriormente. ¿Alguien puede decirme de qué color es el oso? En el curso se escucharon varios ¿qué? Producto del desconcierto que causó tan inesperada pregunta. No obstante, Laura, había levantado por primera vez la mano, y sin espperar permiso para hablar, dijo. -Es blanco, porque solo en el polo norte es posible hacer ese recorrido y volver al mismo punto de partida. -Excelente-dijo el profesor-esa, claro esta es una deducción lógica. A lo largo del año, aprenderemos un par de herramientas para poder pensar de manera mas abierta y encontrar pequeños detalles que nos pueden llevar a una teoría. Esa es la manera de pensar de los científicos, y todo estudioso de cualquier cosa, es un científico en potencia. Pueden retirarse. Ya saliendo, Ciro no sabía como comenzar la conversación co laura, así que le dijo -Gracias por alcanzarme ayer a mi casa. -Descuida- dijo ella- tu me defendiste en clase, bueno por lo menos lo intentaste- concluyó entre risas -Claro, pero también fui quien te distrajo- puntualizó- no me debías nada -Me hubieras dicho que no querías que te alcanzara entonces, y no estaríamos peleando- contestó ella. -No no, no estamos peleando- quiso aclarar él, pero Laura ya estaba riéndose a carcajadas de la postura que adoptó el joven ante su acusación -Bromeaba – le explicó ella- vamos, hoy te llevaré de nuevo, no acepto un no. Y así entre risas, por la cara que puso Ciro, fueron a la próxima clase que tenían asignada. La clase transcurrió igual que la anterior, y finalmente llegó la hora de regresar a casa, lo cual significó mucho para Ciro que estaba exhausto y al día siguiente regresaba a trabajar. Laura lo llevó en auto hasta la puerta de su casa, pero nuevamente se negó a subir, lo cual, no molestó en absoluto a Ciro porque el hecho de haber viajado con ella, aunque solo hubieran sido diez minutos, era muy satisfactorio para él. Los días se fueron sucediendo unos a otros, y la amistad entre los dos jóvenes crecía, pero solo en el ambiente universitario, salían de la facultad y volvían a verse al otro día. Con dos semanas de clases, Ciro empezó a conocer mejor el vecindario donde vivía, pero, no podía decir que se ubicaba bien pasando las veinte cuadras a la redonda, por lo que Laura, que observó esto en él, decidió, todos los días, dar una vuelta por distintos puntos de la ciudad para lograr que el muchacho conociera mejor la ciudad. Por su parte Ciro sentía cierta desilusión, porque cuando quería sacar un tema sobre Laura con el fin de conocerla bien, ella se mostraba seca y distante, lo cual perturbaba mucho al chico. Una noche, un mes después del comienzo de clases, al igual que días anteriores, el camino tomado por Laura, no fue el directo a la casa de Ciro, y ya llevaban unas cuadras recorridas, cuando Ciro decidió sacarle algo de su pasado a costa de todo. -¿Dónde vives? – fue lo primero que le preguntó, para que no sea tan brusca la manera de saciar esa curiosidad que tenía acerca de ella. -no quieres saberlo- fue la contestación que recibió a cambio. -Vamos- insistió él- ¿Qué tiene de malo que lo sepa?- quiso convencerla, pero ella meneaba la cabeza con determinación., y dobló por una calle, que era bastante oscura, y solitaria. El semáforo de la esquina le indicó el paso a los autos de la calle perpendicular a la que ellos circulaban, por lo que Laura detuvo el coche. Luego de un instante esperando el paso, de las sombras salió un sujeto que se acercó el vehiculo primero vacilando y luego con seguridad y golpeó la ventanilla del conductor. -Pero si es Laura- dijo- y tiene un nuevo amigo, bájate del coche y preséntamelo, talvez hasta nos llevaremos bien. - Pase lo que pase, no te bajes de auto- dijo Laura, que adoptó una postura incómoda. Ciro observó de reojo al extraño que estaba contra la ventanilla de Laura, y por algún motivo, presintió que algo no andaba bien. El sujeto era un hombre no cuatro o cinco años mayor que él, fornido, rubio, y de ojos negro como la noche que se cernía a su alrededor. Las premoniciones de Ciro se vieron confirmadas instantes luego, cuando el tipo empezó a golpear la ventanilla con tanta fuerza, que el joven supo que si no hacían nada, terminaría rota. Laura no esperó que es semáforo les diera permiso para seguir y pisó el acelerador a fondo, pero de repente frenó, porque Ciro ya estaba abajo dispuesto a aplacar la molestia que podría tener el sujeto rubio. -Ciro vuelve l auto no sabes en lo que te metes – gritó Laura, pero el muchacho no escuchaba y dos metros lo separaba del tipo-Gustavo vete por favor – suplicó ella en un ultimo intento de componer las cosas, pero parecía que ninguno de los dos estaba escuchándola. -¿Así que es bravucón tu amiguito?- se burló el hombre. Ambos avanzaron contra el oponente. Ciro lanzó un empujón contra Gustavo, pero este, que hizo lo mismo, logró despedirlo por los aires a Ciro con una fuerza poco común. Pero Ciro no se dio tiempo ni siquiera para sorprenderse por el empujón, aún en pleno vuelo, acomodó los pies listos para aterrizar, y aprovechó el impulso para contraatacar al otro con una velocidad imposible de repeler. Imposible para cualquiera, pero los reflejos de Gustavo nuevamente le jugaron a favor, quien a último momento esquivó el puñetazo que el joven le tiró, lo tomó con una mano del cuello, y lo levantó con mucha facilidad. Al muchacho le llevó un segundo asimilar todo, y comprender porque Laura le dijo que no bajara de Automóvil. “el tipo debe ser una especie de campeón de peleas callejeras” pensó. El rubio lo miraba riéndose, a Ciro le dolía el cuello, y se estaba quedando sin aire, hasta sentía como le empezaba a arder. De repente Gustavo adoptó una expresión de miedo, casi de horror, lo soltó y corrió a su moto, sujetándose la mano como si hubiera sido atravesada por un balazo. Ciro no entendió el comportamiento de hombre, pero se sintió mejor así que colgado del cuello. Alcanzó a oír que el otro gritaba mientras se iba. -Esto no termina, arreglaremos cuentas pronto- y se perdió en la noche. Ciro miró a su alrededor y vió a Laura blanca como la cera. -¿Estás bien?- le preguntó. -¿acaso esta es la parte en que el héroe pregunta a la damisela como se encuentra?- contestó Laura con un enojo evidente. -Por lo menos eso ocurre en las películas- dijo Ciro tratando de que se calme. Sin embargo ella ya había girado sobre sus talones, subió y esperó al chico, una vez dentro los dos ella lo reprendió. -Nunca debiste bajar. -Estaba todo bajo control, además no podía permitir que rompiera la ventanilla y ni siquiera lo miráramos, como si tuviera derecho a hacerlo. -¿Bajo control?-se rió ella y Ciro sintió ira. Ella tenía razón, nunca estuvo nada bajo control, aún no entendía porque salio corriendo el tipo- no sabes lo que dices, no entiendo que ocurrió, pero bajo control no había nada, ni siquiera sabes en que te has metido. Con el auto en marcha, Ciro tuvo la certeza de que ella quería llegar lo antes posible. -¿Quién era?- preguntó él. Ella sacudió los hombros, y él le insistió -¡Vamos sabes quien es! ¡Lo llamaste por su nombre! -No quieres saber quien es- contestó ella evasiva como siempre. -¿Por qué siempre decides si quiero saber o no algo? Soy yo quien tiene curiosidad, no lo que tu crees, eres una manipuladora- Ciro descargó sus emociones porque sentía que no podría contener mas esa furia comprimida en su interior. El resto del viaje lo hicieron en silencio, y el joven decidió que era mejor, ella era su única amiga, y no quería terminar peleándose por eso, en algún momento le confesaría, y si no lo hacía, el no era quien para cuestionarlo. Todavía se sentía molesto cuando llegaron. Bajó del auto y dijo -Te invitaría a pasar, pero ya se la respuesta, así que adiós. -De hecho- lo interrumpió ella- voy a pasar un rato -Oh!- esto desconcertó al joven- entonces adelante. Ella apagó el motor bajó del auto y lo siguió. Ya en el departamento, él le invitó un café, que ella no quiso aceptar, por lo que se preparó un solo café. Como solo tenía un sofá, el muchacho y la chica se sentaron allí. Y mientras tomaba su tasa de café, observó que una lágrima surcaba el bello rostro de Laura. Instintivamente la rodeó con el brazo, como protegiéndola de algún mal externo, y la atrajo hacia sí. Ella no opuso resistencia, apoyó su cabeza en el pecho de él. -confía en mi- le dijo el joven a la muchacha- ¿Qué ocurrió? Puedes contármelo, no debes cargar con algo mas pesado lo que resiste tu corazón- empleó toda la sutileza posible para no alterar a la joven. Ella lloraba silenciosamente, lo abrazó y le dijo -No lo entenderías, jamás me lo perdonarías- en ese momento sus ojos se cruzaron cerrando un pacto, sus cuerpos no podían hacer nada, sus miradas controlaban el mundo alrededor de ellos, y en ese momento, todo quedó quieto, solo eran ellos dos, y el tiempo que avanzó indeciso, todo a la vez, todo rápido, y todo despacio. La mirada de ella alternaba entre los labios de Ciro y sus ojos, Ciro respondía a su deseo acercándose lentamente a ella, pero sin dejar de miar los ojos mas maravillosos del mundo. Los labios de ella reclamaban ardientemente el contacto con los de él, y el joven la complació cuando se fundieron en lo que al principio fue un tierno beso que luego fue creciendo en intensidad. Los brazos de Ciro rodearon la cintura de Laura, que no mostró interés alguno en separase, y que a su vez, hacía lo propio acariciando el rostro del muchacho, y despacio fue bajando hacia el cuello, con el dedo jugueteó con la cadenita de plata que colgaba del cuello de él. Todo a partir de allí fue confuso para Ciro, ella se separó de repente de él, lo miró y sacudió la cabeza diciéndole. -No nos engañemos- se dirigió a la puerta, y ya sin contener el llanto dijo- debo irme. -Por favor espera- pidió Ciro- no te vayas, ¿Qué es lo que te aflige? Puedes confiar en mí. -Lo siento no- contestó ella- es muy complicado no puedo- no pudo seguir porque el llanto ahogó lo que fue un fuero intento de despedirse. Pero Ciro no dejó que se fuera, y tomándola del brazo la sostuvo. En ese momento se dio cuenta de que la situación la manejaba él, y que no la dejaría ir en ese estado -Por favor entra- le dijo en tomo de súplica y de orden a la vez- no puedes irte así sin mas, debes hablar con alguien y yo estoy para escucharte. No solo Laura se sorprendió por la tranquilidad y la cordura con que habló sino que hasta el propio Ciro por un instante creyó que fue una clase de deja vú o algo por el estilo, pero al ver la reacción de Laura mayor fue su sorpresa, ya que entraba a la habitación en silencio y mas calmada. Volvió a sentarse y Ciro se ubicó en una silla en frente y le dijo -Sea lo que sea, algo esta torturándote, y no soy un psicólogo pero creo que sería mejor que confíes en mi y me lo digas, es una forma de descargar el peso que uno lleva consigo. -No se por donde empezar- dijo ella mas relajada. -Prueba por el principio- sugirió Ciro. “Cuando tenía dieciocho años, nos mudamos con mis padres a Buenos Aires, éramos una familia europea, de la realeza británica, nos vimos obligados a venir aquí porque mi padre era un visionario, y la revolución industrial era el auge de la fortuna, claro, nosotros teníamos una fortuna, pero para los ingleses mucho nunca es suficiente. Así que vinimos a America a enriquecernos mas, yo era pequeña, tenía dieciséis años, y mi hermano veinte. Por tres meses vivimos en una casa rentada, pero un día mi padre vino entusiasmado y anunció que ya teníamos casa propia en un lugar privilegiado de la capital, cercano al puerto y a todas las tiendas importantes del lugar, lo que actualmente es recoleta, y lo mas increíble, era que la había comprado a un valor cinco veces mas barato de lo que en realidad valía el inmueble. Sin embargo todo estaba en orden y no había trampa aparente en el negocio que estaba por realizar, por lo que mi padre decidió comprarla en el acto. El hombre que se la vendió, ya estaba entrado en años, y dijo que quería deshacerse de esa mansión que le traía a la memoria tantos recuerdos de su ya fallecida esposa, y con lo que obtenía de la venta emplearía para ir a vivir al campo donde esperaba pasar el resto de sus días en soledad y paz. Papa nunca debió creer ese cuento. Durante dos años, estuvimos bien allí, todo resultaba normal. Pero un día, mientras cenábamos, un extraño entró a la casa, era rubio y gigantesco, y actuaba como poseído. Mi padre y mi hermano, se levantaron y quisieron echarlo de la casa, pero el muchacho se rió a carcajadas, decía todo el tiempo que la mansión era suya, que solo él tenía derecho a decidir quien se quedaba y quien no. Luego todo pasó muy rápido, mi hermano quiso golpearlo y este, con reflejos increíbles, esquivó todos los puñetazos que querían propinarle, y luego alzó a ambos hombre de la familia con sus brazos y los arrojó contra la pared de la sala. Mi padre cayó inconciente, quizás muerto, y mi hermano, tirado en el piso y dolorido por el golpe, no opuso resistencia cuando el extraño lo tomó del pelo, estiró su cabeza y mordió su cuello. Mi madre, tan paralizada como yo, fue la primera en reaccionar de las dos, y empujándome, me dijo que me escondiera en el piso de arriba, mientras ella distraía al psicópata. Yo subí las escaleras, y a mitad de camino escuché el grito de mi madre, pero no me detuve, el miedo no me dejaba pensar ni mucho menos. Cuando llegué a mi habitación, me escondí en un baúl donde guardaba las frazadas. Durante un momento no escuché nada, pero luego, el olor a sangre, y suaves pasos que comencé a oír me hicieron saber que el loco no estaba conforme con haber matado a mi hermano y tal vez a mamá y papá, también quería matarme a mi. Me buscó por toda la habitación, luego pasó a las de al lado, y regresó una vez mas a la mía donde su intento de encontrarme se vio nuevamente frustrado. Estaba ansioso, no pensaba en lo que hacía, simplemente actuaba como un animal, tiraba todo, rompía lo que podía, pero el baúl nunca lo tocó. Finalmente, se dio por vencido, y se fue. Yo esperé horas en mi escondite, de pronto empezó a faltarme aire, me sentía mareada, no me animaba a salir, pero si no lo hacía pronto perdería el conocimiento y moriría, así que salí, nunca debí salir, mejor hubiera muerto allí adentro. Cuando me incorporé (porque estaba acostada) me di cuenta de que nunca se había ido de mi cuarto, él estaba sentado en la cama, mirando hacia el baúl, sonriendo por mi ingenuidad de moverme. De un salto, despegó de donde estaba, y aterrizó sobre mi, y sin darme tiempo de reaccionar, me mordió el cuello y chupó toda la sangre que acudía a mi herida. Primero sentí un profundo dolor, pero luego se fue volviendo algo más bien cansador y me fui durmiendo lentamente. No quería morir, pero en algún punto sucumbiría. Así podría decirse que morí. Luego desperté. La luz del sol, se reflejaba en la pared, y me quemaba la piel a más no poder, supe al instante que si seguía expuesta a esa potente luz pronto estaría realmente muerta. No me di tiempo para decidir si solo era una pesadilla, o una ilusión, me paré a duras penas, y entré en el baúl nuevamente. Allí esperé la noche, cada tanto abría la tapa y cambiaba el aire, esos momentos eran muy dolorosos, porque me ardía la piel, y se me enceguecían los ojos. Pero brotaba en mí el deseo más ferviente de vivir, y no iba a abandonarme a la muerte, necesitaba entender algunas cosas, tenía aún una misión, en ese momento actuaba por sobrevivir, pero ahora estoy segura de que nada era más importante que evitar morir. Llegada la noche, decidí salir de mi escondite, y sentí un hedor nauseabundo en la casa que sin lugar a dudas provenían de los cuerpos de mis padres y mi hermano, que lógicamente ya estaban en pleno trabajo de descomposición. Bajé a la sala y vi a papá, y a unos metros estaba mi hermano, no necesitaba ver más, no pude evitar llorar, ese loco me lo había robado todo, mi familia, mi felicidad. Pero estaba muy débil, necesitaba recuperar energía, fui al depósito donde guardábamos el pan, y tomé uno, no tenía hambre, pero me desmayaba por la debilidad, y cuando mordí una rebanada vomité. Me sentí desesperada, empecé a gritar, a correr por la casa, histérica, sin saber en verdad que era lo que realmente hacía. Los gritos atrajeron a los vecinos, que asustados por lo inusual de la situación, tumbaron la puerta de entrada, e ingresaron, y al ver los cuerpos el la sala, y notar que no conservaban la compostura, pensaron que quedé loca, y que ese crimen lo había cometido yo. Quisieron atraparme y yo entré en un estado de negación, no podía permitir que me acusaran de algo que nunca hice, no quería terminar presa, a merced de una justicia ciega, lenta y contradictoria que terminaría dando un veredicto erróneo. No, debía escapar, pero no habían posibilidad alguna de hacerlo, mover un pie me costaba horrores, correr sería imposible. Uno de los que había entrado, subió al piso de arriba, y allí estaba yo, no se como pasó, quizás fue un acto reflejo, porque no le encuentro otra explicación, salté sobre el hombre, y mordí su cuello, la sangre que empezaba a manar de allí me satisfizo enseguida, y sentí recuperar una fuerza increíble en mi. De un salto, cubrí la distancia que me separaba de la puerta de mi habitación, y no necesité más que otro salto para llegar a la ventana, que sin pensarlo, la arranqué y me interné en lo profundo de la noche. Aunque no sabía aún lo que había ocurrido, tenia sed de venganza, debía matar a ese que me hizo eso, pero también existía otro culpable, el hombre que nos vendió la mansión. Esa debió haber sido la razón por la cual nos la vendió a tan bajo precio. En ese momento me prometí a mi misma que encontraría a ese hombre a costa de mi vida si fuera necesario. Durante esa noche, me pasé pensando, ni siquiera estoy segura que, y el tiempo pasó rápido, debía encontrar un refugio nuevamente, porque ya sabía que esperar de la luz del sol. Lo extraño es que tomé como una nueva rutina, un nuevo hábito, esconderme de día y salir de noche, matar animales para luego chupar su sangre y sobrevivir así, se volvió normal, y no entendía porque, cualquier persona normal lo tomaría como una demencia. Sin embargo, mi conciencia me torturaba por la persona que maté cuando escapé, en el fondo sabía que estaba mal, que necesitaba una cura a esa extraña enfermedad, y en consecuencia, decidí irme lejos, a la soledad donde tratar de encontrar un remedio conveniente. Y fue así como me marché a los bosques y valles más al sur de Buenos Aires. Otra cosa que noté, fue que desde el momento en que escapé, mis reflejos, mis sentidos, y mis habilidades físicas habían aumentado notablemente. Corría a una velocidad que nunca pensé que un ser humano podría alcanzar, lo mismo experimentaba al saltar, en mi nuevo hogar, una cueva que encontré, comprobé esa impresión que tenía, ya que podía dar caza a ciervos u otros animales del lugar. Una noche, vi a un ser semejante a mi. Se deslizaba tan silencioso como la noche misma, y tan rápido como el viento del mar, saltaba dando caídas exactas y acechando por un caballo, y no se si fue la curiosidad que despertó en mi, o solamente un impulso lo que me llevó a seguirlo, hasta alcanzarlo. Su presa por mi culpa escapó, el desconcierto que generó en él mi presencia lo distrajo, y eso lo hizo enfadar. Quiso atacarme, pero me defendí un momento por lo que desistió. Le dije que simplemente no entendía que sucedía conmigo, y le imploré que me explicara todo lo que supiera de ese mal que nos afectaba. Antes de explicar algo, primero me dijo que le contara que sucedió antes de que yo empezara a sentir la molestia del sol y los demás síntomas. Yo le conté con sañas y pestañas todo lo ocurrido, incluyendo mi huida, a lo no dio mucha importancia. Luego él, muy serio, me contó que era lo que en verdad tenía –Eres una vampiro- me dijo –Fuiste condenada a la maldición de los caídos el día en que ese monstruo te mordió- al principio no lo entendía, no quería creerlo, pero no había muchas vueltas en el asunto. El vampiro que irrumpió en casa sació su hambre con las primeras víctimas, mientras que conmigo sólo tenía ganas de jugar, por lo que me atacó, pero nunca pudo sorber toda mi sangre, dejando su impureza impregnada en mi cuerpo. Estaba condenada a vivir escondiéndome de día y saliendo de noche. Toda esa declaración, me destrozó, no solo que lo había perdido todo, sino que tendría que soportar una forma de vida a la que creía que jamás me acostumbraría. Y para peor, entre la conversación que siguió, el vampiro, que se llamaba Paiser, me dijo que a él, le llevó ciento cincuenta años acostumbrarse a esa vida. Ese comentario me dejó helada, además de estar condenada a esconderme, cometer crímenes de los que luego me daba repugnancia, debería hacerlo por el resto de la eternidad. Fue la peor noche de mi vida, y ya había tenido noches horribles. Quería matarme, y sin embargo, el instinto de supervivencia era mayor aún que cuando era una simple mortal, y disfrutaba de lo que era una placentera y envidiable vida junto a mi familia. Nos hicimos amigos y durante unos días vivió en mi cueva donde le conté que pronto partiría a buscar al anciano que nos metió a mi familia y a mi en todo eso que esta sucediendo, y él me dio un par de direcciones, donde podría encontrarlo, en diferentes lugares del mundo, por si algún día quisiera volver a establecer contacto con él, y dijo –Tendrás tiempo de sobra para encontrarme en alguno de estos lugares, sólo pregunta por Paiser y allí te dirán- luego de eso partí yo una noche, y seguramente pocos días después él abandono el lugar, porque no era muy cómoda, y él estaba acostumbrado a lugares mejores. Durante unos meses, me recorrí toda la zona de llanura, en busca del pueblo donde el anciano se había ido, y cuando finalmente lo encontré, averigüé cual era la casa donde vivía este. Descubrí que estaba habitando una cabaña bien apartada del pueblo, en el lugar mas tranquilo, cercano a un bosque, en contacto único con la naturaleza. La noche en que me presenté en su cabaña, casi muere del susto, dijo que por mis rasgos, supo al instante que se trataba de la hija del comprador de su casa, me hizo pasar, y me suplicó que no dejara una sola gota de sangre en su cuerpo, que lo hiciera de manera rápida, se largó a llorar, y el estado del pobre anciano, enterneció mi oscura alma, por lo que le dije que se incorporara, ya que se había tirado a llorar al suelo, y le pregunté como sabía de mi actual condición y todo lo que ocurrió en la mansión. Fue ese el día en que el anciano reveló su mayor secreto. El vampiro que me condenó a esa vida era el hijo de él, fue mordido por otro vampiro, y solo su padre conocía esa verdad. Lo mantuvo oculto por diez años, aislado del mundo, alimentándolo con sangre de animales. Confesó lo morboso que resultaba todo eso, lo delicado que debía ser para no levantar sospechas de los vecinos, y lo tedioso que era realizar incansablemente esa labor. Sin embargo, no fue el padre quien desistió, sino que el vampiro, también harto de esa vida, no pudo controlar la bestia que había dentro de él. Y cedió a su instinto animal. Al principio escapaba de noche, acechaba perros callejeros, o gatos, a veces, hasta atacaba a loa caballos de los vendedores ambulantes, pero luego fue cayendo en un círculo vicioso y la presa debía ser cada vez mas especial, humanos. Cuando el viejo se dio cuenta de lo aberrante que eran los crímenes de su hijo decidió marcharse lejos para dejar de ser su cómplice, ya no quedaban rasgos de su hijo en el monstruo que ocultó tantos años. Fue esa la razón por la que propiamente dicho, se deshizo de la mansión vendiéndola a un precio demasiado accesible. Cuando la oferta es muy grande, hasta el santo debería desconfiar. Se escapó la misma noche que mi padre adquirió la propiedad, y su hijo, quien por un tiempo estuvo fuera de la casa, buscando nuevos lugares donde encontrar a los suyos, regresó una noche y descubrió que el padre lo había abandonado. Despreciado por la humanidad, porque fue así como se sintió, primero buscó a su padre, y la noche que lo encontró juró por su difunta madre y por su alma maldita, de que su padre se arrepentiría del día que optó por darle la espalda su hijo. Todo empezaría en la mansión. Y de esta manera regresó a cumplir con su promesa. El padre creyó que también a él lo mataría, pero su hijo lo maldijo a sufrir la culpa de todo lo que sucedería a partir de ese día, le dijo que toda persona muerta sería una cicatriz mas en su conciencia. Yo me sentí enternecida por lo desdichada que fue la vida de ese extraño hombre, nada de lo que ocurrió, estuvo en sus manos, ni tuvo posibilidad de decidir si quería o no que pasara todo lo ocurrido, solo tuvo que cargar con la culpa. El peor castigo para un ser humano, es hacerlo culpable de sucesos imposibles de manejar. Yo le confesé que al principio, mi intención era matarlo, pero su relato rescató la parte humana en mi. Decidí, no solo perdonarlo, sino también acompañarlo un tiempo, ya que estaba muy solo, y alivianar todo lo posible su dolor. En otras palabras, adopté el papel de hija. A mi también me sirvió, estaba carente de afecto, aislada del mundo, apartada de lo que podía pretender. Y también tenía tiempo. Si algo había aprendido con Paiser el vampiro que conocí tiempo atrás, era que los vampiros son inmortales, y al paso del tiempo no deben dar mucha importancia. Durante tres años, o quizás cuatro, viví con quien consideré de todo corazón mi nuevo padre, hasta que un día su cuerpo debilitado no quiso responder mas a las exigencias vitales, y pasó a mejor vida. La muerte que a mi me fue negada a él vino a buscarlo, al lugar mas recóndito del mundo. Nuevamente era hora de partir, el tiempo pasa muy rápido y muy lento a la vez para un vampiro, y para mi fueron apenas minutos. Una vez de regreso en Buenos Aires, no quise llegar a la mansión, así que busqué un lugar que Paiser me dijo, donde podía encontrarlo. Era una posada, que en la planta baja del edificio tenia una pulpería. El joven que me atendió me dijo que hablara con el encargado, que era quien conocía al marino. -Tienes suerte- me dijo, -en cuatro días debe venir aquí- esos días fueron extraños para mi, porque tuve que soportar las miradas de los que trabajaban en el lugar, ya que mi actitud era rara. No salía de día y de noche debía irme, a lo que yo denominaba salir de caza para mis adentros, y regresaba antes del amanecer. Sin embargo, nadie hizo un comentario, y todos me trataron como una huésped de honor. De hecho, ni siquiera tenía dinero para pagar la posada, pero él dueño insistió en que si era amiga del capitán Paiser, no debía pagar nada, solamente disfrutar de la estadía gratuita por cuatro días. Al principio, no supe porque un hombre se sentiría tan dispuesto, casi diría interesado en que me quedara, pero luego comprobé, que el capitán Paiser, era un cliente por demás generoso, por lo que la conveniencia de que me quedara era evidente. Paiser me había adelantado que era marino, y que viajaba por todo el mundo, lo que nunca me dijo es que su verdadera aventura, era que se dedicaba cada tanto a la piratería, y su fortuna de un buen golpe que daba, podía esfumársele de las manos en unos pocos meses. Pero como Paiser decía, sus hombres y él, tenían una filosofía muy sencilla. El trabajo del pirata era pesado, y muy azaroso, podían estar hasta ocho o nueve meses navegando sin toparse con un solo barco, o al tercer día podían estar regresando con un botín enorme de un asalto a un navío de la corona española. La cuestión es que ellos se encargaban de redistribuir la riqueza, porque todo el tesoro iba para la nobleza, y era producto del forzoso trabajo de los esclavos y aborígenes. Por lo tanto, ellos eran como los héroes, y los verdaderos ladrones eran los monarcas y toda la cola de fingida civilización que se arrastraba a sus pies como perro falderos. Con él emprendí viajes increíbles durante décadas, llegué a ser contramaestre, y amasé una fortuna que a diferencia de él, no la despilfarré por ahí, sino que la fui utilizando acorde a las necesidades. Un buen día me cansé de eso, y lo dejé. Pero cada tanto nos vemos y recordamos viejos tiempos, o simplemente emprendemos algún viaje, ya que los tiempos no sirven para la piratería antigua. Por lo que se, él también se cansó de la piratería, y ahora anda en un mercado mucho mas lucrativo, pero no le doy demasiada importancia a eso. No creo que el resto de la historia sea tan importante, anduve por todo el mundo, siempre escondiendo a la bestia en el fondo de mi ser, llegué a conocer muchos de mi especie, y viví diferentes tipos de vidas. Esta noche cruzamos a quien me convirtió en lo que soy, y él me recordaba tan bien como yo lo recordaba. Pero yo aún le temo tanto como al sol, aunque él no pueda hacerme tanto daño. Los relatos de su padre, me inspiraron para intentar detenerlo, lo llamé Gustavo. Cuando salió huyendo, creí que al pronunciar su nombre, la conciencia lo trastornó. Pero hace un momento descubrí cual era la verdadera causa de su huida, el metal que cuelga de tu cuello, es letal para un vampiro. Yo misma lo sentí hace un instante y creí que moría. Y los vampiros tenemos mas instinto de supervivencia que los humanos, es nuestra naturaleza. Ciro todo esto, es la primera vez que se lo cuento a un mortal. Por un momento creí, que podía enamorarme de ti. Ahora se cual es mi lugar, y no tengo que tratar de evitarlo.” El relato fue seguido por un profundo silencio. Ciro no sabía que decir. Estaba helado. Vio como Laura se levantaba y se dirigía a la puerta. De repente recobró la compostura. -Espera- le dijo. Tenía tantas cosas en la cabeza, tanto para preguntar. -Adiós Ciro- dijo ella y se marchó. Atónito, mudo, paralizado, destruido, Ciro observó como su amor se marchaba si siquiera poder decirle TE AMO.
esto salio en internet hace un tiempo, y aunue es exagerado, cómico, y ficticio, no omite ciertas realidades referidas a las pequeñas diferencias generales entre el hombre y la mujer El análisis de Matt Groening En realidad no lo escribió Matt Groening (según lo confesó en una entrevista de la revista Wired), pero por alguna extraña razón así circula por la red... Luego de infinitos estudios y observaciones se han demostrado los siguientes hechos que he organizado por categorías. Relaciones Antes que nada, el hombre no suele denominarlo 'relación', se refiere a ello como "esa etapa en la que Susana y yo haciamos el amor con regularidad". Cuando una relación se termina, la mujer llorará y desahogará su corazón con sus amigas, al poco tiempo escribirá un poema titulado "Todos los hombres son unos idiotas", luego continuará con su vida. Para el hombre es un poquito más difícil. A los seis meses de la separación, a las 3 a.m. de una noche de sábado, el llamará diciendo "Solo quiero que sepas que arruinaste mi vida, te odio y nunca te olvidaré. Pero también quiero que sepas que siempre habrá una oportunidad para lo nuestro", a esto suele conocercelo como la llamada alcoholica "Te Amo/Te Odio", al menos el 99% de los hombres la ha hecho por lo menos una vez. Existen grupos para ayudar a los hombres a terminar con una relación, pero rara vez son efectivos. Sexo Las mujeres prefieren unos 30 ó 40 minutos de juego previo. Los hombres unos 30 ó 40 segundos. Los hombres consideran que conducir de regreso a sus casas es parte del juego previo. Madurez Las mujeres maduran mucho más rápido que los hombres. Una mujer de 15 años puede funcionar como una adulta. La mayoría de los hombres de 15 años continúan intercambiando figuritas y empujándose durante los recreos. Es por esto que lo romances de la secundaria rara vez funcionan. Revistas Las revistas para hombres a menudo muestran fotos de mujeres desnudas. Las revistas para mujeres también muestran fotos de mujeres desnudas. Esto se debe a que el cuerpo de la mujer es una hermosa pieza de arte, mientras que el cuerpo de un hombre es abultado y peludo y no debería ser visto por la luz del día. El hombre se excita ante una mujer desnuda. La mayoría de los hombres al desnudarse provocan las carcajadas de una mujer. Escritura Los hombres no decoran su caligrafía, punto a su favor. Ellos sólo escriben. Las mujeres utilizan distintos colores, colocan circulos o corazones en lugar del puntito de las "i", incluso perfuman sus cartas (?). También suelen utilizar extraños firuletes en las "m", "l" y "p". Es realmente un castigo leer una nota de una mujer. Llegan al punto de escribirte para terminar una relación y finalizan la carta con una carita sonriente. Comedia Imaginemos un pequeño grupo de hombres y mujeres en una habitación, están mirando televisión y comienza un capítulo de 'Los tres chiflados'. Inmediatamente los hombres se ponen contentos, reirán ruidosamente, incluso intentarán imitar a Curly. Las mujeres mirararán para otro lado, se quejarán y probablemente se vayan. Baños Un hombre posee seis items en su baño: cepillo de dientes, pasta de dientes, crema de afeitar, afeitadora, un pedazo de jabón y una toalla de algún hotel. El número promedio de items en el baño de una mujer es 437. El hombre no es capaz de identificar la mayoría de ellos. Compras La mujer hace una lista de las cosas que necesita, luego va a la tienda y las compra. El hombre espera a que su heladera sólo contenga medio limón y un cerveza. Luego va de compras y se lleva todo lo que 'se ve bien'. Para cuando llega a la cola de la caja, su carrito está desbordando de artículos. Por supuesto, esto no evitará que se coloque en la cola para '10 artículos o menos'. Zapatos Para ir a trabajar, una mujer se viste y se pone sus zapatillas Reebok. Ella llevará sus zapatos en una bolsa de plástico (la más linda que tenga). Antes de entrar al trabajo se podrá sus zapatos. Cinco minutos después, cuando sus pies están debajo del escritorio se los quitará nuevamente. El hombre usa el mismo par de zapatos todo el día. Salidas Cuando un hombre dice que está listo para salir, significa que está listo para salir. Cuando una mujer dice que está lista para salir, significa que estar lista para salir tan pronto encuentre sus aros, termine de maquillarse, se peine... Gatos Las mujeres aman a los gatos. Los hombres dicen que aman a los gatos, pero cuando las mujeres no miran los hombres patean gatos. Hijos Ah, los niños. Una mujer sabe todo acerca de sus hijos. Ella sabe cuando es la cita con el dentista, cuando será el partido de fútbol, los romances, sus mejores amigos, sus comidas favoritas, sus temores secretos y sus sueños. El hombre está vagamente preocupado por esa gente pequeña que vive en la casa. Golpes bajos Imaginemos a un hombre y una mujer mirando una pelea de box por televisión. De repente uno de los boxeadores recibe un golpe en sus partes nobles. La mujer dirá "Uy, eso debe doler". El hombre se doblará sobre si mismo, se quejará y practicamente sentirá, como si él hubiese sido golpeado. Vestirse La mujer se viste para ir de compras, regar las plantas, sacar la basura, atender el teléfono, leer un libro y atender al sodero. El hombre se viste para las bodas y los funerales. Lavando la ropa Las mujeres lavan su ropa cada dos días. El hombre usa toda la ropa que tiene antes de lavarla. Cuando la ropa se acabe usará una remera semi-sucia al revés y buscará una malla o un pantalón viejo y llevará la montaña de ropa a un lavadero. Los hombres siempre esperan conocer una hermosa mujer en el lavadero. Este es un mito perpetuado por comerciales y películas. Bodas Después de una boda, la mujer siempre recordará 'la ceremonia'. Los hombres recuerdan con mayor nostalgia 'la despedida de soltero'. Apodos Si Gloria, Susana, Debora y Laura salen a cenar, ellas se llamarán unas a otras como Gloria, Susana, Debora y Laura. Pero si Martín, Juan, Roberto y Guillermo salen a tomar algo, indefectiblemente se referirán entre ellos como Boludo, Tarado, Estúpido e Infantil. ...al pedir la cuenta ...Martín, Juan, Roberto y Guillermo piden la cuenta y todos tienen billetes grandes, entonces Martín y Roberto pagan y Juan y Guillermo lo harán en la próxima ocasión. Las chicas piden la cuenta, Debora saca su calculadora de bolsillo, Laura sale corriendo a las 11:30 de la noche a buscar cambio de $50 y Susana y Gloria están contando monedas. Espejos Los hombres son vanidosos y se miran en todos los espejos. Las mujeres son ridículas y se miran en cualquier superficie brillante, espejos, cucharas, vidrieras, paragolpes... Menopausia Cuando una mujer llega a la menopausia, atraviesa diversos y complicados cambios emocionales, psíquicos y biológicos. La naturaleza y el grado de estos cambios varian según la persona. En cambio en el hombre, la reacción es uniforme. Se compran unos Ray-Ban oscuros, una campera de cuero y un auto gigante y poderoso. El teléfono El hombre considera al teléfono como una herramienta de comunicación, utiliza al teléfono para enviar cortos mensajes a otras personas. Una mujer después de haber ido a visitar a su amiga por dos semanas, ni bien llega a su casa la llama y habla tres horas. Direcciones Si una mujer está conduciendo y de repente se pierde o no sabe por donde ir, se detiene en alguna estación de servicio y pregunta. El hombre considera que eso es señal de debilidad, jamás se detendrá a preguntar. Conducirá en círculos durante horas diciendo cosas como "Aja!, yo conozco ese McDonald" o "Solo estoy probando un nuevo camino". Admitiendo errores Las mujeres a veces admiten sus errores. Se cree que alguna vez existió un hombre que admitía sus errores, pero aún no ha podido probarse. Juguetes A las niñas les encantan los juguetes, pero a los 11 o 12 años, comienzan a perder interés. Los hombres nuncan pierden su obseción por los juguetes. Al crecer, sus juguetes simplemente comienzan a ser más caros y poco prácticos. Algunos ejemplos de juguetes para hombres: televisores miniatura, teléfonos celulares para coche, exprimidores de fruta, ecualizadores gráficos, un robot que prepara tragos o cualquier cosa que tenga luces, haga ruido y requiera por lo menos 6 pilas tamaño 'D'. Plantas Una mujer se va de vacaciones y le pide a un hombre que le riegue sus plantas. El hombre riega las plantas. La mujer regresa a su casa 5 o 6 días más tarde y encuentra el departamento lleno de plantas muertas. Nadie sabe por qué pasó eso. Fotografía Los hombres consideran a la fotografía muy seriamente. Se gastan $1000 en una cámara impresionante, construyen cuartos oscuros y toman clases de fotografía. Las mujeres compran las 'Kodak Pocket'. Por supuesto, las mujeres siempre sacan las mejores fotos. Vestuarios En un vestuario los hombres hablan de tres cosas: dinero, fútbol y mujeres. Exageran acerca del dinero, creen saber mucho de fútbol e inventan historias con mujeres. Las mujeres en los vestuarios solo hablan de una cosa: sexo. Y no en términos abstractos, son extremadamente gráficas, técnicas y nunca mienten. Garages Las mujeres usan su garage para estacionar su coche y guardar la cortadora de pasto. El hombre en cambio, vive en el garage, aunque no tenga coche. Películas La mayoría de las actrices de la historia del cine han hecho escenas de desnudos. Esto es porque todas las películas en la historia del cine han sido producidas por hombres. Las actrices que no se desnudaron ante las cámaras eran esposas de los productores. Joyas Las mujeres se ven bien cuando usan joyas. Un hombre que usa más de un anillo parece un proxeneta. Tiempo Cuando una mujer dice que estará lista en 5 minutos está utilizando el mismo concepto de tiempo que el hombre cuando dice que el partido de fútbol terminará en 5 minutos. Ninguno de los dos tiene en cuenta entretiempos, comerciales ni replays. Conversaciones El hombre necesita discusiones, por ejemplo: - Qué buena película. - Qué?!... esa cagada. Las mujeres que carecen de este problema intentan comenzar una conversación diciendo algo agradable: - Mirá que lindo jardín, con todas esa flores. - Mmmm... *Silencio* - Era lindo el restaurant de anoche... no? - Mmm, aja... *Silencio* ...y así sucesivamente. Amistades Si unas amigas se reunen una noche, estarán todo el tiempo hablando. Si unos amigos se reunen una noche, solo dirán unas 15 o 20 palabras cada uno, la mayoría de las cuales serán "Queda más cerveza?" o "Pasame una porción de pizza".