cattena
Usuario (Argentina)
Es un poco largo,pero vale la pena leerlo.Se explica claramente como nos quieren imponer un "relato mesianico" como salvadores de la patria.Tambien deja al descubierto a los "intelectuales" k de carta abierta. Poco antes de que saliera “La diferencia”, el último escrito de Carta Abierta, había releído las conferencias que en 1993 el difunto Edward Said, profesor en la Universidad de Columbia y autor de obras claves como Orientalismo, dio bajo el titulo de “Representaciones del intelectual.” Allí, Said reflexionó sobre el equilibrio que debe mantener el intelectual que quiere influir en lo público, incluso aquel comprometido con causas conflictivas como la suya: la liberación palestina. Este equilibrio, según Said, “no es una tarea fácil: el intelectual siempre se encuentra parado entre la soledad y la alineación.” Debe balancear por un lado la honestidad intelectual de no mentirse a sí mismo y a la sociedad; y, por otro, el intento de cambiar la sociedad en alianza con movimientos políticos que se basan, inexorablemente, sobre simplificaciones y medias verdades. Está claro que si surgiera un conflicto entre honestidad y militancia, entre soledad y alineamiento, Said optaría por lo primero. Ante la duda: “Nunca solidaridad antes de crítica, es la respuesta corta.” En “La diferencia,” Carta Abierta traiciona ese equilibrio de por lo menos cuatro maneras. En primer lugar, al asumir un rol como propagandista de lo que denomino el kirchnerismo mesiánico. Queda claro que al kirchnerisimo no le alcanza con representar el voto coyuntural y cambiante de una democracia; se comporta como si encarnara la esencia del país. Puede multar a un economista que contradice las estadísticas oficiales porque supone que aquel no sólo contradice al gobierno sino que corrompe a la Nación. La Cámpora puede incursionar en los colegios ya que como cree que encarna a la Argentina misma, reconoce cada vez menos limites institucionales. Carta Abierta lleva esta lógica a su extensión final. Para el kirchnerismo mesiánico, ya no es el gobierno quien encarna al país, es una persona: Cristina, líder irreemplazable, es la salvadora y única garante que debe ser re-relecta para asegurar la continuidad del “modelo”. Carta Abierta también traiciona la honestidad intelectual al publicitar una epopeya falsa. Escribe “Sabemos que para atacar al gobierno, se ataca la diferencia que encarna.” Esa diferencia, cabe notar, no pasa por lo económico ni lo social. Es cierto que en 2002 como resultado del default la pobreza era de 54% y hoy ronda el 20%. Pero el menemismo también heredó un país donde la pobreza rondaba el 50% producto de la hiperinflación de 1989, y para 1992 esa cifra ya era de 18%. Una visión objetiva reconocería que el trimestre anterior a que Kirchner asumiera la economía ya crecía al 13% anual y la inflación era de apenas 1%. El crecimiento acelerado de la última década fue en gran parte heredado, no se debió a inversión productiva sino a la recuperación de capacidad ociosa y al auge de los commodities. Casi toda América Latina creció y crece sin acumular problemas como la inflación, la falsificación de estadísticas, la falta de inversión y de competitividad. A pesar de la retórica nacionalista del gobierno, hoy las empresas multinacionales re-invierten menos ganancias que en los noventa y el número de hogares con acceso a red cloacal y gas de red prácticamente no cambio. El país creció, pero no se desarrolló. Tampoco podemos decir que la diferencia pasa por lo moral o lo institucional. La confusión entre gobierno y país atenta contra la libertad de pensamiento y la independencia de los poderes del Estado y la última década fue testigo de una serie de escándalos de corrupción que no hace falta enumerar. La retorica maniquea del discurso de “La diferencia,” la división de la sociedad entre las fuerzas del bien y del mal, es un tercer ejemplo del abandono del equilibrio del intelectual. Para Carta Abierta: “Todo gobierno de raíz popular hoy está en riesgo y debe partir de esa premisa.” El gobierno kirchnerista, que ha concentrado poder como ningún otro desde 1983, se siente acosado por fuerzas oscuras que “encarnan una suerte de gobierno de las almas, donde se infunden las nociones fundamentales de miedo, el primitivismo justiciero del vengador (…) infundiendo un sentido de ciudadanía aterrorizada, dispuesta – frente al abismo conceptual que se les presenta – a darles sustento a ideologías de mano dura, securitistas, planes de ajuste, pedagogías del pánico; en suma, derechización de las sociedades.” Con ese maniqueísmo, que imagina una lucha contra un enemigo casi demoníaco, se comprende la necesidad de reformar la constitución para una re-relección. Para esta visión Cristina es el único bastión de resistencia ante el mal y todos los errores propios son justificables. Finalmente, el análisis de “La diferencia” sobre la realidad latinoamericana carece de seriedad u honestidad. Carta Abierta escribe que “los gobiernos de Suramérica son navíos en la tormenta que asumen la responsabilidad de rediseñar las magnas normas para que coincidan con los procesos de transformación que suceden en varios países de la región viabilizando, en algunas de esas experiencias populares, la eventual continuidad democrática de liderazgos cuando estos aparecen como condición de esta inédita etapa regional.” No reconoce que la mayoría de los países de la región no comparte esta visión del mundo, ni nuestras políticas, ni nuestro ejemplo. Chile, Colombia y Perú han formado la Alianza del Pacífico, a la que recientemente pidió unirse como observador Uruguay. El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica esta negociando un bloque que uniría a Chile, Perú y México con Australia, Nueva Zelandia, Singapur, Malasia, Vietnam, Canadá y el gran “enemigo”, EE.UU. Brasil, mientras tanto, negocia tratados bilaterales con México, firmó acuerdos estratégicos en educación, seguridad y ciencia y tecnología con EE.UU. y acuerdos militares con Francia y el Reino Unido. Es decir, buscan un desarrollo cualitativo en los escenarios que nosotros repudiamos. Tampoco hay una visión “sudamericana” del contexto global, ni siquiera sobre temas como el de los derechos humanos. El “eje bolivariano” voto en contra de la resolución de la Asamblea General de la ONU en condena a las masacres de Siria, mientras que el resto de la región votó a favor. Ningún país salvo los “bolivarianos” modificó su constitución en busca de una nueva relección. De hecho, hay sólo cuatro países en el mundo con sistema presidencialista y relección indefinida: Venezuela, Argelia, Gambia y Surinam. Según Carta Abierta “El proceso de transformación en curso que en nuestro país reconfigura la nación es parte del fenómeno que recorre Suramérica.” No parece ser así. En su primera conferencia sobre la “Representación de los Intelectuales”, Said discute La Trahison des Clercs de Julien Benda. Benda, formado intelectualmente durante el Caso Dreyfus y la Primera Guerra Mundial, anticipaba que surgirían gobiernos que buscarían “tener como sirvientes a intelectuales (…) para consolidar políticas, arrojar propaganda contra enemigos, idear eufemismos o, en mayor escala, sistemas enteros de ‘neolengua’ Orwelliana, para disfrazar la verdad de lo que estuviera ocurriendo en nombre de la necesidad institucional…” Al perder el equilibrio, esos sirvientes no pueden ser llamados intelectuales, abdican ese rol al convertirse en propagandistas del poder de turno. Por eso, “La diferencia” no es entre derecha o izquierda o entre kirchneristas y anti-kirchneristas—la diferencia real es aquella que divide la honestidad intelectual y la falsedad.
XXL: las modelos del nuevo siglo Las curvas y los kilos parecen adueñarse de las pasarelas. Cada vez más lejos de los huesos y de los cuerpos sin forma, los modistos más famosos del mundo las están eligiendo para lucir, sin complejos, sus prendas. ¿Un simple acto de rebeldía snob de los diseñadores o un estilo de belleza que llegó para quedarse? Mujeres reales, mujeres normales… El nombre no importa. Lo que sí importa es que cada vez son más las modelos que sin pudores muestran sus cuerpos redondos, curvilíneos y plenos de formas. Con poca ropa desde las tapas de revistas o elegantes desde las pasarelas, las modelos XXL parecen imponerse como nuevo prototipo de belleza. Lejos de la extrema delgadez que hizo furor en los ’90, donde el culto al raquitismo era una constante, el talle 42 rompe los cánones establecidos y se destaca desde las catwalks mundiales en la piel de estas hermosas damas. Una demostración más que definitiva de que la sensualidad no es una cuestión de peso. Conocelas Auténticos íconos de la nueva moda, sus nombres cada vez suenan más fuerte en las elecciones de diseñadores de la talla de John Galliano, Adolfo Dominguez y Jean Paul Gaultier y de marcas como Gucci o Versace. Tara Lynn. Una de las modelos más cotizadas del este momento, destila erotismo por sus poros. Luego de vencer una obsesión por la delgadez que la hizo bajar una gran cantidad de kilos en muy poco tiempo y que le trajo consecuencias físicas y mentales, decidió volver a su peso habitual. Desde las páginas de la revista Elle francesa se la vio desnuda y sexy, luciendo su seguridad personal por sobre todo. Crystal Renn. A los 14 años, esta impactante morocha norteamericana fue descubierta en una calle de su pueblo natal por un "coolhunter". A partir de ese momento, las 600 calorías diarias fueron su única meta y las culpables de que perdiera su cabello y su humor. Hoy, a los 24 años, se la ve espléndida y feliz sonriendo desde el catálogo de la agencia Ford (una de las más importantes del mundo) con su recuperado talle 46. Jordan Tesfay. Conquistó Nueva York siendo la imagen de portada de la revista MODE. A los 30 años, lucha incansablemente por romper el esquema que valora el ser delgada por sobre todo y se muestra en ropa interior y sin pudores. Desde su sitio web define su cruzada: “Podemos cambiar la idea de lo que es un cuerpo perfecto y crear un nuevo standard de belleza”. Johanna Dray. La francesa alcanzó la fama en 2006 de la mano de Galliano. A partir de ahí, se convirtió en una “infaltable” de revistas de moda como Vogue o Elle. Ahora también diseña: su firma se especializa en crear prendas en talles grandes. Sophie Dahl. Desde su 1.80m y sus casi 90 kilos fue una pionera en imponer la belleza “real”. Musa de grandes fotógrafos, se destacó en campañas de Versace, McQueen, Cox, Banana Republic y Godiva y en revistas como Harper´s Bazaar, Vogue y Elle. Kate Dillon. Publicidad, pasarela, revistas, nada le queda por hacer a esta norteamericana de ojos color de cielo. Dueña de un glamour único, trabajó para las firmas Gucci, Rossellini y Nine West y se destacó en muchísimas ediciones de MODE y Vogue. Natalie Laughlin. Otra de las que iniciaron este camino. Hace más de 10 años, pasó a formar parte del staff de Ford Models -en Miami- luego de vivir una adolescencia traumática y conflictiva en relación a su cuerpo. Sexys, hermosas, naturales. Las modelos XXL quieren instalarse como nuevo prototipo de belleza. ¿Lo lograrán o sólo será una tendencia ligada a caprichos fugaces de los diseñadores? ¿Representan la reivindicación de las mujeres reales o simplemente son rebeldías momentáneas del mundo fashion? ¿Y en Argentina qué puede pasar? Muchas preguntas y, por ahora, pocas respuestas. ¿Llegaron para quedarse? Por lo menos ese es nuestro deseo. ¿Vos qué pensás? ¡Comentá!