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chamametalero

Usuario (Argentina)

Primer post: 19 jun 2011Último post: 16 ago 2015
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Urquiza - Biografia de un traidor
InfoporAnónimo4/5/2013

"JUSTO" JOSÉ DE URQUIZA - BIOGRAFÍA DE UN TRAIDOR Justo José de Urquiza "Urquiza, era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Gran Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, es una justicia tremenda y ejemplar del partido otras tantas veces sacrificado y vendido por él. La reacción del partido debía por lo tanto iniciarse por un acto de moral política, como era el justo castigo del Jefe Traidor". (José Hernández, autor del Martín Fierro) Genio militar y hábil comerciante, amasó una fortuna en una mezcla de negocios legales, turbios y “vendidas”. Había sido durante muchos años caudillo y gobernador de su provincia, pero poco había aprendido de política “grande”, salvo en su propio beneficio. Su falso orgullo, su ambición desmedida y sus delirios de grandeza, le impidieron ver los sutiles manejos de la política y la gran diplomacia tras bambalinas, y sería conducido por la diplomacia inglesa y brasilera , como tonto al baño. Egocéntrico al extremo, decoró su “Palacio San José” con escenas épicas de sus batallas, y al afeitarse tal vez viera reflejado en el espejo a mismísimo Alejandro, Cesar o Napoleón. Vanidoso, desconfiado y celoso enfermizo desconfiaba hasta de su sombra y de sus íntimos y le provocaban furias incontenibles. Coronado, (su secretario) relata que “Serían las dos de la tarde, cuando el general Urquiza se retiró a sus habitaciones después de concluir la comida, de donde momentos después salió con un rifle que tenía costumbre de cargar cada vez que entraba a la quinta y fue a sentarse a la glorieta, desde donde observaba con facilidad cuánto pasaba en el primero y segundo patio de San José… habiendo visto pasar al joven Franklin Bond Rosas del lado opuesto al que estaba alojado, el general se precipitó como una furia creyendo sin duda que sorprendería a Franklin en conversación con su señora con alguna de sus hijas…frenético como un loco se arrojó sobre el joven llenándole de improperios al mismo tiempo que lo amenazaba con el rifle. Franklin atacado de ese modo, y sin armas con qué defenderse, entró al cuarto inmediato, donde estaba leyendo el Señor Haedo, y el general entró atrás persiguiéndole con un encarnizamiento feroz, que bien pudo concluir en un asesinato, si el agredido no desvía prontamente el arma que el general le asestaba en el pecho… Todas las personas que se encontraban en San José salieron apresuradamente y se desparramaron por el campo llevadas por el terror unas, y por no presenciar tan repugnante escena otras… solo se oía el llanto y las lamentaciones de la esposa y personas de la familia del general que gritaban desde sus habitaciones, y cuyas voces se confundían con las desvergüenzas y blasfemias del general. La señora de Urquiza, llevando en brazos a un niño que gritaba a sus pechos, con los cabellos desgreñados y el rostro bañado en lágrimas se presentó en la secretaría… y entonces aquella hiena enfurecida que un momento antes lo habría devorado todo inclinó la cabeza, meditó, y se puso triste y pensativo” (Coronado, Misterios de San José). Un verdadero caudillo de su provincia y seguido fielmente por sus paisanos, su permanente lucha interna fue conservar esa posición y su fortuna o asumir el papel de de patriota, “El Libertador” después de Caseros, “El padre de la Constitución” en 1852, “El grande y buen amigo” (Pedro II) “El grande hombre de América” (Alberdi) “El Washington de la América del Sur”(Mitre después de Pavón ) Navegando con un pie en cada canoa se quería quedar con Rosas y coqueteaba con Verón de Astrada, buscaba la alianza de López para luchar contra Bs.As. y tramaba alianzas con Brasil para doblegar a Solano López, a quien pedía sus vapores para poder ir contra Bs.As. pero ofrecía ayuda a Ingleses para vengarse de López ante la negativa de este y se ofrecía como mediador ante norteamericanos para ganarse su apoyo. Se llamaba federal pero contemporizaba con los liberales sin poderlos manejar, se decía patriota pero ofrecía su ejército a brasil por unos patacones y su propia gloria. Lo perdió su orgullo y sus delirios de grandeza. Enredado en las palabras de alabanzas que no le dejaban ver la realidad,. vapuleado por una politiquería que no entendía, optó por retirase a su feudo personal a cuidar de su fortuna y su gloria. Durante el primer bloqueo Francés y el posterior boqueo Anglo-francés, ya había estado coqueteando con el enemigo, con ganas de “pronunciarse” para formar una república independiente en la Mesopotamia (Entre Ríos y Corrientes, y tal vez Paraguay y la Banda Oriental), con él como “Supremo”, lo que le valió algunas “apretadas de bolas” por parte de Rosas, como aquella a raíz del Tratado de Alcaraz. En cada “agachada” contra Rosas, obtenía algún beneficio de Rosas, que sabiendo con que bueyes araba, le daba soga o la tiraba con habilidad, sin cortar la cuerda. Sin embargo, con motivo de la guerra con Brasil, (que la Confederación tenia ganada de antemano) calculó mal Rosas, y nunca pensó que Urquiza tiraría por la borda su “patriotismo Federal”, su honra y hasta su “memoria póstuma”, y se pasaría al bando enemigo con todo el ejercito de la Confederación, por unos patacones y una gloria que nunca obtuvo ni supo obtener. Posteriormente a Caseros, vapuleado por unitarios, masones y doctores, brasileros, ingleses y hasta por López, finalmente se “borraría” en Pavón, tal vez desilusionado, cansado o “vendido”, y se retiraría a su palacio de San José ha disfrutar de su fama y su fortuna hasta morir a manos de López Jordán, sin poder llevarse a la tumba ni un patacón de los muchos que habría cobrado en varias traiciones. Apenas si le quedaría alguna fama que lograron salvarle los “historiadores oficiales”, para la posteridad, y algunos nombres de calles o monumentos, como el mal ubicado donde fuera la estancia privada de Juan Manuel. (Av. Figueroa Alcorta y “Sarmiento”, nada menos) “Debemos tener absoluta confianza en el señor general Mitre – le escribía al Chacho – Sus intenciones son leales: lo creo capaz de afianzar las instituciones nacionales en todo su vigor sobre las bases del orden y la fraternidad” (Urquiza a Varela. San José. 21 de noviembre de 1863. AGNA. Arch. Urquiza, leg. 77 . AGM. “Proceso...” t. II. p.122) Pero de poco le sirvieron los patacones “que supo conseguir” ni la gloria “que no supo conservar”, y a poco tiempo de Caseros ya estaba arrepentido y con ganas de llamarlo a Rosas a que venga a “sacarle las papas del fuego” : “Hay un solo hombre para gobernar la Nación Argentina, y es Don Juan Manuel de Rosas. Yo estoy preparado para Rogarle que vuelva aquí” (Mayo de 1852. Urquiza al representante ingles Gore, al partir para reunirse para el encuentro de San Nicolás. J. M. Rosa. Tomo VI. P.34) Pero ya era tarde y la macana estaba hecha. Rosas, vencido por el tiempo, por la agobiante tarea personal durante 20 años de gobierno, y por el conjunto de unitarios y vendepatrias, por brasileros, ingleses, franceses y traidores había sido derrotado en Caseros y se había retirado al exilio diciendo al renunciar: “si mas no hemos hecho, es que no hemos podido”. Ya no querría volver, aunque se lo pidiera Urquiza ni los Federales que quisieron traerlo por una revolución, a la que Rosas nunca se hubiera adherido “contra un gobierno legalmente constituido” Urquiza quiso corregir su error en parte y levantó la confiscación de los bienes personales de Rosas, (que hizo y tuvo antes de ser gobernador) y que permitió a Terrero vender la estancia “San Martín” de Rosas (los demás bienes volverían a confiscarlos los unitarios, entre otras cosas para pagarle a los bonoleros) y hasta le mando unos pocos pesos a Inglaterra (que Rosa tuvo la amabilidad de agradecerle). Pero ya era tarde, y Rosas estaba en su granja de Inglaterra, retirado de la política, viviendo modestamente de su trabajo personal y ordenando sus papeles para el juicio de la historia. “Buenos Sentimientos le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle”. (1858. Justo José de Urquiza. Carta a Rosas del 24 de agosto de 1858. Extraída del libro de Mario César Gras “ Rosas y Urquiza. Sus relaciones después de Caseros “. EDIC. Del Autor. Bs. As. 1948.) Precisamente fue Urquiza “quién quiso arrebatarle la gloria, pero no pudo” 1851 La Traición a Rosas El imperio de Brasil que se caía en pedazos por sus propias luchas internas (abolición de la esclavitud entre otras), comprometido en una declaración de guerra con la Confederación y en una guerra perdida antes de iniciarse, como último recurso para dar vuelta su comprometida situación, le hace llegar a Urquiza una propuesta de alianza o al menos que se mantenga al margen de la lucha. Urquiza “ofendido en su honor” le contesta por escrito al Imperio, haciendo además publicar su nota en el periódico El Federal Entre-Riano” : “Yo, gobernador y capitán general de la provincia de Entre Ríos, parte integrante de la Confederación Argentina y general en jefe de su ejército de Operaciones que viese a ésta o a su aliada la República Oriental en una guerra en que por este medio se ventilasen cuestiones de vida o muerte vitales a su existencia y soberanía…..¿ como cree, pues el Brasil, como lo ha imaginado por un momento, que permanecería frío e impasible espectador de esa contienda en que se juega nada menos que la suerte de nuestra nacionalidad o de sus mas sagradas prerrogativas sin traicionar a mi patria, sin romper los indisolubles vínculos que a ella me unen, sin borrar con esa ignominiosa mancha todos mis antecedentes ?……Debe el Brasil estar cierto que el general Urquiza con 14 o 16 entrerrianos y correntinos que tiene a sus órdenes sabrá, en el caso que ha indicado, lidiar en los campos de batalla por los derechos de la patria y sacrificar, si necesario fuera, su persona, sus intereses y cuanto posee” ...y no contento con la sola respuesta, en el mismo periódico El Federal Entre-Riano” hace publicar el editorial: ...”Sepa el mundo todo, que cuando un poder extraño nos provoque, ésa serla la circunstancia indefectible en que se verá al inmortal general Urquiza al lado de su honorable compañero el gran Rosas, ser el primero que con su noble espada vengue a la América” Acto seguido, y patacones de por medio, asume su rol de traidor (que siempre fue) y se pasa al enemigo con todo el ejército de la Confederación, dándole así una victoria al Brasil, que sin imaginarlo, tenia la revancha de Ituzaingo, ganando con la por medio de la “diplomacia” y las armas argentinas una guerra ya perdida. Fue tan alevosa la traición, que ni los brasileros lo podían creer, y Pontes (diplomático brasilero) preguntaba: “¿ Pero obrará Urquiza de buena fe”? ….no será una comedia entre él y Rosas? …….!!!! El general de los ejércitos de la Confederación …..!!!! (…..no lo podía creer……) (Ver "El milagro de la casa de Braganza" ) Los patacones El Marqués de Caxias, jefe de las tropas brasileñas en Caseros, informa al ministro de guerra Souza de Melo: “La 1º División, formando arte del ejército aliado que marcho sobre Bs.As., hizo prodigios de valor recuperando el honor de las armas brasileras perdido el 27 de febrero de 1827 ” .(Es decir la batalla de Ituzaingó, victoriosa para las tropas argentinas) No es de extrañar entonces que, a pesar de que la derrota de Rosas fue el 3 de febrero, el ingreso triunfal de las tropas de la alianza argentino-brasileras se haya producido recién el 20. Sin duda se trató de una imposición de los brasileños que Urquiza acató. El jefe argentino pareció arrepentirse e inconsultamente decide que el desfile se hará el 19, pero su par brasileño se mantiene firme: “A victoria desta campaha e uma vitoria de Brasil, e a Divisao Imperial entrará em Bs As com todas as honras que lhe sao devidas quer V.Exia ache conveniente o nao” Urquiza se niega a devolver las bandera de Ituzaingo que estaban en la catedral e intenta una última estrategia para evitar el desdoro ante sus compatriotas de desfilar al frente de tropas extranjeras. Informa erróneamente la hora del desfile. Inicia la marcha con un malhumor que sostendrá durante toda la ceremonia, montado en un caballo con la marca de Rosas, al que Sarmiento califica de “magnífico”. Para consternación de los unitarios luce un ancho cintillo punzó en la solapa, reivindicándose como Federal. Ni siquiera irá al estrado donde era esperado por autoridades, diplomáticos y notables, quizás para que la ceremonia terminase lo antes posible, antes de que las tropas imperiales iniciaran su desfile triunfal” (Pacho O´Donnell; El Águila Guerrera)…… Por lo visto Urquiza se arrepintió enseguida de lo que hizo. …..(tímidos los brasileños para exigir condiciones…..será por eso de los “prodigios de valor”) Algunos días Después de Caseros (el día 9) y algunos días antes del desfile, se había producido un hecho significativo: Honorio, el representante del Emperador del Brasil, concurre a Palermo el día 9 para entrevistarse con el vencido de Caseros. Pero siente tanta repugnancia por los cadáveres que cuelgan por doquier, pudriéndose entre el follaje de los árboles, que decide regresar al día siguiente. Entonces se produce un áspero diálogo cuando el brasileño le recuerda las concesiones territoriales que Argentina debía hacer por el apoyo recibido. Urquiza, rabioso, responde que es Brasil el que le debe a él, pues “Rosas hubiera terminado con el Emperador y hasta con la unidad brasileña si no fuera por mi”...También… “Si yo hubiera quedado junto a Rosas, no habría a estas horas Emperador” Honorio (el brasileño) se retira ofendido. Pero días mas tarde recibirá la visita de Diógenes Urquiza, hijo de don Justo José, quien en nombre de su padre le pide 100.000 patacones y además “el compromiso de contar con esa subvención en adelante”, según informa Honorio a su gobierno. Y agregará “Atendiendo a la conveniencia de darle en las circunstancias actuales una prueba de generosidad y de deseo de cultivar la alianza, entendí que no podía rehusarle el favor” (Pacho O´Donnell; El Águila Guerrera) …..lerdos para pedir algunos “héroes” de la historia oficial . Urquiza fue “comprado” por el Brasil para que traicionara a su Patria en ese 1852 —cosa que atestigua el mismo Sarmiento, quien escribe el 13.10.1852 a Urquiza desde Chile y le enrostra: “Yo he permanecido dos meses en la corte de Brasil, en el comercio casi íntimo de los hombres de estado de aquella nación, y conozco todos los detalles, general, y los pactos y transacciones por los cuales entró S. E. en la liga contra Rosas. Todo esto, no conocido hoy del público, es ya del dominio de la Historia y está archivado en los ministerios de Relaciones Exteriores del Brasil y del Uruguay.” (...) “Se me caía la cara de vergüenza al oírle a aquel Enviado (Honorio Hermeto Carneiro Leão, o Indobregavel) referir la irritante escena, y los comentarios: "¡Sí, los millones con que hemos tenido que comprarlo para derrocar a Rosas! Todavía después de entrar a Buenos Aires quería que le diese los cien mil duros mensuales, mientras oscurecía el brillo de nuestras armas en Monte Caseros para atribuirse él solo los honores de la victoria." (Domingo Faustino Sarmiento, Carta de Yungay, 13.10.1852) La revancha de brasil El Brasil fue la segunda potencia, después de los ingleses, que desfiló triunfante por Buenos Aires. Después de “a Batalha de Monte-Caseros”, las tropas de Dom Pedro II. demoraron su desfile por las calles de Buenos Aires desde el día 3 hasta el 20 de febrero para poder conmemorar así con la derrota de la Confederación lo que se llamó «el desquite de Ituzaingó» a los 25 años de la derrota imperial. Caxias remitió el 12 de febrero de 1852 el parte de batalla a su ministro de Guerra, Souza e Mello: «... Cúmpleme comunicar a V. E., para que lo haga llegar a S.M. el emperador, que la citada 1a. División, formando parte del Ejército Aliado que marchó sobre Buenos Aires, hizo prodigios de valor recuperando el honor de las armas brasileñas perdido el 20 de febrero de 1827.» Urquiza quiso impedir la entrada en triunfo del Brasil en Buenos Aires el 20 de febrero —tal vez ilustrado por alguien a último momento— pero sus jefes imperiales lo echaron con cajas destempladas. Manuel Marques de Souza, vizconde de Porto Alegre, le respondió a Urquiza con desaire: “A vitoria desta campanha e uma vitoria de Brasil e a Divisão Imperial entrará em Buenos Aires com todas as honras que lhe são devidas, quer V. Ex-cia. ache conveniente o não.” (Gustavo Barroso, A Guerra do Rosas, 159) A algunos historiadores poco informados sobre Caseros, que sonríen con indulgencia al encontrar que en los libros de historia brasileños se llame vencedor de Monte Caseros al brigadier Marques de Souza, vizconde de Porto Alegre, Gustavo Barroso contestaba: "... nosotros estamos en el Brasil en la dulce ilusión de que la División brasileña de Manuel Marques de Souza fue la que decidió en verdad la batalla de Caseros. Y aún cuando su papel no hubiera sido el principal, el Vizconde de Porto Alegre fue uno de los vencedores de la guerra y pudo ser llamado por Jourdan vencedor, sin exagerar, como lo hace. Sabemos perfectamente que no habiendo derrotado nunca un general argentino nuestras tropas en los suburbios de Río de Janeiro, y desfilado en ésta triunfalmente con sus tropas a banderas desplegadas, al compás de la música, aunque fuera junto a revolucionarios nuestros, no es nada agradable para nuestros amabilísimos vecinos que el Vizconde de Porto Alegre haya conseguido esa gloria” (A Guerra do Rosas, 143-144) No caben dudas de que Barroso, por lo menos en su última frase, tiene razón. Urquiza, según Sarmiento, 13.10.1852, comprado por el Brasil , nada tenía que decir y sólo obedecía, como vimos: «quer V. Excia. ache conveniente o não.» Caxias y el Marques de Souza quisieron llevarse de Buenos Aires los trofeos de Ituzaingó que se guardaban en la catedral. Urquiza tuvo que aceptar en primer momento, pero fue el emperador Dom Pedro II. quien se opuso: “«Tocar esas reliquias sería impopularizarse, justificar una sublevación del sentimiento, herir una legítima susceptibilidad nacional que al gobierno imperial no conviene»”, le habría dicho a Andrés Lamas. (Pedro S. Lamas, Etapas de una gran política) El arrepentimiento Poco le duraría a Urquiza la alegría del triunfo traidor. Luego de fusilar, entre otros, a Chilavert, Santa Coloma y a todo el batallón de Aquino completo, (a los que dejó colgados por varios días de los árboles de Palermo) debió atrasar el desfile de entrada triunfal hasta el 20 de febrero, por exigencia brasilera para festejar al revancha de la batalla de Ituzaingo. Finalmente lo hizo de poncho y galera con cinta punzó y montado en un caballo con la marca de Rosas, y con el peor malhumor. En muy poco tiempo tendría las exigencias de brasil para que cumpliera los tratados de alianza (entrega de la banda oriental, las misiones orientales, el reconocimiento de la independencia paraguaya y la devolución de los “gastos de guerra”) También tendría encima a los ingleses que exigían la derogación de los tratados de Rosas, y a los unitarios que se sentían dueños de la revolución y empezaron a conspirar inmediatamente. En bando del 21 de febrero de 1852 restablece el uso del cintillo punzó y llama a los unitarios “díscolos que se pusieron en choque con el poder de la opinión pública y sucumbieron sin honor en la demanda. Hoy asoman la cabeza y, después de tantos desengaños, de tanta sangre, se empeñan en hacerse acreedores al renombre odioso de salvajes unitarios y, con la inaudita impavidez, reclaman la herencia de una revolución que no les pertenece, de una patria cuyo sosiego perturbaron, cuya independencia comprometieron y cuya libertad sacrificaron con su ambición” 1852 “Hay un solo hombre para gobernar la Nación Argentina, y es Don Juan Manuel de Rosas. Yo estoy preparado para Rogarle que vuelva aquí” (Urquiza al representante ingles Gore, al partir para reunirse para el encuentro se San Nicolás. Mayo de 1952. J.M.Rosa. Tomo VI. P.34) 1858 “Buenos Sentimientos le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle”. (Justo José de Urquiza. Carta a Rosas del 24 de agosto de 1858. Extraída del libro de Mario César Gras “ Rosas y Urquiza. Sus relaciones después de Caseros “. EDIC. Del Autor. Bs. As. 1948.) 1865 “Corresponda esta adquisición al desarme del adversario, pues los entrerrianos, óptimos y admirables jinetes, no formaban sino pobre infantería. Y de esta manera Urquiza fue anulado como valor combatiente…No había en Urquiza la pasta de un hombre de estado; no pasaba de un condotiere…Permaneció inactivo por lo tanto. De hecho, traicionaba a todos. Cuidó Brasil hasta tornarlo inofensivo. Urquiza, a pesar de ser inmensamente rico, tenía por la fortuna un amor inmoderado; el general Osorio le conocía el lado flaco” ( J.Pandá Cológeras. “Formaçao histórica do Brasil” . JMR TVII.p117) El brasileño general Osorio, que comandó la caballería brasileña en Caseros en 1851, conocía bien “el lado flaco” de Urquiza “Toda mi vida me atormentará constantemente el recuerdo del inaudito crimen que cometí al cooperar, en el modo en que lo hice, a la caída del General Rosas. Temo siempre ser medido con la misma vara y muerto con el mismo cuchillo, por los mismos que por mis esfuerzos y gravísimos errores, he colocado en el poder.” (Fragmento de carta de Urquiza a un tucumano de 18 años después de caseros, de fecha 3 de marzo de 1870 y publicada a fs, 326. tomo3 de la Historia de los Gob. De las Provincias Argentinas de A. Zinny, ed. 192º - cita de Raúl Rivanera Carlés, Rosas Pág. 13) El chantajista - Siempre a dos puntas - Las traiciones Urquiza siempre jugo “a dos puntas” y traicionó “a las dos puntas”. Por intereses económicos propios y por sus sueños de “Supremo” de la Confederación o al menos de una República Mesopotámica independiente: - En el tratado de Alcaraz intenta de separarse con Corrientes y Paraguay (Rosas le hizo dar marcha atrás) - En 1847, en plena agresión anglofrancesa-unitaria trataba con el enemigo para separar la mesopotamia. - En Caseros se dio vuelta y se paso al enemigo “con todo el ejército de la Confederación”.(y cobró sus buenos partacones) - En la década del 1850 “jugaba” a aliarse con López de Paraguay y transaba con brasil e Inglaterra, y hasta le ofreció gente y territorio para que agredan a Paraguay. - En Pavón “se borro” la Palacio San José y dejó que la dupla Mitre-Sarmiento oprima a las provincias y masacre a todos los federales (militares o no, y hasta pobres gauchos) - Le prometía al Chacho que se "pronunciaría" a su favor, y "lo dejó solo" para que lo masacraran. - Lo mismo hizo con Felipe Varela: “Debemos tener absoluta confianza en el señor general Mitre – le escribía al Chacho – Sus intenciones son leales: lo creo capaz de afianzar las instituciones nacionales en todo su vigor sobre las bases del orden y la fraternidad” (Urquiza a Varela. San José. 21 de noviembre de 1863. AGNA. Arch. Urquiza, leg. 77 . AGM. “Proceso...” t. II. p.122) - En las preliminares de la guerra del Paraguay se hacía el amigo de López y que se “pronunciaría” contra Mitre. Le vendío la caballada a Brasil a buen precio, y fué a cobrarle a Mitre y la banca Británica su traición contra el Paraguay, como un vulgar chantajista. "Ganó (Urquiza) la batalla de Pavón y le regaló a Buenos Aires la victoria, yéndose a su casa y dejando el campo de batalla en manos de los vencidos. Capitaneó al Brasil para sacudir el ascendiente tiránico de Buenos Aires: hoy se pone a las órdenes de los dos, contra los países interiores. Trabajó por la causa de las provincias: hoy trabaja contra ellas, por la causa de Buenos Aires. Representó el nacionalismo argentino: hoy es el brazo zurdo del localismo de Buenos Aires contra la República Argentina. En el convenio, en la reforma de la Constitución, en la triple, alianza, Urquiza firmó lo que escribió Buenos Aires por la pluma de Victorica". (Juan Bautista Alberdi) “Urquiza era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo el Jefe Traidor del Gran Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, es una justicia tremenda y ejemplar del partido otras tantas veces sacrificado y vendido por él. La reacción del partido debía por lo tanto iniciarse por un acto de moral política, como era el justo castigo del jefe traidor.” (José Hernández, en carta a Ricardo López Jordán, fechada en Buenos Aires, el 7 de octubre de 1870.) Apodos de Urquiza “El Tigre de Montiel” “El Caguetón” Aplicado por Taboada, en carta a Anselmo Rojo. “El Guazetón Sudamericano” ¡Viva el Guazetón Sudamericano! Exclamó el indio Monzón, queriendo expresar: ¡Viva el Washington Sudamericano! Según le habían enseñado. A resultas de estas, el indio Monzón fue a dar con sus huesos a la cárcel. “Loco Salvaje Traidor” El pueblo de Buenos Aires al enterarse del pronunciamiento de Urquiza. “El Morao” De Hilario Ascasubi, en “La Media Caña de los Libres”. “Al Morao Urquiza la correntinada le saca friza”. “Morao” en el habla gauchezca; vil, flojo, cobarde. “El Quiscudo” (de quisca: espina, púa de algunos vegetales) Mote dado por Manuel Taboada. Bibliografía: - Rosa, José Maria : Historia Argentina. - García Mellid, Atilio . Proceso a los falsificadores de la historia del Paraguay. Teoría. - Saldías, Adolfo . Historia de la Confederación Argentina. - Alcibíades Lappas: “La masonería Argentina a través de sus hombres”.(Bs.As.1966) - Chávez, Fermín. Vida y Muerte de López Jordan. - Coronado Juan, Misterios de San José. - Cutolo-Ibarguren. Apodos y Denominativos en La Historia Argentina.

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Batalla de Caseros = Segunda guerra con Brasil
InfoporAnónimo4/5/2013

Historia de una traición La historia oficial, oculta y deforma los verdaderos hechos y motivos de lucha en la Confederación desde 1828 a 1852. Los plantea como la lucha de unos iluminados unitarios exiliados en Montevideo, contra un tirano que se encumbra en poder por el terror. Esto no tiene nada que ver con la realidad. Rosas asume el poder a pedido reiterado de la legislatura y luego de un plebiscito casi unánime. Su visión inteligente y global de la política internacional, le hace ver a Rosas claramente su enemigo en el imperio de Brasil y en una política liberal extranjerizante, representada localmente por los unitarios. (Ver 1° y 2° gobierno de Rosas - plebiscito ) Los unitarios, con tal obtener el poder, no dudan en aliarse al extranjero y provocar todo tipo de intrigas. En Montevideo, secundados por Francia e Inglaterra apoyan a Fructuoso Rivera en contra de Oribe, presidente legal. El Imperio de Brasil no perdía así su viejo sueño de anexar la “Cisplatina”, frustrado en Ituzaingo, y obtener territorios en la cuenca del Plata. Rosas quería abandonar el cargo de gobernador por razones de salud, después de 20 años de intensa labor. Intuyendo la proximidad de la guerra con el Imperio, la legislatura insiste ante Rosas que no abandone el cargo, y Rosas nuevamente debe calzarse las botas en defensa de la Confederación. Planteadas así las cosas, la segunda guerra Argentino-Brasilera estaba casi declarada. Faltaba la declaración formal de guerra, a la que no se animaba Brasil, que veía degradarse sus fuerzas en problemas internos. Derrotado el Imperio antes de comenzar, en vísperas de la guerra se produce el milagro brasilero: “La traición del general en jefe del ejercito argentino, que se pasa al enemigo con todo su ejercito completo”. Solamente la mente enfermiza de nuestros popes de la historia, pueden ocultar o siquiera disimular semejante traición, casi en el mismo campo de batalla. CASEROS - EL PRINCIPIO DEL FIN.3 de Febrero de 1852 Caseros no fue una batalla de “federales” y “unitarios”. Fue la batalla de la segunda guerra Argentino-Brasilera. Fue la batalla de federales contra la alianza de brasileros y traidores. La lucha de unitarios y federales no fue solo una lucha interna. Se jugaba también la política de dominación inglesa en el Río de La Plata. San Martín lo supo desde el principio, y con motivo del ataque militar de Francia en 1939, le dice en carta a Rosas (10 de junio de 1839) “... Lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española: una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer...”. Ante la segunda intervención imperialista de Francia e Inglaterra, San Martín en carta del 10 de abril de 1845 a Guido: “¡Qué me dice Ud. de la intervención que se anuncia de la Inglaterra, Francia y el Brasil, en nuestra contienda con la Banda Oriental!...ella se prolongará por un tiempo indefinido y por consiguiente perjudicial a los intereses de los beligerantes y neutrales...”. Ya declarado el bloqueo imperialista a la Confederación Argentina, San Martín le escribe a Guido el 20 de octubre de 1845, en donde denuncia el atropello: “...es inconcebible que las dos más grandes Naciones del Universo se hayan unido para cometer la mayor y más injusta agresión que puede cometerse contra un Estado Independiente: no hay más que leer el manifiesto hecho por el enviado inglés y francés para convencer al más parcial la atroz injusticia con que han procedido: ¡La humanidad! Y se atreven a invocarla los que han permitido –por el espacio de cuatro años- derramar la sangre y cuando ya la guerra había cesado por falta de enemigos, se interponen no ya para evitar males sino para prolongarlos por un tiempo indefinido: usted sabe que yo no pertenezco a ningún partido: me equivoco, yo soy de Partido Americano, así que no puedo mirar sin el mayor sentimiento los insultos que se hacen a la América. Ahora más que nunca siento que el estado deplorable de mi salud no me permita ir a tomar una parte activa en defensa de los derechos sagrados de nuestra Patria, derechos que los demás estados Americanos se arrepentirán de no haber defendido o por lo menos protestado contra toda intervención de los Estados Europeos...”. (Ver Rosas, San Martin y la agresión anglofrancesa ) Muchos vieron que Caseros no era una guerra interna. Martiniano Chilavert, (unitario) al enterarse que su patria sería invadida por tropas brasileñas al mando de Urquiza, abandonó su exilio montevideano y cruzó el río para ponerse a las órdenes del Restaurador, quien sabiendo de sus quilates de militar valiente y avezado, puso la artillería a su mando. Hubo muchos “pasados” al ejercito federal, a las puertas de Santos Lugares, como el batallón de Aquino entero, que veían su patria invadida por el imperio. La batalla de Caseros, no fue solamente el fin de un gobierno, o de una “tiranía”. No fue una batalla de lucha interna. Fue el quiebre de la resistencia al imperio ingles. El punto de inflexión para la imposición del liberalismo. Después de Caseros, y especialmente después de Pavón, la influencia Británica experimentó un decidido avance en las relaciones internas argentinas y en su comercio exterior. (Ferns, H.S. Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX) La época rosista. La ley de aduanas de 1835 impidió el “librecomercio” abierto y sin restricciones, e incentivó la incipiente industria en el interior, lo que fue agradecido en resoluciones de varias legislaturas provinciales. Respetó los derechos de los ingleses por el tratado de 1825, pero no les dejó las puertas abiertas a la libre navegación de los ríos, como si el Paraná fuera el Támesis. “La disposición de los nuevos estados americanos es altamente favorable para Inglaterra. Si nosotros sacamos ventaja de esa disposición podremos establecer por medio de nuestra influencia en ellos, un eficiente contrapeso contra los poderes combinados de EEUU y Francia, con quienes tarde o temprano tendremos contienda” (Canning, el mismo con que honráramos con una calle de Bs.As., hoy Scalabrini Ortiz) y refiriéndose a la era napoleónica “Vuestra sea la gloria del triunfo, seguida por el desastre y la ruina; nuestro sea el tráfico sin gloria de la industria y la prosperidad creciente. La edad de la caballería ha pasado y le ha sucedido la edad de los economistas y calculadores” Esta opinión de Canning no impidió a Inglaterra la utilización de la fuerza para forzar la libre navegación de los ríos interiores y el bloqueo de Bs.As. ni aliarse a Francia en el intento. Esta, que se prendería en la aventura en busca de glorias perdidas: “En un tiempo que estamos tan pobres de gloria y desde tanto tiempo. ¿el gobierno francés no debe aprovechar la ocasión de adquirir un poco de gloria? (Diputado Delisle en la Asamblea Nacional de Francia. 30-4-1850) JMR La Caída. T.1-225 “Es una política estrecha mirar a este o el otro país como destinados a ser los perpetuos aliados o los eternos enemigos de Inglaterra. No tenemos perpetuos aliados ni eternos enemigos. Nuestros intereses son lo perpetuo y lo eterno.” (Declaraciones de Lord Palmerston en el parlamento inglés durante el bloqueo anglo-francés al Río de la Plata, 1848) Pero a Inglaterra y Francia no les seria fácil ni gratuito atropellar a la Confederación de Rosas. Ante una consulta escrita del comerciante inglés Jorge Federico Dickson, sobre una probable invasión terrestre, San Martín le contesta el 28 de diciembre de 1845 con el siguiente análisis: “...Bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina...con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede mantener el General Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejército europeo de 20.000 hombres, salga a más de treinta leguas de la capital, sin exponerse a una ruina completa por falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro inglés, no cambie la política seguida por el precedente...”. Esta carta a Dickson influyó en los ánimos y en los acontecimientos. San Martín, en carta a Guido del 10 de mayo de 1846 le expresa: “...ya sabía la acción de Obligado, de todos los interventores habrán visto que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el abrir la boca...” En la batallas de Vuelta de Obligado, Toneleros y Quebracho, la flota anglofrancesa recibirá suficientes daños para sentir la impotencia ante la posición férrea de Rosas: “Debemos aceptar la paz que quiere Rosas, porque seguir la guerra nos resulta un mal negocio” (Dicho por Palmerston en el Parlamento inglés al pedir la aprobación del tratado Southern-Arana) Y juntos y por separado, les hizo refregar el hocico en el polvo de la derrota, y desagraviar el pabellón nacional con 21 salvas de cañón. “Rosas no ataca, pero sabe defenderse, y su política se halla encarnada en frases vulgares pero sentenciosas que acostumbra a repetir: "Quien me la hace, me la paga. Quien me busca me encuentra. Y al son que me tocan, bailo.” (De Angelis.Dic 1850) JMR t.1.230) “Si hemos de reconocer la verdad histórica convengamos que Rosas fue fiel ejecutor de las leyes de emisiones y seriamente económico dentro de las leyes de presupuesto. Durante su larga administración se quemaron fuertes cantidades de papel moneda y se amortizaron muchos millones de fondos públicos en el cumplimiento de las respectivas leyes. Esta conducta impidió la desvalorización del papel moneda colocó a la plaza en condiciones de fáciles reacciones en los momentos en que las vicisitudes de la guerra lo permitían. El comercio y el extranjero tenían confianza en la honradez administrativa del Gobernador”. (José Antonio Terry, “Contribución a la historia financiera”. En el centenario de mayo de 1910. Artículo en el diario La Nación y trascripto en su libro “Finanzas” 2da. Edición, pág. 442. Terry fue Ministro de L. Sáenz Peña, Roca y Manuel Quintana. ) Otra sería la historia después de Caseros. El traidor Urquiza no tuvo la visión suficiente para manejar la política “grande”. Genio militar y hábil comerciante, amasó una fortuna en una mezcla de negocios legales, turbios y “vendidas”. Había sido durante muchos años caudillo y gobernador de su provincia, pero poco había aprendido de política “grande”. Su falso orgullo, su ambición desmedida y sus delirios de grandeza, le impidieron ver los sutiles manejos de la política y la gran diplomacia tras bambalinas, sería conducido por la diplomacia inglesa y brasilera, como tonto al baño. Egocéntrico al extremo, decoró su “Palacio San José” con escenas épicas de sus batallas, y al afeitarse tal vez viera reflejado en el espejo a mismísimo Alejandro, Cesar o Napoleón. Vanidoso, desconfiado y celoso enfermizo desconfiaba hasta de su sombra y de sus íntimos y le provocaban furias incontenibles. Coronado, (su secretario) relata que “Serían las dos de la tarde, cuando el general Urquiza se retiró a sus habitaciones después de concluir la comida, de donde momentos después salió con un rifle que tenía costumbre de cargar cada vez que entraba a la quinta y fue a sentarse a la glorieta, desde donde observaba con facilidad cuánto pasaba en el primero y segundo patio de San José… habiendo visto pasar al joven Franklin Bond Rosas del lado opuesto al que estaba alojado, el general se precipitó como una furia creyendo sin duda que sorprendería a Franklin en conversación con su señora con alguna de sus hijas…frenético como un loco se arrojó sobre el joven llenándole de improperios al mismo tiempo que lo amenazaba con el rifle. Franklin atacado de ese modo, y sin armas con qué defenderse, entró al cuarto inmediato, donde estaba leyendo el Señor Haedo, y el general entró atrás persiguiéndole con un encarnizamiento feroz, que bien pudo concluir en un asesinato, si el agredido no desvía prontamente el arma que el general le asestaba en el pecho… Todas las personas que se encontraban en San José salieron apresuradamente y se desparramaron por el campo llevadas por el terror unas, y por no presenciar tan repugnante escena otras… solo se oía el llanto y las lamentaciones de la esposa y personas de la familia del general que gritaban desde sus habitaciones, y cuyas voces se confundían con las desvergüenzas y blasfemias del general. La señora de Urquiza, llevando en brazos a un niño que gritaba a sus pechos, con los cabellos desgreñados y el rostro bañado en lágrimas se presentó en la secretaría… y entonces aquella hiena enfurecida que un momento antes lo habría devorado todo inclinó la cabeza, meditó, y se puso triste y pensativo” (Coronado, Misterios de San José). Un verdadero caudillo de su provincia y seguido fielmente por sus paisanos, su permanente lucha interna fue conservar esa posición y su fortuna o asumir el papel de patriota, “El Libertador” después de Caseros, “El padre de la Constitución” en 1852, “El grande y buen amigo” (Pedro II) “El grande hombre de América” (Alberdi) “El Washington de la América del Sur”(Mitre después de Pavón) Navegando con un pie en cada canoa se quería quedar con Rosas y coqueteaba con Verón de Astrada, buscaba la alianza de López para luchar contra Bs.As. y tramaba alianzas con Brasil para doblegar a López, a quien pedía sus vapores para poder ir contra Bs.As. pero ofrecía ayuda a Ingleses para vengarse de López ante la negativa de este y se ofrecía como mediador ante norteamericanos para ganarse su apoyo. Se llamaba federal pero contemporizaba con los liberales sin poderlos manejar, se decía patriota pero ofrecía su ejercito a Brasil por unos patacones y su propia gloria. Lo perdió su orgullo y sus delirios de grandeza. Enredado en las palabras de alabanzas que no le dejaban ver la realidad, vapuleado por una politiquería que no entendía, optó por retirase a su feudo personal a cuidar de su fortuna y su gloria. Durante el primer bloqueo Francés y el posterior boqueo Anglo-francés, ya había estado coqueteando con el enemigo, con ganas de “pronunciarse” para formar una república independiente en la Mesopotamia (Entre Ríos y Corrientes, y tal vez Paraguay y la Banda Oriental), con él como “Supremo”, lo que le valió algunas “apretadas de bolas” por parte de Rosas, como aquella a raíz del Tratado de Alcaraz. En cada “agachada” contra Rosas, obtenía algún beneficio de Rosas, que sabiendo con que bueyes araba, le daba soga o la tiraba con habilidad, sin cortar la cuerda. Sin embargo, con motivo de la guerra con Brasil, (que la Confederación tenia ganada de antemano) calculó mal Rosas, y nunca pensó que Urquiza tiraría por la borda su “patriotismo Federal”, su honra y hasta su “memoria póstuma”, y se pasaría al bando enemigo con todo el ejercito de la Confederación, por unos patacones y una gloria que nunca obtuvo ni supo obtener.(Ver El milagro de Braganza ) Posteriormente a Caseros, vapuleado por unitarios, masones y doctores, brasileros, ingleses y hasta por López, su compadre, finalmente se “borraría” en Pavón, tal vez desilusionado, cansado o “vendido”, y se retiraría a su palacio de San José a disfrutar de su fama y su fortuna hasta morir a manos de López Jordán, sin poder llevarse a la tumba ni un patacón de los muchos que habría cobrado en varias traiciones. Apenas si le quedaría alguna fama que lograron salvarle los “historiadores oficiales”, para la posteridad, y algunos nombres de calles o monumentos, como el mal ubicado donde fuera la estancia privada de Juan Manuel. (Av. Figueroa Alcorta y “Sarmiento”, nada menos) Pero de poco le sirvieron los patacones “que supo conseguir” ni la gloria “que no supo conservar”, y a poco tiempo de Caseros ya estaba arrepentido y con ganas de llamarlo a Rosas a que venga a “sacarle las papas del fuego” : “Hay un solo hombre para gobernar la Nación Argentina, y es Don Juan Manuel de Rosas. Yo estoy preparado para rogarle que vuelva aquí” (Mayo de 1852. Urquiza al representante inglés Gore, al partir para reunirse para el encuentro de San Nicolás. (J. M. Rosa Hist.Arg.. Tomo VI. P.34) Pero ya era tarde y la macana estaba hecha. Rosas, vencido por el tiempo, por la agobiante tarea personal durante 20 años de gobierno, y por el conjunto de unitarios y vendepatrias, por brasileros, ingleses, franceses y traidores había sido derrotado en Caseros y se había retirado al exilio diciendo al renunciar: “si mas no hemos hecho, es que no hemos podido”. Ya no querría volver, aunque se lo pidiera Urquiza ni los Federales que quisieron traerlo por una revolución, a la que Rosas nunca se hubiera adherido “contra un gobierno legalmente constituido”.(Ver Lo que Rosas no hizo ) Urquiza quiso corregir su error en parte y levantó la confiscación de los bienes personales de Rosas, (que hizo y tuvo antes de ser gobernador) y que permitió a Terrero vender la estancia “San Martín” de Rosas (los demás bienes volverían a confiscarlos los unitarios, entre otras cosas para pagarle a los bonoleros) y hasta le mando unos pocos pesos a Inglaterra (que Rosa tuvo la amabilidad de agradecerle). Pero ya era tarde, y Rosas estaba en su granja de Inglaterra, retirado de la política, viviendo modestamente de su trabajo personal y ordenando sus papeles para el juicio de la historia. “Buenos Sentimientos le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle”. (1858. Justo José de Urquiza. Carta a Rosas del 24 de agosto de 1858. Extraída del libro de Mario César Gras “Rosas y Urquiza. Sus relaciones después de Caseros “. Edic. del Autor. Bs. As. 1948.) Precisamente fue Urquiza “quién quiso arrebatarle la gloria, pero no pudo”.(Ver Rosas no ha muerto) 1851 - La Traición El imperio de Brasil que se caía en pedazos por sus propias luchas internas, (Ver Republica de Río Grande ), abolición de la esclavitud entre otras, comprometido en una declaración de guerra con la Confederación y en una guerra perdida antes de iniciarse, como último recurso para dar vuelta su comprometida situación, le hace llegar a Urquiza una propuesta de alianza, o al menos que se mantenga al margen de la lucha. Urquiza “ofendido en su honor” le contesta por escrito al Imperio, haciendo además publicar su nota en el periódico El Federal Entre-Riano”: “Yo, gobernador y capitán general de la provincia de Entre Ríos, parte integrante de la Confederación Argentina y general en jefe de su ejército de Operaciones que viese a ésta o a su aliada la República Oriental en una guerra en que por este medio se ventilasen cuestiones de vida o muerte vitales a su existencia y soberanía…¿como cree, pues el Brasil, como lo ha imaginado por un momento, que permanecería frío e impasible espectador de esa contienda en que se juega nada menos que la suerte de nuestra nacionalidad o de sus más sagradas prerrogativas sin traicionar a mi patria, sin romper los indisolubles vínculos que a ella me unen, sin borrar con esa ignominiosa mancha todos mis antecedentes?…Debe el Brasil estar cierto que el general Urquiza con 14 o 16 entrerrianos y correntinos que tiene a sus órdenes sabrá, en el caso que ha indicado, lidiar en los campos de batalla por los derechos de la patria y sacrificar, si necesario fuera, su persona, sus intereses y cuanto posee” …y no contento con la sola respuesta, en el mismo periódico El Federal Entre-Riano” hace publicar el editorial: ”Sepa el mundo todo, que cuando un poder extraño nos provoque, ésa será la circunstancia indefectible en que se verá al inmortal general Urquiza al lado de su honorable compañero el gran Rosas, ser el primero que con su noble espada vengue a la América” Acto seguido, y patacones de por medio, asume su rol de traidor (que siempre fue) y se pasa al enemigo con todo el ejército de la Confederación, dándole así una victoria al Brasil, que sin imaginarlo, tenia la revancha de Ituzaingo, ganando por medio de la “diplomacia” y con las armas argentinas, una guerra ya perdida. Fue tan alevosa al traición, que ni los brasileros lo podían creer, y Pontes (diplomático brasilero) preguntaba: “¿Pero obrará Urquiza de buena fe”?…no será una comedia entre él y Rosas? …!!! El general de los ejércitos de la Confederación…!!! (...no lo podía creer…) La traición de Urquiza produjo “el milagro de la casa de Braganza”; El zarevich que entregó los planes de la batalla para derrotar a su propio ejército, pese a su demencia, fue estrangulado por los soldados en la fortaleza de Ropcha; el traidor Urquiza en cambio, cuenta con monumentos en su memoria. Es notorio la tergiversación de los hechos: “la traición de Urquiza para salvar al Imperio”, ahora era la “ayuda del Imperio a la Confederación”. Realmente Urquiza, además de traidor, fue un cretino. Urquiza, rabioso, responde que es Brasil el que le debe a él, pues “Rosas hubiera terminado con el Emperador y hasta con la unidad brasileña si no fuera por mi”...También... “Si yo hubiera quedado junto a Rosas, no habría a estas horas Emperador” Honorio (el brasileño) se retira ofendido. Pero días más tarde recibirá la visita de Diógenes Urquiza, hijo de don Justo José, quien en nombre de su padre le pide 100.000 patacones y además “el compromiso de contar con esa subvención en adelante”, según informa Honorio a su gobierno. Y agregará “Atendiendo a la conveniencia de darle en las circunstancias actuales una prueba de generosidad y de deseo de cultivar la alianza, entendí que no podía rehusarle el favor” …lerdos para pedir algunos “héroes” de la historia oficial. Urquiza fue “comprado” por el Brasil para que traicionara a su Patria en ese 1852 —cosa que atestigua el mismo Sarmiento, quien escribe el 13.10.1852 a Urquiza desde Chile y le enrostra: “Yo he permanecido dos meses en la corte de Brasil, en el comercio casi íntimo de los hombres de estado de aquella nación, y conozco todos los detalles, general, y los pactos y transacciones por los cuales entró S. E. en la liga contra Rosas. Todo esto, no conocido hoy del público, es ya del dominio de la Historia y está archivado en los ministerios de Relaciones Exteriores del Brasil y del Uruguay.” (...) “Se me caía la cara de vergüenza al oírle a aquel Enviado (Honorio Hermeto Carneiro Leão, o Indobregavel) referir la irritante escena, y los comentarios: "¡Sí, los millones con que hemos tenido que comprarlo para derrocar a Rosas! Todavía después de entrar a Buenos Aires quería que le diese los cien mil duros mensuales, mientras oscurecía el brillo de nuestras armas en Monte Caseros para atribuirse él solo los honores de la victoria." (Domingo Faustino Sarmiento, Carta de Yungay, 13.10.1852) LA BATALLA DE CASEROS El ejército invasor, fuerte de 25.000 hombres, al mando de Urquiza, estaba compuesto por fuerzas brasileras, uruguayas, entrerrianas y correntinas. Participaba Mitre, como oficial oriental y con escarapela extranjera y Sarmiento como boletinero del ejercito, vestido con uniforme francés. (Ver La polémica Mitre-Alberdi ) Mitre se incorpora a las tropas uruguayas del “ejército grande”, recomendado por los generales Juan Gregorio de Las Heras y Eugenio Garzón, y siendo aceptado por Urquiza, se incorpora al frente de una batería uruguaya, al mando del coronel Pirán. La historia oficial mitrista habla del heroico comportamiento de Mitre, que con su acción inclinó la balanza de la batalla al favor del invasor, con prescindencia del general en jefe, Urquiza, a quien de esta forma le resta mérito. La historia oficial calla el hecho de que fue una invasión extranjera, rechazada por el grueso de la población de la campaña. “...en la noche del 1° de febrero se pasaron de los aliados al campamento de Santos Lugares como 400 hombres, los cuales fueron recibidos entre las aclamaciones de sus antiguos compañeros. El mismo espíritu de decisión a favor de Rozas mostraba las poblaciones de Buenos Aires, movidas por cierto atavismo encarnado en sentimientos enérgicos, que vivían al calor del esfero común iniciado en la adversidad e incontrastablemente mantenido entre los rudos vaivenes de la lucha. Los que formaban en el ejército creían defender el honor nacional contra un extranjero que invadía la patria. ¿Sería esto pura poesía? Es la poesía del honor, el cual no tiene más que un eco para la conciencia individual. Las gentes de las campañas no veían más que el hecho inaudito de la invasión del imperio del brasil y rodeaban a Rozas en quien personificaban la salvación de la patria.”(Adolfo Saldías, Historia de la Confederación Argentina.t.III.p.345.Eudeba.Bs.As.1978) El jefe de la división oriental del ejército aliado general Cesar Díaz: “Los habitantes de Luján manifestaban hacia nosotros la misma estudiada indiferencia que los del Pergamino; y a los signos exteriores que con estos habían hecho conocer su parcialidad por Rozas. Agregaban otras acciones que denotaban con bastante claridad sus sentimientos. Exageraban el número y calidad de las tropas de Rozas, traían a la memoria todas las tempestades políticas que aquel había conjurado, y tenían por cosa averiguada que saldría también victorioso del nuevo peligro que lo amenazaba” (Memorias. Cit. por A. Saldias. Hist. de la Confederación Argentina) Aunque tarde, el mismo Urquiza antes de la batalla se dio cuenta del error que estaba cometiendo. El mismo general Díaz relata las impresiones de Urquiza cuando concurre a su campamento: “Fui a visitar – dice Díaz - al general Urquiza y lo encontré en la tienda del mayor general. Se trató primero de la triste decepción que acabábamos de experimentar respecto del espíritu de que habíamos supuesto animado a Buenos Aires. Hasta entonces no se nos había presentado un pasado.” “Si no hubiera sido, dijo el general, el interés que tengo en promover la organización de la República, yo hubiera debido conservarme aliado a Rozas, porque estoy persuadido que su nombre es muy popular en esta país.” Y el general Díaz agrega: “Si Rozas era públicamente odiado, como se decía, o más bien, si ya no era temido, ¿Cómo es que dejaban escapar tan bella ocasión de satisfacer sus anhelados deseos? ¿Cómo es que se les veía hacer ostentación de un exagerado celo en defensa de su propia esclavitud? En cuanto a mi, tengo una profunda convicción, formada por los hechos que he presenciado, de que el prestigio del poder de Rozas en 1852 era tan grande, o talvez mayor, de lo que había sido diez años antes, y que la sumisión y aún la confianza del pueblo en la superioridad de su genio no le habían jamás abandonado.” (Adolfo Saldías, Historia de la Confederación Argentina. t.III.p.345.Eudeba.Bs.As.1978) El general en jefe del ejército federal, Pacheco, con órdenes y contraórdenes dudosas, permite que el ejército invasor, al mando de Urquiza, avance sin inconvenientes hasta Morón. Retrocede las tropas federales dejando sin apoyo a Hilario Lagos. Cuando Urquiza repasa el arroyo de Márquez casi sin ser molestado, Rosas, irritado ante Reyes dirá “Si no puede ser, si no puede ser que el general Pacheco desobedezca las órdenes del gobernador de la provincia”. Las actitudes contradictorias de Pacheco difícilmente puedan atribuirse a inexperiencia, y se sospecha de traición y entendimiento con Urquiza. Inexplicablemente Rosas conserva en su puesto a Pacheco, hasta que renuncia la tarde anterior a la batalla: “está loco” - dice Rosas - “Pacheco está loco” La noche del 31 de enero de 1852 se reúnen los jefes federales para discutir la situación. Ya que Urquiza declara que él hace la guerra exclusivamente a Rosas, algunos proponen el retiro de Rosas y proponerle a Urquiza que desaloje e los brasileros del territorio nacional y retroceda su ejército, pero la mayoría sostuvo que sería deshonroso para las armas de la paria esto que parecería una capitulación ante los imperiales. Enterado Rosas de lo sucedido la noche del 31 de enero, dijo que no haría cuestión de su persona ni de su cargo si los jefes resolvían en ese sentido, si bien apelaría como simple ciudadano a la opinión de la provincia para desalojar a los imperiales invasores. “En caso contrario su honor y sus deberes de gobernante lo llamaban a dirigir la batalla a que lo obligaba el ejército invasor”. Prevalece esta última resolución. Toma entonces la palabra Chilavert. (Adolfo Saldías reconstruye sus palabras sobre la de informes verbales del coronel Bustos, uno de los jefes presentes). Comenzó diciendo que el bien de la patria podría llevar al hombre mejor intencionado hasta donde el deber inflexible del honor se levantase para condenarlo. Que el deber de defender la patria como el amor a la siempre, siempre bendita madre, no se discutía en su inexorable indivisibilidad; porque de discutirse, los sagrados vínculos del corazón que forman la esencia de la vida y los eternos preceptos de la moral, quedarían a merced de los más protervos para violarlos y para enseñar a violarlos. Que tanto era así que sus nobles compañeros habían vuelto sobre una resolución que creyeron digna, a impulsos del honor patrio. Que pensaba pues que no había discusión sobre si se debía combatir. Que él no sabría donde esconder la espada si había de envainarla sin combatir con el enemigo que estaba enfrente. Que en cuanto a él, acompañaría al gobierno de su patria hasta el último instante; porque así era cien veces gloriosa para él la muerte al pié de sus cañones combatiendo, como cien veces vergonzoso las concesiones de un enemigo que se creía vencedor cuanto por boca de aquellos debía resonar todavía la gran voz de la patria, la voz del honor. “La suerte de las armas – agregó Chilavert – es variable como los vuelos de la felicidad que el viento de un minuto lleva del lado que menos se pensó. Si vencemos, entonces yo me hago el eco de mis compañeros de armas para pedirle al general Rozas que emprenda inmediatamente la organización constitucional. Si somos vencidos, nada pediré al vencedor; que soy suficientemente orgulloso para creer que él pueda darme gloria mayor que la que puedo darme yo mismo, rindiendo mi último aliento bajo la bandera a cuya honra me consagré desde niño.” Las sentidas palabras de Chilavert provocaron el entusiasmo de sus compañeros por la defensa del honor de sus armas. Por su parte Rosas alargándole la mano le dijo: “Coronel Chilavert, es usted un patriota; esta batalla será decisiva para todos. Urquiza, yo o cualquier otro que prevalezca, deberá trabajar inmediatamente la Constitución nacional sobre las bases existentes. Nuestro verdadero enemigo es el Imperio del Brasil, porque es Imperio” Luego Chilavert analiza las posiciones de ambos ejércitos y evalúa las acciones a seguir: “Urquiza, en vez de conservar su comunicación con la costa norte con la escuadra brasilera y, por consiguiente, con las fuerzas brasileras que guarnecen la Colonia, ha cometido el error de internarse por la frontera oeste de Buenos Aires, aislándose completamente de sus recursos y sin asegurar la retirada en caso de un desastre. Probablemente, al proceder de un modo tan contrario a la estrategia, se ha dejado arrastrar demasiado de la seguridad que le daban de que las poblaciones y la opinión se pronunciarían a favor de los aliados a medida que estos avanzasen, dejando a su retaguardia poderosos auxiliares de su cruzada. Pero no sabemos de un solo pronunciamiento a favor de los enemigos: por lo contrario, desde que pasó el Paraná hasta el día de ayer, y por regimientos, por escuadrones y por partidas más o menos numerosas, se han pasado del enemigo a nuestro campo aproximadamente 1.500 hombres. El enemigo está frente a nosotros, es cierto, pero está completamente aislado, en un centro que le es hostil, en una posición peligrosísima para un ejército invasor, y de la cual nos debemos aprovechar. Cuantos más días transcurran tanto más fatales serán para el enemigo cuyas filas se clarearán por la deserción” Agrega Chilavert que “Pienso que no debemos aceptar la batalla de mañana como tendrá que suceder si nos quedamos aquí, que, por el contrario nuestras infanterías y artillerías se retiren rápidamente esta misma noche a cubrir la línea de la ciudad, tomando las posiciones convenientes; que, simultáneamente, nuestras caballerías en numero de 10.000 hombres salgan por la línea del norte hasta la altura de Arrecifes y comiencen a maniobrar a retaguardia del enemigo, corriéndose una buena división hacia el sur para engrosarse con las fuerzas de este departamento, y manteniendo la comunicación con las vías donde pueden llegarnos refuerzos del interior. Es obvio que el enemigo no tomará por asalto la ciudad de Buenos Aires ni cuenta con los recursos necesarios para intentarlo con probabilidades serias, ni los brasileros consentirían en marchar a un sacrificio seguro. Y entonces una de dos: o el enemigo avanza y pone sitio a la ciudad, o retrocede hacia la costa norte a dominar esta línea de sus comunicaciones y en busca de sus reservas estacionadas en la costa oriental. En el primer caso militan con mayor fuerza las causas que deben destruirlo irremisiblemente. En el segundo caso, nosotros quedamos mucho mejor habilitados que ahora para batirlo en marcha y en combinación con nuestras gruesas columnas de caballería a las que podremos colocar ventajosamente. Y en el peor de los casos, no somos nosotros sino el enemigo quien pierde con la operación que propongo, pues para nosotros los días que transcurren nos refuerzan y a él lo debilitan” (Adolfo Saldias. Historia de la Confederación Argentina. t.III.p.348. Eudeba.Bs.As.1978) El plan de Chilavert además protegía a la ciudad de un probable ataque de los 4000 mercenarios alemanes al servicio de brasil, que esperaban su oportunidad en Colonia. Las opiniones de Chilavert eran incluso compartidas por algunos jefes, mientras otros preferían dar la batalla. El propio Rosas lo asemejaba a la situación de 1840 cuando Lavalle tuvo que retrotraer fatalmente desde las puertas de Buenos Aires. No obstante esta opinión, Rosas decide dar la batalla y esa misma noche recorre el campo con los jefes para determinar las posiciones. “El general – dice el mayor Reyes – se mostró muy conforme del modo que se habían expresado los coroneles Díaz y Chilavert, agregando que a pesar de estar muy satisfecho de la exactitud de las observaciones de ambos, era necesario dar la batalla al día siguiente si el enemigo atacaba como lo creía” ¿Fue un error de Rosas, el jugarse al todo o nada en una batalla, en vez de seguir la táctica propuesta por Chilavert? ...nadie puede decirlo. Dispuestos los ejércitos sobre el campo de Caseros, Rosas recorre sus líneas entre aclamaciones y se detiene en el centro, dirigiéndose a Chilavert “Coronel, sea usted el primero que rompa sus fuegos contra los imperiales que tiene a su frente” Es evidente que para Rosas, era la guerra contra el Imperio... Y tenía razón. Se combate encarnizadamente durante el día, con resultados dispares para ambos ejércitos. Finalmente, destruida el ala izquierda del ejecito federal, y dispersa el ala derecha, Rosas comprende su derrota, y acordándose de Chilavert ordena el repliegue del centro del ejército hacia la ciudad. Se da el hecho singular que durante la maniobra, un disperso pasa al galope frente a Rosas, que pide al trompa “Déme la boleadoras”y midiéndolas con los brazos extendidos, las lanza boleándole las patas delanteras del caballo del soldado que huía: “todavía tengo buen pulso”. El ejército invasor intenta envolver el centro en retirada, contra la muralla que representan los coroneles Díaz y Chilavert. Este dispara hasta sus últimas municiones de artillería contra las columnas brasileras, haciendo inclusive juntar los proyectiles del campo. Ya sin municiones, apoyado en uno de los cañones, fuma displicentemente esperando que vinieran a hacerlo prisionero. No se estaba rindiendo. Solamente aceptaba el resultado de la contienda. Se da un hecho singular: al tomar los aliados el hospital, asesinan al médico Claudio Mamerto Cuenca, que no siendo federal, asistía a los heridos. Rosas con una guardia se retira del campo, en dirección a Matanzas. En un momento gira a la izquierda y en un recodo aparece otra fuerza enemiga. Luego de un nutrido tiroteo y rechazados los perseguidores, Rosas ordena a los soldados que se dispersen. Con su asistente llega hasta el estanco de Montero, al sudoeste de puente Alsina, y de ahí hasta el Hueco de los Sauces, hoy plaza 29 de noviembre, donde se apea y redacta su renuncia: “Señores representantes: Es llegado el caso de devolveros la investidura de gobernador de la provincia y la suma del poder con que os dignasteis honrarme, Creo haber llenado mi deber como todos los señores Representantes, nuestros conciudadanos, los verdaderos federales y mis compañeros de armas. Si más no hemos hecho en el sostén sagrado de nuestra independencia, de nuestra integridad y nuestro honor es porque más no hemos podido. Permitidme, H.H.R.R. que al despedirme de vosotros, os reitere el profundo agradecimiento con que os abrazo tiernamente; y ruego a Dios por la gloria de V.H. de todos y cada uno de vosotros. Herido en la mano derecha y en el campo, perdonad que os escriba con lápiz esta nota y de una letra trabajosa. Dios guarde a V.H.” DESPUÉS DE CASEROS Inmediatamente después de caseros comienzan las matanzas. Chilavert sería uno de los inmolados con saña y desvergüenza. Enterado Urquiza de la rendición de Chilavert, ordena que sea conducido a su presencia. Ante su ademán, sus colaboradores se retiran dejándolos a solas. No hay testigos, pero algunos conjeturan lo que ocurrió: el vencedor de Caseros habrá reprochado a Chilavert su deserción del bando antirosista. Chilavert le habrá respondido que allí había un solo traidor: quien se había aliado al extranjero para atacar a su patria. Urquiza habrá considerado que no eran momentos y circunstancias para convencer a ese hombre que lo miraba con desprecio, de que todo recurso era válido para ahorrarle a su patria la continuidad de una sangrienta tiranía. Pero algo más habrá dicho Chilavert. Quizá referido a la fortuna de don Justo, de la que tanto se murmuraba. El Entrerriano abre entonces la puerta con violencia, desencajado, y ordena que lo fusilen de inmediato. En los días siguientes fusiló al batallón de Aquino completo, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo. El representante ingles que visita a Urquiza en Palermo vuelve impresionado del espectáculo de cadáveres colgando varios días de los árboles de Palermo. El general Cesar Díaz, jefe del ala izquierda del ejército de Urquiza, relata en sus memorias: “Un bando del general en jefe había condenado a muerte al regimiento del coronel Aquino, y todos los individuos de este cuerpo que cayeron prisioneros fueron pasado por las armas. Se ejecutaban todos los días de a diez, de a veinte y más hombres juntos. Los cuerpos de la victimas quedaban insepultos, cuando no eran colgados en algunos de los árboles de la alameda que conduce a Palermo. Las gentes del pueblo que venían al cuartel general se veían a cada paso obligadas a cerrar los ojos para evitar la contemplación de los cadáveres desnudos y sangrientos que por todos lados se ofrecían a sus miradas; y la impresión de horror que experimentaban a la vista de tan repugnante espectáculo trocaba en tristes las halagüeñas esperanzas que el triunfo de las armas aliadas hacía nacer. Hablaba una mañana una persona que había venido a la ciudad a visitarme, cuando empezaron a sentirse muchas descargas sucesivas. La persona que me hablaba, sospechando la verdad del caso me preguntó “¿Que fuego es ese?” “Debe ser ejercicio”, respondí yo sencillamente, que tal me había parecido; Pero una persona que sobrevino en ese instante y que oyó mis últimas palabras, “Que ejercicio, ni que broma – dijo – si es que están fusilando gente”(Memorias inéditas del general Cesar Díaz. P.307. cit.por A.Saldias.t.III.p357) Nótese que esta salvajada de Urquiza es relatada por un general de su propio ejercito, lo que libra al testimonio de toda sospecha de falsedad. No solo hubo fusilamientos; también hubo "traslados" de prisioneros": despues de Caseros, Urquiza trasladó a Entre Ríos un contingente de 700 negros libres "para enseñarles lo que era la libertad obtenida el 3 de febrero" ¿No los habrá vendido a Brasil?...como hizo con todo el ejercito de vanguardia antes de Caseros, o con la caballa de su propio ejército entrerriano, antes de la guerra del Paraguay, en número de 30.000 caballos entragos a buen precio (390.000 patacones) (JMR.La guerra del Paraguay.p.240 - A. Zinny. Historia de los gobernadores. t.II.p.195) Poco le duraría a Urquiza la alegría del triunfo traidor. Inmediatamente empezaron las presiones inglesas, las exigencias brasileras y las conspiraciones unitarias. Urquiza había fijado la entrada triunfal para el día 8, después la postergó para el 19 y finalmente lo hizo el 20 de febrero, de poncho y galera con cinta punzó y montado “en un magnifico caballo con recado” (Sarmiento) con la marca de Rosas, y con el peor malhumor. Hasta mintió la hora del desfile (las 13 en vez de las 12) para que no participen las tropas brasileras, que finalmente lo hicieron por las calles de Bs.As. con la bandera verde-amarilla. Se escucharon silbidos a su paso. Urquiza desfiló casi al galope, como para terminar de una vez. En la esquina de corrientes, la madre del coronel Paz, (inmolado en Vences), le grita ¡Asesino!. Según Sarmiento “por gravedad o encogimiento, el general afectaba una tiesura imperturbable sin volver la cabeza a uno u otro lado. Permaneció serio y como y empacado” en la recoba y se negó a ir al estrado de la catedral donde los esperaban las autoridades y diplomáticos. Durante la batalla de Caseros, el ejército de la Confederación concentró su fuego sobre las tropas brasileras (su verdadero enemigo) y aunque la participación de estas no fue decisiva, Caxias remitió el 12 de febrero de 1852 el parte de batalla a su ministro de Guerra, Souza e Mello: “... Cúmpleme comunicar a V. E., para que lo haga llegar a S.M. el emperador, que la citada 1a. División, formando parte del Ejército Aliado que marchó sobre Buenos Aires, hizo prodigios de valor recuperando el honor de las armas brasileñas perdido el 20 de febrero de 1827.”... En una recepción en Palermo, ante las exigencia del representante brasileño Honorio, Urquiza le enrostró en publico “Rosas hubiera terminado con el emperador y hasta con al unidad brasileña si no fuera por mi” a lo que Honorio le replica que “si existen peligros para el gobierno imperial en insurrecciones internas, éstas no hubieran ocurrido habiendo una guerra exterior”. Para que las cosas no pasen a mayores, el brasileño le reconoce “en gran parte las ventajas obtenidas por Brasil en esta guerra son debidas a V.E.”, y Urquiza asegura ser “el mejor aliado y amigo de los brasileños”. Al día siguiente el hijo de Urquiza va a cobrar los 100.000 patacones (1.700.000 pesos) prometidos por brasil (Informe confidencial de Honorio, 4-4-1852, Archivo Itamaraty) y el 1º de marzo, ante las tropas brasileñas que se embarcaban, desenvainando la espada promete “que jamás la desenvainará contra el emperador”, y le mandó de regalo el caballo motado en caseros como “presente íntimo a S.M. que le hace el general que más contribuyó para la victoria” Al fin y al cabo tendría razón el diplomático Paulino cuando el 11 de marzo de 1851 le informaba por nota a Silva Pontes que, caído Rosas, “Garzón y Urquiza no tendrían remedio sino apoyándose en Brasil y siéndoles leales. Las cuestiones internas que para ellos nacerán de estas novedades han de ocuparlos y embarazarlos bastante para que se acuerden de complicarse con nosotros. Será mas fácil entonces, si seguimos una política previsora y rigurosa, dar solución definitiva y ventajosa a nuestras cuestiones para asegurar nuestro futuro” Urquiza, en bando del 21 de febrero de 1852 restablece el uso del cintillo punzó y llama a los unitarios “díscolos que se pusieron en choque con el poder de la opinión pública y sucumbieron sin honor en la demanda. Hoy asoman la cabeza y después de tantos desengaños, de tanta sangre, se empeñan en hacerse acreedores al renombre odioso de salvajes unitarios y, con la inaudita impavidez, reclaman la herencia de una revolución que no les pertenece, de una patria cuyo sosiego perturbaron, cuya independencia comprometieron y cuya libertad sacrificaron con su ambición”. Sarmiento, ni bien leyó el bando, como buen cascarrabias, sacó pasaje y se “tomó el buque” para Río de Janeiro, despidiéndose con su habitual verborragia “desahogo innoble como si en una tertulia de damas se introdujese un borracho profiriendo blasfemias y asquerosidades”. Alsina, ofendido, presentó la renuncia, pero más flexible para adaptarse a las circunstancias, se trasformó en federal y según Julio Victorica “pidió un cintillos punzó y se lo puso allí mismo” Urquiza en muy poco tiempo tendría las exigencias de brasil para que cumpliera los tratados de alianza (entrega de la banda oriental, las misiones orientales, el reconocimiento de la independencia paraguaya y la devolución de los “gastos de guerra”) También tendría encima a los ingleses que exigían la derogación de los tratados de Rosas, y a los unitarios que se sentían dueños de la revolución y empezaron a conspirar inmediatamente. Los ingleses, “siempre presentes”, aunque no participaron directamente, también vendrían a pedir al parte que les correspondía. El almirante Charles Hotham le escribe a Malmesbury (reemplazante de Palmerston) opinando que era el momento para dar por tierra con el tratado Southern y conseguir de los vencedores que “abrieran el sistema Plata-Paraná a la libre navegación de las naciones marítimas” (F.O 59/2, 20 de febrero 1852) En abril Hotham recibe las instrucciones; Inglaterra no tenía “propósitos egoístas exclusivos...solo deseaba obtener ventajas para todas la naciones comerciales que también redundarían en provecho a los argentinos”. También los “bonoleros” quieren aprovechar la volada, y piden a su gobierno que “gestione” el cobro del empréstito Baring, pero reciben por respuesta que “El gobierno de S.M. no considera admisible instruir al capitán Gore que urja los reclamos de los tenedores de bonos hasta que los ministros especiales inglés y francés negocien la apertura de los grandes ríos”(5-4-52) Claro, habría que dejar “el chiquitaje” para más adelante. Ya vendría el turno de los bonoleros. Bien pronto quedaría demostrado (y él mismo lo supo) que don Justo no calzaba las botas de Juan Manuel. Urquiza era un hábil militar y un inescrupuloso comerciante que amasó una fortuna, pero el poncho del Restaurador le quedaría demasiado holgado para su corta talla. Entre Ríos le quedaba chica, pero la Confederación le quedaría grande muy pronto. Sobre todo “el manejo de las relaciones exteriores”. “Hay un solo hombre para gobernar la Nación Argentina, y es Don Juan Manuel de Rosas. Yo estoy preparado para rogarle que vuelva aquí” (Urquiza al representante ingles Gore, al partir para reunirse para el encuentro se San Nicolás. ( Mayo de 1952. ) La otra revancha. Los vencedores de Caseros se tomarían además una posterior revancha, tratando de ocultar hasta la historia de la Confederación: Llaman a Palermo, propiedad de Rosas, “Parque 3 de febrero”. Cambian el nombre de la calle de La Alameda por el de Avenida Sarmiento, donde se erige un monumento al traidor Urquiza. Demuelen la residencia de Rosas e implantan en un su lugar un busto del boletinero del ejército, Sarmiento. Y la calle donde nació Rosas, Santa Lucia, pasó a llamarse “Sarmiento”. Perdimos hasta el honor. Urquiza por su gloria y por unos patacones, entregaba todo: territorio, su espada, el honor y hasta los lienzos. Los porteños no se quedarían atrás. En 1851, Urquiza se pasa al enemigo por unos patacones, y a cambio entrega al imperio banda oriental, las misiones, la independencia paraguaya, la libre navegación de los ríos, y hasta el alma. Ya no podría zafar de la dominación brasilera. Los dejaría festejar la “revancha de Ituzaingo” desfilando por las calles Bs.As y hasta que retiren los trofeos de aquella batalla (que no se llevó a cabo por sugerencia del emperador, porque le pareció “demasiado”); le exigirían que presione a los orientales que entreguen parte de su territorio; lo envolverían en una alianza y presiones contra Solano López, de Paraguay, único país todavía “independiente” y que el imperio codiciaba. Por otro lado Urquiza buscaba la amistad de López, pero no podía demostrarlo porque necesitaba los patacones y la flota brasilera. (los soldados los pondría él) para vencer a Bs.As.(Ver La defección de Urquiza ) Por su parte los porteños, separados, buscaban también el apoyo inglés y brasilero para doblegar a las provincias, que se habían unido en Confederación. Mientras tanto disfrutaban de la copiosa renta de la aduana y la “maquinita de imprimir moneda” que les permitía comprar armas, hombres y hasta la propia armada enemiga (la de la Confederación), “coimeándose” al jefe de la flota, que la entregaría completa, con todo su armamento. Los brasileros aprovechaban la situación. Ocuparon militarmente la banda oriental, y fomentaban la división de partidos y las conspiraciones apoyando a unos y otros alternativamente, para que se desangrasen hasta quedar extenuados y “comérselos” mas fácil. No se quedaron con la isla Martín García porque a los diplomáticos de Itamaraty los pereció demasiado, (y que Inglaterra y Francia no se lo permitirían).Habían obtenido la libre navegación de los ríos y remontaban tranquilamente el Paraná sin que nadie les dijera nada, para irse hasta Paraguay a “apretarlo” a López, que por supuesto ni se mosqueó, y los paró en seco. Los brasileros, que no podrían poner de rodillas a López si no contaban con el territorio y la ayuda de Urquiza, negociaban con este “alianzas” en “reuniones misteriosas y secretas” en le palacio San José, prometiendo patacones y la flota brasilera para ir contra Bs.As. Urquiza, cansado de esperas y promesas, mandó un emisario a Río de Janeiro (Peña) para que obtenga por fin los patacones y la alianza. El ingenuo e iluso representante de Urquiza, después de dar vueltas varios meses en las redes diplomáticas de Itamaraty, se volvió con las manos vacías, y Urquiza, que tenía que comerse nuevamente el sapo, se iría de boca: “el general Urquiza usó palabras muy groseras y duras respecto a Brasil, que esos macacos son todos cobardes y traidores” (informa Yancey a Cass. 17-3-1859 / JMR t VI p.248) Mientras tanto los ingleses, permanentemente bien informados como siempre por diplomáticos, espías, comerciantes, viajeros y mercachifles que estaban en todos los rincones, observaban el panorama y venían a cosechar, sin haber sembrado. Toleraban la división entre Bs.As y la Confederación, sin permitir la separación definitiva ya que significaría el debilitamiento de las dos partes que serían presa fácil de Brasil, cosa que los ingleses no querían para que no hubiera una nación que dominara ambas márgenes del Plata. Mientras tanto seguían comerciando y cosechando en ambos bandos, a la espera de alguna “mediación” o circunstancia que les permitiera sacar mejor tajada. Francia y Norteamérica, bailaban al ritmo de la batuta de Londres. La verdad que parecía un verdadero asado. Brasil hacía de parrillero, ponía la leña y vigilaba el fuego. Las provincias ponían la carne y la parrilla. Los porteños compraban el vino y los condimentos. Inglaterra, a modo de “patrón” controlaba de lejos y daba las indicaciones. Los Franceses esperaban a la mesa para ver que les tocaba. El único que no participaba era Solano López, que hacía rancho aparte y comía “solo como loco malo”. (ya le llegaría el turno a él también, y le chumbarían los perros) Así había quedado la Confederación a los pocos años de haberla “liberado de la tiranía”: estaba dividida, había perdido territorio y la soberanía de los ríos. Lo único que le quedaba era el honor de las salvas del 21 cañonazos que Rosas les hizo dar a los ingleses (sin retroceder “un tranco de pollo”, según su propio dicho) desagraviando el pabellón nacional después del levantamiento del bloqueo anglo-francés. (los franceses se darían el gusto de irse sin saludar, porque los salvo “la campana” de Caseros). Pero también llegaría el tiempo de hablar también del asunto de los 21 cañonazos. La Confederación y Bs. As seguían separados, y como borrachos de boliche se miraban con inquina y “con ganas”, pero ninguno se animaba. Bien vendría un bolichero mediador. Y al hablando de mediador,...¿quien daría el presente?...los ingleses. ¿Que más podían sacarle a la Confederación? Los ríos ya eran libremente navegables por buques comerciales y de guerra, la aduana era librecambista, y Alberdi (Abogado representante en Chile de la empresa Wheelwright de Gas y Carbón de capitales ingleses) les ofrecía los monopolios de transporte fluvial y ferroviario. También viaja a Europa en busca de apoyo en contra de Bs.As. El Comittee of Bondholders (los bonoleros los llamaría Rosas) mandan un representante de Baring para presionar el cobro de la deuda. Los ingleses vieron el momento oportuno de darles “el turno a los bonoleros” y cobrarse algunas “deudas”. Los ingleses saben que Urquiza no subsistirá sin la aduana, y Bs.As. no podrá contra la Confederación con el apoyo de Brasil, que a su vez necesita el apoyo de Urquiza para “comerse” Paraguay. (acababan de negociar una alianza; como siempre brasil los buque y patacones, y Urquiza la sangre). Christie, representante ingles, se reúne con Urquiza, (que se le regala) y viaja con la propuesta de Urquiza a Bs.As. Como lo hace en un buque ingles sin pedir permiso, provoca la renuncia de Alsina y lo reemplaza Vélez Sarfield, que al parecer no veía o no le interesaba tanto eso de la soberanía. (Vélez Sarfield era Ministro de haciendo y ex-empleado de la firma de Liverpool, Nicholson, Green y Cia) Los ingleses, ofendidos por la protesta de Alsina, mandan una nota a Londres (a Parish): “El gobierno de S.M. estaría perfectamente justificados procediera de inmediato a tomar medidas de fuerza en apoyo de sus súbditos.” En realidad la nota no se mandó, pero se la mostraron a de la Riestra, Vélez Sarfield y Mitre, como una “apretada”. Antes de presentar ninguna propuesta de mediación, Christie quería arreglar algunos asuntos pendientes, como el pago de la deuda a los bonoleros y la expulsión de Gore en 1853. Los porteños, (como lo había hecho Urquiza recientemente) se bajaron los lienzos y se allanarían a cualquier exigencia del inglés, con tal de tenerlo de su parte. Entonces el inglés hizo saber su exigencia: el mismo desagravio impuesto por Rosas a Southern en 1848, “sin contestación.” Y el gobierno se bajó los lienzos nomás. Se izó la bandera inglesa en el fuerte y se la saludó, “sin contestación” con los 21 cañonazos. Y no solo eso: el gobierno pasó una nota “deplorando francamente” la expulsión de Gore y pidiendo que le devuelvan la nota de expulsión de Gore para que ni siquiera quedara en el archivo. La Confederación Argentina, en mano de estos traidores, entregaba de este modo hasta el honor. ¡Que diferencia con la Confederación de Rosas, fuerte y orgullosa! (habían pasado apenas 5 años). Bibliografía: - Saldías, Adolfo. Historia de la Confederación Argentina. Eudeba. Bs.As. 1978 - Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades - Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades - Castagnino Leonardo. Guerra del Paraguay. La Triple Alianza. - Rosa, José Maria. Historia Argentina. Editorial Oriente. Bs.As. - Rosa, José Maria. Rosas y el Imperialismo - La caída. Offsetgrama. Bs.As. 1974. - Federico de la Barra. La vida de un traidor. Emp. Reimpresora y Adm. de Obras Americanas. Bs.As.1915 - Obras citadas.

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Perón tuvo origen vikingo? Relacion Argentina-Finlandia
Perón tuvo origen vikingo? Relacion Argentina-Finlandia
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/16/2015

Perón tuvo origen vikingo? Relaciones de Argentina con Finlandia durante el primer peronismo Años atrás una noticia llamó la atención y al escepticismo: Apareció "en el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia un documento que intenta probar un supuesto origen finlandés de los ancestros de Perón". Y se le sumó que: "Una fuente de la Embajada finlandesa en Buenos Aires, reconoció que "en Finlandia hace mucho tiempo que se escucha ese rumor". (?) Ante lo temerario de la afirmación vale detenerse en la alegato de la nota de Clarín del 2003: "el 26 de mayo de 1950, el diario de Suecia, el Dagens Nyheter (publicó): "El tío sueco-finlandés de Perón ha muerto". La información era escueta: "El ex funcionario aduanero Johan Robert Söderlund, de Degerby, Aland, ha fallecido a los 68 años de edad. Lo llora su esposa, Elsa Söderlund, tía paterna del presidente de la Argentina, Perón. El padre del Jefe de Estado argentino, Bruno Perón, (?) fue en su tiempo funcionario aduanero en Degerby. En la década de 1880 emigró a los Estados Unidos para finalmente establecerse en la Argentina, donde se casó. Dentro del matrimonio nació el actual presidente argentino". Vamos por partes: Por que si, supuestamente, Perón tuvo origen finlandés le interesó a los suecos? En realidad todo se conjuga con las afinidades existentes en la región escandinava, concepto geográfico, cultural y político de las tierras de los vikingos que engloba a 5 países nórdicos: Islandia, Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Quizás – fin de la ex URSS mediante y en plan de especulación geopolítica - se pueda ampliar con Estonia y Letonia en una confederación báltico-nórdica, pero eso es otro tema... Lo cierto que la relación entre Suecia y Finlandia es casi simbiótica, desde tiempos inmemoriales, donde los primeros cohabitaron (y dominaron) a los segundos, siendo éstos últimos un "colchón" natural contra las avanzadas rusas en la región. Sea la lucha del Reino de Suecia católico contra el Imperio de los Zares ortodoxo, o la Suecia neutral, pero con simpatías al III Reich, en tensión con la Unión Soviética, siempre la tuvieron a Finlandia como partícipe necesario en dichas disputas. Retomando el tema de Suecia y Finlandia en su filiación "peronista", se consideró que: "El archipiélago de las islas Aland, en medio del Mar Báltico, tenía (y tiene) un status de cierta autonomía frente a los dos países costeros: Suecia y Finlandia. Está habitado por finlandeses y suecos, y a juzgar por los nombres de familia, los Perón pertenecían al mundo cultural sueco, si bien los sitios geográficos en los cuales habitaban se encontraban en el área de influencia finlandesa". Parce ser que, tras la noticia del diario sueco, la Embajada de ese país en Buenos Aires solicitó más datos sobre el origen de presidente argentino. La idea de incrementar el comercio bilateral, tal como sucedió con Finlandia, lo tuvo – aparentemente - al diplomático sueco Gunnar Brunnström como máximo impulsor. El citado funcionario habría afirmado: "En los últimos años, los finlandeses han tenido grandes éxitos en sus exportaciones a este país (Argentina). Tanto en el rubro de la celulosa como en el del papel nos están dejando afuera, y mientras aquí aún nadie ha obtenido licencias de exportación, ellos parecen haberlas logrado. Esto se debería a que ellos, en sus charlas privadas con el Presidente, han sabido hacer vibrar las cuerdas sentimentales de su pecho. Si la historia del origen de los Perón es verdad, entonces nosotros también podemos jugar el mismo juego, sobre todo teniendo en cuenta que las islas Aland en realidad son más suecas que finlandesas". Además Brunnström ponderó la estampa del presidente argentino a tono con los descendientes de Erik el Rojo: "No es del todo imposible que Perón sea de origen nórdico. El es grande y grueso, tiene la piel más bien rojiza y es más castaño que morocho; también su carácter tiene rasgos para nada argentinos". Se sumó el profesor sueco Svante Dahlstrom, quien afirmó suelto de cuerpo que: "Existen evidentes rasgos escandinavos en la fisonomía del Presidente argentino". Completó la hipótesis un informe de la Cancillería sueca donde, según "el certificado nº 309, de 1950, firmado por el párroco de la Diócesis de Borga, Carl Oberg, consta que Karl Henrik Bruno Perón nació el 19 de enero de 1864 en Föglö y se mudó a Borga en 1881, de donde emigró a Estados Unidos... A través del Ejército de Salvación (?), la familia Perón se enteró de que Bruno había abandonado Estados Unidos rumbo a la Argentina, donde tenía un pequeño campo". Y encima la involucran a Evita, haciendo constar que: "en París, le había dicho a un periodista nórdico que su esposo tenía origen finlandés". (?) Más allá de reconocerle valor al funcionario sueco en su plan a favor de un mayor flujo comercial entre Argentina con las tierras de ABBA, o que este ponderase, junto al profesor Dahlstrom y, supuestamente, la propia Eva la estirpe ario – germano – nórdica de Perón, lo cierto que la premisa es falsa. Ya conocida en su época por Julio Fernández Baraibar, fue rebatida por el autor citado, junto a los estudio de su árbol genealógico de la familia Perón por los historiadores Fermín Chávez, Enrique Pavón Pereyra, Jorge González Crespo e Ignacio Cloppet. Más descabellado fue otra noticia de la propia Finlandia, donde quisieron involucrar a Perón como "héroe" de la Guerra de Invierno entre su país y la ex URSS. La "información" hizo constar que el teniente coronel Juan Perón en 1939 participó como jefe del regimiento Bolívar de voluntarios argentinos y chilenos apoyando la causa finlandesa contra al ejército rojo. Tras el estallido de la II Guerra Mundial con la invasión, el 9 de septiembre de 1939, del III Reich a Polonia, y la posterior partición con la URSS, Iósif Stalin dispuso – so pretexto de un reclamo territorial – violentar la frontera finlandesa. El 30 de noviembre de ese año se inició la Guerra de Invierno, la que duró hasta el 12 de marzo de 1940, y luego se retomó en la Guerra de Continuación 1941 – 1944, - siendo los finlandeses quienes atacaron a los soviéticos - y la Guerra de Laponia, de 1944 a 1945, pero esta vez entre Finlandia y el III Reich, en su fase final de derrota total. De lleno en la Guerra de Invierno, las tropas finlandesas derrotaron al ejército rojo, comandados por Carl Gustav Mannerheim, héroe nacional, y destacándose la acción de los francotiradores, en especial Simo Häyhä (apodado La muerte blanca), quien en los 115 días de luchas eliminó a más de 500 soldados soviéticos. En esa guerra en un desierto blanco, con renos y esquís, donde tuvo su bautismo de fuego la bomba Molotov – paradójicamente de la mano de los finlandeses contra los rusos – fue donde pretendieron ubicar a Perón en combate. El citado militar argentino, en 1939, arribó de Buenos Aires a Génova a fines de mayo de ese año. Revistió funciones en La Segunda División Alpina Tridentina, en Merano, un 1º de julio. Se reportaba en la embajada argentina en Roma con el agregado militar, a la vez que concurría a la capital italiana cada tanto. El 1º de octubre se integró al Comando de la División de Infantería Pinerolo, en Chietti, y luego de algunos meses, fue trasladado a la Escuela de Alpinismo de Aosta, en abril de 1940. En ninguna parte consta la ida de Perón a Finlandia u otro destino fuera de las tierras de Virgilio, ni orden al respecto ni del ejército fascista ni del argentino. Tras la incorporación de Italia al conflicto internacional, Perón tuvo la orden de retornar a nuestro país, efectivizándolo el 16 de noviembre de ese año. Su periplo deparó Italia, Francia y España, sin recalar ni por orden del Duce ni por los mandos argentinos, en las tierras nórdicas. Que por su afición al alpinismo y la estrategia en la nieve debió prestar mucha atención a este conflicto – en particular durante su primer y breve estadía ibérica durante el franquismo por la implicancia de la lucha anticomunista – es factible. Pero detenerse a pensarlo en combate cuerpo a cuerpo de las frías estepas, Molotov en la cintura y pistola Luger mano - por más que exhale un hálito romántico su lucha contra las hordas bolcheviques -. es un despropósito. Una imagen así me aparenta más a la lucha entre los rebeldes y las fuerzas imperiales en el helado planeta Hoth de Star Wars en El Imperio Contraataca de 1980 que en algo verosímil de considerar. Al tiempo, el futuro presidente argentino fue trasladado a Mendoza y designado en el cuartel del Centro de Instrucción de Montaña, siendo al tiempo su Director Interino. Realizó salidas de instrucción, tradujo manuales de alpinismo italianos y elaboró manuales para el "andinismo" y el manejo de tropas en la zona cordillerana. Con posterioridad fue nombrado en la Inspección de Tropas de Montaña... los tiempos de la formación de la Logia Grupo Obra y Unificación, o Grupo de Oficiales Unidos, el GOU, estaba en ciernes... Volviendo a Finlandia, lo comprobable fue que en dicha guerra hubo voluntarios extranjeros daneses, noruegos, algunos habitantes de la región "rusa" de Ingria, y algo más de 200 no nórdicos, entre los que se destacaron una división inglesa, que no llegó a combatir, encontrándose entre ellos el actor Christopher Lee - insuperable Drácula de las películas de Hammer, y actualmente reconocido en las sagas de El Señor de los Añillos, como Saruman, y (nuevamente) en la nueva saga de la Guerra de las Galaxias, como El Conde Dooku. No hay registros de ningún europeo del Mediterráneo, o latinoamericano, y menos argentino en esos combates! Yendo a datos más fidedignos la Argentina, ante el citado conflicto, apoyó la posición de Finlandia, sea durante la Guerra de Invierno, como posteriormente. Afirmó en la Sociedad de Naciones la expulsión de la URSS y tomó la decisión de abrir su misión en Helsinki. Pero la II Guerra Mundial demoró esta iniciativa hasta 1949. A inicios de 1946 fue El Ecuador el primer barco finlandés que llegó a Buenos Aires después de la guerra, reestableciéndose las relaciones comerciales durante el primer peronismo. Al tiempo llegó el nuevo Embajador de Finlandia, Ernst Ossian Soravuo, en enero de 1947. Le sucedieron los embajadores Leo Tuominen, de 1952 a 1955 y Heikki Leppo, de inicios de 1955 hasta 1957. Perón, al tiempo, otorgó un préstamo a Finlandia para comprar productos argentinos. En la misma ocasión, negociaron la exportación de centeno a Finlandia y de papel de periódico a Argentina. Aunque las relaciones de Finlandia con Argentina continuaron en buenos términos durante el primer peronismo, donde el intercambio oficial se concentraba en asuntos comerciales, recién en 1957 las misiones en Helsinki y Buenos Aires recibieron la categoría oficial de Embajadas. Quizás el hecho más destacado de la época, relacionando con Finlandia, excede el marco comercial para adentrarse en lo deportivo: en 1952 se desarrollaron en Helsinki los XV Juegos Olímpicos. Del 19 de julio al 3 de agosto de ese año participaron 4.955 atletas (4.436 hombres y 519 mujeres) de 69 países, que rivalizaron en 149 competiciones de 17 deportes. Allí la Argentina tuvo un destacado papel, la delegación presentó 123 deportistas, de los cuales sólo 8 fueron mujeres. El abanderado fue Delfor Cabrera, ganador de la maratón en los Juegos de Londres. El equipo olímpico obtuvo 5 medallas (1 de oro, 2 de plata y 2 de bronce) y quince diplomas olímpicos, la mayor cantidad de la historia olímpica de nuestro país, ocupando en el medallero general el lugar nº 19. La única medalla de oro fue ganada por el remo de la mano de Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero. En boxeo se obtuvieron 1 de plata y 1 de bronce, más 1 diploma. La otra medalla de plata, más dos diplomas, fue por el maratón, y la restante medalla de bronce fue por levantamiento de pesas. En cuanto a la performance de los equipos argentinos se obtuvo un diploma en desafío a vela, lucha grecoromana y básquet, donde salieron en 4ª puesto. En dicha oportunidad contaron con el fundamental apoyo de Perón y la propia Fundación Eva Perón sostuvo logística y económicamente la participación del equipo argentino. Paradójicamente el triunfo en remo fue un 23 de julio, 3 días antes del fallecimiento de Evita... Tanto el origen de Perón con antepasados finlandeses como su participación en la Guerra de Invierno son otro capítulo más en otorgar visos de leyenda a una trayectoria de vida que sigue despertando interés en investigadores y público en general. En cuanto al estudio de las relaciones diplomáticas y comerciales durante 1946 a 1955 con Finlandia y los países nórdicos queda aún tela para cortar, y ni que decir de la impronta del deporte en esos años como política de Estado. Perón de vikingo nada, salvo su fortaleza y energía... y que de seguro le gustaba el arenque ahumado! * Politólogo; Docente de la UCES; Miembro de los Institutos Nacionales Eva Perón, Juan Manuel de Rosas y Manuel Dorrego Fuente: http://mesiasdigital.blogspot.com.ar/2015/08/peron-tuvo-origen-vikingo-relaciones-de.html

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Los billetes de Menem "Menem trucho" ¿Quien los i
Los billetes de Menem "Menem trucho" ¿Quien los i
InfoporAnónimo6/11/2012

Menem trucho es el nombre popular que recibió una serie de billetes de valor nulo con el rostro de Carlos Saúl Menem y frases proselitistas que se distribuyeron por medio de promotoras callejeras y unidades básicas a principios de la década del 90 en la Argentina. Con el simbólico nombre de Un Valor que estabilizó el país y Diez años de estabilidad, fueron creados como propaganda política del entonces Presidente de la Nación Carlos Menem y fueron impresos por Ciccone Calcográfica. Formó parte del llamado cotillón menemista junto con una moneda conmemorativa por el cumpleaños número 66 del susodicho. A pesar de la notoria falsedad del billete hubo quienes lo utilizaron para pagar sus compras en países limítrofes como Bolivia y Paraguay. Origen del nombre La palabra trucho es un argentinismo que significa falso. Dado que los billetes no eran de curso legal y carecían de valor monetario, fueron bautizados menem-truchos. El billete, de un valor (circa 1990), fue impreso en verdadero papel moneda e incluye una marca de agua con el Escudo de Argentina, festejando el cumpleaños 60 del Presidente. Esta emisión, realizada por la Casa de Moneda de la República Argentina, sociedad del estado de la cual Armando Gostanián era la máxima autoridad, le valió a éste una investigación por malversación de fondos públicos, aunque finalmente fue sobreseído.3 Contiene en su cara anversa el rostro del Dr. Menem, un número de serie que corresponde con su documento, el escudo del Partido Justicialista y el texto Un Valor que estabilizó el país. En el reverso, hay una imagen de la Casa Rosada y se leen los textos En unión y libertad, Partido Justicialista Nacional y nuevamente Un Valor que estabilizó el país. El billete, de un valor (circa 1990), fue impreso en verdadero papel moneda e incluye una marca de agua con el Escudo de Argentina, festejando el cumpleaños 60 del Presidente. Esta emisión, realizada por la Casa de Moneda de la República Argentina, sociedad del estado de la cual Armando Gostanián era la máxima autoridad, le valió a éste una investigación por malversación de fondos públicos, aunque finalmente fue sobreseído. Contiene en su cara anversa el rostro del Dr. Menem, un número de serie que corresponde con su documento, el escudo del Partido Justicialista y el texto Un Valor que estabilizó el país. En el reverso, hay una imagen de la Casa Rosada y se leen los textos En unión y libertad, Partido Justicialista Nacional y nuevamente Un Valor que estabilizó el país.

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Descubren el gen que causa la picazon en los testiculos
HumorporAnónimo10/3/2012

DESCUBREN EL GEN QUE CAUSA LA PICAZON EN LOS HUEVOS EXCLUSIVO: SON DOS CIENTIFICOS ARGENTINOS. ASEGURAN HABER AISLADO EL GEN QUE PROVOCA LA PICAZÓN EN LOS TESTICULOS Y LA ZONA PERIANAL, Y AHORA PRETENDEN GENERAR UN EFECTIVO DESODORANTE QUE EVITE LA DURA COMEZÓN QUE, SEGÚN UN ESTUDIO DELA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE, EL 70% DE LOS ACCIDENTES EN AVIONES POR ERRORES DEL PILOTO, ESTOS ESTABAN RASCANDOSE LOS HUEVOS EN VEZ DE MANEJAR. DICEN QUE TAMBIEN LOGRARON HACER UNA ARAÑA QUE TEJE PULLOVERCITOS Y CUCARACHAS QUE SE LOS PONEN. EN EXCLUSIVA COMENTARON: -HASTA EL ADVENIMIENTO DEL DEODORANT EFECTIVO CONTRA EL PRURITO SEXOGENITAL DEL ANO, ACONSEJAMOS DEJARSE LAS UÑAS LARGAS, PARA PODER TRASPASAR EL ESPESOR DE UN JEAN, EN CASO DE QUE METER LA MANO NO SEA POSIBLE-. DESMINTIERON QUE PONERSE UN HORMIGUERO EN LOS HUEVOS, CALME DE ALGÚN MODO LA SITUACIÓN.

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Como instalar Dropbox en Ubuntu 11.04 Natty Narwhal
LinuxporAnónimo6/19/2011

En este tutorial mostraré como instalar y actualizar el cliente de Dropbox en Ubuntu 11.04 Natty Narwhal si aún no lo has hecho. Si no sabes que es Dropbox, es un servicio de almacenamiento en línea que te permite repaldar archivos, carpetas y documentos importantes, de forma automática y segura que puede ser accesado desde cualquier lugar con una conexión a Internet. En caso de que tu computadora falle, puedes restaurar esa información en una computadora diferente fácilmente. Aquí los pasos para instalarlo en Ubuntu. El cliente de Dropbox permite a los usuarios dejar cualquier archivo en una carpeta designada en su computadora. Ese archivo es sincronizado en la nube y en todas las demás computadores del cliente de Dropbox. http://es.wikipedia.org/wiki/Dropbox Instalación Para comenzar, debes registrarte por una cuenta gratis de Dropbox, si aún no lo has hecho. Cuando estés registrado, has haga clic aquí y descarga el paquete de Dropbox correspondiente. Cuando te pregunte, selecciona “Abrir con Centro de Software de Ubuntu (predeterminada)” Cuando el Centro de Software abra presiona “Instalar” e ingresa tu contraseña si te lo pide. Durante la installación, una nueva ventana se abrirá pidiéndote que reinicies Nautilus. cuando lo haga presiona “Restart Nautilus” y luego “Siguiente“. En la siguiente ventana presiona “Start Dropbox“. Se te informa que para usar Dropbox debes descargar el demonio propietario. Comenzará a descargar los paquetes para instalar, y cuando finalice, selecciona una opción para Ingresar o Crear una nueva cuenta, según sea el caso. Escribe tu correo electrónico y contraseña, el nombre con el quieres identificar tu computadora y presiona ‘Siguiente‘. Se te ofrece actualizar tu plan de Dropbox a uno de pago, y luego elegir que tipo de configuración quieres, si el Típico o el Avanzado. Para la configuración Avanzada puedes seleccionar la ubicación de tu carpeta de Dropbox y cuáles carpetas deseas sincronizar en tu computadora. Finalizados estos pasos se muestra una breve explicación del funcionamiento de Dropbox, y es sólo cuestión de dar click en ‘Siguiente’ !Eso es todo! Con la instalación finalizada se muestra una notificación que tu computadora se encuentra enlazada con Dropbox, y el ícono en el Área de Notificación indicando que se está sincronizando tu carpeta de Dropbox. Después de seguir todos estos pasos puedes abrir Dropbox desde el Dash: O desde el Menú->Internet->Dropbox Si no abre desde ahí prueba a ejecutarlo desde una Terminal y ve si aparece algún error. Actualizar Dropbox Para actualizar a la última versión estable de Dropbox en Ubuntu; debes detener, Dropbox eliminar (o renombrar) el directorio .dropbox-dist y luego iniciar Dropbox de nuevo: 1- dropbox stop 2- mv ~/.dropbox-dist ~/.dropbox-dist.OLD 3- dropbox start -i Al hacerlo, la última versión estable de Dropbox será automaticamente descargada e instalada (y tu configuración antigua no será removida) FUENTE

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