ciberkmercenario
Usuario (Argentina)
Es cierto, su vida no era de las peores, aunque tenían que servir a su "amo" varios años (Otros toda su vida) era una posición dentro de todo respetable y si bien seguían siendo vasallos tenían que agradecer que no terminaran trabajando el campo en situaciones lamentables (hablamos de aquellos que no pudieron ser caballeros) Los escuderos medievales: Un escudero es, según el Tesoro de la Lengua, publicado en 1611: "El hidalgo que lleva el escudo al caballero, en tanto que no pelea con él. En la paz, los escuderos sirven a los grandes señores, de acompañar delante de sus personas, asistir en la antecámara y sala; otros están en sus casas, y llevan acostamiento de los señores, acudiendo a sus obligaciones militares o cortesanas a tiempos ciertos; los que tienen alguna pasada (es decir aquellos con mayores fortunas) huelgan más de estar en sus casas que de servir, por lo poco que medran y lo mucho que les ocupan." Los escuderos asistían al caballero en todas sus necesidades. Traían armas y caballos de reemplazo, curaban sus heridas, retiraban a los heridos del campo de batalla y, llegado el caso, se encargaban de que recibiera un entierro digno. En muchas ocasiones, los escuderos iban a la guerra con el caballero y luchaban a su lado. Los guerreros evitaban combatir contra los escuderos del bando enemigo y preferían buscar un caballero de su rango, o superior. Los escuderos, por su parte, deseaban enfrentarse a caballeros para obtener prestigio matando o capturando a un enemigo noble. Además del entrenamiento marcial, los escuderos se fortalecían mediante juegos, aprendían a leer y, generalmente, también a escribir, y estudiaban música, baile y canto. A la edad de 21 años, un escudero podía ser designado caballero. Los candidatos que lo merecían, recibían ese honor de manos de un señor o de otro caballero de alto rango. En un principio, la ceremonia de ordenación era simple; consistía normalmente en ser tocado con una espada en el hombro y después ceñirse el cinto de un espada. (retrato hiper realista hecho por monjes de cuando me ordenaron en Taringa Sin Drogas) Posteriormente la ceremonia se complicó, sumándose al rito la Iglesia. Los candidatos se bañaban, se cortaban el pelo y pasaban la noche en vela, orando. Por la mañana recibían su espada y las espuelas de caballero. Normalmente sólo podían llegar a ser caballeros aquellos que poseían tierras o ingresos suficientes para hacer frente a las responsabilidades de su rango. Sin embargo, los señores y obispos importantes podían mantener un contingente de tropas numeroso, y muchos fueron elegidos por estas circunstancias. Los escuderos que se distinguían en la batalla durante la guerra podían ganarse el reconocimiento de un gran señor y ser ordenados caballero en el mismo campo de batalla. El escuderaje podía ser bien como escudero, paje, entendiéndolo como un joven noble aún no caballero, o un peón de armas (casi siempre de origen inferior), al servicio de un caballero en las campañas de guerra o en el castillo. Esta etapa, además de entrenamiento personal, servía para forjar amistades que le pudieran ser útiles al futuro caballero, así como a reafirmar vínculos entre varias casas. El escudero medieval era el sirviente de un caballero en la Edad Media. El papel de un escudero fue muy importante para la caballería y se inicia a partir de la edad de catorce años de edad. Las funciones que tenía un escudero eran aprender de caballería, las normas de la heráldica, la equitación y practicar el uso de las armas y las habilidades necesarias de un caballero. Era también su deber entrar en la vida social del castillo y aprender las justas, la música y el baile El cuidado de los Escuderos se trasladó de las damas Medievales a los Caballeros. Ramón Llull (1235 - 1315) escritor y filósofo medieval describe el papel de los escuderos: "Un hombre noble que ama a la orden de caballería y será un caballero tiene primero un maestro que es un caballero, por lo tanto es indispensable que un escudero deba aprender el orden y la nobleza de ningún hombre que no sea un caballero. Tan alto y honorable es la orden de caballería que un escudero debe sufrir el mismo no sólo para aprender a mantener el caballo y aprender a servir a un caballero, también que vaya con él a los torneos y batallas". Aprendiendo el arte de la guerra: Las lecciones y habilidades que debían aprender los escuderos eran: - El Código de Caballería - El Reglamento de Heráldica - Equitación - El uso de armas - la esgrima y tiro al blanco - Escalar, atletismo y habilidades de natación (importante en situaciones en que se refería a un asedio de castillos). Deben aprender el valor y la capacidad para resistir los extremos de frío y calor, el cansancio y el hambre. Era también su deber de entrar en la vida social del castillo y aprender: - Justar - Música - Bailar Funciones: Las funciones de un escudero solían ser varias entre ellas: - Acompañar a su Caballero al campo de batalla. - Desempeñarse dentro de un castillo o de la corte asistiendo a los nobles. - Atender los caballos de su amo. - Deberes de cocina, mantenimiento de la ropa, llevar recados y mensajes. - Asistir al caballero para que pueda vestir su armadura. Encargarse del mantenimiento de la misma. - Acompañar a su amo a los torneos o al campo de batalla. De escudero a caballero: El escudero desempeñaba sus funciones durante siete años y se convirtía en un caballero a la edad de veintiún años. A veces, un escudero alcanzaba antes el rango de caballero, principalmente por destacarse en el campo de batalla. Escudero de por vida: Los escuderos que eran demasiados viejos para tener derecho a ser caballero ,o que no podían afrontar los gastos de ser caballeros eran llamados "Arma Patrina". Estos hombres se les permitía llevar una lanza y escudo, aunque no se habían sometido a la ceremonia de la caballería. Escuderos en la historia: En la batalla de Agincourt, los caballeros más importantes del ejército francés obligaron a nobles menores, así como a escuderos a ubicarse en lugares de honor en la primera batalla. De acuerdo a "Los Caballeros de Cristo", por Terence Wise, escuderos de la Orden de San Juan de Jerusalén sirvieron bajo un oficial llamado "escudero militar" que podría haber sido el comandante táctico de los escuderos del ejército. "Los ejércitos de la Europa feudal", por Ian Heath, nos dice que los escuderos lucharon y murieron como combatientes en las batallas de Evesham (1265) y Puente de Stirling (1297).

Gente les paso un video tutorial para que puedan resucitar sus PSP 2 y jugar cualquier juego . Imaginandome claro que compraron la version original y se les rayo y bueno ahora quieren un backup.

Plan de operaciones Que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia 1. Señores de la Excelentísima Junta Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata: Volar a la esfera de la alta y digna protección de V. E. los pensamientos de este Plan, en cumplimiento de la honorable comisión con que me ha honrado, si no es ambición del deseo, es a lo menos un reconocimiento de gratitud a la Patria; ella solamente es el objeto que debe ocupar las ideas de todo buen ciudadano, cuya sagrada causa es la que me ha estimulado a sacrificar mis conocimientos en obsequio de su libertad, y desempeño de mi encargo. Tales son los justos motivos que al prestar el más solemne juramento ante ese Superior Gobierno hice presente a V. E., cuando, en atención a las objeciones que expuse, convencido de las honras, protestó V. E. que nunca podrían desconceptuarse mis conocimientos, si ellos no llegaban a llenar el hueco de la grande obra. En esta atención y cumplimiento de mi deber, sería un reo de lesa patria, digno de la mayor execración de mis conciudadanos, indigno de la protección y gracias que ella dispensa a sus defensores, si habiéndose hecho por sus representantes en mi persona, la confianza de un asunto en que sus ideas han de servir para regir en parte móvil de las operaciones que han de poner a cubierto el sistema continental de nuestra gloriosa insurrección, no me desprendiese de toda consideración aun para con la Patria misma, por lisonjear sus esperanzas con la vil hipocresía y servil adulación de unos pensamientos contrarios, que en lugar de conducirla a los grandes fines de la obra comenzada, sólo fuesen causa de desmoronar los débiles cimientos de ella; y en esta virtud, el carácter de la comisión y el mío, combinando un torrente de razones, las más sólidas y poderosas, uniformando sus ideas, me estrechan indispensablemente a manifestarme con toda la integridad propia de un verdadero patriota. La verdad es el signo más característico del hombre de bien; la resignación, el honor y la grandeza de ánimo en las arduas empresas, son las señales más evidentes de un corazón virtuoso, verdadero amante de la libertad de su patria; tales son los principios que me he propuesto seguir para desenvolver el cúmulo de reflexiones que me han parecido más conducentes para la salvación de la Patria, en el presente plan, sin que preocupación alguna política sea capaz de trastornar ni torcer la rectitud de mi carácter y responsabilidad. El emprendimiento de la obra de nuestra libertad, a la verdad, es tan grande, que por su aspecto tiene una similitud con los palacios de Siam, que con tan magníficas entradas, no presentan en su interior sino edificios bajos y débiles; pero la Providencia que desde lo alto examina la justicia de nuestra causa, la protegerá, sin duda, permitiendo que de los desastres saquemos lecciones las más importantes. Porque aunque algunos años antes de la instalación del nuevo gobierno se pensó, se habló, y se hicieron algunas combinaciones para realizar la obra de nuestra independencia; ¿diremos que fueron medios capaces y suficientes para realizar la obra de la independencia del Sud, pensarlo, hablarlo y prevenirlo? ¿Qué sacrificios hemos hecho, en qué emprendimientos, que sean suficientes para que podamos tributarnos loores perpetuos por la preferencia de la primacía? ¿Qué planos y combinaciones han formado más laboriosas áreas, para evitar que se desplome un edificio que sin pensar en la solidez que debe estribar sus cimientos, queremos levantar con tanta precipitación? Permítaseme decir aquí, que a veces la casualidad es la madre de los acontecimientos, pues si no se dirige bien una revolución, si el espíritu de intriga y ambición sofoca el espíritu público, entonces vuelve otra vez el estado a caer en la más horrible anarquía. Patria mía, ¡cuántas mutaciones tienes que sufrir! ¿Dónde están, noble y grande Washington, las lecciones de tu política? ¿Dónde las reglas laboriosas de la arquitectura de tu grande obra? Tus principios y tu régimen serían capaces de conducirnos, proporcionándonos tus luces, a conseguir los fines que nos hemos propuesto. En esta verdad las historias antiguas y modernas de las revoluciones nos instruyen muy completamente de sus hechos, y debemos seguirlos para consolidar nuestro sistema, pues yo me pasmo al ver lo que llevamos hecho hasta aquí, pero temo, a la verdad, que si no dirigimos el orden de los sucesos con la energía que es propia (y que tantas veces he hablado de ella) se nos desplome el edificio; pues el hombre en ciertos casos es hijo del rigor, y nada hemos de conseguir con la benevolencia y la moderación; éstas son buenas, pero no para cimentar los principios de nuestra obra; conozco al hombre, le observo sus pasiones, y combinando sus circunstancias, sus talentos, sus principios y su clima, deduzco, por sus antecedentes, que no conviene sino atemorizarle y obscurecerle aquellas luces que en otro tiempo será lícito iluminarle; mi discurso sería muy vasto sobre esta materia, y no creyéndolo aquí necesario, no trato de extenderlo, pero deduciendo la consecuencia tendamos la vista a nuestros tiempos pasados y veremos que tres millones de habitantes que la América del Sud abriga en sus entrañas han sido manejados y subyugados sin más fuerza que la del rigor y capricho de unos pocos hombres; véase pueblo por pueblo de nuestro vasto continente, y se notará que una nueva orden, un mero mandato de los antiguos mandones, ha sido suficiente para manejar miles de hombres, como una máquina que compuesta de inmensas partes, con el toque de un solo resorte tiene a todos en un continuo movimiento, haciendo ejercer a cada una sus funciones para que fue destinada. La moderación fuera de tiempo no es cordura, ni es una verdad; al contrario, es una debilidad cuando se adopta un sistema que sus circunstancias no lo requieren; jamás en ningún tiempo de revolución, se vio adoptada por los gobernantes la moderación ni la tolerancia; el menor pensamiento de un hombre que sea contrario a un nuevo sistema, es un delito por la influencia y por el estrago que puede causar con su ejemplo, y su castigo es irremediable. Los cimientos de una nueva república nunca se han cimentado sino con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre derramada de todos aquellos miembros que pudieran impedir sus progresos; pudiera citar los principios de la política y resultados que consiguieron los principales maestros de las revoluciones, que omito el hacerlo por ser notorias sus historias y por no diferir algunas reflexiones que se me ofrecen "acerca de la justicia de nuestra causa, de la confianza que debemos tener en realizar nuestra obra, de la conducta que nos es más propicia observar, como igualmente de las demás máximas que podrán garantizar nuestros emprendimientos". En esta atención, ya que la América del Sud ha proclamado su independencia, para gozar de una justa y completa libertad, no carezca por más tiempo de las luces que se le han encubierto hasta ahora y que pueden conducirla en su gloriosa insurrección. Si no se dirige bien una revolución, si el espíritu de intriga, ambición y egoísmo sofoca el de la defensa de la patria, en una palabra: si el interés privado se prefiere al bien general, el noble sacudimiento de una nación es la fuente más fecunda de todos los excesos y del trastorno del orden social. Lejos de conseguirse entonces el nuevo establecimiento y la tranquilidad interior del estado, que es en todos tiempos el objeto de los buenos, se cae en la más horrenda anarquía, de que se siguen los asesinatos, las venganzas personales y el predominio de los malvados sobre el virtuoso y pacífico ciudadano. El caso y la fatalidad son las disculpas de la indiscreción y la flaqueza. El hombre animoso hace salir a luz los ocasos para utilizarlos, y sus enemigos son los que se rinden al yugo de la fatalidad. El que tiene gran corazón, espíritu y alma elevada, manda a la fortuna, o más bien la fortuna no es sino la reunión de estas cualidades poderosas, pero como su brillo amedrenta al vulgo y excita la envidia, será feliz quien pueda hermanarlas con la moderación que las hace excusables. No admiremos la Providencia ni desconfiemos de ella, recordando que de las fatalidades más desastradas, saca las grandes e importantísimas lecciones que determinan el destino del mundo. La mano dio luz al sol y a los astros, y hace girar los cielos, humilla a veces los tronos, borra los imperios, así como desde el polvo encumbra a lo sumo de la grandeza a un mortal desconocido, demostrando al Universo que los mortales, los imperios, los tronos, los cielos y los astros, son nada en comparación de su poder. Sentemos ante todo un principio: la filosofía que reina en este siglo demuestra la ridiculez de la grandeza y las contingencias a que está expuesta. La insubsistencia perpetua y continuada de la corona de España, lo está evidenciando; la familia real envilecida, había ya dejado de serlo y perdido sus derechos; el 25 de mayo de 1810, que hará célebre la memoria de los anales de América, nos ha demostrado esto, pues hace veinte años, que los delitos y las tramas de sus inicuos mandones y favoritos le iban ya preparando este vuelco. Por mejor decir, no se la ha destronado ni derribado del solio, sino que se la ha hundido debajo de las plantas; y jamás pudo presentarse a la América del Sud oportunidad más adecuada para establecer una réplica sobre el cimiento de la moderación y la virtud. La familia de los Borbones estaba en el suelo, y ninguno de sus cobardes amigos acudió a tiempo a darle la mano; no era menester más que dejarla dormir y olvidarla. Así, pues, cuando las pasiones del hombre andan sueltas, ¡cuán horrible, pero cuán interesante, es el observarle! Entonces sale a lo claro lo más escondido de su corazón, entonces la vista puede seguir por las vueltas y revueltas de aquel laberinto inescrutable los estragos del odio, los arrebatos de la ambición, el desenfreno de la codicia, los ímpetus de vanagloria y los proyectos de engrandecimiento. Hay hombres de bien (si cabe en los ambiciosos el serlo) que detestan verdaderamente todas las ideas de los gobiernos monárquicos, cuyo carácter se les hace terrible, y que quisieran, sin derramamiento de sangre, sancionar las verdaderas libertades de la patria; no profesan los principios abominables de los turbulentos, pero como tienen talento, algunas virtudes políticas, y buen crédito, son otro tanto más de temer; y a éstos sin agraviarlos (porque algún día serán útiles) debe separárselos; porque, unos por medrar, otros por mantenerse, cuáles por inclinación a las tramas, cuáles por la ambición de los honores, y el menor número por el deseo de la gloria, o para hablar con más propiedad, por la vanidad de la nombradía, no son propios por su carácter para realizar la grande obra de la libertad americana, en los primeros pasos de su infancia. A la verdad, me rebajaría de mi carácter y del concepto que se tiene formado hacia mi persona si negase los obstáculos e inconvenientes que atropellando mis deseos desconsolaban mi ánimo, aunque concebía algunas veces medios para allanarlos. Otros, en mi lugar, lejos de confundirse transformarían, como hace la verdadera destreza, los obstáculos en medios, hollarían los estorbos, y aun los procurarían para complacerse en superarlos; en fin, yo titubeé en medio de las mayores dificultades, temiendo el empezar, y ansiando el acabar, excitado por mi adhesión a la Patria, contenido por los escrúpulos y agitado entre la esperanza del éxito y el temor del malogro. En esta virtud, habiéndome hecho cargo de todo, resolví entregarme a la marea de los acontecimientos, porque las empresas arduas siempre presentan grandes dificultades, y, por consiguiente, grandes remedios; pues huir cuando se va a dar la batalla, no sólo es cobardía sino aun traición; y en este estado me puse en manos de la Providencia, a fin de que dirigiese mis conocimientos acerca de la causa más justa y más santa, pues si se malograse el fruto de mis intentos, la recompensa, creo, quedaría cifrada en la gloria de haberlos emprendido. En cuya atención y consecuencia, la sensibilidad y una extremada energía son los elementos más grandes de la naturaleza y los más propios para realizar una grande obra, porque entonces los ánimos generosos se desenvuelven en medio de las más horrorosas tempestades, aumentando sus fuerzas a proporción de los peligros que los amenazan, y consiguientemente unos hombres de este corazón son capaces de las acciones más heroicas, y aun de conducir con su política las tramas más largas y formales, donde se cifre la vida de un hombre y el destino de un estado. No se me podrá negar que en la tormenta se maniobra fuera de regla, y que el piloto que salva el bajel, sea como fuere, es acreedor a las alabanzas y a los premios; este principio es indudable, máxime cuando se ciñe a la necesidad absoluta como único medio para la consecución de lo que se solicita. Las máximas que realizan este plan y hago presentes son, no digo las únicas practicables, sino las mejores y más admisibles, en cuanto se encaminen al desempeño y gloria de la lid en que estamos tan empeñados. ¿Quién dudará que a las tramas políticas, puestas en ejecución por los grandes talentos, han debido muchas naciones la obtención de su poder y de su libertad? Muy poco instruido estaría en los principios de la política, las reglas de la moral, y la teoría de las revoluciones, quien ignorase de sus anales las intrigas que secretamente han tocado los gabinetes en iguales casos: y, ¿diremos por esto que han perdido algo de su dignidad, decoro y opinión pública en lo más principal? Nada de eso: los pueblos nunca saben, ni ven, sino lo que se les enseña y muestra, ni oyen más que lo que se les dice. En el orden moral, hay ciertas verdades matemáticas en que todos convienen, así como todos admiten los hechos incontestables de la física. Pregúntesenos a cada uno qué figura tiene el sol, y responderemos unánimes que redonda; pregúntesenos también sobre los bienes de la esclavitud y males de la libertad, y nos parecerán éstos preferibles a aquéllos, porque siendo poco numerosos unos y otros, queremos naturalmente la mayor suma de bienes, de la cual sólo hay que separar una cantidad pequeña de males. Pero cuando vengamos a los medios de formar la mayor suma de estos bienes, y la segregación más considerable de estos males, entonces falta la unanimidad, el problema divide las opiniones y los debates comienzan. Tal sería el estado en que nos encontraríamos, si no nos uniesen generalmente los intereses de la Patria; ¿y quién de vosotros, señores, sería capaz de poner en cuestión la libertad y felicidad de ella, no teniendo sino unos conocimientos superficiales de las causas secretas de la revolución? ¿ Acaso se necesitó más fortaleza el 25 de mayo de 1810, para derribar los colosos de la tiranía y despotismo; que se necesita para erigir los cimientos de nuestro nuevo edificio? Desembarácese el suelo de los escombros, quiero decir; concluyamos con nuestros enemigos, reformemos los abusos corrompidos y póngase en circulación la sangre del cuerpo social extenuado por los antiguos déspotas, y de este modo se establecerá la santa libertad de la Patria. Y en consecuencia creería no haber cumplido, tanto con la comisión con que se me ha honrado, como con la gratitud que debo a la Patria, si no manifestase mis ideas según y como las siente el corazón más propias, y los conocimientos que me han franqueado veinticinco años de estudio constante sobre el corazón humano, en cuyo, sin que me domine la vanidad, creo tener algún voto en sus funciones intelectuales; y por lo contrario, si moderando mis reflexiones no mostrase los pasos verdaderos de la felicidad, sería un reo digno de la mayor execración; y así no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa, aun cuando tengan semejanza con las costumbres de los antropófagos y caribes. Y si no, ¿por qué nos pintan a la libertad ciega y armada de un puñal? Porque ningún estado envejecido o provincias, pueden regenerarse ni cortar sus corrompidos abusos, sin verter arroyos de sangre. Hablemos con franqueza: hasta ahora sólo hemos conocido la especulativa de las conspiraciones, y como tal cuando tratamos de pasar a la práctica nos amilanamos. Pues no; no son éstas las lecciones que nos han enseñado y dado a conocer los maestros de las grandes revoluciones; fíjese la vista sobre los anales de las historias del Norte, de la Francia, etc., y aun de la misma España, y se observará las tramas y astucias políticas, únicamente dirigidas a conseguir por todo camino aquellos fines a que han aspirado. Se ha repetido muchas veces, que la necesidad es madre de la industria, y que su carácter halagüeño, pintado con los bellos colores de una filosofía sutil, invierte su estudio y destreza por medio de la seducción y la intriga, teniendo a veces su origen más o menos noble, según las circunstancias. Ultimamente, demos un carácter más solemne a nuestro edificio, miremos sólo a la Patria, y cuando la Constitución del Estado afiance a todos el goce legítimo de los derechos de la verdadera libertad, en práctica y quieta posesión, sin consentir abusos, entonces resolvería el Estado Americano el verdadero y grande problema del contrato social; pues establecer leyes cuando han de desmoronarse al menor ímpetu de un blando céfiro, depositándolas dentro de un edificio, cuyos cimientos tan poco sólidos no presentan aún más que vanas y quiméricas esperanzas, exponiendo la libertad de la Patria, la impotencia, que quizá al menor impulso de nuestros enemigos, envolviéndonos en arroyos de sangre, tremolen otra vez sobre nuestras ruinas el estandarte antiguo de la tiranía y despotismo; y por la debilidad de un gobierno se malograría entonces las circunstancias presentes, y más favorables a una atrevida empresa, que se inmortalizaría en los anales de América, y desvanecidas nuestras esperanzas seríamos víctimas del furor y de la rabia. Y en consecuencia de todo lo expuesto, pasando ya a la exposición de los artículos que contiene la comisión de mi cargo, por el orden y según instruye su contenido, dice: Artículo 1°- En cuanto a la conducta gubernativa más conveniente a las opiniones públicas, y conducente a las operaciones de la dignidad de este Gobierno, debe ser las que instruyen las siguientes reflexiones: 1ª Sentado el principio que en toda revolución hay tres clases de individuos: la primera, los adictos al sistema que se defienden; la segunda, los enemigos declarados y conocidos; la tercera, los silenciosos espectadores, que manteniendo una neutralidad, son realmente los verdaderos egoístas; bajo esta suposición, la conducta del Gobierno en todas las relaciones exteriores e interiores, con los puertos extranjeros y sus agentes o enviados públicos y secretos, y de las estratagemas, proposiciones, sacrificios, regalos, intrigas, franquicias y demás medios que sean menester poner en práctica, debe ser silenciosa y reservada, con el público, sin que nuestros enemigos, ni aun la parte sana del pueblo, lleguen a comprender nada de sus enemigos exteriores e interiores podrían rebatirnos las más veces nuestras diligencias; lo segundo, porque además de comprometer a muchos de aquellos instrumentos de quienes fuese preciso valernos ocasionándoles su ruina, también perderíamos la protección de tales resortes para en lo sucesivo, y lo que es más, la opinión pública; y lo tercero, porque mostrando sólo los buenos efectos de los resultados de nuestras especulaciones y tramas, sin que los pueblos penetren los medios ni resortes de que nos hemos valido, atribuyendo éstos sus buenos efectos a nuestras sabias disposiciones, afianzaremos más el concepto público, y su adhesión a la causa, haciendo que tributen cada día mayor respeto y holocausto a sus representantes; y así obviaremos quizá las diferentes mutaciones a que está expuesto el Gobierno. 2ª A todos los verdaderos patriotas, cuya conducta sea satisfactoria, y tengan dado de ella pruebas relevantes, si en algo delinquiesen, que no sea concerniente al sistema, débese siempre tener con éstos una consideración, extremada bondad: en una palabra, en tiempo de revolución, ningún otro debe castigarse, sino el de incidencia y rebelión contra los sagrados derechos de la causa que se establece; y todo lo demás debe disimularse. 3ª En todos los empleos medios, después que se hallen ocupados por éstos, la carrera de sus ascensos debe ser muy lenta, porque conceptuando que el establecimiento radicado de nuestro sistema, es obra de algunos años, todos aspirarían a generales y magistrados; y para obviar esto deben establecerse premios, como escudos, columnas, pirámides, etc., para premiar las acciones de los guerreros, y adormecer con estos engaños a aquellos descontentos que nunca faltan, y exigen por su avaricia más de lo que merecen. ¿ Pues en qué se perjudica a la Patria que un ciudadano lleve el brazo lleno de escudos, ni que su nombre esté escrito en un paraje público, cuando de ello no resulta gravamen al erario? Y así con éstos debe ser la conducta según y como llevo referido. 4ª Con los segundos debe observar el Gobierno una conducta muy distinta, y es la más cruel y sanguinaria; la menor especie debe ser castigada, y aun en los juicios extraordinarios y asuntos particulares debe siempre preferirse el patriota, porque, siendo una verdad el ser amante a su patria, es digno a que se le anteponga, y se forme de él no sólo el mejor concepto, sino que también se le proporcione la mejor comodidad y ventajas: es lo primero; y lo segundo, porque aprisionando más su voluntad, se gana un partidario y orador que forma con su adhesión una parte sólida de su cimiento. 5ª Igualmente con los segundos, a la menor semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con pena capital, principalmente cuando concurran las circunstancias de recaer en sujetos de talento, riqueza, carácter, y de alguna opinión; pero cuando recaiga en quienes no concurran éstas, puede tenerse alguna consideración moderando el castigo; pero nunca haciendo de éstos la más mínima confianza, aun cuando diesen las pruebas más relevantes y aun cuando se desprendiesen de la mitad de sus intereses, hasta tanto no consolidar nuestro sistema sobre bases fijas y estables; que entonces sí, a los que se hubiesen distinguido con servicios particulares se les debe atender, y, formando de ellos el concepto a que son acreedores, participarles el premio. 6ª En los mismos términos, como la conducta de estos segundos y su adhesión contraria a nuestra causa es radicalmente conocida, sin embargo, el Gobierno debe, tanto en la Capital como en todos los pueblos, a proporción de su extensión, conservar unos espías no de los de primer ni segundo orden, en talentos y circunstancias, pero de una adhesión conocida a la causa, a quienes indistintamente se les instruya bajo de secreto, comisionándolos para que introduciéndose con aquellas personas de más sospecha, entablando comunicaciones, y manifestándose siempre de un modo contrario de pensar a la causa que se defiende, traten de descubrir por este medio los pensamientos de nuestros enemigos y cualesquiera tramas que se pudieran intentar; y a éstos débese agraciarlos con un corto sueldo mensual, instruyéndolos como he referido, bajo de ciertas restricciones que se les debe imponer; éstos no han de obtener ningún empleo o cargo alguno, ni aun el de soldado, pues este solo carácter sería suficiente para frustrar los intentos de este fin. 7ª Consiguientemente cuantos caigan en poder de la Patria de estos segundos exteriores e interiores, como gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles, brigadieres, y cualesquiera otros de los sujetos que obtienen los primeros empleos de los pueblos que aún no nos han obedecido, y cualesquiera otra clase de personas de talento, riqueza, opinión y concepto, principalmente las que tienen un conocimiento completo del país, situaciones, caracteres de sus habitantes, noticias exactas de los principios de la revolución y demás circunstancias de esta América, debe decapitárselos lo primero, porque son unos antemurales que rompemos de los principales que se opondrían a nuestro sistema por todas caminos; lo segundo, porque el ejemplo de estos castigos es una valla para nuestra defensa, y además nos atraemos el concepto público; y lo tercero, porque la Patria es digna de que se le sacrifique estas víctimas como triunfo de la mayor consideración e importancia para su libertad, no sólo por lo mucho que pueden influir en alguna parte de los pueblos, sino que dejándolos escapar podría la uniformidad de informes perjudicarnos mucho en las miras de las relaciones que debemos entablar. 8ª Ultimamente la más mera sospecha denunciada por un patriota contra cualquier individuo de los que presentan un carácter enemigo, debe ser oída y aun debe dársele alguna satisfacción, suponiendo que sea totalmente infundada, por sólo un celo patriótico mal entendido, ya desterrándolo por algún tiempo, más o menos lejos del pueblo donde resida, o apropiándole otra pena, según la entidad del caso, por un sinnúmero de razones que omito, pero una de ellas es para que el denunciante no enerve el celo de su comisión, vea que se tiene confianza, y se forma concepto de su persona. 9ª En cuanto a los terceros individuos, también será de la obligación del Gobierno hacer celar su conducta, y los que se conozcan de talento y más circunstancias, llamarlos, ofrecerles, proponerles y franquearles la protección que tenga a bien el Gobierno dispensarles, a proporción de empleos, negocios y demás, sin dejar de atender a la clase de bienes que gozan y la cantidad de sus caudales y trabas que los liguen, sin hacer nunca una manifiesta confianza hasta penetrar sus intenciones y su adhesión, practicándose esto por aquellos medios que son más propios y conducentes. 10ª Asimismo la doctrina del Gobierno debe ser con relación a los papeles públicos muy halagüeña, lisonjera y atractiva, reservando en la parte posible, todos aquellos pasos adversos y desastrados, porque aun cuando alguna parte los sepa y comprenda, a lo menos la mayor no los conozca y los ignore, pintando siempre éstos con aquel colorido y disimulo más aparente; y para coadyuvar a este fin debe disponerse que la semana que haya de darse al público alguna noticia adversa, además de las circunstancias dichas, ordenar que el número de Gacetas que hayan de imprimirse, sea muy escaso, de lo que resulta que siendo su número muy corto, podrán extenderse menos, tanto en lo interior de nuestras provincias, como fuera de ellas, no debiéndose dar cuidado alguno al Gobierno que nuestros enemigos repitan y contradigan en sus periódicos lo contrario, cuando ya tenemos prevenido un juicio con apariencias más favorables; además, cuando también la situación topográfica de nuestro continente nos asegura que la introducción de papeles perjudiciales debe ser muy difícil, en atención a que por todos caminos, con las disposiciones del Gobierno debe privarse su introducción. 11ª Los bandos y mandatos públicos deben ser muy sanguinarios y sus castigos al que infringiere sus deliberaciones muy ejecutivos, cuando sean sobre asuntos en que se comprometan los adelantamientos de la Patria, para ejemplo de los demás. 12ª Luego que algunos pueblos, tanto del Perú, como de la Banda Oriental hayan sucumbido, se deben ocupar aquellos primeros empleos por sujetos que, considerando en ellos alguna reputación y talento, podría servir de mucha extorsión su asistencia en esta Capital; y por lo tanto debe separárselos con esta política, a fin de obviar algunas convulsiones populares y mutaciones de gobierno, a que está expuesta la Patria, por el partido de la ambición. 13ª También deben darse los grandes empleos, como generales, etc., a sujetos en quienes puedan concurrir las mismas circunstancias explicadas ya en la reflexión antecedente. 14ª Asimismo, cuando los sujetos que empleados en los primeros cargos, como gobernadores de los pueblos, jefes de divisiones, o generales, llegasen a obtener una grande opinión y concepto, máxime los que gobiernan fuerzas, debe precisarse con disimulo mandarlos de unos a otros o con cualquier otro pretexto, llamándolos a la Capital, separarlos de sus encargos por algún tiempo, haciendo variar sus comisiones después, a fin de que como son los que manejan las fuerzas, ayudados de la opinión y concepto, no puedan cometer atentados que comprometan la felicidad pública, de lo que causarían disensiones intestinas y guerras civiles; lo mismo debe ejecutarse cuando la opinión y concepto de los primeros empleados en todo ramo claudique en los pareceres públicos, aunque sea sin causa verdadera, dándoles luego el Gobierno una satisfacción secreta de las causas que han dado margen a retirarlos de sus empleos; y, sin perjudicar su mérito, emplearlos en oportunidad con variación de destino. 15ª Siendo los magistrados, justicia, tribunales y demás autoridades, el antemural y sostén de los respetos públicos, donde algunas veces, cuando son ocupados por hombres corrompidos, y llenos de vicios, se acogen los tumultuosos, prevaliéndose de la protección y respecto para alguna trama, o deliberaciones; se debe precaver que dichos tribunales, justicias, magistrados y demás empleos sean ocupados por personas de nuestra entera satisfacción, quienes instruidos de nuestras ideas en la parte que les toque, nos sean adictos para estorbar el apoyo de los ambiciosos y perturbadores del orden público, y además prever cualquiera atentación contra las autoridades del Gobierno, que resulte en perjuicio de la causa, observándose siempre la política que debe guardarse con respecto a la reclamación pública, por opinión y concepto; adoptándose, cuandono haya otro, el medio del mal el menos. 16ª A todos los oficiales y militares (no siendo de aquellos muy conocidos que tengan acreditado ya su patriotismo), no debe despreciárselos y acomodándolos despacharlos fuera de la Capital, a las campañas del Perú, o la Banda Oriental. 17ª En los mismos términos, débese sin recelo dar empleos a todos los extranjeros, según el mérito o talento de cada uno, pues es creíble que éstos si no por patriotismo, a lo menos por el interés que les resulte, serán fidedignos en la confianza que de ellos se haga. 18ª Por consiguiente, el Gobierno debe tratar, y hacer publicar con la mayor brevedad posible, el reglamento de igualdad y libertad entre las distintas castas que tiene el Estado, en aquellos términos que las circunstancias exigen, a fin de, con este paso político, excitar más los ánimos; pues a la verdad siendo por un principio innegable que todos los hombres descendientes de una familia están adornados de unas mismas cualidades, es contra todo principio o derecho de gentes querer hacer una distinción por la variedad de colores, cuando son unos efectos puramente adquiridos por la influencia de los climas; este reglamento y demás medidas son muy del caso en las actualidades presentes. 19ª En la misma forma debe tratarse sobre el reglamento de la prohibición de la introducción de la esclavatura, como asimismo de su libertad, con las circunstancias que tenga a bien establecerla, pero siempre protegiendo a cuantos se acojan a nuestras banderas, declarándolos libres, a los unos, si sus amos fueren del partido contrario, y a los otros, rescatándolos con un tanto mensual de los sueldos que adquieran en la milicia, para de esta forma no descontentar a sus amos, pues es evidente que tocando al hombre en sus intereses claudica no sólo el patriotismo sino la buena fe y demás circunstancias que lo adornan; lo que me franquea decir que si los fondos del erario fueran suficientes para los gastos del Estado, hasta radicar su establecimiento, yo respondería con mi cabeza de la seguridad de nuestra libertad, en la mitad del tiempo que de otra manera necesitaremos. 20ª Ultimamente, el misterio de Fernando es una circunstancia de las más importantes para llevarla siempre por delante, tanto en la boca como en los papeles públicos y decretos, pues es un ayudante a nuestra causa el más soberbio; porque aun cuando nuestras obras y conducta desmientan esta apariencia en muchas provincias, nos es muy del caso para con las extranjeras, así para contenerlas ayudados de muchas relaciones y exposiciones políticas, como igualmente para con la misma España, por algún tiempo, proporcionándonos, con la demora de los auxilios que debe prestar, si resistiese, el que vamos consolidando nuestro sistema, y consiguientemente nos da un margen absoluto para fundar ciertas gestiones y argumentos, así con las cortes extranjeras, como con la España, que podremos hacerles dudar cuál de ambos partidos sea el verdadero realista; estas circunstancias no admiten aquí otra explicación, por ser muy extensa, y fuera del orden a que se propone este plan, cuyas máximas daré por separado en otras instrucciones, luego que concluya la obra que trata de éstas y otras, titulada: Intereses generales de la Patria y del Estado Americano; además, que aun para atraernos las voluntades de los pueblos, tampoco no sería oportuno una declaración contraria y tan fuera de tiempo, hasta que radicalmente no sentemos nuestros principios sobre bases fijas y estables y veamos los sucesos de la España la suerte que corren. Art. 2° - En cuanto al medio más adecuado y propio a la sublevación de la Banda Oriental del Río de la Plata, rendición de la plaza de Montevideo y demás operaciones a este fin, son las siguientes: 1ª En cuanto a los principios de esta empresa, son muy vastos y dilatados, no los principios ni los medios, sino los fines de sus operaciones, porque, a la verdad, es la plaza de Montevideo el único baluarte que considero se opondrá en gran parte a nuestros designios, mediante a que no se logró ya el golpe premeditado, conforme se proyectó el día 12 de agosto del presente año, bajo la dirección del comandante de infantería ligera de aquella plaza, don Prudencio Murgiondo, y máxime cuando no tenemos una marina capaz y superior a la que tiene la plaza de Montevideo, que entonces bloqueándola por mar y estrechándola por tierra con una fuerza suficiente, evidentemente aseguro que no necesitaríamos, en caso semejante, más planes y combinaciones para su rendición; pero, como la suerte no cuadra completa, es preciso no abandonándonos, premeditar los medios más conducentes. 2ª En esta inteligencia, sentado por principio innegable que una grande obra nunca se comenzó por sus extremidades, y que cuanto más sólido es su cimiento, más perfecta es su conclusión: en esta virtud, no es el golpe el que debe dirigirse primero a la plaza de Montevideo, es realmente a los pueblos de su campaña, y en esta suposición, es más fácil disuadir y persuadir a diez que a ciento, y batir a veinte mil individuos detallados que a diez mil en masa; en consecuencia de estas exposiciones, habiéndose comunicado ya a los Comandantes militares y Alcaldes de los pueblos de la Banda Oriental el anuncio de la instalación de la junta Gubernativa, a nombre del señor don Fernando VII, en esta Capital, es preciso que se capte la voluntad de aquéllos y de los eclesiásticos de todos los pueblos, ofreciéndoles la beneficencia, favor y protección, encargándoles comisiones y honrándolos con confianza y aun con algunos meros atractivos de interés, para que, como padres de aquellos pequeños establecimientos, donde se han dado a estimar, hecho obedecer y obtenido opinión, sean los resortes principales e instrumentos de que nos valgamos, para que la instrucción de nuestra doctrina sea proclamada por ellos, tenga la atención y el justo fruto que se solicita. 3ª Además, debe pedirse a los alcaldes, comandantes y curas de los pueblos, unas listas de los sujetos más capaces y de más probidad, talento y respeto, con las demás circunstancias de sus caudales y clases de ellos, que sean capaces de poderlos ocupar en asuntos del servicio, y en la misma forma a éstos se les debe agasajar y atraer, despachándoles títulos de oficiales, y proveyendo en ellos algunos cargos de los que se supriman a aquellos que no sean de la opinión de los pueblos, pidiéndose al mismo tiempo a dichas justicias una relación de todos los europeos, y sus circunstancias, los que obtienen encargos o no, y los que son o dejan de ser del concepto y opinión pública. 4ª Luego, inmediatamente, debe determinarse que los alcaldes, partidarios y demás jueces de la campaña publiquen por bando, con toda forma la más solemne, que se les remitirá de este Gobierno, la disposición de que todos los desertores, de cualquier regimiento, tiempo y cualesquiera circunstancias que hayan precedido al tiempo de su deserción, presentándose dentro de un término fijado, serán indultados y perdonados, abonándoles su tiempo y borrándoles de sus filiaciones toda nota, si quisieren continuar en el servicio; y para el efecto serán despachados a esta Capital, con una papeleta, por el juez del partido donde se hubieren presentado, costeándoles su viaje de los fondos de arbitrios de los mismos pueblos. 5ª En la misma forma, como he referido, debe irse haciendo publicar las demás providencias con alguna lentitud, sin mostrar de golpe el veneno a los pueblos envejecidos en sus costumbres antiguas; y así, luego deben de hacerse fijar edictos en todos los pueblos y su campaña, para que cualquiera delincuente de cualquiera clase y condición que haya sido su delito, y que hubieren causas abiertas en los respectivos tribunales, presentándose y empleándose en servicio del Rey, quedarán exentos de culpa, pena y nota, entregándoseles las mismas causas para que no quede indicio alguno, bajo el concepto de que a cada uno se le empleará conforme a sus talentos y circunstancias; y en este caso, se previene a los alcaldes y demás jueces remitan una información del concepto que entre la gente vaga y ociosa tiene cada individuo de éstos, igualmente de su valor, influencia que tienen, talento y conocimientos campestres, para distinguirlos en los puestos de oficiales y otros cargos; que a éstos y otros muchos de quienes es preciso valernos, luego que el Estado se consolide se apartan como miembros corrompidos que han merecido la aceptación por la necesidad. 6ª Al mismo tiempo de darse estos pases, deben mandarse algunos agentes a cada pueblo, de conocimiento y con las instrucciones necesarias que sean del caso, sin que propaguen de golpe las especies de su misión, mandándolos recomendados a las casas más principales, y de los jueces, tanto para observar la conducta de éstos, como para sembrar la benevolencia y buenas disposiciones del nuevo gobierno, lo justo de él, su actividad en los negocios, los fines santos de conservar a nuestro Soberano el preciso destino de la América del Sud, la felicidad que nos promete, la igualdad y demás beneficios de un gobierno sabio y benéfico; pero al mismo tiempo pintándoles la lucha de nuestra España, el gran poder de Napoleón, las pocas disposiciones y recursos y la ninguna esperanza que le quedan a la infeliz España, de cuyos resultados será indispensable su total exterminio; y que los debates de algunos pueblos de lo interior con la Capital, son sólo procedidos de la avaricia y ambición al mando, queriendo negarle un derecho tan antiguo y de preferencia; suponiendo al mismo tiempo que se dirigían las miras de aquellos antiguos gobernantes hacia la entrega a Napoleón, y esto siempre con Fernando en la boca, que igualmente el haber quitado algunos jefes y castigándolos, es porque habiéndoseles encontrado contestaciones con la Francia, trataban de intrigar y adherir hacia las miras inicuas de Napoleón: y que relativo a estas consecuencias, se había descubierto que las tropas que se habían desarmado en el año de 809, fue ya con designio de apocar las fuerzas y extenuar el Estado, con relación a las miras de entrega, cuyas tropas trataba el nuevo gobierno de volver a armar bajo de mejor pie y disciplina; éstas y otras disposiciones políticas daré por separado en la obra anunciada, pues éste sólo es un bosquejo de lo que debe observarse, y a estos agentes debe señalárseles un sueldo competente para la subsistencia, con la esperanza de atender sus servicios oportunamente. 7ª Puesta la campaña en este estado, y surtiendo el efecto que se promete por el régimen de estas operaciones, llenándola de papeles públicos, seductivos y lisonjeros, que deben remitirse todas las semanas, y captados los ánimos de sus habitantes, sería muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier interés y promesas, así por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campaña, como por sus talentos, opinión, concepto y respeto, como son los del capitán de dragones don José Rondeau y los del capitán de blandengues don José Artigas; quienes, puesta la campaña en este tono, y concediéndoseles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, harán en poco tiempo progresos tan rápidos, que antes de seis meses podría tratarse de formalizar el sitio de la plaza, pues al presente, para emprender estas ideas, no deben hacerse con una fuerza armada, por lo que puede argüir la maldad de algunos genios, cuando esta empresa no ofrece ningún riesgo y nos consta muy bien que las fuerzas de Montevideo no pasan de ochocientos hombres, y que todavía allí no se han tomado providencias para armar a sus habitantes, y que su gobernador es tan inepto, que ni aun es para gobernarse a sí mismo, y que dicha guarnición no es ni suficiente para guardar la plaza de los atentados que nuestro partido pudiera emprender, por los recelos que deben causarle nuestras observaciones. 8ª Además, teniendo, como he dicho, espías en los pueblos, comunicando éstos todas las noticias particulares y verdaderas que ocurran de cualquiera clase que sean, debe también tener el Gobierno en esta Capital seis u ocho sujetos que se empleen en escribir cartas anónimas, ya fingiendo o suplantando nombres y firmas supuestas, tanto para la plaza de Montevideo, como para la campaña, en que su contenido, v. gr., sea el siguiente: Debe suponerse, en su sentido, que se ha recibido cartas de alguien, a quien se contesta; en ellas se ha de expresar el acuse de recibo de aquellas noticias que se han tenido verdaderas, por los agentes, para dar un color sublime a la apariencia, suponiendo igualmente diversidad de impostura, ya de que queda orientado, de que le comunicará todas las operaciones públicas y secretas, o ya de que conoce su patriotismo acerca de la causa de la Patria, de cuyo queda satisfecha el Gobierno, o ya de ofertas que se suponga haya hecho, y otras cartas sean mandadas por diferentes conductos, cuando se proporcione, con encargo reservado de manifestarlas y hacerlas interceptar por los gobernadores, satélites y demás justicias de Montevideo, ya porque por el tribunal de vigilancia o por el gobierno, han de ser abiertas, las cuales con apariencias de unas demostraciones tan convincentes, por muchas razones que expongan aquellos sujetos a quienes se dirigen dichas cartas, y aunque juren no conocer semejantes firmas, y protesten que son imposturas, últimamente, por muchos alegatos que expongan, nunca podrá dejar el gobierno de parar su atención, y mirarlos como sospechosos, cuando aparezcan a la vista comprobados unos datos tan positivos con cosas verídicas, como, v. gr., el acuse de noticias y disposiciones que el gobierno y las justicias han tomado de antemano, real y verdaderamente, siendo conforme lo pintan las cartas; de aquí resulta además que por mucho que se le oculte al pueblo, no puede dejar éste de trascender algo, y por cuya combinación indisponemos de esta forma los ánimos del populacho con los de aquellos sujetos de más carácter y caudales, a quienes se haya enviado algunas de aquellas cartas, que podrían servir y ayudarles en su empresa y con sus talentos o bienes, los que viéndose vilipendiados y calumniados, no harán una mitad de lo que podrían hacer en favor de aquélla, y, tal vez, algunos, enconados sus espíritus, abandonando o trayéndose consigo la parte de sus bienes que puedan salvar, en las ocasiones que haya proporción, tomen el partido de salirse afuera de la plaza, y venirse a nuestros territorios; de lo que resulta infinidad de adelantamientos con esta propagación de imposturas, y que cuantos más hombres de caudales y adictos tengamos, más recursos se nos presentan, y a nuestros enemigos muchos menos. Para estos ardides nos franquea un margen absoluto la diversidad de opiniones y divisiones en que están las familias, pues unas son de un bando, otras de otro; y, por lo tanto, se deben escribir las cartas de padres a hijos, de tíos a sobrinos, de mujeres a maridos, etc., y además por este orden, con cuya idea no puede dudarse, logremos dividir los ánimos e indisponerlos de tal manera que quizá causemos disensiones y convulsiones populares, de que podemos sacar mucho fruto, sembrando entre ellos mismos la semilla de la discordia y desconfianza. 9ª Las cosas, en el estado que la antecedente reflexión menciona, presentan ya ocasiones que no deben desperdiciarse, mandando inmediatamente a los pueblos del Uruguay y demás principales de la campaña, una fuerza de quinientos a seiscientos hombres con oficiales, sargentos, cabos y demás, para que sirviendo de apoyo se vayan organizando en los mismos pueblos algunos escuadrones de caballería y cuerpos de infantería, teniéndose presente el haberse atraído ya a nuestro partido honrándolos con los primeros cargos, a un Barde, negro, a un Baltasar Bargas, o a los hermanos y primos de Artigas, a un Benavídez, a un Vázquez, de San José, y a un Baltasar Ojeda, etc., sujetos que, por lo conocido de sus vicios, son capaces para todo, que es lo que conviene en las circunstancias, por los talentos y opiniones populares que han adquirido por sus hechos temerarios: y después de éstos aquellos de quienes se tenga informe por los jueces, y lo que éstos mismos propongan, para que yéndose formando algunos cuerpos de tropas e instruyéndose en el arte militar, mandándoles de aquí todo lo que fuera menester, se alisten y comiencen a hacer algunas correrías, y a hacerse obedecer a la fuerza, y no a las consideraciones. 10ª Ya alarmados los pueblos y unidas las fuerzas en masa, mandando de aquí los jefes y una mitad de oficiales, a lo menos, de los más instruidos, que se hallan agregados en los tercios de esta Capital, uniformándolos y pagándoles sus sueldos corrientes, se podrá comenzar a invadir y adelantar terreno hacia la plaza de Montevideo, para ir alarmando, y protegiendo el sistema de aquellos pueblos inmediatos que están bajo la garantía de aquélla, proveyéndoles al mismo tiempo de trenes, tiendas de campaña y demás necesario. 11ª Ya en este caso, ningunos podrán ser más útiles para los adelantamientos de esta empresa, que don José Rondeau, por sus conocimientos militares adquiridos en Europa, como por las demás circunstancias expresadas, y éste para general en jefe de toda la infantería; y para la caballería, don José Artigas, por las mismas circunstancias que obtiene con relación a la campaña; y verificándose estas ideas, luego inmediatamente debe de mandarse de esta Capital el número de tres a cuatro mil hombres de tropa arreglada, con la correspondiente plana mayor de oficiales para el ejército, de conocimientos, talentos y adhesión a la Patria, con el plan de combinaciones y operaciones militares que deben observar, con las amplias facultades de obrar en todo lo demás según les pareciere más adecuado a sus conocimientos y circunstancias. Nota. -Queda de mi cargo presentar un plan de las instrucciones militares que deben regir las operaciones de la campaña que se haga para la rendición de Montevideo, con todas las circunstancias más posibles para asegurar toda su campaña a nuestro favor en poco tiempo. 12ª Los hacendados que por seguir el partido contrario abandonasen sus casas, criados y haciendas, se les llamará por edictos públicos, y si a los terceros no compareciesen, se considerarán sus haciendas, ganados, caballadas y demás que sean de su pertenencia, como bienes legítimos de la patria y servirán para la manutención del ejército en la dicha campaña. 13ª Además, con las proclamas seductivas, halagüeñas y lisonjeras con las frases de Libertad, Igualdad y Felicidad, se les estimulará a que concurran los vecinos de la Banda Oriental con aquellos auxilios de carros, carretas, caballadas, boyadas y otros que sean menester para el tránsito y conducción de las divisiones del ejército en sus marchas, entusiasmándolos con papeles y certificados de buenos servidores, que se les dará por los jefes de destacamentos y demás oficiales a quienes auxiliasen, a nombre del Gobierno Superior, mandándose de aquí en medios pliegos de papel, documentos impresos, dejándose los correspondientes blancos para llenarlos con las correspondientes circunstancias que sean del caso, y si se denegasen a prestar aquellos auxilios correspondientes, se les hará comprender que se les tendrá por malos servidores y sospechosos a la causa que se defiende. 14ª Luego, en el acto de rendirse la plaza de Montevideo, todo buque grande y pequeño, y cualquier flotante de cualquier clase y condición que sea, no siendo inglés, portugués, americano, o de otra cualquier nación de las amigas o neutrales, o de individuos que tengan dadas pruebas de adhesión a la causa, por hechos u otras circunstancias, aun cuando existan dentro de la plaza de Montevideo, todos los demás serán confiscados a beneficio del Estado, comprendiéndose asimismo todo buque español que se halle en la bahía de dicho puerto, con sus cargamentos y resultados, aun cuando sean sus dueños individuos que justifiquen no haber intervenido en favor ni en contra, mediante a que son los principales enemigos contra quienes hacemos la guerra, en defensa de nuestra libertad. l5ª Todas las fincas, bienes raíces y demás de cualquiera clase, de los que han seguido la causa contraria, serán secuestrados a favor del erario público; igualmente los bienes de los españoles en quienes concurran las circunstancias expresadas en la reflexión antecedente. 16ª Igualmente deben ser secuestrados todos los bienes de todos los individuos de cualquiera clase y condición que sean, que se hayan hallado dentro de la plaza de Montevideo, al tiempo de su asalto o evacuación, exceptuando los de aquellos que dejo explicados ya en la reflexión número 14; y en la misma forma será exceptuada la parte de bienes que toque a los hijos o herederos forzosos de los individuos que se hayan encontrado dentro de la plaza y que les quepa la fuerza de la ley, si aquéllos han seguido nuestra causa, en servicio o no, habiéndose hallado fuera de la plaza, dándoles y poniéndolos en posesión de la parte que les toque, se confiscará la parte paterna o materna, y si madre o padre se hubiesen hallado también fuera de la plaza, sólo se confiscará la parte que pertenezca a aquella persona que teniendo derecho forzoso, se hubiese hallado dentro de la plaza, y consiguientemente se deja entender que no podrán ser decomisados ningunos bienes que estando dentro de la plaza pertenezcan a alguien que no exista en ella, y los que hubiesen sido vendidos o embargados por el gobierno de Montevideo, será nula y de ningún valor su venta, y serán devueltos a sus legítimos dueños, sufriendo este quebranto el que hubiese comprado. 17ª Serán desterrados todos los españoles y patricios y demás individuos que no hayan dado alguna prueba de adhesión a la causa con antelación, y los extranjeros, si estando avecindados no justificasen haberse mantenido neutrales, y serán conducidos a los destierros de Malvinas, Patagones, y demás destinos que se paliasen por conveniente. 18ª Todos los que después de sufrir la pena de secuestro en la parte que le toque no quisiesen sufrir la de destierro, que será de quince años, y fuesen aptos para servir a la Patria en los ejércitos, se les alistará, si voluntariamente quisieren, teniéndose esta consideración con aquellos en quienes hayan concurrido algunas circunstancias de atención, que con aquellos, en quienes no concurran ningunos miramientos ni hayan concurrido, se les alistará en los ejércitos, detallándolos en diferentes regimientos, y será por el término de quince años el tiempo de su empeño. Los que no queriendo alistarse voluntariamente de los ya referidos, siendo aptos, sin achaques, ni imposibilidad alguna por edad ni otras circunstancias, serán destinados a los trabajos públicos; y los que por imposibilidad, achaques o edad no fuesen aptos, éstos serán conducidos a los referidos destierros para que cumplan únicamente su tiempo, sin agobiarles con prisiones ni trabajo alguno y manteniéndolos con la ración competente y demás necesario a las circunstancias que han concurrido en sus personas, por cuenta de los fondos públicos. 19ª Consiguientemente, con los gobernadores, jefes de la plaza, plana mayor y demás magistrados y sujetos en quienes concurran las circunstancias expresadas en la reflexión 7°, artículo 1ª, mediante a las causas que dicha reflexión instruye, se procederá con arreglo a ella en todas sus partes. 20ª Después de tomar este orden los acontecimientos, se pasará a tratar sobre las órdenes que sean concernientes para aunar y tripular los buques que fueren aptos para respeto, defensa y demás operaciones que fueren necesarias, no tripulándolos con marina española, para precaver cualquier accidente; e igualmente se procederá por comisiones, que se nombrarán por el Superior Gobierno, a la realización de los remates de bienes, fincas, raíces, despachándose para el efecto noticias a lo interior de los pueblos, de sus cantidades o especies, para los que quisieren entrar a los remates, por pequeñas o grandes partes, exceptuándose esta cláusula con los bienes que no sean movibles. En la obra anunciada daré más pormenores, otras máximas de las que pueden ser conducentes a este artículo. Art. 3° - En cuanto al método de las relaciones que las Provincias Unidas deben entablar secretamente en la España para el régimen de nuestra inteligencia y gobierno, es el siguiente: lª Deben de recogerse por la Excelentísima Junta, tanto del Cabildo de esta Capital, como de todos los de la Banda Oriental y demás interiores del Virreinato, actas o representaciones que los dichos pueblos hagan a la autoridad que actualmente manda en los restos de la España, en cuyas deben expresar las resoluciones y firmeza con que, poniendo todos los medios posibles, se desvelan para conservar los dominios de esta América para el señor don Fernando VII y sus sucesores, a quienes reconocen y reconocerán fiel y verdaderamente en vista de la peligrosa lucha, y que sus intenciones y fines legítimos no son ni serán otros; que cualquier especie o informes dados por algunos jefes, será una impostura que harán por fines privados; que el haberlos suspendido de sus encargos ha sido por demasiado celo de los pueblos, a cuya voz han tenido que sucumbir, considerándolos a éstos como miembros creados por el antiguo gobierno corrompido, llenos de vicios y traidores, además de otros justos motivos que les han asistido por incidentes y pruebas de infidelidad e intrigas, de cuyos acontecimientos reservan, para su debido tiempo, documentos justificativos y originales; que la América nunca se halló en tanta decadencia como en el presente, por la poca energía y mal gobierno: que el haber desarmado las autoridades de la Capital el año antecedente los cuerpos o tercios que se hallaban sobre las armas de los europeos, bajo de otros pretextos que entonces se fingieron, y retirado la mayor parte de las milicias que igualmente se hallaban en servicio, ha sido descubierta esta trama, que no fue sino con concepto hacia las miras capciosas que la autoridad reservaba, de entregar estos países a Francia, según las correspondencias que se han descubierto con ésta; que desde el gobierno del último virrey se han arruinado y destruido todos los canales de la felicidad pública, por la concesión de la franquicia del comercio libre con los ingleses, el que ha ocasionado muchos quebrantos y perjuicios; que igualmente disensiones populares en algunos pueblos son únicamente la causa de que dividiéndose las opiniones quieren negar no solamente la obediencia a la Capital, sino aun a los mismos magistrados de sus pueblos, por cuya circunstancia se han tomado las precauciones del envío de algunas tropas a ellos para castigar a los rebeldes que, queriendo formar partidos a la capa de los antiguos magistrados, siembran especies seductoras, para perpetuar en el mando a sus favoritos; también debe hacerse presente cuantos vicios y tachas hayan tenido los antiguos magistrados, exagerándolas en la más debida forma. 2ª En esta inteligencia, todas las representaciones de los cabildos, bajo éstas y otras circunstancias de las cuales se les instruirá, deben ser todas unánimes y conformes en el sentido literal de sus contenidos, con la diferencia de las circunstancias que cada una de ellas tengan que añadir con respecto a la conducta privada de sus gobernantes, sin omitir de instruir igualmente a todos los cabildos de los papeles públicos que Liniers y Cisneros dieron a luz, en los cuales se contenían aquellas proclamas que causaron tantas agitaciones; como de todas las referidas tramas del referido Liniers, cuando la capitulación con los ingleses, de las circunstancias precedidas con el emisario francés que mandó Napoleón, y su correspondencia con éste por medio de don Juan Perichón. En fin, debe ponerse en práctica cuanto sea concerniente a entretener y dividir las opiniones en la misma España y haciendo titubear y aparentar por algún tiempo hasta que nuestras disposiciones nos vayan poniendo a cubierto. 3ª En los mismos términos, deben todos los cabildos hacer presente la energía y lo justo del nuevo gobierno, el que se esmera en fomentar las artes, agricultura e industria, para cuyo efecto se toman con la mayor actividad las providencias, de cuyas se esperan sean muy felices sus resultados; que igualmente se va creando un número suficiente de tropas bajo la exacta disciplina, a fin de poner a cubierto estos preciosos países de alguna tentativa por el tirano de la Europa, cuyo número de ellas no bajará de veinte a veinticinco mil hombres; que asimismo se trata del fomento de los minerales de oro y plata, cuyos resultados serán pruebas fidedignas, luego que se cubran los gastos que la mutación del gobierno ha causado, mandando los socorros que sean posibles para ayuda de la lucha contra el tirano de la Nación. 4ª Estas y otras clases de exposiciones por diferentes estilos, de los varios acontecimientos y casos que favorezcan nuestras ideas, deben ser pintadas y expuestas con viveza y energía, doradas al mismo tiempo con el sublime don de la elocuencia, acompañadas con algunos datos y documentos positivos, que reunidas con la unión de votos e informes de unas tan vastas provincias, ¿qué carácter no deben imprimir y qué fuerza no deben de hacer un cúmulo de combinaciones con todas las formalidades del derecho? 5ª En la misma forma y dirigidas al mismo fin, en iguales términos, deben acompañar expedientes de cada pueblo, informados por treinta, cincuenta o cien de los sujetos más conocidos y condecorados, ya por sus negocios, riqueza u otras circunstancias, a que ninguno será capaz de negarse, cuando no hay un principio conocido y radical de nuestro fin, cuando además el terror les obligará a estas declaraciones, y reuniéndose todas estas circunstancias en la forma expresada, deben mandarse por una comisión secreta de tres hasta cinco individuos que sean de talento, que atesoren el don de la palabra, y últimamente que sean adornados de todas las cualidades necesarias para que presentados a la autoridad suprema que en la actualidad gobierna, representen con el mayor sigilo los fines de su comisión y documentos que acompañen, y, sorprendiéndola de esta suerte, conseguiremos que nuestros enemigos no antepongan sus influjos y gestiones hasta que a lo menos hayamos sido oídos, entreteniendo asimismo alguna parte del tiempo con la diversidad de opiniones y conceptos que formarán. Buenos Aires, 30 de Agosto de 1810. Doctor Mariano Moreno
ESCUELA Y MARGINALIDAD URBANA Juan Carlos Tedesco ∗ Rodrigo Parra ∗∗ Introducción El análisis de la problemática educativa en las áreas urbano-marginales plantea dificultades teóricas y metodológicas que hasta ahora han podido ser resueltas sólo parcialmente. Los estudios existentes sededican, en general, a mostrar el bajo rendimiento de la acción escolar ya sea a través de los índices de abandono prematuro enlos niños que logran matricularse o el bajo nivel educativo de la población adulta que habita en estas áreas. Dichos estudios, sin embargo, brindan un dato que en realidad es sólo el punto de partida para reflexionar acerca de las relaciones entre educación formal y marginalidad social y, de ninguna manera, un punto de llegada. Existe, en torno a estas relaciones, una dimensión cualitativa que se refiere al papel cultural que juega la escuela en ámbitos definidos por rasgos que se engloban en lo que ha sido denominado como ‘cultura de la pobreza’. En este sentido, la educación formal constituye, probablemente, una de las formas de acción cultural sistemática e institucionalizada con mayor significación en las áreas urbano-marginales. La mera presencia de la escuela plantea una serie de problemas e interrogantes que es preciso comenzar a considerar. ¿Ella se debe a las demandas sociales de los grupos marginales, o es más bien la consecuencia de alguna necesidad de la sociedad global? Tanto las demandas corno las respuestas, ¿corresponden a intentos de integración cultural o son, ellas también, expresiones marginales de ambos contextos culturales? ¿Cuál es la dinámica efectiva que se establece en la escuela, definida así como un ámbito de contacto entre la ‘cultura de la pobreza’ y la cultura de la sociedad global? Visto desde la cultura de la sociedad global, ¿el fracaso de la acción escolar es realmente un resultado susceptible de ser mejorado por la aplicación de metodologías diferentes, o es, en realidad, el componente necesario que la cultura dominante requiere para fortalecer su propia concepción cultural de la marginalidad? Si se admite que la acción escolar fracasa en sus funciones manifiestas y que este fracaso cumple, a su vez, funciones sociales muy importantes con respecto a la sociedad global, ¿cuáles son los mecanismos que se ponen en juego en el plano estrictamente pedagógico-escolar para lograr este producto? Estos interrogantes generales dan lugar a preguntas más específicas acerca de los programas, los docentes, las actividades y los demás componentes del proceso pedagógico. Con respecto a los programas, o, si se quiere, al conjunto de la actividad curricular de la escuela, es posible preguntarse si la cultura escolar es efectivamente una versión más o menos representativa de la cultura global dominante o, en realidad, representa una versión empobrecida y deformada que no tiene vigencia más allá de la escuela. ¿Qué implicaciones tiene la imposición de la cultura escolar en contextos marginales? ¿Es la misma que tiene en ámbitos sociales integrados, donde la disociación se da con respecto a una cultura vivida pero socialmente legitimada? ¿Qué papel juegan los docentes en este contexto? ¿Su inserción responde a motivaciones de promoción e integración cultural, individuales o colectivas, o, al contrario,está en función de sus propias necesidades sociales o de materializar la discriminación y la heterogeneidad cultural? Si se observa el problema desde la perspectiva de la población marginal, también es posible postular algunos interrogantes clave: ¿Qué función cumplen los esfuerzos por lograr el acceso a la escuela y qué lugar ocupan estos esfuerzos dentro de las estrategias de sobrevivencia que caracterizan el accionar de la población marginal? ¿Cómo se asimila culturalmente la presencia de la escuela y de su actividad? ¿Cómo se asimila culturalmente el fracaso escolar o, en los casos en que se produce, cómo se asimila el éxito? Si bien estos interrogantes no agotan todas las dimensiones posibles de análisis, permiten vislumbrar al menos la vastedad del problema ante el cual se encuentran tanto la teoría como la práctica pedagógica. En realidad, es probable que el desconocimiento de muchos aspectos en juego impida plantear interrogantes más pertinentes o más precisos. Tal como se afirmara hace ya cierto tiempo, nuestro conocimiento de la cultura marginal es, él también, notoriamente pobre y los esfuerzos que se llevan a cabo para superar esta barrera no están en relación con el tamaño de las dificultades que es preciso enfrentar. El presente informe intenta, precisamente, efectuar un primer acercamiento que reviste un carácter exploratorio en dos sentidos di ferentes. Por un lado, en cuanto a revelar los problemas más significativos y los elementos que los constituyen de manera tal que puedan proponerse hipótesis de trabajo a ser corroboradas en estudios más exhaustivos y rigurosos. Por el otro, en cuanto a las metodologías de investigación utilizadas y su validez en contextos de este tipo. La fase del estudio que aquí se presenta corresponde al análisis desde la escuela y de sus actores: los alumnos y los docentes. Resta aún efectuar una aproximación al problema desde la comunidad: los padres y los demás agentes extraescolares. El objetivo de la presentación de este informe preliminar es, fundamentalmente, suscitar una discusión que permita su enriquecimiento. Los datos han sido recogidos en dos escuelas de un barrio marginal urbano de la ciudad de Bogotá. Fundamentalmente, se utilizaron técnicas de observación sistemática y, para algunos aspectos específicos, se efectuaron entrevistas a los alumnos y a los docentes. Además, se aplicó un a prueba de rendimiento para medir comprensión verbal y se solicitó una composición escrita sobre expectativas ocupacionales que tuvo diversos usos. Obviamente, estas informaciones no pretenden presentarse como estadísticamente generalizables. Permiten avalar una serie de hipótesis de trabajo que, como ya fue dicho,deberán ser corroboradas por estudios de mayor cobertura y alcance. I. Escuela y comunidad Una de las dimensiones más visibles de la marginalidad urbana es, como se sabe, la localización geográfica. Históricamente, las primeras conceptualizaciones acerca de la marginalidad fueron efectuadas a partir de la expansión de los conglomerados habitacionales precarios en la periferia de las grandes ciudades. El desarrollo posterior del conocimiento sobre este tema permitió verificar que la variable ecológica no permitía dar cuenta de las características más relevantes del fenómeno, y que los conglomerados habitacionales precarios albergaban a sectores socialmente marginales junto a otros que sólo eran marginales desde el punto de vista geográfico. Sin embargo, la contigüidad física de pobladores pertenecientes a ambos estratos tiene una significación propia, tanto desde el punto de vista de la percepción social externa como desde la perspectiva de las relaciones internas que se establecen entre ambos sectores. Con respecto al primer punto, puede afirmarse que aunque la población de un ‘barrio marginal’ sea heterogénea, la percepción social externa tiende a unificarse sobre la base de las características del sector marginal y no del sector integrado. Así, por ejemplo, uno de los temas analizados en las entrevistas con los docentes fue la descripción del barrio en el cual estaba radicada la escuela. Sus respuestas tendieron a generalizar los rasgos que la sociedad global atribuye a la marginalidad: violencia, desocupación, delincuencia, desorganización familiar, prostitución etc. Es evidente —y más adelante se hará referencia más específica a este tema— que la percepción social no es independiente de la manera como las instituciones y sus actores se comportan frente al fenómeno. De allí que una de las consecuencias de la visibilidad de la marginación geográfica consiste en que muchos sectores integrados desde el punto de vista estructural sean considerados (y tratados) como marginales desde el punto de vista de los servicios sociales. En cuanto a las relaciones que se establecen entre ambos sectores en el interior de una misma localidad geográficamente marginal, el problema es mucho menos conocido. Aníbal Quijano sostuvo, con respecto a este problema, que “. . .el hecho residencial es en sí mismo un proceso de acentuación de la marginalización, porque contribuye a una mayor segmentación de las relaciones con el resto de la sociedad, las cuales pasan a depender ahora del control de los grupos no marginados de las áreas ecológicas marginadas” 1Algunos estudios antropológicos han brindado recientemente ciertos indicios valiosos acerca de las formas de articulación entre los marginales y el resto de la sociedad, del papel de los ‘intermediarios’ y de las relacio nes internas entre ellos; uno de los aspectos más relevantes de estos estudios es haber puesto de manifiesto la dinámica de las estructuras de sobrevivencia basadas en ciertos principios de solidaridad sustancialmente diferentes a las relaciones de ‘mercado’ vigentes en la sociedad global 2Pero lo que continúa siendo un tema casi tota lmente inexplorado es cómo se expresan esas relaciones en el ámbito de la vida infantil y, más específicamente, en las prácticas escolares. La observación de la dinámica esco lar puede resultar particularmente fértil para estudiar este problema ya que alrededor de ella podemos identificar el comportamiento de todos los actores de este proceso: la sociedad global representada por los docentes, los sectores integrados, representados ya sea por los propios niños como por sus familias y sus instituciones (Asociación de padres, etc) y los sectores marginados, representados tanto por los niños que concurren a la escuela, como por los excluidos y las respectivas familias. Las observaciones llevadas a cabo en el caso particular del establecimiento que aquí se analiza permiten plantear algunos problemas y algunas hipótesis de trabajo tentativas. 1 Aníbal Quijano, “Redefinición de la dependencia y proceso de marginalización en América Latina”, en A. Quijano y F. Weffort, Populismo, marginalización y dependencia. Costa Rica, Educa, 1976, pág. 294. 2 Véase, por ejemplo, Larissa Lomnitz, Cómo sobreviven los marginados. México, Siglo XXI,1975. Idém, “Organización social y estrategias de sobrevivencia en los estratos marginales urbanos de América Latina”, E/CEPAL/PROY. 2/R.24, septiembre de 1979. Sobre las relaciones entre la población marginal y la cultura global a través de ci ertos intermediarios, pueden verse algunos a spectos en el estudio de María Teresa Sirvent, Cultura popular y educación en Argentina UNESCO-CEPAL-PNUD, Proyecto “Desarrollo y Educación en América Latina y el Caribe”, Fichas/7, Buenos Aires. diciembre 1978. En primer lugar, y confirmando en cierta fo rma la hipótesis de Quijano, parecería que la representación del conjunt o de la población está a ca rgo de un sector reducido de padres que actúa integrado a las instituciones políticas de la sociedad global (partidos políticos fundamentalmente) y que ar ticula el asistencialismo estatal en este aspecto. Esta representación, sin embargo, asume formas lim itadas en dos sentidos fundamentales: por un lado, tiene muy escasa capacidad de convocatoria y de consulta y, por el otro, se expresa casi exclusivamente a través de demandas a problemas administrativos o edilicios, sin ninguna inserción en las actividades que definen el proceso pedagógico mismo. Desde la perspectiva de la sociedad global, la respuesta también expresa la concepción marginalizadora: los docentes no intentan en ningún momento incorporar en forma orgánica la participación de los padres al proceso pedagógico y actúan reforzando el carácter limitado de la representación familiar. Las formas más habituales que adopta el vínculo escuela-comunidad se expresan a través de iniciativas de los docentes en torno a la realización de actividades tendientes a recaudar fondos para resolver problemas materiales de la escuela. Estas iniciativas (rifas, bazares, competencias, etc.) tienden a descargar sobre las propias familias los problemas presupuestarios y no son, obviamente, recibidas con satisfacción. En muchos aspectos, esta conducta expresa no sólo la actitud personal de los docentes sino la disposición institucional del modelo de organización escolar vigente. De allí que la disociación entre la institución escolar y las familias puede advertirse no sólo en los barrios marginales sino en el conjunto de la sociedad. La diferencia, en todo caso, es la misma que existe en otros órdenes sociales. Ante la tendencia al aislamiento con respecto a la familia, cada sector social responde con los elementos a su alcance. Los sectores sociales de mayores recursos optan por diseñar su propia estrategia escolar y acuden a la iniciativa privada dentro de la cual tienen más i ngerencia o, en todo caso, el modelo de servicio que obtienen es elegido por la familia. En los sectores populares, en cambio, la tendencia a la disociación es un hecho frente al cual no hay capacidad de respuesta. Una manera de apreciar la forma como se da este mecanismo es la actitud de las familias frente al fracaso escolar de sus hijos. El fracaso escolar, en el caso de los sectores marginales, es un problema social general y no patrimonio de casos aislados. Sin embargo, las familias asisten pasivamente a este resultado sin que ello genere demandas sobre la calidad del servicio educativo. El fracaso es atribuido ya sea a la falta de capacidad de los niños, a la falta de apoyo familiar, a la carencia de medios materiales, etc. pero nunca a la acción pedagógica escolar. Un segundo aspecto del problema referido a las relaciones entre sectores marginales e integrados tiene que ver con los vínculos que se establecen entre los propios niños. En este sentido, las observaciones permiten presentar algunos problemas de interés que deberían ser objeto de indagaciones más sistemáticas. En términos globales, la escuela parece actuar internamente tratando de diferenciar y separar ambos sectores de población. Es así como la división entre el turno tarde y el turno mañana responde a criterios implícitos según los cuales en el primero de ellos se agrupan los repetidores, los indisciplinados, etc. mientras que el segundo queda reservado para los más adaptados y de mejor desempeño académico. La aplicación de estos criterios es posible, precisamente, por el alto grado de autonomía que tiene la escuela en el manejo del proceso pedagógico. Por esta razón, la diferenciación entre ambos turnos está asociada también a la vigencia de pautas diferentes de trabajo docente; todos los rasgos de mayor autoritarismo, menor dedicación al trabajo, problemas disciplinarios etc., son patrimonio del turno tarde. ∗ Juan Carlos Tedesco: Lic. Educación U. Buenos Aires. Profesor Universitario, Experto de UNESCO, autor de varios libros, Creador y Director de la Revista Argentina de Educación. ∗∗ Rodrigo Parra, sociólogo de la Universidad Nacional, master en sociología de la Universidad de Wisconsin; Ph. D. en sociología, Universidad de Wisconsin, investigador CE DE, Universidad de los Andes, e investigador C.I.U.P Universidad Pedagógica Nal.

En Inglaterra se dieron las condiciones historicas favorables para el rapido desarrollo del modo capitalista de produccion.A mediados del siglo XVIII funcionaba ya en Inglaterra gran cantidad de manufacturas; la rama industrial mas importante era la textil. Fue, precisamente, alli donde comenzo la revolucion industrial. Vamos a analizarlo juntos detalladamente dividiendo el proceso en sus componentes basicos: 1 La revolución demografica: La explosion blanca asi la llamaron los demografos,es un fenomeno que aparece ligada a la revolución industrial,expansion colonial y revolución del transporte. Esto se logro reduciendo la tasa de mortalidad con el empleo del jabón cosa que muchos taringueros harian bien en utilizar más seguido,el tratamiento clorado de los abastecimientos de agua a las ciudades o los modernos sistemas de alcantarillado que si tiramos la basura en la calle se van a tapar. 2 El papel de la agricultura: Tuvieron una revolución agraria de caracter tecnico que les permitio alimentar facilmente a la población: irrigación,rotación de cultivos,maquinarias y abonos.Especialmente de maiz. A su vez los buenos valores a los que se encontraban los precios les permitio acumular capital y alivianar la presión fiscal sobre los centros fabriles. La materia prima de las producciones textiles a su vez era abundante y barata (el algodon) 3 La industria siderúrgica: El carbón se impone,es más barato,más abundante,posee una mayor potencia calorifica. La siderurgia releva al algodón como motor de crecimiento. Esto va de la mano de la creación de todo un entremado ferroviario. Nosotros hoy en dia podriamos hacer lo mismo y recuperar nuestros trenes pero el nepotismo cleptocratico al que estamos sometidos lo impide. http://www.trenparatodos.com.ar/nuestra_propuesta.php Nueva locomotora del Sarmiento Caracteristicas de la Primera Revolucion Industrial La primera Revolucion Industrial se caracterizo por lo siguiente: A) La mecanizacion de la industria y de la agricultura B. La aplicacion de la fuerza motriz en la industria. C) El desarrollo del sistema fabril. D) El aceleramiento de los transportes y las comunicaciones. E) El aumento notable del dominio capitalista en toda la actividad economica. F) Añadiria que una cagada de salarios: Eden discipulo de Adam Smith decia "El hombre no puede ofrecer más que su trabajo.. esta condenado por la naturaleza a encontrarse casi completamente a merced del que lo emplea"Por eso tenemos que fomentar la creación de fabricas sin patron y la protección de las fabricas recuperadas.

La ley de Educación Común 1420 fue la piedra basal del sistema educativo nacional. Se aprobó el 8 de julio de 1884, después de fuertes debates en el Congreso Nacional y en la prensa. La discusión acerca de la ley de la educación fue uno de los debates más intensos, y de largo alcance, en la historia Argentina. Distintos puntos de vista en torno a la enseñanza religiosa, a la escuela mixta y al control del Estado (y de la nación) sobre la educación dividieron a la generación del ochenta. Las divergencias fundamentales se centraron en la identificación común de la necesidad de una ley de educación, la gratuidad y obligatoriedad de la escuela. En 1883, el Congreso comenzó a discutir un proyecto mediante una iniciativa apoyada por los católicos desde la Comisión de Justicia, Culto e Instrucción, presentada a las Cámaras por Mariano Demaría. Después de un largo debate en el que intervinieron entre otros Eduardo Wilde, ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Onésimo Leguizamón y Tristán Achaval Rodríguez, el proyecto fue rechazado. Inmediatamente la mayoría liberal del Congreso presentó otro alternativo, el que fue aprobado con algunas modificaciones. Uno de los temas más debatidos de la propuesta inicial consistió en la inclusión de contenidos religiosos en los programas escolares. Existían opiniones contrapuestas acerca del papel de la Iglesia en la sociedad y el Estado. Los liberales impulsaron un programa secularizador, por el cual la Iglesia católica perdió parte de sus potestades en cuanto al registro civil, la educación y el matrimonio. En ese marco, la religión en las escuelas fue el nudo del debate. Finalmente, la ley aprobada no hizo mención al carácter laico de la educación pero la instrucción religiosa quedó en calidad de optativa, con autorización de los padres, y dictada fuera del horario escolar. Otro punto de discusión radicó en la capacidad del Congreso para legislar en lo atinente a la instrucción pública en toda la república, según preveía el proyecto presentado por la Comisión. Primó la posición de algunos legisladores, quienes sostenían que el Congreso sólo podía dictar leyes generales en lo relativo a la educación, resolviendo sólo sobre la ley de educación para la capital, los territorios y las colonias nacionales. El Estado nacional limitaría su influencia a las escuelas de la Capital, colonias y territorios nacionales y en las escuelas normales, dejando a los gobiernos provinciales la facultad de dictar sus propias leyes de educación. Sin embargo, el gobierno nacional a través de las subvenciones a las escuelas en las provincias tenía autoridad para inspeccionarlas. Las autoridades educativas nacionales realizaron persistentes esfuerzos por establecer líneas de acción en las provincias concordantes con las directivas nacionales. La ley aprobada estableció la instrucción primaria obligatoria, gratuita y gradual. La obligatoriedad suponía la existencia de la escuela pública al alcance de todos los niños, medio para el acceso a un conjunto mínimo de conocimientos, también estipulados por ley. Los padres estaban obligados a dar educación a sus hijos. Por último, la formación de maestros, el financiamiento de las escuelas públicas y el control de la educación –privada o pública- quedó en manos del Estado. No obstante, la sociedad tenía a través de los llamados distritos escolares en los que participaban padres de familia (elegidos por el Consejo Nacional de Educación), la facultad de inspeccionar la calidad, higiene y cumplimiento de las leyes en las escuelas. En las décadas siguientes, la ley se convertirá en una divisoria de aguas de los sucesivos enfrentamientos ideológicos que atravesaron la opinión en el país. La posición crítica o defensiva ante la ley será uno de los puntos que demarcarán las corrientes de ideas antagónicas. Sin embargo, a lo largo de más de un siglo, el significado social y político de la ley varió en sintonía con los cambios en el escenario político y los debates ideológicos. Taringa no reconoce las fuentes
link: http://www.youtube.com/watch?v=EBZ9_7GMHKg&feature=player_detailpage
Puede suceder que cuando recién nos mudamos a nuestro hogar, no tengamos absolutamente nada o también sí estamos buscando cambios en nuestras vidas y queremos cuidar el medio ambiente ahorrando energía eléctrica o simplemente se nos rompió la heladera y necesitamos una opción para salir del paso. Te contamos como hacer una heladera sin enchufes. Sí necesitas una opción para salir del paso te proponemos hacer una heladera sin enchufes: Esta heladera ecológica que te proponemos es ideal para mantener fresquitas las bebidas, verduras, etc. Su tamaño no es muy grande, aunque si nos esmeramos podremos encontrar alguna manera de aumentarlo. Pero sí seguís al pie de la letra estos consejos seguramente te darás cuenta que en realidad no estamos hablando de una súper heladera sino más bien de una mini-fresquera casera. ¿Cómo hacer una heladera sin enchufes? Para hacer una heladera sin enchufes vamos a necesitar dos macetas de barro, arena, agua y un trapo mojado. A continuación podrás ver una imagen donde te mostramos de forma clara las instrucciones para poner a punto nuestra nevera nueva. Con atención, entusiasmo y predisposición podremos lograr nuestro objetivo de la heladera ecológica. Si ponemos empeño sin dudas será un gran experimento. Con un método simple y creativo, un nigeriano logró mejorar significativamente la calidad de vida de casi todo su pueblo y a la vez le permitió ganar uno de los Rolex Awards junto con U$S 100.000. Mohammed Bah Abba se preocupó por uno de los tantos problemas básicos que afectan a una nación tan pobre como la suya: En la zona norte del país, el 90% de las villas no tienen electricidad, y por ende resulta imposible refrigerar los alimentos para su conservación, conllevando problemas de abastecimiento y de salud entre los residentes. Y su solución no pudo haber sido más simple y efectiva: Inventó una heladera que no necesita energía eléctrica, fabricable con materia prima local y de muy bajo costo. De hecho el principal componente de ésta es algo que fabrican los mismos padres de Mohammed: Vasijas. Para facilitar la rápida adopción de su idea y ayudar a la mayor cantidad de gente posible, Mohammed comenzó regalando las vasijas; luego comenzó a venderlas a un valor muy cercano al costo de fabricación para poder mantener la producción. Este invento cambió radicalmente las vidas de sus compatriotas, ya que los vegetales que antes duraban sólo 3 días ahora pueden ser conservados hasta tres semanas. Esto permitió entre otras cosas que más chicas puedan asistir a las escuelas ya que sus familias no las necesitaban para vender la comida en el mercado antes de que caduque. Pero posiblemente este nigeriano no se merezca ser reconocido sólo por ayudar radicalmente al progreso de su pueblo, sino también al de todo lugar del planeta en el que su idea sea requerida para solucionar un problema tan básico como la conservación de la comida cuando no se cuenta con los beneficios de la civilización.
Según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson (Estados Unidos) y publicado en la revista "Cancer", el consumo frecuente o a largo plazo de marihuana podría aumentar el riesgo de desarrollar la forma más agresiva de un tipo de cáncer testicular. Los investigadores descubrieron que ser fumador de marihuana en el momento del diagnóstico se asociaba con un riesgo un 70% mayor de cáncer testicular. Un riesgo, por tanto, particularmente elevado, alrededor de dos veces mayor que los que nunca la habían fumado, para aquellos que consumían marihuana al menos semanalmente o que llevaban fumando desde la adolescencia. Los resultados también sugieren que la asociación con el consumo de marihuana podría estar limitada a una malignidad testicular de rápido desarrollo que tiende a producirse entre los 20 y los 35 años y que supone el 40% de los casos de cáncer de testículos La incidencia de los dos principales tipos de cáncer testicular ha aumentado entre un 3% y un 6% anual en Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia y Nueva Zelanda desde la década de los años 50. Un crecimiento, por tanto, similar al del consumo de marihuana en las mismas localizaciones desde mitades del pasado siglo. Este es uno de los factores que llevan a los investigadores a plantear una posible asociación. Factor de riesgo independiente El sistema reproductivo masculino produce de forma natural un componente químico similar a los cannabinoides que se cree tiene efectos protectores contra el cáncer. Los autores especulan que el consumo de marihuana podría alterar este efecto antitumoral, lo que podría ser otra explicación para el posible vínculo entre marihuana y un mayor riesgo de cáncer testicular. En el estudio participaron 369 hombres de Seattle (Estados Unidos) con edades comprendidas entre los 18 y los 44 años de edad que habían sido diagnosticados con cáncer testicular y que proporcionaron información sobre sus antecedentes en el consumo de marihuana. Los investigadores también evaluaron el consumo de marihuana entre 979 pacientes control. Los participantes fueron entrevistados sobre otros hábitos que podrían estar asociados con el consumo de marihuana, incluyendo el tabaquismo y el consumo de alcohol. Incluso después de controlar estos factores de estilo de vida, así como otros factores de riesgo, la marihuana surgió como un factor de riesgo significativo independiente para el cáncer de testículos. Si te gusto el post hace click y sumate a :
Queridas gentes Como tantos otros espacios victimas de los negociados de estos pseudo politicos representantes y empresas varias... el parque centenario nuevamente esta incluido en su lista; ya que pretende ser enrejado en su totalidad. no solo porque este espacio a nosotrxs nos toca una fibra intima especial; sino tambien porque estamos cansadxs en general de lo que estan haciendo en todos los espacios del planeta; para su enriquecimiento, dominio, control, etc. en este caso en la ciudad: rejas, cemento, camaras de vigilancia, fuerzas policiales varias, represion de la protesta, etc., etc. etc. por todo esto y mucho mas.... NO QUEREMOS REJAS EN NINGUN ESPACIO PUBLICO!! CONVOCAMOS A TODAS Y TODOS LOS ESPACIOS AUTONOMOS, INDEPENDIENTES, POLITICOS, CULTURALES, SOCIALES, GENTE EN PARTICULAR AUTOCONVOCADA O NO, INTERESADA EN ORGANIZARSE PARA DETENER ESTE ENCARCELAMIENTO DE LA CIUDAD LXS ESPEREMOS A TODXS SABADO 18 AGOSTO 16 Hs MASTIL DEL PARQUE CENTENARIO DIAZ VELEZ Y LEOPOLDO MARECHAL ASAMBLEA GENERAL PARA JUNTARNOS Y ORGANIZARNOS al principio estaremos con la bandera de cine libre, luego no sera necesario de la cantidad de personas que seremos recontra difundir!!