clementito
Usuario (Argentina)
Uno de los dogmas cristianos más criticados por los no creyenes es el misterio de la Santísima Trinidad. Se le objeta su "irrazonabilidad" y el ser contradictorio con la razón, lo cual intentaré demostrar que no es así. En el Concilio de Letran se enuncia: dijo:«Creemos firmemente y confesamos que hay un solo verdadero Dios, inmenso e inmutable, incomprensible, todopoderoso e inefable, Padre, Hijo y Espíritu Santo: Tres Personas, pero una sola esencia, substancia o naturaleza absolutamente simple (Concilio de Letrán IV: DS 800). Sin lugar a dudas la Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Como veremos es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe cristiana. Pero antes de continuar veamos qué son los misterios en la religión: Los misterios en la religión En la religión un misterio es una verdad revelada por Dios que no se puede comprender. Misterio significa cosa oculta; es una verdad conocida pero no comprendida. Cuando se dice "no comprendida" no quiere decir algo totalmente inintelegible, sino que si bien no comprendemos el cómo de estas verdades, comprendemos lo que ellas significan. El misterio no es contrario a la razón, sino simplemente superior a la razón. Los misterios de la religión son verdades ocultas en Dios que la razón no puede comprender si Dios no las revelase. En este sentido no pueden ser perfectamente comprendidos por ninguna inteligencia creada ya que al pertenecer a la esencia divina superan el alcance de las fuerzas naturales de todo entendimiento finito. Si el hombre pudiera comprender perfectamente a Dios, sería concluir que es igual a Dios o que Dios no es infinito, cualquiera de estas dos alternativas es un absurdo por definición. Los misterios son aceptados por la fe en la autoridad divina que nos revela dichos misterios. El hecho de rechazarlos en el fondo es por un acto de nuestra propia voluntad, una cuestión de fe. En ultima instancia, el no comprenderlos no es justificación para rechazarlos. Sería similar a negar la existencia del sol porque al abrir la ventana de la habitación no pudimos encerrar en ella todo la luz de nuestro astro rey. Los misterios constituyen también el lado divino del cristianismo porque la razón humana no inventa lo que no comprende. Es imposible que un hombre sospechara siquiera el misterio de la Trinidad, o el de la encarnación. Un sabio decia "si yo comprendiera los misterios, me costaría mas creerlos. Desconfío de un sistema de religión demasiado humano y que el hombre sea capaz de imaginar. Dios habla: habla de Dios: lo que me enseña debe ser superior a mi razón.... Una luz finita no basta para comprender lo infinito". Objeciones a los misterios El misterio de la Trinidad es posiblemente el más criticado pero, como vimos, el hecho de no comprenderlo no quiere decir que sea "ilógico" o "irracional". Lo que es contrario a la razón es lo absurdo, lo que repugna al sentido común, lo que es radicalmente imposible; mientras que lo que está por encima de la razón es muy posible, puede muy bien existir, aunque nuestra razón no lo pueda comprender. Podemos citar dos causas de las "contradicciones" que los no-creyentes esgrimen contra los misterios: 1) No exponer los dogmas de fe correctamente. En el caso de la trinidad se objeta que Dios no puede ser a la vez uno y tres. Esto es completamente cierto, pero esto no es la trinidad. El cristianismo sostiene que en Dios hay tres personas y una sola naturaleza divina; tres en relacion con las personas y uno con relación a la naturaleza. Esto no es contradictorio. 2) Comparar objetos completamente heterogéneos. Si un ciego de nacimiento quiere comparar las sensaciones de la visión que le explican con las sensaciones del tacto, evidentemente que hallará contradicciones entre ellas, porque son cuestiones distintas. Nosotros no conocemos los atributos de Dios sino por analogía, es decir, por una especie de semejanza que existe bajo ciertos aspectos entre dos objetos diferentes. Pero semejanza no significa identidad y comparación no es razón. Si de la naturaleza y personas divinas nos formamos la misma idea que tenemos de la naturaleza y personas humanas, hallaremos que hay contradicción en decir que tres personas divinas no son mas que un solo Dios. Pero la comparación entre la naturaleza infinita y una naturaleza limitada es evidentemente incorrecta. La Revelacion de Dios como Trinidad La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los "misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto" (Cc. Vaticano I: DS 3015). Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de Creación y en su Revelación a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de su Ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón e incluso a la fe de Israel antes de la Encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo. Este misterio, el más profundo, el misterio de la vida íntima de Dios mismo nos fue revelado por Jesucristo: "El que está en el seno del Padre, ése le ha dado a conocer" (Jn 1, 18). Según el Evangelio de San Mateo, las últimas palabras, con las que Jesucristo concluye su misión terrena después de la resurrección, fueron dirigidas a los Apóstoles: "Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28, 18). Observemos que dice en "el nombre" del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y no en "los nombres" de estos. Estas palabras inauguraban la misión de la Iglesia, indicándole su compromiso fundamental y constitutivo. La primera tarea de la Iglesia es enseñar y bautizar. Jesucristo encierra en estas últimas palabras todo lo que precedentemente había enseñado sobre Dios: sobre el Padre, sobre el Hijo y sobre el Espíritu Santo. Efectivamente, había anunciado desde el principio la verdad sobre el Dios único, en conformidad con la tradición de Israel. A la pregunta: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?", Jesús había respondido: "El primero es: Escucha Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor" (Mc 12, 29). Y al mismo tiempo Jesús se había dirigido constantemente a Dios como a "su Padre", hasta asegurar: "Yo y el Padre somos una sola cosa" (Jn 10, 30). Del mismo modo había revelado también al "Espíritu de verdad, que procede del Padre" y que aseguró "yo os enviaré de parte del Padre" (Jn 15, 26). En este sentido el Nuevo Testamento contiene la plenitud de la revelación trinitaria. Dios, al revelarse en Jesucristo, por una parte desvela quién es Dios para el hombre y, por otra, descubre quién es Dios en Sí mismo, es decir, en su vida íntima. La verdad 'Dios es amor' (1 Jn 4, 16), expresada en la primera Carta de Juan, es fundamental. Por medio de ella se descubre quién es Dios para el hombre, y también desvela (en cuanto es posible que la mente humana lo capte y nuestras palabras lo expresen), quién es Él en Sí mismo. El es Unidad, es decir, Comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La verdad revelada de la Santa Trinidad ha estado desde los orígenes en la raíz de la fe cristiana, principalmente en el acto del bautismo. Ya se expresaba en la regla de la fe bautismal, formulada en la predicación, la catequesis y la oración de la Iglesia. Estas formulaciones se encuentran ya en los escritos de los apostoles, como este saludo recogido en la liturgia eucarística: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros" (2 Co 13,13; cf. 1 Cor 12,4-6; Ef 4,4-6). Durante los primeros siglos, la Iglesia formula más explícitamente su fe trinitaria tanto para profundizar su propia inteligencia de la fe como para defenderla contra los errores que la deformaban. Esta fue la obra de los Concilios antiguos. Para la formulación del dogma de la Trinidad debió crear una terminología propia con ayuda de nociones de origen filosófico: "substancia", "persona" o "hipóstasis", "relación", etc. Al hacer esto, no sometía la fe a una sabiduría humana, sino que daba un sentido nuevo, sorprendente, a estos términos destinados también a significar en adelante un Misterio inefable, "infinitamente más allá de todo lo que podemos concebir según la medida humana" (Pablo VI, SPF 2). Se utiliza el término "substancia" (traducido a veces también por esencia o por naturaleza) para designar el ser divino en su unidad; el término persona o hipóstasis para designar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en su distinción real entre sí; el término relación para designar el hecho de que su distinción reside en la referencia de cada uno a los otros. Una analogía Para ayudar a comprender un poco mejor este misterio, les transcribo una de las mejores analogías que he encontrado acerca de la Trinidad: la expuesta por C.S.Lewis en su libro "Mero Cristianismo": " Todos saben que en el espacio uno puede moverse en tres sentidos: de izquierda a derecha, hacia atrás o hacia adelante, hacia arriba o hacia abajo. Cada dirección es una de esas tres o una combinación entre ellas. Son llamadas las tres Dimensiones. Ahora adviertan esto. Si están usando sólo una dimensión, sólo pueden dibujar una línea recta. Si están utilizando dos, pueden dibujar una figura; por ejemplo, un cuadrado. Y un cuadrado está compuesto de cuatro líneas rectas. Ahora un paso adelante. Si tienen tres dimensiones, pueden construir lo que llamamos un cuerpo sólido; digamos, un cubo, algo como un dado o un terrón de azúcar. Y un cubo está hecho de seis cuadrados. ¿Ven el punto? Un mundo de una dimensión sería una línea recta. En un mundo bidimensional, todavía tienen líneas rectas, pero muchas líneas hacen una figura. En un mundo tridimensional, todavía obtienen figuras, pero muchas figuras hacen un cuerpo sólido. En otras palabras, a medida que se avanza a niveles más reales y más complicados, no se dejan atrás las cosas que se encontraron en los niveles más simples; todavía se las tiene, pero combinadas de nuevas maneras; maneras inimaginables si sólo se conocieran los niveles más simples. Ahora, la explicación que los cristianos hacen de Dios implica idénticos principios. El nivel humano es un nivel simple y algo vacío. En el nivel humano una persona es un ser, y dos personas son siempre dos seres separados; tal como en dos dimensiones (digamos, en una hoja plana de papel) un cuadrado es una figura, y dos cuadrados cualesquiera son dos figuras separadas. En el nivel divino todavía se encuentran personalidades; pero allá arriba se encuentran combinadas de nuevas maneras, que nosotros, que no habitamos ese nivel, somos incapaces de imaginar. En la dimensión de Dios, por así decido, encontramos un ser que es tres Personas mientras sigue siendo un Ser, tal como un cubo es seis cuadrados mientras permanece siendo un solo cubo. Por supuesto nosotros no podemos concebir plenamente un Ser como ése, como tampoco podríamos jamás imaginamos adecuadamente un cubo, si estuviéramos hechos de una manera tal que sólo nos permitiera percibir dos dimensiones en el espacio. Pero podemos tener una especie de débil noción de él. Y cuando la logramos, por primera vez en nuestras vidas estamos llegando a una idea positiva, por débil que sea, de algo superpersonal, algo más que una persona. Es algo que jamás podríamos haber concebido, y sin embargo, una vez que se nos lo dice, casi sentimos que deberíamos haber podido imaginarlo, porque calza tan bien con todas las cosas que ya sabemos." Conclusiones Los misterios en la religión son verdades reveladas por Dios, que de otra forma serían inaccesibles a nuestra inteligencia. Podemos aceptarlos o rechazarlos. Es nuestra decisión. Lo que no podemos es tacharlos de irracionales porque no podamos comprenderlos perfectamente. Mas Información: http://www.aciprensa.com/Catecismo/trinidad.htm http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p1_sp.html#P%C3%A1rrafo%201%20CREO%20EN%20DIOS http://arvo.net/trinidad-de-dios/catequesis-de-juan-pablo-ii/gmx-niv487-con11666.htm http://www.es.catholic.net/conocetufe/633/1800/articulo.php?id=4539 Bibliografía: P.A. Hillaire. La religión demostrada. Clive Stapleton Lewis. Mero Cristianismo.
Encontré este texto atribuido a Rupert Sheldrake (controvertido biólogo) y aunque no conozco mucho su trabajo me pareció sumamente interesante la analogía que plantea. EL MISTERIO DEL TRANSISTOR Rupert Sheldrake. Director del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Cambridge Es indiscutible que los organismos vivos están formados por elementos químicos y que contienen muchos tipos distintos de proteínas, ADN, etc. Es más, en muchos aspectos funcionan de acuerdo con principios físicos: electricidad, etc. Pero todo esto no prueba que se reduzcan a sistemas fisicoquímicos que puedan ser entendidos perfectamente en términos de física y química. El modo más claro de ilustrarlo es considerar la analogía con un radio transistor. Imagínese que alguien que no sabe nada sobre aparatos de radio ve uno y se queda encantado con la música que sale de él y trata de entender el aparato de radio. Puede pensar que la música procede totalmente del interior del aparato como resultado de complejas interacciones entre sus elementos. Si alguien le sugiere que está llegando de fuera, a través de una transmisión desde algún otro lugar, podría rechazarlo argumentando que él no ve entrar nada en el aparato. Tampoco podría medir algo al respecto, porque la radio pesa lo mismo encendida o apagada. Y aunque por ahora no fuera capaz de entender el artefacto en función de sus elementos e interacciones respectivas, puede pensar que, como fruto de sus futuras investigaciones, será un día capaz de hacerlo. De modo que puede pensar que ha entendido el aparato de radio, o que puede entender su idea principal, aunque de hecho aún no sepa nada sobre ondas de radio, etc. Incluso puede tratar de demostrar que lo ha entendido. Puede descubrir las piezas de que está hecho: cristales de silicona, hilos de cobre y demás. Puede entonces pensar que hacer una réplica del transistor es el modo de probar que lo ha entendido. Consiguiendo cobre, cristales y todo eso, podría construir una radio que funcionara como la original. Y cuando la encendiese, saldría música de ella. Podría afirmar: Miren, ya he comprendido perfectamente esta cosa; he sintetizado una de estas cosas enteramente a partir de sus elementos conocidos. Pero ya se ve que en realidad no habría comprendido aún cómo funcionaba. Aunque hubiera sido capaz de construir el aparato de radio, aún no sabría nada sobre ondas de radio ni mucho menos sobre música. Pienso que ésta es precisamente la situación en que nos encontramos en lo que respecta a la vida. Pienso que los mecanicistas son como la gente que trata de entender los aparatos de radio ignorando las ondas de radio y concentrándose sólo en los hilos de cobre, los demás componentes y el modo de conectarlos. Todo esto es importante, desde luego; es algo real, y si uno destruyese algún elemento o lo extrajera, la radio no funcionaría bien. Pero esto es sólo un detalle en todo el cuadro. Lo erróneo de la visión mecanicista es que es una visión limitada, como muchos errores, está fundada en una media verdad.