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Poemas de la Oficina - Mario Benedetti (Leer on line)
Poemas de la Oficina - Mario Benedetti (Leer on line)
ArteporAnónimo5/7/2009

Poemas de la Oficina y Poemas del hoy por hoy Mario Benedetti http://www.scribd.com/doc/7153079/Benedetti-Mario-Poemas-de-La-Oficina-PDF

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Cada película es un mundo
ArteporAnónimo1/24/2009

"Cada película es un mundo" CONOCIDA Y RECONOCIDA a partir de La ciénaga (2001), su primer largometraje premiado en los festivalezde Berlín y Sundance, y después de participar con los dos siguientes (La niña Santa, 2004 y La mujer sin cabeza, 2008) en la competencia de Cannes, Lucrecia Martel es tal vez, sin distinción de sexos, la directora de cine más prestigiosa de la Argentina en la actualidad. Su siguiente trabajo será una adaptación cinematográfica de El Eternauta, la clásica historieta de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, proyecto que ya la ha enfrentado a la ansiedad cuestionadora de los fanáticos de la tira. El reciente estreno en Buenos Aires de La mujer sin cabeza desató una suerte de fiebre marteliana, al menos en los medios: no hubo sección de espectáculos, suplemento de cultura o revista de cine que no la entrevistara. EL TRAZO AUTOBIOGRÁFICO. -¿El cine como trabajo te sigue sorprendiendo o el proceso se te ha vuelto rutinario? -Justamente elegí esta actividad en parte por esa particularidad: cada nuevo proyecto te introduce a un mundo distinto. Cada película me sumergió durante un año en un mundo de lecturas, observaciones, remembranzas, exploraciones o atención sobre determinadas cosas. Es como si cada película renovara o profundizara la experiencia sobre el mundo. Ese es el privilegio de este trabajo. La sensación de que la próxima película te va a transformar de alguna manera en otra persona, es un bien notable. -Después de veinte años de vivir en Buenos Aires, siempre volvés a Salta, tu provincia natal, para filmar. ¿Solés pensar los universos de tus películas únicamente desde la infancia en Salta? -Pasa que eso es lo que uno tiene para construir. ¿Cuáles son exactamente las cosas con las que se construye una narración? Porque no son ideas. ¿En base a qué se toman las decisiones que te permiten transformar al planeta Marte en un lugar habitable? ¿Cómo inventa uno un mundo? La respuesta siempre es la misma: sea cual sea tu estética elegida (más costumbrista, o más alocada y punk), como proximidad o distancia con el mundo que nos rodea para representarlo, uno usa la experiencia, el detalle de las emociones. Para dirigir a un actor tenés que poder decirle algo preciso sobre un gesto o un tono de voz. Eso uno lo hace porque de alguna manera lo está organizando en base a la memoria, a un marco que recuerda. Entonces lo único que uno tiene para construir es lo que ha experimentado. -Silvia Molloy ha dicho que toda escritura es una autobiografía oblicua. -Estoy de acuerdo. A partir de ahí uno puede hacer combinaciones y llegar a cosas que no ha vivido, pero la base es la experiencia. La mitad de mi vida hasta ahora fue Salta, así que tengo una enorme memoria de esa época. Eso en términos de experiencia. Después la construcción de la ciudad natal es un proceso vital para el ser humano, casi te diría que es un paso ineludible reinventar de alguna manera la ciudad natal. Para mí ha sido vital intentar esa reconstrucción. -Entonces creés que hay cosas que nunca te va a dar Buenos Aires y que sólo el recuerdo de Salta te entrega de inmediato. -Es muy raro: ¿viste esa frase que dice "soy de Salta y hago falta"? Bueno, no me sale decir "soy de Buenos Aires y hago falta", o "soy de Salta y hago falta en Buenos Aires" (risas). No es fácil de hacer, esa transformación. Es un sentimiento que tenés oculto, pero cuando un día lo descubrís te sorprende. Mi primera experiencia de organización para lograr una narración audiovisual -que es un momento clave porque estás armando todo por primera vez en tu vida para filmar- fue un corto en los subterráneos de Buenos Aires. Y la pasé bien, me divertí mucho en el rodaje. Pero después filmé Rey muerto en Salta, y cuando estuve ahí sentí que había algo que tenía sentido, algo extra que yo no imaginaba que tenía en mí. Un sentido, un peso, una gravedad. Es muy raro, porque adoro Buenos Aires, me enloquece como ciudad, y no es que me guste más Salta. Es otra cosa: como si uno, en un lugar que lo perturbó, vuelve a generar una perturbación. Pero no que te perturbó malamente, sino que te preformó, que te organizó la experiencia de cierta forma. Y volver te permite hacer el proceso inverso. COSA DE ACTORES. -En tus películas los actores parecen entender y adaptarse al universo que ellas plantean. ¿Qué trabajo previo hacés con cada actor y qué importancia tiene para vos el casting como directora? -Creo que hay tres cosas. Una es el momento de la escritura: si en ese momento definís a tus personajes como máquinas psicológicas estás fundido. Salvo que seas un genio, tipo Hitchcock, y con eso hagas otra cosa, a mí me parece que la descripción psicológica de los personajes no sirve para nada. Al contrario: arruina. Al no trabajar con ese sistema, creo que ya ahí hay algo más a favor del actor. La segunda cosa es que me tomo mucho trabajo y aun para los roles más importantes hago castings. Por suerte, porque cada vez son más los actores que entienden que los castings no son para juzgar si son buenos o malos actores, sino para encontrar uno que encarne de manera especial la idea que vos tenés o las cuestiones que querés desarrollar. Para los protagónicos de mis películas he convocado actores muy importantes y han venido igual incluso sabiendo que era una prueba. Y estrellas muy importantes se han ofrecido sin que se los haya convocado: eso te habla de la madurez de los actores en Argentina, porque antes no era así. El casting no es un procesito cualquiera, hay que hacerlo con mucho cuidado y detalle. No podés dirigir a un actor sencillamente porque creés que el nombre te va a ayudar a vender la película. Si tenés esa situación un poco desgraciada de que tu financiación depende del actor, tenés que inventar un montón de otras cosas para que eso no te juegue en contra. -De acuerdo. Pero después el actor elegido tiene que responder a la expectativa que se abre en el casting… -Es que el proceso de selección de los actores casi es un momento de segunda escritura del guión, aunque no le cambies nada, porque cada actor que ves puede encarnar y darle al personaje unas estribaciones impensadas que no podés ni sospechar cuando estás escribiendo. Prestar mucha atención al momento del casting ya es un paso más de acercamiento al entendimiento entre el personaje y el actor. La tercera cosa es en el rodaje. Lo que yo hago es conversar mucho con los actores, pero sin proponerles truquitos sádicos ni hacerlos sufrir, que eso sé que hay directores que lo hacen y les salen genialidades. A mí me parece que el cine es un lujo pequeño burgués que no merece ni que nadie sufra ni que nadie trabaje gratis, me parece una gran estupidez hacer sufrir a alguien con pequeñas psicopateadas o jueguitos sádicos, así que no los uso para nada, no me sirven. Si los actores las hacen con ellos mismos como parte de su proceso interno, yo no me entero y prefiero no enterarme. -¿Y cómo trabajás con los chicos actores, que ocupan siempre un lugar importante en tus películas? -Creo que la clave es acordarse de cómo era la infancia, tener una buena conexión con la propia infancia. En primer lugar nunca pienso que los niños son buenos o malos; no pienso que son asexuados, ni que son inocentes. Todas esas cosas que se ven de los niños en la publicidad yo no las pienso, porque yo no era así cuando era chica. Para mí son como monstruos en el mejor sentido, son cosas tan complejas y misteriosas que pueden devenir tanto en personajes fantásticos como en porquerías de personas, pero todo ya está ahí en potencia. Hay un error que veo mucho en el cine argentino: le ponen a los niños unas líneas de diálogo que son de adultos, de alguien que tiene mucha conciencia de lo que quiere y de lo que no quiere. Un chico no es eso. Es muy misterioso lo que dicen los chicos y yo nunca trato de hacer explícitos cuáles son sus juegos. Cuando filmo una escena de chicos jugando nunca trato de que el adulto entienda que están jugando, porque es algo íntimo de ellos, como si quisiera meterme en su vida sexual. Es el mundo de ellos y yo sólo tomo fragmentos, porque si ya estás pensando en filmar con una conciencia adulta, estás pensando en hacerlos explícitos, como una pequeña pornografía del juego. -¿Qué trabajo extra te tomás con ellos? -Con los niños trabajo igual que con los que no son actores: les cuento las líneas de diálogo, les pido que las repitan, pero nunca les muestro un papel escrito. Porque la palabra escrita tiene mucha autoridad y la persona se asusta. Entonces yo les doy un gran rodeo, por ahí les cuento un cuento larguísimo para que digan una frase. Es una mejor forma de trabajar, porque si le das un párrafo a una persona sin entrenamiento físico para leer algo y olvidarse cómo está escrito, te va a hacer hasta las pausas gráficas que tiene el texto. Y eso no sirve. UNIVERSO FEMENINO. -¿Hay algún escritor que particularmente te guste leer? -Osvaldo Lamborghini, me encanta el ritmo que tiene. El libro de los Tadeys me gusta mucho: hay algo escatológico, como festivo y criminal que me divierte. También me gusta Horacio Quiroga. Me identifico mucho con la fiebre, con la locura que te produce la selva, eso siento que lo conozco bien: la percepción enloquecida del que tiene fiebre. Cuando lo leo lo siento como de mi familia. -Te lo preguntaba porque en la construcción de tus películas se percibe cierta voluntad literaria. Y en tu obra anterior a La ciénaga está el documental dedicado a Silvina Ocampo, que se intuye como una figura de influencia. -Cuando hice el documental de Silvina había leído algunas cosas pero no las suficientes como para haber entendido su universo. Lo entendí gracias a Adriana Manzini y a Graciela Speranza, que fueron las guionistas, y me hicieron leer mucho más. Por supuesto que como todo lo que uno haya visto o leído, todo queda en uno y es posible que uno tome algo de esos elementos, pero siento más una empatía previa que un deseo de homenajear a Silvina. -¿Una empatía desde algún lugar en particular? -Para mí, Silvina Ocampo cuando escribe lo hace desde un lugar como de niña algo curiosa y a veces maligna. Me doy cuenta de que cuando filmo prefiero ese lugar de niña curiosa que no está juzgando moralmente, sino que más bien está viendo cómo es el mundo, como viendo por primera vez algo. Mirar por primera vez es muy importante a la hora de filmar, te define un montón de cuestiones a la hora de fijar la posición de cámara, por ejemplo. Una persona que mira por primera vez no mira organizadamente, no mira la escena con el perfil perfecto del personaje en donde voy a ver sus emociones, sino que podés agarrar al personaje medio de espaldas, para que en la reconstrucción no parezca que está ahí para que vos lo veas. Tiene que haber algo de espiar. -Silvina resulta una voz de mujer en un entorno de hombres. Más o menos a partir de tu aparición comenzó a surgir un grupo importante de directoras: Ana Katz, Anahí Berneri, Lucía Puenzo, Albertina Carri, Lucía Cedrón... ¿Creés que la visión femenina le aporta al cine algo diverso? -Estoy segura de que algo aporta, pero no soy una especialista en observar eso. Cada persona que está plantada en el mundo tiene una visión que irradia una perspectiva de la realidad. Es una idea un poco subjetivista de cómo se forma la realidad, pero estoy convencida de eso. Y cada visión sin duda ilumina nuevamente el mundo, si es que esa persona esta interesada en observar el mundo que la rodea. Entonces me parece que la experiencia de una mujer debe tener alguna particularidad respecto de la del hombre. Como todavía estamos en esos momentos de la historia donde la visión desde el lugar de las mujeres no estuvo tan incorporada, o se ha ido incorporando más lentamente al acervo de la cultura general, debe haber muchísimas cosas que inaugura el hecho de que haya tantas directoras. Me parece que hay un fenómeno argentino (no lo he visto ni en países europeos, que se supone son los menos machistas), y que es la cantidad de mujeres en el cine. Ni en Brasil hay tantas directoras como acá. -Es un fenómeno que no tiene más de diez o quince años. -Sí, pero fijate que de mi generación, entre 30 y 40 años, debe haber unas veinticinco directoras. Cuando yo tenía quince años, la persona más exitosa en el cine y más popular en términos de cantidad de espectadores era María Luisa Bemberg. Entonces cuando yo recién empezaba a pensar qué cosas quería hacer en el futuro, ya había dos mujeres en el cine, porque también estaba Lita Stantic como productora, ambas sumamente exitosas, que estaban comunicándose con el público en la década del 80 como no lo habían logrado muchos directores. Entonces uno ya crece pensando que eso es la normalidad y creo que eso habilita un montón de cosas. A veces la historia depende de hechos fortuitos así y para muchas chicas de mi edad eso era normal… -No creo que eso sea fortuito. La cultura argentina ha sido marcada por mujeres muy fuertes, al menos durante el siglo XX. -Pero también otros países lo fueron, como México, y no ha pasado lo mismo en el cine. Me sigue pareciendo fortuito que María Luisa haya sido un personaje de éxito. Perfectamente podrían no haber existido María Luisa y Lita, y sin embargo la presencia de ellas fue punta de lanza de forma contundente y definitiva. El hecho de que Lita haya seguido trabajando con distintas generaciones de directores marca la pauta de la vitalidad de esas mujeres. Me parece que para las mujeres de Argentina no es una rareza, porque ya de adolescentes veíamos el éxito de mujeres en el cine. Estoy convencida de que en Salta, para un montón de chicas, que una mujer sea directora es habitual, porque me ven filmando cada dos o tres años, porque leen las notas. Entonces el ser mujer ya no es un tema y las preocupaciones pasan a ser otras. PASADO Y FUTURO. -Sabemos que trabajás en una versión cinematográfica de El Eternauta y que postergaste otro proyecto para hacer La mujer sin cabeza. ¿Hay alguna otra cosa que te gustaría llevar al cine? -De la historia argentina, miles de cosas: el malón, la zanja de Alsina, Florentino Ameghino, el perito Moreno. El siglo XIX en la Argentina es fabuloso y en algún momento habría que encararlo, pero me parece que exige un montón de invenciones, como las que hicieron los yanquis con sus vaqueros, pero quizá con otras ideas políticas. Hay que inventar un idioma español para esa gente… Siempre pensé que si tuviera que hacer una película de época trabajaría mucho los diálogos, reinventando un español a partir de las cartas, de los documentos escritos. Que sin dudas no era como hablaban, pero sí me parece que hay que inventarlo. La zanja de Alsina es un episodio de la historia argentina que me parece fabuloso y además arquetípico de lo argentino… Es una zanja que se hizo como última medida defensiva para frenar el malón, porque después ya viene la contraofensiva de Roca, que es de aniquilación. Esa fue la última medida defensiva. Imaginate esos tipos en el desierto, en la pampa, unos soldados mal vestidos que ni siquiera llegaban a formar un ejército, cavando esa zanja, sabiendo que más allá hay un peligro salvaje y aterrador y sangriento, que los está espiando, que los está viendo cavar. Entretanto vienen unos franceses locos a diseñar cómo hay que hacer la zanja y a decir que hay que cavar acá, cavar hasta allá. Y los indios, de una ingeniosidad increíble, mandan un montón de ovejas delante, las vacas detrás. La zanja se llena de ovejas que se van aplastando y las vacas pasan por encima como si fuese una alfombra de algodón. Es genial y es terrible… me fascina esa idea. Hasta para obra de teatro me parece una situación humana increíble. -¿Y qué te falta para hacerlo? -Tendría que abocarme seriamente a escribir, si quiero que alguien más se interese. Porque es de esas ideas fabulosas, pero con eso hay que hacer un guión. -Respecto del proyecto en suspenso, una película de horror y ciencia ficción, ¿por qué después de tres películas tan difíciles de encasillar pasás a meterte dentro de algo tan específico como es un género? -Primero hay que ver la película. Para mí va a ser ciencia ficción, pero vamos a ver cuánto va a encajar en la previsión que hice de eso. Yo tampoco lo sé, capaz que calza perfectamente. Cuando trabajás con un género, ahora que estoy con El Eternauta, sabés que lo propio del género es cierta prescripción que te permite jugar con algo que ya está hecho, una serie de normas que se comparten entre espectador y director. Violarlas o respetarlas es un juego entre las partes involucradas. Es un desafío. Yo no me siento constreñida por el género, sino que siento que tengo un montón de leyes con las que puedo jugar. -Además meterte con géneros como el terror o la ciencia ficción es un poco volver a la infancia. -Sí, sin duda. No sabés lo que me estoy divirtiendo. Mirá que yo la pasé bien cuando escribí las otras películas, pero acá me estoy divirtiendo montones, porque tengo que pensar qué mostrar, en efectos especiales, en dispositivos, en máquinas: ojalá funcione todo. Y si no, publicaré el libro de la película que no se hizo (risas). Puertas adentro LUCRECIA MARTEL no acostumbra hacer referencias sobre su vida privada. Por eso son valiosos algunos comentarios que se alejan un poco del personaje exclusivo de directora. -Como se le suele achacar a los psicoanalistas, ¿tenés el defecto profesional de mirar tu vida cinematográficamente, por encuadres o escenas? -No, para nada. Detesto los que dicen "¡mirá que buena foto!" y es alguien que se cayó en la calle. ¿Cómo qué buena foto?: alguien se cayó en la calle. O estás en un restaurante y afuera hay una fila de cartoneros con sus cosas y dicen "¡Que toma, eh!", porque está la gente iluminada, la ventana y se ven sombras pasar… ¿Pero cómo qué toma? Me pasa a veces que utilizo ciertos recursos cinematográficos como forma para sobrevivir. Por ejemplo me toca enfrentar una situación desagradable y no tengo fuerzas para hacerlo. Si tengo que ir a discutir con alguien, trato de ponerme en la posición de que eso es algo interesante, una escena interesante. Trato de vivirlo así. -Supeditar la realidad a tu propia idea para aligerarla. -Muchas veces uso el recurso profesional para defenderme o preservarme de alguna manera. Pero no logro vivir así, ¿eh? Lo podés hacer en algunas situaciones que no te involucren emocionalmente. Pero si vas a tener una discusión amorosa, ahí ya no podés estar haciéndote la directora de cine (risas). -¿Y el amor ocupa en tu vida el lugar que te gustaría que ocupe? -Me doy cuenta de que ocupa un lugar más importante del que le estaba dando. Yo me enamoré de grande, desconozco los amores de los 16, 17: yo me enamoré por primera vez a los 25. Por eso me identifico con ese lugar del amor como un lugar que te quita libertad y te debilita. Creo que el amor es una enfermedad, que no es algo que tiene que ver con la salud, pero que es la enfermedad a la que todos aspiramos. Las películas Cortos y documentales: El 56 (Corto, 1988). Piso 24 (Corto, 1989). No te la llevarás maldito (Corto, 1990). Besos rojos (Corto, 1991). Rey Muerto (Corto, 1995). Encarnación Escurra (Documental, 1998). Silvina Ocampo (Documental, 1998). Largometrajes: La ciénaga (2000). La niña santa (2004). La mujer sin cabeza (2007). Televisión: D.N.I. (Ciclo de unitarios - 1995). Magazine for Fai (Ciclo de humor infantil - 1996/9). Las dependencias (Telefilm - 1999). fuente

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Vida y Obra de Pedro Figari, Pintor de la Pasión
Vida y Obra de Pedro Figari, Pintor de la Pasión
ArteporAnónimo2/17/2009

PEDRO FIGARI - PINTOR DE LA PASION DEL CANDOMBE (Montevideo, 1861-1938) Pintor uruguayo. Fue un abogado destacado que impulsó la abolición de la pena de muerte en el Uruguay e intervino públicamente como diputado, miembro del Consejo de Estado y presidente del Ateneo de Montevideo. Una de sus preocupaciones principales fue la enseñanza artística del momento, que él consideraba inadecuada. Luego de presentar un proyecto referido a la reforma de la misma, fue nombrado director de la Escuela de Artes y Oficios en 1915. Sus avanzadas ideas sobre la educación que debía implantarse en esta institución lo vincularon al movimiento inglés Arts and Crafts. Planteó la formación de artesanos-artistas que no fueran simples obreros sino creadores pensantes; promovió el trabajo práctico en talleres y creó algunos nuevos como el de mimbrería. Asimismo intentó imponer un tipo de diseño que rescatara las formas de la flora y la fauna nativas, estimulando su conocimiento entre los estudiantes. El apoyo que recibió para realizar todas estas profundas transformaciones no fue suficiente y renunció al cargo dos años después de haberlo ocupado. También escribió ensayos como el titulado Arte, estética e ideal (1912). En 1917 Figari abandonó todas sus actividades para dedicarse de lleno a la pintura, pues hasta entonces había sido un "pintor de fin de semana" y contaba con una obra apenas conocida fuera del ámbito familiar. En 1921 se trasladó a Buenos Aires, donde permaneció cuatro años, y desde allí viajó a París, ciudad en la que residió nueve años, convirtiéndose en un atento observador de las vanguardias artísticas que se desarrollaban en la capital francesa. Sus temas nativistas, muy difundidos en la literatura y el arte en la década de 1920, tienen un carácter nostálgico y onírico y son fruto de la distancia, ya que la mayoría de estas pinturas las realizó en París: sus negros, personajes camperos y escenas coloniales estaban muy lejos del universo parisino que le rodeaba. Las manchas y los colores expresivos, llenos de vitalidad, dan forma a cuerpos humanos y animales dotados de una enorme elasticidad. Sus perros, presentes frecuentemente en los patios coloniales, así como los caballos de las escenas camperas, parecen seguir con su anatomía las contorsiones de los seres humanos a los que acompañan. El colorido y la pincelada en forma de mancha son dos características que lo emparentan con Van Gogh y los postimpresionistas, quienes solían distorsionar formas y colores generando en sus obras un espacio mágico. Los numerosos dibujos que realizó, como los que ilustran su libro Historia Kiria, muestran una línea de gran fluidez. En 1933 Figari regresó al Uruguay con una importante obra después de más de diez años de ausencia. Sus temas nativistas, muy difundidos en la literatura y el arte en la década de 1920, tienen un carácter nostálgico y onírico y son fruto de la distancia, ya que la mayoría de estas pinturas las realizó en París: sus negros, personajes camperos y escenas coloniales estaban muy lejos del universo parisino que le rodeaba. Las manchas y los colores expresivos, llenos de vitalidad, dan forma a cuerpos humanos y animales dotados de una enorme elasticidad. Sus perros, presentes frecuentemente en los patios coloniales, así como los caballos de las escenas camperas, parecen seguir con su anatomía las contorsiones de los seres humanos a los que acompañan. El colorido y la pincelada en forma de mancha son dos características que lo emparentan con Van Gogh y los postimpresionistas, quienes solían distorsionar formas y colores generando en sus obras un espacio mágico. Los numerosos dibujos que realizó, como los que ilustran su libro Historia Kiria, muestran una línea de gran fluidez. En 1933 Figari regresó al Uruguay con una importante obra después de más de diez años de ausencia. CANDOMBE PARA FIGARI CANDOMBE PARA FIGARI Letra de Rubén Rada Musica de Rubén Rada Querido amigo Figari, pintor de la tierra mía, Usted nunca imaginó que un candombe le daría. De tanto mirar sus cuadros aquí y en tierras vecinas, me dí cuenta que pintó música como la mía. Querido amigo Figari, pintor de la tierra mía. Don Figari compañero de la vida, luchador de la hermosura por toda la tierra mía. Don Figari compañero de la vida, hay que ver con qué dulzura pintó usted la raza mía. Rompen las lonjas, rompen, parche y madera, madera, dale a las lonjas moreno, que resuenen los candombes por Figari una vez más. Ay, querido amigo Figari, pintor de la tierra mía, hoy me embarga la emoción y se aumenta la poesía. La música y la pintura andan por la misma vía usted pinta la emoción, yo versos con harmonía, Querido amigo Figari pintor de la tierra mía. fuente

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Pasajes del libro Martin Fierro
Pasajes del libro Martin Fierro
ArteporAnónimo1/30/2009

Cada tanto releo este fantastico clásico de la literatura gauchesca, y quiero compartir con ustedes algunas de las frases de Fierro, todas son grandes verdades. Se debe ser más prudente cuanto el peligro es mayor. Siempre se salva mejor andando con alvertencia, porque no está la prudencia reñida con el valor. Y al que le toca la herencia, donde quiera halla su ruina: lo que la suerte destina no puede el hombre evitar. Porque el cardo ha de pinchar es que nace con espina Las faltas no tienen límites como tienen los terrenos; se encuentran en los más buenos y es justo que les prevenga: aquel que defetos tenga disimule los ajenos. Al que es amigo, jamás lo dejen en la estacada pero no le pidan nada ni lo aguarden todo de él. Siempre el amigo más fiel es una conduta honrada. A ningún hombre amenacen porque naides se acobarda. Poco en conocerlo tarda, quien amenaza imprudente, que hay un peligro presente y otro peligro se aguarda. Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de ajuera. Si les hacen una ofensa, aunque la echen en olvido vivan siempre prevenidos. Pues ciertamente sucede que hablará muy mal de ustedes aquél que los ha ofendido. b]Si se arma algún revolutis -siempre han de ser los primeros no se muestren altaneros aunque la razón les sobre. En la barba de los pobres aprienden pa' ser barberos. [/b] La sangre que se redama no se olvida hasta la muerte. La impresión… es de tal suerte que, a mi pesar -no lo niegocái como gotas de fuego en la alma del que la vierte.

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El Caso de los viejitos voladores
El Caso de los viejitos voladores
ArteporAnónimo2/14/2009

Cultural El caso de los viejitos voladores Adolfo Bioy Casares UN DIPUTADO, que en estos años viajó con frecuencia al extranjero, pidió a la cámara que nombrara una comisión investigadora. El legislador había advertido, primero sin alegría, por último con alarma, que en aviones de diversas líneas cruzaba el espacio en todas direcciones, de modo casi continuo, un puñado de hombres muy viejos, poco menos que moribundos. A uno de ellos, que vio en un vuelo de mayo, de nuevo lo encontró en uno de junio. Según el diputado, lo reconoció "porque el destino lo quiso". En efecto, al anciano se lo veía tan desmejorado que parecía otro, más pálido, más débil, más decrépito. Esta circunstancia llevó al diputado a entrever una hipótesis que daba respuesta a sus preguntas. Detrás de tan misterioso tráfico aéreo, ¿no habría una organización para el robo y la venta de órganos de viejos? Parece increíble, pero también es increíble que exista para el robo y la venta de órganos de jóvenes. ¿Los órganos de los jóvenes resultan más atractivos, más convenientes? De acuerdo; pero las dificultades para conseguirlos han de ser mayores. En el caso de los viejos podrá contarse, en alguna medida, con la complicidad de la familia. Hoy todo viejo platea dos alternativas: la molestia o el geriátrico. Una invitación al viaje procura, por regla general, la aceptación inmediata, sin averiguaciones previas. A caballo regalado no se le mira la boca. La comisión bicameral, para peor, resultó demasiado numerosa para actuar con la agilidad y eficacia sugeridas. El diputado, que no daba el brazo a torcer, consiguió que la comisión delegara su cometido a un investigador profesional. Fue así como El caso de los viejitos voladores llegó a esta oficina. Lo primero que hice fue preguntar al diputado en aviones de qué líneas viajó en mayo y en junio. "En Aerolíneas y en Líneas Aéreas Portuguesas", me contestó. Me presenté en ambas compañías, requerí las listas de pasajeros y no tardé en identificar al viejo en cuestión. Tenía que ser una de las dos personas que figuraban en ambas listas; la otra era el diputado. Proseguí las investigaciones, con resultados poco estimulantes al principio (la contestación variaba entre "Ni idea" y "El nombre me suena", pero finalmente un adolescente me dijo: "Es una de las glorias de nuestra literatura". No sé cómo uno se mete de investigador: es tan raro todo. Bastó que yo recibiera la respuesta del menor, para que todos los interrogados, como si hubieran parado en San Benito, me contestaran: "¿Todavía no lo sabe? Es una de las glorias de nuestra literatura". Fui a la Sociedad de Escritores donde un socio joven confirmó en lo esencial la información. En realidad me preguntó: -¿Usted es arqueólogo? -No. ¿Por qué? -No me diga que es escritor. -Tampoco. -Entonces no lo entiendo. Para el común de los mortales, el señor del que me habla tiene un interés puramente arqueológico. Para los escritores, él y algunos otros como él son algo muy real y, sobre todo, muy molesto. -Me parece que usted no le tiene simpatía. -¿Cómo tener simpatía por un obstáculo? El señor en cuestión no es más que un obstáculo. Un obstáculo insalvable para todo escritor joven. Si llevamos un cuento, un poema, un ensayo a cualquier periódico, nos postergan indefinidamente, porque todos los espacios están ocupados por colaboraciones de ese individuo o de individuos como él. A ningún joven le dan premios o le hacen reportajes, porque todos los reportajes son para el señor y similares. Resolví visitar al viejo. No fue fácil. En su casa, invariablemente, me decían que no estaba. Un día me preguntaron para qué deseaba hablar con él. "Quisiera preguntarle algo", contesté. "Acabáramos", dijeron, y me comunicaron con el viejo. Éste repitió la pregunta de si yo era periodista. Le dije que no. "¿Está seguro?", preguntó. "Segurísimo", dije. Me citó ese mismo día en su casa. -Quisiera preguntarle, si usted me lo permite, por qué viaja tanto. -¿Usted es médico? -me preguntó-. Sí, viajo demasiado y sé que me hace mal, doctor. -¿Por qué viaja? ¿Porque le han prometido operaciones que le devolverán la salud? -¿De qué operaciones me está hablando? -Operaciones quirúrgicas. -¿Cómo se le ocurre? Viajaría para salvarme de que me las hicieran. -Entonces, ¿por qué viaja? -Porque me dan premios. -Ya un escritor joven me dijo que usted acapara todos los premios. -Sí. Una prueba de la falta de originalidad de la gente. Uno le da un premio y todos sienten que ellos también tienen que darle un premio. ¿No piensa que es una injusticia con los jóvenes? -Si los premios se los dieran a los que escriben bien, sería una injusticia premiar a los jóvenes, porque no saben escribir. Pero no me premian porque escriba bien, sino porque otros me premiaron. -La situación debe de ser muy dolorosa para los jóvenes. -Dolorosa, ¿por qué? Cuando nos premian, pasamos unos días sonseando vanidosamente. Nos cansamos. Por un tiempo considerable no escribimos. Si los jóvenes tuvieran un poco de sentido de la oportunidad, llevarían en nuestra ausencia sus colaboraciones a los periódicos y por malas que sean tendrían siquiera una remota posibilidad de que se las aceptaran. Eso no es todo. Con estos premios el trabajo se nos atrasa y no llevamos en fecha el libro al editor. Otro claro que el joven despabilado puede aprovechar para colocar su mamotreto. Y todavía guardo en la manga otro regalo para los jóvenes, pero mejor no hablar, para que la impaciencia no los carcoma. -A mí puede decirme cualquier cosa. -Bueno, se lo digo: ya me dieron cinco o seis premios. Si continúan con este ritmo, ¿usted cree que voy a sobrevivir? Desde ya le participo que no. ¿Usted sabe cómo le sacan la frisa al premiado? Creo que no me quedan fuerzas para aguantar otro premio. (El argentino Adolfo Bioy Casares - 1914-1999- nació y murió en Buenos Aires. Fue Premio Cervantes en 1990. Entre sus libros más conocidos figuran las novelas La invención de Morel (1940), El sueño de los héroes (1954) y Diario de la guerra del cerdo (1969). El cuento de esta página fue extraído de Una magia modesta, Ed. Temas, Bs. As., 1990). Roberto Fontanarrosa De la literatura nipona TSÉ-HU-TCHEN, mandarín de Kiusiu, se hallaba reposando en los jardines de su palacio. De repente, apareció un caballo y le mordió una rodilla. Min-Tsú, esposa de Tsé-Hu-Tchen, acudió presurosa, dispuesta a espantar al corcel con una palmeta. -Déjalo. Déjalo -le dijo Tsé-Hu-Tchen. Poco después el animal se marchó tan sigiloso como había llegado. -Debiste haberme permitido que lo asustase- reprochó Min-Tsú a su marido. -Bien sabes-dijo entonces Tsé-Hu-Tchen- que ese caballo puede ser la reencarnación de nuestro amado hijo Ho-Knien-Tsí, muerto en el combate naval de Ngen-Lasha. -¡Sigue, sigue!- se quejó la mujer- ¡Sigue malcriándolo! (El argentino Roberto Fontanarrosa -1944-2007- nació y murió en Rosario. Fue humorista gráfico, y dejó una obra cuentística sin parangón, en libros como No sé si he sido claro, Nada del otro mundo o La mesa de los galanes. El texto elegido es de El mundo ha vivido equivocado; De La Flor, Bs., As., 1985). fuente

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[20/12]Encuentro Taringuero Montevideo - Uruguay
[20/12]Encuentro Taringuero Montevideo - Uruguay
TaringaporAnónimo12/1/2008

Juntada Taringuera - Montevideo - UruguayDistinguidos hermanos/as Uruguayos,Luego de haber planeado mi viaje a Montevideo por un tiempo largo, y de haberlos contactado a varios de ustedes por MP (enanito 2008, bo_fiera, galopo 2007, hulio, martinm76uy, fano277, culogoma etc), quiero informarles que el día sábado 20/12 se llevará a cabo el 1er encuentro taringuero uruguayo en Montevideo.El lugar de encuentro será en el mitico Mercado del Puerto a las 20hs (bancaremos hasta las 21.30 mas o menos).Y bueno, de ahi empezar a agitar por la ciudad vieja, o enfilar pa otro lado, estando ahi lo arreglamos entre todos.Yo voy con la idea de disfrutar, beber, ver la movida montevideana, ya que hace unos cuantos años que no voy pa los pagos y entre otras cosas quiero: ÓÓÓ CUALQUIER TIPO DE:TAMBIEN LE PIENSO DAR A LA PIZZA Y AL FAINÁ URUGUAYO (EL MEJOR DEL UNIVERSO)Ó METERLE DIENTE A UN BUEN:Ya estoy imaginando esas charlas, en curda, charlas para cambiar el mundo Y entre otras cosas podemos hablar de:OJO, SIEMPRE MANTENIENDO LA CORDURA, EL SENTIDO COMUN Y NO TERMINANDO ASI: INFALTABLES ESTOS TEMAS PARA DEBATIR, RECORDAR....Y HERMANARNOSPERO ATENCION, NO TODO VA A SER PARLA...VAMOS A DISFRUTAR TAMBIEN DE LA JODA. PUEDE SER BOLICHEO UNOS BUENOS POOLESO POR QUE NO.....En fin, hay mucho para hacer, asi que otra vez les hago la invitaciòn a todos los yoruguas, y si llega a haber algun argento, brasuca, chiluso, paragua, bolita, serán tambien muy BIENVENIDOS! REITERO ENTONCES, LUGAR DE ENCUENTRO A LAS 20 HS, BANCANDO HASTA LAS 21.30Los espero entonces con mi remera de Taringa, si alquien tiene camara que lleve.Abrazo para todos! Esta vez no se pincha....¿ A quien anoto?NOVATOS/, ENVIAR MP!IMPORTANTE: Muchachos/as, los comentarios zarpados, van a ser eliminados. Se puede hacer humor sin recurrir a lo soez y chabacano.Gracias

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Recetas tipicas criollas argentinas
Recetas tipicas criollas argentinas
Recetas Y CocinaporAnónimo2/18/2009

Registrate y eliminá la publicidad! Aqui comparto unas cuantas recetas riquisimas, tipicamente criollas, argentinas, y rioplatenses por que no? Pa' chuparse los dedos de la patas, chango!!! Buen provecho! fuente y mas material://www.folkloretradiciones.com.ar

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Taringa en La Paloma - Uruguay
TurismoporAnónimo12/30/2008

Hola a todos! Luego de la Juntada Taringuera en Montevideo, todos se volvieron a sus casas a dormir, pero yo, con resaca y todo, enfilé para la Paloma, hermoso balneario ubicado en el Departamento de Rocha. En fin, llegué y lo primero que hice fue parar en este hotel, muy recomendable y económico Sin dormir, sin parar, me fui directamente a desayunar para arrancar el dia Ya listo, me apronté y sali a caminar por La Paloma, y me encontré con estos A la Virgen, decidí dejarle una ofrenda Segui camino hasta llegar a la costa, hermosa y natural, como Uruguay Segui mi camino incansable, y me topé con el faro, construido en 1874. El Reloj solar El Museo del Faro Muerto de cansancio, pero ávido de aventuras, decidi subir al faro... ...y tomé estas hermosas fotos Sin darme cuenta, entre charlas con los lugareños, asados, y calor, se hizo de noche...NAVIDAD Apoliyé unas pocas horas, y arranqué para Punta del Este, que más allá de lo que se diga de este lugar, como lugar en si, es una joya, un orgullo que sea Uruguay Recorriendo las calles, me encontré con este monumento... ...y muy cerca de ahi con una feria de artesanos, si bien era temprano, pude sacar algunas fotos De pasada estaba el Hotel Conrad, y me pegué una vuelta a ver como la pasan los ricos. Dentro del Conrad, me encontré con un hermoso mural y su dedicatoria Y bueno, lo bueno dura poco, entonces enfilé nuevamente pa Montevideo, pues viajar es un placer.... En un bolichon.... me comi unas cuantas... ...y un Chajá, postre tipico uruguayo, con merengue, crema, durazno y algo mas que ahora no recuerdo Sin respiro, me esperaba el viaje de vuelta a Buenos Aires con una previa en Colonia.... y sus atardeceres... Esto es todo por ahora, mi idea es regresar en febrero, vamos a ver....y la idea es seguir viajando y conociendo la tan preciada y majestuosa costa uruguaya, sin dudas de las mas hermosas y naturales del mundo. Espero que les gusten las fotos y Pasarlo bien

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