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Usuario (Estados Unidos)
El Maracanazo Maracanazo (en portugués: Maracanaço) es el nombre con el que se conoce a la victoria de la selección de fútbol de Uruguay en la final de la Copa Mundial de Fútbol de 1950 frente a la selección de fútbol de Brasil. Contra todo pronóstico, Uruguay ganó 2:1 a Brasil en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. Por extensión, el término se ha generalizado para definir a aquella victoria de un equipo o deportista, preferentemente una final, en campo ajeno y teniendo todos los factores en contra. Previa Si bien el campeonato se definió mediante una ronda final de cuatro equipos (jugando en la modalidad todos contra todos), el último partido se convirtió en una final "de hecho". Se jugó el 16 de julio de 1950 en el Estadio Maracaná en Rio de Janeiro, Brasil, frente a unos 173.850 espectadores, la mayor cantidad de espectadores jamás reunida para presenciar un partido de fútbol.1 El equipo favorito tras una campaña de invicto y goleador era Brasil que llegaba con 4 puntos producto de sus victorias (en ese entonces un partido ganado otorgaba dos puntos mientras que un empate otorgaba uno) por goleada frente a Suecia por 7-1 y España por 6-1, mientras que Uruguay llegaba habiendo obtenido 3 puntos frente a los mismos rivales (un empate por 2-2 contra España y una victoria ajustada de 3-2 frente a Suecia). Cabe mencionar que, si bien la favorita era Brasil, la selección de Uruguay era en ese momento una de las más laureadas del planeta, con una Copa del Mundo, ocho Copas de América y dos títulos olímpicos, y que su juego llevaba décadas provocando la admiración de todos los aficionados del mundo, por lo cual difícilmente podía considerarse a la escuadra uruguaya como "rival débil". Inclusive la selección uruguaya había jugado tres partidos de fútbol contra su equivalente de Brasil pocos meses antes a la Copa del Mundo, resultando en dos triunfos brasileños y uno uruguayo, siendo que la diferencia de calidad entre ambos equipos no era excesiva, si bien era reconocible la superioridad del ataque brasileño. Aun así, en la Copa Mundial el equipo brasileño precisaba tan sólo de un empate para obtener el primer lugar del último grupo y con ello proclamarse campeón mundial, lo cual aumentaba el triunfalismo de la afición local, siendo que la prensa de Brasil reducía las opciones uruguayas. Los principales diarios de Rio de Janeiro ya tenían sus primeras planas impresas celebrando por anticipado el triunfo del equipo local, así el "Diario de Río" ponía como titular de su portada "O Brasil vencerá - A Copa será nossa", mientras que el periódico "O Mundo" colocaba en su portada "Brasil Campeão Mundial de Futebol 1950". Había muchas carrozas adornadas ya preparadas en Río de Janeiro para encabezar un auténtico carnaval de festejos y ya se habían vendido más de 500.000 camisetas con la inscripción de: “"Brasil Campeão 1950"”; el propio estadio Maracaná (recién inaugurado) se encontraba decorado con pancartas en portugués que decían “Homenaje a los Campeones del Mundo”. Además las autoridades políticas brasileras habían acuñado monedas conmemorativas con los nombres de los futbolistas de la selección local. Había una banda de músicos presente en el estadio con instrucciones de interpretar el himno del ganador al final del partido, la confianza llegaba al extremo de no entregar a esta banda una partitura del Himno Nacional de Uruguay al considerarla innecesaria debido a la "inminencia" del triunfo brasilero. También los músicos habían sido preparados para tocar una marcha triunfal titulada "Brasil Campeão" compuesta expresamente para esta ocasión. El favoritismo del local había alcanzado incluso a las autoridades uruguayas. A pocas horas de comenzar el encuentro, la Selección de fútbol de Uruguay recibió la visita de los integrantes del cuerpo diplomatico de la embajada, solicitandoles que sufrieran "una derrota digna", es decir, sin goleada. Incluso el mismo presidente de la FIFA, el francés Jules Rimet, estaba convencido de la victoria local gracias al ambiente triunfalista expresado por la afición brasilera. Rimet en el bolsillo derecho de su chaqueta llevaba un discurso en homenaje a los campeones brasileños, escrito en portugués. Pese a que futbolísticamente los equipos brasileño y uruguayo se hallaban en similar nivel de calidad, la prensa y la afición de Brasil habían creado un ambiente de triunfalismo excesivo días antes del partido final donde el triunfo local parecía inevitable mientras que una victoria visitante era asumida como imposible. El partido Antes de empezar el partido, los futbolistas uruguayos eran conscientes del enorme favoritismo del que gozaba la escuadra brasileña. El entrenador uruguayo Juan López Fontana deseaba evitar una derrota humillante, y pidió a sus jugadores que jugaran defensivamente; cuando López se retiró el capitán uruguayo Obdulio Varela dijo a sus compañeros: "Juancito es un buen hombre, pero ahora se equivoca. Si jugamos para defendernos, nos sucederá lo mismo que a Suecia o España". Los hombres de la escuadra uruguaya entendieron así que jugar defensivamente contra el equipo brasileño resultaría en una derrota por goleada. Poco antes de entrar al campo de juego los futbolistas uruguayos perciben el estruendo de los aficionados brasileños en las tribunas del Maracaná. El lateral Schubert Gambetta animó a sus compañeros diciendo: "Muchachos, los de afuera son de palo, que comience la función". El juego empezó a las 15 horas. Al empezar el partido el equipo brasileño empieza su habitual presión con delanteros, en busca del gol y para liquidar el partido en el menor tiempo posible. Cabe destacar que los anteriores triunfos de Brasil en el torneo habían sido por abultado margen, y en esta ocasión la afición local casi exigía repetir goleadas similares. El portero uruguayo Roque Máspoli logra contener los ataques brasileños exitosamente, y así finalizar la primera mitad del tiempo reglamentario, ambos equipos se retiran empatados a cero, pese a la molestia en las tribunas por falta de goles. Pese a este desagrado, el optimismo continuaba entre el público local pues con el empate Brasil se estaba consagrando campeón mundial. A comienzos del segundo tiempo en el minuto 2, el brasileño Friaça anota el primer gol de la tarde. Una gran celebración empieza a inundar el estadio, incluyendo algunos petardos. La algarabía dura poco pues el capitán uruguayo Obdulio Varela acude a reclamar una posición adelantada al árbitro, para ganar tiempo y restar tensión al partido; años después Varela reconocía que en el caso de seguir jugando en medio de la algarabía del público brasileño, el empuje de los futbolistas locales hubiera precipitado una goleada contra Uruguay. El hecho es que el Negro Jefe, consciente que Brasil estaba en condiciones de avasallar a Uruguay en la efervescencia del encuentro, decide discutir un pretendido off side con el árbitro inglés. Caba aclarar que Varela no hablaba inglés ni el árbitro castellano, lo que derivó en una absurda discusión de sordos. Ni siquiera los propios uruguayos comprendían lo que su capitán buscaba; pero lo cierto es que Varela sabía que provocar dicha discusión terminaría por "enfriar el partido". Tras bajar la tensión del público y de los equipos, se reanuda el juego, y en el minuto 21, Ghiggia escapa por derecha y tras simular que rematará a la portería opta por el pase al medio de area, donde el ingreso sin marcas de Juan Alberto Schiaffino le permite igualar el marcador del encuentro. Aún con este resultado de 1-1 se adjudicaba Brasil el mundial. A pesar de ello, la aficion brasileña reclamó la victoria y así lo entendió su equipo, el que se lanzó desesperadamente a conseguir un segundo tanto. Para la prensa y la afición de la época, Brasil no podía ser campeón simplemente empatando. Sin embargo, los jugadores uruguayos continúan defendiéndose acertadamente y continúan inclusive lanzando ataques sobre el área brasileña. Finalmente, en el minuto 34 del segundo tiempo se genera otro ataque uruguayo donde Obdulio Varela lanza un pase hacia Alcides Edgardo Ghiggia, que entrega el balón a Julio Pérez, quien se la devuelve en corto a Ghiggia que supera al defensa brasileño Bigode, y finge como en el primer gol, lanzar un centro ante el arquero local Moacir Barbosa. Barbosa comete el error que marcará el resto de su vida: da un paso hacia adelante seguro que se repetirá la escena de primer gol y entrega una oportunidad en su primer palo. Ghiggia aprovecha la ocasión y patea un violento tiro entre el arquero y el poste. Anota así el segundo gol para Uruguay y el estadio queda en absoluto silencio. Inclusive los futbolistas uruguayos quedan impresionados con el repentino silencio en el recinto, donde minutos antes reinaba la euforia de la afición. A punto de finalizar el partido, Brasil atacaba con todo su poderío, pero le es imposible revertir el resultado. Al cumplirse el tiempo oficial, a las 16.45 horas, el árbitro inglés George Reader silbaba el final del partido, con lo cual estallaba la alegría de los jugadores uruguayos. Al finalizar el partido la mayor parte del público salió en silencio o llorando del Estadio Maracaná, los futbolistas brasileños mostraban abiertamente su pesar, y la prensa local lanzaba comentarios apenados e incrédulos ante una derrota totalmente inesperada; la banda de música traída para la ocasión no ejecutó pieza alguna, no percatándose de la ceremonia de entrega de la Copa Jules Rimet a Uruguay.

La desinversión de Clarín empezó en internet Tras el fallo de la Corte, comenzaron las burlas sobre cómo el Grupo deberá adecuarse a la norma. El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que declara constitucional la Ley de Medios representa un duro golpe para el Grupo Clarín. Si bien la empresa sería indemnizada, deberá desinvertir y desprenderse de algunos medios, lo cual ya perjudicó su cotización en bolsa. De acuerdo con el texto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el multimedio deberá desprenderse de uno de sus dos canales televisivos nacionales, Canal 13 o Todo Noticias (TN) o limitar su llegada a la audiencia, para que deje de ser nacional. Tras la decisión del máximo tribunal, los chistes no se hicieron esperar. "Algún gracioso" aprovechó la situación y publicó un remate en internet para adquirir este último. "Vendo Canal De Cable, Con Instalacion Y Esclavos" es el título de la subasta publicada en Mercadolibre por un usuario anónimo. ¿El precio? La módica suma de 100 pesos. "Creatividad sin uso. Esclavos entrenados Al mejor postor. Entrega llave en mano", agregó el falso vendedor en la descripción del producto. Los usuarios no se quedaron atrás y dejaron varias preguntas y comentarios en el mismo tono: "Te lo cambio por una caja de zapatos (sin los zapatos) pero la caja esta re buena y cotiza en bolsa", preguntó uno. Otro usuario directamente ofreció la totalidad del Grupo Clarín para un remate, con el precio base de dos pesos. "Por remate judicial importante grupo vende medios", rezaba el artículo que ya fue eliminado del portal de compraventa online.
La vida en negro del fiscal No están la cuenta en el Merrill Lynch de Nueva York ni el dinero encontrado en su casa, ni inversiones o propiedades, ni siquiera un auto. En los papeles, el fallecido fiscal no tenía ahorros, aunque se tomaba vacaciones en el extranjero todo el tiempo. Nada. A lo largo del formulario de once páginas de su última declaración jurada patrimonial pública, el fallecido fiscal Alberto Nisman dice no tener prácticamente nada: sólo una casa en un country, a medias con su ex esposa, Sandra Arroyo Salgado. Pero fuera de eso no posee otras propiedades, ni auto, ni cuentas, ni ahorros, ni inversiones, ni dinero en cajas de seguridad ni, mucho menos, la cuenta en Nueva York que se le conoció en estos días, en el banco Merrill Lynch. La declaración de bienes de Nisman está tan pelada que nada explica cómo hizo para solventar los viajes al Caribe de noviembre, acompañado por Florencia Cocucci y otra joven, o el periplo por Europa de enero de 2015. La hipótesis de que a Nisman lo podrían haber matado por un conflicto económico –expuesta por Arroyo Salgado– no muestra tener anclaje en su declaración oficial. Más verosímil, en cambio, es que Nisman manejaba enormes recursos en negro. Trámite Página/12 se presentó la semana pasada en la Mesa de Entradas del Ministerio Público Fiscal y entregó un escrito en el cual reclamó tener acceso a la información contenida en la declaración jurada de Alberto Nisman, según lo establecido por la Ley 25.188 de Etica Pública. El trámite es personal. Tras llenar un formulario, días más tarde, la Procuración entregó –era su obligación– una copia de la declaración, por Resolución 799/15. Se trata de la declaración realizada en 2014, pero que abarca todo el período comprendido entre el 1º de enero y el 31 de diciembre de 2013. Cuenta Por supuesto que el primer interés estaba en saber si Nisman tenía declarada la cuenta que manejaba en el Merrill Lynch de Nueva York. Fue la propia Arroyo Salgado quien sacó a la luz esa cuenta sugiriendo que podía ser motivo de un conflicto económico con el informático Diego Lagomarsino que, asombrosamente, figuraría como co-titular. La ex esposa de Nisman contó que el fiscal abrió la cuenta a nombre de Sara Garfunkel, la madre del fiscal, y de su hermana, Sandra Nisman, pero que en el Merrill Lynch dijeron que también Lagomarsino figuraba como titular. En un escrito presentado por el abogado del informático, Maximiliano Rusconi, Lagomarsino confirma que aceptó ser co-titular, a raíz de un pedido que le hizo Nisman durante 2013. De todas maneras, quien retuvo todo el control de la cuenta fue Nisman, ya que figuraba como apoderado, es decir la persona que podía depositar o retirar fondos. Según la declaración de Lagomarsino, el dinero de la cuenta del Merrill Lynch se utilizaba para inversiones inmobiliarias en Miami. No está comprobada, pero la versión es que en la cuenta había un saldo de unos 600.000 dólares y, según dijo Arroyo Salgado, la mamá o la hermana del fiscal le contaron que ese dinero estaba destinado a las hijas en caso de que a él le pasara algo. La documentación de la cuenta, incluyendo los resúmenes de movimientos y saldo, llegaba a la dirección de la calle Roosevelt, en la que vive Sara, la madre de Nisman. En el escrito de Rusconi, Lagomarsino le informa a la fiscal Fein que él firmó sólo dos transferencias en este año y medio, cada una por 2500 dólares. El informático sostiene que fue dinero enviado a Uruguay para pagar las expensas de un terreno ubicado en el vecino país. De tres, cero En su afán de imponer la hipótesis de que a Nisman lo mataron, Arroyo Salgado abrió una primera caja de sorpresas revelando la cuenta de Merrill Lynch. La jueza no lo dice con todas las letras, pero lo deja traslucir continuamente: acusa a Lagomarsino de haber matado a Nisman por cuestiones de plata. No parece una hipótesis muy verosímil, es difícil que alguien mate a otra persona y deje en la escena un arma registrada a su propio nombre. A esto se agregan los elementos ya conocidos y que orientan el caso más al suicidio que al homicidio: disparo a menos de un centímetro; en un baño chico, casi cerrado; sin rastros de pelea ni lesiones defensivas y con una pistola que Nisman no sólo pidió prestada a Lagomarsino sino también a su custodio de mayor confianza, Rubén Benítez. Sea como fuere, la revelación de la existencia de la cuenta de Merrill Lynch deja al desnudo tres ocultamientos: - No está en la declaración jurada la propia cuenta de Merrill Lynch. - No están declaradas las inversiones inmobiliarias en Miami, que supuestamente son en sociedad con familiares del fiscal. - No está declarado el terreno en Uruguay ni se sabe a nombre de quién está. La fiscal Fein pidió datos sobre la cuenta de Nueva York, lo que seguramente será cursado –o ya se cursó– a través de un exhorto a la Justicia norteamericana. Es de interés para el expediente saber los movimientos en esa cuenta y si existen allí motivos de algún conflicto. Por ejemplo, que hubiera una cifra importante retirada por alguien y que eso haya provocado algún enfrentamiento. La experiencia es que la Justicia de Estados Unidos es poco proclive a colaborar con información de ese tipo y tal vez esté aún menos apurada en aportar datos de un fiscal que visitaba tan habitualmente la embajada de la avenida Colombia. Cuatro renglones En las 11 páginas del formulario de la declaración jurada, además de los datos de nombre, apellido, el DNI y el número de legajo 21.358, sólo aparecen cuatro renglones llenos. En el capítulo que tiene que ver con bienes situados en el país, en dos renglones, figura la casa que tiene, a medias con Arroyo Salgado, en un tradicional country del partido de Pilar. De ahí para abajo, aparece todo vacío. Nisman declara que no tenía auto (ver aparte) ni participación en empresas ni bonos ni acciones ni fideicomisos ni joyas, objetos de arte ni ningún bien superior a 20.000 pesos. El formulario de declaración jurada contempla también un detalle de “bienes situados en el exterior”. Ahí tampoco hay nada de nada: ni propiedades ni vehículos ni créditos ni depósitos en dinero ni títulos o acciones ni participaciones societarias. Los únicos otros dos renglones en los que Nisman declaró algo están referidos a tarjetas de crédito. El fiscal escribió que tiene a su nombre dos, una Visa y una American Express. Finalmente, declara que no integra ninguna fundación o asociación. Dinero En toda la declaración jurada no hay ninguna referencia a dinero ahorrado o a cifras que pudieran estar guardadas en las cuatro cajas de seguridad personales que Nisman tenían contratadas. Eran tan personales, que además de él mismo, la única que tenía acceso a ellas era su madre, Sara. O sea que allí no guardaba documentación de la Fiscalía –había una caja en la Unidad AMIA– sino papeles, instrumentos financieros y dinero propio. Tampoco surge de la declaración que tuviera algún ingreso extra. Por supuesto que no figura nada de lo denunciado por Lagomarsino, quien puso por escrito que Nisman le dio el contrato en la Fiscalía por 41.000 pesos mensuales pero que él le reintegraba la mitad al fiscal todos los meses. Se ha dicho equivocadamente que ese dinero se depositaba en Nueva York, algo que este diario nunca afirmó. Esa plata se le hacía llegar a Nisman mediante un depósito o en efectivo, un detalle que Lagomarsino no aportó hasta ahora. Los enormes blancos de la declaración tampoco permiten entrever de dónde salía el dinero para sostener un nivel de vida más que llamativo. Nisman tenía un sueldo muy alto, pero se menciona, por ejemplo, que el alquiler en Le Parc era de 30.000 pesos mensuales, aunque el departamento –según parece– pertenece al padre de una de las chicas de la Fiscalía. Tampoco queda claro con qué ingresos se solventaban los viajes al Caribe: el periplo con Cocucci y la otra joven costó, sólo en pasajes en primera a Cancún, 12.000 dólares. Habrá que agregar las estadías. A esto se suma también el viaje a Europa, como siempre en primera, todo en menos de 60 días. Oscuridad De la declaración jurada de Alberto Nisman no surge nada que dé base a la hipótesis de- sarrollada por Arroyo Salgado de que a Nisman lo mataron por un conflicto económico. Es cierto que esa declaración no parece tener vínculo con la realidad: hay un mundo económico del fiscal que está en la oscuridad. Desenredar la madeja de cuentas, inversiones, desarrollos inmobiliarios, terrenos, reintegros y cajas de seguridad que no se saben qué contuvieron, no será cosa fácil. Y habrá que ver hasta dónde querrá llegar Fein. En principio, la lógica es que la fiscal se concentre primero en determinar si hubo suicidio u homicidio, empezando por concretar la junta médica que le obstaculizó la querella que lidera Arroyo Salgado. El siguiente paso seguramente estará en terminar la pericia informática, de la que deberían surgir datos de la hora en que Nisman usó los celulares y las computadoras, y si hay algo que oriente en el dilema suicidio-homicidio. Casi al mismo tiempo, se están relevando las imágenes de las cámaras de seguridad de Le Parc, para ver si entró alguien extraño al edificio y si Lagomarsino salió a la hora que dijo haber salido. Por último, el plan es convocar luego a una audiencia con criminalistas para hacer el análisis de cómo fue la mecánica del hecho. Con todos los elementos en la mano, Fein es posible que le cambie la calificación al expediente, saliendo de la que tiene hoy: muerte dudosa. En el berenjenal parece poco probable que la fiscal pueda usar la declaración jurada para algo. Tiene muchísimo más de engaño que de realidad.

Duhalde le informó a la Presidenta que no asistirá a los festejos por los 30 de democracia El ex presidente le escribió una carta a la actual mandataria en la que le informó que no irá al evento por "razones particulares" que se lo "impiden", aunque no aclaró cuáles, y pidió además "cuidar la democracia". El ex presidente Eduardo Duhalde le informó hoy a la jefa del Estado Cristina Fernández, mediante una carta, que no asistirá a los festejos organizados para mañana en la Plaza de Mayo por los 30 años del retorno de la Democracia. "Razones particulares me impiden asistir a los actos programados, como hubiera sido mi deseo. Le agradezco su invitación y le deseo lo mejor, tanto en su vida personal como en las altas responsabilidades que hoy está ejerciendo", afirmó Duhalde en la nota que remitió a la Casa Rosada. El ex presidente expresó que "los treinta años de democracia argentina merecen ser celebrados con grandeza de espíritu y manos extendidas a toda la sociedad. Es nuestro pueblo el que, con sus luchas, paciencia, y superando crisis que tenían destino de catástrofe, llega hasta hoy con las esperanzas firmes en un futuro mejor". En la misiva dirigida directamente a la "señora Presidenta de la República Argentina" fechada hoy en Buenos Aires, Duhalde le recordó a Cristina Fernández de Kirchner que "desde hace mucho tiempo" viene "propugnando la concreción de una cultura del encuentro que nos permita superar absurdas antinomias". En referencia al distanciamiento del sector del peronismo que forma parte con el kirchnerismo, Duhalde dijo esperar que "la construcción democrática no sea el resultado de hombres providenciales sino el compromiso leal y fecundo de toda la ciudadanía y la dirigencia política". "Es por ello que esta democracia que hoy disfrutamos la debemos cuidar entre todos; es de todos y será la que nos garantice la Argentina libre, inclusiva, justa y soberana que nosotros anhelamos y que será la mejor herencia que le podamos dejar a las generaciones futuras", añadió. El ex presidente durante la crisis de 2001-2002 que dio paso a la llegada del kirchnerismo al poder en 2003 fundamentó así su ausencia, a pesar de haber sido invitado para asistir mañana al acto programado por la Casa Rosada para celebrar en Plaza de Mayo con artistas y espectáculos en vivo, los 30 años de retorno a la Democracia, para lo cual el gobierno convocó en una señal de apertura, a "ex presidentes".
Conjugación feliz de adecuar Adecuación, adecuar, adecuaría, adecuo –cualquiera sea su adecuación al conjugarlo- el verbo ya transita nuestro lenguaje cotidiano. Menos habitual que acomodar o que igualar remite de inmediato al grupo Clarín. Grupo que no es de “grupo” sino de verdad. El monopolio y los monopolitos secundarios deberán adecuarse por ley y despojarse del exceso dominante. Pero entre tanto “ adecuamiento” salta una duda cósmica: ¿Cómo se adecuarán los políticos, los periodistas y el público? Unos y otros son largamente diestros en la conjugación; han vivido adecuados al adecuamiento mediático. Entre los primeros- los políticos- los hay flexibles y dúctiles para adecuarse a uno u otro bando aunque estos fuesen antagónicos; entre los periodistas-lábiles y maleables en proporciones notables- adecuarse forma parte y sustancia de su instinto de supervivencia; siempre autoconvencidos de que los adecuados son los otros y no ellos. Y está el público- todo- que se ha venido adecuando eternamente a ser adecuado al cautiverio voluntario de la agenda de noticieros y noticistas. Y que será responsable sin excusas de su nuevo zapping oceánico. Porque ante la adecuación se abre un desconocido océano. En él se podrá bucear, nadar, flotar o ahogarse de motu proprio. Esta vez libremente, según se elija el adecuamiento acertado o erróneo, el pasado o el futuro, el zócalo o el cielorraso. Y ahí veremos a los adecuados, ya sin excusa de necesidad política, de necesidad laboral o de necesidad de informarse, qué deciden. Muchos en lugar de serenarse, tiemblan de tener que salir al océano desentrenados. Los “desadecua” la libertad. A algunos interesadamente prósperos los asustará la competencia y la amenaza de la pluralidad y las convicciones. No entenderán por qué dejará de servirles su pasiva adecuación al adecuador monopólico. Y añorarán el viejo cautiverio de la grilla y del dial.
Cómo comer una naranja Comer una naranja no es cualquier cosa, debes aprender ciertas técnicas, sobretodo para que no te comas la cáscara que es bastante agria. Aquí te daremos diferentes maneras para comer una naranja. Cosas que necesitarás - Una naranja. - Servilletas. - Cuchara de metal. - Cuchillo. - Plato/tabla para cortar. Método 1 de 3: de Pelar 1Escoge la naranja más madura del montón de naranjas que tengas. Aunque vayas a quitarle la cáscara tienes que lavarla porque cuando cortes con un cuchillo, las bacterias se meterán a la naranja. 2Mete una cuchara o cuchillo en la naranja para que vayas pelándola. Si la quitas con la cuchara o con la mano se te hará más fácil. Quítale toda la cáscara y luego tírala. 3Saca un gajo y cómetelo. Al masticar, ten cuidado de no tragarte ninguna semilla. 4Ten cuidado con los chorros de jugo. Método 2 de 3: de Cortar 1 Ponla naranja en un plato. Agarra un cuchillo y córtala a la mitad. 2 Corta de nuevo a la mitad para hacer cuartos. 3 Continúa hasta hacer varios gajos. 4 Tómala de la cáscara con la mano y cómetela. ¡Disfrútala! Método 3 de 3: del Restaurante 1 Corta la naranja en gajos perpendiculares al corazón. Los gajos deben ser de 1 a 2cm de ancho. 2 Corta los gajos circulares a la mitad. 3Quítale la pulpa con los dientes o dedos y cómetela. Tira las cáscaras. Advertencias - Ten cuidado con los chorros de jugo que pueden saltar a tus ojos. - Ten cuidado con las semillas, podrías ahogarte.