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crazy089

Usuario (Argentina)

Primer post: 3 abr 2016
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22 consejos del hombre mas rico de China
22 consejos del hombre mas rico de China
InfoporAnónimo9/4/2016

Procede de una familia humilde y se ha convertido en uno de los hombres más ricos del planeta, descubre cómo lo hizo. Jack Ma o Ma Yuan es el fundador de la empresa Alibaba Group, Jack es el primer hombre de negocios de China publicado en la portada de la revista Forbes y uno de los más ricos del mundo. Proviene de una familia de músicos humilde. En varias etapas de su vida fue maestro de inglés, funcionario, e inclusive creó el primer proyecto en Internet en China dedicado a las “páginas amarillas”. Tuvo sus altibajos y fue rechazado en más de 30 empresas pero lo importante es que nunca se rindió… Estas son sus ideas fundamentales del éxito que no sólo se pueden aplicar al trabajo si no a tu modo de vida, luchando por tus sueños hasta el final. El principio de la selección de las ideas 1. Si el 90% de los participantes en una junta del trabajo votan a favor de uno u otro proyecto, lo descarto. La razón es muy sencilla: si todas estas personas con tanta claridad ven esa posibilidad, lo más probable es que muchas otras empresas ya están trabajando en eso, y no vamos a ser los líderes en este campo. Hay que innovar Lo que no se puede hacer 2. En 2001 cometí un error. Les expliqué a mis empleados junto con los cuales fundé la empresa, que su límite superior de las aspiraciones en la compañía sería ser un manager. Pensaba que necesitaba buscar especialistas profesionales en otro lado… Después de varios años ninguno de aquellos profesionales contratados sigue trabajando en la empresa, pero de los que tenía dudas se empeñan excelentemente en los papeles de vice-presidentes o inclusive en los puestos más altos. Confía en la gente 3. Las peores cualidades para un empresario son: ser engreído, no saber valorar adecuadamente la situación, agarrar el ritmo demasiado alto y no poder aguantarlo, no tener visión a futuro. Humildad y planificación 4. Tengo el principio que aplico: tu actitud hacia el trabajo y las decisiones que tomas son más importantes que tu capacidad. Acerca de lloriqueos y quejas 5. No tiene nada de malo si de vez en cuando te permites llorar. 6. Si te deprimes frecuentemente y te quejas de la vida, esto se vuelve parecido al alcoholismo; entre más bebes, peor se vuelve. En tu camino hacia el éxito te darás cuenta que las personas exitosas no se quejan y no lloran todo el rato. Preguntas de la juventud contemporánea 7. ¿Qué es un fracaso auténtico? Un auténtico fracaso es dejar de luchar. 8. ¿Qué es la flexibilidad? Vas a entender qué significa la flexibilidad cuando hayas pasado por mala suerte, situaciones difíciles y decepciones. 9. ¿Cuáles son tus obligaciones? Tus obligaciones son: ser más aplicado, trabajar más y tener más ambiciones que los demás. 10. Sólo los tontos utilizan la boca para hablar. Una persona inteligente habla con la cabeza; una persona sabia, con el corazón. Estamos aquí para vivir la vida plenamente 11. Si gastas todo tu tiempo en el trabajo, tarde o temprano te arrepentirás. 12. Todo el tiempo me recuerdo que nacimos no para el trabajo sino para disfrutar de la vida. Para mejorar la vida de otras personas, no para estar siempre en el trabajo. Acerca de la competencia y los adversarios 13. La competencia es como un juego de ajedrez. Si perdiste siempre podrás jugar otra ronda. Pelear no es necesario. 14. Si tu contrincante es menos grande que tú o más débil que tú, de todas maneras tienes que tratarlo como a uno igual. Al mismo tiempo, si tu contrincante es más grande que tú, no le tengas miedo. 15. Un verdadero empresario no tiene enemigos. Cuando lo entiendas, nadie te va a detener. Consejos para los empresarios o emprendedores 16. Los clientes son número uno. Número dos, los empleados. Y sólo después, bajo el número tres, los accionistas. 17. En lugar de implementar algunos pequeños trucos y cosas, concéntrate en la estabilidad y en los planes de largo alcance. 18. Hoy está complicado y sufres, mañana va a ser peor, pero pasado mañana todo va a estar excelente. Acerca de un nuevo negocio 19. Cuando empiezas tu propio negocio quiere decir que renuncias al ingreso estable, el dinero de la incapacidad y los bonos anuales. 20. Por otro lado, tus ingresos no están limitados por nada, vas a usar de manera más eficiente tu tiempo y no vas a pedirles permiso a otras personas. 21. Busca como socio a alguien que complemente tus propias habilidades. No necesariamente necesitas a alguien exitoso. 22. Procura que a tus empleados les dé gusto ir a trabajar. “Y recuerda, independientemente de nuestras circunstancias anteriores todos podemos triunfar, TODOS”

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Barracudas
Barracudas
ArteporAnónimoFecha desconocida

Ningún hijo es lo que su padre esperaba que fuera. por JUAN SKLAR Una tarde me animé a preguntarle por su tatuaje. Era una barracuda enorme, feroz y hermosa, con la boca abierta, preparada para morder. El tatuaje le atravesaba la espalda y lo extraño era que el pez, a medida que el ojo avanzaba de izquierda a derecha, se iba derritiendo. Se volvía cada vez más líquido hasta que al final la cola era de agua. —Es sólo un tatuaje —respondió—. No tiene significado. Era evidente que Saúl me estaba mintiendo, pero no teníamos la suficiente confianza, ni yo tenía ganas de incomodarlo. Al día siguiente fuimos a bucear a una cueva. Era mi primera inmersión a más de treinta metros y fui el primero en consumir todo el oxígeno del tanque. Estuve casi veinte minutos solo hasta que subió el siguiente buceador. Cuando Saúl llegó al barco, yo ya estaba seco y cambiado, escribiendo en mi cuaderno. —¿Qué escribes? —Un relato sobre buceo. —¿Qué se puede escribir sobre el buceo? Abajo no pasa nada. Eso es lo hermoso. No volví a ver a Saúl hasta la noche, cuando nos fuimos a dormir. En el sorteo, nos había tocado compartir el camarote. A las nueve se apagan las luces. A las diez ya no queda nadie despierto. —En realidad, es un relato sobre mi padre —dije. En la oscuridad, no pude distinguir si Saúl había girado para escucharme, o si seguía en la suya. —La primera vez que buceé fue con mi viejo y, durante muchos años, era algo que hacía con él y sólo con él. Mis amigos no lo hacían, mi madre y mi hermana tampoco. Después crecí, empecé a irme de vacaciones solo y dejé de bucear. En los últimos años, hablar con mi padre se volvió un poco difícil. Apareció una incomodidad extraña, un silencio triste. Necesitaba algo para hacer con él que no fuera mirarnos a la cara con reproches subterráneos. Se me ocurrió que bucear podía ser una forma de volver a estar con él, como cuando era chico. En los barcos, el silencio vive en movimiento permanente. A diferencia del de la tierra, es un silencio sin quietud. —Entiendo —dijo. —Quiero escribir sobre eso, pero no sé cómo. —Léeme algo. Saqué mi cuaderno. Leí. —“Disfruto de ver peces, pero no es la razón por la que buceo. El pez está fuera de mí y no lo experimento más que como una postal bonita. El ritmo, por otro lado, aplaca mi ansiedad. Respirar, cuando no hay pánico ni angustia, es un placer infinito. Volar es la única cosa que siempre quise hacer en mi vida. Quizás algún día me emocione ver peces. Pero ahora, hoy, ya mismo, flotar en un mundo silencioso, donde el único sonido es el ritmo de mi respiración, donde cada bocanada de aire cuenta porque, de hecho, están contadas, flotar, volar, en ese mundo sin ruido, existir, por un rato, suspendido en el agua, es el placer más profundo, sólido y tranquilo que experimenté en mi vida”. Regresamos al silencio que se mueve y flota. Saúl no dijo nada. No volvimos a hablar del tema durante días. Seguimos buceando, compartiendo el camarote, tirándonos al mar cada mañana, cada tarde y algunas noches. Volvimos a la isla de Koh Tao, donde estaba nuestro centro de buceo. Algunos de los que estaban en el barco se fueron. Otros nos quedamos esperando a que saliera el próximo barco para bucear en alta mar. Yo pasaba mis días escribiendo en los bares de la playa. Notas sueltas sobre el buceo, reflexiones a la pasada sobre respirar bajo el agua. Una tarde, apareció Saúl y se sentó en mi mesa. —Mi padre me enseñó a bucear. Éramos de Madrid y cuando yo tenía diez años nos marchamos a Islas Hormigas, en el Mediterráneo. Ahí abrió una escuela con un pequeño hotel, el primero de la bahía dedicado a los buceadores. Mi madre era médica. Abrió una sala de primeros auxilios para atender a turistas, a buzos y a la gente del pueblo. Tenía una característica mi padre. Algo que a mí me llamaba mucho la atención, pero a lo que tardé años en ponerle nombre. Todo lo hacía para mi madre. No porque ella se lo pidiera, ni lo necesitara. Ella tenía su trabajo, sus libros y sus caminatas en silencio. Sin embargo, él hacía todo para ella. Para que ella lo viera. Volvía del agua y a ella le contaba todo lo que había visto, cuán profundo había bajado. Incluso la mudanza al mar, volverse instructor de buceo, dejar el empleo mediocre en el ayuntamiento: todo lo hizo para ella. Era feliz para que ella lo viera feliz. Era un hombre apasionado para que ella lo sintiera apasionado. No era un farsante. Todo era real. La mirada de mi madre lo transformaba. ¿Por qué elegimos a unos y a no a otros para contar nuestra historia? ¿Qué hace que alguien que estuvo una semana en silencio junto a vos un día comience a hablar? ¿Por qué, en primer lugar, permanecemos callados? ¿Por qué ocultar el dolor? No es más digna la tristeza silenciosa. Ni siquiera es menos triste. —Yo tenía trece años cuando mi madre murió. En la superficie, nuestras vidas siguieron igual. El hotel, las clases, el buceo. Yo comencé a asistir a mi padre. Otra mujer se ocupó de la sala de primeros auxilios. Hasta eso se mantuvo idéntico. Mi padre empezó a acostarse con ella y pronto se convirtió en su novia o algo así. Todo era una versión gris de lo que era antes. Mi padre seguía igual, pero un paso atrás, retirado del mundo. Ausente de sí mismo. No lo soporté mucho tiempo. Peleábamos con frecuencia y, tan pronto como pude, me fui. Viajé por el mundo, buceando y enseñando. Finalmente me instalé en la isla de Tobago y abrí una escuela ahí. Saúl apagó su tabaco contra la arena. Después levantó la tuca y la guardó en el bolsillo. —Pienso en esos años de pelea con mi padre y creo que entiendo lo que realmente sucedía. Cada uno estaba tan pendiente de su propia bronca, de su propio dolor, que le era imposible estar con el otro. Mucho menos ocuparse. No había modo de entablar una comunicación. Ni siquiera hablando del tema. Ver a mi padre destrozado era insoportable. Me enfurecía. Era ella la que había muerto. Era yo el que se había quedado sin madre. No toleraba verlo hecho un fantasma. Yo sé, ahora lo sé, que él hacía un esfuerzo enorme para seguir adelante. O no. No lo sé. Solo tengo mi versión, oxidada por el tiempo y desfigurada por la memoria. Si él viviera, estoy seguro de que diría algo distinto. Nos quedamos en silencio. No había mucho que decir. Sonreí. ¿Por qué las historias tristes me producen placer? ¿Por qué estoy a gusto escuchando el dolor, aun cuando quisiera que el dolor no existiera? —El otro día, en el barco, me leíste algo sobre el buceo. Saúl sacó un sobre; del sobre sacó una hoja de papel. Se puso a leer. —“Encuentro, en el fondo, sobre todo, un lugar donde respirar es suficiente. Un lugar donde existir alcanza. No tengo que hacer nada debajo del mar, salvo, quizás, ir de aquí para allá. Eso es todo. Respiro y escucho mi respiración. Y la veo salir en forma de burbujas. Vivir, estar, ser, respirar, es lo único que el mar me exige. Alivio. Esa falta de exigencia es el placer más profundo que siento debajo del agua. Solo tengo que respirar. Respirar bajo el agua necesita esfuerzo. De preparación, de técnica, de tranquilidad. Lo más valioso que tiene el mar es que nos recuerda que vivir es un logro. Que continuar existiendo es una pequeña hazaña cotidiana. Que debería hacernos felices, que debería llenarnos el alma de agua dulce y salada, de alegría salvaje, vital y calma.” —Es hermoso. —Es la carta que dejó mi padre antes de morir. ¿Por qué el estremecimiento fue de placer, y no de rechazo? ¿Qué encuentro en la muerte y en los muertos que me hace profundamente feliz? Saúl siguió leyendo. —“El agua alivia el peso del equipo y de mi cuerpo. Aliviaba el peso de su mirada, cuando vivía, y de su ausencia, cuando murió. El peso de un hijo que me rechaza sin razón. Solo el agua es para mí. Solo el agua disfruto en silencio, sin que nadie me mire. Todas las personas deberían tener algo que las haga sentir así. Una mano hecha de agua que les impida caer al abismo. No es poesía esto que escribo. No hay poesía en morir. Pero vivir es muy doloroso. Es físico. Lo siento todos los días en mi cuerpo, todas las noches antes de ir a dormir. No creo que haya llegado mi hora, porque no hay hora para nadie. Somos vida que busca placer y escapa al dolor. Cuando el dolor nos tiene siempre, ya no queremos ser vida. Necesito irme. No fuiste, querido Saúl, lo que yo esperaba. Ningún hijo es lo que su padre espera. No nos es posible imaginar una vida, mucho menos moldearla. Fuiste, y espero que seas, más de lo que esperaba. Lamento tener que escribirlo para que lo sepas.” Saúl hizo una pausa. Todavía quedaba más texto en la carta. Pero la dobló y la apoyó sobre la mesa. Hacía calor. En Tobago siempre hace calor, incluso cuando llueve. Los árboles de mango ya estaban florando y su olor inundaba todo. Saúl estaba con una camisa manga corta. De su tatuaje solo podía ver la cabeza de la barracuda, los ojos desorbitados, los dientes filosos. —Tomó un tanque de buceo y, además de aire comprimido, lo llenó con óxido nitroso. Es un gas anestésico. Se tiró al mar y buceó hasta quedarse dormido. Junto a la carta estaban las coordenadas donde entró al agua. Un gran pináculo, una roca enorme de noventa metros que se eleva desde el fondo del mar hasta casi tocar la superficie, una piedra gigante rodeada de arrecifes de coral llenos de pequeños peces que las barracudas devoran. Saúl volvió a agarrar la carta. La abrió. Siguió leyendo. —“Las barracudas son peces de una belleza áspera. Su nombre mismo es áspero. Nadie las quiere como emblema. Sólo yo quiero ser una de ellas. Uno más en el cardumen. Vivir en el agua hasta el final. No morir. Volver al agua misma, disolverme en la corriente. Ser algo que está bien que sea, y no algo que todavía tiene que ser.” Saúl cerró la carta y sonrió. Pasamos largos minutos en silencio, sin escuchar nada más que nuestra respiración. —Pasé un mes rastrillando el pináculo y sus alrededores. Nunca encontré el cuerpo de mi padre. Esta es la primera vez que leo en voz alta su carta. Es la primera vez que leo en voz alta su carta. * * * En julio pasado viajé a España con mi padre. Bucear volvió a ser nuestra actividad juntos. Hablamos de máscaras, reguladores y consumo de oxígeno, de peces y de rocas sumergidas. En Islas Hormigas visitamos a Saúl. Vive en el hotel de su padre y dirige la escuela de buceo. Está casado y tiene un hijo. Buceamos por todo el lugar, mañana y tarde. La noche anterior al único día que no buceamos fuimos a los bares de La Manga. Comimos tapas y tomamos cervezas hablando de buceo. Mi papá contó las mismas historias que ya le escuché contar miles de veces, pero que Saúl no conocía. No eran historias sobresalientes, ni increíbles, pero eran lindas historias. Me había olvidado de cuánto me gustaban. Mi padre no es el hombre que yo imaginaba de chico. Ningún padre lo es lo que sus hijos creyeron que era. Para criarnos tuvieron que ponerse la máscara que nos permitió crecer tranquilos. Yo no soy el hombre que mi padre imaginó en mi infancia. Ningún hijo lo es. Cumplir los sueños de los padres no es nuestro trabajo. Las máscaras de la familia son refractarias a la verdad. Sólo el amor las penetra. En Islas Hormigas hicimos una sola inmersión nocturna. Con luna llena cargamos los equipos al barco y salimos hacia el pináculo de piedra. Bajamos sin apuro, parando para mirar hacia arriba y ver la luna desaparecer de a poco. Teníamos linternas, pero decidimos no usarlas. Saúl conocía el lugar y nos guiaba. No se veía ningún pez. Solo las barracudas. Brillantes, plateadas, perfectas, flotando sin falla en el agua que les pertenece, reflejando la luz de la luna como si nunca nada les pudiera hacer mal. El otro día lo recomendó un usuario a este escritor y es muy bueno pero no me acuerdo quien fue como para mencionarlo y acá dejo la fuente porque no me la acepta https://twitter.com/juansklar?lang=es

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¿Sos un buen detective? Comprobalo aca
¿Sos un buen detective? Comprobalo aca
OfftopicporAnónimo4/3/2016

Se trata de una ilustración sacada de una vieja revista infantil, pero gracias a las redes sociales, se ha vuelto a poner de moda y está arrasando en internet, gracias a Imgur y a medios como The Independent. La imagen representa a un grupo de personas en un entorno forestal, disfrutando lo que parece un campamento. Una observación detallada debe permitir responder a nueve preguntas muy concretas. 1. ¿Cuántos turistas hay acampando? 2. ¿Cuándo llegaron, hoy o hace varios días? 3. ¿Cómo llegaron? 4. ¿Hay un pueblo lejano? 5. ¿En qué dirección sopla el viento, norte o sur? 6. ¿Qué momento del día es? 7. ¿Dónde está Alex? 8. ¿Quién se encargaba de las tareas ayer? 9. ¿Qué fecha es? Las respuestas en los comentarios de este shout asi no se quejan: http://www.taringa.net/crazy089/mi/qwaQj PD: esto pasa cuando uno esta mal dormido y al pedo un domingo a la mañana.

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