crisdary
Usuario (Argentina)

Hola amigos taringeros, Dios los bendiga!!espero que puedan reírse con este relato. Un hacendado muy poderoso se iba de vacaciones y le dijo a su capataz: -Zoilo, me voy unos días a vacacionar, si llega a pasar algo en mi estancia, no dudes en llamarme al celular internacional. -Vaya tranquilo don, -respondió Zoilo- tiene que ser algo muy grave para que yo lo ande molestando. Finalmente el magnate se va, y a la semana le suena el celular. -Patron?, le habla Zoilo. - Si? Qué sucedió? -respondió alarmado el patrón. - Nada importante, pero igual se lo quería avisar: se le murió el lorito. - Qué lorito? si yo no tengo un lorito!! - No? no es un lorito ese pájaro de muchos colores que siempre estaba en su oficina? - Ese no es un lorito, hombre! es un papagayo en extinción importado de Africa que me salió 20 mil euros!!! - Bueno, entonces ese es el que se murió. - Cómo que se murió mi papagayo en extinción?? Qué le pasó? - Estaba comiendo carne en mal estado, carne podrida y se ve que le hizo mal y le reventó el hígado, Jefe. - Cómo "carne podrida"? Si te he dejado la comida balanceada que traje de Europa especialmente para el papagayo! Cómo es que comió carne podrida?? - Debe ser la carne de los caballos muertos, el lorito se puso a picotear y le hizo mal. - Qué caballos muertos??? Mis caballos de polo??? Mis caballos valuados en miles de dólares??? Cómo es que mis caballos de alta competición están muertos??? - Es que los puse a sacar agua del molino, y se ve que de tanto dar vueltas, les dio un paro cardíaco y los pobres caballos murieron del corazón. - Pusiste mis caballos de polo a sacar agua del molino??? estás loco? y para que querías agua del molino si en la estancia hay agua corriente!! - Jah! Cómo quiere que apague semejante incendio con agua corriente? - Qué incendio??? Qué incendio??? qué se incendió?? - La estancia, Jefe. Se incendió completita. - Pero cómo? cómo es que se incendió la estancia??? - Usted sabe...una vela agarra una cortina, una cortina alcanza los sillones y en menos de cinco minutos todo está bajo fuego. - Qué vela? Cómo una vela si tenemos luz eléctrica?? - Jah! Y a usted le parece hacer un funeral con luz eléctrica? - Qué funeral??? Qué funeral??? - El de su esposa. Resulta que no me avisó que iba a salir, y como volvió tarde, la desconocí en la oscuridad, saqué mi rifle y tiré a matar. Le pegué tres tiros y no sufrió nada porque se ve que murió al instante. - Usted está loco!!!!! mató a mi mujer!!!! está loco!!!! - Bueno, bueno...si sabía que iba a hacer tanto escándalo por un lorito, ni siquiera lo llamaba!!!!!!!

Hola Amigos Lectores, Dios los bendiga, acá les dejo una carta de un hombre a su mujer... Estimada Cristina: Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, que como verás, la he dividido en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. COSAS QUE DESEO CONSERVAR: -La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina. - El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra. - El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar. - La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche de bodas, cuando por fin dormimos juntos. - La promesa de que yo sería el Único que besaría la constelación de pecas de tu pecho. - Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo, en medio de tus carcajadas, durante nuestra luna de miel, mientras subíamos al tren. - Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos y hablando. También me quedaré, si no te molesta, con las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti. COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ: - Las cenas en silencio, interrumpidas únicamente por el ruido de los cubiertos, porque ya no tenías nada para contarme. - Aquellos besos obligados que me dabas, cuyo ingrediente principal era la rutina. - El sabor agrio de los insultos y los reproches. - La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío, porque te quedabas hasta tarde navegando en Internet o hablando con tus amigos ocasionales en Facebbok. - Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa. - El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono. -Alan y Cecilia... Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener. Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el automóvil, los muebles, la casa, etc) solo quiero comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso... objetos. Afectuosamente, Roberto.