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Buenas y malas razones para creer (ateismo)
Buenas y malas razones para creer (ateismo)
InfoporAnónimo3/7/2010

Esta es una carta que escribio Richard Dawkins a su hija el dia que cumpio 10 años, es muy interesante y la queria compartir con ustedes. Richard Dawkins es biólogo evolutivo, nació en Nairobi, Kenya, en 1941 y se educó en la Universidad de Oxford. Comenzó su carrera como investigador en los 60, estudiando bajo la dirección del etólogo Nico Tinbergen, ganador del premio Nóbel, y desde entonces su trabajo ha girado en torno a la evolución del comportamiento. Ha obtenido las cátedras Gifford de la Universidad de Glasgow y Sidwich del Newham College de Cambridge. Además ha sido profesor de zoología de las universidades de Oxford y California, ha presentado programas de la BBC y dirigido varias publicaciones científicas. En 1995 se convirtió en el primer titular de la recién creada cátedra Charles Simony de Divulgación Científica en la Universidad de Oxford. Autor de obras muy leídas como: * El gen egoísta (1976; segunda edición, 1989; tercera, 2006) * El fenotipo extendido (1982) * El relojero ciego * El río del Edén (1995) * Escalando el monte improbable (1996) * Destejiendo el arco iris (1998) — Dawkins, con ironía pero también con rigor científico, se enfrenta a las pseudociencias mostrando lo que son: fraude, ilusión, alucinación, error o embuste. * El capellán del diablo (2003) * The Ancestor's Tale: A Pilgrimage to the Dawn of Evolution (2004); El cuento del antepasado: un viaje a los albores de la evolución (2008) * The God Delusion (2006); El espejismo de Dios (2007) * The Greatest Show on Earth: The Evidence for Evolution (2009) (Evolución. El mayor espectáculo sobre la Tierra) Querida Juliet: Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol? La respuesta a esas preguntas es "por la evidencia". A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama "observación". Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato. Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver...." y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnostico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos. La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación". Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs... El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa diferente". Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición. El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean. En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones. Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman "Reina del cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María. Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación. La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan. Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación. Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María. La tercera mala razón para creer en las cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón? Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?" y supón que yo te respondo: "En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto". Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto. A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es auténtica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas. Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias. Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de... otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma. Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional. (Recuerda que "información tradicional" significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales. Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre. ¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre..., ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa. Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte. ¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan. Te quiere, Papá. Fuente:http://www.sindioses.org/escepticismo/buenasmalascreer.html

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Advertencia: ateos en la red, navegue con incredulidad
Advertencia: ateos en la red, navegue con incredulidad
InfoporAnónimo12/14/2009

Les dejo este interesante texto de Glenys Álvarez. Muy recomendable para los ateos ya que se sentirán identificados y para los creyentes que estén interesados en la postura de un ateo. La verdad el texto no tiene desperdicio y aunque parezca largo es muy liviano para la lectura. Advertencia: ateos en la red, navegue con incredulidad por Glenys Álvarez 6 de diciembre de 2009 Antes del Internet mi ateísmo era tímido y solitario. Habitaba en mi cerebro como reo acusado erróneamente, esperando que alguien se animara a acompañarlo, a inyectarle confianza y restarle el mítico temor a mis herejías. El mutismo y la ausencia de ritos religiosos parecían la única expresión que sentía permisible y no reunía los motivos ni la fuerza suficientes para extraer mis pensamientos de aquella gaveta impía donde llevaban años madurando. Iba a ser imposible mantenerlos recluidos, mi danza herética adquiría ímpetu y, para esos años, empezaba a fermentar una insospechada revolución tecnológica que le sumaría ‘momento’. Esta nueva zona virtual parió foros ateos donde localicé abogados para el inocente reo en mi cerebro. Las discusiones allí hicieron posible una alianza; ya no estaba ni tan sola ni tan callada. Además, la unión en grandes cantidades nos permite ser selectivos ya que, como en todo, existen innumerables tipos de no creyentes. En mi país, los ateos que conocí en mi juventud tenían vínculos estrechos con el comunismo, algo que ha ido cambiando con los años. Pero la fórmula de la imposición nunca ha funcionado, lo han estado haciendo con los ateos y, aún imponiéndonos credos desde que nacemos, millones nos desprendemos de ellos tan pronto podemos darle rienda suelta a nuestra razón. Por ello, la idea de “asignar” el ateísmo, mucho menos dentro de un entorno político, me parece ridículamente absurda; además, sería imitar uno de los peores elementos de las religiones: a cada bebé se le designa un credo desde que nace. Mi ateísmo en particular viene del materialismo científico. La ciencia explica los mecanismos que forman el mundo en términos que puedo asimilar sin problemas logísticos; la tecnología, por su parte, permite ahora la unión con otros cerebros de similares ideas y, como bien saben las religiones, en la unión existe una fuerza que transforma, que alienta y provee confianza al grupo como entidad. Sin embargo, es precisamente cuando hemos alcanzado el punto de cambiar algo cuando debemos de hacerlo con sensatez ya que las transformaciones no siempre son positivas. Pero si algo me han enseñado las ciencias del genoma, el cerebro y la conducta es que los seres humanos nunca vamos a estar totalmente de acuerdo. Además del obstáculo numérico principal: más de seis mil millones de cabezas distintas, la lucha por la supervivencia en un mundo de sociedades desequilibradas ha producido un caos de proporciones desastrosas a nivel hasta planetario. La fuerza de la unión puede patearnos con intensidad torturante si no la usamos con responsabilidad solidaria, permitiendo el trabajo en conjunto con los que no piensan como tú. En este sentido, el Internet es un espejo donde nos observamos conjugados los ateos, el reflejo confirma que el hecho de no ser creyentes no es suficiente, igual nos peleamos entre nosotros, igual formamos pequeños subconjuntos donde nos diferenciamos porque ‘lo-mío-es-la-libertad-y-lo-tuyo-es-la-imposición’, y así nos movemos en una marea que evita patrones y nos divide, costándole la vida a más de un foro; estos hechos sugieren que quizá somos hasta peores en esto de la asociación debido a la desconfianza que sentimos hacia todo lo que huela a congregación. Añádele a esta fórmula el elemento creyente. Y no cualquier creyente porque vienen en sus especificados y esenciales paquetes; están esos familiares que adoras, los amigos imprescindibles, los jefes con sus propios adjetivos, los colegas y sus juicios y la sociedad donde los dioses gobiernan hasta en las cortes de justicia, un hecho que nos indica que aún en la supuesta ceguera de la ley los humanos nunca dejamos de ver lo que nuestros cerebros se han acostumbrado a desear. Hoy estamos en Facebook y en Twitter. Las redes sociales traen con ellas otro elemento interesante: la interacción entre todos estos paquetes. De repente nos encontramos con una lista de conocidos que incluye todo tipo de historias. De hecho, cualquier colección de amistades en una cuenta inespecífica es un baúl repleto de relatos donde los famosos seis grados de separación adquieren un nivel futurista inimaginable hace veinte años. Hoy lo vivimos, analizamos y disfrutamos con una franqueza todavía temerosa de su propias iniciativas. Y los encontronazos me hacen reflexionar. El ateísmo es cada vez más vocal, más visible. Está cobrando vida social y ya tiene sus voceros en el mundo. Impulsados por la ciencia y en defensa, principal y tristemente (porque no debería haber razón alguna para defenderla), de la Teoría de la Evolución, muchas de estas voces ateas han tomado esta bandera para impulsar la ideología; otras sancionan las religiones (no a todos los religiosos, valga la aclaración) por las atrocidades que todavía permiten y propician y, por supuesto, por la discriminación que propagan populares libros sagrados, promulgando la inferioridad entre razas, géneros y preferencias sexuales. Otros humanistas se han centrado en la obtención de un mundo laico donde todos seamos juzgados bajo una ley secular que no te procese de acuerdo a si tus ideas van o no en acorde con “la religión del estado”, una frase que no debería existir en la realidad. A todos por igual, creyentes y no creyentes, nos conviene que sea así. Más importante aún, es la única forma de gobierno justa. Hoy observo que la distribución de estas ideas por las redes sociales permite que nos acostumbremos más a la belleza del secularismo, que no se traduce en eliminar religiones sino en impedir que ninguna tenga el poder de juzgarnos a todos. Estos consonantes ateos se mueven en los “muros” sociales del nuevo mundo digital y es en esa intersección donde nuestras ideas se ven expuestas ante todos los que hemos aceptado en nuestras cuentas. Y sí, es un reto insólito que pone a prueba nuestra tolerancia, el nivel de apertura que le hemos otorgado a esa gaveta impía y hasta el amor y el aprecio que le tenemos a los demás sin importar cuáles sean sus creencias. También descubre qué tanto estamos dispuestos a exponer y a defender esas nociones tantas veces polémicas que guían nuestra existencia. Las nuevas conferencias sociales frente a cientos, a veces miles, de espectadores cibernéticos, ofrecen un nuevo espacio para desacostumbrados debates, así, exponemos información a personas cercanas que de ninguna otra forma hubiesen conocido esa parte sobre nosotros. Es un mundo distinto al de los foros y los blogs por la característica social que integra y la cantidad asombrosa de personajes del pasado y presente de cualquier individuo que permite recoger. Un cambio tan novedoso como significativo cuyos resultados dependerán del uso que le dé cada cual. Como mujer atea en su cuarta década de vida, crecí sin imaginar el Internet, hoy no quisiera tener que vivir desconectada y me parece que su uso en la expansión del pensamiento crítico y el conocimiento científico continuará disminuyendo el aislamiento que hemos sentido siempre los ateos; poseer un medio donde comunicarlo y donde también es posible encontrar neuronas solidarias es un regalo de la capacidad del cerebro humano. Saberlo y apreciarlo como el resultado de un proceso evolutivo que ha tomado millones de años lo enaltece aún más ante mis ojos, lo hace mucho más extraordinario y relevante. Por otro lado, y no menos significativo, estas herramientas permiten que los demás comprendan, mediante la interacción con ateos vocales, que el ateísmo no es una amenaza, no estamos aquí para despojar a los creyentes de sus espacios sino para crear uno nuestro; un espacio propio que ofrezca la alternativa de no creer a quien lo desee y hacerlo quizá, si nuestros propios egos nos lo permiten, tan visible y ruidoso como ha sido el de ellos…por los siglos de los siglos… Normas religiosas bajo resonancia magnética ¿Cuándo observarán a los cerebros ateos? Recientemente publiqué un artículo sobre un experimento acerca de conductas religiosas. Un equipo internacional de investigadores encuestó a distintos grupos de individuos (dentro de Estados Unidos) y realizó un experimento que incluía la resonancia magnética funcional para observar cerebros creyentes mientras pensaban en Dios (la famosa fMRI que ya no tengo que explicar pues protagoniza casi todas las historias en hospitales ficticios de la televisión). Obviamente, esto no quiere decir que los investigadores han demostrado que Dios no existe (ahórrense los correos), lo que sí nos dice, confirmando estudios anteriores, es que el cerebro acomoda la forma en que interpretamos nuestras experiencias para que nos sintamos bien. Me explico. Las encuestas indagaban tres elementos: qué tan alto pensaban los encuestados era su nivel de creencia, cómo concebían las creencias de los demás, tanto de personas famosas como Bill Gates hasta las del vecino y, por último, qué pensaban ellos opinaba Dios. Varias exploraciones fueron realizadas, en Boston, Chicago y en la red. Luego, el experimento con la resonancia permitía a los investigadores observar cuáles regiones neuronales se activaban cuando los participantes trabajaban con estos tres elementos. Para el primero (sus propias creencias), se les asignaban preguntas donde tenían que tomar decisiones morales; para el segundo (las creencias de los demás), debían inferir cómo creen responderían otros personajes; finalmente (la creencia de Dios), debían responder a dilemas morales de acuerdo con lo que ellos pensaban eran los designios del Señor. La primera y la tercera, encontraron, comparten regiones de actividad cerebral. Los resultados sugieren que los creyentes adaptan los pensamientos de Dios a sus propias creencias, muestran egocentrismo respecto a su fe en particular y, al final, Dios tiende a estar de acuerdo con sus decisiones morales. Lo que explica por qué tantos religiosos justifican crímenes y las más horrendas discriminaciones con la palabra de sus dioses (tampoco ayuda que hayan dioses tan violentos y prejuiciosos). En conclusión, cuando la gente piensa en su Dios, piensa en sí mismo. Muy curioso; yo por mi parte nunca pude identificarme con la divinidad que me asignaron, no me sentía una con Dios, el concepto era demasiado ajeno como para activar las mismas regiones donde los pensamientos más íntimos sobre mi ideología existencial se originaban. Por eso me gustaría que se estudiara el cerebro ateo en este contexto. Es probable que guardemos un compartimiento distinto para la divinidad, a pesar de que es un meme ficticio comparable con cualquier otro en esa condición, Dios es demasiado importante para una inmensa mayoría de la humanidad y tenemos que vivir dentro del grupo; sería interesante saber qué se activa cuando un ateo ex católico, por ejemplo, piensa en el Dios de los cristianos, cuando piensa en Shivá o en Papá Pitufo. La pregunta: ¿qué cree usted haría Dios en el siguiente dilema moral? es irrelevante en las decisiones del ateo, su juicio no se rige por normas morales promulgadas en libros sagrados sino por el sentido puro de la ética que ha evolucionado de la empatía y de la necesidad de vivir en grupos sociales, entre otros elementos. De hecho, la base de todos estos escritos para creyentes es, precisamente, esta ética, pero vive oculta en varias capas de envolturas con etiquetas tan absurdas y arbitrarias que muchas de ellas son desdeñadas hasta por los mismos creyentes que las perciben como residuos inexorables de estos escritos antiguos. Para el ateo, cualquier dios o monstruo es inexistente y en ese sentido ninguno dirigirá sus neuronas para pautar sus decisiones. Considerará elemental a la divinidad que esté aliada con su gobierno pues indica que las leyes se basarán en ese pensamiento sobrenatural en específico. Shivá sería más relevante en mi cerebro si yo viviera en Allahabad. Un relativismo que me hizo recordar a un brujo que siempre se quejaba del desdén que muestran muchos religiosos hacia sus creencias. “Me tratan como si fuera un loco, un satánico”, me decía, “sólo porque creo en más espíritus que ellos. No sabía que la seriedad de la fe tenía que ver con eso, con un número”. El texto es totalmente respetuoso así que espero que el post siga ese mismo camino

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¿Qué es un ateo? (ateismo)
¿Qué es un ateo? (ateismo)
InfoporAnónimo12/31/2009

Bueno, se que van a saltar algunos ateos diciendo que ellos no coinciden con tal o cual punto, lo cual es bueno por que de eso se trata. No somos una organización o grupo que imparte una enseñanza, sino libre pensadores que busca la verdad. ¿Qué es precisamente un ateo y en qué se diferencia de un agnóstico? La palabra ateo viene de las raíces griegas a = sin y Theos = Dios. Aunque muchas personas definen ateo como "persona que niega la existencia de Dios" una definición más acertada es "persona que considera que todos los dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez son seres imaginarios sin correspondencia alguna en el mundo real". Un agnóstico es una persona que cree que la existencia de Dios no puede probarse pero no niega la posibilidad de que exista. El término agnóstico significa "Sin verdad revelada". Más recientemente se ha empezado a hacer conocido el término antiteísta, es decir, una persona que se opone a la noción de la divinidad y la combate activamente. Entre los antiteístas más recientes se encuentra Christopher Hitchens, autor de libros tales como The Missionary Position: Mother Theresa in Theory and Practice y God is not Great: The Case Against Religion. Los ateos pensamos que los dioses, desde la diosa de la fertilidad de los tiempos paleolíticos (representada por estatuillas como la Venus de Willendorf) hasta los actuales Jehová, Alá, Krisná, los siete dioses nipones de la buena suerte, etc., son seres irreales de la misma manera que lo son Papá Noel, o los duendes. Algunas personas dicen creer en Dios pero al preguntársele que entienden por Dios, estas responden que Dios es todo el universo, y no le atribuyen a este ningún poder místico o sobrenatural. En este sentido son ateos ya que no creen que entidades como Zeus, Thor, las hadas o Jehová en realidad existan. Tanto los ateos como los agnósticos que buscamos principios viables de conducta ética juzgándolos por su capacidad de buscar el bienestar humano y que creen que las ideas deben ser aceptadas tras ser analizadas escépticamente nos denominamos Humanistas seculares. ¿Por qué tanto empeño en atacar a las religiones organizadas? Las religiones construyen sus creencias sobre actos de fe que son incuestionables, por esta razón cada religión mira con desdén el cuestionamiento y la exigencia de evidencias por parte de los ateos, así como también a los otros grupos religiosos. Las religiones organizadas mantienen a sus adeptos con una venda intelectual. Estamos convencidos que solo podemos acercarnos a la verdad si cuestionamos todas las creencias sin excepción y hacemos grandes esfuerzos en buscar evidencias para que cualquier afirmación sea aceptada. Los efectos nocivos de las religiones organizadas son muchos. Por ejemplo: * Muchos jóvenes adventistas del séptimo día ven limitadas sus posibilidades de realizar estudios universitarios porque se les enseña que es pecado asistir a clases en sábado. * Muchos jóvenes testigos de Jehová malgastan sus vidas trabajando en las "casas de Betel" para mantener el negocio editorial de la Watch Tower. * El Vaticano, nación minúscula sede del culto católico, de forma irresponsable se opone al uso de anticonceptivos, ya que según el dogma católico los actos sexuales solo deben estar destinados a la reproducción. * Este mismo estado se opone a que los estados establezcan una legislación que permita las uniones de homosexuales en una interpretación medieval sobre el erotismo y el afecto, con lo cual el Vaticano favorece y alienta la discriminación de gays y lesbianas. * Otro caso de discriminación está dado por los brahmanes, los líderes del hinduismo, los cuales favorecen la discriminación de miles de hindúes de las castas inferiores, al considerar que son impuros de nacimiento y que "su karma es malo". * Cientos de testigos de Jehová han dejado morir a familiares suyos por negarles una transfusión de sangre, mientras que otros grupos cristianos no consultan al médico porque creen que esto es desconfiar del poder de Dios. * Los fundamentas islámicos dictan sentencias de muerte (fatwa) a quienes no piensan como ellos, además de negar los derechos más básicos a las mujeres. * Los bautistas del sur de EEUU fueron uno de los grupos que defendieron el mantenimiento de la esclavitud argumentando que la Biblia sustentaba esta práctica por mandato y ejemplo (y no estaban equivocados). * El antisemitismo fue sembrado muy bien en Europa gracias a los padres de la Iglesia Católica. * Muchas religiones organizadas se han opuesto a la investigación científica, lo cual es otro efecto indeseable del fundamentalismo. Cabe recordar la condena de la Iglesia Católica a Galileo Galilei, la oposición actual a la investigación con células madre, el rechazo de los mormones, testigos de Jehová, pentecostales, bautistas entre otros, a la biología evolutiva y la geología histórica. ¿Por qué faltan el respeto a la religión? Por sorprendente o incomprensible que les resulte a los creyentes, nosotros consideramos a la religión una idea más, y por lo tanto sujeta a los mismos estándares de prueba que el resto de las ideas. El respeto debe ganarse, y en el pensamiento religioso no hay nada intrínsecamente intocable que deba impedir el análisis racional. Ateos contemporáneos consideran que esta falta de actitud crítica hacia la religión, y esa “licencia para ser intocable” en todos los aspectos en los que la religión interviene, es uno de los grandes males de nuestra sociedad y debe combatirse activamente. ¿Por qué sólo se ocupan del cristianismo? ¿Por qué no se concentran en el islam, el budismo u otras religiones? En Latinoamérica esas religiones son minoría. Si bien es verdad que los males producidos por las religiones no se limitan al cristianismo, esta es la religión que ha formado (o más bien deformado) gran parte de la ideología de nuestra sociedad. Por otra parte, es lo que más conocemos. Sin embargo, no es cierto que sólo nos enfoquemos en el cristianismo. ¿Por qué niegan la existencia de Dios? Esa pregunta no es justa. Cuando los creyentes hacen ésta pregunta están dando por sentado que la existencia de Dios está ya demostrada. Lo que hacemos los ateos no es una negación, sino la afirmación que los dioses (Amón Rá, Jehová, Quetzacoatl, Bochica, etc.) son seres imaginarios sin correspondencia en el mundo real. ¿Pueden ustedes demostrar que Dios NO existe? No es el ateo el que debe probar que Dios no existe, es el teísta el que está en la obligación de mostrar pruebas directas de la existencia de este ser, ya que él es quien está haciendo la afirmación. Suponga que alguien le dice que cree que en su jardín hay duendes y usted le dice que solo le creerá hasta que presente pruebas directas e incontrovertibles. ¿Está haciendo usted mal por plantear su escepticismo? De ninguna manera. Si alguien cree que hay duendes en su jardín es él quien debe aportar las pruebas. Lo mismo se aplica al caso de la discusión sobre el dios cristiano o cualquier otra divinidad. El creyente tiene la carga de la prueba. El ateo no. ¿Acaso el ateísmo no es otra religión, otro tipo de fe? No. El ateísmo no es otra fe, es una postura filosófica basada en la lógica y la razón. De hecho la fe es la aceptación de algo cuando no hay evidencias de ello o aún cuando las evidencias son contrarias a la creencia, tal como el nacimiento virginal de Jesús o el diluvio universal. Cuando el ateo considera que no puede aceptar que Jehová o Visnú sean entes reales no está haciendo un acto de fe tal como hacen los cristianos al aceptar el nacimiento virginal de Jesús, simplemente está ejerciendo su escepticismo al no aceptar nada como cierto hasta poseer pruebas suficientes. La postura del ateo no puede considerarse fe, de la misma manera que nadie clasificaría como fe o creencia religiosa la idea de que Papá Noel no existe. El agnosticismo tampoco puede considerarse como un tipo de fe. ¿Los ateos son satanistas? De ninguna manera. Los ateos consideramos la idea de Satán tan ridícula como creer en el Ratón Pérez. El término ateo es considerado ofensivo en muchas partes dado que la Iglesia Católica ha perseguido las ideas seculares por muchos siglos. También dentro de la imaginación popular (principalmente en las regiones rurales) se asocia el ateísmo con la carencia de valores, pero esto es absurdo. Si bien es cierto que puede haber ateos de mal proceder, la mayoría de los ateos consideran que el fomento de valores tales como la honradez, la honestidad, la tolerancia y la compasión son la clave para crear una sociedad en paz, algo que nos resulta inevitable para nuestra continuación exitosa como especie. Además sabemos que, de no hacerlo los seres humanos, no vendrá un mago celestial a crear una sociedad mejor. ¿Los ateos son comunistas? Durante la Guerra fría se generalizó la idea que los ateos son comunistas. El comunismo y el ateísmo son ideas que pertenecen a campos diferentes. Stalin hizo el ateísmo parte de su sistema político, pero esto no debe llevar a generalizaciones. En la comunidad atea hay un amplio rango de ideas políticas. Afirmar que todos los ateos son comunistas es como afirmar que todos los cristianos de EEUU son republicanos. ¿Qué es el ateísmo político? El ateísmo político es el conjunto de ideas que intentan oponerse a las religiones como instituciones humanas. Los ateos políticos no aceptan las directrices de ningún cura, brahmán, pastor o líder religioso y aparte de esto procuran disminuir la influencia de las religiones en la sociedad. No debe confundirse el concepto "ateísmo político" con la política en el sentido normal del término: arte que trata del gobierno. Son conceptos separados. Un ateo puede tener cualquier ideología política (o carecer de ella). Se habla de "ateísmo político" porque define una actitud política, en el sentido de postura social. ¿Tienen los ateos un símbolo que los identifique? Los humanistas seculares, un grupo que tiene mucho en común con los ateos y los agnósticos, tenemos por símbolo una silueta humana que expresa la libertad de los dogmas y la grandeza del espíritu humano. El foro de ateísmo más grande en español, Cyberateos propuso un símbolo para la comunidad internacional. El símbolo propuesto es una A y una T entrelazadas dentro de un círculo. Las dos letras, que representan la etimología del término ateo, las cuales forman una flecha que señala hacía arriba como símbolo de progreso y librepensamiento. Otros símbolos ateos han aparecido en las comunidades ateas mundiales. ¿Se reúnen los ateos en asambleas o algo por el estilo? En algunos lugares se han establecido asociaciones de ateos que buscan divulgar el pensamiento ateísta y defender los derechos de los ateos en la sociedad. Como ejemplo de estos puede citarse "Ateos de la Florida", "Ateos de Cataluña", o la "Sociedad de la Tierra Redonda" en Brasil. Muchos ateos mantienen comunicación entre ellos por medio de foros en Internet tal como es el caso del foro de Cyberateos. ¿Acaso la religión no es necesaria para mantener la moral en el mundo? Si bien es cierto que muchas personas religiosas son honestas y honradas gracias a la religión es falso asumir que una persona o una sociedad secularizada no posean valores. Durante el transcurso de la historia muchos hombres y mujeres ateos han vivido una vida moral y decente. La idea que sin religión no se puede mantener el orden moral de la sociedad es una idea popularizada por las Iglesias. Por otra parte muchas religiones enseñan que la gente debe ser buena y justa para ganar el cielo o para evitar un castigo perpetuo en el infierno. Nosotros los ateos, no creemos en paraíso o infierno alguno. Simplemente consideramos que valores como la responsabilidad, la justicia, la libertad, la honradez entre otros, deben cultivarse en nuestra sociedad porque estos hacen de nuestro mundo un mejor lugar para todos. Los ateos y agnósticos creemos que es mejor que la gente haga el bien, simplemente porque es el bien, y no que lo haga para mendigar el cielo o por temor a un dios que te enviará por la eternidad al lago de fuego de azufre. ¿Ustedes creen que la ciencia refuta la existencia de Dios? La ciencia no puede probar la existencia de Dios, pero tampoco la refuta. La ciencia no puede utilizarse para afirmar que Dios no existe porque sencillamente esta no es la tarea de la ciencia. La ciencia trata con el mundo natural, busca explicar los fenómenos de la naturaleza. Utilizar la ciencia para probar o desaprobar la existencia de Dios es absurdo, ya que esto está por fuera de sus propósitos. Sin embargo, la ciencia ha mostrado que las explicaciones de las religiones fundamentalistas son erradas. Gracias a la ciencia podemos decir que la Tierra tiene más de 6.000 años como afirma la Biblia, además nos dice que nunca ocurrió un diluvio universal o que el hombre es el resultado de un largo proceso evolutivo. La biología evolutiva permite explicarnos los orígenes sin recurrir a los dioses y, la cosmología moderna permite explicar el origen del Universo sin recurrir a fuerzas sobrenaturales. Precisamente el físico Stephen Hawking afirmó que: "Lo que he hecho es mostrar que es posible que la forma en que comenzó el universo esté determinada por las leyes de la ciencia. En ese caso, no sería necesario apelar a Dios para decidir cómo comenzó el universo. Esto no prueba que no exista dios, sólo que Dios no es necesario". El ateo se explica los hechos naturales con la ciencia, pero para afirmar que las divinidades, de cualquier nombre, no existen debe basarse en la filosofía. ¿Creen ustedes que la ciencia lo puede explicar todo? ¿No es esto una posición arrogante? Como respondimos en la pregunta anterior, la ciencia tiene su campo de acción en el mundo natural. No creemos que la ciencia sea útil para responder cuestiones de tipo ético, moral o político, en este sentido afirmamos que la ciencia no lo puede explicar todo. Pero cuando nos referimos al mundo natural estamos convencidos que la metodología de la ciencia es la más apropiada para entender el mundo físico. Vez tras vez la ciencia ha desentrañado los secretos que otrora se creían impenetrables: La naturaleza de la luz, el origen de la especie humana, el funcionamiento del cerebro, el origen del cáncer, etc. La ciencia avanza paso a paso, pero firmemente. La ciencia no es arrogante, aunque algunos científicos se comporten así. La ciencia aplica el escepticismo a cada una de sus de sus hipótesis y no las acepta hasta obtener suficientes pruebas a favor. Los seguidores de la Nueva Era y de las iglesias fundamentalistas afirman que la ciencia es arrogante porque no aprueba muchas de sus creencias más queridas. Por ejemplo, la ciencia no es arrogante por afirmar que los ojos no emiten luz para observar los objetos, tal como se creía hace mucho tiempo. La ciencia ha obtenido mucha evidencia de que en realidad la luz es la que ingresa en el ojo a través de la pupila, como para descartar la explicación previa. En realidad la ciencia es muy humilde porque está dispuesta a cambiar sus explicaciones si nuevos hechos y experimentos así lo requieran. Tal cosa difícilmente ocurre en la religión. ¿Al poner tanto énfasis en la ciencia, no están haciendo de ésta una religión? Los ateos y agnósticos hacemos énfasis en la ciencia porque creemos que a través de ella podemos acercarnos cada vez más a la comprensión de la naturaleza. También encontramos la ciencia sumamente interesante y enriquecedora para nuestras vidas. Los ateos y agnósticos no hacemos de la ciencia una religión por el simple hecho que comprendemos perfectamente la diferencia entre ciencia y religión. En la ciencia cada explicación debe ser verificable, armonizar con las observaciones y experimentos y ser susceptible de mejorarse. En la ciencia no hay temas sagrados que sean intocables a la investigación. En contra, la religión se caracteriza por poseer temas que son vedados al escrutinio escéptico. ¿Acaso alguna vez un cura le ha dicho a sus fieles: Hoy vamos a revisar concienzudamente si hay evidencias históricas de los milagros de Jesús? En la ciencia se ejercita la razón, es por esto que los ateos la admiramos tanto, y esta misma característica la aleja de la religión. ¿El ateísmo está relacionado con el escepticismo? Claro que si. El escepticismo enseña que no debemos aceptar ninguna verdad establecida a priori, sino que debemos indagar, cuestionar, y buscar pruebas para aceptar una idea. El escéptico acepta una afirmación solo al final de una larga cadena deductiva, cuando ya no hay argumentos razonables que puedan invalidarla. Cuando las pruebas no son suficientes el escéptico está en el derecho de seguir siendo incrédulo. La mayoría de los ateos y de los agnósticos son escépticos. Hay casos en los que algunos ateos tienen creencias que no tienen un sustento verificable, tales como la homeopatía o las abducciones por extraterrestres, sin embargo, estos casos son algo raros. Por otra parte es muy común que muchos creyentes se mantengan escépticos frente a una gran cantidad de ideas místicas como la astrología, la aromaterapia, la sanación por cuarzos, etc., pero no aplican ese mismo escepticismo a las creencias místicas de su propia denominación. Por ejemplo, los adventistas del séptimo día se muestran escépticos sobre el don de profecía de José Smith, el fundador del mormonismo, pero son incapaces de aceptar que pruebas rigurosas echan por tierra la presunta inspiración de su desaparecida profetisa, la señora Elena G. de White. De todos modos, es justo señalar que la inversa no es verdad; no todos los escépticos son ateos. Por ejemplo, James Randi suele mencionar el caso de su amigo Martin Gardner, quien se confiesa deísta, es decir, supone que hay una entidad superior que ha creado el universo, pero no interviene en su funcionamiento. Sin embargo, Gardner mismo reconoce que la evidencia está en su contra, y que su creencia es una elección que él hace, aún sin tener base en los hechos, porque lo reconforta. Esta creencia, al menos, es honesta en sus motivos y surge luego de una introspección profunda y de analizar los hechos. No parece que la mayoría de los creyentes se haya tomado este trabajo. Aunque, desde luego, pocos de nosotros tenemos la lucidez de Martin Gardner. Muchas personas creen en la Biblia como Sagrada Escritura por las profecías cumplidas que contiene. ¿Qué pueden decir al respecto? La Biblia es una colección de documentos, cada uno escrito con una intención religiosa o política particular. Los ateos no creemos que ningún libro (Biblia, Corán, Código de Manú, Libro de Urantia, etc.) deba tomarse como verdad absoluta sino que debe someterse al escrutinio histórico, lógico y científico (esto último en caso de hacer referencia a hechos naturales). Muchos predicadores afirman que una prueba que apoya a la Biblia como verdad absoluta son las profecías que esta contiene. La verdad es que muchas de estas profecías no son más que interpretaciones propias de cada denominación. Para los testigos de Jehová la bestia escarlata de Apocalipsis 17 es la ONU, y ven en la creación de este organismo el cumplimiento de la profecía. Los adventistas también afirman ver una profecía cumplida en este capítulo, solo que ellos afirman que la bestia es Roma; Otros grupos afirman que la bestia representa al comunismo, etc. En fin cada grupo encuentra cumplimiento a las profecías bíblicas haciendo interpretaciones a posteriori de textos con un lenguaje sombrío tal como son los libros de Daniel y Apocalipsis. Hay otro grupo de profecías bíblicas que supuestamente se cumplieron porque los autores de la Biblia acomodaron sus escritos de esta manera. El ejemplo más claro de esto es la supuesta profecía sobre el nacimiento virginal de Jesús. Según el autor del evangelio de Mateo, Jesús nació de una mujer virgen cumpliendo la profecía de Isaías capítulo 7. Esta profecía afirma que "una virgen concebirá y dará luz a un hijo, y llamará su nombre Emmanuel". Sin embargo, al leer todo el capítulo 7 de Isaías uno puede darse cuenta que ésta profecía no estaba dirigida a Jesús, sino que era una señal para Acaz, el rey de Judá, sobre su futura victoria frente a Asiría e Israel. El autor de Mateo creó todo este escenario profético porque él leyó Isaías 7 en la versión griega (la Septuaginta) la cual tradujo la palabra hebrea "almah", que significa "mujer joven" por el término griego "parthenos" que significa "virgen". Y fue así como el autor del evangelio para hacer ver en el nacimiento de Jesús una profecía cumplida relató que Jesús nació de una mujer virgen. Por razones como las anteriormente expuestas es que los ateos y agnósticos no creemos que la Biblia contenga profecías verídicas, ni que pueda considerarse como un texto infalible. Hay muchas personas que atestiguan haber recibido sanaciones milagrosas ¿Qué pueden decir al respecto? Los ateos nos mantenemos escépticos frente a las afirmaciones de milagros. Un relato anecdótico por si solo no prueba nada. Muchas historias de milagros no son más que tergiversaciones de una historia original que cada vez se hace más asombrosa. En otros casos se puede tratar de una remisión natural de la enfermedad. Por ejemplo, en las células existen genes que controlan el suicidio celular o apoptosis, en caso que estos genes se activaran en las células cancerosas de un tumor, éste podría desaparecer de forma natural, sólo que el paciente adjudicaría su recuperación a la Santísima Virgen, a Alá o a Visnú (según la tradición en que se haya criado). En algunos casos las enfermedades son de origen psicológico por lo que la persona podría "sanarse" por el efecto psicológico del evangelista o la presencia de una imagen religiosa. En otros casos, una persona enferma podría mejorar momentáneamente por el efecto psicológico del evangelista, pero luego podría volver a enfermar. En estos últimos casos las recaídas no son mostradas en la TV. Como un relato anecdótico por si solo no prueba nada, seria necesario tener una población de pacientes en condiciones de salud similares, separarlos en un grupo control y un grupo en el que se aplicaran las oraciones para luego analizar los resultados por medios estadísticos. Esto fue justo lo que hizo Jennifer Avile junto a siete investigadores más con 799 pacientes con problemas coronarios entre 1997 y 1999 en la Clínica Mayo. Tras el estudio se determinó que las oraciones intercesoras no tienen ningún efecto práctico después de la hospitalización. Otros estudios también han confirmado que la oración no confiere ninguna ayuda significativa. ¿Qué creen los ateos sobre Jesús? Los ateos y agnósticos vemos la historia de Jesús, narrada en la Biblia, con mucha incredulidad. Primero se nos hace sumamente extraño que siendo Jesús, supuestamente, todo un fenómeno social en sus días, no se encuentren las suficientes evidencias históricas que lo sustenten. Uno de los historiadores de esa época fue el prolífico escritor Josefo. Sin embargo, en los escritos de Josefo se habla mucho de Juan el Bautista y muy poco sobre Jesús. Algunos estudiosos sostienen que las dos referencias de Josefo sobre Jesús fueron añadidas posteriormente por los cristianos. Los evangelios no pueden tomarse como fuente histórica porque se empezaron a escribir mucho tiempo después de la muerte de Jesús, además presentan incongruencias históricas sobre la fecha en la que nació Jesús, y los acontecimientos que rodearon su nacimiento. Muchas personas afirman creer porque sintieron "la presencia divina" o "la manifestación del Espíritu Santo" ¿Cómo explican ustedes estos hechos? En la actualidad los librepensadores podemos dar una explicación más acertada a este fenómeno. Recientemente se han producido muchos avances en el estudio del cerebro durante la experiencia religiosa. El Dr. Andrew Newberg, de la División de Medicina nuclear de la 'Pennsylvania Medical School' de Filadelfia, junto con un equipo de científicos llegó a la conclusión que la experiencia espiritual responde a una actividad cerebral específica. Para el estudio, el Dr. Newberg trabajó con monjas franciscanas y monjes budistas, y tras análisis complejos demostró que durante la oración intervienen las zonas principales del sistema nervioso y, en particular, el sistema límbico, junto al hipotálamo, la amígdala y el hipocampo. Los investigadores que trabajan las experiencias religiosas a nivel cerebral reciben el nombre de neuroteólogos. Estos investigadores han demostrado que la aplicación de un campo electromagnético en el lóbulo temporal induce percepciones sobrenaturales (apariciones, sensación de flotar o abandonar el cuerpo). Mediante la tomografía computarizada se ha logrado mapear la actividad cerebral de personas sumidas en profundos trances meditativos. En la actualidad los ateos y agnósticos explicamos las experiencias religiosas de muchos chamanes por la bioquímica de las sustancias que consumían, mientras que las visiones de muchos religiosos se pueden explicar como epilepsia de lóbulo temporal. Hay muchas personas que han abandonado vicios como el alcohol y los alucinógenos por seguir a Jesús ¿No es esto suficiente evidencia de la existencia de Dios? Si muchas personas que llevaban una vida desordenada cambiaron, no debe atribuirse a la acción de un ser sobrenatural. Sencillamente era la baja autoestima y la carencia de valores y de metas lo que los hacia estar sumidos en los problemas. Muchas personas también han mejorado sus problemas relacionados con el alcohol o pandillas sin recurrir a la religión, lo que prueba que la religión no es la única forma de mejorar estas lamentables situaciones. Estos hechos, por más positivos que sean, no sirven como prueba factual para el ateo. ¿Los ateos creen que tenemos un alma inmortal? No hay pruebas de la existencia de un alma. Las cualidades propias de los humanos, que muchos religiosos adjudican al alma, tales como la autoconciencia, la razón, la introspección, el sentido del pasado y el presente, y un sentido moral se explican como resultado de nuestro complejo y evolucionado cerebro, el cual tiene una fabulosa conexión entre sus neuronas. Lo que somos, lo que pensamos, creemos, odiamos y amamos, está en nuestro cerebro. Cuando el Papa Juan Pablo II aceptó la teoría de la evolución de Darwin, repuso que a pesar de nuestro origen primate, Dios había colocado un alma a los humanos. Sin embargo, a los ateos esta idea se nos antoja pintoresca ¿Cuándo dio Dios el alma a los humanos? ¿Cuando éramos Homo ergaster, u Homo rhodesiensis? ¿Nació un niño prehistórico con alma mientras sus padres carecían de ella o envió Dios el alma en un porcentaje mayor generación tras generación? La idea de un alma inmortal no es más que un invento de los humanos para creer que con la muerte no nos llega el final. ¿Qué creen los ateos que ocurre cuando morimos? Cuando morimos, no todas nuestras células han muerto aún (excepto si se da una explosión nuclear). Al verse privadas de oxígeno las células empiezan a realizar respiración anaeróbica lo cual genera ácido láctico. Al acumularse este ácido favorece que las proteínas musculares, la actina y la miosina se fusionen formando un gel responsable de la rigidez de los cadáveres. Al poco tiempo (según el lugar de la muerte) llegan las moscas y escarabajos para depositar sus huevos. Los ácaros también se unen al festín. El nitrógeno de nuestro cuerpo, que hace parte de nuestras proteínas y ácidos nucleicos queda disponible para que continúe el ciclo del nitrógeno gracias a la acción de las bacterias. Esto es lo que puede encontrarse mediante el estudio de las evidencias y, por ello, es lo que aceptamos los ateos. Como ves no aceptamos la idea de ir a un "más allá", porque de esto no hay evidencias. A muchas personas les parece que esto es lo peor del ateísmo. ¿Pero, qué es preferible, la cruda realidad o una dulce mentira? Cada quien escoge la respuesta a su gusto. Los orígenes de la pregunta ¿Qué ocurre cuando morimos? hay que buscarla en los orígenes de nuestra humanidad. Cuando en nuestros ancestros el cerebro se hizo lo suficientemente complejo como para que el homínido que lo tenía se diera cuenta de su propia existencia, se percató de algo terrible: Todos los seres vivos mueren. Los roedores que merodeaban a estos homínidos nunca se preocuparon de esto, y siguen sin hacerlo, porque su cerebro no les da la facultad de prever el futuro. Frente a la idea de una vida finita los humanos primitivos podrían haber inventado la idea de ir a "una aldea próspera" tras la muerte. Con el pasar del tiempo estas ideas, ancladas en nuestros miedos, evolucionaron hasta llegar a las ideas del cielo, la reencarnación, o los fantasmas. Hay gente que ha narrado experiencias cercanas a la muerte que incluyen un "Túnel de luz" ¿No es esto una prueba de la existencia de "un más allá"? La "Luz al final del túnel" es una experiencia que los científicos han documentado cuando hay una privación de oxígeno en el cerebro. Este fenómeno se presenta especialmente en las pruebas de pilotos que son sometidos a varias fuerzas g. ¿El hecho de no creer en una vida después de la muerte no hace que los ateos sean infelices? La verdad es que no podemos asegurar que todos los ateos son felices, de la misma manera que los creyentes no pueden afirmar lo mismo de todos los teístas. Sin embargo, hablando desde nuestra experiencia personal podemos decir que no consideramos el hecho de ser seres finitos como una desdicha. Piense por un momento que antes de que usted naciera había más probabilidades de que usted no existiera (si sus padres no se hubiesen conocido, si justo ese espermatozoide no hubiese fecundado a ese óvulo en particular!). Nosotros celebramos nuestra existencia como una oportunidad de ser felices y de ayudar a otros a que sean felices también. Esto nos lleva a valorar la vida, pues cada momento es único, y como dice el popular adagio: Vida no hay sino una. ¿A que llaman ustedes pseudociencia? Consideramos pseudociencia todas aquellas ideas que se hacen parecer por científicas, pero que en realidad son dogmas que tienen como centro explicativo fuerzas o entidades sobrenaturales que son de imposible análisis empírico. Las pseudociencias constantemente rechazan los datos que los refutan. Como pseudociencias podemos mencionar la astrología, la homeopatía, la telequinesia, el feng-shui, el creacionismo científico, el psicoanálisis, la ovnilogía, etc. ¿Creen los ateos en los horóscopos, que los extraterrestres nos visitan con frecuencia o en los poderes de los cuarzos? La mayoría de los ateos y los agnósticos vemos estas afirmaciones con mucho escepticismo. ¿Qué relación hay entre la ubicación de un planeta "en" una constelación con que yo encuentre al amor de mi vida? Las pruebas rigurosas, llevando a cabo análisis estadísticos, demuestran que la astrología es un fraude. Frente a otras afirmaciones sensacionalistas como la presencia de extraterrestres que secuestran humanos para hacer experimentos, poderes de sanación en las rocas y otros relatos similares, nos mantenemos escépticos porque las pruebas son pocas o nulas. Recuerda que la carga de la evidencia recae siempre sobre quien afirma algo. Los ateos se explican la vida por medio de la evolución, pero ¿no es ésta una teoría más? Cuando los científicos hablan de "teoría" están manifestando que hay un cúmulo de evidencia que la soporta. "Teoría" en ciencias no tiene el mismo significado que le da la gente comúnmente cuando dicen: "Eso son teorías tuyas". La evolución como "cambio de las frecuencias génicas de una población al pasar el tiempo" no es una mera hipótesis, es un hecho, ya que cualquier genetista de poblaciones puede comprobar que al transcurrir las generaciones una población puede cambiar la frecuencias de sus alelos (alelos = diferentes formas de un gen). ¿Acaso la teoría de la evolución no está sustentada por pruebas muy fragmentarias? La teoría de la evolución está sustentada por el registro fósil, la genética y la bioquímica y la embriología comparadas, entre otras muchas ramas del conocimiento. Si bien es cierto que el registro fósil es muy fragmentario cada vez se encuentran nuevos fósiles que ayudan a mejorar nuestro conocimiento sobre la historia de la vida en el planeta. Los análisis de las secuencias de ADN son congruentes con el registro fósil, además de esto el registro fósil es congruente con la idea que los seres vivos cambian a través del tiempo. Si revisamos los restos fósiles de humanos de hace 1.800.000 años encontraremos que estas gentes tenían un cerebro con una capacidad entre 800 y 900 cc; si retrocedemos a unos 3 millones de años encontraremos a los australopitecinos con un rostro y una dentadura más simiesca, aunque una postura bípeda como la nuestra, presentaban un cerebro con una capacidad entre 400 y 500 cc; viajando más atrás en el tiempo, a unos 20.6 millones de años encontraremos simios como el Moropithecus, más no primates bípedos. Y así podríamos proseguir revisando el registro fósil, de forma que si tan solo contáramos con esta herramienta (aunque no es así) podríamos concluir que todas las especies cambian con el tiempo y que todas las especies de la Tierra comparten un ancestro común. ¿Creen ustedes que venimos del simio y si provenimos de estos animales por qué aún existen estos? Antes que nada, la idea inmersa en la pregunta se basa sobre una mala comprensión de la evolución. Los humanos no descendemos de los simios modernos. Los humanos y los chimpancés modernos tenemos un ancestro en común, que según la biología molecular se remonta a cinco millones de años aproximadamente. Los chimpancés son nuestros parientes más cercanos, no nuestros ancestros. La razón por la que aún existen simios, es porque estos organismos están adaptados a las selvas húmedas y estos ambientes aún perviven. La evolución no es una larga cadena de especies cada vez más perfectas. La evolución adapta a los organismos a unas condiciones particulares, de forma que si estas condiciones cambian abruptamente la especie se extingue. En este sentido se afirma que la evolución no tiene teleología o finalidad alguna. Para una mayor comprensión sobre el parentesco evolutivo del hombre con el resto de los primates le invitamos a leer nuestro artículo "El hombre en el grupo de los primates". Si un organismo es de por si muy complejo, ¿no es esto prueba de que debe existir un diseñador? En su libro "El origen de las especies" Charles Darwin propuso la selección natural como el mecanismo que permite la evolución. La selección natural favorece a los organismos que presenten alguna característica que les permita dejar mayor descendencia que los otros. La selección natural actúa sobre las variaciones, las cuales se originan por la mutación, y la recombinación genética (Aparte de la selección natural se conocen otros mecanismos evolutivos, tal como la endosimbiosis, la cual fue responsable de la aparición de la célula eucariota en un momento único del pasado). Muchas cepas de bacterias han adquirido resistencia a los antibióticos, por selección natural, sin que para ello se tenga que invocar a una fuerza sobrenatural diseñando los mecanismos bioquímicos para que estos microorganismos pudiesen sobrevivir a los medicamentos humanos. Por otra parte, muchos organismos presentan estructuras que lejos de estar perfectamente diseñadas, revelan que fueron producto de la evolución biológica, el cual es un proceso "ciego". Tomemos por ejemplo la mandíbula humana. Para el tamaño de nuestra mandíbula tenemos demasiados dientes, de modo que no hay espacio cuando salen los terceros molares (las muelas del juicio), esto lleva como resultado, en muchos casos, a un desplazamiento de los otros dientes. ¿Culpamos a Dios por este diseño tan poco óptimo? Un ingeniero humano podría haber diseñado una mejor mandíbula. La razón por lo que esto es así, es porque durante la evolución humana el tamaño del cerebro se incrementó y la remodelación del cráneo para adaptarse a un cerebro más grande supuso la reducción de la mandíbula. La naturaleza está llena de "estructuras chapuceras" que dejan de lado la opción de un diseño inteligente. ¿Si los científicos no tienen una explicación de cómo se originó la vida, cómo pueden ustedes descartar a Dios? La ciencia avanza poco a poco. En la actualidad se tiene suficiente conocimiento sobre como podrían ensamblarse moléculas orgánicas tales como aminoácidos o azúcares a partir de sustancias más simples, los científicos también están acumulando información sobre las condiciones medioambientales del planeta durante sus primeros millones de años. Todo esto ofrece indicios sobre como apareció la vida sobre la Tierra. Los ateos creemos que así como en el pasado muchas personas creían que muchas cosas eran inexplicables naturalmente y de origen divino (como la epilepsia), pero que hoy podemos explicar, así también en un futuro medianamente cercano podremos explicarnos naturalmente el origen de las primeras formas de vida en este planeta. Si todo tiene una causa, entonces el universo también debería tener una causa, ¿Entonces por qué descartan ustedes a Dios? No necesariamente todo debe tener una causa. Si se le pregunta a un teísta sobre qué causó el universo, este respondería que Dios. Si luego se le pregunta ¿Qué causó a Dios?, el teísta responderá que Dios no tiene causa. ¿Por qué sencillamente no nos ahorramos las explicación de un ser omnisapiente sin causa, pero del cual se carecen de pruebas y aceptamos que el universo siempre fue? También es posible aceptar, a la luz de la cosmología actual, que nuestro universo es resultado de un suceso cuántico. Fuente: http://www.sindioses.org/faq.html

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Padres bíblicos mala guía moral (ateismo)
InfoporAnónimo7/11/2009

La Biblia contiene gran cantidad de referencias e historias sobre los padres. Unos textos enseñan el respeto a los padres, como "Honra a tu padre y a tu madre" en Éxodo 20,12, pero también contiene unas historias de padres creyentes que son poco difundidas por los curas y pastores que dejan muy mal parada la Biblia como libro de guía moral. Este escrito explorará estas historias: Noé Empecemos por este "abuelo de la humanidad", a quien muchos creyentes fundamentalistas toman como uno de los pocos sobrevivientes del mítico diluvio. Pues bien, uno se imaginaría que para haber sido escogido por Dios para salvarse, debería ser un modelo de moralidad. Sin embargo, la Biblia muestra que este patriarca se emborrachaba y tenía una tolerancia 0 con sus hijos. He aquí la historia: 9:18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán. 9:19 Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra. 9:20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; 9:21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. 9:22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. 9:23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. 9:24 Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, 9:25 y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos. 9:26 Dijo más: Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, Y sea Canaán su siervo. 9:27 Engrandezca Dios a Jafet, Y habite en las tiendas de Sem, Y sea Canaán su siervo. Un padre que maldice a su hijo por verlo desnudo no es un buen ejemplo de cómo ser un buen padre. Además si estaba desnudo era por su sinvergüencería! Lot Ahora es el turno para el sobrino del patriarca Abraham. Este personaje bíblico fue salvado también de la destrucción de la ciudad de Sodoma porque fue amonestado directamente por un ángel enviado por Dios. Lastimosamente parece que Dios ya no utiliza la táctica de enviar ángeles para salvar a la gente, y por eso hoy en día mueren muchos en desastres naturales. Pero no nos desviemos de la historia de Lot. Sucede que al llegar los ángeles a la ciudad fueron acogidos por Lot en su casa, pero luego llegó una turba de hombres que querían que Lot los sacase de su casa para que ellos "los conocieran". La turba los quería violar. Lot, un típico machista, no puede permitir que algo malo le pase a sus huéspedes varones y responde a la turba de una manera que a mi juicio lo haría merecedor de la lluvia de fuego y azufre que vendría sobre Sodoma: 19:8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. ¡Qué ejemplo tan bonito el de la Biblia! Más sorprendente aún es que el dios Yahvé no se pronuncia en contra de tal barbarie y machismo. Jefté La Biblia tiene otra sorpresa: Sacrificios humanos aprobados por Dios. Para muchos evangélicos de Biblia bajo el brazo debería aterrarles que el libro que tienen por sagrado muestra esta práctica por un hombre que servía al mismo Dios que ellos adoran. La historia la encontramos en el libro de los Jueces: 11:30 Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, 11:31 cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto. Jefté va a la guerra y la gana 11:34 Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija. 11:35 Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme. 11:36 Ella entonces le respondió: Padre mío, si le has dado palabra a Jehová, haz de mí conforme a lo que prometiste, ya que Jehová ha hecho venganza en tus enemigos los hijos de Amón. 11:39 Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón. El anciano de Gaaba: También en el libro de los Jueces se muestra una historia paternal similar a la de Lot. En esta ocasión se trata de un anciano del poblado de Gaaba que da posada a un levita, un sacerdote judío. Y de forma parecida a la de la historia de Lot (¿tendrán un origen común?) la casa es asaltada por una turba que desea violar al levita. La reacción de este padre fue: 19:23 Y salió a ellos el dueño de la casa y les dijo: No, hermanos míos, os ruego que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad. 19:24 He aquí mi hija virgen, y la concubina de él; yo os las sacaré ahora; humilladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame. 19:25 Mas aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entraron a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y la dejaron cuando apuntaba el alba. Estas historias bíblicas nos dicen mucho del papel de la mujer en la Biblia. Es muy paradójico saber que muchos cristianos afirman que la Biblia es una guía en cuanto a creencias y moralidad, cuando ignoran estas historias tan desagradables, o si las conocen las excusan de forma absurda. Los evangélicos suelen defender la primacia de la Biblia con un texto de 2 Timoteo que afirma que 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 3:17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Después de ver las historias de estos padres bíblicos déjeme decir que lo dudo profundamente.

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Los 17 desaparecidos de la colectividad japonesa
InfoporAnónimo3/24/2017

Decir 17 entre 30.000 puede resultar una cifra insignificante. Pero no lo es si de lo que se habla son de personas desaparecidas, en un contexto político como el de los años 70 en la Argentina cuando primero el accionar de grupos parapoliciales en tiempos democráticos y luego la dictadura militar llevaron adelante un plan de exterminio que tuvo en la desaparición forzada de personas, su forma más violenta de represión institucionalizada. ¿Qué buscaban? Personas que pensaran distinto y esta situación, que parece inverosímil en los tiempos actuales, hay que ubicarlo en un tiempo posterior al de la Guerra Fría, en un mundo dividido entre capitalistas y comunistas. “Sólo quien conoce la tragedia entenderá que el término desaparecido es la peor pesadilla para una familia… ¿Estará vivo, viva? ¿Ya estará muerto?... Y si lo está ¿Dónde está? Y miles de preguntas más”. Estos interrogantes se hacía el profesor de la Universidad Iberoamericana de México y de la UNAM, Martín Iñiguez Ramos -especialista además en temas migratorios-, en uno de los prólogos del libro “No sabían que somos semillas”, que relata las historias de los 17 desaparecidos de la colectividad japonesa en la Argentina -donde sólo uno de ellos tiene nacionalidad japonesa-. El tema es un eslabón más de las tantas historias recogidas en todos estos años -la de los estudiantes que luchaban por el boleto estudiantil en la ciudad de La Plata; también la de aquellos jóvenes que concurrían al Colegio Nacional de Buenos Aires, uno de los más emblemáticos del país; o las más recientes historias de la desaparición de los integrantes de un equipo de rugby, el La Plata Rugby Club-. Pero la de los 17 nikkei cobra su importancia por tratarse de una comunidad silenciosa (un documental sobre el tema se titula, precisamente “Silencio Roto”), poco relacionada con hechos de trascendencia política, y que en sus inicios como comunidad se estableció en los alrededores de la Gran Ciudad, en zonas menos pobladas entonces para dedicarse al cultivo de las verduras y flores. Mientras un puñado de esos primeros inmigrantes comenzaron a instalar las primeras tintorerías. Entre los 17 desaparecidos de la colectividad japonesa hubo estudiantes secundarios, universitarios, obreros, militantes políticos. Sus historias permanecían ocultas, aún con el regreso de la democracia y cuando el entonces presidente de los argentinos, Raúl Alfonsín, tomó una decisión sin precedentes e histórica: llevar a juicio a los responsables del plan encubierto bajo la llamada Doctrina de Seguridad Nacional (objetivo que legitimó la toma del poder de las Fuerzas Armadas y permitió la violación de los derechos humanos). Sin embargo, dos mujeres, María Antonia Higa, hermana del periodista nikkei desaparecido el 17 de mayo de 1977, Juan Carlos Higa, y Eduviges Beba Bresolín, esposa de Oscar Takashi Oshiro, abogado laboralista desaparecido el 21 de abril de 1977, fueron las primeras en juntarse e iniciar una serie de reclamos ante los juzgados, organismos de derechos humanos, dependencias oficiales y embajadas, con escasa suerte. Foto de estudiante de arquitectura de Amelia Ana Higa Sin embargo, en esta búsqueda casi solitaria al principio, Mary y Beba se fueron encontrando en el camino con más integrantes de familias japonesas que buscaban a sus hijos y hermanos desaparecidos. Fue así, que más nombres se sumaron a la lista: Juan Alberto Asato (obrero), Katsuya Higa (docente universitario y militante político), Juan Takara (contador), Jorge Oshiro (estudiante y militante social), Juan Alberto Cardozo Higa, Carlos Nakandakare (estudiante), Amelia Ana Higa (estudiante universitario y militante política), Carlos Ishikawa (militante político), Emilio Yoshimiya, los hermanos Norma Inés (estudiante secundaria) y Esteban Matsuyama (estudiante universitario), Julio Gushiken (obrero y militante político), Carlos Horacio Gushiken (militante político), Ricardo Dakuyaku (estudiante universitario) y Jorge Nakamura (militante social). “El destino de cualquier puerto es mejor que el propio, cualquier campo es mejor que el propio, cualquier ciudad es mejor que la propia. Eran tiempos duros en donde solo quedaba la dignidad de un traje y un vestido que se deterioraba por meses en la bodega de un barco a vapor”, escribía el periodista Alí Mustafa, hijo de inmigrantes árabes que así como la japonesa, la italiana o la española terminó conformando la sociedad argentina, que alguien describió como: “hija de los barcos”. El comentario no es antojadizo y sirve para comprender por qué para los hijos de esos inmigrantes -japoneses incluidos- que habían emigrado de países en guerra, la integración a la sociedad mayor constituía todo un desafío, y para algunos también, un compromiso social y político. Jose Chelque, compañero de Jorge Nakamura, desaparecido un 6 de mayo de 1978, recordaba así su relación con él siendo estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires, el centro educativo público más prestigioso de aquellos años en la Argentina y de donde surgían los futuros dirigentes políticos del país: “Jorge tenía la necesidad de demostrar su argentinidad. Algunos lo llamaban Shigueki, y entiendo que sería su nombre en japonés y él reaccionaba corrigiendo: Jorge, como si hubiera algo inapropiado, algo que entrara en competencia o conflicto con su identidad argentina. Quienes lo llamaban Shigueki no lo hacían con ánimo agresivo, lo hacían de la misma forma que a mí me llamaban por mi nombre en hebreo, Ioshua. Había algo fascinante en el descubrimiento de que algunos de nosotros teníamos una impronta cultural singular, menos frecuente que la mayoritaria. El caso de Jorge siempre me pesa porque no puedo dejar de pensar que quizá se sintió obligado a arriesgar, más de la cuenta, creo yo, y más que otros, para ganarse una identidad mayoritaria que le parecía esquiva”. Como lo destaca este testimonio, la historia de Jorge Nakamura y los dieciséis desaparecidos nikkei, perteneció a una generación de jóvenes que ya no tenía en el horizonte el objetivo de sus padres que era el de volver, algún día, a la tierra de sus orígenes, Japón, porque el tiempo de ellos era “aquí y ahora”, donde habían nacido y los ecos de las consignas del Mayo Francés (“La libertad no se pide, se toma” o “Seamos realistas, pidamos lo imposible”), la guerra en Vietnam o la muerte del Che Guevara golpeaban como una ola rompiente sobre la marea de jóvenes que se solidarizaban con las luchas obreras y creían en la realización de un Hombre Nuevo y con ello, la del sueño de alcanzar un Mundo Mejor… Escribía Norma Inés Matsuyama, cuando al igual que Jorge Nakamura concurría al Colegio Nacional de Buenos Aires, pero unos años después: “… Mil novecientos setenta y cuarto nace conmigo, en esta misma aurora, abrigado por una verdad, mi verdad, la que tanto busqué y, por fin, creo haberla hallado”. Militaba en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), de tracción peronista, y tenía 19 años y un embarazo de ocho meses, cuando el 8 de abril de 1977 murió, junto a su pareja Eduardo Testa, también militante de la UES, en un enfrentamiento con personal armado que dependía del Ejército Argentino y de la Fuerza Aérea. En ese contexto de país, la colectividad japonesa en la Argentina era ajena, en su gran mayoría, a los acontecimientos que ocurrían en el país. Luis Gushiken, hermano de Carlos Horacio Gushiken, a quien sus familiares dejan de ver por última vez en febrero de 1978, y cuyos restos fueron recuperados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, a mediados del año 2002, reflexionaba así sobre aquellos momentos vividos: “Ellos vivieron adelantados a su tiempo. Era un tiempo donde compartir ideas y enfrentar al poder se había puesto peligroso y cualquier oposición era vista como una desobediencia o una falta a la autoridad. Eso lo podías percibir hasta adentro de tu propia casa, más en una familia inmigrante japonesa, que venía de atravesar un régimen militarista y se había acostumbrado a vivir bajo una fuerte disciplina. Yo mismo, como hijo mayor, me dedicaba a cumplir con mi trabajo en la quinta de mis padres y no me interesaba la política. Y lo que reivindico de mi hermano hoy, es su derecho a vivir por un ideal. Su coraje para pelear por una sociedad más justa tenía tanto valor como el sacrificio que hizo nuestra familia para salir adelante”. Maria Higa pionera en la formacion de los falires nikken en una marcha

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La gran inmigración y el mito del “crisol de razas”
InfoporAnónimo9/1/2013

. La gran inmigración y el mito del “crisol de razas” En el último tercio del siglo XIX las clases dominantes argentinas pusieron en marcha profundas transformaciones para desarrollar la producción orientada a la exportación. Con ese objetivo se implementaron medidas drásticas. Para empezar, no podía seguir tolerándose que los aborígenes ocuparan grandes extensiones de tierra productiva: el Estado argentino se lanzó a la ocupación militar de sus tierras. Pueblos enteros fueron deportados y se organizó la destrucción sistemática de sus culturas y sus modos de vida. La “Campaña al Desierto” de 1879, en la que fueron exterminados varios miles de personas, fue el episodio más dramático de este genocidio, pero no el único. La contracara de esta violencia fue un gigantesco proceso de privatización de la tierra. Todavía bien entrado el siglo XIX no sólo los indios sino también muchos criollos de clase baja utilizaban las extensas tierras todavía sin dueño para levantar sus hogares, cazar ganado salvaje o sembrar cultivos, sin que fuera necesario para ello tener una escritura de propiedad. Ya desde tiempos de la colonia los gobernantes venían entregando parcelas a particulares, cediéndolas gratuitamente o a cambio de un pago mínimo. El exterminio de los indios permitió incorporar extensiones mucho mayores, que fueron inmediatamente privatizadas; la gran mayoría terminó en manos de terratenientes. Las grandes reformas políticas y económicas de estos años estuvieron precedidas de un cambio no menos profundo en la cultura. Desde hacía algunas décadas las élites que aspiraban a gobernar el país se habían lanzado a una verdadera campaña para “europeizar” las costumbres locales. No sólo se adoptaron las palabras y valores políticos de los liberales del viejo continente, sino también la moda, los bailes, la arquitectura y los criterios del “buen gusto” de las élites británicas y francesas. La contracara del impulso europeizador fue una verdadera catarata de desprecio por la “bárbara” cultura local, que fue objeto de toda clase de denuestos. Se culpó a los indios, mestizos y criollos pobres por todos los males del atraso argentino. Y ya que los habitantes del país eran considerados no aptos para el trabajo y para el participar en la tarea de la “civilización”, parte fundamental del proyecto de la élite consistió en repoblar el territorio nacional con inmigrantes traídos del viejo continente. Los inmigrantes y el mito del “crisol de razas” Aunque 75% de los inmigrantes fueron de origen español o italiano, también llegaron británicos, alemanes, franceses, judíos de Europa del Este, sirio-libaneses y otras nacionalidades. Y no sólo venían de ultramar: los nacidos en países limítrofes siempre constituyeron entre un 2 y un 3% de la población argentina. La gran mayoría de los que llegaron fueron de origen social modesto. La gran mayoría terminó viviendo en ciudades. Aunque la mayor parte del comercio y la naciente industria quedaron en manos de inmigrantes, ellos también nutrieron la clase trabajadora. Todavía en 1947 el 20% de los obreros urbanos eran extranjeros. El impacto que tuvieron fue distinto según la zona del país. Hacia 1914 constituían un altísimo porcentaje de la población, cercano a la mitad, en la Capital y en Santa Fe, las áreas más favorecidas por el modelo agroexportador puesto en marcha por la élite. También tenían un peso enorme en Mendoza y en algunos territorios poco poblados como La Pampa y Santa Cruz. Un poco menor, entre 12 y 20%, era su aporte en zonas como Córdoba o Entre Ríos y apenas del 2% en otras menos favorecidas, como Catamarca o La Rioja. Criollos, indios y mestizos “incultos”, inmigrantes viejos y nuevos que hablaban decenas de lenguas distintas... La población se había vuelto más heterogénea que nunca. Para asegurar el orden, las élites necesitaban homogenizar de alguna manera esa masa informe. Con ese fin se difundió por la época del Centenario uno de los grandes mitos de la historia argentina: el del “crisol de razas”. La imagen sugería que todos los grupos étnicos que habitaban la Argentina, viejos y nuevos, se habían ya fusionado y habían generado una “raza argentina” homogénea. Esta idea no ponía fin al agresivo racismo del siglo XIX, que por el contrario continuó de manera velada. Es que la idea del crisol incluía una jerarquía racial oculta. Se argumentaba que todas las “razas” se habían fundido en una sola, pero al mismo tiempo se sostenía que esa fusión había dado como resultado una nueva que era blanca-europea. Sea minimizando la presencia inicial de los mestizos, negros, mulatos o indios, sea afirmando que todos ellos habían desaparecido inundados por la inmigración, se daba a entender que el argentino era blanco-europeo. La creencia muy difundida de que “los argentinos descienden de los barcos” se volvió entonces parte de un sentido común que sin embargo no reflejaba la realidad demográfica: estudios genéticos recientes revelaron que más del 50% de la población actual tiene sangre indígena corriendo por sus venas y que cerca del 10% cuenta con ancestros de origen africano. La discriminación o invisibilización de los argentinos no blancos en el plano de las ideas se combinó con otras en sentido similar en el plano de la economía. Como la mayor parte de la riqueza se concentró en las ciudades y en especial en Buenos Aires y el Litoral (que eran las zonas en las que los descendientes de europeos tenían más presencia), y como los que tenían las habilidades más requeridas por el mercado y el interés por aprovecharlas eran también los de origen europeo, fueron los más blancos los que tendieron a beneficiarse de las nuevas oportunidades de progreso. No existen estadísticas que distingan color de piel, pero las que tienen en cuenta el lugar de nacimiento pueden darnos un indicio indirecto: de cada 100 habitantes de origen popular en 1895, 31 de los que eran inmigrantes habían ascendido a los sectores medios, mientras que sólo 10 de los nativos de la Argentina habían tenido la misma suerte (y debe tenerse en cuenta que los hijos de inmigrantes ya figuraban en los censos como “nativos”, de modo que los propiamente “criollos” que lograron ascender deben haber sido muchos menos). Como en un círculo vicioso, el hecho de que les fuera peor económicamente a los de pieles más oscuras y a los de zonas menos urbanizadas del interior parecía confirmar el prejuicio según el cual eran personas “inferiores” y poco aptas para la civilización. Y como los empleadores tenían ese prejuicio, puestos a elegir personal para los mejores puestos tendían a preferir a los de piel blanca. Y como nadie quería sufrir esa discriminación, es probable que incluso las personas de color de piel “dudoso” pero que podían pasar por blancos discriminaran a su vez a los más morenos, como para diferenciarse de ellos lo más posible. Aunque no hay estudios que tengan en cuenta la importancia del color de piel a la hora de elegir pareja, los datos disponibles sugieren que, contrariamente al mito del “crisol de razas”, los inmigrantes europeos preferían casarse con otros europeos o sus descendientes (aunque no fueran de su misma procedencia) antes que con criollos. La desigualdad “racializada” se hizo entonces omnipresente: por todos lados las diferencias sociales se superponían con diferencias de color de piel, un rasgo de la sociedad argentina que se reprodujo generación tras generación y hoy sigue estando presente. Sin embargo, rara vez en la historia nacional se reconoció esta forma de desigualdad como una injusticia. La ideología oficial sostenía el mito del “crisol de razas” y los descendientes de europeos no tenían ningún interés en contradecirlo. Para los más morenos, que eran los únicos a los que les hubiera convenido hacerlo, resultaba extremadamente difícil. .

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Los muxes, un tercer género reconocido desde tiempos...
InfoporAnónimo11/17/2013

. Los muxes, un tercer género reconocido desde tiempos prehispánicos MÉXICO, D.F. (apro).- Hace unos días Alemania “sorprendió” al mundo al reconocer jurídicamente al llamado tercer sexo o tercer género, al permitir que la casilla en el registro de los bebés, referida al sexo, no deba obligadamente señalar “masculino” o femenino”, sino que puede quedar en blanco en tanto no se defina la condición. En realidad ya existen antecedentes al respecto. Como el caso de Nepal, donde, en 2007, la Corte Suprema hizo que se incluyera en los censos nacionales y documentos de la ciudadanía (como pasaportes e identificaciones para abrir cuentas bancarias o adquirir propiedades) una categoría de tercer género (http://www.undp.org/content/undp/es/home/ourwork/hiv-aids/successstories/Nepal_third_gender_census_recognition/). Desde el punto de vista social, varias son las culturas que hace tiempo aceptan que la sociedad no está dividida en hombres y mujeres. Es el caso de los muxe de los pueblos zapoteca de Oaxaca, que desde la época precolombina tienen no sólo un reconocimiento, sino desempeñan roles especiales en la sociedad e incluso hay familias donde se llega a alentar su desarrollo. Un estudio de la recientemente fallecida Marinella Miano Borruso, investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y titulado “Género y homosexualidad entre los zapotecos del Istmo de Tehuantepec. El caso de los muxe” (http://isisweb.com.ar/muxe.htm), expone cómo en esta sociedad, en la cual están definidos los roles y actividades de hombres y mujeres, no se estigmatiza ni margina socialmente al homosexual –muxe en zapoteco–, aunque sí se condena a las lesbianas (nguiu): “…al contrario hay una actitud social y cultural peculiarmente permisiva y participativa ante la homosexualidad, el afeminamiento y el travestismo, en gran contraste con el patrón nacional.” Hasta considera que es una homosexualidad “institucionalizada”, pues los muxes desempeñan “funciones socialmente reconocidas y prestigiadas”, tanto dentro de la familia como en la comunidad. Menciona como ejemplos el que cuidan a los niños, los ancianos, limpian la casa, cocinan y generalmente se quedan en ella para cuidar a sus padres en la vejez, por lo cual son considerados como los dadores de atención. En muchos casos, al morir la abuela o la madre, heredan su autoridad moral “volviéndose el elemento unificador de la familia”. Todo ello hace que el muxe se sienta respaldado por su familia y mantenga su seguridad y autoestima. Menciona la investigadora que hay familias donde desde niños van asumiendo labores que se consideran naturales o propias de la mujer, y no deben entonces pasar por el proceso, “traumático y desgarrador” de “salir del closet” que se da en las sociedades occidentales. En el ámbito social, los muxes se encargan de diseñar y bordar los bellos y suntuosos trajes regionales de las mujeres, sus adornos florales para el cabello, y vestidos de gala para bodas, quince años y aniversarios. Hacen la comida tradicional y dirigen los bailes. Los muxes tienen su propia Vela (fiesta nocturna tradicional en la cual se iluminan con velas), llamada “Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro”, en la cual hay show travesti y es recibida por el resto de la comunidad con entusiasmo. Otra función importante de los muxes en las comunidades zapotecas es la iniciación sexual de los varones. Mientras que las mujeres deben conservar su virginidad hasta el matrimonio, los varones pueden “aprender y practicar todo lo relacionado al sexo a través de las enseñanzas del muxe”. Sin embargo, admite la investigadora que la vida de los muxes en las sociedades zapotecas está lejos de ser un paraíso, pues la aceptación social “no está libre de contradicciones y de formas de marginación y violencia incluso”. Advierte los problemas que ha implicado la proliferación del VIH-SIDA, la aculturación y también la existencia de un machismo pues en realidad los muxes desempeñan roles femeninos y son excluidos de los ámbitos de poder masculinos. Pero destaca cómo los muxes a partir de elementos culturales propios han construido su propio estilo de vida, con lo cual son “sujeto y actor de la historia mundial”. .

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La historia del meme San Juan Cholo
InfoporAnónimo11/23/2013

. De la serie Mazahuacholoskatopunk. ©Federico Gama Todos hemos visto los memes, esas imágenes genéricas usadas principalmente en las redes sociales para comunicar mil y un mensajes diferentes. Es bien sabido que los posts o entradas acompañados por fotos obtienen el mayor número de visitas (53% más likes, 104% más comentarios and 84% más clicks, según números de https://www.kissmetrics.com/) y las fotografías o dibujos de los memes suelen reflejar actitudes o emociones muy generales, que permiten utilizarlos de las más variadas maneras, algunas veces como chismes colectivos, otras como llamados de conciencia, u otras como activismo político. Entre todas esas imágenes, muchas de las cuales son tomadas de películas o series televisivas, destaca la figura de San Juan Cholo, tal vez el único basado en una fotografía de autor, ya que utiliza una obra del documentalista mexicano Federico Gama y representa a un carpintero indígena de la Ciudad de México. Acompañada de la frase “No se pasen de verga” o “No se quieran pasar de verga” (que en México significa más o menos “no abusen” o “no quieran abusar”), esta figura alcanzó su pico de popularidad durante el 2012. La fotografía original pertenece a la serie Mazahuacholoskatopunk que, en palabras de su autor, “retrata a jóvenes indígenas y rurales que provienen de diferentes estados de la República Mexicana como Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Estado de México y Puebla, entre otros. Pertenecen a diversas culturas pero se integran como un solo grupo en la Ciudad de México por que comparten algunas características: son inmigrantes que trabajan en empleos similares (la construcción, los hombres y las labores domésticas, las mujeres); se congregan en espacios determinados (la Alameda Central, la Feria de Tacubaya, los alrededores del mercado de San Angel y los rumbos de las estaciones del metro Tacuba, Hidalgo, Pino Suárez y Observatorio); se buscan y se encuentran los domingos -su único día de descanso- para socializar, divertirse, platicar, bailar, comer, tomar cerveza y buscar pareja, y porque además han adoptado como propio el atuendo de cholos, skatos, punks, darks, emos o rockers o la mezcla de todo esto, logrando así crear su propia identidad urbana”. Durante el curso que Federico Gama impartió en Tabasco en octubre de este año tuve la oportunidad de platicar con é y preguntarle su opinión sobre el uso de su obra (sin crédito, por supuesto) en las redes sociales. Para Federico Gama el meme basado en su imagen se ha convertido (además de los chistes) un poco en un vehículo para la indignación popular contra los abusos. Fotógrafo Lector: ¿Qué se siente ver tu fotografía utilizada de esa manera? Federico Gama: El primer impacto con este meme de San Juan Cholo o No se pasen de verga es preocuparme de por qué están utilizando mi foto si el contexto que yo trato de poner es muy preciso en este proyecto y es para darle una visibilidad a este fenómeno no de los personajes sino de la discriminación, que eso es algo que habría que precisar. Yo realmente con lo que estoy trabajando aquí es con la identidad, con esta suplantación de la identidad pero a partir de un fenómeno que tiene que ver con la discriminación. Yo le quiero dar visibilidad a esa discriminación que se ejerce todos los días sobre los grupos indígenas en la ciudad, ese es el tema, los personajes de este tema que yo llamo Mazahuacholoeskatopunk, y que utilizan la vestimenta como una forma de expresión para evitar por un lado la discriminación y por otro lado formar parte de esta gran orquesta de lo que son las tribus o las culturas juveniles en las grandes ciudades y uno de estos personajes que es el meme de San Juan Cholo, retomado de ahí, con este texto de No se pasen de verga yo al principio dije: es que ese no es el contexto de esto, si yo le quería dar visibilidad a la discriminación aquí ya no tiene sentido, pero gracias a esta cualidad de la fotografía que es polisémica, que va a depender mucho del texto con el que se relacione la fotografía o su significado, el hecho de haberlo contextualizado con este mensaje de No se pase de verga el gobierno, No se pase de verga Peña Nieto, No se pasen de verga y roben los votos, etc, como que se convertía en esta idea, en esta imagen de la indignación, y entonces dije: ah, que padre, porque este chavo, que es indígena, que es un carpintero del trabajo de la construcción, se está convirtiendo en la imagen de la indignación y entonces ahora me parece muy bien que todas estas ideas fluyan a partir de esta imagen o crucen por esa imagen. Por mucho es la imagen más difundida de toda mi obra y una de las más difundidas de la fotografía documental en México. No importa que no se sepa que es mía, ya hay un meme (que juro que no lo hice yo) que dice: No se pasen de verga y dénle el crédito a la fotografía de Federico Gama. FL: La serie una forma diferente de mostrar la discriminación. FG: Un proyecto empieza a tener sentido cuando logra propiciar que se mire de manera distinta. No podemos cambiar la realidad, pero sí podemos cambiar un poco la percepción de las personas hacia un tema, entonces adquiere visibilidad el problema o por lo menos de percibe de manera distinta. No es lo mismo que te hablen de la discriminación hacia los indígenas (que eso ya todos lo sabemos), que cuando ves a un indígena vestido así con los pelos de punta, pintado. La gente dice: “es que esos no pueden ser nuestros indígenas”. Y yo les digo: sí, son así porque tú los has obligado. ¿Por qué un indígena tendría que vestirse como indígena tradicional si lo peor que hay en una sociedad como la nuestra es ser indígena? Entonces ellos tienen que cambiar su forma de vestir porque no se sienten a gusto con el trato. .

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Por favor, alimente al ‘troll’ para evitar males mayores
Por favor, alimente al ‘troll’ para evitar males mayores
InfoporAnónimo3/4/2014

. Por favor, alimente al ‘troll’ para evitar males mayores Un estudio ha desmenuzado la personalidad de los ‘trolls’ de internet para descubrir que son unos sádicos que dedican 11 horas a la semana a esa labor. Los investigadores creen que acosan online porque es más fácil y si no estarían hostigando a personas de su entorno Los trolls de internet tienen una personalidad sádica Los trolls de internet son malas personas, por evitar calificativos más gruesos. Esos personajes, generalmente anónimos, que disfrutan molestando a otros internautas, cizañeando en foros, estropeando conversaciones online con sus insultos, provocando que blogueros y medios de comunicación se planteen (o se decidan a) cerrar los comentarios para evitar las distorsiones que generan estos sociópatas de la red. Así son los trolls, una bomba de mal rollo que arruina la convivencia en la red. Pero su maldad no se da únicamente en internet y el rato que pasan tecleando podría ser un respiro para la gente de su entorno. Estos matones de las redes se comportan de igual forma también en la vida real, según un estudio realizado por psicólogos de la universidades canadienses de Manitoba, Winnipeg y British Columbia. Es decir, trollear online es sólo una manifestación más de su maldad, que se daría en otras muchas facetas de su vida. El trabajo de los investigadores se realizó en dos pasos: primero, por medio de una serie de test realizados entre una amplia muestra de internautas, los científicos lograron identificar que el 5,6% de los sujetos estudiados no tenía tapujos en reconocer que disfrutaba trolleando a los demás. Los investigadores admiten que quizá la muestra no sea lo suficientemente grande para asegurar que ese es el porcentaje aproximado de trolls que navegan en la red, que vendrían a ser uno de cada diez comentaristas activos de webs, foros y redes sociales (dado que sólo la mitad de los internautas es activo). “Los trolls dedican un promedio de 11 horas a la semana a sus actividades de trolleo“, señala a Materia la investigadora líder del estudio, Erin Buckels. En sus registros destaca un individuo que reconoció pasar 79 horas a la semana trolleando; para entender la dimensión de esa cifra, baste imaginar que ese sujeto dedica a sus maldades el doble de una jornada laboral semanal al uso. Si librara los fines de semana, en el momento en que usted apaga el ordenador en su oficina, él empezaría sus segundas ocho horas de maldad internáutica. Psicopatía, narcisismo, maquiavelismo y sadismo Los resultados de un segundo trabajo cualitativo sí permiten identificar las características más sobresalientes de la personalidad de estos peligrosos sujetos, sobre todo porque destacaban notablemente frente al resto de comentaristas online estudiados. Así, los aspectos de su conducta coincidían con los cuatro rasgos más oscuros de la personalidad: psicopatía, narcisismo, maquiavelismo y sadismo. Aunque la correspondencia de los trolls con estos rasgos era muy importante, la que más claramente se identifica con este colectivo es el sadismo, según los psicólogos que realizaron el estudio. Los trolls son sádicos en sus dos variantes: sadismo directo, al disfrutar provocando daño a un tercero, y sadismo indirecto, que se manifiesta por ejemplo al gozar con chorros de sangre realistas en los videojuegos. Disfrutan viendo sufrir a la gente, de ahí que el título del estudio sea Los trolls sólo quieren divertirse (parafraseando en inglés el título de aquella canción de Cindy Lauper, Girls just wanna have fun). La mayoría de sádicos se conforma con fantasear con la crueldad, disfrutándola en la distancia y sin correr el riesgo de ser castigado. “La acción directa es mucho más arriesgada”, explica Buckels, que considera el sadismo indirecto, a través de películas, videojuegos, etcétera, una forma segura de satisfacer ese apetito de crueldad. “Desde nuestra perspectiva, trollear es otra manera de satisfacer este apetito sin el riesgo de los castigos de la vida real. Se encuentra en algún punto intermedio entre las formas directas e indirectas de sadismo porque inflige el daño directamente, pero desde la distancia”, resume la psicóloga de la Universidad de Manitoba. Acoso real No se trata de que los trolls sean unos sádicos vagos o cobardes. Porque es más que probable, en palabras de Buckels, que estos acosadores también estén “usando sus talentos offline“, es decir, en su relación directa con las personas, más allá de las pantallas del ordenador o el móvil. Este trolleo tangible podría moverse desde el acoso laboral hasta la afición por las bromas de mal gusto. Prevalencia de los rasgos de personalidad obtenidos en el estudio. Una de las leyes más conocidas de internet es “no alimentes al troll” (don’t feed the troll, en su versión original en inglés): esto es, no le respondas, no entres a su juego, porque de ese modo sólo consigues activar su sadismo y darle disfrute, con lo que no te librarás nunca de su hostigamiento. Pero a la luz de los resultados de este estudio, quizá merezca la pena tener al psicópata distraído ante el ordenador. Si un sádico pierde 79 horas delante del ordenador, casi no le quedaría tiempo para hostigar a la gente de su entorno, por lo que la pregunta que se plantea es evidente: ¿si se entretienen en la red, dejan de molestar de forma directa a otras personas? Buckels reconoce que esa es precisamente su actual línea de trabajo. “Es posible que trollear sacie el apetito del sádico”, reconoce. “Si esto es así, en efecto, creo que deberíamos dejar que trolleen online porque las alternativas podrían ser mucho peores”, señala la psicóloga. Distraer al ‘troll’ Así, si uno tiene la suficiente paciencia y le resbalan las provocaciones de estos matones de la red, sería una decisión cívica la de mantenerle entretenido echándole cachuetes (comentarios o respuestas) para que se distraiga y no acose a otra persona. Del mismo modo que hacer perder el tiempo a los estafadores del timo nigeriano respondiendo a sus emails es una gran labor social, alimentar al troll evitaría males mayores. No obstante, el nivel de sadismo que pueden alcanzar algunos de estos acosadores empieza a resultar muy preocupante, como sucediera con Isabella Sorley y John Nimmo, una pareja de trolls británicos, tras asediar por Twitter a una activista feminista. Los mensajes con los que la acosaban, con amenazas de violación incluidas, terminaron por costarles sendas condenas a varias semanas de cárcel. Esto puede deberse a que obtener triunfos online puede envalentonar peligrosamente a los sádicos, según reconoce Buckels: “También es posible que tener éxito en la red fortalezca el ansia de sufrimiento… haciendo que quieran causar más daño y llegando a una crueldad más extrema”. .

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Mientras sus familias eran encarceladas, el regimiento de...
Mientras sus familias eran encarceladas, el regimiento de...
InfoporAnónimo11/18/2013

. Mientras sus familias eran encarceladas, el regimiento de japoneses de los EEUU era el más condecorado Tras el ataque de la Marina Imperial Japonesa a la Flota del Pacífico de la Armada de los Estados Unidos en Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, y la posterior declaración de guerra de EEUU contra Japón, el gobierno de Franklin D. Roosevelt decretó el traslado e internamiento de los japoneses residentes en los EEUU – incluso de segunda y tercera generación, nisei y sansei respectivamente, con la ciudadanía estadounidense – en campos de reasentamiento (hablando en plata, campos de concentración). La sospecha de que el ataque a Pearl Harbor había recibido la ayuda de japoneses residentes en Hawai y el miedo a que los ciudadanos de origen japonés actuasen como quinta columna, justificó la creación de estos campos. En 1942, la War Relocation Authority, el organismo responsable de la detención y el traslado, había construido diez campos en siete estados y transferido a ellos más de 100.000 personas. Como en Hawai los ciudadanos de origen japonés suponían más de un tercio de la población total, la medida de internamiento no tuvo la misma rigurosidad que en el continente. Paralelamente a la ley de internamiento, el Departamento de Guerra emitió una orden para que se licenciase a todos los soldados de ascendencia japonesa del servicio activo. Sólo unos cientos quedaron en la Guardia Nacional de Hawai. Este pequeño grupo fue trasladado a un campamento de Wisconsin y allí tuvo que superar cientos de pruebas, demostrar su valía y jurar morir por los EEUU. El 1 de febrero de 1943, y tras justificar su lealtad a la patria, el gobierno americano revocó la orden y permitió a los ciudadanos estadounidenses de origen nipón, los de segunda y tercera generación, formar parte de las Fuerzas Armadas. Levantado el veto, se presentaron muchos voluntarios, sobre todo de Hawai, y se creó el 442º Regimiento de Combate compuesto casi en su totalidad por soldados de origen japonés. Durante toda la guerra, y adscritos al 442º, 14.000 soldados de origen japonés lucharon contra los alemanes en Italia, Francia y Alemania. Ironías de la vida, este Regimiento ha sido el más galardonado con distinciones al mérito y al valor en toda la historia de los EEUU… un total de 18.143. De entre ellas 21 Medallas de Honor (la máxima condecoración militar de los EEUU). En 1988, el presidente Ronald Reagan firmaba la Ley de Libertades Civiles por la que se concedieron indemnizaciones a los ciudadanos americanos de origen japonés que habían sido internados durante la Segunda Guerra Mundial. La ley garantizaba a cada internado superviviente una indemnización de 20.000 y, además, se reconoció que el internamiento se basó en “los prejuicios raciales, la histeria bélica y la falta de liderazgo político“. .

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