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Usuario (Argentina)

dijo:Busque y no encontré en Taringa este texto escrito por Ricardo Mollo donde se refiere a Nirvana y Kurt Cobain. La entrevista a Charly García si está, pero me pareció bueno agregarla para el que no la leyó Kurt Cobain: El Artista de la Decada (por Ricardo Mollo) Acaso a Kurt Cobain le debamos las últimas chispas de rock del siglo. Decir "de la década" es poco. Y para peor, todavía no sabemos si asegurar que en el 2000, pueda aparecer un nuevo mesías-mártir del rock como resultó ser el líder de Nirvana recién empezada la década. Después de que Nevermind (1991) alcanzó el primer puesto del chart yanqui en enero del 92, nada volvió a ser igual en el rock. Nada: ni el mercado, ni la evolución musical, ni la ideología rebelde. La industria del rock publicitó un nuevo nicho, "el rock alternativo", donde figuraba todo lo que no fuera Guns & Roses, U2 o Michael Jackson, quienes entonces pasaron a formar parte de lo que se llama, ya popularmente, "Mainstream". Con el video de "Smells like teen spirit" MTV terminó de transformarse en un medio de difusión insoslayable para cualquier banda de proyección internacional. Así, gracias a Nirvana, grupazos hasta entonces catalogados "indie" (independientes) o "under" como los yanquis Sonic Youth, Dinosaur Jr., Butthole Surfers, Pixies, The Breeders, Pavement y otros vieron la luz. Lástima que, en realidad, tanta novedad desembocó en un género que de "al ternativo" tuvo poco como el "Grunge" (¿alguien se acuerda de Spin Doctors hoy ?), o de cómo las camisas leñadoras y los jeans rotos terminaron tanto en la vidriera de MTV como en los desfiles de Levi's, mientras la obra de Black Sabbath devenía manual de ingreso. Pero Nirvana atesoraba lo que ni Pearl Jam ni Alice in Chains ni Soundgarden ni Smashing Pumkins podían exhibir: un Kurt Cobain. El chico suburbano de clase media que sufría de narcolepsia (tradúzcase: d esmayos súbitos) no sólo se atrevió a exhibir su lado femenino. Cuando decidi ó poner en tapa un bebé nadando hacia un anzuelo con dólares, declaraba indir ectamente que el "incesticidio" (otro de sus títulos) de nacer no se curaba n unca. Vivir era una fatalidad. No en vano, su último disco en estudio se llamó I n Utero (1994). No en vano, cuando ya no pudo conformarse con el paraíso fals o de la heroína, acabó suicidándose. Los que fuimos testigos del caos eléctri co que fue su show en Vélez Sársfield, supimos enseguida que Nirvana no era u n grupo retro más. Esa gente rockeaba como si fuera la primera y la última ve z. Corazón pop en combustión metálica, cada una de sus canciones sonaba termi nal. Y esa voz. Cobain fue, más que vocero, el vocalista de su generación: to do el palabrerío sobre la apatía apolítica de la Generación X quedó resumido en ese ronquido en que se oía "I don't mind" (No me importa). Sí, fue el Lenn on de los 90: pero como si su carrera hubiera empezado y terminado con Plasti c Ono Band. Es decir, con un grito primal (lo primero que le devuelve un bebé al mundo). El 5 de abril de 1994, cuando lo encontraron muerto, fue el fin p ara el último gran gesto romántico del rock entendido como contracultura. Ser a la vez un punk en contra del sistema y un millonario era una contradicción que alimentaba el cinismo indefectiblemente. Cobain ya lo sabía. Había vivid o su carrera como una fatalidad. Y también su vida, como aquel bebé de Neverm ind. "A Divididos alguna vez nos pasó algo parecido, cuando desde Mauro Viale hasta algunos actos políticos empezaron a utilizar ¿Qué Ves? Cuando el hit s e vuelve en contra del autor' Suplemento SI Del diario el Clarin Kurt en primera persona (entrevista a Charly García) "Es mejor que yo, lo siento." Charly García Charly García repasa vida y obra del líder de Nirvana. Una reflexión sentida y profunda sobre cómo es ser un artista total y morir en el intento. Autor: Fernando Gutiérrez Ahora que casi nadie discute a Kurt Cobain como la última leyenda completa del rock & roll, es fácil apegarse a los gestos de dolor y homenaje de aquel otoño de 1994. Pero por entonces las cosas no estaban tan claras. No todo el mundo -seguramente ni siquiera él mismo- entendía que esa angustia irremediable era compatible con el puesto número uno de MTV. Por eso la muerte fue tan shockeante, y por eso asombró la velocidad de reflejos de la máxima estrella de rock argentina. Cuando Charly García apareció teñido de rubio sobre el escenario del San Martín, en homenaje al caído de Seattle, la mayoría lo leyó como un típico gesto zumbón de provocación cosmética. Diez años después de aquel 5 de abril (hasta hoy, el último gran velorio de la historia del rock) García está doblado en la cama, con dos discos de Nirvana a sus pies. "Traelos vos", me había dicho por teléfono. "Porque si los tengo que empezar a buscar...." Llevé Nevermind y el Unplugged , los únicos dos que no tengo "prestados" (encontré también una copia grabada en casete de In Utero, pero le tengo mucho cariño y temí que García me pidiera dejársela). "Fui a la peluquería de acá al lado, que ahora cambió de dueño", recuerda García de ese día del ‘94. "Me autoteñí, en realidad. Agarré un poco de ese menjunje, me lo enchanté en el pelo y me vine a casa con eso en la cabeza. Me quedó bastante original, pero no se pudo asentar bien. Me acuerdo que estaba mirando un video de Nirvana y vino Nito Mestre. Supongo que creyó que yo me quería suicidar también y me vació prolijamente una botella de cerveza en la cabeza. Eso le dio un poco más de tono al pelo." Según aclara Charly hoy aquello fue "un pequeño homenaje". "Yo no lo promocioné de esa forma, pero era claro que había una conexión fuerte. El tipo se había matado y creo que muchos le deben haber rendido su pequeño homenaje. Pibes y no tan pibes de todo el mundo habrán sentido el impacto. Esa fue mi manera de saludar a un colega, o a un ídolo. No a un suicida", concluye. "Me pareció muy Sócrates la actitud de él, como que le estaba probando algo al mundo. Me motivó." Una decada despues, el sucidio de Cobain sigue siendo una herida abierta. Y no porque el rock haya muerto con él, o porque todavía lloremos las canciones que podría haber escrito. No. Es una herida, o más bien un estigma, porque reformuló los cánones de la tragedia rockera. La máxima punk de vivir rápido y morir joven pero teñida de dolores físicos y despojada de cinismo, densificada con la severidad espiritual de los poetas malditos y proyectada al mundo con la espectacularidad y el voyeurismo de una televisación obsesiva. Desde entonces el rock no volvió a alumbrar a un mártir generacional tan genuino y tortuosamente prostituido. El final de Cobain no fue la muerte del rock (aunque eso ocurre periódicamente) pero sí la desautorización por tiempo indeterminado del uso del manual de la estrella de rock íntegra y atormentada. A partir de él, no hay margen para apropiarse de esos gestos sin apelar al cinismo o a la racionalización. En otras palabras: con ese antecedente tan claro y definitivo no da para hacerse la víctima, excepto que estés dispuesto a llevar el conflicto hasta las últimas consecuencias. Charly García (el hombre, el performer) es el gran estigma cultural, la herida abierta del rock argentino. Para bien y para mal, impuso un modelo de artista de flujo continuo ( constant concept ) desde el centro más visible de Buenos Aires y la industria del rock. Tampoco hay mucho margen para hacerse el loco teniendo al máximo veterano de guerra viviendo su reality show en un séptimo piso de Santa Fe y Coronel Díaz. Ese rol -el de artista del pueblo las 24 horas, master en excesos y auto-boicot- ya está cubierto. García agarra la cajita de nevermind y se hace un buche de whisky JB. "Apenas vi esta tapa me dieron ganas de comprarlo. Me pasó lo mismo con Television. Vi la tapa del disco, lo compré y sabía que era bueno. No podía fallar." Manipula un pequeño reproductor de dvd, saca un cd de los Rolling Stones y pone el disco celeste de Nirvana, con el título del álbum en acuosa tipografía negra. A todo volumen empieza a sonar "Smells Like Teen Spirit". Charly hace la mímica de acordes con cejilla y me mira como diciendo "¿No ves?, es fácil". Sigue las notas introductorias en un organito chillón. "Se nota que ensayaban mucho, se nota que el bajista y el baterista ensayaban mucho por su cuenta. Están muy pegados", grita por encima de la canción. Baja el volumen y precisa: "Está muy bien puesto el coto al grunge estilo Faith No More. Está muy bien producido. ¿Quién lo produjo?". Butch Vig. "Ah, el de Garbage. Hay un trabajo de compresión, de gate , de compuerta: el límite de captación de sonidos está puesto justo para que se escuche lo que se tiene que escuchar. Ese sonido seco... Si se escucharan más cosas sería sucio, y si estuviera más pulido sería demasiado blando." "In Bloom", el segundo tema, pasa como un tropel. "Nunca me gustaron Pearl Jam, ni Alice In Chains (aunque ese era un gran nombre). Lo intenté, pero no me gustaban. Como movimiento, el grunge no existió. El grunge fue Nirvana. Nadie hizo un disco como éste." Presta más oído y larga: "Se acerca mucho al metal, también". Arranca la inolvidable línea del bajo de Krist Novoselic de "Come As You Are". "Este es mi tema favorito", sentencia y hace como que toca la batería. "Las letras son muy buenas, muy inteligentes." Cuando llega "Breed", la cuarta canción, con esa velocidad enfermiza, García arranca el plug del reproductor de un manotazo. "Nunca pasé del tercer tema, en realidad. Y eso que me compré varios discos." Cuando le pongo delante el MTV Unplugged In New York , directamente lo desprecia. Mira la foto panorámica del estudio de televisión en el que Kurt aparece levemente iluminado, en el centro, encorvado en su saquito de hilo marrón, la guitarra acústica contra el pecho. "Tiene una tapa parecida al mío. Pero no me gusta el concepto del unplugged , es medio careta. Y no soy tan fanático de la música de Nirvana como para bancarme un disco de versiones." Le pido explicaciones porque, por momentos, habla de Nirvana como la banda definitiva del rock & roll, y otras veces se refiere a ellos como un mero conjunto de signos, una fabulosa demostración de actitud. Luego de escuchar lo que tiene para decir al respecto, incluyendo definiciones precisas y algunas contradicciones, queda claro que, a su modo, García es fan de Nirvana. Y la conmoción que le provocó la tragedia de Kurt perduró una década. Algo parecido a lo que le ocurrió al resto de la cultura rock. · El hombre suburbano "El fenómeno Cobain empezó a repercutir en mí a partir de la forma en que la gente lo identificó conmigo. A tope. Pero si bien yo tengo algo de poeta maldito, nunca fui un tipo... Qué sé yo, cuando yo me tiré no me quise matar ni ahí. No tenía ese morbo que tenía él con la muerte. Tampoco me pasó eso que dejó dicho en la nota de suicidio, que quería ser como Freddy Mercury. ¡Mirá a quién eligió! Me parece un tipo súper suburbano, Kurt. Si viviera en Argentina estaría en Castelar. En serio. Nirvana sería un grupo del Oeste." · El auto-boicot "Con Nirvana me pasa un poco lo mismo que me pasa con Marilyn Manson: me gusta más lo que representan que lo que hacen. De Nirvana no me gustan todas las canciones. Llega un punto en que me parece muy monótono, o hasta estúpido. Pero me gusta lo que defienden y también esa cosa anticomercial dentro de las posibilidades que te dan 200 millones de discos vendidos. Ir a un show y no tocar el hit, por ejemplo. Ese auto-boicot me parece interesante. Para alguna gente es antiprofesionalismo, pero para mí es muy romántico. Y ese tipo me parecía muy romántico. No era punk. Es decir, era punk en la desfachatez y en la generación, pero estaba muy tamizado por Neil Young, que fue el primer alternativo; por la cosa helpless de Neil Young. Desamparado." · El Folklorista "Se juntó todo en un petisito que tenía mucha polenta. Tocaba la guitarra de una forma muy rara; era un mal buen guitarrista. Tocaba como si tocara folklore. Vos ves tocar a George Harrison, a Cafrune y al de Nirvana, y te vas a dar cuenta que Cobain toca como Cafrune. Las posiciones ortodoxas: la Mayor poniendo los tres deditos acá, el mi Mayor así... Jamás escuchó jazz en su vida, ni quiere saber lo que es una séptima. Eso me parece bueno. Es raro, por eso llamaba la atención. Y como cantante es buenísimo. La fonética del tipo es muy musical, tiene algo johnlennonesco en el rango de voz. O sea: es buenísimo en todo, ¿qué querés que te diga? ¡Es mejor que yo, lo siento!" · La Heroína "Escuchando Nirvana en Punta del Este, con la pata apoyada en la ventana, vino una tormenta terrible, cayó el vidrio y me cortó el tobillo. ¿Ves? Acá tengo una cicatriz chiquitísima. Me quedó el hueso al aire. Me inyectaron morfina en la médula. Me dijeron «Te vamos a tener que inyectar morfina». Y yo contesté: «¡Ponele más, boludo, ponele toda la que quieras!». Esa fue la vez que se armó todo el quilombo y me echaron de Punta del Este. Me fui caminando del hospital a la casa de David Lebón en José Ignacio. A lo que voy es que eso es lo que hace la morfina, una sensación de bienestar increíble. Pero no es muy práctica. Imaginate la heroína... Yo la fumé, no me la inyecté nunca. Pero si es como dicen, debe ser tremenda. Y Kurt pretendía curarse el dolor de estómago con heroína. Tampoco era muy práctico que digamos." · El amor duro "Parte de la identificación que siento con él, supongo, tiene que ver con que a mí también me internaron, y pasé cosas como él. Hay algo que quiero que se publique: estoy absolutamente en contra del método que utilizaron la Courtney y mi mamá para internarme a mí e internar a Kurt. Eso que se llama amor duro . Es un método que consta en no explicarle nada al que se supone que está mal, cerrarle todas las vías de acceso a cualquier tipo de cosa, dejarlo en la lleca... «Prefiero que esté muerto antes que sea drogadicto», eso lo escuché de mi propia madre. Te vuelven loco. Y una vez que te vuelven loco, firmás un papel y te intervienen. Te cortan la vida, te sacan de tu casa, te cagan a trompadas, te meten en una clínica de hijos de puta que hacen guita con eso, que curran con la merca, la heroína y los padres adinerados de los adictos del mundo." · La love "Para mí a Kurt lo volvió loco la mujer y no sé quién más. Yo a Courtney la odio, la odio, la odio... Me acuerdo de Evan Dando [cantante de los Lemmonheads y sospechado amante de Love], en esta misma cama, después de cagarnos a trompadas con todo el mundo en Júpiter [el boliche que tenía García detrás del Alto Palermo], llamando a Courtney Love y teniendo discusiones a los gritos sobre un revólver... Esta Courtney... Yoko Ono es un poroto al lado de ella." · La alternatividad "Lo que digo es que si vos escuchás un disco de Nirvana y entendés un poco de música, te das cuenta de que tocan como la puta madre. Eso es lo que lo diferenciaba del resto de los alternativos, o del grunge. Eran los únicos alternativos que tocaban bien. Ahora alternativo es casi bueno . Si no sabés tocar muy bien sos alternativo. Progresión de acordes inusuales, blablabla... ¡No, es que están mal! Ellos en cambio tocaban recontra-fuerte. Mezclaban sensibilidad Paul McCartney con heavy metal y Ramones. Y les salía algo bastante original. En vivo eran tremendos. No los vi en persona, pero vi videos, como ese de Brasil en el Kurt sale con una silla de ruedas, igual que yo en la presentación de La hija de la lágrima . Eso no se puede fabricar, es infabricable. Eran eso. ¡Y encima sonaban como Led Zeppelin!" · La mala vida "Las historias que cuenta Cobain de su niñez son terribles. Por más que la camisa de franela a cuadros sea divina, a mí no me hubiera matado la de nacer en el Parque Yellowstone y que me viole mi tío y ser más pobre que un gusano y todo eso. Y vivir en una ciudad que tiene el monumento a la aguja espacial y... Qué sé yo. Se dieron todas las coordenadas como para que el pibe, siendo inteligente, tuviera la sensibilidad a re-full. Y se enamoró e hizo todo como cualquier buen hombre despierto hubiera hecho." · El club de los 27 "¿Sabés el chiste del club de los 27 [habla de los músicos muertos a los 27 años]? Hay una fiesta del club de los 27 en el cielo o en el infierno, donde sea. Están todos: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Brian Jones, Jim Morrison, Kurt Cobain... Hay una gran zapada, pero falta un baterista. Suena la puerta y aparece... ¡Karen Carpenter! Pobre Karen... Anoréxica. No tocaba mal la batería, pero te la encargo." · La muerte joven "Jodas aparte, no sé como habría seguido la vida de Kurt. Podría haber tenido un final feliz, amigado con Courtney y todo, o podría haber sido un desastre. Teorías de velorio. Esos que dicen que el que se mata es un cobarde... Para mí hay que ser muy valiente para matarse. Tenés que tener un dolor realmente muy fuerte. Todos alguna vez nos quisimos matar entre comillas. Pero de ahí a hacerlo... No le veo el negocio a la muerte joven, ¿entendés? Hacer algo para que lo disfruten los demás es estúpido. Es lindo en los otros, pero en uno no es muy práctico. No podés levantarte al día siguiente para ver la noticia en el diario." Texto y entrevista de Pablo Plotkin Opinión de Gustavo Cerati “Era grosso Cobain, hacía muy buenas canciones y la verdad es que no pudo con su estómago, parece que tenía dolores muy fuertes que tenían que ver con su acomodamiento en el mundo. A mí me pone muy sensible, la verdad que me dolió mucho que se fuera porque a pesar de que irse significa meterse como en la sombra, el tipo siempre buscaba la luz con lo que componía y desahogarse, fue una gran banda Nirvana, duró muy poco. Me hicieron apreciar la música estadounidense cuando no me gustaba casi nada, con eso te digo todo”. dijo:Y por si alguno ODIA The Killers, como yo, ahora tendrá más razones Brandon Flowers (The Killers) “No quiero ser malinterpretado, pero pienso que Kurt Cobain y el grunge en general le quitaron la diversión al rock’n roll y lo convirtieron en algo oscuro. Por suerte ahora todo cambió y la música está volviendo a ser más entretenida y brillante”. Otra más, ahora atrviendose a hablar, también, de LED ZEPPELIN: Brandon dice: "Nos aceptaron en Inglaterra en una forma que no podríamos creer, pero en Estados Unidos, están todos tan obsesionados con Led Zeppelin o Nirvana, esa clase de bandas, que nadie puede crecer. No sólo a nosotros, y estoy cansado de eso. ¡Quiero bajarlos de sus pedestales!" dijo:¡¡¡QUE TIPO SORDO POR DIOS!!! GRACIAS KURT

Si, me enteré por el "doodle" de google, sepan que soy pésimo con los datos históricos (sumado a que realmente no conocía la fecha de estreno dle ballet). Click para ir a la información de Wiki: Dejo varias interpretaciones de la obra. Yo me quedo con la animación realizada para la película "Fantasía" de Disney. Ballet de Nueva York, película realizada por Warner link: http://www.youtube.com/watch?v=rCl9yQUkX7E Paris Opera Ballet link: http://www.youtube.com/watch?v=CNW0ta8ISvU BBC Royal Opera House link: http://www.youtube.com/watch?v=atUsFzvDDF0 Fantasía - Disney link: http://www.youtube.com/watch?v=pad_YksPt7s UNITE CON UN CLICK!!
La mancha hiptálmica Horacio Quiroga -¿Qué tiene esa pared? Levanté también la vista y miré. No había nada. La pared estaba lisa, fría y totalmente blanca. Sólo arriba, cerca del techo, estaba oscurecida por falta de luz. Otro a su vez alzó los ojos y los mantuvo un momento inmóviles y bien abiertos, como cuando se desea decir algo que no se acierta a expresar. -¿P... pared? -formuló al rato. Esto sí; torpeza y sonambulismo de las ideas, cuánto es posible. -No es nada -contesté-. Es la mancha hiptálmica. -¿Mancha? -...hiptálmica. La mancha hiptálmica. Éste es mi dormitorio. Mi mujer dormía de aquel lado... ¡Qué dolor de cabeza!... Bueno. Estábamos casados desde hacía siete meses y anteayer murió. ¿No es esto?... Es la mancha hiptálmica. Una noche mi mujer se despertó sobresaltada. -¿Qué dices? -le pregunté inquieto. -¡Qué sueño más raro! -me respondió, angustiada aún. -¿Qué era? -No sé, tampoco... Sé que era un drama; un asunto de drama... Una cosa oscura y honda... ¡Qué lástima! -¡Trata de acordarte, por Dios! -la insté, vivamente interesado. Ustedes me conocen como hombre de teatro. . . Mi mujer hizo un esfuerzo. -No puedo... No me acuerdo más que del título: La mancha tele... hita... ¡hiptálmica! Y la cara atada con un pañuelo blanco. -¿Qué? . . . -Un pañuelo blanco en la cara... La mancha hiptálmica -¡Raro! -murmuré, sin detenerme un segundo más a pensar en aquello. Pero días después mi mujer salió una mañana del dormitorio con la cara atada. Apenas la vi, recordé bruscamente y vi en sus ojos que ella también se había acordado. Ambos soltamos la carcajada. -¡Si... sí! -se reía-. En cuanto me puse el pañuelo, me acordé... -¿Un diente?… -No sé; creo que sí... Durante el día bromeamos aún con aquello, y de noche mientras mi mujer se desnudaba, le grité de pronto desde el comedor: -A que no... -¡Sí! ¡La mancha hiptálmica! -me contestó riendo. Me eché a reír a mi vez, y durante quince días vivimos en plena locura de amor. Después de este lapso de aturdimiento sobrevino un período de amorosa inquietud, el sordo y mutuo acecho de un disgusto que no llegaba y que se ahogó por fin en explosiones de radiante y furioso amor. Una tarde, tres o cuatro horas después de almorzar, mi mujer, no encontrándome, entró en su cuarto y quedó sorprendida al ver los postigos cerrados. Me vio en la cama, extendido como un muerto. -¡Federico! -gritó corriendo a mí. No contesté una palabra, ni me moví. ¡Y era ella, mi mujer! ¿Entienden ustedes? -¡Déjame! -me desasí con rabia, volviéndome a la pared. Durante un rato no oí nada. Después, sí: los sollozos de mi mujer, el pañuelo hundido hasta la mitad en la boca. Esa noche cenamos en silencio. No nos dijimos una palabra, hasta que a las diez mi mujer me sorprendió en cuclillas delante del ropero, doblando con extremo cuidado, y pliegue por pliegue, un pañuelo blanco. -¡Pero desgraciado! -exclamó desesperada, alzándome la cabeza-. ¡Qué haces! ¡Era ella, mi mujer! Le devolví el abrazo, en plena e íntima boca. -¿Qué hacía? -le respondí-. Buscaba una explicación justa a lo que nos está pasando. -Federico... amor mío... -murmuró. Y la ola de locura nos envolvió de nuevo. Desde el comedor oí que ella -aquí mismo- se desvestía. Y aullé con amor: -¿A que no?... -¡Hiptálmica, hiptálmica! -respondió riendo y desnudándose a toda prisa. Cuando entré, me sorprendió el silencio considerable de este dormitorio. Me acerqué sin hacer ruido y miré. Mi mujer estaba acostada, el rostro completamente hinchado y blanco. Tenía atada la cara con un pañuelo. Corrí suavemente la colcha sobre la sábana, me acosté en el borde de la cama, y crucé las manos bajo la nuca. No había aquí ni un crujido de ropa ni una trepidación lejana. Nada. La llama de la vela ascendía como aspirada por el inmenso silencio. Pasaron horas y horas. Las paredes, blancas y frías, se oscurecían progresivamente hacia el techo... ¿Qué es eso? No sé... Y alcé de nuevo los ojos. Los otros hicieron lo mismo y los mantuvieron en la pared por dos o tres siglos. Al fin los sentí pesadamente fijos en mí. -¿Usted nunca ha estado en el manicomio? -me dijo uno. -No que yo sepa... -respondí. -¿Y en presidio? -Tampoco, hasta ahora... -Pues tenga cuidado, porque va a concluir en uno u otro. -Es posible... perfectamente posible... -repuse procurando dominar mi confusión de ideas. Salieron. Estoy seguro de que han ido a denunciarme, y acabo de tenderme en el diván: como el dolor de cabeza continúa, me he atado la cara con un pañuelo blanco.

dijo:Como me gusta leer algún comentario o historia de algún genio de la mano de otro genio. Este es el caso, Gabriel García Márquez dedica unas palabras en honor a su amigo Julio Cortázar. No hace falta que diga que es un hermoso texto. Ah! y no se pierdan la descripción del rostro de Cortázar, es TAL CUAL! Disfrutenlo amigos! El Argentino Que Se Hizo Querer Por Todos Fui a Praga por última vez hace unos quince años, con Carlos Fuentes y Julio Cortázar. Viajábamos en tren desde París porque los tres éramos solidarios en nuestro miedo al avión y habíamos hablado de todo mientras atravesábamos la noche dividida de las Alemanias, sus océanos de remolacha, sus inmensas fábricas de todo, sus estragos de guerras atroces y amores desaforados. A la hora de dormir, a Carlos Fuentes se le ocurrió preguntarle a Cortázar cómo y en que momento y por iniciativa de quién se había introducido el piano en la orquesta de jazz. La pregunta era casual y no pretendía conocer nada más que una fecha y un nombre, pero la respuesta fue una cátedra deslumbrante que se prolonga hasta el amanecer, entre enormes vasos de cerveza y salchichas de perro con papas heladas. Cortázar, que sabía medir muy bien sus palabras, nos hizo una recomposición histórica y estética con una versación y una sencillez apenas creíbles, que culminó con las primeras luces en una apología homérica de Thelonius Monk. No sólo hablaba con una profunda voz de órgano de erres arrastradas, sino también con sus manos de huesos grandes como no recuerdo otras más expresivas. Ni Carlos Fuentes ni yo olvidaríamos jamás el asombro de aquella noche irrepetible. Doce años después vi a Julio Cortázar enfrentado a una muchedumbre en un parque de Managua, sin más armas que su voz hermosa y un cuento suyo de los más difíciles: La noche de Mantequilla Nápoles. Es la historia de un boxeador en desgracia contada por él mismo en lunfardo, el dialecto de los bajos fondos de Buenos Aires, cuya comprensión nos estaría vetada por completo al resto de los mortales si no la hubiéramos vislumbrado a través de tanto tango malevo; sin embargo, fue ese el cuento que el propio Cortázar escogía para leerlo en una tarima frente a la muchedumbre de un vasto jardín iluminado, entre la cual había de todo, desde poetas consagrados y albañiles cesantes, hasta comandantes de la revolución y sus contrarios. Fue otra experiencia deslumbrante. Aunque en rigor no era fácil seguir el sentido del relato, aún para los más entrenados en la jerga lunfarda, uno sentía y le dolían los golpes que recibía Mantequilla Nápoles en la soledad del cuadrilátero, y daban ganas de llorar por sus ilusiones y su miseria, pues Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo. Estos dos recuerdos de Cortázar que tanto me afectaron me parecen también las que mejor lo definían. Eran los dos extremos de su personalidad. En privado, como en el tren de Praga, lograba seducir por su elocuencia, por su erudición viva, por su memoria milimétrica, por su humor peligroso, por todo lo que hizo de él un intelectual de los grandes en el buen sentido de otros tiempos. En público, a pesar de su reticencia a convertirse en un espectáculo, fascinaba al auditorio con una presencia ineludible que tenía algo de sobrenatural, al mismo tiempo tierna y extraña. En ambos casos fue el ser humano más importante que he tenido la suerte de conocer. Desde el primer momento, a fines del otoño triste de 1956, en un café de París con nombre inglés, adonde él solía ir de vez en cuando a escribir en una mesa del rincón, como Jean-Paul Sartre lo hacía a trescientos metros de allí, en un cuaderno de escolar y con una pluma fuente de tinta legítima que manchaba los dedos. Yo había leído Bestiario, su primer libro de cuentos, en un hotel de Lance de Barranquilla donde dormía por un peso con cincuenta, entre peloteros más mal pagados y putas felices, y desde la primera página me di cuenta de que aquél era un escritor como el que yo hubiera querido ser cuando fuera grande. Alguien me dijo en París que él escribía en el café Old Navy, del boulevard Saint Germain, y allí lo esperé varias semanas, hasta que lo vi entrar como una aparición. Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón. Años después, cuando ya éramos viejos amigos, creí volver a verlo como lo vi aquel día, pues me parece que se recreó a si mismo en uno de los cuentos mejor acabados - El otro cielo -, en el personaje de un latinoamericano sin nombre que asistía de puro curioso a las ejecuciones en la guillotina. Como si lo hubiera hecho frente a un espejo. Cortázar lo describió así: "Tenía una expresión distante y a la vez curiosamente fija. La cara de alguien que se ha inmovilizado en un momento de su sueño y se rehúsa a dar el paso que lo devolverá a la vigília.". Su personaje andaba envuelto en una hopalanda negra y larga, como el abrigo del propio Cortázar cuando lo vi por primera vez, pero el narrador no se atrevía a acercársele para preguntarle su origen, por temor a la fría cólera con que él mismo hubiera percibido una interpelación semejante. Lo raro es que yo tampoco me había atrevido a acercarme a Cortázar aquella tarde del Old Navy, y por el mismo temor. Lo vi escribir durante más de una hora, sin una pausa para pensar, sin tomar nada más que medio vaso de agua mineral, hasta que empezó a oscurecer en la calle y guardó la pluma en el bolsillo y salió con el cuaderno debajo del brazo como el escolar más alto y más flaco del mundo. En las muchas que nos vimos años después, lo único que había cambiado en él era la barba densa y oscura, pues hasta hace apenas dos semanas parecía cierta la leyenda de que era inmortal, porque nunca había dejado de crecer y se mantuvo siempre en la misma edad con la que había nacido. Nunca me atreví a preguntarle si era verdad, como tampoco le conté que en el otoño triste de 1956 lo había visto, sin atreverme a decirle nada, en su rincón del Old Navy, y sé que dondequiera que esté ahora estará mentándome la madre por mi timidez. Los ídolos infunden respeto, admiración, cariño y, por supuesto, grandes envidias. Cortázar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, pero inspiraba además otro menos frecuente: la devoción. Fue, tal vez sin proponérselo, el argentino que se hizo querer de todo el mundo. Sin embargo, me atrevo a pensar que si los muertos se mueren, Cortázar debe estar muriéndose otra vez de vergüenza por la consternación mundial que ha causado su muerte. Nadie le temía más que él, ni en la vida real ni en los libros, a los honores póstumos y a los fastos funerarios. Más aún: siempre pensé que la muerte misma le parecía indecente. En alguna parte de La vuelta al día en ochenta mundos un grupo de amigos no puede soportar la risa ante la evidencia de que un amigo común ha incurrido en la ridiculez de morirse. Por eso, porque lo conocí y lo quise tanto, me resisto a participar en los lamentos y elogías por Julio Cortázar. Prefiero seguir pensando en él como sin duda él lo quería, con el júbilo inmenso de que haya existido, con la alegría entrañable de haberlo conocido, y la gratitud de que nos haya dejado para el mundo una obra tal vez inconclusa pero tan bella e indestructible como su recuerdo. Gabriel García Marquez Gracias Amigos! Y pasen por la Comunidad "Liber/Arte en Taringa" .
dijo: Muchos de uds, muchachos y muchachas tooleros/as, se habrán preguntado quienes son esos misteriosos personajes de Schism que aparecen en el video... Bueno, se hacen llamar "0sseus labyrint" (Laberinto Oseo). Segun ellos mismos: "Osseus Labyrint es una manifestación de la información acumulada durante billones de años de evolución y recombinación de materia y energía ". (más claro echale agua.... ) http://www.osseuslabyrint.net/main.html Según wikipedia: "Es una entidad de arte experimental que interviene en multiples disciplinas y formas de medium". http://en.wikipedia.org/wiki/Osseus_Labyrint Según Dizzie: "son un flaco y una flaca que hacen un tipo de expresión corporal rara que emula metamorfosis en bichos también raros u otras cosas más raras aún". Sus fundadores y directores son Hannah Sim y Mark Steger desde 1989. dijo:Lo Primero: El video de TooL "Schism" donde ellos son los protagonistas link: http://www.youtube.com/watch?v=LRSLmlFqExU Presentaciones en vivo link: http://www.youtube.com/watch?v=zt--pkJqcBI link: http://www.youtube.com/watch?v=YIIgQ0nu7BM link: http://www.youtube.com/watch?v=zzLYK3yIyPY Con TooL en VIVO link: http://www.youtube.com/watch?v=klp0VSr6KwI link: http://www.youtube.com/watch?v=8C4n6FHviLk link: http://www.youtube.com/watch?v=9URYVE-X62Y&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=pUZzEcBYtso link: http://www.youtube.com/watch?v=yPjlxlVCqhA&feature=related Aparición en Men In Black 2 dijo:Cuando ví la peli me dí cuenta de este detalle, pero recién, al conocerlos, pude encontrar fotos de esta escena, no así videos. Se las dejo... Página oficial dijo:Ésta es su página oficial, tiene algunas cosillas interesantes: http://www.osseuslabyrint.net/ Bueno eso es todo, la verdad no hay mucha información sobre ellos y menos en español, pero si les interesa les dejo un artículo (en inglés). Artículo: Bodies of art: Osseus Labyrint's Hannah Sim and Mark Steger defy the limits of the human form.(CULTURE)(Narrative biography) http://www.highbeam.com/doc/1G1-149267082.html Click en la imágen para acceder a la comunidad oficial de TooL en T!

CAM DE LEON Cam de Leon (Modesto, California, 1962), hijo de un padre pianista y una madre cantante, es un artista especializado en imágenes surrealistas y de fantasía oscura. Participó en los primeros artworks para la banda de rock progresivo Tool, así como en el diseño de tapa de sus discos "Ænima", "Salival" y "Sober/Tales from the darkside". Ha realizado trabajos como ilustrador digital desarrollando conceptos visuales y diseño de caracteres para la industria de la animación. En ese ámbito ha trabajado para películas como Hook o Cat in the hat. Fuente: http://lainquietatentacion.blogspot.com/2007/01/cam-de-leon.html Unica foto que encontré (En realidad la encontró Suka570, ¡Grande Suka Garcias!) OBRAS "Ocular orifice" "Ghost o.1" "Drift" "The kiss" Untitled "Sedona" "Bug Ball" "Fishboys" Parte de una entrevista (no la pongo entera por que está en inglés y es mucho para traducir) P. ¿Ha creado algunas de las obras de arte a principios de la banda de Tool. ¿Cómo conoció a la banda? ¿Puede usted contar a nuestros lectores acerca de esa experiencia? A. "Me encontré con Adam, que trabajaba en la industria de efectos, en los últimos años de los 80 . Tenemos un montón de influencias e intereses similares, así que nos hicimos amigos. Alrededor de 3 o 4 años más tarde formó Tool, así que empecé de inmediato a crear imágenes para ayudarlos en su promoción, a petición de Adam. La "llave", fue la primera pieza que hice, para promover su primer show. Lo hice con tinta para incluírlo en los volantes. He hecho también el arte de llas portadas de su primer demo EP, "Opiate", "Ænima", "Salival", y el lanzamiento fuera de Estados Unidos de "Sober / Tales from the Dark Side". También hice una gran cantidad de desarrollo visual y el concepto de la mayoría de los videos, que incluía la pintura de todo el cuerpo de los personajes en "Stinkfist" y "Schism". En estos proyectos de vídeo conocí a mi amigo Chet Zar, que estaba a cargo del maquillaje y los efectos físicos de otros personajes, y también ha contribuido muchos en los vídeo de animación en 3D que aparecen en sus shows en vivo. Seguí aportando mi arte y diseño hasta alrededor de 2002. " Entrevista completa: http://www.myartspace.com/interviews/interviews/art-space-talk-cam-de-leon.html ALGUNOS DE LOS DISEÑOS PARA TooL Diseño del logo viejo de Tool Diseño de tapa del disco (Además del arte del disco en general) "Ænima" (con Adam Jones) Diseño de la tapa del disco "Salival" Diseño de tapa de "Sober/Tales from de darkside" "Ocular orifice" es usado como logo de la banda PÁGINA OFICIAL Aquí hay que hacer una mención especial. La página es muy entretenida, de esas que no sabes donde vas a terminar (no tanto como http://www.dissectional.com/ pero algo así). La página en cuestión es la siguiente: http://www.happypencil.com/ Cuando entran tienen dos caminos iniciales: Happypencil.lite o Happypencil.dark. Uds eligen. Una muestra... También pueden acceder haciendo click en la imágen Espero que disfruten de este gran artista! Saludos! Comunidad oficial de TooL en T! click en la imagen para acceder

Pintora y escultora argentina nacida en Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires el 23 de Junio de 1945. De formación autodidacta, es una intensa amante y divulgadora del arte que con un estilo simple, creo yo, transmite lo que ella desea comunicar. “María Cristina Faleroni ama el arte tanto, como el ARTE la ama a ella” Meditación Escultura Sinfonía Movimiento Oásis Desde el Alma Bailarines Recreando a Gockel Paso Urbano Tiempo de mi niñez Grabados Vínculos Eternidades Emblema Vibraciones Del otro lado Paz Reflejos A Pesar de Todo Temático Universo Energía Sentimiento En algun lugar Amanecer Máscara Sendero Si Ilusión Si Me Puedes Mirar Arabescos El Mundo que Soñé Abstracto Cánticos http://www.taringa.net/comunidades/liberarte/
Hermosos poemas en prosa del gran Oliverio Girondo, extraídos de su libro "Espantapájaros (al alcance de todos)" (1932) “un poema –y sobre todo un libro de poemas– debe justificarse por sí mismo, sin prólogos que lo defiendan o lo expliquen” Oliverio Girondo 8 Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. ¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan. ¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora? El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto... Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda. 11 Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me suicido. Apenas se desvanece la musiquita que nos echó a perder los últimos momentos y cerramos los ojos para dormir la eternidad, empiezan las discusiones y las escenas de familia. ¡Qué desconocimiento de las formas! ¡Qué carencia absoluta de compostura! ¡Qué ignorancia de lo que es bien morir! Ni un conventillo de calabreses malcasados, en plena catástrofe conyugal, daría una noción aproximada de las bataholas que se producen a cada instante. Mientras algún vecino patalea dentro de su cajón, los de al lado se insultan como carreros, y al mismo tiempo que resuena un estruendo a mudanza, se oyen las carcajadas de los que habitan en la tumba de enfrente. Cualquier cadáver se considera con el derecho de manifestar a gritos los deseos que había logrado reprimir durante toda su existencia de ciudadano, y no contento con enterarnos de sus mezquindades, de sus infamias, a los cinco minutos de hallarnos instalados en nuestro nicho, nos interioriza de lo que opinan sobre nosotros todos los habitantes del cementerio. De nada sirve que nos tapemos las orejas. Los comentarios, las risitas irónicas, los cascotes que caen de no se sabe dónde, nos atormentan en tal forma los minutos del día y del insomnio, que nos dan ganas de suicidarnos nuevamente. Aunque parezca mentira —esas humillaciones— ese continuo estruendo resulta mil veces preferible a los momentos de calma y de silencio. Por lo común, éstos sobrevienen con una brusquedad de síncope. De pronto, sin el menor indicio, caemos en el vacío. Imposible asirse a alguna cosa, encontrar una asperosidad a que aferrarse. La caída no tiene término. El silencio hace sonar su diapasón. La atmósfera se rarifica cada vez más, y el menor ruidito: una uña, un cartílago que se cae, la falange de un dedo que se desprende, retumba, se amplifica, choca y rebota en los obstáculos que encuentra, se amalgama con todos los ecos que persisten; y cuando parece que ya se va a extinguir, y cerramos los ojos despacito para que no se oiga ni el roce de nuestros párpados, resuena un nuevo ruido que nos espanta el sueño para siempre. ¡Ah, si yo hubiera sabido que la muerte es un país donde no se puede vivir! Fuente: http://www.poesi.as
Roberto Arlt Extraordinaria historia de dos tuertos Dudo que tuerto alguno pueda contar otra maravillosa historia semejante a la que nos ocurrió a mí y a Hortensio Lafre, tuerto también como yo. Y ahora tomáos el trabajo de leerme. Tenía yo pocos años de edad cuando perdí mi ojo derecho en un accidente de caza que le aconteció a mi padre, y la ruina sobrevenida a éste poco tiempo después, por ser más aficionado a los deportes cinegéticos que al cuidado de su molino y campos, nos arrastró a todos hasta ese refugio de fracasados que es el Barrio Latino de París. Después de numerosas peripecias que no son del caso, a la edad de dieciocho años conseguí un empleo de cobrador de una compañía de mutualidad, y en este trabajo me ganaba penosamente la vida, durante los comienzos del año 1914, cuando a fines del mes de enero trabé conocimiento con un venerable caballero que estaba asociado a la compañía. Este buen señor usaba barba en punta como un artista, y su melena de cabello entrecano y ondulado, así como su mirada bondadosa, le concedían la apariencia que podría tener el padre del género humano si acertaba a hacerse invisible. Se llamaba monsieur Lambet. Monsieur Lambet vivía en una discreta casa con jardincillo en el arrabal de Mont Parnasse, y la segunda vez que le fui a cobrar la cuota de su seguro, como no tuviera nada que hacer, me acompañó por las calles y se interesó evidentemente en las condiciones en que vivía yo y mi madre y mi hermana. Cuando le manifesté que nuestra condición económica era sumamente precaria, no se asombró, y sí recuerdo que me dijo con tono de voz sumamente patético: -Mi querido joven: si vos usarais un ojo de vidrio os sería mucho más fácil conseguir un puesto honorable. -¿De dónde sacar el importe de un ojo de vidrio, monsieur Lambet? ¿De dónde? Monsieur Lambet guardó un prudente silencio y continuó caminando en silencio a mi lado. Luego me dijo: -Evidentemente, no se trata de menospreciar vuestra persona, pero un joven tuerto no es, en manera alguna, atrayente. -Vaya si lo sé -repuse yo, suspirando tristemente. Monsieur Lambet prosiguió: -Ha progresado tanto la industria de los ojos de vidrio, que hoy se hacen tan perfectos, que hay personas que afirman que los ojos de vidrio son más tiernos y expresivos que los ojos naturales. Yo no me atrevería a jurar eso, pero evidentemente un hombre tuerto con su ojo de vidrio es mucho más atrayente que sin él. -Monsieur Lambet: creo que yo jamás reuniré el dinero que cuesta un ojo de vidrio. Pero monsieur Lambet era un hombre de sentimientos nobles. Me tomó de un brazo, me apretó y me dijo: -Querido joven: vos me recordáis, precisamente, el rostro de un hijo mío muerto hace muchos años. Permitidme seros útil. Monsieur Tricot, honrado comerciante amigo mío, trafica en anteojos, lentes, vidrios de aumento y ojos artificiales. Yo os recomendaré a él, y estoy seguro que accederá a colocaros un ojo de vidrio en condiciones que no os serán onerosas. Deshaciéndome en muestras de gratitud le di repetidas gracias a monsieur Lambet, quien me estrechó contra su pecho y dijo que estaba encantado de poder serme útil en tal insignificancia, y debió serlo, porque cuando al día siguiente me presenté en la tienda de monsieur Tricot, monsieur Tricot, un caballero alto, grueso, de atravesada mirada y espesa barba negra, me recibió aparatosamente, me hizo entrar a su trastienda y dio principio al trabajo de probarme diferentes ojos de vidrio, hasta que finalmente descubrió un hermoso ejemplar que parecía hermano gemelo del mío, natural, a punto, que al observarme en un espejo no pude menos de lanzar un grito de admiración. Me había transformado en otro hombre gracias a la bondadosa generosidad de monsieur Lambet. Cuando lo interrogué a monsieur Tricot respecto al precio del ojo de vidrio, me respondió: -Vete a darle las gracias a tu benefactor, y no te preocupes. Lo que des aquí en la tierra, lo recibirás centuplicado en el cielo. Lo que debes hacer, truene o llueva, es quitarte este ojo todas las noches y ponerlo en remojo en un vaso de agua como si fuera una dentadura. Mediante ese procedimiento, sus colores se mantendrán siempre frescos y puros y no darás a la gente una mala impresión, porque los ojos de vidrio se empañan mucho con la humedad. Nuevamente le di las gracias a monsieur Tricot, prometiéndole seguir escrupulosamente sus consejos, y poco menos que bailando por las calles llegué a Mont Parnasse, donde al ver a monsieur Lambet me precipité hacia él. Monsieur Lambet, como si yo fuera su mismo hijo resucitado, me tomó por los brazos, me miró y me dijo: -Vive Dios que eres mi hijo, mi propio hijo resucitado, y no te dejo marchar. De aquí en adelante vivirás en mi casa. No hubo forma de persuadirle para que dejara de cumplir su deseo, y tuve que complacerle y marcharme de mi casa a vivir en la suya. No dejé de ser lo suficiente ingrato para desconfiar de las atenciones de mi protector; pero a los pocos días de vivir bajo su techo, comprendí que me había equivocado groseramente. Monsieur Lambet era el más simpático y bueno de los hombres. Lo único que exigía de mí era que durmiera en su casa y almorzara y cenara con él. Luego me dejaba salir a vagabundear, no sin dejar de decir siempre que se despedía de mí: -Gracias, muchacho. Me has dado el placer de pasar una hora con mi hijo. Mi excelente familia se alteró con este cambio, en razón de mi juventud e inexperiencia, pero terminaron convenciéndose de que monsieur Lambet era un viejo maniático cuyo trato nos beneficiaba. Y así era. Un mes después de este cambio, monsieur Lambet, alegremente, me informó que por favor de monsieur Tricot había obtenido para mí una plaza de vendedor de anteojos y ojos de vidrio en la zona alemana de Hamburgo. Recibiría sueldo y un tanto por ciento sobre los beneficios de las ventas. Yo me manifesté algo reacio a abandonar mi puesto de cobrador, pero tanto insistió monsieur Lambet en que mi posición económica cambiaría fundamentalmente, que resolví contra mi agrado hacer la prueba. No creía en el éxito de los ojos de vidrio. Para que mis gastos fueran menores, monsieur Lambet me recomendó al Hotel de "Las Tres Grullas", cuyo propietario, un sonriente y gordo hamburgués, me recibió como si fuera su hijo. ¡Evidentemente, el mundo estaba repleto de buena gente! Mi primera salida por Hamburgo fue un éxito. Vendí lentes y ojos artificiales como para reparar a un ejército de tuertos. Desde entonces Hamburgo fue mi base de operaciones..., pero una noche que dormía en "Las Tres Grullas" me ocurrió un suceso tan extraño, que aún hoy es motivo de maravilla entre los que tienen la paciencia de escuchar mi relato. Había llegado tarde al hotel porque me entretuve en el puerto, conversando con algunos comerciantes que querían estudiar en París las posibilidades de colocar ciertos artículos de fantasía. Serían las dos de la madrugada, y trataba inútilmente de conciliar el sueño, cuando la puerta de mi habitación se abrió tan cautelosamente, que, sobreponiéndome al instintivo temor que causa la presencia de un extraño en nuestra alcoba, resolví espiarlo. En caso que pasara algo, sabría defenderme. Como es natural, esperaba que el desconocido se dirigiera al ropero, en cuyo interior estaba colgado mi traje; pero con mi único ojo entreabierto, a la grisácea claridad que se filtraba por un postigo entreabierto, reconocí al dueño de "Las Tres Grullas", que se dirigía a la mesa. ¿Sabéis lo que hizo allí? Tomó la copa de agua donde se encontraba sumergido mi ojo de vidrio, y con ella se retiró tan cautelosamente como había venido. Yo quedé atónito. ¿Qué quería hacer el hombre con mi ojo de vidrio? ¿Pretendería robármelo? El suceso me resultaba tan extraordinario, que una hora después no había conseguido dormirme, y en el mismo momento que en el reloj daban las tres de la madrugada, la puerta de la habitación volvió a chirriar, y el infiel hospedero, de puntillas, tan cauteloso como había entrado, con el vaso de agua en la mano, se aproximó a la mesa y dejó allí la copa. En el interior del vaso de agua se encontraba mi ojo de vidrio. ¿Qué misterio encerraba ese ritual? Pero no tuve tiempo de meditar mayormente sobre el misterio de mi ojo de vidrio, porque a las cinco de la mañana salía el rápido de París, y a pesar de que mi noche había sido extraordinaria, aquel amanecer no lo iba a ser menos, por efecto de una de aquellas casualidades de apariencia sobrenatural y que en la realidad de la vida son tan frecuentes e inagotablemente asombrosas. Me despedí del dueño de "Las Tres Grullas" como si no me hubiera ocurrido nada, pero "in mente" estaba resuelto a aclarar aquel suceso, cuando otro hecho vino a complicar mi desorden mental. No había terminado de ocupar mi asiento en mi coche de segunda, cuando frente a mí se detuvo Hortensio Lafre, un camarada de mi infancia. Desde que mi familia había abandonado el pueblo no nos habíamos visto. En cuanto cambiamos una mirada, nos reconocimos, y después de abrazarnos efusivamente nos quedamos contemplándonos con ese gusto asombrado con que volvemos a encontrarnos con los testigos de nuestros primeros juegos; y de pronto, ambos nos lanzamos a quemarropa: -Tú tienes un ojo de vidrio. -Sí. Y tú también. -Sí. -¿Y qué haces por aquí? -Vendo cristales, anteojos, ojos de vidrio. Yo me quedé examinándolo, turulato. -¡Cómo! ¿Tienes la misma profesión? -¡Tú también vendes ojos de vidrio! -Sí. -¡Cristo! Esto sí que es raro. Ahora le tocaba a Hortensio asombrarse. Súbitamente inspirado, le dije: -¿Cómo te metiste en esto? Hortensio comenzó a narrarme su historia: Acosado por la necesidad se había dedicado a vender novelas por entregas, cuando un día, al llegar al barrio de Saint-Denis, se encontró con un honorable anciano que le cobró simpatía porque Hortensio se parecía prodigiosamente a su hijo muerto. -¡Satanás! ¡Esa es mi historia! Continúa. El viejo bondadoso, lamentándose de que Hortensio fuera tuerto, lo recomendó a lo de monsieur Tricot, quien no sólo le regaló un ojo de vidrio, sino que le proporcionó una ventajosa colocación para venderlos en el extranjero. -Lo mismo me ha ocurrido a mí, Hortensio. Exactamente lo mismo. -No. -Así como lo oyes. Dime: tu protector ¿no es un anciano con facha de pintor, pelo entrecano, barba en punta? -Sí. -Pues es él, monsieur Lambet. -Yo lo conozco bajo el nombre de Gervasio Turlot. -Pues el viejo, se llame Turlot o Lambet, debe ser un peligrosísimo bribón: en nuestra aventura hay demasiado misterio. -¿Qué te parece si vemos al comisario de Saint-Denis? Yo lo conozco porque le he vendido a su mujer varias novelas por entregas. -Perfectamente. En cuanto llegamos a París nos dirigimos a la comisaría de Saint Denis, y Hortensio se hizo anunciar al comisario. Una vez en su presencia, yo me senté en el escritorio y comencé a narrarle las etapas de mi aventura. El comisario nos escuchaba asombradísimo. Finalmente requirió la presencia de un perito en ojos de vidrio, y cuando el hombre llegó, le entregamos nuestros ojos artificiales. Éste comenzó a manipular en los globos de vidrio hasta que éstos se abrieron en sus manos. En el interior de un ojo de vidrio (el mío), en un espacio hueco y circular, encontró un rollo de papel de seda, escrito con letra casi microscópica. Era un pedido a monsieur Lambet de la dirección de un oficial que había sido exonerado del ejército por deudas. En el ojo de vidrio correspondiente a mi amigo Hortensio había, en cambio, una orden a monsieur Turlot, para que asesinara al "agente 23", culpable de proporcionar datos falsos. No quedaba duda. Monsieur Lambet, alias Turlot, era el eslabón terminal de una activa cadena de espías y nosotros, dos inocentes tuertos, sus mensajeros insospechables. Como aún no había estallado la guerra, monsieur Lambet, mi benefactor, fue detenido y condenado a treinta años de presidio. En cuanto al dueño de "Las Tres Grullas", continúa en Hamburgo, y posiblemente sirva ahora a otra pandilla de espías. Pero yo ya no creo en la bondad de los protectores desconocidos. Comentarios y sugerencias bienvenidos...

CHET ZAR Nació el 12 de Noviembre de 1967 en San Pedro, CA, Estados Unidos. Además de su carrera de pintor colaboró con el maquillaje, creación de personajes y efectos especiales para numerosas películas (Planet of the Apes, Hellboy, The Ring y Terminator 2), ambiente donde conoció a Adam Jones, guitarrista de TooL. Sus intervenciones en el arte de esta banda son numerosas, como por ejemplo, en los videos de "Schism" y "Parabola". Personalmente me fascina su forma de ver la realidad, interpretaciones oscuras y surrealistas tan acertadas de eso que llevamos escondido en la psique. Y me resulta imposible no extrapolar estas visiones con otras similares, como los personajes animados de la película "The Wall", por ejemplo. Q lo sisfruten Tolleros y no tooleros. PINTURAS "Psychlops" "Mother" "Fallen" "Transference" "Pure Inspiration" "The Big Idea" "Blind" "Sister" "Moment Of Clarity" "Father" "The Devil's Conscience" "We Are The Shadows" "Seeing Things" "Contemplating Infinity "Psychonaut" Abandonaded "The Dance" "Shamanic Tendencies" "King of dystopia "My Shadow" "One Eyed Jack" "The Other" "Mother Nature" VIDEOS DIBUJANDO link: http://www.youtube.com/watch?v=8P-F5f4rTWs link: http://www.youtube.com/watch?v=9-OUfgCviis link: http://www.youtube.com/watch?v=0QNZ-AxLfQM link: http://www.youtube.com/watch?v=gWEG8NsDsok link: http://www.youtube.com/watch?v=TF4SfnJ47og ANIMACIONES EN 3D Reconocerán en este video (los tooleros) muchas de las animaciones que Tool usa en sus conciertos link: http://www.youtube.com/watch?v=WreCKFYqCS0&feature=related Entrevista Habla de todo un poco, y de como empezó a trabajar con TooL y que opina de su música, etc. ¿Cómo sientes tu propio arte? ¿Cuándo comenzó? ¿Tienes alguna meta específica con él? He estado dibujando, pintando y esculpiendo desde que era un niño pequeño, alrededor de los 3 años. A los 12, Realmente estuve interesado en hacer maquillaje para películas, así que estudie eso por mi parte hasta que me gradué de la secundaria, luego entre al negocio en 1998. Me compre una computadora y comencé a trabajar en 3D cuando comprendí que esto tenía un gran potencial para el arte fino. Así que comencé a pensar en eso, haciendo animaciones, y empezando a pintar, con la meta de hacer una carrera en arte fino. ¿Que trae tu inspiración? ¿Necesitas alguna condición especial? Soy inspirado por otros artistas que hacen un gran trabajo. Cada vez que voy a un show de arte que incluye un gran trabajo, inmediatamente soy inspirado para irme a casa a pintar. También la música me inspira mucho. ¿Tienes alguna forma favorita de arte en lo que estás haciendo? ¿Hay algo que no has podido hacer hasta ahora que quisieras hacer? Amo pintar en óleo, pero también amo el trabajo en 3D, tanto lo tradicional como lo digital. Una cosa que quisiera hacer es dirigir una película o un video musical, pero la oportunidad todavía no ha llegado. ¿Cuál fue tu mejor experiencia trabajando para una película, y en general como artista? Creo que la mejor experiencia creativa fue en el video de TOOL, "Schism". Hubo muchas cosas entretenidas que hacer en él. Realmente fue muy divertido. También ha sido lo más duro en lo que me ha tocado trabajar; hice mi más largo día de trabajo sin parar: 36 horas seguidas! Las películas sobre las que trabajo generalmente no son muy satisfactorias, las películas mismas casi nunca resultan muy bien. Tendría que decir que todo el trabajo para Tool ha sido lo más satisfactorio creativamente. ¿Fue la salida de tu DVD (Disturb the Normal) una cosa fácil de hacer? ¿Cuáles son tus otros proyectos? El DVD fue extremadamente difícil de hacer. El 3D digital involucra mucho trabajo, y tengo un trabajo de día y familia, así que fueron muchas largas horas cuando podía encontrar el tiempo. Por suerte, tengo una familia que me apoya mucho. También hice todo el audio, que fue una gran tarea. ¿Que piensas de TOOL: su música (y su evolución), sus conciertos (y el uso de tu arte durante ellos), y en general su carrera? Pienso artísticamente, TOOL está en lo más alto de la lista de cualquier banda allá afuera. Son excelentes musicalmente, y tú puedes decir que realmente se preocupan de lo que hacen. Es realmente excitante ver mis animaciones en sus shows en vivo. Los vi una vez en Irvine, CA, y cuando las diferentes animaciones aparecían, el público rugía. Es entretenido ser parte de algo así. ¿Cómo comenzaste a trabajar con ellos? ¿Tienes algún proyecto con ellos? Conocí a Adam antes de que la banda se formara. Los dos trabajábamos en una tienda de efectos, nos hicimos amigos, y él dejó el negocio para comenzar la banda años más tarde. Se puso en contacto conmigo para trabajar en "Stinkfist", y hemos trabajado juntos desde esa vez. ¿Cuál es tu opinión de los otros artistas que trabajan con Tool? (Cam De Leon, Alex Grey, Spiral Eyes, Osseus Labyrint) Tool siempre tiene a artistas de primera clase trabajando con ellos. Conocí a Cam a través de Adam; soy un gran fanático de su trabajo, y ahora es uno de mis amigos más cercanos. Creo que debería ser mucho más famoso de lo que ya es. Ha influenciado a una generación completa. Alex Grey es excelente, era fan de él antes de que comenzara con Tool. Spiral Eyes tiene una gran visión y estoy esperando para ver lo nuevo que seguirán sacando. Osseus es maravilloso de ver, están comenzando a tener un gran reconocimiento acá en E.E.U.U.; El otro día estuve leyendo un articulo sobre ellos en el L.A. Times. Todos estos artistas también son muy buenas personas, y estoy orgulloso de ser un asociado con ellos. Fuente: http://www.metal.com.uy/foro/ Página oficial Aquí van a encontrar DE TODO, entren, muy buena página (gracias a L1nks por el consejo) Dirección: http://www.chetzar.com/ Click en la imagen para acceder a la comunidad oficial de TooL en T!