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Primer post: 23 jun 2009Último post: 19 nov 2009
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Izquierda Latinoamericana - Crítica
Izquierda Latinoamericana - Crítica
OfftopicporAnónimo7/7/2009

América Latina y los desafíos de la izquierda revolucionaria Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva... Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡la revolución permanente! C. Marx. Mensaje a la Liga Comunista. 1850 Muchos líderes y analistas de izquierda cometen un grave error de percepción al sobrevalorar los cambios políticos ocurridos en América Latina en los últimos años. Sus planteamientos van desde aquellos que perciben los triunfos electorales de la centro izquierda como "avances revolucionarios" , hasta los que, menos optimistas, plantean sin embargo que América Latina ofrece nuevas oportunidades para transformar profundamente las relaciones de dependencia y miseria privilegiando la vía institucional y aprovechando "las puertas que se han abierto" desde la democracia burguesa. Esto trae como consecuencia la subvaloración de la importancia de la lucha extra institucional y antisistémica, la movilización y organización popular y la creación de poder alternativo local. El complejo y contradictorio proceso que vive desde hace años América Latina requiere, sin embargo, análisis más abarcativos para no dejarse engañar por las ilusiones que, aunque haciendo llamados a la movilización de masas, plantean la lucha electoral privilegiadamente como el único camino posible y "sensato" para la izquierda. La izquierda revolucionaria tiene como desafíos plantearse estrategias capaces de construir verdaderas alternativas de poder y recuperar la movilización de masas en decadencia. Esto pasa por reconocer, más allá de los triunfalismos, algo que ya hoy es evidente: el reflujo de la movilización social en América Latina y el resurgir de la derecha. Crisis del neoliberalismo a inicios de siglo y triunfo electoral de centro izquierda: Después de la contraofensiva neoliberal de los años 90, a finales de la década e inicios de siglo su derrota en el plano económico desacreditó a la derecha tradicional, creó conmociones sociales y produjo una crisis que derrocó varios gobiernos de la región por vía de la movilización popular: la revuelta derrocó tres presidentes en Ecuador, varios en Argentina y dos en Bolivia. Los movimientos sociales fueron los grandes protagonistas de las jornadas rebeldes que dejaron decenas de muertos como saldo y pusieron temporalmente en jaque la institucionalidad dominante. Indígenas, campesinos cocaleros, trabajadores mineros, piqueteros y masas urbanas empobrecidas desarrollaron jornadas de protesta social demostrando en ciertos países gran capacidad de acción y voluntad de sacrificio. Las revueltas desataron una crisis de institucionalidad que, sin embargo, no logró ser capitalizada por los movimientos sociales para crear verdaderas alternativas de poder. Aunque de manera desigual, la crisis y las protestas permitieron en ciertos casos la llegada al gobierno de candidatos de centro izquierda que capitalizaron la revuelta social para desplazar a la derecha tradicional (Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Ecuador). En otros casos surgieron líderes de los propios movimientos sociales (Bolivia), y un militar bolivariano que obtuvo popularidad por encabezar un golpe fallido a un gobierno corrupto de derecha (Venezuela) A pesar de los matices (no es lo mismo Venezuela, Bolivia y Ecuador que el resto de la región del cono sur) ninguno de los gobiernos de centro izquierda en la región logró desarrollar o consolidar cambios estructurales profundos, ni plantear alternativas reales al proyecto neoliberal. Venezuela es una notable excepción en este caso, cuyo proceso revolucionario aun tiene inmensos desafíos por delante, y donde seguramente la acción decidida de las organizaciones de base clasistas será un factor decisivo en la profundización de los avances. Los gobiernos de centro izquierda encauzaron la rebeldía popular por vías institucionales, hicieron un llamado a la "mesura" y no aprovecharon la capacidad de movilización para desarrollar poder alternativo real. Con discurso progresista estos gobiernos en la mayoría de casos desmovilizaron a los movimientos sociales, desligaron varios de sus líderes minando la autonomía y capacidad de respuesta de éstos, al tiempo que nombraron en puestos claves de los ministerios a neoliberales ortodoxos para lograr un equilibrio de poder y garantizar así la gobernabilidad. Política exterior y distanciamiento de EEUU: Máscara anti-imperialista, fondo neoliberal Muchos análisis de izquierda se centran en la oposición que los nuevos gobiernos de centro izquierda hacen respecto a la hegemonía Norteamericana: el rechazo al ALCA principalmente es tomado como una muestra del carácter antiimperialista de los mismos. Excluyendo a Cuba y Venezuela, y aunque en algunos casos el rechazo al establecimiento o continuidad de las bases norteamericanas es una muestra de dignidad nacional, el distanciamiento de las políticas norteamericanas responden más bien a un contexto interno y externo que vale la pena analizar (sobre todo en los países del cono sur): En el plano externo la diversificación de los mercados internacionales y el alza en los precios de las materias primas a inicios de siglo permitieron cierta flexibilidad y capacidad de maniobra de los gobiernos y restaron importancia a las políticas del FMI y el BM; esto creo las condiciones en el plano interno para el surgimiento de una clase agro minera exportadora local y extranjera que aprovechó los altos precios de las materias primas para buscar mayores ventajas en otros mercados. Esta clase domina las finanzas, ejerce presión sobre los estados, y exige, al mismo tiempo, junto a los gabinetes de gobierno, mayor liberalización del mercado norteamericano (oposición al ALCA). En la mayoría de casos no se plantea, en último análisis, una oposición al neoliberalismo, sino más bien relaciones de mercado más competitivas y menos unilaterales por parte de EEUU. Esto evidentemente debilita la política norteamericana acostumbrada al saqueo incondicional y a tener regímenes clientes totalmente sumisos a sus designios. Estos gobiernos buscan y firman tratados de libre comercio con otras naciones más favorables a la entrada de sus productos (UE, países Asiáticos y comercio local y regional). Sin embargo, al mismo tiempo se avanza poco en un proyecto verdadero de integración solidaria (ALBA) y desarrollo endógeno. Fortalecimiento de la derecha, debilitamiento de los movimientos sociales En la mayoría de países donde triunfó electoralmente la centro izquierda, ésta tuvo que buscar alianzas para conseguir gobernabilidad. La reprimarización de la economía condujo a estos gobiernos a basar su política económica en consolidar el sector agro minero del cual obtenían grandes dividendos y les permitía llevar a cabo programas sociales tendientes a superar la crisis social de inicios de siglo. El equilibrio de poder constituido por la centro izquierda basada en sus alianzas con los grandes productores y exportadores agro mineros y sectores financieros por un lado, y la base electoral compuesta por la clase trabajadora urbana y rural de clase media y baja por el otro, terminó por desplazar la correlación de fuerzas hacia la derecha agro minera con mucha influencia en la economía . La incapacidad para adelantar cambios estructurales profundos, para modificar las relaciones de propiedad de la tierra, para organizar efectivamente al movimiento popular como motor estratégico de cambio, trajo como resultado un debilitamiento de la centro izquierda y un fortalecimiento creciente de la derecha, ahora a la ofensiva. Los movimientos sociales se debilitaron, perdieron influencia y en algunos casos militantes. En resumen, los gobiernos de centro izquierda, por falta de voluntad o incapacidad, adelantaron una "revolución pasiva" funcional a la supervivencia del sistema capitalista cuya crisis orgánica a inicios de siglo era evidente . Esto es, con consignas progresistas resignificadas (cambiando algo, para que nada cambie), administraron la crisis neoliberal, aceitaron los engranajes del sistema, y devolvieron la legitimidad a las instituciones. En última instancia, concientes o no, reconstruyeron la hegemonía dominante y dieron paso al resurgimiento de derechas. La derecha retoma la ofensiva Al contrario de la izquierda tradicional que solo se moviliza en tiempos de campaña electoral y privilegia la lucha parlamentaria, la derecha en cambio, con sus grandes recursos, utiliza todos los medios a su alcance para recuperar su hegemonía. En todos los países controla los grandes medios de comunicación que desarrollan fenómenos mediáticos pro fascistas (Colombia), campañas de descrédito multimillonarias (Venezuela, Ecuador); han logrado proyectos separatistas (Bolivia) donde la oligarquía agro minera controla varias provincias ricas en recursos; han promovido iguales proyectos en el estado de Zulia (Venezuela), con la infiltración creciente de grupos paramilitares colombianos, y en Guayaquil (Ecuador). En Brasil, la oligarquía agro exportadora, las inmensas inversiones extranjeras en megaproyectos de agro combustibles y exportación agrícola, con la complicidad del gobierno, han desplazado miles de campesinos, debilitado y perseguido a los Sin Tierra (MST) y deforestado millones de hectáreas. En Argentina, la oligarquía agraria ha movilizado miles de personas en un paro que buscaba concesiones sobre los impuestos de exportación gubernamentales. Así mismo, la derecha ha logrado constituir una base social fuerte en varios países y ha combinado la lucha parlamentaria con la movilización callejera de manera efectiva. Ha utilizado la movilización masiva para consolidar proyectos de ultra derecha (Colombia), avanzar sobre campañas de derrota a las políticas progresistas (referéndum en Venezuela), bloquear carreteras y parar la economía (Argentina) y consolidar proyectos separatistas (Bolivia). En la mayoría de países la embajada norteamericana y agencias como la National Endowment for Democrcy (NED) han gastado miles de dólares en financiar partidos de oposición, dar asesoría sobre propaganda electoral, promover candidatos de derecha y desestabilizar gobiernos adversos a sus intereses, al tiempo que reactivan la IV flota caribeña y dan millones de dólares en ayuda militar a gobiernos terroristas como el colombiano. De igual forma, la derecha ha promovido la violencia callejera y el terrorismo en varios países. Ha creado grupos de choque para hostigar simpatizantes del gobierno central en Bolivia y Venezuela, grupos armados privados para desplazar campesinos en Brasil y Colombia, y consolidar así megaproyectos agro mineros y energéticos. El mito del reformismo: Nuevos ropajes, viejas ilusiones Contrario a lo que sucedió con la socialdemocracia europea "de fines del siglo XIX y las primeras seis décadas del XX, en países beneficiados por un desarrollo económico, político y social capitalista basado en la explotación colonial y neocolonial, que les permitió acumular excedentes y redistribuir una parte de ellos entre los grupos sociales subordinados"[3] ;en America Latina la transnacionalización y desregularización de las economías, su creciente dependencia respecto al capital financiero internacional, y el Nuevo Orden Mundial impuesto, creó un mecanismo de seguridad que restringía aún más a los gobernantes la toma decisiones de manera autónoma o el desarrollo de proyectos de reforma progresista. Así mismo, después de la pacificación y la derrota política sufrida por la izquierda en las décadas anteriores, donde se instauraron dictaduras de "seguridad nacional"y el imperialismo usó la intervención directa y la lucha contrainsurgente para destruir los movimientos revolucionarios de los años sesenta y setenta, se abrió en los noventa un escenario donde el imperialismo reconstruyó la hegemonía burguesa, instaurando la "democracia neoliberal" como forma única de gobierno en la región. De esta manera, el imperialismo puede "tolerar" ciertos gobiernos de centro izquierda, siempre y cuando respeten las reglas del juego, puesto que puede garantizar que, aunque en las urnas se vote por un candidato de izquierda, la economía siempre va a estar sujeta a las políticas de mercado. Esto restringe enormemente las posibilidades de llevar a cabo reformas progresistas en la región. Los gobiernos de centro izquierda tienen enorme dificultad para implementar cambios de fondo, redistribución de tierras y en pocos casos renacionalización de empresas. Las elites agro mineras se niegan a compartir o redistribuir sus enormes dividendos obtenidos de los altos precios de las materias primas y presionan a los gobiernos para desregularizar la economía y profundizar el neoliberalismo. Al tiempo que el imperialismo sigue desarrollando una política contrainsurgente en Colombia y amenazando con una intervención en Venezuela, donde la recuperación de la empresa estatal petrolera ha permitido al gobierno llevar a cabo proyectos alternativos "intolerables" para los poderosos. En resumen, ni hoy, ni nunca han existido las condiciones para adelantar en América Latina un proyecto reformista equiparable al de la socialdemocracia europea (ni siquiera en la etapa desarrollista de mitad del siglo pasado). Más aún, reformas progresistas básicas de hoy se topan con el obstáculo de la hegemonía neoliberal. Los sectores de izquierda que pretenden reeditar hoy, incluso con lenguaje marxista, las viejas ilusiones reformistas del pasado, o aquellos que hacen un llamado al "realismo", o a construir un "capitalismo nacional", abandonan en la práctica el proyecto estratégico de la revolución a largo plazo y terminan, en última instancia, siendo funcionales a la reconstrucción de la hegemonía capitalista. Los desafíos de la izquierda revolucionaria: construcción de poder alternativo, lucha por la hegemonía socialista La relación entre la estrategia y la táctica políticas ha sido siempre un problema que ha generado debates en la izquierda a través de la historia. Sin embargo, la historia misma ha demostrado que los movimientos políticos de izquierda exitosos han logrado percibir los momentos tácticos en su relación dialéctica con el objetivo estratégico (sin nunca perderlo de vista); han tenido presente siempre la categoría de totalidad a la hora de analizar las tareas políticas inmediatas; han percibido, más allá de los fenómenos superficiales del momento, los aspectos generales de tendencia de una época, y se han preocupado en todos los casos por incentivar la iniciativa política directa del campo popular como motor de transformación revolucionaria. En la práctica, sin embrago, muchos movimientos políticos se pierden en las tareas del día a día, caen en el rutinarismo, tienden a desligarse de los movimientos sociales, y poco a poco se dejan arrastrar por el chantaje institucional. Si la izquierda revolucionaria se caracteriza por promulgar el socialismo como la alternativa política a conquistar por el campo popular, por plantearse la lucha por el poder como el objetivo estratégico a lograr, en la mayoría de casos esa estrategia práctica se diluye de facto. Por ejemplo, si un objetivo primordial para avanzar sobre el proyecto revolucionario es lograr una apertura democrática nacional, la izquierda se pierde en las tareas más o menos inmediatas de la lucha electoral-parlamentaria o en las coaliciones electorales; no las percibe en la práctica como un momento táctico, aunque importante en ciertos casos, siempre dependiente de una totalidad más abarcativa de la lucha social: descuida o abandona la creación de poder alternativo extra institucional, la organización y movilización popular, y en último análisis, la lucha antisistémica y la organización revolucionaria. Desde la institucionalidad burguesa es imposible construir una contra-hegemonía socialista. Aunque, tal como lo percibía Gramsci, los espacios de la democracia burguesa son un campo de batalla que pueden permitir ganar ciertas posiciones ("guerra de posiciones" ), la creación y consolidación de una hegemonía socialista se desarrollan principalmente desde la organización y la lucha social. La educación y organización política de base, el impulso y reconstrucción de los movimientos sociales, la articulación de las luchas parciales hacia los objetivos comunes, la lucha por la hegemonía , el desarrollo de poder dual (poder local alternativo que le dispute el poder a la burguesía) y la relación indisoluble entre dirigentes y movimientos sociales serán factores decisivos que permitan desbalancear la correlación de fuerzas a favor del campo popular y consolidar proyectos alternativos duraderos. En la actualidad, los crecientes costos en el nivel de vida de la población, la crisis alimentaria producto de los nefastos proyectos de agro combustibles, la crisis mundial capitalista y el creciente descontento popular son condiciones que posibilitan retomar la ofensiva, siempre y cuando la izquierda revolucionaria sea capaz de organizar al campo popular, más allá de la lucha electoral, y de impulsar la rebeldía hacia la lucha por el socialismo. Referencias: 1. Las paradojas del desarrollo en América Latina. Petras, James. 2. Crisis orgánica y revolución pasiva: el enemigo toma la iniciativa. Kohan, Nestor. 3. La izquierda latinoamericana en el gobierno: ¿sujeta a la hegemonía neoliberal o construyendo una contra hegemonía popular? Regalado, Roberto Fuente

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-Surearse-
-Surearse-
OfftopicporAnónimo6/23/2009

.*.*.Surear.*.*. Surear/surearlos. Paulo Freire usa este término (que no se encuentra en los diccionarios), a fin de llamar la atención de los lectores sobre las connotaciones ideológicas de los términos “nortear” “orientar” EL norte es el primer mundo. El norte está arriba, en la parte superior, y así el Norte deja “escurrir” el conocimiento que nosotros del hemisferio sur “engullimos sin confrontarlo con el contexto local” Marcio D’ Olme Campos, “A arte de sulearse” El primero en alertar a Freire sobre la ideología implícita en tales vocablos, que marca las diferencias de nivel de “civilización” y de cultura, bien al gusto positivista, entre el hemisferio norte y el hemisferio sur, entre el “creador” y el “imitador”, fue el físico ya citado, Marcio Campos, actualmente dedicado a la etnociencia, la etnoastronomía y la educación ambiental. Transcribo palabras del propio Campos, del mismo texto antes indicado, que explicarán cómo percibió y viene denunciando la pretendida superioridad intrínseca de la inteligencia y del poder creador de los hombres y mujeres del Norte: La historia universal y la geografía, tal como son comprendidas por sociedad occidental de tradición científica, demarcan ciertos espacios y tiempos, periodos y épocas, a partir de referenciales internalistas e incluso ideológicos, muy al gusto de los países centrales del planeta. Muchos son los ejemplos de ese estado de cosas que imprime un carácter apenas informativo y libresco a la educación en los países periféricos, es decir, del Tercer Mundo. En el material didáctico encontramos, en los globos terrestres, la Tierra representada con el polo norte arriba. Del mismo modo, los mapas respetan a través de sus leyendas esa convención apropiada para el hemisferio norte y se presentan en un plano vertical (pared) en lugar de horizontal (piso o mesa). Por eso encontramos personas en Río de Janeiro que dicen que van a subir a Recife y hasta es posible que crean que hay un norte en cada pico de montaña, ya que “el norte está arriba”. En las cuestiones de orientación espacial, sobre todo en relación con los puntos cardinales, también hay problemas graves. Las reglas prácticas que se enseñan aquí son practicas solo para quien se ubique en el hemisferio norte y se Nortee desde ahí. La imposición de esas convenciones en nuestro hemisferio establece confusiones entre los conceptos de arriba/abajo, norte/sur y especialmente principal/secundario y superior/inferior. En cualquier referencial local de observación, el sol que nace por oriente permite la Orientación. En el hemisferio norte la estrella polar, Polaris, permite Nortearse. En el hemisferio sur, la Cruz del sur permite”Surearse”. A pesar de eso, en nuestras escuelas continua enseñándose la regla practica del norte, es decir, con la mano derecha hacia el Oriente (Este), tenemos a la izquierda el Oeste, al frente el Norte y el SUR detrás. Con esa seudorregla práctica disponemos de un esquema corporal que por la noche nos vuelve de espaldas a la Cruz del Sur, la constelación fundamental para el acto de “surearse” ¿No sería mejor usar la mano izquierda para señalar el Oriente? Después de esta larga pero imprescindible cita, quiero llamar la atención sobre unas pocas palabras del texto que, siendo pocas dicen mucho y con mucha fuerza. No siendo palabras abstractas, implican un comportamiento, una postura de alguien, de alguna persona que los tiene. Si los tiene es porque los adquirió concretamente. Así, me extiendo en las observaciones-denuncias del profesor Marcio Campos, cuando pregunta con intención de invitarnos a la reflexión: “volvernos de espaldas” o “volver la espalda” o ponernos de espaldas a la Cruz del Sur – signo de nuestra bandera, símbolo brasileño, punto de referencia para nosotros- ¿no será una actitud de indiferencia, de menosprecio, de desdén hacia nuestras propias posibilidades de construcción local de un saber que sea nuestro, para con las cosas locales y concretamente nuestras? ¿Por qué es eso? ¿Cómo surgió y se perpetuo entre nosotros? ¿A quién favorece?¿En contra de quien?¿En contra de quien va esa forma de leer el mundo? ¿No será esa seudorregla practica, otra forma de alienación que alcanza a nuestros signos y símbolos, pasando por el saber elaborado, hasta la producción de un conocimiento que se da la espalda a sui mismo y se vuelve de frente, con el pecho abierto, la boca golosa y la cabeza hueca como una vasija vacía para henchirse de los signos y símbolos de otro lugar, y por ultimo para ser recipiente del saber elaborado por la producción de hombres y mujeres del norte, de la “cumbre”, de la parte superior, del “punto más alto”? Paulo Freire, "Pedagogia da Esperança,um reencontro con a pedagogia do oprimido",1992. Página 250, nota 15.

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- La ética de Marx y el marxismo -
- La ética de Marx y el marxismo -
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/25/2009

La etica de Marx y el marxismo “Pues Marx era, ante todo, un revolucionario, cooperar de este o del otro modo, en el derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno a quien él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida”. Federico Engels Los griegos llamaban a la verdad alétheia, literalmente “des-cubrir”, “des-ocultar”, “de-velar”, “correr el velo” y eso fue lo que realizaron, en alguna medida, filósofos como Karl Marx (1813 - 1883) y Friederich Nietzsche (1844 -1900), quienes, de una parte, mostraron que las ideas morales y éticas, y de ahí las ideas sobre la “vida buena”, euzoia, la “buena acción”, eupraxia, “la felicidad”, eudemonía, dependen de las condiciones históricas, sociales, económicas y de relaciones de poder de los sujetos que actúan; y de otra parte, que los valores, hasta ahora propuestos, se han olvidado de lo más fundamental: la vida terrena del hombre. Ya Hegel había concebido a la dialéctica como marco general de su propuesta filosófica, el regalo de sus amigos idealistas que sería la llave que abriría todas las puertas de todo cuanto existe tanto en el plano del espíritu como en el mundo de la naturaleza así como del mundo del ser humano y su historia(2). De esta forma, y a través de las afirmaciones, de las negaciones y superaciones de éstas, expresadas en el casi intraducible ”aufheben”, las oposiciones complementarias se suceden llevando cada momento dentro de sí la afirmación de lo que se es y la negación de eso mismo que se es, es decir, la afirmación y la negación, así como la negación de la negación en un proceso interminable que penetra y hace posible la historia humana en donde la oposición y lucha de contrarios mueve la historia, en virtud de lo cual ésta es fundamentalmente dialéctica. Karl Marx, quien nace en Tréveris el 5 de mayo 1818 y fallece en Londres el 14 de marzo 1883, encuentra válido el método de Hegel y tras una puesta a punto consistente en una inversión, que ya no parte como en Hegel de la “Idea”, del “Espíritu Absoluto” sino que parte de la realidad concreta, de la realidad material para entender de una forma radical el problema del hombre, el cual está dado por los mismos hombres quienes en sus relaciones sociales establecen formas de interactuar que los condiciona y que no dependen en su integridad de la voluntad de cada uno de ellos, y que se conforman, en lo que de una manera genérica podríamos llamar el mundo económico, que explica, en última instancia, las condiciones individuales y sociales de los hombres así como su ser en el mundo. Marx, siendo absolutamente fiel a la idea de método científico, así como a la integración de la dialéctica, realiza un análisis que encuentra las causas últimas del padecimiento humano en las condiciones materiales concretas de la existencia humana, sin embargo, a pesar de la cientificidad de su estudio, es más, podríamos afirmar que gracias a él, Karl Marx parte de un profundo compromiso ético con la humanidad que permea todo su trabajo, el cual, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, es la realización de una ética concreta expresada de una forma científica, a la altura de sus tiempos. Lo afirmado anteriormente, es necesario hacerlo expreso ya que algunos intérpretes, orientados por un supuesto prurito de cientificidad y objetividad, entre los que se encuentran afectos él así como algunos de sus detractores, no han visto este punto, a nuestro juicio fundamental, el cual está como “principio”, es decir, está al inicio, es lo primero, de su actividad teórico-práctica e impregna todo su planteamiento, siendo a la vez, dialécticamente, producto y productor del mismo. Lo anterior se hace manifiesto desde los más tempranos escritos; véase por ejemplo cuando terminaba el bachillerato, apenas estaba superando la adolescencia y se disponía a elegir la carrera que marcaría su vida y la de muchos otros seres humanos, no solo de su tiempo sino de tiempos posteriores, en el siglo XX y en el que hoy vivimos el siglo XXI; y no solo de su reducido espacio geográfico, de su natal Tréveris, en aquellos tiempos tenía una población estimada de unos 12 000 habitantes(3), sino del mundo entero. En estos escritos hace manifiesto el interés que lo orientaba, el cual era el bienestar y la felicidad del género humano así como la disposición que tenía, la cual no lo abandonó durante toda su vida, en la que puso al servicio de la humanidad entera, especialmente de la clase más explotada, el proletariado, toda su capacidad para entender las causas de su situación y proponer salidas prácticas a los problemas planteados por la realidad una y múltiple, haciendo válido aquello que “no hay nada más práctico que una buena teoría”, ya que ella surge del diálogo con la realidad y ella prevé las condiciones reales de convertirse en acción transformadora de la realidad. En aquellos días decía: “la historia sólo considera grandes a aquellas personas que, trabajando a favor de la colectividad, se han ennoblecido a sí mismas; la experiencia histórica nos demuestra que se es tanto más feliz cuanto mayor felicidad se proporciona a los demás; la misma religión nos enseña que el ideal, que todos tenemos por modelo se sacrificó por el bien de la humanidad, y nadie se ha atrevido a rebatir este argumento. Si elegimos una profesión en la que podamos trabajar al máximo por los demás, ni siquiera las penas, por duras que sean, lograrán apartarnos de nuestro camino si pensamos que nuestro sacrificio es por el bien de todos. No disfrutaremos entonces de una alegría pobre, limitada y egoísta, sino que sentiremos que nuestra suerte está ligada a millones de personas y nuestros actos fermentarán silenciosamente, seguirán siendo activos eternamente y nuestras cenizas serán regadas por lágrimas ardientes de todas las personas nobles” (4). Pero esto, que se podría decir que no es más que la manifestación del interés de un joven de 17 años, que busca una nota en el contexto del final de los estudios secundarios, se hace nuevamente manifiesto en los días, que algunos han denominado de madurez, en los que preparaba su gran obra, “El Capital”; obra que va mucho más allá de la economía, la sociología, la historia y llega a rescatar la filosofía en uno de los sentidos más profundos. En una carta dirigida a su gran amigo y colaborador F. Engels, le decía: “Si es cierto que dedico gran parte del tiempo a la preparación del Congreso de Ginebra, no puedo ni quiero ir allá, pues me es imposible interrumpir mi trabajo durante tanto tiempo. Creo que con este trabajo estoy haciendo algo mucho más importante a favor de la clase obrera que todo cuanto podría hacer personalmente en cualquier congreso” (5). Este texto, además de demostrar el compromiso profundamente ético de Marx, de paso sirve para hacer presente la función que, contrario a lo que muchos amigos y enemigos supusieron, nuestro pensador le da al trabajo teórico, el cual es parte fundamental y fundamentante del conjunto del trabajo de liberación de la humanidad y más específicamente de la liberación de la clase proletaria. Este texto sirve para mostrar cómo Marx estaba muy lejos del pragmatismo ciego e irreflexivo al cual muchos han querido reducir la doctrina de este pensador. Por último, en este sentido, es decir, en el sentido de la inspiración ética que está a la base y condiciona la expresión filosófico-científica de Marx, traemos a colación una carta a S. Meyer, fechada el 30 de abril 1867, cuando tras una crisis severa de salud y en unas condiciones económicas precarias, reitera su profunda entrega ética a la humanidad y en concreto a la clase, que a su juicio, representa el futuro de ésta, ya que se encargará de liberar a la humanidad de la sempiterna explotación y de la lucha de clases. El compromiso se expresa en su trabajo teórico que asume como un sacrificio aun a costa de su familia, de su salud y de su propia felicidad. En el mismo texto resalta no sólo el trabajo teórico, el cual es una especie de praxis y, además, se burla de los llamados prácticos y de su de sapiencia. Allí afirma: “¿Que por qué nunca le contesté? Porque estuve rondando constantemente el borde de la tumba. Por eso tenía que emplear todo momento en que era capaz de trabajar para poder terminar el trabajo al cual he sacrificado mi salud, mi felicidad en la vida y mi familia. Espero que esa explicación no requiera más detalles. Me río de los llamados hombres prácticos y de su sabiduría. Si uno resolviera ser un buey, podría, desde luego, dar las espaldas a las agonías de la humanidad y mirar por su propio pellejo. Pero yo me habría considerado realmente “impráctico” si no hubiese terminado por completo mi libro; por lo menos en borrador” (6). Marx considera que su reflexión crítica no es un asunto sólo teórico, en el sentido que tiene esta palabra en griego de “contemplar”, “mirar”. La teoría crítica, es decir la filosofía crítica, es un instrumento, un arma que sirve a la liberación humana y esto se produce cuando la teoría crítica impregna a las masas y simultáneamente podríamos decir que las masas impregnan la teoría crítica, la filosofía, proporcionándole su profundo sentido ético que sirve de base, camino y fin del actuar liberador. En un texto de 1843, cuando emprendía la crítica a la filosofía del derecho de Hegel afirmaba: “Es cierto que el arma de la crítica no puede substituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material; pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas… Así como la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales el proletariado encuentra en la filosofía sus armas espirituales” (7). Marx, en su estudio de la condición humana, del sufrimiento de los seres humanos, busca partir no de una abstracción, es decir, de algo desligado, separado de la realidad específica humana y por esto fija sus ojos en la realidad concreta, la cual se expresa en el tiempo-espacio de la historia de las sociedades y de los individuos humanos, de donde se pueden colegir principios de lo que podríamos denominar de “abstracciones concretas”, los cuales están dados por las relaciones sociales de producción de los bienes y servicios que se dan en una sociedad. Allí los seres humanos se interretrorelacionan mediante las formas de intercambio de los medios materiales y espirituales de vida que forman, conforman, reforman y transforman las sociedades, a eso llama Marx “materialismo histórico”; expresión que no tiene nada que ver con una burda y pragmática concepción que pretende reducir, a una especie de emanacionismo ciego, mecánico, todos los productos del espíritu, incluida la ética; que posee una concepción de la materia burda e informe, y que hoy, viendo la aceptación de las ideas de Marx, la cual es lugar común en las diversas corrientes de pensamiento que abordan el estudio de la sociedad y del hombre, podríamos denominar “realismo”. “La concepción materialista de la historia parte del principio de que la producción y, junto con ella, el intercambio de sus productos constituyen la base de todo el orden social; que en toda sociedad que se presenta en la historia la distribución de los productos y, con ella, la articulación social en clases o estamentos, se orienta por lo que se produce y por cómo se produce, así como por el modo cómo se intercambia lo producido. Según esto, las causas últimas de todas las modificaciones sociales y las subversiones políticas no deben buscarse en las cabezas de los hombres, en su creciente comprensión de la verdad y la justicia eternas, sino en las transformaciones de los modos de producción y de intercambio; no hay que buscarlas en la filosofía, sino en la economía de las épocas de que se trate” (8). El afán de Marx por encontrar el fundamento último de la problemática humana lo lleva a realizar una crítica profunda y radical a la filosofía precedente, especialmente a la denominada filosofía clásica alemana, específicamente a la filosofía de Hegel que, partiendo de una teología descendente, veía en la realidad la concreción del absoluto mismo y así como en teología lo primero es el absoluto, en las demás formas del pensar humano incluida la ética, sintetizado en lo que se ha denominado ideología, se partía de abstracciones absolutas y absolutizantes que desconocían al ser humano de carne y hueso, concreto, que gime, que sufre, que es víctima explotada, atrapado en las relaciones sociales de producción y que en la interrelación que ellas producen conforma sus ideas éticas, políticas, jurídicas, religiosas, económicas, es decir, su conciencia. “Totalmente al contrario de lo que ocurre en la filosofía alemana, que desciende del cielo sobre la tierra, aquí se asciende de la tierra al cielo. Es decir, no se parte de lo que los hombres dicen, se representan o se imaginan, ni tampoco del hombre predicado, pensado, representado o imaginado, para llegar, arrancando de aquí’, al hombre de carne y hueso; se parte del hombre que realmente actúa y, arrancando de su proceso de vida real, se expone también el desarrollo de los reflejos ideológicos y de los ecos de este proceso de vida. También las formaciones nebulosas que se condensan en el cerebro de los hombres son sublimaciones necesarias de su proceso material de vida, proceso empíricamente registrable y sujeto a condiciones materiales. La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponden pierden, así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio material cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento. No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia. Desde el primer punto de vista, se parte de la conciencia como del individuo viviente; desde el segundo punto de vista, que es el que corresponde a la vida real, se parte del mismo individuo real viviente y se considera la conciencia solamente como su conciencia” (9). Pero estas constataciones se hacen similares a las que realiza un médico, el cual parte de la sintomatología que se presenta en un paciente para luego, mediante un ejercicio reflexivo, emitir un diagnóstico del cual depende la prognosis que establece el posible curso de la patología, así como la terapéutica, es decir, el posterior tratamiento que se administre al paciente en busca de su recuperación. En este sentido, como lo percibe cualquier paciente, del adecuado diagnóstico depende la vida del paciente. En el caso concreto, Marx encuentra que en la historia humana, debido a lo anterior, siempre se ha presentado lucha de clases y ésta ha adquirido diversas formas, algunas muy explícitas y contundentes, duras, violentas, otras, soterradas, tácitas, disimuladas, blandas. La lucha de clases no ha adquirido una sola forma y ésta no excluye la relación de comprensión y hasta de camaradería entre los individuos de diversas clases. Siempre estas luchas han llevado a la destrucción de una forma de sociedad y al surgimiento de una nueva. “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra, opresores y oprimidos, estuvieron en constante oposición unos contra otros y libraron una lucha sin tregua unas veces disimulada y otras veces abierta que terminó siempre con una transformación revolucionaria de la sociedad entera o con la destrucción común de las clases en lucha… la sociedad burguesa moderna, surgida del derrumbamiento de la sociedad feudal, no abolió las oposiciones de clases., no hizo más que sustituir las antiguas por nuevas clases, por nuevas condiciones de opresión y por nuevas formas de lucha” (10). Sin embargo, en la época que él vive se presenta, como en todas las épocas, una síntesis de la historia precedente y a pesar de que habían más clases sociales, la oposición irreductible que marca la historia se presenta, a su juicio, entre burgueses, una pequeña minoría poseedora de los medios de producción, y proletarios, cuya única propiedad es su fuerza de trabajo, la cual se vende en la sociedad capitalista como una mercancía más que obedece, como toda mercancía, a las leyes del mercado. “Pero nuestra época, la época de la burguesía, y en esto de particular: que ha simplificado las oposiciones de clase. Cada vez más la sociedad entera se divide en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases diametralmente opuestas la una a la otra: la burguesía y el proletariado” (11). Y si el diagnóstico, basado en la fenomenología de la historia, en la sintomatología, presenta que toda la historia, más precisamente, la “prehistoria” humana no es más que lucha de clases, la terapéutica, es decir, la cura, que pasa por la lucha, no se realiza para quedarse en ella sino para superarla, para buscar una solución que sirva para eliminar definitivamente la patología congénita que presenta la historia de la sociedad en su conjunto. Es así que encuentra Marx que debido al desarrollo de la sociedad, de sus relaciones productivas, la liberación del proletariado traerá como consecuencia la liberación de toda la especie humana y el comienzo de la verdadera historia, si entendemos por tal, la realización y el registro de la libertad humana a nivel individual, social y de la especie. En el Manifiesto del Partido Comunista Marx afirma: “Toda la historia, ha sido la de la explotación, la de la opresión y de lucha de clases, pero esta lucha ha llegado actualmente a una fase en la que la clase explotada y oprimida (el proletariado) no puede ya librarse de la clase que le explota y oprime (la burguesía) sin liberar al mismo tiempo y para siempre a la sociedad entera de la explotación, de la opresión y de la lucha de clases” (12). En ese sentido, en la nueva sociedad, surgida de la lucha multifacética y pluridimensional de la sociedad capitalista, se dará el reino de la verdadera libertad, no sólo la libertad de unos pocos, como en la sociedad capitalista sino el reino de la libertad de todos, quienes pondrán la sociedad al servicio de todos los individuos, los cuales, dicho sea de paso, son individuos sociales que encuentran su realización plena en la sociedad, en la “comunidad”, es decir, en “común unidad” con los otros individuos sociales. En ese sentido, se estaría hablando, en la nueva sociedad, de la realización de la ética, la cual tiene como presupuesto medio y fin, la libertad humana en los distintos niveles. Al superar la lucha de clases, e iniciar la verdadera historia humana, profundamente ética, el poder político y todas las manifestaciones del individuo social así como de la sociedad en su conjunto, se habrá desalienado. Ya que “el poder político es, en sentido propio, el poder organizado de una clase con vistas a la opresión de otra”. La propuesta de Marx es profunda y comprometidamente ética y al hablar de la lucha de clases no está buscando la destrucción de la sociedad sino la construcción de una verdadera y más humana sociedad en donde la humanidad en libertad no se le niegue a nadie. En este sentido quienes acusan a Marx de promover el odio y la lucha de clases desconocen a Marx y habrá que ver con qué intención lo tergiversan. En el mismo manifiesto dice: “Una vez que, en el curso del desarrollo, la diferencia de clase han desaparecido y toda la producción está concentrada en manos de los individuos asociados, el poder público pierde su carácter político… si el proletariado, en su lucha contra la burguesía, llega forzosamente a unirse como clase; si mediante una revolución, se erige en clase dirigente, suprime por la violencia las antiguas condiciones de producción, suprime al mismo tiempo que éstas, las condiciones de existencia, el antagonismo de clases y las de las clases en general y, con ello, su propia supremacía de clase. La antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, es reemplazada por una asociación en que el libre desenvolvimiento de cada uno es la condición del libre desenvolvimiento de todos” (13). Ya hemos dicho que a la base de la enfermedad social están las condiciones materiales, en ese sentido tendríamos que volver al origen mismo de la palabra material que procede del latín “mater”, “madre”. Pero, el que de allí proceda no quiere decir que allí se quede. En ese sentido el fenómeno que allí se produce se manifiesta en el todo multidimensional, polisistémico que es el ser humano, es decir, los problemas que allí se generan se manifiestan a nivel individual, social, de la especie, en sus niveles, antropológico, psicológico, político, económico, ecológico y aun en el nivel ideológico. Este es el caso del fenómeno de la alienación el cual está a la base de la visión de Marx de la problemática humana. Permítasenos ampliar, siquiera un poco, este concepto. El concepto alienación de latín alienatio, tiene una honda raigambre teológico-filosófica. En San Agustín éste se hace presente cuando interpreta el texto de San Pablo en la carta a los filipenses, cuando afirma que Dios se sale de sí y se encarna dejando sus atributos divinos para hacerse hombre en Jesús, el Cristo, aquí se vierte la idea griega de “kenosis” al latín alienatio. Más tarde Hegel se hará cargo de este concepto e interpretará la encarnación de Dios en Jesús y en el mundo como una alienación de Dios(14). Luego Feuerbach pensará que la idea de Dios de Hegel no es más que la alienación de la esencia humana proyectada en un cielo imaginario y llevada al absoluto, es decir, desligada de la relación humana que es su fuente. De ahí que plantee la tesis de que es necesario dejar de lado la teología para hacer antropología (15). Esta idea llega a Marx, quien no deja de ver en la idea de hombre de Feuerbach otra abstracción y, al volver los ojos a la realidad material del hombre, encuentra que la alienación se origina en el plano material, económico, en donde gracias a las relaciones sociales de producción, los productos que el hombre crea con su propio trabajo, se ontologizan, se hipostasían, se autonomizan, se independizan de él y llegan a enfrentársele impidiéndole su propio desarrollo, su propia realización como ser humano, es decir, su permanente humanización. Pero este fenómeno que está a la base de la problemática humana se manifiesta en todos los diversos planos de la realidad humana, valga decir, se manifiesta en el plano económico, en el plano político, en el plano ideológico, así como en los diversos niveles, es decir, a nivel individual, en la relación del ser humano consigo mismo, a nivel social, en su relación con los otros seres humanos, en su relación con la naturaleza, es decir, en su relación con los seres que conforman su entorno. Es así como la alienación impregna y permea todas las manifestaciones de la vida del ser humano. El fenómeno de la alienación tiene una profunda relación causal e interretrodependiente con la “cosificación” que es cuando el ser humano es visto como una “cosa”, fenómeno normal en la sociedad capitalista en la cual el trabajo humano, realizado por un ser humano, es decir, el trabajador, el proletario, es visto como una mercancía y su ser es despojado de su condición humana y es tratado como cosa para que el sistema socioeconómico funcione. Este fenómeno de la alienación, también tiene relación con otro que Marx estudia en el inicio de El Capital y que está a la base de todo el sistema capitalista y es la fetichización, manifiesta en el “fetiche de la mercancía” (16). Que se presenta cuando la relación social, tejida entre los seres humanos, se manifiesta como una relación entre cosas que acuden al mercado que hacen caso omiso de las relaciones entre los humanos. El problema de la alienación está a la base de la problemática humana y engendra las otras manifestaciones de las patologías sociales, de ahí que el tratamiento de este fenómeno es necesario para la superación del problema humano y esto se realizará en una sociedad en la cual las relaciones sociales serán humanas, humanizadas y humanizantes. Esa sociedad será la que él denomina la sociedad “comunista”. De lo anterior se puede afirmar que si la alienación es una enfermedad congénita a las sociedades históricas, ella no es una enfermedad genética a la sociedad humana, de ahí que la misma pueda ser superada por una sociedad más humana, la sociedad comunista, en donde la realización plena del hombre, en verdadera y plena libertad y justicia, ha de ser posible. “El comunismo como superación positiva de la propiedad privada en cuanto enajenación humana de sí mismo, y por tanto como apropiación real del ser humano por y para el hombre; por tanto el hombre se reencuentra completa y conscientemente consigo como hombre social, es decir humano, que condensa en sí toda la riqueza del desarrollo precedente. Este comunismo es humanismo por ser naturalismo consumado y naturalismo por ser humanismo consumado”. (17) A esta altura, ya se podrá entender la crítica profunda de Marx al capitalismo como sistema social-económico-político, la cual no surge del prurito de la crítica sino que surge como resultado del análisis que encuentra que el capitalismo niega la vida de los seres humanos, la destruye en todas sus dimensiones, es más, al estudiar la forma de producción capitalista, Marx encuentra que este sistema no es sólo homicida, es decir, que asesina a los seres humanos sino que simultáneamente es ecocida, ya que destruye también a la naturaleza, llevando a la humanidad a la auto aniquilación, como hoy lo podemos ver ante la crisis del sistema económico mundial, del cambio climático y las amenazas nucleares producidas por el móvil fundamental del capitalismo, el egoísmo y su afán de lucro. En este sentido podemos concluir que el capital es antropófago, ecófago, lo que lleva como consecuencia que éste sea autófago, ya que al destruir al hombre y la naturaleza, las dos fuentes fundamentales de la riqueza, se devora a sí mismo. “En la agricultura, lo mismo que en la manufactura, la transformación capitalista de la producción parece no ser otra cosa que el martirologio del productor; el medio de trabajo, apenas la forma de domar, explotar y empobecer al trabajador; la combinación social del trabajo, la opresión organizada de su vitalidad, su libertad y su independencia individuales. La dispersión de los trabajadores agrícolas en superficies más extensas quiebra su fuerza de resistencia, en tanto que la concentración aumenta la de los obreros urbanos. En la agricultura moderna, al igual que en la industria de las ciudades, el crecimiento de la productividad y el rendimiento superior del trabajo se adquieren al precio de la destrucción y la aniquilación de la fuerza de trabajo. Además, cada progreso de la agricultura capitalista es un progreso, no solo en el arte de explotar al trabajador, sino también en el de despojar el suelo. Cada progreso en el arte de acentuar su fertilidad durante un tiempo, un progreso en la ruina de sus recursos duraderos de fertilidad. Cuanto más se desarrolla un país, por ejemplo Estados Unidos, sobre la base de la gran industria, más rapidez presenta el desarrollo de ese proceso de destrucción. Por consiguiente, la producción capitalista sólo desarrolla la técnica y la combinación del proceso social al mismo tiempo que agota las dos fuentes de las cuales brota toda riqueza: La tierra y el trabajador” (18). Para terminar este pequeño artículo, que pretende exponer sucintamente las ideas de Marx y las implicaciones de éstas en el campo de la ética, tendremos que afirmar que para Marx mientras el hombre no haya organizado el mundo humanamente, es decir, en una sociedad más libre, más justa en el que el individuo social esté en armonía dinámica con la sociedad, situación que no descarta el conflicto, la sociedad humana asumirá formas inhumanas, alienadas y alienantes. Partiendo de lo anteriormente expuesto se puede afirmar que para Marx no existe una moral absoluta, no existen verdades eternas, las nociones del bien y mal cambian de un tiempo a otro de una época a otra, incluso llegan en ocasiones a contradecirse, como un sí y un no, afirma que “toda teoría moral que ha existido hasta hoy es el producto, en última instancia, de la situación económica de cada sociedad. Y como la sociedad se ha movido hasta ahora en contraposiciones de clase, la moral fue siempre una moral de clase; o bien justificaba el dominio y los intereses de la clase dominante, o bien en cuanto la clase oprimida se hizo lo suficientemente fuerte, representó la irritación de los oprimidos contra aquel dominio y los intereses de dichos oprimidos orientados al futuro.”… “La desrelativización de la moral sólo es posible en una sociedad en la cual la explotación del hombre por el hombre ya no sea una realidad omniabarcante que atraviesa todas las esferas de la vida social e individual” (19). En otro texto, no menos famoso, Engels, el entrañable amigo y colaborador de Marx, afirma que: “una moral verdaderamente humana que esté por encima de las contraposiciones de clase, y por encima del recuerdo de ellas, no será posible en un estadio social que no sólo haya superado la contraposición de clases, sino que la haya además olvidado para la práctica de la vida” (20). En un texto conjunto, como casi toda su obra, Marx y Engels sostienen, en su momento, como estrategia política nacida de la realidad concreta, que “los comunistas no predican moral alguna” (21). La moral de los comunistas es una moral revolucionaria que busca reivindicar el sentido pleno de lo humano desalienado, humanizado, plenamente libre, en una sociedad plenamente humana, desalienada y libre (22). En la antigüedad, en el siglo IV a. c. Aristóteles en su política había estudiado las causas de la revolución y había encontrado que en última instancia éstas se producían por la injusticia en la sociedad, al no tratar a los iguales como iguales, allí afirma que: “La desigualdad es siempre, lo repito, la causa de las revoluciones cuando no tienen ninguna compensación los que son víctimas de ella… la revoluciones se hacen para conquistar la igualdad” (23). En el siglo XIX, Marx piensa, en “una glosa crítica para un artículo sobre los prusianos”, que: “una revolución se encuentra en el punto de partida del todo porque… es una protesta contra la vida deshumanizada, porque parte del punto de partida del individuo real particular, porque el carácter genérico, contra cuya separación reacciona el individuo, constituye el verdadero carácter genérico del hombre, la esencia humana” (24). Es decir, podríamos afirmar que para Marx el asunto de una revolución es una cuestión ética fundamental en la que se juega lo humano de la humanidad; ella es al mismo tiempo una protesta contra la inhumanidad y simultáneamente una búsqueda de mayor humanización. La vida buena o el vivir bien, euzoia, humanamente, con felicidad, es decir con eudemonía, se da en la sociedad comunista del futuro en la cual la prehistoria humana de la explotación del hombre por el hombre haya terminado y comience la verdadera historia humana, en la cual el hombre sea para el hombre. Afirman Marx y Engels: “Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad. Llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual (25). Lenin, más adelante, en 1920, frente a la federación de jóvenes afirma “¿Existe una moral comunista?… Ciertamente sí, con frecuencia se pretende que no tenemos nuestra propia moral y más frecuentemente, la burguesía nos reprocha a nosotros, Comunistas, de renegar toda moral. Este es un medio de falsear los conceptos, de echar tierra a los ojos de los obreros y de los campesinos. ¿En qué sentido negamos la moral, negamos la ética? En el sentido predicado por la burguesía, la que deducía la moral de los mandamientos de Dios… Nosotros negamos toda esa moral derivada de concepciones exteriores a la humanidad, exteriores a las clases… Nosotros afirmamos que nuestra moral está subordinada por entero a los intereses de la lucha de clases del proletariado… Nosotros decimos es moral lo que sirve para destruir la antigua sociedad explotadora que está creando la nueva sociedad, la sociedad comunista… Cuando se nos habla de moral, nosotros decimos: para el comunista, la moral consiste por entero en la disciplina solidaria y coherente y en esa lucha consciente de las masas contra los explotadores. No creemos en la moral eterna y denunciamos todo tipo de fábulas engañosas acerca de la moral. La moral debe servir a la sociedad humana para superarse, para liberarse de la explotación del trabajo” (26). La ética marxista es una ética que busca la realización de “la vida buena”, no del hombre en abstracto como ser genérico sino la vida buena, el vivir bien del hombre concreto, en las situaciones históricas y sociales concretas y en condiciones económicas concretas, en donde el hombre se genera y se regenera permanentemente. Para terminar diremos que uno de los sueños de Marx, es el de una gran ciencia, la ciencia del hombre, la cual en el fondo sería un conocimiento transformador profundamente ético, en ella el individuo, en una nueva sociedad, supera la alienación como fenómeno social y vive de una forma plenamente humana como un “individuo social”, con su dimensión ecuménica (27), que es el desarrollo de su dimensión absolutamente humana. Así pues, para concluir diremos, Marx y el marxismo, bien entendido, es un humanismo, es decir, toda una propuesta ética, que busca construir de forma activa una vida buena para el ser humano, de ahí que no se conforma con enunciar la patología de la sociedad histórica sino que busca implementar la terapéutica adecuada para posibilitar la vida del hombre, del individuo social en plenitud, es decir, en interretrorelación constructiva y posibilitante con la sociedad, es decir, con sus congéneres así como en relación codialogante con su entorno, su ecosistema, buscando la liberación plena del ser humano a nivel individual, social y de la humanidad entera. 1.- Discurso publicado en Inglés por F. Engels, en el cementerio Highgate, el 17 de marzo de 1883. 2.- En este sentido revísese los excelentes trabajos de teólogo Küng Hans: La encarnación de Dios, Introducción al pensamiento de Hegel como prolegómenos a una cristología futura, Ed. Herder, Barcelona 1974, y ¿Existe Dios?, ed. Cristiandad, Madrid, 1981 3.- Blumenberg Werner, Marx, Salvat, Barcelona, 1985, p.23 4.- Marx, C. Reflexiones de un joven a la hora de elegir profesión. Ibid. p.32 5.- Marx, C. Carta a Engels 23 de agosto 1866. 6.- Marx C. Carta a S. Meyer, 30 de abril 1867. 7.- Crítica a la filosofía del derecho de Hegel, Introducción. 8.- La ideología alemana, Grijalbo, Barcelona 1970 9.- Ibid, p. 27. 10.- Marx C, Engles F. Manifiesto del partido Comunista, Ed Progreso, Moscú, 1976, p 111 11.- Ibid. 12.- Ibid. 13.- Ibid. 14.- Cfs. Küng, H. Ob. Cit 15.- Cfs. Feuerbach, La esencia del cristianismo, Sígueme. Salamanca 1975 16.- Existe un interesante estudio del fetiche de la mercancía realizado por uno de los filósofos latinoamericano más connotados, Enrique Dussel, quien analiza la conexión de este concepto con la teología judeo-cristiana. Cfr. Dussel E. La Metáforas teológicas en Marx, EVD, España, 1993 17.- Marx, C. El Capital, Citado por Schaff, La alienación como fenómeno social, Grijalbo, Barcelona, 1979, p.89 18.- Marx, El Capital, Cartago, Buenos Aires, Tomo I, p. 482, 483 19.- Cfs. Schaff, Adam, Filosofía del Hombre (Marx o Sartre) Ed. Grijalbo, México 1965 20.- Engels. F; Antidühring, Ed. Grijalbo, México. 1968. p.81-83 21.- Marx. C. –Engels, F. La ideología alemana. Pueblos unidos/ Grijalbo, Montevideo/ Barcelona, 1972 p.287 22.- Cfs. Bb. Cit. Schaff, La alineación como fenómeno social. 23.- Aristóteles, Política, Fundación editorial el perro y la rana, Caracas, 2006, libro VIII, cap. I, 324 24.- Marx, C. Kritische Randglossen zu einem Artikel des “Preussen”, MEGA, Berlín 1932, Vol3, pag 22. Citado por schaff, Marxismo e individuo humano, Grijalbo, México 1967. P.66 25.- Marx, C. Engels, F. Op. Cit. , p. 37 26.- Lenin V. I. Las tareas de la federación de la juventud, discurso del 2 de octubre de 1920. Citado por Dognin P.D. Introducción a Carl Marx, CEDIAL, Bogotá, 1981, p.253 27.- Cfr. Schaff, A. Humanismo Ecuménico, Ed. Trotta, Madrid, 1993. Bibliografía: Aristóteles, Política, Fundación editorial el perro y la rana, Caracas, 2006 Dussel E. La Metáforas teológicas en Marx, EVD, España, 1993 Engels. F; Antidühring, Ed. Grijalbo, México. 1968 Feuerbach, La esencia del cristianismo, Sígueme. Salamanca 1975 Introducción, crítica a la filosofía del derecho de Hegel, 1843. Küng Hans, La encarnación de Dios, Introducción al pensamiento de Hegel como prolegómenos a una cristología futura, Ed. Herder, Barcelona 1974 Dognin P.D. O. P, Introducción a Carlos Marx, CEDIAL, Bogotá, 1981 Marx, C. El Capital, Cartago, Buenos Aires, tomo I Marx. C, Engels f. ,Obras escogidas, Editorial Progreso, Moscú,1976. 3 tomos, Marx. C. Engels, F. La ideología alemana. Pueblos unidos/ Grijalbo, Montevideo/ Barcelona, 1972 Schaff, Adam, Filosofía del Hombre (Marx o Sartre) Ed. Grijalbo, México, 1965 La alineación como fenómeno social, Ed. Crítica, Barcelona, 1979 Humanismo Ecuménico, Ed. Trotta, Madrid, 1993 Marxismo e individuo humano, Grijalbo, México 1967. Link a fuente.

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- Trotsky, el socialismo y la democracia -
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/27/2009

https://ugc.kn3.net/s/http://www.goear.com/files/external.swf?file=2502a9c El de agosto se cumplirán 69 años del asesinato en México de León Trotsky, presidente del soviet de San Petersburgo en 1905 y 1917 y, después, líder de la lucha por la regeneración del partido de Lenin y del Estado nacido de la revolución en la que opuso intransigentemente el combate por la democracia interna y la plena y libre discusión de ideas al totalitarismo burocrático de Stalin, nacido de la fusión entre el partido único monolítico y el Estado, ambos en manos de la burocracia seudosocialista. Los soviets –o consejos– obreros y campesinos (al igual que los consejos de soldados, que eran campesinos en uniforme) fueron –tanto en Rusia, en sus dos revoluciones, como después de la Primera Guerra Mundial en Alemania, Austria-Hungría o incluso Italia en 1920– una creación directa del sector más decidido, culto y organizado de los trabajadores, no de los partidos. En 1905, en efecto, los bolcheviques, el partido de Lenin, se habían opuesto a los consejos a los que veían como competidores de las organizaciones obreras y campesinas del partido y de los que desconfiaban, creyendo que podrían ser maniobrados por los mencheviques, los anarquistas, los socialrevolucionarios, ya que en los consejos militaban todas las organizaciones socialistas, además de gran cantidad de personas sin partido. Porque los consejos eran el organismo político de coordinación y discusión pluralista de todas las ideas que circulaban entre los trabajadores. Trotsky, de este modo, presidió en 1905 la organización de la expresión directa de todas las tendencias existentes en el campo de la revolución y, en 1917, volvió a dirigir los soviets o consejos pluralistas y democráticos, en los que los bolcheviques tuvieron que ganar la mayoría y enfrentar sus ideas y propuestas con las otras tendencias obreras, antes mayoritarias. Dicho sea de paso, el gobierno soviético presidido por Lenin no fue el de un partido único ni mucho menos monolítico. En el partido bolchevique había, en efecto, libertad de tendencias y una intensa discusión entre las diversas corrientes en la que Lenin muchas veces quedó en minoría, y en el gobierno, además de los bolcheviques –en cuyo partido confluyeron muchísimos anarquistas– estaban los mencheviques internacionalistas y los socialistas revolucionarios de izquierda. La concepción de Trotsky fue siempre la de Marx: la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos, no de una minoría, una vanguardia autodesignada. El partido es sólo un instrumento, en el mejor de los casos un maestro y un organizador, nunca el remplazante de quienes declara servir. Y la base de la construcción del socialismo es la autogestión, como la expresada en los consejos que cumplen el papel del Estado sin estar integrados en éste porque legislan, controlan, deciden sobre los recursos, todo sobre la base de las asambleas y de la libre discusión entre las diferentes tendencias, organizadas partidariamente o no. Ya a comienzos del siglo pasado, cuando acompañado por Rosa Luxemburgo discutía contra la idea del partido ultracentralizado, de vanguardia, defendida en 1903 por Lenin, Trotsky había advertido sobre el peligro de que ese tipo de organización anulase la vida interna y favoreciese la dictadura de unos pocos y hasta la de un jefe en el partido. Sólo en 1923, fracasado su intento de regenerar un partido ya muerto y un sistema soviético en el cual habían desaparecido ya los soviets (consejos) de los años de la revolución y el nombre sólo servía para cubrir los concejos municipales de un partido sin vida interna alguna, Trotsky reivindica la concepción del partido de Lenin. Lo hace porque Stalin y sus secuaces lo acusan de advenedizo, de antileninista y antibolchevique, y la dictadura del aparato inventa un marxismo-leninismo que nada tenía que ver con Marx o con Lenin y que, además, convertía en dogma, en ortodoxia, lo que era un método de análisis revolucionario de la sociedad. Contra esa invención del trotskismo por la burocracia en el poder, que lo presentaba en oposición al leninismo, Trotsky asume el nombre de bolchevique leninista, la continuidad política de las posiciones de Lenin y, respecto del partido, lucha contra Stalin en nombre del breve periodo de vida del partido triunfante en octubre bajo la dirección de Lenin. Pero en cuanto a los soviets, sigue luchando por revivirlos y hacerlos independientes del Estado supuestamente soviético. Y pugna hasta su muerte para que los consejos –órganos de todos los trabajadores de una empresa o región, sindicalizados o no, miembros o no de algún partido obrero– remplacen a los organismos estatales de mediación, como los sindicatos burocratizados, para ayudar a construir así la independencia política y la conciencia de los trabajadores, y para afirmar su autoconfianza y desarrollar sus capacidades de decisión políticas y administrativas. Frente a quienes piensan que el socialismo caerá a los trabajadores como un nuevo maná, dispensado desde el partido-Estado, Trotsky aboga en cambio por el socialismo de los consejos, de la autogestión. No sin contradicciones, no sin desvíos momentáneos y excesos administrativos, no sin concesiones incluso a la burocracia que él aborrecía y que le odiaba, pero sí como hilo rojo que marca toda su vida política, que se identifica con toda su vida consciente. Por eso la burocracia mandó asesinarlo: porque era inasimilable e incorruptible. Por eso también le rendimos homenaje en un momento en que muchos pretenden construir el socialismo fundamentalmente desde arriba, con el aparato estatal, desde el aparato estatal, con los trabajadores actuando apenas como coro. che un post así no lo lee nadie.. ponele un poco de color y brillo. posta.. o sea.. si leiste el manifiesto.. o un poco mas.. no te vas a leer un post asi. Link a fuente

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Julio Sosa - En esta tarde gris / Tarde
ArteporAnónimo7/16/2009

En esta tarde gris Tango 1941 - Música: Mariano Mores - Letra: José María Contursi ¡Qué ganas de llorar en esta tarde gris! En su repiquetear la lluvia habla de ti... Remordimiento de saber que por mi culpa, nunca, vida, nunca te veré. Mis ojos al cerrar te ven igual que ayer, temblando, al implorar de nuevo mi querer... ¡Y hoy es tu voz que vuelve a mí en esta tarde gris! Ven —triste me decías–, que en esta soledad no puede más el alma mía... Ven y apiádate de mi dolor, que estoy cansada de llorarte, sufrir y esperarte y hablar siempre a solas con mi corazón. Ven, pues te quiero tanto, que si no vienes hoy voy a quedar ahogada en llanto... No, no puede ser que viva así, con este amor clavado en mí como una maldición. No supe comprender tu desesperación y alegre me alejé en alas de otro amor... ¡Qué solo y triste me encontré cuando me vi tan lejos y mi engaño comprobé! Mis ojos al cerrar te ven igual que ayer, temblando, al implorar de nuevo mi querer... ¡Y hoy es tu voz que sangra en mí, en esta tarde gris! Tarde Tango 1947 - Música: José Canet - Letra: José Canet De cada amor que tuve tengo heridas, heridas que no cierran y sangran todavía. ¡Error de haber querido ciegamente matando inútilmente la dicha de mis días! Tarde me di cuenta que al final se vive igual fingiendo... Tarde comprobé que mi ilusión se destrozó queriendo... ¡Pobre amor que está sufriendo la amargura más tenaz! Y ahora que no es hora para nada tu boca enamorada me incita una vez más. Y aunque quiera quererte ya no puedo, porque dentro del alma tengo miedo. Tengo miedo que se vuelva a repetir la comedia que me ha hundido en el vivir. ¡Todo te lo di!... ¡Ttodo lo perdí!... Siempre puse el alma entera, de cualquier manera, soportando afrentas y al final de cuentas me quedé sin fe. De cada amor que tuve tengo heridas, heridas que no cierran y sangran todavía. Error de haber querido ciegamente, perdido en un torrente de burlas y mentiras. Voy en mi rodar sin esperar y sin buscar amores... Ya murió el amor porque el dolor le destrozó sus flores... Y aunque hoy llores y me implores mi ilusión no ha de volver. ¡No ves que ya la pobre está cansada, deshecha y maltratada por tanto padecer!

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-La familia, la propiedad privada y el amor- Miryam Quiñone
ArteporAnónimo8/9/2009

-La familia, la propiedad privada y el amor- -Miryam Quiñones- Silvio Rodriguez (1969) El derrumbe de un sueño, algo hallado pasando, resultabas ser tú. Una esponja sin dueño, un silbido buscando, resultaba ser yo. Cuando se hallan dos balas sobre un campo de guerra algo debe ocurrir que prediga el amor de cabeza hacia el suelo una nube vendrá o estampidas de tiempo los ojos tendrán. Fue preciso algo siempre y no fue porque tú tenías lazos blancos en la piel, tú, tenías precio puesto desde ayer, tú, valías cuatro cuños de la ley, tú, sentada sobre el miedo de correr. Una buena muchacha de casa decente no puede salir. Qué diría la gente el domingo en la misa si saben de ti. Qué dirían los amigos, los viejos vecinos que vienen aquí. Qué dirían las ventanas, tu madre y su hermana y todos los siglos de colonialismo español que no en balde te han hecho cobarde. Qué diría Dios si amas sin la Iglesia y sin la ley, Dios, a quien ya te entregaste en comunión, Dios, que hace eternas las almas de los niños, que destrozarán las bombas y el napalm. El derrumbe de un sueño algo hallado pasando resultabas ser tú Una esponja sin dueño un silbido buscando, resultaba ser yo. Busca amor con anillos y papeles firmados y cuando dejes de amar ten presentes los hijos, no dejes tu esposo, ni una buena casa, y si no se resisten, serruchen los bienes —pues tienes derecho también— porque tú tenías lazos blancos en la piel, tú, tenías precio puesto desde ayer, tú, valías cuatro cuños de la ley, tú, sentada sobre el miedo de correr.

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- Repudio militar - Dos canciones de Liliana Felipe -
- Repudio militar - Dos canciones de Liliana Felipe -
ArteporAnónimo8/19/2009

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=it2z-QlofFY Tatatá En el fondo, los soldados hacen lo mismo que los asesinos, sólo que son más desenfrenados, más poderosos y más altaneros. Aquellos que están en posesión del poder y de la violencia se alaban a sí mismos, desde que el mundo es mundo.

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Rencor -Tango- Liliana Felipe-
ArteporAnónimo7/30/2009

Liliana Felipe Rencor Rencor, mi viejo rencor, dejame olvidar la cobarde traición. No ves que no puedo más que ya me he secao de tanto llorar. Dejá que viva otra vez y olvide el dolor que ayer me cacheteó. Rencor yo quiero volver a ser lo que fui yo quiero vivir. Este odio maldito que llevo en las venas me amarga la vida como una condena el mal que me han hecho es herida abierta que inunda mi pecho de rabia y de hiel. La odian mis ojos porque la miraron la odian mis labios porque la besaron te odio con toda la fuerza de mi alma y es tan grande mi odio como fue mi amor. Rencor, mi viejo rencor, no quiero vivir esta pena sin fin. Si ya me has muerto una vez, porqué llevaré la muerte en mi ser. Ya sé que no tiene perdón ya sé que fue vil y fue cruel su traición. Por eso viejo rencor, dejame vivir por lo que sufrí. Dios quiera que un día la encuentre en la vida llorando vencida su triste pasado, para echarle encima todo este desprecio que ensucia mi pecho de amargo rencor. La odio por el daño de mi amor deshecho y por una duda que me escarba el pecho, no repitas nunca lo que via decirte" “Rencor tengo miedo de que seas amor”.

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- De qué callada manera -
ArteporAnónimo9/11/2009

De qué callada manera Miryam Quiñones ¡De qué callada manera se me adentra usted sonriendo como si fuera la primavera! (Yo, muriendo.) Y de qué modo sutil me derramó en la camisa todas las flores de abril. ¿Quién le dijo que yo era risa siempre, nunca llanto, como si fuera la primavera? (No soy tanto.) En cambio, ¡qué espiritual que usted me brinde una rosa de su rosal principal! ¡De qué callada manera se me adentra usted sonriendo como si fuera la primavera! (Yo, muriendo.) Nicolás Guillén - Pablo Milanés

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- Eva -
- Eva -
ArteporAnónimo9/15/2009

Eva Miryam Quiñones Eva no quiere ser para Adán la paridora pagada con pan. Eva prefiere también parir, pero después escoger dónde ir. Por eso adquiere un semental y le da uso sin dudas normal. Eva cambió la señal. Eva sale a cazar en celo. Eva sale a buscar semilla. Eva sale y remonta vuelo. Eva deja de ser costilla. Eva no intenta vestir de tul. Eva no cree en un príncipe azul. Eva no inventa falso papel: el fruto es suyo, con padre o sin él. Eva se enfrenta al qué dirán firme al timón, como buen capitán y encoge hombros Adán. Silvio Rodriguez (1985)

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