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Usuario (Venezuela)
Nadie quiere envejecer, y para ello hacemos todo lo que esté a nuestro alcance, sobre todo las mujeres, sin embargo, hay hábitos que sin darnos cuenta pueden provocarnos arrugas y cambiar nuestra apariencia poco a poco. Según Globovisión estas son las cosas que debemos evitar. 1. Dormir con almohada Dormir te ayuda a mantener un aspecto jovial, sin embargo, el uso de almohadas y fundas favorece la aparición de arrugas y líneas finas en el rostro. 2. Hacer movimientos faciales repetitivos Si eres de las personas que frunce el rostro cada vez que te ríes o entrecierras los ojos, puedes fomentar la aparición de finas líneas de expresión en una zona específica, señalan especialistas de Mayo Clinic. 3. Aire acondicionado Los ambientes de baja humedad como los provocados por el uso de aire acondicionado generan resequedad en la piel, lo cual hace que se acentúen las arrugas. 4. Usar pitillos Beber los líquidos a través de un pitillo estimula el desarrollo de las líneas de expresión alrededor de la boca. 5. Ver televisión Un estudio de la Universidad de Queensland en Australia sugiere que por cada hora de televisión se acorta en 21.8 minutos tu vida, es decir, las personas que ven entre seis o más horas de TV viven 4.8 años menos que aquellos que no tienen este hábito. 6. Consumo de azúcar en exceso Este hábito daña el colágeno y la elastina de la piel. Esta característica inicia desde los 35 años de edad y aumenta rápidamente con los años, de acuerdo con un estudio publicado en el British Journal of Dermatology. 7. Fumar Fomenta el envejecimiento prematuro de la piel, por lo que aparecen más rápido las arrugas. Especialistas de Mayo Clinic consideran que se debe a los cambios que se generan en el suministro de la sangre en la dermis. Recuerda que una alimentación rica en antioxidantes, una hidratación adecuada y protegerte de los rayos ultravioleta te ayudan a mantener un aspecto sano y joven. Y tú, ¿cómo previenes el envejecimiento prematuro?
En la actualidad, los portadores del VIH deben tomar un comprimido diario para que el virus sea indetectable y no pueda ser transmitido, aunque no es posible eliminarlo completamente. "Para algunos seropositivos, un tratamiento inyectable de larga duración puede ser más cómodo y menos estigmatizante (que el actual), lo que podría incrementar la tasa de seguimiento", señalan los autores de este ensayo, que ya ha sido probado por varios centenares de personas. La continuidad al tomar el medicamento es vital ya que, de lo contrario, entre otros efectos, pueden aparecer virus resistentes a los antirretrovirales, una posibilidad que "inquieta" al copresidente de la conferencia, Jean-François Delfraissy. Interrogado por el diario francés Libération, Delfraissy se refirió hoy a la posibilidad de tratar a los portadores con parches "con capacidad para actuar durante semanas", así como de utilizar estas soluciones con fines preventivos. Según los últimos datos proporcionados por el Programa de Naciones Unidas para la Lucha contra el Sida (Unaids), 36,7 millones de personas son portadoras del VIH en la actualidad, y el 53 % de ellas tiene acceso a medicamentos antirretrovirales.
La investigación fue liderada por el doctor argentino Facundo Batista, del Francis Crick Institute de Londres. Actualmente, el método de desarrollo de vacunas implica la toma de muestras de la enfermedad y la creación de un antígeno mediante el crecimiento de los virus en células primarias, lo que supone conseguir estas muestras de donantes infectados y aislar luego el antígeno de las células usadas para crearlo. Los investigadores han logrado replicar este proceso en el laboratorio al producir anticuerpos específicos de estas células aislados de las muestras de sangre. Además del encuentro con un antígeno concreto, las células necesitan una segunda señal para empezar a desarrollar estos anticuerpos, algo que puede conseguirse por pequeños fragmentos de ADN llamados CpG oligonucleótidos, que activan una proteína llamada TLR9. Para ello, los científicos consiguieron producir anticuerpos específicos gracias al tratamiento de células impregnadas con nanopartículas con CpG oligonucleótidos y el antígeno apropiado en unos pocos días en el laboratorio. Como consecuencia, el procedimiento no depende de que los donantes hayan sido expuestos a estos antígenos previamente, y se logró como ejemplo generar anticuerpos contra el HIV desde células aisladas por pacientes sin HIV.