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Primer post: 22 dic 2016Último post: 8 mar 2017
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Otakulogía: ¿Qué significa ser otaku?
Otakulogía: ¿Qué significa ser otaku?
InfoporAnónimo2/24/2017

Todo lo que necesitas saber sobre los verdaderos otakus Mucho se habla de los otakus, para algunos es un orgullo, para otros una vergüenza, y hasta hay quién considera que de trata de una enfermedad. La mayoría de gente usa la palabra sin saber realmente qué significa. ¿Qué se esconde en realidad detrás de la palabra otaku? ¿antisociales con gustos retorcidos o jóvenes inquietos por la cultura pop? En este artículo descubrirás el origen de la palabra, su verdadero significado, cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo y las distintas interpretaciones que se le han dado. ¿Qué es un otaku? Actualmente, en Japón se considera otaku a la persona que tiene un conocimiento por encima de la media sobre un tema concreto que forma parte de su afición. Es decir, a pesar de su vasto conocimiento no es un profesional sobre ese tema y su inquietud se debe, básicamente, a la pasión que siente por su afición. Esta actitud se relaciona directamente con la cultura popular propia y su principal característica es su ansia consumista. En occidente, la palabra otaku, se suele usar para referirse a los apasionados por la cultura popular japonesa, especialmente por el manga, el anime y los videojuegos. La forma que tienen de dar salida a esta pasión tiene muchas formas y puede ir desde practicar cosplay hasta ¿realizar un podcast sobre el tema? El fenómeno otaku encarna a la perfección el Japón contemporáneo que, a raíz de la burbuja económica de los años 80, multiplicó el consumo y el desarrollo tecnológico. Este boom económico, así como la respuesta a la fuerte influencia de la cultura estadounidense, propició el nacimiento del colectivo otaku y su posterior difusión mundial. Hoy, en Mision Tokyo, te lo cuento todo sobre sobre los otakus. Origen de la palabra La palabra “otaku” tiene su origen como antiguo pronombre respetuoso en segunda persona del singular que se podría traducir como “tú”, “tu casa” o “tu hogar”, y se usaba para referirse al interlocutor de forma indirecta y respetuosa. ¿Pero qué tiene que ver eso con aficionado al manga? Sigue leyendo y lo descubrirás…  Historia La palabra otaku fue popularizada en los años 80 por Akio Nakamori (columnista y editor) a raíz de una serie de artículos publicados en Japón. Pero antes de que alcanzara tal repercusión mediática, los otakus ya se autodenominaban así. ¿Entonces cuál es su verdadero origen? Pues hay varias teorías y probablemente, como suele suceder con este tipo de fenómenos, todas tengan algo de cierto.  – Teoría de los fotógrafos: Akihabara era el barrio tecnológico de Tokio. Entre sus visitantes habituales se encontraban los aficionados a la fotografía que acudían a buscar de las últimas novedades, a poner a prueba sus nuevos equipos o para compartir experiencias con otros aficionados. Entre los fotógrafos que frecuentaban Akihabara, a los malos se les llamaba otakus con el sentido de que se fuesen a su casa.  – Teoría de Macross: Esta es una de las teorías más extendidas y aceptadas. Dice que los fundadores del estudio de animación Studio Nue iban a una universidad de pijos aristocráticos donde usaban el arcaico pronombre “otaku”. Al realizar Macross hicieron que su protagonista hablase como ellos lo hacían en la escuela y usase el pronombre “otaku”, algo que llamó la atención de los aficionados que rápidamente lo adoptaron y empezaron a usarlo entre ellos a modo de imitación. – Teoría de Gainax: Los fundadores del estudio Gainax han sido unos de los mayores defensores de la cultura otaku. Algunos de ellos eran de la prefectura Tottori, donde el pronombre otaku era bastante común.  – Teoría de encuentros entre desconocidos: También hay quien dice que la palabra empezó a usarse como resultado de la actitud respetuosa de los japoneses con los desconocidos. La organización de convenciones y quedadas de aficionados a la ciencia ficción hacía que muchos desconocidos, al interactuar, usasen el respetuoso pronombre “otaku”.  – Teoría de la costumbre de no salir de casa: Por último, esta teoría es más extrema y está cargada de prejuicios, pero no por ello puede dejar de tener su cuota de verdad. Apunta a que los jóvenes aficionados a la ciencia ficción y al manga salían tan poco de casa que se les pegaban las antiguas expresiones que usaban sus madres de pueblo. El caso es que los asistentes al Comiket se autodenominaban “otakus” y el redactor Akio Nakamori uso la palabra para referirse a ellos y bombardearlos con una serie de prejuicios y acusaciones que los estigmatizaría durante varios años. Los otakus tuvieron que hacer frente al sensacionalismo y a la ignorancia en una época oscura para ellos ¿Quieres saber qué sucedió? Ahora te lo cuento. Evolución de la palabra Hoy día la palabra otaku está más o menos normalizada, pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que era una palabra tabú y declararse otaku era equivalente a decir que eras un pederasta psicópata (de hecho este estigma todavía persiste) pero ¿por qué? Como has podido ver, la palabra otaku ya se usaba en círculos reducidos pero no fue hasta los años 80 cuando se popularizó, y no precisamente para bien. – Akio Nakamori y su investigación otaku. En 1983, el redactor Akio Nakamori estrena una sección llamada “Otaku Research” en la mangashi Manga Burikko, consiste en una serie de artículos en los que analiza a los asistentes al Comiket y pone a caldo a los otakus recurriendo los tópicos más extendidos. Las numerosas quejas de los aficionados, liderados por Eiji Otsuka (guionista de manga y académico experto en otakus), propician que se cancele la sección pero la palabra queda mancillada y los aficionados dejan de usarla por sus connotaciones negativas. Este momento es importante porque es la primera vez que se genera un debate entorno a los otakus en un medio de comunicación, pero la polémica no deja de ser algo que se da dentro del mismo mundillo, sigue siendo algo reducido. Todo cambia en 1989, cuando un monstruo comete una atrocidad que conmociona a todo Japón. Akio Nakamori  – Tsutomu Miyazaki, el estremecedor caso del asesino y pedófilo otaku En 1989 un incidente convulsiona al país entero. Un psicópata, diagnosticado de esquizofrenia extrema, llamado Tsutomu Miyazaki, es acusado y detenido por torturar, asesinar, violar y practicar canibalismo a 4 niñas menores de edad. El caso es realmente atroz y escabroso así que te ahorraré los detalles. Lo perjudicial para la imagen de los otakus es que en su habitación encuentran muchas cintas de video, entre las que hay anime y numerosos doujinshis. Cómo son cosas que se veían en el Comiket los medios lo usan para denominarle “el Asesino Otaku”, aunque realmente él nunca se declaró aficionado al manga y mucho menos otaku, pero para la mayoría de gente es la única referencia importante que tiene sobre el tema. Akio Nakamori no se quedó a gusto con sus textos denigrantes sobre los otakus que publicó en la Manga Burikko y aprovecha la situación para volver a la carga y, como supuesto experto en la materia, empieza a aparecer en los medios y a publicar artículos sobre el tema en los que no se cansa de estigmatizar la palabra otaku, que para la mayoría de japoneses es la primera vez que la escuchan. Así, otaku pasa a ser sinónimo de antisocial, inadaptado y pedófilo con tendencias psicóticas. Se convierte en un insulto que propicia que los aficionados dejen de usarla por completo. Se convierte en una  palabra tabú. Tsutomu Miyazaki – La maldita generación otaku A raíz de la tragedia, la sociedad japonesa busca respuestas a lo sucedido, incluso se empieza a hablar de la “Generación M: Miyazaki” o la “Generación otaku” para referirse a esos jóvenes con incapacidad para adaptarse a la sociedad, inmaduros, con dificultades para comunicarse, y con una preocupante pérdida de contacto con la realidad.  – Dignificando a los otakus con Toshio Okada Los verdaderos otakus no se quedan de brazos cruzados y en 1991, Toshio Okada (uno de los fundadores de Gainax y una eminencia en cultura otaku), realiza la película Otaku No Video, un falso documental que mezcla anime con entrevistas reales a distintos aficionados, con el que hace pedagogía del otakismo y explica en qué consiste realmente ser otaku (hoy día la película resulta interesante para ver cómo era el fenómeno en esa época). Básicamente los muestra como gente apasionada por su afición que se avergüenza de ello, por el estigma social que supone, y reivindica el orgullo de ser otaku. ¡Tatakae! (¡lucharé!) se convierte en el eslogan de la película y su banda sonora llega a convertirse en un himno para los aficionados al manga y al anime de todo el mundo. Al año siguiente, Okada inicia un ciclo de conferencias en la prestigiosa Universidad de Tokyo sobre el tema. Aunque su intención era dignificar al otaku, no hay que olvidar que usó su posición para autoproclamarse Rey de los Otakus (Otaking) y decir alguna que otra barbaridad que no hacía ningún favor al colectivo (como que los otakus eran los herederos de Japón y un estadio superior de la evolución humana). La redención del otaku aún estaba lejos. – A principios de los 90 se internacionaliza A principios de los años 90 el manga empieza a editarse de forma regular en Europa y Estados Unidos. Es la nueva moda proveniente de Japón que, unida con el éxito de las series de anime y los videojuegos de Nintendo y Sega, desata una fiebre por la cultura japonesa como nunca antes se había vivido. Es necesaria una palabra para designar a esta nueva tribu urbana y “otaku” parece el término más adecuado. En occidente se entiende que su significado es “aficionado”, y de la misma forma que manga pasa a designar a los cómics de origen japonés, otaku hace lo propio con sus aficionados. En occidente se desconoce la estigmatización que sufre la palabra en Japón, pues el caso del psicópata Miyazaki queda muy empequeñecido al lado de la fuerza de la nueva moda juvenil, así que se usa sin complejos. En 1993 AnimeEigo edita en USA la película Otaku no Video, los medios hablan de “otakus” como aquellos aficionados a la nueva moda nipona, y en 1994 se celebra la primera edición de la convención Otakon, que su mismo nombre hace referencia a los otakus.  – El atentado de Aum Shinrikyo Desgraciadamente, en 1995, la secta Aum Shinrikyo (La verdad suprema) perpetra un ataque terrorista en el metro de Tokyo rociándolo con gas sarín que causa el pánico y la muerte de 13 personas. El incidente nuevamente se relaciona con los otakus, pues la secta usaba el manga para divulgar sus ideas. Sin embargo, en occidente el caso nunca se llega a relacionar con el manga o los otakus. Atentado de Aum Shinikyo en el metro de Tokio – En japón también cambia la percepción de “Otaku” En 1995 Microsoft hace la presentación del nuevo Windows 95 en Akihabara durante la cual sus promotores elogian el consumismo y la creatividad de los otakus. Es la primera vez que los japoneses se dan cuenta de la fuerza que la cultura otaku está tomando en occidente y la naturalidad con la que se vive el fenómeno. Igual ser otaku no es tan malo Presentación de Windows 95 – El nuevo milenio A principios del 2000, Japón se da cuenta de la repercusión internacional que tiene la cultura otaku y el gobierno empieza a promocionarlo para atraer al turismo. Los otakus son consumidores insaciables y atraen a turistas con gran capacidad económica, así que para sacar rédito su objetivo es limpiar la imagen negativa que hasta entonces se tenía de los otakus. Akihabara  – Ser otaku es cool En 2005 un dorama protagonizado por un otaku arrasa en Japón: Densha otoko tiene un éxito impresionante entre la gente corriente y se convierte en un fenómeno social. El protagonista es un buen chico, carismático y… otaku. Ahora ser otaku mola. Actualmente muchas celebridades y famosos se han autodeclarado otakus, como la idol Shoko-tan o el ex-primer ministro Taro Aso. Es evidente que algo ha cambiado en Japón. Ahora que ya sabes el verdadero significado de la palabra y su evolución a lo largo del tiempo llega el momento de hablar de los otakus per se. No es lo mismo ser otaku ahora que lo fue serlo en los años setenta. Las series de referencia han cambiado, los hábitos y aficiones son distintos, incluso la forma de pensar y vivir la afición. ¿Qué tipos de otaku hay? Este es el tema que trataré la semana que viene aquí mismo, en Mision Tokyo. ¡No te lo pierdas!

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Origen de los metodos anticonceptivos
Origen de los metodos anticonceptivos
InfoporAnónimo3/8/2017

origen de los metodos anticonceptivos la anticoncepción existe desde que se descubrió que las relaciones sexuales tenían por concecuencia el embarazo. Han existido infinidad de métodos anticonceptivos,algunos utilizados con temas mágicos, como tomar las diferentes posiciones de la luna para impedir el embarazo, otros totalmente ilógicos y sin fundamento médico; como untarse grasa animal en los muslos. el condón o preservativo no es un invento actual, los condones se hacían de vejiga de borrego y lograron su fama gracias a un bibliotecario conocido como casanova. los métodos anticonceptivos más variados y mas usados en la antiguedad eran los ahora llamados los de "barrera", por ejemplo: embebían esponjas con aceite, infusiones, sustancias químicas disueltas en agua, sabia de algunos árboles etc..., e introducían hiervas y frutos en la vagina, tratando de eliminar a los espermatozoides. En Egipto descubrieron que la combinación de varias plantas con materiales impensables, como el excremento de cocodrilo, tenían en ocasiones buenos resultados al ser introducidas al cuerpo de la mujer. Cuando no había condones, pastillas ni parches, las parejas intentaban tener relaciones sexuales sin fertilización por otros métodos, los que tenían a su alcance. Algunos de ellos carecían de veces lógicas, pero igualmente se aplicaban. Te presento cinco de esos casos, que la publicación electrónica Health califica como "asombrosos" 10. Uno de los primeros anticonceptivos que se tiene registro, documentado en el papiro de petri 1850 años antes de cristo, es una crema hecha a base de estiércol de cocodrilo y miel. Lo usaban las mujeres Egipcias como espermicida untado antes de coito. 9. Durante el siglo II después de cristo. Sorano de Éfeso, un médico romano a quien se le atribuye el nacimiento de la ginecología, recomendaba a las mujeres ponerse en cuclillas y estornudar como método anticonceptivo después de una relación sexual. 8. En caso que las mujeres se consideraran con mayor probabilidad de estar embarazadas, Sorano de Éfeso les aconsejaba saltar siete veces, tan alto como pudieran 7.Con la idea de que cualquier sustancia ácida podía servir como espermaticida, las mujeres de la antiguedad tela o pasto picado en África para mantener la sustancia ácida en su vagina y así emplearla como anticonceptivo 6. En Asia, el papel de bambú se impregnaba con sustancias ácidas y se introducía en la vagina previo a la relación sexual, también como método anticonceptivo a base de espermaticida. En el mediterráneo ocurría lo mismo pero con limón y trozos de esponjas de mar. 5. Para el siglo XVI, se fabricaban y se usaban preservativos hechos con piel e intestinos de animales como método para no contraer sífilis El gran problema es que se reutilizaban debido a su alto coste 4.

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La paradoja de Fermi
La paradoja de Fermi
Ciencia EducacionporAnónimo12/22/2016

La paradoja de Fermi: ¿dónde está todo el mundo? Si existen miles de millones de posibilidades de que haya civilizaciones inteligentes, ¿por qué ninguna ha contactado todavía con nosotros? Artículo originalmente escrito por Tim Urban. Traducción de Eva Millán. Todo el mundo siente algo cuando está en un sitio desde el que se ven muy bien las estrellas en una noche especialmente estrellada y mira hacia arriba y ve esto. Algunos prefieren lo tradicional y se sobrecogen por la belleza épica del universo o les impresiona su absurda escala. Yo, personalmente, me decanto por la clásica “crisis existencial y posterior comportamiento extraño durante la siguiente media hora”. Pero todo el mundo siente algo. El físico Enrico Fermi también sintió algo: ”¿Dónde está todo el mundo?” Un cielo repleto de estrellas parece enorme... pero lo que vemos no es más que nuestro vecindario más próximo. En las mejores noches posibles podemos ver hasta 2.500 estrellas (aproximadamente una cienmillonésima parte de las estrellas de nuestra galaxia), y casi todas ellas están a menos de 1.000 años luz de nosotros (o un 1% del diámetro de la Vía Láctea). Así que a lo que realmente estamos mirando es a esto: Cuando se enfrentan al tema de las estrellas y galaxias, una pregunta que atormenta a la mayoría de los humanos es: “¿Hay más vida inteligente ahí fuera?”. Veamos algunos números. Hay tantas estrellas en nuestra galaxia (100.000 - 400.000 millones) como galaxias hay en el universo observable, aproximadamente, así que por cada estrella en la colosal Vía Láctea hay toda una galaxia ahí fuera. Si las sumamos todas llegamos al intervalo típicamente citado de entre 1022 y 1024 estrellas en total, lo que significa que por cada grano de arena en cada playa de la Tierra hay 10.000 estrellas ahí fuera. El mundo científico no acaba de ponerse de acuerdo sobre qué porcentaje de esas estrellas son de “tipo solar” (similares al Sol en tamaño, temperatura y luminosidad): las opiniones suelen estar entre el 5% y el 20%. Quedándonos con el cálculo más conservador (5%), y el extremo más bajo del número total de estrellas (1022), nos da 500 trillones o 500 millones de billones de estrellas de tipo solar. También hay un debate sobre qué porcentaje de esas estrellas de tipo solar podrían ser orbitadas por un planeta similar a la Tierra (uno con temperatura y condiciones similares que pudiese tener agua líquida y albergar potencialmente una vida similar a la de la Tierra). Algunos dicen que serían hasta el 50% de ellas, pero vamos a quedarnos con el más conservador 22% que se extrajo de un estudio reciente de la PNAS. Esto sugiere que hay un planeta potencialmente habitable como la Tierra orbitando alrededor de al menos un 1% del total de estrellas del universo —un total de 100 millones de billones de planetas parecidos a la Tierra. Así que hay 100 planetas análogos a la Tierra por cada grano de arena del mundo. Piensa en ello la próxima vez que estés en la playa. A partir de aquí no tenemos más remedio que entrar completamente en el terreno de la especulación. Imaginemos que después de millones y millones de años de existencia, un 1% de esos planetas parecidos a la Tierra desarrollan vida (si eso es verdad, cada grano de arena representaría un planeta con vida en él). E imagina que, en el 1% de esos planetas, la vida avanza hasta un nivel inteligente como lo hizo aquí en la Tierra. Esto significa que habría 10.000 billones de civilizaciones inteligentes en el universo observable. Volviendo a nuestra galaxia y haciendo el mismo cálculo con la estimación más baja de estrellas en la Vía Láctea (100.000 millones), obtendríamos que hay mil millones de planetas análogos a la Tierra y 100.000 civilizaciones inteligentes en nuestra galaxia. El SETI (Search for Extraterrestial Intelligence, o Búsqueda de inteligencia extraterrestre) es una organización dedicada a prestar atención a las señales de vida inteligente. Si estamos en lo cierto y hay 100.000 civilizaciones inteligentes o más en nuestra galaxia, e incluso si solo una fracción de ellas está enviando ondas de radio o rayos láser u otros modos de intentar contactar con otros, ¿no debería la colección de satélites del SETI estar captando todo tipo de señales? Pero no lo ha hecho. Ni una. Nunca. ¿Dónde está todo el mundo? Y la cosa se vuelve aún más extraña. Nuestro sol es bastante joven comparado con la edad del universo. Hay estrellas mucho más viejas con planetas parecido a la Tierra mucho más viejos, lo que en teoría debería haber dado civilizaciones mucho más avanzadas que la nuestra. Por poner un ejemplo, vamos a comparar nuestra Tierra de 4.540 millones de años con un hipotético Planeta X de 8.000 millones de años de edad. Si el Planeta X tiene una historia parecida a la de la Tierra, veamos en qué punto estaría su civilización a día de hoy (usamos como referencia el periodo naranja para mostrar lo enorme que es el periodo verde): La tecnología y el conocimiento de una civilización tan solo 1.000 años por delante de nosotros nos resultarían tan chocantes como lo sería nuestro mundo para una persona medieval. Una civilización con un millón de años de adelanto con respecto a la nuestra sería tan incomprensible para nosotros como lo es nuestra cultura humana para los chimpancés. Y el Planeta X nos lleva 3.400 millones de años de ventaja... Hay algo llamado Escala de Kardashov que nos ayuda a agrupar civilizaciones inteligentes en tres amplias categorías según la cantidad de energía que usan: Una Civilización Tipo I tiene la habilidad de usar toda la energía de su planeta. Nosotros no llegamos a ser un Tipo I del todo, pero nos quedamos cerca (Carl Sagan creó una fórmula para esta escala que nos sitúa en una civilización Tipo 0,7). Una Civilización Tipo II puede aprovechar toda la energía de su estrella anfitriona. Nuestros débiles cerebros apenas pueden imaginar cómo se podría hacer esto, pero lo hemos intentado lo mejor que hemos podido, imaginando cosas como la esfera de Dyson. Una Civilización Tipo III arrasa a las otras dos, accediendo a un poder comparable al de toda la galaxia de la Vía Láctea. Si este nivel de avance parece difícil de creer, recuerda el Planeta X de antes y sus 3.400 millones de años de desarrollo de ventaja. Si una civilización del Planeta X fuera parecida a la nuestra y hubiera sido capaz de sobrevivir hasta llegar al nivel del Tipo III, lo natural es que probablemente ya hubiera dominado el viaje interestelar, incluso podría haber colonizado toda la galaxia. Otra hipótesis de cómo podría producirse la colonización galáctica sería creando maquinaria que pueda viajar a otros planetas, pasarse unos 500 años autorreplicándose usando las materias primas del nuevo planeta y después mandar dos réplicas a hacer lo mismo. Incluso sin viajar a una velocidad que no se acerque ni a la de la luz, este proceso colonizaría toda la galaxia en 3,75 millones de años, un relativo abrir y cerrar de ojos cuando hablamos de una escala de miles de millones de años: Siguiendo con la especulación, si un 1% de la vida inteligente sobrevive el tiempo suficiente como para llegar a ser una civilización Tipo III colonizadora de galaxias, nuestros cálculos de antes sugieren que debería haber al menos 1.000 civilizaciones Tipo III solo en nuestra galaxia —y teniendo en cuenta el poder de tal civilización, lo más probable es que su presencia fuera bastante notoria. Y, aun así, no vemos nada, no oímos nada y no nos visita nadie. Bienvenido a la paradoja de Fermi. No tenemos respuesta para la paradoja de Fermi —como mucho podemos ofrecer “posibles explicaciones”. Y si preguntas a diez científicos distintos cuál creen que es la correcta, te darán diez respuestas distintas. ¿Recuerdas cuando los humanos del pasado debatían sobre si la Tierra era redonda o si el Sol giraba alrededor de la Tierra o pensaban que ese rayo había caído por Zeus, y ahora nos resultan tan primitivos y desinformados? Pues así es cómo estamos nosotros con este tema. Para echarle un vistazo a algunas de las explicaciones posibles de la paradoja de Fermi más debatidas, vamos a dividirlas en dos amplias categorías —aquellas explicaciones que entienden que si no hay ningún indicio de las civilizaciones de Tipo II y Tipo III es porque no existe ninguna de ellas ahí fuera, y aquellas otras que asumen que sí que están ahí fuera, pero no estamos viendo ni oyendo nada de ellas por otras razones: Grupo 1 de explicaciones: no hay indicios de civilizaciones superiores (Tipo II y III) porque no existen civilizaciones superiores. Aquellos que suscriben las explicaciones del Grupo 1 señalan algo llamado el problema de la no exclusividad, que rechaza cualquier teoría que diga “hay civilizaciones superiores, pero ninguna de ellas ha establecido ningún tipo de contacto con nosotros porque todas _______”. La gente del Grupo 1 se fija en los cálculos que dicen que debería haber tantos miles (o millones) de civilizaciones superiores que al menos una de ellas debería ser la excepción a la regla. Incluso si esa teoría afectara al 99,99% de las civilizaciones, el otro 0,01% se comportaría de forma distinta y seríamos conscientes de su existencia. Por tanto, dicen las explicaciones del Grupo 1, debe ser que no existen civilizaciones super avanzadas. Y como los cálculos sugieren que hay miles de ellas tan solo en nuestra galaxia, algo más debe de estar pasando. Ese algo más se llama El Gran Filtro. La teoría del Gran Filtro dice que, en algún punto desde la pre-vida hasta la inteligencia Tipo III, hay un muro contra el que todos o casi todos los intentos de vida chocan. Hay alguna etapa del largo proceso evolutivo que es extremadamente improbable o imposible que la vida supere. Esa etapa es el Gran Filtro. Si esta teoría es cierta, la gran pregunta es ¿en qué punto de la línea temporal ocurre el Gran Filtro?. Resulta que, cuando estamos hablando del destino de la humanidad, esta pregunta es muy importante. Dependiendo de dónde ocurra el Gran Filtro, nos deja tres realidades posibles: somos excepcionales, somos los primeros, o estamos jodidos. 1. Somos excepcionales (el Gran Filtro está detrás de nosotros) Una esperanza que tenemos es que el Gran Filtro esté detrás de nosotros —hemos conseguido superarlo, lo que significaría que es extremadamente inusual que la vida llegue a nuestro nivel de inteligencia. El diagrama de abajo muestra solo a dos especies consiguiendo pasarlo, y nosotros somos una de ellas. Este escenario explicaría por qué no hay civilizaciones Tipo III… pero también significaría que nosotros podríamos ser una de las pocas excepciones ahora que hemos conseguido llegar tan lejos. Significaría que hay esperanza. Superficialmente, esto suena un poco a la gente de hace 500 años sugiriendo que la Tierra es el centro del universo —implica que somos especiales. Sin embargo, algo que los científicos llaman “sesgo antrópico” sugiere que cualquiera que se plantee su propia rareza forma parte inherentemente de un “caso de éxito” de la vida inteligente -y ya sean realmente inusuales o bastante comunes, los pensamientos que se plantean y las conclusiones que sacan serán idénticos. Esto nos obliga a admitir que ser especiales es, al menos, una posibilidad. Y, si somos especiales, ¿exactamente cuándo nos convertimos en especiales? —esto es, ¿qué paso superamos en el que casi todos los demás se quedan atascados? Una posibilidad: el Gran Filtro podría estar muy al principio —podría ser increíblemente inusual que la vida comenzase en absoluto. Esta es una candidata porque hicieron falta unos mil millones de años de existencia de la Tierra para que finalmente ocurriera, y porque hemos intentado minuciosamente replicar tal acontecimiento en laboratorios y nunca hemos podido hacerlo. Si este es efectivamente el Gran Filtro, significaría que no solo no hay vida inteligente ahí fuera, sino que puede que no haya ningún otro tipo de vida. Otra posibilidad: el Gran Filtro podría ser el salto de la simple célula procariota a la compleja célula eucariota. Después de que las procariotas nacieran, se quedaron tal cual durante casi dos mil millones de años antes de dar el salto evolutivo de ser complejas y tener un núcleo. Si este es el Gran Filtro, significaría que el universo está repleto de células procariotas simples y casi nada más allá de eso. Hay varias posibilidades más —algunos llegan a pensar que el salto más reciente que hemos dado hasta nuestra inteligencia actual es un candidato para ser el Gran Filtro. Aunque el paso de vida semi-inteligente (chimpancés) a vida inteligente (humanos) no parece a primera vista un salto milagroso, Steven Pinker rechaza la idea de un “ascenso” inevitable de la evolución: “Ya que la evolución no aspira a una meta sino que simplemente ocurre, usa la adaptación más útil para un nicho ecológico dado, y el hecho de que, en la Tierra, esto haya conducido a la vida inteligente solo una vez hasta el momento puede sugerir que este resultado de la evolución natural es infrecuente y por lo tanto de ningún modo es un desarrollo indiscutible de la evolución de un árbol de la vida”. La mayoría de los saltos no reúnen los requisitos para ser un candidato a Gran Filtro. Cualquier Gran Filtro tiene que ser un tipo de cosa entre un millón en la que una o más ocurrencias totalmente anormales tienen que ocurrir para facilitar una excepción absurda —por eso, algo como el paso de vida unicelular a pluricelular está descartado, porque ha ocurrido hasta 46 veces, en incidentes aislados, tan solo en nuestro planeta. Por la misma razón, en caso de encontrarnos una célula eucariota fosilizada en Marte, se descartaría el salto de más arriba de “célula simple a compleja” como posible Gran Filtro (así como cualquier cosa anterior a ese punto en la cadena evolutiva) —porque si ha ocurrido tanto en la Tierra como en Marte, casi con toda seguridad no se trata de una ocurrencia anómala de las de una-entre-un-millón. Si en efecto somos excepcionales, podría ser por un acontecimiento biológico accidental, pero también podría atribuirse a lo que llamamos la Hipótesis de la Tierra Especial, que sugiere que, aunque puede que haya muchos planetas parecidos a la Tierra, las condiciones particulares de la Tierra —ya estén relacionadas con las particularidades de este sistema solar, su relación con la luna (una luna tan grande es inusual para un planeta tan pequeño y contribuye a nuestra meteorología y condiciones oceánicas particulares), o algo del propio planeta —son excepcionalmente acogedoras para la vida. 2. Somos los primeros Para los Pensadores del Grupo 1, si el Gran Filtro no se encuentra detrás de nosotros, la única esperanza que nos queda es que las condiciones del universo estén desde hace poco, por primera vez desde el Big Bang, llegando a un punto que permitiría desarrollar vida inteligente. En ese caso, nosotros, junto con muchas otras especies, podríamos estar dirigiéndonos a la super inteligencia, y simplemente no habría ocurrido todavía. Estaríamos aquí justo en el momento adecuado para llegar a ser una de las primeras civilizaciones super inteligentes. Un ejemplo de fenómeno que podría hacer esto realista es el predominio de brotes de rayos gamma, explosiones increíblemente grandes que hemos observado en galaxias lejanas. De la misma manera que la Tierra primigenia tardó unos cientos de millones de años antes de que amainaran los asteroides y los volcanes y la vida fuera posible, podría ser que el primer trozo de la existencia del universo estuviera lleno de acontecimientos catastróficos como los brotes de rayos gamma que incinerasen todo alrededor de vez en cuando e impidiesen que la vida se desarrollase más allá de una cierta fase. Tal vez ahora nos encontramos en un cambio de fase astrobiológica y esta es la primera vez que una forma de vida ha podido evolucionar tanto tiempo ininterrumpidamente. 3. Estamos jodidos (el Gran Filtro está por delante de nosotros) Si no somos ni excepcionales ni precoces, los pensadores del Grupo 1 concluyen que el Gran Filtro debe estar en nuestro futuro. Esto sugeriría que la vida evoluciona periódicamente hasta donde estamos nosotros, pero que algo impide a la vida avanzar más allá y alcanzar una inteligencia superior en casi todos los casos —y es poco probable que nosotros seamos una excepción. Un Gran Filtro futuro posible es un suceso natural catastrófico que ocurra periódicamente, como los brotes de rayos gamma que mencionamos antes, solo que desafortunadamente aún no han acabado y es solo cuestión de tiempo antes de que toda la vida de la Tierra sea aniquilada por uno de ellos. Otro candidato es la posible fatalidad de que casi todas las civilizaciones acaben autodestruyéndose una vez alcanzan un cierto nivel de tecnología. Esto es por lo que el filósofo de la Universidad de Oxford Nick Bostrom dice que “el que no haya noticias es una buena noticia”. El descubrimiento de incluso vida sencilla en Marte sería devastador, porque eliminaría una gran cantidad de potenciales Grandes Filtros detrás de nosotros. Y si encontrásemos vida compleja fosilizada en Marte, Bostrom dice que “sería de lejos la peor noticia jamás impresa en la portada de un periódico”, porque significaría que el Gran Filtro estaría casi definitivamente por delante de nosotros —condenando a la larga a la especie. Bostrom cree que cuando se trata de la paradoja de Fermi, “el silencio del cielo nocturno vale oro”. Grupo 2 de explicaciones: las civilizaciones inteligentes Tipo II y III están ahí fuera -y hay razones lógicas por las que podríamos no saber de ellas. Las explicaciones del Grupo 2 eliminan cualquier noción de que somos excepcionales o los primeros de nada —por el contrario, creen en el principio de mediocridad, cuyo punto de partida es que nuestra galaxia, sistema solar, planeta o nivel de inteligencia no tienen nada de inusual ni de excepcional hasta que se demuestre lo contrario. También son mucho menos proclives a asumir que la falta de pruebas de seres de inteligencia superior sea una prueba de su no existencia —haciendo hincapié en el hecho de que nuestra búsqueda de señales se extiende solo hasta unos 100 años luz de lejos de nosotros (0,1% de la galaxia) y sugiriendo una serie de posibles explicaciones. He aquí diez: Posibilidad 1) La vida super inteligente bien podría haber visitado ya la Tierra, pero antes de que estuviésemos aquí. En el gran contexto del universo, los seres humanos conscientes solo han estado presentes unos 50.000 años, un segundillo. Si hubo contacto antes de eso, podría haber hecho flipar a unos patos que habrían salido corriendo hacia el agua y ya. Además, la historia escrita solo se remonta 5.500 años —un grupo de cazadores-recolectores podría haber experimentado una movida muy loca con aliens, pero no tenían ninguna forma de contárselo a nadie del futuro. Posibilidad 2) La galaxia ya ha sido colonizada, pero resulta que vivimos en una zona rural y desierta de la galaxia. Los europeos podrían haber colonizado las Américas mucho antes de que nadie en una pequeña tribu inuit en el extremo norte de Canadá se hubiera enterado de lo que había pasado. Podría haber un elemento de urbanización en los asentamientos interestelares de las especies superiores, en que todos los sistemas solares cercanos son colonizados y comunicados entre sí, pero no sería práctico ni tendría sentido que nadie se dedicara a venir aquí a una parte remota de la espiral en la que vivimos. Posibilidad 3) Todo el concepto de colonización física le resulta un concepto delirantemente atrasado a las especies más avanzadas. ¿Recuerdas la imagen de la civilización Tipo II de antes con la esfera sobre su estrella? Con toda esa energía, podrían haber creado el medio ambiente perfecto para sí mismos que satisficiera todas sus necesidades. Podrían tener formas demencialmente avanzadas de reducir su necesidad de recursos y ningún interés por dejar su feliz utopía para explorar el frío, vacío y subdesarrollado universo. Una civilización aún más avanzada podría considerar todo el mundo físico como un lugar terriblemente primitivo, habiendo conquistado ya hace tiempo su propia biología y cargado sus cerebros en un paraíso de vida eterna en la realidad virtual. La vida en el mundo físico de la biología, mortalidad, deseos y necesidades podría ser para ellos como vemos nosotros a las especies oceánicas primitivas que viven en el mar gélido y oscuro. Para tu información, pensar en otra especie que haya dominado la mortalidad me hace sentir envidia y tristeza. Posibilidad 4) Hay civilizaciones depredadoras aterradoras ahí fuera y la mayor parte de la vida inteligente sabe que es mejor no emitir señales al exterior y anunciar su ubicación. Este es un concepto desagradable y ayudaría a explicar la falta de señales recibidas por los satélites del SETI. También quiere decir que nosotros podríamos ser los novatos super ingenuos que están siendo increíblemente estúpidos y arriesgados al transmitir señales al exterior. Hay un debate ahora mismo sobre si deberíamos participar en METI (Messaging to Extraterrestrial Intelligence —lo contrario del SETI) o no, y la mayoría dice que no deberíamos. Stephen Hawking advierte de que “si los alienígenas nos visitasen, las consecuencias serían como cuando Colón llegó a América, lo que no salió muy bien para los nativos americanos”. Incluso Carl Sagan (un partidario por lo general de que cualquier civilización lo suficientemente avanzada para el viaje interestelar sería altruista, no hostil) llamó a la práctica de METI “profundamente imprudente e inmadura”, y recomendó que “los chicos más nuevos en un cosmos extraño e incierto deberían escuchar en silencio durante mucho tiempo, aprendiendo pacientemente sobre el universo y comparando apuntes, antes de gritarle a una jungla desconocida que no entendemos”. Miedo. Posibilidad 5) Solo hay un caso de vida con inteligencia superior -una civilización “super depredadora” (como lo son los humanos aquí en la Tierra)- que está mucho más avanzada que todas las demás y se mantiene en esa posición exterminando cualquier civilización inteligente una vez pasan un cierto nivel. Esto sería una mierda. Podría ser así: exterminar a todas las inteligencias emergentes es un uso ineficiente de recursos, seguramente porque la mayoría se extinguen solas. Pero pasado un cierto punto, los super seres mueven ficha —porque para ellos, una especie inteligente emergente se vuelve como un virus una vez empieza a crecer y expandirse. Esta teoría sugiere que el que fuera el primero de la galaxia en alcanzar la inteligencia ganó, y ahora nadie más tiene ninguna posibilidad. Esto explicaría la falta de actividad ahí fuera porque el número de civilizaciones super inteligentes sería solo una. Posibilidad 6) Hay un montón de actividad y ruido ahí fuera, pero nuestra tecnología es demasiado primitiva y estamos prestando atención a las cosas equivocadas. Como si entrases en un edificio de oficinas moderno, encendieses un walkie-talkie, y cuando no escuchases ninguna actividad (que por supuesto no escucharías porque todo el mundo está hablando por WhatsApp, no usando walkie-talkies), concluyeras que el edificio debe de estar vacío. O tal vez, como ha señalado Carl Sagan, podría ser que nuestras mentes funcionan exponencialmente más rápido o más despacio que otra forma de inteligencia exterior —por ejemplo, ellos tardan 12 años en decir “Hola”, y cuando oímos esa comunicación, nos suena a ruido. Posibilidad 7) Estamos contactando con otra vida inteligente, pero el gobierno lo oculta. Cuanto más leo sobre el tema, más me parece una teoría estúpida, pero tenía que mencionarla porque se habla mucho de ella. Posibilidad 8) Las civilizaciones superiores son conscientes de nuestra existencia y nos están observando (también conocida como “la hipótesis del zoológico”). Por lo que sabemos, las civilizaciones super inteligentes existen en una galaxia firmemente regulada, y a nuestra Tierra la tratan como parte de un enorme parque natural protegido, con una política estricta de “se mira, pero no se toca” para planetas como el nuestro. Nosotros no los percibiríamos, porque si una especie mucho más lista quisiera observarnos, sabría hacerlo fácilmente sin que nosotros nos diéramos cuenta. A lo mejor hay una regla parecida a la “Primera Directiva” de Star Trek, que prohíbe a los seres super inteligentes establecer ningún contacto abierto con especies inferiores como nosotros o mostrarse de ningún modo hasta que la especie inferior haya alcanzado cierto nivel de inteligencia. Posibilidad 9) Las civilizaciones superiores están aquí, a nuestro alrededor. Pero somos demasiado primitivos como para percibirlas. Michio Kaku lo resume así: Digamos que hay un hormiguero en medio del bosque. Y justo al lado del hormiguero construyen una superautopista de diez carriles. Y la pregunta es “¿Serían las hormigas capaces de entender qué es una superautopista de diez carriles? ¿Serían capaces las hormigas de entender la tecnología y las intenciones de los seres que construyen la autopista a su lado?”. Así que no es que no podamos recibir las señales del Planeta X usando nuestra tecnología, es que ni siquiera podemos comprender qué son los seres del Planeta X o lo que intentan hacer. Está tan por encima de nosotros que incluso si realmente hubieran querido explicárnoslo, sería como intentar enseñarle a las hormigas qué es internet. Así mismo, esto podría responder también a “Bueno, si hay tantas sofisticadas civilizaciones Tipo III, ¿por qué no han contactado con nosotros todavía?”. Para responder a eso, preguntémonos —cuando Pizarro se adentró en Perú, ¿se paró un momento en un hormiguero a intentar comunicarse? ¿Fue magnánimo, intentando ayudar a las hormigas del hormiguero? ¿Se volvió hostil y frenó su misión original para ponerse a destrozar el hormiguero? ¿O fue el hormiguero completamente irrelevante para Pizarro? Esa podría ser nuestra situación. Situación 10) Estamos completamente equivocados con respecto a nuestra realidad. Hay muchas maneras de las que podríamos simplemente estar totalmente equivocados en todo lo que pensamos. El universo podría parecer de una forma y ser cualquier otra cosa completamente diferente, como un holograma. O a lo mejor nosotros somos los alienígenas y nos han plantado aquí como un experimento o como una forma de fertilizante. Incluso existe la posibilidad de que todos formemos parte de una simulación por ordenador de algún investigador de otro mundo, y que otras formas de vida simplemente no hubieran sido programadas en la simulación. Mientras nuestra posiblemente inútil búsqueda de inteligencia extraterrestre continúa, no estoy del todo seguro de mi postura. Francamente, descubrir tanto que estamos oficialmente solos en el universo como oficialmente acompañados por otros sería escalofriante, lo que es común a todas las tramas surrealistas listadas anteriormente —sea cual sea realmente la verdad, es alucinante. Más allá de su sorprendente componente de ciencia ficción, la paradoja de Fermi también me deja un profundo sentimiento de humildad. No solo la típica humildad de “oh, sí, soy microscópico y mi existencia dura tres segundos” que siempre despierta el universo. La paradoja de Fermi revela una humildad más afilada y personal, una que solo puede darse tras pasarte horas de investigación, escuchando a los científicos más reconocidos de tu especie presentar teorías demenciales, cambiar de opinión una y otra vez y contradecirse violentamente unos a otros —recordándonos que las generaciones futuras nos verán igual que vemos nosotros a los antiguos que estaban seguros de que las estrellas eran la cara inferior de la bóveda del cielo, y pensarán “madre mía, realmente no tenían ni idea de lo que ocurría”. Para agravar la situación, está el golpe a la autoestima de nuestra especie que conlleva toda esta charla de civilizaciones Tipo II y III. Aquí en la Tierra somos los reyes de nuestro pequeño mundo, orgullosos de reinar sobre el enorme grupo de imbéciles con los que compartimos planeta. Y en esta burbuja sin competencia y sin nadie que nos juzgue, es poco frecuente que nos enfrentemos al concepto de ser una especie dramáticamente inferior a nadie. Pero después de pasar mucho tiempo con las Civilizaciones Tipo II y III, nuestro poder y orgullo parece un poco como de David Brent. Dicho esto, dado que mi perspectiva habitual es la de que la humanidad es una huérfana solitaria en una roca minúscula en medio de un universo desierto, la lección de humildad de que probablemente no seamos tan listos como creemos y la posibilidad de que mucho sobre lo que estamos seguros pueda estar equivocado, suena maravilloso. Deja la puerta abierta, aunque solo sea una rendija, a que tal vez, solo tal vez, puede que haya algo más de lo que nos damos cuenta. Resumen lv 5 estamos jodidos y moriremos todos Deja puntos amiguito o bassi te violara en la noche

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