elnegrozarate
Usuario (Argentina)
¿Qué podría pasar si el oxígeno -la molécula- desapareciera por 5 segundos (de la Tierra)? Sufriríamos quemaduras solares. El ozono es un tipo de molécula de oxígeno, y bloquea la mayoría de rayos ultravioleta. Sin esto, somos tostadas. El cielo del día sería más oscuro. Con pocas partículas en la atmósfera que reflejen azul claro, el cielo podría volverse menos azul y más negro. Toda máquina de combustión interna se detendría. Significa que los aviones en despegue se estrellarían mientras los aviones en vuelo planearían durante un tiempo. Los metales no tratados -el acero inoxidable es un antónimo a esto- se soldarían entre sí. Este es uno de los más interesantes efectos secundarios. Los metales no se sueldan al contacto mientras estén cubiertas de una capa de oxidación. En el vacío, los metales se sueldan. El oído interno de todos explotaría. Podríamos perder el 21% de la presión atmosférica en un instante, equivalente a ser teletransportado a lo más alto de los Andes. Cada edificio hecho de concreto se volvería polvo. El oxígeno es un importante enlace en estructuras de concreto (en realidad, el CO2) y sin esta los compuestos pierden su rigidez. Las células vivientes explotarían en un vaho de gas hidrógeno. El agua tiene un tercio de oxígeno. Sin esto el hidrógeno se vuelve en estado gaseoso y expande su volumen Los océanos se evaporarían y saldrían al espacio. En tanto el oxígeno desaparezca de las aguas oceánicas, el componente hidrógeno se vuelve un gas libre. El gas de hidrógeno, siendo el más ligero, ascendería a la tropósfera y lentamente saldría al espacio. link: http://www.youtube.com/watch?v=xXgxx6yKRoo
Eso sí, matiza que "hubo limitaciones en PlayStation 3, y las habrá en PlayStation 4". Guillaume de Fondaumiere, el co-responsable ejecutivo/creativo de Quantic Dream, ha hablado con el portal norteamericano Gamespot sobre las diferencias entre PlayStation 3 y PlayStation 4. "Ya estamos viendo los primeros tests de PlayStation 4 que empiezan a marcar grandes diferencias", comentó de Fondaumiere, dejando claro que la meta del estudio es la de capturar lo más realista y auténtico que sea posible en cuanto a capturas: esto se traducirá en personajes creíbles para el producto final. "Hubo limitaciones en PlayStation 3, y las habrá limitaciones en PlayStation 4", aseguró el responsable. "Con PlayStation 4 se parece algo que es más parecido a un PC de dentro de uno o dos años".

Con su hat-trick ante Guatemala lleva marcados 35 tantos con la celeste y blanca, dos más que Diego y los mismos que Crespo, con quien es escolta de Batistuta que gritó 54. El paso de Lionel Messi por Guatemala no fue solo para que la Asociación del Fútbol Argentino pudiera recaudar 2 millones de dólares (500 mil sólo si la Pulga era titular), sino que pasó a tener la nomenclatura de "partido histórico" por los tres goles del rosarino. En los primeros 45 minutos, Messi metió dos goles. El primero con un zurdazo al ángulo y el segundo de penal. En el inicio del segundo tiempo marcó su hat-trick, con un toque de zurda tras un desborde de Lavezzi. De esta manera, alcanzó la marca de 35 gritos en la Selección Argentina y se subió al podio de máximos goleadores históricos superando nada menos que a Diego Armando Maradona. El máximo goleador sigue siendo Gabriel Batistuta con 54 gritos. Y ahora Messi es su esolta junto con Hernán Crespo, ambos con 35. Maradona ahora quedó cuarto con 33.

Repasamos los 10 mejores personajes secundarios de Los Simpsons, los que no llevan el apellido Simpsons pero nos han dejado momentos enormes y forman parte del alma de la serie. Los Simpsons. Serie de culto que ha trascendido la televisión, que se ha convertido en un icono atemporal de la animación. La serie que debutó para un público infantil y que 23 años después sigue arrancando risas y sonrisas a gente de todas las edades. Su calidad se ha devaluado con el tiempo, pero quedan para la historia las gloriosas primeras nueve temporadas, entre las que se encuentran capítulos tan magníficos como El cometa de Bart, Más Homer será la caída, El flameado de Moe o El enemigo de Homer (este post va por ti, Graimito). Precisamente en esa línea voy, en la de Graimito y compañía, en la de los personajes que no llevan el apellido Simpsons pero que son gran parte del alma de la serie. Me pongo en pie para escribir estas líneas: los 10 mejores personajes secundarios de Los Simpsons. 10. El Líder Apareció en uno de los últimos capítulos antes de que Los Simpsons comenzaran a perder su magia, en la novena temporada: La Secta Simpson. No se le pudo ver hasta el final (salvo su mano, cuando saludó desde el coche), y es otro de los momentos más hilarantes de la serie. El del Líder huyendo en una nave espectacular desde el Granero Prohibido, que luego resultó ser una bicicleta con una hélice y las bolsas de dinero de la gente a la que había estafado. O lo que es lo mismo, al pueblo entero, gracias a haber comprado el canal 6 para lavar el cerebro de los springfildianos. Quedan para el recuerdo momentos como 'nananana líder...', o la colección de 'judías igualitas al líder' que cosechó Homer. Apenas habló, apenas apareció, pero todos lo recordamos. También su final, cayendo en casa de Cletus y siendo despojado de su dinero robado. 9. Troy McClure Troy McClure es el estereotipo perfecto de la celebridad de Hollywood venida a menos. La que se sigue agarrando a un pasado que no volverá y que necesita rememorar etapas de gloria (esa sonrisa forzada con patas de gallo bajo los párpados). No en vano, su presentación habitual es 'Hola, soy Troy McClure, quizás me recuerden de…' (acompañado de dos ejemplos de su trabajo previo). De hecho, su nombre viene de la unión de dos de estos paradigmas: Troy Donahue y Doug McClure, sendos actores de Hollywood estrellas en la década de los 50 cuya fama y relevancia se fue diluyendo. La misma esencia que Groening le quiso inocular al querido Troy, con un resultado perfecto. Troy es el hombre que por gracioso que resulte y contento que parezca, no puede evitar darnos algo de pena. En una línea similar a otro personaje mítico de quien hablaremos después, venía marcado por ese halo de optimismo y entusiasmo crónico, sólo que de una forma bastante forzada, poco natural. La propia de quien no deja de ser un actor, vaya. Capaz de mostrar ese entusiasmo incluso tras narrar una tragedia: Tuvo su momento de protagonismo en el episodio en que se casaba con Selma, pura pantomima para -nuevamente, su fama venida a menos- poder relanzar su carrera mediante el protagonismo que da un matrimonio. Aunque Selma acabó descubriéndolo, aceptó ser pura tapadera, pero finalmente lo abandonó ante su idea de tener un hijo que acabara de devolver la fama a Troy. ¿Quién no hizo nunca la broma de 'Hola, soy…, tal vez me recuerden de…'? 8. Jasper Beardley La historia de Los Simpsons no se entendería sin Reírse de mis sandalias, golpe de remo. Remar en la canoa del colegio, oh, eso sí que es golpe de remo. Otra de esas bromas inmortales que nos acompañan siempre, que ya forman parte de la sociedad. ¿Que no? Sólo tenemos que ver los resultados de la búsqueda en tiempo real de golpe de remo en Twitter. Y es que es un icono de lo que han supuesto Los Simpsons, una muestra de que Los Simpsons ya son mucho más que Los Simpsons, y que parte de nuestro día a día se lo debemos a ellos. En este caso, al bueno de Jasper. Aparece poco, a veces en silencio ya que quien habla es su amigo Abe Simpson. Pero cuando habla, es un éxito. Su escena de LollyPop con caída de dentadura incluida, su cura mágica de sus cataratas con un rayo láser repentino (y vuelta a las cataratas incluida, lo que fácil viene fácil se va), o el momento del bingo en el hogar del jubilado: a pique el portaaviones. Entrañable. 7. Clancy Wiggum Viene a representar el estereotipo (o mejor dicho, 'un' estereotipo) de policía americano. Obeso, perezoso, tremendamente ineficaz. Como no podía ser de otra forma en un personaje entrañable, con buen corazón pero muy torpe. Si es entrañable de por sí, más aún lo es por su hijo Ralph, un niño 'especial' que también nos ha dejado muy buenos momentos. Eso sí, como buen personaje estereotipado, es corrupto y se deja sobornar, cuando no es él directamente quien busca el soborno, como ocurrió con Homer y Bart cuando se hicieron feriantes. Suele estar acompañado de Eddie y Lou, los dos agentes que le dan la cordura o la inteligencia que a él suele faltarle. Hay varias historias sobre cómo llegó al puesto, y ninguna habla de su eficiencia o conocimientos. Su falta de profesionalidad y divertida apatía se reflejó en otro momento de los que todos recordamos, cuando llegó un desequilibrado a la comisaría diciendo que había provocado un incendio, y él se limitó a burlarse diciendo que lo apuntaría en su máquina de escribir invisible. También dejó para la posteridad cuando entró a la comisaría y borró los 91 mensajes del contestador preguntándose si es que nadie en esa ciudad sabía tomarse la justicia por su mano. Brillante. 6. Cletus Es sucio, es vasto, es rural hasta el exceso, y es inculto, pero todos los fans de Los Simpsons le queremos. De segundo nombre 'Del Roy', mostró su cara más culta cuando estampó su firma, la que ni siquiera recordaba bien cómo hacía y de la que resultó salir una firma hermosa y cuidada. Su momento más recordado es cuando reúne 300 cupones de las galletitas saladas que vendía Marge (eclipsadas por las chicas de Flete-una-pita) y consigue un banquete para sus 30 hijos: ¡Eh, niños! Vamos, que esta noche tenemos cena. Tiffany, Heather, Cody, Dylan, Dermot, Jordan, Taylor, Brittany, Wesley, Rumor, Scout, Cassidy, Zoe, Cloe, Max, Hunter, Kendall, Caitlin, Noah, Sasha, Morgan, Kyra, Ian, Lauren, Hoovert, Phil… Luego también está el momento revelador sobre su relación con Brandine: ¿Cachis, Cletus, por qué has aparcao' ande' mis viejos? Ya lo sabes, porque también son los míos. 5. Hank Scorpio ¿A quién no le cae bien Hank Scorpio? Desde su primera aparición, regalando 'jugosas papayas de Popeye' a la familia cuando llegó a Cypress Creek, se ganó el corazón de la audiencia. Era el jefe que todos soñábamos con tener. No importaba que fuera un malvado genio y que Globex acabara en guerra con el gobierno americano. Era amable, atento, y con ese halo de entusiasmo por cualquier detalle. Precisamente ese halo de entusiasmo es lo que le diferencia de otros de los mejores personajes secundarios de Los Simpsons: no destaca por sus momentos estelares, por gags concretos y localizados, sino porque se ganó el corazón de todos con su actitud en un sólo capítulo. Además, le regaló un equipo de fútbol americano a Homer en gratitud por su aportación al Proyecto Arcturus. Posteriormente tuvo otras apariciones puntuales, como en Quítame la vida, por favor (temporada 20), donde se le reconocía como un filántropo, o en los cómics de Los Simpsons, que tienen historias independientes de las de los episodios de TV. 4. Moe Szyslak Nuevamente, estamos ante un personaje que no acostumbra a salir de escenario habitual: Moe regenta la -valga la redundancia- Taberna de Moe, donde básicamente sirve cerveza a los pocos clientes que la frecuentan. No obstante, tuvo algo más de protagonismo en capítulos como El flameado de Moe, cuando le robó la receta a Homer y se hizo de oro con él, hasta que el bueno de Homer, traicionado, desveló su composición hundiendo así el negocio. Lo que no sabía es que Moe lo había reconsiderado y quería compartir ganancias con él. Es conflictivo, es amargo, es agrio. Solitario por naturaleza, roza lo asocial. De quien no esperas que cierre la taberna los miércoles por la noche para ir a leer cuentos a los niños del orfanato. Su mejor aparición fue cuando decidió renovar la taberna, con la aprobación de Homer y los ¡Me gusta! y ¡Horrible! de Barney bajo la sábana. 'El Rancho Familiar del Tío Moe' fue el maravilloso resultado. 3. Barney Gumble El estereotipo de alcohólico que arruina su vida a causa de su adicción. Como quedó reflejado en algunos capítulos, podía haber sido una persona completamente normal e integrada en la sociedad. De un lado, la culpabilidad de Homer en su alcoholismo -al menos en parte-, ya que le incitó a beber por primera vez cuando eran jóvenes y Barney era un prometedor estudiante. De otro lado, la pugna con Homer por formar parte de una misión espacial de la NASA en el maravilloso Homer en el Espacio Exterior. Entre su larga, larguísima lista de mejores escenas, encontramos cuando bebió cerveza derramada en un cenicero, cuando cantaba en el aseo de la taberna y así entró a los Sol-Fa-Mi-Das, cuando se hizo novio de una parodia de Yoko Ono (destruyendo al grupo anterior, de hecho, con su Númelo 8), o cuando hizo gala de su bondad salvando a Homer y Moe de las llamas de la taberna. Eso sí, salvando antes los barriles de cerveza. Es parte del alma de la serie. Es bondadoso (aunque rivalizara con Homer hasta la extenuación como quitanieves de la ciudad), tiene un buen corazón, y es sensible. Así quedó reflejado sobre todo en Ha nacido una estrella, de la sexta temporada, donde se organizó un concurso de cortos en el que Barney participó con una impresionante película en la que reconocía, con desgarradora sinceridad y emotividad, su adicción al alcohol. Ésta le valió para concienciarse de su problema, y declaró que abandonaba el alcohol para siempre. Tristemente, el premio era una dotación de por vida de cerveza Duff. Al grito de que ¡Que me la inyecten en vena...! echó por la borda su buen propósito. 2. Kirk van Houten Seguramente, el personaje más minusvalorado de Los Simpsons. Ni siquiera Matt Groening le dio la cancha que su potencial merecía, le relegó a un oscuro plano inmerecido. Como quien finaliza un viaje con la sensación de haberlo desaprovechado, queda la sensación de que sólo vimos una porción del Kirk que podíamos haber disfrutado. Nos regaló momentos inolvidables, como cuando jugando con otros matrimonios en casa de los Simpsons tuvo que dibujar la dignidad para que su mujer -otra mítica, Luann- la adivinara. Como venía haciendo en sus 37 años de vida, Kirk quedó en ridículo. Pero como también venía siendo habitual, de una forma entrañable. Pero sin duda, el momento estelar de Kirk van Houten tuvo lugar a raíz de su amargo divorcio (ocasionado por el juego anterior, "no puedo dibujar la dignidad porque la perdí cuando conocí a Luann". Mientras Luann rehizo su vida con el musculoso Pyro, Kirk se puso una máscara de felicidad que nadie podía creer. Mítico el diálogo con Homer: Yo duermo en un coche de carreras, ¿y tú? En una cama grande, con mi mujer. Mejores personajes secundarios de Los SimpsonsKirk poco a poco fue debilitándose y perdiendo la falsa sonrisa, que definitivamente cayó con la aparición del propio Pyro, y cuando fue despedido de la fábrica de galletas. ¿Eso es todo, después de tantos años? ¿Un 'adiós y buena suerte'? No recuerdo haber dicho 'buena suerte'. Para continuar con su triste -e hilarante- vida, conoció a Starla, una prostituta que decía ser vocalista, y que iba a ayudar a Kirk con su proyecto para convertirse en cantante. Kirk nos gusta porque nos hace sentirnos identificados con nuestros peores momentos. ¿Quién no ha pensado en coger una guitarra y cantar sobre sus penas de forma solitaria? Eso hizo Kirk. Y aquí llega su mejor momento, uno de los mejores también de toda la serie: Starla acelerando, dejándole tirado, y arrojándole su casette, para regocijo de Homer: ¿Me prestas un sentimiento? Mágico. 1. Frank Grimes "…o Graimito, como le gustaba que le llamaran" (Reverendo Lovejoy, en su funeral). Duró sólo un episodio, tristemente. Pero no podía ser de otra manera. Frank Grimes abrió un capítulo con un vídeo de su dura infancia, y lo cerró dentro de un ataúd bajando hacia la fosa mientras todos los asistentes al funeral reían por culpa de Homer. Es la magia de Grimes, el hombre que se hizo a sí mismo, que tuvo una vida horrible hasta que fue contratado por Burns para trabajar en la central nuclear. Iba a ser vicepresidente ejecutivo, pero un heroico can le quitó el puesto y quedó relegado al sector 7G. Sí, el de Homer. La incompetencia de éste hizo que Frank cayera en la desesperación y en el odio hacia él. Tuvo un final trágico, preso por la locura, muriendo electrocutado. Nos dejó frases para el recuerdo, como cuando dijo que tenía que conformarse con vivir 'encima de una bolera y debajo de otra bolera' con su tono agrio, propio de quien ha crecido sólo y a base de duros golpes. "Homer, ¿sabes quién ha mordisqueado mis…?" Epílogo No ha sido nada fácil hacer esta lista. Los Simpsons lo componen demasiados personajes, demasiado brillantes, y dejar fuera a muchos ha sido complicado. Ralph, el doctor Nick Riviera, el adorable Pepi, Apu, Nelson Muntz, Lionel Hutz, o el irrepetible Hans Topo (y muchos otros más) no es ni siquiera justo. Pero hay que quedarse con 10, y sobre todo, hay que abrir debate. ¿Quién falta, quién sobra? Mientras haya discusión, quedará claro lo importante: Los Simpsons nunca morirán.

La hipótesis es poco realista, pero la empresa de software ESRI cuenta un programa de simulación geográfica que ha permitido a Witold Fraczek aventurar qué sucedería si nuestro planeta dejara súbitamente de rotar. La primera consecuencia lógica, como bien explica en su trabajo, es que los días dejarían de durar 24 horas, aunque el planeta seguiría girando, estático, alrededor del sol. Seguidamente, como consecuencia de la desaparición de la fuerza centrífuga que hace que la Tierra tenga forma de elipsoide, cambiaría el centro de masa y la nueva distribución de la gravedad alteraría el equilibrio de los océanos. De esta forma, el agua se desplazaría paulatinamente hacia los polos hasta crear un único continente alrededor del ecuador, es decir, la nueva Tierra tendría un solo continente y dos gigantescos océanos polares. Regiones enteras como Siberia o Canadá serían tragadas por las aguas y entre ellas habría un gigantesco valle desierto. Los grandes lagos de EEUU, la mayor reserva de agua dulce del planeta, se disolverían en el nuevo océano. Las consecuencias climáticas y los ajustes geográficos serían espectaculares y catastróficos, las fuerzas del Sol y la Luna dejarían de influir significativamente sobre las mareas y la Tierra iría tomando paulatinamente una forma de una esfera perfecta. Aunque un poco exagerado, el artículo nos sirve para recordar que el movimiento de rotación de la Tierra ha modelado nuestro planeta durante millones de años. La forma achatada que tiene ahora se debe a esta rotación, que provoca que el océano esté más cerca lejos del centro de masa en las zonas ecuatoriales y más alejado cerca en los polos, por una diferencia de 21,4 kilómetros. Las mediciones meticulosas que han realizado los científicos en los últimos años indican que la rotación se está ralentizando y el día solar se alarga, lo que obliga a ajustar los relojes atómicos [al tiempo solar] cada cierto tiempo. En cualquier caso, como advierte Fraczek, podemos estar seguros de que el movimiento de rotación continuará por algunos millones de años, mientras la Tierra se va haciendo cada día más esférica. O en otras palabras: todavía tenemos muchas vueltas que dar. link: http://www.youtube.com/watch?v=TEW1PO3A0kI
Tres pirámides antiguas han sido descubiertas en la Antártida por un equipo de científicos estadounidenses y europeos. Dos de las pirámides fueron descubiertas cerca de 16 kilómetros tierra adentro, mientras que el tercero estaba muy cerca de la costa. Los primeros informes sobre las pirámides apareció en los medios de comunicación occidentales el año pasado. Unas cuantas fotos se publicaron en algunos sitios web con un comentario que las extrañas estructuras podrían servir de prueba de que el continente cubierto de hielo solía ser lo suficientemente caliente como para haber tenido una antigua civilización antigua viviendo allí. Imagen aérea tomada a través del hielo del Polo Sur parecen mostrar dos o posiblemente tres pirámides en una fila en similar formación a las pirámides de Giza. Hasta el momento se conoce poco acerca de las pirámides y el equipo sigue manteniendo silencio sobre el descubrimiento. La única información fiable proporcionada por los científicos era que ellos estaban planeando una expedición a las pirámides para investigar más a fondo y determinar a ciencia cierta si las estructuras eran artificiales o naturales. No se ofrecieron detalles sobre el marco temporal de la expedición. En caso de que los investigadores prueben que las pirámides son estructuras hechas por el hombre, el descubrimiento podría llevar a cabo la mayor revisión de la historia de la humanidad como jamás se ha hecho. La imagen muestra una estructura piramidal rodeada de hielo justo en el centro de la foto, en la costa. Mientras tanto, una serie de extrañas pero interesantes descubrimientos se han hecho últimamente en la Antártida. En 2009 los científicos del clima han encontrado allí partículas de polen, que posiblemente podría afirmar que los árboles de palma, una vez crecieron en la Antártida y las temperaturas de verano alcanzaron los 21C. Tres años más tarde, en 2012, los científicos del Instituto de Investigación del Desierto de Nevada identificaron 32 especies de bacterias en muestras de aguas del Lago Vida en la Antártida oriental. Una posible civilización que la historia oficial no tomo en cuenta ¿Será posible que la Antártida era una vez lo suficientemente caliente en el pasado reciente como para tener una civilización antigua viviendo allí? Y aún más sorprendente es la cuestión de que si una cultura avanzada se desarrolló allí ¿Existirá algunas estructuras restantes que todavía estén enterrados debajo del hielo? Los estudiosos y egiptólogos han sospechado durante mucho tiempo que la esfinge es mucho más antigua de lo estimado, posiblemente tiene más de 10.000 años de antigüedad. Los científicos descubrieron que la evidencia de la erosión del agua sobre la antigua estatua, siendo la mayor del mundo, cuenta una historia de cambio climático desde una selva lluviosa al calor del desierto en unos pocos miles de años. Si el clima en Egipto ha cambiado tan rápidamente, ¿Es igualmente posible que el clima antártico también podría haber cambiado drásticamente en el mismo tiempo? De acuerdo con la teoría de la correlación de Robert Bauval y Adrian Gilbert, la construcción de las pirámides de Giza habría tenido lugar en un período anterior a los 10,500 a 12,500 años BC, motivando esta retroactividad con la correlación entre la ubicación de las tres principales pirámides de la necrópolis de Giza y las tres estrellas de la constelación de Orión, y que esta correlación fue intencionalmente creadas por personas que construyeron las pirámides. Las pirámides de Giza y las tres estrellas de la constelación de Orión La referencia a la fecha de hace 12.500 años es significativo para Hancock, ya que la posición de las pirámides indica el momento preciso en que una anterior civilización avanzada ha visto su ocaso debido a un cataclismo global. En su libro Las Huellas de los Dioses, Graham Hancock ha encontrado pistas que llevan a todos hacia un punto preciso. Según Hancock, las pirámides fueron construidas en todas las culturas del planeta y sus monumentos contienen configuraciones astronómicas más o menos evidente. A partir de antiguos testimonios de numerosas poblaciones — la gran esfinge de Egipto, los misteriosos templos de Tiahuanaco, las gigantes líneas de Nazca de Perú, las pirámides masivas del Sol y la Luna de México — y al ponerlos en comparación con los mitos y leyendas universales, con el estudio de los mapas que datan de tiempos antiguos, el erudito sugiere la existencia de un pueblo con una posesión de inteligencia superiores de tecnologías sofisticadas y un conocimiento científico detallado, cuya “huella”, sin embargo, fueron exterminados por completo por un desastre de enormes proporciones. Cada cultura ha adorado a sus reyes como dioses. Sus religiones fueron todos dirigidos a la búsqueda de la inmortalidad del alma y sus sacerdotes eran los astrónomos, con un conocimiento anticipatorio de los movimientos celestes. La serpiente-reptil es una figura simbólica presente en todas las culturas y es considerado sagrado. Esta gran unidad cultural, según Hancock, sugiere que la civilización humana no nació de repente de la nada, sino que fue “ayudado” por alguien con conocimientos tecnológico y cultural de avanzada. La evidencia que apoya esta teoría es la expansión de la agricultura. Resultó que la agricultura nace simultáneamente en al menos seis zonas del mundo sin ninguna relación aparente entre ellos: Centro y Sur América, la Media Luna Fértil, África Central, China Oriental y el Sudeste Asiático. En conclusión Si miramos con alarma los informes del calentamiento global que advierten que tanto las regiones del Ártico y la Antártida se están derritiendo. Muchos de nosotros podríamos vivir para ver el día en que estará expuesto todo el continente de la Antártida, al igual que todos los artefactos antiguos que alguna vez existieron allí. Si se encuentra una pirámide gigante va a cambiar la forma de pensar del mundo para siempre. A la fecha todavía no hemos logrado volver a crear las grandes pirámides. Nosotros simplemente no tenemos la tecnología. Así que la pregunta es quién, o qué, hizo estas pirámides en la Antártida? ¿Y qué dejaron atrás? link: http://www.youtube.com/watch?v=eOT7EKHR97Y

Internet no solamente es una fuente de entretenimiento ni una herramienta laboral, sino que también puede ser un aliado del aprendizaje. Hace algunos días, repasamos una práctica extensión de Chrome para estudiantes llamada MyHomework , y en esta oportunidad trabajaremos con algunas aplicaciones para aprender idiomas online. Aprender una lengua no es tarea fácil, pero si tenemos determinación y paciencia, encontraremos en internet todo lo necesario para hacerlo. Duolingo Duolingo es un proyecto iniciado por Luis von Ahn, el creador del concepto captchas, y la propuesta es simple. Traducción crowdsourced . La idea de Duolingo es permitir la traducción de sitios web al mismo tiempo que aprendemos un idioma. En lugar de aburrirnos con ejercicios, estamos contribuyendo a la universalización de los contenidos que se encuentran disponibles en internet. En este video podemos ver la presentación de Duolingo en español: La propuesta de aprendizaje de Duolingo es interesante, puesto que nos tira al mundo de un empujón. Como aprender a nadar, quizás, de una forma un poco brusca. Sin embargo, hay muchas dudas alrededor del modelo que plantea y de la profesionalización de las traducciones. Si lo miramos solamente desde el lado del aprendizaje, Duolingo es una herramienta interesante para aquellos que ya tengan una base en el idioma y quieran profundizar. Busuu Disponible tanto en la web como en su versión para Android, Busuu nos brinda una respuesta más estructurada a nuestra necesidad por aprender idiomas. De hecho, esta plataforma pone un énfasis importante en la conversación del día a día y las formas de llevarla a cabo. Esta no es la manera en la que usualmente se enseñan idiomas, y por supuesto, allí reside su encanto y la posibilidad de aprender rápidamente. Busuu cuenta con una comunidad grande de usuarios que aprovecha sus cursos interactivos disponibles online, ejercicios para practicar lo que vamos aprendiendo, practicar con el resto de los usuarios, y acceder a guías gramaticales. Los de Busuu se jactan de contar con impresionante material didáctico para ayudarnos a aprender, pero además, tenemos diferentes idiomas: inglés, español, francés, portugués, ruso, polaco, alemán, italiano, turco, árabe, japonés y chino. LiveMocha Cuando aprendemos un idioma, no significa que quedaremos con este conocimiento por siempre, como sucede con muchas cosas. Por eso, es fundamental que practiquemos. Pero, por otro lado, también podemos usar la práctica como una forma de aprendizaje. Con esto en mente, presentamos a LiveMocha , una de las mejores aplicaciones para aprender idiomas online. Es una plataforma completa, con énfasis en la práctica inmediata y en la exploración a través de conversaciones con personas alrededor del mundo. En esto reside, por así decirlo, la magia de LiveMocha. La plataforma está construida en tres patas separadas pero que se interconectan para mejorar el proceso de aprendizaje. Por un lado, tenemos la sección de aprendizaje, donde aprenderemos justamente el idioma nuevo. En segundo lugar, también tenemos un sector dedicado a los profesores que se encargarán de enseñarnos –un sector que particularmente no tendrá mucho uso para nosotros-. Y finalmente, la parte de Exploración, donde podremos, como dicen ellos, explorar el mundo a través de conversaciones. Word2Word Quizás el diseño de Word2Word no sea tan elegante como las plataformas que repasamos anteriormente, pero su utilidad reside en los recursos que nos ofrece. Word2Word está dedicada a romper las barreras idiomáticas que se encuentran en el mundo, pero además, cuenta también con recursos para aquellos que se dedican a los idiomas como profesión, ya sea los que los enseñan o los que los traducen. Para nosotros, interesados en aprender, también tenemos nuestro sector. Como LiveMocha, pero sin la facilidad de navegación, Word2Word está dividido en diferentes sectores. Por un lado, tenemos un foro de usuarios donde podemos interactuar con el resto de la comunidad. Por el otro, también encontramos una sección llamada Comunidades de Lenguaje, hay también un espacio para traductores, y secciones muy prácticas para aprender cómo pronunciar para palabras, escuelas de idiomas virtuales, y mucho mas BBC Languages La BBC es sinónimo de aprendizaje y conocimiento. Por eso, no sorprende que también cuenten con un centro de recursos idiomáticos. Aunque la página no ha sido actualizada por un buen tiempo, eso no quita que las herramientas que tenemos para aprender en su interior sean siendo útiles. BBC Languages también está dividido en diferentes sectores, pero el problema más grande que vamos a encontrar es que, si queremos aprender inglés… Pues toda la página está en inglés. Sin embargo, si nos tomamos el tiempo para explorar, encontraremos que también tenemos la posibilidad de aprender inglés como un segundo idioma. También tenemos herramientas para mejorar nuestro conocimiento del inglés, así como también aprender francés, español, alemán, italiano, portugués, chino, griego, y otros 33 idiomas más. Hasta tiene videos informativos y tutoriales, para los que recién están aprendiendo.

Las viviendas secretas y escondites subterráneos forman parte de la fantasía colectiva. Tanto en la ciencia-ficción - la mítica cueva de Batman a las afueras de Gotham - como en la más cruda realidad - la aterradora Wolfsschanze, la Guarida del Lobo, el cuartel general de Hitler y los nazis con 50 búnkeres subterráneos. Secretos o no, estos habitáculos son cada vez más populares. En Londres, por ejemplo, cada vez más viviendas se reconvierten y expanden hacia abajo: pistas de squash, ascensores para coches, peluquerías... todo subterráneo (para quien pueda pagárselo, claro). Debajo te dejamos algunas de estas fascinantes fortalezas que parecen salidas de la ciencia-ficción. Villa Vals: esta casa en Suiza se construyó dentro de una colina debido a las estrictas leyes para proteger el entorno natural de los Alpes. Una urbanización al completo de casas subterráneas, también en Suiza Bahnhof, el mayor proveedor de acceso a Internet de Suecia, reconvirtió el búnker nuclear Pionen en un centro de datos. Está a 30 metros de profundidad y puede soportar el impacto de una bomba de hidrógeno. En caso de que hubiera un ataque nuclear sobre EE.UU., los miembros del gobierno podrían refugiarse en los búnkeres del Greenbrier Resort, en West Virginia. Sus viviendas subterráneas, construídas durante la Guerra Fría, se mantuvieron en secreto hasta 1992. Esta antigua mina de piedra caliza de casi 1.000 metros cuadrados es ahora donde la agencia Corbis almacena todas sus fotos históricas. La base naval Olavsvern, en Noruega. Se construyó en el interior de una montaña y ahora está inactiva. Tiene más de 13.000 metros cuadrados de espacio por encima del nivel del suelo, y otros 25.000 metros subterráneos. Una estación de bomberos en los Alpes italianos, construida en el corazón de una montaña. A esta vivienda, Point Place, en Laguna Beach (California), se entra mediante un ascensor hidráulico a nivel de la calle, pero luego tienes que atravesar un pasadizo subterráneo para acceder al resto de la vivienda, que no se ve desde la carretera.

ALIAS MATE COSIDO Hugo Chumbita Fue el enemigo número uno de las «fuerzas vivas» del Chaco: un azote para Bunge & Born, Dreyfus, La Forestal y los grandes estancieros. Sus aventuras conmovieron a todo el país en la década de 1930. Los pobres del campo le brindaban ayuda, celebraban sus hazañas y lo convirtieron en mito. E1 Estado organizó la Gendarmería Nacional en el norte para terminar con él. No pudieron apresarlo, y su final sigue siendo un misterio. El mismo escribió, en las postrimerías de su carrera, una memorable carta pública para justificarse: «no soy un delincuente nato (...). Soy una fabricación por las injusticias sociales que siendo muy joven ya comprendí, y por las persecuciones gratuitas de un policía inmoral y sin escrúpulos» . El historiador inglés Eric J. Hobsbawm citaba, tres décadas después, el testimonio de uno de los policías que lo persiguieron, según el cual Mate Cosido fue moderado en el uso de la violencia, ayudó generosamente y nunca robó a los «buenos argentinos», sino sólo a «los cobradores de Bunge y la Clayton», es decir a las compañías extranjeras . Hay muchas razones para escribir la historia de un bandido rural, y en particular la de éste. Comencé a interesarme por él a raíz de su conexión con otro personaje célebre de las pampas del sur, Juan Bautista Vairoleto, que en aquella época atravesó el país para unirse a su banda y golpear nada menos que a La Forestal. Indagando el itinerario de ese asombroso encuentro pude constatar que detrás del episodio estaba la mano de los anarquistas, lo cual completa el cuadro y permite entender mejor el fenómeno de los bandidos populares en nuestro país . Por otra parte, en las últimas décadas la historiografía universal del bandolerismo ha ido adquiriendo nuevas dimensiones. El enfoque de cientistas sociales, ahondando el análisis de los conflictos rurales y las culturas campesinas, introdujo en esta materia una densidad teórica y polémica que es importante tener en cuenta. La teoría del bandido social Hobsbawm, historiador de los orígenes del capitalismo y del movimiento obrero europeo, situó a los bandoleros románticos como emergentes de la resistencia de las comunidades campesinas, a través de una elaboración teórica desde entonces ineludible . Resumiendo la visión de casi un centenar de estos personajes, bajo el rótulo genérico de bandidos sociales, Hobsbawm describe en realidad tres especies: el «ladrón noble», que según la fama roba a los ricos para ayudar a los pobres; el «vengador», cuyo ejemplo es el cangaceiro brasileño, que aterroriza a los opresores demostrando que los pobres también pueden hacerse temer, y las bandas del tipo de los haiduks húngaros, que constituyen primitivas guerrillas de resistencia nacional contra el opresor extranjero. Se refiere asimismo a los cuasi-bandidos «expropiadores» –en nuestro país sería el caso de Severino di Giovanni– que adoptan los métodos del bandido social en la acción revolucionaria clandestina. La calificación de rebeldes primitivos en la que Hobsbawm englobó a estos bandidos, junto con los movimientos milenaristas y otros, era un modo de caracterizarlos respecto a las manifestaciones de rebeldía «modernas». En su interpretación se trata de «una forma primitiva de protesta social», un fenómeno «prepolítico», propio de sociedades campesinas «profunda, tenazmente tradicionales» y de estructura precapitalista; en tiempos en que el equilibrio tradicional llega a quebrarse, los brotes de bandolerismo se agudizan. Su vigencia estaría en proporción inversa al desarrollo de las asociaciones campesinas y los partidos reformistas o revolucionarios modernos. Algunos colegas de Hobsbawm, a partir de un trabajo de Anton Blok , intentaron «desmitificar» a estos bandidos refutando que se tratara de verdaderos rebeldes y enfatizando los casos en que actuaron al servicio de caciques locales contra el interés de los campesinos. Hobsbawm replicó a Blok recordando los matices de su tratamiento del tema, que parecieran adelantarse a aquella crítica . El no pretende que todos los bandidos famosos coincidan con el tipo «puro» del héroe campesino; estos personajes estaban inmersos en la vida económica y política de la época, y su supervivencia estaba a menudo ligada a un arreglo con los dueños del poder. Hobsbawm añade argumentos convincentes para sostener su caracterización; la evidencia más fuerte de la existencia de lazos profundos entre el bandido y el campesino es la marcada distinción que la opinión pública rural hace entre los que desempeñan el rol de Robin Hood y los que no lo hacen. «Hay bandidos "buenos" y bandidos "malos", sin mencionar aquéllos acerca de los cuales la opinión pública es indiferente», y pone entonces, como ejemplo de los primeros, a Mate Cosido. Desde nuestro punto de vista, la teoría de Hobsbawm resulta cuestionable en otro sentido. Lo que no corresponde al caso de bandidos como Mate Cosido y Vairoleto es su explicación basada en el contexto social. En las pampas del sur y del Chaco argentino a comienzos del siglo XX, no existe propiamente una comunidad campesina arcaica amenazada por el avance del capitalismo; son sociedades nuevas y heterogéneas de composición aluvional, formadas por masas de migrantes internos e inmigrantes extranjeros, en las condiciones de la colonización que impusieron las grandes empresas capitalistas. El conflicto no puede ser explicado en los términos «sociedad tradicional vs. Estado moderno» . Enfocando el fenómeno en otras regiones extraeuropeas, objeciones similares han sido planteadas por Richard White acerca de los outlaw «justicieros» del medio oeste norteamericano y por Pat O'Malley respecto a los hermanos Kelly en Australia . Sin entrar en toda la complejidad del análisis, anotemos aquí que ambos autores apuntan a formular una explicación en términos más amplios del conflicto entre la elite y las masas rurales, del cual surgen aquellos –por lo demás típicos– bandidos sociales. Algo semejante plantea la corriente “revisionista” de la teoría hobsbawmiana, de la que se hace vocero Richard W. Slatta en las conclusiones de un libro colectivo sobre Las variedades del bandolerismo latinoamericano . Por una parte, coincide con nuestra apreciación al mostrar que las poblaciones agrarias sudamericanas presentan una gran diversidad de estructuras, alejándose del modelo de las sociedades arcaicas del Mediterráneo y Europa consideradas por Hobsbawm. Por otra parte, retomando la posición de Blok, Slatta concluye que, por debajo del mito, en estas latitudes no aparece el «bandido social» sino más bien otros que, antes que expresar la genuina rebeldía campesina, responden a los grandes terratenientes o incluso al aparato represivo estatal. En un comentario al volumen editado por Slatta, Hobsbawm se remitió a anteriores respuestas dadas por él mismo a otras críticas, y observó escuetamente que la pregunta que había que hacerse es si existe mayor diferencia entre la realidad y el mito del bandido en América latina que en la Europa mediterránea, y por qué . La profundización de estos estudios tiene diversos caminos posibles y hay muchos interrogantes por responder. Hobsbawm iluminó los términos de la cuestión, aunque la variedad de las sociedades rurales y la compleja difusión del capitalismo en el mundo periférico no podía caber en su esquema centrado en la realidad europea. Esto sugiere un rumbo de indagación tan apasionante como la discusión para dilucidar hasta qué punto los bandidos fueron fieles a su leyenda o fueron instrumentados por ciertas elites. A propósito, uno de los mayores desafíos es explicar las similitudes y diferencias con el mundo europeo, la «excentricidad» de un continente donde el transplante de la civilización occidental ha producido frutos paradojales. No es por cierto la menor paradoja que el debate académico actual sobre nuestros bandoleros criollos haya que leerlo en inglés. El origen del bandolero Vaya un punteo florido y una milonga bien alta para Segundo Peralta de apodo Mate Cosido... Segundo David Peralta, Mate Cosido, nació en Monteros, provincia de Tucumán, el 3 de marzo de 1897. Vástago de una familia humilde y numerosa, fue a la escuela primaria y trabajó en una imprenta siguiendo el oficio de su padre, hasta que empezó a tener problemas con la autoridad. Era un muchacho esmirriado, de tez blanca y cabello castaño, labios finos y orejas grandes, de 1,65 metros de estatura. Su apodo Mate Cosido se debía, al parecer, a una cicatriz cortante que ostentaba en la frente . Se cuenta que un policía lo persiguió a raíz de cierta rivalidad por una mujer. El hecho es que lo detuvieron por primera vez en Tucumán en octubre de 1918, acusado por un robo, cuando tenía 21 años. Fue sentenciado a seis meses de prisión en suspenso por falta de antecedentes, pero poco después lo detuvieron nuevamente y le aplicaron una condena de nueve meses y medio por hurto. A partir de entonces la policía no dejaría de perseguirlo, con o sin motivo, y deambuló por varias provincias hasta que decidió marcharse al Chaco. Es interesante constatar entonces que no era chaqueño, ni tampoco de origen campesino, sino que encontró un medio propicio en la zona rural del Chaco. Allí «se echó al monte» –momento crucial en la carrera del bandolero– o, en términos de la tradición autóctona, «se hizo gaucho»: Esta es la historia de un gaucho bueno que su destino lo castigó hiriendo en su alma de tucumano la dura espina que lo desvió. Había intentado establecerse en Córdoba, pero lo detuvieron, se fue, volvió y en 1924, tras resistir un arresto, lo condenaron a dos años, de los cuales cumplió poco más de año y medio en prisión. Regresó a Tucumán, viajó a Santiago del Estero y a Corrientes, y en cada lugar se repetía su detención por la policía hasta que intervenían los jueces poniéndolo en libertad. «Muchas veces intenté rehacer mi vida y volver al camino que un día me descarrilé. ¡Vano intento! Caerá en un craso error y pecará de utopista aquel que crea que es posible realizarlo donde la policía conozca sus antecedentes, lo primero que hacen es quererlo conquistar como delator, si no acepta vienen las persecuciones (...)» Ese hostigamiento determinó que abandonara Tucumán para ir al Chaco en 1926, año en que falleció su padre. Existe la versión, de fuentes policiales, de que tuvo que marcharse «a raíz de su intervención en una huelga» . Recordando la frase que citamos de su carta, donde se consideraba producto de «injusticias sociales que siendo muy joven ya comprendí», cabe presumir un temprano contacto con la agitación y las ideas proletarias de esa época. En el Chaco se juntó con Antonio Rossi, el Calabrés, perpetraron una serie de robos y hurtos, y fueron apresados en 1926. A Peralta lo extraditaron desde el Paraguay, y a Rossi lo detuvieron en Misiones. Fueron condenados y cumplieron poco más de cinco años en prisión. «Allá por 1931, después de haber salido de la cárcel de Resistencia, me dirigí a Tucumán a abrazar a mi madre. Un día mi pobre vieja, entre lágrimas y sollozos, me pedía que rehiciera mi vida y retornara al trabajo, le dije que no era fácil realizar lo que me pedía y le describí los obstáculos con que iba a tropezar(...)» Sin embargo, sigue narrando Mate Cosido, lo intentó, con el apoyo de un abogado de prestigio, aunque no era fácil por la desocupación que «asediaba la provincia» y por sus antecedentes. Si bien «salía lo menos posible de mi casa para no darle oportunidad a la policía a molestarme», los «sabuesos» desconfiaban diciendo que no era más que una treta, y al fin el jefe de investigaciones «ordenó mi detención en reiteradas ocasiones en averiguaciones de robos». Careciendo de pruebas, tuvieron que dejarlo en libertad, «pero yo no estaba dispuesto a seguir soportando este estado de cosas» y al fin fue su propia madre la que le dijo: «aunque es grande mi dolor de madre, mi hijo, debes irte de mi lado y de Tucumán. Yo sé que contigo se va la mitad de mi existencia, y agregó: aún a costa de toda mi vida no permitiré que esos esbirros sigan jugando con tu libertad (...). Ese mismo día preparé un reducido equipaje, y al siguiente me marché rumbo al Chaco. Rumiaba ya a mi partida un plan de desquite y en el viaje lo completé (sería asaltante) ya que la policía no me dejaba otra alternativa iba a vengar las lágrimas de mi madre con otras lágrimas». El Chaco Así fue como Mate Cosido se dirigió a Presidencia Sáenz Peña, donde se relacionó con una criolla buena moza, Herminia Carneiro, que lo acompañaría en posteriores aventuras. Allí también recompuso la banda con Rossi y con Eusebio Zamacola, un vasco español vinculado al anarquismo, del cual se recuerda que fue contrabandista . Sus andanzas comenzaron a adquirir notoriedad concitando la admiración popular: Formó su trío de bandoleros con Zamacola y el Calabrés y en los poblados y en los senderos fueron temidos yaguareté. ¿Por qué el Chaco? El escenario que escogió Mate Cosido era un área fronteriza, un territorio agreste en proceso de colonización. La «conquista» se realizó a partir de la expedición del general Victorica en 1884, con la ocupación del litoral, y otra operación militar de 1911 permitió ocupar la zona centro-oeste. A diferencia de la campaña de exterminio de los aborígenes que ejecutó Roca en el sur, en el Chaco se practicó la «reducción». No por contemplaciones humanitarias, sino porque, como explicara el mismo Victorica, «estas tribus proporcionarán brazos baratos a la industria azucarera y a los obrajes de madera» . Miles de tobas, matacos, mocovíes y vilelas fueron forzados a fincarse en reservas y trabajar como peones. En 1904 se estableció La Forestal del Chaco, subsidiaría de un emporio de capital inglés que apropió millones de hectáreas y ocupó miles de jornaleros, imponiendo un régimen casi feudal en sus dominios; dedicada a la extracción del tanino, sus explotaciones devastarían en pocas décadas el tesoro milenario de los quebrachales . En la década de 1920, cuando nuestros bandoleros aparecieron en el Chaco, se estaba difundiendo en la región central el cultivo algodonero, que atraía como colonos un aluvión de inmigrantes italianos, polacos y de otras nacionalidades. La carpida de tierras y la cosecha del algodón requería también mucha fuerza de trabajo estacional, que proveían los indígenas y braceros de las provincias vecinas. En aquel medio, ciertos conflictos rurales eclosionaron por vías que, siguiendo a Hobsbawm, pueden verse como formas de «rebeldía primitiva». Las secuelas del violento sometimiento de los indios se prolongaban en los años veinte y treinta. En 1924 varios líderes «mesiánicos» promovieron un movimiento milenarista en la colonia Napalpí, y la protesta por una quita en el precio del algodón –que la administración gubernamental compraba a los aborígenes– derivó en «huelga general»: los indios se negaron a trabajar para los blancos, y fueron aplastados mediante una terrible masacre. En 1933 el fenómeno se reprodujo en las colonias El Zapallar y Pampa del Indio, también conducido por chamanes con una ideología milenarista . Paralelamente, en los establecimientos fabriles de La Forestal, los obreros anarco-socialistas que ocupaban los puestos más especializados desarrollaron una organización sindical, incluso con prensa propia, y desafiaron la omnipotencia patronal con reivindicaciones sociales de forma más «moderna» que recibieron, sin embargo, la misma respuesta: la represión a sangre y fuego . La banda de Mate Cosido encontró refugio seguro en la zona central del Chaco, en los ranchos de los colonos pobres, entre los obreros de las hachadas y en la selva habitada por campesinos miserables de origen indígena. Los bandidos repartían generosas «propinas» entre sus amigos, simpatizantes y encubridores sus «adictos» –les llamaría Peralta–, pero sobre todo aparecían ante ellos como el brazo vengador contra la injusticia. Acerca de la «leyenda sobre la transferencia de riquezas» de ricos a pobres, Hobsbawm cita anécdotas idénticas atribuidas a Jesse James y a Mate Cosido, que los presentan facilitando dinero a gente humilde para pagar deudas a sus acreedores, a los cuales atracan después para recuperar el dinero . Conociendo proezas semejantes de Vairoletto sobre las que existe evidencia documental, no debemos descartar su veracidad. En cualquier caso, reales o imaginarios, estos hechos se atribuyen naturalmente a quien la gente distingue como «buen bandido». No cabe duda de que la banda de Mate Cosido llegó a contar con la tolerancia y complicidad de mucha gente, incluso algunos cuadros de la policía territoriana. Por otro lado, dadas las relaciones de Peralta y Zamacola con militantes ácratas, se presume que actuaron a veces de común acuerdo, aprovechando su inserción entre los trabajadores de las empresas. En varios asaltos a las grandes compañías parece evidente que contaban con datos precisos sobre la localización y movimientos de dinero que sólo pudieron conocer por medio de los empleados . Datos del prontuario Allá por 1933 Mate Cosido asumió más claramente la jefatura de la pandilla, después que Zamacola fue capturado. Parece que el vasco tuvo la mala suerte de caer en un pozo, tras el asalto a una farmacia en Sáenz Peña. La policía lo apresó y durante un par de años la banda actuó sin él . En julio de 1933 Mate Cosido y dos compinches asaltaron un tren de pasajeros en marcha, cerca de Avia Terai, despojando de 9000 pesos al pagador de una acopiadora. En abril de 1934, el atraco a un comercio en Villa Angela culminó de manera trágica: el dueño, Dámaso Martínez, se resistió y cayó herido de muerte en el tiroteo; su mujer siguió disparando y baleó al Calabrés, quien falleció estando ya detenido. Fue el comienzo de una mala racha, ya que en los meses siguientes les fallaron otros dos intentos. En junio de 1935, camino a Pampa del Infierno, el automóvil de un pagador de Bunge & Born fue interceptado por los bandidos, que le robaron 6000 pesos. La policía los alcanzó poco después en un rancho cerca de Campo Largo, de donde lograron escapar hiriendo de gravedad a un agente. «Yo llevo a la práctica dos normas de conducta, la 1a evitar la violencia todo lo que sea posible, dentro de mi realidad, para alejar toda posibilidad de homicidios y comentarios desfavorables, desprestigiándome a mí y a los camaradas que me acompañan, y esta otra: extremarlas energías en el combate forzoso cuando se trata de defender la libertad o eliminar algún delator» . En julio de 1936 la banda se trepó a un tren que salía de Concepción del Bermejo, apoderándose de unos 12.000 pesos que llevaba un pagador de Anderson, Clayton & Cía., y algo más que recaudaron entre otros pasajeros. El 6 de agosto siguiente coparon una oficina de la firma Dreyfus en Machagai y se llevaron de la caja fuerte nada menos que 45.000 pesos, dejando intactos los sobres con los salarios para el personal. No resulta casual que siete días después entrara al Congreso el proyecto de creación de la Gendarmería Nacional, con una recomendación de urgencia que firmaba el presidente, general Agustín P. Justo. Este cuerpo policial militarizado se concebía como el instrumento más apropiado para acabar con el bandidaje chaqueño. Mientras la policía redoblaba los esfuerzos batiendo la zona habitual de sus correrías, Mate Cosido y los suyos se tornaron un prudente descanso. En febrero de 1937, con ayuda de un hermano, Peralta compró una quinta cerca de Ferreyra, a pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba, que hizo fortificar con rejas por todas partes. Zamacola adquirió otra no lejos de allí, camino a Los Filtros Nuevos, y ambos organizaron de tal modo su «retaguardia» previendo un futuro retiro. Peralta había tenido un hijo con Ramona Romano, una hermosa joven a quien llevó a ocupar la casona en Ferreyra; con frecuencia volvería a visitarla, a ella y al chico, por quien se dice que sentía verdadera devoción. En agosto de ese año Mate Cosido volvió a dar otros golpes en la zona central del Chaco. Fue en aquellos días que algunos de sus secuaces, tramando desvalijar un tren, mataron a un joven chofer de apellido Borelli que se resistía a conducirlos a General Pinedo; la policía frustró el asalto, y en el sumario del caso se le atribuyó el crimen. «…a veces también aparezco envuelto en hechos que distan mucho de coincidir con mi manera de proceder, estos son platos preparados en la cocina policial, presentados al público y a la prensa en bandeja, estos manjares están condimentados con el arte culinario de la picana eléctrica. (...) ¿Por qué iba a dar muerte a Borelli? (...) ¿Por robarle el auto? Para apoderarme de un auto que me venga en gana no preciso recurrir a esos extremos que siempre me será perjudicial, eso puede hacer un delincuente que mire muy cerca, de instintos muy bajos, pero yo trato en todos los casos de dejar lo menos posible un saldo desfavorable ante la opinión pública, el camino trillado quiero que quede lo más limpio posible.» Los secuaces de Mate Cosido no tenían a veces los mismos escrúpulos. En cierto festejo, después del saqueo a un comercio en Gancedo, uno de los miembros de la gavilla llamado Malatesta mató a otro, Pedro Cardozo. Dicen que Peralta excluyó al asesino de la banda, dándole una cita a la que nunca acudió. A fines de 1937 la banda puso en práctica otra modalidad delictiva. Detuvieron a un rico vecino de Presidencia De la Plaza que viajaba en auto con su esposa, le quitaron 1000 pesos y se llevaron a la mujer, por la cual tres días después obtuvieron 4000 como rescate. En esos días, las fuerzas vivas del Chaco eran recibidas en audiencia por el presidente Justo, a quien presentaron un memorial cumpliendo el mandato de una asamblea promovida por la Cámara de Comercio e Industria del Territorio. El documento clamaba contra la impunidad de «varias bandas de gente de mal vivir, que actúan desde hace tiempo» creando un clima de inseguridad para las personas y para «muchos millones de pesos invertidos en industrias activas, comerciales y dedicadas a la explotación forestal, ganadera y agrícola». La policía, según el texto, no podía atender con 500 hombres una población de casi 300.000 habitantes diseminada en 99.066 kilómetros cuadrados. El reclamo implícito era la creación de la Gendarmería . Fue entonces cuando apareció Vairoleto el Pampeano, junto a Mate Cosido, atacando a La Forestal. La conexión con Vairoleto Hay por lo menos dos versiones que coinciden en situar el primer encuentro de los bandoleros en Buenos Aires, más precisamente en Barracas, y ambas señalan la mediación de los anarquistas. Una, transmitida a Humberto Costantini por viejos militantes libertarios: Sé que una vez se encontraron en casa de una polaca, Fue en el barrio de Barracas y a la hora de la siesta que hablaron de Malatesta, de Bakunin, del Lampiao... El encuentro en casa de la polaca –presuntamente un prostíbulo– no desdice otro testimonio sobre la reunión que tuvo lugar en un sitio más curioso: la sede o templo masónico de la logia Hijos del Trabajo, en la calle San Antonio 814, cuya fachada tiene inscripta hasta hoy esa leyenda y los símbolos de la orden –escuadra y compás, triángulos y ojos radiantes– en la mampostería y la puerta. En ese antro, donde hay un impresionante salón ornamentado para las ceremonias rituales y una biblioteca, Agustín Nasso –sindicalista de la FORA, cuyo padre era casero de la logia– fue testigo presencial de la entrevista . Ambos hombres se contaron sus respectivas historias y su manera de pensar, en una charla de varias horas presidida por un maestro de la logia. Vairoleto «quedó deslumbrado por el firme ideario ácrata de su interlocutor», y «finalmente decidió trasladarse hasta el Chaco» con algunos otros secuaces. A Peralta lo acompañaba, al parecer, el boliviano Tata Miño, uno de sus renombrados compinches, quien habría sido «el que más insistió por la unión de los bandidos». Al cabo, los concurrentes bebieron brindando «por la unión, por la anarquía y por el reparto de las tierras entre los chacareros». Se deduce que aquella logia, fundada en 1882 en una barriada obrera, estuvo vinculada, infiltrada o cobijada en la década del treinta por los anarquistas, cuyas organizaciones habían sido golpeadas duramente por la represión. Hobsbawm señala la frecuencia de este tipo de entrelazamientos en su estudio sobre los rebeldes primitivos . Vairoleto se había relacionado con los anarquistas a través de un militante ácrata –conectado con el grupo porteño del periódico La Antorcha– con quien emprendieron en 1930 una quijotesca conspiración en el oeste pampeano . Esta vez, el propósito de los anarquistas habría sido reunir a los dos famosos bandidos instigándolos a ejercer una suerte de represalia contra la odiada Forestal del Chaco. ¿Cómo fue la relación personal entre estos bandoleros? Eran de la misma edad, Vairoleto un par de años mayor. Tenían muchos rasgos en común; su carácter reflexivo y una probada astucia, experiencias de vida e ideas sociales semejantes. Sin embargo, Mate Cosido era más cerebral, su carrera y sus atracos mucho más calculados y ambiciosos. Vairoleto robaba para ir tirando, repartía y se conformaba con poco, amaba la vida sencilla del campo, a cielo abierto. Peralta invertía el dinero previendo su retiro, prefería andar en automóvil y dormir bajo techo. Sin embargo, quizás podían complementarse bien: que algo habría en el varón si se ganó el corazón de Bautista Vairoleto. Contra La Forestal El viaje de Vairoleto al Chaco fue preparado cuidadosamente. En diciembre de 1937 tomó el tren a Resistencia en compañía de tres hombres, uno de ellos el “Tucuta” Pedro González y otro el “Negro” Ramón Rodríguez. La policía lo sabía, e incluso manejaba el dato de que portaba un documento de identidad fraguado. En Vera, al norte de Santa Fe –una zona notoriamente controlada por La Forestal– los estaban esperando. Ello pone en evidencia que desde el comienzo hubo alguna filtración entre los completados. Al llegara la estación Vera, los viajeros advirtieron la trampa y se descolgaron del tren tiroteando a los agentes. Huyeron, en sulky, a pie, nuevamente en ferrocarril, hasta Resistencia. Allí los aguardaba Recarte Sánchez, otro protagonista clave que jugaría un papel complejo y ambiguo en este capítulo de nuestra historia; patrocinante, entregador y correo de los bandidos, pero quizás también confidente de la autoridad. El llevó a los recién llegados en automóvil a un lugar del monte, donde los recibieron Mate Cosido y Zamacola . ...y sé que en esa ocasión Vairoleto el perseguido se juntó a Mate Cosido y que en unión fraternal se hicieron «La Forestal»... Zamacola no fue de la partida. En una visita a Córdoba, en marzo de 1938, la policía lo localizó, lo cercaron en su quinta y fue detenido. Encarcelado por largos años, ya no volvería a participar en las aventuras de la banda. En base a información proporcionada por Recarte Sánchez, el 30 de marzo la banda de Mate Cosido, presumiblemente engrosada por Vairoleto, interceptó los automóviles en que viajaba con su custodia el gerente de Quebrachales Fusionados, una subsidiaria de La Forestal. Se alzaron así con 13.000 pesos que acababan de ser retirados de la sucursal del Banco Nación en Resistencia. Peralta y Vairoleto discutieron el siguiente golpe contra La Forestal y al parecer no se pusieron de acuerdo. Aunque el que lo encabezó fue el pampeano, con sus compañeros González y Rodríguez, participaron varios secuaces de Mate Cosido: Ernesto y Lorenzo Chazarreta, el Alemancito Fizt, Ernesto Montenegro, Manuel Delgado, e incluso se mencionó como implicado a Marcelino, hermano menor de Peralta a quien llamaban «Mate Cosido chico». El entregador o informante de los datos de la empresa fue nuevamente Recarte Sánchez. A las diez de la noche del 10 de mayo de 1938, los bandidos rodearon el establecimiento que tenía La Forestal en el paraje Kilómetro 25, pero fueron repelidos y en el tiroteo que se produjo murió el mayordomo Oscar Mieres. Luego de aquel episodio desafortunado, Vairoleto llegó a la conclusión de que estaban siendo «vendidos» por alguien, y sus relaciones con Peralta se resintieron. Algunos partícipes del asalto fueron detenidos, y en el sumario policial cargaron el crimen en la cuenta de Mate Cosido, «Otro regalito es la muerte del mayordomo Mieres; mi acusador Manuel Delgado (...) sabe bien quiénes son los verdaderos autores, y sí usó mi nombre es para salvar a sus compañeros y tal vez violentado por la policía» . Decepcionado, Vairoleto se volvió al sur. Era el fin de sus aventuras, y el comienzo de otra leyenda: De aquella yunta de lujo el Chaco guarda memoria, y va creciendo una historia que no tapará el olvido: dos valientes (dos bandidos según los diarios porteños) que atracaban a los dueños de tierras y quebrachales para remediar los males de tanto pobre chaqueño”. La Gendarmería tiende el cerco La ley de creación de la Gendarmería se sancionó dos meses después del asalto a La Forestal, y casi inmediatamente se decidió organizar la Inspección Norte en el Chaco, aunque sus cuarteles se instalaron recién al año siguiente. Mate Cosido tuvo tiempo de dar varios golpes más entre 1938 y 1939, actuando en compañía de su hermano Marcelino, el Tata Miño, Pío Tanicho Domínguez, Andrés Chazarreta, Ismael García y otros. En esta época reincidió con los secuestros extorsivos, perfeccionando el método y cuidando de brindar un trato irreprochable a los rehenes. En octubre de 1938 atraparon a un comerciante de Quitilipi, Gabardini, que iba en auto con su familia. A cambio de un cheque por 12.500 pesos dejaron ir a su esposa e hija, y lo retuvieron hasta el día siguiente para obtener una suma equivalente: conforme a las instrucciones impartidas, dos empleados suyos arrojaron el dinero desde un tren en marcha al ver cierta señal luminosa. Días después, varios miembros de la banda fueron sorprendidos por la policía en el monte y Chazarreta fue ultimado. Parece que habían sido delatados por un tal Block, a quien una semana más tarde ejecutaron en represalia. En abril de 1939, camino a Sáenz Peña, detuvieron el auto de Amador López y lo dejaron marchar reteniendo a su hija; para rescatarla el hombre pagó una semana después 15.000 pesos mediante el mismo procedimiento de arrojarlos desde un tren nocturno en marcha. A mediados de ese año atracaron un comercio y también a un pagador de –otra vez– la firma Anderson & Clayton. Pero ya la Gendarmería comenzaba a instalarse en la zona central del Chaco. Para las tareas de «inteligencia» se creó una Sección Especial que encabezó el auxiliar Guillermo Solveyra Casares: su objetivo principal, el hombre a quien ficharon en el prontuario número 1, se llamaba Mate Cosido. A Vairoleto lo registraron con el número 7 . Simultáneamente se designó jefe de Policía del Territorio al teniente coronel (R) Alberto Saravia, con la misión de reorganizar los cuadros. Gendarmes vestidos de paisano comenzaron a internarse en los bosques buscando información. Se difundió profusamente un bando que ofrecía recompensa por la captura de Mate Cosido. En meses de fatigoso empeño lograron escaso resultado: los pobladores del monte callaban, e informaban de sus movimientos a los bandidos. «Estoy enterado de la oferta de dos mil pesos que la Gendarmería promete por mi captura, pobre recurso de fracasados, eso es lo mismo que hacer confesión de incompetencia, lástima que mi detención haya sido cotizada tan a bajo precio, yo creía que a estas horas mi vida valía mucho más. Mis amigos chaqueños se ríen de la oferta y yo confiado duermo a veces en sus hogares, en la certeza que no seré vendido así nomás, algunas veces charlan conmigo al respecto y vierten opiniones, unos critican la bonita moral que quieren enseñar al pueblo, ser un traidor» . Un logro de los gendarmes fue la localización casual de Ismael García, que huyó y luego fue encontrado muerto en el monte. Solveyra comenzó a estrechar el cerco, detectando a algunos antiguos protectores de la banda de quienes obtuvo confidencias, como el estanciero Maumary. También se dijo que suministró información el propio Recarte Sánchez . A fines de 1939 Mate Cosido dio el último golpe. En vísperas de Navidad secuestró en una ruta a Jacinto Berzón, encargado de la estancia de la sucesión Furken. Esta vez, el pedido de rescate lo hizo Mate Cosido de puño y letra: «exigimos los 50.000 pesos o la vida de su hermano, quien pasará a alimentar a los cuervos», decía la carta que recibió María Berzón. El texto impartía precisas instrucciones para arrojar el dinero desde un tren el 7 de enero, según el método que ya era de práctica. Resaltaba también en aquellas líneas la suficiencia del bandido y su menosprecio por las fuerzas de seguridad: «Ya han transcurrido ocho días desde el secuestro, y la policía ni el polvo nos ha visto ni verá. (...) El jefe de la Gendarmería y sus satélites no sirven más que para torturar a gente de trabajo e indefensa». Los familiares hicieron conocer la carta a la policía, y por otra parte el encargado de custodiar al prisionero, Julio Centurión, temió ser descubierto y fue convencido por Berzón de que le convenía entregarse y denunciar a sus compinches: Pero fue un día allá en el Chaco que un compañero lo delató... La gendarmería preparó entonces dos emboscadas. La noche del 7 de enero, saliendo el tren de Villa Berthet, los bandidos hicieron la señal con una linterna, y el paquete simulando contener el dinero fue arrojado por una ventanilla. Cuando Mate Cosido y sus compañeros se acercaron a recogerlo, una bomba luminosa destelló en el cielo y los gendarmes los tirotearon desde el tren. Peralta recibió un tiro en la cadera, y se salvó providencialmente de ser barrido con una ametralladora situada en un vagón abierto, cuyo mecanismo estaba trabado (parece que en el apuro olvidaron quitarle el seguro). La segunda emboscada, en el rancho del monte donde habían dejado al prisionero, también falló. Mate Cosido advirtió algo y volvió sobre sus pasos. Cuando los gendarmes abrieron fuego ya era tarde. ... y desde entonces Mate Cosido huyó a la selva, nunca volvió. El último rastro A pesar de la intensa batida de policías y gendarmes, no fue posible encontrar el rastro de Mate Cosido. Entretanto su caso adquiría gran resonancia en la prensa nacional, y el director del periódico ilustrado Ahora, que venía publicando una serie de notas sobre la historia, recibió una carta del mismo bandolero fechada en el Chaco en marzo de 1940 : «Estoy siguiendo paso a paso la lectura de Ahora en lo que a mí se refiere, y en capítulos veo conceptos elogiosos de mi proceder con secuestrados, y le agradezco sinceramente, ya que esa información no es errónea». Luego de otros párrafos que hemos citado, el texto de aquel notable «manifiesto» prosigue con sugestivas reflexiones: «Poco a poco he llegado a la situación en que me debato. Hoy vivo en plena selva y ella con sus asperezas no ha conseguido absorberme del todo; aún me quedan vestigios de mis mejores tiempos y no me queda otra alternativa que seguir trillando la escabrosa senda de mi vida, aunque sea dando tumbos con mi suerte (...). El comandante de Gendarmería en el Chaco, capitán Leopoldo Moreno, manifestó que prácticamente estoy abatido. La contestación la dejo trunca, para que el futuro establezca quién tiene razón; y aunque logre eliminarme, no será ninguna gloria para él. Si mi captura se realizase a base de perseverancia, con astucia que demuestre una inteligencia superior, podría ser un galardón que adornaría su triunfo; pero desgraciadamente no es así». El periódico hizo constar que omitía los párrafos siguientes, donde el bandido denunciaba los procedimientos de sus perseguidores para arrancar confesiones. Luego se refería a los amigos del pueblo chaqueño que les testimoniaban su solidaridad a pesar del bando de captura de la Gendarmería: «otros gritan frenéticamente guerra al bando, los hinchas más furiosos me piden que extreme la lucha, y al verlos tan adictos a mí y dispuestos a servirme en cualquier trance, todo mi ser rebosa de agradecimiento; dentro del ambiente en que me debato, tengo momentos amargos y felices». En ciertos párrafos desafiantes, Mate Cosido parece anunciar la prosecución de sus andanzas. Sin embargo, éste sería su testamento como bandolero. La Sección Especial de Gendarmería había detectado la relación de Peralta con su hermano Patricio y con su concubina Ramona Romano, ambos radicados en Córdoba. Apareció entonces una carta firmada por Ramona, dirigida al director de Gendarmería, en la que prometía informar lo que sabía sobre la banda, lamentando que pudieran caer humildes obreros metidos en esto por necesidad. Sugestivamente, la acusación más concreta se refiere a los entonces comisarios de policía de Charata y Villa Berthet como encubridores, y al ex comisario de Villa Angela, Leopoldo Montenegro, como entregador y «socio» del bandido . A Patricio Peralta lo detuvieron en secreto y le arrancaron los datos que llevaron a Solveyra Casares hasta Añatuya, a la casa del «turco» Fagalli o Fagoli, donde junto al suboficial Salomón se hicieron pasar por amigos en busca de Mate Cosido. Efectivamente, el hombre había pasado por allí, haciéndose curar por el farmacéutico del pueblo, y los gendarmes hallaron algunas prendas suyas ensangrentadas. Mate Cosido habría dejado un poder al turco para que se pudiera vender la quinta de Córdoba, con instrucciones de repartir el dinero entre su hermano, Ramona y el niño. El otro hermano, Marcelino, fue detenido y cuentan que lo mataron en la cárcel de Resistencia en un intento de fuga fraguado. En mayo de 1941, a raíz de una denuncia confidencial, Solveyra viajó al Paraguay y comprobó que Peralta andaba por allí: el teniente Juan Virgilio Ríos, un militar paraguayo que estuvo exiliado en Argentina, tenía una deuda de gratitud con él y lo había acogido en Asunción. Hernán Díaz Pérez, otro ex exiliado, hijo de un prestigioso profesor español de la Universidad de Asunción, se había encontrado con el prófugo en abril en un prostíbulo de Yuto (Jujuy), donde se hicieron amigos, y por su intermedio Peralta recibió dinero de Argentina enviado por sus familiares. Solveyra se entrevistó con el presidente de la República, Moriñigo, y con su apoyo siguió el rastro de Mate Cosido por el interior del país, desde Luque hasta Villarica, sin poder darle alcance . Policías y gendarmes se mantuvieron alerta un tiempo esperando que el bandido se pusiera en contacto con su familia. Todo fue infructuoso. Se lo dio por muerto o reaparecido muchas veces. Versiones imposibles de comprobar dicen que vivió en Rosario, que fue cacique local del peronismo en Santa Fe, o que vivía de rentas en el Paraguay, y también que formó una familia radicado en el interior de Tucumán, donde envejeció rodeado de hijos y murió de cáncer en su cama . Conclusiones No parece casual que estos bandoleros desaparecieran de escena a comienzos de la década de 1940. Vairoleto fue ultimado en Mendoza en 1941. Zamacola, indultado en 1945, había estudiado en la cárcel y rehizo su vida como activista en los sindicatos agrarios del Chaco, llegando a convertirse en un respetado y próspero empresario. La industrialización modernizó el país y el peronismo mejoró la situación de las clases populares. El bandolerismo parecía haber sido erradicado. Sin embargo, el fenómeno reapareció en la misma región veinte años después con las andanzas de Isidro Velázquez. He aquí de nuevo al «buen bandido» admirado y apoyado por los pobres del campo, que tuvo en jaque a la policía de 1961 a 1967, y cuyo mito aún circula en boca y guitarras de sus paisanos. Un libro de Roberto Carri lo sitúa como epígono de Mate Cosido y sugiere otros antecedentes nacionales, desde el «gaucho malo» que retrató Sarmiento hasta el Martín Fierro de Hernández . La historia de los bandidos populares argentinos en las décadas de 1920 y 1930, e incluso en los sesenta, corrobora el tipo descripto por Hobsbawm. Aquí aparece el «bandido de los pobres» que no encuentran los «revisionistas» norteamericanos, y no advertimos mayor distancia entre mito y realidad que en el medio europeo. Es de lamentar que Slatta, autor de un exhaustivo estudio sobre los gauchos en la pampa bonaerense del siglo XIX , extrajera conclusiones sobre el bandolerismo latinoamericano ignorando a nuestros Robin Hood del siglo XX. Sin embargo, la explicación de Hobsbawm no cierra en nuestro caso, ya que el contexto no es una comunidad campesina tradicional. Si bien el centro del Chaco fue una zona de frontera con elementos culturales «arcaicos», aquella teoría es insuficiente para dar cuenta de la vigencia del fenómeno en toda la región, prácticamente hasta nuestros días. Mate Cosido (y Zamacola, Vairoleto, Velázquez, etc.) demuestran que el bandolero popular puede aparecer también en medios rurales heterogéneos, donde se identifica simbólicamente con los estratos sociales más bajos. La condición de posibilidad del fenómeno es un conflicto social «crónico» –utilizando un concepto de Pat O'Malley – de suficiente entidad para que pueda configurarse cierta solidaridad de las capas populares frente al poder. ¿Cómo podía darse esta condición en los Territorios Nacionales recién poblados de la década de 1920? Creo que es fundamental considerar la profunda impronta gauchesca en la cultura popular, que establece una continuidad entre los trabajadores rurales de este siglo y los del pasado. A pesar de ser un ex obrero gráfico, Mate Cosido era visto como un gaucho. La vigencia del código gauchesco –un ideal de vida cuyos valores son la insumisión, la generosidad, el valor– marca el comportamiento que la sociedad rural le reclamaba, y cuando él se conformó al arquetipo fue reconocido y convertido en héroe popular. Nuestros bandidos no emergen de una sociedad tradicional, pero hay una tradición que facilita o provee sustento cultural a su desafío contra el poder «civilizador». Ellos siguen encarnando los valores de una clase social y una forma de vida ya extinguidas, las de los gauchos, cuya memoria aún da sentido a la rebeldía de los pobres del campo. Y atiendan la relación que hace un gaucho perseguido que padre y marido ha sido empeñoso y diligente, y sin embargo la gente lo tiene por un bandido. De todas maneras, cabe preguntarse por qué los campesinos pobres asumen esa tradición justificando a sus héroes, por qué en definitiva resisten los valores del sistema dominante, y por qué eso ha podido seguir ocurriendo hasta hace poco. En la Europa del Mediterráneo de los últimos siglos, la contradicción que eclosionó era la de los pueblos campesinos antiguos atenazados por el desarrollo del Estado capitalista. En otras áreas de expansión del capitalismo, como Australia o los Estados Unidos del siglo XIX, aparece en primer plano la lucha por la tierra, combinada a veces con factores de conflicto étnico o regional. En los países sudamericanos podemos observar en el trasfondo una remota analogía con la resistencia del campesinado tradicional europeo: los sectores populares de las zonas rurales enfrentan un poder «exterior», un aparato estatal perceptible como ajeno y amenazante para ellos. La ley, la policía, la autoridad formal, representan intereses extraños, están subordinadas al mantenimiento de un orden que tiene su centro en otro sitio. En el Chaco esa dualidad colonial era ostensible en la dictadura de las compañías extranjeras, la dependencia de los mercados internacionales, el maltrato a las masas indígenas o mestizas sin la mediación de una auténtica clase dirigente local y sin un régimen político legitimado por el consenso. La época del peronismo cambió el escenario, pero en la década del sesenta los desajustes económicos y políticos recrearon las condiciones de marginación social y crisis de la autoridad en las que emergió nuevamente el bandido mítico. Por supuesto, se trata de hipótesis sobre un tema que requiere ser mejor investigado (convendría que historiadores y antropólogos argentinos no delegaran toda la tarea a los latinoamericanistas visitantes). La tesis «evolucionista» de Hobsbawm, según la cual la organización política o sindical supera el bandolerismo primitivo, resulta discutible en nuestro medio porque es difícil constatar un progreso lineal en tal sentido, y las condiciones sociales de ciertas regiones presentan violentas fluctuaciones. No obstante, es obvio que cierto nivel de bienestar económico y de legitimidad del orden político tenderá a extinguir las condiciones de posibilidad del bandolerismo. Nadie puede asegurar todavía que nuestro país haya alcanzado ese nivel de evolución y, mientras tanto, la leyenda de los bandoleros gauchos sigue siendo, más que un dato folklórico, una señal de advertencia sobre las fisuras entre la cultura popular y el orden legal. EPILOGO PARA LA FAMILIA DE MATE COSIDO Ramona Romano, prontuariada por policías y gendarmes como la mujer de Mate Cosido y madre de su hijo, se llamaba en realidad Genoveva Romano, y tenía 14 años cuando conoció a David. Ramona era un apodo que le puso él. Usando su verdadero nombre, un día pudo eludir las acechanzas de los perseguidores que esperaban el regreso del bandolero, y retornó a su pueblo natal de Roque Sáenz Peña, en el corazón del Chaco, a criar en paz al hijo de ambos, Mario Fernando, sin que nadie le molestara. Aunque David mandó cierta vez a un emisario para llevarlos con él, sus familiares se opusieron, pensando sobre todo en el futuro del niño, y Genoveva se resignó a no verlo más. Mario se hizo hombre, tuvo diversas ocupaciones, fue periodista de deportes en medios locales, formó un hogar, y pocas personas supieron que era hijo de aquel legendario fugitivo. A pesar del corto tiempo que estuvieron juntos, Mario recordaba siempre los gestos de cariño de su padre, y tenía presente cómo una vez se interpuso para que la madre no castigara sus travesuras. Muchos años después, la cineasta Michelina Oviedo -también oriunda de Sáenz Peña- encontró a Genoveva y Mario y los persuadió para que dieran su testimonio en la parte documental del film “Mate Cocido, el bandolero fantasma”. Así se revelaron aspectos desconocidos de esta historia, que culminó para ellos, como un homenaje, con el estreno de la película en Resistencia (2004). En esa ocasión, Genoveva nos manifestó que aquella carta al director de Gendarmería donde se denunciaba a los policías cómplices de David no la escribió ella, y seguramente fue cosa de su madre, quien conocía bien esas relaciones. Mario falleció en mayo de 2006. Genoveva sigue viviendo en Sáenz Peña, acompañada por el afecto de sus nietos. Carta de Mate Cosido en revista Ahora, Buenos Aires, número 498, 29 de marzo de 1940. Eric J. Hobsbawm, «Social Bandits: Reply» en Comparative Studies in Society and History 14, número 4, septiembre 1972, p. 504; el informante, entrevistado en 1968, era el sargento José Avalos (según Hobsbawm, Bandidos, Barcelona, Ariel, 1976, p. 6). Mi primer trabajo, «Bairoletto, el último bandido romántico» se publicó en el suplemento número 10 de Todo es Historia, diciembre de 1968, y se reeditó como libro en 1974 y 1977. Considerando aportes posteriores a la investigación, rectifico la ortografía del apellido Vairoleto (con V) y también la de Mate Cosido (con s). E. J. Hobsbawm, Rebeldes primitivos. Estudios sobre las formas arcaicas de los movimientos sociales en los siglos XIX y XX, Barcelona, Ariel, 1968, cap. II, y Bandidos, cit. Anton Blok, «The Peasant and the Brigand: Social Banditry Reconsidered», en Comparative Studies in Society and History, 14, número 4, setiembre 1972. Hobsbawm, «Social Bandits: Reply», cit. Ver H. Chumbita, «Bandolerismo social», en T. S. Di Tella y otros, Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas, Buenos Aires, Puntosur, 1990. Richard White, «Outlaw Gangs of the Middle Border: American Social Bandits», en The Western Historical Quarterly, 12, número 4, Logan, Utah, octubre 1981. Pat O'Malley, «Social Bandits, Modern Capitalism and the Tradítional Peasantry. A Critique of Hobsbawm», en The Journal of Peasant Studies, 6, número 4, Londres, julio 1979. Richard W. Slatta (ed.), Bandidos: The Varieties of Latín American Banditry, Nueva York, Greenwood, 1987, que contiene, entre otros, el estudio de Slatta «Images of Social Banditry in the Argentine Pampa». 12. La filiación y demás datos oficiales sobre MC que transcribo los verifiqué en su prontuario y documentación del archivo del Servicio Histórico de Gendarmería Nacional (SHGN) consultados en Buenos Aires, 1991. El informe «Segundo David Peralta (a) Mate Cosido», en la revista Gendarmería Nacional número 14, 1966 (dirigida entonces por el comandante José E. San Julián), se apoya en tales documentos y otras referencias aportadas por personal de la institución. Sergio Almendro compulsó las mismas fuentes para una serie de notas en la revista ¡Esto!, números 214,215 y 216, Buenos Aires, marzo de 1990. Asimismo obtuve información complementaria de un trabajo inédito de RAMÓN TISSERA, “Alias Mate Cocido”, basado en registros policiales, datos periodísticos y testigos de la época, que el autor me facilitó en 1974 en Resistencia y de donde tomé el título del presente artículo. Hobsbawm, en Hispanic American Historical Review 68, número 1, febrero 1988, pp. 135 y 136. Humberto Costantini, «Milonga de aquella yunta» (música de Osvaldo Avena) en La Razón, 3 de febrero de 1985, y en H. Costantini, Más cuestiones con la vida, Buenos Aires, 1986. La filiación y demás datos oficiales sobre Mate Cosido los verifiqué en su prontuario y documentación del archivo del Servicio Histórico de Gendarmería Nacional (SHGN) consultados en Buenos Aires, 1991. El informe «Segundo David Peralta (a) Mate Cosido», en la revista Gendarmería Nacional número 14, 1966 (dirigida entonces por el comandante José E. San Julián), se apoya en tales documentos y otras referencias aportadas por personal de la institución. Sergio Almendro compulsó las mismas fuentes para una serie de notas en la revista ¡Esto!, números 214, 215 y 216, Buenos Aires, marzo de 1990. Asimismo obtuve información complementaria de un trabajo inédito de Ramón Tissera, “Alias Mate Cocido”, basado en registros policiales, datos periodísticos y testigos de la época, que el autor me facilitó en 1974 en Resistencia y de donde tomé el título del presente artículo. Nélida Argentina Zenón, «Mate Cosido», chamamé, difundido en el litoral en los años '70. Carta de Mate Cosido a Ahora, cit. Artículo en Gendarmería Nacional cit., p. 52. El de Zamacola es el prontuario número 4 de la Sección Especial de Gendarmería Nacional, donde consta que nació en Vizcaya en 1904, de 1,75 m de estatura, con instrucción primaria, habiendo sido «jefe de la banda que luego capitaneó MC»; se añade que fue «rompe-huelgas en Villa Constitución (Santa Pe) de donde fue expulsado», dato curioso que parece contradictorio con su vinculación al anarquismo. Chamamé de Nélida A. Zenón, cit. Cit. por Nicolás Iñigo Carrera, La violencia como potencia económica: Chaco 1870-1940, colección «Conflictos y procesos en la historia argentina contemporánea» número 11, Buenos Aires, CEdAL, s/d. Cfr. Anacarsis L. Acevedo, Investigación a la Forestal, CEdAL, Buenos Aires, 1983. Cfr. Mario Fort, Milenarismo y conflicto social: los tobas, colección «Conflictos y procesos...» número 27, Buenos Aires, CEdAL,s/d. «Los hacheros», informe especial en Cristianismo y Revolución número 8, Buenos Aires, julio 1968, refiere conflictos y huelgas que culminaron en enfrentamientos armados en 1921. Hobsbawm, Bandidos, cit., p. 47. Referencias de Ramón Tissera (Resistencia, 1974). Para el período posterior a 1933, además de los datos del prontuario, tengo en cuenta la serie de notas «La verdadera historia de Mate Cocido» (Ahora número 488 a 497, febrero/marzo 1940), el art. en Gendarmería Nacional cit., y ref. de Ramón Tissera. Carta de Mate Cosido a Ahora, cit. La Voz del Chaco, Resistencia, 21 de diciembre de 1937. Milonga cit.; Costantini me confirmó haberse basado en testimonios directos (1985). Cfr. Carlos Cúneo y Abel González, La delincuencia, colección «La Historia Popular» número 54, Buenos Aires, CEdAL, 1971, p. 89; González me confirmó haber obtenido el testimonio (1990). La logia sigue funcionando en la misma sede hasta hoy. En Rebeldes Primitivos, cit., cap. VIII, Hobsbawm incluyó un estudio de las sectas obreras, donde señala las influencias y vinculaciones de la masonería a este tipo de movimientos sociales. Ver H. Chumbita, «Bairoletto...» cit. Milonga de H. Costantini, cit. Ref. de Ramón Tissera. Milonga cit. Carta de Mate Cosido a Ahora, cit. Milonga cit. Cfr. documentos de archivo del SHGN. La Sección Especial se disolvió en 1941. Solveyra Casares fue años después funcionario de inteligencia en el gobierno de Perón. Carta de Mate Cosido a Ahora, cit. Según Solveyra, García se había suicidado (informe del 27.10.1939, archivo SHGN). Respecto al doble papel de Recarte Sánchez, ref. de R. Tissera. Chamamé de Nélida A. Zenón, cit. Chamamé cit. La carta, despachada por correo desde Rafaela, estaba firmada como «Manuel Bertolatti», y Ahora la transcribió casi íntegra en los números 498,499 y 599, marzo/abril 1940. La carta de Ramona está fechada en Córdoba en 1940, omitiéndose el mes (original en archivo del SHGN). «Informe sobre comisión auxiliar SC al Paraguay localizar MC» fechado en Buenos Aires, 13 junio 1941 (archivo del SHGN). Además de otras fuentes citadas, cfr. Gustavo Germán González, «55 años entre delincuentes y policías», en Crónicas de «el hampa porteña», tomo 1, 1971, p. 92. Roberto Carri, Isidro Velásquez. Formas prerrevolucionarias de la violencia, Buenos Aires, Sudestada, 1968; el chamamé «El último sapucay» de Oscar Valles relata su muerte a manos de la policía. R. W. Slatta, Los gauchos y el ocaso de la frontera, Buenos Aires, Sudamericana, 1985. P. O’Malley, ob. cit., p. 494. José Hernández, Martín Fierro. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Kh973YjlxKw
La vida del más grande revolucionario, delante y detrás de la cámara Desde las fotos familiares cuando era niño hasta su irrupción como ícono mundial, Ernesto Guevara mantuvo una relación intensa y permanente con la fotografía. Y no sólo fue como modelo: también trabajó como fotógrafo, un oficio que amó y cultivó. Una expresión inusual. La Habana, 1964. La lente del fotógrafo Osvaldo Salas captura al Che con una sonrisa franca. Ernesto Guevara de la Serna, el Che, es uno de los personajes más célebres y fascinantes del siglo XX. Médico, deportista, viajero, revolucionario, militar, funcionario, político y diplomático, durante buena parte de sus vertiginosos 39 años de vida también atesoró una faceta poco conocida: su profundo interés por la fotografía. Antes de empuñar su propio equipo, el Che estuvo expuesto desde su nacimiento a múltiples cámaras. Observando estas primeras imágenes del futuro revolucionario, nos llama la atención que entre ellas prácticamente no estén los clásicos retratos familiares posados en la galería de un estudio profesional –tan típicos de la época en los hogares de clase media alta, como el suyo– sino que son tomas de exteriores realizadas a veces por los típicos fotógrafos de plaza o “minuteros”. En ellas se ve a Ernestito de bebé y de niño; solo, con sus hermanos y amigos; en Alta Gracia –donde su familia se mudó cuando él tenía dos años para aliviar sus ataques de asma–, en la estancia familiar cercana a Baradero, en Mar del Plata o en las casas de sus parientes en Recoleta. De su paso por la facultad de Medicina de la UBA se conserva en la colección del doctor César Gotta la fotografía de una clase de anatomía de 1948, en la que el futuro Che Guevara sonríe frente a la cámara ante el cadáver ya preparado para el estudio de los futuros médicos. Hasta ese momento, ningún talento fotográfico ha enfocado sobre su figura. Fue en 1953, durante su segundo viaje por Sudamérica, cuando el Che Guevara se asomó por primera vez al fascinante mundo de la fotografía. En La Paz, donde residía en forma temporal, conoció al fotógrafo alemán Gustav Thorlichen, un sensible artista que lo impresionó tanto como para volcar aquella impresión en su Diario de viaje. Con 47 años, Thorlichen se encontraba en Bolivia realizando diversos proyectos por cuenta del gobierno revolucionario de Víctor Paz Estenssoro, y por esos días exhibía sus mejores fotos. “Gustavo Thorlichen es un gran artista como fotógrafo”, escribió Ernesto. “Tuve oportunidad de ver su manera de trabajar. Domina una técnica sencilla subordinada íntegramente a una composición metódica que da como resultado fotos de notable valor”. La relación entre ambos debió ser fructífera, pues Guevara lo acompañó a fotografiar varios lugares en las afueras de La Paz. En enero de 2001, el periodista Rogelio García Lupo afirmó en Clarín que “el impacto que las imágenes del alemán le produjeron en cuanto las vio no sólo quedó asentado en el Diario sino que influyó en su propio proyecto de vida, a tal punto que antes de dos años, cuando llegó a México fugitivo de la represión anticomunista en Guatemala, lo primero que hizo fue comprar una cámara fotográfica de la cual vivió algún tiempo”. El 21 de septiembre –día en que en la Argentina se celebra el día del fotógrafo– de 1954, Ernesto arriba a la ciudad de México, junto a Julio Roberto Cáceres Valle, “El Pantojo”. Tienen que ganarse la vida, y es entonces que nuestro personaje se decide a trabajar en el campo fotográfico. Lo contó el mismo Che: “El Pantojo no tenía ningún dinero y yo algunos pesos, compré una máquina fotográfica y juntos nos dedicamos a la tarea clandestina de sacar fotos en los parques, en sociedad con un mexicano que tenía un laboratorio donde revelábamos. Conocimos toda la ciudad de México, caminándola de una punta a la otra para entregar las malas fotos que sacábamos”. En noviembre le escribe a su madre en la Argentina: “la fotografía sigue dando para vivir y no hay esperanzas demasiado sólidas que deje eso en poco tiempo.” En una entrevista realizada por Jorge Timossi al español Rafael del Castillo en su pequeño negocio de fotografía, este refugiado político recuerda el paso del Che por su Foto-Taller: “Según me dijo, él venía de Guatemala con unos periodistas y quería trabajar en algo porque necesitaba ganarse el sustento; le di una cámara sin ningún compromiso. El día que tuviera dinero me la iría pagando como pudiera. Empezó a tomar fotos y venía a diario a que le revelaran los rollos que había tirado en fiestas o por la calle. Cada semana me daba cierta cantidad de dinero para irme pagando el equipo. Hicimos amistad, se veía inteligente y sobre todo muy bien educado. Un día me dijo que era doctor. La primera cámara que le di fue una Retina de 35 mm”. Se sabe que Guevara tomó fotografías de las ruinas de Uxmal, Chichén Itzá y en lugares como Mérida, Yucatán y Veracruz, y que en algún momento barajó la posibilidad de abrir su propio negocio fotográfico en la capital azteca. Entre el 12 y el 26 de marzo de 1955 se llevaron a cabo en la ciudad de México los II Juegos Deportivos Panamericanos, de los que Argentina participó con 186 atletas. Por esos días y en forma casual –viajaban en el mismo tranvía– Guevara conoció al doctor Alfonso Pérez Vizcaíno de la Agencia Latina de Noticias, quien simpatizó con el joven aventurero y, al tanto de su actividad, lo contrató para cubrir los Juegos. El Che trabajó intensamente como cronista, guía de la delegación por la ciudad y fotógrafo, cubriendo con su amigo “El Pantojo” las diversas justas deportivas, revelando y copiando todo el material diario. Si bien recibió algún adelanto, finalmente la agencia cerró y el Che nunca terminó de cobrar sus fotos. Poco después Guevara conoció a Fidel Castro Ruz, su hermano Raúl y un grupo de exiliados políticos cubanos que integraban una célula insurgente, junto a quienes cayó detenido el 24 de junio de 1956. El fotógrafo mexicano Cándido Mayo tomó una serie de fotos del Che y Fidel. Son las primeras en que se los ve juntos. Habría muchas más: el 2 de diciembre de 1956, el yate Granma llegó a la costa de Cuba cargado con 82 revolucionarios. Dirigían la expedición Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto “Che” Guevara, en su doble condición de médico y combatiente. Luego de un complicado desembarco entre manglares y pantanos, la aviación gubernamental atacó y sólo una veintena sobrevivieron para internarse en la Sierra Maestra e iniciar la lucha guerrillera. Comenzaba así otra etapa fotográfica en la vida del Che. Entre selvas y montañas el argentino carga su cámara de 35 mm. con resistente funda y correaje de cuero, convirtiéndose en un especial reportero de guerra. Y se produce, ahí y entonces, la impresionante metamorfosis fotográfica de su vida: ya no es el esforzado estudiante universitario o el ignoto viajero. Su posición en la cúpula de la guerrilla más buscada por la prensa internacional lo convierte de repente en una figura pública que todos los medios se disputan. El impacto mundial que causan la estampa y el discurso del Che es gigantesco, y trasciende la esfera política: desde que su retrato con uniforme de combate comienza a publicarse en los principales medios del mundo, se inicia un fenómeno muy especial alrededor de aquel barbudo joven sudamericano: miles de jovencitas se sienten fuertemente atraídas por este hombre idealista de aspecto sumamente atrayente y sexy. Los fotógrafos de todo el mundo peregrinan hasta la selva para retratar a los guerrilleros. Entre ellos, Tirso Martínez fue protagonista de una anécdota que refleja la pasión del Che por la fotografía: “a fines de la guerra contra Batista subí al Escambray. Me instalé en el campamento del Che. Me dio una cámara que había traído de la Sierra Maestra en muy mal estado, sucia, para que se la arreglara ‘¿No te quedarás con ella?’, me preguntó: ‘Si está buena, a lo mejor’, le respondí”. “La traje para La Habana. Triunfó la Revolución y un día fui a fotografiarlo al Ministerio de Industrias. Un grupo esperábamos afuera, en el pasillo; salió de la oficina y delante de todo el mundo me dijo: ‘Chorro, me robaste mi cámara’.” El 3 de enero de 1959, dos días después de que el dictador Fulgencio Batista y su familia huyeran de Cuba, arriba triunfante a la La Habana el ya mítico Che Guevara. Las agencias de noticias envían a sus mejores fotógrafos para obtener la ansiada foto de aquel enérgico barbudo que encendía la imaginación de la juventud mundial. A partir de entonces y desde sus diversas funciones públicas, el Che construirá una cómplice relación de fotógrafo a fotógrafo con sus colegas cubanos: entiende perfectamente el trabajo de estos hombres de prensa y los secretos de una profesión que exige talento, velocidad de acción, sentido de la oportunidad, coraje para superar escollos y un estado de alerta permanente. Como ejemplo de esta camaradería, frente al reportero Guillermo Fernando López Junque dijo que “no hay muchos fotógrafos chinos, cubanos, ni López, así que te llamaré Chinolope”, seudónimo que López adoptó complacido. Liborio Noval, una leyenda de la fotografía cubana que falleció el mes pasado, recuerda algunas anécdotas con relación al Che: “Fue el 26 de febrero de 1961 en el Reparto Martí. Yo trabajaba para el periódico Revolución. Ese domingo me mandaron para fotografiar al Che en un trabajo voluntario. Cuando llegué, el argentino me preguntó qué hacía allí. Tomar fotos, le contesté. Entonces me pidió que colgara la cámara y lo ayudara a llenar las carretillas. Así estuvimos todo el día. Sólo me dio diez minutos para hacer mi trabajo”. Fue Noval quien el 2 de enero de 1964 registró al Che en la Plaza de la Revolución junto a su cámara con teleobjetivo, imagen que ilustra esta página. Otro cronista gráfico del Che fue Rogelio Andrés Torres, quien registró su afición al pilotaje o una concentrada partida de ajedrez en 1962, durante un descanso en la dura jornada del trabajo voluntario. Raúl Corral Varela (Corrales) provenía de una familia obrera campesina, y desde que se inició en la fotografía puso su cámara al servicio de los desprotegidos. Al triunfar Castro se convirtió en un cronista de la revolución, que realizó excelentes retratos del Che con logrados primeros planos. Ernesto Fernández, un destacado fotorreportero político, se valió de una artimaña para poder realizar algunas tomas del Che trabajando en la zafra de la caña de azúcar: “Entré al cañaveral hasta que lo encontré, con su uniforme verde oliva y un sombrero de guano. Le dije que tenía una cámara Leica con la que nunca había trabajado, que se me había trabado y no sabía cómo arreglarla, que si podía ayudarme. Tomó la cámara y, por supuesto, funcionó perfectamente. Me comentó sobre la calidad del equipo y siguió cortando caña. Le dije si podía tomarle algunas fotos para probar la cámara y estuvo de acuerdo”. Una de estas fotografías ilustró el billete de 3 pesos que circuló en Cuba hasta 1989. En septiembre de 1959, el Che había sido invitado a una entrevista en la televisión de La Habana. El evento fue cubierto por la cámara del cubano Raúl Carreras, quien al siguiente día le entregó una cantidad considerable de copias de 8 x 10 centímetros. Guevara lo mandó llamar de inmediato, y tirando las fotos sobre el escritorio, le dijo: “Las fotos están bien, quien está mal sos vos. ¿Para qué tantas fotos? Aprendé a no despilfarrar los medios del Estado. No seas ‘guataca’ (derrochón)”, le dijo. Osvaldo Salas Merino fue otro de sus iconografistas recurrentes, y no debemos olvidarnos de uno de los registros más famosos, realizado por el gran fotógrafo suizo René Burri, quien en 1963 lo retrató en su despacho de ministro de Industria fumando su inseparable puro, emblemática fotografía publicada en abril de ese año por la revista Look. Hacia 1960, frente a las crecientes tensiones con Estados Unidos y los exiliados cubanos en Miami, el gobierno de Fidel Castro compró un cargamento de armas a Bélgica. El embarque arribó a La Habana a bordo del navío francés “La Coubre”. El 4 de marzo, mientras se descargaba el armamento, una tremenda explosión fruto de un sabotaje sacudió los muelles habaneros y mató a 136 personas. Al día siguiente, el gobierno cubano realizó un gran acto de repudio. Las autoridades revolucionarias se encontraban en el palco, desde el cual Fidel pronunció su famosa consigna “Patria o Muerte”. A poca distancia, cubriendo el acto para el diario República, se encontraba uno de los más talentosos fotógrafos cubanos, Alberto Díaz Gutiérrez, más conocido por su seudónimo artístico de Korda. El Che se encontraba en la misma tarima, cuando Korda con su cámara Leica observó que daba un par de pasos al frente para mirar a la multitud: “Cuando lo enfoco a él y tengo la visión del lente de 90 milímetros, observo esa expresión que tanto me conmueve. Lo tengo en el objetivo. Aprieto el obturador, tiro una primera fotografía, doy vuelta la película –la cámara era manual– y descubro que aquella expresión era muy buena, que ahí tengo un retrato. Pongo la cámara en posición vertical y tiro un segundo negativo. Estoy virando nuevamente el rollo, cuando levanto la vista y el Che ya no está. Todo ocurrió en medio minuto”, recordaría. Esa noche, en el laboratorio, eligió este último negativo y encuadró el rostro del Che, para lo cual eliminó el hombre de perfil que se encuentra a la izquierda y una palmera a la derecha. La cabeza del comandante se encuentra algo difuminada, rodeada por la luz pareja y suave de una tarde fría y nublada. Presentó esa toma a sus editores, pero no los convenció: la archivaron. Pasaron los años, y en el verano de 1967 el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli visitó el estudio de Korda para buscar fotos del Che: el artista le obsequió dos copias 30 x 40 en papel brillante del aquel retrato. Pocos meses después, en octubre, matan a Guevara en Bolivia y Feltrinelli imprime la emblemática fotografía en un millón de afiches de 1 metro por 70 centímetros. El resto de la historia es conocido: aquel dramático retrato de 1960 se convierte en la representación misma del mito guerrillero. La imagen da la vuelta al mundo y se multiplica por millones en pancartas, afiches, publicaciones, pintadas callejeras, estandartes de lucha. Según los críticos, “Guerrillero heroico” se encuentra entre los diez mejores retratos de la historia de la fotografía, y se considera la foto más reproducida del mundo. Korda nunca cobró un centavo por ella, en línea con sus convicciones revolucionarias de que dicha imagen multiplicaba el mensaje de aquel que había ofrendado su vida en pos de sus ideales. Sólo accionó judicialmente contra una conocida marca de vodka que usó la imagen en sus botellas: ganó el juicio por 50.000 dólares y los donó a Cuba. En sus años como funcionario, el Che fue un verdadero “blanco móvil” para los fotógrafos que lo inmortalizaron en las más diversas situaciones, poses y compañías. El los dejaba hacer: como buen apasionado por la fotografía –adonde iba llevaba colgada al cuello su cámara de 35 mm.– conocía perfectamente el inmenso valor político que tenían las imágenes. Mientras, él también sacaba sus propias fotos, tanto en Cuba como durante sus giras diplomáticas. Y por supuesto, tampoco descuidaba las imágenes familiares: cuando Vicent Monzó, curador de una excelente muestra sobre Guevara, se entrevistó en La Habana con su viuda Aleida, ella le mostró varias cajas de zapatos llenas de fotografías tomadas por el Che. Sus últimas fotos las tomó durante la campaña revolucionaria en la selva de Bolivia –el mismo país donde Thorlichen lo había deslumbrado– y se hicieron conocidas luego de que los oficiales bolivianos que lo capturaron vendieran los negativos. Para entonces, el Che ya había llegado al final de su iconografía fotográfica: la cámara de Freddy Alborta había registrado para la Historia su cuerpo baleado y tendido con los ojos bien abiertos sobre una camilla de la lavandería del hospital de Vallegrande, donde los militares del Ejército boliviano lo trasladaron luego de su ejecución en La Higuera el 9 de octubre de 1967. Eran las últimas imágenes del revolucionario, las primeras del mito. link: http://www.youtube.com/watch?v=j6KyNrhS-OQ El sello argentino. Ser ministro no lo alejó de sus costumbres nativas: mate y diarios en la cama. De reojo a la cámara. A la derecha, un Che cómplice detecta una de las cámaras que lo enfocan en las calles de La Habana. Detrás de esa, estaba la del autor de esta toma, el célebre Korda. El fútbol de chico, el rugby y el béisbol después, Ernesto nunca tuvo en cuenta sus problemas respiratorios a la hora de ponerse la camiseta. ¿Aún está vivo? No. Ya lo mataron, lo exhibieron y le cortaron las manos para identificarlo. Pero sus ojos, parece, siguen mirando adelante. Más allá. Breve amor. Ernesto y la peruana Hilda Gadea se conocieron en Guatemala y se casaron en México. Guerrilla naciente. 8 de octubre de 1957. Fidel Castro y Ernesto Guevara conversan en un alto de su campaña en la selva de la Sierra Maestra. Es una de sus primeras fotos en Cuba. “Mambo-Tango”. Balsa que le regalaron médicos y pacientes de un leprosario para seguir viaje por el río.