ezevillalba9406
Usuario (Argentina)

La historia del mundo está llena de atrocidades de las más diversas, sin embargo, lo que menos podríamos es que vinieran de parte de la ciencia. En este artículo veremos 5 de los más siniestros científicos cuyos experimentos no pueden menos que repeler al sentido. Veamos. 1. John Lilly Fue un psicólogo y neurocientífico estadounidense que creó uno de los más crueles métodos de tortura mental. Se trataba de el tanque de privación sensorial, mismo que consistía en privar a la persona de cualquier estímulo, lo que a mediano plazo podía llevarla a la locura. Lo peor de todo es que Lilly también fabricaba tanques de privación sensorial caseros tanto para su uso personal como para todo hombre que quisiera comprarlo para castigar a su esposa. 2. Josef Mengele Fue un antropólogo y médico alemán perteneciente a las SS y que durante la segunda guerra mundial llevó a cabo una de las acciones más macabras jamás conocidas. Mengele gustaba de encontrar parejas de gemelos para luego coserlos y formar uno solo sin mayor propósito ni utilidad científica más que su propio recreo. 3. Vladimir Demikhov Fue un científico ruzo pionero en los trasplantes de órganos, sin embargo, sus métodos no eran nada ortodoxos y se especializaba en descabezar perros y otros animales para intercambiar las cabezas o ponerle dos cabezas a un solo ejemplar. Aunque Demikhov logró que incluso una de las cabezas bebiera algo de leche sin estar conectada a un sistema digestivo, los animales morían a los pocos minutos. Sin embargo, el científico no dejó jamás de efectuar sus experimentos. 4. Johann Konrad Dippel Teólogo, químico y médico, nada más y nada menos que el inspirador del personaje Frankenstein. Dippel tenía gran interés por saber qué había en el interior de las personas para lo cual las diseccionaba. Sin embargo, no sólo diseccionaba a personas muertas, sino a personas vivas. Se rumora que intentaba transferir el alma de un cadáver a otro. Sus autopsias eran de horror. 5. Shiro Ishii Microbiólogo adjunto al ejército japonés durante la segunda guerra mundial a cargo de la sección de armas biológicas. Ishii llegó a diseccionar personas vivas entre las que estaban mujeres embarazadas, también amputaba las extremidades del cuerpo, mismas que injertaba después en otro lugar, inoculaba enfermedades y hasta hacía explotar granadas enfrente de de personas para probar sus efectos. Seguro que no querrías jamás caer en sus manos. Seguro que ninguno de ellos tiene desperdicio y se tiene merecido ocupar su sitio entre los científicos más macabros que jamás hayan existido.

1. Las leyendas del mundo bajo nosotros En la actualidad una leyenda semejante habla de la posibilidad de que la tierra se hueca y en su interior, gracias a las temperaturas del “sol interno” (o núcleo terrestre) puedan habitar otros seres. Aunque poco difundida, esta leyenda tiene bastantes adeptos incluso entre miembros (no tan prominentes) de la comunidad científica. 2. Los verdaderos habitantes del mundo subterráneo Pero existe una teoría profundamente perturbadora que afirma que estas sociedades subterráneas, aunque aún no existen, están comenzando a crearse ante nuestros ojos. Estamos hablando de los desheredados de la sociedad moderna, que organizan un mundo propio lejos de los ojos atentos de la superficie. Estamos hablando de la Gente Topo. La historia comienza cuando, en 1993, la periodista Jennifer Toth (que a la sazón se encontraba como practicante en el periódico Los Ángeles Time) realizó una expedición a las regiones más solas y abandonadas de las líneas del subterráneo de Nueva York. Contrario a lo esperado, encontró allí un grupo considerable de individuos adaptados a su vida subterránea, con capacidad de alimentar su población e incluso con una especie de cultura propia… aunque viviendo en condiciones tremendamente inhumanas y con una salubridad más que paupérrima. El libro de Toth fue una revelación para el gobierno sobre la existencia de personas por fuera de su radio de control. Con un discurso humanitario y de ayuda a los más necesitados, comenzó a realizar campañas para brindar a estas personas una calidad de vida digna y sacarlos de sus improvisados hogares en el mundo subterráneo. Pero (y aquí viene lo interesante) se cuenta que muchos no quisieron salir, y llegaron a esconderse para evitar que los encontraran. ¿Por qué un desheredado de la sociedad no acepta una oportunidad que ésta le brinda? Por supuesto, puede deberse a la desconfianza, a una cierta comodidad y a la costumbre que genera vivir en un lugar, de una u otra manera, “seguro”. 3. ¿Podría existir una nueva sociedad bajo nosotros? Pero (y aquí comienza la leyenda) puede deberse también a la imposibilidad de volver a la superficie, o a la incomodidad que esto generaría. Según estas historias, la Gente Topo estaría tan cómoda en sus dominios subterráneos que no vería ninguna razón para tener que subir… y la ayuda del gobierno sería vista como una intromisión indeseada, como un agente externo que trata de, a la fuerza, arrancarlos de su hogar. La Gente Topo se habría adaptado a su vida subterránea. Tras décadas de residir en la oscuridad sus ojos se habrían vuelto más sensibles a cualquier atisbo de luz y sus oídos se habrían acostumbrado a guiarlos en sus jornadas (mostrando, quizás, los primeros atisbos de ecolocación humana). Su piel habría palidecido en ausencia de luz solar y ya no serían capaces de resistirla sin sufrir serias quemaduras. Pero más allá de eso, la Gente Topo se habría dado cuenta de las posibilidades de vivir lejos del ojo omnisciente de la sociedad moderna y de las ventajas que esto conlleva. Viviendo bajo tierra, donde no existen cámaras, habrían comenzado a desarrollar una nueva sociedad, y no estarían interesados en dejar su proyecto a medias. Existen varias series (y también libros) que han profundizado en el tema de la creación de una sociedad subterránea. Seguramente la más conocida sea Futurama, en donde una multitud de mutantes vive escondida bajo la superficie. Sin embargo, la obra literaria más famosa en este aspecto es La Máquina del Tiempo (de H. G. Wells) en la que la humanidad ha divergido en dos especies diferentes, una subterránea y una en la superficie… y la primera se alimentaría de la segunda. Por supuesto, estamos a milenios de un escenario semejante, pero existen posibilidades de que una sociedad subterránea, oculta, se vuelva un peligro para los hombres de la superficie. Al fin de cuentas, sería la primera vez en la historia en la que la humanidad se habría dividido en dos grupos separados evolutivamente. Nueva York no es el único lugar en presentar estas poblaciones subterráneas. Desde Londres hasta Las Vegas, pasando por prácticamente todas las ciudades del mundo con una red decente del metro, la Gente Topo podría contarse por los centenares de miles. Estas sociedades están evolucionando hacia sistemas más autónomos, más capaces de sobrevivir de manera eficiente con las sobras de la sociedad de la superficie… y de moverse con comodidad en los túneles que constituyen su hogar. La humanidad se caracteriza por su recursividad. Fuimos capaces de colonizar prácticamente la totalidad del mundo cuando no éramos más que cazadores – recolectores: ¿quién nos impedirá, ahora, colonizar los dominios del mundo subterráneo? Hay quienes afirman que estos colonos de las profundidades no son capaces de crear una nueva sociedad. Que viven solos y se caracterizan por tener problemas mentales, y que preferirían una vida en la superficie si pudieran tenerla. Algunos de estos puntos son evidentemente falsos, otros, aún están en cuestión. ¿Creen ustedes que la Gente Topo eventualmente pueda crear una sociedad viable? ¿Y que algún día representen un peligro para quienes vivimos en la superficie?