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Usuario (Argentina)

Justin Bieber confesó en un programa de TV que sufrió acoso escolar. Este problema serio y creciente en todo el mundo, ha afectado también a muchos otros famosos. Todos lo recuerdan como el momento más triste de sus vidas y muchos padecen sus secuelas. Echa un vistazo a las historias más populares y a las estadísticas sobre este mal social. 1. Justin Bieber El cantante canadiense confesó en el programa “Showbiz Tonight” que padeció de acoso escolar en su niñez. Dijo que es algo grave e incentivó a los jóvenes a que no se callen frente a un caso de bullying. “Siempre hay que informar lo que ocurre, ya seas víctima o testigo, sino el sufrimiento es mucho más intenso y se pierde la esperanza”, declaró. Tanto Justin Bieber como otras estrellas alzaron sus voces para denunciar el bullying a partir del estreno del documental "Bully", que cuenta la historia de un escolar abusado. La calificación oficial que se le dio fue para mayores de 17 años, pero muchos lucharon para que el filme pudiera ser visto por todos 2. Lady Gaga. Una de las cantantes más exitosas del mundo ha confesado que de pequeña era víctima del bullying por su nariz grande, su cabello rizado y su sobrepeso: "Me llamaban gorda y se reían de mi apariencia. No encajaba en ningún grupo. Yo quiero decirles a mis fans que no está mal ser diferente", afirmó. Gaga se convirtió en una luchadora contra el bullying. En un concierto rindió homenaje a Jamie Rodemeyer, quien se suicidó debido al abuso que sufría por haberse declarado gay. El era fanático de Gaga y en las redes se despidió de ella. La artista habló con el presidente Barack Obama y ahora lidera una campaña para detener el abuso en los colegios. 3. Madonna. La reina del pop no era popular cuando estaba en el colegio y despertaba rechazo entre sus compañeros: “Siempre tuve una sensación de melancolía. Cuando yo era niña pasaba mucho tiempo sola y sentía que no encajaba. No era intelectual, ni popular, ni atleta, era un bicho raro que no pertenecía a ningún grupo”, declaró. 4. Rihanna. La cantante nacida en Barbados tuvo problemas porque cuestionaban su raza y la de sus padres: su piel era más clara que la mayoría de sus compañeros de clase. "Tener una piel clara no era un problema en mi casa, pero sí lo fue en la escuela.” Contó que la hostigaron hasta el último día de la primaria. 5. Miley Cyrus Declaró que sus compañeros se burlaban porque era menuda y muy delgada. "Las chicas iban más allá de la intimidación. Eran grandes y duras, me hicieron daño físico". Contó que la encerraron en el baño de su colegio: "Me empujaron dentro y quedé atrapada. Golpeé la puerta hasta que me dolieron los nudillos, pero nadie vino”, dijo Miley. 6. Robert Pattison. El conocido actor, que interpretó a Edward Cullen en la saga de "Twilight" fue centro de burla de sus compañeros de clase durante su infancia en Inglaterra porque él siempre les decía que quería ser actor. El mismo ha contado que recibió insultos y golpes por “querer hacerse el actor”. 7. Demi Lovato. "Sólo recuerdo los tiempos duros que pasé y que me causaron problemas que aún tengo que superar”. Una vez la encerraron en el baño por mucho tiempo. “Llamé a mi madre llorando y le dije que no quería volver al colegio nunca más. No regresé a la escuela y me dieron clases en casa, pero aún tengo secuelas por tanto maltrato”, declaró. 8. Selena Gómez Ella también sufrió bullying en su infancia. Dijo que sus compañeras la criticaban y la molestaban por ser pequeña, y tenía miedo porque no pertenecía a ningún grupo. Esto la transformó en una chica muy tímida. La intimidación puede crear un ambiente de temor y ansiedad, no sólo para las víctimas, sino también para los espectadores. 9. Taylor Lautner Respecto de haber padecido bullying, el actor declaró: “Nunca fui demasiado seguro de mí mismo. Como era actor, cuando estaba en el colegio me acosaban por ello, se reían de mí por lo que hacía. Tuve que convencerme a mí mismo de que no podía dejar que eso me afectara. Esto es lo que me gusta hacer, y voy a continuar haciéndolo”, afirmó. 10. Kate Winslet. Hoy luce una figura espectacular, pero cuando iba a la escuela fue víctima de bullying, sus compañeros le decían que era una bola de grasa. Ella declaró: “Yo era la niña a la que le decían: Ay, qué lástima, porque tienes una cara tan bonita. Yo aprendí a responder: Pues, yo puedo adelgazar, pero tú siempre serás fea’”. 11. Tom Cruise. El actor asistió a 15 escuelas diferentes durante su infancia, porque su familia se mudaba mucho. Durante toda su etapa escolar recibió el desprecio y la burla por parte de sus compañeros por su dislexia y baja estatura. La dislexia es un problema del aprendizaje que causa dificultades en la lectura, la escritura y la ortografía. 12. Eva Longoria. En la secundaria, a la actriz de “Desperate Housewives” sus compañeros le decían siempre que era una niña muy fea y hasta en su casa la llamaban "Patito feo", pues era la de piel más oscura de su familia. Ella recuerda: "Yo era la más morena de mi familia, la única con pelo negro y con piel oscura, mis hermanas eran rubias”. 13. Christina Aguilera. Comentó a los medios que de niña fue víctima de burlas por parte de otras chicas. Sentía que envidiaban su voz. Acoso o bullying es cuando una persona o grupo intenta repetidamente lastimar a alguien que es más débil o que cree más débil, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, su sigla en inglés 14. Eminem “Me pegaron en los baños, en los corredores, me tiraban sobre los casilleros”, contó. El artista encontró fortaleza en la música y así ganó el respeto de los demás. Compuso la canción ‘Not Afraid’ (Sin Miedo), en la que cuenta lo que sintió cuando fue abusado: “Tal vez puedo ayudar a alguien con mi experiencia personal”, dijo. 15. Taylor Swift La cantante nacida en Pennsylvania confesó en una entrevista para la revista Teen Vogue que las chicas de su colegio no creían que ella fuera bonita o popular, por lo que directamente dejaron de hablarle. Y los varones la ignoraban porque consideraban que era muy extraño que a alguien le gustara la música country. 16. Pierce Brosnan El actor irlandés, conocido entre otros éxitos por protagonizar cuatro veces a James Bond, es otro famoso que sufrió bullying de pequeño. A los 11 años se había mudado a Londres y sus compañeros lo molestaban muchísimo debido a su acento diferente. Soportó muchas golpizas y hasta le pusieron un sobrenombre despectivo. Acoso en las escuelas La Asociación Nacional de Psicólogos Escolares de EEUU estima que es improbable que las escuelas estén completamente libres de comportamiento abusivo. Y la frecuencia es asombrosa: va desde un 10% de niños que reportaron haber sido víctimas de abusos graves, hasta un 75% que sufrieron intimidación por lo menos una vez en el año escolar. Al menos 1 de cada 3 adolescentes es víctima de bullying, pero las cosas son peores para los chicos gay: 9 de cada 10 sufren acoso, y 22% de ellos han intentado suicidarse. El bullying es una de las principales causas de problemas de salud y suicidio entre escolares, explica Isabelle Niedhammer, de la University College Dublin. Las víctimas constantes de intimidación declaran tener problemas de salud físicos y mentales. Pueden desarrollar depresión o baja autoestima, pueden llevar armas a la escuela, y pueden considerar el suicidio más frecuentemente que sus compañeros que no han sido intimidados, informa la Asociación Nacional de Psicólogos Escolares. ¿Qué se puede hacer? La prevención y erradicación del acoso escolar consiste en el compromiso de crear un ambiente seguro, en el que los niños puedan progresar social y académicamente sin sentir temor. La Asociación Americana de Psicología (APA, su sigla en inglés) recomienda que los maestros, padres y alumnos estén alertas y sean activos para evitar el acoso. La APA también aconseja que observes la actitud de tu hijo para detectar señales de acoso: ropa desgarrada, temor a ir a la escuela, disminución del apetito, pesadillas, llanto o depresión y ansiedad general. Pero esto es lo más importante: házle saber que estás dispuesto a ayudarle y que no es un problema menor.

No se trata de contorsionar tu cuerpo de maneras extrañas, ni de látigos y esposas. La mejor arma en tu arsenal sexual está entre tus orejas. Tu jefe te encarga un proyecto gigante, te olvidaste de pagar la tarjeta y no entrás en tus jeans favoritos. Eso es mucho en qué pensar. Así que no es de extrañar que cuando te metas a la cama y tu chico quiera tener sexo, eso sea todo en lo que puedas pensar. "La habilidad de las mujeres para distraerse probablemente está asociada con el sistema del estrógeno y con las diferencias básicas entre la arquitectura del cerebro masculino y el femenino", explica la Dra Helen Fisher. "El cerebro femenino tiene conexiones más largas, puede extraer datos de más regiones a la vez, lo cual puede conducir a la distracción." Esto se remonta a tiempos prehistóricos, cuando las personas necesitaban estar ligeramente distraídas mientras tenían relaciones sexuales, en caso de que acechara un depredador. "Así que uno de los dos compañeros tenía que ser el que más vigilaba los alrededores. Y ésta fue probablemente la mujer", señala Fisher. "Las mujeres además necesitan ser más conscientes del paradero de sus hijos, por lo que parece que por naturaleza, se distraen más fácilmente que los hombres. " Pero hay una gran recompensa: las mujeres que son capaces de hacer esto informan niveles más altos de excitación y de satisfacción sexual. ¿Y quién no querría esto? Seguí estos cinco consejos para mantenerte conectada (y satisfecha) durante las relaciones sexuales: 1. Date cuenta de las distracciones y seguí adelante Tu chico está haciendo eso con sus caderas que por lo general te gusta, pero de repente te acordás que no enviaste ese correo electrónico importante el viernes y el cliente va a estar enojado. ¿Tu orgasmo?: Perdido en acción. Una investigación publicada en los Archivos del Comportamiento Sexual encontró que las personas con frecuencia tenían pensamientos no eróticos durante el sexo. Entonces, ¿cómo se los puede apagar? Suena contradictorio, pero cuando un pensamiento intruso aparece durante el sexo, la mejor manera de erradicarlo es haciéndole frente, según la investigadora Elisabeth Lloyd, médica y profesora de la Universidad de Indiana. Si de repente te acordás que no hiciste X, Y y Z, date cuenta, y a continuación, mentalmente almacenalo en una lista de "ahora no" que puedas atender después de la relación sexual, sugiere Lloyd. De esta manera, no suprimís, simplemente dejás de lado las cosas de las que te vas a encargar más adelante. 2. No cambies de posición Hay un tiempo y un lugar para el sexo acrobático, pero con el fin de estar presente durante el acto sexual (un componente clave para alcanzar el orgasmo en el caso de la mujer) si algo se siente bien, seguí así, sugiere la Dra Debby Herbenick. En lugar de cambiar abruptamente de posición -lo que puede aplastar tu momento sexual- aferrate a los movimientos constantes y rítmicos. "No está claro por qué, pero el movimiento continuo puede ayudar a las mujeres a ignorar las distracciones y concentrarse en la sensación", explica Herbenick. Vas a entrenar tu cerebro y tu cuerpo para fundirse en un trance agradable, lo cual te ayudará a mantener el momento sexy. 3. Dejá de estresarte por tu cuerpo Preguntarte si él se dará cuenta de que ya necesitás un cavado profundo o girar tu cuerpo en una posición incómoda porque así se achata tu estómago tendrá un doble efecto negativo: tratar de ocultar tus defectos te llevará a la distracción, y además, diluirá cualquier placer que estés recibiendo. Si te sentís tímida, siempre podés quedarte en tu ropa interior más sexy o encender algunas velas, pero es mejor sólo cerrar los ojos y concentrarte en cómo se siente el amor. La buena noticia: Es poco probable que él esté examinándote en busca de defectos de todos modos. Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Emory encontró que los hombres son más propensos a mirar primero el rostro de una mujer. "Esto fue una sorpresa para nosotros, ya que pensábamos sin duda que los pechos o los genitales serían lo primero", dice el coautor del estudio, el Dr Kim Wallen, profesor de psicología y neuroendocrinología del comportamiento. "Sin embargo, cuando preguntamos a los hombres por qué primero la cara, contestaron que querían saber si ella estaba disfrutando. En otras palabras, los hombres quieren asegurarse de que estás encendida y disfrutando del momento. Por supuesto, eso no quiere decir que además echen un vistazo a tus pechos, pero dejemos en claro lo obvio: estás teniendo sexo, así a que él ya le gusta tu cuerpo tal como es. 4. Usá los cinco sentidos Cuando degustás un postre empalagoso, olés una fragancia embriagadora o tomás un baño de vapor, se utilizan varios -si no todos- los cinco sentidos básicos (olor, gusto, vista, oído y tacto) para disfrutar de la experiencia. Así que ¿por qué descuidar esto durante las relaciones sexuales, cuando más lo necesitás? "Sintonizar tus sentidos te permite estar presente y conectada, así el sexo se convierte en una relación íntima, un evento de cuerpo completo, en lugar de una performance", dice la Dra Gina Ogden. "Así que hacé tu elección: Inhalá el olor que emana de la curva de su cuello, miralo a los ojos o concentrate en cómo sus cuerpos se sienten el uno contra el otro. 5. Hablá "Cuando una posición o un movimiento no está funcionando para vos, comunicá tus pensamientos, de lo contrario, esos pensamientos solo van a sonar más fuerte dentro de tu cabeza", dice la terapeuta sexual Sadie Allison. "El resultado es un estado de perturbación mental, porque estás absorbiendo tus sentimientos, lo que puede arruinar la experiencia sexual." Tratá de decir algo positivo y constructivo como, ’¿Podrías hacer eso que estabas haciendo antes? para que tu indicación sea escuchada y puedas volver a la pista del placer.
Las 25 reglas de la desinformación (manual para ocultar la verdad) En la medida en que Internet y demás medios aumentan el acceso a la información, las técnicas de manipulación de la opinión pública y ocultamiento de la verdad se van modificando. Estamos en la Era de la Desinformación, donde las prácticas maquiavélicas operan más a través de la inundación, la saturación y la tergiversación que del mero encubrimiento de información. A continuación les presentamos una traducción de las 25 Reglas de Desinformación del desinformador H. Michael Sweeney. Estas reglas pueden usarse tanto para manipular a los demás como para descubrir la manipulación de la que somos objeto. Como todas las cosas, este manual está vacío, es decir, no es bueno ni malo, es solamente potencia y puede ser lo que quieras. Actualmente en Internet existen varias técnicas como crear perfiles falsos en redes sociales, inventar expertos en temas científicos, generar sitios de conspiración (y autogenerar teorías de la conspiración), sembrar comentarios en los sitios de noticias o sembrar rumores en las redes sociales para que se viralizen de manera supuestamente orgánica. Si bien estas 25 reglas de desinformación se encuentran redactadas como un manual a seguir para un siniestro político, se pueden aplicar para el establecimiento de una agenda política o para influir en la opinión pública según una estrategia velada. 1. No obstante lo que sepas, no lo discutas, especialmente si eres una figura pública o un conductor de noticias, etc. Si no se reporta, no sucedió, y así no tienes que lidiar con los posibles problemas (esto es: en nuestra era sólo lo que sucede en los medios es real, lo demás es como una manzana que cae en un bosque vacío). 2. Conviértete en incrédulo e indignado. Evita discutir temas importantes y enfócate en temas periféricos que pueden ser usados para criticar a otro grupo considerado como “sagrado” por algún sector de la población. 3. Evita discutir temas inconvenientes describiendo toda acusación, independientemente de dónde venga, como meros rumores y especulaciones. Si puedes asocia las acusaciones con rumores de “Internet” y dí que se trata sólo de “teorías de la conspiración”. 4. Utiliza la técnica de “la falacia del espantapájaros”. Encuentra un argumento en tu oponente que puedes fácilmente rebatir para hacerte ver bien a su costa. Inventa un tema que en consideración de tu oponente pueda ser fácilmente argumentado en su contra (sin poder probarse) o explota las debilidades de tu oponente llevando la discusión a sus puntos más endebles. Amplifica su importancia de tal forma que las acusaciones que se te hacen parezcan refutarse y los temas de fondo no lleguen a discutirse. 5. Distrae a tus oponentes. Esto se logra etiquetándolos y ridiculizándolos con títulos como “conservadores”, “radicales”, “terroristas”, “conspiranoicos”, “racistas”, “fanáticos”, “liberales” “pervertidos sexuales”, “ateos”, “fundamentalistas”, “homofóbicos”, etc. 6. Pega y corre. En cualquier foro público haz un ataque a tu oponente (puede ser una persona o un tema) o a su posición en cierto asunto de forma que puedas retirarte sin que el oponente pueda contestar la acusación. Esto puede hacerse en programas de televisión antes de un corte o en Internet ignorando los comentarios (o editando) de los usuarios y de tu oponente. 7. Cuestiona motivos. Tergiversa o amplifica todo hecho que pueda sugerir que tu oponente opera bajo una agenda personal oculta. 8. Invoca autoridad. Conserva tu autoridad o allégate algún tipo de autoridad o experto para presentar tu argumento con suficientes tecnicismos y jerga minuciosa para ilustrar que eres “alguien que sabe”. (Esto es lo que en México se conoce como “un choro mareador”). 9. En casos extremos: hazte el tonto. No obstante la evidencia o la lógica de un argumento, evita discutir ciertos temas deslegitimándolos, invalidando toda discusión. 10. Asocia a tus oponentes con noticias viejas o acusaciones pasadas. Esto es especialmente útil antes de una discusión o un evento en el que podrías ser cuestionado. Haz que tu equipo prepare una acusación y fíltrala a los medios poco antes. 11. Haz falsas confesiones. Confiesa un mal menor de manera candorosa para ganarte la simpatía de los demás como alguien que se responsabiliza de sus actos. Esto sirve como un distractor de los verdaderos temas que quieres evitar. (Un ejemplo de esto a gran escala podría ser WikiLeaks, donde es posible que el mismo sistema corrupto que WikiLeaks expone haga una especie de confesión de sus “pecados menores” haciendo creer a las personas que lo que se filtra son todos sus pecados o conductas corruptas y no hay nada más grave, descalificando, por ejemplo, los ataques del 9/11). 12. Los enigmas no tienen soluciones. Llena de giros, contradicciones y detalles complejos una situación para que parezca demasiado difícil de resolver. Esto hará que la verdad se pierda entre el arsenal de desinformación o que el público pierda interés. 13. Utiliza regresiones y digresiones para evitar llegar al punto de un tema que te es inconveniente. 14. Exige soluciones completas. Evita los asuntos nodales requiriendo que tus oponentes solucione el crimen (o el asunto en cuestión) completamente. Argumenta que antes de solucionarse este asunto (el cual es demasiado complejo) todo lo que se discuta son suposiciones. 15. Llega a conclusiones alternas moldeando los hechos. Esto requiere cierta creatividad y es básicamente una forma de alterar las piezas de un rompecabezas para que formen la figura que necesitas. 16. Desaparece la evidencia o los testigos. Esta es una de las técnicas más usadas por la élite más poderosa: cuando detectan que alguien está por hablar o cobrar importancia (y tiene un discurso inconveniente) simplemente se desaparece (por ejemplo, en el caso de John F. Kennedy). 17. Utiliza comparsas o colegas a través de los cuales puedas cambiar el tema (estos sujetos pueden o no saber que son parte de esta estratagema). Esta es una variación de la típica técnica del chivo expiatorio, sólo que prefabricada. 18. Emocionaliza y antagoniza. Si estás por ser atacado lleva la discusión a temas emocionales o antagónicos que cautiven la atención de los demás. De igual forma toca puntos sensibles en tus oponentes que puedan generar respuestas emocionales que los haga perder el control. Esto también puede ser usado para distraer argumentando que tus oponentes son ”demasiado sensibles a la crítica”. 19. Pide pruebas imposibles. Lleva la discusión hacia el requerimiento de pruebas como exigencia para seguir discutiendo un tema y pide pruebas que son demasiado difíciles de obtener pero que tienen una cuota de relevancia sobre el tema que se discute. 20. Evidencia falsa. Introduce nueva información o pistas diseñadas para entrar en conflicto con lo que presenta tu oponente. Esto es útil para neutralizar temas sensibles e impedir su resolución. 21. Llama a una investigación legal o de algún cuerpo de poder que pueda investigar los hechos. Seguramente al ser parte del sistema podrás influenciar lo que se dice en el caso y lo que se filtra a los medios, así como obtener una resolución benéfica. Esto te dará mayor legitimidad. Esto puede usarse también como un movimiento ofensivo al llevar a alguien inocente a un proceso judicial (este persona puede ser un enemigo o simplemente alguien mediático que acapare la atención del público). 22. Elabora una nueva verdad. Crea tu propio panel de expertos, autores, líderes etc., o coopta a los existentes para forjar a través de una investigación científica o académica una nueva versión de los hechos o un tema que pueda distraer a la opinión pública. Esto te permitirá, si es que llegas al punto de tener que discutir el tema que quieres evitar, conseguir autoridad. 23. Crea eventos de distracción masiva. Similar a los anteriores —sólo que explícitamente—, crear historias en las noticias que acaparen la atención pública como una novela de suspenso es una de las tácticas de desinformación más usadas (por ejemplo: El Chupacabras, los mineros chilenos, etc.). 24. Silencia a tus críticos. Utiliza tu poder para sobornar o chantajear a las personas que tienen información negativa sobre ti o que se interponen en tu camino. (Esto es también una práctica común de las empresas en el caso de la competencia para bloquear innovación científica que va en contra de sus intréses económicos). 25. Desaparece. En caso de que las cosas se pongan demasiado calientes en la cocina, simplemente date a la fuga. Tus conexiones te mantendrán escudado y podrás vivir en un paraíso fiscal, gastándote el dinero del erario tranquilamente. Y, ¿quién sabe? Tal vez en unos años, con la memoria de corto plazo de la sociedad y tu capacidad de ingeniería de la opinión pública, puedas regresar como si nada hubiera ocurrido.
La productividad está sustentada en hábitos. No hay métodos ni herramientas que sirvan de algo si no somos capaces de desarrollar ciertos hábitos productivos. Por eso, he querido compartir con vosotros esta lista de los hábitos que a mi me han ayudado a ser más productivo a lo largo del tiempo. Y creedme si os digo que es una lista corta –hay muchos más hábitos que podría citar, y que seguramente citaré en otros artículos. Pero basta con que desarrolléis unos cuántos de estos hábitos para empezar a notar la diferencia.Ya he escrito sobre algunos de los hábitos que menciono en esta lista. Sin embargo, quería reunir en un sólo lugar un compendio más o menos exhaustivo de los mejores hábitos productivos, de modo que pueda servir de referencia para los que os iniciáis en este fascinante mundo. A lo largo de las próximas semanas y meses iré desarrollando muchos de ellos y enlazándolos desde aquí. Así que os recomiendo que mantengáis este artículo en vuestros favoritos y lo uséis como referencia y consulta rápida. Estoy seguro de que os será de gran utilidad.1. Recopila tus compromisos en el momento. Uno de los secretos mejor guardados de las personas más productivas es que no tratan de memorizar lo que tienen que hacer. Registra tus compromisos e ideas tan pronto como surgen –ya sea una tarea pendiente, una cita o una idea que puede dar lugar a algún proyecto personal o profesional. Para ello puedes utilizar uno o varios medios, como una libreta de papel, una grabadora de mensajes de voz o un dispositivo de mano, entre otros. Los papeles que representen compromisos –como una factura para pagar–, recopílalos en una bandeja.2. Procesa los compromisos diariamente. En tu libreta o en la bandeja, los compromisos que adquieras con los demás y contigo mismo no sirven para nada. Al menos una vez al día debes revisarlos y decidir qué es lo que vas a hacer con ellos.3. Deshazte de todo lo que puedas. Piensa dos veces antes de seguir adelante con cada compromiso. En muchas ocasiones son simplemente “basura”, o compromisos ficticios –cosas que se supone que deberías hacer, pero que en realidad no tienes obligación o deseos de hacerlo. Si puedes, deshazte de ellos inmediatamente.4. Organízate utilizando listas. Traspasa los compromisos a un sistema confiable de listas donde estén organizados por contexto. Cada contexto –lista– debe representar una conjunto de actividades o compromisos que requieran un determinado recursos o ubicación para poderse realizar. Por ejemplo, cosas que se deben hacer en casa, en la oficina, al teléfono, mientras estás en la calle, etc. Igualmente, mantén una lista de proyectos o frentes abiertos, y otra de ideas o cosas que posiblemente querrás hacer en un futuro.5. Agenda sólo aquello que tiene fecha y hora. El calendario solo sirve para anotar compromisos que tienen una fecha fija obligatoria –la consulta del dentista o una reunión. Todos tenemos imprevistos a lo largo del día que dan al traste con cualquier intento de planificar los compromisos. Si tratas de planificar tus compromisos es probable que no los puedas cumplir, lo que aumentará tu estrés y te obligará a replanificar constantemente.6. Trabaja según contexto, energía y tiempo disponible. Ve cumpliendo tus compromisos en función del contexto en que te encuentres, el nivel de energía –alto o bajo– que tengas, y el tiempo que tengas disponible en cada momento. Por ejemplo, no es efectivo tratar de desarrollar un plan de proyecto si hoy tienes un mal día; quizá puedas resolver las llamadas pendientes y organizar tu archivo, que son tareas que requieren mucha menos energía. Igualmente, carece de sentido intentar sacar adelante el reporte de ventas si vas a estar todo el día en la calle; sería mejor liquidar los asuntos pendientes en el notario, o comprar las bombillas del salón que llevan semanas en tu lista de recados pendientes.7. Mantén un sistema de archivo eficaz. Archiva cualquier material de referencia en un sistema de archivo sencillo. Trata de mantener todo lo que puedas en formato digital –ocupa menos espacio y puedes encontrar las cosas más rápidamente. Y nunca dejes papeles en pilas encima de la mesa o en bandejas para archivar después: ¡nunca lo harás!8. Revisa tus listas de compromisos semanalmente. Una vez a la semana revisa tus listas contextuales y el calendario, y actualízalos. Elimina los compromisos cumplidos, mueve los que hayan sido cambiados, y añade los que hayan surgido nuevos.9. Empieza tu día haciendo sólo lo importante. Eliminar las actividades de bajo impacto de tus rutinas matutinas, y empieza atacando los compromisos que supongan un avance significativo en tus proyectos importantes. Si estás escribiendo un libro, tu primer tarea será escribir 2 páginas del libro; si eres un jefe de proyecto, empezarás revisando los asuntos que tengas delegados en terceros; si eres responsable de un centro de soporte de usuarios, revisarás qué problemas nuevos han surgido para escalarlos adecuadamente.10. Aplica la regla de los 2 minutos. Cuando un compromiso te lleve menos de 2 minutos de trabajo, hazlo inmediatamente, independientemente de su importancia y prioridad. Responder a un correo, autorizar una compra o reservar en un restaurante llevará menos tiempo que recopilar el compromiso, procesarlo, añadirlo a una lista, revisarlo, etc. De esta forma te quitarás de encima un porcentaje muy importante de asuntos pendientes.11. Lleva registro escrito de tus logros y aprendizajes. Conocer los errores cometidos, dificultades encontradas y logros conseguidos te ayudará a hacer cada vez mejor tu trabajo y, en ocasiones, a motivarte cuando estés bajo de energía. Escribirlo es una forma de hacerte más consciente de ellos, y te permitirá revisarlos cuando lo necesites.12. Respalda tu cosas regularmente. Realiza copias de seguridad del trabajo de tu ordenador con la periodicidad adecuada, en función de lo crítico de los datos y de la forma en que cambien. También debes mantener copia –si es posible digital– de los documentos importantes, como credenciales, tarjetas bancarias, pasaporte, escrituras públicas, etc. Como los seguros, las copias de seguridad se hacen esperando que nunca las llegues a necesitar; pero si un día las necesitas, agradecerás enormemente tenerlas.13. Haz siempre lo menos posible. La productividad no se trata de hacer mucho en poco tiempo, sino de hacer poco de lo que DEBES que hacer, para poder dedicarte a lo que TE GUSTA hacer. Siempre que puedas, elimina, reduce, desecha compromisos, y dedícate a lo que realmente te interesa.14. Aplica el Principio de Pareto (80/20). Aplicado a la productividad, este principio dice que sólo el 20% de las cosas que haces habitualmente aportan el 80% del valor a tu trabajo –entendiéndose por valor el trabajo que te permite avanzar en los proyectos importantes y que te hace alcanzar tus objetivos. Identifica ese 20% de cosas, y encárgate de hacerlas antes que ninguna otra cosa. Si te falta tiempo, es mejor que dejes sin hacer parte del otro 80% que no te aporta valor.15. Reserva tiempo para relajarte y descansar. La productividad requiere de energía, y no puedes tener energía si no descansas adecuadamente. Tómate tiempo cada día para “anularte” intelectualmente, desconectar de todo y dejar que tu cuerpo y mente se relajen. De la misma forma, asegúrate de que duermes suficiente horas y con la suficiente calidad como para despertar dispuesto a atacar el problema más difícil que tengas entre manos en ese momento.16. Haz ejercicio regularmente. Al contrario de lo que piensa mucha gente, una excelente forma de recargar pilas es haciendo ejercicio regularmente, preferiblemente todos los días. No tiene por qué ser ejercicio de mucha intensidad. Puede ser simplemente un paseo de 30 minutos. Aprovecha para escuchar música, o disfrutar de tu entorno.17. Aliméntate de forma saludable. Junto con el descanso y el ejercicio, la alimentación es el tercer factor de éxito para que nuestro cuerpo y mente puedan funcionar al 100%. En realidad es muy simple: mantén una dieta equilibrada de hidratos de carbono, grasas vegetales, frutas y proteinas; come moderadamente a horas regulares –preferiblemente 5 veces al día; y evita los alimentos demasiado procesados.18. Trabaja en bloques de tiempo fijos. Distribuye tus tareas de alto impacto y gran concentración en bloques de tiempo de entre una y dos horas –si te parece demasiado, puede intentar combinarlo con la Técnica del Pomodoro. Entre bloque y bloque haz descansos de 10 minutos, e intercala pequeñas sesiones de tareas que requieran un nivel de energía bajo, como llamadas telefónicas o archivar papeles.19. No practiques la multitarea. Nunca trates de hacer más de una cosa al mismo tiempo, salvo que sean actividades que requieran muy poca concentración. Las tareas “pesadas” requieren de al menos 20 minutos para que alcancemos el modo de trabajo a pleno rendimiento. Así que interrumpirlas para hacer otra cosa tiene un alto costo en términos de tiempo –justo lo contrario de lo que pretendemos conseguir con la multitarea.20. Desglosa las tareas complejas en subtareas. Si alguna tarea es demasiado compleja como para abordarla en bloques de tiempo fijos, haz primero un desglose en tareas más pequeñas.21. Ejecuta las tareas sencillas en lotes. Para aprovechar los modos de trabajo, procura ejecutar todas las actividades “ligeras” del mismo tipo en un mismo lote. Por ejemplo, fija un momento de tu día para hacer todas las llamadas telefónicas, y otro para archivar papeles. De esa forma, podrás utilizar el principio de los bloques de trabajo de 1-2 horas, y te beneficiarás del “modo a pleno rendimiento” a los 20 minutos –o incluso menos– de haber empezado la actividad.22. Utiliza mapas mentales para planificar tu trabajo. Los mapas mentales son una forma ideal para organizar ideas de forma natural. Gracias a los mapas mentales podrás estructurar todo tipo de información aprovechando al máximo la creatividad de tu cerebro.23. Elimina las distracciones antes de empezar. Uno de los grandes enemigos de la productividad son las interrupciones, pues te impiden trabajar por lotes y alcanzar el “modo a pleno rendimiento”. Algunas interrupciones son inevitables –una llamada de tu jefe–, pero muchas sí las podemos controlar. Cierra tu programa de correo, cierra el navegador, apaga el teléfono móvil, desactiva las notificaciones de tu agenda… Y si es necesario, enciérrate en una sala durante 1-2 horas. Verás cómo aumenta tu productividad.24. Define tus valores y misión personales. La productividad no es cuestión de hacer mucho en poco tiempo, sino de hacer lo que realmente te aporta valor, lo que te importa. Y difícilmente podrás saber qué es lo que te importa si no tienes claros tus valores y misión personales. A partir de ellos podrás empezar a orientar tu vida, creando objetivos a medio y largo plazo.25. Define tus objetivos de manera S-M-A-R-T. El hecho de querer algo no lo convierte en un objetivo. Un objetivo debe ser concreto, medible, significar algo para ti. También debe ser alcanzable y estar limitado en el tiempo. Por ejemplo, “quiero estar delgado” no es un objetivo, es un deseo. Un verdadero objetivo sería: “voy a perder 10 kilos antes del 30 de septiembre, porque quiero reducir el riesgo de tener un infarto; para ello, tendré que perder medio kilo por semana, y lo pienso conseguir caminando 30 minutos todos los días y dejando de tomar refrescos”.26. Revisa tus objetivos, misión y valores periódicamente. Con el tiempo todos evolucionamos y cambiamos, y con nosotros también lo hacen nuestros objetivos, misión y valores. Procura revisarlos con la suficiente periodicidad para asegurarte de que todavía son vigentes, o terminarás recorriendo un camino que no es el que querías.27. Integra tus objetivos a tus compromisos diarios. Una vez tengas claros cuáles son tus objetivos a medio y largo plazo, crea proyectos que te permitan alcanzarlos. Por ejemplo, si quieres convertirte en un escritor, probablemente deberás empezar por escribir una primera novela, o a lo mejor tomar un curso de escritura creativa. Añade estas “ideas” a tu lista de proyectos y empieza a trabajar en ellos como en cualquier otra cosa que tengas pendiente en este momento.28. Actúa siempre con perspectiva. Antes de iniciar una tarea piensa si esa tarea te aportará algún valor. ¿Te hará avanzar en tus proyectos importantes? Acostúmbrate a tener siempre contigo una lista de tus objetivos a medio y largo plazo –para ello, conviene que los tengas por escrito. Si esos objetivos son fruto genuino de tu misión y valores personales, la lista te ayudará a ganar perspectiva y a tomar la mejor decisión posible en cada momento. Por ejemplo, si de verdad quieres perder peso porque no quieres tener un infarto, en lugar de sentarte a ver la televisión cuando llegas a casa por la tarde, la perspectiva hará que te pongas ropa cómoda y salgas a caminar 30 minutos al parque.29. Canaliza adecuadamente tus preocupaciones. Las preocupaciones son uno de los lastres de nuestra oportunidad, pues no nos permiten centrarnos en las cosas importantes. Curiosamente, las preocupaciones suelen ser fruto de la falta de atención a algún aspecto de tu vida. Si el sobrepeso te preocupa, entonces es porque no estás haciendo nada para remediarlo. Piensa exactamente qué cosas son las que te preocupan, define objetivos a medio y largo plazo, crea proyectos y ponte a trabajar ya para solucionarlo. A partir de ese momento dejará de ser una preocupación, porque te habrás convertido en parte activa de la solución.30. Busca inspiración para motivarte. A veces resulta muy difícil hacer lo que uno tiene que hacer. No siempre tomar perspectiva funciona. En esos casos recurre a cualquier otra cosa. Utiliza la visualización positiva para imaginarte cómo será tu vida dentro de un tiempo si consigues tus objetivos. O imagina lo que haría tu ídolo o alguien que admiras en tu situación. También puedes buscar el apoyo de un amigo o un coach que conozca tu potencial y pueda impulsarte en los momentos bajos. No todo funciona para todos, ni todo el tiempo. Busca lo que funciona mejor para ti, y hazlo.31. Simplifica, y luego vuelve a simplificar. Como dice mi compañero bloguero Berto Pena, “menos es más”. No compliques las cosas sin necesidad. Cuanto menos listas, herramientas, proyectos, objetivos… más sencilla será la gestión de tu vida. Sé muy analítico y revisa constantemente si no estás complicando demasiado las cosas.32. Sácale partido a la tecnología. La tecnología puede ser un verdadero agujero negro para nuestra productividad, pero también puede ser un trampolín si la usamos con inteligencia. Tareas que antes llevaban horas de trabajo, hoy suponen apenas minutos o segundos. Por ejemplo, mantener un archivo digital puede ahorrarte mucho espacio, dinero y tiempo si sabes cómo hacerlo. No dejes que el miedo o el desconocimiento te haga menos productivo.33. Renuncia a todo aquello que no te aporte valor. Es muy tentador pasar horas jugando con la videoconsola, o navegar sin rumbo por Internet, pero es una gran pérdida de tiempo –a menos que lo hagas como parte de tu estrategia de desconexión mental. Todo lo que hagas debería tener un propósito claro, un por qué, en función de tus valores y objetivos. Todo lo que hagas sin ese propósito deberías desterrarlo de tus hábitos.34. Reduce el tiempo que pasas leyendo y escribiendo. Una gran parte de nuestro trabajo consiste en leer y escribir, especialmente con un ordenador. Así que, cuanto menos tiempo emplees en leer y escribir, más trabajo podrás terminar en menos tiempo. Aprende mecanografía y utilizar técnicas de lectura rápida siempre que puedas.35. Utiliza rutinas para organizar tus tareas repetitivas. Busca la forma óptima de organizar las tareas repetitivas que debes hacer todos los días. Luego escríbelas en forma de rutinas o listas de comprobación, y utilízalas como referencia hasta que las domines. De esa forma nunca olvidarás hacer algo, te será fácil eliminar o añadir nuevas tareas, y tu trabajo será siempre una alta calidad.36. Domina las herramientas que usas. De la misma forma que leer y escribir rápido aumenta tu productividad, dominar los atajos de teclado, o conocer todas las funciones de los programas que usas habitualmente, te permitirá ahorrar mucho tiempo –y en ocasiones también te permitirá ganarte el reconocimiento de la gente que te rodea.37. No hagas cambios sin un motivo justificado. La productividad se trata de hacer, no de lo que usas. A veces probamos nuevas herramientas, sistemas y métodos simplemente para eludir nuestra responsabilidad de hacer. Cambiar un sistema de trabajo o una herramienta requiere tiempo, y llegar a dominarlos mucho más tiempo. Piensa muy bien antes de cambiar nada. Antes de hacerlo procura ser honesto e informarte si el cambio te aportará alguna ventaja significativa –¿el nuevo programa de gestión de listas realmente te aporta más potencia, o lo estás probando simplemente porque te parece atractivo o está de moda?38. No te cierres al cambio. Aunque no es bueno estar cambiando todo el tiempo, hay que estar siempre atento a las novedades. A veces surgen herramientas o formas de trabajo que pueden resultar más efectivas para tus circunstancia. Mantén un ojo crítico, y no tengas reparos en probar algo nuevo si honestamente crees que te puede ayudar.39. Capitaliza los recursos de la gente que te rodea. Nadie puede llegar muy lejos sin la ayuda de los demás. Trabajar de forma aislada es casi un suicidio productivo. Aprende a delegar eficazmente, descubre y utiliza las capacidades de la gente que te rodea, ayúdalos a alcanzar sus propios objetivos, y ellos te ayudarán a ti.40. Da seguimiento a las cosas que delegas. Un asunto delegado no significa un asunto terminado. Recuerda que tú sigues siendo el responsable último de que ese algo se realice. Así que registra todos los asuntos delegados en una lista, y dale seguimiento todos los días.41. Termina las cosas que empiezas. Está muy bien tener un sistema de listas, utilizando un programa de ordenador de última generación, y disponer de una bonito sistema de archivo. Pero si te limitas a organizar y no concluyes, tu trabajo es una pérdida de tiempo. La productividad es hacer, de terminar, no de los programas o sistemas que utilizas para organizarte.42. Date permiso para abandonar cosas a medias. Aún cuando la productividad es cuestión de hacer, no todo lo que empiezas merece ser terminado. Debes revisar permanentemente tus objetivos, proyectos y tareas en curso. Si algo ya no tiene sentido o ha perdido el interés, no dudes en eliminarlo de tu sistema. No importa el tiempo y recursos que le hayas dedicado: seguir con ello será una pérdida de tiempo y recursos todavía mayor.43. Di NO con más frecuencia. Lo ideal es que no empieces nada que no te aporte valor. Aprende a deshacerte de proyectos y compromisos antes siquiera de que entren a tu sistema productivo. Y si finalmente tienes que darle entrada –porque forma parte de tus responsabilidades–, procura prometer poco y dar más de lo prometido, en lugar de prometer mucho y luego no cumplir lo prometido. Tu imagen personal ganará muchísimo.44. Haz las cosas con la máxima calidad posible. Haz un esfuerzo consciente por terminar las cosas bien y a la primera. Un trabajo pobre siempre termina regresando, lo que implicará más tiempo y recursos –justo lo contrario de lo que pretendías–, por no hablar del daño que puede causar a tu reputación. Recuerda: el descuidado SIEMPRE trabaja doble.45. Aprende a vivir con los “no productivos”. No trates de cambiar a las personas que rodean para que trabajen como tú. La productividad es algo que debe entenderse y aceptarse de forma voluntaria. Tratar de cambiar a los demás no sólo es una pérdida de tiempo, también suele ser una fuente de discusiones y roces –especialmente con la familia. Ten cuidado, no vaya a ser que al intentar convertir a los demás al “productivismo” tengas que pagar un precio demasiado elevado en comparación con los supuestos beneficios.46. Sé optimista y positivo. Sí, aunque no lo creas, el optimismo es fundamental para afrontar los retos de una forma constructiva. Alguien optimista siempre se centra en la solución a los problemas, en lugar de en las dificultades, lo que en última instancia te permitirá ser más productivo.47. Prémiate por el trabajo bien hecho. La productividad no siempre es fácil. Cada vez que consigas un objetivo, superes un obstáculo o avances significativamente en un proyecto, celébralo. Haz algo que te guste, date un respiro. Ve a tu restaurante favorito, o cómprate el libro que llevabas meses queriendo comprar. Ser productivo requiere disciplina, pero también requiere motivación. Y una forma excelente de motivarte es dándote un pequeño lujo cada vez que consigues batir un reto.48. Disfruta lo que haces. Todas las actividades que llevamos a cabo tienen sus momentos buenos y malos. Pero la mayoría del tiempo, tu actividad principal debería ser placentera. De otro modo estarás desaprovechando gran parte de tu potencial, además de que no estarás en sincronía con tu misión y valores –haciendo virtualmente imposible que seas productivo realmente.49. No bajes la guardia en ningún momento. Aunque lleves tres meses trabajando de forma productiva, la desmotivación, la baja energía y el caos están siempre al acecho. Al menor descuido tu productividad puede verse seriamente amenazada –de hecho, todos nos hemos caído del tren productivo en más de una ocasión. Así que nunca te confíes.50. Sé indulgente contigo mismo. Si a pesar de todo terminas cayendo del tren de la productividad, no te desanimes. Como la mayoría de los logros en la vida, ser productivo es cuestión de constancia –como reza el lema de este blog, “la gota de agua no horada la piedra por fuerza, sino por constancia”. Date permiso para fallar, pero no abandones. Si te caes, tómate un descanso, gana un poco de distancia, toma fuerza y vuélvelo a intentar.
En algún momento de nuestras vidas, todos nos preguntamos lo mismo: “¿me casaré?”, “¿conviviré con alguien?”, o “¿me quedaré solo?”. Aquí te mostramos algunas características de tu signo del zodíaco para tener en cuenta: -Aries. Tiene muchos recursos personales, es un signo independiente, que disfruta su libertad, y no cambiará su esencia por el otro. Le cuesta aceptar las diferencias en la pareja, así como comprender sus necesidades, pero si entrega su corazón, lo hará a fondo. -Tauro. Es un signo tranquilo, que disfruta de su propia compañía, pero prefiere vivir en pareja ya que es muy afectivo. Si bien puede tolerar la soledad sin problemas, no es común que viva mucho tiempo sin un amor, se sentirá muy incompleto. -Géminis. Muy inquieto, cuenta con muchos recursos para vivir en armonía su soledad. Puede estar rodeado de mucha gente, ya que relacionarse con los demás es fundamental en su vida, pero a la vez, puede conectarse con su entorno de manera muy superficial, y terminar solo. -Cáncer. Muy dependiente de sus afectos, Cáncer necesita de vínculos profundos y estables. Su máxima necesidad es sentirse amado, busca el amor en cada encuentro; nació para vivir en pareja y formar una familia. -Leo. Ama ser valorado, admirado, ¡a Leo no le gusta vivir solo! Detrás de su aspecto vital y potente, hay una persona débil emocionalmente. Suele angustiarse mucho cuando está solo, por lo que puede terminar involucrándose en relaciones vacías, que poco lo satisfacen. -Virgo. Una personalidad compleja, un poco solitaria, y dependiente a la vez. Busca vivir en pareja, pero nada suele conformarlo totalmente, ninguna relación completarlo, por lo cual, aún en pareja, muchas veces se siente interiormente solo. -Libra. Disfruta consigo mismo, pero a la vez es sociable, y necesita del otro para sentirse completo. De allí es que busca desesperadamente estar en pareja, aunque muchas veces entabla relaciones de poco compromiso afectivo, para evitar la soledad. -Escorpio. Cuando está solo, se conecta fácilmente con su mundo interior, y logra encontrarse a gusto consigo mismo, pero a la vez es vulnerable, necesita la compañía de la pareja. Tiende a relacionarse con personas sensibles, de esa manera puede expresar su fortaleza y brindar protección. -Sagitario. Un signo muy sociable, al que le interesan mucho sus relaciones. Pocas veces se deprime, y menos veces le echará la culpa a la soledad, pero necesita ser comprendido, y compartir. Estar en pareja lo ayuda a ser solidario. -Capricornio. Es independiente, podría decirse que es un amigo de la soledad. Puede disfrutar mucho del hogar y de la pareja, pero, es autosuficiente y muy desconfiado, le cuesta abrir su corazón, por lo que muchas veces elige la soledad por temor a ser lastimado. -Acuario. Es muy independiente y libre, sociable y abierto, pero a la vez, complejo y solitario. Como típico nativo del elemento Aire, busca permanentemente la independencia de criterio. Si cree que no podrá compartir sus ideales, preferirá no relacionarse en profundidad con nadie. -Piscis. Muy sensible y dependiente, para Piscis la contención afectiva resulta esencial, así como el cuidado y la protección que reciba. Podría decirse que no puede sobrevivir si está solo, puede caer en depresiones y excesos.
¿Odiás tus caderas? Así sean demasiado flojas, huesudas, estrechas, anchas o de otra manera desagradable a tus ojos, es probable que la mayoría de los hombres las encuentren atractivas. Las mujeres pierden una cantidad inconmensurable de tiempo sudando por las partes del cuerpo que los hombres encuentran sexies en cualquier estado físico. Echá un vistazo a esta lista para averiguar por qué tenés que aprender a amar a esos llamados “defectos”. 1. Pies. Muchos hombres aman en secreto los pies de las mujeres. Ellos ni siquiera prestan atención a esas partes que te dan aprensión, así que hacete una pedicura con tu color favorito y añadí un poco de joyería atractiva como una tobillera o un anillo ¡y listo! 2. Manos. ¿Cuán delicadas y atractivas son tus manos? ¿Qué revelan acerca de vos? Si tendés a ocultarlas en los bolsillos o a apretar los puños, podés estar indicando que no sos segura ni generosa. Tratá de abrir las manos y convertirlas en un símbolo de receptividad, atención y disposición a conectarte. A ellos les encanta. 3. Dedos. ¿Tus dedos lucen acicalados y con clase? ¿Tus uñas están perfectamente limadas y llevan un esmalte fresco, de agradable e interesante color? ¿Has utilizado los dedos para masajear suavemente los hombros de tu chico o acariciar sensualmente sus brazos y espalda? Podés quedar sorprendida por lo atractivo que tus dedos pueden ser para él cuando se imagina seducidos por ellos. 4. Espalda. ¿Qué tan fuerte y suave es tu espalda? Mientras que algunos varones se sienten atraídos por las piernas y los traseros, otros disfrutan de acariciar una espalda lisa y bien formada. Si tenés los músculos bien definidos o simplemente una espalda agradable, sin exceso de grasa o problemas de la piel, no creerás cuánto un hombre amará darte masajes y mimos en toda su extensión. 5. Trasero. Estás preocupada porque tenés un gran trasero. ¡Y qué! ¿Te das cuenta de que hay muchos hombres a los que les encanta eso? En realidad les excita la forma en que se ve y se siente también. La redondez es buena. Los cuerpos masculinos son más angulares, así que ellos realmente anhelan y aprecian la redondez del cuerpo de una mujer, así que no te preocupes más por verte delgadísima y sin curvas. 6. Labios. Tus labios no son grandes y deliciosos, son estrechos y pequeños… No te preocupes. Todavía podés provocarle escalofríos si los utilizás en los lugares correctos de su cuerpo; y no olvides el poder de las palabras que pronuncian en sus oídos. Utilizá tu tono de voz más seductor y decile lo sexy y poderoso que él es bien cerca al oído. 7. Sin maquillaje. Las mujeres tienden a sentirse cohibidas cuando salen por la puerta sin maquillaje. Sin embargo, la mayoría de los hombres prefiere un mínimo o ningún maquillaje, incluso si esto deja ver ciertas imperfecciones. 8. Relleno adicional. Las mujeres tienden a molestarse cuando no caben en sus jeans, pero en realidad, los hombres aman un poco de relleno adicional. Si esto no es popular, entonces ¿por Kim Kardashian está en todas las portadas de las revistas? 9. Líneas finas. Puede sonar tentador salir corriendo a conseguir un poco de Botox para corregir las líneas finas y las arrugas, pero un rostro natural le gana a las pieles estiradas y poco naturales. Además, algunas líneas son prueba de las experiencias de vida, de la confianza y de una mayor riqueza de conocimientos. 10. Las manijas del amor. Hay una razón por la cual se llaman “manijas del amor” a la piel extra alrededor de la cintura y las caderas, así que no te sientas insegura de esos kilos demás. A los varones no les gustan las mujeres escuálidas y angulares sin nada de dónde agarrarse. 11. Lóbulos de las orejas. Cuando él mordisquea tus orejas, no está usando una cinta métrica para fijarse en la forma de tus lóbulos. Los hombres aman a mordisquear y besar las orejas, así que sacate esos aros gigantes cuando llegues a casa y dale lugar a la ternura. 12. Lolas. Mientras que las chicas con pecho plano creen que nadie quiere salir con ellas, las que tienen lolas grandes ahorran para la cirugía de reducción mamaria. Mientras tanto, al final del día, los hombres aman a las mujeres seguras, sin importar el tamaño de sus pechos. Usá un corpiño con push-up o un reductor, lo que te haga sentir cómoda. Usá ropa interior sexy en la cama, y escapale a la cirugía. El se va a divertir acariciando tus pechos, sin importar su tamaño 13. Celulitis. Los hombres pueden no amar la celulitis, pero no la odian como las mujeres. Mientras que ellas se preocupan demasiado por cada parte por separado, lo que les gusta a ellos es el cuerpo femenino entero. 14. Muslos grandes. En los tiempos primitivos, los muslos grandes en las mujeres significaban fuerza, vigor y capacidad de proteger a los niños. Aunque esto no es mucho consuelo en la cultura actual del cuerpo escultural, los muslos grandes siguen siendo muy excitantes para la gran mayoría. 15. Panza. Echale un vistazo a las bailarinas que hacen la danza del vientre o a la Venus de Milo. ¿Panzas? Sí, y grandes. Sin embargo, son dos símbolos sexuales que han durado milenios. ¿Por qué? Una vez más, es la actitud, y no el abdomen marcado lo que importa. Tratá de mejorar tu actitud antes de empezar la dieta de moda, y si están considerando una liposucción, asegurate de que sea tu barriga la que necesita el procedimiento, y no tu cerebro.

Uno de los episodios que las esposas o maridos no desean vivir, es saber que durante años han sido engañados por su pareja; quien se las ha arreglado para tener una doble vida. Desafortunadamente el que alguien sea infiel no es producto de los tiempos modernos, pues históricamente se tiene registro de la existencia de diversas sociedades basadas en la poligamia; incluso, se sabe que el hombre tiende a ser infiel por cuestiones de genética. 1. No hay persona que no sea infiel. Es una afirmación que hacen todos aquellos que han caído en dicha tentación, la cual utilizan para justificar sus actos. Si bien se ha descubierto que hay factores genéticos que podrían incrementar la tendencia a ser infiel, la realidad es que el concepto de fidelidad es una cuestión social que aprendemos en el núcleo familiar, por lo que habrá varias personas que desearán formar una familia de forma estable, muy similar a la que tuvieron de ejemplo durante muchos años. 2. Una infidelidad puede llegar a ser sana para la pareja, para así darle otro aire a su relación. Cuántos y cuántas no han dicho que el experimentar las mieles del amor con alguien más que no sea tu pareja podría hacerte reflexionar y valorar la relación de noviazgo o matrimonio que tienes en la actualidad. Sin embargo, si alguien intenta reanimar la llama del amor por medio de una infidelidad, va por el camino equivocado, ya que como dice aa-divrocios.com, ésta es la principal causa de divorcios en todo el mundo. 3. Si te es infiel, no te ama. Es normal que la gente llegue a la conclusión de que su pareja ya no la quiere o ya no le gusta y por ello la engaña. Sin embargo, aunque parezca contradictorio, el infiel puede amar profundamente a su pareja, al mismo tiempo que siente deseo sexual por otra. 4. La infidelidad es resultado de la infelicidad en pareja. La mayoría de las mujeres que han sido infieles confiesan que lo han hecho, porque no estaban contentas con su relación de pareja; sin embargo, la cosa es muy distinta con el sexo opuesto, ya que los caballeros aceptan haber engañado a sus mujeres, pese a ser felices con ellas. 5. Si te ha sido infiel, volverá a serlo. Es muy cierto que una persona que va por la vida cometiendo infidelidades difícilmente podrá cambiar este comportamiento; sin embargo, si alguien la experimenta por vez primera, quizá le sea más sencillo rectificar el camino y no volver a hacerlo. El problema está en si el afectado puede o no perdonarlo. Es básico hacerle saber al otro el daño que ha causado e intentar buscar entre los dos la solución adecuada para regresar al buen camino, sin más afectaciones en su relación. 6. Los infieles sólo buscan sexo. Aunque no lo creas, son muy pocas las personas que inician una relación a escondidas de sus parejas con la finalidad de experimentar sexo más placentero. Pero hay otros que por muchos factores su relación se ha vuelto monótona y se ha perdido la pasión, por lo que buscan esa sensación con otras personas. 7. Si no hubo sexo, entonces no hay infidelidad. Ser infiel no sólo significa tener encuentros físicos o sexuales con alguna otra persona que no sea tu pareja, también puede implicar una serie de actos que no precisamente tienen que ver con este tipo de intercambios. Como bien dice lostiempos.com, existe también la infidelidad emocional, la cual consiste en establecer conexiones sentimentales y emocionales con algún otro, coquetear y así, instaurar un juego en donde te veas involucrado/a con un tercero en discordia. 8. Los hombres son quienes más cometen infidelidades. Hace algunos años, por supuesto que la balanza negativa se inclinaba en contra de ellos, pero en los últimos años ha cambiado, pues un 40 por ciento de las mujeres reconocen haber engañado a sus parejas mínimo en una ocasión. 9. Es necesario aceptar y confesar cualquier infidelidad. Si eres de esas personas que gustan de presumir sus múltiples aventuras, entonces sí que es mejor que te sientes con tu pareja y le cuentes lo que está pasando, antes de que se entere por terceras personas. 10. Quien fantasea es un infiel. Muchos creen que pensar y fantasear con alguien más es el primer paso hacia la infidelidad. Lo cierto es que varios expertos en el tema invitan a las parejas a imaginarse cosas con otras personas, para así vencer de este modo las tentaciones y también reavivar su relación.

La menstruación (el período) constituye una etapa fundamental de la pubertad en las niñas y es uno de los muchos indicios físicos que señalan que una niña se está convirtiendo en mujer. Y al igual que muchos de los otros cambios asociados con la pubertad, es posible que la menstruación genere confusión en las niñas (y en los varones). Algunas niñas anhelan tener su primera menstruación, mientras que a otras les genera temor o ansiedad. Una gran cantidad de niñas y varones no comprenden exactamente cómo es el sistema reproductor femenino y lo que sucede realmente durante el ciclo menstrual, lo que hace que este proceso parezca aún más misterioso. La pubertad y el período Cuando las niñas comienzan a transitar la pubertad (que suele empezar entre los 8 y 13 años), su cuerpo y su mente cambian de muchas maneras. Las hormonas de su organismo estimulan nuevos desarrollos físicos, como el crecimiento y el desarrollo de los senos. Una niña tiene su primera menstruación entre 2 y 2 años y medio después de que los senos han comenzado a desarrollarse. Alrededor de 6 meses antes de tener su primer período, una niña puede notar la presencia de una cantidad mayor de flujo vaginal transparente. Este flujo es común. No hay motivo para que una niña se preocupe por el flujo, salvo que tenga un olor fuerte o cause picazón. El primer período recibe el nombre de menarca. La menarca no aparece hasta tanto todas las partes del aparato reproductor de una niña hayan madurado y estén funcionando en conjunto. Las niñas nacen con ovarios, trompas de Falopio y útero. Los dos ovarios tienen forma ovalada y se ubican uno a cada lado del útero (matriz) en la pelvis, que es la parte más baja del abdomen. Los ovarios contienen miles de huevos u óvulos. Las dos trompas de Falopio son largas y delgadas. Cada trompa de Falopio se extiende desde el ovario hasta el útero, un órgano con forma de pera que se ubica en el medio de la pelvis. Los músculos del útero femenino son fuertes y capaces de expandirse para permitir que el útero aloje al feto en crecimiento y luego ayudan a pujar durante el parto. A medida que una niña madura e ingresa en la pubertad, la glándula pituitaria libera hormonas que estimulan a los ovarios para que produzcan otras hormonas: estrógeno y progesterona. Estas hormonas influyen de varias maneras en el cuerpo de una niña, tanto en la maduración física como en el crecimiento y las emociones. Alrededor de una vez por mes, un diminuto óvulo abandona uno de los ovarios -lo que se conoce como "ovulación"- y se desplaza a través de una de las trompas de Falopio hacia el útero. En los días previos a la ovulación, el estrógeno estimula al útero para que se recubra con sangre y tejidos adicionales, de modo que sus paredes se vuelven más gruesas y acolchadas. De esta manera, el útero se prepara para un embarazo. Si el óvulo llega al útero y es fertilizado por un espermatozoide, se adhiere a la pared acolchada del útero, para luego convertirse poco a poco en un bebé. Por el contrario, si el óvulo no es fertilizado -lo que ocurre en la mayoría de los ciclos mensuales de una joven-, no se adhiere a la pared del útero. Cuando esto sucede, el útero elimina el tejido adicional que recubre su interior. La sangre, el tejido y el óvulo sin fertilizar abandonan el útero y atraviesan la vagina para ser eliminados del cuerpo. En esto consiste el período menstrual. Este ciclo ocurre casi todos los meses durante varias décadas (salvo, por supuesto, cuando la mujer está embarazada) hasta que la mujer llega a la menopausia y sus ovarios ya no liberan óvulos. ¿Con qué frecuencia tiene su período una joven? Así como algunas niñas ingresan en la pubertad antes que otras, lo mismo ocurre con el período. Algunas jóvenes comienzan a menstruar a la temprana edad de 10 años, pero otras quizá no tengan su primer período hasta que ellas tengan 15 años. La cantidad de tiempo entre un período y otro se denomina ciclo menstrual (el ciclo se cuenta desde el inicio de un período hasta el inicio del siguiente). Algunas jóvenes tienen ciclos menstruales de 28 días, mientras que otras tienen ciclos de 24, 30 días o más. Después de que menarche, ciclos menstruales duren 21-45 días. Después de que un par de años, los ciclos acorten a una longitud adulta de 21-34 días. Los períodos irregulares son comunes en las jóvenes que acaban de comenzar a menstruar. El organismo suele tardar algún tiempo en ordenar todos los cambios que están ocurriendo, por lo que una joven quizá tenga un ciclo de 28 días durante dos meses y luego no menstrúe un mes o tenga dos períodos con apenas unos días de diferencia entre uno y otro, por ejemplo. En general, después de algunos meses, el ciclo menstrual vuelve más regular. Sin embargo, muchas mujeres siguen teniendo períodos irregulares cuando ya son adultas. A medida que una joven crece y sus períodos se acomodan -o ella se acostumbra a su propio ciclo menstrual-, podrá prever cuándo tendrá su próxima menstruación. Mientras tanto, es una idea buena de seguir su ciclo menstrual con un calendario. ¿Cuánto dura y en qué cantidad? La duración del período también varía. Algunas jóvenes tienen períodos que duran sólo 2 ó 3 días, mientras que otras tienen períodos de 7 días o más. El flujo menstrual -la cantidad de sangre que sale de la vagina- también puede variar mucho entre una mujer y otra. Algunas chicas pueden preocuparse que ellos pierden demasiado sangre. Puede ser un golpe de ver toda esa sangre, pero es improbable que una chica perderá demasiado, a menos que ella tenga una condición médica como la enfermedad de von Willebrand. Aunque puede parecerse a mucho, la cantidad media de sangre es sólo acerca de 30 mililitros por un período entero. La mayoría de los jóvenes cambiarán almohadillas 3 a 6 veces un día, con cambios más frecuentes cuando su período está más pesado, generalmente en el comienzo del período. Especialmente cuándo períodos menstruales son nuevos, tu puede estar preocupado por tu riego sanguíneo o si tu período es normal en otras maneras. Hable con un médico o la enfermera si: tu período dura más largo que una semana tu tiene que cambiar su almohadilla muy a menudo (empapando más de una almohadilla cada 1-2 horas) tu va más largo que 3 meses entre períodos tu tiene sangrando en medio períodos tu tiene una cantidad excepcional de dolor antes o durante su período tus períodos fueron regulares entonces llegó a ser irregular Dolores cólicos, síndrome premenstrual y granos Algunas jóvenes quizá perciban cambios físicos o emocionales durante su período. Los dolores colicos menstruales son bastante comunes; de hecho, más de la mitad de las mujeres que menstrúan manifiestan tener dolores cólicos durante los primeros días de su período. Los médicos consideran que los dolores cólicos son causados por la prostaglandina, una sustancia química que produce la contracción de los músculos del útero. Según la persona, los dolores cólicos menstruales pueden producir un dolor leve y constante, o uno agudo e intenso, y en ocasiones se sienten en la espalda y los muslos, además de en el abdomen. A medida que la joven crece, estos calambres suelen volverse menos molestos y, en ocasiones, llegan incluso a desaparecer por completo. Mientras tanto, muchas jóvenes y mujeres toman algún fármaco de venta libre, como ibuprofeno o acetaminofeno, que alivian los calambres menstruales. Darse un baño tibio o aplicar calor en la parte baja del abdomen también sirven para aliviar estos dolores. Además, el ejercicio regular durante el ciclo menstrual ayuda a aliviar los dolores cólicos en algunas mujeres. Si nada de esto funciona, debes consultar a tu médico. Algunas jóvenes y mujeres se sienten deprimidas o se irritan con facilidad durante los días previos al período. Otras quizá se enojen con mayor rapidez o lloren más de lo habitual. Algunas jóvenes tienen antojo de comer ciertos alimentos. Es posible que estos cambios emocionales se deban al síndrome premenstrual o PMS (por su sigla en inglés). El PMS se asocia con cambios en las hormonas del organismo. Debido a que los niveles hormonales aumentan y disminuyen durante el ciclo menstrual de la mujer, pueden afectar el modo en que ella se siente, tanto en lo emocional como en lo físico. Algunas jóvenes, además de experimentar sentimientos más intensos de lo habitual, perciben cambios físicos durante su período. Algunas se sienten hinchadas a causa de la retención de líquidos; otras notan que sus senos están hinchados y doloridos, y hay quienes tienen dolor de cabeza. El PMS suele desaparecer poco después del inicio del período, pero es probable que vuelva a aparecer mes tras mes. Los médicos recomiendan que las jóvenes que padecen el PMS hagan ejercicio para sentirse mejor. Algunas jóvenes notan que limitar el consumo de cafeína alivia el PMS. Es común que las jóvenes tengan un brote de acné durante algún momento de su ciclo. Esto también se debe a las hormonas. Por suerte, los granos asociados con el período suelen dejar de ser un problema a medida que las jóvenes crecen. Toallas higiénicas, tampones y protectores diarios Cuando estás menstruando, necesitas usar algo que absorba la sangre. Puedes optar por una toalla higiénica o un tampón. Hay tantos productos a la venta que quizá debas probar varios antes de encontrar el que mejor se ajusta a tus necesidades. Algunas jóvenes sólo usan toallas higiénicas (en especial, cuando comienzan a menstruar), otras sólo usan tampones y hay quienes alternan; por ejemplo, usan tampones para el día y toallas higiénicas durante la noche. El período no debe convertirse en un obstáculo para hacer ejercicio, divertirse y disfrutar de la vida. Las jóvenes que son muy activas -sobre todo, las que disfrutan nadar- prefieren usar tampones mientras practican deportes. Si tienes dudas acerca de las toallas higiénicas, los tampones, o sobre cómo manejarte mejor con tu período, háblalo con tu madre, alguna profesora a cargo del curso de salud y alimentación, una enfermera o una hermana mayor. Mitos frecuentes De la falta de información y de los rumores nacen muchas ideas falsas, errores y prejuicios tan estrambóticos como perjudiciales. Seguramente a ti también te contaron más de una cosa rara sobre la regla: que no puedes mojarte, que no puedes hacer el amor... ¿Quieres saber si son verdad? Tu abuela, tu madre o incluso tus amigas te habrán contado cosas que no debes hacer cuando tengas la regla. Cuando llegues al final de este artículo descubrirás que casi todos son falsos y no tienen ningún fundamento. La sangre oscura es sucia Cuando el flujo sanguíneo es relativamente abundante la sangre es de un rojo vivo. Pero se vuelve marrón o casi negra cuando hay poca cantidad y pasa más tiempo dentro de la cavidad uterina. Literalmente, envejece. Pero eso no quiere decir que sea más impura; todo lo contrario, dentro del útero permanece estéril. Durante la regla la mujer es impura Es una creencia muy arraigada en los pueblos menos desarrollados y las grandes religiones. Tenlo claro: no hay ninguna razón científica que sustente estas creencias. Humor de perros Durante la regla, y a pesar de los dolores, la mujer suele estar abatida, no de mal humor. El problema es más bien el famoso síndrome premenstrual. Así que cuando estés enfadada y te pregunten si tienes la regla diles que se vayan a paseo. No puedes hacer el amor El flujo sanguíneo no impide la penetración. Todo depende de cómo te sientas tú: algunas mujeres están molestas, sensibles o se sienten incómodas o sucias. Tú decides. No hay que bañarse Son muchas las chicas jóvenes que no van a la playa o a la piscina cuando están malas o que incluso evitan ducharse porque temen que la regla se corte. Efectivamente, al contacto con el agua el flujo se interrumpe, pero sólo momentáneamente. Respecto a la playa o la piscina, la solución pasa por ponerte un tampón. El tampón desvirga No tiene por qué. El himen, la membrana que recubre la entrada de la vagina, es flexible y tiene un orificio por donde normalmente cabe un tampón. Usar tampones agrandará este orificio pero no hará perder la virginidad, algo que sólo tiene lugar al hacer el amor por primera vez.
Los resultados mostraron que los sujetos que comían los niveles más altos de grasas saturadas tenían un conteo espermático 43% menor y una concentración espermática (el volumen de semen por número de espermatozoides) 28% más baja que quienes consumían la menor cantidad de grasas. Por otra parte, los hombres que consumían la mayor cantidad de ácidos grasos omega 3 tenían esperma con una estructura más normal que los que comían el nivel más bajo de estos compuestos. "La magnitud de la asociación es bastante drástica y ofrece más evidencia para los esfuerzos sanitarios de limitar el consumo de grasas saturadas, dada su relación con otros riesgos a la salud, como las enfermedades cardiovasculares" afirma la profesora Attaman. Sin embargo, subraya que en el estudio 81% de los participantes eran obesos o tenían sobrepeso, lo cual puede también tener un impacto en su calidad espermática. Además, ninguno de los individuos mostró conteo o concentración de esperma más bajos de los niveles normales que define la Organización Mundial de la Salud, de al menos 39 y 15 millones por milímetro. Tal como señala la profesora Attaman, "hasta donde sabemos éste es el estudio más amplio que se ha llevado a cabo sobre la influencia de grasas específicas de la dieta en la fertilidad masculina". "Pero dadas las limitaciones del estudio, en particular el hecho de que es el primer análisis de una relación entre grasas y calidad del semen, es esencial ahora confirmar estos hallazgos en futuras investigaciones". La profesora Attaman y su equipo planean ahora investigar cómo los factores de la dieta y el estilo de vida influyen en la fertilidad masculina y femenina siguiendo un registro de parejas que se someten a tratamientos de fertilidad. En un comentario sobre la investigación, el doctor Allan Pacey, experto de la Universidad de Sheffield, Inglaterra, afirma que "este estudio relativamente pequeño muestra una asociación entre el consumo dietético de grasas saturadas y la calidad del semen"