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josé sbarra - Symns, entrevista:"cojer, drogarme y es
InfoporAnónimo7/10/2009

Revista “El Cazador” Nº1 – Octubre 1992 José Sbarra COJER, DROGARME Y ESCRIBIR Lo conocí en el hospital de los artistas, en ese hotel-nosocomio sito en la calle Defensa entre Brasil y Garay, por donde han pasado las desgraciadas y decadentes vidas de tantos amigos nuestros. Estaba atravesado al ángulo de la pared como un audio de heroína. Le tomé odio al tipo. Un algodón en el piso y el aura de Marc, la sucia rata que lo rodeaba en aquella época. Hace poco lo volví a conocer y me bastó un comentario que hizo sobre la muerte de un amigo para darme cuenta que el tipo era un tipo, me gustara o no. Es homosexual, algo frívolo y también denso. Pero muy querible y sobre todo: esta apasionadamente vivo. - ¿”Plástico cruel” es literatura para homosexuales? - No. Todo lo que escribo lo hago desde lo heterosexual. Porque todos los homosexuales estamos acostumbrados a leer Romeo y Julieta y traducirlo a nuestros códigos, no me interesa obligar al lector heterosexual a decodificar nuestro lenguaje. Escribí Plástico cruel para demostrar que no existe el amor. Que el amor es cultural, que la vida es sexo, que en el sexo estaba todo claro y no lo conseguí. Todo lo contrario, mi pareja se apoyaba en mi hombro y me decía “si ponés tantas conchas y tantas vergas nunca vas a ser un escritor reconocido”. Era un acto de amor. Pero se me estaba yendo, él me quería dejar y yo me daba cuenta y no soportaba no ser el mejor del mundo para él, estaba desesperadamente enamorado. Estaba enamorado. La gente cree haber amado, pero no les pasa, se mueren sin conocer el amor. Yo casi lo mato. Me tuve que ir a Madrid. No soportaba que cojiera con otros. Con ese pibe tuve los celos más grandes de mi vida. Lo llamo por teléfono un día y le digo que me voy a ver a mi abogado, le miento, me voy a una orgía. Seis o siete tipos cojiendo. Hay un tipo que me la está chupando y yo lo llamo por teléfono a él… ¡Para ver si estaba solo o si estaba con alguien! - ¿Tuviste una vida sexual intensa, promiscua? - He hecho de todo. He vivido prácticamente de prostituto, fui prostituto de hombre y mujeres hasta los 25 años y no tengo una verga de dos metros ni mucho menos y sin embargo he competido con tipos “súper” que hasta traían modelos de los Estados Unidos. Lo que pasa es que yo en aquella época hacia tarifas especiales, servicios especiales: yo pegaba, meaba, hacía sadismo, pero hacía todo eso porque era escritor. ¿Qué puedo hacer si soy escritor? Porque ojo, y hoy se lo decía a Bobby Flores en un reportaje por radio, para mí ser escritor no es Piglia, escritores son tipos como Symns que no viven de nada. Todo eso yo lo hacía para poder vivir. Porque para mí la vida siempre se dividió en drogas, sexo y literatura. Aunque te parezca raro, leer y escribir son dos cosas que si no las tengo no me interesa la vida. Las tres tienen la misma importancia. Tengo 42 años y me voy a morir a los 20. pero sin sexo y sin drogas tampoco me interesa la vida. A los 16 años era cadete y me miraban las mujeres y los hombres. Los hombres me tocaban el culo y las mujeres el bulto. - ¿Qué clase de cosas sádicas hacías? - Apagar cigarrillos en las tetas. Mojo el cigarrillo, queda la braza encendida pero el cigarrillo viene apagándose con la saliva que puse, cuando llega a la teta la mina o el tipo siente el calor y cuando se lo apago en el pezón ya está apagado. A mí me gusta coger y que cuando termine me duela la pija y los huevos. Hay gente que no sabe usar la violencia. En la homosexualidad hay que saber. El alcalde de Nueva Cork, cuando aparecieron los Black Bell Leaders, (una onda de cuero negro, el machismo gay, ya no eran maricas, a los europeos no les pegó nunca, pero a los yanquis sí), bueno, el alcalde tuvo que tomar medidas: aparecían muchos gays muertos por los zarpes sexuales, se les iba la mano a los putos cojiendo y ahí mandó una mano médica, una cartilla explicando cómo ser pesado pero sin dañarse. - Me hablabas que curtías también con mujeres… ¿existe entonces la famosa bisexualidad? - No, en absoluto. Existe la heterosexualidad y existe la homosexualidad. La bisexualidad es una cuestión totalmente cultural. A vos te puede gustar un pendejito de 12 o 13 años porque es casi como una nena. Pero te tiene que gustar un tipo de 40 años, peludo, grandote. A mí siempre me gustaron claramente los hombres pero nunca le dije “NO” a la mujer, porque para mí el sexo es casi franciscano, no en el estricto sentido religioso sino por un tema de hacer servicio. La gente que me conoce, mis amigos lo saben, si una mujer está caliente y me necesita me la cojo y lo hago por el franciscanismo. Yo preferiría que ella tuviera una pija en vez de una concha. La mujer que coje con un puto tiene la fantasía que no la vas a violar, que no la vas a usar. - ¿Sos violento en el sexo? - En absoluto. Nunca me copé con la onda violación. Por supuesto que me han pegado y he llevado a la gente a dolores muy fuertes. - ¿Nunca violaste ni forzaste? - No, soy un moralista. - Yo te tenía por un mal tipo, un corruptor bravo… - No, es por la fama de los pendejos. Claro que los pendejos me seducen pero los curto por seducción. Cuando trabajaba en televisión tenía los pendejitos de 15 que venían a proponerme coger para ver si entraban a la TV. La gente cree y le gusta la idea que para entrar ahí hay que coger. Tienen ganas de hacer ese sacrificio. - ¿Qué hiciste en televisión? - Siempre hice programas pelotudos desde Canela hasta Hiperhumor. Los hice para ganar plata. Hace tres años dije basta, nunca más. El problema es que odio la televisión, nunca veía y los tipos que laburan en TV no bancan eso. Me toleraban porque soy muy eficaz trabajando pero yo odiaba todo ese mundo, nunca me interesó… - Desconozco tu historia… - Mi familia era rica y mi viejo era un boludo que se peló. Vivíamos mal, sin agua caliente y yo tenía que ir a bañarme a la casa de mi abuelo. Mi viejo le fundió la fábrica a mi abuelo. Vivía en una casa con calle de tierra. Pero en verano me sacaban y me llevaban a Mar del Plata. Siempre trabajé de todo. Durante 10 años llevé gente a Bariloche, llevaba turistas. Desde los 18 años hice eso. Hasta los 18 fui cadete, me metía en los piringundines y me hacía coger por las putas. Yo iba por eso, pero también porque los tipos me tocaban la pija. Después también me los cojía. - ¿viviste en la miseria? - Nunca viví en la miseria porque siempre hice prostitución. Tenía clientes de mucha plata y aún hoy tengo amigos ricos. La ventaja que tenemos los homosexuales es que podemos trabajar la calle. Siempre tuve un buen cuerpo y resulté atractivo. Mis viejos, de pendejo, me metieron en esos clubes y yo hacía trapecio, barra, esas cosas. Lo raro es que si un hombre me toca la pija se me para, y si me la toca una mujer también. - ¿Pero te gustan o no te gustan las mujeres? - No, me gustan los hombres. Aunque los hombres tuvieran concha me acostaría con hombres antes que con una mujer. De la mujer siento el encanto, el encanto de una flor en un florero ¿por qué se me para? Porque si la mujer se copa conmigo me siento el mejor… - Me identifico con vos en el sexo y las drogas, pero escribir… - ¿Viste? Es cierto. Yo me veo escribiendo y me parece la imagen más desagradable, un tipo escribiendo es un pajero… - ¿Y entonces…? - Me acuerdo que en Ciudadela yo untaba bronce y aluminio en la quema, de eso vivíamos todos los pibes del barrio. Y en esa quema encontré un libro, no voy a decir qué libro es, para no perder la magia, pero ese tipo sabía mi vida, ¡Ese libro era mi vida!. El personaje hasta tenía una hermana que se la quería coger otro amigo y yo también tenía esa hermana y ese amigo y el tipo se había hecho amigo de otro tipo que lo adoraba y a mí me pasaba eso. ¡El autor hablaba de mi vida! Y en la quema nadie me hablaba como ese escritor. Entonces, te diría que escribo libros como ése que encontré, escribo literatura para gente de la quema, para pendejos como ése que era yo, ¿Vos sabés la cantidad de pendejos que andan con mi libro? A esos pibes nadie les habla, no tienen interlocutor ¿Sabés lo que debe ser que encuentren un libro de alguien que fue igual que ellos? Para ese pibe de 14 o 15v años, mi libro está vivo. De los 30 años para arriba, no me interesan los lectores. Me chupa un huevo y te soy sincero, si el libro gusta o no gusta, si es bueno o si es malo. Yo escribo parta unos cuantos pendejos. - Pero le debés haber tomado el gusto a la fama, por más pequeña que sea… - Claro que me gusta entrar a un boliche y que venga una minita y me diga: “Ay, llore con el final de tu libro”. Soy frívolo pero conozco la medida de eso. Cuando llego a la noche a casa busco mi droga, mi amante y un buen libro. - ¿Cuél es la mejor droga? - El LSD. Lo rechazan los que se tienen miedo. Yo coincido conmigo mismo. Cuando me voy a dormir, me voy yo. Yo leía a Epicuro y Epicuro me enseñó que el placer es posible todos los días. Todos los días peleo para que el placer sea más grande que el dolor. A veces digo “ando mal” porque disfruto andar mal, pero igual cojo y en la cama gozo con lo que se le ocurra a la otra persona… no es una habilidad, es una dedicación. - ¿Te gustó la obra de teatro que hicieron de tu texto “Marc, la sucia rata”? - Yo creo en la acción, Enrique. Si hay un montón de mediocres de no sé dónde y quieren caber la obra de algo que escribí pues que la hagan. Yo respeto mucho a Omar Chaban, a Omar Viola, a vos. Te defiendo donde voy. Si alguien te critica, le digo: “pero ustedes ¿qué hicieron?”. Enrique Symns hace una revista, Yo nunca la leo, pero la espío en la casa de algún amigo y encuentro alguien que ve el mundo como yo: si dos pendejos tiran a un viejo de un tren para sacarle el reloj, todos están con el viejo. Y Cerdos y Peces estaba con los pibes: “EL viejo es un hijo de puta por andar con el reloj”. Vos sos el tipo que das esa versión del mundo y yo te agradezco, aun cuando no te conociera. - Además de optimista te describís como si no sufrieras, ¿no tenés bajones? - Tremendo bajones, pero no los cultivo. Sé cual es la medida: si ando por la calle y veo gente y ni siquiera me la quiero coger entonces estoy muy mal. Aunque se haya muerto la persona mas querida, agarro y voy y cojo o me hago una paja y duermo bien. Me gusta el placer, me gusta morfar bien y tomar el mejor whisky y me gusta sentar mi culo en el avión y aparecer en Nueva Cork, soy feliz cuando entro a los casinos. Vivo bien y cuando vivo mal, escribo. - ¿Y todas las relaciones que tenés son satisfactorias? - Cuando no me la chupan bien, cuando siento que no me la chupan en serio, entonces no les doy lo que se merecen, la generosidad y el egoísmo son lo más importante en el acto sexual. Estoy viendo una concha y no me pasa nada, igual la miro y alimento las ganas, me doy maquina. Te tienen que hacer sentir grande. Yo estoy chupando una pija en un baño de un bar y al tipo lo hago sentir el macho de la tierra. Hay que evitar coger con los mezquinos. Los mezquinos son lo peor del mundo. Enrique Symns

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La verdad de la milanesa
La verdad de la milanesa
InfoporAnónimo5/4/2014

El lado oculto de la cocina. En los últimos siete años el cocinero dejó de ser el consejero del ama de casa para convertirse en una “celebrity” del mundo del espectáculo. El boom de la actividad y qué hay de cierto en lo que muestran la televisión y las revistas de actualidad. En 2007 Narda Lepes publicó Comer y pasarla bien y disparó un boom editorial de libros de cocina sin precedentes. Entre 2008 y 2011, Maru Botana fue tapa de las revistas Caras, Gente y Paparazzi, abrió las puertas de su casa y se dejó fotografiar en familia. En 2012 se realizó por primera vez la feria Masticar, que no sólo proponía a los visitantes disfrutar platos gourmet a un precio accesible sino también estar en contacto con los “chefs de la televisión”. Como si fueran estrellas de cine, Dolly Irigoyen, Máximo López May y Fernando Trocca, entre varios otros, firmaron autógrafos y sonrieron para los flashes. Y en 2013 Narda se fotografió desnuda (en apariencia), pero cubierta con chauchas, coliflores y lechugas, para la portada de la revista Galera. Incluso, en el listado de las 100 personas más influyentes del mundo que elabora anualmente la revista Time aparecieron en los últimos años tres cocineros (el español José Andrés en 2012, y el brasilero Alex Ataya y el danés René Redzepi en 2013). Es decir: en los últimos siete años se dieron una serie de hechos que reflejaron que ser chef es divertido, top y además trae aparejado fama, prestigio y dinero. Por eso no sorprendió que la convocatoria para participar del reality Master Chef (Telefé) –una remake de la versión británica– haya atraído a 5.500 postulantes. Ni que el último domingo el programa haya tenido 12 puntos de rating, apenas uno menos que Jorge Lanata (Periodismo Para Todos, Canal 13). Pero hay algo que el movimiento snob y los que aportan su “encendido” para lograr un rating generoso desconocen: la vida del chef siempre es sacrificada y los dueños de los grandes restaurantes no son cocineros sino empresarios. Antes de ingresar a una escuela de cocina, algunas preguntas que se podrían incluir en el formulario son: ¿es usted capaz de trabajar varias horas de pie sin descanso? ¿Soporta las altas temperaturas? ¿Tolera el olor a fritura y humo en su ropa? ¿Está dispuesto a trabajar fines de semana, feriados y fiestas importantes? Todos los chefs consultados por Veintitrés coinciden en que las condiciones de trabajo poco tienen que ver con lo que muestran canales como El Gourmet o Utilísima y, encima, los sueldos no acompañan tamaño sacrificio. ¿Es cierto todo lo que se cuenta sobre las cocinas de los restaurantes? El reconocido chef estadounidense Anthony Bourdain responde: “No, es peor” En un texto que circula en Internet sobre “50 cosas que nunca se dijeron acerca de un chef”, aparecen varias verdades: “Casi siempre tendrás heridas abiertas y cortes en manos y brazos”; “Ganarás o perderás una gran cantidad de peso”; “No te harás famoso”; “Desarrollarás una o varias adicciones, tales como el café, el tabaco, el alcohol, las apuestas, el cannabis, la cocaína o incluso las bebidas tipo Red Bull”; “Pasarás gran parte de tu vida encerrado en una pequeña sala, sin decorar, con poca ventilación, altas temperaturas, un montón de ruido, humedad, sin luz natural ni ventanas y un grupo de gente que se convertirán en tus únicas ‘interacciones’ sociales”; “No cocinarás nada gourmet en casa. Estarás demasiado cansado, mental y físicamente, de cocinar”; “Se espera que cocines para las celebraciones familiares, como Navidad, todos los años. Afortunadamente, al menos uno de cada dos años estarás trabajando en esa fecha”; “Tendrás sarpullidos en diversas partes del cuerpo debido a la mezcla de calor, sudor y fricción, que no curarán bien, algunas veces se infectarán y casi siempre serán babosas y picarán la mayor parte del tiempo”. Las cocinas que uno ve en la televisión se caracterizan por ser limpias, espaciosas y en muchos casos hasta con patios, jardines o ventanales traseros. Nada más lejos de la realidad, según afirman los expertos. El cocinero Mauro Salinas cuenta una anécdota que se repite en los relatos de varios colegas: “En 2004 trabajé en un restaurante que había dentro del Casal de Catalunya. Era carísimo y la gente pagaba fortunas por cada plato mientras que los ratones se paseaban por la cocina. Era frecuente llegar a la cocina y tener que barrer el excremento de las ratas. En general las condiciones de trabajo son pésimas; exceptuando la gastronomía hotelera donde el trabajo suele ser registrado, es raro que la totalidad del personal esté en blanco, con acceso a una obra social y amparo ante un accidente laboral. Además, los sueldos son extremadamente bajos en relación al trabajo que se realiza, incluso para aquellos chefs que se hayan especializado o estudiado en las mejores escuelas de cocina del país”. ¿Es cierto todo lo que se cuenta sobre las cocinas de los restaurantes? El reconocido chef estadounidense Anthony Bourdain responde: “No, es peor”. Y respecto de los nuevos chefs dice: “Siempre es el mismo porcentaje: cien quieren ser chefs pero sólo un pequeño porcentaje es lo suficientemente loco, fuerte y masoquista para serlo, y tiene la habilidad para controlar estos factores al mismo tiempo. El resto falla. Muchos vienen a mi cocina y no quieren ser chefs: quieren ser celebridades”. Sebastián Tricárico, chef ejecutivo de Happening Costanera y Gardiner, arrancó a los 21 años, “cuando estaba en la mejor edad para salir con amigos y tuve que envejecer de golpe. Mientras mis amigos salían yo me encerraba en una cocina. Es un laburo bravo. Algunos piensan que con el título van a dirigir una cocina, pero primero hay que limpiar mucha espinaca”. Respecto de las instalaciones, Tricárico agrega: “Hay muchos restaurantes que invierten en infraestructura pero en el denominador común hay mucha dejadez y con dos mangos quieren facturar cien. Hay lugares que ni siquiera tienen vestuarios para que el personal se cambie o se higienice y los hacen cambiar en un sótano y tirarse desodorante”. Entre ganar un metro de cocina y tener una mesa más en el salón, parece que no hay mucho que pensar. Pero todas estas anécdotas no se cuentan en televisión ni en las revistas donde posan los cocineros. Mientras esta nota se escribe, 14 participantes siguen soñando con ganar el concurso local, cientos de televidentes deciden anotarse en un curso de cocina y las madres dejan de ver como algo terrible que sus hijos no sean doctores sino cocineros. Todos están locos por el fuego. Y se esperanzan con vivir una vida de celebrity que en realidad no existe. Nada más lejos de la realidad.

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El mítico alfajor Capitán del Espacio: el 'capo' del sur
InfoporAnónimo5/9/2014

Mientras las enormes multinacionales y las grandes empresas nacionales dominan el mercado alfajorero en todo el país, la zona sur del conurbano tiene su mito imbatible, entre el marketing y la nostalgia. Con más de cien empresas que fabrican y venden algo así como siete millones de unidades por día, el alfajor es -podemos asegurarlo- la golosina argentina por excelencia. Según el mito, fue inventado por estos pagos, hacia el siglo XVIII, aunque su origen se remonta en el tiempo y en el espacio a España, especialmente a Andalucía. Las compañías multinacionales son las alfajoreras por excelencia: Arcor, Suchard, la ex Kraft (Mondelez) y Cadbury, sumándose a las grandes la nacional y ahora popularísima Guaymallén (siempre fue popular, pero con un alcance inesperado desde que Marcos 'el Chino' Maidana diera sus bocados tras las peleas y para un público de cientos de millones de televidentes). A ellas se les puede sumar Jorgito, La Nirva, Havanna y Fantoche (el creador de los triples), entre otras, que en total se quedan con la abrumadora mayoría de un mercado que mueve más de 8 mil millones de pesos año. Pero el sur del conurbano, más allá de la General Paz, tiene su 'capo' que ni las enormes multinacionales y ni las grandes nacionales han podido desbancar a lo largo de cuarenta años: Capitán del Espacio. Creado en la década del 70 por Ángel Lineo de Pascalis (fallecido en 2012 a los 86 años), el alfajor Capitán del Espacio es -podríamos afirmar- el alimento primario y esencial de cualquier chico de Avellaneda, Quilmes o Monte Grande, y esto desde hace cuatro décadas. Pero también un mito para quien nunca haya pateado esa zona del GBA. Las miles de personas que durante todos estos años han mudado su vivienda a la Ciudad e incluso aquellas decenas de miles de trabajadores sureños que diariamente viajan a la Capital para concurrir a sus labores, lo afamaron entre los porteños y habitantes de otras zonas del GBA para quienes es sencillamente inaccesible. "La empresa no tiene buena distribución en Capital porque somos una fábrica chica y no damos abasto con los pedidos", explican desde la empresa la razón por la cual ni distribuidoras de golosinas y kioscos de la Ciudad y del interior del país tengan en sus exhibidores el mítico alfajor que, por cierto, desafía las leyes del marketing. Aunque es igual a sí mismo desde que fuera creado, aunque su sabor se mantiene incorruptible, sigue siendo el alfajor más pedido y el menos encontrado en territorio porteño. Tal vez porque provoca la evocación infantil de miles y miles de personas que crecieron con el alfajor y hoy son hombres, muchos de ellos con nostalgia.

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La deuda de Macri
HumorporAnónimo11/17/2015

link: https://www.youtube.com/watch?v=rNXjf3-pdec

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¿Camus Nuevo Ministro de Ciencia y tecnología?
HumorporAnónimo12/3/2015

NO ¿Te acordás de Camus Hacker? Mirá lo que le pasó El joven de 22 años se hizo conocido por extorsionar a personajes del mundo del espectáculo con fotos y videos comprometedores Emanuel Ioselli, conocido mediáticamente como Camus Hacker, fue condenado por extorsionar a personajes del mundo del espectáculo. El Tribunal Oral en lo Criminal N°6 determinó 3 años de prisión en suspenso para el joven en un juicio abreviado. La Justicia, tras la investigación del fiscal Ricardo Sáenz, determinó que es culpable del delito de “Extorsión en concurso real con amenazas coactivas”. Según informó Jorge Zonzini, querellante en la causa, el joven de 22 años, aceptó “culpabilidad, materialidad de los ilícitos y calificación legal”. El joven hacker saltó a la fama por extorsionar a Verónica Lozano, Noelia Marzol, Coki Ramírez, Fátima Florez, Iliana Calabró, Maravilla Martínez y Annalisa Santi, entre otros famosos. Además, el Tribunal Oral en lo Criminal número 6 le exigió cumplir con algunas normas de conducta, como terminar el secundario, para no ir preso.

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Pterodáctilos, un relato de José Sbarra
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/6/2010

1 En la era más estrambótica de la Tierra, los pterodáctilos fueron los únicos seres capaces de construir parejas absolutamente fieles. En el caso de que muriese uno de los integrantes, el otro no formaba una nueva unión. Si el pterodáctilo sobrevivía, dedicaba el resto de su existencia a deambular por los sitios frecuentados con su pterodáctila. Y realizaba este peregrinaje sin comer ni beber. Sin ir en búsqueda de otra compañera. Poco a poco iba debilitándose hasta que moría, preferiblemente en el exacto lugar en el que había caído su pterodáctila. 2 Ella lo amaba. Volar hambrientos, pero juntos, le parece una fascinante aventura. Ama su coraje. Ama la paciencia de su vuelo sobre los volcanes. Lo considera un valiente. Ella lo ama. Ama que se olvide de comer por atrapar una piedra azul. Hay otros pterodáctilos, pero ninguno tiene su estrafalaria manera de planear. Ella lo ama. Desde el día en que conoció a ese tonto pterodáctilo nunca se separó de su lado. Por eso él sabe que ella lo ama. 3 En la sinfónica turbulencia de la atmósfera, entre nubes doradas, un pterodáctilo vuela junto a su pterodáctila. Sus ojos antediluvianos son los espejos del fuego en el corazón de los volcanes. Vuelan juntos. Como viajeros elegantes. ¿De qué sirve un pterodáctilo sin su pterodáctila? Toda la Tierra con sus ardientes temperaturas y con sus inesperados desplazamientos les ordena amarse. Y sobre la catedral volcánica del planeta, y sin saberlo, los pterodáctilos están amándose. 4 De pronto su vuelo se interrumpió. La pterodáctila cayó por un túnel transparente en el aire. Cayó sobre la arena como una roca. Como un meteorito atraído terriblemente por la Tierra. Estaba en vuelo y el vuelo se detuvo como un amor que dice que no. Un instante de desconcierto y luego la pterodáctila cayó. El pterodáctilo volaba a su lado. Supo el momento preciso en que su pterodáctila cayó. Pero no miró hacia abajo. Negó el vacío. La implacable vertical de la caída. Miró hacia un costado y hacia otro. No la vio. Se resistió a aceptar lo demasiado obvio. Y no se animó a mirar hacia abajo. Con espanto volvió la cabeza hacia un costado y hacia el otro. La buscó en todas las posibilidades de vuelo. Nunca miró hacia abajo. Aterrizó en la playa. Caminó con la vista más allá del presente, buscándola lejos. Lejos. Se detuvo sin verla. Intuyó la presencia de una roca nueva sobre la arena. El pterodáctilo cubrió su cara con cuarenta millones de años. Una tras otra resbalaron sus monumentales lágrimas. En la boca ígnea de los volcanes resonaron sus alaridos. Pero nunca miró hacia el sitio del dolor. 5 Vuela. No lo distraen las piedras azules que saltan de los volcanes. Sigue su rumbo. Y su rumbo es buscarla. Sus retinas sólo reflejan la imagen de ella. Cree verla en el movimiento de una rama o sobre la cresta salvaje de una ola. No se pregunta por qué se fue. Se pregunta hacia dónde. Su cabeza de cretáceo no puede concebir un abandono, sólo un extravío. Es puro volar sin calma, un vivir buscándola para salvarla y salvarse al tiempo que la salva. Sin ella, volar es un acto inútil. Se tropieza con las nubes y confunde el cielo con el mar. Va de un lado hacia otro, desorientado y torpe. Fatiga tanto el vuelo si se vuela solo. No quiere volar. Quiere querer. No los unían los proyectos ni la costumbre. Los unía el volar sabiendo que el otro volaba al lado. Los unía ese voltear la cabeza en el mismo instante como para decirse: ¿Ves?, estamos volando. 6 Con larval inocencia un pterodáctilo busca a su pterodáctila. El no sabe nada de la muerte. Sólo sabe planear con ella como dos gigantes remeros del espacio. Sólo sabe que un pterodáctilo y una pterodáctila son un mismo cuerpo. Y ahora a él le falta una parte. Ella murió una noche en que los cielos eran dorados. Aún está sobre la arena su cadáver fosilizándose, pero él insiste en la búsqueda porque eso no es ella, no es su pterodáctila: le falta el vuelo, la mirada y el olor del amor: Ignora las leyes de la naturaleza, cree en el reencuentro. Si necesita a su pterodáctila tiene que ser porque en algún sitio ella lo espera. Vuela chocando contra todas las salientes de la noche. Va una y otra vez por los lugares que conocieron juntos. Desde la orilla de aquel lago vieron la primera lluvia de estrellas, en ese cráter la tuvo entre sus alas. Vuelve al cielo. Insiste en la búsqueda. Es una esperanza en vuelo y condenada. Desde lo alto de la noche color magenta se lanza en picada. Solitario y en silencio se desploma en ese fragmento de playa que nunca quiso mirar. José Sbarra (Tipeado por Guillermo Del Zotto)

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Una semana en la deep web. Esto es lo que me he encontrado
Ciencia EducacionporAnónimo8/4/2016

Matías S. Zavia 11 Febrero 2015, 18:21 —¿Deep web? He oído algo sobre eso... —Sí, el 96% de Internet no es accesible a través de buscadores estándar. Se puede encontrar de todo por ahí: porno infantil, blanqueo de bitcoins, compra de narcóticos... —¿Y cómo se accede? —Es bastante fácil, pero te advierto: ojito con donde haces click. Hay cosas de locos que lo flipas Diálogo entre Lucas Goodwin y un personaje secundario en House of Cards S02E02 Cuando termino de ver un episodio de House of Cards, normalmente pongo el siguiente y repito el proceso hasta quedarme dormido. Esta vez apagué el televisor y fui directo al ordenador. Vamos a ver —me dije—, ¿cuánto de ficción hay en lo que acaba de pasar en la serie? Nunca había entrado a Tor y quería saber si de verdad se pueden contratar hackers a sueldo como quien busca un fontanero en Google. Me descargué TorBrowser y en un minuto estaba en la Hidden Wiki, un directorio de páginas a las que no se puede entrar sin un proxy. Así empezó mi semana de inmersión en la deep web, inspirado por el odio a Frank Underwood y el morbo de explorar este submundo de moral distraída que es la darknet. Anarquía, "diversión sin límites", la PS4 a un precio sospechosamente bajo... Aquí empieza un reportaje sobre el único lugar del mundo donde, si tu camello te falla con una entrega, puedes abrirle una disputa online para recuperar tu dinero. Esto es lo que vas a encontrar en la Deep Web link: https://www.youtube.com/watch?v=crkPLzuysKE Kit de supervivencia en la "deep web" → en Genbeta ¿Cómo accedo a la deep web? ¿Dónde encuentro enlaces .onion? ¿Cómo te llega lo que has comprado? La wiki oculta The Hidden Wiki es tradicionalmente la casilla de salida de la deep web: un directorio de otras páginas invisibles que los propios usuarios revisan a diario. Es un servicio fundamental porque las páginas cambian constantemente de dominio y Tor sólo es navegable con una lista actualizada de enlaces a mano. Es cierto que existen otras wikis e incluso algún buscador, pero The Hidden Wiki ha adquirido un carácter oficial en la deep web. Funciona bien como índice; tanto, que si echamos un vistazo al mapa de contenido de su página principal nos haremos una idea bastante clara de qué webs y servicios se esconden detrás de Tor: Deep Web Contenido Hidden Wiki Servicios financieros: lavado de bitcoins, cuentas de PayPal robadas, tarjetas de crédito clonadas, falsificación de billetes, carteras de dinero anónimas... Servicios comerciales: explotación sexual y mercado negro: gadgets robados, armas y munición, documentación falsa y —sobre todo— drogas. Anonimato y seguridad: instrucciones para reforzar la privacidad en Tor, especialmente para una venta o en las transacciones con bitcoins. Servicios de hosting: alojamiento web y almacenamiento de imágenes donde se antepone la privacidad. Algunos prohíben subir archivos ilegales y otros no tienen ninguna restricción. Blogs, foros y tablones de imágenes: aparte de las vinculadas a los servicios de compraventa, dos categorías frecuentes de este tipo de comunidades son el hacking y el intercambio de imágenes de toda clase. Servicios de correo y mensajería: algunas direcciones de email son gratuitas (generalmente sólo ofrecen webmail) y otras de pago, con SSL y soporte de IMAP. La mayoría de servicios de chat funcionan sobre IRC o XMPP. Activismo político: intercambio de archivos censurados, hacktivismo y hasta una página para organizar "magnicidios financiados en masa". La anarquía es la ideología predominante en la deep web, como no podía ser de otra forma. Secretos de Estado y soplones: hay un mirror de WikiLeaks en la deep web, y varias páginas donde publicar secretos con poca actividad. Lo más interesante es una web sobre los túneles secretos de la universidad de Virginia Tech. Libros: bibliotecas virtuales que miden varios gigas y contienen miles de ebooks en distintos formatos. Muchos de ellos están libres de copyright y otros se distribuyen ilegalmente en descarga directa. Páginas eróticas: de pago y de libre acceso. Las subcategorías son variopintas y sin ningún límite moral. Y ¿qué venía yo a hacer aquí, a todo esto? Ah, sí. Hackers por encargo Deep Web Contrata Un Hacker Rent-A-Hacker: un cracker a sueldo que usa Comic Sans En House of Cards, Lucas Goodwin aprovechaba el anonimato de Tor para contratar un hacker que pudiera ayudarle a pinchar el teléfono del vicepresidente. Y al final resultó que sí, es así de fácil encontrar hackers a sueldo en la deep web. La propia Hidden Wiki enlazaba a varios servicios y foros de hacking, sólo tenía que hacer click en alguno. Me llamó la atención "Rent-A-Hacker", un informático europeo que decía tener veinte años de experiencia en ingeniería social y hackeos ilegales. Ofrecía ataques DDoS, exploits de día-cero, troyanos "altamente personalizados" y phishing; pero ni rastro de pincharle el teléfono al vicepresidente. El importe mínimo por un trabajo menor era de 200 euros, a partir de ahí todo lo que quisieras. El tipo tenía incluso un programa de referidos: si invitabas a tus amigos, te llevabas el 1% de lo que pagasen. A pesar de esta ventaja, Rent-A-Hacker no me terminaba de transmitir confianza; tal vez por la cabecera en Comic Sans. Así que seguí buscando. La siguiente opción que encontré fue "Hacker4hire | Cyber crime solution", que sí desglosaba sus precios por servicio: Hackear un servidor web (VPS o hosting): 120 dólares Hackear un ordenador personal: 80 dólares Hackear un perfil de Facebook, Twitter, etc: 50 dólares Desarrollar spyware: 180 dólares Localizar a alguien: 140 dólares Investigar a alguien: 120 dólares Ciber-extorsión: "pedir presupuesto por correo" Eran más asequibles que Rent-A-Hacker, desde luego. Pero había un problema: una búsqueda rápida en Google me advertía de que podían ser una estafa. Éste fue mi primer encuentro con uno de los protagonistas indiscutibles de la deep web: el scam. Barra libre de estafas Deep Web Bitcoins Bit Charity En un mercado completamente libre, lo que prolifera más rápido son los estafadores. Ya estamos bastante acostumbrados al scam en Internet (cuando nos ofrecen la herencia de un príncipe nigeriano, nunca la aceptamos), pero en la deep web, donde lo único que te protege como comprador es la precaución, el scam puede llegar a ser muy sofisticado y convincente. Una de las estafas que no te ves venir y que ya tiene nombre propio es el exit scam: cuando un vendedor, que tenía una buena reputación en el mercado, decide que va a cerrar su cuenta pero sigue recibiendo pedidos hasta que los compradores empiezan a sospechar. En Tor hay gente haciendo todo lo posible por quedarse con tu dinero, y al final esto también perjudica a los vendedores legítimos. Por eso existen algunos mecanismos para frenar el scam, como el Escrow. Cuando una tienda ofrece Escrow, quiere decir que hará de intermediaria en el proceso de compraventa: retiene la transacción hasta que el vendedor envía el producto y llega al comprador. Si surge algún problema, la propia tienda te permite abrir una disputa, como en PayPal. Claro que en la deep web no basta con tener cuidado con los scammers: también está el FBI. Un "honeypot" es una web falsa montada por un agente judicial para pillarte haciendo una actividad ilegal. Ya veis que, salvo que vayáis a hacer turismo como yo, por la deep web hay que pasearse con pies de plomo. Grandes superficies Deep Web Middle Earth Marketplace Metanfetamina, heroína y cocaína a la venta en Middle-Earth Silk Road no necesita presentación, es la marca más famosa de Tor. Era conocida desde 2011 como el Amazon de la droga hasta que el FBI consiguió encontrar los servidores de la tienda y cerrarla. Luego apareció Silk Road 2.0 y volvió a pasar lo mismo. Pero aquí estaba yo, navegando por un Tor huérfano y tratando de averiguar cuál era el nuevo "Amazon de la droga". Por volumen de ventas parecía que estaba claro: Agora es el darknet market más grande y Evolution el segundo. Por lo demás, en DeepDotNet tienen una lista de tiendas con información de seguridad y opiniones de los usuarios. Tras echarle un vistazo, decidí registrarme en Agora, Evolution y Middle-Earth (las tres ofrecen Escrow). El proceso de registro fue igual en los tres casos: no hacía falta email; elegías un nombre de usuario, una contraseña y un pin que debías recordar. Después estabas dentro. Estos son algunos de los productos ilegales que se pueden comprar: Narcóticos: hay muchísima oferta; 18.700 resultados en Evolution y 14.500 en Agora. Se vende al por mayor y en cantidades chicas, aunque según un estudio son los pequeños traficantes los que más compran. También hay muchísima variedad, las drogas con más resultados son: la marihuana, el éxtasis, la cocaína, el hachís, la metanfetamina y la heroína. Cuentas premium: vitalicias de Spotify, Hulu, Netflix y Minecraft por dos euros. Falsificaciones: desde Rolex y Ray Ban (¿esto no se puede comprar en el Internet normal?) hasta billetes, pasaportes o carnés de estudiante de universidades privadas. Armas y munición: las tres tiendas tienen poca oferta; especialmente de pistolas, que suelen venderse usadas. Munición toda la que quieras, ya sean cartuchos de AK-47. Hacking: los mismos servicios que veíamos antes se comercian por aquí también. La interfaz de la pequeña Middle-Earth se come a las de Agora y Evolution en encanto y funcionalidad (por ejemplo, permite cambiar los precios de bitcoins a euros en cualquier momento), pero Agora y Evolution ofrecen más información sobre la fiabilidad de los vendedores, aparte de que tienen diez veces más oferta y una buena comunidad en foros y Reddit. Son los verdaderos Amazon de la droga, o más bien los eBay del mercado negro. Deep Web Grams "Voy a tener suerte" Pero todavía me quedaba por descubrir Grams, el Google de la dark web. Grams es un buscador de productos cuyo algoritmo integra varios criptomercados de droga; es decir, si buscas cannabis te lo encuentra en Evolution, Agora y varios otros. Además, tiene su propio "pagerank": ordena los resultados según el número de compras y de opiniones positivas. Grams es una web muy reciente, pero que en poco tiempo ha ido integrando varios servicios interesantes para sus usuarios, siempre alrededor de su producto principal que es el buscador. Por ejemplo, tienen una plataforma de publicidad que se llama TorAds. Lo vais pillando: todo está intencionadamente inspirado en Google. Pequeños comercios Deep Web Cthulhu Sicarios C'thulhu: ¡soluciones a problemas cotidianos! Si la deep web pone facilidades a alguien es a los emprendedores. Me llamaron especialmente la atención los sicarios: "C'thulhu", "Quick Kill" o "Contract Killer" ofrecen asesinatos por encargo desde 20.000 dólares, siempre en prepago. ¿Scam? Quiero pensar que sí, pero por ahora nadie los ha deslegitimado (quizá porque nadie se atreva a hacer una "verificación empírica". Scam o no, lo tienen todo estudiado. En la tabla de precios de C'thulhu viene detallado por ejemplo cuánto costaría que pareciese un accidente: serían 75.000 dólares para una persona del montón y 300.000 dólares para un alto cargo. Si es demasiado, siempre puedes optar a dejarlos paralíticos por la mitad de precio. Deep Web Consolas robadas PS4 y Xbox One robadas Otro colectivo que ha sabido aprovechar las oportunidades que brinda de la deep web es el de los ladrones y carteristas. Encontré varias páginas de particulares vendiendo tarjetas de crédito clonadas, consolas next-gen a mitad de precio y productos Apple: hay muchos iPhones y iPads robados, a pesar de lo fácil que es bloquearlos por iCloud. Los falsificadores también se encuentran como en casa. Hay una página en Tor especializada en billetes falsos de euro y de dólar, con fotos muy convincentes de los resultados. Para cantidades pequeñas, te cobran un 40% del valor del billete real; para pedidos grandes, te piden sólo un 25%. Una biblioteca para libertarios Deep Web El Mundo Libre El mundo según paraZite Cansado de ir de tiendas sin comprar nada, me propuse buscar algo de lectura. ¿Qué libros prohibidos escondía la deep web? Me topé con paraZite, una psicodélica colección de enlaces y textos anarquistas. Se declaran una comunidad pro-ateísmo, pro-suicidio, pro-drogas duras y pro-varias otras cosas; así como anti-censura, anti-copyright, anti-moralismo y anti-varias otras cosas. paraZite ofrece horas de lectura a través de centenares de archivos de texto con fragmentos sacados de foros de Internet, blogs, correos y libros. Algunos titulares: cheat.txt: cómo copiar en los exámenes. smoking.guide.txt: cómo fumar marihuana. maildrug.txt: cómo enviar droga por correo. alcohol.mak.txt: cómo hacer alcohol casero. ftw-tear.txt: cómo hacer gas lacrimógeno casero. bombbook1.txt: cómo fabricar bombas butcher.html: cómo cortar un cadáver para consumo humano. psychedelic_chemistry.txt: la química de las drogas psicodélicas. 22ways.txt: 22 maneras de matar a un hombre con tus manos. dogsxgui.txt: guía para tener sexo con perros. Deep Web The Fuelless Engine El motor sin combustible que el gobierno no quiere que veas La literatura más adulta y compleja la encontré en otra web: The Tor Library. Este proyecto va ya por los 160 gigas de ebooks, nueve de ellos en español. En el catálogo en inglés vi de todo un poco (desde los planos del motor sin combustible hasta cómo decorar tartas), pero en español los temas varían entre la anarquía, el anticapitalismo y la autosuficiencia. Tienen contenido casero escrito a mano y digitalizado (Energía Eólica: manual práctico para la construcción de molinos de viento), libros con copyright (el mítico The Anarchist Cookbook) y varios manuales de cientos de páginas para antisistemas: desde supervivencia en la selva hasta "seguridad informática para activistas", con instrucciones para proteger nuestros datos y comunicaciones. Todo disponible en descarga directa. Teorías de casi todo Deep Web Cebollachan Una teoría sobre los viajes en el tiempo en Cebolla Chan Cebolla Chan es el abanderado de la deep web en español. Mi sección favorita del foro es la de conspiranoia, donde se discuten cuestiones que las mentes adoctrinadas no llegamos a comprender, como la teoría de la tierra hueca, el satanismo, cualquier cosa que tenga que ver con aliens o las mil maneras del gobierno para tenernos controlados: los chemtrails, el flúor del agua... Los conspiranoicos están por todas partes, y en la deep web no podía ser menos. Tengo en el historial de descargas hasta un panfleto de 40.000 palabras que argumenta que el Holocausto nunca sucedió. Incluso la propia deep web tiene su leyenda urbana particular: la de las Marianas Web. Se dice que es el nivel más profundo de Internet y que si consiguieras acceder a él verías cosas que te incitarían al suicidio. La realidad es que es un trolleo de 4chan. Y lo peor de la deep web Seized "Esta web oculta ha sido confiscada" Antes de empezar este artículo, abrí un hilo en 4chan preguntando si alguien conocía enlaces interesantes en Tor, por si me hubiera perdido algo. "No quiero drogas ni pornografía infantil", aclaré. "Sólo busco webs que sean diferentes". La única respuesta fue: —¿Para qué querrías entonces entrar en la deep web? Hay muchas webs de intercambio de pornografía infantil en la deep web, pero hay que ir buscándolas para encontrarse con ellas. La Hidden Wiki no enlaza CP (child porn) en portada, sólo en una página interior que otros usuarios asedian constantamente. También está el inconveniente de que son páginas muy propensas a cambiar de dominio o a apagarse durante un tiempo. El FBI ha conseguido cerrar unas cuantas en este tiempo. Además Tor es tan fácil de configurar que muchas comunidades de pornografía infantil se han pasado a Freenet y, especialmente, a I2P. Deep Web Aviso Scream Bitch Aviso sobre pornografía infantil en un foro de contenido snuff Con lo que sí es más fácil toparse es con páginas gore. Un día, no sé muy bien cómo, acabé en un tablón en el que se compartían fotos de mujeres aplastando animalitos; con los tacones, con el culo o con el escote. Sólo vi fotogramas en pequeñito de los vídeos, pero tuve pesadillas sobre eso; hay fetichismos que uno no puede llegar a entender. También se ha mistificado mucho el ecosistema de vídeos snuff (que contienen violencia y asesinatos). Hay grabaciones de las que todo el mundo habla y que nadie ha visto, otras que acaba descubriéndose que eran un montaje... Pero ésas no cuentan cuando descubres barbaridades como Daisy's Destruction, una serie de grabaciones nauseabundas que se distribuyen en la deep web a cambio de bitcoins. Hacen falta más Rust Cohle y Martin Hart en el mundo.

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Hunter S. Thompson 2 textos para leer
ArteporAnónimo9/23/2008

acá dejo dos textos de Hunter S thompson, uno de los mejores periodistas de todos los tiempos. el primero es de la ultima etapa en donde escribe desde su casa haciendo memoria. el segundo es la nota que lo llevo al lugar mas alto del nuevo periodimos, cuando aun no habia desarrollado su estilo denominado Gonzo. en fin, lean, que es bueno.. Hunter S. Thompson nació en Louisville (Kentucky) en 1939. Fue corresponsal del "New York Herald Tribune" en el Caribe y del "National Observer" en Sudamérica. En Nueva York colaboró en publicaciones como "Esquire", el magazine del "New York Times", "Nation", "Reporter" y "Harper's". Fue redactor jefe de la sección nacional de la prestigiosa revista "Rolling Stone" entre 1969 y 1974. De uno de los reportajes realizados por aquel tiempo acerca de la campaña presidencial de 1972 nace su novela más celebrada: "Miedo y asco en Las Vegas". ] ] ] ] ] Texto 1 Reflexiones espeluznantes sobre la nafta, la locura y la música Por Hunter S. Thompson Pida nuestro señor a tus siervos, que estén delante de ti, que te busquen a alguno que sepa tocar el arpa; para que cuando el Espíritu malo de parte de Dios venga sobre ti, él toque con su mano, y te sientas bien. -Primer libro de Samuel 16/16 Es domingo por la mañana y estoy escribiendo una carta de amor. Del otro lado de la ventana de la cocina el cielo brilla y los planetas chocan unos contra otros. Siento la cabeza hirviente y estoy un poco inquieto. Mi cerebro empieza a comportarse como un V-8 con los cables cruzados. Las cosas ya no son lo que parecen ser. Mis teléfonos están embrujados y oigo animales que me susurran desde lugares que no llego a ver. Anoche, un inmenso gato negro trató de atacarme en la piscina y después, súbitamente, desapareció. Me di vuelta y entreví tres hombres con chaquetas verdes que me observaban desde detrás de una alejada puerta. Uy -pensé-, algo extraño está ocurriendo en este lugar. Húndete bien en el agua en el centro de la piscina. Manténte alejado de los bordes. No te dejes sorprender por la espalda. Debes estar alerta. El trabajo del Diablo nunca se revela por completo hasta después de medianoche. Fue en ese preciso instante cuando empecé a pensar en mi carta de amor. La claraboya del techo, arriba de la alberca, estaba empacada plantas extrañas se movían en la espesa y total oscuridad. Desde un lado de la piscina era imposible llegar a ver la otra punta. Traté de permanecer quieto y esperar que el agua dejara de moverse. Por un instante me pareció oír que otra persona se metía en la piscina, pero no podía asegurarlo. Una oleada de terror hizo que me deslizara más hondo en el líquido y que adoptara una posición de karate. Sólo hay dos o tres cosas en el mundo más terroríficas que darse cuenta, de repente, de que uno está desnudo y solo, y que algo inmenso y detrás de aquella puerta, y que otra cosa se estaba deslizando hacia mí en la oscuridad, mi suerte estaba echada. ¿Solo? No, no estaba solo. Comprendí que no era así. Había visto a tres hombres y un gato negro, inmenso y en ese momento creí distinguir la silueta de otra persona que se acercaba. Estaba a una mayor profundidad que yo, pero podía ver claramente que se trataba de una mujer. Por supuesto, pensé. Debe ser mi amorcito, deslizándose furtivamente por la piscina para darme una linda sorpresa. Sí señor, típico de esta putita retorcida. Es una romántica sin arreglo y conoce muy bien esta pileta. En una época nadábamos aquí todas las noches y jugábamos en el agua como nutrias. Old blue eye. Ilustración de Ralph Steadman ¡Dios mío! -pensé-. ¡Qué idiota paranoico! ¡Debo de haber estado volviéndome loco! Una oleada de amor atravesó mi cuerpo mientras me enderezaba y me dirigía rápidamente, hacia ella para abrazarla. Ya podía sentir su cuerpo desnudo entre mis brazos... Sí, el amor lo puede todo, pensé. Pero no por mucho tiempo. No. Tuve que estar uno o dos minutos chapoteando en el agua para darme cuenta de que, de hecho, estaba completamente solo en la piscina. Ella no estaba allí; tampoco aquellos monstruos en la esquina. Y no había ningún gato. Era un tonto fácil de engañar. Se me estaba agarrotando el cerebro y me sentía tan débil que apenas pude salir del agua. A la mierda -pensé-, no puedo seguir en este lugar. Está destruyendo mi vida con sus rarezas. Véte y no vuelvas nunca. Se burló de mi amor e hizo pedazos mi sentido del romanticismo. En cualquier clase universitaria, esta terrible experiencia me haría acreedor a una nominación como "idiota del año". Mientras hacía el camino de vuelta, comenzó a amanecer. Al pasar por el cementerio reduje la velocidad y, como hago siempre, arrojé una moneda por sobre la cerca. No había cornetas chocando entre sí, ni huellas en la r nieve, excepto las mías, y ningún so, nido en quince kilómetros a la redonda, excepto la voz de Lyle Lovett en la radio y el aullido de algunos coyotes. Seguí manejando con las rodillas mientras encendía una pipa de vidrio llena de hachís. Cuando llegué a casa cargué mi Smith and Wesson 45 automática y lancé algunos disparos contra un barril de cerveza que había en el patio. Después volví al interior y empecé a garrapatear febrilmente en un anotador... !Y qué! -me dije-. Todo el mundo escribe cartas de amor los domingos por la mañana. Es una forma natural de adoración, un arte excelso. Y hay algunos días en que me salen muy bien. Hoy, sentía, era sin duda uno de esos días. Claro que sí. Empieza ahora mismo. Entonces sonó el teléfono. Levanté el tubo, pero del otro lado no había nadie. Me recosté contra la chimenea y me puse a sollozar. Entonces sonó nuevamente. Levanté el tubo, pero de nuevo no había voz alguna. ¡Por Dios! -pensé- alguien me está queriendo joder la vida... Necesitaba música, necesitaba un poco de ritmo. Estaba decidido a conservar la calma, así que subí el volumen al máximo y puse "Spirit in the Sky", de Norman Greenbaum. La pasé una y otra vez durante las siguientes tres o cuatro horas mientras le daba forma a mi carta. El corazón me latía a toda velocidad y la música hacía chillar a los pavos reales. Era domingo, y yo estaba rezando a mi manera. Nadie necesita estar fuera de sí en el Día del Señor. Mi abuela nunca estaba fuera de sí cuando íbamos a visitarla los domingos. Tenía listas las galletitas y el té y siempre estaba sonriendo. Esto ocurría en el lado oeste de Louisville, cerca de las esclusas del río Ohio. Recuerdo una estrecha entrada de cemento y, en el garaje, detrás de la casa, un inmenso auto gris. La entrada tenía dos franjas de cemento y entre una y otra crecían manojos de hierba. A través de las ramas de rosales silvestres, el camino llevaba hasta lo que parecía ser un depósito abandonado. Lo cual era cierto. Estaba abandonado. Nadie entraba en ese lugar, y no había nadie para manejar ese inmenso auto gris. No se movía nunca de ahí. En el pasto no había ningún tipo de huella. Según recuerdo, era un sedán LaSalle, una bestia con un potente motor de ocho cilindros y una palanca de cambios de piso, tal vez un modelo de 1939. Nunca logramos ponerlo en marcha porque la batería estaba muerta; además, casi no tenía gasolina. Estábamos en guerra. Para comprar dos litros y medio de nafta había que tener cupones especiales, que estaban fuertemente racionados. La gente los codiciaba y los atesoraba; pero nadie se quejaba, estábamos peleando contra los nazis y nuestros tanques necesitaban toda la gasolina posible para cuando llegaran a las playas de Normandía. Ahora, al mirar retrospectivamente, veo con claridad por qué razón íbamos hasta ese barrio a visitar a mi abuela en el Día del Señor: era para birlarle los cupones de nafta del LaSalle. Era una señora entrada en años no necesitaba la nafta en absoluto. Pero su auto seguía en los registros y todavía recibía cada mes sus cupones. Por eso íbamos los domingos hasta su casa. Y que hay! Yo haria lo mismo si mi madre tuviera gasolina y yo no. Todos haríamos lo mismo. Es la ley de la oferta y la demanda... y éste es, después de todo, el último y caótico año del siglo norteamericano y la gente se empieza a poner nerviosa. Los que almacenan mercancías están saliendo del ropero, murmurando cosas crípticas sobre Y2K y comprando carradas de estofado de carne marca Dinty Moore. Los higos secos tienen mucho éxito, así como el arroz y el jamón enlatado. Yo, personalmente, estoy atesorando balas, miles de ellas. Las balas siempre van a tener valor, especialmente cuando la casa se quede sin luz y el teléfono ya no tenga tono y a los vecinos empiece a faltarles la comida. Ese es el momento en que uno va a descubrir quiénes son sus amigos de verdad. Hasta los familiares cercanos se nos van a tirar encima. Después del año 2000, los únicos con los que será bueno tener amistad serán los muertos. En una epoca tenia un gran respeto por William Burroughs, porque en mis tiempos había sido el primer hombre blanco en atosigarse con marihuana. William era el hombre. Fue víctima de un allanamiento ilegal en su casa, en el 509 de Wagner Street, en Vieja Argelia, un suburbio barato que había del otro lado del río en Nueva Orleáns. Se había instalado ahí por un tiempo para practicar tiro y fumar marihuana. William no estaba embromando. Se tomaba todo muy en serio. Cuando cambiaron la ley, William estaba ahí, esperando con un revólver. ¡Pum! ¡Boom! Todos para atrás. Yo soy la ley. Fue mi héroe mucho tiempo antes de haber oído hablar de él. Pero no fue el primer hombre blanco de mi época en engancharse con la marihuana. Ese fue Robert Mitchum, el actor, que tres meses antes, el 31 de agosto de 1948, frente a la puerta de una casa perdida en la playa de Malibú, había sido arrestado por posesión de marihuana y bajo sospecha de haber corrompido a una adolescente. Recuerdo las fotos: Mitchum vestido con una camiseta, gruñéndole a los policías; el mar rugiendo alrededor y las palmeras moviéndose al viento. Sí señor, ése era mi hombre. Entre Mitchum, Burroughs, James Dean y Jack Kerouac, antes de los 20 años, me metí en una carrera sin camino de retorno. Comprar el pasaje, empezar el viaje. Así que bienvenidos a la ruta del trueno, amiguitos. Era uno de esos rollos que me atraparon cuando era demasiado joven como para resistir. Me convencieron de que el mejor modo de conducir era hacerlo a toda velocidad y en un auto repleto de whisky y, para bien o para mal, desde entonces manejo de esa manera. La chica que estaba en las fotos con Mitchum parecía tener 15 años y también tenía puesta una camiseta, con un elegante y diminuto pezón saliéndosele por un costado. Los policías trataban de cubrirle el pecho con un abrigo mientras se dirigían apurados hacia la puerta. Mitchum también recibió cargos por sodomía y por contribuir a la delincuencia de una menor. En aquellos años, yo tenía también mis propios problemas con la policía. En quinto año fui oficialmente arrestado por el FBI por haber tirado un buzón delante de un ómnibus. Poco después de eso frecuenté, como detenido, distintas celdas del sur de los Estados Unidos por alcoholismo, robo y conducta violenta. La gente decía que era un criminal y la mitad de las veces tenía razón. Era un delincuente juvenil hastiado de todo y tenía un montón de amigos. Nos dedicábamos a robar autos, tomábamos gin y a la noche manejábamos a toda velocidad por ciudades como Nashville, Atlanta y Chicago. Hunter in Straight Jacket. Ilustración de Ralph Steadman En ese tipo de noches necesitábamos música y por lo general la encontrábamos en la radio, en estaciones de So mil vatios que se oían con claridad, como la WWL, de Nueva Orleáns, o la WLAC, de Nashville. Supongo que fue entonces cuando todo empezó a andar mal: escuchando la WLAC y manejando toda la noche a través de Tennessee en un coche robado que no sería denuncíado en los tres días siguientes. Fue de esa manera como descubrí a Howlin’ Wolf. No lo conocíamos, pero nos gustaba y sabíamos de qué hablaba. "l Smell Like a Rat" es un gran monumento del rock & roll al axioma que dice: "No hay nada como la paranoia". Wolf podía tocar cosas fuertes, pero tenía también un lado melancólico. Podía desgarrarte el corazón como la peor clase de cabaretera. Si, como se dice, la historia juzga a los hombres en función de sus héroes, que mi expediente muestre a Howlin’ Wolf como uno de los míos. Era un monstruo. La música siempre fue, para mí, una cuestión de energía, una cuestión de combustible. La gente sentimental llama a eso Inspiración, pero lo que quieren decir en realidad es Combustible. Yo siempre necesité Combustible. Soy un consumidor nato. Todavía creo, en ciertas noches, que un auto con la aguja de la nafta en cero puede seguir andando ochenta kilómetros más si en la radio uno tiene puesta a todo volumen la música correcta. Un Cadillac de ocho cilindros va a andar quince o veinte kilómetros más rápido si uno le da una dosis completa de "Carmelita". Esto ya fue probado muchas veces. Es por eso que a medianoche, en la Ruta 66, se ven tantos Cadillacs parados delante de las estaciones de servicio. Son rufianes de la velocidad y están cargando algo más que gasolina. Lono's fighting chair. Ilustración de Ralph SteadmanSi uno se queda observando un rato uno de estos lugares descubrirá un patrón de conducta: un auto veloz e inmenso se detiene delante de la puerta y de él baja una chica de aspecto salvaje, completamente desnuda excepto por un tapado de piel o una parka de esquí, y se mete en el lugar con un fajo de billetes, loca por comprar un poco de música que le asegure manejar a toda velocidad. Sucede una y otra vez, y tarde o temprano uno termina enganchado, se vuelve adicto. Cada vez que oigo "White Rabbit" me siento de nuevo en las grasientas calles de San Francisco, a medianoche, buscando música. Estoy montado en una veloz moto roja yendo colina abajo hacia el Presidio, inclinándome desesperadamente en las curvas, en medio de los eucaliptos, tratando de llegar a tiempo a Matrix para escuchar a Grace Slick tocando la flauta. No había música envasada en aquellos tiempos, ni auriculares, ni walkmen. Ni siquiera parabrisas de vidrio plástico para evitar la lluvia. Pero igualmente podía escuchar la música cuando estaba a diez kilómetros de distancia. Una vez que uno oyó la música bien, puede guardarla en la cabeza y llevarla a cualquier parte, para siempre. Si señor. Eso es lo que se y esta es mi canción. Es domingo y estoy imponiéndome nuevas reglas. Abriré mi corazón a los espíritus y prestaré más atención a los animales. Voy a llevar conmigo un poco de música de arpa y manejar hasta la estación Texaco, donde puedo comprar algunos tacos de cerdo y leer The New York Times. Después, voy a cruzar la calle hasta el correo y meter mi carta en el buzón. Res Ipsa Loquitor. Traducción: Pedro B. Rey Texto 2 Serie especial: Los mejores reportajes de la prensa norteamericana Los ángeles del infierno motoquero Dicen que este reportaje fundó el nuevo periodismo. La paternidad se le atribuye a Hunter S. Thompson, el brillante periodista norteamericano que murió el 19 de febrero en su casa, tras suicidarse de un disparo, a los 67 años. Para escribir este artículo en 1966 -que luego se convirtió en un exitoso libro que consagró al autor-, Thompson aplicó la concepción de su estilo, que él llamaba "gonzo": que el reportero fuera protagonista de su crónica, sufriendo todas, pero todas, sus consecuencias. Por: Hunter S. Thompson Durante el último fin de semana, el del Día del Trabajo, diarios de toda California publicaron reportajes en primera página sobre una infame violación cometida por pandillas en las dunas de arena situadas cerca de la ciudad de Seaside, en la Península de Monterrey. Dos muchachas -de catorce y quince años- fueron supuestamente raptadas por una banda de sucios, enloquecidos y borrachos matones motociclistas llamada Hell's Angels (Ángeles del Infierno) que las plagiaron y abusaron repetidamente de ellas. Un policía relataba: "Llegué a la playa y vi una fogata rodeada por ciclistas de ambos sexos. Entonces, dos muchachas, casi histéricas y sollozando, salieron de la oscuridad y pidieron ayuda. Una estaba completamente desnuda y la otra sólo vestía un sweater raído". Por ese entonces, unos 300 miembros de Hell's Angels se encontraban reunidos en el área de Seaside, con el propósito, dijeron, de recolectar fondos para enviarle el cadáver de un ex camarada, muerto en un accidente, a su madre en Carolina del Norte. Uno de los Angels le dijo a un reportero: "Escogimos Monterrey porque aquí nos tratan bien; en muchas otras partes nos echan del pueblo". El tipo habló demasiado pronto. Apenas un día más tarde, los Angels ya no se encontraban en la península, sino que con cuatro de sus miembros en la cárcel acusados de violación, mientras que el resto de la tropa era escoltado a los límites del condado por un grueso contingente de policías. Varios de ellos fueron entrevistados: "Los cargos de violación en contra de nuestros muchachos son falsos y no llegarán a nada", dijeron. Eso resultó ser cierto, pero eso es otra historia y ciertamente no da para titulares. La diferencia entre los Hell's Angels retratados en los periódicos y los Hell's Angels en la realidad es suficiente como para que uno se pregunte para qué está la prensa. También hace surgir la pregunta de quiénes son los verdaderos Hell's Angels. Desde la II Guerra Mundial, California ha estado extrañamente plagada de violentos hombres en motocicletas. Usualmente, viajan en grupos de diez a treinta, retumbando por las carreteras y parando para emborracharse y armar alboroto. En 1947, cientos de ellos destruyeron todo a su paso en Hollyster, distante a una hora de San Francisco, y obtuvieron suficiente prensa como para inspirar una película llamada El Salvaje, con Marlon Brando como protagonista. El clima de California es también perfecto para las motocicletas. Muchos de los motociclistas son inofensivos cultores de fin de semana, miembros de la Asociación Americana de Motocicletas, y no más peligrosos que los esquiadores o los aficionados al buceo. Pero algunos pertenecen a lo que los otros llaman los "clubes de forajidos". Y son estos últimos los que -especialmente los fines de semana y los feriados- pueden aparecer en cualquier lugar del estado en busca de acción. Cuando se entra en una discusión con esos grupos de forajidos, las posibilidades de salvar ileso se pueden contar, generalmente, con una mano. "Le rompí la cara", me dijo uno de los motociclistas, refiriéndose a un hombre al que no había visto nunca antes hasta que comenzó la pelea. "Se puso listo. Me llamó inservible. Debió haber sido un estúpido", agregó. El más notorio de estos grupos de forajidos son los Hell's Angels, quienes supuestamente tienen sus cuarteles en San Bernardino, justo al este de Los Angeles. Además cuentan con filiales por todo el estado. Como resultado del caso de la violación, el fiscal general de California emitió un informe sobre el grupo. De acuerdo al documento, éstos pueden ser fácilmente identificados: "El emblema de los Hell's Angels consiste en un parche bordado de una calavera alada que porta un casco de motociclista. Justo debajo del ala del emblema se ven las letras MC. Sobre éstas se halla una franja que lleva las palabras "Hell's Angels". Estos parches están cosidos en la espalda de, usualmente, una chaqueta de jeans sin mangas. Adicionalmente, y sólo como decoración, algunos miembros portan insignias de la Luftwaffe y reproducciones de la Cruz de Hierro alemana. Muchos tienen barba y su cabello es largo y despeinado. Algunos llevan un aro en la oreja y llevan cinturones metálicos hechos de pulidas cadenas de motos, los cuales pueden ser usados como una cachiporra flexible... Probablemente, el denominador común para identificarlos es su sucio aspecto. Las huellas digitales son un medio efectivo de identificación porque un alto porcentaje de los Hell's Angels tiene registros criminales. Además de los parches en la espalda de las chaquetas de los Hell's Angels, otra insignia usada lleva el número "13", en honor a la letra "M", la décimotercera del alfabeto, e indica que el portador fuma marihuana. El informe del fiscal general es colorido, interesante, fuertemente prejuiciado y consistentemente alarmante: justo el tipo de documentos que motiva a hacer un resonante artículo en una revista noticiosa nacional. Y así sucedió. Newsweek publicó un gancho a la izquierda titulado "Los salvajes"; Time lo hizo a la derecha e inevitablemente tituló "Más que salvajes". Los Hell's Angels, blasfemando por las implicancias de este nuevo ataque, se retiraron al bar del Hotel De Pau, cerca de la costa de San Francisco, y planificaron una fiesta playera de fin de semana. Les mostré los artículos. Por lo normal, los Hell's Angels no leen las revistas de noticias. "Me volvería loco si leyera estas cosas todo el tiempo", dijo uno de ellos. "Es pura mierda", acotó. Newsweek fue relativamente cautelosa. Traía citas coloridas y breves, además de "evidencia" cuidadosamente atribuida al informe oficial, pero irresponsablemente decía que el reporte acusaba a los Hell's Angels de homosexualismo, cuando lo cierto es que éste decía justo lo contrario. Time se lanzaba al combate con una racha de sangre, alcohol y palabrería manchada de semen: "Estupores inducidos por drogas... ningún acto es demasiado degradante... intercambiar chicas, drogas y motocicletas con igual dejadez... robar y saqueos". ¿Dónde deja todo esto a los Hell's Angels y a los miles de estremecidos californianos que (de acuerdo a Time) están enfermos de preocupación por ellos? ¿Serán realmente estos forajidos atrapados y enrielados, como lo han propuesto las revistas noticiosas? ¿Podrán los honestos volver a caminar en paz por las calles? La respuesta es que nada ha cambiado, con la excepción de que algunas personas que se hacen llamar los Hell's Angels tienen un nuevo sentido de identidad e importancia. Después de dos semanas de inmiscuirme en el fenómeno de los Hell's Angels, estoy convencido de que el resultado del aullido general ha sido oscurecer y evitar los verdaderos problemas, invocando una conspiración salvaje de fantasmas, llevando al público a creer que todo "será como siempre", una vez que esta temible serpiente sea eliminada, como seguramente lo será, por los duros esbirros del establishment. Mientras tanto, de acuerdo a las cifras de la fiscalía general, el verdadero cuadro del crimen en California hace que los Hell's Angels se vean como una pandilla de insignificantes aficionados. Las cifras generales de California de 1963 anotan 1.116 homicidios, 12.448 asaltos graves, 6.257 ofensas sexuales y 24.532 robos con allanamiento de morada. En 1962, el estado registró 4.121 muertes por accidentes de tránsito, superando a las 3.839 de 1961. Las cifras de arrestos por drogas para 1964 mostraron un aumento del 101% respecto de 1963. En un reportaje de última página, publicado por el San Francisco Examiner, se decía que "la tasa de enfermedades venéreas, entre los adolescentes de la ciudad se ha más que duplicado en los últimos cuatro años". Aun considerando el crecimiento anual de la población, los arrestos juveniles en todas las categorías están creciendo a un ritmo de 10% cada año. Frente a este panorama, ¿haría alguna diferencia para la seguridad y paz mental del californiano promedio si todos los motociclistas forajidos (901 en total, de acuerdo al estado) fuesen apresados en un plazo de 24 horas? "Para el mundo somos bastardos y para nosotros ellos lo son", le dijo uno de los Hell's Angels a un reportero. "Cuando uno entra a un lugar y la gente puede verte, uno desea verse lo más repugnante y repulsivo que se pueda. Somos unos completos parias y marginales, en contra de la sociedad". Mucho de esto es mera pose, pero la mayoría de los motociclistas forajidos son hombres sin educación y sin oficio, de entre 20 y 30 años, y muchos no tienen más credenciales que un registro policial. Entonces, en la raíz de su triste postura hay bastante más que una nostálgica búsqueda de aceptación en un mundo que nunca fue hecho para ellos: están fuera del juego y lo saben. Y precisamente ése es su significado. A diferencia de muchos perdedores en la sociedad actual, los Hell's Angels no sólo saben sino que proclaman sin despecho y exactamente dónde se encuentran parados. Recientemente fui a uno de sus encuentros. Los Hell's Angels, que desafían la maquinaria del mundo, se han agrupado con una especie de lealtad inconsciente y se han movido fuera de las estructuras, para bien o para mal. No hay nada particularmente romántico o admirable en ello: es sólo la manera en que son las cosas, fortaleza en la unidad. No les importa decir que conducir rápido y de forma ruidosa en sus Harley 74 les da el poder y el propósito que nada más parece ofrecerles. Más allá de ello, su postura de forajidos autoproclamados evoca cierto atractivo popular, aunque de mala gana. El inarticulado lazo entre los Hell's Angels y los millones de perdedores y marginales que no visten "colores" es la clave de su notoriedad y de las reacciones ambivalentes que inspiran. Existen otras claves, las cuales tienen que ver con políticos, policías y periodistas, pero para este artículo tenemos que volver a Monterrey y a la violación del Día del Trabajo. El senador estatal Fred S. Farr no es para nada amigo de los vagos de todo tipo, especialmente de los pandilleros violadores que invaden su distrito. Él demandó una investigación inmediata sobre los Hell's Angels y otros de su tipo -Comancheros, Stray Satans (Satanes Extraviados), Iron Horsemen (Jinetes de Hierro), Rattlers (Serpientes de Cascabel), y los Booze Fighters (Combatientes del Licor)- cuya carencia de estatus les provocó ser tildados como "de mala fama". En el mundo de las grandes motos, las largas corridas y rugidos sancionados por el estado hicieron grandes a los Hell's Angels. El fiscal general se movió rápido para montar una investigación sobre estos tipos. Envió cuestionarios a más de 100 alguaciles, fiscales de distrito y jefes policiales, pidiéndoles información sobre los Hell's Angels y esos otros "de mala fama", y pedía sugerencias sobre cómo la ley debía tratarlos. Seis meses pasaron antes de que las respuestas estuvieran condensadas en el informe de 15 páginas que provocó nuevo alboroto público y titulares rimbombantes (los Angels también tuvieron su copia, uno de ellos se robó la mía). Como documento histórico, se leía como una sinopsis de una pesadilla, pero en materia de soluciones era vago: el estado centralizaría la información sobre estos matones, aplicaría una persecución más vigorosa, los pondría a todos bajo vigilancia cuando fuera posible, etc... Un lector atento tendría la impresión de que aun cuando los Hell's Angels hubiesen actuado bajo este guión -se los consideraba autores de dieciocho crímenes, además de estar implicados en otros doce- es muy poco lo que podría hacerse con ellos. En el documento figuraban muchas acciones desquiciadas, destrucciones sin sentido, orgías, alborotos, perversiones y un extraño desfile de "víctimas inocentes" que era suficiente para poner a prueba la credulidad de los reporteros policiales más torpes. Cualquier acopio proveniente de los cuadernos policiales y partes del reporte del fiscal general son realmente humorísticos, aunque sólo por el lenguaje. De muestra una cita: "El 4 de noviembre de 1961, un residente de San Francisco que conducía a través de Rodeo, posiblemente bajo la influencia del alcohol, chocó con una motocicleta, perteneciente a los Hell's Angels y que estaba estacionada en las afueras de un bar. Un grupo de Angels persiguió al vehículo, sacó al conductor del auto e intentaron destrozar el costoso auto. El encargado del bar aseguró que no vio nada, pero una mesera confeccionó el retrato de los atacantes. Al día siguiente, se les reportó a los oficiales que un miembro de la banda de los Hell's Angels había amenazado de muerte a la mesera, así como también a otra compañera de trabajo. Un testigo identificó sin dudas a cinco participantes en el asalto incluyendo al presidente de los Hell's Angels de Vallejo y al de las "Ratas de la Carretera" de ese mismo lugar. El hombre, eso sí, les dijo a los oficiales que debido a su temor de ser castigado por los motociclistas se negaría a testificar los hechos que previamente había contado". Se trata de un ejemplo representativo de la sección del informe titulada "Actividades de los maleantes". Primero, ello ocurrió en un pueblo pequeño -Rodeo está en la bahía de San Pablo, justo al norte de Oakland- donde los Angels pararon en el bar sin causar problemas hasta que consideraron que alguien los había ofendido. En este caso, un conductor, el cual incluso la policía admite que estaba "posiblemente" ebrio, chocó una de sus motocicletas. El mismo tipo de accidente ocurre todos los días en toda la nación, pero nuevamente cuando involucra a motociclistas forajidos se convierte en otra cosa. En vez de arreglar el asunto con un intercambio de información sobre los seguros o, en el peor de los casos, con una discusión y unas cuantas bofetadas, los Hell's Angels golpean al conductor e "intentan demoler el vehículo". Le pregunté a uno de ellos si la policía había exagerado este aspecto, y me dijo que no, que habían hecho lo natural: romper las luces delanteras, patear las puertas, quebrar los vidrios y sacar varias piezas del motor. De todos sus hábitos y gustos que la sociedad encuentra alarmantes, esta exacerbación modernizada del viejo refrán del "ojo por ojo" es lo que más asusta a la gente. Los Hell's Angels no tratan de hacer nada a medias, y cualquiera que se maneje en los extremos inevitablemente -quiéralo o no- causará problemas. Esto, además de creer que la máxima del grupo -tomar represalias por cualquier ofensa o insulto que los afecte- es lo que hace que los Hell's Angels sean inmanejables para la policía y morbosamente fascinantes para el público en general. Su aseveración de que "no inician líos" es probablemente cierta más a menudo que lo que se piensa, pero su idea de "provocación" es peligrosamente amplia, y su mayor problema es que nadie parece entenderlo. Aún tratando con ellos personalmente, en los términos más amistosos, uno puede sentir su impulsiva sed por vengarse. Esto es lo que ve el público, algo muy distinto a cómo se miran ellos mismos. En sus juntas, su conversación es totalmente franca y abierta. Hablan entre sí y sobre cada uno de ellos con una honestidad que mucha gente civilizada no soportaría. En el encuentro en el que estuve presente (y antes de que se dieran cuenta de que soy periodista) uno de los Angels era públicamente evaluado: algunos miembros lo querían fueran del club y otros querían que se mantuviera. Parecía una clínica de terapia grupal en progreso. No era exactamente con lo que esperaba encontrarme cuando, justo antes de la medianoche, entré en el bar del De Pau, en uno de los vecindarios más desolados de San Francisco, cerca de Hunters Point. En el momento que abandoné su compañía -a las 6:30 de la mañana, luego de una borrachera con ellos en mi departamento- muchas eran las cosas que me habían impresionado, pero nada en ellos era más consistente que su lealtad grupal. Se trata de una cualidad admirable, pero es también una de las cosas que los mete en problemas: un compañero Angel siempre tiene la razón cuando trata con extraños. Y esta suerte de razonamiento hace que un grupo de "ofendidos" Hell's Angels sea casi imposible de manejar. Otro incidente del reporte del fiscal general dice: "El 19 de septiembre de 1964, un numeroso grupo de Hell's Angels y de Satan's Slaves convergió en un bar en South Gate, en Los Angeles, estacionaron sus motocicletas y autos en la calle de tal manera que bloqueaban la mitad de las pistas. Les dijeron a los policías que tres Angels habían sido recientemente echados del bar, por lo que ahora habían regresado para derribarlo. Cuando los vio llegar, el dueño del bar cerró las puertas con llave y apagó las luces. No había posibilidad de entrar, pero el grupo demolió una cerca de cemento. Al llegar la policía, miembros del club estaban sentados en la acera y en la calle. Se les pidió abandonar el pueblo, cosa que hicieron a regañadientes. Se fueron, pero gritando que volverían y echarían abajo el bar". Una vez más, la ética de la venganza total. Si se te echa de un bar, el resto vuelve y destruye el edificio. Incidentes similares, junto a un número de vagas acusaciones de violación, conforman el grueso del reporte. Dieciocho incidentes en cuatro años, y ninguno, con excepción de los cargos de violación, es más serio que otros casos de asaltos comunes a ciudadanos comunes cometidos por delincuentes comunes. No pude encontrar ningún caso de ataques a víctimas que fueran completamente inocentes. Existen unos pocos en los cuales las víctimas de ataques físicos parecían ser inocentes, según los informes policiales y de la prensa, pero que después se rehusaban a testificar por miedo a sufrir "venganza". El informe asevera que los Hell's Angels son difíciles de enjuiciar y condenar, porque tienen el hábito de amenazar e intimidar a los testigos. Hasta cierto punto, ello es probablemente cierto, pero en muchos casos las víctimas se negaron a dar su testimonio porque estaban comprometidas en dudosas actividades al momento del ataque. Hay un incidente más. Una "violación" en Clovis, cerca de Fresno en el Valle Central. En este último, una viuda de 36 años y madre de cinco niños aseguró habar sido sacada bruscamente de un bar, en donde tomaba una cerveza con otra mujer, para luego ser llevada a una cabaña abandonada detrás del recinto. Allí dice haber sido violada varias veces durante dos horas y media por 20 Hell's Angels, quienes además le robaron 150 dólares. Así es como apareció la historia al día siguiente en los diarios de San Francisco, y se mantuvo durante unos días más gracias a las acusaciones de la mujer respecto de que estaba recibiendo amenazas telefónicas si es que testificaba en contra de sus asaltantes. Cuatro días después del crimen, la víctima fue arrestada por cargos de "perversión sexual". La verdadera historia emergió, según la policía, cuando la mujer fue careada con testigos. "Nuestra investigación muestra que no fue violada". Según el reporte, "ella participó en actos depravados en la taberna con al menos otros tres Hell's Angels antes de que los dueños les ordenaran dejar el lugar. Fue ella quien los incitó y luego los condujo a la parte trasera... No le robaron, de acuerdo a lo que dijo una mujer que la acompañó, ya que había salido de su casa temprano en la tarde con apenas cinco dólares". Este incidente no apareció en el informe del fiscal general. Pero es imposible no mencionar la "violación de pandillas" en Monterrey, puesto que fue el motivo para que todo el problema se hiciera oficial. En la primera página del informe se decía que el caso fue abandonado porque "... posteriores investigaciones levantaron dudas acerca de si hubo efectivamente una violación forzosa o sobre la validez de las identificaciones hechas por las víctimas". Los cargos fueron sobreseídos el 25 de septiembre, con la concurrencia del gran jurado. El segundo fiscal de distrito dijo que "un doctor examinó a las muchachas y no encontró evidencia" para apoyar las acusaciones. "Además de ello, una de las muchachas rehusó testificar", explicó, "y la otra fue sometida a un prueba en el detector de mentiras y se vio que no era confiable". Esto era lo que los Hell's Angels habían afirmado todo el tiempo. Y ésta es su versión de lo que ocurrió, de acuerdo a cómo fue contado por varios de los que estuvieron presentes: "Una de las chicas era blanca y estaba embarazada, la otra era de color, y estaban acompañadas de cinco sementales negros. Estuvieron el sábado por la noche en el bar Nick's Place durante unas tres horas, bebiendo y conversando con nuestros motociclistas, y después todos ellos se vinieron a la playa con nosotros. Estaban parados alrededor del fuego, bebiendo vino, y algunos de los chicos conversaban con ellas, hasta que uno les preguntó si querían 'encenderse' -tú sabes, si querían fumar algo de hierba-. Ellas dijeron que sí, y se fueron caminando hacia las dunas con algunos de los chicos. La negra se fue con algunos de los muchachos y luego quiso irse, pero la embarazada estaba ansiosa y se lanzaba a los brazos de algunos chicos, pero luego también se calmó. En ese momento, uno de sus amigos se asustó y fue a buscar a los policías. Y eso es todo lo que pasó". Pero no todo. Después de lo ocurrido, vinieron el senador Farr, unos cien policías, docenas de notas en los diarios, artículos en las revistas noticiosas nacionales e incluso este artículo, que es un resultado directo de la "violación de pandillas" de Monterrey. Cuando se dio a conocer el informe, la prensa local -principalmente el San Francisco Chronicle, el cual previamente había hecho una larga y objetiva serie sobre los Hell's Angels- se anotó un punto al decir que los cargos de Monterrey habían sido abandonados por falta de evidencia. Newsweek tuvo cuidado en no mencionar para nada a Monterrey, pero el New York Times se refirió sobre este caso como la "supuesta violación de pandillas", lo cual, en todo caso, no deja espacio a la duda en la mente del lector de que algo salvaje ocurrió. Faltaba que Time ignorara descaradamente el hecho de que los cargos de violación en Monterrey habían sido sobreseídos. Su artículo se inclinó a las secciones más conocidas del informe, e ignoró el resto. Por ejemplo, se leía que el rito de iniciación de los Hell's Angels "demanda que todo miembro nuevo traiga una mujer o muchacha (llamada una 'oveja') que esté dispuesta a tener relaciones sexuales con cada uno de los miembros del club". Eso es falso, aunque como lo explica un Angel, "de vez en cuando uno tiene una mujer a la que le gusta 'cubrir' al lote y, bueno, yo no soy un mojigato. A la gente no le gusta pensar que a las mujeres les puede gustar algo así, pero a muchas sí les fascina". Conversábamos en torno a la mesa de pool acerca de cómo la racha de publicidad había afectado las actividades de los Angels. Trataba de explicarles que la mayor parte de la prensa de este país tiene intereses demasiado fuertes en el statu quo, por lo que no se puede permitir hacer investigaciones honestas, por miedo a lo que se puede encontrar. "Oh, no sé", me dijo un Angel. "Por supuesto que no me gusta leer toda esa mierda. Pero desde que somos famosos nos han buscado más maricas ricos y mujeres hambrientas de sexo que nunca antes. Estos días hemos tenido más acción que nunca".

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José Sbarra y el culto a la sucia rata
José Sbarra y el culto a la sucia rata
OfftopicporAnónimo3/16/2015

JOSÉ SBARRA Y EL CULTO A LA SUCIA RATA (CARTÓNPIEDRA, 15/03/2015) marzo 15, 2015 · de Fernando Escobar Páez · en artículo, CartóNpiedra, Diario El Telégrafo, Ecuador ¿Vos sabés la cantidad de pendejos que andan con mi libro? A esos pibes nadie les habla, no tienen interlocultor. ¿Sabés lo que debe ser que encuentren un libro de alguien que fue igual que ellos? Para ese pibe de 14 o 15 años, mi libro está vivo. De los 30 años para arriba, no me interesan los lectores. JOSÉ SBARRA Tras salir de una cruenta dictadura, Argentina atraviesa por un boom cultural que se extendería a lo largo del alfonsinismo y que terminaría banalizado y prostituido durante la burbuja neoliberal de Menem, quien consiguió poner de su lado a los grandes nombres del pop rock y a escritores antaño considerados de izquierda. Más allá de esta cultura oficial hiper comercializada, existieron personajes que prefirieron quedarse en el under o “engrudo” porteño, ya sea para defenderse de los nostálgicos de la dictadura, la cual todavía ejercía una poderosa violencia física y simbólica en la cotidianidad de los argentinos; o porque desde la marginalidad extrema era el único lugar donde se podía crear discursos artísticos radicales y una sensación de comunidad. Vivían como okupas en teatros derruidos, daban recitales con micrófono abierto, se travestían, peleaban con la policía y compartían jeringas. Fallecieron en medio de pobreza con VIH o por sobredosis, y hoy solo queda con vida un cansado Enrique Symms y el Indio Solari con su ejército de 300.000 feligreses que cada año acuden a sus misas ricoteras en la pampa. Estos “perdedores hermosos” hoy son objeto de culto a nivel continental, pero su obra y pensamiento ha sido tácitamente censurada por las empresas mediáticas, de allí que es mucho más fácil encontrar sus nombres en las paredes desconchadas de conventillos del conurbano que en los periódicos y librerías. El escritor más relevante de esta movida subterránea fue José Sbarra, una suerte de Manuel Puig gamberro de voracidad lectora borgiana y humor filoso lumpen a lo Osvaldo Lamborghini. Pese a todos estos atributos en vida solo consiguió publicar su obra “para adultos” mediante la autogestión. Actualmente sus libros son una rareza y las reediciones se encuentran en editoriales pequeñas o gracias a la piratería: LA RATA no tiene editor responsable ni tampoco registro de propiedad intelectual. Los libros de LA RATA no se venden en librerías, se consiguen en nuestros puestos clandestinos o se roban en las casas de la gente que pagó diez dólares el ejemplar. Sbarra también era un guionista de televisión y teatro destacado, escribía en revistas de tiraje y tradición como la infantil Billiken y la versión argentina de Playboy. Tuvo a su alcance el mundo de las vedettes, la fama y sus lujos, pero su naturaleza apuntaba hacia algo muy distinto. La mayor parte de su dinero era invertido en drogas y en mantener en funcionamiento iniciativas culturales de carácter popular y transgresor como talleres literarios para jóvenes de escasos recursos, comunidades terapéuticas y su mítico “Circo de Poesía”, el cual incluía a travestis, músicos y performers de varias disciplinas. Sbarra vivía en sótanos comunales, rodeado de sus amigos y amantes, gustaba de las orgías pentasexuales y de largas sesiones de psicoactivos, pero no por ello descuidaba la escritura, ocupación a la que dedicaba la mayor parte del día. Lo que nunca le perdonó la cultura oficial a Sbarra fue su notorio desprecio hacia la frivolidad de los consagrados, su desdén hacia las nociones de éxito artístico y sus anquilosados mecanismos. Los mismos hábitos de consumo y declaraciones que en exhibicionistas de la calaña de Calamaro era motivo de aplauso social, en tipos como Sbarra, Symms o Prodan, ameritaban redadas policiales. Como escritor, Sbarra desarrolló una voz capaz de conjugar lo juguetón y pop, con la sordidez extrema. Recurrió a esquemas clásicos y a diálogos directos pero hilarantes. Su manejo del lenguaje es sencillo pero sin abusar de lo coloquial ni del argot. Carece de palabras rimbombantes o descripciones morosas, lo cual dota a su obra narrativa de una velocidad análoga al comic. Lugares comunes como la lluvia o la luna que conmueven a los poetas psicopáticos en “Marc, La Sucia Rata” y “Plástico Cruel” son abordados con tal maestría que –sin perder la cursilería indispensable para sostener al personaje- no resultan engorrosos. Sobre los dos libros mencionados reside el grueso del culto sbarriano. En “Marc, La Sucia Rata” la historia arranca con el intento de suicidio frustrado de un delincuente juvenil, quien desarrolla una relación de amor – odio con el policía que lo “rescata”. Diálogos desopilantes y políticamente incorrectos, donde Marc cuestiona abiertamente a su salvador sobre el valor de los padres, autoridad, moral y amor, se desarrollan a la par de varias píldoras narrativas de gran belleza, “Los pros y contras de hacer dedo”, intentos de Marc por convertirse en escritor y encontrar un sentido a su vida. En estos fragmentos la constante es la necesidad de huir hacia el mar, el cual encierra en sus aguas la promesa de una sexualidad plena y sin hipocresías. Nadie pensarla que están oligofrénicamente solas, que acarician fetiches, que juegan a la muerte, que escuchan sus carcajadas, que se sienten perseguidas por el cobrador de sus antiguos e impagables placeres. Nadie diría que están tristes y lloran. Ellas que sobornan con plumas al porvenir y restauran con cosméticos todos los desgarramientos. Nadie llegaría tan lejos como para descubrir que si no fueran reinas morirían de orfandad. A nadie se le ocurriría pensar que viven monstruosamente desamparadas, perdidas como los niños de los cuentos. En su empecinada actuación de reinas nadie las oyó nunca derribar la frivolidad de sus palacios con un grito y nadie atestigua el terrible llamado a una madre que detrás de la soberbia efectúan de rodillas. CARAVANA DE TRAVESTIS. Ni Marc ni el policía son explícitamente homosexuales, pero a lo largo de sus hilarantes encuentros se vuelve evidente la tensión sexual entre los personajes. El hombretón convencional y uniformado se siente fascinado como un pajarillo ante una serpiente por la libertad absoluta del gamberro. Marc lo sabe y usa poder de seducción para evitar arrestos. El policía va más allá de su deber profesional al buscar su compañía, dando pie a ser secuestrado. Su inconfesable búsqueda de amor se estrella contra la realidad: Marc pertenece a una especie distinta, una que repudia al orden y a sus esbirros. En sus manos, el policía desarmado es un juguete roto al que puede vejar. La escena final plasma la impotencia del policía superado por ese adolescente irónico que pese a su desfachatada libertad jamás llegará a conocer el mar. Aquí entra en escena el propio conflicto personal de Sbarra, quien era abiertamente homosexual y anarquista, lo cual le llevó a varias crisis depresivas, no tanto por la persecución de la sociedad, frente a la que se mostraba desafiante y libre, sino a las “limitaciones de mercado” para conseguir una pareja. Sbarra era un hombre lúbrico y enamoradizo, combinación que resulta contraproducente cuando se debe encajar una ruptura amorosa. Muchos de sus intentos de suicidio están relacionados con su incapacidad para sobrellevar su descomunal capacidad amatoria cuando esta no encontraba la respuesta que él deseaba. Tras el éxito callejero de la edición de “Marc, La Sucia Rata”, es invitado a Moscú para escribir el guion de una película a partir de la novela. Renuncia a sus trabajos estables y emprende ilusionado el viaje hacia el país eslavo, donde es tratado como una pequeña celebridad, consume drogas y amantes exóticos, le prometen publicar un tiraje de 10 millones de ejemplares de su libro traducido al ruso y al polaco, pero todos sus sueños fueron truncados por Mikhail Gorbachev. Los cuervos comen no sé qué en la nieve. Los veo por la ventana. Moscú de invierno es la tristeza. La tentación de ser triste. Todo Moscú con sus cuervos y su nieve, con sus ramas dolorosas me recita en el oído: suicídate. MI INFORME SOBRE MOSCÚ. Sbarra tuvo la mala fortuna de llegar a la Unión Soviética en el momento en que esta era desmantelada por las reformas de la perestroika, con lo cual los fondos estatales ofrecidos para financiar la película fueron retirados. Deprimido, siente un golpe todavía más fuerte cuando en el aeropuerto de Ezeiza constata que Gustavo, su pareja en dicha época, lo ha abandonado. “Mi informe sobre Moscú” es una narración en pastillas donde se entrecruzan el imperio que se derrumba con los padecimientos románticos del autor, lo cual lo convierte en un libro a medio camino entre el documento histórico y autobiografía. Como epílogo al texto aparece “Pterodáctilos”, una desgarradora prosa poética sobre la fidelidad de dos reptiles voladores en la era más estrambótica de la Tierra. Pero su obra maestra es “Plástico Cruel”, la cual Sbarra escribió “para demostrar que el amor no existe. Que el amor es cultural, que la vida es sexo, que en el sexo estaba todo claro y no lo conseguí”. Diálogos punzantes, alucinaciones narrativas y el diario del travesti enamorado “Bombón”, poeta y puta, enmarcan la tragicómica relación amorosa entre Axel El Cerdo y la aristocrática Linda Morris. Tu culo pequeño, con olor a talco y del color de la apariencia. Mi lengua subversiva explorando tu culo de mujer burguesa. Mi pija entrando en la cueva de la alta sociedad. Tu boca tragándose al héroe de la noche. Tu garganta dejando el paso libre al semen de los marginados. Los engranajes de nailon de tu cerebro haciendo girar la rueda de la culpa. Creyéndote inteligente porque sufres, Plástico Cruel, amo tu estupidez. PLÁSTICO CRUEL Sexo escatológico, crítica social, farsa y traición son los materiales salvajes que se cuecen a través de un idioma casi cinematográfico. El atormentado mundo interior de estos personajes abyectos pero terriblemente vulnerables, que juegan a ser criminales de poca monta para disimular sus carencias afectivas, los prejuicios de clase y género de la frívola Linda, pero sobre todo su erotismo desbordado y profundo dolor hacen de “Plástico Cruel” un libro trepidante apto solo para lectores de estómago y risa fuertes. La periferia de Buenos Aires con sus baños públicos donde se desarrollan talleres de poesía y ventas de drogas, sus sótanos sin calefacción poblados de ratas mascotas, pero sobre todo el proceso de autodestrucción de una generación entera que tras la dictadura creía ser libre, ignorando que previamente ya habían sido condenados por una sociedad que gusta del tolete sobre sus cabezas para evitar erecciones y humedades socialmente inadecuadas pero físicamente electrizantes, son retratadas por Sbarra en esta novela icónica. Pese al aura de malditismo que rodeaba a la vida de Sbarra, también escribió varios libros infantiles considerados clásicos como “Cielito”, “Andy el paseador de perros” y “El beso del vampiro”, el cual encierra una poderosa metáfora sobre el VIH, virus que terminaría por matarlo en 1996. Su legado pervive gracias a la difusión boca a boca, homenajes callejeros, películas y adaptaciones teatrales póstumas, pero sobre todo por sus cada vez más numerosos lectores, quienes se pueden identificar en muchas de las aventuras tiernamente crueles de La Sucia Rata o de El Cerdo. Entrevista a SBARRA “Coger, drogarme y escribir” por ENRIQUE SYMMS, Revista “El Cazador” Nº 1 – Octubre 1992. Sus cultores optaron por usar el término “engrudo” en lugar de under como una muestra de rechazo al colonialismo cultural anglófilo post dictadura. Título del disco solista de Luca Prodan y definición perfecta para aquellos héroes malditos como Batato Barea, Federico Moura, Miguel Abuelo, José Sbarra entre otros. Su apellido verdadero era Caputo. No se conoce a ciencia cierta su fecha de nacimiento, pues el mismo Sbarra creo varias leyendas alrededor de su infancia, pero se estima que fue en 1950. Contratapa usada por Sbarra en las ediciones auto publicadas en su editorial pirata, el cual inauguró con su poemario “Obsesión de vivir”. Fragmento, incluido en “Marc, la Sucia Rata”. Libro escrito a partir de su viaje a Rusia y publicado de forma póstuma por la editorial independiente Palabras Amarillas. Una primera versión de menor tiraje fue repartida por la familia de Sbarra durante su funeral en 1996. “Coger, drogarme y escribir”, op. cit.

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Hagamos top a los Red Point
Hagamos top a los Red Point
OfftopicporAnónimo9/9/2015

hagamos top a los red point porque no se suman a las subas constantes de las tabacaleras internacionales porque son argentinos porque son de tabacalera Sarandí porque son un arsenal de cigarrillos porque la calidad está en el precio porque son los que fuma el pueblo porque están muy buenos

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