flaa_via
Usuario (Argentina)
Se que es largo y mucho para leer..pero esta muy bien explicado por eso se los comparto En Nueva York, durante la reunión mantenida entre la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner con directivos de Monsanto, éstos le comunicaron su plan de inversiones en Argentina por 1.670 millones de pesos. El plan contempla la construcción de una planta para la producción de semillas de maíz en Malvinas Argentinas (Córdoba), dos estaciones experimentales y 170 millones de pesos para investigación y desarrollo en maíz y soja. Las estaciones experimentales se localizarían una en Tucumán y la otra en Córdoba. El título no es un juego de palabras. Describe una realidad inminente. En 1956 la empresa estadounidense Monsanto ingresó a la Argentina como productora de plásticos y en 1978 empezó sus actividades de acondicionamiento de semillas híbridas de maíz en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Actualmente posee en nuestro país 5 plantas: dos procesadoras de semillas (Planta María Eugenia en Rojas, Planta Pergamino); una productora de herbicidas (Planta Zárate) y dos estaciones experimentales (Camet, Fontezuela) . Ahora pretende instalar una tercera fábrica en la provincia de Córdoba y dos nuevas estaciones experimentales Un Poco De Historia La sede central de Monsanto está en el barrio de Creve Coeur en Saint Louis, en el estado de Missouri (Estados Unidos). Fundada por John Francis Queen en 1901 su primer actividad de envergadura fue la venta del edulcorante artificial sacarina a la empresa Coca Cola. Desde entonces ha generado y comercializado centenares de sustancias químicas, entre ellas plaguicidas como el DDT y el Agente Naranja (un herbicida y desfoliante con partes iguales de 2,4 D y 2,4,5 T usado en Viet Nam), agregados para transformadores como los PCBs y edulcorantes como NutraSweet. Contribuyó al desarrollo de las primeras bombas atómicas a través del Proyecto Dayton y de Mound Laboratories y al desarrollo de plásticos y electrónica óptica. Ingresó al campo de la producción de semillas y fue pionera en el desarrollo de organismos genéticamente modificados, OGMs (1982). Los OGMs tienen incorporados genes que los torna resistentes a la aplicación de plaguicidas e incluso a la menor disponibilidad de lluvias. Lamentablemente sus conductas irresponsables han sido casi tan numerosas como sus productos. Innumerables tribunales de distintos países han condenado a Monsanto por adulteración de datos y otras malas prácticas. Recientemente el Tribunal de Gran Instancia de Lyon, en Francia, condenó a Monsanto porque su plaguicida Lasso dañó la salud de un productor. Lasso tiene alacloro como principio activo y cantidades significativas del solvente monoclorobenceno. Precisamente, las muestras biológicas tomadas al afectado confirmaron la presencia de monoclorobenceno (2012). Sería ingenuo considerar a Monsanto como la única amenaza corporativa. Aunque maneja el 80% del mercado de las plantas transgénicas, es seguida por Aventis con el 7%, Syngenta (antes Novartis) con el 5%, Basf con el 5% y DuPont con el 3%. Estas empresas también producen el 60% de los plaguicidas vendidos en el mundo . Monsanto ingresó a la Argentina como industria plástica primero, y como productora de semillas no transgénicas después. Sin embargo, sus actividades productivas y comerciales crecieron explosivamente a partir de la decisión que tomaron varios funcionarios públicos de Argentina en una oscura reunión de la CONABIA, el organismo de la Secretaría de Agricultura de la Nación, el 21 de septiembre de 1995 . Ese organismo consideró que en lo referente a bioseguridad agropecuaria no había inconvenientes para que se comercializara la soja RR (Round-up Ready). Las cartas habían sido echadas sin previo debate público ni consulta. Argentina ingresó de la mano de Felipe Solá y un grupo de ignotos funcionarios a la experimentación abierta de organismos genéticamente modificados. Todos ellos aprobaron al enigmático vegetal de pequeña estatura el 25 de marzo de 1996 . La piratería de Monsanto, que se había apoderado de los genes naturales de la soja con sólo agregarle un gene clonado procedente de la bacteria Agrobacterium CP4 (el gen CP4 EPSP), ingresaba legalmente al país. En cuanto al glifosato ya había sido aprobado en 1977 por el SENASA, que lo revalidó en 1999 Hacia fines de la década de 1990 Argentina empezaba a pagar el precio de tener instituciones públicas y funcionarios poco serios, más preocupados por complacer a las corporaciones internacionales que en proteger la salud de los ciudadanos. En base al criterio de dosis letal 50 -absolutamente inapropiado para clasificar plaguicidas- el glifosato ya estaba incluido internacionalmente en la Clase Toxicológica IV: "productos que normalmente no ofrecen peligro". Esto parecía ahuyentar cualquier riesgo. No se consideraron entonces las consecuencias negativas de sus bajas dosis, pese a que ya existía suficiente bibliografía y sólidas alertas. Servilismo e ignorancia se combinaron para que durante los siguientes 15 años personas y ecosistemas formaran parte de un experimento abierto que las afectaría en forma silenciosa. Cientos de miles de bebés, niños, adolescentes y adultos fueron transformados en cobayos involuntarios y sin derecho a protesta. Pero no recibirían solamente glifosato y su derivado AMPA, sino también una larga lista de otros plaguicidas, entre ellos los insecticidas endosulfán y clorpirifós y el herbicida 2,4 D. Las puertas institucionales del país quedaron abiertas así para el cultivo masivo de la soja TH (comercialmente RR), y su herbicida asociado, todo ello en base a un raquítico expediente de 146 fojas que contenía información mayoritariamente aportada por Monsanto. A partir de allí la revolución transgénica local siguió los mismos caminos de parcialidad y de corrupción técnica que ya se habían registrado en otros países. El glifosato y sus derivados pasaron a interactuar luego con plaguicidas ya existentes y con nuevos productos, todos ellos autorizados por SENASA con la misma torpeza e insuficiencia técnica demostrada por la CONABIA. Al resto de la historia la conocemos todos. La oscura historia administrativa quedó sepultada por crecientes superficies de suelo argentino dedicadas a la agricultura industrial y por cuantiosos ingresos privados y fiscales, resultado de las exportaciones de soja y demás cultivos transgénicos. Actualmente la patente de la semilla de soja TH y de otras especies resistentes a plaguicidas sigue perteneciendo a Monsanto, pero desde el año 2000 ya no es propietaria de la fórmula del glifosato. Esto explica porqué se multiplicaron industrias productoras en varios países del mundo. En Argentina se utilizan crecientes cantidades de glifosato chino, y plantas petroquímicas como Atanor –del grupo estadounidense Albaugh- lo produce localmente (glifosato II). Atanor fabrica también los peligrosos plaguicidas 2,4 D; 2,4 DB; MCPA, trifluralina, atrazina, simazina y dicamba además de participar en el negocio de los organismos genéticamente modificados. Como Monsanto, Atanor tiene su casa matriz –Albaugh- en el estado de Missouri. Esta diversidad de productores de glifosato torna cada vez más difícil el control de las composiciones químicas, que pueden variar incluso entre partidas de la misma fábrica y procedencia. Lamentablemente, algo ya funcionaba mal antes de que se produjese el boom de los cultivos transgénicos. Al aplicarse plaguicidas sólo se tenían en cuenta las dosis letales –las que pueden matar directamente una persona- y se descartaban los efectos de las bajas dosis y la exposición crónica. Además, en un país sin registros de morbilidad y de mortalidad por causas generales, y sin un monitoreo continuo y nacional de residuos de plaguicidas, todo parecía indicar que el uso de plaguicidas era inofensivo para la salud y el ambiente. Como no había mediciones tampoco podían detectarse los efectos. Este pasado de irresponsabilidad estatal prosiguió sin cambios, lo cual facilitó la expansión descontrolada de cultivos industriales. Argentina era el país ideal para Monsanto y otras empresas. La debilidad del Estado y de la propia sociedad para proteger del desmonte a los ambientes nativos hizo el resto. Argentina bajó su biodiversidad nativa a niveles alarmantes, pero también bajó su diversidad de cultivos y productos agropecuarios. Durante el período 1999-2006 la diversidad de cultivos del campo argentino decreció en más de un 20%. Campos ganaderos pasaron a ser sojeros, fue cada vez más difícil practicar agricultura orgánica y actividades tradicionales como la producción de miel entraron en crisis. En Polonia por ejemplo el maíz transgénico Bt de Monsanto (Mon810) fue acusado de provocar en las abejas el Trastorno de Colapso de las Colonias (CCD en inglés). Hubo fuertes protestas nacionales de los apicultores y el gobierno prohibió finalmente el cultivo de maíz transgénico (mayo de 2012). Como preveía que esto podía ocurrir, Monsanto adquirió en septiembre del 2011 la prestigiosa empresa Beelogistics, especializada en esa y otra enfermedad de las abejas, la virosis IAPV. Al controlar las operaciones y por lo tanto los informes técnicos de Beelogistics, Monsanto protege al maíz transgénico del efecto cascada que podría provocar en otros países la dura sanción polaca. En Argentina dejamos de privilegiar la alimentación de seres humanos para pasar a alimentar masivamente el ganado de la Comunidad Europea y China, y a proveer de biocombustibles sus vehículos . El uso de estos últimos le permite argumentar a los países del Primer Mundo que ellos utilizan menos petróleo, y que son por lo tanto más sustentables, lo cual es falso. Quienes compran soja y derivados de soja en naciones alejadas de sus territorios cuidan así sus suelos, sus aguas y su salud, pues trasladan a los países productores –en este caso Argentina- todos los efectos negativos. Aún hoy seguimos creyendo, erróneamente, que el elevado precio internacional pagado por tonelada de soja compensa las pérdidas ambientales y sanitarias. Previsiblemente las codicias privadas y públicas alimentadas por la soja siguen asociadas, aunque gobiernos y productores hayan mostrado fuertes enfrentamientos. Entretanto las enfermedades y muertes no registradas, la pérdida de biodiversidad única y la formación de crecientes depósitos ambientales de residuos de plaguicidas continúa escandalosamente. Quien crea que el Estado regula y nos protege está equivocado. Somos un país abierto a experimentos agropecuarios abiertos, un país que contribuye además, y a bajo costo, con sus propios desarrollos biotecnológicos. Nos invaden y ofrecemos al invasor las patentes de OGMs desarrollados en laboratorios locales. Se repite así la perversidad de la colonización megaminera, facilitada por los excelentes estudios geológicos de investigadores argentinos. En este proceso las universidades públicas y privadas no son precisamente inocentes, pues generan investigación, desarrollo tecnológico y recursos humanos que alimentan el modelo extractivo. Lamentablemente los gobiernos de la Nación y de las provincias siguen sin reaccionar ante la "megaminería agrícola" que vacía suelos de nutrientes y hace aumentar las enfermedades y muertes. Mientras la megaminería metálica crea zonas de sacrificio sobre centenares y miles de hectáreas, la megaminería agrícola produce zonas de sacrificio sobre millones de hectáreas de suelos. Todo parece indicar que la codicia y la complicidad con el modelo agropecuario actual son más fuertes que la sensibilidad y la razón. Aunque rija por ley el Principio de Precaución –ello conforme al Artículo 4° de la Ley Nacional de Ambiente 25675- por ahora sólo rige el Principio de la Ganancia a Cualquier Costo. Ambiental y social. Facilitando la invasión Cuatro hechos nos ayudarán a comprender el sugestivo silencio de los gobiernos de Argentina y sus funcionarios, y porqué Monsanto puede invadir Malvinas Argentinas sin mayores obstáculos. 1. El modelo de agricultura industrial o de "cadenas cortas intensas" que se generalizó en Argentina ha podido desarrollarse prácticamente sin trabas sociales porque la mayor parte de las personas viven en ciudades, donde no se perciben los desmontes, ni la expulsión de campesinos y comunidades indígenas, ni el empobrecimiento de los suelos. Las ciudades son además los lugares donde se produce la mayor parte de los insumos del modelo extractivo, desde plaguicidas hasta maquinaria agrícola Como era previsible, la ostensible afectación de la salud en barrios periurbanos expuestos a la contaminación por plaguicidas logró que se visibilizara uno de los aspectos más negativos de las "cadenas cortas intensas". Ni gobiernos ni corporaciones pudieron seguir tapando el sol con sus manos. Vivir cerca de cultivos de soja, algodón, maíz y muchos otras especies, transgénicas y no transgénicas podía enfermar y hasta producir la muerte a pequeñas dosis. Pero el aparato productivo privado y sus fuertes socios del Estado, principalmente Secretarías de Agricultura, siguieron ignorando mayoritariamente las evidencias científicas y el Principio de Precaución. Durante el juicio que se sigue en Córdoba contra dos productores y un aeroaplicador, la Federación Agraria organizó un tractorazo para apoyar a los acusados y protestar contra la acción judicial (7 de julio de 2012). Uno de sus impulsores, visiblemente molesto, indicó públicamente que ellos venían aplicando plaguicidas desde hace 30-40 años sin que murieran personas por esa causa. Fue una confesión abierta. Reconoció que sólo pensaban en las dosis letales. Para ellos –y para los ingenieros agrónomos que firman recetas sanitarias- las enfermedades y las muertes por exposición a pequeñas dosis no existen. Simplemente porque ninguno de ellos conoce los modos de acción de las bajas dosis de cócteles químicos, ni sus efectos negativos sobre el desarrollo embrionario, el sistema nervioso, el sistema hormonal, el sistema inmune y demás sistemas del organismo humano. Ya no es solamente un problema de corporaciones y gobiernos, sino también de productores mal informados, universidades y carreras de formación profesional. Durante años los ingenieros agrónomos han dado indicaciones para la aplicación de plaguicidas sin tener en cuenta los residuos acumulados en campañas anteriores. Equivocadamente se operó como si los suelos de las explotaciones agrícolas, químicamente hablando, empezaran cada nuevo año en cero. Esto explica porqué al hacerse recetas fitosanitarias se sigue omitiendo la acumulación previa de clorados antiguos como DDT y recientes como endosulfán. 2. Cada plaguicida no es un principio activo solamente. Es una mezcla de principio activo con inertes, coadyuvantes y otros agregados, alguno de ellos tanto o más tóxico que el plaguicida principal. Es lo que llamamos cóctel 1. Las mezclas de fábrica contenidas en envases sin abrir también pueden sufrir cambios químicos, lo cual genera nuevas sustancias químicas extremadamente peligrosas. En los envases cerrados del plaguicida fosforado malathión se puede formar isomalathión, una sustancia 7 veces más tóxica que el plaguicida originalmente envasado. Es lo que llamamos cóctel 2. Los productores y aplicadores no suelen usar plaguicidas en forma directa, sino que efectúan mezclas y diluciones muy variables, generando así nuevos e impredecibles productos. Es lo que llamamos cóctel 3. Finalmente, cuando esta suma de cócteles –cóctel 1 más cóctel 2 más cóctel 3- es descargada al ambiente, se generan nuevas sustancias, eventualmente más tóxicas o más persistentes o ambas. Es el cóctel 4. Del cóctel a base de glifosato deriva el AMPA y del cóctel a base de endosulfán deriva el sulfato de endosulfán. Todas estas sustancias –no solamente un producto activo- llegan a las personas por numerosas rutas, entre ellas deriva, por partículas de suelo contaminadas que transporta el viento, por el agua y por los alimentos. ¿Cómo pueden los productores y los ingenieros agrónomos evitar que pequeñas dosis de estos cócteles lleguen a las personas, y sobre todo a los bebés y a los niños pequeños, que comparativamente a los adultos, en relación con el peso, consumen más agua, más alimentos y más aire, y tienen mayor superficie expuesta? No pueden. Existe además ese agravante ya mencionado anteriormente que ni la CONABIA ni el SENASA consideran. Los campos en que se practica la agricultura conservan residuos de plaguicidas antiguos como el DDT y el HCH, y recientes como el endosulfán, y toda nueva aplicación se suma a ese "fondo histórico". Se genera así un peligroso cóctel 5. Pero las personas expuestas, a su vez, son portadoras de plaguicidas en sus tejidos graso y sanguíneo, con lo cual todo ingreso de plaguicidas se "agrega" a los depósitos biológicos ya existentes. Es el cóctel 6. Tanto la deriva desde los campos pulverizados como la inhalación e ingesta de residuos de plaguicidas se suma a los que cada persona almacena en sus tejidos, y que le llegaron durante años con los alimentos, el aire o el agua contaminada, o que recibieron de sus madres cuando eran embriones y fetos (transferencia transplacentaria) y bebés (transferencia durante la lactancia). Dado que estas bajas dosis de residuos pueden alterar el sistema hormonal, pues muchos plaguicidas tienen actividad estrogénica, y afectar asimismo el sistema inmune, con lo cual nos volvemos menos resistentes a enfermedades virales y bacterianas, está claro que la dosis letal 50 con que se guían productores e ingenieros agrónomos resulta inadecuada, y no protege la salud de personas expuestas. 3. El modelo de agricultura industrial para exportación no sólo exporta granos y subproductos, sino también nutrientes. Los suelos, desprovistos de su cobertura y de su biodiversidad natural –ambos eliminados a fin de facilitar la siembra- carecen entonces de mecanismos físicos y biológicos suficientes para regenerar los nutrientes que extrae cada cosecha. El suelo acumula vacíos y se empobrece. Los compradores extranjeros pagan el grano que compran, pero no la pérdida de suelo, ni el agua que debió utilizarse para la producción, ni la salud perdida de las personas expuestas, ni la menor superficie con ambiente nativo que queda tras la expansión agrícola. Para producir un kilogramo de porotos de soja, por ejemplo, la planta utiliza entre 1.500 y 2.000 litros de agua. Graciela Cordone, del INTA Castelar, sostiene que en un barco cargado con 40.000 toneladas de soja se exportan 3.576 toneladas de nutrientes, casi el 10% del total. Si la carga es de trigo, lleva 1.176 toneladas, y si se trata de maíz, 966 toneladas. Esa misma investigadora graficó la pérdida: "Necesitaríamos 300 camiones para cargar los nutrientes que se exportan en cada barco". Agregó que de cada tres unidades de nutrientes perdidas "sólo se repone una". En Argentina sólo se recupera mediante uso de abonos el 37% de los nutrientes que pierde el suelo. Seguir considerando que la siembra directa conserva mejor el suelo es incorrecto, pues la erosión biológica –esto es la extracción de nutrientes por una planta de cultivo- afecta no solamente la estructura del suelo sino también la disponibilidad de nutrientes. De este modo a la erosión eólica e hídrica que afecta importantes superficies cultivadas en Argentina se agrega la erosión biológica, cada vez más importante y extendida. En cualquier país las fábricas naturales de suelo son los bosques, matorrales y pastizales nativos con sus miles de especies vivas. La agricultura se extiende sobre partes importantes de estos ecosistemas naturales después que se elimina violentamente la biodiversidad superficial mediante desmonte mecánico, fuego o sustancias químicas. De allí que sólo se conserve el suelo. Lamentablemente, la agricultura y muy especialmente la agricultura industrial, inclusive la practicada con abonos, demanda más suelo y nutrientes de los que su empobrecido sistema puede producir naturalmente. En este contexto los suelos más ricos de la pradera pampeana pueden "resistir" mayor explotación que los suelos del Chaco semiárido, y éstos –a su vez- bastante más que los frágiles y pobres suelos rojos de la selva misionera. Además del defasaje entre la exportación y la regeneración de nutrientes principales (unos 12) también se registra en los suelos cultivados una pérdida creciente de oligonutrientes. Si el empobrecimiento de los suelos coincide con la ocurrencia de otros disturbios, como sequía, inundaciones y erosión eólica, los efectos combinados se vuelven cada vez más graves y definitivos. Los cultivos, ya de por sí vulnerables a plagas, muestran que también son vulnerables a su propia simplificación. Irónicamente, la destrucción de bosques y otros ambientes nativos, terrestres y acuáticos, termina siendo letal para la agricultura. En Argentina las futuras generaciones heredarán no sólo suelos contaminados sino también suelos pobres y desertificados. Habida cuenta que parte de los nutrientes pueden reponerse con fertilizantes ¿dónde los obtenemos? A los fosfatos, por ejemplo, hay que comprarlos masivamente en el exterior. Uno de los mayores proveedores mundiales es Marruecos, donde su gobierno colonizó violentamente las tierras del pueblo Saharauí para explotar sin obstáculos sus enormes reservas fosfáticas. De este modo Argentina comercia impunemente con un gobierno que sigue asesinando a niños, adolescentes y adultos del Sahara Occidental. Cada día se extraen en las minas ocupadas del pueblo Saharauí unas 200.000 toneladas de fosfatos, parte de los cuales son compradas por nuestro país . Pese al cruel origen de esos insumos, casi no hubo voces de protesta cuando en febrero de 2011 se anunció la instalación en Argentina de la Oficina Marroquí de Fosfatos (OCP). Peor aún, esta compañía fue autorizada para crear, conjuntamente con su filial Maroc Phosphore, la importadora OCP de Argentina. Exportamos soja y subproductos para alimentar vacas y vehículos extranjeros, e importamos fosfatos manchados de sangre. De este modo las grandes plantaciones de soja y sus responsables no sólo provocan enfermedades y muertes silenciosas en Argentina. Al comprar fosfatos también contribuyen, indirectamente, a provocar muertes silenciosas en un país tan distante y tan próximo como Marruecos. 4. Los cultivos transgénicos no solamente implican el saqueo a veces irreversible del suelo, y la exportación de "agua virtual" y nutrientes a otros países, sino también la dramática reducción de la superficie cubierta con ambientes nativos. Solamente la soja TH cubre más de 18 millones de hectáreas que en algún momento fueron ecosistemas de alta biodiversidad. Se le deben sumar las superficies ocupadas por maíz y algodón transgénicos, cada uno de ellos en sus formas Bt, TH y Bt x TH, que totalizan más de 4,2 millones de hectáreas antes ocupadas por ambientes nativos (Campaña 2010-2011) . Es imposible tener agua, regeneración de suelo y estabilidad ambiental sin conservar superficies importantes de ambientes nativos, terrestres y acuáticos. Lamentablemente los gobiernos y los pool de siembra no lo entienden, o no les conviene entender. Prefieren que el país termine reventándoles en las manos a las futuras generaciones antes que reducir sus ganancias. Un bosque no tiene solamente árboles, hongos, reptiles, aves y mamíferos, sino un complejo entramado de seres vivos. En un metro cuadrado de suelo y hasta los 30 centímetros de profundidad pueden vivir unos 1.500 millones de protozoarios (microorganismos), 120 millones de nematodos (gusanos), 440.000 colémbolos (insectos), 400.000 ácaros, 2.900 ciempiés y milpiés, 500 hormigas, y muchas poblaciones de otros organismos. Cuando pasa la topadora o el fuego para plantar soja, desaparece la biodiversidad superficial. Ese ambiente "decapitado" deja de fabricar suelo y tiene muy baja capacidad para retener agua. La formación de 1 centímetro de suelo en condiciones naturales demanda de cientos a miles de años, mientras que su destrucción puede lograrse en apenas unos años o décadas. Sobre calizas duras y clima templado-frío un centímetro de suelo tarda 5.000 años en formarse. En selvas tropicales lluviosas la formación de 1 centímetro de suelo rojo (oxisol) puede demandar de 1 a 2 millones de años . ¿Alcanzamos a comprender que los ecosistemas agrícolas casi no tienen biodiversidad? ¿Y que el silencio atroz y prácticamente sin vida animal de un campo cultivado con soja anticipa silencios más dramáticos, si no aprendemos a balancear producción agropecuaria con conservación de ambientes naturales? La estabilidad social y ambiental de un país depende primariamente de que la superficie dedicada a producción agropecuaria y sistemas urbanos, y la superficie ocupada por ambientes nativos, ocupen cada una el 50% de la superficie total aproximadamente. De este modo es mayor la resistencia ambiental a crisis ambientales de todo tipo, desde sequías a períodos extremadamente lluviosos, fuegos e ingreso de plagas. Si por el contrario la superficie dedicada a producción crece desmesuradamente, y solo van quedando Parques Nacionales y otras áreas naturales protegidas, la vulnerabilidad se vuelve crítica. Es lo que está sucediendo en Argentina. Pero baja también su resistencia social. Al haber menos diversidad de cultivos y una desmesurada dependencia de los países compradores de soja, cada vez que alguno de ellos impone barreras o suspende las importaciones nuestro sistema económico entra en pánico. En lugar de ser un país inteligente con una buena diversidad de cultivos, y un adecuado balance entre superficie dedicada a producción y ambiente nativo (lo cual supone, es cierto, menos ganancias) optamos por el país-monocultivo y la dependencia enfermiza de los compradores externos de granos. Esta combinación entre codicia, falta de planificación agrícola e imprudencia comercial puede costarnos muy caro en un planeta cada vez más volátil e inestable, sometido además al cambio climático global. En una provincia como Córdoba, que tenía 12 millones de hectáreas de ambiente boscoso, queda menos del 5% de bosque cerrado. Si recordamos que Córdoba es una de las provincias con peor gestión ambiental de Argentina (y la primera con mayor superficie dedicada a soja transgénica, y que para el período 1998-2002 tuvo la tasa de desmonte más alta del país (-2,93%, una cifra que contrasta con la media mundial para un período comparable, -0,23%), se entiende cómo llegamos al actual estado de crisis. Las cuencas hídricas colapsan, pero las exportaciones de soja aumentan. Nuevamente las ciudades, alejadas de los lugares donde se fabrican las crisis, parecen no advertir lo que sucede. Pero los cortes en los suministros de agua durante 2011 y 2012 encendieron una luz roja que todavía sigue encendida. Sin embargo ¿Quién habla en nombre de aquellos que perdieron y perderán su salud y su vida por bajas dosis de plaguicidas? ¿Quién habla en nombre de los campesinos expulsados de las tierras donde convivían con el bosque, ahora dedicadas a la agricultura industrial que practican terratenientes ilegales? ¿Quién habla en nombre de la diversidad productiva, reducida irracionalmente por los monocultivos de soja, algodón, maíz o arroz? ¿Quién habla en nombre de los ambientes nativos que ya no producen suelo, ni agua, ni estabilidad ambiental? ¿Quién habla en nombre de un país y de provincias destrozadas ambientalmente por malas gestiones de gobierno y por poderosos intereses corporativos? ¿Quién asume la responsabilidad por la deprimida resistencia ambiental de Argentina, la más baja de toda su historia? La respuesta es el silencio. En Argentina ha triunfado hasta ahora el modelo de los agronegocios, no la agroecología sustentable. Aunque podría haberse equilibrado la superficie dedicada a producción con la ocupada por ambiente nativo, gobiernos, corporaciones y hasta sectores universitarios siguen privilegiando la destrucción, el uso de biotecnología y la codicia simplificadora. En lugar de Manejo Integrado de Plagas (MIP) continúa optándose por el envenenamiento masivo de organismos vivos, que expone colateralmente a cientos de miles de personas a bajas dosis de plaguicidas. Durante 2009, por ejemplo, se dispersaron en todo el país unos 292 millones de litros de plaguicidas. En este contexto las incorrectas autorizaciones de plaguicidas por el SENASA, la mediocre aprobación de organismos genéticamente modificados desde la CONABIA y la ausencia de controles estatales delatan la inadmisible complicidad del Estado con el modelo de los agronegocios. Monsanto en Argentina: de 5 a 8 plantas. Todo lo analizado con anterioridad es un prólogo indispensable para entender las nuevas invasiones de Monsanto en Argentina. Resulta ingenuo asumir que una planta procesadora de semillas es solamente una industria. También es un acelerador indirecto de los procesos de monocultivo, contaminación y desmonte, y sobre todo, un factor de consolidación del modelo básicamente depredador instalado en nuestro país. El plan de la construcción de una planta para la producción de semillas de maíz en Malvinas Argentinas (Córdoba) Malvinas Argentinas es una localidad del Departamento Colón ubicada 14 kilómetros al noreste de la ciudad de Córdoba y a 10 kilómetros de barrio Ituzaingó Anexo. Según el Censo de 2010 tiene 12.484 habitantes pero la población continúa creciendo. Al igual de otras ciudades rurales, sus bordes reciben los plaguicidas aplicados en campos colindantes cultivados con soja. Afortunadamente la noticia sobre la posible radicación de Monsanto en Malvinas Argentinas coincidió con el fuerte debate social sobre los efectos de las bajas dosis de plaguicidas en la salud humana y el ambiente. Además del juicio que se registra en Córdoba contra tres personas por aplicación ilegal de plaguicidas (2012), se reactivó en la justicia provincial la causa madre por contaminación en barrio Ituzaingó Anexo iniciada por FUNAM en 2002 . Esta causa –en la cual están imputadas las mismas personas que hoy enfrentan el juicio, y donde seguramente se investigará a funcionarios públicos- analiza la asociación entre aplicación de plaguicidas y daños a la salud. Los querellantes de la causa madre son FUNAM además de 30 Madres y vecinos de barrio Ituzaingó Anexo Estas acciones, históricas, se suman al emblemático juicio finalizado en Paraguay hace siete años (2005), donde su Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena de dos años de prisión impuesta a varios productores sojeros que produjeron la muerte de un niño (Silvino Talavera), y la intoxicación de su familia, tras aplicar glifosato en dos oportunidades (2003) . Una planta para el acondicionamiento de semillas -como la planificada por Monsanto para Malvinas Argentinas- no puede disociarse de los campos que las sembrarían, ni del uso asociado de plaguicidas y sus efectos. Siendo Monsanto una de las empresas líderes en el mantenimiento del modelo extractivo, es inevitable predecir que una mayor presencia de la corporación agravaría regionalmente los efectos indeseados, esto es, expansión de la superficie cultivada, destrucción de ambientes nativos y sobre todo, más enfermedades y muertes por exposición a bajas dosis de plaguicidas. El actual modelo agrícola extractivo que se practica en Argentina debería ser asumido como una variante muy extendida y superficial de la megaminería. En los cultivos no se extraen metales valiosos, sino nutrientes que luego se exportan como granos. Agricultura y megaminería tienen en común, además, el consumo de agua, mayor en la agricultura industrial, y la generación de pasivos ambientales. Mientras que la megaminería abandona colas de mineral y depósitos de estériles, la agricultura industrial deja acumulaciones diseminadas de plaguicidas que persisten por años y décadas. La planta de Malvinas Argentinas, cuya puesta en funcionamiento se prevé para el año 2013, trataría y acondicionaría semillas de maíz hasta lograr una capacidad máxima de producción de 3,5 millones de hectáreas. Argentina tendría las dos plantas más grandes del mundo para el acondicionamiento de semillas, lo cual fortalecería el ya descontrolado modelo extractivo. Continuamente se registran en Córdoba operaciones de desmonte ilegal para seguir ampliando el área cultivable. Es previsible por lo tanto que las actividades de Monsanto no sólo induzcan la expansión de fronteras agrícolas, sino también procesos de uso más intensivo de los suelos. La planta que Monsanto pretende instalar en Malvinas Argentinas no se dedicaría a la producción de plaguicidas. Pero incentivaría indirectamente su uso a nivel provincial. Al establecerse en Córdoba –y ampliar sus actividades en Argentina- consolidaría aún más la agricultura industrial para exportación. El dilema queda planteado. Los 400 puestos de trabajo previstos por Monsanto para la planta representan indudablemente un atractivo en zonas con desempleo crónico. Pero las actividades de la acondicionadora de semillas también tendrían efectos indeseados, como la consolidación del modelo extractivo, con su secuela de morbilidad y mortalidad, y la pérdida de puestos de trabajo en actividades incompatibles con los cultivos transgénicos. Existen además obstáculos legales y administrativos muy importantes. Es inaceptable que una empresa como Monsanto anuncie sus inversiones desde Nueva York, y que anticipe además fechas de puesta en funcionamiento como si no hubiera Estado regulador en Argentina. También es inaceptable que la propia presidencia de la Nación permita ese juego colonial. Monsanto, como cualquier otra empresa, no debe decidir por sí misma lo que hará o no en un país que se supone soberano. Por el contrario, debe hacer la propuesta formal, iniciar el proceso de Evaluación de Impacto Ambiental en Córdoba y someter su proyecto a debate en Audiencia Pública. La Ley del Ambiente 7343 de la provincia de Córdoba, su decreto reglamentario 2131 sobre Evaluación de Impacto Ambiental y la Ley Nacional de Ambiente 25675 son de cumplimiento obligatorio e ineludible. Las localizaciones no se deciden en Nueva York o Saint Louis, Estados Unidos, sino en Malvinas Argentinas, en Córdoba, con la participación de todos sus pobladores. Ningún funcionario público, por alto que sea su rango, puede asegurarle a Monsanto que se instalará. Como cualquier empresa pública o privada debe presentar formalmente su propuesta en Argentina, y someterse a la ley. Lo sucedido fuera del país volvió a mostrar el escaso respeto de muchos funcionarios públicos de Argentina y de la propia Monsanto por los procesos administrativos y por la opinión de personas que pudieran verse afectadas. No olvidemos además que esa empresa tiene pésimos antecedentes industriales. Como ya lo dijimos antes, participó del proceso de fabricación de las primeras bombas atómicas, produjo armas químicas que se usaron en Vietnam y violó normas de todo tipo en muchos países, todo ello en nombre de sus ganancias. De allí que Natural Society, una reconocida organización no gubernamental de Estados Unidos, declarara a Monsanto "la peor empresa del año 2011" tras considerar que amenazaba "la salud humana y el ambiente" Muchos pobladores de Malvinas Argentinas conocieron la posible radicación de la planta dedicada al acondicionamiento de semillas por los medios y no están dispuestos a que la propia Municipalidad, la provincia o la nación cercene sus derechos. Los debates ya empezaron, sobre todo en los colegios . Apuntan críticamente al intendente y al gobierno de la provincia, pues sospechan que ya se habrían otorgado autorizaciones. Cabría preguntarse ¿Por qué Córdoba? La decisión no es casual. Hay cuatro motivos visibles. 1) Tiene a nivel nacional la mayor superficie cultivada con soja transgénica y pese a que sólo conserva menos del 5% de bosque nativo, su superficie cultivada sigue creciendo. 2) Desde 1996 los sucesivos gobiernos nacionales y provinciales vienen apoyando esta redituable simplificación de la biodiversidad productiva para acrecentar la exportación. 3) Las universidades públicas y privadas producen cada vez más especialistas en ingeniería genética, y 4) Sectores importantes de la sociedad están convencidos –equivocadamente- que este modelo de producción es económicamente sustentable. Aunque Monsanto no lo explicite, estar cerca de los grandes consumidores de semillas transgénicas le permitirá fiscalizar y reducir el creciente uso irregular de "sus" semillas patentadas. También existen cuatro motivos invisibles; 1) Argentina ejecuta una pésima política ambiental, más basada en la declamación que en los controles, lo cual tranquiliza a empresas como Monsanto 2) Los gobiernos locales y buena parte de la sociedad no advierten la fuerte degradación de los suelos productivos. 3) Las consecuencias sanitarias permanecen tan poco visibles como los efectos ambientales, y 4) Estado y Monsanto favorecen el mismo tipo de modelo productivo. Esto es, un modelo extractivo basado en cientos de sustancias tóxicas, falta de controles estatales y ausencia de estudios epidemiológicos. Un modelo que genera cuantiosas ganancias públicas y privadas en el corto plazo. Un modelo que nos hace más dependientes y vulnerables a los compradores externos. Un modelo que le roba salud y estabilidad ambiental a las actuales y futuras generaciones. Un modelo que diariamente y en silencio aumenta la contaminación química de embriones, fetos, mujeres embarazadas, bebés, niños, adolescentes y adultos. Un modelo que en el nombre del progreso (de unos pocos) termina haciendo sufrir indeciblemente (a la mayoría). Un modelo donde por cada tonelada de soja exportada se invierte localmente en una tonelada de sufrimiento silencioso. Pero los sufrimientos silenciosos terminan por romperse. Y cuando el silencio social se rompe nada vuelve a ser igual. Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo - Presidente de FUNAM, Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba y Premio Nóbel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).

El mercenarismo es considerado una de las empresas y tendencias más lucrativas en la actualidad. El dinero que se obtiene por ello, es comparable con el que se obtiene producto de la pornografía, las drogas o el tráfico de armas. Su origen se remonta a la antigüedad cuando estados como Egipto, Babilonia, Grecia y Roma emplearon en sus guerras de conquista y expansión, grandes contingentes de soldados extranjeros; surgiendo en este período de la historia los primeros tratados y acuerdos internacionales que se expresaron en torno a este problema. Este tema expuesto por primera vez en las Naciones Unidas por Nigeria en 1979; dio paso a que se excluyera a los mercenarios de la condición de combatientes y de prisioneros de guerra expresándose de esta forma la voluntad de los Estados sobre esta cuestión. El uso de mercenarios en los diversos conflictos nacionales e internacionales en los siglos sucesivos conllevó que en el año 1989 se aprobara la Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Financiación y el Enfrentamiento de Mercenarios. Al respecto la presente Convención establece que se entenderá como mercenario toda persona: ►Que haya sido especialmente reclutada, localmente o en el extranjero, para combatir en un conflicto armado; ►Que tome parte en las hostilidades animada esencialmente por el deseo de obtener un provecho personal y a la que se haga efectivamente la promesa, por una Parte en conflicto o en nombre de ella, de una retribución material considerablemente superior a la prometida o abonada a los combatientes de grado y funciones similares en las fuerzas armadas de esa Parte; ► Que no sea nacional de una Parte en conflicto ni residente en un territorio controlado por una Parte en conflicto; ►Que no sea miembro de las fuerzas armadas de una Parte en conflicto; y ►Que no haya sido enviada en misión oficial como miembro de sus fuerzas armadas por un Estado que no sea Parte en conflicto. De ahí que el presente estudio sea un análisis de diferentes casos que han ocurrido en América Latina, relacionados al mercenarismo así como a las distintas variantes desarrolladas en los últimos 50 años, debido a una serie de factores de orden interno y externo en la región. Considerada la América Latina una de las regiones más desiguales del mundo; la misma ha sido víctima de este flagelo, donde se han involucrado grandes potencias y consorcios internacionales por el control de la región y el dominio de sus riquezas naturales como: el agua, el petróleo y el gas. Este es el caso de los Estados Unidos, quien ha calificado a la América Latina y el Caribe como su "patrio trasero" o zona de influencia, para ello ha realizado varias acciones de carácter económico–político, militar y mediático para socavar el influjo de los gobiernos de carácter progresistas en la región, al unirse a las fuerzas de derecha de estos países, por medio de sus embajadas y de organizaciones no gubernamentales. Este período ha devenido en un aumento del mercenarismo en América Latina debido a diversos factores: ► La lucha en contra de los procesos revolucionarios a raíz de la influencia de la Revolución Cubana. ► La implementación de la Operación Cóndor. ► La Guerra en Centroamérica. ► Los Planes Puebla Panamá- Colombia. ► La creación de nuevas bases militares en el territorio latinoamericano. Una de las formas del mercenarismo más empleadas en la región ha consistido en el apoyo a la oposición tanto dentro como fuera de los procesos revolucionarios latinoamericanos que han desencadenado en revoluciones de carácter popular; unido a la creación y desarrollo de empresas privadas de seguridad que tienen como objetivo la protección de las zonas donde se concentran gran parte del capital; y que pueden ser un espacio para la creación de grupos mercenarios. Cuba, es uno de los países de la región que ha sido y es víctima constante del mercenarismo, donde en la actualidad, se alcanza la cifra de 3 mil 478 cubanos muertos y alrededor de 3 mil personas heridas por prácticas terroristas relacionadas al mercenarismo; protagonizadas por grupos contrarrevolucionarios tanto dentro, como en el exilio apoyados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos de América que han tenido el objetivo de destruir la Revolución Cubana. La CIA, desde sus inicios organizó y financió la invasión de Playa Girón y armó las bandas que operaron en el macizo montañoso del Escambray. Además ha suministrado armas y explosivos, así como ha concedido asilo a mercenarios amparados bajo el tema que son defensores de la libertad. La creación de organizaciones terroristas, vinculadas directamente al mercenarismo en los Estados Unidos como: Omega 7, la Fundación Cubana Americana, o la Rosa Blanca bajo la protección del gobierno estadounidense, que autorizó la cifra de 50 millones de dólares para apoyar la subvención en la isla, son una rotunda violación del derecho internacional y de los acuerdos firmados en materia de la lucha contra el mercenarismo. Honduras, es uno de los estados centroamericanos, donde se han venido desarrollando una de las modalidades del mercenarismo, a través de las empresas privadas o EMSP 5 para la guerra en Iraq en la denominada "Zona Verde". Al respecto la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 60/251, del 15 de marzo del 2006 en el Consejo de Derechos Humanos condenaría, la posición asumida por este Estado, al permitir el entrenamiento en su territorio de mercenarios en oposición al artículo 5 de la Convención Internacional contra este flagelo donde se hace saber que: ►Los Estados Partes no reclutaran; utilizaran; ni entrenaran mercenarios y prohibirán ese tipo de actividades de conformidad con las disposiciones de la presente convención. ► Los Estados Partes no reclutaran, utilizaran, ni entrenaran mercenarios con el objetivo de oponerse al legítimo derecho inalienable de los pueblos a la libre determinación, reconocimiento por el derecho internacional y tomaran de conformidad, las medidas apropiadas para prevenir la utilización, la financiación o el entrenamiento de mercenarios para este objetivo. A esto se añade los problemas ocurridos a Bolivia en el año 2009, país que ha tenido una intromisión constante en sus asuntos internos, a través de las organizaciones indígenas, sindicales y gremiales vinculadas a Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Uno de los hechos más críticos, ocurrió ese mismo año, cuando fue descubierta una red mercenaria encabezada por el ciudadano boliviano-húngaro- croata Eduardo Rosza Flores vinculado a la persona de Hugo Achá representante de Human Weright Foundation (HRF) en Bolivia. Esta red tenía una célula en el departamento de Santa Cruz en la que estaba comprometido el dueño de la compañía Falcón encargada de la seguridad de Fexpocruz en cuyo stand se hallaron armas y explosivos. Estos vínculos demuestran de forma irrefutable la vinculación de las empresas de seguridad con grupos conservadores ante la nacionalización del gas boliviano. Ante esta situación el Presidente Evo Morales hizo un llamado no solo a un pacto nacional antiterrorista sino también contra el mercenarismo con el objetivo de garantizar la seguridad y la independencia del país ante la campaña secesionista realizada por la media luna boliviana. Sin embargo, la amenaza en Bolivia es más latente, que en cualquiera de los otros estados, por ser uno de los estados económicamente débiles del bloque de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA). Ante estos problemas, el estado boliviano tiene que establecer alianzas internas, unido a la concientización de la sociedad civil que permita una mayor cohesión social. En virtud de la naturaleza jurídica el Mercenarismo se relaciona estrechamente a otras manifestaciones violentas como el Terrorismo, teniendo como experiencia en la mayoría de los casos su conocimiento sobre explosivos, y armas que puedan causar el mayor daño posible, a pesar de que el mismo pueda identificarse o no con una ideología determinada. La única condición del mercenario, es el hecho que al desarrollar actividades terroristas se convierte en un elemento de terror, dolor y muerte -como un agente terrorista -dirigido contra un sector de la población que puede ser, civil, militar, gubernamental o religioso. La lucha contra el mercenarismo depende en gran medida de la voluntad de los Estados en hacer cumplir sus obligaciones internacionales en complementariedad al derecho interno de cada Estado, llegando a la solución de los problemas vinculados a los distintos actos que son una violación de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. En los países Latinoamericanos, el mercenarismo busca socavar los gobiernos mediante actos terroristas utilizando la manipulación de los medios de comunicación para exagerar los hechos, distorsionar la realidad, culpar a los dirigentes del gobierno y por ende encontrar una condena nacional e internacional negativa de la gestión de estos gobiernos, logrando su desestabilización o intervención de tropas extranjeras o que justifiquen un Golpe de Estado. Al respecto tenemos que mencionar de forma general los avances y retrocesos en la lucha contra el mercenarismo en América Latina: Avances: ► Revisión de los programa de la empresas de seguridad y de las ONG por varios países latinoamericanos. ► Creación UNASUR- Unión de Naciones Sudamericanas- como espacio para la integración regional y a la salida de conflicto regionales. ► Ratificación y cumplimiento de la normas del derecho internacional en materia de la lucha contra el mercenarismo. ► Oposición y condena a los golpes de estado en la región. Retrocesos: ► La guerra contra el terrorismo impulsado con el gobierno de los Estados Unidos y la creación de cárceles clandestinas ha permitido el aumento de actividades mercenarias por las denominadas empresas de seguridad. ► La protección de personas vinculadas al mercenarismo, enmascarados como "defensores de la libertad "amparado por el derecho de asilo dado por el gobierno de los Estados Unidos. link: http://www.youtube.com/watch?v=rBBE6evWoPM Fuente: Núñez Pichardo, R. y Terrero Lores, H.: "América Latina contra el mercenarismo ", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Mayo 2012

El período 1820-1852: de las autonomías provinciales a la federación rosista. Un Estado moderno requiere de una Constitución ya que es la que establece los principios y las reglas de juego que la sociedad fija para su convivencia. Se dice que es la Ley Suprema porque es la base del resto de las leyes. Es un instrumento que organiza jurídicamente a una nación, garantiza los derechos de los habitantes y ciudadanos y marca las pautas respecto de la forma y régimen de gobierno así como la distribución del poder. De lo señalado se desprende lo complejo que resulta elaborar una Constitución, no sólo porque es en sí misma un instrumento legal fundamental del Estado, sino porque organiza la convivencia de sectores que tienen intereses diversos y muchas veces contrapuestos. Este fue el caso para la Constitución de las Provincias Unidas. Finalmente, el Congreso dictó una Constitución en 1819 que las provincias rechazaron por su carácter centralista. La crisis política de 1820, fruto de un proceso en el cual la batalla de Cepeda fue uno de los detonantes, desintegró formalmente a las Provincias Unidas del Río de la Plata y abrió paso a una nueva etapa caracterizada por la coexistencia de entidades políticas diversas que se regían autónomamente unas con respecto a las otras La disolución del Directorio y del Congreso puso fin al gobierno central. Los gobiernos provinciales fueron estableciendo sus propias formas de gobierno en territorios sin límites precisos que en general se trazaron a partir de las ciudades más importantes. A lo largo de todo el periodo las diferencias políticas tuvieron en la mayoría de los casos sus orígenes en diferencias tanto económicas como sociales, regionales, etc., Por lo tanto, los intentos por construir un Estado unificado se dificultaron enormemente. Estos grupos representaban proyectos diferentes y han pasado a ser conocidos como unitarios y federales. Pero si queremos evitar confusiones debemos saber diferenciar y entender de qué se habla cuando se mencionan estos dos términos. Ambos responden a las formas en que concebían la organización política del país. El proyecto unitario ( centralista) se caracterizó por una fuerte subordinación de los poderes provinciales al poder central. Por su parte, los diversos proyectos federales entendían que la organización del Estado nacional debía basarse en la asociación de Estados regionales (provinciales) que delegaran parte de su poder al Estado central. A una primera etapa caracterizada por la autonomía de las provincias, le siguió a mediados de la década de 1820 el breve intento centralizador de Rivadavia que culminó en un fracaso. Posteriormente, a mediados de la década de 1830, el gobernador de Buenos Aires era Juan Manuel de Rosas. Su política proclamaba un especial federalismo basado en una posición autonomista que demoraba cualquier intento de organización nacional que le significara a su provincia la pérdida de recursos y de mecanismos de control. La batalla de Caseros en 1852, un nuevo levantamiento del Litoral contra Buenos Aires liderado por Justo José de Urquiza, marcó el fin de esta etapa. legados de la Revolución de Mayo: +surgimiento de los caudillos, nuevos dirigentes políticos que expresaban intereses provinciales o regionales y que contaban con fuerza militar propia. Ellos representaban las tendencias autónomas frente al proceso centralizador impulsado por Buenos Aires. Luego de la década de conflictos que se abrió en 1810, los estados provinciales privilegiaron el establecimiento de su propia organización dictando leyes y constituciones. Diversos autores han asociado a los caudillos con el desorden, la anarquía, el poder despótico, y con relaciones paternalistas y autoritarias. Sin embargo esas afirmaciones pueden ser matizadas. Debemos recordar que no estaba claro ni era compartido el proyecto de país que se quería construir. Los caudillos, por lo tanto, impulsaban proyectos muy diversos y asumían en sus territorios el control político de acuerdo al proyecto en el cual creían, frente a la imposibilidad de construir un Estado único. La situación de tranquilidad que vivió Buenos Aires le permitió liderar un nuevo intento de organización nacional. En 1823 convocó a todas las provincias a un nuevo Congreso General que comenzó a sesionar a fines del año siguiente. Pero diversos problemas dificultaron su accionar, entre los que se destaca la guerra con el Brasil por la Banda Oriental. Esta situación provocó que en 1826 el Congreso dictara una Constitución de corte unitario y nombrara presidente a Bernardino Rivadavia en un nuevo intento de unificación nacional. Si bien el nuevo presidente contaba con el apoyo de los comerciantes -que se beneficiaban con el librecambismo- y de los hacendados -que respaldaban su política de tierras-, las oposiciones fueron mayores. Por tal, su experiencia como primer mandatario resultó breve: a mediados de 1827 Rivadavia presentó la renuncia al cargo lo que significó el fin del gobierno centralizado. El período 1820-1852 se caracteriza y explica por el conflicto derivado del enfrentamiento de distintos proyectos políticos sobre la organización del país. Las tres décadas están atravesadas por esa oposición que se manifestó tanto en la discrepancia en el debate de ideas como en la violencia política y los enfrentamientos militares que derivaron en guerras civiles. Sin duda, la disputa principal era entre el unitarismo y el federalismo. Pero junto a ésta se presentan otras de gran importancia. Por ejemplo, el enfrentamiento entre Buenos aires y el Interior. Este confllicto no se puede analizar en términos de "diferencias entre unitarios y federales". Si bien la mayoría de los centralistas se encontraba en la antigua capital del virreinato, los había por todos lados. Muchos comerciantes de las ciudades del interior consideraban que sus intereses estarían mejor asegurados por un gobierno central, y Buenos Aires era un espacio en el que las ideas federales también tenían muchos adeptos. A su vez, dentro de los grupos federales es necesario también señalar las fuertes diferencias existentes. Podemos dividirlos en tres grupos. Los federales del Interior, los federales del Litoral, y los federales de Buenos Aires, estros últimos ordenados a su vez en los primeros años en doctrinarios y autonomistas. Estos grupos sociales y regionales, con mayor o menor grado de antagonismo, tenían diversos intereses económicos que encontraban en el plano de las ideas un lugar donde manifestar y dirimir sus conflictos. Entre 1828 y 1831 el enfrentamiento entre unitarios y federales se extendió por todo el país y se perfiló un alineamiento regional con líderes que basaban su poder político en criterios diversos unos de otros. Estas diferencias promovían además dinámicas sociales diferentes en cada región. Con la renuncia de Rivadavia se derrumbó el proyecto unitario y retornaron las autonomías provinciales. Se inició entonces una etapa caracterizada por las guerras civiles que culminaron con el triunfo del federalismo bajo el liderazgo de Juan Manuel de Rosas. Los violentos hechos de esos años marcaron el punto máximo de la escalada entre los dos grupos. Hacia 1831, el país se encontraba dividido en dos agrupaciones: la Liga del Interior y el Pacto Federal. La guerra entre ambas parecía inminente, pero la caída del General Paz (líder de la Liga Unitaria) en manos enemigas desmembró ese acuerdo y los federales se impusieron sin oposiciones en todo el país. En esos años, los caudillos más destacados eran Facundo Quiroga ( La Rioja), Estanislao López (Santa Fe ) y Juan Manuel de Rosas ( Buenos Aires). Cada uno de ellos representaba los intereses de su región y expresaban las diferencias internas del federalismo. De a poco logró imponerse el último. Se dio paso entonces a la Confederación y volvió a retrasarse el dictado de una Constitución y la conformación de un Estado nacional. Rosas fue designado gobernador de Buenos Aires en 1829. Durante sus dos gobiernos que se extendieron hasta 1832 el primero y desde 1835 hasta 1852 el segundo se consolidó la hegemonía de la provincia sobre el resto del país. La Confederación Argentina funcionó a través de pactos y acuerdos entre provincias. Si bien no se formaron instituciones comunes, Buenos Aires obtuvo el manejo de las relaciones exteriores por lo que representaba a la Confederación como un Estado independiente en el plano internacional. Rosas demoraba el dictado de una Constitución que implicara la organización nacional y la consecuente pérdida para Buenos Aires de las rentas aduaneras. Bajo sus gobiernos se fue fortaleciendo económicamente el sector terrateniente bonaerense que crecía con la acumulación de tierras, a la vez que el aparato productivo se vinculaba estrecha y exitosamente con las demandas del mercado internacional. La acción legislativa durante sus gobiernos y la campaña militar al desierto (que desarrolló entre los años 1833 y 1834) fueron parte de una batería de acciones y medidas destinadas a fortalecer a este grupo que, junto a los sectores populares urbanos y rurales, constituían las bases sociales de su poder. El estilo de conducción política desplegado por Rosas ha generado polémicas que llegan hasta nuestros días. Fueron años en los que se exasperaron los conflictos y las lealtades políticas. Para algunos, Rosas no hizo más que demorar el desarrollo del país; para otros, fue capaz de avanzar en la unión nacional y de establecer las bases de un Estado moderno en la provincia luego del fracaso centralizador rivadaviano. A lo largo de su dilatada gestión la lucha entre unitarios y federales se fue desplazando hacia otra dicotomía: rosistas y antirrosistas. La política tomó nuevas manifestaciones, que iban desde la violencia y la persecución hasta los festejos populares y los actos masivos. Si bien desde 1835 el orden rosista extendió su influencia en el país, los conflictos y resistencias no dejaron de manifestarse hasta su caída. Los grupos políticos y miembros del ejército unitario, los jóvenes intelectuales de la Generación de 1837, e incluso algunos federales expresaron su disidencia. No estuvieron ausentes los levantamientos en el interior y en el propio territorio bonaerense, así como el accionar de los exiliados desde fuera de las fronteras. Además, se produjeron una serie de conflictos de nivel internacional que tuvieron impacto en la política interna. Las luchas entre blancos y colorados en el Uruguay repercutían en el contexto nacional gracias a las alianzas políticas que se establecían entre los grupos de ambas márgenes del Río de la Plata. Tampoco faltaron problemas limítrofes con la Confederación peruano-boliviana. Asimismo, la dinámica del sistema capitalista hizo recrudecer la rivalidad política y la competencia comercial entre Francia e Inglaterra, lo que tuvo importantes efectos en el Río de la Plata, como los bloqueos o la usurpación de las Islas Malvinas. Hacia fines de la década de 1840 la economía se encontraba en expansión y habían cesado las convulsiones políticas. Sin embargo esos hechos no impidieron que el orden rosista ingresara en su etapa final. El crecimiento económico basado en la actividad ganadera había beneficiado a Entre Ríos y el gobernador Urquiza -aliado de Rosas en años anteriores- comenzó a diferenciarse políticamente de él, incrementando la autonomía de su provincia. El enfrentamiento no tardó en producirse. Una alianza nacional e internacional liderada por el entrerriano puso fin a la experiencia rosista cuando los ejércitos se enfrentaron el 3 de febrero de 1852 en la batalla de Caseros.

EL SURGIMIENTO DE LOS IMPERIOS COLONIALES Tras la unificación dinástica de los reinos de Castilla y Aragón, en 1469, y la conquista de los territorios musulmanes en la península, concretada con la toma de Granada en 1492, los Reyes Católicos debieron hacer frente a un nuevo reto: la apertura de nuevas rutas comerciales a Oriente. Por entonces, el comercio con las tierras orientales estaba monopolizado por los turcos otomanos, que bloqueaban las rutas marítimas, mientras que el comercio terrestre se encontraba en manos de Génova y Venecia. El Reino de Portugal, unificado con anterioridad, se encontraba en una situación similar que el de Castilla y Aragón, por lo que, desde ambos reinos, se alentaron diversas expediciones marítimas con el objetivo de abrir estas nuevas rutas. En esta labor, destacaron navegantes como Vasco da Gama o Magallanes, los cuales encontraron nuevas rutas marítimas para el comercio con la India y Cipango (Japón), y establecieron importantes colonias en diversos puntos de la costa africana, que otorgaron a Portugal un gran poder comercial durante un largo período. Vasco Da Gama Pero el descubrimiento que más trascendencia tuvo, fue el protagonizado por el marino genovés Cristóbal Colón, cuyos viajes, financiados por los Reyes Católicos, permitieron la llegada de los primeros europeos a lo que se conocería posteriormente como América, abriendo de esta manera nuevos horizontes comerciales que harían de España la principal potencia económica, política y militar durante casi trescientos años. Escena del siglo XIX que representa la llegada de Colón a América. Tras enterarse el monarca portugués, Juan II, de los descubrimientos de Colón, reclamó parte de los territorios descubiertos como suyos, escudándose en el Tratado de Alcaçovas firmado en 1479 entre Alfonso V de Portugal y los Reyes Católicos, según el cual los territorios ubicados al sur de las Islas Canarias pertenecían a Portugal. Los Reyes Católicos negaron tales demandas, alegando que la navegación se había efectuado al oeste, y no al sur de Canarias. Juan II de Portugal Para solucionar la disputa, Isabel y Fernando acudieron al papa Alejandro VI, para que mediase. Mediante cuatro bulas, el pontífice repartió los territorios descubiertos entre Castilla-Aragón y Portugal. Se fijó el meridiano divisorio a 100 leguas al oeste de Cabo Verde, siendo la zona occidental castellana y la oriental portuguesa. Este acuerdo se concretó con la firma del Tratado de Tordesillas entre España y Portugal en 1494. Palacio de Tordesillas, Valladolid, donde se firmó el Tratado. De esta manera, quedaron marcadas las zonas de influencia de los que fueron dos de los más grandes imperios coloniales de la época. Esta división tendría profundas repercusiones en los movimientos emancipatorios latinoamericanos y en el surgimiento de las nuevas naciones, trescientos años después. Tratado de Tordesillas, 1494

Para aprovechar la mano de obra aborigen, los conquistadores idearon una serie de métodos de organización del trabajo similares a los utilizados en Europa durante el feudalismo. Estos sistemas de trabajo fueron la mita, la encomienda, el repartimiento,la esclavitud y el yanaconazgo Esclavos e indígenas en América La esclavitud La esclavitud fue el primero de los sistemas de trabajo en emplearse en América. Pero tras el reconocimiento de los nativos como súbditos de la Corona y los escritos del fray Bartolomé de las Casas que impulsaron las Leyes de Burgos de 1512, la esclavitud de los aborígenes quedó abolida, y se reemplazó por sistemas semiesclavistas (la encomienda y el repartimiento). La necesidad de una mano de obra aún más barata que la nativa, impulsó la importación de esclavos del África subsahariana. El comercio de esclavos se consolidó rápidamente y gracias a ello se constituyó el denominado sistema de "comercio triangular", mediante el cual, se importaban esclavos a América, los cuales eran utilizados en las grandes plantaciones, las materias primas producidas se exportaban hacia la Europa preindustrial. Mita La mita era un sistema de trabajo en Sudamérica, específicamente en la Región Andina, utilizado tanto en la época incaica, como en la Colonia. La mita era una organización de trabajo que se extendió en el mercado interno, ya que desarrolló internamente una economía de mercado con productos y servicios para español.Era un sistema en el que cada grupo de indigenas aportaba a la corona un numero determinado de trabajadores durante varios meses del año.Estos trabajadores eran movilizados de sus lugares de origen hacia las zonas en las que se les requeria para diversas actividades. La mita establecía cuotas laborales que debía cumplir la población nativa tributaria según asignación que hiciese el corregidor, tanto para el servicio del encomendero como del poseedor de mercedes de tierra o hacendado. Se sorteaba a la población indígena de un determinado lugar periódicamente para trabajar durante un plazo o tiempo determinado al servicio de la clase española mediante el pago de un salario controlado por las autoridades. Los propietarios de encomienda deducían de los jornales la cantidad que las personas comprometidas debían pagar por concepto de tributo y el resto se les daba a ellas. La duración de la mita minera se fijó en diez meses dentro de cada año y no se podía exceder de un tercio permanente de la población tributaria para ser destinada a estas labores. Yanaconazgo Esta institución inca consistía en el sometimiento a servidumbre al servicio del emperador o Inca. Por lo general, eran sometidos a esta condición los prisioneros de guerra, los rebeldes y quienes no podían ser identificados con alguna comunidad. En la época colonial, se sometía a aborígenes que estaban incorporados a la propiedad de una parcela o fugitivos de la mita que eran capturados y pasaban a servir como dependientes de algún español en la agricultura o el pastoreo. La Encomienda La encomienda consistía en la asignación, por parte de la corona, de una determinada cantidad de aborígenes a un súbdito español, encomendero, en compensación por los servicios prestados. Tras esto, el encomendero se hacía responsable de los nativos puestos a su cargo, los evangelizaba, y percibía los beneficios obtenidos del trabajo que realizaban los nativos.Durante los primeros años de la encomienda, no existía ningún tipo de regulación ni jurisdicción que garantizase los derechos de los aborígenes, por lo cual, éstos eran explotados. Con las Leyes de Burgos de 1512 se establecieron una serie de pautas con respecto al uso de la encomienda, y se hizo especial hincapié en el buen trato a los aborígenes. Sin embargo, los abusos continuaron perpetuándose. Los Repartimientos A la par que la encomienda, funcionaba el sistema de repartimiento forzado. Este sistema, consistía en la rotación por temporadas de los trabajadores nativos, los cuales realizaban obras públicas, al servicio de la administración, a diferencia de la encomienda que era para particulares, a cambio de una remuneración ínfima.

Cazadores-Recolectores A finales de Pleistoceno, aumento el calor y disminuyo la humedad. Estos cambios contribuyeron a la desaparición de grandes herbívoros, por lo tanto los cazadores se vieron obligados a cambiar su dieta. Tuvieron que prestarle mayor importancia a la recolección y debieron someter sus desplazamientos a los ciclos de maduración de los frutos recolectados. Esta practica implicaba la regularización del nomadismo y con ello la desaparición de la banda para una nueva organización más numerosa como respuesta a la nueva situación A ello se suma la aparición de útiles para moler los granos (metales/morteros) o para guardar los frutos. En Mesoamérica probablemente las frutas recolectadas fueron el aguacate, la calabaza, el chile, una especie de maíz silvestre, el frijol, zapotes, mezquites. En la Región Andina el maíz y la papa. La caza, continuo teniendo una importancia decisiva en su dieta. La desaparición de las grandes especies de grandes mamíferos se vio complementada por la mayor eficacia de los cazadores con las especies existentes, conseguida por la disponibilidad de proyectiles y con la aparición de las boleadoras en determinados ámbitos. En las costas del Pacifico, el aprovechamiento de productos marinos suplió el papel que tenia la caza. De esta etapa también son los primeros restos artísticos encontrados en América, se trata de impresiones de manos y pies en rojo, negro, amarillo o blanco. Periodo Arcaico. (6000/2000 a.C) Mientras muchos grupos permanecían anclados en estas formas de vida, otros evolucionaron hacia la agricultura y la vida sedentaria, comenzando a construir edificios rudimentarios. Los primeros habitaban en el centro de Brasil, la Pampa, la Patagonia, las costas del Caribe. A este periodo se lo denomina Arcaico, ya que pasan de ser “depredadores de la naturaleza” a productores de alimentos, de nómades a sedentarios. La sociedad se jerarquiza, se constituyen vínculos de autoridad y aparecen las primeras aldeas. Estas transformaciones económicas y sociales coinciden con un notable progreso técnico (parecen la cerámica y el tejido) y con la difusión de creencias de carácter religioso y de ritos funerarios cada vez mas complejos. Los historiadores consideran que el origen y la difusión de los primeros cultivos se encuentran en 3 focos principales: • Tierras Altas de Mesoamérica: yacimientos de Tamaulipas, Valle de Tehuacán y Oaxaca • El Foco Andino: yacimientos de Ayacucho, valle de Chilca y Huaca Prieta • Área Caribeña: Valle del Orinoco. En estos primeros focos de Mesoamérica se empezó a cultivar 3.000 a.C, el maíz, la calabaza, el Chile y los frijoles. En las tierras altas andinas tuvo su origen el cultivo de la papa y la quínoa, también se produjo la domesticación de animales (llama). En el área caribeña debió comenzar el cultivo de la mandioca, junto con el maíz y las papas. Su cultivo se deduce por la aparición de budares o platos de cerámica para cocer las tortas. La consolidación y la difusión de los cambios que conducen desde la cultura de cazadores-recolectores hasta las civilizaciones agrarias fue lenta, no se extendió a toda América y no siempre fue definitiva. En muchos lugares los grupos humanos se mantuvieron en los moldes de la cultura de cazadores-recolectores hasta tiempo después de la llegada de los europeos. En otros se alcanzo el progreso que en épocas posteriores se habían perdido De Blas, P; Roca, E; Rivas R "Historia comun de Iberoamerica"
LA COLONIZACIÓN PORTUGUESA El descubrimiento y posterior poblamiento por parte de los portugueses de las Islas Madeiras e Islas Azores en 1425 y 1427 serviría a los lusos como bisagra, junto a sus posesiones en África occidental, hacia América. Tras la llegada de las primeras expediciones españolas a América, Portugal, dentro del marco del Tratado de Tordesillas, se sumó a la carrera. Es así, como el rey Manuel I financia una serie de expediciones, una de ellas, la de Pedro Alvares Cabral. Pedro Alvares Cabral. En abril de 1500,la expedición comandada por Cabral, arriba a la costa brasilera, tomando la tierra en nombre del Reino de Portugal.Una vez tomados los territorios en nombre de Portugal, Cabral partió hacia la India, dando lugar su descubrimiento a nuevos viajes que se irían abriendo paso a lo largo del Brasil. De esta manera, comienzan las primeras expediciones destinadas a abrirse paso a través del recién adquirido territorio y las primeras tomas de contacto entre los nativos y los portugueses. Desembarco de Pedro Álvares Cabral en Porto Seguro, Brasil. 1500. A partir de 1502, comienza la explotación de recursos naturales en los nuevos territorios. Con la construcción de puertos en la costa brasilera, el comercio atlántico portugués queda finalmente consolidado. Imponiendo un régimen esclavista, los portugueses emplearon mano de obra aborigen y africana en las explotaciones de caña de azúcar, mandioca y tabaco. Imperio colonial portugués en el siglo XVI La producción azucarera cobró gran importancia a partir de mediados del siglo XVI. Portugal tuvo el monopolio de la producción azucarera hasta el siglo XVII, cuando los holandeses ocuparon la región de Pernambuco, hasta que fueron expulsados por los portugueses treinta años después. Brasil carecía de yacimientos de metales preciosos, lo cual incitaba a los colonos portugueses a sobrepasar la línea marcada en Tordesillas, en busca de depósitos áureos. Estos intentos se vieron reflejados en un paulatino avance de los lusos hacia el Río de la Plata y la ampliación de las fronteras coloniales hacia el oeste. Al igual que los españoles, los portuguses se habían comprometido con el Vaticano a evangelizar a los aborígenes, tarea que compaginaban con la utilización de éstos como mano de obra esclava. LA AMÉRICA PORTUGUESA:BRASIL En torno a mediados del siglo XVI, los portugueses ya habían alcanzado las líneas estipuladas en el Tratado de Tordesillas, y dividido y repartido el territorio en capitanías generales. Pero todavía Brasil no tenía la importancia que cobraría posteriormente. Los costos de las expediciones eran muy altos, debido a lo enorme y complicado que resultaba el terreno, y los constantes ataques de los nativos en el interior y los franceses en las costas ponían en grave peligro la hegemonía portuguesa en la zona. Mapa del Brasil. 1519. Pero ya entrado el siglo XVII, la situación cambió. Con la consolidación administrativa y territorial de los portugueses en la zona, Brasil entró en un período de expansión. Aumentó el número de ingenios azucareros a la par que la extracción maderera, lo cual conllevó a un aumento del comercio. Pero con el crecimiento del comercio, en un marco de fuertes restricciones aduaneras, floreció el contrabando. Hasta ese entonces, el palo brasil, del cual se extraía un tinte rojizo empleado en artículos textiles, fue el principal recurso natural de cuyo comercio se lucraban los portugueses, pero con la introducción de mano de obra esclava, traída de África, la extracción de palo brasil fue ampliamente superada por el azúcar procedente de los ingenios del noroeste de Brasil. En cuanto al trato que los portugueses dispensaban a los nativos, era más riguroso, si cabe, al que sufrían por parte de los españoles. Eran frecuentes los ataques a las misiones jesuitas en la frontera, donde capturaban a los nativos allí confinados para usarlos posteriormente como mano de obra esclava. Ruinas de São Miguel das Missões, reducción jesuítica ubicada al sur de Brasil. Pero en el caso de las relaciones entre portugueses y los aborígenes, existió una diferencia fundamental con respecto a la que éstos tuvieron con los españoles, y es que mientras los españoles se encontraron con grandes imperios como el inca o el azteca, los portugueses encontraron grupos pequeños y en la mayoría de los casos aislados, que resistieron al invasor con mayor tenacidad que la que presentaron incas y aztecas, ya que al tratarse estas últimas de civilizaciones sedentarias y más organizadas, les resultó prácticamente imposible resistirse militarmente a los europeos una vez disueltos sus respectivos imperios, mientras que a los pueblos nómades y menos estructurados como los del interior del Brasil les resultó mucho más fácil y efectivo utilizar tácticas al estilo guerra de guerrillas, lo cual les permitió resistir durante mucho más tiempo. Marqués de Pombal, impulsor de las reformas ilustradas en Portugal. Al igual que en la América española, Brasil, durante el siglo XVIII, experimentó una serie de reformas, bajo el reinado de José I y alentadas éstas por el marqués de Pombal. Estas reformas fueron muy similares a las aplicadas por los Borbones, y consistieron principalmente en la liberalización del comercio, la centralización gubernamental con el traslado de la capital a Rio de Janeiro, se les concedió libertad a los nativos que habían sido esclavizados y se expulsó a los jesuitas. A comienzos del siglo XIX, con las Guerras Napoleónicas, Portugal trasladó su capital provisionalmente a Rio de Janeiro, ya que Lisboa había sido ocupada por los franceses en 1807. Este hecho, junto con la posterior elevación al estatus de reino, constituiría uno de los principales detonantes de la futura independencia de Brasil, en 1822.
El espacio comprendido entre los ríos Sinaloa y Panuco, al norte, y el rio Motagua , la ribera meridional del lago Nicaragua y la península Nicoya en Costa Rica, al sur, se desarrollaron en torno a 1.800 a.C, grandes civilizaciones agrarias que desempeñaron un notable protagonismo relacionado con su mayor capacidad para sustentar grandes densidades de población. Limitaban al norte con pueblos que permanecieron en la fase de cazadores-recolectores (los chichimecas), mientras que al sur las diferencias culturales se producían de manera menos brusca. La vida de los hombres que habitaban las primitivas aldeas de agricultores de tierras mesoamericanas, la vida que experimentaban, las innovaciones técnicas y sociales propias de la vida sedentaria, se modifico y evoluciono dando lugar a la formación de ciudades estructuradas. Entre 1800 y 1400 a.C. se traban incipientes redes de comercio a larga distancia en materias básicas: la obsidiana, vidrio de origen volcánico, convertido en armas y utensilios. La demanda de artículos exóticos y mas costosos debió provenir de individuos y familias significados. Los restos arqueológicos estudiados ofrecen indicios de la diferencia en el equipamiento, vivienda(espacios mayores, mejores situados y edificados )riquezas o en la calidad de sus enterramientos. El comercio permitia abastecer a estos individuos de bienes que subrayan su posición, a especialización de un numero creciente de personas que elaboraban esos bienes (ceramistas, orfebres, tejedores) y finalmente la necesidad de organizar esas relaciones, son los elementos que configuran el marco en el que surgen y se desarrollan las ciudades mesoamericanas. A estas civilizaciones se las dividió en tres periodos: Formativo Clasico Posclasico Formativo: Los Olmecas Los 18.000 Km. Que fueron el escenario de la vida y el ocaso de los olmecas se extienden por los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco, entre la Sierra Madre Oriental y el Golfo de Mexico. Es una llanura baja, cubierta de pantanos, ciénagas, lagunas y ríos, rica en flora y fauna. Abundan los insectos y en la época de los olmecas, el tigre. En este medio los olmecas supieron adaptarse y del que pudieron extraer los recursos necesarios para su subsistencia. Las crecidas de los ríos suministraban el limo que fertilizaba la tierra y permitia extraer mas de una cosecha al año de los productos agrícolas que cultivaban (maíz, calabazas, frijoles). La alimentación se completaba con las proteínas de especies de animales, terrestres y lacustres, perros, guajalotes, manati. Un sistema de comercio a larga distancia permitia a los olmecas disponer de materiales que no se encuentran en la zona: jade, obsidiana, serpentina y cinabrio que eran importados, probablemente, desde Guerrero, Oaxaca o de regiones apartadas como Guatemala o Costa Rica. Los yacimientos arqueológicos de San Lorenzo, La Venta, Tres Zapotes y Laguna de los Cerros revelan que entre 1300 y 700 a.C, existían ciudades con una disposición urbanística programada en la que edificios públicos y lugares de abitacion se distribuían según una orientación definida. Pirámides de barro, túmulos largos y circulares, hileras de columnas basálticas, altares de piedra se articulan en torno a plazas amplias y regulares. Esto da cuenta que la sociedad olmeca era ya estratificada, en la que una clase dirigente tenia acceso a determinados bienes que se convertían a suvez en símbolo de una posición especial. La escultura olmeca es conocida en la historia del arte por obras de grandes dimensiones: las colosales cabezas humanas, talladas en basalto o andesita, de tres metros de altura. Parece claro que esas cabezas representaban personajes importantes, siempre del sexo masculino, con nariz ancha y labios gruesos. Todas ellas han sido encontradas en lugares distintos a los previstos por quienes las esculpieron. Una teoría sugiere todas fueron mutiladas, violentamente desplazadas de sus asentamientos originarios, arrojadas a un barranco o sepultadas. La importancia que adquiere el JAGUAR en la iconografía olmeca se debe a la creencia de un dios jaguar todopoderoso. Las figuras de hombre jaguar, servidores del dios principal e interlocutores de la divinidad, lo desempeñan los chamanes al menos desde 1200 a.C, hasta que una dinastía “real” toma el poder y desplaza a los chamanes de esa privilegiada posición. Los dioses se institucionalizan y se asocian con la persona y la figura que detenta el poder. La aceptación de esta doctrina suposo la legitimación del poder real y la consolidación de un sistema social establecido. Junto al dios jaguar los olmecas rendían culto a un determinado grupo de dioses vinculados con los elementos que intervienen en la agricultura. La civilización olmeca presenta algunas limitaciones notables que marcaron el desarrollo de otros pueblos: El desconocimiento de la metalurgia más elemental, la domesticación de animales y la ausencia de cualquier aplicación utilitaria de la rueda. Sin embargo no fueron obstáculos insalvables para un desarrollo ulterior en los grupos de mesoamerica. PERIODO CLASICO Y POSCLASICO EN EL PROXIMO POST Fuente: Bethell, L "Historia de America Latina: America en Visperas de la Conquista" Barcelona, Ed. Critica

En el período 1852-1880 se impuso un modelo de Estado nacional que logró subordinar a los poderes locales de todas las provincias mediante una estrategia compleja. Argentina había logrado acordar una Constitución que le daba una entidad jurídica estable, y avanzaba hacia una modernización capitalista que le auguraba una inserción económica internacional favorable a la oligarquía terrateniente. En el contexto internacional, se producía la Segunda Revolución Industrial. El capitalismo, que se afianzaba en el mundo, gozaba de una expansión vinculada a la producción del hierro y el acero y avanzaba hacia su etapa imperialista. Los flujos de comercio internacional se habían ampliado y grandes sumas de ganancias engrosaban las economías de los países centrales, en especial de Inglaterra. Los sistemas políticos liberales también triunfaban, y un importante movimiento obrero organizado daba batalla en la búsqueda de mejores condiciones de vida para el proletariado. Para nuestro país, la batalla de Caseros de 1852 implicó el fin del proyecto rosista y un avance en la construcción del Estado nacional. En 1853, el conjunto de las provincias con excepción de Buenos Aires- sancionó una constitución de corte federal. Ese acuerdo no corrió la suerte efímera de las que la habían precedido y abrió paso a una organización nacional definitiva. Entre 1853 y 1862 la separación entre la Confederación Argentina liderada por Urquiza- y el Estado de Buenos Aires liderado por los autonomistas- revivió viejas disputas y volvió a fragmentar el escenario político. Los enfrentamientos militares de Cepeda en 1859 y Pavón en 1861 dan cuenta del peso de esa discordia. Finalmente, la unidad fue lograda. El triunfo del proyecto liberal nacionalista permitió reconstruir la hegemonía porteña mediante la creación de un Estado nacional muy dinámico que logró someter a los poderes provinciales. Entre 1862 y 1880, las presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda consolidaron esta política mediante una estrategia que combinaba la represión y el acuerdo. Sus fines fueron alcanzar la subordinación a la autoridad central, la organización institucional y la integración territorial. Junto a esto, se produjo a lo largo de todo el período una modernización económica y social. La resolución de viejos debates como el de las rentas del puerto de Buenos Aires-, y la aparición de nuevos elementos como el estímulo a la inmigración y el auge del lanar- permitieron una expansión económica que sentó las bases del modelo agroexportador. La batalla de Caseros en 1852 puso fin a la hegemonía rosista y sentó las bases para la organización nacional. El Pacto de San Nicolás convocó a un nuevo Congreso Constituyente esta vez a sesionar en Santa Fe al que adhirieron originariamente todas las provincias. Pero poco después, Buenos Aires, al sentir peligrar su hegemonía, se levantó contra las autoridades de la Confederación, se declaró Estado autónomo, y retiró a sus representantes del Congreso. La Confederación dictó su Constitución de corte representativo, republicano y federal en 1853, y eligió como su primer presidente a Justo José de Urquiza. Al año siguiente el Estado autónomo de Buenos Aires dictó su propia Constitución, y nombró gobernador a Pastor Obligado. De esta forma, lo que iba a ser Argentina quedó dividida en dos unidades independientes, pero en una situación fuertemente inestable. Buenos Aires recuperaba de esta forma la hegemonía económica: su puerto seguía siendo el privilegiado por el comercio internacional y a causa de la división política, no estaba obligada a compartir sus ganancias con el resto de las provincias. Las economías internas languidecían y aunque existía la libre navegación de los ríos, los puertos interiores como Rosario y Paraná no podían competir con el porteño. Esta difícil situación llevó a que la Confederación dictara en 1857 la Ley de Derechos Diferenciales. Buenos Aires entendió este hecho como una medida que entorpecía enormemente su circuito económico. El enfrentamiento no se demoró mucho. En 1859, las tropas bonaerenses y las de la Confederación unas al mando de Bartolomé Mitre y las otras al mando de Urquiza se enfrentaron nuevamente en Cepeda. Buenos Aires fue derrotada, y por medio del Pacto de San José de Flores aceptó ingresar a la Confederación. El pacto de San José de Flores significó el fin de los proyectos autonomistas y el triunfo de las posturas que pugnaban por la creación de un Estado nacional. Buenos Aires aceptó ser parte de la Confederación y someterse a su Constitución a cambio del derecho de proponer modificaciones a ser aceptadas por el resto de las provincias. Esto se llevó a cabo en 1860. Entre 1859 y 1862, los liberales nacionalistas, encabezados por Mitre, sumaron cada vez más poder. Este grupo, vinculado a los intereses porteños, sostenía la necesidad de acabar con los viejos enfrentamientos entre Buenos Aires y la Confederación. Se inclinaban por una solución que provendría de la creación de un poder superior a los poderes locales, el Estado nacional, al que todos ellos debían subordinarse. Por ejemplo, sostenían que los bonaerenses debían entregar las ganancias de su puerto a la Nación. La estrategia era crear y fortalecer esta instancia superior y apoderarse de ella mediante negociaciones con grupos afines. El Estado nacional se volvió un acuerdo entre las oligarquías provinciales, liderado por la aristocracia porteña, sobre el que se apoyó el modelo de la generación del 80. El triunfo de Mitre se produjo luego de la batalla de Pavón en 1861 cuando las tropas porteñas vencieron a las de la Confederación lideradas por Urquiza. Santiago Derqui, presidente de la Confederación renunció, y Mitre asumió como Presidente provisional. Unos meses más tarde, en 1862, fue nombrado Presidente constitucional. Su proyecto de unidad nacional lograba imponerse. ] Entre 1862 y 1880 se sucedieron las presidencias de Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda, quienes fueron electos por todas las provincias que componían la Nación Argentina. Su objetivo común fue la consolidación del modelo triunfante de Estado nacional. Para lograr este fin se aplicó una estrategia compleja que combinaba el consenso y la represión, y cuyas metas fueron: la subordinación a la autoridad central, la organización institucional y la integración territorial. La subordinación a la autoridad central buscaba limitar o eliminar las autonomías provinciales, así como su poder de decisión y la independencia respecto del poder central. Esto .implicó el establecimiento de pactos con quienes estuvieran dispuestos a hacerlos, y la represión contra aquellos que se opusieran. En el primer caso, la aceptación del pacto generalmente implicaba la obtención de ventajas para aquellas provincias que lo firmaran. En el segundo caso, el arma elegida fue el Ejército Nacional, que fue lanzado contra quienes fueran considerados una amenaza para el poder central. La organización institucional implicó el fortalecimiento de las acciones del Estado nacional. Éste empezó a ocupar cada vez más funciones mediante una importante política de obras públicas. Los colegios, los correos, el ejército, el FFCC extendían su red de acción, a la vez que su burocracia se ampliaba. El empleo en el Estado se convirtió en una importante opción laboral para sectores de la población que buscaban escapar del trabajo manual. La integración territorial adoptaba distintas formas. Por un lado, las políticas de población contra los indígenas, como la llamada Campaña la Desierto, ampliaron enormemente la extensión del Estado nacional. Junto a esto, fue necesario la unificación de valores y sentimientos, que implicaron entre otros aspectos el dictado de leyes de aplicación en todo el territorio y la creación de un sentimiento colectivo de nacionalidad. En 1880, se produjo un último conflicto entre el Estado nacional y los autonomistas bonaerenses. Estos últimos se oponían a que la Ciudad de Buenos Aires fuera nombrada Capital Federal del país y quedara separada de la provincia. El poder ejecutivo no dudó en enviar al Ejército nacional contra los sublevados, que fueron sometidos rápidamente. Los importantes cambios políticos de los que nos hemos ocupado más arriba estuvieron acompañados de cambios económicos y sociales muy profundos. La acción del Estado nacional fue decisiva para lograr esas transformaciones. En esos años se produjo una importante modernización económica capitalista que buscaba favorecer la inclusión de la Argentina en el nuevo mercado internacional como productora de materias primas. Los debates económicos de la primera mitad del siglo encontraron su resolución. El librecambismo se impuso sobre el proteccionismo, las aduanas internas fueron eliminadas y el puerto de Buenos Aires pasó a manos nacionales. El Litoral vio satisfechas algunas de sus demandas al lograr dar rango constitucional a la libre navegación de los ríos. Se estaban llevando a cabo importantes cambios en la economía mundial que afectaban a nuestro país. Se agotó el viejo circuito comercial basado en el saladero que producía tasajo para las zonas esclavistas. Europa atravesaba la segunda revolución industrial, por lo que cada vez demandaba más y nuevos productos: alimentos para su población en aumento, y materias primas, como la lana, para sus industrias. Hacia allí se orientó la economía argentina. Para lograr estos cambios fue necesario poner el acento en los factores de la producción: tierra, mano de obra y capitales. La acción del Estado se encaminó en ese sentido. La expansión de la frontera permitió la anexión de grandes territorios. En la mayoría de los casos, las políticas de distribución de esas tierras produjo la generación de latifundios esto es, grandes extensiones de tierra en manos de un único propietario que aseguraban importantes ganancias a sus dueños. La mano de obra la aportó, por un lado, la población nativa y, por otro, la inmigración europea. El Estado impulsó políticas para favorecer la llegada de grandes masas de gente que, si bien fueron mucho mayores posteriormente, ya se hacían notar en esos años. Si bien venían con la ilusión de ser propietarios de pequeñas parcelas como de hecho sucedió en las colonias del Litoral- la mayoría se vio forzada a trabajar para los grandes terratenientes latifundistas. Los capitales fueron en su mayoría británicos. El Estado pidió préstamos (también llamados empréstitos) que utilizó para financiar la infraestructura necesaria para el desarrollo económico. Se volcaron en el mejoramiento de las tierras, la ampliación de los alambrados, la consolidación del sistema financiero, el dragado de ríos, la adecuación de los puertos, y especialmente en la extensión del ferrocarril. Todos estos cambios sentaron las bases para el boom económico del modelo agroexportador que se produjo luego de 1880. Sus principales beneficiarios fueron los grandes terratenientes, en especial los de la pampa húmeda y del litoral. Las economías regionales subsistían si lograban incorporarse a los circuitos productivos que privilegiaban una vez más el puerto de Buenos Aires.
En la primera mitad del siglo pasado se localizaron dos artefactos que dieron un vuelco sobre las fechas del poblamiento de América y el estilo de vida que se llevaba, ello fue el descubrimiento de las puntas Clovis y Folsom, apesar de que estos instrumentos no fueron los primeros ni los más antiguos,ya que se han encontrado algunos que son toscos y burdos asociados al estilo de los encontrados en China. Además hubo una época pre-proyectil basada en la caza con herramientas toscas llamados Chopper-chopping vinculadas a poblaciones tempranas. La evidencia más convincente de la ocupación pre-punta en Norteamérica procede de la zona dePennsylvania occidental donde los restos encontrados han sido datados entre el 17 mil y el 11 mil a..C Los restos encontrados en México y Texas han sido considerados como pre-clovis, y fechados entre el 11 mil y el 14 mil a.C.Los grupos pre-clovis eran recolectores de plantas, en cambio los Clovis se orientaban por la cazamayor. Pero cuando la megafauna desapareció, la dieta de los hombres americanos se tuvo que acomodar a la caza menor y a las plantas que recolectaban.La organización de los primeros pobladores era la banda, que son "pequeñas sociedades,normalmente de menos de cien personas, que poseen un territorio común y están caracterizadas por la exogamia local, además de ser exclusivamente cazadores-recolectores´, y se pasaba la mayor parte del tiempo buscando su alimento y de vez en cuando hacían ocupaciones estacionales. Algunas veces estas bandas se dividían por la falta o escases de recursos y tiempo después se reunían parareafirmar relaciones o concertar matrimonios ya que las bandas buscaban que las mujeres se fueran a otra banda. En una banda no había una autoridad reconocida ni especialidad, algunas de ellas eran muy territoriales. La cultura Clovis se desarrolló en el oeste de los Estados Unidos y tiene una datación de entre el 9mil y el 9 mil 500 a.C, estas puntas son de forma lanceolada de 7 a 15 cm. de largo, bifaciales, estánacanaladas en la base, generalmente por las dos caras . Estas puntas se han encontrado en gran parte de América del Norte y parte de Centroamérica.Las Clovis sirvieron para cazar parte de la megafauna que sobrevivió un poco más de tiempo al cambio del clima.Para la caza de la megafauna era ideal la punta Clovis por ser larga y tener una forma en la quecuando era clavada podía quedar sostenida al animal hasta que éste muriera desangrado. Laevolución o adaptación de las puntas Clovis a las puntas Folsom se debió a la extinción de losanimales del pleistoceno como el perezoso gigante o el mamut. Se menciona que pudo haber sido el hombre el causante, pero más que ello, fue el clima y el hombre sólo fue un golpe para el exterminio.A la extinción de la megafauna le siguió la caza de animales menores como el bisonte que serealizaba través del acorralamiento, o se guiaba al animal a acantilados o arroyos para apresarlos. De esta forma de caza se desprende la cultura de la punta Plano que era similar a la Clovis a excepciónde que ésta no tenía acanalamiento y se menciona que se desarrolló a la par de la Folsom.En la zona de México se cazaba o se mataba al mamut, ya que éste podía asesinar a los miembrosenfermos o a los que se quedaban atorados en pantanos. Es difícil creer que el hombre haya sido cazador de estos animales, ya que el tamaño y su forma de organización no lo permitía. Las creencias de los paleoindios eran chamánicas y realizaban un simbolismo en los ritos funerarios como es el caso de pintar los huesos de color rojo (ocre). La principal función de los chamanes era el curar enfermedades, atraer la dádiva de los espíritus y así garantizar el éxito de la caza. Después de las puntas Clovis vino la cultura Folsom, generalmente las puntas eran más pequeñas que las Clovis, tenía sus bases cóncavas puntiagudas en las esquinas y con un acanalamientomás profundo éstas se han encontrado solamente en el oeste de Norteamérica Las puntas Folsom son una respuesta a la extinción de la megafauna, por ello los pobladores de entonces seorientaron a la caza del bisonte y otros animales menores.Otra punta característica del período es la punta Plano, ésta es sin acanalar y se parece a la Clovis,puede ser del mismo período que las Folsom, había ocasiones que se hacía caza colectiva haciendode bandas pequeñas a macrobandas, como los esquimales en la caza de la ballena.Las piedras de moler son más antiguas que la agricultura ya que se han datado algunos utensilios enel 7 mil 500, las poblaciones de puntas Plano cazaban de manera similar a las de la Folsom, se podría decir que los cazadores recolectores Plano tenían ya una economía de amplio espectro.Con lo que respeta a Suramérica hay indicios en la cueva Fell de hace 9 mil años a. C., si tomamos en cuenta que al hombre le tardó de 500 a mil años trasladarse por todo el continente es más que probable que en esa fecha ya haya habido pobladores por allá. En esta zona del continente se han encontrado puntas cola de pescado que se aproximan a las Clovis. La desaparición de la megafauna condujo a que los hombres antiguos se orientaran más a la recolección y a la caza de la pequeña fauna. Una respuesta cultural al crecimiento de la población fue la práctica del infanticidio o el aborto Otra adaptación, más genética que cultural fue que las plantas que se recolectaban fueron modificándose con intención o sin ella del hombre, dando origen a lo que se conoce como cultígeno y dando los primeros pasos hacia la agricultura en América. Durante la etapa del arcaico las bandas de cazadores-recolectores se fueron asentando en lugares específicos o áreas, ya que debían de buscar más alimentos pero la población había crecido y ante ello el hombre tuvo que someterse a tener una mayor dependencia de la fauna menor por la extinción de la megafauna, aumento de la recolección, incremento en los utensilios para preparar alimento de vegetales, mayor variedad depuntas y a la utilización deartefactos de hueso. La innovación que separa el Arcaico del siguiente período es el surgimiento de la agricultura, o mejor dicho, de la horticultura. Hay indicios de que se empezó a experimentar o a probar con la calabaza, el tabaco y el girasol. Ya entrando a nuestra era las poblaciones de cazadores-recolectores se van sofisticando, prueba de ello lo vemos en la cultura Adena y la construcción de túmulos a gran escala que seguirían en la cultura Hopewell, se dice que estas construcciones son ejemplo de que hubo unainfluencia de la cultura tolteca en ellas.Las culturas del desierto se desarrollaron a la par de la de los bosques orientales e inventaron nuevastécnicas cuando se extinguió la megafauna, se movían principalmente entre las Llanuras y la Gran Cuenca, la cultura material de éstos era sencilla debido a que debían movilizarse muy seguido. Las culturas del lado Noroeste se desarrollaron más debido a los recursos con los que contaban tambiénse organizaron socialmente por jerarquías. Las poblaciones de California fueron más grandes debido a la abundancia de recursos.Podemos ver claramente cómo en cada zona se desenvolvieron según los recursos con los que contaban, unas se especializaron y crecieron mientras otras permanecían con métodos más sencillos.El cambio climático fue el que influyó en las poblaciones: como ya hemos visto, primero por la desaparición de la megafauna y después por el cambio que sufrieron sus hábitats. En la zona de California, por ejemplo, el cambio de dieta debido al calentamiento que se produjodespués de la glaciación los empujó a una dieta de recolección de semillas y moluscos, en esta zona la cerámica no se desarrolló como en otros lugares debido a que no le encontraron una gran utilidad,en cambio la cestería se desarrolló muy bien. Tenían grandes recursos y podían soportar grandes poblaciones. La población permanecía gran parte del año en un solo lugar y ya se conformaban en aldeas.Las zonas de la costa Noroeste y la California son ejemplo del crecimiento y asentamiento de laspoblaciones influidas por el medio, su sistema social era complejo. Esto se dio por la presióndemográfica que experimentaron por un lado gracias al sedentarismo y por el otroa la abundancia derecursos. También ello propició el intercambio entre diferentes zonas., teniendo como unidad política ya no a la banda o macro-banda sino a la tribu, que son sociedades mayores que la banda, queviven relativa o completamente asentados, las tribus se componen de varias comunidadesindividuales formadas habitualmente por uno o más grupos de descendencia genuina o linaje elcomercio puede ser amplio pero no tan intenso´. Se llega incluso en estas zonas tan ricas en recursos a tener señoríos o cacicazgos.Entendemos como señoríos un principio estructural de integración de sociedades multicomunitarias:el rango . En los señoríos, los linajes presentan una gradación conforme a una escala de prestigio, y no es infrecuente que uno de los linajes se reserve el derecho de ejercicio del cargo político la sociedad sigue basándose en el parentesco. Muchas veces el jefe es casi sacrosanto, y desempeñaa menudo una función sacerdotal fundamental´. Por otra parte, hay un contraste entre estas zonas, la Costa Noroeste y California, con el ártico y subártico que vivían exclusivamente de la caza y su desarrollo social era poco, se conformaban en bandas pero su técnica o vida material fue muy compleja, adaptada al clima tan hostil, además deestar en constante pugna un grupo con el otro. La cultura esquimal puede dividirse en dos, la Dosert y la Thule, se puede ver una especie de continuación de la primera con la segunda o la segunda como absorción de la primera. La cultura Thule pudo prosperar debido al cambio del clima. Al igual que las culturas de cestería en California lacerámica no encontró un lugar útil dentro de los pobladores del ártico. Estos últimos al estar cercanosal lugar por donde entraron los hombres a América mantuvieron cierto contacto con los habitantes de Siberia.Al igual que en el Norte del continente en el Sur de América pudo haber una adaptación a las nuevascircunstancias, debido a la extinción de la megafauna y al cambio de los hábitats. Se puede decir que esos cambios ocasionaron que se desarrollara la agricultura. Fuenrte: Fiedel, Stuart "Prehistoria de America" Barcelona, Critica