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gaitarron

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Primer post: 13 dic 2007
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Set-up de Ricardo Mollo
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

Lista de los equipos ultilizados por Ricardo Mollo (guitarrista de Divididos) en sus shows en vivo en la actualidad. Fuente: Entrevista a Ricardo Mollo en el revista "guitarristas.ar". Año 1, Nº 1. "De mi viola va un fuzz Zvex que casi no uso, pero en general iría primero al wah wah Vox. Cuando vos comprás una guitarra, tendría que venir con un wah wah (risas), al menos para mí. Después voy al Dyna Comp y al overdrive Visual Sound (Dr Jeckyl y Mr. Hyde). De ahí paso a los dos Line 6 que tengo programados con distintos delays: uno corto, uno largo para solos de viola y otros para temas específicos. Al Line 6 de modulación lo tengo antes de los delays. Entre el delay y el ampli está un pedal de preamp Zvex que siempre está accionado. Lo único que hace es levantarte todo, como un gain que es muy parejo en todas las frecuencias. La señal despues va a un split valvular Matchless. La cosa termina en dos Matchless, los dos con valvulas EL34. Los bafles tienen parlantes Celestion Vintage 30 de 12", y uso cables nacionales KW para conectar todo"

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Riquelme no, Dátolo si
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

El entrenador Miguel Angel Russo dio a conocer este lunes la lista de 23 jugadores que integrarán el plantel profesional de Boca que participará del Mundial de Clubes a disputarse a partir del 10 de diciembre próximo. En la nónima fue incluido el volante Jesús Dátolo, quien al igual que el defensor Juan Krupoviesa estuvo en duda hasta último momento. Las dudas fueron generadas por la insistencia de los dirigentes de Boca de incluir en la nómina a Juan Román Riquelme, recientemente incorporado en el marco de una millonaria operación. Pese a los reclamos administrativos realizados por AFA y Boca, la FIFA no permitió sumar al ex jugador del Villarreal a la lista, que se definió esta mañana con la designación de Dátolo paraocupar la plaza número 23. El ex jugador de Banfield, quien no era tenido en cuenta por el técnico en las últimas semanas, jugo durante el segundo tiempo del partido que Boca empató con Lanús 1 a 1 ayer en la Bombonera. En definitiva los jugadores que viajarán el miércoles próximo a Japón son: Arqueros: Mauricio Caranta, Pablo Migliore, Javier García Defensores: Matías Silvestre, Claudio Morel Rodríguez, Hugo Ibarra, Matías Cahais, Juan Krupoviesa, Jonathan Maidana, Gabriel Paletta Volantes: Ever Banega, Sebastián Battaglia, Nicolás Bertolo, Jesús Dátalo, Pablo Ledesma, Leandro Gracián, Neri Cardozo, Fabián Vargas, Alvaro González Delanteros: Martín Palermo, Rodrigo Palacio, Carlos Bueno, Mauro Boselli Fuente http://www.minutouno.com/1/hoy/article/Riquelme-no,-D%E1tolo-si%5Eid_60612.htm

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Set-up de Ricardo Mollo
OfftopicporAnónimo12/13/2007

Lista de los equipos ultilizados por Ricardo Mollo (guitarrista de Divididos) en sus shows en vivo en la actualidad. Fuente: Entrevista a Ricardo Mollo en el revista "guitarristas.ar". Año 1, Nº 1. http://www.guitarraonline.com.ar/guitarristasar.htm "De mi viola va un fuzz Zvex que casi no uso, pero en general iría primero al wah wah Vox. Cuando vos comprás una guitarra, tendría que venir con un wah wah (risas), al menos para mí. Después voy al Dyna Comp y al overdrive Visual Sound (Dr Jeckyl y Mr. Hyde). De ahí paso a los dos Line 6 que tengo programados con distintos delays: uno corto, uno largo para solos de viola y otros para temas específicos. Al Line 6 de modulación lo tengo antes de los delays. Entre el delay y el ampli está un pedal de preamp Zvex que siempre está accionado. Lo único que hace es levantarte todo, como un gain que es muy parejo en todas las frecuencias. La señal despues va a un split valvular Matchless. La cosa termina en dos Matchless, los dos con valvulas EL34. Los bafles tienen parlantes Celestion Vintage 30 de 12", y uso cables nacionales KW para conectar todo"

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Los sueños y las pesadillas de Werner Herzog
OfftopicporAnónimo3/28/2009

Los sueños y las pesadillas del Sr. Herzog En una charla con Ñ, el director alemán Werner Herzog habló con vehemencia de los dogmas que marcaron su vida y obra: la lucha contra el destino, la convivencia con el mal y la perseverancia de los sueños. El realizador de "Aguirre, la ira de Dios" acaba de publicar un libro sobre la filmación de una de sus películas emblemáticas, "Fitzcarraldo". Aquí habla de ese filme mítico, de sus temores y de sus preferencias y rechazos. Polémico, como siempre. Por: Andrés Hax Existe un santo remedio para la cura –de forma instantánea– de los males de cineastas, poetas, novelistas, pintores que están trabados, a los que no les sale su gran trabajo porque no tienen: a. suficiente dinero; b. suficiente tiempo; c. suficientes recursos; d. suficiente disciplina; e. otro. Si usted cumple con este perfil váyase hasta su videoclub y alquile El peso de los sueños, un documental de Les Blank, estrenado en 1982, sobre el rodaje de la película Fitzcarraldo de Werner Herzog. Si sus recursos lo permiten, agréguele a esta dosis, la lectura de Herzog on Herzog, una entrevista de trescientas páginas realizada por Paul Cronin y publicada por la editorial inglesa Faber & Faber en 2002. Cuando vea la tenacidad del director alemán y la voluntad con la que persigue sus metas; cuando lo vean triunfar en cumplir su sueño de filmar una película imposible, sus problemas –estimado lector-artista– tomarán otra dimensión. Tendrá que sincerarse y reconocer que si no está escribiendo la novela, terminando la película, pintando los cuadros o componiendo la sinfonía de su vida, es porque no sienta el traste para hacerlo. La gran lección de la vida artística de Werner Herzog es que si hay algo que querés hacer, hacelo. Punto final. Ahora, se agrega un capítulo más a la rica y prolífica producción de Herzog, un libro que reúne los diarios (suerte de Moleskines escritos en letra microscópica) que llevó durante la ardua y quijotesca filmación de una de sus mejores películas. Fitzcarraldo. Conquista de lo inútil ya se ha publicado en alemán y hay traducciones pendientes en inglés e italiano y varios otros idiomas. El título viene de un diálogo de la película que consagró al demente y brillante actor Klaus Kinski. En un brindis, un personaje, Don Araujo, declama: "¡Por Fitzcarraldo, el conquistador de lo inútil!" El libro de Herzog podría incluirse en un pequeño estante que contendría, entre otros, Apuntes sobre la filmación de Apocalypse Now, de Eleanor Coppola, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, La cuarentena de J.M.G. Le Clézio, Fordlandia, del argentino Eduardo Sguiglia, y una buena biografía de la travesía africana de Rimbaud. Es que Conquista de lo inútil es un libro de la selva, del hombre occidental en el continente oscuro; el antihéroe que va a la jungla para arrancarle algo por su propia gloria, pero que termina transformado (y desquiciado) por ella. La historia de la filmación de Fitzcarraldo es meta ficción pura: Herzog es Fitzcarraldo y Fitzcarraldo es Herzog. Y la locura de Fitzcarraldo –su idea descabellada de cruzar un barco por una montaña de un río a otro para montar un teatro de ópera en la mitad de la selva– fue la mismísima de Herzog. Pero lo imposible se logró y quedó una gran película y la leyenda de su realización. Hablamos por teléfono con el director trotamundos, napoleónico en sus ambiciones y parco en sus explicaciones. Estaba en un hotel en Londres de rumbo a Perú, o venía desde Perú, o se iba a Africa, o volvía a Bavaria... En la película "Mi peor enemigo" (1999) sobre su relación con Klaus Kinski aparece uno de los cuadernos que fueron la base para este libro. Y allí le comenta a Claudia Cardinale que ni siquiera se animaba a leerlos. ¿Qué cambió? Contenían muchas cosas que me alivió que estuvieran guardadas como escritos. Pero nunca me atreví a mirarlos hasta hace más o menos diez años. Intenté descifrar una o dos páginas pero después frené, porque me daba demasiado miedo. Hace dos años, volví a abrirlos y me pareció que había algo extraordinario en los textos y supe que sobrevivirían todas mis películas ¿Por qué? Porque escribo mejor de lo que filmo. Porque hay más sustancia en estos escritos que en todas mis películas juntas. ¿Cómo es eso de que leerlos le causaba miedo? Bueno... Me confrontaba con todo el tumulto y la confusión. No quiero mirarme a mí mismo. No quiero verme de muy cerca. No sé muy bien, es como una cautela instintiva que siento. ¿Siente algo de remordimiento de no haberse dedicado más a escribir? No, no tengo ningún tipo de preocupación acerca de mí mismo o mi trabajo. Usted escribe sus guiones en muy pocos días, pero las filmaciones, a veces, le llevan años. ¿Qué dice esto sobre las diferencias entre las dos disciplinas? No dice nada. Es la naturaleza de cada medio. Cuando hacés una película tenés logística, tenés temas de financiamiento, tenés temas de organización con los actores...Es natural todo eso y nunca me ha traído problemas. Tampoco he tenido problemas con el hecho de que el papel tiene más paciencia que el celuloide. ¿Kinski estaba celoso de sus diarios? Sí. La que se dio cuenta de eso fue Claudia Cardinale. A Kinski le molestaba no saber lo que escribía; pensaba que tal vez estaba escribiendo sobre él. Aunque tengo que decir que el texto no es una descripción del proceso de filmar. Es completamente independiente de eso. Es como un sueño afiebrado en la jungla. Es poesía. No es un diario sobre un rodaje. No es una memoria. Es poesía. Uno de los encantos de Conquista de lo inútil es percatarse de la minucia de la vida de Herzog: por ejemplo, ¡que en San Francisco fue a ver una película de Porcel y Olmedo! También, está repleta de observaciones asombrosas, como la descripción de un chofer en Iquitos: "Lo llamativo en ese auto era el hecho que no tenía volante; el chofer manejaba con una gran pinza, una llave francesa, y lo hacía bien". Menciona en el libro que Mario Vargas Llosa quiso participar en la película. El estaba interesado en el cuento de Fitzcarraldo y hablábamos mucho sobre eso. Tenía ganas de participar en el guión, pero eso se descartó rápidamente porque estaba trabajando muy intensamente en un libro que tenía una fecha de entrega pendiente. Era más un gesto de amistad. Entonces terminé escribiéndola solo, pero estoy contento de que resultara así. Cuenta cómo se hizo un tatuaje de "la muerte cantando". ¿Ese es un símbolo importante para usted? No. Como describo en el libro, fue algo totalmente espontáneo. Fue con Paul Getty, el heredero estadounidense que fue raptado por la mafia (quienes le cortaron una oreja durante el secuestro). Yo soy amigo de la melliza de su esposa. Simplemente estábamos todos juntos un día charlando y él me dijo que se iba a hacer un tatuaje. Yo me fui con él por acompañarlo nomás, por curiosidad de ver cómo se hacía un tatuaje. Y allí, sin pensarlo, armé un dibujo de la muerte cantando; es un esqueleto vestido con un esmoquin, cantando con un micrófono antiguo. Pero no tiene relevancia. Y me lo hice mucho, mucho antes de que se pusieran de moda los tatuajes. En el documental Grizzly Man (2005) usted declara: "Yo creo que el denominador común del universo no es armonía pero sí el caos, la hostilidad y la matanza". ¿Cómo sigue adelante cuando tiene una fe tan desoladora sobre la realidad? No es una mirada desolada del mundo. Estoy hablando del universo. Si miras al universo de una manera no sentimental, no romántica, no Walt Disney, inmediatamente te darás cuenta de que el denominador común es la hostilidad en vez de la amistad sentimental. Lo ves muy claramente en Conquista de lo inútil. La mirada sobre la naturaleza, la manera en que yo veo las cosas que me rodean, es totalmente no romántica. ¿Pero usted ha sido acusado de continuar la tradición alemana romántica en su cine? Mire, esto no es problema mío. Es un problema de los críticos. Y dado que en muchos países, cuando piensan en la cultura alemana inmediatamente piensan en el romanticismo –porque es una de las pocas cosas que conocen–, de golpe intentan conectarme con eso. Pero mis afinidades no pasan por la literatura o cultura romántica; vengo de una tradición mucho más temprana, como la de los poetas barrocos. Amo la poesía de los Eddas, la tradición de Islandia de hace más de mil años. ¿Piensa que el cine durará por todo el tiempo que durará la civilización humana? No lo sé. Pero diría que el cine es más vulnerable que la palabra hablada o la palabra escrita porque la película puede desintegrarse mucho más rápido que los libros. La vida técnica de una película es mucho más corta que la vida técnica de un libro. Cuando leemos literatura de hace cien años, por ejemplo, lo vemos con ojos diferentes, lo absorbemos con un espíritu diferente; y se rejuvenece por nuestra mirada. ¿Hay un puñado de libros que le han acompañado e inspirado a través de su vida? Sí, por supuesto. Más que nada la poesía. El poeta alemán (Friedrich) Hölderlin. El es quien llegó a los límites más extremos de mi lengua. Y, por supuesto, se volvió loco. E1 estaba luchando con mantener el idioma intacto mientras traspasaba los límites de la lengua. Es un poeta muy, muy fascinante. O por ejemplo, los Eddas. Y después, para consolarme, cuando las cosas se ponen difícil de verdad, leo Las segundas guerras púnicas, de Livy, sobre Hannibal y Fabius Maximus. Pero eso es para el consuelo. Acá en Buenos Aires hay miles y miles de alumnos de cine. ¿Que les puede decir a ellos para alentarlos o guiarlos? En principio no estoy obligado a decirles nada. Ellos tienen que buscar su propio camino. Pero, en general, diría que tienes que confiar en tu propia visión y no tener miedo de seguir tus sueños. Al mismo tiempo, siempre me gustaría alentarlos. Y una de las películas alentadoras que hice hace poco tiempo fue Encuentros al fin del mundo (2007), que fue filmada en la Antártida. Digo que es alentadora porque es una película que fue hecha por dos hombres. Un director de fotografía y yo. Hoy se puede hacer una película con sólo dos personas. Entonces digo, no tengas miedo al aparataje. Se pueden hacer cosas buenas con un equipo reducido. ¿Siente que sigue siendo la misma persona que comenzó a filmar a los 19 años? Para empezar ya no me atormentan las dudas. Me siento muy confiado en mí mismo. Y tengo el mismo fuego dentro de mí. Siempre estoy explorando cosas nuevas. Nunca me quedo quieto. No me repito. ¿Quedan grandes relatos por contar? ¿El mundo es menos misterioso ahora que cuando filmaba Fitzcarraldo y sólo había un télex a 300 kilómetros del lugar de rodaje para comunicarse con "el mundo"? No, para nada. Tienes que ver algunas de mis últimas películas como Grizzly Man que es posiblemente una de las mejores películas mías. O Encuentros al fin del mundo en la Antártida: es un continente absolutamente nuevo. Hice esta película con Nicolas Cage en Nueva Orleans. Acabo de filmar, antes de la Navidad, una película en el sur de Etiopía que ya entregué. Y la semana pasada estuve en Perú para filmar una secuencia de una nueva película titulada My son, My son, What have yee done? Esto es una pregunta un poco fuera de lugar, pero ¿usted piensa que una persona puede llegar a cambiar su vida? ¿De descubrir tarde en su vida un talento o una fuerza de voluntad que no existía antes? ¿O el destino de uno ya está marcado desde el comienzo? No me hagas preguntas que han torturado a la humanidad por miles de años. Yo tomé mi destino en mis propias manos. Hay que reconocer que ocurren accidentes y coincidencias que nadie espera. Pero no te puedo contestar una pregunta así en dos minutos y hablando por teléfono. Bueno, entonces le pregunto: ¿su poder de voluntad es innato o es algo que trabaja conscientemente? Tienes que tener mucho cuidado con ese tipo de pregunta. Me suena rara. Yo soy una persona que tiene una visión clara y que sigue esa visión. Yo soy un esclavo de mi mirada y yo he aceptado el destino de seguir mi vocación. Es más perseverancia que fuerza de voluntad. Hay una forma linda de decirlo en castellano, en un proverbio: "La perseverancia es don de los dioses." A la distancia, suponemos que Herzog empieza a perder la paciencia. Enemigo de la introspección, da cuenta de que la entrevista llega a su fin. Pero es, ante todo, un caballero y no corta el teléfono hasta que este cronista se queda conforme. Ya lo dejo en paz. Pero ya que estoy en Argentina no puedo dejar de preguntarle: sé que era jugador de fútbol y que fue importante para usted en su juventud. ¿Lo sigue siendo? En realidad yo quería ser el campeón del mundo de salto en esquí. Pero los deportes, y entender el espacio y la orientación de uno mismo dentro de un espacio es algo que es muy importante para entender como cineasta. Pero en cuanto al fútbol me encanta el juego mismo. Y ustedes están bendecidos como argentinos en tener el mejor jugador del mundo de los últimos tres o cuatro años, que es Messi. ¿Ve fútbol por televisión? Sí, veo al pequeño Lionel. Es simplemente un milagro. ¿Obtiene placer estético en mirarlo? No. Es simplemente una gran alegría ver a alguien con una comprensión tan completa del juego. Con tanta velocidad y tanta habilidad. Es un gran, gran placer verlo jugar. Bueno, mil gracias. De nada. Ojalá pudiera estar en la Patagonia ahora, o en algún lugar de la Argentina, y simplemente descansar por cuatro semanas...Por favor dale saludos a mi amada Argentina. Herzog Básico Autodidacto y aventurero, el cineasta y escritor filmó su primera película con una cámara robada. Luego, filmar y viajar se convirtieron en parte de la misma tarea. "Quien quiera hacer cine –afirmó– tiene que ser un atleta porque el cine no proviene del pensamiento académico abstracto sino de tus rodillas y tus pies". De hecho, Herzog confiesa que no enseñaría cine pero, si lo hiciera, pediría a sus alumnos que caminen los 5.000 kilómetros que separan Madrid de Kiev para saber si están preparados. Pero en "La salvaje y azul lejanía" (2005) fue aún más lejos en sus movimientos: introdujo una cámara en el fondo del mar antártico para representar un mundo fantástico y helado habitado por criaturas maravillosas e inverosímiles. En 2009 salió en castellano "Conquista de lo inútil", un diario de filmación que escribió mientras hacía "Fitzcarraldo", con la que ganó el premio a mejor director en el festival de Cannes. Filmografía esencial de Werner Herzog 1970 También los enanos empezaron pequeños / Auch Zwerge haben klein angefangen 1970 Fata Morgana 1972 Aguirre, la ira de Dios / Aguirre, Der Zorn Gottes 1974 El enigma de Gaspar Hauser / Jeder für sich und Gott gegen alle 1976 Corazón de Cristal / Herz Aus Glas 1977 Stroszek 1979 Nosferatu, fantasma de la noche / Nosferatu-Phantom der Nacht 1982 Fitzcarraldo 2005 La salvaje y azul lejanía / The Wild Blue Yonder 2005 Grizzly Man 2006 Rescate al Amanecer / Rescue Dawn 2007 Encuentros en el fin del mundo / Encounters at the End of the World FUENTE

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"Base Climbing" en el Cerro Torre
InfoporAnónimoFecha desconocida

Registrate y eliminá la publicidad! Russian Extreme Project en el Cerro Torre El 12 de febrero de 2008 el equipo de "Russian Extreme Project" viajó a la Patagonia, a la cima del Cerro Torre, para continuar con la, hoy en dia, popular practica de Base climbing (una combinación de alpinismo tecnicamente dificil en grandes montañas y base jumping). El Cerro Torre es una de los retos más dificiles para cualquier alpinista. Es una carta de presentación para la Patagonia entera. Es considerada una de las montañas mas tecnicamente dificiles del mundo. Alcanzar la cima a traves de la ruta más fácil es un importante logro en montañismo. La cima del Cerro Torre está rodeada de muchas leyendas y mitos, acerca de lo dificultosa y a veces tragica historia de su conquista. Un famoso escalador en roca y alpinista, y luego "base-jumper" de Estados Unidos, Din Potter, hizo hace dos años un intento de saltar desde la cima. Llegó a la cima, llevando un paracaidas, pero no pudo realizar el salto. Mantuvo silencio sobre las rasones por las cuales abandonño la idea de saltar, probablemente su nivel de energia (boost strip) no fué lo suficientemente alto, y no tenía un traje alado (wingsuit), quizas el clima no le permitió saltar, en cualquier caso este fantastico reto no habia podido ser logrado todavia. Atrás del Cerro Torre está el campo de hielo continental, donde hay muchos valles de hielo y platós, llamado "la cuna de las tormentas en el Océano Pacífico" ("the cradle of storms in Pacific Ocean". Debido a la gran cantidiad de precipitaciones, que provienen desde el oceano, y la influencia de la posición geográfica, los ciclones mas furiosos nacen allí. A causa de la severidad y la inevitabilidad paralizante del clima, muchos alpinistas comparan el ascenso al Cerro Torre con la lucha contra los predadores. Es el clima el que produce los problemas más serios para los alpinistas en la región y especialmente para hacer "base jumping". Noticias de la expedición: Estamos camino a Argentina Estoy escribiendo desde uno de los aviones, el ultimo en el camino a nuestro obejtivo. Pronto llegaremos a El Calafate, no lejos del estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego. Mañana iremos al pueblo de El Chalten y mas adelante comenzaremos a subir a pie. La calma de la vida hogareña le hemos dejado lejos. Tres noches sin dormir y vuelos interminables lavan cualquier cerebro perfectamente. De Buenos Aires recuerdo solamente las sillas contra las ventanas del aeropuerto que eran amplias y limpias. Es un lugar muy confortable para esperar el proximo avion. Comparadas con los asientos del avion parecen un hotel de 5 estrellas. Ahi fué la primera vez en 5 dias que tuve un buen sueño. Pese a que solo dormimos 4 horas. Recuerdo los años de estudiante en las expediciones al Caucaso. Para ser mas exacto, las noches que pasamos en el piso de la estacion de trenes de Sochi. Todo se veia como fue antes. Quizas, esto fuera un poco mas limpio. Y nuestras nuevas bolsas de dormir no estan hechas a mano con materiales comprados en el mercado, sino que estan hechas por caros y reconocidos fabricantes. Disculpenme pero no recuerdo el nombre de la marca. Y me da verguenza preguntarseló a los muchachos. Lo que es a mi, no me importa mucho. No hemos visto nada excepto del aeropuerto, espero que en el viaje de cuelta podamos ver la capital, tenemos un dia reservado para explorar la ciudad en nuestro plan de expedicion. Los ciudadanos de argentina nos han dejado lleno de buenas emociones. La mayoria de ellos tienen una apariencia europea, son calmos y benevolentes. Sonrien y bromean mucho. Pero con tacto y sin ser molestos como es en el sur de Rusia. Comparando Argentina con Venezuela, pueden imaginarse que es como nuestras Arkhangelsk y Abkhazia. Quizas las primeras impresiones sean erroneas, el tiempo lo dira. Generalizando no tenemos mas noticias y puede parecer que no todo esta bien. Las noticias nos esperan mas adelante. Los mantendré informados tanto como pueda. Nos aseguraron que hay internet en El Chalten, espero poder mandar mensajes desde allí. Sergey Krasko Estamos en Madrid, camino a Argentina. La pirmera etapa de la expedicion felizmente ha sido completado. Hemos cargado nuestros cuerpos y equipajes en Moscu y descargado los cuerpos del avion en Madrid. El equipaje viene en camino pero en otro avion. Esperamos encontrarlo en Buenos Aires. Todo se está dando con calma y acorde a nuestros planes. Solo una cosa se puede mencionar. Cuando pasabamos un control especial en Madrid, los guardias españoles encontraron una botella de Hennesi en la mochila y trataron de tirarla a la basura. Nuestras almas no podian permitirlo asi que tuvimos que tomarla ante la mirada de los guardias. Brandy sin picar nada a las 10 de la mañana. Brrrr...pero que podiamos hacer, no podiamos dejarselo a los adversarios. Sergey Krasko 15.02.2008 Noticias sobre la expedicion al Cerro Torre. "Hemos comprado todo en El Calafate, hoy a la noche llegamos a El Chalten. El pueblo nos recibió con un cielo nublado y mucho frio. Con dificultades hemos encontrado en la oscuridad un lugar donde pasar la noche. Esperamos encontrar mejor clima mañana. El Fitz Roy y el Cerro Torre estan cubiertos de nieve luego de varios deias de mal clima pero se ven fantásticos! Son unos majestuosos gigantes con cimas de hielo cubiertas de nieve que brillan con el sol.! Estamos a una altitud de 400 metros sobre el nivel del mar y las cimas de estas montañas se elevan por sobre los 3000 metros arriba de nosostros! Es una belleza irreal! 15.02.2008 Llegamos a El Chalten en el dia de San Valentin! Es interesante ver desde arriba de dos camas cuchetas como 5 adultos intentan deambular por la habitacion cargando largas pilas de equipos, provisiones, ropa dentro de mochilas, bolsos y baules. Probablemente sea por eso que no me bajo. Tengo un pretexto de primera clase, prendí la computadora, eso significa que estoy ocupado y me mentendré ocupado. Me estoy apurando a escribir este mensaje hoy, porque mañana no será posible enviar correo. Y probablemente por un tiempo largo no tengamos posibilidades de mandar cartas. Mañana a las 8 de la mañana iremos a la montaña, nos dicen que el cyber-cafe no ha sido construido allá todavia. La proxima oportunidad de escribir algo será cuando baje al pueblo en busca de provisiones. Los caballos ya no portean equipo, no son permitidos por el parque nacional. Asi que nosotros y 5 porteadores locales vamos a trabajar como caballos. Esperamos que nos lleve unos dos dias llevar todo hasta el campamento base y todo lo que necesitemos hasta el vivac Noruegos. Estamos algo apurados, varios dias de buen clima son la promesa del pronostico. Pero sabemos cuan exactos los pronosticos pueden ser acá. De todas maneras tenemos esperanzas. A traves del vidrio vemos al helicoptero de la fuerza aerea argentina prenderser. Es como un insecto para dos personas. En mi opinion, excepto gente puede llevar a bordo solo bolsos con cosas personales y cepillos de dientes. Pero los pilotos se mueven con un aire de importancia como si estuvieran piloteando uno de los "pesados". Vuelan hacia las montañas. Parece que asi sacan un dinero extra. Llevan gente, como turistas, a algun lado y vuelven sin carga. Pero seré cuidadoso, de otra manera podrian acusarme de revelar un secreto militar. Eso es todo por el momento. No se preocupen sino tienen noticias nuestras por un tiempo largo. Eso significa que estamos bien. Sergey Krasko. 16.02.08 Valery nos llamó via telefono satelital: "Hemos llegado al campamento base "Bridwell". Trajimos todo nuestro equipo y provisiones hasta acá. Hoy el clima se ha invertido. Patagonia tiene esas caracteristicas, de repente se pone frio y un viento duro comienza a soplar. Tuvimos que agacharnos de vez en cuando cuando veniamos para no volarnos, un poco mas de la mitad del trayecto transcurre bajo los arboles del bosque. A la tarde el viento se calmó y empezó a llover. Está todo bien, saludos a todos.! 18.02.2008 Noticias de la Patagonia: planeamos llevar nuestra carga al vivac "Noruegos" mañana. 19.02.2008 Patagonia. Uno de los percances: "mientras estabamos llendo a la base de la pared, una parte de nuestras provisiones fueron devoradas por los ratones." Valera nos llamó via telefono satelital: "Ayer llevamos una parte de nuestros equipos y provisiones hasta la base de la montaña, al vivac "Noruegos". Es un denominado "campamento de tormentas", en el cual empieza el ascenso de hecho. Toda la movida nos llevó 12 horas en coindiciones de una tormenta de nieve continua. El clima es horrible, se ha puesto muy frio, con muchas lluvias. En el campamento Bridwell cae nieve. Ahora estamos en el campamento base, por empezar el ascenso. Tenemos que encontrar la ventana de buen tiempo y un poco de suerte. :-) No tuvimos en cuenta el problema que nos traerian los ratones, asi que tendremos que bajar al pueblo a comprar lo necesario." 20.02.2008 Patagonia. El estilo de escalar en la Patagonia cambió radicalmente durante los pasados 3 años. Todos los alpinistas se alojan en El Chalten y van al cybercafé, a consultar el pronostico del tiempo para las proximas 180 horas Cinco dias llenos de peripecias llegan a su fin. Lo mas importante es que luego de vuelos sin fin y movimientos el trabajo normal de expedicion ha comenzado. De forma seguro y sin perdidas hemos transportamos toda nuestra carga e instalamos el campamento al borde del bosque. Este es el ultimo lugar relativamente confortable en nuestro camino a la montaña. De aca en mas solo hay morrenas y glaciar. La palabra "campamento" suena lindo, pero en realidad son dos carpas y bolsas y paquetes de provisiones colgadas de los arboles. Como descubrimos la primera noche, nos instalamos en territorio ocupado. Los locales acá son los ratones. Hay muchos por acá y parece que tienen vasta experiencia en convivir con gente como nosotros. Sólo en la primer noche los ratones casi nos dejan sin la reserva de comida. Para ser exactos, ellos comieron poco, pero picotearon todo. Lastochkin fue el primero en sospechar que algo andaba mal, cuando vimos un extraño raton apartandose lentamente de nuestra carpa. Generalizando, dejamos de prestarle atencion a los ratones. Pero en la noche anterior uno de ellos se metio en nuestra carpa. Provalov pasó la mitad de la noche tratando de cazarlo usando su flash. Parece que las reacciones de los ratones son mas rapidas que las de un boxeador. En ese momento yo estaba durmiendo. Desperté con este animal corriendo por mi cara. Quedan las memorias de la noche que pasamos escuchando el sonido de los paquetes siendo rotos. Me calmé pensando que no era uno de mis paquetes. A la mañana siguiente comprobamos las perdidas. Todos fuimos castigados. El 15 de febrero partimos con un poco de equipamiento y provisiones hacia el vivac Noruegos. El clima era agradable, casi sin viento. Teniamos una nueva y funcional ropa. Afortunadamente dejamos atras al grupo de turista. Ellos respetusamente esperaron que nos fueramos. En el camino hay una tirolesa. Observamos como los guias se manejaban con el grupo camino al glaciar, para cruzar el rio. Cuando uno de los turistas estaba cruzando el rio se me ocurrió quedarme un poco mas abajo del camino, al borde de la correntada. La cosa es que el tenia puesta una mochila de la cual colgaban un termo y otras cosas, las cuales en general pueden ser muy utiles. La realidad se presentó más seria. A la mitad del cruce de la tirolesa la mochila tocó el agua del rio y empujó al chico hacia abajo. Quizas el no tuvo suficiente conciencia de esto o quizas por su voracidad, pero la cuestion es que el no se desabrochó la mochila a tiempo. Como resultado de esto el quedó cabeza abajo y se hundió en el agua. Esto pasó ante los ojos de dos guias y 20 turistas mas. Afortunadamente, gracias a nuestra sospecha anterior estuvimos ahi para levantar la soga para permitirle respirar. Todo tuvo un final feliz, uno de los guias se metió al rio y sacó al pobre diablo. Y que otra cosa podria haber hecho. En general, todo fue serio, el chico podria haberse ahogado. Solo Valery Rozov se mantuvo tranquilo, el filmó todo de principio a fin, encontrando los planos mas efectivos. El camino al vivac Noruegos fué mas complicado de lo que esperabamos. En 10 kilometros de extension la elevacion cambió en alrededor de 1000 metros. La mayor parte del camino transcurre sobre el glaciar, en parte tuvimos que usar los grampones. Como soy espeleologo me imprecioné con las cuevas de hielo. A juzgar por el tamaño de las entradas, grandes sistemas de cuevas se esconden en el seno del glaciar. Es interesante adentrarse en el. Quizas lo haga la proxima vez que lo visite. Frente al vivac Noruegos hay 400 metros de una larga y empinada cuesta. Todo esto nos llevó 12 horas, volvimos en la oscuridad bajo nubes de tormenta y un viento helado. La frase de alguien nos causó gracia: "Qué rápido cambia todo en nuestra vida. Cuando vinimos estabamos limpios, lindos y con un proposito adelante y solo 12 horas despues estamos caminando como cobardes, con los pantalones rotos, arrastrando los pies..." Durante la caminata no vimos que el apice de la montaña porque estaba cubierto de nubes. Lastcochkin dijo que la montaña era muy hermosa y tomamos sus palabras como una verdad. Recien vimos toda la montaña el 18 de febrero a la mañana. Que puedo decir... es impresionante! Una aguja de piedra, pinchando el cielo durante 2000 metros Y nubes a su alrededor, fluyendo de arriba hacia abajo y de abajo a arriba. Al mediodia nos cruzamos con un escalador español. Nos contó algunas cosas muy importantes e interesantes. El estilo de escalar ha cambiado radicalmente en los ultimos años en la Patagonia Los alpinistas se alojan en el Chalten y van al cyber-cafe a consultar los pronosticos del tiempo para las 180 horas siguientes. Analizan los datos meteorologicos y de acuerdo al resultado deciden si ir al bar o a la montaña. Nuestro pronostico para los siguientes dias no era muy reconfortante, viento fuerte y lluvias. La ventana de buen tiempo estaba pronosticada para el 24 y 25 de febrero. Decidimos hacer lo siguiente: el 18 de febrero 3 de nosotros llevarian el resto de nuestra carga hasta el vivac Noruegos y volverian al Chalten. El resto de nosotros descenderiamos a El Chalten para descansar y secarnos. Paramos en un hostel, escuchando los cantos de Lastochkin y leyendo libros. Parece que el estilo-internet funciona. La realidad se corresponde con lo que el pronostico anunciaba, afuera está soplando un viento fuerte y están lloviendo gatos y perros. Tengo un instrumento especial para medir la velocidad del viento. EL primer dia, en el campamento, medí ráfagas de 100 km/h. Lo escondí en el fondo de la mochila para no perder el control. De acuerdo a lo que percibimos hoy las ráfagas son mas fuertes. (de acuerdo al pronostico llegan a 114 km/h) Los chicos mandan saludos a todos. 22.02.2008 Noticias de la Patagonia: Las rafagas alcanzaron 115 km/h, golpeandonos fuerte. Valery via telefono satelital: "Hoy el huracan fué furioso durante todo el dia, no nos permitió alcanzar el campamento. Las rafagas de viento alcanzaron los 115 km/h. De acuerdo con el pronostico del tiempo mañana por la mañana el clima mejorará y empezaremos a escalar la ruta. Le dejaremos el telefono satelital a Sergey Krasko en el campamento base. Ahora sólo será posible comunicarse a traves de el. Deseenos suerte. Saludos a todos." 23.02.08 Sergey Krasko via llamada satelital: Son las 7 de la mañana. Estoy en el "vivac noruegos" en la cueva. 5 de los chicos subieron a traves del glaciar hacia el hombro y pasaran la noche de hoy en la grieta que está al pie de la pared. Está muy ventoso ahora, pero esperamos que mejorará. El animo es alegre. Nos oimos luego. 25.02.2008 Noticias de la Patagonia: si todo va bien, mañana a la mañana los chicos estaran justo debajo de la cima. Sergey Krasko: "Hoy el equipo siguió adelante. El clima es excelente, segun los parametros de la Patagonia. Si todo está bien, mañana a la mañana los chicos estarán bajo la cima. Estamos todos vivos y saludables. Hay algunos problemas con las baterias del telefono, asi que te llamaré sólo si es necesario. Saludos a todos Nos "oimos" despues." 25.02.2008 Patagonia. Mañana empezaremos a fijar las sogas en la pared. 26.02.2008 Hoy, 25 de febrero a las 9hs de la mañana realizamos el primer salto exitoso desde la pared del Cerro Torre. Después de aterrizar Valera no llamó por telefono satelital: "El punto de salto estaba localizado un poco más abajo del final de la "ruta del compresor". Me pareció que era el unico punto posible para saltar. La caida libre duró 1'20''. El cambio de elevacion fue de 1450 metros. Abrí la cupula (paracaidas) un poco antes de lo que tenia planeado hacerlo porque no querìa errarle al lugar de aterrizaje que habiamos elegido, donde Sergey Krasko me esperaba. Como resultado de esto me envolvió una rafaga de viento y por 15 minutos no pude bajar de los 200 metros de altura, era arrastrado hacia arriba y hacia abajo. Pero, gracias a Dios, el viento se calmó y pude volver a la tierra sano." "El grupo decidió no intentar alcanzar la cima porque un rio de hielo con gran cantidad de bloques cayendo cruzaba la linea de la ruta y porque el clima empeoró bruscamente. De acuerdo con el pronostico de tiempo, va a haber vientos muy fuertes durante la tarde del 26 y los dias siguientes. Asi que la desicion fué dejar todo el equipo arriba en la montaña y bajar con la esperanza de volver a subir en la "ventana" de buen tiempo (si le creemos al pronostico, eso será del 3 al 5 de marzo) para llegar hasta la pared principal si el hielo está en mejores coindiciones y para ver si es posible saltar desde la cima. De otra manera, el punto previo será el unico posible para saltar en esta ruta. Ahora estamos esperando al resto del grupo que aún están en la montaña y mañana volveremos a El Chalten. Saludos a todos Nos "oimos" despues." 5.03.2008 Cerro Torre, Los muchachos descienden. Valery Rozov, Denis Provalov, Alexander Ruchkin, Oleg Khvostenko y Alexander Lastochkin alcanzaron la cima del Sierro Torre a la 1 pm. Perdieron mucho tiempo buscando la salida alrededor de la cima sin encontrarla, una espesa niebla se estaba levantando. Debido al mal tiempo decidieron bajar. 6.03.2008 Segundo BASE Jump desde el Cerro Torre Como reportamos, debido al mal tiempo los muchachos decidieron descender, pero repentinamente una ventana de buen tiempo se abrió y Valery Rozov deicidió saltar desde el punto anterior. Video: El video está hablado en ruso así que no se entiende un pomo, pero las imágenes son impresionantes, vale la pena verlo. Dura 26 minutos, la "acción" empieza en el minuto 21. Si tarda mucho en cargar pueden bajarlo de AQUI Paticipantes: - Valery Rozov , Moscú Master of sports en montañismo. Master of Sports con merito en paracaidismo. Tres veces campeon mundial de paracaidismo. - Denis Provalov, Moscú Espeleólogo. En octubre de 2007 su expedicion alcanzó el record de descender 2170 m en el interior de la cueva Krubera-Voronia Campeon del primer campeonato mundial de espeleología en España. - Alexander Ruchkin, San Petersburgo Master of spors con merito en montañismo. Varias veces campeon ruso de escalada en montañas, ganador de la "piqueta de oro" por conquistar la pared norte del Zhanna. - Oleg Khvostenko, Krasnoyarsk Master of Sports en montañismo, cuatro veces campeon de escalada en Rusia. - Alexander Lastochkin, Moscú Master of Sports en montañismo, dos veces campeon de escalada en Rusia. - Sergey Krasko, Brest Espeleólogo. Responsable del area de aterrizaje y comunicaciones. Información extraída de www.mountain.ru

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El Cerro Torre [Parte I]
El Cerro Torre [Parte I]
InfoporAnónimo7/3/2008

EL CERRO TORRE El Cerro Torre visto de la Laguna Torre formada por aguas de deshielo del glaciar de aquél. La cadena cerro Torre-Cordón Adela está situada en el límite oriental del Hielo continental. Montaña maldita, aguja maravillosa, grito petrificado, montaña infernal, aguja traviesa: estos son algunos de los adjetivos usados para definir una de las montañas más bellas y singulares del mundo: el Cerro Torre. Entre todas las definiciones citadas, la más original y simpática es la última, empleada por Gino y Silvia Buscaini para describir el Cerro Torre en su bellísimo e interesante libro "Patagonia". Semejante idea del Cerro se aparta completamente de las adjetivaciones retóricas de la literatura montañista: muy vivaz y original es también la narración que los dos cónyuges-alpinistas hacen de la historia de la montaña. "El Cerro Torre es una aguja traviesa, con su hongo de hielo en la cumbre puesto como un bonete insolentemente atravesado. Ultima de los muchos cerros esculpidos en la poderosa inserción de granito, ha resultado similar a un hijo díscolo que a menudo se exhibe con travesuras de dudoso gusto. Sus provocaciones peores, de acuerdo con el viento, son el incrustarse de hielo para encapucharse hasta las orejas y luego desvestirse de golpe para permanecer totalmente desnudo, sólo con su bonete en la cabeza. Su vanidad lo había llevado a querer renegar de su realidad de montaña para proponerse como un mito. Para lograrlo habría estado dispuesto a las prácticas más torpes, complaciéndose también en escándalos e intrigas". Un Torre pícaro, vanidoso y a veces malo es el descripto en "Patagonia", y efectivamente, si queremos humanizar la montaña, no podremos hallar adjetivos más adecuados. En esta monografía procuraremos narrar la historia de todas las principales ascensiones a este cerro, ascensiones que han establecido un punto de referencia en la historia del andinismo y donde siempre la confrontación entre hombres y montaña se ha llevado a cabo en los límites de la capacidad técnica y de la audacia. El grupo del Cerro Torre visto desde el Este. La montaña ha sido definida por el padre Alberto María De Agostini, uno de los primeros en describirla de manera acabada, como una "grácil aguja con formidables paredes de granito talladas verticalmente sobre el hielo". EL CERRO TORRE EN CIFRAS 08 Mapa de la Argentina con la zona del Cerro Torre indicada por un punto rojo. El Cerro Torre, así llamado por su puntiaguda y sutil silueta, es tal vez la montaña más conocida de la Cordillera Patagónica Austral, tanto por la subyugante historia de su conquista como por su belleza. La magnífica montaña constituye la mayor de cuatro agujas graníticas que forman un imponente complejo montañoso de rara belleza y armonía. La cadena Cerro Torre Cordón Adela está situada en el límite oeste del Hielo Continental, cerca de los 49º 20' de latitud. Sobre la vertiente argentina de la cadena montañosa se forma un valle que confluye con el del Río de las Vueltas: frente a las paredes del este del Cerro Torre, de la Torre Egger, de Punta Herrón y del Cerro Standhart, constituyendo la vertiente hidrográfica izquierda, se halla la cadena del Fitz Roy con sus satélites. La cabecera del valle es ocupada por el glaciar del Torre, cuyas aguas de fusión forman la Laguna Torre, de la cual es emisario el Río Fitz Roy. 07 El Cerro Torre visto desde la arista Sud-Este a punto de ser cubierto por la neblina. La vertiente occidental del Cerro Torre es principalmente rocosa, así como la meridional. Del glaciar se elevan paredes graníticas compactas de más de 1.300 metros de altura. La vertiente occidental, la más expuesta a los vientos ciclónicos que provienen del Océano Pacífico, está cubierta casi por completo por una costra de hielo que se forma por la condensación del aire húmedo sobre las paredes rocosas. Este es, sin duda, uno de los rincones más remotos y salvajes de la Patagonia, apartado de fáciles vías de acceso y casi siempre envuelto en nubes. La vertiente norte no es todavía bien conocida. Se extiende desde el horcajo formado entre el Torre y el Egger y se abisma en parte también hacia el oeste, sobre el Hielo Continental. Probablemente es el lado más peligroso, dado que está sujeto a cubrirse repentinamente de hielo y a liberarse de él con la misma velocidad. Es en esa vertiente norte que se iniciará la historia de la conquista de esta magnifica cumbre. La cima del Cerro Torre está caracterizada por una especie de hongo de hielo. LAS PRIMERAS TENTATIVAS Las descripciones de quienes lo habían visto eran poco alentadoras. Alberto María De Agostini habla de él como de una grácil aguja con "formidables paredes de granito talladas verticalmente sobre el glaciar". Héctor Castiglioni, miembro de la primera expedición que intentó escalar el Fitz Roy, dice del Torre: "algunas de ellas (cimas) dan la más espantosa impresión de absoluta inaccesibilidad con medios naturales, aun a aquellos que, como yo, están habituados a ver siempre una hipotética posibilidad en cada monte, en cada vertiente". El médico de la expedición francesa que venció al Fitz Roy dijo: "El solo hecho de pensar en escalarlo es cosa vana y ridícula". Estos antecedentes y la idea que el mundo del montañismo se había hecho del Torre, cumbre "imposible", eran sin duda el mejor resorte para desencadenar las ambiciones de los escaladores más dotados, y las primeras tentativas comenzaron. Estamos en 1957, y hacia el Torre convergen las expediciones y las miras de los mayores alpinistas italianos del momento. Integrando una expedición trentina, Cesare Maestri buscó una vía de ascensión a lo largo de la vertiente occidental, pero, ya sea a causa del mal tiempo o de las grandes dificultades, no logró alcanzar mucho. El jefe de la expedición, el célebre Bruno Detassis, expresó sin rodeos su parecer, que era casi una orden: "El Torre es una montaña imposible, y no quiero poner en peligro la vida de ninguno. Por lo tanto, en mi calidad de jefe de expedición, os prohibo intentar el asalto del Torre". En la vertiente opuesta, en la batalla por la pared oeste, donde actuaba un grupo que tenía en Walter Bonatti y Carlo Maun sus figuras más significativas, sólo habían obtenido esos alpinistas algún pálido resultado. Bonatti y Maun escalaron un paso que llamaron "Paso de la Esperanza", y luego se arriesgaron aún más, para ganar otros 120 metros, pero finalmente debieron detenerse por las grandes dificultades. La derrota es urticante para ambas expediciones, pero tal vez es aún más penosa para Maestri, quien, en cierta manera, ya por aquellos días se da cuenta de que el destino lo ha ligado para siempre al Torre. Bellísimas y extremadamente humanas son las páginas del diario de aquella expedición, transcriptas en "Arrampicare é il mio mestiere" ("Trepar es mi oficio", su libro autobiográfico. En el capítulo en el cual el trepador trentino narra la tentativa de 1957 se transparenta constantemente el conflicto entre el hombre ambicioso, el alpinista atraído por la bellísima aguja, y el hombre vencido, incapaz de actuar y, al mismo tiempo, tozudo y siempre esperanzado en redimirse. Carlos Mauri, quien condujo, con Walter Bonatti, una expedición que en 1957 llegó hasta el Paso de la Esperanza. Es un diario denso y rico de imágenes e ideas, una crónica que concluye con el triste regreso al Río de las Vueltas: "Estamos aquí con el sentimiento de haber dejado alguna cosa no cumplida allá arriba. Pero yo creo haber hecho lo imposible para que esto no ocurriese. Debo regresar y regresaré". La montaña "imposible" había vencido el primer "round", batiendo a los mejores escaladores del momento, y había incrementado el halo de invencibilidad que la circundaba. Ninguno tal vez se daba todavía cuenta de que, junto con la lucha por superar las dificultades propias de la montaña, se había iniciado una verdadera "carrera hacia la cima" entre los escaladores de todo el mundo, carrera que tendrá un triunfador y cuyo misterio no está todavía definitivamente resuelto. Maestri y Maun, entre tanto, se preparaban para retornar al Torre como rivales, para vencer el mito, para tratar de alcanzar la victoria que se les había negado a ambos en 1957. LA VICTORIA Y EL ENIGMA Maestri, con esfuerzos económicos sobrehumanos, logró organizar una nueva expedición en el verano austral de 1958-59. Por sobre todo, según afirma en su libro, perdió también una importante contribución que la Snía Viscosa (industria de fibras sintéticas) había transferido a una expedición hacia el Torre, organizada por el rival Bonatti, quien después no partió. No obstante las dificultades económicas, una buena noticia vino a alegrar al gran escalador trentino: la participación de Toni Egger, el mejor alpinista austríaco del momento, vencedor solitario de la ruta Solleder en la pared noroeste del Civetta y escalador del nevado Jrishanca, el "pico de colibrí de hielo", en los Andes peruanos. Egger era un alpinista completo, con sobresaliente aptitud para las ascensiones en hielo y, sin duda, su experiencia iba a ser bastante útil en el curso de la que emprenderían. En tanto que la expedición de 1957 era totalmente italiana con excepción del ítalo-argentino Cesarino Fava (Bruno y Catullo Detassis, Marino Stenico, Luciano Eccher, Cesare Maestri), la de 1959 es, por así decirlo, cosmopolita, ítalo-austro-argentina: además de Maestri y de Egger forman parte los argentinos Fava, Spikermann, A. y G. Daibagni. Entre breves períodos de buen tiempo y otros, más prolongados, de malo, Fava, Egger y Maestri aparejan la pared este hasta el nevado que la caracteriza en su parte inferior y después esperan la ocasión para lanzar el asalto definitivo. El buen tiempo llega el 28 de enero de 1959 y los tres parten, decididos. Remontadas las cuerdas fijas, la cordada prosigue, con dificultades, sobre roca y hielo, y con el peligro constante de la caída de masas de nieve y bloques de hielo que se desprenden del hongo de la cumbre: "Apenas tengo tiempo de mirar hacia arriba y advertir a los compañeros, cuando una avalancha de nieve se precipita sobre nosotros... me pongo firme, en posición de seguridad, y espero que la nieve cese de caer". A la tarde están en el alto collado entre el Torre y el Egger, que será bautizado "Paso de la Conquista", casi en oposición con aquel "Paso de la Esperanza" de la expedición Mauri Bonatti de 1957. Por lo demás, no estaba en el estilo de Maestri emplear términos poéticos o mágicos, o comentar el topónimo de los dos rivales. Él afirma alusivamente: "la esperanza es el arma de los débiles". En el paso, Fava abandona a sus compañeros y desciende hacia la base. Los dos cavan un refugio en la nieve, que en aquel periodo era bastante abundante, al punto de haber recubierto con una coraza uniforme toda la pared norte. Al día siguiente se inicia la peligrosa aventura. "Subimos hasta la cima del pilastro, sobre la cresta noroeste. Sobre nosotros asciende, vertiginosa, la pared norte. Placas, canaletas, fisuras, todo está recubierto de una capa de nieve helada, que nos da inmediatamente la impresión de ser postiza y provisional. Toni me mira; yo callo. Así comienza nuestra lucha... Toni parece volar sobre la cresta, y cada paso resuena con un sordo rumor de vacío. Unas veces, la nieve dura se deja apenas rayar por los grampones; otras, se hunde en ella todo nuestro calzado." La ascensión prosigue sin respiro, siempre sobre el filo de la navaja, con grandes dificultades técnicas y con la permanente amenaza de avalanchas y de cambio de tiempo. Es una dura lucha que envuelve a los escaladores física y, más aún, emocionalmente. "A veces, amplias zonas nevadas se hunden con soplos que provocan escalofríos... En los trechos escarpados Toni me deja su mochila, y al remontar la ruta tortuosa para llegar a él, los bultos me pesan, me cortan los hombros y mi respiración se torna tan pesada como la carga." Egger, experto escalador en hielo, juega a zigzaguear sobre la pared de la montaña, buscando los puntos débiles, pero, sobre todo, las canaletas, los diedros, donde el hielo y la nieve se han acumulado en mayor cantidad y aumentan las posibilidades del ascenso. Esta enervante marcha sigue durante doce horas, que lo son de precariedad casi absurda, donde "nuestra vida no vale nada..." Por la tarde, con todo, los dos escaladores llegan al sector donde el hielo se torna más espeso y permite mejores posibilidades de afirmarse. Se detendrán aquí, excavando un espacio para el vivac. Los nervios se relajan un poco, y la mente busca en el recuerdo un anclaje en la realidad cotidiana tan diversa de aquella, durísima y no humana, de la pared norte del Cerro Torre. "Estamos aquí, recostados, y esto me trae el recuerdo de una tarde, a la orilla del río, con una muchacha: anochece como entonces; hay un ligero viento en lo alto, como entonces. La pared norte parece un gran río, que corre lento y desaparece a lo lejos, y nosotros estamos sentados a su orilla, como aquella tarde. Querría que todo hubiese terminado y poder retornar a vivir las pequeñas cosas: sentir el perfume de una flor, observar el vuelo de los pájaros, abrazar con fuerza a mi querida. Sin embargo, me parece que todo esto no podrá ya tener valor si no llegamos a la cima del Torre. Hablo en singular, porque para Toni no es lo mismo. Toni estaría feliz si pudiese llegar a la cima, pero no "debe" llegar. Yo debo, porque me lo he ordenado. La noche pasa veloz, y en la mente hay sólo voluntad de batalla." La ascensión prosigue al día siguiente sobre el mismo terreno, con las mismas dificultades e incertidumbres. La capa de nieve se ha tornado, con todo, más espesa, y esto permite una mayor seguridad. Extraplomos de hielo, paredes verticales, cornisas para perforar como topos, crestas nevadas: el zigzagueo continúa una vez más hasta caída la tarde. Los progresos han sido mínimos (100, 150 metros) y faltan otros 200 metros llenos de incógnitas. Entre tanto, la temperatura, que ya durante el día se había elevado, sube aún más, presagiando la inminente llegada del mal tiempo. "El altímetro indica 3250: mañana tendremos mal tiempo. Hoy no hemos advertido este cambio. Solamente ahora sentimos que hace demasiado calor para esta hora de la tarde. El Mariano Moreno está recubierto de niebla. Ciertamente, pocos metros nos separan de la cima." A la mañana, mientras las nubes aumentan, la cordada retoma su "carrera hacia la cima", pero esta vez contra el tiempo. Nuevamente, enormes dificultades que habrá que superar a fuerza de clavos. Nuevamente el zigzagueo para evitar todas las posibles acumulaciones de hielo. "Toni parte y supera una pared muy escarpada, casi vertical. Sube poniendo un clavo después del otro. Luego subo yo y dejo los clavos en la pared. Continúo y supero un techo bastante escarpado. Aquí Toni pasa una saliente de hielo y grita: '¡Cesare, la cima!' "¡He soñado durante tanto tiempo este anuncio, que ha sido mi pesadilla de tantas noches! En mil sueños he visto nuestros gallardetes flamear sobre la cima. Y ahora permanezco casi indiferente. Embrutecido por el cansancio, con los nervios en pedazos, me preparo para consumar el sacrificio a la más estúpida manifestación humana: la vanidad. El viento ciclónico aumenta de intensidad, obligando a la cordada a subir los últimos metros a saltos, deteniéndose a cada ráfaga para no ser arrancados de la pared. "¡He aquí la cima!" "Por este momento he luchado y vivido. ¿Valía la pena? Nunca como ahora me doy cuenta de que ninguna montaña vale una vida. Siento repugnancia de esta cima. ¡Qué asco este viento, las fotos tomadas, las firmas registradas! No. No valía la pena." Estas amargas consideraciones, tanto más verdaderas cuanto más uno se da cuenta de haber superado el sutil, invisible confín entre el riesgo calculado y el confiado a la suerte, parecerían un contrasentido al profano, pero a menudo penetran en las mentes de los montañistas en situaciones como las descriptas. Comienza en este punto una verdadera y real huida de la cima y de aquel mundo hostil, como si los dos se hubiesen dado cuenta de haber violado un tabú, un reino prohibido al hombre. Un viento cada vez más cálido y más fuerte azota las paredes del Torre y la coraza de hielo poco a poco se debilita, se derrumba, desaparece. La mochila de Cesare Maestri; al fondo la montaña conquistada por él. LA HUIDA DESDE EL CERRO TORRE Antes de iniciar la descripción del tremendo descenso desde la cima, Maestri se entrega a una serie de consideraciones que deben hacer meditar. "Pero, ¿qué victoria tengo entre manos? Una victoria lograda con resentimiento y con rabia y con el corazón lleno de amargura y de hastío. ¡Qué diferente de mis victorias solitarias, hechas de técnica y de alegría de vivir!" A este desahogo siguen las consideraciones de hasta qué punto él, Maestri, se ha dejado arrastrar a esa empresa como por una suerte de reacción contra aquellos que de algún modo lo habían hostigado. El descenso de los dos fue rocambolesco: algunos rappeles sobre clavos inseguros en el hielo, otros sobre clavos a presión colocados cada vez perdiendo treinta, cuarenta minutos para perforar la dura roca granítica. El viento arrastra la cuerda en su loca carrera y aquélla se extiende horizontal, en el vacío, o bien directamente se eleva hacia lo alto empujada por una fuerza invisible. Es un apocalipsis, vivido siempre en espera de una avalancha que de un momento a otro puede desprenderse de los hongos de hielo de la cima. Un quinto vivac se instala todavía en plena pared, y al día siguiente los descensos prosiguen hasta que, finalmente, Egger y Maestri llegan a la base del Cerro de la Conquista, al reparo del viento. Aún algunos descensos, y después podrán usar las cuerdas fijas. Se proyecta otro vivac, que deberá ser el último. En la tentativa de colocarse en una posición más favorable, al comienzo de las cuerdas fijas, Egger desciende todavía una vez más en rappel. En este punto ocurre que (burla suprema e injusta) una enorme avalancha se desprende de la cima y se precipita por la pared oriental. Toni Egger es arrancado de la roca y su cuerpo desaparece en el vacío, mientras Cesare Maestri, golpeado sobre el costado, se encuentra atónito e impotente ante la tragedia. Otra noche transcurre, angustiada y, esta vez, solitaria. Al día siguiente, con los fragmentos de cuerda salvados de la avalancha, Maestri reinicia el descenso. En él hay solamente dolor, cansancio y resignación: "Hoy se decidirá mi vida. No alzaré la cabeza si un soplo más denso me advierte que la avalancha caerá, poderosa. No gritaré si todo, en un instante, se torna tenso y silencioso. No podré sentirme feliz si hago pie sobre el glaciar, en la base". Al término del descenso, pocos metros antes de tocar el ventisquero de base, Maestri cae, pero el vuelo es amortiguado por la enorme cantidad de nieve fresca caída, y él logra salvarse, si bien está ya en el límite de sus fuerzas. Sólo por casualidad, su cuerpo ahora exánime será hallado por Cesarino Fava, quien, mientras se preparaba para abandonar la gruta del campamento base, lo localiza entre la nieve. Maestri, pues, se salva y retorna a la vida, si bien con el peso de la gran tragedia vivida, pero quizás este es un peso leve si se lo compara con el de la sospecha y la duda que la ascensión, no documentada, suscitará entre los montañistas. Sobre todo los escaladores anglosajones serán los primeros en sostener la tesis según la cual la cima no ha sido alcanzada por Egger y Maestri. Por otra parte, toda documentación en favor o en contra de esta tesis es casi imposible. Egger ha muerto, y la máquina fotográfica que llevaba ha desaparecido en el glaciar junto con las eventuales pruebas. Nacía, pues, un caso aún hoy abierto, y que tal vez no podrá jamás ser resuelto, si bien la capacidad de los dos escaladores y las particulares condiciones de la montaña, tales como las descriptas por Maestri, son factores más que válidos para poder decir que la cima fue efectivamente alcanzada. Los integrantes de la expedición de 1970 al Cerro Torre, capitaneada por Cesare Maestri (al centro). Maestri fue el primero en conquistar la cima. La narración de su primera ascensión había suscitado, empero, muchas dudas y polémica, hasta el punto de obligarlo a repetir la empresa. Ni siquiera el hallazgo del cuerpo de Toni Egger, ocurrido en 1975 en el glaciar del Torre, contribuyó a la solución del enigma que, como se ha dicho, apasiona sobre todo a los alpinistas británicos. Veremos seguidamente que, en diversas ocasiones, ellos se dedicaron a buscar las pruebas de la realidad de la ascensión de Maestri. En general, la investigación estuvo siempre dirigida más a impugnar que a comprobar las afirmaciones de '"la araña de los Dolomitas". Pero, después de la empresa, el veneno corrió también por Italia, y muchos fueron los alpinistas, aun de fama reconocida, que insinuaron que Maestri había contado una mentira. Toda esta polémica, clara o rastrera, no podía sino aumentar el deseo de Maestri de hacer callar, de una vez por todas, a sus detractores. La cuestión de la subida al Torre estaba entre tanto tornándose de proyección internacional, y fueron muchísimos los alpinistas que, viendo en aquella montaña un símbolo de afirmación, tornaron sus miras hacia una conquista que las dudas acerca de una primera ascensión de Maestri dejaban aún abierta. Para el alpinista trentino quedaba una herida abierta en el orgullo; para los otros, un incentivo para competir aún más encarnizadamente. Entre todas las tentativas, se impone sin duda aquella llevada a cabo por los ingleses en 1967-68 a lo largo de la cresta sudeste de la montaña. El equipo estaba compuesto por los más avezados trepadores británicos del momento: Martin Boysen, Mick Burke, Peter Crew, Dougal Haston, a los cuales se agregó el argentino José Luis Fonrouge. En oposición a lo que Fonrouge sostenía, los ingleses decidieron que la mejor táctica era la del asedio y de una preparación extremada de la pared. Usando todas las más refinadas técnicas, los escaladores llegaron bastante alto, pero el buen tiempo que los había acompañado por varios días cesó, obligándolos a la retirada. ¡El campo estaba de nuevo libre para Cesare Maestri! Pero antes de pasar a la narración de las vicisitudes que llevaron nuevamente al alpinista trentino hacia la cumbre del Torre, es necesario referirse también a una nueva tentativa hacia la cima llevada a cabo por los "lequeses", guiados por el gran Carlo Maun, el cual había reabierto la polémica sobre la primera ascensión. Formaciones de nubes sobre el Cerro Torre, que presagian un cambio de tiempo. Esta montaña es difícil, no sólo por la verticalidad de sus paredes, sino por los vientos de más de 100 km por hora que la azotan con cierta frecuencia. La tentativa repitió los pasos de la expedición de 1957 sobre la pared Oeste. Forman parte del grupo Carlo Maun, Piero Rava, Casimiro Ferrari, Roberto Chiappa, Giuseppe Cima, Gianfelice Rocca, Gianni Stefanon, Gianluigi Lanfranchi y Pierlorenzo Acquistapace. Los alpinistas operan eficazmente a lo largo de la pared de hielo y, antes de ser rechazados, llegan a 250 metros de la cima con Casimiro Ferrari y Pietro Rava. Maun, al regreso, proclama que por cierto volverá para terminar esos pocos metros que separaban a los hombres de la victoria y, además, enciende de nuevo la polémica sobre la veracidad de la ascensión de Maestri. Faltan las pruebas fotográficas. Casimiro Ferrari VENGANZA, TREMENDA VENGANZA! Maestri está amargado, herido en su orgullo, y tal vez, justamente por esta última impugnación a su empresa, se decide por la más loca y original respuesta que él pueda dar a sus detractores: retornar a la cima del Torre por una ruta nueva y llegar con cualquier medio disponible. La crónica y los antecedentes de esta empresa, con sus dos tentativas, hecha de coraje y tozudez, en desafío, más que a una montaña, a todo el mundo del montañismo, es narrada en el libro "2000 metros de nuestra vida". El libro ha sido escrito entre dos: Cesare y su mujer Fernanda. Es una obra muy bella y original, ya sea porque establece un puente entre el restringido mundo del montañismo y el mundo común, el de todos los días, ya porque, por primera vez en un libro sobre ese tema, la penetración psicológica procura alcanzar profundidades nunca sondeadas. Concebido como un diario, con páginas escritas alternativamente por los dos autores, el libro muestra cuáles podían ser las motivaciones y los impulsos del montañista y los pensamientos y preocupaciones de una mujer que tal vez soñaba con una vida normal y que de improviso se veía impelida de lleno a un mundo cuya problemática le era tan extraña. Escribe Maestri en las primeras páginas del libro: "En este momento Maun y Rho, no convencidos de mi victoria, quieren las pruebas fotográficas, aquellas que Toni tenía consigo cuando fue arrollado y barrido por la furia de la avalancha. Bien, señor periodista; bien, señor alpinista, bien, señor dubitativo: ¿queréis guerra? Yo la haré, pero a mi manera. Regresaré al Torre. Atacaré su pared más difícil en la estación más impracticable". Y Fernanda Maestri responde a esas palabras: "Y en casa se desplomó otra vez el Cerro Torre; se desplomó destrozando todo, con la misma fuerza destructora de un huracán. A mi alrededor veía despedazarse mi vida". En 1970 surge la expedición Campiglio '70 con el fin de alcanzar la cima del Torre escalando su cresta sudeste en el período invernal. Son sus miembros Cesare Maestri, Carlo Claus, Ezio Alimonta, Pietro Vidi, Renato Valentini y el fiel amigo del jefe de la expedición, Cesarino Fava, aquél que conoce, más que ningún otro, qué motivos pueden inducir a Maestri a esa nueva tentativa. El desafío debe ser un bofetón, un ultraje y, al mismo tiempo, una victoriosa revancha. Por este motivo, "la araña de los Dolomitas" no pone atención en gastos ni en dispendio de medios. Se preparan al efecto las primeras botas de montaña dobles con estructura plástica, que hoy están tan en uso pero que entonces parecían una locura. Igualmente revolucionarias son las vestimentas acolchadas con una simple hoja de aluminio que mantiene inalterable la temperatura del cuerpo en su interior. Para permitir soportar el asedio, que se prevé largo y con muchos días de inactividad, Maestri concibe sin rodeos la idea de construir un pequeño refugio prefabricado al pie del Torre. El transporte de los materiales es efectuado gracias a la Fuerza Aérea Argentina y, sobre todo, a un helicóptero puesto a disposición por Agip Petroli. Con dos vuelos sucesivos, en el límite de capacidad del aparato, el helicóptero logra llevar la carga hasta las cercanías de la base del Cerro Torre, sobre el glaciar. Poco después los hombres montan la pequeña casilla prefabricada que los hospedará en las pausas del largo asedio. Y Maestri anota: "Ahora el Torre y nosotros estamos frente a frente. No nos separan ya infortunio o fortuna, ministros o ministerios, dificultades burocráticas kilómetros de bosques, de morenas, de glaciares... Y los días tendrán dimensiones verticales y no estarán constituidos de minutos o de horas sino solamente de centímetros y de metros". EL COMPRESOR Entre las novedades absolutas y originales del desafío de Maestri debemos ahora dedicar dos palabras al ya célebre "compresor", el monstruoso medio tecnológico empleado en la ascensión, y que tanto escándalo suscitó en los ambientes del montañismo de su tiempo. Maestri sabia muy bien que en la subida habrían sido necesarios los clavos a presión, es decir aquellos clavos que no se meten en las fisuras naturales sino que requieren efectuar una perforación hecha expresamente en la roca compacta. Para realizar esta operación son necesarios cerca de 15 minutos de trabajo, martillando sobre un pequeño buril. Obviamente, previendo usar muchos clavos a presión, se debía hallar el modo de reducir los tiempos; las jornadas cortas de invierno, las condiciones meteorológicas casi siempre tendientes al mal tiempo, no permitían por cierto pasar horas y horas en la pared para perforar la roca para hacer pocos metros de avance. Fue así como en Maestri, espíritu vivaz y aun desafiante, nació la idea de valerse de un trépano a motor para acelerar la perforación. En la elección de un medio técnico como el "compresor" podemos reconocer toda la tensión de Maestri hacia la cima y su logro a cualquier costo. Y debo decir, a título absolutamente personal, que el desafío a los grandes tabúes de la ética montañista, que no contempla por cierto tales medios mecánicos para escalar, y la alocada idea de arrastrar tal peso a lo largo de las paredes talladas a pico de una montaña como el Cerro Torre, me tornan aún más simpático el personaje de Maestri, Fitzcarraldo patagónico. El compresor fue provisto por Atlas Copeo y diseñado expresamente para la empresa. Escribe a propósito Maestri: "Debo hallar una máquina que me permita perforar la pared más velozmente; podría ser un perforador a aire comprimido. Aire comprimido: Atlas Copeo. Y heme aquí frente al director de Atlas, el doctor Lai..." Después de haber escuchado el problema, el director responde: "Para nosotros no es por cierto un problema. Pero Ud., como alpinista, de qué modo la arreglará?. ¡Son ya tantos los alpinistas que critican su técnica moderna (la de los clavos a presión)! Esos conservadores lo acusarán de haber ofendido al alpinismo. Por lo que a mi respecta, Maestri, está bien, porque cuanto más cruenta sea la polémica más publicitado será el nombre de Atlas". Una semana después del coloquio Atlas Copeo puso a punto el compresor. El famoso compresor utilizado por la expedición de Cesare Maestri para fijar los clavos a presión en la pared. El aparato, de un peso global de casi 200 kilos, debió ser subido a fuerza de brazos. "Una perforación cada veinte segundos. Querría abrazar al doctor Lai y a sus técnicos. Procuro perforar un bloque de granito. La punta entra como un dedo en la manteca. Expele el aire automáticamente. Hace un agujero redondo, bello, sin rebabas. Sin más, es mi máquina. Tiene solamente un pequeño defecto: bastidor, motor y compresor pesan setenta kilos. Agregando dos pistolas perforadoras, las piezas de recambio, los tubos para el aire, la gasolina y el cabrestante para levantar el conjunto la cuenta se hace pronto: ciento cincuenta - ciento ochenta kilos" . Pero todas las diabluras de la técnica, toda la grande, inmensa voluntad de Maestri y de los otros miembros de la expedición debieron vérselas de pronto enfrentadas con el invierno patagónico y su dureza. Las condiciones meteorológicas se mantienen casi siempre malas, con precipitaciones de nieve de notable intensidad. La "casota" (este era el mote con el cual los hombres bautizaron su refugio prefabricado) había ido poco a poco desapareciendo bajo la nieve acumulada en oleadas sucesivas de mal tiempo y se hallaba ya cubierta por 18 metros de nieve. Una galería subterránea la ponía en comunicación con el mundo exterior. El 4 de julio, en medio de la noche, los hombres son despertados por un tremendo fragor: "Toda la barraca ha experimentado un sobresalto. A la luz de una pila nos damos cuenta de que debe haber sucedido algo muy grave. En la 'casota' hay como unos diez bloques de nieve, y la puerta está derribada. Tratamos de plantar la picota en la nieve que obstruye la salida, pero es tan dura que la punta no alcanza ni siquiera a perforaría. Nos parece que falta el aire. Inmediatamente comprendemos que debe haberse desprendido una masa de nieve que, pasando sobre nosotros, ha llenado el túnel, obstruyendo la salida... Para dejarla expedita, debemos arrojar la nieve al interior de la casa, amontonándola a los costados, pero continúa obstruida y el interior de la barraca está casi lleno. Excavamos por más de tres horas, cuando Piero logra abrir una salida al exterior". Esta parece una señal del destino o del Cerro Torre, que indica que tal vez sea hora de dejar el campamento. Estamos, en realidad, en las últimas reservas de la expedición, los montañistas están muy fatigados y los víveres comienzan a escasear. "... En el depósito queda sopa, un par de kilos de pasta y aceite. Hemos revuelto entre las inmundicias para recoger la piel del jamón que habíamos tirado..." Ezio Alimonta y Renato Valentini proponen abandonar la partida de manera que queden unas pocas reservas más para los tres que continúan, a fin de que la escalada pueda proseguir. Es una propuesta que nos entristece, pero es muy realista. Salgo de la barraca y voy a la gruta-cocina... Qué debo hacer? Contengo las lágrimas, pero un largo sollozo sale de mi garganta. Tengo los pies fríos y las ropas desgarradas... y ese sollozo no quiere dejar de salir de mi garganta... Siento que alguien llega. Enjugo las lágrimas y me pongo a hurgar en un bolso vacío. Es Carlo. Coloca su brazo alrededor de mi hombro, me aprieta contra él con dulzura y me dice: "Cesare, se acabó. No hay nada que hacer, no hay ya nada que hacer". Alimonta y Valentini parten. Quedan Carlo Claus, quien tiene serios problemas en las manos, y Pietro, que sufre un principio de congelamiento. Siguen pocos días de lucha inhumana, durante los cuales Maestri llegará a pensar en proseguir solo cuando los otros deban detenerse. El 9 de julio se terminan también las reservas de gas: no se podrá ya beber o calentar la comida. "He aquí que todo ha terminado. Estamos a poco menos de cuatrocientos metros de la cumbre y todo ha terminado..." La expedición se ve obligada a regresar, pero Maestri no está vencido y ya piensa en volver en el verano austral para vencer esos cuatrocientos metros que faltan. Y así lo hace. Nuevas fatigas, nuevos problemas para reorganizar la expedición y hallar el dinero necesario; y una vez más lo tenemos al pie de su Cerro Torre. De la nueva expedición forman parte Claus, Alimonta. Claudio Baldassari, Juan Pedro Spikermann y Fausto Barozzi. El verano austral es favorable. El compresor, no obstante tres meses sin funcionar en medio de la intemperie, colgado en las paredes del cerro, responde bien a la primera prueba. La escalada se reanuda. Todo parece más fácil a los trepadores, en comparación con aquello que habían pasado durante el invierno. El avance es rápido y resulta favorecido por una inesperada serie de días de buen tiempo. Finalmente, queda espacio aún para momentos de broma, de distensión, como cuando Carlo Claus, oculto a la vista de Maestri y de Alimonta por la roca que sobresale, monta sobre el compresor y se hace izar por los desprevenidos amigos hasta el punto en el cual se hallan. Casi sin novedades, el 2 de diciembre de 1970 los tres de la cordada alcanzan la cima del Cerro Torre. "Ghe son! Ghe son!" (Aquí estamos! Aquí estamos!) grita Maestri como conclusión de su sueño-pesadilla, y tal vez con estos gritos se cierra también un capitulo de historia del montañismo. En el descenso, Maestri quiebra los últimos veinte clavos a presión, aquellos del muro de la cumbre, y después desactiva el compresor, que permanecerá fijado en la pared de la montaña como recuerdo de su ascensión. El Torre ha sido vencido. Ahora los detractores no podrán decir que Maestri no ha alcanzado la cima: hay fotos, pruebas y testimonios. Los periódicos italianos han seguido día por día la evolución de la subida y han hecho partícipes a millones de personas de un acontecimiento que sus crónicas han tornado un poco semejante a una conquista espacial. El Cerro Torre, la cumbre imposible, la cima símbolo último de algo que todavía podía escapar al "control del hombre, había caído. No había ya nada sobre la superficie terrestre que pudiese mantener vivo el mito de la lucha del hombre contra la naturaleza". 15 Recorrido de la ascensión de 1970 cuando Maestri llegó a la cumbre. FUENTE

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Cara a cara con el Aconcagua
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

La aventura de dos periodistas de LA NACION en la montaña más alta del continente. La provocación del cerro es infinita: glaciares imponentes, falta de oxígeno, paisajes de belleza conmovedora y la sensación de fragilidad que uno siente cuando queda expuesto día y noche a la voluntad de fuerzas superiores Atreverse a la cumbre del Aconcagua, la montaña más alta del continente y del hemisferio sur, es como ir a golpear a las puertas del cielo sin haber sido invitado. A casi 7000 metros sobre el nivel del mar, con poco oxígeno, bajas temperaturas y un clima que tiene reputación en el alpinismo mundial por lo caprichoso y extremo, nadie puede decir de antemano que tiene asegurado el derecho de admisión. Lo comprobamos en carne propia poco antes de Navidad, la mañana en que salimos en busca de la cima después de llevar una semana y media escalando y haciendo excursiones de aclimatación. Fue una lección inesperada y, en más de un sentido, brutal. Las dos noches previas habíamos dormido a 5930 metros, demorados por una tormenta de nieve, dentro de una pequeña carpa amarilla sacudida sin tregua por ráfagas de viento llegadas desde el Pacífico que amenazaban con arrancarla de las piedras a las que estaba amarrada y hacerla rodar con inquilinos y todo sobre las rocas que cubren el suelo congelado de Berlín, el último campamento antes de la Cumbre Norte. Al amanecer del tercer día, algo debilitados porque no teníamos ganar de comer y por el sueño (a esa altura es difícil dormir más de media hora seguida), supimos que la espera había terminado. El cielo estaba limpio, de un azul intenso, irreal, como pintado, y el nuevo parte meteorológico era optimista. Dos buenos motivos para creer que la foto en la cima, el sueño de todo montañista, estaba un paso más cerca. Sorprendidos por la tormenta después de dejar Nido de Cóndores Menú de altura: la olla con el guiso pasa de una carpa a la otra haciendo equilibrio Aspecto desolador del campamento Berlín después de dos días con fuertes ráfagas de viento Dejamos la carpa vestidos con tres capas de ropa, botas dobles, camperas de duvet, máscaras, dos pares de guantes y cargados con botellones térmicos que habíamos llenado con nieve derretida. Pusimos también en las mochilas los picos de escalar, por si había que atravesar campos de hielo. Las siluetas abultadas por los abrigos y los movimientos lentos nos daban el aspecto de astronautas desembarcados en alguna geografía hostil. Bajo el cielo despejado y a la luz del amanecer, el campamento ahora parecía otro: las cinco o seis carpas levantadas al borde del abismo se destacaban como la única nota de color en medio del paisaje sin límites, silencioso, tan ajeno a cualquier escala humana que provoca vértigo, y rodeado por montañas cuyos picos asoman distraídamente por encima de las nubes. El grupo era reducido, de sólo cuatro personas: Pablo Pilotta, un guía de Mar del Plata con varias cumbres en diferentes países, carácter y gran sentido del humor; Juan Manuel Raselli, su discípulo y asistente; Daniel Merle, editor de fotografía de La Nacion y que intentaba por segunda vez el Aconcagua, y este cronista. En el momento en que decidimos por fin ir por la cumbre, Juan Manuel no pudo acompañarnos. Tuvo que quedarse acostado en la bolsa de dormir, solo, convaleciente, después de pasar una noche miserable afectado por la altura, entre mareos y vómitos. Su único consuelo fue que ya no estaba en la fragilidad de la carpa, sino en el refugio de madera de Berlín, abandonado la noche previa por una expedición ecuatoriana. Sólo tres de nosotros intentaríamos entonces llegar hasta el final. La regla de las tres D Lo que sucedió más tarde en el tramo superior de la llamada ruta normal, que conduce de Berlín a la Cumbre Norte, es algo que Daniel no podrá olvidar, aunque lo intente. Tampoco nosotros. Los hechos, a grandes rasgos, ocurrieron así. Unas dos horas después de dejar el campamento, mientras encarábamos una pendiente pronunciada y cubierta de nieve, en la que distinguíamos las huellas de un grupo que nos precedía, Daniel se detuvo de golpe sin decir palabra. Una tregua, pensamos; seguro que el esfuerzo lo dejó sin aliento y necesita cambiar el ritmo de la respiración. Pero tiró los bastones y se dejó caer sobre la nieve sin siquiera quitarse la mochila. Desde el suelo trató de explicar algo, pero no le entendimos. Estaba agotado, confundido. Era evidente el esfuerzo que hacía para tragar bocanadas de aire y compensar la pobreza de oxígeno de la atmósfera enrarecida. El guía hizo un gesto para que nos alejáramos unos pasos. Su diagnóstico fue una cachetada. "No sólo no va a dar un paso más hacia arriba –dijo–; tampoco creo que pueda bajar." A 6200 metros, Daniel Merle, sin fuerzas, respirando con dificultad y recostado en la nieve, es asistido por el guía, que lo conecta a un tubo de oxígeno Daniel había cambiado de posición y estaba recostado sobre la mochila en un intento por amortiguar el peso del cuerpo. Tenía la mirada perdida y el gesto de agobio de alguien que está exhausto. Los labios le habían cambiado de color. Durante el entrenamiento, yo había leído varios artículos acerca del mal agudo de montaña y sus efectos impredecibles, pero por primera vez me encontraba ante una víctima real que no sólo seguía allí, acostada en la nieve, sino que, además, no parecía comprender lo que sucedía a su alrededor. Inmovilizados a 6200 metros, la ausencia de Juan Manuel empeoraba las cosas. No sabíamos si Daniel volvería a ponerse de pie, ni cuándo; tampoco si soportaría el peso de la mochila. El médico más cercano estaba unos dos mil metros más abajo. El único helicóptero que opera en el Parque Aconcagua no había aparecido todavía esta temporada; además, estábamos a demasiada altura para un rescate en helicóptero. El guía decidió que no había otra salida que "seguir la regla de las tres D". Descender, descender y descender, explicó: son las tres únicas cosas que uno puede hacer cuando alguien está en problemas. Después se acercó a su mochila, la abrió y mientras buscaba algo en su interior preguntó. "¿Sabés cómo se conectan los tubos? Tengo uno acá, el otro quedó en Berlín." Hablaba de los tubos con oxígeno comprimido, sobre los cuales habíamos hecho bromas sin parar durante el ascenso y que en un comienzo nos habíamos negado a traer. Los considerábamos una excentricidad, como salir de casa cada mañana con paraguas. Son de aluminio ultraliviano, del tamaño de un termo grande, y tienen una capacidad de 400 litros cada uno. Los especialistas en medicina aeronáutica que nos ayudaron a entrenar para el ascenso fueron los que dieron el alerta: no llevar oxígeno arriba de los 5000 metros es como jugar a la ruleta rusa con un revólver cargado con todas las balas. Al final cedimos, aunque sabíamos que casi nadie va al Aconcagua con oxígeno. Alquilamos los tubos en Avellaneda y los transportamos en auto más de mil kilómetros porque las compañías aéreas y de ómnibus prohíben llevarlos en las bodegas. Lo consideran "material peligroso". A lomo de mula primero y con la ayuda de porteadores después, fueron subidos desde la entrada del Parque Provincial Aconcagua hasta cada campamento de altura. Una noche de insomnio alguien hizo una pregunta para la que nadie tenía respuesta: qué pasaría con la pobre mula que cargaba los tubos si se despeñaba en un barranco. Un descenso contra reloj El oxígeno tuvo en Daniel un efecto mágico. Quince minutos después de introducirle dos pequeñas cánulas de plástico en la nariz y de abrir la válvula de paso, su aspecto empezó a mejorar y sus frases a tener sentido. Pero el guía señaló otro peligro. Continuábamos a 6000 metros, sometidos a la voluntad de una meteorología implacable y en el mejor de los casos el oxígeno duraría unas ocho horas. Con o sin su colaboración a Daniel teníamos que evacuarlo, ayudarlo a llegar a Berlín, confiar en que Juan Manuel estuviese recuperado, desarmar rápido el campamento, cargar el equipo y seguir hacia abajo. Como siempre, la montaña imponía el ritmo. La ilusión del día de cumbre, los preparativos y los meses de duro entrenamiento ya eran parte del pasado. En el presente sólo había lugar para un descenso en estampida parando en todas: Berlín (5930 metros), Nido de Cóndores (5550), Cambio de Pendiente (5300), Plaza Canadá(5050),Piedra Conway (4750) y Plaza de Mulas (4300). Un porteador con paciencia de monje nos esperó a mitad de camino, bajo una suave nevada, y liberó a Daniel del peso de su equipo. Esa noche y en esas circunstancias Plaza de Mulas fue mucho más que el modesto asentamiento de frontera que abre sólo cuatro meses al año, el único lugar civilizado en la montaña: nos pareció un oasis en medio de la nada. El bullicio que escapaba de las carpas y el hecho de que en muchas se hablaran idiomas diferentes acentuaba esta impresión. La alegría de estar allí, sin embargo, no fue la suficiente como para olvidar los precios exorbitantes que nos habían cobrado días antes, cuando iniciábamos el ascenso. Quince dólares por una ducha caliente. Cinco por una toalla. Diez por una llamada de teléfono de cinco minutos. Quince por otros tantos minutos de Internet. Cada vez que uno paga siente que está comprando la última Coca-Cola del desierto. La llegada a Plaza de Mulas a 4.200 metros sobre el nivel del mar El capítulo final de la retirada fue al día siguiente, a lomo de mula. Guiados esta vez por un arriero, volvimos a hacer de un tirón los treinta kilómetros hasta la entrada del parque. Las mulas, para ser honestos, se encargaron de todo: los jinetes nos limitábamos a juntar coraje o a cerrar los ojos cuando los animales encaraban un sendero pegado al precipicio o vadeaban arroyos de verano desbordados por una furiosa corriente de agua espesa y color chocolate. El camino era un magnífico catálogo de paisajes cordilleranos: el caluroso desierto de Playa Ancha, la temida Cuesta Brava, los infinitos obeliscos de hielo de los penitentes y la rumorosa quebrada del río Horcones, cubierta de manchones de flores silvestres que aroman el aire, y cuyos pasos por momentos son tan estrechos que podíamos escuchar el tintineo de los estribos al golpear contra las rocas. Fue en esa quebrada donde Daniel decidió darse el alta. Cuando las mulas pararon a tomar agua en un cauce, gritó: "El año que viene vuelvo". Un arriero llega a Plaza de Mulas con el cargamento de una expedición que después será trasladado por porteadores hasta los campamentos de altura Entre el coraje y la modestia Es más fácil decir que uno juega al rugby, pesca con mosca o hace yoga que explicar por qué va a la montaña. Lo saben, entre otros, los siete mil escaladores, la mayoría de ellos extranjeros, que esta temporada intentan conquistar la cumbre. Pero no es un caso de mala prensa. Se trata más bien de una percepción bastante extendida y errónea que asocia sin excepción y como si fuesen partes de un todo a los escaladores con el sufrimiento, los accidentes y la tragedia. Canadá! Subimos equipo personal para la cumbre. Hoy hacemos noche en Mulas y descansamos un día. Luego subimos otra vez a Canadá y ya no volvemos Es verdad que la lista de victimas fatales en el Aconcagua ya registra cien nombres. También es cierto que pasar la noche en la altura puede convertirse en una pesadilla porque todo se congela, desde el dentífrico y el protector solar hasta el circuito de las cámaras de fotos, y es necesario orinar dentro de la carpa en botellones de boca ancha porque hacerlo a la intemperie implica riesgos adicionales. Además, para no deshidratarse, hay que beber agua como un camello hasta consumir de tres a cinco litros diarios. La consulta permanente con el oxímetro aporta otra cuota de estrés. Es un instrumento del tamaño de un reloj que detecta cómo se reduce la cantidad de oxígeno en la sangre a medida que se asciende y cómo se acelera el ritmo cardíaco en la altura. El vasto pedregal de Playa Ancha, de 18 kilómetros de extensión, en la llamada ruta normal a la cumbre Sin embargo, las conversaciones que se escuchan en los campamentos al final del día son el reverso de la moneda. Los rigores de escalar son aceptados como lo que son: parte de las reglas de juego. El ambiente es de optimismo y la certeza compartida es que no existe obstáculo que no pueda ser vencido. El coraje no parece ser el sentimiento dominante en la montaña, sino más bien la prudencia y la curiosidad. Sebastián Letemendía, uno de los alpinistas argentinos más respetados, está convencido de que escalar es, en definitiva, un ejercicio de humildad. En un libro reciente que documenta sus numerosos ascensos lo explica con estas palabras: "Los grandes espacios, al exponernos durante períodos prolongados a fuerzas superiores, nos hacen replantear nuestra confianza ciega en lo humano. Nos inducen a la modestia, algo de lo que definitivamente carecemos como especie". Es comprensible que la montaña, inspiradora de las catedrales, siga siendo un escenario propicio para la reflexión, tanto para creyentes como para escépticos y hombres de acción. Hay scaladores que recuerdan su paso por el Aconcagua como un recreo espiritual que demanda más esfuerzo y concentración. Para otros, es la posibilidad de internarse en vastos paisajes de silencio en donde se puede deambular durante días sin encontrar una sola señal del tercer milenio. Miembros de una expedición rusa llegan al campamento Nido de Cóndores. Allí está el último refugio de guardaparques antes de la cumbre Nido de Cóndores. El guía norteamericano Brian Oestrike prepara para soportar la tormenta que se viene. A las 2 de la mañana salió para la cumbre. Volvió exitoso 9 horas después! un genio No hay dos montañistas iguales Los franceses que encontramos una mañana caminando rumbo a Plaza Francia pertenecen, sin duda, al grupo de quienes buscan algo más en la montaña. Ella era joven, atractiva, y fue la primera que vimos aparecer en el sendero. El marchaba detrás, era ciego y la doblaba en edad. El hombre la sujetaba de la cintura con una mano mientras que con la otra aferraba un bastón blanco con el que tanteaba las piedras. Le pidieron al guía precisiones sobre las dificultades que encontrarían más adelante. Estaban orgullosos de haber alcanzado los 4000 metros. Se sentaron los dos sobre una roca a tomar agua y, si no fuera por el bastón y el hecho de que llevaban sólo una mochila liviana, era fácil confundirlos con una pareja más de escaladores. El hombre comentó que se sentía muy feliz y que pensaban regresar esa misma tarde a Confluencia, donde habían dejado la carpa. "El murmullo del río Horcones –nos dijo– es una gran compañía. La única molestia que siento es en las rodillas cuando bajo pendientes en las que hay piedras sueltas." La admiración que despertó la pareja de franceses, cuyos nombres jamás supimos, duró lo que demoraron en marcharse. El guía, tal vez con la intención de darnos un baño de realidad, recordó algunas historias de los llamados "clientes imposibles". Mencionó primero el caso del comerciante que vendió su casa y su auto para financiar sucesivas expediciones y convertirse en una celebridad en su país: ser el primer cubano en subir al Aconcagua. Estaba convencido de que ese récord de alguna manera lo haría millonario. Nunca lo logró. Luego recordó a la empresaria coreana que, agotada y al borde del colapso, despidió al guía que había contratado porque éste se negaba a llevarla en ese estado a la cumbre. Dos guardias tuvieron que subir hasta el campamento en el que ella estaba moribunda pero atrincherada y la scoltaron hasta un lugar seguro. El caso más incomprensible, sin duda, es el del hombre que decidió subir desnudo a la cima. Ningún guía quiso ascender con él. Era alguien al que Joaquín Sabina hubiera considerado el mejor dotado de los alpinistas suicidas. La ironía de la cumbre que alienta estos desvaríos es que es un páramo helado, del tamaño de dos canchas de tenis, de aspecto hostil y cubierto de rocas. Digamos que tiene el encanto de una playa de estacionamiento vacía bajo el sol de febrero. Pero, ya se sabe, la cumbre no es otra cosa que lo que cada uno pone en ella. Por Héctor D´Amico FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/revista/nota.asp?nota_id=982856&pid=3915954&toi=5951 Sábado 8. La pared sur del Aconcagua. Salimos 9:30 hs de Confluencia. La travesía duró 7 horas. El regreso fue demasiado rápido para mi ritmo Recién me sentí más cómodo cuando encontramos algo parecido a una senda pero siempre en subida. A las 13:30 hs nos sorprendió una nevada sin viento cuando estábamos cruzando el Gran Acarreo 18 de diciembre. Iniciamos el camino hacia la cumbre. Pablo se adelanta rumbo a Piedras Blancas Volvemos. Pablo me espera mientra yo completo el zig zag y entro en la senda que bordea la falda del cerro La incómoda entrada al refugio de madera La imponente Pared Sur, con una caída de casi tres mil metros, vista desde las cercanías de Plaza Francia. El nombre Aconcagua es una expresión derivada del quechua y significa centinela de piedra

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Una nube de polvo (Ernesto Peicovich)
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

Créase o no había más cordura vital en un cromagnón garrote en mano que en la sesera de un primate 2008 revoleando máster de Eton. Mezquinos, siempre leímos “corto” el mandato de honrar padre y madre. Incluía también a los Primeros de la especie. Ahora, por pavor, esta miopía tiende a corregirse. De ahí que hoy tengan muchas más prensa gorilas, chimpancés y orangutanes, que los animales paternos de la jungla urbana. Dados a comparar los científicos reconocen que la sabiduría agreste del inicio era más honda y reparadora de vida que la que tenemos en la actualidad. Aquella “honraba” el planeta. Esta sacude y castiga a la tierra con riesgo de convertirla en bola de billar: demacrada como la Luna o paspada como Marte. Parece broma pero un jíbaro portando jibarito al hombro mientras recolecta frutas para ambos es más “culto” que un antropólogo que desciende de una 4 por 4 a estudiar su hábitat. Suena absurdo que el pequeño semi arbóreo supere al científico que lo aborda para encontrar “muestra” del pasado. Pero es real. Como domicilio de la especie Gaia necesita que sus habitantes la traten con higiene y respeto. Y esa tarea la cumple más el inocente de la floresta que el sabihondo que desciende de su máquina de echar humo. La Tierra no deja de avisarnos que también ella es mortal. Que su magma no es bola de platino sino una tensa, encebollada esfera. Que las capas tectónicas (que le crecen como uña humana 3 centímetro al año) se solapan hasta estallar. Esto es lo que la fatiga y descompone por dentro. El sistema solar no es más que una acumulación de dioses iracundos. Desde el vamos de la Creación vivaquear sobre la Tierra fue turismo de aventura. Lo es también para la gente jíbara y otras. Hoy toca tsunami. Mañana, eclipse o arco iris. Son espasmos del planeta natal. Lo azul, lo imprevisto, lo raro. El destino no es robótico: sigue siendo griego. Es hora de ayudar. Y nosotros la liamos. Lo que aquí parece inocente fotografía laboral nos pone ante un dato de crispante verdad. La grisácea nube de polvo que rodea a unos operarios que palean carbón en una mina. No es la única sino una de las muchas que posee China, país que más dióxido de azufre emite pues el 70 por ciento de la energía que la mueve la obtiene del carbón. Esto allí. Si se fijaran en un mapamundi las restantes cuencas carboníferas en activo se podría apreciar la magnitud de los focos de alta contaminación que estragan cielo y tierra. Por esta causa y por diversas otras de origen distinto, la capa de ozono que recubre el planeta ya fue rasgada por un tajo de 30 millones de kilómetros cuadrados. Hay cifras que por gigantes son torpes a la hora de informar. Temblemos con precisión: el agujero abiertoe equivale a…¡ 10 Argentinas! Cada día está más claro que el hombre oscureció su destino en la tierra. Perdió gestión de manos y pies, adelantó presbicia, se asordó, empobreció su lengua cicerone. Torpe, fofo (y sin cuerda) su emoción se enfrió. Ya no diferencia volatines del “hombre araña” de hambrunas africanas o despanzurrados de Bagdad. Su pulsión básica consiste en forcejear por la exclusividad de unos dioses, robarse entre sí lo que esté a mano y tratar de ganar en fútbol a quien sea y como sea. A la realidad ambiental no le da bola. Y a quienes habrán de sucederlo (siendo que son sus hijos) tampoco. Un combo narcótico le aguó la conciencia. La diaria pelota visual que le arroja la tevé lo aturde y degrada. Alcanzó a ser más longevo que sus tíos primates, pero al precio de comer plástico, creer en nada y embretarse en guetos, pisos, casas, jaulas. Si naufragara hoy como Robinson Crusoe no pasaría de la playa. Falto de chip, celular y automóvil, sería menos práctico que un cangrejo. No sabría como se ahueca un coco. Sapos, cucarachas, liebres y pescadores sintieron venir el Gran Tsunami. Y encararon la altura. El ingeniero, el cuántico, el matemático, no. Ignorantes del software natural de la vida, teoremas, palm, celular, no les sirvieron de nada. Sísifo podría recuperar la esperanza aplicando mínimo sentido común. Enviando la razón a diván y la gula a un spá. FUENTE: http://www.peicovich.com/2008/01/29/una-nube-de-polvo

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Escaladas en el Cerro Torre
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

LA TRAVESÍA DEL TORRE Patagonia argentina. Macizo de El Chaltén. Enero de 2008. Por Colin Haley y Rolando Garibotti. Fotos: Rolando Garibotti. La Travesía del Torre recorre de norte a sur la línea de cumbres formada por la aguja Standhardt, la punta Herron, la torre Egger y Cerro Torre, con un desarrollo ganado de unos 2.200 metros. Esta travesía fue gestada por los italianos Andrea Sarchi, Maurizio Giarolli, Elio Orlandi y Ermanno Salvaterra, quienes la intentaron en varias ocasiones durante los años ’80 y principios de los ’90. En 1991 Salvaterra, junto con Adriano Cavallaro y Ferruccio Vidi lograron escalar la Punta Herron, completando así lo que fue el primer ascenso, abriendo la ruta por el filo norte: la estética “Spigolo dei Bimbi”. A principios de 2005 German Thomas Huber, junto con el suizo Andi Schnarf, completaron la travesía de la Standhardt a la Egger. Habiendo planeado escalar la Standhardt vía “Festerville” solamente, en la cumbre decidieron continuar a la Egger y, moviéndose livianos y rápidos, completaron ese tramo de la travesía en treinta y ocho horas, descendiendo por la ruta “Titanic” en el filo este de la Egger. A fines de 2005 Salvaterra, junto con Alessandro Beltrami y Rolando Garibotti, resolvieron la pieza que le faltaba al rompecabezas de la travesía cuando escalaron el cerro Torre por el norte, vía una nueva ruta: “El Arca de los Vientos”. Con una línea finalmente completa desde el Col de la Conquista hasta la cumbre del cerro Torre, Salvaterra volvió en 2006 con Beltrami y Garibotti a intentar de nuevo hacer la travesía, pero el mal tiempo les impidió avanzar más allá de la aguja Standhardt. Persistente Salvaterra volvió a fines de 2007 con Alessandro Beltrami, Mirko Masse y Fabio Salvodei. En ese intento escalaron la Standhardt por la vía de Salvaterra “Otra vez” y continuaron escalando la Herron y la Egger. Descendieron al sur hasta el Col de la Conquista, y escalaron un largo del cerro Torre antes de tener que retirarse. Durante esa misma ventana de buen tiempo, Garibotti, junto con Hans Johnstone, iniciaron la travesía en la Standhardt por la vía “Festerville”. Escalaron la Herron y la Egger, y continuaron más allá del Col de la Conquista, completando la mitad de la porción superior de “El Arca de los Vientos” en el cerro Torre, antes de tener que volverse por la formación de un hongo de hielo que les impidió seguir. Garibotti, habiendo ahora hecho todas las partes de la travesía, decidió quedarse en El Chaltén por si la temporada le permitía hacer otro intento a la travesía. Formó equipo con algunos compañeros, incluyendo Bruce Miller y Bean Bowers, pero no hubo otra ventana de buen tiempo que les diera la oportunidad para otro intento hasta que se asoció con Colin Haley. Haley, quien postergó un semestre de sus estudios universitarios para quedarse más tiempo en la Patagonia, el año pasado completó una primer conexión en el cerro Torre de la vía “A la Recherché du Temps Perdu” con la porción superior de la vía de la cara oeste, con Kelly Cordes. A mediados de enero de 2008 Alex y Thomas Huber, con el suizo Stephan Siegrist llegaron a El Chaltén también con la intención de intentar la travesía. El 21 de enero, en condiciones climáticas poco propicias, Haley y Garibotti encararon la travesía mientras los Huber y Siegrist decidían que las condicoines no eran convenientes. Haley y Garibotti escalaron la aguja Standhardt vía “Exocet”, alcanzando la cumbre poco después del mediodía, luego rapelaron al Col de los Sueños entre la Standhardt y la Herron. Escalando la Herron por “Spigolo dei Bimbi” se toparon con rocas recubiertas con hielo y debieron hacer variantes a los largos 2, 3 y 4. Demorados por las condiciones de la nieve y el clima ventoso vivaquearon debajo del hongo somital de la Herron. El 22 de enero, con un clima perfecto pero sintiéndose inusualmente cansados (probablemente debido al monóxido de carbono dentro de sus bolsas de vivac), continuaron con la Herron y la Egger. En el filo norte de la Egger de nuevo tuvieron que escalar algunas variantes para eludir más rocas recubiertas con hielo. El buen tiempo generó temperaturas inusualmente altas, y antes de llegar al Col de la Conquista debieron hallar un lugar donde protegerse de la caída de trozos de hielo, y pararon a vivaquear a alrededor de las 17.00 hs bajo la saliente de una roca. La mañana siguiente, 23 de enero, les dio una agradable sorpresa al ver que el hongo de hielo que había detenido el anterior intento de Garibotti y Johnstone dos meses antes, se había desmoronado. Haley y Garibotti encontraron la parte superior de “El Arca de los Vientos” en condiciones peores que las que Garibotti había tenido en 2005, y debieron limpiar mucho hielo de las fisuras. Garibotti se vio obligado a poner un parabolt y hacer un péndulo para evitar otro hongo de hielo. Cansados de los dos días previos y de las demoras por las malas condiciones, llegaron al tope del espolón norte del cerro Torre a las 17.00 hs, y de ahí siguieron por los largos finales de la ruta “Ferrari” en la cara oeste. Escalaron dos largos por dentro de túneles naturales de hielo para llegar a la base del último largo, famoso por haber hecho volverse a muchos escaladores. Haley y Garibotti, ambos ya había liderado este largo final antes, y esta vez lo hallaron más difícil que en las anteriores. Esta vez tuvieron que escalarlo cavando laboriosamente trincheras verticales en el hielo y, como ninguna otra cordada lo había aún intentado en esta temporada, les tocó hacer 50 metros por el hielo sin protección. Haley encaró el largo al atardecer, cavando diez metros de canal vertical en una hora, antes de que se termine el día. Bajo una luna llena vivaquearon a un largo de la cumbre del Torre. Habiendo “descansado” luego de una larga noche tiritando, Haley atacó el largo nuevamente, cavando un túnel desde el tope de su canal vertical. Le tomó tres horas hacer un túnel de veinte metros dentro del hongo de hielo, y salir a otro túnel formado naturalmente. Al mediodía del 24 de enero alcanzaron la cima del cerro Torre, habiendo completado el primer ascenso de la fantástica Travesía del Torre. Luego de un breve descanzo, descendieron por la “Ruta del Compressor” por el filo sudeste, para llegar al glaciar abajo al anochecer. Para una mayor eficiencia, Haley y Garibotti dividieron el liderazgo en la escalada según sus habilidades: Haley lideró los largos de hielo y Garibotti los de roca y de roca glaceada. El que iba de segundo jumareaba con un pesado petate, y el primero también escalaba con una mochila, o la arrastraba, según el terreno. Debido a las malas condiciones escalaron más lento de lo previsto, y coronaron el cerro Torre ya sin comida. Con buenas condiciones, y con el largo final de la “Ferrari” previamente excavado consideran que hubieran hecho la travesía significativamente más rápido. El éxito en la Travesia del Torre fue dificil de lograr, debido la estrategia y a las malas condiciones climáticas, y Garibotti opina que incluye un poco de escalada extrema; pero aún así el grado de dificultad nunca estuvo por encima de 5.11 y A1. Fuera del último largo de la vía “Ferrari”, no hay realmente otras secciones a escalar de primero demasiado comprometidas. Garibotti cree que el futuro de la escalada en Patagonia está, no tanto en conexiones entre vías o travesías, sino quizás en repetir en estilo alpino las inmensas rutas abiertas en los años ‘80, tales como la cara sur del cerro Torre de Silvo Karo y Janez Jeglic, o su “Directísma del diablo” en la cara este. Sintiéndose en parte responsable por la postergación de la carrera académica de Haley, Garibotti sintió alivio cuando al volver a su vivac en el valle del Torre Colin le dijo “La Travesía del Torre es mucho mejor que los trabajos prácticos de mineralogía!” Un gran agradecimiento a "il Maestro" Ermanno Salvaterra, por la idea, por la inspiración y por continuar luego de veinte años mostrándonos el camino... Fuente:http://www.alborde.com.ar/escalada1/escalada124.html El Arca de los vientos (parte 1) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=pGlnBaqC6kw El Arca de los vientos (parte 2) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=cxmYb-VDOWc Escalada en la cara este: link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=9Vjmi9uYnyc Vistas del Torre y el Fitz Roy link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=W_YnI4rdgC8

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La música alta, un verdadero dolor de oídos
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

Registrate y eliminá la publicidad! La música alta, un verdadero dolor de oídos Puede causar daños severos; en los boliches no hay control Lo llaman "el mal de la juventud actual". Al salir de un boliche o de un recital, muchos se quejan de un zumbido agudo en los oídos. Esa sensación, llamada acúfeno por los expertos, suele desaparecer a las pocas horas, pero, en ocasiones, persiste durante días. "Estamos ante un claro síntoma de daño en el oído interno, que puede llegar a ser irreversible", advierte el otorrinolaringólogo Hernán Chimski, del Hospital de Clínicas. La pérdida de audición se extiende entre los argentinos y el ocio ruidoso es uno de los principales culpables, dicen los especialistas. La ley que rige en la ciudad de Buenos Aires, donde se concentra la mayoría de las discos, no impone límites al nivel de ruido dentro de establecimientos de espectáculos públicos, de locales bailables y de actividades recreativas. Sólo los obliga, en caso de que superen los 80 decibeles, a colocar en un lugar visible el aviso: "Los niveles sonoros en este lugar pueden provocarle lesiones permanentes en el oído". La norma, sin embargo, es sistemáticamente incumplida. La Agencia de Protección Ambiental porteña reconoce que hasta hoy no ha controlado la colocación de los avisos de advertencia, a pesar de que es obligatorio desde mayo del año pasado, cuando se reglamentó la 1540, llamada ley del ruido. Juan Carlos Piñer, encargado de la Dirección de Control de la Calidad Ambiental, alega "recursos limitados. "Por esa razón, nuestra prioridades atender las denuncias de los vecinos que viven cerca de estos locales ruidosos, ya que su perjuicio es involuntario", admitió. Precisamente, la ley 1540 establece topes para el nivel de ruido que pueden emitir las disco fuera de los locales. En la puerta del establecimiento, varía entre los 50 y los 60 db, según el tipo de zonificación del sector donde funciona. En tanto, el ruido emitido por los boliches debe mantenerse entre 40 y 60 decibeles si se lo mide dentro de la casa de un vecino. Pero eso no es todo: quienes más riesgo corren de padecer secuelas de estos niveles agudos de ruido son los más chicos, que suelen ser llevados por sus padres a locales donde los juegos electrónicos emiten decibeles muy superiores a los que sus oídos sensibles pueden soportar. Fuera de la ley Durante una recorrida por discotecas de la calle Niceto Vega y sus alrededores, LA NACION pudo comprobar cómo prácticamente ninguno exhibe de manera visible el cartel dispuesto por ley, y aquellos que cumplen, como es el caso del Niceto Club, al 5510 de esa calle, sólo lo hacen parcialmente, ya que no respetan ni las dimensiones ni el color ni el mensaje de texto. Las multas por quebrantar la ley del ruido oscilan entre 2000 y 30.000 pesos para los locales bailables, según el artículo 42. Cuando no se facilite el acceso a los agentes de la autoridad para realizar los controles pertinentes, se prevé un castigo de entre 6000 y 15.000 pesos. "Se trata de un aviso similar al que figura en otros productos perniciosos, como el tabaco, que serviría para crear conciencia, ya que, mientras no moleste a los vecinos, dentro del local la música puede subirse al máximo", explica la presidenta de la asociación civil Oír Mejor, Silvia Cabeza. Los niveles sonoros de las discotecas porteñas superan los 120 decibeles en la mayoría de los casos, según ha verificado Oír Mejor por medio de mediciones con sonómetros de alta precisión. "Cada vez atiendo a más pacientes con zumbidos intensos después de asistir a un recital o a una discoteca. Algunos pasaron la noche al lado del parlante y acuden a mí preocupados porque, después de días, la molestia sigue ahí", afirma Chimski. Los médicos denominan acúfeno a esta dolencia, y se suele percibir más por la noche porque hay más silencio en el ambiente. Con este panorama, los jóvenes se las deben ingeniar para evitar quedar sordos sin dejar de divertirse con amigos. Analía Anchel, de 24 años, debió visitar al médico con un acúfeno muy intenso que le duró varios días, después de haber asistido a un boliche bonaerense. "Ahora evito la cercanía de los parlantes, en especial cuando están a ras del suelo, muy cerca de los oídos. En verano, intento ir a discotecas al aire libre, donde el sonido se dispersa más." Entre los ruidos que superan los 110 decibeles, por ejemplo, se encuentran los que producen el bocinazo de un automóvil a un metro de distancia, la sirena de una ambulancia, un concierto de rock, una motocicleta con escape libre, un trueno a 600 metros a la redonda, los parlante trasero de un vehículo y un jet antes de despegar. Los otorrinolaringólogos recomiendan proteger los oídos con algodones. "Son menos herméticos que, por ejemplo, unos tapones de silicona", dice Chimski. "Influye mucho el tiempo de exposición. No es lo mismo escuchar música durante una hora que durante ocho", añade. "No hay estudios en la Argentina, pero, a escala mundial, la American Tinnitus Association (ATA) calcula que entre el 15 y el 18 por ciento de la población sufre de acúfeno", según el especialista Darío Roitman, quien agrega que, dentro de poco tiempo, el número de afectados irá creciendo en forma alarmante si la tendencia continúa. "En sólo tres años, he recibido un 20% más de pacientes con acúfeno", cuenta. Europa lleva años de ventaja a la Argentina en la lucha contra el ruido, según Cabeza. "Allí se han dado cuenta de que combatir la contaminación acústica es conveniente, incluso desde un punto de vista estrictamente económico, ya que descienden los gastos de la sanidad pública", explica. Roitman detalla una medida que evitaría muchas lesiones: "En Europa se controla el ruido también en el interior de las discotecas. Sólo se puede superar cierto nivel de decibeles durante un tiempo limitado". Colectivos Según estudios realizados en la ciudad por el Departamento de Acústica y Electroacústica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que dan cuenta de que la Capital es una de las ciudades más ruidosas de América del Sur, el parque automotor es uno de los máximos responsables de esta situación. En los últimos 30 años, se triplicó el nivel de ruidos en la ciudad. Y son los colectivos los mayores contaminantes. Fernando Peinado Efectos nocivos para la salud * La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que exposiciones prolongadas a niveles superiores a 75 decibeles (db) o bien a sonidos de corta duración, pero de más de 110 db, pueden causar una sordera permanente. Y establece cómo afecta esa progresión ruidosa en la salud. * Ya, a partir de 30 db, aparecen dificultades para dormir. * Con 40 db se dificulta la comunicación verbal. * 45 db pueden interrumpir el sueño. * 5 db, malestar diurno fuerte. * 65 db, comunicación verbal extremadamente difícil. * 75 db, pérdida de la audición en el largo plazo. * 110-140 db, pérdida de la audición en el corto plazo. FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1045157

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