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A Youtube le sale competencia
InfoporAnónimoFecha desconocida

Los dos jóvenes nórdicos que crearon Kazaa lanzarán en unos días Joost, un programa que promete revolucionar la televisión. Primero revolucionaron el mundo de la música. Después, destrozaron el modelo de negocio de la telefonía. Y ahora van a por la televisión. La pareja formada por el sueco Niklas Zennstrom, de 41 años, y el danés Januus Friis, de 31, está a punto de lanzar Joost, un nuevo y revolucionario sistema de televisión por Internet que promete acabar con el modelo tradicional de emitir programas y, además, pondrá en muchos apuros al gigante estadounidense Youtube. El diario International Herald Tribune publicaba ayer que el lanzamiento se realizará el próximo martes, pero una portavoz de la compañía en Nueva York se negó, en conversación telefónica, a realizar comentarios al respecto. Lo que sí se sabe es que el lanzamiento de Joost es inminente, y que dentro del sector tecnológico será una bomba. "Es la siguiente frontera de la televisión", resume Miguel Gil, analista del centro de análisis Enter, especializado en sociedad de la información. La pareja Zenstromm-Friis es la responsable de Kazaa, uno de los primeros programas de intercambio de música y películas a través de Internet, y de Skype, un sistema que permite hablar de forma gratuita por la Red. Ebay compró esta última por 2.100 millones de euros en septiembre de 2005 y, con este dinero, los dos jóvenes emprendedores nórdicos han montado Joost. El funcionamiento de este programa es muy simple, aunque la tecnología que hay detrás es extremadamente compleja. Básicamente, el usuario sólo tendrá que ir a joost.com (en estos momentos, el servicio está en pruebas), bajarse el programa y empezar a disfrutar de sus contenidos en el ordenador o televisor, si es que lo tiene conectado a algún otro PC o consola con acceso a Internet. Será una televisión bajo demanda, gratuita, personalizada e interactiva. El usuario introduce en un buscador el programa que desee ver, e inmediatamente puede hacerlo sin interrupciones publicitarias. Sólo verá un anuncio antes de la emisión del programa, y otro después. También puede recomendar programas a sus amigos o crear canales propios, y la calidad de la emisión es cercana a la alta definición. Poco más se sabe sobre Joost, ya que sus creadores dan pocos detalles sobre él. Los usuarios que han podido acceder a la versión beta (de prueba) explican que, por ahora, los contenidos son básicamente juveniles (conciertos, programas musicales, canales temáticos de grupos como los Red Hot Chili Peppers), además de deportes de riesgo y documentales de National Geographic. Joost reserva los platos fuertes para el lanzamiento. El miércoles anunció que 32 grandes empresas (como Coca-Cola, Microsoft, Vodafone, IBM o L'Oreal) se anunciarán en Joost y ha confirmado que contará con los programas del canal con más audiencia de Estados Unidos, la CBS, propietaria de toda la franquicia de CSI. También tendrá los de Viacom, propietaria de la cadena MTV y de Paramount Pictures y Dreamworks. Viacom es también, por cierto, la cadena que reclama 1.000 millones de dólares (734 millones de euros) al gigante de este negocio, Youtube, por violar su propiedad intelectual al dejar que sus usuarios cuelguen de su página sus series o películas. Y es que Joost es muy diferente a Youtube. La apuesta estadounidense es la de "ofrecer todo tipo de contenidos a todo tipo de gente", resume Gil. La europea es la de competir en el mercado de la televisión profesional; de ahí que sus creadores se hayan preocupado por asegurar su calidad y que sus contenidos estén controlados por sus propietarios. Los usuarios no pueden subir vídeos a Joost, ni tampoco pueden copiarlos ni compartirlos, ya que el sistema funciona como las redes de intercambio entre pares o P2P: nunca tendrán en su PC todo el programa que vean, sino una pequeña parte, y compartirán el ancho de banda con el resto de los usuarios. Fuente:http://www.elpais.es

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el dia que Argentina invadio California
InfoporAnónimoFecha desconocida

Rastreando en todos mis favoritos, encontre esta nota que me parecio interesante. Yo no conocia (o me olvide) esta parte de la historia argentina, Saludos. El 22 de julio de 1818 una flota corsaria revolucionaria argentina llegó a Monterrey, por entonces dominio de Nueva España, y tras duros combates logra tomar el fuerte y hace flamear la bandera de Belgrano por seis días en la capital californiana. Luego del ataque a Monterrey, las tropas patriotas al servicio de las “Provincias Unidas de Sud-América” arrasan la misión de San Juan, Santa Bárbara y otras poblados españoles de la alta y baja California. Un componente decisivo de las guerras de la Independencia lo constituyó la acción de los corsarios, atacando el comercio marítimo realista español y logrando la definitiva decadencia del poder naval español en aguas americanas. El corso hispanoamericano se inició en el Atlántico Sur y el Caribe, donde actuaron unos sesenta corsarios a partir de 1814, alcanzó su apogeo alrededor de 1818 y finalizó en 1823. Las naves bajo pabellón argentino realizaron las acciones corsarias más importantes. En el Pacífico actuaron naves que llegaron hasta el mar Mediterráneo. En el apogeo del corso, la ciudad de Cádiz llegó a estar semibloqueada por naves corsarias latinoamericanas. Las más importantes campañas corsarias fueron las del almirante Guillermo Brown en 1816 y las del capitán de navío Hipólito Bouchard entre 1817 y 1819. También tuvieron importancia las realizadas por los norteamericanos James Cahyter, Tomas Taylor y David Jewett, entre otros. Los dos puntos desde donde operaban los corsarios fueron Buenos Aires en el Atlántico Sur y Baltimore en los Estados Unidos. En la Banda Oriental operaban más de treinta corsarios al mando de Artigas, quienes capturaron muchas naves españolas y portuguesas. En el Caribe actuaron naves de la Gran Colombia y de Méjico en combinación con los corsarios argentinos, siendo su base de operaciones la isla Margarita. En el océano Pacífico, en 1816, Brown (irlandés), secundado por Bouchard (francés como Liniers y Brandsen) y con tres naves, capturó importantes presas y llevó con audacia ataques a los puertos, fortalezas y apostaderos navales claves, como los del Callao y Guayaquil. En sus navegaciones llegó hasta las costas de Nueva Granada (Colombia), poniendo en alarma todo el litoral americano del Pacífico Sur, en una expedición precursora de la gesta libertadora de San Martín. Los corsarios chilenos armados luego de la independencia de su país, con apoyo de marinos argentinos y británicos se mantuvieron e hicieron varias presas del comercio español con base en Lima (1818 a 1820). Pero el corsario más famoso ha sido sin duda Hipólito Bouchard, quien con la fragata La Argentina dio la vuelta al mundo entre 1817 y 1819. En las islas Hawai –antes de la ocupación colonial norteamericana- logró de su rey (y gran caudillo durante casi cuatro décadas) el reconocimiento de la independencia argentina (la primera nación en hacerlo). Luego atacó la costa californiana del virreinato de Nueva España (Méjico) y se apoderó de Monterrey, donde ondeó la bandera argentina durante unos pocos días. La tripulación de las naves corsarias era heterogénea, predominaban los anglo-sajones entre los oficiales y la marinería; también había una fuerte presencia francesa, y la completaban criollos, españoles y portugueses. Sólo los corsarios de Buenos Aires capturaron unas ciento cincuenta presas españolas. La acción corsaria llegó a ser tan intensa que España se vio obligada a abrir también su “guerra de corso”, a la vez que transportar sus pertrechos militares en buques neutrales. El bravo marino Hipólito Bouchard nació el 15 de enero de 1780 en la localidad de Bormes, cercana a Saint Tropez (Francia ) y desde muy joven anduvo embarcado en buques pesqueros y mercantes, iniciándose así en la dura vida del mar. Bouchard llegó a Buenos Aires en el año 1809, y al producirse la Revolución de Mayo se inclinó decididamente por su causa. El gobierno patrio debió encarar el problema de la falta de un poder naval para hacer frente a la escuadra española que dominaba las aguas del río de la Plata, y es así que a costa de grandes sacrificios logró conformar una pequeña escuadrilla, integrada por tres naves, que es puesta a las órdenes de Azopardo. El cargo de segundo comandante de esa fuerza fue asignado a Hipólito Bouchard y el 2 de marzo de 1811, en San Nicolás de los Arroyos, tienen su bautismo de fuego, al enfrentar y ser derrotados por la escuadrilla realista. Luego de la acción de San Nicolás, Bouchard tuvo una destacadísima actuación enfrentando a las naves españolas que bloqueaban Buenos Aires y al mando de la sumaca Santo Domingo las combatió frente a la ciudad Capital en dos encuentros que tuvieron lugar en julio y agosto de 1811. El 3 de febrero de 1813 el flamante Regimiento de granaderos a caballo al mando de José de San Martín tiene su bautismo de fuego en San Lorenzo y Bouchard es uno de los oficiales que toma parte del combate, en el cual, como es su costumbre, tiene importante actuación. En el parte que San Martín cursa al gobierno, dice textualmente: "... y una bandera que pongo en manos de V.E. y que arrancó con la vida del abanderado el oficial don Hipólito Bouchard". El 9 de julio de 1817 (primer aniversario de la declaración de la Independencia), la fragata La Argentina, al mando del capitán Bouchard, zarpó de la ensenada de Barragán para cumplir un crucero de corso, que había de durar dos años. Navegando por aguas del Atlántico Sur, llegó al océano Indico luego de recalar en la isla de Madagascar. Allí, mediante el empleo de la fuerza, Bouchard impidió el tráfico de esclavos que pretendían realizar tres buques ingleses y uno francés en ese momento, concretando así los ideales contra la esclavitud surgidos en la Asamblea de 1813. La lucha contra la esclavitud estaba prevista en las instrucciones que el gobierno había impartido a Bouchard. Seguidamente navegaron hacia las islas Filipinas. Soportaron los estragos del escorbuto, enfermedad que produjo muchas bajas entre los tripulantes, a tal punto que a veces no se contaba con el personal necesario para atender las tareas rutinarias de la navegación. En esa región rechazaron el ataque de cinco buques piratas malayos. Luego navegaron hacia las islas Hawai donde Bouchard halló la corbeta argentina Santa Rosa, cuya tripulación se había sublevado. Conjuntamente con la Santa Rosa atacaron Monterrey y se apoderaron por unos días del fuerte, en el cual tremoló el pabellón celeste y blanco. Luego bloquearon el puerto de San Blas y atacaron Acapulco. En Guatemala destruyeron Sonsonate y capturaron bergantines españoles. De allí se dirigieron a Nicaragua donde atacaron El Realejo, el principal puerto español en los mares de Sur, apoderándose de dos naves españolas y destruyendo otras dos. Navegando a lo largo de las costas americanas en el Pacífico, arribaron a Valparaíso (Chile) el 12 de julio de 1819 (justo a tiempo de sumarse a la expedición sanmartiniana al Perú), dando por finalizado el viaje que les permitió circundar el orbe (primera nave argentina que completó la hazaña). Dos años duró el crucero de corso de la fragata La Argentina y durante su transcurso el capitán Bouchard y su tripulación sostuvieron trece acciones navales importantes, capturaron o destruyeron veintiséis buques y sometieron a registro cuatro barcos negreros, dos naves inglesas y una de los Estados Unidos. Cabe señalar que en este crucero tuvo muy destacada actuación un joven de 17 años, que luego sería una de nuestras máximas personalidades navales: el coronel de marina Tomás Espora. Posteriormente Bouchard tomó parte de la expedición libertadora de San Martín al Perú, y cuando el Libertador creó la escuadra peruana dio a Bouchard el mando de la fragata Puebla, que era el buque más importante de la nueva escuadra. Retirado del servicio activo se radicó en Perú fundando un gran ingenio azucarero. En ese establecimiento, llamado La buena suerte, murió sin embargo asesinado por un peón el 4 de enero de 1837. http://www.agendadereflexion.com.ar/

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Galeano: Brecha sobre la conquista
InfoporAnónimoFecha desconocida

Brecha sobre la conquista por Eduardo Galeano ¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían? Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos? ¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar. Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón. Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India. Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia. El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua. El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe. Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar. Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente. Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos. En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho. En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos. En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas. Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros. El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones. Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor. Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima. Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza. Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo? En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección. ¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra? Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro. ¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones? Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó ¡Nosotros seremos cada vez más! ¿Con qué mujeres? –preguntó el jefe indio. Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos. Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa. Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces. Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower www.elortiba.org

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