godyelrengo
Usuario (Argentina)

Vivir solo cuesta vida ¿Nunca se sintieron vacios por dentro, o aburridos de la vida misma? ¿Nunca vieron como los dias solo eran hojas en el almanaque? ¿Sintieron que son obsoletos o que no son capaces de hacer cosas para este mundo o para ustedes mismos? Es hora de entender ciertas cosas, o mejor dicho, encontrar ciertas "perspectivas" que los ayudaran en el transcurso de los dias. Fue a partir de diferentes estudios que hice en mi cabeza, sobre personas que seleccione de diferentes ambitos, condiciones, y llegue a interpretar que no todos somos iguales en esta vida. Que cada uno tiene su esencia, su manera de enfocar, su historia. No soy dueño de la verdad, ¡porque nadie lo es!....pero bueno, queria marcar ciertos tipos de personas, sus caracteristicas, y sus defectos, y hacer entender que en esta vida, nadie es perfecto, y nadie es peor o mejor que otro....y que llegado al cabo, lo que menos importa en la vida, es dedicarse a malgastar tiempo para enjuiciar y separar a quienes "creemos" que son peores. Espero no aburrir a nadie, asi que ya empiezo con los siguientes puntos: La vida: Toda una vida con uno mismo Y si, sabemos y sentimos que somos algo encerrado dentro de nosotros mismos. Estamos ahi, pensando y sufriendo, sintiendo y emocionandonos siempre ahi dentro; en un envase negro, blanco o amarillo. Estamos cubiertos de distintas maneras, con ojos mas grandes o chicos, con peinados distintos, y con ciertas cosas que nos diferencian esteticamente. Pero volvamos al interior...¿somos conscientes que debemos soportarnos 50, 75, o hasta quizas 100 años con nosotros mismos? ¡Parece insoportablemente largo a veces! Por eso, lo mejor que podemos hacer es llevarnos bien con nosotros mismos. Somos el motor, el medio, y el que gozara del fin que nos propongamos. Tengamos siempre la mente arriba, la paz para hacer las cosas, y siempre tengamos confianza en que lo podemos lograr. Dudar de nosotros mismos al comenzar, ya es empezar mal. El principio es la mitad de todo a veces, y esta en nosotros encararlo. ¡Arriba, que vos podes nene! Nadie es una isla Es que es obvio...nadie puede sobrevivir solo. Bah, quizas si pueda, pero no es lo mismo... Uno hoy en dia, vive en contacto con cientos de personas. Las comunicaciones acortan distancias y cada vez permiten conocer mas y mas gente. Esto a veces (y me incluyo) trae desventajas, porque estamos mas pendientes de conocer mas y mas gente, que olvidamos a los seres queridos mas cercanos: aquellos que siempre nos bancaron en todas. Nunca olvidemos esos momentos donde esa gente nos dio un hombro donde llorar o un oido al cual contarle miles de cosas. Esa gente es ademas, la que seguramente nos dio momentos inolvidables, anecdotas espectaculares, y risas hermosas...¡Es hora de agradecerles, y hacerles saber lo que los apreciamos! Un amor para toda la vida..(o no) A todo nos flecho cupido alguna vez. Algunas veces con mas pasion que otras, otras no tanto...y a veces, solo para un encuentro casual en alguna noche de copas... Pero a partir de cierto momento, las cosas ya cambian, y los tiempos de la joda cesan, (quizas no!) y decidimos encaminarnos, para dejar nuestra semilla en el planeta. Siempre aparecera alguien que nos haga sonreir mas que nadie, tanto en la vida, como en la cama, como en todo. No sea ilusos si creen que pueden cambiar a la gente, porque la gente no cambia. Solo pequeñas actitudes son cambiables, pero la esencia siempre sera la misma, y al intentar cambiar a alguien, sepan que no estan enamorados de dicha persona, sino que esta ilusionados por creer poder enamorarse de quien quieren crear dentro de el/ella. Un amor es para toda la vida o no, pero esta en uno saber y hacer lo posible para que todos los dias podamos ver el fruto lindo que crece de una union asi. Hay que dejar de lado las estupideces de los celos, y del "No, el es mas lindo". Si a uno lo eligieron, lo eligieron por algo...¿Ok? No seamos arrogantes ni soberbios, seamos seguros. La vida y un camino con corazon Como dice el libro de Carlos Castaneda, "un guerrero toda caminos, caminos con corazon". El mismo, dice que a traves de cada camino por el que vayamos, no debemos centrarnos en el fin solamente. Tambien debemos apreciar con gusto y con goce el atravesarlo. Ojo, todo el mundo tiene sus problemas, y nadie tiene la felicidad en el bolsillo. Pero a lo que me refiero, es que uno debe ponerse objetivos en la vida. Por mas que no los alcancemos, es motivo para moverse e interactuar con cosas nuevas, con desafios. Es probarnos a nosotros mismos, y nos ayuda a crecer y a evolucionar. Un objetivo en la vida es clave para el desarrollo. Las cosas realmente necesarias Ni los celulares, ni las computadoritas estas nuevas que parece re lindas, ni el LCD mas grande del planeta, nos dara felicidad. Podremos ponernos contentos de tenerlos, de apreciarlos, de usarlos y mostrarselos al mundo. Pero no son necesarios. Necesario, por definicion dice que "es todo aquello que no puede ser de otra manera" el agua, el aire...cosas simples para nuestra cotidaneidad, que son realmente maravillosas, y que nos ayudan a seguir vivos. Todo lo que nos vendan, termina siendo descartable a la larga, y es bueno saber que nada es para siempre, porque ni la vida misma es para siempre. Probar cosas nuevas -Hijo, veni aca....veni. Toma, proba esta ensalada. -Pero no me gusta má. -¿Como no te va a gustar, si nunca lo probaste? Es el tipico caso que a casi todos nos paso. A veces nos cerramos a probamos cosas nuevas, por estar comodos como y donde estamos. ¿Acaso no podriamos estar mejor probando algo nuevo? Quizas terminemos instatisfechos, pero esto mismo a su vez nos da la pauta de saber que donde estabamos, estabamos bien parados. Equivocarse es humano, perdonar divino... Lo esencial es invisible a los ojos -Uy, veni, crucemos la vereda que este que viene aca tiene una cara de chorro.... -Si si, dale. ... -¡Ah, mira! ¡Era mi hermano! El juicio tonto que hacemos a seguido no le sirve a nadie, y solo genera malestar. Mucha gente vive pendiente de su alrededor, y se dedica simplemente a saber cosas por saberlas, o a criticar todo el entorno. Que no le gusta su peinado, que no le gusta su panza, que es gordo, que es flaco, que es feo...¡Ay dios! Atras de toda la fachada, somos humanos. Tenemos todos dos pulgares oponibles, dos pies, dos manos.... Vivan y dejan vivir, y miren primero sus defectos, que nadie es perfecto. Como un iceberg, a simple vista esta la menor parte. El resto, esta por descubrirse... Bueno, espero no haber aburrido a nadie. Espero sus comentarios!
El juego del rey momo. Como diria el viejo momo, salpicado de papel festivo, "bienvenidos a la fiesta del olvido del ser mismo". Una liturgia algo borrosa, llena de colores que se arremolinan en si mismos dando formas de nuevas dimensiones. Con tripas gorditas y jugosas, con somniferos graciosos, vamos hacia lo conocido aun desconocido. Juegan a ser el acelerador de particulas mentales generando algun destello realmente extravagante. Bienvenidos a la kermesse de la emulacion, mas bien emulacion de la vida, ya que la vida real esta muy lejos del camping ese donde muchos suelen armar su refugio. En la vida real uno antes sentia amores, sentia desarraigos, sentia culpa...hoy siente pulsos, tonos, y señales de modem. Para colmo, algunos reflectores y linternas son divinos en estos dias, por el solo hecho de ofrecer el McCombo que el Rey Momo distribuye. Claro, no le demos de comer al imperio de la marca, mas bien habria que darselo al unico todopoderoso Momo. (una letra sola hace magia por aqui) Y aunque ella baile siempre detras mio, como de todos, es para sentirse vivo no solo por el acto de pensar en que hacer, sino mas bien por ser consciente de lo que somos, mas alla de cualquier error e impureza que tengamos como verdad absoluta hace rato. El Rey Momo esta bastante en su salsa hace rato, y todos le compran la espuma del amor temporal y viajan a Jupiter en forma de gas para sentirse asi, los reyes del cielo. (Neptuno es mas lejos, ¡ellos quieren mas y mas!). Mas alla de cualquier empresita loca y ganadera, tenemos al Momo por encima de todo. Con su bello arte de la destruccion, con su insana satisfaccion aunque tentadora, esta cosechando almas en esta nueva religion pagana de frutos algo divinos. Algunos decian que los monarcas terminaron, pero el Rey Momo esta en pleno auge (esta de moda). ¡Que tonto el ser humano! Odia a los ideales hecho personas, pero abraza la misma idea bajo algun concepto contagioso/mentiroso. Me parece que seguimos pedaleando hace tiempo bastante fuerte, con la cadena salida. Muy triste todo, y el Momo, alla arriba muy feliz. ¿Nadie lo ve?
Viaje al fin del mundo - 2013 Luego de posponer en el 2012 el viaje a Ushuaia por el Norte y un tramo de la Ruta 40, este año decidí finalmente hacerlo. Y no solo, sino junto a dos XTZ 250 mas. Una, la de Leonardo (“El flaco”, para nosotros), la de Claudio (alias “El tano”), y la mía. Las tres, modelo 2010. La mía, con dos viajes ya hechos (Mendoza y Chile en 2011, NOA y Ruta 40 en 2012), y las otras dos, sin salir de Buenos Aires hasta entonces. “El flaco” se encargo de la puesta a punto de las tres motos. Le hizo todo lo que se le puede hacer y más: aceite, filtros, transmisión, válvulas… Y hasta jugó con la altura de su moto, despegando el asiento un poco más del suelo. El “Flaco” es conocido en el rubro de las motos de pista, y es el hechicero de las puestas a punto y las reparaciones en su taller. Yo me encargue de la planificación del viaje, y de las rutas a transitar. Entre los 3 llevamos: 4 bidones de 5 litros, y uno de 10. Una cadena de repuesto, cámaras, inflasellas, inflador, filtros, bomba de nafta, etc. Día 1 | Sábado 26 de enero. Ese día, no sé como hice para matar la ansiedad de semejante aventura, pero…¡me quede dormido! Me despertó el llamado del Flaco a las 6 de la mañana de dicho día. Me estaban esperando en la Shell de Acceso Oeste y Martin Fierro, a unas cuadras de casa. Así que me prepare en tiempo record, y en menos de 15 minutos, ya estaba en la Shell. Cabe aclarar, que la moto ya había quedado preparada del día anterior. Así que salimos nomas… Tomamos el Acceso Oeste hasta Lujan, para luego retomar por la ruta nacional N°5. Luego de unos 130 kilómetros, paramos a desayunar en una YPF en Chivilcoy. Evidentemente, habíamos “canchereado” el frio, por lo cual el desayuno se extendió un rato largo, hasta retomar temperatura. Con el sol un poco más arriba, retomamos el viaje con la ruta en muy buenas condiciones por suerte, donde paramos a cargar nafta en 9 de Julio, Pehuajo y luego en Trenque Lauquen, para luego parar a almorzar algo rápido en una YPF de Santa Rosa, La Pampa. El tramo se había hecho bastante largo. Allí hicimos unos pocos kilómetros y nos detuvimos en un costado de la ruta a la sombra de unos árboles, a charlar y dejar que el tiempo pase y el calor de la tarde aflojara un poco. Luego de un largo rato, seguimos viaje hasta General Acha, la última parada antes del cruce de la ruta del desierto. Allí, encontramos un lindo y sencillo hospedaje sobre la ruta 152, antes de la entrada al pueblo. El dueño del mismo, tenía una XT 225 -la predecesora de nuestras XTZ250-, con quien intercambiamos unas cuantas palabras. Luego de los mates del Tano, de las duchas, y del primer relax mirando el atardecer, fuimos a cenar a una parrilla del pueblo, la cual nos pareció un poco cara. De todas formas, repusimos energías, y nos fuimos al sobre para descansar. Día 2 | Domingo 27 de enero. A eso de las 6 de la mañana, antes que el sol aparezca en acción, nos levantamos y empezamos a cargar todo arriba de las motos: valijones, bolsos, repuestos, etc. Luego de terminar, cargamos nafta en el A.C.A. del pueblo, el cual nos demoro bastante porque había mucha gente. Ahí llenamos los bidones para encarar la desértica ruta. Había un señor con una V-Strom y su hijo con una Falcon, comentándonos del terrible estado de la Ruta 40 en la parte mas al sur. Luego de la charla y la carga de combustible, volvimos a la ruta 152, para hacer poco mas de 100 kilómetros para llegar a Chacharramendi, pueblo que marca el límite con un cartel imponente : “Ruta provincial 20 Conquista del desierto”. Aquí tuvimos la primera anécdota del viaje: Antes de llegar a Chacharramendi, unos 20 km antes, vimos como un YBR 125 se nos pego en la ruta, cual pájaro se une a una bandada volando a lo desconocido. En Chacharramendi, paramos sobre unos árboles a refrescarnos y a pasar la nafta de los bidones al tanque. Ahí, el conductor del YBR se bajo y se presento. Su nombre era Tomas, y venia de Uruguay. Su destino era Valdivia, donde vivía su madre. El tema es que Tomas y Leo (el “flaco”) se conocían. Leo había dado una campaña de servicio técnico en Uruguay, y Tomas lo conoció ahí. Así que luego de charlar un rato, seguimos viaje los cuatro. Realmente, la ruta del desierto es muy aburrida y peligrosa. Desde los que pisan el acelerador a fondo, hasta los que se van durmiendo por la recta eterna de hora y media, podemos ver que hay que estar atento, porque entre eso y el calor abrumante….se hace eterno el viaje. Llegados a 25 de Mayo, todavía en La Pampa, nos detuvimos a cargar nafta y tomar algo, porque la ruta del desierto nos había dejado de cama. Eso sí, la YPF que aparece como si fuera un “oasis” en luego de tal ruta se aprovecha un poco de ser “lo primero” que aparece, y los precios de mercado no son para nada normales. Así que luego de la carga, nos adelantamos un poquito hasta antes del límite con Río Negro, donde se ve el ancho Rió Colorado. Ahí, en otra YPF, nos detuvimos a almorzar. El aire de la estación no andaba, y afuera, justamente era lo que no corría. El sol quemaba la piel con rapidez, y sumado a que ya habíamos atravesado la ruta del desierto, las ganas de una siesta fresca tentaban… Tomas decidió saludar y seguir viaje, porque lo esperaban en Neuquén ese día para dormir. Así que con una decisión muy fuerte, se sumergió en el agobiante baño de sol de la tarde pampeana. Nosotros, nos adelantamos unos pocos kilómetros, y nos refrescamos las piernas en un charco (Sinceramente, no dábamos mas del calor). A eso de las 5 de la tarde, emprendimos viaje hacia Neuquén. No teníamos un lugar definido donde dormir, ya que iríamos calculando con la puesta del sol para evitar manejar de noche. El “flaco” conocía gente en Cippoletti donde podríamos hospedarnos, pero yo pensé que si no avanzábamos un poco más, poco a poco, nos iríamos retrasando. Así que decidimos pasar Neuquén de largo. En la ciudad de Neuquén, ya con los tanques de nafta nuevamente llenos, dando vueltas y tratando de salir a la ruta 22, para continuar hacia Plaza Huincul, nos detuvimos en un semáforo. Un grito con una tonada rara se escucho, pero yo sinceramente no había visto a nadie. Era Tomas, que estaba perdido y nos vio pasar y salió a buscarnos. Así que nuevamente, se unió a “la bandada” y seguimos viaje. Tomas no pudo encontrar la casa donde había arreglado quedarse a dormir, ya que en su GPS no aparecía, y quienes lo querían ayudar en la ciudad, decían que no existía. El sol ya empezaba a caer. La ruta 22 en dirección opuesta a donde nosotros íbamos, era un sin fin de vehículos de no creer. Por momentos, se colapsaba, y se detenía en ambas manos. Sin embargo, seguimos viaje sin parar. Llegando a la bifurcación entre la 22 y la 237, el sol ya había desaparecido. Solo su esplendor tenía el horizonte del oeste con un tono más claro, mientras que del otro lado, una luna gigante parecía perseguirnos. Seguimos viaje hasta Plaza Huincul y Cutral Co, donde cargamos nafta mientras de la mano de enfrente de la ruta, se veían las gigantes instalaciones de las refinerías. Dimos unas cuantas vueltas para conseguir hospedaje y poder cenar. Luego de tantas vueltas, ya con la panza llena, a eso de las 12 de la noche pudimos tirarnos a descansar los cuatro. Día 3 | Lunes 28 de enero. A eso de las 7, ya habíamos arrancado con los motores entre las piernas. La ruta seguía siendo la 22, hasta Zapala. Allí, luego de cargar nafta en una YPF y de saludar a Tomas, quien cruzaría a Chile para llegar a Valdivia en el día y ver a su madre, volví a sentir “eso” que todo motociclista debe sentir al ver su sombra sobre la ruta 40, la ruta más hermosa que puede tener este gran país. Ya en el viaje a Mendoza, pude recorrer unos pocos kilómetros de la mítica Ruta 40, mientras que en el norte desde las Salinas Grandes hasta casi el Parque Nacional Talampaya, con más de mil kilómetros de la misma, la mayoría de ripio y caminos estrechos y únicos. Así que así seguimos viaje. A unos pocos kilómetros de subirnos a esta única ruta, una melodía de bocinazos fue tocada: Era el saludo con Tomas, quien doblaba en una rotonda para encarar al país transandino. Empezamos a “bajar el mapa”, deleitándonos con los paisajes montañosos, y las curvas y contra curvas que aparecían una y otra vez. Nos detuvimos a almorzar algo rápido en el A.C.A. de Junín de los Andes. Allí estiramos un poco las piernas, y nos preparamos para empezar seguir bajando por los Siete Lagos. La ruta, cada vez mejor, nos acerco a San Martin de los Andes. Un hermoso lugar, con mucha inversión, y con una de las mejores playas cordilleranas. Ahí nos metimos un rato en el agua, y descansamos con unos mates. Después, seguimos por el ripio de la ruta hasta Villa La Angostura. La ruta de ripio fue un hermoso desafío. Con Leo ya teníamos cierta experiencia con la superficie, pero para “el Tano”, era algo nuevo. Así que nos ajustamos un poco a su velocidad, y tratamos de seguir los tres juntos, aunque de vez en cuando con el Flaco nos “emocionábamos” acelerando y lo perdíamos… Finalmente, llegamos a Villa La Angostura. Debo admitir que pocas ciudades demuestran tanta hermosura cuando uno llega. Otro A.C.A. nos abasteció de combustible luego de tener un segundo almuerzo a eso de las 6 de la tarde en plena avenida de la villa. Luego de averiguar dónde hospedarnos, nos dirigimos al Hotel Angostura, con playa, embarcadero, y vista al lago Nahuel Huapi y un hermoso parque lleno de rosas. Luego de abonar la estadía, nos fuimos a la playa a “congelarnos” con el agua del lago. Nos quedamos mirando cómo se ponía el sol, y tomando unos mates, apreciando el silencio del lugar. Esa noche cenamos ahí mismo, y nos fuimos a dormir luego de la ducha. Día 4 | Martes 29 de enero. Entre mates y cachivaches del viajero, el amanecer nos vio sentados en el jardín, mirando el lago. Luego de cargar todo, empezamos con la ruta del día. Así dejamos La Angostura, un lugar hermoso y reconstruido con el esfuerzo de su gente después de las cenizas que dejo aquel volcán hace unos años. La ruta siguió siendo cada vez más hermosa, con lagos y azules para donde miráramos. El frio empezó a ser protagonista en las mañanas del viaje, pero nunca como lo sería el viento más adelante… La cámara del casco del “Flaco” salió volando en una curva, la cual nos hizo demorarnos unos instantes para ir a buscarla. Entramos a Bariloche, pero solo para cargar nafta, y sacarnos unas fotos en el Centro Cívico. Bariloche es muy lindo, pero volvíamos a respirar ese aire de ciudad, que nos hizo irnos rápidamente… Seguimos viaje, por la 40 con destino a El Bolsón, lugar que amo y que he visitado antes varias veces. La ruta, con algo más de cien kilómetros entre Bariloche y el destino, ofrece curva y contra curva con los lagos a los costados. Había un intenso tránsito, y motos de algunas partes del mundo. Para envidia nuestra, vimos un pelotón de XT660Z que habían venido de Europa. Llegando a El Bolsón, empezamos a ver las ferias y cervecerías que adornan los costados de la ruta. En una YPF antes del centro cargamos nafta, lubricamos cadenas como en cada parada, chequeamos el estado general de las motos, y nos dirigimos a la Plaza Pagano, emblema de El Bolsón, con el cerro Piltriquitron de paisaje en el este, y las montañas precordilleranas en el oeste. Ahí almorzamos en la plaza algo rápido, mientras veíamos un sinfín de gente entrando y saliendo en la galería de la feria de artesanías, la mas grande que me ha tocado visitar en todo el pais. Una vez más, abrimos el mapa y señalamos como destino Esquel, con lo que rápidamente luego de almorzar, volvimos a la 40. A pocos kilómetros, la ruta según mi memoria se bifurcaría, y señalaría la continuación de la 40, y la ruta provincial 16. Yo ya conocía Lago Puelo, pero sería una picardía no volver a ir, y que los demás no lo vieran. Así que les dije de ir, y ellos no tuvieron drama…. ¿Drama? ¡Mas que chochos con Lago Puelo! Uno de los lugares mas lindos de la Patagonia y del país, delante de nuestros ojos. Ahí nos quedamos alrededor de una hora mirando el paisaje, y viendo y considerando la hora que era y el destino que teníamos, decidimos seguir viaje. Así que luego de dar vueltas para conseguir nafta porque en una YPF no había, volvimos a la ruta y seguimos bajando por la hermosa 40, pasando por el Lago Epuyen. Las obras sobre la misma se venían con más frecuencia, donde nos deteníamos por momentos a esperar la señal de paso. Ahí, empezamos a sentir unos fuertes vientos por momentos, que venían del oeste y nos hacían ir con cautela y cierta inclinación. Cabe aclarar, que la XTZ 250 no está hecha para la ruta y menos para viajes largos. Tiene su punto de gravedad bastante alto por la altura, y a esto, sumado el equipaje y/o los valijones, una leve brisa ya inclina la moto con facilidad. A eso de las 6 de la tarde, más o menos, merendamos en una Petrobras antes de entrar a la ciudad de Esquel. Con mapa en mano, decidimos atravesar Esquel y dirigirnos hasta el Parque Nacional Los Alerces. Aprovechando el sol que se ponía tarde, empezamos a tener el viento de frente mientras cruzábamos la ciudad. La ruta hasta Los Alerces, tiene un zigzag bastante peligroso en un momento, en plena subida y bajada. Luego de unos cuantos kilómetros, llegamos a la entrada al parque. Allí abonamos el acceso, y tuvimos el primer control de Gendarmería Nacional. Nos pidieron todo lo necesario, con un tono y un humor bastante “anti porteño”. Luego, seguimos viaje y buscamos dónde hospedarnos. Bajamos las cosas, y nos fuimos a tomar mate con el atardecer de “show” sobre el Lago Futalaufquen. Ya de noche, almorzamos en el parque, y nos fuimos a descansar luego de hacer otro chequeo sobre las Yamaha… Día 5 | Miércoles 30 de enero. Con una fría mañana, mateamos y desayunamos nuevamente sobre el Lago Futalaufquen, y con las manos casi congeladas, nos dirigimos a Esquel, para cargar Nafta y desayunar nuevamente. Luego de mirar y mirar, y volver a mirar el mapa, empezamos a dudar si podríamos llegar con el tiempo a Ushuaia, pasando por toda la 40 hasta Rio Gallegos… Así que decidimos antes de seguir viaje, bajar hasta Tecka, un pueblo muy pequeño donde cargaríamos nafta mas tarde, y empalmaríamos la ruta provincial 20, con destino a Comodoro Rivadavia. El Tano no estaba de lo mas “canchero” para probar tantos kilómetros por 40 en ripio, por lo que el cambio de ruta fue la mejor opción. Y así fue. Primero en Tecka, luego en Gobernador Costa fue donde “picamos” algo y cargamos nafta. En este ultimo pueblo, un nuevo control de Gendarmería nos detuvo. No tardo más de dos o tres minutos el detenimiento. Uno de los oficiales nos comento el “terrible” estado del ripio de la ruta 40 en su parte sur. La ruta, luego de haber sido árida, recta y aburrida, se empezó a poner más divertida: curvas y contra curvas entre montañas en el medio de la nada misma. Muy hermosa ruta por suerte! El viento que nos empujaba de costado cuando “bajábamos” ahora lo teníamos de atrás, soplando como un aire constante que no paro nunca de darnos una pequeña “ayuda” con la velocidad del viaje. Llegando a Sarmiento, se pueden ver los lagos Musters y Coihue Huapi, dos gigantes espejos de agua que abastecen la zona con agua potable. Allí en Sarmiento merendamos en un pequeño A.C.A. sobre la ruta. Cargamos nafta nuevamente, y seguimos viaje, en la recta final del día. Los pozos petroleros comenzaban a aparecer cada vez con más frecuencia, al igual que los molinos de energía eólica. Llegando a Comodoro, hicimos contacto con la Ruta Nacional 3, la cual me dio una bienvenida no tan grata…. Frenando a escasa velocidad en un semáforo, pise sobre la superficie de la esquina y con tanto peso en la parte trasera de la moto, apenas me incline, la moto se cayó con una pesadez increíble….la cual no pude levantar solo, sino con la ayuda de Leo y el “tano”, que venían unos segundos atrás. Buscando hospedaje, a 15 minutos de mi caída, fue el “Tano” quien se cayó subiendo a una vereda. Cuando nos dimos cuenta, la moto de el “Tano”, además de tener un plástico roto, tenia detalles como la palanca de cambios doblada, mientras que mi moto goteaba aceite, lo cual nos preocupo bastante. Una vez hospedados en un elegante hotel de la ciudad, nos dedicamos a las motos. El “flaco” empezó a hacer sus magias, y después de un rato, el aceite ya no goteaba –de la caja del filtro de aire-, y la moto del “Tano” ya tenía todo en orden. Comodoro Rivadavia debido a que mueve mucho capital por los pozos petroleros que están en la periferia de la ciudad, hace que la economía del lugar sea algo “salada” para los viajeros. Por eso es que el Hotel no nos pareció barato, al igual que los precios de los lugares donde uno se podría sentar a comer, por lo que picamos algo en una pizzería, y nos fuimos al sobre a descansar… Día 6 | Jueves 31 de enero. Luego del cálido desayuno del Hotel, cargamos todo nuevamente en las motos, chequeamos si ninguna goteaba, o tenía algún detalle que podría llegar a dificultarnos en el viaje. Fue una mañana muy fría, y nublada. Pero lo que realmente nos llamaba la atención, era ver como todo “volaba” por el aire: el viento, ese mismo que nos había “ayudado” a llegar a Comodoro Rivadavia con rapidez, en esta oportunidad nos asusto. Salimos muy despacio hasta una YPF, donde cargamos nafta, y donde hablamos con el playero del lugar “¿Viento? Esto es un poco apenas….Ya van a ver lo que es” dijo el simpático empleado. No se equivoco. Apenas salimos de la estación de servicio, una tierra levantada por el viento nos acompañaba por el suelo. Con las motos de costado empezamos a seguir nuestro viaje por la ruta 3, con una escasa velocidad y con preocupación por el día, donde el Sol no mostraba ni un rayo de luz. Pasando Rada Tilly, un control provincial nos hizo detener y declarar unos largos minutos: a dónde íbamos, cuanto tiempo, que llevábamos, etc. Nos advirtió que el viento era fuerte, pero que podría ser peor, ya que a veces debido a ráfagas continuas mayores a 120 kilómetros por hora, la ruta se cierra impidiendo el paso momentáneamente. Cruzando ya a la provincia de Santa Cruz, con el mar a la izquierda como aliado a la vista, y el viento por el otro lado, seguimos el viaje con las motos de costado. Aqui fue quizás el momento donde mas miedo sentí en la Ruta 3. El “tano” a la cabeza, El flaco atrás, y yo, ultimo en la fila de las XTZ: en la mano contraria, venia una camioneta con un tráiler, el cual luego de cruzar con el “Tano” y Leo, el tráiler salió volando como un papel para el lado del mar, y la camioneta, por una cuestión de fuerza, giro en U sobre la ruta, justo adelante mío. Unos 100 metros de distancia, y la historia hubiera sido otra, pero por suerte no paso nada mas que eso. Llegando a Caleta Olivia, siempre con el mar a nuestro costado, cargamos nafta nuevamente. Atravesamos la ciudad, y salimos nuevamente a la Ruta 3. La velocidad promedio debido al viento y el equipaje no supero nunca los 80 kilómetros por hora, a todo esto, con la moto de costado, y la lluvia que empezaba a tomar protagonismo. Si la ruta que hicimos el segundo día era la “Conquista del desierto”, evidentemente quien la llamo así, nunca había transitado la ruta 3. Fue muy desgastante luchar con el viento en cada ráfaga, haciendo fuerza y magia para no caernos constantemente. Como una especie de oasis, una YPF en Tres Cerros apareció. Allí, todo el mundo que sube o baja por el país, para. Y así hicimos nosotros, tanto como para cargar nafta, como para almorzar y relajarnos un poco después de tanto esfuerzo físico. Entre un montón de revistas que ofrecía la estación de servicio para los que comían ahí, tuve una hermosa sensación de verme en la tapa de una Informoto, precisamente la 457, donde salí relatando el viaje al norte. Luego de eso, seguimos viaje, sin saber cual sería nuestro destino debido a que la variable “viento” y “clima” no era algo que teníamos tan claro. La ruta siguió siendo lo mismo. Cargamos nafta en Puerto San Julián, pero no entramos a la ciudad. La idea era seguir y seguir hasta que no podamos más. Afortunadamente, un camión con patente “charrúa” que iba a una velocidad promedio de entre 80 y 90 kilómetros por hora, apareció y nos “colamos” en su rastro. Así, no luchamos con el viento y el viaje se hizo más ameno. El sol ya había salido, y cuando nos quisimos dar cuenta, luego de unas horas ya estábamos en el pueblo Comandante Luis Piedrabuena, un hermoso lugar de poco nombre, y de mucha calidez. Conseguimos un muy buen hospedaje (quizás el mejor de todo el viaje en relación al precio) con vista a la ruta. Bajamos las revoluciones, y nos tomamos unos mates, mirando como pasaba la hora. El sol, que es de ponerse tarde ahí en sur en verano, parecía no desaparecer más. Luego de cenar en un restaurant cercano a la ruta, nos fuimos a dormir, pensando en que al otro día ya deberíamos estar en Tierra del Fuego. Día 7 | Viernes 1 de febrero Con una fría mañana, despertamos en Luis Piedrabuena. Desayunamos como en cada mañana, llenándonos de coraje, de energías y de ganas de llegar de una buena vez a la ciudad más austral de todas. Ya en la ruta, algo más de doscientos kilómetros nos separaron de Rio Gallegos. La ruta siguió siendo lo mismo que había sido los días anteriores, solo que esta vez el Sol nunca se tapo de nubes. En Rio Gallegos, nos dirigimos a un concesionario Yamaha, donde hicimos el cambio de aceite, de filtro, y retocamos las cadenas y demás. La gente de “SM motos” nos brindo su amabilidad y en menos de media hora, ya teníamos las motos como nuevas para salir a la ruta nuevamente. Nos dirigimos al centro de la ciudad, donde retiramos dinero y luego a una YPF para almorzar. Unas pocas gotas caían para esa hora, y cuando nos estábamos yendo, sobre la calzada nueva y resbaladiza de la estación de servicio, me patino la rueda trasera y la moto se me fue nuevamente para el mismo costado, con lo que volví a caerme de la misma manera. Esta vez el cuerpo quedo dolorido, sobre todo en la pierna, pero no fue excusa para no seguir el viaje. Así que seguimos por la Ruta 3, bajando, hasta el paso Integración Austral, paso fronterizo entre nuestro país y la nación hermana. El viento que había ahí era realmente impresionante. La pequeña construcción ofrecía reparo al viento, pero llego un momento en que la gente era tanta, que no entraba. Desde la una y media de la tarde hasta las cuatro, estuvimos demorados haciendo la fila para poder salir de Argentina e ingresar a Chile. Luego de tanto papelerío, seguimos viaje con muy poca nafta por la ruta chilena 255, para luego tomar la 257 hasta la famosa “balsa” que cruza por el Estrecho de Magallanes. Había una cola de autos, micros y camiones de unos tres kilómetros. El frio era intenso al igual que el viento, que se encargo de “picar” el mar y haciendo que la “balsa” no pueda navegar por el estrecho. Así que desde las cinco y media de la tarde hasta casi las nueve, nos congelamos esperando a que venga el transbordador. Por suerte, tuvimos esa “prioridad” de andar en moto, y subimos en el primero que cruzo. Fue realmente hermoso, saber que ya estábamos en la isla de Tierra del Fuego, luego de tanta espera, de tanto papelerío. Por moto nos cobraron $70 pesos argentinos para cruzar el estrecho, donde una vez que llegamos a la isla, presentando el ticket de pago pudimos bajar. La ruta seguía siendo la 257, y toda asfaltada. Solo vimos estancias gigantes y como el sol desaparecía, allá por las 10 de la noche. Las motos ya casi andaban con el olor a nafta que quedaba en el tanque, cuando llegamos a Cerro Sombrero, pueblo que tenia estación de servicio según la gente con la que conversamos a bordo de la balsa. Pero el frio fue tanto, que paramos en el primer hospedaje que vimos. No nos atendieron muy bien, ni tampoco nos cobraron barato. Al ver que éramos argentinos, nos dijeron un precio y luego otro, con lo que nos pusimos de mal humor. Nos duchamos, y sin cenar por lo largo que había sido el día, nos fuimos a dormir. Día 8 | Sábado 2 de febrero Y finalmente, un día teníamos que llegar a la ciudad más austral del mundo… Desayunamos en el Hotel, y nos fuimos a cargar nafta a la estación COPEC que estaba a unas cuadras. Fueron aproximadamente 35 litros entre las tres motos, a un valor de $400 argentinos….un poco salada la nafta, siendo de 93 octanos. Hicimos unos pocos kilómetros, y la ruta se transformo en ripio. La cara del “Tano” lo decía todo: 120 kilómetros ripio hasta poder salir de Chile, y llegar a San Sebastián, primer pueblo argentino. La ruta de ripio, se caracterizo bastante por no estar señalizada. Siendo objetivo, la ruta está bastante cuidada para ser de ripio, pero la falta de carteles con las bifurcaciones que presentaba en algunos trayectos, nos hicieron dudar de cuál era el camino. Y si bien el GPS es un chiche hermoso, no todo el mundo está obligado a tener uno, sino que la ruta es la que debe estar señalizada. En el medio de la misma, vimos como se empezaba a hacer el pavimento de este enlace entre Cerro Sombrero y el suelo argentino en la isla. Para las 12 del mediodía, ya estábamos en el paso fronterizo Chileno. Yo ya había hecho los trámites, mientras Leo terminaba y el “Tano” buscaba desesperado algo: Se le había extraviado el papel de entrada a Chile, con lo que no podían darle la “salida”. Nos pusimos nerviosos, y hasta amenazamos –en chiste- con dejarlo con una carpa en el lado chileno, mientras que nosotros íbamos a seguir viaje. Luego de dar vueltas y vueltas, y de revolver todo, le insistí al “Tano” que pasara por el control sin dar tantas explicaciones. Así que pasamos los tres, yo presentando el papel, y el “tano” y Leo, por el costado mío. Luego de un pequeño trayecto, estábamos en el control argentino. Le explicamos al gendarme lo sucedido y este exclamo “¿Pero usted es argentino?... ¡Pero como no va a poder ingresar a su país!” Un alivio nos vino encima… Luego del papeleo, y de sentir que ya estábamos de vuelta en nuestro suelo, cargamos nafta en una pequeña YPF en San Sebastián, para dirigirnos a Rio Grande. Seguíamos con el mar a la vista, y con mucho frio. En Rio Grande cargamos nafta y almorzamos. Luego nos fuimos a la plazoleta de la costanera, donde hay muchos monumentos en honor a los caídos en la guerra de Malvinas. Continuamos por la Ruta 3, y llegamos a Tolhuin, lugar hermoso que nos recibió para merendar. La misma duro poco, y luego de cargar nafta, nos subimos a la recta final del viaje de ida. La ruta 3, que nos aburrió tanto y nos lleno de miedo hasta ese día, nos sorprendió: lagos, caminos de cornisas, montañas, picos nevados. Nada es más lindo que este tramo de la ruta 3. Cada diez kilómetros, nos deteníamos para sacar fotos y contemplar los lugares hermosos que presenta este tramo. Casi 110 kilómetros, en más de dos horas de paseo, llegamos finalmente a la entrada de la ciudad, donde nos sacamos fotos y preguntamos dónde hospedarnos. Luego de dar muchas vueltas, nos hospedamos en un hostel, donde nos recibió un peculiar señor con su mujer, dueños del albergue. Esa tarde dejamos las motos, tomamos unos mates, y nos fuimos a caminar un poco, luego de tanto andar en moto por tantas horas. A la noche fuimos a cenar a una parrilla en el centro, y después nos fuimos a dormir. Día 9| Domingo 3 de febrero Una mañana hermosa pero fría vimos al despertar. Luego del desayuno, fuimos a sacarnos la foto que todo curriculum de viajero en moto quiere tener: La foto en el final de la ruta 3, en Bahía Lapataia. Así que fuimos a al Parque Nacional Tierra del Fuego, donde abonamos la entrada, y nos acercamos a la ensenada. Allí se encuentra el “ultimo” buzón de Correo Argentino del país, sobre un pequeño muelle. La vista en la ensenada es digna de una postal. Luego de varias fotos, seguimos viaje hacia el final de la ruta 3, donde el trayecto es de ripio. En pocos minutos, ya estábamos en el famoso cartel de “Bahía Lapataia”. La emoción fue muy fuerte, ya que por cuestiones personales, haber logrado tal hazaña fue algo digno de celebrarse. Nos sacamos varias fotos, caminamos por la bahía, y nos fuimos a comer a la confitería que hay dentro del parque. Luego de almorzar, y de cargar la batería de mi cámara, volvimos al cartel a sacar más fotos y a seguir mirando ese lugar tan hermoso. Saliendo del parque ya, nos dirigimos al Glaciar Martial, donde el camino es de lo más sinuoso. Llovía, y se complicaba llegar, además del frio que hacía. Nos elevamos con la aerosilla hasta la base del glaciar, donde después caminamos un rato pero nos volvimos por el frio que sentíamos estando todos mojados. Ya de vuelta en el hostel, merendamos y nos fuimos a caminar por la costanera de Ushuaia, para más tarde cenar en una pizzería. Compramos unos recuerdos, y nos fuimos a dormir. Día 10 | Lunes 4 de febrero Ushuaia nos recibió de una manera muy amable, y nos dejo un lindo recuerdo, mas allá de que nos quedaron muchas cosas para hacer. Ese día nos levantamos, con las caras largas del “tener que volver para trabajar”. Volvimos por la 3, la cual es la única vía que comunica a la isla entre Ushuaia y el otro extremo. La ruta hasta Tolhuin, la vimos desde otra perspectiva, la cual nos volvió a sorprender. Cargamos nafta en Rio Grande, luego en San Sebastián, y luego cruzamos a territorio chileno. Al ser lunes, casi no había gente comparado con el día de la ida, así que en unos minutos ya estábamos en la ruta de ripio, en camino al cruce del estrecho de Magallanes. Cuando mencione que la ruta no tenía un solo cartel, no exagere. En un momento nos confundimos, y yo elegí el camino que no era, y terminamos en una ruta que en definitiva, salía al mismo lugar, pero que era distinta, lo cual nos desconcertó y nos dio un poquito de miedo. Para colmo, saque el mapa que usamos siempre, y una ráfaga se lo llevo a volar por los aires, el cual tuve que salir corriendo a buscar para no perderlo. Luego de una hora y media, y de atravesar una ruta hermosa, llegamos al asfalto, para encaminarnos, con poca nafta hacia la balsa. La misma, justo venia, así que no demoramos mas de 10 minutos en ya estar arriba, cruzando al continente. Hicimos el tramo hasta el paso Integración Austral, donde terminamos con los benditos papeles, y salimos a nuestra desértica ruta 3, la cual nos llevo a Rio Gallegos. Allí, pasamos a saludar a la gente de “SM motos” y decirles que estábamos enteros, y luego, a buscar hospedaje. A la noche, cenamos en el centro y nos fuimos a descansar para tener un largo viaje al siguiente día. Día 11| Martes 5 de febrero Por la ruta 3, empezamos a subir por el desierto. Primero, cargamos nafta en PiedraBuena, luego en Tres Cerros, para después llegar a Caleta Olivia, a poco más de 12 horas de haber salido de Rio Gallegos. En Caleta, nos recibió una amiga en la casa de su madre. Allí, luego de mas de 12 horas de moto, quien les escribe se encargo de hacer un asado cerca de la media noche. Agradecemos la hospitalidad de “La colo”, su novio y su madre que nos trataron como si fuéramos sus hijos, en el corazón de Caleta. Mientras cenábamos, “La colo” y su novio nos contaban sobre sus aventuras en dos ruedas por la zona cordillerana; después contamos como venia nuestro viaje, y como pensábamos terminarlo. A eso de las dos de la mañana, finalmente, nos fuimos a descansar. Día 12| Miércoles 6 de febrero Despertamos en la casa de “La colo” en Caleta. La madre nos esperaba con un desayuno espectacular, mucho más monumental que el de cualquier hotel. Seguimos con los relatos con la madre, y contando anécdotas. Unos minutos mas tarde, nos despedimos de los tres, y seguimos “subiendo” por la Ruta 3. Paramos en Comodoro Rivadavia por nafta y para comprar una cubierta trasera, ya que las nuestras estaban muy gastadas, y había más probabilidades de que pinchemos. Luego nos detuvimos en Garayalde, unos cuantos kilómetros después, recargamos el tanque y los bidones en Garayalde, Chubut. Allí, volvimos a encontrar la edición de Informoto con mi moto en la tapa, y cuando nos estábamos yendo, se acerca un automovilista y nos pregunta “Disculpa, vengo de Trelew…¿puede ser que tu moto estaba en una revista? Porque leí toda la nota…. Te felicito!” Evidentemente, la revista se lee en todas partes del país, y curiosamente, la de mi viaje! Seguimos, como siempre, luchando con el viento, hasta Trelew. Allí, a eso de las cinco de la tarde, nos detuvimos a tomar un café para calentar un poco el clima, para poder subir y seguir en la recta final hasta Puerto Madryn. Dimos unas cuantas vueltas en el centro, y conseguimos hospedaje frente al mar. Pudimos dejar las motos al costado, y luego de unas duchas, nos fuimos a conocer el centro de la hermosa ciudad. Realmente el centro es hermoso, y tiene una gran oferta de bares y restaurantes donde pasar la noche. Luego de cenar en un restaurante italiano, fuimos a descansar. Día 13| Jueves 7 de febrero Con unas intensas ganas de salir a conocer Puerto Pirámides me levante. Ya eran las 9 de la mañana, y fuimos a desayunar en el bar del Hotel, donde a través del ventana se veía el mar. Fuimos a dar una vuelta por la playa, donde caminamos hasta el muelle. Allí tardamos casi dos horas, donde pudimos ver algún que otro lobo marino dando vueltas, y contemplar la hermosa playa. Volviendo, nos encontramos con el hermano de un compañero de trabajo, el que nos acompaño a comprar aceite para la moto. Como no teníamos más filtros de aceite, volvimos a usar Yamalube, que nunca me dio problemas en ninguno de los tres viajes. De nuevo en el hotel, estiramos las cadenas lubricadas, cambiamos los aceites, y ajustamos todo para los últimos tramos a casa. Al mediodía fuimos a almorzar en la costanera, y mas tarde con Leo fuimos a la playa, mientras el “Tano” dormía la siesta. Yo tenía muchas ganas de ir a Puerto Pirámides, pero la verdad es que estaba cansadísimo de tanto viaje, al igual que el resto. Nos quedamos toda la tarde tirados en la arena, descansando, y tomando un poco mas de Sol, ese que tanto vimos en la ruta. Llegada la noche, fuimos a comer nuevamente, para empezar con lo que quedaba de viaje. Día 14 | Viernes 8 de febrero Muy cansados, nos levantamos temprano y desayunamos para salir lo más rápido posible. Yo tenía muchas ganas de pasar por Puerto Pirámides, y de no volver tan a las corridas, pero la verdad es que los 3 en el fondo estábamos muy cansados, y queríamos estar en casa. Así que me borre de la cabeza la idea de Puerto Pirámides, y desistí de conocer ese paraíso del que todos hablan. Nuevamente en la Ruta 3, seguimos “subiendo”. Sufrimos un poco menos el viento, y bastante una lluvia pasajera. Antes de empalmar la ruta 251, con destino a Rio colorado, paramos a cargar a nafta en una YPF sobre la rotonda. Allí tardamos bastante porque había mucha gente. Mas tarde, ya en la 251, el calor nos hizo sufrir mucho la ruta. En General Conesa paramos por mas nafta y para comer e hidratarnos un poco, porque el calor era insoportable. Y lo peor, es que siguió siéndolo hasta Rio Colorado, donde un rato más tarde volvimos a parar. Allí tardamos 2 horas en volver a salir, porque sentíamos que nos derretíamos en plena ruta bajo el sol. Así que salimos, y luego de un control policial, hicimos ruta hasta Bahía Blanca. Allí nos recibió la noche, mientras cargábamos nafta en una estación de servicio. La ciudad nos parecía que ese “aire” de ciudad nos haría volver rápidamente a nuestros pagos, por lo que decidimos seguir viaje por la 33 hacia Tornquist. La 3 era quizás mas directa, pero lo mas seguro es que estuviera llena de camiones, por lo que la descartamos. Así que una hora y pico más de viaje, y ya estábamos en Tornquist. Cabe aclarar, que de noche algunos automovilistas se “transforman” y sacan su peor versión del conductor, por lo que hay que tener el doble de cuidado. El pueblo nos recibió muy bien, con mucha paz, y un hermoso y económico lugar donde dormir. Cruzando la calle, cenamos y bebimos un rato, y brindamos por la hazaña casi completada. Día 15 | Sábado 8 de febrero Salimos luego del desayuno y de saludar al buen hombre que nos hospedo en la parada. De nuevo en la ruta 33, nos recibió el sol en la ruta: la zona montañosa de sierra de la ventana era una hermosa vista para la ruta, que se perdía en los espejos de las motos mientras acelerábamos. Seguimos subiendo hasta Pigue donde cargamos nafta, para luego seguir hasta Guamini y hacer lo mismo. La mañana era soleada, y el sol ya empezaba a pegar bastante, pero no fue motivo para frenar. Nos desviamos a la ruta provincial 65, la cual es casi intransitable: cero carteles, cero señalizaciones, y abundancia de pozos a lo largo de unos cien kilómetros. Lo gracioso fue que terminando ese tramo, antes de Bolívar, vimos el único cartel que decía “Cuidado: Ruta en mal estado” Un chiste para el conductor. Hicimos parada en Bolívar donde volvimos a cargar combustible, al igual que en Saladillo y Lobos, siempre por la ruta 205. Ya en Lobos, el calor era insoportable, por lo que nos “refugiamos” un rato en el ultimo A.C.A. del viaje. Allí almorzamos y descansamos bastante. Nos mirábamos las caras, todos con ojos mirada de cansados, pero felices. Allí nos quedamos un rato, recordando detalles del viaje, cosas pendientes, y riéndonos un rato del “triunfo” contra el viento y el saber que nadie termino lastimado en algún accidente. Pasadas dos horas, con un calor recalcitrante, seguimos viaje. Llegando a Cañuelas, paramos por última vez en una estación de servicio a tomar algo. Allí, entendimos que nos veríamos las caras “sin casco” por última vez. Nos dimos las últimas palmadas en las espaldas, y mientras un grupo de motociclistas de BMW nos saludo y nos felicito por la travesía en motos de baja cilindrada, nos subimos al último trayecto de ruta. Atravesamos con sonrisas la autopista Ezeiza Cañuelas, tramo que se nos hizo cortísimo después de haber transitado la ruta 3. Lo mismo fue con el tramo de la Ricchieri, donde bajamos en camino de cintura. Luego de unas cuantas cuadras yo quise desviarme para ir a saludar a mi novia, que me esperaba ansiosa, mientras que el “Flaco” y el “Tano” siguieron. Allí, mediante abrazos y choque de manos, nos saludamos y nos dejamos de ver las caras por unos días. Fue raro andar solo en la moto, pero era inevitable. Finalmente, después de unas horas, volví para mi casa del tercer gran viaje de mi vida a bordo de la misma moto, donde me aparecí en mi casa de sorpresa, para festejo de todos. --------------------------------------------------------------------------------------- Quizás, el viaje fue muy largo para tan pocos días. Quizás el no haber hecho el resto de la 40, pasando por El Calafate, y conociendo el Glaciar Perito Moreno, fue algo que quedo en el tintero. Pero es una excusa para volver algún día de los que habrán de venir. Este viaje fue particular: Porque desde que había vuelto del norte, había empezado a sufrir ataques de pánico, angustia, y otros trastornos psicológicos que me pegaron mucho en la salud, y con los que sigo peleando todavía. Los doctores se negaron a dejarme ir a semejante aventura. Pero para mí fue un gran desafío; un desafío que pude lograr con la ayuda de estas dos grandes personas, Leo y Claudio. También quiero agradecer a la gente de Yamaha Motor Argentina por la colaboración para esta aventura. En números: Fueron 7496 kilómetros en 15días, atravesando 7 provincias argentinas en total, con un poco más de 2000 pesos argentinos por persona de nafta.

Mendoza y Chile 2011 Buenas a todos! Soy Diego y quien me acompaño en esta aventura fue Barbara, mi hermosa novia! Les voy a relatar por ahora, el gran viaje de mi vida en moto. Si bien la idea era irnos al Norte del pais (Jujuy y Salta), cambiamos de planes ya que la lluvia iba a dificultarnos bastante. Entonces, optamos por ir hacia Mendoza. ¿La moto? Una Yamaha XTZ 250, año 2010, con apenas 4500 kilometros. La misma fue equipada con un parabrisas ProScreen, un soporte de GPS marca RAM, un GPS Garmin 205w, un tomacorriente "Marine", un juego de valijones Kappa (3 unidades), y una serie de accesorios originales de la marca de la moto : apoyapies de goma, cubre manos y cubre carter. Ademas, compre una camara para la rueda delantera y otra para la trasera en caso de emergencia (que llevamos en vano, porque afortunadamente nunca hizo falta). Ni hablar, del famoso "inflasella". Pilotos de lluvia, herramientas. Y todo lo que un ser humano llevaria de vacaciones: ropa, camara de fotos, carpa, bolsa de dormir, etc. Dia 0 (Viernes) (Dandole forma a la idea) Fue un viernes a la salida del trabajo, en el que ya habia dejado todo mas o menos preparado. Pase por casa, y arme la moto tal cual iria hacia Mendoza. Una vez finalizado, pase a buscar a mi novia, y agregamos lo que faltaba. La idea era probar la moto con todo encima, para ver si iba demasiado cargada, si podiamos soportar tanto peso y tamaño alrededor como para no perder comodidad. Al ver que ibamos a ir apretados, tuve que correr el Topcase trasero unos cuantos centimetros demas para atras. A todo esto, me habia olvidado comentar que tambien llevabamos entre otras cosas, un bidon de 4 litros (vacio) para cargar nafta en casos de emergencia. El problema era todo lo que esto ocupaba... Una vez finalizado, fuimos a probar la moto. La moto quedo asi: Si bien no es lo recomendable cargar tanto a la moto, ( y menos con bolsas y cosas semi sueltas), lo hicimos, porque los dos somos bastante delgados. No creimos que iba a traer problemas. Al probar la moto, si bien parecia pesada para maniobrarse, supe manejarla sin problemas. La velocidad final fue de 120 km en la autopista. Asi que, a guardar todo en casita, a ultimar detalles, y a dormir temprano, que mañana a madrugar... Dia 1 (Sabado) - Ituzaingo, Buenos Aires - Potrero de los Funes, San Luis. ( 780 km ) Nos levantamos bien temprano, si mal no recuerdo antes de las 6 ya me habia despertado. Habiamos tomado unos mates, unas galletitas, y empezamos a colocar el equipaje. Ahora que veo la foto, mi casco era un Bye, modelo Tenere, de origen italiano. El de Bar era un Zeuz. Ya estaba todo listo. Si mal no recuerdo, a las 7 de la mañana salimos a la Autopista del Oeste. Aca viene la primer paradoja de andar en moto : Los primeros dos peajes los pagamos al subir a los 2 minutos, y el otro llegando a General Rodriguez. (El resto de viaje hasta Chile, ¡Ningun peaje paga la moto!....¡Que feo Buenos Aires!) Seguimos el viaje. Paramos a cargar nafta en una YPF pasando Jauregui. Luego seguimos. hasta que paramos a merendar alrededor de las 9 y media de la mañana en una YPF llegando casi a Junin. Vimos a un tipo pelearse de una manera muy porteña con la empleada del lugar. ¡Vamos que falta mucho por andar! La moto, cargada como quien dice..."hasta la manija" Luego de llenar el tanque nuevamente, seguimos el viaje. A todo esto, nuestra idea de viaje era llegar a Mendoza en tres dias. Dormir una noche en Laboulaye, Cordoba, la otra en Potrero de los Funes, Merlo, y finalmente, Mendoza. Pero el tiempo es mas que raro. Y a veces hasta domable, frenable... Ya habiamos salido de la Provincia de Buenos Aires, cruzado la "suela" de Santa Fe, y habiamos entrado en la provincia de Cordoba. A la una y media estabamos almorzando en Laboulaye. Una Esso en el medio de la ruta 7, nos dio un relajo de una hora, ya que hacia bastante calor. Si bien el GPS marco TODO detalle del viaje, nunca esta de mas mirar el mapa en terrafirme, para ver, calcular, y saber hasta donde se puede llegar en el dia. Decidimos que podriamos llegar a Villa Mercedes, San Luis. Uno de los paisajes "distintos" de la ruta 7 en Cordoba. El viaje siguio lo mas bien, ningun drama por suerte. La velocidad crucero siempre fue de 100, 110 km en algunos casos. Ya el viento se empezaba a sentir de otra manera, como si estuviera avisando que la Cordillera cada vez estaba mas cerca. Una tormenta parecia venir cuando llegamos a Villa Mercedes. Ahi paramos a cargar nafta en otra YPF (si, llenaron casi siempre nuestra panza y el tanque de la moto). Como veiamos que todavia quedaba algo de sol, decidimos seguir un rato mas hasta Potrero de los funes, asi que seguimos viaje nomas. Llegando a San Luis Capital, luego de 12 horas de salir. Cuando faltaba poco, empezo a caer una leve garua, con lo que paramos entre los arboles de la ruta, y decidimos ponernos los pilotos de lluvia. Tardamos mas en parar y ponernos eso, que en llegar a Potrero de los funes, un lugar hermoso sinceramente, con un monton de caminos entresierras. La lluvia ya habia parado, pero estaba todo mojado. A todo esto, no supimos darnos cuenta que era fin de semana largo, y que estaba todo Hostel, Hotel, o albergue ocupado. Luego de merodear por una hora, con ganas de bajar de una vez con la moto, decidimos ir a un camping. Ya estaba de mal humor yo, porque era tarde, queria descansar, comer, e ir a dormir para mañana. Finalmente paramos en un camping que esta al pie de una curva de la ruta que suele usarse como autodromo. El dique del otro lado, y una luna hermosa por suerte. Luego de armar la pequeña carpa, fuimos a comer en un restaurant de la esquina. Habia mucha gente caminando y en auto, mucho ruido dando vueltas, y Barbi y yo queriendo descansar. A eso de las 22 horas nos fuimos a acostar, esperando que mañana sea un dia soleado... Dia 2 (Domingo) - Potrero de los funes, San Luis - Ciudad de Mendoza. ( 320 km) La mala calidad de la carpa, hizo que unas gotas de una inmensa lluvia transpasaran la tela y me cayeran en la cabeza mientras dormia. Eran las 7 de la mañana, y ya todo parecia ser un dia horrible. Barbi tambien se desperto, y mientras hablamos un rato, decidimos mover todo bajo techo. Cuando sali de la pequeña carpa, estaba todo el camping inundado. Todo el mundo en sus carpas gigantes, de calidad, y nosotros con agua por todos lados. En la recepcion del camping habia un techo de 2 x 2, al cual en media hora de ir y venir, pudimos transladar todo para "secar" (obviamente entre comillas) la carpa, las bolsas de dormir, y el resto de lo que la lluvia habia alcanzado. Barbi "impermeable" tratando de secar las cosas. A todo esto, el frio era bastante jodido ya que era muy temprano. Mientras limpiabamos, la recepcion del camping empezo a llenarse de gente. Muchos preguntando a donde ibamos, otros mirando como tratabamos de salir del barrial ese. Una vez que "secamos" las cosas, fuimos a una Esso en las afueras del pueblo. Ahi desayunamos algo caliente, y mas alla de toda lluvia, la cual no estaba pero parecia venir por el color del cielo, decidimos seguir viaje a Mendoza. Si bien calcule que con la nafta que teniamos, llegariamos sin problemas a la siguiente estacion, debo admitir que tuve miedo de quedarme sin la misma. La ruta desde Potrero hasta Mendoza, la hermosa ruta 7, tiene un desierto de unos 150 kilometros sin estacion de servicio. Un cartel lo avisa igualmente, por si hay que volver para cargar. La tormenta que parecia que iba a venir, nunca llego por suerte. Pero si, habia un viento impresionante, el cual hacia temblar a la moto, y un poco a los dos que estaban arriba... Luego de un rato, cruzamos a la provincia de Mendoza. Destaco la gran aridez que domina la zona de aqui en mas, dejando atras miles y miles de campos de soja. El GPS marcaba una estacion de servicio en La paz, un pueblito que esta sobre la ruta 7. El acceso se dificulto, ya que habia una obra en construccion, con lo cual perdimos mucho tiempo. Finalmente, cargamos nafta y volvimos a la ruta, ansiosos por llegar a la Ciudad de Mendoza. Seguimos, y el sol ya habia salido por suerte. Un gran abrigo que nunca esta demas, es verlo ahi arriba, radiante y gigante. El GPS cada vez marcaba menos por suerte, y a eso de la una de la tarde, llegamos a Mendoza, Capital. Buscamos un par de hospedajes, pero no tenian garaje, por lo que terminamos en el hotel Marconi, sobre la calle Juan B Justo, a unas 7 cuadras del legendario Parque General San Martin. En la entrada al Parque General San Martin Luego de desvalijar la moto, fuimos a comer algo, a dar unas vueltas por el parque, pero lo que mas queria, era descansar... (Y lo logre!) Ya una vez levantado, fuimos a caminar por el centro de la ciudad. Muy acogedor todo, mucha plazoleta, mucha feria de artesanias...Barbi mas que chocha! Jaja. Pero la lluvia insistia, y no falto oportunidad para que cayeran unas gotas... Igual, lo preocupante es que en Mendoza, cada tanto, un granizo cae, y hace desastrez. Si bien la moto estaba guardada, no estaba totalmente protegida. Esa noche costo dormir mas alla del sueño... Dia 3 (Lunes) - Mendoza - Potrerillos - Vallecitos - Mendoza (nuevamente) ( 220 km) Nos fuimos a desayunar a las 8, con la idea de levantar equipaje e irnos de dicho Hotel. Si bien mi idea era no repetir lugares, tuve que hacerlo porque el miercoles la moto requeria un Service obligatorio en el concesionario Panella. Entonces, optamos por recorrer los lugares cercanos a Mendoza. Asi que de todas formas, levantamos vuelo, con todo el equipaje cargado nuevamente, y nos fuimos temprano hacia Potrerillos. La moto con la cordillera de fondo. A unos 70 u 80 kilometros si mal no recuerdo, estaba Potrerillos. La ruta 7 en sus ultimos pedazos, sigue maravillando, con toda esa mezcla de viñedos, montañas y rios. Luego de un gran transito, llegamos a Potrerillos. Potrerillos desde la ruta, llegando casi... El Valle de potrerrillos es un lugar muy raro. Tiene aspectos aridos, aspectos de mucha vegetacion, y una energia bastante percibible. Se llega facilmente con moto, auto, o mismo en bicicleta. Vamos que hay un dia hermoso!!! Habia unas cuantas personas pescando, y tambien remando. Es un lugar obligatorio en el cual hay que parar para empezar a sentir "eso" que tiene esta provincia. Una vez que sacamos las fotos que queriamos sacar, y una vez que dejamos de creer que ya nos habiamos maravillados ante tanta hermosura, nos fuimos a un lugar cercano, donde habia una proveeduria. Ahi compramos un poco de fiambre y pan, y fuimos a almorzar en un bosque, a orillas del rio. La moto, recargada, haciendo off-road como sea. (Y lo que le espera todavia...) Una vez que terminamos la rapidita cena, volvimos a los caminos. Buscamos en el GPS, y como atraccion "cercana" aparecia Vallecitos, un centro de ski,el cual estaba fuera de temporada obviamente. El camino empezo siendo de asfalto, en buen estado. Mucha subida, bajada, y de a poquito, la moto se empezaba a apunar. El GPS no mentia : Un sinfin de caracoles de tierra suelta, con mucha piedra y arena. A todo esto, si la moto no tuviera equipaje, hubiera sido mas facil. Pero no, sinceramente costo hacer que el 250 se amolde al piso, ya que no habia huella marcada, y eso dificulto mucho el gran ascenso que hicimos. La altura alcanzada fue de unos 2900 metros sobre el nivel del mar, y esto se sentia en nosotros dos y en la moto. Si bien al llegar no hubo rio, o lago, o algo que uno se imagina que encontrara despues de tanta lucha, tuvimos una vista impresionante del camino hecho. Desde ahi arriba los caracoles parecian infinitos, y uno se daba a pensar "¿Todo eso hicimos? Fuaaaa" Nos quedamos un rato, pero como el sol no da casi nunca ya que era un lugar encerrado por los picos cordilleranos, nos tomamos el viaje de vuelta como opcion. El camino de vuelta fue el mismo que el de ida. Volviendo a Potrerillos La YPF de Potrerillos Una vez regresados a la ciudad de Mendoza, nos adentramos en el Parque General San Martin. Recorrimos su inmensidad, su gran espacio verde. Parque General San Martin Luego, buscamos hospedaje un largo rato, hasta que (estupidamente...) fuimos a un Hostel.....ubicado a 20 metros del hotel del que nos habiamos ido a la mañana....¡Podriamos haber dejado todo el equipaje ahi! Pero bueno...ya estabamos listos. El Hostel se llamaba SosaHaus, y tenia una agradable recepcion, con un personaje bastante particular que lo administraba. Muy comico el tipo por suerte. Alli ya habiamos pagado las dos noches. Contabamos entre otras cosas, con el garaje para la moto, el cual servia para la revision aceite, cadena, y detalles no menores. Esa noche fuimos al Carrefour que estaba en la esquina, e hicimos unos fideos con un rico vino zonal. A proposito, estabamos en esos dias donde se celebraba la fiesta de la vendimia. Pero tanto la gente como los medios decian que era un despelote barbaro, que habia piñas todos los dias...asi que la idea de ir, quedo totalmente muerta. Asi que, a dormir temprano que mañana sera otro dia. Dia 4 (Martes) - Mendoza - Villavicencio - Uspallata - Mendoza (nuevamente) ( 230 km) Esa mañana desayunamos unos mates con unas facturas, y luego de hablar con "el pelado" de Sosahaus, fuimos a Villavicencio. La ruta es la provincial 52 que lleva hasta el Hotel de Villavicencio y a las termas. El estado es un poco malo, pero no es de problema, ya que el noventa por ciento es recto. La ruta parece no acabar nunca! Mi compañera eterna, acomodando los pilotos de lluvia. ¡Llegamos a la etiqueta del agua mineral! Al llegar a la puerta del Hotel, arranca toda la aventura : un zig zag eterno en ascenso por la cadena montañosa. Muy largo, muy complicado....¡Vallecitos era un entrenamiento apenas! Lo bueno fue que solo llevamos el valijon trasero con las herramientas, y la moto estuvo mucho mas liviana por suerte. Seguimos por el camino, el cual estaba bastante arenoso. No era joda el camino! Nada como ir juntos a la par! Nos cruzamos con un mendocino y su señora, ambos en una moto custom. Nos dijo que la parte mas jodida era casi llegando al mirador del Aconcagua, que a el le habia costado mucho sacar la moto de alli. Igualmente, esa moto no era para andar por esos terrenos, asi que antes que seguir con la duda de seguir o volver, seguimos por el camino montañoso. Luego de un rato, llegamos a un valle que parecia que nunca iba a aparecer: El mirador del aconcagua. Sin duda, uno de los mejores lugares en los que estuve. Un viento impresionante, una cruz gigante, un monton de cruces mas chicas haciendo referencia a un Via Crucis. La vista del Aconcagua es imponente. El solo pensar que esta a mas de 100 kilometros y se lo ve tan inmenso, es una demostracion mas de nuestra insignificancia en este mundo! En el Mirador del Aconcagua Habia un cartel de ruta, en estado deplorable, que marcaba las distancias a Uspallata y Puente del Inca. Luego de las debidas fotos, seguimos viaje a Uspallata. Alli el camino era mucho mas angosto. Mucha roca suelta, debido a las explotaciones mineras de la zona. Siguiendo, hay una placa en honor al celebre Darwin y su teoria de la evolucion. Siguiendo todavia, se llega al cerro de los siete colores. Un lugar impresionante, donde la aridez vive, pero no opaca, ya que como su nombre lo indica, presenta un paisaje espectacular. Ademas el dia ayudo, ya que el sol brillaba como debe brillar. Llegando a Uspallata, paramos en una YPF a cargar nafta. Alli habia unos cuantos colegas motociclistas, entre ellos, dos XTZ250 juntas. Me arrime a ellos, y nos pusimos a hablar. Ambos eran de Zarate, y habia venido en moto hasta Mendoza, pero justo en ese momento, habian vuelto de Chile por el Cristo Redentor. Por la 7, en la zona de los tuneles. Me cometaron detalles de el pais vecino, de la ruta, de la moto, de todo un poco. Viendo que el sol caia, volvimos por la ruta 7 hasta Mendoza. Asi, volvimos a pasar por Potrerillos, para luego volver a la Capital de la provincia. La tierra que tenia la moto era impresionante, y nosotros tambien; asi que nos fuimos a pegar una ducha, y a comer afuera, ya que era nuestra ultima noche en el centro de la ciudad. Fuimos a una peatonal a comer una pizza, a tomar unas cervezas, y luego, derecho al sobre. Dia 5 (Miercoles) - Mendoza - Guaymallen - Mendoza (en las afueras) (90 km) Como teniamos que hacer el service de la moto, levantamos todo el equipaje, y nos fuimos al concesionario Panella, ubicado en Guaymallen, colegas de donde yo trabajo aca en Buenos Aires. Una vez que llegamos, me encontre con Ezequiel, un empleado del concesionario, con una onda terrible (no la Moto eh!), un tipo bien del lugar, siempre dispuesto a recibirte de la mejor manera. Le dejamos la moto con todo el equipaje y con toda la tierra que le habia quedado de los dias anteriores. Los dos haciendo fiaca en la plaza! Iba a estar recien a la tarde, ya que en Mendoza, la siesta es sagrada. Asi que fuimos a recorrer el pueblo. Comimos en una plaza mientras mirabamos a los chicos que salian de las escuelas, y nos tiramos un rato en una plaza para hacer tiempo. Ahi vimos una tranquilidad hermosa, bien de afuera de esta jungla de cemento donde nos toco nacer. Se hicieron las 6 de la tarde, asi que llevamos un par de facturas a Ezequiel y a Fernando, dueño de Panella. Fernando solo me cobro los recambios de repuestos, y el resto fue invitacion de la casa. El unico problema fue que Ezequiel me hizo notar que estaba "corto" de pastilla de freno trasera, pero ellos no tenian. Me saque la foto con el colega Ezequiel, un tipazo y un bocho en el rubro de las dos ruedas, y nos fuimos a buscar hospedaje. Foto con el todopoderoso Ezequiel En las afueras de Mendoza, para el lado del oeste, encontramos un Camping espectacular, llamado "El mangrullo". El mismo contaba con todos los chiches posibles, y con una armonia exquisita. Ahi armamos la carpa, e hicimos la cena, obviamente, con un vinito incluido. Despues, a dormir para empezar con la idea del "Cruce de los Andes". Dia 6 (Jueves) - Mendoza - Puente del Inca (190 km) Nuevamente, antes de las 8 estabamos levantados. Tomamos unos mates, desayunamos tranqui, y empezamos a guardar todo el equipaje. A todo esto, teniamos poca nafta y poco efectivo, y temia que no haya nafta en Uspallata, asi que volvimos a la ciudad de Mendoza a buscar combustible, y a extraer efectivo de un cajero. Habremos perdido un rato largo ahi, en el medio de tanto transito. Pero bueno, volvimos a la ruta, a rodar hasta Uspallata. La ruta es genial. Uno va por un camino de cornisa entre las montañas, con el Rio Mendoza al costado casi todo el camino. Una serie de tuneles acompañan, creo que eran alrededor de 20 si mal no recuerdo. Antes de llegar a este punto, vimos una Shell afuera del pueblo, en la cual comimos algo y cargamos el tanque en su totalidad. Luego seguimos por la ruta 7, donde en Uspallata dobla 90 grados, como para encarar la Cordillera de frente. Desde ahi se aprecia el Aconcagua. El viento que sentimos al apuntar hasta esa direccion, fue realmente impresionante. Rafagas cruzadas nos sorprendian a cada instante, con lo cual habia que forzar el equilibrio para no desestabilizarnos y evitar caidas. Aparte, eran muy pocos los vehiculos que pasaban, y si algo nos llegaba a pasar, ibamos a estar muy complicados. (En realidad todas las vacaciones fueron deserticas....jaja) Pero bueno, luchando, yendo despacito, pasamos por Polvaredas, Punta de vacas, Los penitentes, y finalmente, Puente del Inca. La tormenta que se venia era impresionante desde el lado chileno. Lo peculiar, es que uno esta en una gran altura sobre el nivel del mar. Las nubes de la tormenta pasaban por donde estabamos nosotros...¡a la misma altura! El viento fue el mas fuerte que senti en mi vida sinceramente. La moto estando parada sobre su pie de apoyo, se movia en el empedrado suelo. Asi que la repare detras de un edificio. Ahi vimos el Puente del Inca, esa obra hermosa de la naturaleza, repleta de historias seguramente, usado en la antiguedad para cruzar el rio Las cuevas. Habia bastante turistas, asi que nos apartamos un rato de esa obra hermosa, y nos fuimos a recorrer una feria bastante amplia de artesanias. Moderna la feria...¡Aceptaba tarjetas! Perfumes de la tempestad... Barbi compro un pullovercito para la hijita de su amiga Caro, y un mate hermoso para traernos de trofeo. Como veiamos venir la tormenta cada vez mas cerca, buscamos hospedaje, y el mismo fue el Casino de oficiales de frontera. Los gendarmes todos muy amables por suerte. Alli dejamos la moto, detras del edificio, y subimos el equipaje al edificio. Esa noche comimos livianito, porque no nos dimos cuenta de avisar al cocinero del casino que nos prepare algo. Dia 7 (Viernes) - Puente del Inca - Viña del Mar - (retorno a...) Panquehue. (550 km) Nos levantamos nuevamente, muy temprano, para arrancar el dia de mayor adrenalina en las vacaciones. Desayunamos los que preparo el cocinero del casino, y hablamos con un flaco que laburaba como guardaparque en el Cerro Aconcagua. No nos conto mucho porque era algo timido. Pero bueno, cargamos todo nuevamente, y salimos hacia el Cerro Aconcagua. Estaria a unos 10 kilometros de donde estabamos. Llegamos al parque... Ahi dejamos la moto, y abonamos el acceso que era de unos 5 pesos cada uno. Todo muy cuidado y delimitado, con carteles informativos. Alli dejamos la moto en un estacionamiento, y empezamos a caminar. Si bien ya la ruta es impresionante, el acceso al Aconcagua es realmente de lo mejor. Es para exprimir cada detalle y disfrutarlo. Empezamos a caminar con mi novia, y a los 20 minutos de ascenso, pregunto "¿Y la llave?" Claro, no encontraba la llave de la moto por ningun lado, Barbi tampoco... Asi que baje caminando bastante rapido, mirando el complicado camino de piedras sueltas, mirando detalladamente si la llave estaba. Llegue a donde estaba la moto, pero la llave no estaba puesta, ni caida en el suelo. Pregunte a dos flacos que iban a ascender, pero tampoco... Asi que volvi caminando para arriba, mirando nuevamente todo. La encontre a mi novia sacandole fotos a unos patos que habitaban en un lago pegado al sendero que nos lleva al mirador del Aconcagua, preguntandome si encontre la llave. Cuestion, tenia otra llave en la riñorera, pero no queria usarla. Porque estaba para casos de emergencia, no de boludes... Asi que bueno, putie un rato y seguimos caminando. A los 10 pasos, mi novia mete la mano en su campera y saca la llave.... (Voy a omitir las puteadas....jajaja) Bueno, la llave ya estaba, asi que seguimos caminando hasta el mirador del Aconcagua, que si bien se ve imponente y gigante, sigue estando muy lejos la base real. Ahi sacamos varias fotos, al cerro, a las lagunas, y a todo lo que la naturaleza daba para mostrar. La camara que llevamos tiene la funcion de sacar fotos panoramicas, o de 360 grados. Mas adelante las voy a subir a las fotos, ya que aprovechamos mucho esa funcion. El frio que hacia era impresionante, ya que el Sol al principio solo se veia en los picos montañosos. Pero bueno, luego de una hora, volvimos a la moto para continuar con nuestra aventura. Finalmente, llegamos al Tunel del Cristo Redentor. El mismo es bastante largo, y justo en el medio del mismo, hay un cartel de la Republica Argentina que te saluda, y uno de Chile de bienvenida. El cruce realmente es muy emocionante! Aunque algo extenso, y con tantas luces de frente es como que te encandila un poco... Pero bueno, nada podia desconcentrarnos! Finalmente salimos a la luz...mejor dicho a la sombra, ya que el Sol no daba todavia ahi, si en los picos. Pasamos por una serie de tuneles hasta que llegamos a la frontera. Alli, un Chileno nos dio los papeles a llenar : uno del vehiculo, otro de nosotros, y otro de pertenencias. Despues de tratar de escribir bajo cero los papeles (Si, teniamos las manos congeladas mas alla de los guantes....) nos presentamos en la garita de registro. Alli piden los DNI, la cedula, y nos avalan la visa provisoria. Ahora venia la parte fea : la que los carabineros nos inspeccionaron de arriba a abajo la moto, mientras el perro buscaba "algo" y me rayaba la moto. Tenia ganas de meterle una patada en el hocico, pero sabido es que los carabineros no soy muy "simpaticos", asi que espere, y luego de cumplirle las sofisticadas peticiones de la gente de la frontera, me dejaron cruzar, y luego cambie pesos argentinos por chilenos. Si mal no recuerdo, fueron 700 pesos por 70000 chilenos. Una vez que cambiamos el dinero, agarramos la continuacion de lo que seria nuestra ruta 7, la "60" del lado chileno. La misma estaba reparandose por partes en una mano o la otra, por lo que el viaje se demoro hasta quizas tres veces mas de lo debido, ya que cada tanto habia que parar para que habiliten el paso. Igualmente, todo ayudo a que la velocidad escasa sea una excusa para mirar el paisaje. Apenas cruzamos la frontera, pasamos por los famosos caracoles chilenos, una serie de casi 30 curvas contiguas, donde uno descendera unos cientos de metros en solo media hora. Es una de las partes mas lindas sin duda alguna. La verdad que la ruta es impresionante. El paisaje de la cordillera, de los deshielos, los rios...todo, absolutamente todo lindo. El primer gran pueblo en cruzarnos fue Los andes, donde cargamos nafta en una estacion COPEC. Ahi me di cuenta que la nafta valia el doble que aca, con lo que ya de entrada gaste 9000 chilenos. Luego fuimos a un Jumbo a comprar unas empanadas y una Coca, las cuales comimos en el estacionamiento, para no frenar y seguir de largo hacia destino. De aqui en mas, empezaron las autopistas : la mas barata para la moto fue de 5 pesos argentinos. Es terrible como nos mata el cambio!!! Luego pasamos por San Felipe, Panquehue, Hijuelas, Quillota, San Francisco, Limache, Villa Alemana, y despues de unos cuantos kilometros de mas, llegamos a Viña del Mar. Lo primero que hicimos, fue ir volando a ver el Oceano. Impresionante: el color del mar es mas azul que el del cielo. Eso si, el agua es helada! Pero el color del agua, realmente es impresionante. Llegamos al Pacifico!!! Luego, nos fuimos a buscar Hotel. Habremos estado alrededor de una hora buscando hoteles. El mas barato andaba en 300 pesos argentinos, el resto, se iba para arriba. Hubo una que se quiso pasar de viva y nos dijo que nos convenia en dolares, y la cuestion es que perdiamos. Asi que alquilamos uno sobre la calle San Martin, a una cuadra del Oceano. Aca viene quizas, la gran anecdota del viaje!!! Pagamos la habitacion, entramos todo el equipaje de la moto a la habitacion, y mientras Barbi entro al baño, yo le digo en chiste "Mira que yo vine a ver la tele aca eh!!" mientras la encendia y me sentaba en la cama. Primera imagen que me aparece, en un noticiero "ALERTA DE TSUNAMI EN CHILE" Me quede congelado, hasta que me di cuenta despues de unos segundos....que si!, que estabamos en Chile!...¡Y a una cuadra del mar!. Entonces le grito "Bar, hay una alerta de Tsunami aca" Barbi salio automaticamente del baño, y empezo a ponerse mas nerviosa quizas de lo que debia. Nos quedamos mirando la tele unos quince minutos a ver que decian, pero parecia que en Viña no iba a tener impacto la replica del Tsunami en Japon. Asi que nos fuimos a caminar, Barbi compro algo en un McDonald, y nos sentamos en una plaza. La gente no mostraba rastros de temor, panico... Estaban todos muy tranquilos, acostumbrados ya a estas cosas de la naturaleza... Barbi seguia nerviosa, y ya eran las 6 de la tarde, asi que nos fuimos al hotel a ver que decian. Al principio, un especialista decia que el impacto lo iba a sufrir la zona norte de Chile, y ahi Barbi se calmo. Pero a los 5 minutos, al mejor estilo del canal Cronica "URGENTE", "HABLA EL MINISTRO". Declararon en zona de evacuacion, toda zona costera, incluida Viña del Mar. Asi que, no quise jugar con la naturaleza ni con los nervios que tenia Barbi. A todo esto, me llegaban mensajes al celular que recien cobraba señal "Boludo, tene cuidado con el tsunami" entre otros, por parte de mi familia. Asi que, fui a hablar con el que me dio la habitacion, a ver si podia devolverme parte del dinero, pero no, aseguro que no podia. Y bueno.... de 70000 chilenos, solo me quedaban menos de 30000, tenia una ola gigante viniendo en unas horas....¿que mas podia pedir? Ah, si, que estaba en un lugar que no conocia, casi de noche... Asi que nos fuimos por donde vinimos. Cada vez mas oscuro estaba, y sinceramente, no sabia a donde ir. Solo aceleraba, y Barbi me decia que siguiera. Pasando por la ruta 60 nuevamente, en Panquehue, a 90 km. de donde estabamos, vimos de casualidad un camping. No habia nadie que atendiera, solo unas dos o tres familias acampando, todas chilenas. Asi que entramos, luego un flaco nos dijo que el cobrador pasaba mañana. Pusimos la carpa, nos calmamos, fuimos del otro lado de la ruta a comprar lo poco que tenia para comer (queso y galletitas de agua, una coca....) y nos quedamos mirando el cielo, totalmente estrellado y con una luna como un Sol. Se ve que la evacuacion fue real, porque el camping se lleno bastante. Se ve que eran muy alegres tambien, porque se la pasaron toda la noche chupando y bailando, asi que brindo por ellos. A la madrugada, los perros ladraban como locos, como si supieran de algo. Pero yo no senti nada. Barbi tampoco. Asi que, mejor, a dormir, que este dia fue muy largo... Parte 2!!! Click aca!!!

Buenas gente! Segundo año consecutivo de una nueva aventura en moto. Esta vez, totalmente solo de ida, repleto de historias y de gente a la vuelta.... Espero que les guste. Los preparativos. El miercoles 4 de abril del 2012, empece -a ultimo momento- a armar el equipaje para el viaje. En el transcurso de la busqueda de la ropa para el mismo, y de preparar todo lo que habia comprado para la moto que podia requerir, una terrible temporal azoto a Buenos Aires, dejando si luz al barrio por dias o semanas en algunos lugares. Por eso mismo, no tuve mas remedio que irme a dormir temprano, para terminar de armar todo con la luz del sol. Jueves 5 | Ituzaingo, Bs As. - Jesus Maria, Cordoba ( 755 km ) Y asi fue. El jueves 5 me levante a las 6. Desayune con mi viejo, y cuando se fue a laburar, me puse a acomodar todo: la ropa, las herramientas, las cosas de camping, la camara, etc. Una vez que todo ya estaba en orden....¡Derecho a Jesus Maria! Y asi fue... Arranque el viaje al norte, solo, pero conmigo mismo.... La primera parada para cargar combustible fue en San Pedro, en una Shell. Luego recuerdo haber cargado en una estacion Oil, sobre la ruta 12, cerca de la General Motors. El dia estaba muy lindo, con algunas nubes, pero con la temperatura ideal. Despues de una parada mas para cargar nafta en una YPF de Marcos Juares, me adentre en Villa Maria, Cordoba. Alli almorce algo rapido, y segui viaje por la autopista Buenos Aires-Cordoba hasta mi destino. Alrededor de las 6 de la tarde estaba llegando a la calidad ciudad de Jesus Maria. Alli me hospede en el hotel que lleva el nombre de su ciudad. Por la tarde fui a caminar por el centro, pero me volvi temprano porque estaba muy cansado. Recuerdo que mirando la tele en el hotel me quede dormido.... Viernes 6 | Jesus Maria, Cordoba – San Miguel de Tucuman, Tucuman. ( 510 km ) Desayune tempranamente en el hotel, y cargue las pocas cosas que habia bajado de la moto. Fui a una YPF que esta sobre el boulevard principal de la ciudad, y continue el viaje por la Ruta 9. A la altura de Quilino, bien al norte de Cordoba, pare a cargar nafta en otra YPF. Alli, delante mio, vi un grupo de cuatro motociclistas detenidos, hablando, entre unos cuantos autos. Uno de ellos se acerco, y me pregunto para donde iba, le respondi que por ese dia, a Tucuman. Me dijo que me acerque a ellos, ya que ellos iban a hacer el mismo recorrido. Me presente, con mi moto, y luego se presentaron ellos : Facundo, con su XTZ250 (¡como la mia!), Marcelo, con su FZ6N, Federico, con su CBX250, y el “Pelado” con su GS1200F. Hablamos un poco sobre la velocidad que llevaban, que era apenas un poquito mas que la mia. Asi que segui viaje con ellos.... En Recreo, Catamarca, me detuve en una Esso a cargar nafta, pero ellos siguieron, ya que a diferencia mia, ellos llevaban los bidones de nafta llenos, mientras que yo vacio... Ahi me cruce con tres pibes de zona oeste, que iban a ver a La Renga en Tucuman. Hablamos un rato, y les dije que seguramente nos cruzariamos alla, en el recital. Asi que segui solo unos kilometros, hasta que los volvi a encontrar al grupo de los cuatro en la siguiente YPF. Alli tambien me detuve a cargar nafta. Tomamos algo, ya que el clima se habia puesto bastante caluroso. Nos sacamos unas cuantas “capas” de abrigo, y seguimos viaje. Ya dejando atrás Cordoba, Catamarca y Santiago, llegamos a la provincia de Tucuman. Seguimos haciendo las paradas obligatorias en busqueda de combustible, pero seguimos con gran intensidad acelerando, tratando de no perder el tiempo. Mucho antes de entrar a San Miguel de Tucuman, los chicos se desviaron en Simoca, hacia la casa de un familiar. Ahi nos saludamos, y nos dimos los numeros de telefono para seguir en contacto. Su idea del viaje era llegar a La Quiaca, y de ahi empezar a viajar. Mi idea era mucho mas arriesgada: Bolivia, y de poder, Peru. Asi que segui mi rumbo solo por el momento. Antes de las 5 de la tarde, ya estaba dando vueltas en San Miguel de Tucuman, buscando hospedaje. Claro, a solo un dia del recital, y en semana santa, la capacidad estaba bastante ocupada. De todas formas, encontre rapidamente, a solo 6 cuadras del estadio donde tocaba. Ahi entre la moto, avise a la familia que estaba todo en orden, y me fui a comprar algo para comer. Mas tarde, me fui a caminar por la ciudad. Visite la famosa Casa de la Independencia, aunque sus puertas estaban cerradas por que ya era tarde. Luego de dar varias vueltas, me volvi al “Hostel Tucuman”. El mismo valio la pena, ya que contaba con todo a mano, y el precio era accesible. Por la noche, en el comedor, habia mucha gente, casi toda que habia venido para el recital. Ahi mismo, me puse a hablar con unos pibes que yo conocia “de vista” de un viaje a Uruguay, tambien por la renga. Asi que me quede con ellos hasta bien tarde, comiendo y tomando unas cervezas. Cuando me bajo el cansancio de todo el dia, me fui a dormir. Sabado 7| San Miguel de Tucuman, Tucuman – Cerro San Javier Luego de haber dormido muy poco, me desperte bien temprano, y desayune con unos pibes y unas chicas que andaban de viaje. Despues de saludar, me fui al Cerro San Javier. El mismo se encuentra a unos pocos kilometros de donde estaba. En el camino cargue nafta y compre algo para tomar, ya que estaba bastante caluroso el dia. El camino al cerro es realmente impresionante: un camino angosto, repleto de curvas, sin banquinas, que de un lado el precipicio acecha, y del otro, las rocas llenas de vegetacion. Al cabo de unos minutos, uno ya se encuentra en el cerro. Desde alli, se puede apreciar toda la ciudad de San Miguel de Tucuman desde la altura. Una vista realmente impresionante, desde un lugar muy vistoso, verde, y lleno de vida. Alli me puse a recorrer las rutas internas. Lugares que son muy hermosos; todo muy cuidado y conservado. En esos momentos, paraba a cada rato para mensajearme con mi amiga Pilar. Ella se encontraba en Yerba Buena, Tucuman.... que era donde yo estaba! Asi que cerca del mediodia, nos comunicamos, y me dio la direccion de donde estaban. Al llegar, la vi a ella y a su pareja Leandro, con su hermoso niño en la casa de un amigo de Leandro. Nos pusimos a hablar de todo un poco e hicimos algo para almorzar. Ahi quedaron en “facilitarme” una entrada para el show de la noche. Luego de comer, los salude por un rato, y quedamos en vernos a la tarde. Asi que volvi al Hostel, con mucha tranquilidad, y me tire a descansar por un rato. Luego de charlar un rato con la gente que daba vueltas por alli, me fui un rato a la plaza que estaba a la vuelta. En pocos minutos, Pilar, Leandro y el pequeño Dante ya estaban cerca del Hostel. Nos fuimos a un barcito que quedaba entre el Hostel y el estadio, y nos pusimos a tomar una cerveza y a reirnos un poco. Leandro pudo conseguirme la entrada afortunadamente, y luego de quedarnos un rato ahi, vino un amigo de Pilar llamado Ezequiel. El era de Salta, y habia venido exclusivamente para el recital. Asi que despues de un rato, Pilar y Leandro se fueron para la casa de su amigo, y yo me quede con Ezequiel. Leandro mas tarde volveria con su amigo para el show. Mas tarde me cruce con los chicos de Moron, Giselle y Marcelo, con quienes acostumbro a viajar para los recitales en micro. Entramos al show con Ezequiel, y ahi pasamos una noche genial... Todo muy lindo, muy calido, y con mucha pasion. Una vez terminado, nos fuimos caminando al centro y nos fuimos a comer y a tomar algo, porque realmente nos habia dejado sin aliento el recital. Ya era bastante tarde...algo asi como las 2 o 3 de la mañana. A todo esto, mas las horas de sueño sin descansar que venia acumulando, lo salude cerca de la terminal. Ezequiel me dijo que podia dormir en su casa cuando volviera del viaje sin compromiso, en Salta. Me senti muy a gusto con el, y quedamos en contacto. Domingo 8 | San Miguel de Tucuman, Tucuman – Tilcara, Jujuy. Sin dormir mucho, a las 7 de la mañana me desperte. Desayune lo mas rapido posible, y salude a los pocos chicos que ya se habian despertado. Medi el aceite de la moto, y con la cadena ya lubricada como todas las noches, emprendi la continuacion del viaje. Antes de dejar San Miguel de Tucuman, fui nuevamente, esta vez con la moto, hacia la cuna de nuestra independencia. Alli, me saque unas fotos, y luego entre. Alli dentro, luego de abonar la correspondiente entrada de diez pesos, pude observar objetos de la epoca, y placas con informacion historica. En el patio de la casa, actores recreaban escenas conmemorativas de la epoca de la Independencia. No termine de verlo, ya que la idea era llegar a Jujuy antes que sea de noche. http://3.bp.blogspot.com/-rQw8FBvAcZs/T5sXtd0eprI/AAAAAAAAERw/buFg6T7JNtA/s400/DSCN8003.JPG Asi que sali a la Ruta 9, y me desvie a los pocos kilometros hacia el Dique El Cadillal, un lugar muy hermoso y vistoso. Di unas vueltas por ahi, y me cruce con dos parejas de jubilados, los cuales aplaudian tener el coraje de hacer una hazaña como la mia estando solo. Lo mismo me dijo un señor que vendia pan casero. Contento por sus palabras, sali a la ruta nuevamente, y segui con el viaje. Pare a cargar nafta en Rosario de La Frontera, Salta. Ahi almorce algo bastante rapido, y segui mi viaje. No pase por Salta capital, sino que segui todo por la ruta 9 hasta Jujuy. Alli, tambien pare a cargar nafta, y como vi que era temprano, segui hasta Purmamarca, que relativamente estaba cerca. Antes de llegar, sobre la ruta 9, sobre Leon, Jujuy, hay un hermoso mirador en el que hay que detenerse si o si para sacar fotos, o simplemente maravillarse con el rio, las montañas y el paisaje del lugar. Luego, llegando a Purmamarca, entre al pueblito y di unas cuantas vueltas. Me saque varias fotos por el cerro de los siete colores y camine por las calles. Luego, volvi a la moto, y me cruce con una pareja de motociclistas. Venian de Humahuaca, y me dijeron que alli no habia nafta. Que en Tilcara habia otra estacion, pero que no sabian. No se porque, pero me agarro algo de miedo....asi que me fui hacia Tilcara con el Sol cayendo a mis espaldas...Supe que volveria a pasar por Purmamarca mas tarde. Llegado a Tilcara, que no esta muy lejos de Purmamarca, pare en la estacion de servicio que esta en la ruta. La misma no tenia nafta... ni siquiera, la fecha concreta de la llegada de la misma... Asi que entré al pueblo de Tilcara, y di unas cuantas vueltas antes de decidirme donde dormir. Finalmente me decidi por un Hostel cercano a la plaza. Alli con la ayuda de unos chicos, levantamos la moto y la entramos al patio interior, ya que unos grandes escalones hacian imposible poder subirla sin problemas. Una vez bajado el equipaje, me quede unos minutos en el comedor del hostel. Alli un grupito de pibes y de chicas, tomaban mate y miraban River-Atlanta. Sali a caminar por la plaza, la cual estaba adornada con la gran feria de artesanias. Alli compre un par de cosas, en un almacen, retire dinero de un cajero, y segui caminando. Casi entrando al Hostel, me cruce con uno de los pibes que estaba mirando adentro la tele hace rato. “Oveja” (asi le decian, me dijo..) Me dijo que iban a hacer algo de comer, que si queria acoplarme a ellos. Asi que fui de nuevo hacia donde venia. Caminamos por el centrito, y compramos las cosas. Hablando de todo un poco, me comento que el estaba con un pibe mas. Y que se estaban yendo de mochileros hacia Costa Rica. Alla vive un amigo de ellos, el cual hace ya unos años que esta trabajando. Uno dejo el trabajo, el otro vendio la camioneta que tenia, y se lanzaron al viaje este. Seguimos hablando, y nos dimos cuenta que el mundo es muy chico: Ellos dos eran grandes amigo de Maxi, un compañero mio de trabajo. Realmente impresionante la casualidad! Mas tarde uno de ellos, “Peda”, le mando un mensaje a Maxi. El llamo, y hablamos un rato...¡Tampoco podia creer la casualidad! Esa noche nos quedamos hasta tarde con Oveja, Peda, con “el mendocino”, con “Cactus”, un ser muy especial que merodeaba por el norte hace rato... Tambien con una pareja que andaba dando vueltas por el norte. Nos acostamos muy tarde esa noche, mediante unas copas de vino, algo para picar, y la charla que no parecia terminarse jamas por suerte... Con Peda y con Oveja, quedamos en ir a Iruya al siguiente dia. Si bien ellos se desviarian un poco de la idea de apuntar directamente a Bolivia o Peru: Iruya era un lugar el cual no es “de pasada”, sino que esta totalmente aislado de la ruta de asfalto. Pero bueno, quedamos en eso. Lunes 9 | Tilcara, Jujuy. - Iruya, Salta. Esa mañana, como no podia ser de otra manera, me levante a las 7....bien temprano. Hacia mucho frio recuerdo. Ya se encontraban 4 personas desayunando en el comedor. A medida que desayunamos, Peda y Oveja de despertaron y aparecieron. Hable con un señor de Moron, el cual andaba dando vueltas por el norte hace meses ya, y con un colombiano que hacia años ya, que no pisaba Colombia. Escuche mucho sus historias... Es fascinante como la gente tiene esa virtud de no sentirse presa de un sistema... realmente admirable. Asi que, nos saludamos con los chicos, y acordarmos vernos alla en Iruya. Sali del hostel, y me dirigi a la YPF, la cual seguia sin tener nafta. Yo tendria poco mas de un litro en el tanque, con lo que podia llegar a Humahuaca...pero no podia ir mucho mas alla de eso... Una vez que llegue a Humahuaca, me dirigi directamente al ACA, para ver si tenian combustible... La respuesta fue igual que la recibida en Tilcara. Me decian que con suerte, por la noche, o quizas al otro dia a la mañana llegaria el camion... Asi que me dedique a recorrer a pie Humahuaca. Una ciudad un poquito mas grande que Tilcara o Purmamarca. Mucha mas gente en las calles, tambien con su feria. Alli compre una bolsita de coca, ya que el apunamiento se hacia cada vez mas notorio, el cual imposibilitaba andar en moto, como caminar.... Se sentia que la cabeza me iba a estallar por momentos! Asi que le compre esa bolsita a una señora que las vendia en la plaza de Humahuaca. Segui dando vueltas por Humahuaca...hable con unos policias sobre la nafta, pero no supieron decirme si alguien vendia “por su cuenta” nafta... A todo esto, la hora pasaba, y Peda y Oveja ya estaban en camino a Iruya... Luego me quede hablando con una pareja de jubilados en la plaza. Tambien andaban dando vueltas por el norte, y estaban muy contentos con el recorrido. Tome unos mates con ellos, y luego decidi seguir buscando nafta por mi cuenta. Una vez rendido, me sente en el Aca, totalmente resignado a poder moverme de ahi en dicho dia. Fue ahi, cuando paso un motociclista, con su mujer y su hijo entre los dos, en una moto. -”Veo que anda dando vueltas desde temprano....¿anda buscando nafta, amigo?” Me pregunto. Le dije que si, que me tenia que ir ya para Iruya. -”Anda a ver al gomero. El debe tener nafta. Te la va a cobrar un poquito mas caro, pero si la necesitas ya, podes safar” Agradeci al hombre la informacion, y al mismo tiempo, un señor mayor me dijo que vaya a ver a un motociclista amigo ahi de Humahuaca. El se empeño en explicarme donde vivia exactamente, pero no supe comprenderlo. Asi que me fui a ver al gomero. Una vez llegado a la gomeria, entre la ruta 9 y el acceso a Humahuaca, golpee y salio a los minutos, un señor mayor. Le consulte si tenia nafta, y sin emitir respuesta casi, se volvio a meter. Le dije luego, que necesitaba unos 10 litros. Asi que saco un gran bidon, y una manguera, y empezo la transferencia del combustible. No fue una fortuna lo que me cobro.... Solo 7 pesos el litro... Mucho mas barato que otras estaciones de servicio. A medida que el tanque se iba llenando, me pregunto a donde iba, de donde venia, si estaba solo...etc. Le comente la idea de cruzar Bolivia, y ahi recibi el primer mensaje de advertencia “Tenga cuidado si entra a Bolivia... No se porque, pero no les caemos bien aparentemente.... Si sos argentino, no te van a cargar nafta” Le consulte el porque, pero ni el sabia realmente. Cuando se estaba llenando el tanque, le adverti al señor que se iba a rebalsar...pero no me escucho, mientras me hablaba de Bolivia....y bueno, gran cantidad de nafta se derramo sobre la moto y el suelo. Ahi se dio cuenta, y cargamos el resto de la nafta en mi pequeño bidon de 4 litros....habran entrado solamente 2. Asi que segui con el rumbo a Iruya. Unos cuantos kilometros por la ruta 9, hasta abrirse por un costado, la ruta provincial 13. Toda de ripio. Este camino, fue sin duda, uno de los mejores. Altura de hasta 4000 metros de altura, caminos de cornisa, con grandes piedras, cruzando rios....muy impresionante. Sobre todo el primer rio, ubicado en un pueblito llamado Iturbe, fue el mas “aspero” En un momento me quedo la rueda delantera trabada con dos grandes piedras en el rio. Esto, ademas de congelarme los pies, me puso un poco nervioso. Luego de forcejear un poco, logre seguir con el camino. Son 53 kilometros, que pude hacer en una hora y veinte minutos. El micro tarda en hacer dicho trayecto en 3 horas aproximadamente. Apenas entre a Iruya, al pueblo, subiendo por una de esas calles de inmensa pendiente, de rocas incrustadas, los vi a Peda y Oveja, que por arte de magia aparecieron. Nos saludamos, y me ayudaron a descargar el equipaje. Deje la moto a un costado de la callecita...aunque despues la corri, ya que la calle es tan angosta, que solo pasa un auto. Es decir, si un auto quiere pasar, y otro viene de frente, uno debera dar marcha atrás, y doblar. En la cabeza de una persona de ciudad, como nosotros, nos parece una locura, un exceso en derrroche de tiempo. Pero para esta gente, es lo mas normal del mundo. Ellos ya habian encontrado el hospedaje. El mismo se llamaba “Lupita”, el nombre de una niña del lugar. Alli teniamos nuestra habitacion, con la ducha y todo lo que necesitabamos. Como ya era mediodia, fuimos a almorzar. Pedimos milanesa de llama a la napolitana, la cual si bien no deja de ser rica, es un poco...”nerviosa” por asi decirlo. Prefiero la adorable vaca! Je! Una vez almorzados, fuimos a caminar un poco por el pueblo. Cruzamos el puente peatonal que cruza por el rio, para ir al otro lado del pueblo. Como no estabamos en epoca de lluvia, el rio estaba seco, y pudimos volver caminando por alli. Vimos a una señora con una saranda, como si estuviera buscando pepitas de oro o algo asi. Nos acercamos a preguntarle, y simplemente, estaba poniendo el “fino” en su carretilla, utilizado para hacer las casas ahi en la zona. Hablamos un poco sobre el lugar, hasta que le preguntamos por la gran cantidad de burros sueltos que andaban dando vueltas por ahi. Nos explico que no son de nadie. Simplemente, son del lugar, y la gente los usa para carga. Pero no pertenecen a nadie en particular... Volvimos para el hospedaje, caminando muuuuy lentamente. Ya que las calles tienen una muy elevada pendiente. A todo esto, con el estomago recien lleno, y el apunamiento, mas se nos complicaba. Regale una fraccion de coca a Peda y Oveja para que masquen. Luego, fuimos por la calle de la posada, hacia el mirador de Iruya. Desde alli, se puede observar todo el pueblo, con todas las montañas que lo rodean, con esos magicos colores impresionantes. Luego de eso, volvimos para el hospedaje, donde Peda se fue a dormir una siesta, la cual deberiamos haber tomado todos.... Sin embargo, con Oveja nos quedamos tomando mates en la callecita viendo como los chicos de la escuela jugaban en la calle del pueblo. Hablamos con la mujer que nos dio el hospedaje. Ella era docente, y nos conto como era la vida de tranquila en un lugar asi. Que lo maximo que vio, fue como dos borrachos se pegaban unas piñas... Pero nada de robos, de asesinatos, de locura de ciudad. Absolutamente, todo con una armonia envidiable. Al rato, despertamos a Peda. Vimos un rato la tele en el comedor que habia al lado. Mientras tomabamos unas cervezas, vimos que comenzo a gotear.... Fuimos a sacar los pasajes para que ellos puedan ir a La Quiaca. El primero, salia a las 6 de la mañana.. Pero como eran 3 horas de viaje, sacaron ese. Ya en el hospedaje, hicimos fideos para la cena... Ya eran como las 12 de la noche, y yo solo queria dormir y descansar. Una vez comidos, escuchabamos la impresionante tormenta que caia. Yo preocupado por el nivel del agua, ya que es imposible salir de Iruya cuando las lluvias acechan en demasía al hacer crecer los rios... Ademas de que las calles eran de piedras, y que con la lluvia seria imposible mantener el equilibrio... Martes 13 | Iruya, Salta. - La Quiaca, Jujuy – Maimara, Jujuy. Dormidas cuatro horas, el despertador de uno de los chicos sono. Los ayude a cargar las cosas, y los acompañe hacia donde salia el pequeño micro. Quedamos en contacto con los numeros de telefono, y les desee un muy buen viaje. Por suerte ya no llovia, pero el suelo estaba todo mojado. Al volver al hospedaje...me senti sin sueño, y con ganas de partir. Asi que seque un poco el asiento de la moto, y como el frio era bastante fuerte, tarde en poder poner en marcha la moto. Una vez cargado el equipaje, hice la gran locura del viaje: todo el camino de Iruya, en plena oscuridad. Solo con el farol de la moto, por precipicios, por curvas y contracurvas, por rios, por piedras, a 80 km promedio por hora, volviendo a la ruta 9.... Fue muy emocionante.... Muy arriesgado tambien. Sobretodo, en un momento, donde apenas cruce un rio, un perro salio a correrme en plena oscuridad....no dude en acelerar, aunque apenas acelere, tenia una curva con un angulo muy cerrado. Alli otro perro salio a correrme, y yo sin ver por donde iba, solo aceleraba. Por suerte los perdi, y segui un poco mas tranquilo....al borde de escupir el corazon por la boca. Al cabo de unos cuantos minutos, cerca de la mitad de la ruta, ya habia alcanzado y pasado al micro que habia salido. Vi el amanecer en la ruta, justo antes de cruzar el rio de Iturbe. Un pibe que estaba yendo a la escuela, me vio con la moto y me saludo. Le dije “¿Queres que te cruce?” en referencia al rio, para que no se moje. “No gracias, te vas a mojar” De hecho, el niño tenia razon...¡Me empape! Y hacia unos 5 grados de temperatura.... Asi que siguiendo por la 9 hacia La Quiaca, pase por un pueblito llamado Tres Cruces para cambiarme la ropa. Alli una señora bastante antipatica me cobro por usar el baño, y ahi me cambie la ropa mojada por una muda nueva. De a poco el Sol fue calentando el panorama mientras yo seguia en camino a destino. Pasando por Abra Pampa, los vi a Marcelo, el “Pelado”, Facundo y Fede volviendo de La Quiaca. Nos saludamos, pero no nos detuvimos. Antes del mediodia, ya estaba en La Quiaca. Alli fui derecho a una YPF. Alli cargue nafta, y fue advertido por la mala predisposicion en Bolivia para los argentinos con la Nafta. No fue solo uno, sino dos y tres personas. Mas tarde, a una cuadra del limite, me dijeron lo mismo. A todo esto, al llevar tanto peso, y al hacer mas de 100 km de ripio, la cadena se habia estirado de una manera horrible, y ya no tenia mas margen para estirarla. Fue ahi que decidi quedarme en Argentina. Estando solo, con una cadena al borde de salirse, con pocas probabilidades de conseguir nafta....no..... Mejor aca. Di unas vueltas por La Quiaca, y comence con el “descenso” por la 9. Almorce en Abra Pampa, y segui hasta Humahuaca. Alli hice una larga cola para cargar nafta, y segui hacia Maimara, a menos de diez kilometros de Tilcara. Una vez llegado a Maimara, despues de semejante vuelta, encontre un Hostel muy lindo y tranquilo. Alli baje todo el equipaje. Y me tire a dormir una siesta eterna. Me desperte, con fuerte dolor de cabeza, y fui a caminar por el pueblo. Entre a un almacen, a comprar un salamin, una cerveza, y un par de cosas mas. Alli conoci a Emilio Lopez, un señor mayor, que me ofrecio la mayor hospitalidad posible. Nos quedamos hablando entre dos y tres horas sobre mi viaje, sobre la moto, sobre como arreglar la cadena, o enviar la moto por encomienda.... Emilio me ofrecio guardar la moto dentro de su almacen, por las dudas, que alguno se le ocurriera hacer una maldad o algo asi... Asi que cerca de la medianoche, guarde la moto alli dentro. Hablamos con Emilio un rato mas, y me fui a descansar al Hostel. Miercoles 14 | Maimara, Jujuy – Tilcara, Jujuy – Purmamarca, Jujuy. Luego del breve desayuno en Maimara, en dicho hostel, fui a buscar la moto al almacen de Emilio. Alli, saque la moto, y le dije que iba a ir a buscar el equipaje al hostel, y que luego pasaria por un saludo y una foto. Luego de cargar todo en la moto, pase por lo de Emilio. Alli baje, y me mostro la historia de los ciclistas de todo el mundo que pasaban por ahi. Dichas pasadas por “la casa del ciclista” se fueron dando, ya que una vez una pareja de extranjeros se hospedaron alli, totalmente gratis. Emilio tiene un libro con firmas de gente de todo el mundo. Y alli deje mi firma, agradeciendole por tanta amabilidad. Luego de la foto, y del calido saludo, volvi a la ruta. Decidi volver a Tilcara, a “la garganta del diablo” exactamente. Atravezando todo el pueblo, llegue al camino que lleva a dicha cascada. Desde el camino de cornisa, se puede ver todo desde arriba con una gran calidad. A menos de 10 kilometros, ya estaba en la cascada. Alli, se abona una entrada de 10 pesos, y se baja y sube por unos senderos de interpretacion. Se puede hacer el camino para ver el cañon, o directamente, ir por el sendero del rio, hacia la cascada. Son 15 o 20 minutos de caminata muy bella, cruzando el rio una y varias veces. Una vez llegado, se ve una pequeña cascada de agua, la cual si bien no se veia muy caudalosa, si muy potente. Seguramente en epoca de lluvias el caudal sea unas cuantas veces mayor, ya que el cauce del rio era muy grande, pero muy poca agua corria en el. Luego, volvi hacia donde estaba la moto, y me fui hacia Tilcara. Alli, almorce en un restaurant sobre la ruta. Ahi mismo le mande un mensaje a Marcelo, uno de los cuatro que me habia cruzado. ¡Estaban almorzando a solo 3 cuadras de donde yo estaba! Asi que termine de comer, y me dirigi a donde ellos estaban. Hablamos de los lugares a los que habiamos ido, y mas o menos, la ruta habia sido muy parecida, salvo que en distinto orden. Ellos tenian todo el cronograma ya armado, y su idea era bastante divertida, asi que decidi sumarme al grupo. No hubo problema de parte de ellos. Asi que luego de que coman, cargue nafta en el tanque y en el bidon en Tilcara mismo, y nos fuimos a Purmarmarca. Alli conseguimos un hospedaje muy lindo. Luego le dedicamos un rato de amor a las motos, donde lubricamos las cadenas, ajustamos tornillos, etc. Los chicos se habian dado cuenta del “terrible” estado de mi cadena. Sugirieron cuanto antes, un cambio de la misma. Mas tarde, fuimos caminando por el cerro de los siete colores, a dar una vuelta. Alli compramos algo para tomar mate en una casa, y nos quedamos sentados en unas rocas, deleitados por la obra de la naturaleza. Mas tarde, nos volvimos y nos dimos una ducha. Fuimos a comer a un pequeño restaurant que habia a la vuelta del Hostel. Esa noche llovio... No mucho, pero si como para mojarse algo. Jueves 15 | Purmamarca, Jujuy. - San Antonio de los Cobres, Salta Este sea quizas, uno de los dias mas “heavy” del viaje. La idea era ir hacia Salinas Grandes, para luego enlazar la vieja ruta 40, totalmente de ripio, y bajar hacia San Antonio de los Cobres. Y asi fue. Salimos temprano hacia Salinas. Hacia muchisimo frio, y por momentos las nubes nos tapaban la vision en las altas curvas de la ruta. Habia empezado a gotear y algunos nos pusimos ropa para evitar mojarnos. El camino es de lo mas divertido, pero es obvio apunarse en dicha altura. Al cabo de un rato, llegamos hacia Salinas. Estaba todo nublado, y las salinas, repletas de agua. Dejamos las motos, y mas alla de las nubes y del agua, bajamos a sacarnos las tipicas fotos, y a seguir maravillandonos por la diversidad de paisajes del norte. Luego de un rato, volvimos a las motos, y volvimos unos cinco kilometros por donde habiamos venido, para adentrarnos en la vieja ruta 40. El camino realmente, fue de lo mas dificil. Mezcla de piedras sueltas, de tierra, de arena por momentos, de badenes con agua.... Lo mas dificil era la arena, la cual por momentos yendo en tierra, uno cambiaba de terreno, y no se daba cuenta, y la arena lo arrastraba para cualquier lado. Alli fue que Fede, con el CBX 250 fue el primero en caerse, producto de la arena. Tanto el como Marcelo, con la FZ6 tenian desventaja : ruedas totalmente lisas, motos bajas, no aptas para dicho terreno. Realmente admirable tener el coraje de meter esas motos en ese camino imposible! Fueron mas de 100 kilometros de este terreno, el cual nos llevo unas 3 horas de constante lucha con el terreno. Mas tarde, Marcelo tuvo una caida leve con la moto. Por suerte nada complico seguir con el transcurso del viaje. El viaje en el ripio, necesito mucha atencion, por lo que una vez terminado, nos sentimos todos muy cansados. Alrededor de la una y media de la tarde, habiamos conseguido hospedaje en una posada. Una señora muy amable, la dueña de la casa, nos hizo sentir mas que a gusto con el lugar. Todas las habitaciones eran dobles, por lo que por un principio parecia dormir solo. Luego, vino un frances que hacia tours por el norte. El mismo, nos dijo que seguir por la 40 hasta Cachi, era imposible. El “pelado” que era quien se encargaba de las rutas, insistio con pasar por ahi. Pero el frances aseguro que el paso estaba cerrado, y que seria una locura intentar pasar por ahi. Fue ahi que se barajo la posibilidad de hacer un desvio : ir hacia Salta capital, y retomar la ruta hacia Cachi. Esa tarde, luego de comer en un club del pueblo, me tire a dormir la siesta, ya que no daba mas del cansancio. Al despertar, mates mediante, miramos unos videos y unas cuantas fotos en la computadora de la casa. Facundo, lucho con la computadora toda la tarde, ya que muchos videos captados con la GoPro (la camarita que filma estando en el casco) se habian perdido. Mas tarde fuimos a cargar nafta a una estacion de bandera blanca en el pueblo. La misma tenia el precio de la nafta a un valor bastante elevado : $7,60 el litro de super. El problema era que era o cargar ahi, o volverse caminando con la moto al costado. Llenamos los tanques, y volvimos a la posada. Mas tarde, fuimos a cenar a un bar del pueblo, para cerca de la medianoche, nos fueramos a dormir. Viernes 16 | San Antonio de los Cobres, Salta – Salta, Salta – Cachi, Salta. Como no podria ser de otra manera, arriba bien temprano. Despues del hermoso desayuno que nos dio la señora de la casa, cargamos todo el equipaje. Vi que mi cadena estaba en sus ultimas. No porque se fuera a cortar, porque tenia entendido que venia blindada. Sino que al estar tan floja, y con tanto ripio, se saldria en algun momento... Asi que asi sin mas, salimos.... Fue un enlace de 20 kilometros de ripio, con bastantes badenes de agua. Se veian todos los cerros de alrededor nevados. Hacia mucho frio. Luego, volvimos al tan ansiado asfalto. Fue casi todo el camino de muchas curvas y mas curvas. Caminos para ir muy despacio, apreciando toda la belleza que nos ofrecia el norte. Casi llegando, fueron unos 15 o 20 kilometros mas de ripio, para hacer los pocos kilometros que quedaban en asfalto. La idea era llegar a Salta en busqueda de una cadena y una cubierta para el otro XTZ 250, el cual estaba cerca del fin. Asi que le metimos bastante rapido. Llegamos a Kamar, consecionario ubicando en plena ciudad de Salta. Alli volvimos a reencontrarnos con nuestros enemigos : los semaforos, los bocinazos, los ruidos molestos que tanto nos hacian acordar a nuestras rutinas... En Kamar estaban casi cerrando, pero cubierta no tenian. Y por la cadena, no pregunte, porque de tener, tendria que quedarme toda la tarde (con suerte) para que la cambien. Y no queria tener que quedarme alli toda la tarde, asi que ni pregunte.... A unas cuadras, habia una casa de neumaticos. Alli Facundo consiguio dicho neumatico. Fue ahi cuando salimos corriendo de la ciudad, y nos fuimos a comer lejos de tanto ruido. Luego de comer, con bastante pachorra por andar con la barriga llena, nos dirigimos hacia Cachi. Paramos a cargar nafta, y seguimos unos pocos kilometros por el asfalto. En un momento, los chicos me hacian luces, como si me pasara algo. No entendi que sucedia, hasta que uno me dijo que frene. Claro, habiamos atravezado un baden de gran salto, y como tenia un aerosol de espuma para infladuras precintado al cuadro, al bajar la moto con tanto peso, la cadena corto el envase, y lleno de espuma la moto.... ¡Parecia que iba andando en una nube! Luego de arrancar el envase y la molesta espuma, seguimos viaje. La ruta a Cachi fue similar a la del Cerro San Javier en Tucuman al principio : sin banquina, con muchas rocas y mucha vegetacion entre tantas curvas. Luego, conmenzo el ripio. Unos cuantos kilometros de piedras, rios, etc. La cadena cada vez hacia mas ruido, y yo mas temor tenia. Hasta que sucedió luego de un rato: cruzando un charco, doblando, la cadena se salio y se enrosco con la maza, comiendo la rosca de los tornillos que sujetaban la corona. Me baje de la moto, y atrás venian Facundo y el “Pelado”. Me dieron una mano para levantar la moto con el taco que habia llevado para estas situaciones. Corrimos la rueda para adelante, sacamos la cadena, y la volvimos a poner sobre la corona. Entendi que si iba despacio, sin hacer muchos cambios, sin saltar mucho, podria llegar. Los chicos se portaron de diez, ya que me siguieron atrás a menos 50 km por hora. Yo iba con todo el miedo del mundo. Por suerte, solo faltaron menos de cinco kilometros de ripio, mas unos 60 de asfalto. Ahi ya agarre mas velocidad, confiado en que si mantenia la marcha, y no hacia saltos como en el ripio, llegaria con la cadena asi... Pasamos por la recta de “Tin Tin”: una recta de casi treinta kilometros de largo, en bajada, donde se ve todo el alrededor, minado con montañas lejanas. Mientras tanto, cercano a la ruta, la nada misma. Luego de un rato, llegue a Cachi. Espere a los demas que venian atrás, que luego de unos diez minutos llegaron. Mientras algunos buscaban hospedaje en Cachi, junto a Marcelo y Facu, buscamos donde podriamos ver el tema de la cadena. En una gomeria nos señalaron una casita de reparacion de motos, a la vuelta de donde estabamos. Alli fuimos, y nos atendio un señor, ex vecino de Barracas. Habia dejado su vida en la ciudad, y luego de conocer el norte en varios viajes, se fue a vivir a Cachi, donde asegura que vive tranquilo y contento. Lucho con el cortacadena y la cadena por unos cuantos minutos: la cadena estaba blindada, y era casi imposible hacer que los pernos se movieran. Luego de unos 20 minutos, puso sacar un eslabon de la cadena. Afortunadamente, Fede tenia una union para la cadena del Twister, que tenia el mismo paso que la mia. Me lo regalo, y gracias a el pudo rearmar la cadena. Una vez solucionado el tema que mas me preocupaba, fuimos al hospedaje que Fede ya habia conseguido. “Hospedaje Don Arturo” se llamaba. Alli bajamos casi todas las cosas. Lubrique la cadena al igual que los demas, y nos fuimos a recorrer la noche de Cachi. Cachi fue quizas, el lugar que mas me llamo la atencion. Parece una regresion al pasado, a la epoca colonial. Todas las calles perfectamente limpias, de baldosa. Todas las casas, todas las paredes, con faroles coloniales. La plaza, la iglesia...Todo, absolutamente todo en orden. Simple, sencillo y muy cuidado. Compramos un vino regional, y nos fuimos a cenar a un bar que esta frente a la plaza. Alli, luego de comer, nos volvimos al hostel. Fede fue interrumpido por un policia del lugar mientras caminaba solo. Le dijo si eramos del grupo de los “motociclistas”. Le dijo que si, que eramos nosotros. Fue ahi, que el oficial le dio mi piloto de lluvia: “Se ve que se les cayo cuando pararon. Una señora lo encontro en la calle, y lo trajo a la comisaria” Fue ahi que confirme lo que venia pensando desde que estaba en el norte: la inmensidad no solo era la de la quebrada de Humahuaca, la de la cordillera, o la de las rutas. La inmensidad era la que se encontraba en el corazon de la gente del norte. Sabado 17 | Cachi, Salta. - Belen, Catamarca. Nos levantamos en Cachi, y nos demoramos bastante en la salida luego del desayuno El camino, por la 40, siguio sorprendiendonos. Pasamos por lugares de todos los colores: verdes, naranjas, blancos, llenos de agua. Hasta incluso, en el kilometro 4000 de dicha ruta, corrieron dos zorritos, y luego se ocultaron. Pasamos por una zona muy arida por momentos, muy vistosa. No saque muchas fotos aca, porque fue acelerar todo el tiempo. Al mediodia, llegamos a Cafayate. Alli, sin dar muchas vueltas, luego de cargar combustible, fuimos a comer cerca de la plaza central. Luego del almuerzo, y muy cansados, pero con la necesidad de seguir. Seguimos por la 40, hacia Catamarca. La ruta tuvo una recta impresionante, con un viento en contra, que hacia que hasta los rigidos cactus se inclinaran. En quinta era imposible superar los 80 kilometros por momentos. La ruta parecia estirarse cada vez mas en semejante “nada”. Solo las montañas, a muchos kilometros de lejania, parecian atestiguar nuestra lucha contra semejante viento. Al cabo de un tiempo, la pesadilla de tal viento, termino, o disminuyo para ser mas preciso. Ahora el problema, era que volvia el ripio. Hicimos unos cuantos kilometros de ripio mas, luchando con las piedras, la arena......lo mismo que antes. Pasamos por Hualfin, y alli en un ACA, preguntamos sobre como seguia la ruta. El problema no era solo la ruta, sino que ya era de noche practicamente. Y que hacia mucho frio. Por suerte, fueron pocos de ripio, para despues hacer un camino de muchas curvas en asfalto. Alrededor de las 8 de la noche, cargamos nafta en una YPF sobre la ruta, y fuimos a un hotel cercano a la misma. Alli entramos las motos al estacionamiento. Yo hice el cambio de aceite, mientras los demas ajustaban tornillos, lubricaban cadenas, y acomodaban los bultos del equipaje. Mas tarde, fuimos a un restaurant en Belen. Alli comimos muy bien, y empezamos a respirar aires de ciudad. Habiamos caido en la cuenta de que ya no estabamos en el “norte” que habiamos vivido hacia unos dias... Luego de la cena, nos volvimos al Hotel. Esa noche dormi con Facu en la habitacion, y nos quedamos hasta tarde hablando de motos y demas detalles. Domingo 18 | Cachi, Salta. - Fiambala, Catamarca. Nos levantamos a las 7, y fuimos a desayunar. Ya con las motos en marcha enfilamos por la 40 hacia el sur, mas de cien kilometros, hasta el cruce con la Ruta provincial 60. Alli, tomamos esta ultima, y empezamos a subir hacia Fiambala. En Tinogasta cargamos nafta, y seguimos hacia destino. Antes del mediodia, ya estabamos en la ciudad de Fiambala. Alli dimos un par de vueltas averiguando sobre el hospedaje, pero como nuestra idea era ir a las Termas de Fiambala, y las mismas estaban poco menos de 20 kilometros de la ciudad, nos inclinamos por ir directamente a las termas, en busqueda de hospedaje alli. El camino, luego de cruzar un rio casi inexistente, se extiene con menos de un kilometro de ripio, para despues seguir siendo un asfalto bastante bien logrado. Se atraviezan ciertos badenes con ripio, y despues de unas cuantas curvas, con el desierto a los costados, se llega al ingreso de la terma. Alli abonamos 20 pesos de entrada al parque, y 12 por cada vehiculo. Una vez abonado, seguimos con unos pocos kilometros en ascenso, hasta llegar al estacionamiento. Alli, nos deleitamos por sumergirnos en las termas: 14 piletones, con agua natural de la montaña, con distintas temperaturas. Cada una, con un cartel, indicando la temperatura y el tiempo maximo permitido para estar alli, ya que mas puede ser dañino para la salud. Dichas aguas tienen muchos minerales que ayudan al organismo. Por eso mismo, mucha gente anciana se acerca a este lugar, en busqueda de mejorar la salud. Nos cambiamos, y nos metimos en las termas. Alli fuimos probando las distintas temperaturas que ofrecian estos piletones. La vista desde los mismos era impresionante, ya que se veian los picos cordilleranos enfrente. Dentro del predio, hay un bar -no tan caro- donde almorzamos. Tomamos unas cervezas, y nos tiramos a descansar un rato. Luego de un rato mas de termas, fuimos a la ciudad para comprar carne para hacer a la parrilla. Un domingo, en una ciudad del interior, por la tarde, no es de esperarse que haya mucha gente en la calle... menos, que haya una carniceria abierta. Muy lejos de las termas, sobre la ruta, habia un almacen, el cual tenia su sector de carniceria, donde compramos vacio y algo mas para tirar a la parrilla, obviamente, con una botella de Branca. Volvimos, pero antes de ir hacia las termas, nos sacamos unas fotos en la plaza central de Fiambala, donde hay un monolito en referencia al paso de las ediciones del Dakar por dicha ciudad. Luego, volvimos a las termas, y quien les escribe, se ocupo del fuego y del control en la parrilla. La noche, ofrecia una paz hermosa, con una cantidad inimaginable de estrellas. Ah!, ¿donde ibamos a dormir? Si... El Pelado, Marcelo y Fede, habian conseguido que les alquilaran una casa rodante.... Facu y yo, dormimos en una carpa, apoyada en el cemento... Sin aislante, ni colchon.... nada. La noche mas “dura” si se quiere... Lunes 19 | Fiambala, Catamarca. - Villa Union, La Rioja. Me desperte temprano, ya que el piso no estaba muy acogedor. A todo esto, los chicos ya se habian despertado, e iniciado el proceso de armado de equipaje. Me sume a ellos, y sin desayuno, nos pusimos a levantar todo lo que habiamos dejado en el suelo del dia anterior. Nos retrasamos bastante entre una y otra cosa. Cerca del mediodia, salimos de Fiambala hacia Villa Union, en La Rioja. Volvimos por la 60 hacia el cruce de la 40, y bajamos por ella, hasta que decidimos ir a Famatina a cargar nafta. Alli, en una YPF cargamos nafta, y en una Esso nos detuvimos a almorzar. Alli vi que el tema de la mineria es en serio. Afiches, carteles, calcomanias, por todos lados, pidiendo NO, a la explotacion de un lugar tan maravilloso como ese. Famatina tiene una vegetacion imponente, acurrucada en sus cerros, sus montañas. Desde la ruta, entrando al pueblo, se puede observar y contemplar dicha hermosura. Saliendo de Famatina, volvimos a la 40, para seguir hasta Villa Union. La ruta, de asfalto, se transformo en ripio por uno momento : unos 35 kilometros de tierra colorada, con caminos de cornisa, nos hicieron pasar por las “Cuestas de Miranda”, sin duda, uno de los pasajes mas hermosos que vivi en dicha ruta. La calidez del colores rojos y naranja, con el rio Miranda atravezandolo, con el imponente verde...hace que sea un cuadro pintado. Luego de unas cuantas fotos junto con Fede y el Pelado, seguimos viaje. Maravillados por la ruta, por sus colores, volvimos al asfalto. Luego de unos cuantos kilometros, llegamos a Villa Union. Marcelo y Facundo, habian llegado hacia unos minutos a la entrada al pueblo. Alli, un riojano, con un tono de voz y un acento muy similar a un ex presidente nuestro, nos ofrecio sus cabañas a un precio bastante comodo. Asi que nos escolto hacia las cabañas. Alli teniamos dos cabañas, para nosotros cinco, con todas las comodidades posibles. Nos instalamos, y mucho mas tarde fuimos a comer chivito y asado, a un restaurant en la entrada del pueblo. Nos quedamos hasta tarde, y luego de cargar nafta para ya tener todo listo para la mañana, nos fuimos a dormir. Martes 20 | Villa Union, La Rioja – Parque Nacional Talampaya, La Rioja – Villa Carlos Paz, Cordoba. Desayunamos con mates y galletitas, y arrancamos bien temprano para el Parque Nacional Talampaya. El mismo esta muy pegado al limite con San Juan, y mismo, del Valle de la Luna. Luego de unos casi cien kilometros, llegamos al Parque. Entramos al mismo. Alli dejamos la moto con todo el equipaje, y llevamos solo las camaras de fotos y algun que otro abrigo. Abonamos la entrada a $20, mas el paseo en el vehiculo 4x4 por el parque, a un valor de $155 agregados al valor de la entrada. Una vez que teniamos las entradas en mano, tomamos un breve desayuno en la confiteria del lugar, y luego subimos al omnibus de paseo. Alli, mediante un guia, fuimos entrando al cañon del Talampaya. Hicimos varias paradas en el mismo, donde recorrimos senderos interpretativos, donde el guia nos mostro figuras talladas en las piedras, y nos conto que significado tenia cada una de ellas. El recorrido duro unas tres horas, donde ademas del viaje, vimos unas cuantas figuras “naturales” como “el condor”, o “el rey mago”. Realmente vale la pena ir al parque. Quizas no se justifique tener que pagar una entrada y un “tour” para recorrerlo, pero es la unica manera posible hasta el momento. Una vez finalizado el tour, de vuelta con las motos, emprendimos el viaje hacia Villa Carlos Paz. Atravezamos entre las montañas, la ruta provincial 150 hacia Patquia. Luego de cargar combustible alli, Luego, por la ruta pronvincial 38, el camino siguio su curso normal hasta Capilla del Monte. Para entonces, todo el camino de altas cumbres lo realizamos de noche, con mucho frio...pero con la necesidad tambien de no frenar para abrigarnos....¡Queriamos llegar, era un largo dia! Finalmente, conseguimos un hotel muy acogedor, a un muy buen precio, y a solo dos cuadras del famoso Cucú cordobes. Mas tarde fuimos a cenar algo, y a dormir temprano, que faltaba el ultimo tramo. Miercoles 21 | Villa Carlos Paz, Cordoba. - Ituzaingo, Buenos Aires. Luego de despertar tempranamente, fuimos a una Esso a cargar nafta. Alli desayunamos algo, y a eso de las ocho y cuarto de la mañana, emprendimos el viaje. Aquí, ya no fuimos tan juntos todos. La policia caminera de Cordoba, que tiene hipercontrolada la autopista, nos frenaba a algunos, a otros no, por lo que sumado a las distintas velocidades capaces de alcanzar las cinco motos, nos fueron separando. En un momento, me separe de ellos para entrar a Villa Maria, para cargar nafta en una Petrobras. Sin comer nada en ninguno momento, volvi a la ruta, para volver a cruzarme con los otros antes de salir de Cordoba. No se porque nunca me alcanzaron. Mas adelante, ya cruzando Rosario, cerca de Ramallo, pare en una Esso a cargar nafta (el ultimo tanque del viaje!) y nos mensajeamos. Supe que estaban almorzando en Rosario. Con las ansias de llegar a casa, les dije que nos veriamos luego, y parti rapidamente por los kilometros restantes. Asi que, finalmente, a eso de las cuatro y media de la tarde, llegue a casa, contento y feliz!, con mucho cansancio....pero feliz en fin. Los numeros de este año.... 13 dias. 5273 kilometros = Un poco mas de 400 kilometros por dia... Entre 500 y 600 kilometros de ripio (realmente cansadores) 10 provincias alcanzadas : Buenos Aires, Santa Fe, Cordoba, Tucuman, Catamarca, Santiago del Estero, Tucuman, Salta, Jujuy, La rioja y San Juan. Casi 300 litros de nafta.... (Fue la mitad del gasto total en dinero en todo el viaje)
Mendoza y Chile 2011 (Parte 2) Dia 8 (Sabado) - Panquehue, Chile - San Rafael, Mendoza (490 km) Como no podía ser de otra manera, a las 7 de la mañana, arriba. Creo que comimos las pocas galletitas que quedaban, levantamos todo el equipaje. Fuimos a la entrada, y le abonamos a un señor por la estadía. Nos comento que finalmente no había pasado nada con la réplica del tsunami. Así que, retomamos el viaje por la 60. Al pasar por Los Andes, cargamos nuevamente nafta, que abonamos con la poca plata chilena que nos quedaba. Es peculiar el acento chileno, ya que le dije “Llénamelo de Súper”, y el que atendía me contesta todo rápido “No, noventa y tres, noventa y cinco, o noventa y siete”. Creo que repitió 3 veces hasta que le entendí mientras miraba el surtidor….¡Quizás era muy temprano! Pero bueno, seguimos sin desayunar. El cielo estaba todo nublado, parecía tener un manto gris de punta a punta, y una niebla muy molesta, que se mezclaba con las nubes en la altura. Ni bien deja las montañas, ya está cerca del mar. Es algo que me encanto del paisaje.Los viñedos sobre las caras de los cerros, a 30 grados de inclinacion, son muy vistosos tambien. La ruta 60 es rara. En las zonas urbanas, las casa están muy pegadas, casi sin veredas, y se hace muy estrecho el camino. Destaco positivamente la gran demarcación en carteles y demás demarcaciones que hay en cada calle, cada avenida, cada ruta. Por ejemplo, en las escuelas, hay un radar que tiene una pantalla que te dice a cuanto estas viniendo, y a cuanto deberías venir. Es de lo mas buchón, pero sirve para darnos cuenta, que siempre vamos un poco acelerados… Después, en avenidas con semáforos en rojo, hay carteles que dicen por ejemplo “Permitido doblar a la derecha con cautela”, cosa que en nuestro país no se ve. Cada delimitación en la ruta, está marcada de una manera hasta exagerada diría, pero que sirve siempre. La subida por "los caracoles" Volvimos, despidiéndonos de Chile, pasando por el mismo recorrido en el que fuimos el día anterior. Volvimos a cruzar por el Tunel. Yo queria cruzar por el viejo camino de ripio del Cristo, pero no tenia frenos necesarios como para probar suerte con la novia tan cargada, asi que seguimos... Asi que volvimos a nuestra patria nomas. Antes del tunel, pagamos el ultimo peaje chileno (hasta ahi nos robaron..jaja) Luego en Argentina, despues de Las vacas, nos dieron un papel y nos dijeron que pasaramos por el control aduanero. Asi fue. El frio y el viento, fueron los mas intensos de todo el viaje. Tenia dos pares de guantes, y seguia muriendome de frio, esperando ver el sol. Pasamos por la aduana, pero no nos revisaron mucho (seguramente por ser argentinos), y empezamos con el viaje de vuelta. Paramos en Uspallata a cargar nafta, y luego seguimos hasta Potrerillos. Fue todo el viaje con las nubes como techo, con mucho frio, mucho viento... Paramos en la YPF de Potrerillos por agua caliente para tomar unos mates, y comimos un par de sanguches calentitos que vendian ahi. A todo esto, eran las 2 de la tarde ya. Pero la idea era no aflojar, asi que seguimos... Luego empezamos a bajar por la 40. Cruzamos Tunuyan, y luego agarramos la 143, ya que la 40 ahi sigue para el sur, y su tramo es de ripio. Recien en Pareditas, donde las rutas se bifurcan, empezo a aparecer el Sol. Un gran alivio. La 143 fue un tramo larguisimo, todo el camino igual, sin estaciones de servicio ni nada que se le parezca. Solo hay unos refugios para los viajeros, para cubrirse del granizo en caso que haya. Lamentablemente algunos estaban rotos. Finalmente, con Barbi al borde de una hipotermia, bajamos de la moto en una YPF de San Rafael, sobre la 143. Ahi tomamos algo caliente y esperamos a recuperarnos un poco. Mas tarde salimos en busqueda de hospedaje. El mismo fue la Posada del viajero (si mal no recuerdo), donde una amable señora del lugar nos comento mucho sobre San Rafael y Mendoza. Calificaba a los "Mendocinos" (de la capital) como los porteños en Buenos Aires : arrogantes, sabelotodos, etc... Una vez guardado todo, salimos a caminar un rato, a mover los musculos, y a comprar algo para cenar. Luego, a dormir mientras miraba el partido de Independiente contra Newells, en el que ganamos con 4 goles...¡Impresionante! Jaja. Dia 9 (Domingo) - San Rafael - Cañon del Atuel - El Nihuil (186 km) Ya no tan temprano, pero si aprovechando cada minuto, desayunamos en la Posada, y levantamos campamento. La idea era hospedarnos en el Valle grande, mas precisamente en el Cañon del Atuel. Antes de irnos, la señora del hostel nos informo en detalle sobre otros lugares de Mendoza, como Malargue, el cual era nuestro destino mas bajo dentro de la provincia. Arrancamos viaje, y nos dirijimos hacia la zona de hospedajes sobre el rio Atuel, sobre la ruta 173. Alli, encontramos un camping chiquito, pero acogedor, entre la angostura de la ruta y del rio. Un paisaje realmente hermoso, lejos del ruido, mas que el que proporcionaba el rio a los pocos metros de la carpa. Una vez que instalamos todo, y que almorzamos algo rapido, nos fuimos a recorrer con solo el valijon trasero, todo el valle grande. Empezamos bordeando la ruta hasta la parte de la represa en el Cañon. Ahi se puede ver el color del agua entre las montañas, un lugar impresionante. Hacia mucho calor, y no habia nada para beber. Pero bueno, no fue algo como para frenar. Asi que seguimos por ahi, maravillados por el hermoso lugar en el que estabamos. Luego, el camino empezo a ser de ripio, de una dificultad quizas no tanta como los otros caminos. La verdad es que es bastante extenso el camino, y por partes, medio arenoso, con lo que dificulta el acceso en moto. Pero a esta altura, todo era un desafio, asi que seguimos lo mas bien... Seguimos por momentos, con el Rio Atuel de compañero, reflejando el hermoso Sol que iluminaba. Finalmente, llegamos al embalse El Nihuil, un paisaje muy playero, con el agua de un color no tan lindo como el que se ve en el Cañon. Sin embargo, no deja de ser vistoso y relajante. Luego, volvimos hacia el camping, pero pegamos una vuelta por otra ruta : por la 144, hasta el empalme de la 173, por donde habiamos entrado el dia anterior Antes de llegar al camping, sobre la 173 pare a comprar asado y vino, el primero que prepare por la tarde en el camping, y que degustamos esa misma noche, con la "musica" del rio de fondo. Eso si, antes de cenar, chequeando nuevamente la moto, me di cuenta que se habia rajado en un costado, el portaequipajes que hace de base para el valijon Topcase. Urgente necesitabamos repararlo, porque no ibamos a poder viajar sino! Dia 10 (Lunes) - Cañon del Atuel. (90 km) Esta vez nos levantamos no tan temprano. Desayunamos, tomamos unos mates, y decidimos ir a reparar el portaequipaje. Barbi charlo con la mujer que atendia el camping, y nos comento que el primo trabajaba en un taller de chapa y pintura en San Rafael. Fue por eso que le agradecimos, y nos dirigimos hacia el taller. Por suerte lo ubicamos rapidamente, sobre la avenida Ballofet. Alli desarmamos los anclajes, y en menos de 10 minutos, teniamos soldado y reparado ese gran inconveniente. El problema fue montarlo despues, ya que al soldarse, no habia quedado con el mismo angulo, con lo que costo hacerlo entrar. Hacia mucho calor, y ya era la una. Asi que fuimos a comer por ahi, mientras mirabamos como los chicos salian de la escuela. Luego, fuimos a descansar. Por primera vez, nos quedamos fijos en un lugar, sin viajar. Dormi una siesta encantadora al aire libre, de la cual me costo despabilarme (y mucho...) Una de las atracciones en el Valle, es el rafting, entre otras tantas. Asi que nos dirigimos en busca de alguna casa de deportes, donde practicarlo. Entre todas las que habia, fuimos a una llamada Extremo. Ahi nos anotamos, pero eramos solo nosotros dos para hacer rafting. Y minimo, son 4 personas, asi que nos recomendaron una actividad un poco mas "riesgosa" (o nos vendieron una que es mas cara...jaja...) llamada "Doky": una especie de canoa para dos personas, escoltados por un guia del lugar. Asi que, nos pusimos los trajes, nos metimos en la canoita, y despues de las instrucciones basicas....¡a remar! La verdad que no pense que ibamos a ir tan rapido, y que iba a ser tan emocionante. No chocamos nunca, tampoco nos dimos vuelta en el bote, incluso en las "olas" mas complicadas, donde el guia decia que era jodido no darse vuelta. Asi que, luego de unos 45 minutos, terminamos la actividad. A todo esto, quien nos iba a buscar, nos fotografiaba. Despues esas fotos las bajo a un cd, que no salio tan caro, y que vale la pena tener. Una vez finalizado, volvimos al camping, ya casi de noche, y nos fuimos a comer y a dormir. Dia 11 (Martes) - Cañon del Atuel - Las Leñas - Malargüe (301 km) Un dia frio al despetar. Desayunamos, y cargamos todo para arrancar desde temprano, para ir por la ruta provincial 144, y luego la 40, hasta Las Leñas. La 40 se extiende inmesamente entre decenas de pozos petroleros, con la cordillera de postal en el horizonte. En un momento, uno pasa por el costado de las Salinas de Diamante, las cuales pueden verse sin dificultad. Viajamos sin sol, con un viento extremadamente fuerte, el cual hacia complicado a veces tener el equilibio correcto. Unos cuantos kilometros antes de Las Leñas, frenamos en un control de gendarmeria ubicado en El Sosneado, en el cual me pidieron documentacion, y que abra los valijones de la moto, para "revisar" las cargas. Luego de la insistente busqueda en vano, seguismo viaje hacia Las Leñas. En un punto de bifurcacion, la 40 sigue hacia abajo, y la provincial 144 se extiende hasta Las Leñas. El camino es de asfalto, pero bastante roto. En un momento, uno puede desviarse unos metros, para ir a la Laguna de la niña encantada. Fuimos hasta una zona donde se estacionan los vehiculos, y vimos que habia que cruzar un delgado puente para ir a la Laguna. El problema fue que un burro, el cual golpeada y mordia el espejo de un Fiat Duna. Pensamos que si se llegaba agarrar sus nervios con la moto, con el frio que hacia, y con el poco efecto que teniamos en mano, se nos podria llegar a complicar bastante. Asi que cuando vimos que el burro se empezo a acercar a la moto, desistimos de la laguna, y seguimos viaje... Mas adelante, estan "los pozos de las animas", unas peculiares depresiones en el suelo, de una extenso diametro y profundidad, con agua en el fondo. Las montañas alrededor, eran tapadas por la tormenta que habia, la cual trajo una delgadisima agua nieve, muy peligrosa para rodar en la moto. Finalmente llegamos a Las Leñas. Alli, muertos de frio, entramos a un restaurant, que por suerte aceptaba tarjetas. Ahi nos recompusimos un poco, sentandonos al lado de una estufa, y comiendo comida caliente. Si bien se nos ocurrio en quedarnos a dormir ahi, el problema era que no tenia efectivo, y tampoco mucha nafta. Asi que decidimos volver hacia la 40, para bajar hasta Malargüe. Volviendo ya, insisti con la laguna de la niña encantada... Tome nuevamente el desvio de ripio, para dejar la moto y cruzar el puente. No habia burros a la vista hasta ese momento... Pero cuando estabamos a punto de cruzar el puente, el mismo burro aparecio, golpeando suavemente a la moto, a punto de tirarla. Lentamente, tome la moto y la corri para atras...mientras el burro miraba de reojo... Cuestion, el burro postergo y cancelo la visita a la laguna. Asi que volviendo, nos topamos nuevamente con la 40, la cual tuvimos que hacer por un momento por la banquina de piedras, ya que cientos de caballos estaban siendo transladados por la misma. Llegando a Malargüe, buscamos una estacion de servicio ya que el tanque estaba bastante vacio. Por lo visto, hay un solo cajero Banelco en todo Malargüe, y el mismo tenia una cola eterna. Asi que una vez que nos recobramos de combustible y efectivo, buscamos el Hostel. El GPS por primera vez nos fallo, ya que no coincidian las direcciones, con lo cual, decidimos buscar a ojo humano. Finalmente, nos apartamos mucho del pueblo, para ir al Eco Hostel, un hermoso y pacifico lugar, con una construccion bastante atipica, la cual utiliza por ejemplo, botellas y damajuanas, o parabrisas para hacer ventanas. Hablamos con la mujer que atendia el hostel, una señora muy simpatica y pacifica, al igual que su marido, quien vino mas tarde. Esa noche nos quedamos durmiendo ahi, mirando las actividades que podriamos llegar a hacer. Dia 12 (Miercoles) - Malargüe - Volcan Malá-cará - Castillos de Pincheira - Malargüe (150 km) Desayunamos, y nos fuimos rapido al centro, a comprar el ticket para la expedicion en el Volcan Mala-cara, uno de los dos volcanes unicos en el mundo, capaces de ser recorridos por dentro. Ademas de la del volcan, habia muchas mas actividades como la Laguna de Llancanelo, Los castillos de Pincheira, y demas. El problema era que algunos tenian los mismos horarios, en lugares muy lejanos, con lo que resultaba imposible practicamente. Asi que, nos dirigimos hacia el volcan. Bajamos por la 40 unos cuantos kilometros, hasta que nos topamos con la ruta pronvincial de ripio que nos conducia hasta el volcan. De ahi, fueron unos 20 kilometros de ripio aserruchado. Parecia una loma de burro eterna. Creo que fue el trayecto de ruta mas insoportable de todos, ya que teniamos que frenar cada un rato, porque tanta vibracion molestisimo. Finalmente llegamos. Habia otra pareja en un auto, esperando con nosotros al guia. Cuando llego, se presento, y nos invito a conducir hasta la entrada de el Volcan. Una vez que dejamos los vehiculos, empezamos a caminar por dentro, recibiendo las instrucciones del guia. Es muy loco estar ahi adentro. Hay una oscuridad y una humedad impresionante. Las paredes totalmente negras, donde se pueden observar distintos colores de piedra entre medio. No duro mucho la expedicion, pero sirvio para conocer algo nuevo. Desde la cima del volcan, se veia la Laguna de Llancanelo. La misma albergaba cientos de especies.. Sin embargo, hace unos años migraron. Volviendo de la excursion, volvimos a la moto, y nos dirijimos hacia los Castillos de Pincheira, ubicados en una direccion opuesta al camino que habiamos hecho para llegar al Volcan. Tuvimos que volver asi, hasta Malargüe, para encontrar el camino de ripio hasta el destino. El camino si bien es bastante arenoso por momentos, no es para nada complicado. Aparte, luego de haber hecho el camino de ida y vuelta al Volcan, ya nada parecia molesto para transitar. Habremos hecho unos 30 kilometros desde Malargüe hasta los Castillos de Pincheira. Una vez abonada la entrada al lugar, uno cuenta con quizas, uno de los paisajes mas pacificos de Mendoza. Para empezar, el albergue, que cuenta con camping, hostel, restaurant, pileta, y demas, tiene una imagen realmente hermosa : pasto cortado como si fuera una cancha de golf, una arboleda acogedora, un rio que lo atraviesa, y de un lado la cordillera, y del otro, los famosos castillos: montañas con forma de castillos, como su nombre lo indica. El nombre "Pincheira" nacio de los hermanos Pincheira, un a conocida banda de asaltantes chilenos, de inicios del siglo XIX. Con la moto estacionada, fuimos hasta los castillos. El recorrido no dura mas de una hora, y entre fotos y mas fotos, ya estabamos abajo nuevamente. La vista que ofrece, para cualquier lugar que se Compramos algo para comer, agua caliente para el mate, y merendamos ahi rapidamente, para volver antes que el sol desaparezca... Llegando a Malargüe nuevamente, fuimos a comprar la cena en el centro del pueblo. Una vez que teniamos todo, iniciamos el camino hacia el Hostel. Bajamos de la moto, y tanto Barbi, como la moto, y yo, estabamos repletos de tierra. De inmediato, Barbi me dijo que no tenia su telefono celular. Luego de buscarlo por todas partes, tanto adentro de la casa como en el extenso terreno, salimos con la moto, haciendo todo el camino de piedras y el de la ruta, hasta el supermercado, donde vio el telefono por ultima vez. A todo esto, ya habiamos llamado varias veces, pero daba el contestador como "apagado o fuera del area de cobertura" Llegamos al Supermercado, preguntamos a ver si habian visto algo...pero nada. Ya mi paciencia empezaba a agotarse...jaja, asi que volvimos nuevamente, mirando la ruta y el camino para mirar si lo llegabamos a ver. Ya de nuevo en el Hostel, miramos el partido de la seleccion, donde inauguraban el estadio en San Juan. Justo despues de cenar, sono mi celular, con una llamada de "Barbi". Era un señor, que habia encontrado el telefono en la esquina de donde estabamos. Me dijo que me dirigiera afuera, y que mirara para la izquierda. Ahi, en la primera casa con farol, ahi me esperaria... Al salir del Hostel, los perros me acompañaron hasta la puerta del mismo. La luna era gigante, y las estrellas tambien. Tanto, que alumbraban toda la calle. Una vez que el señor me dio el telefono, le agradeci, y le quise dar una "recompensa", pero el señor se nego, casi al punto de haberse ofendido "Nooo, señor, aqui no es asi... El telefono es suyo..." Asi que le agradeci, y pegue la vuelta al hostel. A unos cuantos metros de la puerta, los perros parecian no reconocerme, con lo que empezaron ladrando fuertemente, para despues venir a correrme. Por suerte, mas alla de mi miedo, cuando llegaron hasta mi se calmaron y me jugaron. Terminando el dia, miramos el partido, y nos fuimos a dormir, para iniciar el regreso de nuestras vacaciones. Dia 13 (Jueves) - Malargüe - Valle grande - San Rafael (370 km) Luego de desayunar, juntamos todo nuevamente arriba de la moto, y luego de saludar a los dueños del Hostel, pasamos por el centro del pueblo, a retirar efectivo. Fue ahi, cuando nuevamente, Barbi perdio algo : la billetera... Luego de revisar todo en la moto, volvimos al hostel, donde la encontramos. Asi que, haciendo unos kilometros de mas, emprendimos el viaje de vuelta hacia San Rafael. Eso si, debiamos pasar por el lugar donde habiamos hecho Doky, ya que en el dia de la actividad, no tenia como darnos las fotos. Asi que luego de hacer todo el camino a Valle Grande y de retirar el cd, volvimos a San Rafael, precisamente, al mismo hospedaje que nos habia albergado hacia unas noches. Por la tarde, luego de descansar un poco, fuimos a certificar nuestra visita a la tierra del vino : Visitamos la bodega Bianchi. Durante una visita guiada, recorrimos la zona de proceso, las bodegas, y las demas zonas de esta gigante empresa familiar. Lamentablemente, solo nos dieron de probar el vino espumante, y no algun tintillo de los que vendian en la entrada...je. Durante la noche, recorrimos las avenidas principales. Ahi, luego de cenar, buscamos cosas para traer de recuerdo a Buenos Aires. Pero era imposible cargar mas cosas en la moto. Pero bueno, finalmente Barbi compro unas pequeñas mermeladas, y yo dos cajas de alfajores.Luego, a descansar, que iniciabamos la vuelta a casa. Dia 14 (Viernes) San Rafael - Junin (750 km) Si bien la idea era arrancar a las 9 a mas tardar, por factores como la nafta y el efecto que no habiamos revisado el dia anterior, terminamos saliendo realmente a las 11 de la mañana. Tomamos la ruta 188, la cual es bastante recta, salvo al principio, y empezamos con nuestro regreso. Paramos a cargar nafta por primera vez en General Alvear, a unos 100 kilometros de donde habiamos salido. Luego, llegamos a Nueva Galia. Alli almorzamos, y cargamos nafta. Fuimos indagados por un grupo de gente mayor, que tambien volvia de Mendoza, preguntando y asombrandose por todo lo recorrido con la moto. Valoraron que siempre es bueno hacer esas cosas cuando uno es joven, porque sino despues se arrepiente. Una vez que terminamos de comer, descansamos un rato, y seguimos viaje. Llegamos a General Villegas, y paramos a cargar nafta. Habia mucha cola alli, asi que mientras esperabamos, mirabamos como el sol caia. Decidimos seguir, y asi fue. Ya casi era de noche, cuando paramos en una Shell cercana a Lincoln. Ahi limpiamos los visores de los cascos, y nos abrigamos ya que hacia mucho frio en la noche. Desde alli, solos por momentos en la ruta, de noche, a veces acompañados por conductores imbeciles que solo sirven para acelerar y nada mas, llegamos a Junin. Con mucho frio encima, paramos en una Esso a cenar. Barbi desistio de la idea de seguir viajando, la cual era una locura. Asi que buscamos un hotel en el GPS en Junin, y fuimos hasta ahi. Habia una habitacion, y el garage estaba a una cuadra. A dormir, que ya casi estabamos en casa... Dia 15 (Sabado) Junin - Francisco Alvarez - Ituzaingo. (280 km) Desayunamos tranquilamente en la cafeteria del hotel. Esperamos a que el sol caliente un poco el dia, y salimos hacia destino. Ya en la ruta 7, volvimos por donde habiamos empezado esta hermosa aventura. El dia estaba hermoso, con un sol gigante. Cargamos nafta en San Andrés de Giles, e iniciamos la recta final hasta nuestro hogar. Este sabado 19 de marzo cumplia años mi viejo, quien estaba en la quinta de mis abuelos en Francisco Alvares. Supuestamente, nosotros volviamos el 20, un dia despues. Pero bueno, fue una sorpresa mas que grata llegar enteros, sanos y salvos, y sobre todo felices, con ganas de contar todo lo vivido. Alli, todos contentos, almorzamos, y una vez descansado, y creer haber puesto los pies en la tierra nuevamente, volvimos hacia casa, a descansar de este viaje hermoso que pudimos hacer. Los numeros: 4703 kilometros en total. 15 dias de constante movimiento 19 tanques de combustible usados : (un poco mas de 200 litros) 1253 fotos, mas videos. (Aclaracion: en lugares realmente hermosos para sacar fotos, el frio pudo mas, y nos olvidamos de sacar la camara y decidimos seguir avanzando. Es una pena no tener una imagen grabada digitalmente de esos momentos...Pero siempre estaran en nuestras vidas...) 60 horas aproximadamente, arriba de la moto. Ahora, lo que todo el mundo quiere...¡Mas fotos! Fotos Panorama (reducidas a un veinte por ciento de su tamaño original, con marca de agua, para que nadie se la lleve...je) Potrerillos. Villavicencio. Parque Provincial Aconcagua. Puente del Inca. Castillos de Pincheira. Bueno, espero que les haya gustado. La verdad que si hay algo fascinante en esta vida, es viajar, conocer, y disfrutar. Hice este post en dos, porque no me daban los caracteres!!! No viste la parte 1?