guille22
Usuario
Para contar una Historia Inmensa es indispensable un punto de partida, de manera que he optado por arrancar desde acá, aun sabiendo que no es éste el real comienzo sino que es apenas un mojón más en el largo y confuso decurso -ni siquiera estoy seguro de que estos hechos constituyan una posta de continuidad lineal-. Seleccionado el tiempo y el espacio inicial, configurada en mi mente la secuencia y los personajes que narraré, advertido el lector de que la va este asunto, puedo decir entonces sin temor y sin ambages, evitando los circunloquios, yendo derecho al grano, atravesando atajos, ansioso por gritar esta verdad que presiona desde adentro, así, como ya he dicho, derecho al grano y sin rodeos, desterrando la perífrasis de los miedosos, puliendo al extremo los recursos narrativos, erradicando ambigüedades, amparándome en la honestidad, desestimando un preludio para afinar las cuerdas pero acudiendo a este prólogo necesario para contextualizar la realidad de los protagonistas y dejar en claro que... ¿de qué estaba...? Sí, cierto, para dejar en claro que... Bueno, en fin... Para decir que: Pablo llegó hace un rato, obedeciendo un impulso; él no milita en ninguna agrupación (ni política, ni ambientalista, ni nada), no se identifica con ninguna de las tribus de adolescentes urbanos, no pertenece a ningún club de fans... ni siquiera es hincha de fútbol; tal vez podría encasillárselo dentro del mote “rocker”, pero es tan amplio y confuso el término, abarca tantos mundos (por la ropa, alguien diría “rocker del barrio de Palermo” y tal vez... sí, tal vez); desidia es la palabra que, para los ojos profanos, lo describiría con mayor precisión; Pablo está en la edad límite, a un paso de advertir que la vida es un desierto, que los hombres viven aislados (ahí nomás de comenzar a escribir poemas e historias donde la vida es un desierto y el hombre es un ente aislado); la realidad le llega mentirosa e inventada por esa ventanita que se llama tele; pero como por sus venas alguna sangre corre todavía, cuando advierte que algo no cierra, cuando ni mente ni corazón se conforman con lo que tienen ahí adelante, se manda de una impelido por una fuerza rebelde que andá a saber de dónde le sale (de la edad, de dónde más); y ahí lo ves, entonces, rocker palermitano, en medio del bardo, corriendo y arengando como el activista más curtido. Maxi espera desde temprano; él está al tanto de la que se viene, lo supo hace tres días, cuando llegaron los de siempre para incitarlos al rapiñe (vayan, les dijeron, nadie los va a tocar; vayan tranquilos, arrasen con lo que puedan, aprovechen ahora; vayan... y ellos fueron, qué más daba). Maxi conoce ambos lados, el hambre y el oportunismo, por eso no le pesa la culpa que le reclaman las leyes de los hombres sensatos, ¿culpa por qué?; botín: nada, dos o tres días de almuerzos para el comedor; y un ojo morado, Maxi, por no defenderse; cómo defenderse, cómo pegarle al salame que se interponía al malón por temor a perder un laburo de catorce horas diarias y trescientos al mes...; pasó la noche en lo de Claudia preparando las pancartas, los palos, las botellas, el alcohol, los trapos; haciendo el amor con Claudia nada más que para no caer en la ansiedad, nada más que por eso, piensa Maxi. Claudia está emplazada en Diagonal; de alguna manera logra mantener el orden en la columna; los pibes gritan enardecidos, se quieren comer crudos a los de la Montada desde que éstos aplastaron a los seis o siete que reclamaban sentados y en silencio recubiertos por una bandera nacional, como si una enseña pudiese insuflar argentinidad a los forajidos que los pasaron por encima... ¿De dónde sacaba el carisma esa morocha flaquita que apenas sobrepasaba el metro y medio? Quién sabe, pero no le servirá por mucho tiempo más; el desborde es inminente. Ella sabe que es mejor esperar, es mejor sincronizar el avance para confundir a los Antimotines, pero los otros no, los soldados no lo saben, ni siquiera se saben soldados. A Hernán lo mandó el diario, está allí no como persona, sino como lente y esto de algún modo lo excita a la vez que lo fastidia; porque hubiese querido largar la cámara y gritar como los otros; pero también sabe que, de haber sido así, hubiese deseado tener la cámara en la mano para registrar el instante en lugar de transpirar como uno más del malón. Entonces dale, sincronicemos: en lugar de lente persona, persona detrás de una cámara; ésta es la explicación verbal del conflicto sin palabras que lo mantiene activo en el centro de las corridas, soportando los gases, enfocando las jetas, gatillando una y otra vez la Nikon, chacingchacingchacingchacing como si deseara inmovilizar en la realidad la secuencia que, luego en el papel, parecerá tan móvil, tan dolorosamente móvil. A Viviana la atrajo el ruido; salió para hacer unos trámites que le encomendaron en el estudio y cuando vio a los manifestantes se acercó, como siempre, como cada vez que veía un grupo más o menos grande de gente gritando, nada más que para ver; recién mismo se había acercado espectadora remilgada, tan “las señoritas bien no hacen esto o aquello”, pero ahora, y ni ella sabe por qué, se deja arrastrar por la marea humana hacia la Plaza; y canta con los otros; si hasta tiró al diablo las carpetas y los documentos del estudio; grita eufórica, como cuando el viejo la llevó al Obelisco para festejar la copa del 86; así canta, y siente la misma euforia, una alegría extraña, porque la genera una angustia que desconocía... o que negaba. Raúl debe ser uno de los pocos que superan los cuarenta años; en realidad tiene cincuenta y cinco, pero aparenta mucho menos; el también luce barba, pera la suya es espesa, hirsuta y negra, tan diferente a las sombras ralas de los otros, los fuerza de diecitanto y rostro de veintiapenas; algo los asemeja, sin embargo: la opacidad de las miradas, tan de cuarentipicos. Ahora, aullando furias, no piensa ni en los años, ni en las metas, ni en los límites que imponen los años para alcanzar las metas. Ahora es uno en la multitud; un individuo necesario para que la masa ruja de la manera en que lo hace; él es un grano en el puñado de arroz que cae. Y sin embargo él es; él se siente, se reconoce. Pablo suele pensar las cosas más absurdas en los momentos menos oportunos; esto lo saben, más que nadie, sus novias. Es capaz de preguntarles, un segundo después del orgasmo, en la penumbra rojiza del cuarto, y mientras se miran abrazados en el espejo del techo, si no les resulta extraño que la Avenida 9 de Julio cruce y corte de cuajo a la de Mayo y a la de la Independencia (que para el caso representa lo mismo), como si los que bautizaron a la “más ancha” hubiesen querido cagarse en la epónima libertad conmemorada. Pablo es así, no aprende a cerrar el pico, porque, después de todo, si un bocho no tiene remedio, al menos se puede practicar la prudencia, ¿no? Sobra decir que sus novias lo mandan a plantar rabanitos con la misma intempestividad con la cual él articula sus comentarios. Ahora se le ocurrió preguntarle a Maxi dónde consiguió el echarpe de arabescos azules y borlas blancas que utiliza para cubrirse del amoníaco de los gases. Le gusta porque es igual al que usa Arafat cuando sale en la CNN. Maxi está en otra, no lo oye (mejor para Pablo, que de lo contrario hubiese recibido flor de carajeada); piensa en Claudia. No es amor, la etapa del boludeo quedó atrás, en los pasillos de la escuela; ahora ellos son brazos de una potencia que los necesita libres y con la mente concentrada en un objetivo concreto y real; no pueden permitirse un sentimiento que los obligaría a la mutua preservación, al miedo, a las dudas; ellos no pueden vacilar bajo ningún concepto, mucho menos por motivos egoístas; ellos son la fuerza que el pueblo ha olvidado, garras afiladas y jóvenes, zarpas ortopédicas para espíritus pisoteados, leonas celosas en procura de sustento para el rebaño desdentado. No, de ninguna manera pueden permitirse el miedo, sobre todo ahora que la Montada se rearma y los Antimotines parecen dispuestos. Maxi piensa en Claudia. No es amor, se repite una y mil veces. No es amor. Claudia ya no sabe qué decir para que el grupo no se salga de madre; hay mucha gente y eso está bien, pero cuando haya que pelear serán tan pocos... lo sabe, por eso es preciso actuar fríamente; sin embargo su voz parece tan débil ahora que el bramido aturde. Intuye, y con razón, que la pendejada inexperta se dejará llevar por las provocaciones; la yuta está lejos, pero los gases llegan; calma, calma, dejen que vengan ellos, dejen que se desarmen; pero no la escuchan, no la escuchan, y ya se adelanta un pibe con el torso desnudo y el rostro cubierto. No lo reconoce porque no lo conoce; ella sabe quién es quién con sólo mirarles el paso. Ése pibe no es del grupo, ¡de dónde salió? Grita fuerte, mucho más que ella. Y son tantos ahí, tantos los que empujan hacia el centro, hacia la boca; empujan al grupo, la empujan a ella. No le queda más remedio que seguirlos, y gritar mientras avanza, y tratar de borrarse a Maxi mientras va, mientras grita y Maxi y avanza y cosquilla en el estómago porque avanza inexorable, grita desgarrada, piensa aunque no quiera. Chacingchacingchacingchacing. Hernán los ve venir. ¿Están locos? Dispara la cámara y cada flashazo es una advertencia; él está ahí, en el centro de la plaza, tan cerca de la Montada, ahí nomás de los escudos; enfoca el lente hacia el compacto de azul y acrílico y ve tan claro, tan hijas de putas y claras las sonrisas de algunos cascos. Hernán quisiera gritarles a los otros que no, que todavía no, pero cómo si él es un lente, el ojo para un millón de ojos, pero sin voz, nada de voz, ¿quién puede oír, ahora, ya, un flash, un color, un chacing disparado de soslayo para escrachar al que empuña la Browning (y en ésa no habrá balas de goma ni salvas)? Él no es voz, sino ojos que miran y ven, entonces chacing, entonces a cumplir con el rol que le toca en suerte. Chacingchacing mientras el yuta apunta y dispara. Chacingchacingchacing antes de rajar (una más: chacing), porque lo han visto y esos que lo vieron son narcisistas pero para otras fotos, para otros fogonazos, son narcisistas para la 9 mm. Entonces a rajar, hermano, a rajar que ahí vienen; ni Magoya le arrebata el rollo. Ni Magoya. Viviana se ha soltado el cabello; tal vez ha caído, porque se le advierte un rasguño en la rodilla izquierda; los gases la han hecho llorar y el rímel le deforma el contorno de los ojos; una lágrima le dibujó un surco negro hasta el borde de los labios; se ha quitado el suéter de hilo para revolearlo mientras grita las consignas que surgen en cada rincón. Sus padres, si la vieran, pensarían que está endemoniada (y tal vez lo esté, pero no desde hoy, precisamente), que es un monstruo despreciable como todos esos hippies y putas que la rodean; sin embargo, si vos la vieras, creerías, como yo, que es hermosa, que el rímel desprolijo resalta la perfección azul de sus ojos, que las hebras de cabello rubio adheridas en la frente sudorosa le otorgan una luz que hasta entonces no había tenido, que la camisa blanca y sucia la viste de etiqueta. Raúl va mirando el cielo; mira hacia arriba pero siente acá abajo; siente sangre en las venas, siente el motorcito bobo que dale y dale sin pausa como cuando era pibe, como cuando podía sentir que había sangre y un motorcito bobo dale y dale que la zampaba en las venas. Raúl respira y sonríe; él también disfruta de esa euforia extraña que nace de la miseria; ahora entiende, él que no fue ni a San Clemente, lo que quiso decir Borges cuando dijo eso de que el viajero presiente una agitación en la sangre antes de ver el mar; Raúl adivina que está trepando el último médano, y que detrás lo espera el océano inabarcable, tan amplio como alguna vez hubo sido su futuro. ¿Por qué esa extraña alegría? ¿Por qué la seguridad de que está en las puertas del destino? Debe ser uno de los pocos mayores de cuarenta; de hecho tiene cincuenta y cinco, pero parece el más joven. Si lo vieras, parece un pendejo. Pablo es así, pero se resiste a la mediocridad de vida que le encajaron sus circunstancias (porque ya se sabe que uno no siempre es uno y sus... claro, usted la ha dicho); por eso, aunque quizá hubiese estado más a gusto con el echarpe de Yasser, sale el primero, piedra en mano, cuando ve, consternado, que los de la columna norte están siendo arrasados por la Montada. Le parece un despropósito (lo piensa en estos términos, no se le ha ocurrido siquiera sospechar una palabra como, por ejemplo, masacre); obedece a esa fuerza que andá a saber de dónde le sale y que ahora es más fuerte que nunca, y lo manda de una, así, como un kamikaze en el Pacífico (pero él acá, argentino en Argentina) hacia el núcleo mismo del desbalance. Y grita, grita como un endemoniado. También llora... por la bronca, o por la euforia, pero quién podría precisar el motivo de las lágrimas ahí, donde todos lloran por los gases... o por la bronca... o por la euforia. Y grita mientras corre y corre mientras grita. Está loco, piensa Maxi. Intenta retenerlo. ¿Quién es? No importa, ya es tarde, ya salió disparado y los otros lo imitan. Salen todos hacia el centro. Es mejor así, porque entonces los de la Montada tendrán que... No, no piensa en Claudia; o sí, pero con la misma preocupación que podría dedicarle a cualquier compañero. No es amor, porque no puede permitirse el miedo ni la autocompasión. Entonces no es amor. No, no debe ser amor. El bramido es ensordecedor, ahora gritan sin control, ahora marchan todos hacia el frente. Los palos caen; no se ven, se sienten en el lomo. Quién podría ver si todo el mundo está en el piso tratando de respirar. Claudia intenta abrir los ojos; le arden, el humo corta como una gillette. Alcanza a ver una botas, las oye más que verlas, las siente en el estómago, como también siente el palo que le cae seco sobre el lomo, y el que le da en las piernas y la tumba por completo; de pronto, profetizando el desenlace, piensa en Maxi, debe reconocer que piensa en Maxi, debe aceptar que piensa en él, se lo exige la conciencia, o la mente, o... o aquél sentimiento tan difícil de admitir; sí, qué otra cosa puede ser aquél sentimiento que la obliga a una lágrima porque no podrá decirle a Maxi que el último palo no lo sintió, que no sufrió, que se fue tranquila y digna... pensando en él. Qué otra cosa, decime, vos que sabés. El milico lo persigue sin tregua, a contramano del malón; Hernán carga un equipo pesado: un chaleco repleto de rollos, papeles, el celular, un bolso con doscientos lentes, la Nikkon en la mano y una Cannon medio chota colgando del cuello; encima el sudor que le empaña los anteojos (y el humo de los gases que le empañan el alma); de pronto pierde la voluntad, se reconoce entregado, disminuye la carrera lentamente hasta que por fin se detiene... y espera los dos segundos que tardará en llegar el yuta para pecharlo, empujarlo, arrojarlo al piso y aplastarle las cámaras. Sin embargo uno, dos, tres segundos y el golpe en la espalda no se da, incluso no se oyen los pasos tan únicos en aquella legión de pasos. Gira por reflejo más que por curiosidad, y ve al yuta de la Browning que apunta hacia la izquierda; no a él, sino hacia a la izquierda, desde donde avanza a los gritos un pibe de cabellos negros y largos, de cara afeitada, vestido con bermudas y una remera de rocker parlemitano... ese pibe no es del grupo, hasta Hernán puede darse cuenta, pero avanza más sacado que cualquiera con una piedra en la mano, y una piedra, como todo el mundo sabe, es un arma sumamente peligrosa para la integridad de un agente del orden, de manera que el yuta considera más que justificado ÉSTE disparo, y ÉSTE... y ÉSTE. Chacingchacingchacing. El yuta gira y AHÍ manda otro. Hernán se arroja detrás de un banco. Pif, hace la madera que se quiebra con el proyectil y le clava un astilla en la ceja derecha. Paf, le hace la cara cuando le llega el puño que lo duerme. A Viviana le tiemblan las piernas; oye los disparos y quiere escapar; sin embargo la turbamulta empuja y la arrastra hacia el humo; ella se resiste, y llora; ha perdido un zapato, el otro lo lleva en la mano; el asfalto arde; ella es hermosa, tan hermosa que el temor no la desfigura; y avanza, aunque no quiere, se resiste; cae; alguien la toma del brazo y le ayuda a incorporarse; es inútil la resistencia cuando la Resistencia avanza. Ella es hermosa, tan hermosa que el temor no logra vencerla por completo, de manera que, forzada por la marea, se deja llevar, ahora se deja llevar. Otra vez eufórica. Se oyen disparos... Raúl mira hacia el frente; ya no hacia arriba, sino hacia delante, podría decirse que él es el alma que contagia, la fuerza que nutre a los diecitantos y a los veintiapenas, él, que parece cuarentipico aunque tiene más de cincuenta. Mira hacia el frente esperando que llegue el mar. Y tanto humo, tanto ruido. ¡Pero claro, es la bruma! Y la rompiente de un día bravo... Está en el mar, Raúl sabe que está en el mar. Se oyen disparos... Han pasado horas desde la escaramuza; ahora es noche; Maxi sigue llorando, llora sobre el cuerpo frío de Claudia. Ha llegado más gente, mucha gente, una infinitud de gente que canta y golpea cacerolas (la gente ¿entendés?, la que canta y golpea cacerolas). Maxi llora. Y le duele tanto que no oye ni los cantos ni el batir de bronces y aluminio teflonado, ni el rotor del helicóptero que huye... Huye; los diarios dirán que por las cacerolas. Pero no, Maxi sabe que no. Las cacerolas, para lo único que sirven, son para cocer fideos.
Desde hace años, el nombre de ningún escritor argentino contemporáneo pesa tanto artística y políticamente como en su momento lo hicieron Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y, el único vivo de los tres, Ernesto Sabato. Tal vez Osvaldo Bayer, pero la negación refiere a las nuevas generaciones y el santafesino, por edad y calidad, va más unido a las tres patas del tríptico, todos ellos admirados, criticados e incluso odiados. Para analizar la obra de un autor, y al autor mismo, hay que comprender primero el contexto social en la que se produjo, en el que interactuaba. Voy a Cortázar, de quien es conocida su militancia política en favor de los movimientos revolucionarios de Latinoamérica; para que esto se diera, primero debió migrar hacia un país donde ya, por aquél entonces, pesaba la palabra del existencialismo, de Sartre, que exigía del intelectual un compromiso de acción; eran los años en los que Fidel Castro derrotaba a Batista; eran los tiempos en los que ya se gestaba la conciencia estudiantil que derivó en la revuelta de mayo del 68, con estandartes rojos y una imagen icono del Che. Como él mismo contó –trivializando la explicación –, dejó Buenos Aires huyendo de un peronismo gobernante que con los altavoces en las esquinas le impedían leer o escuchar música a gusto. De la primera época de su actividad intelectual, quedan como testimonio, por ejemplo, los cuentos de Bestiario; de su proceso de transformación, el más interesante, surgió Rayuela; de su conciencia definitiva, Libro de Manuel. La narrativa de Borges, sin embargo, dista de reflejar un pensamiento político concreto; la universalidad temática, la ironía metafísica y la precisión gramática hacen la suma de una obra irreprochable. La crítica recae sobre el Borges que dice con la voz, no con la pluma. Para este caso también cabe, claro, el presupuesto anterior: se debe conocer el contexto. ¿Es posible, teniendo presente la historia del escritor, un Borges condescendiente con el peronismo, con Isabel Perón? El peronismo, por citar un ejemplo conocido, removió a Borges de su puesto en la biblioteca municipal y lo designó inspector de aves, cargo que rechazó. Más tarde, derrocado Perón, se lo designó al frente de la Biblioteca Nacional. En 1980 firmó una solicitada que las Madres de Plaza de Mayo lograron publicar en Clarín. Borges era un autor que producía de plena conciencia un sentido, por supuesto, pero un sentido que apuntaba a su única filiación política y religiosa verdadera: la literatura. Tan polémico como el anterior, Ernesto Sábato alternó durante su juventud entre Europa y Argentina, entre la física y la literatura, entre el surrealismo y el comunismo. En 1976 asistió a una cena que ofreció el entonces presidente de facto, Jorge Rafael Videla; lo acompañaron otros intelectuales, entre quienes se encontraban Borges y el padre Leonardo Castellani; para entonces, otros escritores habían “desaparecido”, como Haroldo Conti, por quien Castellani preguntó al militar. En 1984, el presidente Raúl Alfonsín lo convocó para que encabezara la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas, CONADEP, cuyo resultado fue el documento titulado Nunca Más. Del primero se dijo que la militancia política contaminó su producción literaria; los neófitos sin valor le escapan a la etapa política de Cortázar y se pierden una gran obra. Sobre el segundo pesan prejuicios nacionalistas y muchos de los que se autoproclaman “patriotas” y se pierden una gran obra. Para el tercero se reservan pruritos intelectuales sumados a los prejuicios políticos y se pierden una gran obra. Que ya no escribió como escribía; que es un vendepatria, que es un charlatán y escribe mal… Los que dicen esto es porque no han leído ni leerán lo mejor de las letras argentinas, las que escribieron las tres puntas de esta hipóstasis divina en el cielo de la literatura. Eran, son, escritores; a eso dedicaron la vida y fueron consecuentes con ella. Fueron, para sí mismos, políticamente correctos. (Ya lo tengo posteado en un blog, pero quería compartirlo con la gente piola de Taringa!
La multitud amorfa se desvanece en un continuo vaivén de sonidos prepotentes. Alza los ojos al cielo, sube al máximo el volumen del amplificador y marca el compás de la próxima explosión. Púa en mano, el mundo a sus pies, la vida en algún lugar. Todo da vueltas y él es el centro. Púa en mano, brazo alzado, la multitud rugiente; es el vacío, la nada de un paisaje que ha dejado de conmoverlo. Es el fondo de una botella; el sabor de un mundo molido, alineado y aspirado; la reiteración continua de un futuro que llegó, se quedó y no logra marcharse; presente asqueante, pasado mejor. Un mundo entre mil mundos. Uno más. Brazo alzado, púa en mano; marcar tres y desatar la euforia. Él como detonador, herramienta, icono, predicador, paracaidista, excusa. Púa en mano, gritos abovedados, percepción extradimensional. Marcar tres y darle sentido a qué. Jún-do-tre... ¿Y? ¿Qué? Paso, puente a un día más; aferrarse a personas; excusas. Flaquea antes de comenzar. ¿Y ahora qué? Marcar tres. Brazo alzado, el resplandor ciego de la púa que espera el golpe para el primer acorde. Arrancar; otra vez; arrinconar contra las cuerdas al tiempo que lo desafía con sarcasmos ajenos. No es el tiempo, son los otros. Noveno piso. Lo obligan a saltar cada vez, a ser irrompible delante de los ojos de quienes necesitan ver para creer. Brazo en alto, púa en mano, entrada gratis, salida vemos. Pero, ¿alguno querrá salir? Prisión voluntaria, excusas. Gira el mundo, giran las luces: universo conocido. Brazo en alto, sudor inevitable. Un mechón sobre el rostro agrietado, unos ojos que declaman "yo viví, vivo y viviré lo que me queda". ¿Qué más queda? Jún-do-tre, gritos imposibles de identificar. Mito consciente, pasado mejor. Piensa en el pasado, presente puto; puto presente porvenir en dudas. Luz, cámara, acción. Representar el papel. Brazo en alto, púa en mano. No lo veo, lo imagino. Hace rato que no lo veo. Pero lo escucho, lo imagino: lo completo. Brazo en alto. Cae la púa y la explosión llega: es. Al fin llega. Otra vez. ¿Qué más hay? Nada, ya no hay nada. Hay que gritarlo. ¡Ya no hay nada! Una explosión de nada. Un grito al vacío. Lo imagino, lo veo. Lo armo. Él es el aguante. ¡Say no more! Guillermo Paniaga A pedido de los moderadores: Guillermo Paniaga soy yo, de manera que soy mi propia fuente. De todos modos, dejo link de este mismo texto publicado en un blog personal: http://locugasura.blogspot.com/2007/09/el-aguante.html

Hace un par de días, alguien intentó publicar un aviso, en el periódico en el que laburo (no se publicó ni tengo datos de esa persona)... , ofreciendo salvia divinorum... Se autoproclamaba distribuidor exclusivo del único alucinógeno legal. Enseguida metí la palabrita en Google y, entre las 788.000 páginas que la mencionan, saltó la de wikipedia. Pasados tantos años, y después de declararme la verdad sobre el Topo Gigio (es un ratón y no un topo, como la lógica indicaría: toda una vida en el error), esta enciclopedia se ganó mi confianza. No dudé en abrir la página y leer lo que sigue: Se habló por primera vez de la Salvia divinorum, llamada también “ska pastora”, “ska María” o “hierba María” en 1939, cuando un antropólogo mencionó la existencia de una infusión de esta hierba, de características visionarias usada por los chamanes para la adivinación en un pueblo de México (Oaxaca). En 1962 fueron llevadas muestras a Europa, identificándose así la nueva especie, miembro muy raro de la familia de las salvias o las mentas cultivada por el pueblo de los mazatecas. Posteriores investigaciones dieron a conocer su utilidad ritual y terapéutica. El principio activo de la Salvia divinorum es la llamada salvinorina-A, con estructura de molécula diterpénica (figura). A diferencia de los alucinógenos, no es un alcaloide, es decir, su molécula no contiene nitrógeno y de hecho se dice que es el primer agonista opioide no nitrogenado de origen natural. Posteriormente se ha descubierto que contiene también otros compuestos que han sido llamados salvinorina-B (no psicoactiva), divinorina-C (que potencia los efectos de la salvinorina-A). Mecanismo de acción y formas de empleo Se creía que la salvinorina-A no actuaba a través de ninguno de los neurotransmisores conocidos. Se ha dicho que su molécula en realidad no es alucinógena sino onirógena; esto significa que dispara el mecanismo cerebral que cambia el estado de vigilia por el estado de sueño pero reteniendo la de conciencia (el llamado “sueño consciente”). Recientemente se ha descubierto que es un potente agonista de los receptores K opioides (que producen analgesia espinal, miosis y sedación) y que no tiene acciones sobre los 5-HT2A serotoninérgicos, el principal mecanismo molecular responsable de las acciones de los alucinógenos clásicos. Estos estudios sugieren un importante papel de los receptores K sobre la modulación de la percepción humana y una nueva vía terapéutica para el tratamiento de las patologías relacionadas con las distorsiones percepturales tales como la esquizofrenia, la demencia y los desórdenes bipolares. Las hojas de Salvia Divinorium tradicionalmente se han administrado en forma oral, en infusiones o masticándolas. En Europa y los Estados Unidos recientemente se ha adoptado la modalidad de secar hojas de Salvia divinorum o hacer extractos muy poderosos y fumarlos en bongs o pipas de agua encendidas con mecheros estilo soplete ya que la salvinorina-A tiene una temperatura de vaporización muy alta, por lo que fumarla en un cigarro o pipa convencional con el fuego de un encendedor convencional no sirve de mucho. Si se mastican las hojas frescas, sus efectos inician a los 30 minutos después de la ingestión y se prolongan durante poco más de una hora. Si se fuman secas o en extracto comienzan a surtir efecto a los 30 segundos y declinan pocos minutos después. No obstante salvinorina-A no es considerada una droga por no contener ningun tipo de ingrediente adictivo, por lo cual en algunos paises sigue siendo absolutamente legal. Dosis Si se fuma, suele utilizarse menos de medio gramo de hojas que equivale a 1 o 2 fumadas. En el caso de los extractos, todos suelen ser extremadamente potentes(se deben usar con precaucion), ya que la salvinorina-A pura es uno de los principios activos más potentes; sólo es comparable con la LSD, puesto que es activo a partir de 20 μg (microgramos). Aún no se ha determinado la cantidad letal, sin embargo, dosis cercanas o mayores a 2 mg (2000μg) pueden resultar altamente peligrosas. Si se consumer por primer vez es aconsejable consumir un extracto de 5x, ya que 10x, 15x y 20x pueden catapultar al consumidor a un estado fuera de la realidad en pocos segundos, a un mundo de visiones y experiencias que quizá no este preparado para experimentar. Una dosis de 5x es una dosis baja, que provocará grandes distorsiones de la visión y se experimenta una sensacion como si la piel fuera sujetada o tirada, pero siempre concientes de el mundo y la realidad a la cual estamos acostumbrados. Con una dosis media el consumidor se "ausenta" de la realidad, por unos minutos hipnotizados por las imagenes que ve su mente, o también es posible que el consumidor estalle en carcajadas y se mueva como borracho, es posible que luego de esto el psiconauta entre en un estado de terror que no dura más de unos minutos. Una dosis alta de salvinorina-A, entre 15x y 20x destruirá por completo el concepto espacio tiempo del consumidor por largos minutos, en un ambiente preparado y cómodo puede que el viaje sea constructivo y se recuerde como algo muy especial por el resto de la vida, puede ser una experiencia de autoexploracion. Si no se prepara el ambiente adecuado puede provocar un mal viaje de grandes proporciones que deje al psiconauta inseguro y asustado por incluso semanas. [Informacion obtenida de http://www.SalviaMexico.com]Los extractos de Salvia Divinorum son muy fuertes, es por eso que la cantidad que se vende usualmente en internet u otros medios es de apenas medio gramo. Generalmente esto es suficiente para tener 4 experiencias o mas, ya que la cantidad necesaria no es mas que una pizca de extracto. Un problema al momento de su compra y comercializacion ha sido que no existe un estandar en la industria, los extractos son ofrecidos en crudo, simplemente numerando su potencia (vgr. 5x, 10x, 20x) basados unicamente en la cantidad de hoja condensada. Este es un criterio ambigüo para juzgar la cantidad y la potencia pues muchos factores pueden afectar el resultado. El extracto 20x de alguien puede ser mas debil que el 5x de otra persona y aun asi este es ofrecido como mas potente (y mas caro) simplemente porque se utilizo mas material en el proceso. Una forma de medir realmente la potencia de un extracto es por su concentracion de Salvinorina, los extractos de Salvia Divinorum que son "Estandarizados" son mucho mas confiables. Esto significa que son purificados, y que tiene por eso ventajas sobre los extractos no procesados: Son más fuertes que los extractos no procesados. Son menos perjudiciales para la salud, ya que no contienen grasas vegetales o residuos de solventes. Pueden conservarse por más tiempo, en teoría indefinidamente si son conservados fuera de la luz directa del sol. La calidad es consistente es decir no depende de la calidad de la hoja, pues la cantidad de mg de Salvinorina por cada gramo de extracto esta garantizada. Efectos psicológicos y fisiológicos La salvinorina-A tiene dramáticos e intensos efectos psicoactivos, que son bastante distintos que los de otros psicodélicos. Experimentos recientes con salvinorin A han mostrado diversos resultados que van desde intensidad y terror alarmantes, hasta experiencias introspectivas muy agradables… Los efectos de la salvinorina-A son muy sensitivos a la luz y a la estimulación sonora. Sus propiedades psicoactivas sólo pueden ser experimentadas en la oscuridad y en silencio, contrariamente a los alucinógenos serotoninérgicos. Sobre sus efectos fisiológicos, únicamente se sabe que provoca un descenso en la temperatura corporal y la presión sanguínea. Puede presentarse un ligero dolor de cabeza el día posterior a la administración. No hay estudios sobre el consumo prolongado. Algunos sujetos relatan experiencias cuando se administra fumada en las que su mente se abstrae, sin poder reconocer la realidad que le rodea, con incapacidad de hablar, y llegando a perder el sentido de la realidad, pero en un corto espacio de tiempo que puede llegar a un máximo de 2 o 3 minutos. Régimen legal actual La salvinorina-A acaba de ser aislado y aún no está sujeto a control internacional. El cultivo y comercio de la Salvia divinorum es legal hasta el momento excepto en Australia, Finlandia, Dinamarca y Suecia, así como en algunos de los estados de EEUU. En España su venta al público para usos medicinales está prohibida desde 2004, no así para usos ornamentales.[1] En fin, vi que hay algo por acá en T! sobre la plantita, que no conocía... Si alguien tiene datos concretos, taría bueno conocerlos. Saludos y buena vida. http://es.wikipedia.org/wiki/Salvia_divinorum
¿Cuánta información hay en el mundo? Por Laura Siri No sabemos si las épocas tienen espíritu o son pura materialidad. Pero, si la actual lo tiene, no es desatinado tratar de invocarlo a través de la enumeración de cierto número impresionante y sugerente de datos estadísticos. Porque, si algo caracteriza al espíritu de esta época es, justamente, la cantidad creciente de información circulante. El desafío de esta sección es, por lo tanto, dar una selección de datos que funcione como marco para definir la relación entre la producción simbólica y el mundo material actual. ¿Será posible? Según un informe de la consultora internacional IDC y el fabricante de sistemas de almacenamiento EMC, en el 2007, la cantidad de información creada estuvo a punto de sobrepasar, por primera vez, la capacidad física de almacenamiento disponible. El estudio recuerda que, en 2006, la cantidad de información digitalizada fue 3 millones de veces mayor que la de todos los libros escritos. En 2006, la cantidad de información digital creada, capturada y replicada fue de 1,288 x 1018 bits, esto es 161 exabytes o 161 billones de gigabytes. Esto es más de lo generado en los 5000 años anteriores. Para ilustrar mejor esta cifra, digamos que el material volcado en Internet equivale aproximadamente 12 pilas de libros, cada una extendiéndose a 93 millones de millas desde la Tierra al Sol. Y no sólo eso: hacia 2010, el universo digital alcanzará los 988 exabytes anuales. Se estima que la información contenida en una semana del New York Times contiene más información que la que una persona probablemente adquiriría a lo largo de toda su vida en el siglo XVIII. Por otra parte, según la versión más actual del documento, el “universo digital” alcanzó un tamaño de 281.000 millones de gigabytes. Esto equivale a casi 45 gigabytes de información digital por cada persona de la Tierra. Se entiende por universo digital toda la información producida cada año, se almacene o no, utilizando el sistema binario, y que abarca llamadas telefónicas, grabaciones de cámaras de vigilancia o de música, como Internet y documentos escritos registrados en computadoras. El informe calcula que el volumen de datos se multiplicará por diez en cinco años. ¿De qué tipo es la información que se va generando? Por ejemplo, según el mismo informe de IDC, correo electrónico. En efecto, parece que se envían mundialmente 60 mil millones de e-mails por día y, en 2006, la cantidad de direcciones de correo electrónico activas en todo el globo superó las 1600 millones de cuentas. Los mensajes de texto que hacemos vía celular no tendrán individualmente mucha información, pero suman lo suyo, ya que la cantidad de mensajes de textos enviados y recibidos cada día excede la población del planeta. Un hecho inquietante: de los datos digitales que se generan sobre cada persona, un tercio lo produce ella directamente y los otros dos escapan a su control. Es la llamada “sombra digital”: la información sobre una persona, almacenada en archivos financieros, listas de correo, historiales de navegación web o en imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad. Pero lo que, sin duda, sí pesa mucho en bytes son los videos. Y, según datos publicados por YouTube, este portal suma 65.000 filmaciones nuevas por día. Más aún, de acuerdo con un informe recientemente presentado por el fabricante de routers Cisco Systems, basado en estimaciones propias y proyecciones de una decena de analistas de la industria, el video sobre IP provocará un crecimiento anual compuesto del 21% en el tráfico IP empresarial a través de redes de área amplia entre 2006 y 2011. Y si sumamos esto al tráfico de consumo -que superará en 2008 al tráfico IP empresarial-, se ve que el tráfico IP global se duplicará cada dos años hasta 2011. Eso sí, son muchos más los usuarios que miran material en YouTube, que aquellos que los suben. Según la consultora Hitwise, sólo un 0.2% de las visitas a este portal cargan un video. Obviamente, todo el tiempo se están generando más páginas web, lo cual contribuye a sumar más información circulante. De acuerdo con datos de la consultora inglesa Netcraft, en 2007 el número de páginas web creció un 48%. 50 millones de sitios Web se sumaron durante 2007 a los que ya existían a finales de 2006 (las cifras exactas registradas en diciembre del año pasado y el anterior fueron 155.230.051 contra 105.244.649). En diciembre de 2007 la cifra superó los 155 millones de sitios Web, mientras que en diciembre del año anterior alcanzaba los 105 millones. En total, los blogs son los que más crecieron en el último tiempo: los tres mayores proveedores de este tipo de sitios Web -MySpace, Live Spaces y Blogger- registraron la mitad del total de nuevos registros del año pasado. También es interesante ver el crecimiento del registro de sitios Web a lo largo de la última década que, de acuerdo con Netcraft, fue la siguiente: en abril de 1997 existía 1 millón de sitios, en febrero de 2000 pasaron a ser 10 millones y, en septiembre de ese mismo año, la cifra se duplicó, con lo cual el año 2000 registró el récord histórico. Posteriormente la cifra fue aumentando 10 millones en cada medición, registradas sucesivamente en julio de 2001, abril de 2003, mayo de 2004, marzo de 2005, agosto de 2005, abril de 2006 y agosto de 2006. Hablando de los blogs, en el momento de escribir esto, según la cuenta que lleva el sistema BlogPulse, de Nielsen, hay un total de 73.865.049 blogs en el mundo. 105.717 nacieron en las últimas 24 horas. Y 689.868 "posts", o artículos, fueron publicados en el mismo período. En general, el número de blogs se multiplica por dos cada seis meses, y en la actualidad hay más de 60 millones. Lamentablemente, las estadísticas revelan la triste verdad: muy pocos autores de blogs leen otro aparte del suyo propio. Y sólo un puñado de blogs alcanza una masa respetable de lectores. Otra fuente de crecimiento de información es el proyecto Wikimedia, del cual la enciclopedia colaborativa online Wikipedia es el exponente más conocido. Según datos de este sitio, hay un total de 962.369 páginas en su base de datos. Esto incluye páginas de discusión, páginas acerca de Wikipedia, páginas mínimas, redirecciones, y otras que probablemente no puedan calificarse como artículos. Excluyéndolas, hay 337.171 páginas que probablemente son artículos legítimos. Ha habido un total de 15.837.789 ediciones a páginas desde que el software fue actualizado (en octubre de 2002). Esto resulta en un promedio de 16,46 ediciones por página. Por cierto, sólo 0,1% de los wikipedistas de Wikipedia en español pueden considerarse muy activos. En general, contando solo usuarios registrados y excluyendo programas robots que a veces logran meterse, sólo un 10 por ciento de los usuarios hacen 80 por ciento de todas las ediciones de artículos en la Wikipedia. Además, un 5 por ciento de los usuarios hace el 66 por ciento de todas las ediciones. Y la mitad de todas las ediciones es realizada por solamente 2,5 por ciento de todos los usuarios. Lo cual viene a desmitificar la propaganda optimista que habla del "usuario al poder" en la Web 2.0. En la práctica, siguen siendo muchos más los consumidores que los productores de contenidos online. A esta altura, algún lector estará repitiendo la frase borgiana "¿Quién se atreve a este ladrillo?". La respuesta es: Google. No es la única forma de encontrar cosas en la Web, pero es la más popular. Se hacen más de 2700 millones de búsquedas en Google cada mes en todo el mundo. Y los últimos informes muestran que el gigante de las búsquedas es capaz de indexar 20.000 terabytes de información en tan sólo 24 horas. Este tremendo potencial es la principal causa, según el sitio TechCrunch, de la absoluta dominancia de Google en el mercado de las búsquedas. Por cierto, según ha calculado el blogger y tecnólogo Niall Kennedy, a Google debe costarle un millón de dólares diarios mantener y actualizar el hardware por indexación. Para quienes no lo sepan, YouTube es una empresa perteneciente a Google, quien la adquirió en 1600 millones de dólares. Y, según el ranking de Alexa, los tres sitios más visitados de la Web son, en este orden, Yahoo!, YouTube y Google Fuente: Revista Alambre http://www.revistaalambre.com/ http://www.revistaalambre.com/Articulos/ArticuloMuestra.asp?Id=14 Contador de bytes: http://www.emc.com/digital_universe Imagen 1: http://www.lucastraining.es/imagenes_blog/ksia1099.jpg Imagen 2: http://www.click2check.com/blog/infoworld.gif Imagen 3: http://www.mercadeoypublicidad.com/Secciones/img_articulos/7905_Logo_google_youtube.jpg