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Primer post: 17 may 2008
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De la capucha real a la jurídica- asesinato de Larrabure
InfoporAnónimoFecha desconocida

De la capucha real a la jurídica Las capuchas que en la dictadura nos ponían los represores en los centros de detención para mantener su impunidad se expresan hoy en las capuchas jurídicas que se intenta imponer desde ciertas decisiones judiciales que esconden la verdad, tergiversan la memoria, distorsionado el sentido de justicia. El fiscal de la Cámara Penal de Apelaciones de Rosario doctor Claudio Palacín, en el marco de los autos "Larrabure Argentino del Valle s/su muerte", expediente 18/07 que tramita por ante el Juzgado Federal Nº 4 de Rosario, afirma que la muerte de Argentino Larrabure, presuntamente en manos de militantes de la organización PRT-ERP, puede ser considerada como delito de lesa humanidad. Como sobreviviente de los campos de exterminio de la dictadura militar y querellante en la causa en la cual se investiga su accionar, me veo en la obligación de denunciar la gravedad de este nuevo embate tendiente a enlodar el ya inevitable avance de las investigaciones sobre los crímenes del terrorismo de estado y la sanción de sus perpetradores. El fiscal parece desconocer las características propias de un delito de lesa humanidad. Las conductas de los grupos insurgentes de nuestro país no revisten los ribetes de estatalidad y masividad indispensables para hablar de un crimen contra la humanidad toda . Se trata de un claro intento de burlar la prescripción que operó definitivamente. La familia de Argentino Larrabure tuvo la oportunidad de radicar la denuncia correspondiente ante la Justicia de un gobierno democrático. Nunca le fue negada esa posibilidad, al igual que a cualquier otra persona que se considerara víctima de conductas de delitos cometidos por particulares. Situación muy distante de la que sufriéramos las víctimas del terrorismo estatal, que tuvimos que pelear durante 30 años para que se nos permitiera el derecho a un juicio. En Argentina tuvo lugar un genocidio. Este es el más claro de los tipos penales, que permite describir en toda su magnitud lo ocurrido, desechando la perversa teoría de los dos demonios, mentira histórica y falacia jurídica pensada desde los ideólogos de los desaparecedores. El fiscal no puede basar su afirmación en la presunta "dominación" de un territorio por parte del PRT-ERP, dado que este hecho fue analizado en la causa 13/84, conocida como el juicio a las juntas, y resulta jurídicamente incontrovertible lo establecido en el fallo, que cito: "La propia directiva N 333/75 (operaciones contra la subversión en Tucumán) establece que el enemigo -que estima en una capacidad aproximada entre 300 y 500 hombres- se aprestaba a efectuar la apertura de un frente rural describiendo actividades puramente preparatorias. Por lo demás, en momento alguno tales grupos insurgentes fueron reconocidos como beligerantes, recibieron reconocimiento internacional, contaron con la capacidad de dictar normas con alguna eficacia general, y menos aún tuvieron poder de hecho para aplicarlas, ni hubo intervención en el conflicto de potencia extrajera alguna". Esta maniobra se suma a las muchas trabas a la verdad que se vinieron intentando desde siempre. La gravedad de la situación actual radica en que la afirmación parte de un fiscal de la Nación, cuya función esencial es la de representar a las verdaderas y únicas víctimas de delitos de lesa humanidad, la población que fue blanco del accionar de los genocidas usurpadores del poder estatal en la noche más oscura de nuestro país. Juan Rivero (*) (*) Concejal del Frente Progresista Cívico y Social y querellante en la causa de ex Fabrica Militar. http://www.abogados-rosario.com.ar/noticias_leer.php?nid=1299&PHPSESSID=edfbc96b76230d59fa21d4c1baf5e6aa

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¿Indie barrial? ¿Indie chabón?+videos
InfoporAnónimoFecha desconocida

Llega el indie cabeza El refinamiento del indie está cambiando de rumbo. Nuevos grupos hacen canciones más desprolijas y cuentan con la frescura del noise y el lowfi americano frente a la sofisticación y la delicadeza de la tradición pop británica. ¿Indie barrial? ¿Indie chabón? Indie cabeza: poguero y con aguante. Por Juan Manuel Strassburger Bandas que se catalogan como indies, pero que hablan de la amistad, el barrio o los vaivenes cotidianos, y que remiten a Pappo o Luca Prodan antes que a Cerati, Melero o Virus. Recitales que ya no se viven en trance o abúlico silencio sino bajo la transpiración del pogo, los cantitos tipo hinchada y las montañas humanas sobre el escenario. Canciones que se acercan más a la desprolijidad y la frescura del noise y el lowfi americano que a la sofisticación y la delicadeza de la tradición pop británica. ¿Indie barrial? ¿Indie chabón? ¿Indie... cabeza? Lo que hasta hace algunos años era impensable o hubiese sonado a aberrante contradicción, hoy es realidad. Síntesis inesperada de dos términos –la cultura alternativa y la experiencia popular– que, hasta ahora, parecían divorciados. “Estamos asistiendo al nacimiento del indie chabón”, dicen que dijo Martín Mercado, responsable del sello Estamos Felices y guardián del indie a la vieja usanza, cuando el año pasado –durante el clásico festival de La Noche de los Museos– presenció a una horda de fanáticos de El Mató A Un Policía Motorizado desbordar las rejas de la organización para abalanzarse sobre Chango, el entrañable y carismático cantante de la banda. Una reseña de la Rolling Stone lo registró con precisión: lo que hasta ese momento había sido un apacible festival indie en la Torre de los Ingleses (con buenas presencias de Los Alamos, Bicicletas y Fantasmagoria) mutó –en cuestión de segundos– de civilización a barbarie cuando El Mató tomó la posta y emprendió esa seguidilla de ruidosos hits con corazón de barrio: Chica rutera, Amigo piedra o Sábado. Una emoción que trastrueca el orden establecido (“público indie= público abúlico o desabrido”). Pero que no es exclusiva: en otra escala, y con sus respectivas particularidades artísticas –aunque con igual intensidad y la misma impronta barrial–, se desenvuelven y se celebran los recitales de La Patrulla Espacial (el noise de Sonic Youth con la garra de Pappo), Sr Tomate (folk psicótico con armónicas y voz de niño), El Perrodiablo (los MC5 viajando a toda velocidad en un Torino), 107 Faunos (los primeros Flaming Lips tarareando estribillos en La Plata), Shaman y los Hombres en Llamas (la psicodelia del infierno al sentir de un Devendra Banhart grave y patagónico) o Prietto Viaja al Cosmos con Mariano (rock a dúo, nervios y lowfi de casas bajas), entre otras. La mayoría de ellos, amigos entre sí, surgidos en La Plata o la zona sur del Conurbano, y agrupados en sellos como Laptra, Cloe, Mamushka.dogs o el precursor Mandarina Records. ¿Qué pasó? ¿Cómo fue? ¿Al fin el indie se anima a ser callejero, desprolijo y popular? Amigo piedra “Y, es como si hubiera una necesidad en el indie de adentrarse en el barrio, ¿no? De peronizarse...”, bromea Doma de El Perrodiablo, la banda que –junto a Sr Tomate– fue tapa del NO a principios de año por su demoledor debut La bomba sucia. Algo parecido piensa Lucas Garófalo, director del sitio Global-Art y testigo privilegiado del nacimiento de esta tendencia a partir de su participación en el citado Mandarina Records, sello digital que entre 2002 y 2005 reunió los primeros trabajos de Sr Tomate, La Patrulla Espacial y Shaman, entre otros. “En muchas de estas bandas aparece el barrio, pero no en el sentido de pertenencia que usan La Renga o Los Piojos sino en una cosa mucho más inocente, de amistad”, señala. Y postula a Amigo piedra de El Mató –con su letra que reza “vos soñaste con un barrio mejor / y te quedaste mirando la nada”– como el tema que mejor sintetiza este cambio de paradigma. “Un barrio con más fantasía”, sostiene. Otros tópicos –casi siempre producto de letras directas y concretas– abarcan las incursiones urbanas (“Noche de sábado en Capital / fui a enterrar lo que seré / caminando por Corrientes / los tontos se mordían los dientes”, en Av. Corrientes de Prietto...), las ciclotimias cotidianas (“Miro el techo que se cae a pedazos / mi cama es mi tumba y no me importa” en Tumba cama de Sr Tomate) o el divague costumbrista (“Muñequeras de hule, medallones gurú, lapiceras mordisqueadas, la remera del pez espada en la valija” en Pequeña Honduras de 107 Faunos). El audio en la mayoría de esos temas es artesanal: guitarras y baterías que suenan como grabadas en un cuarto, y voces y coros que se entonan de manera personal, adorablemente desafinadas, como era usual en las bandas yanquis de los ‘80 y ‘90 (Beat Happening, Flaming Lips). “Y es que nosotros nos sentimos más cercanos al indie americano que al rock más tipo Radiohead”, reconoce el propio Chango de El Mató al NO. “Escuchamos de todo, pero nos llega más esa época, las bandas del sello Matador: Pavement, Guided by Voices.” Y sobre la banda de Robert Pollard dice: “Tienen algunos de los mejores discos de la historia, pero grabados así nomás. Nos encanta eso”. Es cierto, esa manera despreocupada y espontánea de encarar el rock ya tenía su antecedente local en bandas de los ‘90 como Perdedores Pop o los artistas reunidos en aquel iniciático compilado de Indice Virgen, Grabaciones íntimas (Opio, Santi Amor, El Joven Low-Fi, Paoletti). Y de hecho, la mayoría de las bandas consultadas para este informe reconocen aquellas experiencias como cruciales en su formación (alguna vez habrá que hacer un análisis más detallado de esa otra historia de los ‘90, el indie que no miramos). Pero hay una gran diferencia respecto de aquella época: la respuesta social. En aquel momento ninguna de esas bandas o solistas prendieron hondo en la escucha joven general (de hecho, hoy son consideradas de culto), mientras que la situación actual es la opuesta. Coritos indies Y no sólo por lo que produce El Mató (que hasta tiene grupos de seguidores que se autodenominan como “la banda de El Mató”) cada vez que se presentan. Eso ya se sabe. Lo que no es tan sabido es lo que sucede, en menor escala, con varias de las otras bandas cuando se encuentran en festivales como el Turdera Fest, o lugares como en su momento La Galería del Terror o el Centro Cultural Favero, entre muchísimos otros (gran parte de esta movida puede seguirse en blogs como Muchos Discos Mal Escuchados, Antiesnob o el extinto Pop Nervioso). Shows que –con sus pogos, coritos entusiastas y hasta banderas, créase o no– son una verdadera sorpresa para quienes sólo conocen del indie su expresión capitalina o circunscripta al ciclo Nuevo! del San Martín. “En general, el indie está relacionado con el esnobismo y estos pibes nada que ver. Es muy común que den shows en sótanos muy chicos y mugrientos. Es un ambiente distinto y eso influye”, puntualiza Garófalo. Chango completa: “Es cierto, por ahí el indie acá es distinto a lo que en Capital era Jaime Sin Tierra. Pero eso pasa desde antes de nosotros. Yo fui a recitales de Peligrosos Gorriones, por ejemplo, donde todo el mundo se subía al escenario y nadie se asombraba. Aunque es verdad que Bochatón se asustaba un poco (risas)”. ¿Es La Plata, entonces –esa ciudad en constante efervescencia universitaria donde al decir del escritor Fabián Casas “las funerarias se cagan de hambre”–, responsable de este cambio de cultura y hábito en el indie? Sí y no. Los Prietto son de Capital, y Los Reyes del Falsete (otra banda afín) son de Quilmes. No todo se reduce a La Plata. El propio Chango reconoce que hay mucho de malentendido en la alta estima que se tiene sobre la escena rockera platense en general. “Las bandas están buenas, pero no hay infraestructura para aprovecharlo.” Hace unos días, Miguel Grinberg, autor del mítico Cómo viene la mano sobre la historia del rock nacional, le dijo a Página/12: “El rock fue expropiado por los intereses masivos, las corporaciones discográficas, los grandes productores y los vendedores de gaseosa, cerveza y teléfonos celulares (...) (Ahora hay) que cagarse en el rock, porque lo que se hace en su nombre es mentira, y tiene una faceta contraproducente”. Sus palabras sonaron con fuerza. Pero si algo queda claro con la polvareda que andan levantando El Mató, Sr Tomate, El Perrodiablo, 107 Faunos y los otros, es que allá por el Sur todavía hay esperanza. Funte:http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3430-2008-06-11.html Bueno les dejo algunos videos EL Mató... Chica rutera link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=rZPJzmp_a0w El Mato...Un millón de euros link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=bdxRIqmclkI 107 Faunos- Días Dorados link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=CUiAxRfYKws 107 Faunos-Constelaciones link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=9wqAsYdLt_g Sr. Tomate-La Palabra Macabra link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=aCtfg1qL8gU Los Reyes del Falsete-Tifi Rex link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=WVMM6JMa6E4

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Cuba: Emigración
InfoporAnónimo7/3/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Más similitudes que diferencias Mitos y verdades de la emigración cubana por Diego Hernán Córdoba La migración de los cubanos siempre se la asocia cómo algo imposible. Sin embargo su Ley de migración es similar a la de cualquier país latinoamericano e incluso del primer mundo. En América Latina el 4,5 por ciento del total de la población -25 millones de personas- vive fuera de su país de origen y según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) el crecimiento de las migraciones en la última década ha pasado de 11 millones en 1990 a más del doble en 2000. La Cepal destaca que en varios países caribeños, más del 20 por ciento de la población se encuentra en el exterior, mientras que en América Latina los porcentajes más altos corresponden a El Salvador 14,5 por ciento, Nicaragua 9,6 por ciento, México 9,4 por ciento, República Dominicana 9,3 por ciento, Cuba 8,7 por ciento y Uruguay 8,3 por ciento. Por este motivo, la migración de cubanos no se alejaría de las tendencias que en el mundo indican que los inmigrantes van de las áreas de menor a las de mayor desarrollo relativo. Estas cifras surgen del informe del año 2006 sobre Migración internacional, derechos humanos y desarrollo en América Latina y el Caribe, presentado en el 31º periodo de sesiones de la Cepal, que se celebró en Montevideo, Uruguay. Según, un informe publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba el fenómeno de la emigración desde la isla no es tan voluminoso como se ha pretendido hacer ver. Si se lo compara con los flujos migratorios -argumenta el informe- del resto del mundo que indican como normal una relación porcentual de 10 a 15 por ciento entre los oriundos viviendo en frontera y los que se desplazan al exterior. En Cuba ese coeficiente hoy en día es del 12 por ciento. La mayoría de los cubanos que deciden emigrar, el destino que eligen es Estados Unidos, y no por el factor de proximidad que existe entre ambos países, si no por la Ley de Ajuste Cubano (Cuban Adjustment Act) que les concede una serie de beneficio a aquellos cubanos que decidan ingresar a Estados Unidos de manera ilegal. El 2 de noviembre de 1966 el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos reunidos en Congreso aprobaron la llamada Ley de Ajuste Cubano, firmada por el presidente Lyndon Baines Jonson, que estableció status especiales y exclusivos para "cualquier extranjero nativo" (de Cuba) "o ciudadano cubano o que haya sido inspeccionado y admitido o puesto bajo palabra en Estados Unidos después del primero de enero de 1959, y que haya estado presente físicamente en Estados Unidos al menos durante un año, puede ser ajustado por el Fiscal General, a su discreción y conforme a las regulaciones que pueda prescribir a la de extranjero admitido legalmente para residir permanentemente...". De allí que esta ley -general y confusa- con algunas actualizaciones posteriores, sirvió de base al derecho automático a la residencia permanente, después de un año de ingresar ilegalmente en territorio estadounidense, algo que no se concedió jamás a ningún otro país del mundo. Por otro lado, sí esta Ley ampararía al resto de América Latina y el Caribe, teniendo en cuenta que en Estados Unidos, según el Pew Hispanic Center (Centro Hispano Pew) con sede en Washington, calcula, incluyendo a inmigrantes ilegales, un total de 25 millones de emigrados viviendo en tierras estadounidenses, hoy habría muchos más ciudadanos latinoamericanos y caribeños en Estados Unidos que los nacidos en ese país. Al respecto, el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, en la Facultad de Derecho de Buenos Aires el 26 de mayo del 2003 sostuvo: “hay una ley criminal que nosotros le llamamos la Ley asesina de Ajuste Cubano, aplicable únicamente a un país en el mundo: Cuba. A alguien que no le darían jamás visa, por tal antecedente o por lo que sea, si llega allí en un barco que se roba o un avión que se roba, o por cualquier medio, le conceden piso facto el derecho a residir, e incluso a trabajar al día siguiente”. “Ahora,- agregó Fidel- si usted es latinoamericano, asiático o de cualquier país que llegue allí ilegalmente y se puede quedar, lo llaman refugiado, lo llaman emigrante. Si es cubano tiene el apellido ya certificado: son exiliados. En Estados Unidos no hay emigrantes cubanos, a pesar de que más de 100.000 todos los años vienen a visitar a sus familiares a Cuba, pero no son emigrados, son exiliados; esa es la palabra acuñada con sus pérfidos métodos de sembrar la confusión y la mentira”. Asimismo, dada la práctica jurisprudencial estadounidense denominada wet feet, dry feet (pies mojados, pies secos), los cubanos que alcanzan las costas de Estados Unidos quedan amparados por la Ley de Ajuste Cubano en ese país, mientras que los que son hallados en el mar son devueltos a Cuba. Por otro lado, la ley Nº 1312 de Migración de Cuba establece que los pasos administrativos que debe seguir un cubano que desee salir de Cuba son: poseer un pasaporte, la visa y hacer los trámites indispensables, como adquirir un pasaje de avión y reserva de hotel por ejemplo. Sí el viaje fuere motivado por visita a familiares o amigos, tiene que acompañarse con una carta de invitación, formalizada en el exterior por la oficina consular de Cuba, o dentro de la isla por alguna de las entidades facultadas para prestar este servicio. Otro de los países que utiliza este sistema de carta de invitación -salvando algunas diferencias- es España. Para aquellos turistas que no están sujetos al régimen comunitario en el reglamento de la ley 4/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social. Además, para aquellos cubanos que quiera establecer su residencia en otro país existen otros requisitos, como por ejemplo, haber cumplido el servicio social, en caso de los profesionales, y el servicio militar, en el caso de los jóvenes, lo cual puede demorar por algunos años la salida del país. El motivo por el cual se debe cumplir con el servicio social se corresponde a que en Cuba la enseñanza es completamente gratuita, tanto la primaria, como la secundaria y la universidad. Para pagarle al estado los estudios recibidos de manera gratuita, los licenciados tienen la obligación de trabajar por un mínimo de dos años a dónde el estado los mande. Los médicos, por ejemplo, tienen la obligación de prestar servicio de médico de familia durante dos años antes de hacer la especialidad. Si un cubano o cubana quiere salir del país y no ha completado los años que le corresponden de servicio socia, de dos a cinco años, no puede obtener el permiso para ir a vivir a otro país. Una postura diferente toman otros países de la región con respecto al sistema educativo, como por ejemplo Argentina, en donde la enseñanza pública también es gratuita para la primaria, secundaria y la universidad, pero si embargo, no se les exige a sus egresados “devolver” al país la inversión del Estado. Según los datos de la propuestas para que la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se ponga al servicio de la producción y el trabajo nacional, realizada por el sociólogo argentino Aritz Recalde se dice: “teniendo en cuenta solamente la relación entre presupuesto 2008 según ley 26.337 y la proyección de egresados media para este año, cada profesional de la UNLP, ubicada en al Provincia de Buenos Aires, le costaría a la sociedad, aproximadamente 96.983 pesos”. Asimismo, el autor afirma que “contabilizando solamente la partida de fondos de la ley de presupuesto 26.337 asignada a la UNLP y la cantidad de alumnos, el saldo es una inversión aproximada del Estado argentino de 4.496 pesos por cada estudiante al año”. En definitiva, cumpliendo con estos requerimientos administrativos cualquier cubano puede viajar al país que desee -inclusive Estados Unidos- país con el cual mantiene fuertes diferencias ideológicas. Sin embargo, los estadounidenses no corren con la misma suerte que los cubanos, ya que desde hace más de cuatro décadas esta potencial mundial le aplica un bloque económico a la isla donde dentro de sus medidas está la de prohibirles a sus ciudadanos viajar a Cuba. Igualmente, bajo los más disímiles pretextos y artimañas, algunos ciudadanos estadounidenses se las arreglan para visitar Cuba, a pesar de que necesitan una licencia del Departamento del Tesoro para viajar a la isla y gastar dinero. Por su parte, los emigrantes cubanos y sus descendientes radicados en Estados Unidos están autorizados por ley a realizar un viaje anual y gastar un número limitado de dólares diarios. A raíz de esto, durante la presidencia de George Walker Bush surgió la propuesta del representante republicano por Arizona Jeff Flake, para suspender la prohibición de viajar a Cuba, argumentando que esa medida infringe los derechos constitucionales de viajar de los ciudadanos estadounidenses, pero aún no fue aprobada. En la actualidad, donde la migración es un tema de agenda en los medios de información, se suceden casos, acciones y medidas distintas. El caso cubano es simplemente uno más de ellos. Fuente:http://www.prensamercosur.com.ar/apm/nota_completa.php?idnota=3921

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A seis años del crimen de Kosteki y Santillán.(Los diarios
InfoporAnónimo6/25/2008

A seis años del crimen de Kosteki y Santillán Maximiliano Kosteki yace en el piso. Darío Santillán, aún con vida, y otro militante intentan socorrerlo. (Foto: Pepe Mateos, Clarín) La conmoción también sacudió a los medios periodísticos. La cobertura periodística del día siguiente a los sucesos no hizo más que desinformar. Con la excepción de Página/12, todos los diarios porteños coincidieron en publicar hipótesis equivocadas. En estos seis años, muchos jóvenes se acercaron a la profesión periodística y, en sus memorias, aquellos hechos tal vez sean hoy recuerdos borrosos. DsD [Diarios sobre diarios] presenta entonces estas “instantáneas”, para volver sobre los hechos y confrontarlos. Reflexionar y mantener viva la memoria. Aunque la Historia no es una suma de “anécdotas”, la serie de hechos, dolorosos, que se desarrollaron en la estación Avellaneda del sureño ferrocarril General Roca, hicieron que el 26 de junio de 2002 cambiara de manera brusca la coyuntura política del país. El giro concluyó el 25 de mayo de 2003 con el patagónico Néstor Kirchner comandando los destinos del país desde la Casa Rosada, previo a un ballotage frustrado debido a la deserción de Carlos Menem. En estos seis años, DsD nunca editó una nota en esta sección referida a aquellos sucesos. Esta es la primera, aún cuando en junio de 2002 DsD ya se distribuía por mail y aún no se había “subido” a la web. DsD recién empezaba su tarea. Han pasado seis años. Tiempo y distancia suficientes para que los responsables sean juzgados y condenados. Es tarea del periodismo volver sobre los hechos, analizarlos, confirmarlos. Y aportar a que entre otros aspectos, la memoria permanezca. Y sus errores y aciertos sean confrontados. Por eso esta nota se presenta como si fueran “instantáneas”. Fotos para no olvidar. Instantáneas de los hechos El 26 de junio de 2002 perdieron la vida -porque fueron asesinados por la Policía Bonaerense-, Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, dos muchachos que, con los cambios sufridos en la Argentina desde el golpe de 1976, debilitada por la crisis de representatividad de los partidos políticos, no eran militantes políticos, sino “sociales”, en este caso del Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, o bien como se hubiesen definido ellos, de “La Verón de Lanús” y “del MTD”. La “Verón” de entonces hoy se denomina Frente Popular Darío Santillán -el primero-, y “el MTD” de la localidad de Guernica, también ahora lleva su nombre, el segundo. Ese mismo día fueron heridos con postas de plomo los manifestantes Aurora Cividino, Marcial Bareiro, Sebastián Conti, Walter Medina, Miguel Ángel Paniagua, Héctor Pantoja. Un grupo de uniformados ajustó sus correajes, cargó sus armas, cuando aún no era día pleno en Avellaneda y sin saber que terminarían imputados por 2 homicidios y 7 tentativas de homicidio (comisario inspector Alfredo Fanchiotti y cabo Alejandro Acosta), por el delito de encubrimiento agravado (los por entonces policías Félix Vega, Gastón Sierra, Lorenzo Colman, Carlos Quevedo y Mario de la Fuente) y por el delito de usurpación de “títulos y honores”, al actuar como policía durante la represión (ex policía Francisco Robledo). El juicio se estiró desde mayo de 2005 hasta el 9 de enero de 2006, cuando el Tribunal Oral Nº 7 de Lomas de Zamora condenó a reclusión perpetua a los dos primeros y a penas menores a los restantes. Instantáneas del periodismo Los hechos también provocaron un sacudón mediático. El título de Clarín del 27 de junio –al día siguiente de los asesinatos- fue “La crisis causó dos nuevas muertes”, con la volanta “No se sabe aún quienes dispararon contra los piqueteros”. El titular marcó una polémica. Aún se lo recuerda como un estigma que el matutino carga desde aquellos días. A excepción de una nota del entonces jefe de fotografía del diario, Diego Goldberg, el matutino nunca se preocupó por dar una explicación editorial clara y contundente a sus lectores desde sus páginas. Sólo algunos de sus editores dieron sus razones en entrevistas radiales, en documentales o en seminarios o debates. En la nota de Goldberg, se afirma que “la edición de Clarín del día jueves que reflejó los sucesos del miércoles en Avellaneda, contiene algunas inexactitudes que fueron revelándose al cotejar los datos de ese día” (…) “Al realizar la edición de ese día, ni él (por “Pepe” Mateos) ni los editores fotográficos, ni los editores de texto que trabajaron en esa cobertura, con la información que teníamos en ese momento, pudimos armar el rompecabezas de la secuencia. Recién al día siguiente, sabiendo que Santillán había sido herido de muerte en la estación de tren, cerca de Kosteki, volvimos a revisar todo el material fotográfico y, con el testimonio invalorable de Mateos, logramos reconstruir lo que había sucedido”. Pero el silencio que el matutino mantuvo a nivel de editores periodísticos, ayudó a que empezaran a circular varias hipótesis conspirativas de todo tipo y color. La última mención a ese título la hizo Kirchner el pasado martes 17 de junio de 2008, cuando se quejó porque Clarín tituló con la palabra “represión” la detención transitoria del ruralista Alfredo De Ángelis, mientras que ante un asesinato prefirió acusar en abstracto a “la crisis”. Se dijo de todo: que Clarín ayudó al gobierno de Duhalde culpando a la “crisis”; que sus editores no quisieron publicar al otro día “todas las fotos”; que fue una “maniobra de desinformación”. Sólo hace falta buscar un poco en la web para encontrar aún hoy diversas teorías, que hasta aquí se basan en primeras impresiones, testimonios aislados y presunciones. Ha sido fácil “politizar” los hechos. Pero de investigación periodística real, ha habido poco o nada. A la izquierda, la tapa de Clarín del día después de los crímenes. A la derecha se puede observar que la mención a “la crisis” como culpable tuvo un antecedente. Fue en 1997 cuando asesinaron a Teresa Rodríguez. (El hallazgo corresponde al blog Del Medio , que bajo el seudónimo de “Papipo”, edita el periodista Diego Igal). Sin embargo Clarín no fue el único diario que en ese día fatídico confundió a la opinión pública. El resto de los matutinos acompañaron esa construcción. Y, al igual que Clarín, faltaron explicaciones a los lectores, disculpas a los familiares de las víctimas. La Nación editó como título principal “Dos muertos al enfrentarse piqueteros con la policía” y en el texto de tapa incluyó que “el jefe del operativo de seguridad en el puente, comisario Alfredo Franchiotti, aseguró que sus fuerzas no portaban proyectiles de plomo y acusó a los piqueteros de disparar con armas de fuego”. El periodista Fernando Laborda, escribió: “No debe descartarse que ese nivel de desorden y de rebeldía (el que existía en la manifestación piquetera) haya sido generado por las diferencias suscitadas entre las distintas agrupaciones que convocaron a los actos de protesta de ayer, frente a la advertencia oficial de que las fuerzas de seguridad no permitirían los cortes de los caminos”. A la columna de Laborda la rodearon títulos como “El Gobierno cree que hubo infiltrados entre los piqueteros” y “El presidente, golpeado, sospecha de una escalada de violencia organizada”. El matutino tampoco logró afirmar que fue la Bonaerense la que mató a los piqueteros. Ámbito editó como título de tapa “Violencia en piquetes: 2 muertos y 90 heridos”. En la bajada afirmó: “Enmascarados y portando palos, gomeras y, según la Policía, con armas de fuego y coordinados por radios interconectadas, los manifestantes se enfrentaron con fuerzas policiales y de la Prefectura con el resultado de dos muertos con proyectiles de plomo”. Este diario, al consignar que los piqueteros estaban “con armas de fuego” y que dos habían muerto “con proyectiles de plomo”, también dio crédito en su portada a igual instalación: los piqueteros se habían matado entre ellos. Fanchiotti aparecía también en Ámbito como un mero descriptor de los hechos, tanto que al diario le pareció “insólito” que los piqueteros lo hayan agredido ante las cámaras de TV. El Cronista, en aquella época propiedad del español Grupo Recoletos, tampoco señaló la posible responsabilidad policial en los hechos. En su crónica señaló que “un grupo de piqueteros se desprendió de la movilización central e intentó cortar el puente Pueyrredón y se enfrentó a la policía, que reaccionó con balas de goma y gases lacrimógenos”. Luego dijo que los muertos presentaban heridas de balas de plomo. La lectura que el diario impulsó era la misma del resto: los piqueteros se enfrentaron entre ellos con armas de fuego. En tanto, el diario BAE, en aquella época en manos de Daniel Hadad, fue el más duro hacia los manifestantes: editó como gran bajada de tapa: “Gravísimos hechos de violencia provocaron agitadores de izquierda. Intentaron cortar el puente Pueyrredón y a su paso amenazaron a vecinos, rompieron comercios, autos e incendiaron un colectivo. Tuvieron un duro choque con la Policía, a la que emboscaron. La provocación partió de grupos trotskistas y guevaristas que estaban organizados y armados”. La crónica interior llevó como título “Los piqueteros se sacaron la máscara: ayer desataron violencia y muerte”. Página/12 fue el único matutino que en esa jornada se abrió de la hipótesis oficial que rezaba que los piqueteros se habían matado entre ellos. Por una cuestión ideológica, el matutino no podría dar crédito a la instalación generada desde el Gobierno de turno. Pero tuvo otro ingrediente que lo salvó del incendio. Quien cubrió los hechos de la estación Avellaneda fue Laura Vales, quizá la periodista de diarios nacionales que mejor conoce el terreno de las organizaciones sociales y que mejor llegada tiene a fuentes de movimientos piqueteros. En su tapa señaló que “la salvaje represión policial tras un choque con los piqueteros provocó dos muertos y cuatro heridos graves con balas de plomo, otros 90 heridos con balas de goma o contusos y más de 150 detenidos”. Y en la nota interior, sin la información concreta de cómo habían ocurrido los hechos, Vales se jugó y afirmó que “por lo que se sabe hasta ahora, (Kosteki y Santillán) cayeron escapando de la policía, uno de ellos porque decidió auxiliar a otro herido, los dos bastante después de iniciado el operativo de represión que la bonaerense desató en la bajada del Puente Pueyrredón como inicio de una cacería que prolongó durante varias horas por las calles de Avellaneda”. El tiempo le daría la razón a Vales. La Justicia lo acreditaría. Instantáneas de los fotógrafos La confirmación en sede judicial de la responsabilidad de agentes de la Bonaerense en los asesinatos de aquel día se conoció –entre otros elementos- gracias al trabajo de fotógrafos, cuya profesión muchas veces es ninguneada por algunos periodistas. Una tarea sobre la que en forma recurrente se escuchan profecías sobre su posible desaparición y que con la evolución de la teconología se recurre al falaz eslogan: “Ahora cualquiera puede ser fotógrafo”. Este caso es un buen ejemplo de la necesidad imperiosa de reconocer a los reporteros gráficos como un componente fundamental del periodismo, al mismo nivel de que aquellos que trabajan redactan. Los hechos fueron revelados por fotógrafos que ese día, como todos los días, fueron a su lugar de trabajo: la calle. Que llegaron “al lugar de los hechos”, en donde no había cronistas de medios gráficos ni cámaras de TV y en donde el “periodismo ciudadano” se convierte en una broma pesada. Que pusieron su cuerpo apenas a centímetros de las balas de plomo que silbaron aquella tarde. Que testimoniaron para la posteridad las imágenes de la masacre. Y que siguen haciendo su trabajo con el mismo profesionalismo que aquel día: sin pretender ser “famosos”, sin la necesidad de obtener premios, sin autoelogiarse ni dar cátedra sobre su profesión. Valga entonces esta “instantánea” como reconocimiento a esos fotógrafos: “Pepe” Mateos del diario Clarín; Martín Lucesole y Fernando Massobrio de La Nación. Y un día después, el aporte de Sergio Kowalewski que cedió sus fotos a Página/12. Dos de esos reporteros, Mateos -de Clarín- y Kowalewski -fotógrafo independiente que cubría actos de las Madres de Plaza de Mayo y se ganaba la vida, como él mismo lo dijo, como “fotógrafo de ceremonias familiares”-, también vieron sus vidas convulsionadas a partir de aquella jornada. Las 240 imágenes que registró Mateos y las fotos que tomó Kowalewski, con una máquina “absolutamente manual” y reveló en su propia casa, fueron incorporadas a la causa y, finalmente, fueron pruebas irrefutables para demostrar el accionar criminal de los policías. Kowalewski reveló los rollos al día siguiente. Se comunicó con la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) para avisar de la importancia de sus registros. Se pusieron en contacto con Página/12. Alejandro Elías, por entonces editor de fotografía de Página llamó entonces a Kowalewski y le pidió el material y le preguntó por los honorarios que pretendía por el material. El precio fue que “cualquiera que las quiera pueda usarlas de la misma manera que ustedes: gratis”. A instancias de su compañera hizo, horas después, una corrección a su demanda y le propuso al diario que compraran medicamentos para entregar al MTD de Almirante Brown. Mateos también dio testimonio durante el juicio. Estaba en la estación, mirando el cuerpo de Kosteki y “en eso, entró la policía levantando las armas. Escucho gritos y veo que Darío Santillán sale corriendo con otro muchacho que no sé quién es. Los policías gritaban. Escucho dos o tres disparos y quedo paralizado unos segundos. Cuando salgo al patio veo el cuerpo de Darío moviéndose. Y enseguida percibo al comisario muy nervioso. Casi inmediatamente dos policías levantan a Darío de los brazos y lo arrastran. Era una situación muy desaprensiva. Él intenta un gesto, pero no puede moverse, y lo dejan tirado en el puesto de diarios. El comisario lo palpaba, yo interpreté que le pegaba. Le advertí que le estaba haciendo fotos, para que lo dejara tranquilo. El comisario me miró y me dijo algo que interpreté como una puteada”. Después de escuchar la declaración, el fiscal Bernardo Schell pidió la exhibición de un video. Las imágenes mostraban a Fanchiotti revisando a Santillán, sin preocuparse por las heridas provocadas por las propias balas policiales. Se escucha una voz -Eh, viejo. Mirá que te estoy sacando fotos”. El fiscal interroga: -¿Reconoce esa voz? -Sí, soy yo. – responde Mateos. -¿Por qué dijo eso?- repreguntó Schell. -Yo, generalmente, cuando hago fotos no intervengo. Pero era una manera de pedirle un poco de piedad, después de ver cómo arrastraban y palpaban a Santillán. Instantáneas de un documental Patricio Escobar, graduado en Ciencias de la Comunicación de la UBA, y Damián Finvarb, egresado de la Escuela de Cine de Avellaneda, realizaron un documental que apuntó a mostrar la “manipulación de la información que ejercen los medios de comunicación”. La obra fílmica reconstruyó y analizó los asesinatos de Kosteki y Santillán, y el manejo de la información por parte de los medios de comunicación nacionales. El diario les dejó servido el título de la película: “La crisis causó 2 nuevas muertes”. Después de tres años de trabajo finalizaron esa obra “totalmente independiente y sin ningún tipo de apoyo, pues criticamos en él al multimedio más poderoso de la Argentina como es el grupo Clarín”, según las expresiones de Escobar. El documental tiene dos partes. La primera relata cómo mataron a Kosteki y Santillán y analiza la forma en que se diseñó la represión policial, que empezó a las 12 y concluyó a las 17 horas del miércoles 26. La segunda trata de explicar “qué sucedió con la secuencia fotográfica de Mateos en la redacción de Clarín, y así demostrar que hubo manipulación de la información en el diario argentino más importante”, según los documentalistas. Al justificar el título Escobar señaló que “nos daba a entender lo que realmente había pasado. Y a su vez, dejaba vía libre al discurso de Duhalde en ese momento, que decía que se habían matado entre ellos”. El documental de 85 minutos comienza con un testimonio del editor jefe del diario Clarín, Julio Blanck. En el documental, Blanck mira durante un buen rato la tapa del Clarín del 27 de junio de 2002 y termina por aceptar: “Es cierto, ese título no dice la verdad”. “Cometimos un error con este título”, dice quien para esa fecha era editor de Política Nacional del diario, y lanza un par de preguntas que, seguramente, no buscaban respuestas: “¿Qué tengo que hacer? ¿Cortarme las venas?”. Instantáneas del Gobierno Otro actor de los hechos fue Eduardo Duhalde, convertido en presidente de la Argentina de la inestabilidad política, la volatilidad partidaria, la convertibilidad y el corralito desde el primer día del 2002, cuando la Asamblea Legislativa, en medio de los desordenes en las calles de Buenos Aires, decidió convocarlo para poner fin al caos desatado tras la huida de Fernando de la Rúa, con mandato hasta el 10 de diciembre de 2004. El Gobierno guardó silencio durante las ocho horas posteriores de producidos los asesinatos, algo que destacó la edición del día 27 de Página/12. El primer relato de los acontecimientos estuvo a cargo del secretario de Seguridad Interior de la Nación, Juan José Alvarez, quien buscó presentar los hechos desde una óptica policial, en la que la protesta se desbordó producto de una interna piquetera. El propio ministro del Interior, Jorge Matzquin brindo una conferencia de prensa, en la cual no descartó que los grupos de “piqueteros” se hubieran enfrentados con armas entre sí. Sin embargo, ese miércoles de comienzos del invierno austral, estos hechos hicieron tambalear la estrategia de estabilización del propio Duhalde. Decidió evitarlo con una jugada dramática, el 2 de julio, anunció el adelanto de las elecciones presidenciales de septiembre a marzo de 2003 y el 18 de noviembre, por acuerdo de los poderes políticos, se estableció el 27 de abril como fecha definitiva de los comicios, con asunción del nuevo binomio el 25 de mayo. Desde La Plata, el gobernador Felipe Solá reportaba a Olivos que la Bonaerense no se hacía cargo de los disparos que mataron a Kosteki y Santillán. Poco le duró esa postura. La aparición de las fotografías lo llevó a corregir su posición inicial y expresar, ahora que el comisario inspector Alfredo Fanchiotti era un “psicópata, un demente”. “Me mintió”, aseguró el mandatario y agregó que creía que “también les mintió a sus superiores”. Había recibido una llamada telefónica, desde Olivos. Se hizo rogar, ignorante del sacudón que recibiría su carrera política y el gobierno de quien lo había colocado al frente de la provincia cuando Carlos Ruckauf decidió abandonarla. Solá tendría que ajustar esa tarde –noche su relato a la verdad, a esa altura documentada en los archivos digitales de Mateos. Le hicieron entender que la llamada era por un asunto gravísimo y, entonces sí, respondió. Enmudeció cuando le transmitieron el mensaje de El Jefe -como se gustaba llamar a Duhalde por entonces- haciéndole cambiar el discurso, tras comprobar que las fotos mostraban de modo irrefutable que los asesinos estaban en la Bonaerense y no entre los piqueteros. El grupito de Olivos que rodeó al Presidente en esas horas tensas no necesitó de profesionales del espionaje, la SIDE nada tuvo para aportar. Uno de ellos, sobre el mediodía, recibió una llamada en su celular, de alguien acostumbrado a leer diarios, a disfrutar del papel y el olor a tinta. El cruce de las tapas, la superposición del conjunto de fotos permitían, prácticamente, construir las tres dimensiones de la escena, con los asesinos en primer plano y uniformados, con Santillán vivo, agonizante y muerto. El colaborador de Duhalde no acudió a otra metodología que juntarse con esos mismos diarios, concluyó que el dato que le pasaron era correcto, que el Jefe se embarcaba en terreno sin retorno si avanzaba por el camino de responsabilizar a los piqueteros por los hechos del día anterior. El hombre de Banfield escuchó en Olivos, miró con atención las fotos que le presentaban sobre su mesa de trabajo, comprendió que era cierto. Lo llamaron a Solá y el resto es historia conocida, y juzgada. Hoy por hoy, dicen los hombres que siguen junto al ex Presidente que algún día escribirán la historia de esta coyuntura y que darán los nombres de sus protagonistas. Instantáneas de DsD La jornada siguiente a los asesinatos fue tensa, dura, en todas las redacciones periodísticas. También en las modestas instalaciones de Diario sobre Diarios (DsD). Su director, el jefe de redacción, el redactor principal, el webmaster y alguno de esos amigos que nunca faltan cerca de los periodistas. Todos alrededor de una mesa con los diarios de “el día después”, el 27 de junio. “¿Qué ven…, pero qué ven?”, preguntaba, casi amenazaba, uno de los periodistas… Silencio, hasta que otro dijo, “¡Está vivo!, ¡El muerto está vivo!”. Una nota emitida por la señal TN en forma reiterada presentó una entrevista a un joven en el GBA, que decía que el que estaba en la tapa de Clarín, en forma borrosa era Darío Santillán. No el muerto en la foto, sino el vivo . Así surgió la nota que DsD publicaría al día siguiente. El encargado de ponerle letras a la misma, fanático de Cortázar, como tantos de su generación en un país en que los pibes “se leían todo”, asoció el esfuerzo para encontrar lo que estaba oculto en la foto de tapa de Clarín con la película Blow-Up, de Michelangelo Antonioni y estrenada en 1966, basada, muy libremente, el cuento “Las babas del diablo”, del cronopio mayor. La trama lleva a un fotógrafo londinense de modas a realizar unas instantáneas en un parque de las afueras, para ilustrar el libro de un amigo; cuando las revela se da cuenta que hay un cadáver en uno de los registros. Como un Blow-Up al revés, la foto de Pepe Mateos mostraba que el muerto estaba vivo. Hasta que llegó Fanchiotti, claro. Hoy reproducimos nuestra propia nota, y aprovechamos para agradecer a José Ignacio López que la incluyó en el Apéndice de su libro sobre “El hombre de Clarín”, Héctor Magnetto, de editorial Sudamericana (2008). Paradojas del oficio: quien escribió sobre la “vida privada y pública” del mandamás del grupo de medios más importante de la Argentina, usó para reseñar ese momento, dramático, de la historia presente, a la notita que le dijo al matutino de los Noble que tenía un muerto vivo en la portada mas leída del país y no se había dado cuenta por entonces. Claro que DsD, no existía en la web, era sólo un correo electrónico. Esa “perla” – que López se las ingenió para conseguir por otra vía que no fue DsD- y que leyeron muy pocos por entonces, ahora se reproduce: “Cuando Pepe se levantó, junio era amenaza de lluvia en la ciudad. No sabía que le había ofrecido a los lectores de su diario dos imágenes imposibles de lograr por un fotógrafo: la de un muerto que estaba vivo y la de un asesino en el momento de su crimen. Con ese empecinamiento de reporteros y periodistas, arrancó la jornada volviendo hacia las noticias que había recorrido unas horas antes; lógico, seguía la información a través de TN, el canal de la empresa. No prestó demasiada atención al pronóstico del tiempo ni al recuento de los hechos del día anterior; todavía le quedaba el regusto de los gases, de la pólvora. La sangre derramada sobre el suelo sucio de la estación le golpearía en la boca del estómago. De golpe le estalló la cabeza: un muchacho miraba a cámara y decía que la foto de la tapa de Clarín demostraba que su hermano, Darío Santillán, uno de los dos muertos del miércoles, estaba vivo cuando llegó la bonaerense. De golpe se le ordenaron las imágenes disparadas en ráfaga, con cadencia de 1,6 segundos entre una y otra; el caos, la violencia y la confusión del cierre del diario, dieron paso a la desesperación por llegar hasta el edificio de la calle Piedras, meterse en el laboratorio y revelar el rollo de película sensible del que le habían pedido sólo un corte para la incluir en la edición. Habían decidido ilustrar la tapa con la foto de un muerto y no vieron que el muerto estaba vivo. En el cajón de los rollos descansaron las fotos de los asesinos. Por unos minutos, Pepe Mateos, tuvo los ojos celestes de David Cummings, el fotógrafo del Blow Up de Antonioni que revelaba con obsesión los negativos de unas tomas que traían a primer plano un asesinato imaginado por Cortázar. Al anochecer el diario decidió publicarlas. Más tarde aún, el gobernador Felipe Solá se enteraba que, comparando fotos, cruzando escenas, escuchando víctimas, algún periodista sagaz y con las ganas que Rodolfo Walsh le ponía a la búsqueda de la verdad, también había concluido que la Policía bonaerense había fusilado a Darío. Junio vuelve a amanecer con amenaza de lluvia sobre la ciudad; si el aguacero finalmente se descarga, hay dos oficiales que sólo podrán verlo desde atrás de las rejas”. Fuente:

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Plan Cóndor Universitario-Sistematización de la persecuci
InfoporAnónimoFecha desconocida

Nuevas pruebas de persecución en las universidades durante la dictadura Por: Juan Pablo Casas Una limpieza de rutina en viejos armarios de la Facultad de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) provocó uno de los hallazgos más importantes de los últimos tiempos. Se trata de unas 500 fichas y expedientes sobre estudiantes que revelan el grado de sistematización, coordinación y organización de la persecución ideológica que la última dictadura militar montó sobre las universidades públicas y hasta privadas de todo el país. Esos archivos, encontrados siete años atrás, todavía hoy, a 32 años del golpe de 1976, se siguen desclasificando y aportandos novedades. "A medida que tiramos de un hilo desentrañamos nuevas historias, nombres y conexiones de lo que llamamos el 'Plan Cóndor Universitario', un circuito de información que daba cuenta del comportamiento y la militancia de los estudiantes de todas las casas de estudio de la Argentina. Incluso, de los extranjeros que venían a cursar acá", cuenta Gustavo González, director del Centro de Investigación y Capacitación en Estudios de Opinión Pública (CICEOP) de la UNLP. Y agrega: "Por ejemplo, existen comunicados en los que la Universidad del Litoral alerta al resto de las universidades de los alumnos suspendidos, sancionados o expulsados por actividades subversivas. Era un sistema aceitado: la facultad informaba a su rectorado, éste al sistema universitario y de allí, al resto. Si te expulsaban de una universidad, no volvías a entrar a ninguna otra. Hasta las privadas participaban de esto: descubrimos informes y fichas de la Universidad de Morón". El cinismo del sistema era tal que muchas universidades expulsaban a estudiantes que ya estaban desaparecidos o puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) desde mucho tiempo antes. "Cruzamos los datos de las fichas con el informe de la CONADEP y descubrimos que unos 20 estudiantes figuraban como desaparecidos. El grado de control era tal que hallamos requerimientos de la comisaría de la zona exigiéndole a las autoridades que remitieran informes sobre los libros que los alumnos sacaban de la biblioteca. Así que si vos ibas y pedías 'El 18 Brumario de Luis Bonaparte', de Karl Marx, quedabas fichado como marxista", destaca González. Hoy, la investigación del CICEOP —de la que participan unas 20 personas entre autoridades, docentes y estudiantes— aporta datos y colabora con la Comisión de la Verdad que lleva adelante los juicios contra los ex represores. Y revisa qué responsabilidades penales tienen aquellos que —ya sea interventores militares o civiles— ampararon el sistema de persecución ideológica contra los estudiantes, docentes y no docentes de las distintas universidades. "Estas fichas no son casos aislados ni anecdóticos. Dan cuenta de un sistema que se extendió a todo el país. Por eso estamos buscando financiamiento internacional para extender este tipo de investigaciones y descubrir nuevos archivos en las universidades del resto de la Argentina y, al menos, el Cono Sur. Con este proyecto, desde el enfoque científico que le puede aportar la universidad, buscamos que la sociedad conozca nuestro pasado para entender mejor el presente. Todavía hay gente que niega todo: que no pasó, que los 30.000 desaparecidos es una mentira, que jamás existió un plan de exterminio. Todo eso resulta mentira y lo demuestra este tipo de hallazgos", concluye González. Fuente:

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Rocambole habla de la cofradía y los redondos
InfoporAnónimo5/17/2008

Rocambole: “La Cofradía fue un proyecto para el amor; Los Redondos, no” entrevista y articulo realizado por Franco Ruiz. Ricardo Cohen (Rocambole) fue uno de los fundadores de la primera comunidad hippie de la Argentina, La Cofradía de la Flor Solar. Saltó a la fama por haber diseñado la gráfica del que para muchos es el mejor álbum del rock argentino, Oktubre (1986). Hoy, refugiado en su taller, situado en calle 9 entre 68 y 69, atendió a Pop Nervioso y afirmó que “La Cofradía quiso cambiar el mundo", y que fue un llamado de alerta sobre el egoísmo de la sociedad actual. En 1964, Rocambole era un estudiante de la Escuela Superior de Bellas Artes (hoy, Facultad de Bellas Artes). Allí, se conoció con los estudiantes –en su mayoría oriundos de Entre Ríos- con los que luego formaría La Cofradía de la Flor Solar. Las ideas principales de La Cofradía eran, según señaló Rocambole, la igualdad entre el hombre y la mujer; el cuidado de la ecología; y por último, el amor y la libertad en contra del egoísmo y el individualismo. “Uno de los eslóganes nuestros era: «Sé todo lo libre que puedas ser». Quizás, por eso, nos comparaban con el Mayo Francés (1968), pero nosotros decíamos éstas cosas desde mucho antes, desde el `64”, precisó Rocambole. “Las mujeres que vivían con nosotros no lavaban los platos”, alegó Rocambole. Y enseguida subrayó que todos los miembros de La Cofradía compartían las tareas de la casa, el trabajo y las ganancias. “Se dio que no hubo una mujer que tocara un instrumento y que pueda ser parte de la banda musical, pero sí había chicas que cantaban, pintaban, hacían artesanías, y participaban de la fiesta igual que los hombres”, afirmó Rocambole. “En 1966 ganamos el centro de estudiantes. Era una época muy efervescente, con mucho debate de ideas y un arco amplio de ideologías: tenías desde agrupaciones “foquistas” hasta gente ligada al “pop-art”, contó Rocambole. Acto seguido, Rocambole añoró las largas charlas en los cafés que le daban vida a la calle 51 entre 7 y 8: “Estaba lleno de bares, como el Tirol-chopp, el Adriático, el Capitol, el Parlamento (éste todavía está) ...”. Sin embargo, Rocambole se ufanó de que ellos lo hicieron antes. “Comenzamos, desde el centro de estudiantes, a empapelar las aulas con eslóganes raros, surrealistas, como: «Lo único constante es el cambio». Y las comparaciones con el Mayo Francés no tardaron en llegar. “Las ideas y las gestas del Mayo Francés llegaron más tarde”, sostuvo Rocambole. “Lo mismo ocurrió con El Verano del Amor de San Francisco y el hippismo. Todo eso llegó después. Lo que sí había, era una suerte de sintonía generacional con todo eso, quizás, porque leíamos los mismo libros, como El ángel subterráneo, de Jack Kearouck”, explicó Rocambole. “A mí me decían rebelde, beat, existencialista, iracundo, pero nunca hippie, eso vino después”, rememoró Rocambole. Los cofrades trabajaban en la cooperativa del centro de estudiantes de la Escuela de Bellas Artes. Por esos años, el comedor universitario era el centro de reuniones de todos los estudiantes. Allí se hacían peñas, fiestas, y funcionaba como un centro de convergencia de diversos proyectos, artísticos y/ o políticos. “Había estudiantes peruanos, venezolanos, de Panamá, Costa Rica, y de toda América Latina. Venían a estudiar a La Plata porque acá les daban unos tiquetes, y con eso comían, gratis, todo el año. Un estudiante del interior llegaba a La Plata, y esa misma noche, ya estaba cenando en el comedor universitario”, recordó Rocambole. “Era frecuente ver a los compañeros, caminando por los pasillos de la facultad, con alguna naranja que le habían dado, de postre, en el comedor. El menú podía ser puchero, pero también podía ser unas buenas milanesas con puré, ravioles...”, afirmó Rocambole. “Yo no comía en el comedor porque ya me ganaba la vida pintando afiches y carteles para obras de teatro, publicidades, etc. De todos modos iba seguido, porque ahí estaban mis amigos, y era el lugar obligado de fiestas, reuniones y asambleas. Recuerdo que una vez se presentó en el comedor una grupo de samba, de Brasil”, relató Rocambole. “Por eso lo cerraron, porque era un lugar de encuentro de todos los estudiantes, más allá de su filiación política”, dedujo Rocambole. En efecto: la dictadura de Juan Carlos Onganía se ensañó particularmente con la universidad pública (cabe añadir que durante ese gobierno ocurrió «La noche de los bastones largos»), y con el comedor universitario, que sufrió una cantidad considerable de atentados con bombas. Según Rocambole, en los años `60, se vivía en la Escuela de Bellas Artes –hasta la llegada de la dictadura de Onganía– una suerte de “bohemia familiar”. Es que la matrícula de estudiantes inscriptos era muy inferior a la actual. “Eramos pocos, algunos nos quedábamos toda la noche pintando, nadie nos decía nada, para los que no tenían un taller propio, era bárbaro, porque se quedaban trabajando en las aulas”, aseguró Rocambole. El cierre del comedor universitario fue un hecho trágico para muchos estudiantes del interior y de otros países que no tenían donde comer. “De repente echaron a los mejores profesores, nos quitaron las llaves de las aulas, y establecieron un régimen militar de cursadas. Ya no nos podíamos quedar a trabajar por las noches: terminaba la clase y nos cerraban las puertas”, lamentó Rocambole. Sin embargo, según explicó Rocambole “toda esa ordalía, ese tormento, lejos de dividirlos, los juntó”. Así fue que muchos estudiantes, ante el despido de profesores, decidieron desertar en masa. “Nos fuimos a vivir con todos los compañeros del centro de estudiantes a una casa que estaba situada en calle 13, frente al Club Atenas, que como estaba a punto de ser demolida, no nos cobraban el alquiler”, afirmó Rocambole. “La primera propuesta que surgió en la casa fue crear un comedor universitario paralelo, porque el oficial estaba cerrado. Unas personas del gremio del Correo nos prestaron un lugar, y enseguida pusimos unos tablones, unos caballetes, y comenzamos a cocinar para 200 estudiantes, que no tenían donde comer”, recordó Rocambole. “Habíamos conseguido unas ollas, inmensas, y con eso cocinábamos. Íbamos al Mercado Central de la calle 520, con un viejo jeep, prestado, a pedir las verduras y las frutas que no se habían vendido en los remates del día”, manifestó Rocambole. “El comedor paralelo duró 3 meses, hasta que no lo pudimos sostener más”, confió Rocambole. Y agregó que además del comedor quisieron fundar una universidad paralela, con los profesores que los militares habían echado de la facultad. “Muchos profesores fueron a la casa de 13, y dieron sus clases”, festejó Rocambole. Luego, los cofrades se mudaron a la casa de 122 bis y 72 bis. “Allí podríamos haber armado una huerta, pero la verdad es que no sabíamos cómo hacerla, y era mucho trabajo. Había que estar todo el día trabajando y no podíamos desarrollar otras actividades que nos interesaban más, como el arte”, desmitificó Rocambole. “No plantamos ni una papa”, bromeó Rocambole. La Flor generacional Según Rocambole, el nombre «La Cofradía de la Flor Solar» estaba flotando en el aire, como un motivo psicodélico de la época o un símbolo generacional (como el símbolo de la paz de los hippies). “Había una escenógrafa que estaba montando una enorme flor solar en uno de los subsuelos de Bellas Artes, y a nosotros se nos ocurrió ponernos La Cofradía de la Flor Solar”, indicó Rocambole. “También había una periodista de la revista Eco Contemporáneo (que dirigía el periodista y escritor Miguel Grinberg) que una vez vino a La Plata a hacer una nota y nos contó que ellos llamaban a la redacción de la revista «El reducto de la flor solar»”, recordó Rocambole. Según señaló Rocambole, también había una librería platense que se llamaba La Cofradía de la Flor Solar (cuyo dueño era el filósofo León Iglesias), y hasta había un grupo de percusión que se hacían llamar “El espíritu de la Flor Solar”. La vida en comunidad Según Rocambole, fueron adquiriendo, con el paso del tiempo, y a partir de los errores, una mayor conciencia comunitaria. “La pregunta siempre era ¿cómo ganarnos la vida?”, confió Rocambole. “Teníamos una mesa de serigrafías, y con eso hacíamos afiches, tarjetas, volantes, y recaudábamos algo de dinero. Después recibimos la visita de un artesano (Marlon Bilela) que nos enseñó a trabajar en cuero y metal, y así inauguramos la artesanía urbana, que hoy está a la vista de todos, en cualquier plaza de la ciudad. Nosotros fuimos los primeros”, aseguró Rocambole. “Un día un miembro de La Cofradía inquirió: qué hacemos con la plata en nuestros bolsillos. ¿Por qué no hacemos un fondo común? Esa noche, hubo varios cofrades que abandonaron la casa. Fue una desilusión, porque nosotros siempre bregamos por la solidaridad, pero era todo tan libre, que hasta esos gestos de individualismo también estaban contemplados, y respetados”, afirmó Rocambole. "Los cofrades que se enojaban con nosotros se iban a vivir a La Casa de la Luna, que era la casa de Poli", ironizó Rocambole. “Recaudábamos el dinero de las actuaciones del grupo musical, las artesanías, las changas, y anotábamos todos los gastos en un cuaderno. Hubo momentos de organización casi fascista, donde funcionábamos con la prolijidad y el orden de una operación militar. Casi siempre esos «golpes de estado» venían después de épocas de mucho desorden, hasta que nos dábamos cuenta de que no podíamos estar dos meses comiendo polenta, que había que llevar un orden”, explicó Rocambole. “Anotábamos en un cuaderno: a las 7.30 nos levantamos; a las 8.30 trabajamos en el taller de artesanías; a las 11 meditamos en grupo y hacemos ejercicios espirituales; a las 22 ensayo de la orquesta musical, etc.”, indicó Rocambole. “A veces la tensión dentro de la casa era muy fuerte, había discusiones, y alguno se enloquecía por la misma presión de la convivencia, pero salíamos adelante”, confió Rocambole. “Luego comenzamos a trabajar en decoración y diseño de interiores, justo agarramos la época en que comenzaban a abrir en La Plata los primeros boliches (nosotros les llamábamos confiterías bailables). Así fue que conseguimos muchos trabajos. En un boliche hicimos toda una decoración medieval, en metal y mármol, y quedó muy bonita”, contó Rocambole. “Tratábamos de conseguir en esos boliches que decorábamos un lugar para que después pueda tocar la banda musical”, afirmó Rocambole. Drogas Según contó Rocambole los cofrades conocían las drogas, porque muchas veces eran llamados para hacer "cambios" (reemplazar a algún otro músico) en los cabarets platenses. "Pinchevsky y Kubero Díaz eran muy virtusos y enseguida se aprendían los temas, por eso los llamaban seguido para tocar tango en los cabarets y reemplazar a algún músico. Ahí conocieron la cocaína", afirmó Rocambole. “Nosotros conocimos la marihuana a través de un hippie brasileño que nos visitó en la casa y nos regaló unas semillas. Nos explicó como plantarlas, y nosotros las plantamos en el jardín de la casa de 122. Cuando llegó la primavera vimos que empezaban a brotar unos tallitos, nos pusimos muy contentos... ¡Al fin íbamos a poder experimentar con la marihuana de los hippies!”, explicó Rocambole. “Se había creado mucha expectativa entre los cofrades, hasta que nos dimos cuenta de que los brotes que habían nacido en el jardín eran idénticos a los de la casa del vecino, la plaza, etc., y que no era marihuana”, relató Rocambole. “La droga, para nosotros, era un ritual, algo esporádico, espiritual, ligado a la música, el arte y la conciencia. Luego se puso de moda entre los psicoanalistas porteños usar LSD (ácido lisérgico) para que los pacientes puedan liberar más fácilmente el sub-conciente. Ahí sí, muchos cofrades probaron el LSD y tuvieron visiones fantasmagóricas”, contó Rocambole. “Había un gran debate dentro de la casa en torno al uso de drogas: estaban los que estaban a favor de la droga, para experimentar, y los que estaban a favor de la experimentación pero, sin drogas. «Tampoco quemar por quemar», repetían los que se oponían al uso de drogas”, recordó Rocambole. Rocambole contó que un día, revisando los cuadernos donde se anotaban todas las actividades de la casa, descubrió que los días que había visitas decaía considerablemente la producción de artesanías. Luego se dio cuenta que la producción decaía porque los visitantes traían «fumo». “Hubo que restringir las visitas”, bromeó Rocambole. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota "La gráfica de Oktubre es la que más me gusta, por todo lo que pasó después y la aceptación que tuvo en la gente. Cuando vi que había mochilas, banderas y remeras con la imagen que yo había diseñado, me emocioné mucho. Y... a quién no le gusta que se lo reconozca", soltó Rocambole. Con respecto a si La Cofradía influenció a Los Redondos o no, Rocambole dijo que "el Indio siempre dijo que a él no lo influenció La Cofradía, y tiene razón, porque él no vivía en La Plata, pero por ahí a Fenton o a Skay, que eran habitués de nuestra casa y concurrían a los ensayos de la banda, sí los influenció". "La experiencia de la autogestión la inciamos los cofrades y luego Los Redondos la retomaron", argumentó Rocambole. En torno a la decisión que tomaron Los Redondos, cuando decidieron transformarse en una banda de rock, tradicional y estable, y alejarse del "circo" de intelectuales y bohemios platenses que le había dado vida al grupo, Rocambole sentenció: "Fue una decisión política que tomaron Poli y el Indio". "Ahora a las traiciones se les llama decisiones políticas", deslizó Rocambole. "La diferencia entre La Cofradía y Los Redondos es que La Cofradía fue un proyecto para el amor; Los Redondos, no. Eso explica, en parte, por qué La Cofradía sigue tocando y seguimos en contacto, siendo muy amigos, y Los Redondos, no. Fuente:http://popnervioso.blogspot.com/2008/05/entrevista-con-rocambole.html

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