hernibotobol
Usuario (Argentina)
Es respetable la postura de los ateos y es tu libertad de aceptarla. No puedo decirte si es malo o bueno, solo que tienes una decision. Jesus nos ha pedido "Frio o caliente. Si eres tibio te vomitare..."; o dí si o no". El que crea se slvara yel que no, se condenará"; blanco o negro, no grises, porque el mundo esta lleno de grises. Tu elegiste una opcion. La ciencia tiene muchas teorias, Dios no. Tdo sabemos que el ateísmo es ese sistema de pensamiento que formalmente se opone al teísmo. Desde que apareció, el término ateísmo ha sido utilizado en forma muy vaga, generalmente como epíteto de acusación contra cualquier sistema que dudara de las deidades populares del momento. De ese modo, así como Sócrates fue acusado de ateísmo (Platón, Apología. 26, c.) y Diágoras fue llamado ateo por Cicerón (Nat. Deor. I, 23), Demócrito y Epicuro fueron llamados “impíos”, con el mismo sentido (irrespetuosos con los dioses) a causa de la tendencia de su nueva filosofía atomista. En ese sentido también los cristianos fueron tildados de ateos por los paganos porque rechazaban a los dioses paganos. Y de tiempo en tiempo algunos sistemas religiosos y filosóficos han sido considerados ateos por semejantes razones. Pero tambien es cierto que nos hemos vuelto muy cómodos y por eso no queremos complicarnos la vida buscando a Dios ni que Él nos la complique a nosotros. Una de las acciones que más me reconfortan es recordar con especial intensidad que Dios es mi Padre, aunque pienso que si cada vez es mucho mayor el número de ateos, quiere decir que son muchas las personas para las que esto no significa nada y podría ocurrir, que aquellos que siempre hemos puesto toda nuestra confianza en Dios, nos sintiéramos contagiados y desanimados ante el aumento de la increencia. Generalmente el ateísmo se ha considerado casi siempre muy unido a la soberbia. El hombre llega a creerse tan importante que se permite eliminar a Dios, prescindir de él o decidir que no existe. No deja de ser un gran atrevimiento, porque uno podría llegar a decir: Señor, no te veo, no te entiendo, no te comprendo... Pero pasar de ahí a negarlo es un salto demasiado grande, teniendo en cuenta lo poco que somos. La ignorancia también tiene mucho que ver con la negación de Dios. Pero, ojo, que ser ignorante no quiere decir que se carezca de títulos o de estudios. Una persona puede tener carrera universitaria con muy buenas notas en esa especialidad y ser un ignorante en otras materias como filosofía, historia, religión... En efecto, la teología, la religión... requiere muchas horas de estudio si uno quiere tener algo de idea. Hemos de reconocer que la ignorancia religiosa es muy grande tanto en hombres de ciencia como en cristianos de buena voluntad. En todo caso hay una sabiduría muy profunda que no la dan sólo los libros y que brilla bastante por su ausencia. Quizá por todo ello habría que añadir a la soberbia y a la ignorancia, compañeras inseparables del ateísmo, la pereza. La pereza mental de no pararse a reflexionar, a buscar, a leer, a investigar. Se habla a la ligera sin tomarse la molestia de formarse ni informarse, ni siquiera pensar seriamente. Escribo estas lineas tras una ardua jornada intentando combatir en las aulas la ignorancia religiosa. Pero el cansancio y el estress no viene del hecho de tener que hablar y explicar a los alumnos, sino de la indiferencia, la falta de interés y de acogida, del desprecio a cuanto se ha vivido, investigado o escrito sobre Dios. En el fondo nos hemos vuelto muy cómodos y por eso no queremos complicarnos la vida buscando a Dios, ni que Él nos complique la vida. Es la vieja táctica del avestruz que esconde la cabeza bajo el ala pensando que así se aleja el peligro. Para no enfrentarnos con el tema de Dios lo aparcamos a un lado. Por eso si hubiera que clasificar a los ateos en varios grupos y quedarse con alguno, me quedaría con los que lo son después esforzarse en buscar a Dios... porque, además, llegarán a encontrarlo. Por ahora sigue tu postura que Él espera siempre, como un Padre que mira al horizonte para ver la llegada de su hijo, que ha partido lejos y no se sabe nada de él. El hijo pródigo.- SOY ORGULLOSAMENTE EVANGELICO DIOS LOS BENDIGA