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jach_994

Usuario (Venezuela)

Primer post: 11 jul 2011Último post: 13 jul 2011
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Desembarco en Normandia
Desembarco en Normandia
InfoporAnónimo7/13/2011

En 1942, en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, los aliados preparaban una enorme embestida militar, que diera por tierra los sueños imperialistas de la Alemania nazi. Gran Bretaña era el escenario donde se preparaba la Operación Overlord, que tenía como fin erradicar a los nazis del territorio francés y avanzar sobre Alemania, encontrándose con las tropas rusas. Para ello, se unieron los ejércitos fundamentalmente norteamericano, inglés y canadiense, a los que se adicionaron fuerzas de los demás países aliados, reuniendo cinco divisiones, que partiendo de Inglaterra cruzaron el Canal de la Mancha y desembarcaron en Normandía (norte de Francia) la madrugada del 6 de junio de 1944, conocido históricamente como Día D. A esas cinco divisiones se les unirían otras seis, una vez que las primeras hayan podido lograr lugares para el desembarco. Para distraer al enemigo los aliados bombardearon la ciudad de Calais, situada también al norte de Francia, para hacerlos creer que ese era el objetivo. Pero éste era instalar cabezas de puente, para facilitar el desembarco y la consecuente invasión. Lo temible era la Fuerza Aérea alemana, para lo cual se procuró destruirla o dispersarla. Esto último se logró bombardeando ciudades alemanas, hacia las cuales se dirigieron sus aviones, debilitando la protección de Normandía, donde quedaron sólo trescientos. Tuvo particular importancia en el éxito de la campaña la acción de la resistencia francesa, que se mantuvo operativa luego de la invasión nazi, proporcionando información sobre las fortalezas alemanas, y colaborando en operativos de sabotaje. Con hormigón, traído desde Inglaterra, se fabricaron dos puertos artificiales (Moreras) que facilitaron el desembarco, contando además con cañones autopropulsados y multi-cohetes. El petróleo fue primero trasladado por tuberías y luego se construyó un imponente oleoducto submarino que se estableció como puente de abastecimiento entre Inglaterra y Francia. El plan de ataque fue diseñado por el Comandante Dwight David Eisenhower, colocando al frente de las tropas a Bernard Law Montgomery. Los alemanes habían minado la costa francesa, construyendo la llamada “Muralla del Atlántico”, y además contaban con poderosas ametralladoras, las Maschinengewehr 42, o MG42, ubicadas en los acantilados, que causó muchas pérdidas entre los aliados. Al frente del ejército nazi hubieron tres jefes suicidas: el audaz Mariscal Edwin Rommel, cuya astucia le valió el seudónimo de “zorro del desierto” y que optó por suicidarse al ser acusado de participar en la frustrada conjura de asesinato de Hitler. El general Günther von Kluge, a cargo del mando del frente occidental, desde julio de 1944, que se envenenó, al ser destituido, acusado de conspiración. En su reemplazo fue designado el general Walter Model, quien perdió su cargo por discrepancias tácticas con Hitler, ya que sostenía la conveniencia de dirigir las fuerzas rumbo al Rhin. Su suicidio se debió a la derrota nazi, y la responsabilidad que le cabría por sus crímenes de guerra. Ocurrió el 21 de abril de 1945. Los estadounidenses, habían arribado a Pointe du Hoc, con el segundo batallón Ranger, el 5 de junio por la noche, al que se sumaron los refuerzos de la playa de Omaha, que fue la más difícil de tomar, distante a cinco kilómetros, contando con cinco cañones de artillería. El objetivo era tomar las playas de Utah (aislada de las demás por el río Douve) y Omaha, por parte de los norteamericanos, las de Sword y Gold, por los británicos y Juno por los canadienses. Así se constituirían las bases para el desembarco del resto de las fuerzas. Los puentes entre el Sena y el Loira, fueron destruidos por los aliados, al igual que carreteras y líneas ferroviarias, lo que impidió a los alemanes recibir ayuda de otros puntos. En el desembarco, fue el V Cuerpo el que debió soportar el hundimiento de casi todos sus tanques DD, lo que provocó la desmoralización de las tropas, que tardaron en recobrarse casi todo el día. Los alemanes que ejercían la defensa de Cherburgo, quedaron aislados cuando los aliados tomaron la península de Cotentin. El 7 de julio los alemanes perdieron Caen, tras fuertes bombardeos, de fuerzas británicas y canadienses al mando de Montgomey que la destruyeron. El 18 de julio, tuvo lugar la frustrada Operación británica Goodwood, a cargo del Teniente General sir Miles Dempsey, donde fuertes bombardeos desde mil novecientos aviones, trataron de abrir un camino para el paso de las tropas, destruyendo la fuerza defensiva alemana, pero esto no ocurrió, ya que la defensa de los antitanques, resistieron el ataque. Sin embargo, el 25 de julio, los invasores restablecieron posiciones al tomar Coutances en la parte occidental de St Lo, ciudad a las que se sumó Cherburgo conquistada por los estadounidenses. La ciudad de Arranches fue tomada, cuando Hitler ordenó un contraataque en sus proximidades, pero fueron derrotados el 7 de agosto por las fuerzas aliadas, que actuaron en forma combinada. Los alemanes siguieron realizando contraataques poco exitosos, que fueron neutralizados por los cazabombarderos. El ejército de Estados Unidos, cercó el 15 de agosto a los alemanes replegados en el oeste, por el sur, aún con la oposición de Churchill, mientras los canadienses hacían lo propio por el norte, sellando la pésima suerte del ejército de Hitler. La batalla de Falise, del 19 de agosto, significó un gran triunfo, sobre doce divisiones alemanas, donde George Patton, al mando del III Ejército de Estados Unidos, demostró gran heroísmo y se abrió un amplio frente para los aliados. El 25 de agosto, los vencedores tras atravesar el Sena, liberaron París.

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¿ Pudo Alemania ganar la segunda guerra mundial ?
InfoporAnónimo7/11/2011

Al final, las cosas que ocurren, ocurren porque tienen que ocurrir. En el texto que sigue subyace la idea de que Alemania ganó la que llamamos segunda guerra mundial como también pudo perderla. ¿Que es al revés? Pues eso... Le dejo la palabra (aunque no he podido evitar introducir un par de llamadas en el texto, con comentarios míos que van al final). ¿Pudo Alemania ganar la segunda guerra mundial? En el verano de 1940, con Francia derrotada, Hitler intentó hacer la paz con Inglaterra. Hitler admiraba a Inglaterra y odiaba tanto a Francia como a la URSS. Pensaba que era factible un acuerdo entre los dos países en el que Inglaterra dejase a Alemania las manos libres en Europa Central y Oriental, mientras que Alemania no se inmiscuiría en las colonias. Si Eduardo VIII, ese Rey que cambió la corona por una estricta gobernanta, hubiese estado en el Trono en esos momentos y el Primer Ministro no se hubiese llamado Winston Churchill, tal vez Inglaterra habría acabado aceptando la proposición alemana. Tras la guerra pocos quisieron recordar que en 1940 había bastantes en el establishment británico que querían una paz con Hitler y que temían más al comunismo que al nazismo. Una vez que se vio que Inglaterra no se avenía a razones, Alemania tenía dos vías para doblegarla, la directa y la indirecta. La directa consistía en la invasión, la famosa operación León Marino. Pienso que los alemanes nunca se tomaron esa operación demasiado en serio. No sólo había que desembarcar tropas en Inglaterra, sino que después había que mantenerlas abastecidas. Cuando Göring sugirió que la Luftwaffe podía hacerse cargo del problema inglés, supongo que muchos vieron el cielo abierto. No habría que enfrentarse a la Navy. La Batalla de Inglaterra fue un despropósito desde el inicio. La autonomía de los aviones alemanes era insuficiente: el combustible apenas sí les daba para sobrevolar Inglaterra durante menos de una hora, largar las bombas y retirarse. Además debían de combatir contra dos enemigos temibles: el rádar y los cazas Spitfire. La campaña alemana se centró inicialmente sobre los aeródromos ingleses y las industrias y empezó a volverse preocupante para los ingleses. Sin embargo, los alemanes cayeron en la tentación de Londres y en el ensueño de que desmoralizando a la población civil mediante el terror aéreo podrían sacar a Inglaterra de la guerra. Cuando la Batalla de Inglaterra tuvo que darse por terminada en el otoño de 1940, Alemania hubiera podido intentar la estrategia mediterránea, que el almirante Räder y algunos en la Armada preconizaban y que habría entusiasmado a los italianos: conquista de Gibraltar para cerrar el Mediterráneo; conquista de Malta y ofensiva contra el Canal de Suez, que eventualmente habría podido llegar hasta el pro-germano Iraq y sus campos petrolíferos. Esta estrategia seguramente habría forzado la entrada en la guerra de EEUU, pero habrían tenido que enfrentarse a una Alemania que sólo estaba luchando en un frente y que estaba en posesión de más petróleo del que podía utilizar. Los estrategas alemanes nunca se tomaron en serio esta estrategia mediterránea. Desde finales de 1940, Hitler había decidido que el siguiente golpe sería contra la URSS. Las justificaciones que se dieron en su momento fueron: privar a Inglaterra de toda esperanza de prolongar la guerra buscando una alianza con la URSS y hacerse con las inmensas reservas soviéticas de materias primas con vistas a una guerra que amenazaba con prolongarse. Ambas justificaciones resultan ridículas. Por un lado, la URSS ya tenía un pacto de no agresión con Alemania y aunque Stalin no fuese de fiar y fuese pescador en río revuelto, no hay indicios de que se propusiese romper el pacto. En los archivos soviéticos aparecieron, tras la perestroika, planes militares que preveían un ataque preventivo contra Alemania en Polonia. Sin embargo, parece probable que esos planes no fuesen más que los típicos planes de contingencia que todos los ejércitos preparan. En cuanto a la cuestión de las materias primas, Alemania entró en guerra con una sorprendente falta de preparación económica. Aparentemente el mando nazi pensaba que si estallaba un conflicto en Europa, ocurriría hacia 1942 ó 43, no en 1939 (1). No se les puede culpar por ese error de cálculo: si las democracias occidentales habían permitido que se merendasen a la República Checoslovaca, ¿por qué pensar que la invasión de la dictadura militar polaca iba a desencadenar un conflicto europeo? En todo caso, la URSS ya estaba suministrando materias primas a Alemania. La verdadera justificación de la invasión de la URSS era ideológica. Desde siempre Hitler había menospreciado a los pueblos eslavos y había visto en el Este el área natural de expansión para la raza alemana. Hitler tenía flexibilidad táctica, pero no estratégica. Era un buitre, que sabía captar en cada momento cuál era el animal que estaba a punto de sucumbir. Pero carecía de flexibilidad estratégica. Llevaba tantos años soñando con la expansión hacia el Este, que era incapaz de ver que, con Inglaterra invicta, resultaba lo peor que podía hacer. Vender la idea de la invasión de la URSS al Ejército alemán no fue difícil por dos factores. El primero fue el pobre desempeño soviético en la guerra ruso-finesa de 1939-40. Si los rusos sólo habían logrado la victoria frente a un enemigo menor a base de pura superioridad numérica y muchas bajas, ¿qué podía esperarse de un enfrentamiento con Alemania? El segundo fue una deficiente inteligencia. Los servicios de inteligencia alemanes, que dejaron mucho que desear durante toda la guerra, aquí se lucieron. Estimaron la fuerza militar soviética muy por debajo de la realidad. Así en septiembre de 1941 los militares alemanes descubrieron que ya llevaban aniquiladas tantas divisiones soviéticas como sus agentes les habían dicho que existían y, sin embargo, seguían llegando tropas al frente. La Operación Barbarroja fue un todo o nada. O Alemania noqueaba a la URSS antes del invierno o se vería en problemas. Creo que Alemania tuvo posibilidades reales de haber derrotado a la URSS, pero hubo tres factores que lo impidieron, dos causados por los propios alemanes y otro, un imponderable. Primero, el imponderable: el tiempo. Las lluvias otoñales empezaron en 1941 demasiado temprano y el invierno que las siguió fue de los más severos del siglo. Los otros dos factores fueron las deficiencias logísticas y la brutalidad. Las victorias alemanas al comienzo de la II Guerra Mundial, la calidad de su armamento y su superioridad táctica hace que nos olvidemos generalmente de una cosa: logísticamente eran unos cenutrios y es en las cocinas donde se pierden y se ganan las guerras. Increíblemente, parece que los planificadores alemanes no habían pensado que en Rusia nieva y que el invierno podía pillarles a sus muchachos en trincheras en torno a Moscú con temperaturas de 20 grados bajo cero (2). Tampoco habían pensado que las carreteras rusas podían no estar asfaltadas y que los ferrocarriles rusos podían dejar mucho que desear. Eso fue lo que ocurrió y más de un soldado alemán pagó en forma de dedos la imprevisión de sus superiores. Si el tema logístico es de idiotas, lo de la brutalidad ya es de nota. No se puede decir que el régimen estalinista despertase entusiasmos entre muchos sectores de la población. Muchos ucranianos y bálticos, e incluso rusos, hubieran podido simpatizar con cualquiera que les librase de Stalin. Con cualquiera menos con los nazis. Los nazis entraron avasallando, por utilizar un eufemismo. Desde los primeros días lanzaron campañas de exterminio de comunistas y judíos y no hicieron ningún secreto de que su intención era hacer de Rusia una colonia alemana, en la que los rusos que sobrevivieran serían los criados y los campesinos; no los mayordomos, porque para eso ya tenían a los rumanos. No es de extrañar que los rusos se galvanizaran. Stalin sería un hijopu**, pero al menos era su hijopu**. Con el fracaso de la ofensiva final contra Moscú y la entrada en guerra de los Estados Unidos, la suerte de la II Guerra Mundial estaba echada y ya sólo era cuestión de tiempo ver cuánto tardaría Alemania en rendirse. (1) Este hecho, es decir que la lógica indicase que la guerra no debía comenzar hasta 1942 aproximadamente, es lo que ha provocado que, en no pocos libros, los historiadores coqueteen con la idea de que Hitler estuviese gravemente enfermo. En el búnquer berlinés, al final de sus días, tenía evidentes síntomas de enfermedad, probablemente mal de Parkinson. Estas teorías señalan que Hitler lo sabría a finales de los añós treinta, y por eso adelantó las hostilidades. Personalmente, creo más en la teoría de Tiburcio: simplemente, no calculó bien las consecuencias de la invasión de Polonia. (2) La logística era el principal punto débil de la estrategia alemana, lo cual es lógico porque se da un poco de leches con la famosa Blitzkrieg o guerra relámpago. Una parte nada desdeñable de las tropas alemanas atrapadas en la bolsa de Stalingrado no había recibido nada más que ropas de verano.

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