jeko37
Usuario (Argentina)
Truco para crear una memoria USB booteable bajo XP. Esto es muy útil, para los que poseen una Netbook pero también para los que posean un PC sin lector de CD. Sólo veremos la creación de la memoria USB con Windows XP sin complementos pero existen diversas opciones como la adición de Linux o del Service Pack. Creación de la Memoria USB Para comenzar será necesario: Una memoria USB de 1 o 2 GB Un CD de Windows XP original Un PC que posea un lector de CD y una conexión USB Una Netbook (en la que instalaremos Windows) Este maravillosos programa llamado WinSetupFromUSB (en inglés). También será necesario que: La memoria USB pueda bootear Tu equipo pueda arrancar desde la memoria USB (averiguarlo en la BIOS) La memoria USB sea lo suficientemente rápida para que la instalación del sistema operativo no sea muy lento Una vez descargado el programa, ejecuta el programa de instalación y sigue las indicaciones (acepta la creación de la carpeta de instalación del programa). Al final de la instalación, el programa se ejecutará. Aparecerá la interfaz del programa: Estos son los 6 pasos que debes seguir (marcados en la imagen) : Paso 1: Inserta el CD de Windows XP en el lector de CD de tu PC, luego haz clic en Browse Paso 2: En la ventana que aparece, selecciona la ruta Paso 3: Selecciona el lector de CD donde se encuentra el CD de Windows XP y haz clic en OK Paso 4: Haz clic sobre Refresh, luego dale clic a la pequeña flecha a la izquierda y selecciona la memoria USB que utilizarás para arrancar XP Paso 5: Marca la casilla Fixed en “Force Target disk type” Paso 6: Finalmente haz clic en GO. Espera que termine el proceso de copia. Luego cierra el programa (un mensaje aparecerá cuando la copia haya terminado). Instalación de Windows XP Ahora pasemos a la instalación de XP. Tan solo seguimos estos pasos: Primero inserta la memoria USB en la Netbook y entra a la BIOS Luego configura la BIOS para que el equipo arranque desde la memoria USB Una vez hecho esto, guarda y reinicia el PC Obtendrás dos líneas del menú GRUB La primera es para elegir el inicio de la instalación La segunda será para después de la instalación y el primer inicio de Windows XP Por lo tanto, deberás arrancar desde la memoria USB hasta que Windows XP sea completamente instalado. Sigue el proceso de instalación como en una instalación normal. Y listo! Windows XP ha sido instalado desde tu memoria USB. DESCARGA
Una herramienta que nació para realizar pruebas de stress sobre servidores y luego se ha convertido en una herramienta para realizar ataques de Denegación de Servicio Distribuídos (DDoS). Clic a Shaka de Virgo La herramienta se llama LOIC y se ha hecho muy popular en los últimos tiempos por ser protagonista de muchos ataques. Ahora vamos a hacer un análisis acerca de esta herramienta, cómo funciona y qué peligros pueden tener. Inicialmente esta herramienta fue escrita en C#, y su nombre hace referencia a “Low Orbit Ion Cannon”, un arma ficticia que aparece en el juego “Command & Conquer”. Ahora podemos encontrar ports a otros lenguajes, como Python, Java, Perl, C y C++ Funcionamiento El funcionamiento de esta herramienta se basa en realizar muchas conexiones (a razón de varios miles por segundo), tanto TCP como UDP, hacia un objetivo, con el fin de agotar todos sus recursos, ya sea de procesamiento, memoria o ancho de banda. Esta es una técnica de los más común cuando se busca tirar un servidor por agotamiento de recursos, pero veremos que esta herramienta tiene algunas particularidades interesantes. Ataques distribuidos Una de las características más llamatias de LOIC es la capacidad para coordinar ataques. Como una sola PC no suele poder agotar todos los recursos de un servidor, se ha creado un modo de ataque distribuído, en el cual cada PC que tenga esta herramienta instalada cede el control de su máquina a un operador central, que administra cómo, cuándo y hacia dónde se harán los ataques. Esta administración remota se realiza utilizando el protocolo IRC, que es un protocolo simple de envío y recepción de texto, utilizado habitualmente como plataforma de chat. El funcionamiento de esto es muy similar a las redes zombies, pero con una gran diferencia: Nosotros debemos aceptar que la herramienta ataque, porque LOIC no funciona como un malware. Ataca solamente si nosotros descargamos el software. Peligros asociados En el caso de los ataques de DoS a equipos ajenos a nosotros, está de más aclarar que son ilegales. Además de ser fácilmente rastreable por los registros de conexión de los servidores y los proveedores de internet. Pero existe un peligro que muchas veces no vemos, y es el de instalar una herramienta que está desarrollada para hacer daño y permite que otra persona controle nuestra PC. Básicamente, si una persona puede controlar a quién yo ataco, no solamente estoy atacando, si no que estoy dándole el control a otra persona de mis ataques. Como si esto fuera poco, este tipo de herramientas son complejas y sólo las personas con un buen entendimiento de los lenguajes de programación van a poder comprender exactamente qué es lo que hacen. Así que no se puede tener la certeza de que controlen otros parámetros de nuestras PC Si tienen muchas ganas de hacer esto, para entender cómo funciona la herramienta, tengan extremo cuidado y no la utilicen para atacar servidores públicos. Por supuesto, no permitan que otro controle lo que su PC hace, porque pueden terminar pagando las consecuencias de los actos delictivos de otras personas. Y verifiquen en todo momento hacia dónde se está conectando su PC, para comprobar que realmente la herramienta hace lo que ustedes quieren que haga. También recomiendo, de ser posible, utilizar una máquina virtual para instalar, ya sea para probar ésta o cualquier herramienta de hacking. Esto nos va a permitir poder eliminar la máquina virtual sin mayores inconvenientes en caso de necesitar hacerlo. Contramedidas Algo muy importante a tener en cuenta es cómo defender nuestros servidores de este tipo de ataques. Principalmente, debemos saber que este tipo de ataques es fácilmente detectable si utilizamos un firewall o un sistema de prevención de instrusos. Para analizar un ejemplo práctico con Linux vamos a crear reglas de iptables que descarten este tipo de conexiones para que nuestro servidor no las procese. iptables -F iptables -X iptables -A INPUT -p TCP -m state –state NEW –dport 80 -m recent –set iptables -A INPUT -p TCP -m state –state NEW –dport 80 -m recent –update –seconds 60 –hitcount 5 -j DROP iptables -A INPUT -p TCP -m state –state NEW –dport 80 -j ACCEPT Las primeras 2 líneas borran las reglas anteriores de iptables. Esto nos sirve para saber que siempre aplicamos reglas sobre una configuración limpia. La 3ra línea deja un registro de la dirección IP origen por cada conexión nueva al puerto 80 La 4ta línea verifica que no se hayan registrado más de 4 conexiones desde una misma dirección IP en los últimos 60 segundos. De ser así, empieza a descartar las conexiones de esa dirección. La 5a línea acepta la conexión (si es que la 4ta línea no la rechazó) Con esto vamos a poder controlar un poco este tipo de ataques. Y digo un poco porque debemos tener en cuenta que iptables también consume recursos, aunque muchos menos que un servidor web. Es una excelente práctica de seguridad aplicar esta configuración en un equipo que se encuentre antes del servidor web, y que actúe como un firewall, dedicado exclusivamente a filtrar conexiones. Esta solución es rápida y eficaz, pero si queremos algo más avanzado, podemos utilizar un sistema de detección de intrusos, que pueda bloquear las direcciones IP por más tiempo (iptables volvería a permitir conexiones cada 1 minuto) y realizar otras acciones más complejas. Una excelente opción puede ser snort, que es un sistema de detección de intrusos de código abierto. Si son usuarios de otras soluciones de seguridad, como Checkpoint, Fortinet, Cisco, Juniper, etc, todos cuentan con sus propias herramientas para bloquear y dejar registro de este tipo de ataques. En fin. Espero sean buenos y no usen esto con fines dañinos… no dejen que el lado oscuro los absorba
ESTE LIBRO Y USTED Si adquirió este libro, hay dos posibilidades: 1. Usted no es un transa; de lo contrario no necesitaría de un manual para aprender a serlo, y lo compró porque: a) Tiene la esperanza de triunfar en la vida, o por lo menos de mejorar su nivel de ingresos, gracias a los secretos que encontrará aquí. b) Quiere protegerse de los que sí son transas, o que son más transas que usted. 2. Usted es un transa, y lo que lo motiva a leer este libro es: a) Aprender nuevas técnicas y conceptos para perfeccionar su oficio. b) Convencerse de que usted es tan buen transa que sus métodos ni siquiera aparecen en este libro, y que su carrera no peligra. c) Burlarse del autor. Si usted se encuentra entre las personas descritas en el apartado 1, inciso a), sepa de una vez que los transas nacen, no se hacen; es un talento inexplicable como el que mueve a los músicos, los poetas, los mecánicos automotrices y los políticos. Y desde luego que hay transas que se dedican a la música, la poesía y, más particularmente, a la mecánica automotriz y a la política; lo transa va más allá de los oficios, el sexo, la posición social, la religión o el equipo de fútbol al que se le vaya (también en el fútbol hay transas); lo transa es una categoría espiritual, un estado del alma al que sólo unos cuantos mortales pueden acceder. No espere, pues, ser un maestro de la transa con sólo leer este manual: nuestro objetivo es, si no tiene el talento natural suficiente, ayudarlo a que adquiera los conocimientos y las armas necesarias para que pueda ganarse la vida deshonestamente —como todos los transas—, con la conciencia de que está haciendo su mejor esfuerzo. Sea realista y comprenda de una vez que habrá gente mejor que usted en este duro oficio; pero, así como hay escritores, políticos y mecánicos de gran talento, también los hay de segunda fila, y todos tienen su lugar —modesto, pero necesario— en el orden natural de las cosas. Aplíquese, practique, ejerza la transa, y en muy poco tiempo estará colmado de satisfacciones: lo admirarán en el trabajo, se encontrará rodeado de mujeres que nunca soñó que le harían caso, será respetado por sus compañeros y sus hijos se avergonzarán de usted, la más alta recompensa que un perfecto transa puede pedirle a la vida. Si usted está entre los comprendidos en el apartado 1, inciso b), es decir los que quieren protegerse de los transas, probablemente este libro pueda ayudarlo a evitar algunas malas jugadas, pero no de todas (y más bien muy pocas), por los motivos que se explican en el mismísimo capítulo primero, unas cuantas páginas más adelante. Si cae en las garras de un transa después de leer este libro —y es seguro que así será—, podrá decir que ya sabía lo que le esperaba y, qué rayos, al menos no lo agarraron desprevenido. Si usted es un profesional de la transa, este libro no es para usted: se trata de un manual básico, para principiantes, dedicado a aquellas personas a las que la naturaleza les dio menos dotes que a usted, pero que desean progresar. Se dará cuenta de que hay muchas cosas que se le han pasado por alto al autor, y muy pocas de las que no deben ser divulgadas al público para que usted (sí, usted) siga ganándose la vida gracias a su talento. Si lo que pretende al leer este libro es burlarse del autor, bienvenido; pero sólo hágalo si adquirió este libro sin pagar un centavo, pues lo más probable es que en esta ocasión el transado haya sido usted. TRANSAS Y ESTAFADORES No se puede negar que hay verdaderos magos de la transa, en todos los estratos de la sociedad y en todos los oficios, pero no se deje llevar por las apariencias: la transa, aunque involucre millones y millones de pesos, y aunque requiera de cierto don para llevarla hasta sus grados de mayor sofisticación, en materia artística es sólo una actividad secundaria. La transa, para decirlo con todas sus letras, es apenas una pálida sombra de una de las actividades creativas más admirables del ser humano: la estafa. Encárelo de una vez: el estafador es un artista. El transa, a lo mucho, aspirará a ser un buen técnico. La diferencia entre uno y otro es la que hay entre Leonardo da Vinci y el señor que pinta bardas en las campañas electorales. El señor de las bardas cumple con su misión en la vida, y quizá hasta ejerza la transa creativamente (“¿Cómo que se gastó diez mil litros de pintura en una sola barda?”, “Es que le di dos manos para que se viera mejor”); pero Leonardo, con un simple pincel, ha llegado mucho más lejos de lo que ha llegado cualquiera con una brocha gorda. Hay una diferencia fundamental entre el estafador y el transa. El estafador trabaja solo: es un romántico. Sus únicas armas son su ingenio, su poder de convicción, su inteligencia y, sobre todo, su audacia. No hay nada ni nadie que lo proteja, excepto su capacidad para saber cuándo actuar, cuándo detenerse, cuándo retirarse y cuándo irse al diablo. No tiene credenciales que lo respalden —a menos que las haya falsificado—, altos puestos en el gobierno ni posiciones influyentes; desprecia las armas, el chantaje y la violencia; el dinero que gana con el sudor de su ingenio es, para él, muchísimo más que dinero: es una recompensa espiritual. El estafador es básicamente un solitario, como el vaquero que se enfrenta solo contra todo un pueblo repleto de bandidos… con la diferencia de que él es el bandido. El transa, ante todo, se aprovecha de su posición —social, administrativa o laboral—, que necesariamente es más alta que la del transado. El ejemplo más claro son los policías de tránsito que perdonan infracciones reales o imaginarias a cambio de un reconocimiento en metálico que estimula los procesos químicos que afectan la región cerebral dedicada al olvido. Llámesele soborno, mordida o cohecho, no sería posible que recibieran nuestra voluntaria contribución si no tuvieran la autoridad para levantarnos una infracción, cuyo monto sería mucho más elevado que el billete que les damos, o si por ley no tuvieran la capacidad y la credibilidad suficiente para llevarnos a la delegación y acusarnos ya no de pasarnos un alto o de darnos la vuelta en un lugar prohibido, sino de ataque a la autoridad, resistencia al arresto, cantar canciones patrias en estado de ebriedad, incitación a la rebelión en la vía pública, estupro y faltas a la moral. Si las negociaciones con el agente de tránsito fallan, y por algún motivo (decencia, quizá) no queremos estimular sus procesos cerebrales con una inyección en efectivo, no nos hemos librado de ser víctimas de una transa. Por el contrario, la dosis de medicina deberá ser masiva, pues habrá que aplicársela a un agente del ministerio público, cuyas tarifas son mayores porque es mucho mayor la dignidad de su puesto; los encargados del corralón, el guardia de la entrada, la señora que hace la limpieza, la secretaria del licenciado (que no tiene que ver en el asunto, pero que anda por allí viendo a quién se transa) y, claro, el policía que nos detuvo originalmente. El estafador es sutil. No se aprovecha de su posición en la sociedad, porque no tiene ninguna: se aprovecha de las debilidades humanas —todos los pecados capitales y la parte más interesante de los mortales—, y hasta es capaz de hacer que nosotros mismos le supliquemos que por favor se quede con nuestro dinero. El transa también se aprovecha de nuestras debilidades, pero sólo de las que tienen que ver con nuestra posición inferior con respecto a él. Es el caso de los funcionarios de cualquier nivel que piden propinas a cambio de realizar algún trámite (a pesar de que su obligación es que los trámites se realicen), del prestamista que cobra intereses del cien por ciento mensual, semanal o diario a personas que no tienen otra opción que aceptar, y del constructor que utiliza materiales de calidad inferior (y los cobra como si hubiera usado uranio en la mezcla) gracias al apoyo de un inspector que tiene el poder suficiente para que la construcción se efectúe o se clausure, y que con toda justicia recibirá una parte de las ganancias derivadas de la transa. Los transas, pues, son gente común y corriente que se encuentran en la posición adecuada para aprovecharse de la gente común y corriente que no se encuentra en ninguna posición. La carne de la que se nutren los estafadores, por otra parte, son los mismísimos transas. Está, por ejemplo, aquel tipo que en 1925 vendió dos veces la torre Eiffel a empresarios franceses. El tipo, de nombre Victor Lustig, logró convencerlos de que uno de los símbolos más importantes de Francia sería desmantelado, pues mostraba fallas estructurales graves. El gobierno (al que él representaba, según lo demostraban las cartas credenciales que había falsificado con gran primor) quería mantener el asunto en secreto, para evitar reacciones adversas de la ciudadanía; si se llegaba a difundir el asunto, lo más probable era que la torre Eiffel permaneciera en su lugar, así que cuidadito con decir palabra. Los cinco empresarios que participaban en la operación se callaron la boca (que a esas alturas ya tenían hecha agua): el negocio para el que supuestamente concursaban era el desmantelamiento de la torre Eiffel, cuyo material el ganador podría vender después. A precio de chatarra, de acuerdo, pero sólo hay que imaginarse lo que les redituarían los cientos de toneladas de chatarra de la torre para darse cuenta de que se trataba de un negocio de lo más redondo. La trama de la estafa era absurda, desde luego: los franceses de entonces (y de ahora) son capaces de declarar el alemán o el inglés como idioma oficial antes de tirar la torre Eiffel, así se esté cayendo en pedazos. Pero Lustig, gracias a sus dotes personales (con las credenciales falsas de por medio), convenció a transas verdaderamente experimentados de que podían hacer el negocio de su vida. Por supuesto que sólo uno de los participantes iba a llevárselo, como en todos los concursos de oposición; pero, qué rayos, ya habría modo de inclinar la balanza gracias a un interesante soborno que se le ofrecería al hombrecito gris que representaba al gobierno francés. El hombrecito gris, por su parte, les dijo que para entrar al concurso había que entregar una cantidad más o menos respetable de dinero, por supuesto a cambio de un recibo, magníficamente falsificado, con la firma del ministro del Interior, de Obras Públicas o algo así. Los empresarios ni siquiera dudaron: entregaron el dinero, recibieron a cambio un papel que no valía nada y se pusieron a esperar. Esperaron en vano: Lustig desapareció del mapa, junto con el dinero de los depósitos y el soborno que le había dado uno de ellos para obtener su favor. Y aquí es donde se puede notar muy claramente una de las diferencias entre un transa y un estafador. El transa hubiera seguido adelante para ganar más dinero, siempre más dinero; el estafador, modesto y nada deseoso de bienes materiales, se retiró en el momento oportuno. Sus ganancias no fueron despreciables, pero su satisfacción fue sobre todo espiritual: haberle vendido la torre Eiffel a una bola de transas. Los empresarios no presentaron denuncia alguna, de la pura vergüenza. Lustig probó suerte otra vez y vendió la torre Eiffel a otro empresario; éste seguramente era un mejor transa que los anteriores, porque no tenía sentido de la vergüenza: denunció al estafador, que debió huir a Estados Unidos para seguir ejerciendo su arte. Pero ésa es una historia que deberá ser contada en otra ocasión y en otro lugar. Está el caso de Enrico Sampietro, que tenía unas manos maravillosas a la hora de agarrar el pincel o el lápiz. Era capaz de copiar a la perfección un cuadro de Rembrandt, pero le faltaba lo más importante: talento para hacer sus propios cuadros, y que valieran la pena. Aunque dedicó su juventud a estudiar pintura, sus obras eran de lo más aburrido. ¿Qué hacer con tanta técnica y tan poco talento? Falsificar billetes, por supuesto. Falsificó todo tipo de moneda, en varios países, durante muchos años. Sus billetes eran simplemente perfectos… o casi perfectos, porque al final fue atrapado en México y cumplió una larga sentencia en Lecumberri. Con sólo sus manos y su audacia, Enrico Sampietro logró que lo persiguieran las policías de decenas de países, y fue considerado el mejor falsificador de moneda del mundo. Pasó a la posteridad como uno de los mejores estafadores de la historia, y se le recuerda con respeto. Hay transas famosos, pero, en lugar de ellos o su obra, la que pasa a la posteridad —sin respeto, por cierto— es la autora de sus días. Veamos en cambio cómo funciona una transa: Automovilista: ¿Qué pasa, agente? Policía: Se brincó un alto y venía a exceso de velocidad. Automovilista: ¿Cuál alto? ¡Ni siquiera hay semáforo! Policía: No, pero como si lo hubiera. Aquí tengo un cronómetro y voy contando lo que se tardan las luces del semáforo, y usted se pasó cuando le tocaba al rojo. Automovilista: ¡Está loco! Policía: Son las nuevas disposiciones. Como no hay presupuesto para comprar semáforos, nos dieron estos relojitos y nos dijeron que así le hiciéramos. Y si me dice loco otra vez, me lo jalo por falta de respeto a la autoridad competente. Automovilista: Además yo no venía a exceso de velocidad: estoy estacionado aquí desde hace un rato. Policía: Es que se le ve en la cara que corre mucho. Automovilista: ¿Y qué? Policía: Pues que yo soy de la policía preventiva, y tengo que prevenir que provoque una desgracia por andar a exceso de velocidad. Además, ¿qué hace aquí estacionado? Automovilista: Estoy esperando a que mi esposa salga del banco. Mire, allí viene. Policía: ¿La señora de la minifalda? No, pues ahora sí está en problemas: me los voy a llevar a los dos por faltas a la moral, porque con esa ropa su señora sólo provoca malos pensamientos. Y así sucesivamente. Como se ve, entre la creatividad de los estafadores y la de los policías de tránsito hay una diferencia abismal. Los estafadores improvisan a cada segundo, adulan, convencen. Los transas simplemente tienen más autoridad que el cliente y lo ponen entre la espada y la mordida. Eso en el caso de que hubiera un “cliente”: la mayoría de las transas no tienen el calor humano que tienen las estafas. A lo mucho, los transas aprovechan el poder de su firma (que se les ha dado como funcionarios públicos o privados que son), realizan una transferencia y ya. Hasta en eso el mundo moderno se vuelve más funcional y frío, sin el contacto personal que solía haber en los viejos tiempos. En los niveles más altos, así como en los más bajos, no es pues el ingenio lo que caracteriza los modos de ejercer la transa. Vea el diálogo que sigue: Funcionario: ¿Ya está aprobado el presupuesto? Secretario particular: Ya. Funcionario: Bien. Toma el diez por ciento para ti… Secretario particular: Habíamos quedado en el quince por ciento. Funcionario: Agarra el trece y que no se hable más. Secretario particular: De acuerdo. Funcionario: Entonces toma el once por ciento para ti y el resto transfiérelo a mi cuenta en Suiza. Secretario particular: El trece. Funcionario: Que sea el doce. Y cómprame un boleto a Río de Janeiro para hoy mismo, porque después de ésta sí me agarran. Ah, y háblale a mi esposa para decirle que no me espere a cenar. En los niveles más bajos de la transa están los que aceptan pequeños regalos en especie (unas flores, un boleto para el fútbol) por hacer lo que de todos modos deben hacer. Para ellos este manual puede ser útil, pues sin duda se trata de personas que necesitan de ayuda para superarse: ¿cómo puede creer que unas flores o un boleto de sol para el fut son la recompensa que un buen transa pueda merecer? En los niveles más elevados están los sacadólares, los prestanombres, los secretarios de estado que otorgan contratos a sus propias empresas, los que abren cuentas secretas en Suiza con fondos de la nación, etcétera. Está de más decir que este manual no es para ellos, y más bien se les agradecería que publicaran uno para que al menos nos enteráramos de por qué estamos como estamos. LOS MOTIVOS DEL TRANSA No se haga ilusiones: para un transa no hay motivos elevados. Lo único que lo mueve es el dinero y lo que se puede comprar con él, sea comida o poder. Están los que transan para sobrevivir (los policías de tránsito que ya mencionamos: sus sueldos son malísimos), los que transan por transar (sí, los hay que son compulsivos, y hasta se está planeando la creación de una organización totalmente lucrativa llamada Transas Anónimos) y los que transan para pertenecer al selecto grupo de los que dictan los destinos de los países y los pueblos. ¿A cuál clasificación pertenece o quiere pertenecer usted? En este manual encontrará algunas pistas que le serán útiles, junto con algunos métodos que le ayudarán para lograr su objetivo —siempre pensando en su superación personal— y el contexto histórico de la transa para que no digan que es usted un ignorante que gana su dinero sin conocimiento de causa.
Hola! En esta ocasión vuelvo a repetir un experimento que ya había hecho en el pasado, un novadreamer casero para tener sueños lucidos, cual es la diferencia con el novadreamer actual? bien, el anterior estaba basado en una plaquetita de un teclado y me valía de los leds del teclado como señales luminosas para la mascara, esto requería que la mascara estuviera conectada a una computadora si o si, esta vez repito el experimento usando un Arduino Nano V3.0 y valiéndome de mis conocimientos de electrónica para diseñar un sensor de REM (movimiento rapido de ojos, que se da cuanto estamos en la fase mas profunda del sueño, que es cuando soñamos) y asi utilizar este sensor para detectar la fase del sueño y lanzar las señales luminosas que llegaran hasta nuestro mundo onirico y nos serviran como señal para alcanzar la lucidez ¿Para que sirve esto y que es un sueño lucido? Bien, empecemos por partes, un sueño lucido es un sueño donde el soñador es plenamente conciente de que esta soñando, por lo que puede hacer y deshacer a voluntad el mundo onírico que le rodea, las posibilidades son infinitas y es una experiencia verdaderamente increíble, así como de indescriptible belleza... pero bueno, alcanzar la lucidez no es tan fácil como parece, es necesario estar mentalmente predispuesto y hasta algun punto "entrenado" para saber que uno esta soñando y que lo que sucede alrededor no es mas que un teatro que nuestra mente despliega ante nosotros. Asi que alcanzar la lucidez no es tarea facil, y aqui es donde entra en juego la mascara que estoy construyendo (si, todavia no la termine) esta mascara esta dotada de 2 LEDS luminosos, un fotodiodo (un componente sensible a las variaciones de luz) y un LED IR (emite radiacion infraroja) y una mini computadora Arduino Nano Bien, valiendome de todos esos componentes decidi intentar crear una mascara que pudiera detectar el estado REM y asi lanzar señales luminosas cuando lo detecte, pero como lo hice? Ahi entra en juego el fotodiodo y el led IR, cuando uno duerme y esta soñando, ocurre un fenomeno llamado Movimiento Rapido de Ojos o Estado REM, que se caracteriza por el movimiento espasmodico del globo ocular tras el parpado, entonces sabiendo esto lo que se me ocurrio (o robe la idea de algun lado) es usar el led IR para disparar una señal infraroja (una luz que el ojo humano no ve, por lo tanto cuando es lanzada ni nos damos cuenta) y leer el estado del fotodiodo, que si capta la intensidad de esta luz, en un ojo normal al estar quieto la luz se proyecta sobre el parpado y rebota sobre el fotodiodo en una intensidad bastante consistente, sin embargo si el ojo comienza a moverse las variaciones del rebote de la luz infraroja inciden de forma caotica sobre el fotodiodo lo que da lugar a una variacion en la lectura del estado del mismo y nos permite saber que "el ojo se mueve". Sin embargo, si bien asi suena facil, la verdad es que fue realmente un problema lograr detectar esta variacion del movimiento ocular, porque el fotodiodo no capta gran cosa y la luz hambiental tambien influye dando origen a errores de lectura, esto lo solucione del lado de la programacion, de un modo no muy elegante, pero cuando vean el codigo fuente se van a dar cuenta. Fotos del dispositivo siendo ensamblado Radiacion infraroja captada por la camara del celular (el ojo humano no la ve) Modulo con el sensor de REM y el LED luminico El Arduino en el protoboard Todo montado sobre un plastico que sirve de soporte para los componentes, y es flexible Mascara casi terminada, el cable negro con forma de resorte esta al pedo, no le den bola Ventajas: Gracias al arduino hacen falta muy pocos componentes externos para ensamblarlo, detecta el estado REM y envia señales luminosas automaticamente sin tener que configurarlo, una señal luminosa externa se enciende cuando se detecta REM de modo que un observador externo puede saber cuando una persona que usa el dispositivo se encuentra soñando. Desventajas: El sistema para detectar REM no es muy fiable, me costo mucho trabajo diseñar un algoritmo decente que pudiera detectar el movimiento del ojo, aunque al final lo logre es necesario seguir refinandolo, o buscar un sistema mas adecuado para el futuro ARCHIVOS DEL PROYECTO Todavia no termine el proyecto, lo voy a subir cuando este todo terminado