jleppe34
Usuario (Chile)

Descubren que la mitad de la humanidad es portadora de un virus desconocido anteriormente Un equipo de virólogos y biólogos de la Universidad Estatal de San Diego, en Estados Unidos, y el Centro Médico de la Universidad Radboud de Nijmegen, Países Bajos, ha identificado un virus muy abundante y nunca descrito con anterioridad que quizá podría tener algo que ver con la “epidemia” de obesidad y diabetes que vive el mundo desde hace unas décadas. Se estima que el virus, llamado crAssphage, está presente en los intestinos de la mitad o más de los humanos de la población actual del mundo. Todo apunta a que este virus, ahora descrito científicamente por vez primera y dado a conocer a través de la revista académica Nature Communications, ha estado viviendo dentro de los intestinosde infinidad de personas durante décadas, sin que se le haya detectado hasta ahora. El virus crAssphage, que tiene unas 10 veces más pares de bases de ADN que el VIH (el virus culpable del SIDA), infecta a uno de los tipos más comunes de bacterias intestinales, Bacteroidetes. Se cree que este género de bacterias está implicado en la obesidad, la diabetes y otras enfermedades relacionadas con el intestino. El equipo de Bas E. Dutilh y Robert A. Edwards detectó el virus casi por accidente en los datos de algunas muestras de heces, durante una revisión de información para investigar virus intestinales. En los datos de ADN vírico de las citadas muestras, procedentes de 12 personas diferentes, los científicos detectaron un cúmulo particular de ADN vírico, de unos 97.000 pares de bases de largo, que todas las muestran tenían en común. Cuando buscaron en las bases de datos oficiales a qué virus pertenecía ese bloque de ADN, resultó que no constaba en ellas ningún virus con tales características. Rastreos posteriores de este bloque en bases de datos de muestras como las examinadas les revelaron lo muy abundante que es este virus. Para demostrar que el ADN vírico que ellos descubrieron en los datos informáticos realmente existe en la naturaleza, el virólogo John Mokili, del equipo de investigación, utilizó una técnica conocida como amplificación de ADN, con la cual lograron localizar el virus en las muestras originales utilizadas para una de las bases de datos, la de los Institutos Nacionales estadounidenses de Salud (NIH). El nuevo virus aparece en aproximadamente la mitad de las personas de las que se obtuvo muestra. Por ello y otras razones, se estima que la mitad o más de la humanidad lo alberga en los intestinos. Los autores del hallazgo han encontrado el virus en cada población que han examinado. El hecho de que esté tan extendido indica que probablemente no es un virus joven. Se diría que es tan viejo como la especie humana. Algunas de las proteínas en el ADN de crAssphage son similares a aquellas encontradas en otros virus bien descritos. Eso permitió al equipo de Edwards determinar que su nuevo virus es del tipo de los conocidos como bacteriófagos, que infectan y se replican dentro de bacterias. Usando técnicas bioinformáticas innovadoras, predijeron que este bacteriófago en particular prolifera infectando a un tipo común de bacterias intestinales, las Bacteroidetes. Las bacterias Bacteroidetes viven hacia el final del tracto intestinal, y se sospecha que desempeñan un papel principal en la conexión entre las bacterias intestinales y la obesidad. El papel específico que ejerce a su vez crAssphage en este proceso será el objetivo de una futura investigación. En el estudio ahora finalizado también han trabajado Katelyn McNair, Savannah Sanchez, Genivaldo G.Z. Silva, Lance Boling, Jeremy J. Barr, Victor Seguritan, Ben Felts, Elizabeth A. Dinsdale, Ramy K. Aziz y Noriko Cassman. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=HOMoiSFmkxs

El escarabajo del género Cyphochilus, nativo de Asia sudoriental, posee una blancura resplandeciente. Es más blanco que el papel y que los dientes de leche, gracias a una capa ultradelgada que cubre su cuerpo y que está formada por un material natural fotónico muy reflectante. Los científicos estudian las propiedades ópticas de su esqueleto externo porque si logran comprender sus propiedades, podrán emularlas para crear nuevos materiales más blancos. Ahora, un equipo de Universidad de Cambridge (Reino Unido) y el Laboratorio Europeo de Espectroscopia no lineal en Italia ha demostrado por primera vez que estos escarabajos son los seres más blancos de la naturaleza. Esto, en términos físicos, se traduce en que son capaces de dispersar la luz más eficientemente que cualquier otro tejido biológico conocido. Los resultados de su estudio se publican en la revista Scientific Reports. Físicamente, vemos los objetos de cierto color porque absorben ciertas longitudes de onda de la luz y reflejan otras, que nuestros ojos perciben. Por ejemplo, vemos una manzana roja porque absorbe todas las longitudes de onda de la luz, menos la correspondiente al rojo, que se refleja. Los objetos blancos reflejan todas las longitudes de onda de la luz con la misma eficiencia. Conocer sus secretos servirá para crear pinturas ultrablancas con la mínima cantidad de material El cuerpo de los escarabajos Cyphochilus y Lepidiota estigma está cubierto por quitina, una molécula de estructura similar a la celulosa, que se encuentra en las conchas de los moluscos, los exoesqueletos de los insectos y las paredes celulares de los hongos. Los filamentos de quitina son muy delgados y por su propia cuenta no reflejan la luz particularmente bien. Entonces, ¿cómo logran estos coleópteros su extraordinaria blancura? Dos lecciones aprendidas Los escarabajos han desarrollado una red de filamentos de quitina muy comprimida y densa, con una estructura interna optimizada, de manera que produce la máxima blancura –es decir, la máxima intensidad de luz reflejada para todos los colores a la vez– con el mínimo de material. Este detalle es especialmente importante para los insectos voladores, que necesitan ser ligeros. Imagen de las escamas del escarabajo vistas al microscopio estéreo / Lorenzo Cortese y Silvia Vignolini “Con la tecnología actual, nadie es capaz de producir un recubrimiento tan blanco en el de la capa tan delgada de estos escarabajos”, explica Silvia Vignolini, del Laboratorio Cavendish en Cambridge, desde donde ha dirigido la investigación. “Con el fin de sobrevivir, necesitan optimizar su respuesta óptica, pero a la vez deben utilizar tan poco material como sea posible para ahorrar energía y poder volar. Curiosamente, lo consiguen mediante la quitina, que tiene un índice de refracción relativamente bajo”. “Hemos aprendido dos lecciones de estos escarabajos”, dice Vignolini. “Por un lado, ahora sabemos cómo mejorar la dispersión en una estructura al variar su geometría. Por otro lado, nos hemos dado cuenta de que no hace falta añadir partículas blanqueantes en la pintura para lograr un recubrimiento ultrablanco”. Los autores de esta investigación creen que sus resultados tendrán aplicaciones en el diseño de materiales, como papel, plástico y pinturas más blancos con menos cantidad de material. Referencia bibliográfica: Burresi, M et al. Bright-White Beetle Scales Optimise Multiple Scattering of Light. Scientific Reports; 15 Aug 2014
Tatuarse baterías en la piel para generar electricidad a partir del sudor En el futuro, sudar debido al ejercicio podría ser no solo bueno para nuestra salud, sino que podría también energizar nuestros pequeños aparatos electrónicos. El equipo de la ingeniera Wenzhao Jia, de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, ha diseñado un sensor que se afianza en forma de tatuaje temporal, y que puede vigilar el progreso de una persona durante el ejercicio físico y producir energía eléctrica a partir de su transpiración. El dispositivo funciona detectando y reaccionando al lactato, que se halla presente de forma natural en el sudor. El lactato es un indicador muy importante de cómo vamos durante el ejercicio. En general, cuanto más intenso es el ejercicio, más lactato el cuerpo produce. Durante una actividad física extenuante, el cuerpo necesita generar más energía, de manera que activa un proceso llamado glicólisis. La glicólisis produce energía y lactato, y este último es el que pueden detectar los científicos en la sangre. Los atletas profesionales vigilan sus niveles de lactato durante pruebas de rendimiento como una forma de evaluar su programa de entrenamiento y su estado físico. Además, los médicos miden el lactato durante pruebas de ejercicio de pacientes en busca de problemas de salud relacionados con niveles de lactato anormalmente altos, tales como enfermedades cardiacas o pulmonares. Actualmente, las pruebas de lactato son molestas e intrusivas porque se deben obtener muestras de sangre de la persona en diferentes momentos durante el régimen de ejercicios, así como analizarlas. El equipo de Jia desarrolló una forma más rápida, más fácil y más cómoda de medir el lactato durante el ejercicio. Imprimieron un sensor flexible para lactato sobre un tatuaje temporal. El sensor contiene una enzima que arranca electrones del lactato, generando una débil corriente eléctrica. Los investigadores aplicaron el tatuaje al antebrazo de 10 voluntarios sanos. Después, el equipo midió la corriente eléctrica producida a medida que los voluntarios se ejercitaban a niveles de resistencia cada vez más altos sobre una bicicleta estática durante 30 minutos. De esta forma, pudieron vigilar de forma continuada los niveles de lactato del sudor con el paso del tiempo y con los cambios en la intensidad del ejercicio. El equipo fue entonces un paso más allá, basándose en estos resultados para fabricar una biobatería alimentada por el sudor. Las baterías producen energía mediante el paso de una corriente, en la forma de electrones, de un ánodo a un cátodo. En este caso, el ánodo contiene la enzima que retira electrones del lactato, y el cátodo contiene una sustancia que acepta los electrones. Cuando 15 voluntarios llevaron las biobaterías tatuadas mientras se ejercitaban en una bicicleta estática, produjeron diferentes cantidades de energía. Curiosamente, las personas menos en forma (que se ejercitaban menos de una vez por semana) producían más energía que aquellas que estaban moderadamente en forma (se ejercitaban de una a tres veces por semana). Los entusiastas que lo hacían más de tres veces a la semana producían la cantidad de energía más pequeña. Los investigadores creen que esto es probablemente debido a que las personas menos en forma se fatigan antes, haciendo que la glicólisis se ponga en marcha también antes, formando más lactato. La cantidad máxima de energía producida por una persona en el grupo en baja forma fue de 70 microvatios por centímetro cuadrado de piel. Es una cantidad modesta, pero, tal como explica el equipo de investigación, es viable aumentarla a través de diversas modificaciones y mejoras de la tecnología. De todos modos, no se necesita una gran superficie de piel para energizar un reloj de pulsera, que puede necesitar tan poco como 10 microvatios. Las biobaterías ofrecen ciertas ventajas sobre las baterías convencionales: Se recargan más rápido, utilizan fuentes de energía renovables (en este caso, sudor), y son más seguras porque no explotan ni liberan sustancias tóxicas. Esta nueva tecnología ha sido presentada públicamente en un congreso reciente, organizado por la ACS (American Chemical Society, o Sociedad Química Estadounidense).

El extraño fenómeno en torno a un agujero negro que gira a una velocidad cercana a la de la luz El satélite astronómico NuSTAR de la NASA ha captado un suceso raro y extremo en la región que rodea muy de cerca a un agujero negro supermasivo. Una fuente compacta de rayos-X que se halla cerca del agujero negro, y que se describe como una corona, se ha acercado mucho más a este último a lo largo de un período de unos pocos días. El fenómeno ha sido analizado por el equipo de Michael Parker del Instituto de Astronomía en Cambridge, Reino Unido. A medida que la corona se acercó al agujero negro, la gravedad de éste ejerció un tirón más fuerte sobre los rayos-X emitidos por ella. El resultado fue una falta de nitidez y un estiramiento extremo de la luz de rayos-X. Con anterioridad, se han visto sucesos como este, pero nunca hasta este punto y con tal detalle. Es una demostración práctica de que la atracción gravitatoria de los agujeros negros es tan grande que puede arrastrar incluso a la luz. Los agujeros negros supermasivos residen habitualmente en los centros de las galaxias. Algunos son más masivos y giran más rápido que otros. El agujero negro de este nuevo estudio, situado a unos 324 millones de años-luz de la Tierra, es uno de los sistemas más extremos para los que se haya medido la masa y su ritmo de giro. El agujero negro alberga una masa de unos 10 millones de veces la de nuestro Sol, comprimida de manera colosal en una región de sólo 30 veces el diámetro de nuestra estrella, y gira tan rápido que el espacio y el tiempo son arrastrados a su alrededor. Las regiones alrededor de los agujeros negros supermasivos brillan mucho en la banda de los rayos-X. Parte de esta radiación procede de un disco circundante, pero la mayor parte proviene de la corona, ilustrada aquí en esta recreación artística. Se trata de una posible configuración para una corona; su forma real no está clara. (Imagen: NASA/JPL-Caltech) Aunque parte de la luz cae en el interior del agujero negro supermasivo para no ser vista de nuevo nunca jamás, otra luz de alta energía emana tanto de la corona como del disco de acreción que, conteniendo material supercalentado, rodea al agujero negro. Aunque los astrónomos no están seguros sobre la forma y la temperatura de las coronas, saben que contienen partículas que se mueven a cerca de la velocidad de la luz. Los nuevos datos podrían acabar ayudando a desvelar algunos de los enigmas de las coronas de los agujeros negros. Además, las observaciones han proporcionado mejores mediciones del furioso ritmo de giro relativista del agujero negro. Las velocidades relativistas son aquellas que se acercan a la de la luz, como describe la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein.

La aparición de un objeto que parecía un fémur sobre la superficie de Marte ha causado un gran revuelo en internet La NASA ha tenido que dar explicaciones sobre una imagen publicada, de las que toma diariamente el rover Curiosity, y que ha causado un considerable revuelo en internet. Han sido muchos los usuarios que han visto en la fotografía lo que parece ser un hueso -concretamente un fémur-, cuando en realidad, como ha explicado la agencia espacial estadounidense, se trata, simplemente y como no podía ser de otra forma, de una roca con esa forma. La afirmación errónea de que se había hallado un hueso en Marte apareció por primera vez en un blog dedicado a la ufología y fue rápidamente recogido por los medios de comunicación estadounidenses. Tanto es así, que la NASA tuvo que desmentir lo que se estaba publicando. "Esta roca puede tener la forma del hueso fémur, pero no se trata de restos fosilizados de un marciano misterioso", ha aclarado en un comunicado con una pizca de humor. "Los miembros del equipo de misiones científicas de la NASA coinciden en que esta forma es consecuencia de la erosión, del viento o del agua", continúa el texto. No grandes fósiles El rover Curiosity ha encontrado evidencias de que Marte fue una vez un lugar habitable, en el pasado, pero no hay evidencia de que las criaturas fueran lo suficientemente grandes como para dejar un hueso en el planeta. "Si alguna vez existió vida en Marte, los científicos esperan que sean formas de vida simples, microbios", han explicado a 'Space.com' funcionarios de la NASA. A su juicio, "Marte nunca ha tenido suficiente oxígeno en su atmósfera para apoyar organismos complejos", así que "no es probable que haya grandes fósiles en el planeta", han concluido. La piedra misteriosa No es la primera vez que las imágenes que se publican desde Marte crean polémica en la Tierra. El pasado mes de febrero, la NASA anunciaba la presencia de una 'roca misteriosa' que parecía haber aparecido de la nada en el Planeta rojo. El rover Opportunity fotografió un mismo lugar con 12 días de diferencia y, mientras en las primeras imágenes se veía el terreno vacío, en las últimas aparecía una roca. Finalmente, la agencia espacial determinó que era un trozo de piedra que se había desprendido tras el paso del robot por la zona.

Los ejecutivos de personalidad humilde son más eficientes que los arrogantes Desde hace tiempo, el éxito en los negocios, como ejecutivo o en un puesto directivo similar, se asocia al cliché del ejecutivo arrogante, al que no le importan los puntos de vista de sus subalternos, y que en las conversaciones con ellos habla mucho y escucha poco. Los veteranos en el mundillo empresarial ya saben que esa asociación casi siempre es falsa, pero ahora, además, una investigación lo avala. El equipo de Angelo Kinicki, profesor en la Escuela de Negocios W. P. Carey, adscrita a la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos, ha comprobado en el nuevo estudio que los ejecutivos de personalidad humilde benefician más a la empresa que los de personalidad arrogante. Los directivos humildes son más abiertos a la toma conjunta de decisiones y a dar más autonomía de decisión a sus subalternos, quienes a menudo son buenos conocedores de sus respectivas áreas de trabajo. La conducta de estos ejecutivos afecta positivamente tanto a los directivos medios como a los altos, quienes entonces exhiben una dedicación, un compromiso con el trabajo, una satisfacción laboral y un rendimiento laboral más elevados. Este buen ambiente de trabajo que se crea optimiza la productividad y beneficia a la empresa.

El “nepotismo” en las hembras de mono babuino La posición social de una hembra en un grupo de monos babuinos se determina no tanto por su tamaño corporal o su fuerza física, sino por el rango de su madre en la jerarquía: Cuanto más alto sea el de la madre, más alto será el de la hija. Por esta razón, se ha venido creyendo que la categoría en la jerarquía de las monas babuinas se determina en el nacimiento. Las hembras nacidas de madres con alto rango tienen garantizado un mejor acceso a los recursos que las hembras nacidas de madres con bajo rango. Las hijas de monas con alto rango suelen madurar más rápido, dan a luz más crías, y tienen un mejor acceso a comida y pareja. Sin embargo, según los resultados de un estudio reciente, llevado a cabo por el equipo de Susan Alberts y Amanda Lea, de la Universidad Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, hay más movilidad a través de la escala social del mono babuino que lo asumido anteriormente. Alberts, Lea y sus colegas analizaron los datos de una población de monos babuinos salvajes que ha sido estudiada desde 1971 y que reside cerca del Monte Kilimanjaro en Kenia. Se determinó la categoría de las hembras en la jerarquía analizando datos de interacciones, recogidos en nueve grupos sociales en 33 años, de 1977 a 2010. Se verificó que en la época en que se convirtieron en madres, cerca del 25 por ciento de las hembras habían visto aumentada o disminuida su categoría social más de lo esperado. Las hembras que descendieron en la escala social tenían madres que pasaban poco tiempo con ellas mientras crecían, ya fuese porque la madre fue separada de sus hijas pasando a formar parte de un grupo distinto, o porque la madre falleció antes de que sus hijas llegaran a la edad adulta. Este fue el caso de una hembra joven llamada Abby, cuya madre murió cuando ella tenía dos años de edad y que nunca logró alcanzar el rango que teóricamente le tocaba. No es una sorpresa que tener cerca a mamá ofrece ventajas. Las madres intervienen en conflictos apoyando a sus hijas, y procuran que ellas obtengan sus privilegios desde corta edad. Sin embargo, tener el apoyo de hermanas es también una gran ayuda. El equipo de investigación comprobó que las hembras con más hermanas tenían más probabilidades de alcanzar el rango derivado del de su madre. Las hermanas se ayudan unas a otras actuando en grupo contra hembras rivales sin parentesco con ellas. Pero el amor de las hermanas tiene su límite: Las hermanas mayores ayudan a sus hermanas más jóvenes cuando se trata de hacer que estas superen en rango a hembras que no son de la familia, pero cuando se trata de subir de rango dentro de la familia, las hermanas mayores no son de mucha ayuda. El equipo de investigación constató que cuantas más hermanas tenía la joven hembra, menos probabilidades existían de que tales hermanas cedieran su propia posición a la hermana menor. Sorprendentemente, el padre y los hermanos tienen poca influencia en la posición social de las hembras de su clan, quizá porque ellos tienden a aparearse con múltiples hembras. Por ejemplo, un padre puede encontrarse con que una de sus hijas está luchando contra otra de sus hijas de otra madre, o contra otra hembra con la que él busca aparearse, así que no puede o no quiere interceder por sus hijas.

1- Jesús mandó que se recordara su muerte, no su nacimiento (Lucas 22:19, 20). 2-Ni los apóstoles de Jesús ni los primeros cristianos celebraban la Navidad. Según el Diccionario del cristianismo, esta fiesta fue “"instituida en Roma hacia 330"” de nuestra era, más de dos siglos después de la muerte del último de los apóstoles. 3- No hay prueba de que Jesús haya nacido un 25 de diciembre; de hecho, la Biblia no revela la fecha de su nacimiento. 4- Dios no aprueba la Navidad, pues tiene su origen en costumbres y ritos paganos (2 Corintios 6:17). Nunca, pues, pudo la Iglesia primitiva fijar la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Existe constancia documental de que en el siglo II hubo amplios debates sobre este punto, y de que se saldaron con las afirmaciones más contradictorias. Clemente de Alejandría propuso la fecha del 18 de noviembre; otros señalaron el 2 de abril, el 20 de abril, el 20 o el 21 de mayo… Ésta última era la apuesta de los cronólogos egipcios. Había motivos religiosos y filosóficos que respaldaban la opción de quienes preferían dejar la cuestión sin respuesta: por eso Orígenes, hacia el año 245, consideró “inconveniente” ocuparse de festejar el nacimiento de Cristo “como si se tratara de un rey o un faraón”. Sin embargo, en esa misma época estaban apareciendo gran cantidad de protoevangelios y “evangelios de la infancia”, a cada cual más fantástico, que disparaban la imaginación de los fieles. Averiguar la fecha exacta de la natividad se había convertido en un problema de primer orden, seguramente porque en aquel tiempo la doctrina cristiana empezaba a configurarse como un corpus relativamente consolidado, obligado a no dejar ni una sola pregunta sin solución. La fiesta del Sol Invicto Efectivamente, mientras la Iglesia de Oriente adopta el 6 de enero como fecha de la Natividad, en el occidente de Europa se empieza a adoptar la fecha del 25 de diciembre. Y también aquí el origen es pre-cristiano: en este caso no Osiris ni Dionisos, sino Mitra, aquel dios solar de los persas, seguramente derivado del Mitra indio, y que las legiones romanas trajeron a Europa. El culto de Mitra, aunque se remonta a los siglos VII y VI, conoció un formidable impulso en la Roma del siglo II. De hecho, esta época conoció una dura competencia entre el cristianismo y el mitraísmo, pues ambas, que compartían muchos elementos comunes (la idea de redención, la salvación de las almas después de la muerte, etc.) pugnaban por convertirse en la religión dominante de un Imperio que había ya abandonado a sus viejos dioses. Y los mitraístas festejaban el renacimiento de Mitra todos los años, el 25 de diciembre, justo en medio del periodo del solsticio de invierno, después de las saturnalias romanas. Además, hay que tener en cuenta que en esta misma época los pueblos bárbaros —esto es, los nada o poco romanizados— seguían celebrando en torno al 25 de diciembre sus viejos ritos solsticiales. Así la Iglesia consideró bueno operar en su provecho un hábil sincretismo. ¿Acaso la Biblia no llama al Mesías “el Sol de la justicia”, como escribió Malaquías?. El solsticio de invierno marca el momento de las noches más largas del año; el sol parece estar a punto de extinguirse. Este periodo dura doce noches, desde el 25 de diciembre hasta el 6 de enero. Según la tradición, en este tiempo los reinos de los vivos y los muertos entran en comunicación. Encontramos este motivo mítico en los celtas, los griegos, los germanos y los indios védicos. Pero, lejos de significar un tiempo de oscuridad, los antepasados de los europeos lo celebraban como anuncio indudable del próximo retorno del Sol y del renacimiento de la vida que no muere bajo el frío invernal. Fuente: https://antecedentes.wordpress.com/2007/12/19/el-origen-de-la-navidad-las-raices-paganas-de-una-fiesta-cristiana/

Las experiencias cercanas a la muerte, la ciencia investiga qué sentimos al morir Se han presentando los resultados de un macroestudio sobre las experiencias cercanas a la muerte. ¿Qué se siente al morir? La pregunta ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, y por supuesto bastantes de las creencias populares al respecto se han relacionado tradicionalmente con las religiones y con el anhelo humano de seguir existiendo después de la muerte. Las experiencias cercanas a la muerte son lo que siente y luego recuerda una persona que ha estado a punto de fallecer o incluso ha pasado unos minutos clínicamente muerta. Los avances logrados por la ciencia médica en el siglo XX hicieron aumentar los casos de personas “resucitadas” por los médicos. La ciencia-ficción ha tratado esta temática, por ejemplo en películas famosas como “Proyecto Brainstorm” (“Brainstorm”) (1983), dirigida por Douglas Trumbull y protagonizada por Christopher Walken, Natalie Wood, Louise Fletcher y Cliff Robertson, o “Línea mortal” (“Flatliners”) (1990), dirigida por Joel Schumacher, y protagonizada por Kiefer Sutherland, Julia Roberts, Kevin Bacon, William Baldwin y Oliver Platt. La diferencia esencial entre muerte clínica y muerte biológica es que la primera es aún reversible mientras que la segunda es irreversible y por tanto definitiva. La cantidad creciente, por los avances médicos en medicina de urgencias, de testimonios de sujetos que han estado al borde de la muerte, o incluso en el estado de muerte clínica, ha puesto de manifiesto desde hace décadas una serie de coincidencias en las sensaciones experimentadas al morir. La mezcla entre las ensoñaciones y las percepciones reales trazan un itinerario típico que comienza con la persona sintiendo que abandona su cuerpo, e incluso creyendo verlo desde fuera junto con otros detalles del entorno; suele incluir la evocación acelerada, como mirando un video o pase de diapositivas, de recuerdos de momentos representativos de la vida entera del sujeto; y culmina con la ilusión de avanzar por un túnel oscuro al final del cual se percibe una luz muy brillante. Este conjunto de sensaciones, fruto de los efectos fisiológicos que el proceso de la muerte tiene sobre el cerebro, así como de reacciones gobernadas por los instintos ante situaciones límite, ha sido objeto de investigaciones previas, pero la iniciada en 2008 por un equipo internacional y de la que ahora se han presentado sus resultados, destaca por su carácter exhaustivo. Esta investigación se ha hecho sobre 2.060 pacientes que sufrieron paro cardiaco, de 15 hospitales en el Reino Unido, los Estados Unidos y Austria. El proyecto, conocido como AWARE (Consciente) (por las siglas de la expresión en inglés AWAreness during REsuscitation), ha sido impulsado por la Universidad de Southampton en el Reino Unido. En el estudio también han trabajado investigadores de las siguientes instituciones: En el Reino Unido: La Universidad de Cambridge y el Imperial College de Londres. En Austria: La Universidad Médica de Viena. En Estados Unidos: La Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook; la Universidad de Indiana; la Universidad de Virginia en Charlottesville; la Universidad Emory en Atlanta, Georgia, y el Centro Médico en Atlanta del Departamento estadounidense de Asuntos de los Veteranos (responsable de proporcionar pensiones, compensaciones y otros beneficios federales a los veteranos del estamento militar y a personas que dependen de ellos). A estas instituciones hay que sumarles diversos hospitales. La ensoñación de avanzar por una especie de túnel oscuro con una luz brillante al fondo es bastante común en las experiencias cercanas a la muerte recordadas por supervivientes de muerte clínica y estados similares. (Imagen: Recreación artística de Jorge Munnshe en NCYT de Amazings) La treintena de científicos que ha realizado la investigación examinó la amplia gama de experiencias mentales relacionadas con la cercanía de la muerte. Los investigadores también examinaron la validez de experiencias supuestamente conscientes de los pacientes (por ejemplo escuchar lo que ocurría a su alrededor) usando marcadores objetivos por vez primera en un macroestudio de estas características, a fin de determinar si esas supuestas percepciones eran reales, demostrando por tanto que el sujeto estaba consciente y al mismo tiempo clínicamente muerto, o si por el contrario eran simples ensoñaciones o alucinaciones de antes o después de su periodo de muerte clínica. Una de las conclusiones más interesantes de la investigación es que la proporción de personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte puede ser mayor que la calculada a partir de los casos conocidos, ya que en bastantes ocasiones tales experiencias pueden haber sido olvidadas por los sujetos como consecuencia de los efectos de los daños cerebrales o de los fármacos sedantes sobre los “circuitos” cerebrales de la memoria. El 39 por ciento de los pacientes que sobrevivieron a un paro cardiaco y pudieron someterse a entrevistas estructuradas describieron una percepción consciente, pero llamativamente no tenían ningún recuerdo explícito de los sucesos. Esto plantea la posibilidad, en palabras del Dr. Sam Parnia, Profesor de Medicina de Cuidados Intensivos, y Director de Investigación en Resucitación en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook, que más personas de lo creído tengan actividad mental inicialmente, pero que después pierdan sus recuerdos, ya sea debido a los efectos de los daños cerebrales, o por los de los fármacos sedantes, sobre la memoria. También se constató, en aquellas personas que recordaban cosas de su experiencia cercana a la muerte, cuáles eran las sensaciones o ensoñaciones más comunes. Entre las que mejor encajan con los testimonios tradicionales, figuran: Una luz brillante, los seres queridos (familiares básicamente), miedo, y sentirse perseguido y/o sufriendo violencia. También destacó la sensación de Déjà vu (cuando, ante un lugar donde nunca antes hemos estado, una persona a la que nunca antes hemos visto, o cualquier otra situación supuestamente nueva en nuestra vida, tenemos la sensación de haber vivido antes esa experiencia). Inesperadamente, también resultaron bastante comunes las ensoñaciones sobre animales y plantas. Uno de los elementos más llamativos era el de creer recordar las cosas que sucedieron en la sala de urgencias o similar durante el periodo de muerte clínica. El Dr. Sam Parnia. (Foto: Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook) Otra conclusión destacada de la investigación, al hilo de esto último, es que, en algunos casos de paro cardiaco, las cosas que la persona afirma recordar que ocurrieron a su alrededor, pueden haber sucedido de verdad. En el estudio, se validó un caso de estos gracias a poder hacer comparaciones basadas en registros cronometrados, que demostraron la sincronización reveladora ante estímulos auditivos durante el paro cardiaco. Permanecer consciente mientras se está muerto clínicamente es un fenómeno del todo inesperado, tal como argumenta el Dr. Parnia: “Esto es significativo, dado que se había asumido a menudo que las experiencias en relación con la muerte son probablemente alucinaciones o ilusiones, que suceden antes de que se pare el corazón o después de que este haya recobrado su actividad con éxito, pero no una experiencia que correspondería a sucesos “reales” cuando el corazón no está latiendo. En este caso, pareció existir consciencia durante un período de tres minutos en el cual no había latidos. Esto es paradójico, dado que el cerebro cesa de funcionar normalmente a los 20 ó 30 segundos de que se pare el corazón, y no reanuda su actividad hasta que lo hace este último. Además, los recuerdos detallados de la percepción visual en este caso concordaban con sucesos verificados”. Esto último respalda otros estudios que habían indicado que la consciencia podría estar presente a pesar de que fuera clínicamente indetectable. Esta cruda e impactante percepción de la muerte clínica de uno mismo, y las experiencias de ese amargo trance que incluyan ensoñaciones aterradoras, podrían contribuir al trastorno por estrés postraumático que sufren algunas personas después de haberse recobrado de un paro cardiaco. Los resultados de la investigación se han publicado en la revista académica “Resuscitation”, especializada en investigaciones clínicas y de ciencia básica sobre medicina de urgencias y cuidados intensivos, paro cardiaco y resucitación cardiopulmonar. Es la revista oficial del Consejo Europeo de Resucitación (European Resuscitation Council, ERC), y se publica a través de la conocida editorial científica Elsevier, con un catálogo de 25.000 libros en su haber y numerosas revistas académicas, entre ellas las famosas The Lancet y Cell. Sobre la investigación, el Dr. Jerry Nolan, director de Resuscitation, ha declarado: "Los investigadores del estudio AWARE deben ser felicitados por haber completado este fascinante trabajo que abrirá las puertas a investigaciones más amplias sobre lo que ocurre cuando morimos”.
Bioimpresoras para reconstruir narices La bioimpresión, o sea la impresión 3D empleando materiales celulares (“tintas vivientes”), está actualmente en camino de protagonizar una gran revolución dentro del naciente campo de la medicina personalizada. Un grupo de investigadores ha desarrollado una técnica de bioimpresión para reconstrucción nasal con la que ya está imprimiendo secciones de nariz, hechas esencialmente de cartílago, a partir de las propias células del paciente, y aptas para ser trasplantadas a este. El nuevo método, que está siendo desarrollado por el equipo de Marcy Zenobi-Wong y Matti Kesti, del ETH (Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich, conocido asimismo como Escuela Politécnica Federal de Zúrich), podría revolucionar la cirugía reconstructiva en el futuro. La situación es tristemente común. Un accidente de automóvil en el que el rostro de un ocupante recibe un fuerte golpe. La nariz es lo que más sobresale y suele llevarse el peor resultado. Con la nueva técnica, se empieza por confeccionar un modelo 3D por ordenador de la nariz que se desea colocar al paciente. Al mismo tiempo, se le realiza a este una biopsia y se obtienen células de cartílago de su cuerpo, por ejemplo de la rodilla, un dedo, una oreja, o de fragmentos de la propia nariz destrozada. Las células se multiplican en el laboratorio y se mezclan con un biopolímero. A partir de esta suspensión con aspecto de pasta dental, se crea el implante de cartílago de nariz en minutos, utilizando la bioimpresora, y se trasplanta al paciente durante la intervención quirúrgica. En este proceso, el biopolímero es utilizado meramente como un molde o andamio; será posteriormente descompuesto por las propias células de cartílago del cuerpo. Después de un par de meses, es imposible distinguir entre el trasplante y el resto del cartílago propio en la nariz. Este procedimiento tiene notables beneficios en comparación con los implantes tradicionales: No hay el riesgo de rechazo por el cuerpo que sí hay con tejidos de otras personas o con ciertos materiales ajenos al cuerpo. Un factor especialmente crucial para pacientes aún en edad de crecimiento es que el implante celular crece junto al paciente, porque está controlado por el “motor de crecimiento” interno de este, como ocurre con las otras partes del cuerpo. El primer paso es crear un modelo informático de la nariz. El modelo sirve después como patrón para la bioimpresora, que produce una copia fiel gracias a estos datos. (Fotos: ETH) Los primeros trasplantes con la participación de una bioimpresora van a ser probados en ovejas y cabras este mismo año. Tales pruebas en animales grandes deben ser realizadas antes de que se puedan llevar a cabo ensayos clínicos sobre humanos, lo que a su vez, si todo va bien, abrirá las puertas al uso cotidiano en hospitales de esta técnica de bioimpresión.