joacocobain
Usuario (Uruguay)
SI te gustan mis aportes seguime SI tenes dudas sobre el post,MP Bueno,como estan?. Hace tiempo que se viene hablando de esto de la Violencia de genero,es un tema bastante interesane,muy delicado si se quiere,vemos dia a dia como "el novio mato a juanita porque se hablaba con pedrito"; como " aquel le dijo tal cosa a una mujer que iba por la calle,o quizas la violo porque esta no quiso darle su numer de telefono".... Es dura esta realidad,pero ya que somos concientes del problema,estaria bueno reflexionar un poco sobre que,o cuales circunstancias son las que transforman a un hombre en un Monstruo. El hijo sano del patriarcado Siempre recuerdo el sospechoso suceso por el cual Alejandra Pradón terminó cayendo del séptimo piso de su departamento en medio de una poco esclarecida reunión con ciertos jugadores de fútbol. Lo recuerdo porque me llamó mucho la atención lo que por entonces se escuchaba mucho: “Bueno, Pradón, vos también! Te metés en un cuarto con jugadores...”. De la misma forma, ante la acusación de abuso por parte del intengrante de los Wachiturros a una menor de trece años, a quien habría manoseado en el interior de una combi, la pregunta generalizada era: “¿Qué hace una nena en una camioneta con hombres?¿Por qué se metió ahí?”. La primera condena entonces, la primera culpable siempre es la víctima Ella debería haber sabido dónde se estaba metiendo. Esta reflexión sólo puede ser el resultado de una cultura que plantea al varón casi como un animal que ante la posibilidad de introducir su pene en algún lado, no tendría que cuestionarse absolutamente nada, porque una fuerza mayor, propia del varón, no lo deja razonar. Por esta razón, la mujer debería estar al tanto de esta incapacidad del hombre y cuidarse un poco más. La prueba de que una buena parte de esta sociedad sostiene esta concepción del varón es simple: todos juzgamos ferozmente y condenamos a las prostitutas, las mujeres que cobran por sexo forman parte de un escalafón muy bajo en el imaginario social, en la hipócrita jerarquía moral de nuestro mundo; incluso las strippers en un boliche son condenadas bajo la misma moralina, ¿Pero cuánto se juzga a los hombres que las consumen? Nada. No solo no se los juzga, muy por el contrario, se los premia. Ser “putañero” es ser un campeón. “Buenos Muchachos” el programa que puede verse en C5N es sin lugar a dudas la representación arquetípica más perfecta del macho argentino, y tan perfecto es este programa para ejemplificar lo que es una cultura que hasta uno de sus conductores, el adorable y carismático Bambino Veira , fue condenado por abusar de un menor. "El hombre que viola no es un enfermo mental aislado, no debe ser comparado con un paria, un psicótico que ha quedado fuera de las normas de la sociedad. El hombre violador no es un hijo enfermo del mundo, es un hijo sano del patriarcado." El hombre que viola no es un enfermo mental aislado, no debe ser comparado con un paria, un psicótico que ha quedado fuera de las normas de la sociedad. El hombre violador no es un hijo enfermo del mundo, es un hijo sano del patriarcado. Vivimos en una cultura que le avala al hombre una actitud de dominación sobre el cuerpo de la mujer en toda instancia, y por esto, un pibe que jamás cometió ningún tipo de delito o locura puede, envalentonado por alguna circunstancia grupal, convertirse en un monstruo, como podemos ver en este corto francés que intercambia los roles en la sociedad y que se ha hecho viral hace unas semanas. link: https://www.youtube.com/watch?v=PSyEJf__A4A Un problema más tendrá la víctima si encima de todo es bella, entonces ahí sí no caben dudas de que se la estaba buscando. Esta cultura violadora postula que las mujeres bellas deben esperar ser acosadas y abusadas así como también las mujeres fuera de los cánones de la belleza deben sentirse agradecidas por los acosos. El hombre que viola es un problema de educación, el hombre que viola es el resultado de una cultura que pone a la mujer en un lugar de objeto sin voluntad propia, esto es doloroso de aceptar porque, en un punto, nos volvería responsables a todos de las violaciones; y lo lamento, pero así es. En palabras de Mary Pipher: “Los jóvenes deben ser socializados de tal manera que la violación sea considerada un acto tan impensable como el canibalismo”

SI te gustan mis aportes seguime SI tenes dudas sobre el post,MP Así como existen sustancias psicoactivas de origen animal como ciertas especies de ranas y sapos, el uso de los alucinógenos se remonta a la prehistoria. Incluso, hoy siguen prevaleciendo prácticas curativas a base de extractos animales y botánicos. Claro que cuando se descubrió que algunos elementos de origen natural provocaban alucinaciones tales como las de los efectos de las drogas, se optó por consumir entonces estos estimulantes para sustituir a los químicos. Por ejemplo, si se fuma la cáscara de plátano, los efectos son muchos son más fuertes que inhalar cocaína por la cantidad de nutrientes que se alteran cuando se le da este uso. Hay otros mucho más populares como hongos, flores, plantas, partes de animales, etc., pero hay otros, como los que se enlistan a continuación que son alucinógenos por las sustancias químicas que en dosis no excesivas no son tóxicas y producen cambios en la percepción, en el pensamiento y en el estado de ánimo. Además -casi nunca- producen confusión mental, percepción del tiempo, pérdida de la memoria o desorientación en quien los consume. Nuez Moscada La nuez moscada que comúnmente se usa en repostería tiene el poder de ponerte “hi” cuando se consumen más de 8 cucharaditas de la especia. Hojas de Cacao Las hojas de cacao proporcionan una leve euforia y actúan como un estimulante para el cuerpo. Es importante no abusar de ellas debido a que pueden provocar intoxicación. Semillas de amapola Estas semillas están relacionados con el opio y la heroína por el poder de sus efectos. Consumir más de 6 cucharaditas de semillas de amapola despiertan todo el sistema nervioso, incluso “alivian” una resaca leve al día siguiente. Moras La ingestión de grandes cantidades de moras inmaduras le causará en serios problemas. Moras no sólo causan alucinaciones moderadas, pero también pueden ser la causa de diarrea grave. Té de floripondio. Debe sus propiedades alucinógenas a su alto contenido de escopolamina, una droga tóxica con el poder de provocar en pocos minutos excitación, depresión, violencia y hasta demencia temporal. Azafrán En grandes cantidades, puede provocar efectos narcóticos similares a los del opio. Alrededor de 10 gramos, se consideran mortales. Lechuga Sí, la lechuga que comúnmente usamos para ensaladas, si se toma como té es tóxica, pues se afirma que el látex blanco y lechoso que segrega, tiene principios narcóticos y, en altas concentraciones, puede provocar “viajes” similares a los del LSD.

Si te gustan mis aportes,Seguime Si tenes alguna duda sobre el post,Mandame un Mp Si te gusto el post,no te olvides de Comentar Howard Phillips Lovecraft dijo:Howard Phillips Lovecraft (Providence, Estados Unidos, 20 de agosto de 1890 – ibídem, 15 de marzo de 1937) fue un escritor estadounidense, autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción. Se lo considera un gran innovador del cuento de terror, al que aportó una mitología propia (los mitos de Cthulhu), desarrollada en colaboración con otros autores y aún vigente. Su obra constituye un clásico del terror cósmico materialista, una corriente que se aparta de la temática tradicional del terror sobrenatural (satanismo, fantasmas), incorporando elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, viajes en el tiempo, existencia de otras dimensiones). Cultivó también la poesía, el ensayo y la literatura epistolar. dijo: En sus últimos años, su naturaleza enfermiza y la desnutrición fueron minando su salud. Su anormal sensibilidad a cualquier temperatura inferior a los 20º se agudizó hasta el punto de que se sentía realmente enfermo a tales temperaturas. Durante el último año de su vida, sus cartas estaban llenas de alusiones a sus malestares y dolencias. A finales de febrero de 1937, cuando contaba con cuarenta y seis años, ingresó en el hospital Jane Brown Memorial, de Providence. Allí murió a primeras horas de la mañana del 15 de marzo de 1937, de cáncer intestinal complicado con la denominada enfermedad de Bright. Aunque actualmente este término no suele utilizarse se refiere a una serie de enfermedades inflamatorias de los riñones. Es decir, parece ser que Lovecraft tuvo una complicación de su enfermedad tumoral intestinal con una grave insuficiencia renal que provocó su fallecimiento. El diagnóstico de su enfermedad tuvo lugar apenas un mes antes de su muerte. Trasfondo de su trabajo dijo:El nombre de Lovecraft es sinónimo de ficción de horror; sus escritos, particularmente los Mitos de Cthulhu, han influido a los autores de ficción a lo largo y ancho del mundo, y podemos encontrar elementos lovecraftianos en novelas, películas, música, videojuegos, cómics y dibujos animados. Por ejemplo, los villanos de Gotham City en Batman son encarcelados en el Asilo Arkham, en Arkham, una invención de Lovecraft. Muchos escritores modernos de terror, como Stephen King, Bentley Little, Joe R. Lansdale, por nombrar a unos pocos, han citado a Lovecraft como una de sus más importantes influencias. dijo:Lovecraft fue un escritor relativamente desconocido en su propia época. Mientras que sus historias se habían hecho un lugar en publicaciones como Weird Tales, mucha gente no conocía su nombre. A pesar de ello, mantenía regularmente correspondencia con otros escritores contemporáneos, como Clark Ashton Smith y August Derleth, gente que se convirtió en buenos amigos suyos, incluso sin haberse nunca conocido en persona. Este nutrido grupo de escritores llegó a conocerse como el "Círculo de Lovecraft", ya que tomaban prestados elementos de las historias de Lovecraft - libros misteriosos con nombres inquietantes, panteones de dioses extraterrestres, como Cthulhu y Azathoth, y lugares como Miskatonic y Arkham - para usarlos en sus propias historias (con la bendición y ánimo de Lovecraft). Se ha sugerido que fueron los esfuerzos del Círculo de Lovecraft - particularmente August Derleth - los que evitaron que el nombre y las historias de Lovecraft desaparecieran completamente en la oscuridad. Después de la muerte de Lovecraft, el Círculo de Lovecraft siguió contribuyendo a su leyenda. August Derleth fue, probablemente, el más prolífico de todos ellos, ya que amplió y extendió la visión de Lovecraft. Las contribuciones de Derleth han sido controvertidas, ya que mientras Lovecraft nunca consideró a su panteón de dioses extraterrestres más que como parte de la trama argumental, Derleth creó una cosmología completa, con una guerra entre Los Antiguos o Dioses arquetípicos, como Hypnos o Ulthar, y los Dioses Primigenios, como Cthulhu y Nyarlathotep. Además, asoció a los Dioses Primigenios a los cuatro elementos. Algunos fans de Lovecraft no han visto con buenos ojos dichas modificaciones, puesto que parecen contradecir la visión de Lovecraft de un universo desordenado y sin plan, donde los seres menos malevolentes simplemente no se interesaban en la humanidad. La pregunta que todo fan se hace es ¿Hubiera Lovecraft aprobado las extensiones de Derleth? Se dice que Lovecraft era muy comprensivo sobre esta clase de adiciones y modificaciones, por lo que probablemente hubiera dado el visto bueno a Derlerh, pero no lo hubiera adoptado para sus propias historias. Si había un Círculo de Lovecraft, entonces la versión de Derleth sería un añadido interesante, pero no formaría parte del Círculo. Bibliografia dijo:A través de las puertas de la llave de plata (con E. Hoffmann Price, 1933) Aire frío (1926) Arthur Jermyn (1920) Astrophobos Autobiografía Azathoth (1922) Celephaïs (1920) Cenizas (con C. M. Eddy, Jr.,1923) Cosmos en colapso (con R. H. Barlow,1935) Dagón (1917) Del más allá (1920) Dos botellas negras (con Wilfred Blanch Talman, 1926) Él (1925) El alquimista (1908) El árbol (1920) El árbol en la colina (con Duane W. Rimel, 1934) El buque misterioso (1902) El caos reptante (con Winifred V. Jackson, 1920) El caso de Charles Dexter Ward (1927) El ceremonial (1923) El clérigo malvado (1933) El color que cayó del cielo (1927) El desafío del más allá (con C. L. Moore; A. Merritt; Robert E. Howard y Frank Belknap Long, 1935) El descendiente (1925) El devorador de fantasmas (con C. M. Eddy, Jr., 1923) El diario de Alonzo Typer (con William Lumley, 1935) El extraño (1921) El grabado en la casa (1920) El hombre de piedra (con Hazel Heald, 1932) El horror de Dunwich (1928) El horror en la Playa Martin (con Sonia H. Greene, 1922) El horror de Red Hook (1925) El horror en el cementerio (con Hazel Heald, 1933) El horror en el museo (con Hazel Heald, 1932) El horror oculto (1922) El horror sobrenatural en la literatura El lazo de Medusa (con Zealia Bishop, 1930) El Libro (1933) El Libro Negro De Alsophocus (con Martín S. Warnes) El misterio del cementerio (1898) El modelo Pickman (1926) El morador de las tinieblas o El que acecha en la oscuridad (1935) El pantano de la luna (1921) El pescador del Cabo del Halcón (con August Derleth) El sabueso (1922) El superviviente (con August Derleth) El que susurra en la oscuridad o El susurrador de la oscuridad (1930) El templo (1920) El túmulo (con Zealia Bishop, 1930) El verdugo eléctrico (con Adolphe de Castro, 1929) El viejo Bugs (1919) El viejo terrible (1920) En la cripta (1925) En la noche de los tiempos, La Sombra Fuera del Tiempo o El abismo en el tiempo (1934) En las montañas de la locura (1931) En los muros de Eryx (con Kenneth Sterling, 1936) Encerrado con los faraones (con Harry Houdini, 1924) Ex Oblivione (1921) Hasta en los mares (con R. H. Barlow, 1935) Herbert West: Reanimador (1922) De la oscuridad El demonio de la peste Seis disparos a la luz de la luna El grito del muerto El horror de las sombras Las legiones de la tumba Hipnos (1922) Historia del Necronomicón (1927) Hongos de Yuggoth Poemas de horror cósmico Hongos de Yuggoth Poemas de la naturaleza Hongos de Yuggoth Poemas metafísicos Hongos de Yuggoth Poemas oníricos Ibid (1928) La antigua raza (1927) La batalla que dio fin al siglo (con R. H. Barlow, 1934) La bestia en la cueva (1905) La botellita de cristal (1897) La búsqueda de Iranon (1921) La búsqueda en sueños de la ignota Kadath (1927) La casa evitada (1924) La casa maldita La calle (1920) La ciénaga-luna La ciudad sin nombre (1921) La cosa en el umbral (1933) La cueva secreta (1897) La declaración de Randolph Carter (1919) La dulce Ermengarde (1917) La exhumación (con Duane W. Rimel, 1935) La extraña casa elevada entre la niebla (1926) La habitación cerrada (con August Derleth) La Hermandad Negra (con August Derleth) La Hoya de las Brujas (con August Derleth) La lámpara de Alhazred (con August Derleth) La llamada de Cthulhu (1926) La llave de plata (1926) La maldición de Yig (con Zealia Bishop, 1928) La maldición que cayó sobre Sarnath (1919) La muerte alada (con Hazel Heald, 1933) La música de Erich Zann (1921) La nave blanca (1919) La noche del óceano (con R. H. Barlow, 1936) La poesía y los dioses (con Anna Helen Crofts, 1920) La pradera verde (con Winifred V. Jackson, 1918) La sombra fuera del espacio (con August Derleth) La sombra sobre Innsmouth (1931) La trampa (con Henry S. Whitehead, 1931) La tumba (1917) La transición de Juan Romero (1919) La última prueba (con Adolphe de Castro, 1927) La ventana en la buhardilla (con August Derleth) Las ratas en las paredes (1923) Lo innombrable (1923) Lo que trae la luna (1922) Los amados muertos (con C. M. Eddy, Jr., 1923) Los gatos de Ulthar (1920) Los otros dioses (1921) Los sueños en la casa de la bruja (1932) Más allá de los eones (con Hazel Heald, 1933) Más allá del muro del sueño (1919) Memoria (1919) Nyarlathotep (1920) Polaris (1918) Reliquia de un mundo olvidado (con Hazel Heald) Robert Ervin Howard: Un recuerdo Sordo, mudo y ciego (con C. M. Eddy Jr., 1924) Una semblanza del Doctor Johnson (1917) Filmografia basada en La Narrativa Lovecraftiana Algunos PDF El Arbol De La Colina El Viejo Terrible La Puerta Cerrada El Clerigo Malvado El Color Surgido Del Espacio El Sabueso Los Otros Dioses LA LLAMADA DE CTHULHU Videos dijo: link: http://www.youtube.com/watch?v=4I_FBSH74yA dijo: link: http://www.youtube.com/watch?v=avkNsfake3I dijo: link: http://www.youtube.com/watch?v=-UbmJEtUQYU dijo: link: http://www.youtube.com/watch?v=_9kH6DNMEHs Cierre dijo: Bueno esto fue todo el post,epero les haya gustado... y ahya podido interesarlos un poco en el arte de este groso como es Lovecraft, si les gusto no se olviden de comentar ! GRACIAS!

si te gustan mis aportes visita mi perfil si te gustan mis post si tenes alguna duda MP 1. Ziryab. El esclavo que cambió al mundo Ziryab era un poeta, músico, cantante, cosmetólogo, diseñador de modas, fashionista, estratega, astrónomo y geógrafo. Un erudito y ex esclavo que vivió del 789 al 857 AC. Pocos han escuchado hablar de él´, pero de quien se debería conocer más. Y es que Ziryab, que significa "Pájaro Negro" (nombre que le otorgaron por su color de piel y espléndida voz), marcó varias innovaciones en su época. A él se debe que la gente haya empezado a tomar agua en vasos de cristal y no de metal, que se tomaran en cuenta tres tiempos para hacer comida (sopa, plato fuerte y postre) y que se empezara a comer los espárragos y otros vegetales. Además, marcó tendencias usando atuendos diferentes para cada estación del año e introdujo el cabello corto y la barba afeitada entre los hombres. Incluso, creó una pasta dental con un mejor sabor que ayudó a incrementar la higiene. También inventó el desodorante y fue un ferviente promotor del baño dos veces al día. En la música, Ziryab, marcó una gran pauta, tal vez a la altura de Bach, menciona el sitio. 2. Sultana. El desastre olvidado Mucho antes de que apareciera en escena el Titanic, existió otra embarcación que tuvo el mismo trágico final. Era un barco de vapor llamado "Sultana", que explotó el 27 de abril de 1865. Su destrucción resultó una situación de suma importancia porque representó el mayor desastre marítimo que se vivió en los Estados Unidos. Una de las cuatro calderas de la embarcación explotó y por eso murieron mil 800 pasajeros de los 2 mil 400 que iban a bordo. En su mayoría eran soldados y prisioneros que habían sido liberados y que se les trasladaría a sus hogares. La catástrofe fue olvidada porque tuvo lugar poco tiempo después del asesinato de Abraham Lincon, y durante las últimas semanas de la Guerra Civil. Se cree que el motivo del accidente, que se podía visualizar a lo lejos, fue el mal mantenimiento de las calderas. 3. Bandera de los ESTADOS UNIDOS ondeando en zócalo de la capital de México La bandera de Estados Unidos fue izada en el Zócalo de la Ciudad de México, como escarnio, el 14 de septiembre de 1847 a las 7:05 de la mañana y permaneció allí hasta el 12 de junio de 1849, como resultado de la injusta y alevosa invasión de Estados unidos a México. Ahí permaneció cerca de dos años. Sin embargo, es dificil que veas una foto porque para esas fechas la fotografía apenas se iniciaba. Fue en 1839 cuando el francés Daguerre hizo público su descubrimiento, pero hasta 1855 aproximadamente comenzó a popularizarse. Sin embargo, aunque no haya muchas imágenes disponibles, el escarnio y ofensa queda en la memoria de muchos mexicanos. 4. Cahokia. La olvidada Roma de América Cahokia es un lugar que se encuentra a orillas del río Missisipi, cerca de San Luis, Missouri, en los Estados Unidos, donde vivió una sociedad avanzada a la que nombraron de esa manera los primeros exploradores franceses, ya que los habitantes de esa urbe prehistórica, que vivieron en del 600 al 1400 AC, no dejaron ningún documento relatando su vida. Hoy, Cahokia, es la zona arqueológica más grande del país vecino, y guarda muchos secretos porque no se sabe quiénes pueden ser los descendientes de esta tribu que en su apogeo contaba con más de 40 mil habitantes. Una cifra relevante, porque hasta 1800 DC fue la ciudad más grande de Estados Unidos. Se cree que esta ciudad indígena fue el mayor centro urbano al norte de los pueblos mesoamericanos que desapareció un siglo antes de la conquista de América, la razón exacta de por qué despareció aún sigue siendo un misterio. Hoy en día, con los restos encontrados de su cultura, se formó un museo que busca promover, de manera educacional y científica, la historia de Cahokia. 5. George de La Tour. El pintor olvidado Del año 1593 al 1652 vivió George de La Tour, un famoso pintor que en su época se dedicaba a crear obras sólo alumbrado con el fuego de una vela, esto en el ducado de Lorena, que luego sería absorbido por Francia, donde trabajaría para el rey. Ahí fue conocido como uno de los más grandes artistas con trabajos que, en su mayoría, trataban imágenes religiosas. Luego de su muerte su obra quedó en la penumbra y hasta el siglo XX fue reconocido de nuevo, convirtiéndose en un respetado representante del Barroco. Actualmente, sobrevive muy poco de su arte y su nombré quedó olvidado en la historia. 6. Gil Eannes. El explorador que cruzó al más allá Su nombre puede sonar poco familiar, pero él fue un explorador portugués que se atrevió, en 1434, a llegar más al sur del Cabo Bojador. Este lugar ya era conocido desde mucho tiempo atrás, pero se creía que pasando esa barrera el Sol hervía de gran manera que podía deshacerse cualquier clase de embarcación que llegara hasta ahí. Como esa, se contaban miles de historias de terror que hacían de aquél lugar una especie de "fin del mundo". Se creó una barrera imaginaria que era infranqueable, donde sí te metías no regresabas jamás. Eannes se aventuró a cruzarlo y con ello marcó una nueva pauta para entrar a la época de oro de la exploración portuguesa, donde reinaría el comercio, pero también la esclavitud. 7. Experimento Filadelfia los Barcos invisibles El Experimento Filadelfia, también llamado "Proyecto Arcoiris", es el nombre que recibió un supuesto experimento secreto llevado a cabo (según el relato del único supuesto testigo) por la marina estadounidense en los astilleros navales de Filadelfia, en el estado de Pensilvania, durante o antes del 28 de octubre de 1943. La marina de Estados Unidos comenta que ha buscado archivos que se refieran a este hecho y no los ha encontrado, ni ha encontrado evidencia de que se intentara. En cambio, muchos detractores consideran que las fuerzas armadas de EEUU esconden a la humanidad estos hechos reales al igual que lo hacen con tantísimas pruebas secretas militares En principio se asume que la historia ha sido una confusión respecto al método de "desmagnetización" de barcos para evitar las minas magnéticas, se hace a los barcos "invisibles" a las minas. Pero el supuesto experimento Filadelfia habría sido conducido por el Dr. Franklin Reno como una aplicación militar de la teoría unificada o "teoría general de la relatividad" de Albert Einstein. En resumen, la teoría postula la interrelación entre las fuerzas de la radiación electromagnética y la gravedad. Mediante una aplicación especial de la teoría, se creía posible, usando equipo especializado y suficiente energía, curvar la luz alrededor de un objeto, volviéndolo esencialmente invisible. La Marina habría considerado esto realmente valioso en caso de guerra, pues los Estados Unidos estaban participando en la Segunda Guerra Mundial en ese momento, y decidió aprobar y patrocinar el experimento. Un destructor de escolta, el USS Eldridge (DE-173), fue equipado con el generador requerido en el astillero de Filadelfia. Las pruebas habrían empezado el verano de 1943, y hasta cierto punto tuvieron éxito al principio. Una prueba, el 22 de julio de 1943, volvió al USS Eldridge (DE-173) casi totalmente invisible, con algunos testigos reportando una "niebla verdosa" —sin embargo, algunos miembros de la tripulación se quejaron de náuseas posteriormente. En ese momento, el experimento fue alterado a petición de la Marina, con el objetivo de hacer al navío invisible a los radares únicamente. El equipo fue recalibrado y el experimento se llevó a cabo el 28 de octubre. Esta vez, el Eldridge no sólo se volvió totalmente invisible a la vista, sino que de hecho desapareció del área en un relámpago azul. Al mismo tiempo, la base naval estadounidense en Norfolk, Virginia, a 600 km de distancia, un tripulante en sus costas declaró haber visto al Eldridge durante varios minutos, al final de los cuales desapareció, para volver a aparecer en Filadelfia, en sus coordenadas originales —supuestamente un caso accidental de teletransportación. Según el relato de Carl Allen, los efectos fisiológicos en la tripulación fueron profundos. Casi todos cayeron gravemente enfermos. Algunos sufrieron deterioro mental tras la experiencia —en algunos casos se describen comportamientos esquizofrénicos. Algunos otros miembros desaparecieron —supuestamente "desvanecidos"— y supuestamente cinco elementos fueron fusionados con el metal del navío y otros tantos sufrieron desmaterializaciones de algunas partes de sus cuerpos. Supuestamente, los oficiales navales horrorizados cancelaron el experimento inmediatamente. Según las especulaciones, todos los supervivientes fueron dados de alta; en algunos casos, tras lavarles el cerebro para olvidar los detalles de la experiencia. 8. Batalla de Camarón revolución mexicana La Batalla de Camarón tuvo lugar el 30 de abril de 1863 en la población de Camarón de Tejeda, en Veracruz, México, entre el ejército mexicano de la República contra el ejército del Segundo Imperio Francés. Las tropas francesas partieron desde el Cerro del Chiquihuite en Veracruz, a la altura de Atoyac, más o menos como a la una de la mañana, cuando la compañía se adelantó hacia el puesto del Paso del Macho, que era comandado por el entonces Capitán Félix Gustave Saussier, llegando a este punto, continuó con su camino. Después de haber sobrepasado al grupo de casas que anteriormente era llamado Camarón, (Actualmente Camarón de Tejeda), llegaron a Palo Verde hacia las siete de la mañana, más o menos a un kilómetro y medio de Camarón de Tejeda después de haber recorrido a marchas forzadas los 24 km que los separaban de su guarnición de salida; a esa hora los legionarios se prepararon para tomar sus alimentos. El Capitán Jean Danjou decide hacer una escala y replegarse sobre el pueblo para dar descanso a las tropas que ya estaban agotadas, y sin darse cuenta, cuando los franceses se disponían a desayunar,los mexicanos se situaron alrededor de ellos sin ser vistos. A su llegada, apenas habían hecho una inspección ocular y algunas acciones de reconocimiento, cuando un disparo hirió a un legionario. Fue en ese momento cuando los jinetes del Coronel Francisco de Paula Milán encierran a la tropa que, es forzada a quedarse en la posición y que deciden formar un rectángulo defensivo. Los franceses sólo tenían una ventaja contra aquella caballería y era la profusa vegetación existente, que funcionó como una barrera natural para la caballería. Así esperaron en sus posiciones hasta que la caballería mexicana se acercó lo suficiente y entonces se inició el fuego entre los dos bandos, que comenzaron a disparar. Los mexicanos, entonces, deciden no gastar su carga y salieron a rodear a los franceses que, ante la retirada ordenada por el Capitán Danjou, buscaron refugio en la Hacienda del Camarón, pues consideraban que era el único lugar donde podrían organizarse y mantener una defensa sólida. La Legión decidió replegarse en pequeños grupos; sin embargo la caballería mexicana hostilizaba a la compañía mientras estos se dirigían hacia su objetivo, haciendo de su repliegue una locura. Ante esto, buscaron reunirse y detenerse en dos ocasiones, y con sus descargas lograron hacer retroceder el avance mexicano, hasta que finalmente el capitán Jean Danjou y sus hombres lograron refugiarse en la hacienda que estaba cerca del lugar, que consistía en una pequeña vivienda con modestas edificaciones de adobe alrededor, buscando una posición estratégica que los ayudara a retrasar al máximo la tentativa de toma del convoy del coronel Milán. Sin embargo, para mala fortuna francesa, en el curso de la batalla, ambas mulas que transportaban los víveres y las municiones, asustadas por el ruido, se escaparon. Una vez en la hacienda, los 46 legionarios que quedaban se apresuraron a levantar barricadas con lo poco que había en el recinto, sin embargo, para mala fortuna francesa los mexicanos llegaron al lugar casi simultáneamente con lo que algunos mexicanos lograron colocar piedras en los cuartos de los pisos para obstruir el paso francés, mientras que otros se posicionaron en las partes altas de la hacienda y lograron tomar uno de los establos ubicado en las esquinas, obstaculizando todas las salidas. Ante esta acción el Sargento Vicente Morzycki se coloca en el tejado del edificio principal para observar los movimientos del enemigo. Los franceses se encontraban en una situación por demás complicada ya que las paredes de la construcción, casi destruidas, tenían un perímetro de 50 metros de ancho y 50 de largo así como una altura aproximada de tres metros y en ella sólo había dos accesos. Por si esto fuera poco, además, los franceses contaban aproximadamente con sólo 60 balas por hombre. 9. Guillen de Lamport el Antiguo zorro !!! Guillén de Lampart, William Lamport, Guillén Lombardo o Lombardo de Guzmán (Wexford, Irlanda, 1615 - Ciudad de México, Nueva España, 19 de noviembre de 1659) fue un inmigrante irlandés de ideología liberal que viajó al virreinato de Nueva España. Se hizo pasar por hijo de Felipe III de España con la idea de gobernar la colonia española y una vez en el poder, liberar a indios, negros y mestizos. Fue descubierto, enjuiciado por los tribunales de la Inquisición y sentenciado a morir en la hoguera. 10. Peshtigo. El gran fuego Tal vez varios de ustedes recuerden el famoso incendio de Chicago, que en 1871 mató a cientos de personas y destruyó varias hectáreas de tierra. Lo que pocos saben es que ese mismo día hubo otro incendio en el que se cree que murieron entre mil 200 y 2 mil 500 personas. Para el momento en que el fuego terminó, se habían consumido más de mil 875 millas cuadradas de bosque, destruyendo doce comunidades. Algunos de los sobrevivientes se lograron salvar gracias a que se introdujeron en el río de Peshtigo, pero algunos se ahogaron y otros fallecieron de hipotermia. 11. Operación Tigre Así se le llamó a dos ejercicios militares que se dieron en el Reino Unido durante la II Guerra Mundial. En 1944, antes de la invasión a Normandía uno de los ejércitos participante fue atacado, lo que terminó en la muerte de 749 soldados estadounidenses; 10 de ellos tenían información relevante y para asegurarse que no habían sido capturados por los alemanes, se ordenó revisar cada cuerpo hasta encontrar los que buscaban. Así se hizo hasta que se dio con ellos, pero el suceso quedó en un estricto secreto que estaba prohibido revelar. Por lo que nunca hubo interés por recuperar los demás cadáveres o por levantar algún 12. El Primer Metro de los Estados Unidos En 1904 se inauguró el sistema del metro en los Estados Unidos, específicamente en Nueva York, pero este no fue el primero. El original nació años atrás gracias al ingenio de Alfred Ely Beach, el joven propietario de la revista Scientific American. Ely Beach cuando se dio cuenta de la congestión que se generaba en Broadway, decidió crear un ferrocarril subterráneo que fuera impulsado un ventilador gigante que chupara el vagón de ida y vuelta a través de un túnel. Por desgracia, la corrupción del encargado de obras públicas no le permitió la construcción del mismo. Aunque Beach no se quedó con los brazos cruzados y decidió continuar con su idea, de manera totalmente secreta. Cuando estaba a punto de terminar la primera línea, la prensa se enteró de lo que estaba sucediendo y lo hizo público. Así que el 1 de marzo de 1870 empezó a funcionar como un medio de transporte público por el que se pagaban un centavo, trasladando a la gente de la calle Warren a la calle Murray. Durante el primer año, más de 400 mil pasajeros hicieron uso de esta gran idea que se convirtió en realidad. Esta obra resultó una falta de respeto para el funcionario encargado de las obras públicas, William Tweed, quien clausuró cualquier ampliación del metro. Tiempo después su corrupción fue castigada y paró en la cárcel; sin embargo, los inversionistas privados del metro fueron desapareciendo poco a poco y el sistema de transporte quedó sellado metros bajo tierra, hasta que se volvió parte del actual. 13. La casa de la Sabiduría The House of Wisdom o la Casa de la Sabiduría fue un importante centro intelectual y cultural de la Edad de Oro Islámica. Un centro incomparable para el estudio de las humanidades y las ciencias, incluyendo las matemáticas, astronomía, medicina, química, zoología, geografía y alquimia. La casa se encontraba en Bagdad, donde se acumularon grandes cantidades de conocimiento y descubrimientos propios, pero ésta fue destruida en 1258, junto con algunas bibliotecas similares, durante la invasión mongol. Se dice que el río Tigris se volvió negro durante seis meses por la tinta de los miles de libros que se perdieron ese año. La cantidad de conocimiento extraviado es invaluable e indescriptible, así como el poco conocimiento de este terrible acontecimiento. 14. Joseph Warren. El padre de la revolución norteamericana Antes de la declaración de independencia de los Estados Unidos, él fue el único líder patriota que arriesgó su vida en el campo de batalla contra los británicos. Figuró como una pieza clave en la historia de la unión americana e incluso escribió un documento que sirvió de base para el primer gobierno autónomo de aquél país, y su discurso comenzó las primeras batallas de la Guerra Revolucionaria. Hoy 14 provincias del país llevan su nombre, pero este no resuena tanto en comparación con algunos de sus contemporáneos, pareciendo quedar en el olvido. Bueno la verdad espero les haya gustado,son cosas que encontre por ahi,y me parecieron interesantes.Gracias
si te gustan mis aportes visita mi perfil si te gustan mis post si tenes alguna duda MP LOS PERSONAJES MAS ODIADOS DE LA HISTORIA CUAL DE TODOS ESTOS SINIESTROS PERSONAJES ES EL MAS ODIADO DE TODOS LOS TIEMPOS ...EN ALGUNOS DEJO UNA PEQUEÑA DESCRIPCION DE PORQUE ESTAN EN ESTA LISTA , OTROS NO NECESITAN PRESENTACION 1.Adolf hitler Porque fue y es tan odiado este hombre....por esto responsable del exterminio despiadado de 12 millones de judíos, otros grupos como gitanos; soviéticos, particularmente prisioneros de guerra; comunistas; polacos étnicos; otros pueblos eslavos; los discapacitados; hombres homosexuales y disidentes políticos y religiosos, tanto alemanes como europeos en general. y como si fuera poco fue el responsable del comienzo de la segunda guerra mundial en la que murieron aprox. 55 millones de personas...en resumen hitler es responsable directo e indirecto de un total de 67 millones de muertes....tambien cabe destacar que..Hitler es el responsable de la guerra, el responsable directo que dirigió el exterminio de judíos y otras razas europeas en masa fue Heinrich Himmler.varias versiones 2.George Bush Y con este que onda,parece buen pibe..Las apariencias engañan responsable de la muete de mas de 841.000 personas en la guerra de irak.. Te parece poco??Justificar miles de muertes solo por riquezas.. 3.Stalin Ese bigote no me da mucha confianza,, demosle una oportunidad stalin asesino a nada mas y nada menos que 66 millones de personas en rusia, y en el mundo entero el comunismo se a cobrado las vidas de 150 millones de personas aprox 4.Osama Bin Laden Y este con barba y bigote,, O_O Es conocido mundialmente por ser el fundador de la red terrorista Al Qaeda y el FBI sospecha que también estuvo implicado en numerosos ataques terroristas en contra de los Estados Unidos y otras potencias occidentales, incluyendo los ataques a las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, el 7 de agosto de 1998. También, la administración Bush le acusó de estar detrás de los ataques del 11 de septiembre del 2001 al World Trade Center y al Pentágono en las proximidades de Washington, DC. 5. mao tse - tung A ver no juzgen de primera,,,esperen... Mao Zedong fue responsable de la muerte de más de 70 millones de personas en tiempos de paz, más que ningún otro líder del siglo.........ok no me hagan mas caso,,juzgen de una, 6. pinochet El nono re tiernoo... tierno esta!..un hdp! fue un dictador chileno que mato a miles de chilenos, su dictadura puede ser comparada con la de la argentina del 76 7. judas iscariote Soy Ateo,gracias a dios el traidor mas grande de todos los tiempos, este es sin lugar a dudas uno de los mas odiados de la historia..supuestamente traiciono a jesus.. 8. mussolini Un verdadero Hdp este dictador italiano era, internacionalmente, la mano derecha de hitler. compartian los mismo enfermos y retorcidos ideales. este personaje asesino a millones de personas que se oponian al regimen, mayoritariamente comunistas.Aunque no llego al extremo de hitler, fue un despiadado y cruel asesino. 9. truman Saben que hizo este hombre? Harry S. Truman, ex-presidente de los Estados Unidos que en 1945 ordenó el lanzamiento de 2 bombas atómicas sobre civiles en Hiroshima y en Nagasaki. 10. neron Que hizo este,,la verdad me voy a enterar ahora. es practicamente imposible precisar la cifra exacta o siquiera aprox. de los cristianos que murieron a manos de neron...neron genero la persecucion, tortura y asesinatos de cientos de miles de cristianos. la forma de ejecucion era, tal vez, lo mas cruel que se ha visto en una persona...ante desaforadas multitudes de paganos, centenares de mártires inocentes fueron arrojados a los leones. Previo al número principal, se arrojaban niños con pieles de cordero fuertemente atadas alrededor del cuerpo para ser devorados por jaurías de lobos hambrientos. Pero el espectáculo no solamente se limitó a las horas del día. Por la noche, el anfiteatro de Nerón se sembraba de estacas y cruces, y atados a ellas, los cristianos eran quemados vivos, entre alaridos de dolor que erizaban la piel de los presentes. Mientras esto ocurría, la bestia contemplaba todo desde su palco, complacido y sin que nadie se atreviese a reprocharle nada. Sumado a estos actos atroces estaba la crusificacion, una manera horrible de morir 11.pol pot Este no se queda atras.. En principio algunas fuentes señalaban diferentes cifras de los ejecutados durante el Régimen de Pol Pot. Los vietnamitas decían que habían sido 3 millones de personas, la CIA decía que eran entre 50.000 y 100.000 personas, pero actualmente, y de acuerdo a investigaciones más detalladas, se calcula en 2.000.000 las personas muertas bajo el régimen de los Jemeres Rojos. Unas 700.000 personas murieron de hambre y enfermedades, entre 400.000 y 600.000 fueron ejecutadas, 400.000 fallecieron en la Regularización Obligatoria y otras 300.000 por otras causas diversas, hasta hacer el total aproximado de dos millones de víctimas. 12.stroessner Dictador Paraguayo fue un dictador paraguayo que mato a 128.076 entre detenidos, torturados, los 348 ejecutados y los 2.016 desaparecidos” durante la dictadura de Stroessner. La lista de Nadra incluye 136 opositores a Stroessner secuestrados en Argentina “en virtud del Plan Condor” instrumentado por las dictaduras de la región. Les dejo algunos videos para que sepan un poco mas lo que hcicieron estas personas.. El holocausto,consecuencias link: http://www.youtube.com/watch?v=_ROzfPiDu9c link: http://www.youtube.com/watch?v=Akn3eYalgxw&feature=relmfu link: http://www.youtube.com/watch?v=75_2n1Mldhg&feature=relmfu link: http://www.youtube.com/watch?v=u-YqCsZpVS0&feature=relmfu link: http://www.youtube.com/watch?v=CDfMUNLKVjQ&feature=relmfu Mussolini link: http://www.youtube.com/watch?v=86xvZ-uyxF8 Por ultimo dejo este muy buen video..veanlo link: http://www.youtube.com/watch?v=_DPUqRwzAr8

si te gustan mis aportes visita mi perfil si te gustan mis post si tenes alguna duda MP Edgar Allan Poe(el poeta maldito) Edgar Allan Poe (Boston, EE UU, 1809-Baltimore, id., 1849) Poeta, cuentista y crítico estadounidense. Sus padres, actores de teatro itinerantes, murieron cuando él era todavía un niño. Edgar Allan Poe fue educado por John Allan, un acaudalado hombre de negocios de Richmond, y de 1815 a 1820 vivió con éste y su esposa en el Reino Unido, donde comenzó su educación. Después de regresar a Estados Unidos, Edgar Allan Poe siguió estudiando en centros privados y asistió a la Universidad de Virginia, pero en 1827 su afición al juego y a la bebida le acarreó la expulsión. Abandonó poco después el puesto de empleado que le había asignado su padre adoptivo, y viajó a Boston, donde publicó anónimamente su primer libro, Tamerlán y otros poemas (Tamerlane and Other Poems, 1827). Se alistó luego en el ejército, en el que permaneció dos años. En 1829 apareció su segundo libro de poemas, Al Aaraf, y obtuvo, por influencia de su padre adoptivo, un cargo en la Academia Militar de West Point, de la que a los pocos meses fue expulsado por negligencia en el cumplimiento del deber. En 1832, y después de la publicación de su tercer libro, Poemas (Poems by Edgar Allan Poe, 1831), se desplazó a Baltimore, donde contrajo matrimonio con su jovencísima prima Virginia Clem, que contaba sólo catorce años de edad. Por esta época entró como redactor en el periódico Southern Baltimore Messenger, y más tarde en varias revistas en Filadelfia y Nueva York, ciudad en la que se había instalado con su esposa en 1837. Su labor como crítico literario incisivo y a menudo escandaloso le granjeó cierta notoriedad, y sus originales apreciaciones acerca del cuento y de la naturaleza de la poesía no dejarían de ganar influencia con el tiempo. La larga enfermedad de su esposa convirtió su matrimonio en una experiencia amarga; cuando ella murió, en 1847, se agravó su tendencia al alcoholismo y al consumo de drogas, según testimonio de sus contemporáneos. Ambas fueron, con toda probabilidad, la causa de su muerte. La obra de Edgar Allan Poe Según Poe, la máxima expresión literaria era la poesía, y a ella dedicó sus mayores esfuerzos. Es justamente célebre su extenso poema El cuervo (The Raven, 1845), donde su dominio del ritmo y la sonoridad del verso llegan a su máxima expresión. Las campanas (The Bells, 1849), que evoca constantemente sonidos metálicos, Ulalume (1831) y Annabel Lee (1849) manifiestan idéntico virtuosismo. Pero la genialidad y la originalidad de Edgar Allan Poe encuentran quizás su mejor expresión en los cuentos, que, según sus propias apreciaciones críticas, son la segunda forma literaria, pues permiten una lectura sin interrupciones, y por tanto la unidad de efecto que resulta imposible en la novela. Publicados bajo el título Cuentos de lo grotesco y de lo arabesco (Tales of the Grotesque and Arabesque, 1840), aunque hubo nuevas recopilaciones de narraciones suyas en 1843 y 1845, la mayoría se desarrolla en un ambiente gótico y siniestro, plagado de intervenciones sobrenaturales, y en muchos casos preludian la literatura moderna de terror; buen ejemplo de ello es La caída de la casa Usher (The Fall of the House of Usher). Su cuento Los crímenes de la calle Morgue (The Murders in the Rue Morgue) se ha considerado, con toda razón, como el fundador del género de la novela de misterio y detectivesca. Destaca también su única novela Las aventuras de Arthur Gordon Pym (The Narrative of Arthur Gordon Pym), de crudo realismo y en la que reaparecen numerosos elementos de sus cuentos. La obra de Poe influyó notablemente en los simbolistas franceses, en especial en Charles Baudelaire, quien lo dio a conocer en Europa. Algunos poemas A Elena Te vi a punto. Era una noche de julio, noche tibia y perfumada, noche diáfana... De la luna plena límpida, límpida como tu alma, descendían sobre el parque adormecido gráciles velos de plata. Ni una ráfaga el infinito silencio y la quietud perturbaban en el parque... Evaporaban las rosas los perfumes de sus almas para que los recogieras en aquella noche mágica; para que tú los gozases su último aliento exhalaban como en una muerte dulce, como en una muerte lánguida, y era una selva encantada, y era una noche divina llena de místicos sueños y claridades fantásticas. Toda de blanco vestida, toda blanca, sobre un ramo de violetas reclinada te veía y a las rosas moribundas y a ti, una luz tenue y diáfana muy suavemente alumbraba, luz de perla diluida en un éter de suspiros y de evaporadas lágrimas. ¿Qué hado extraño (¿fue ventura? ¿fue desgracia?) me condujo aquella noche hasta el parque de las rosas que exhalaban los suspiros perfumados de sus almas? Ni una hoja susurraba; no se oía una pisada; todo mudo, todo en sueños, menos tú y yo -¡cuál me agito al unir las dos palabras! -- menos tú y yo...De repente todo cambia. ¡Oh, el parque de los misterios! ¡Oh, la región encantada! Todo, todo, todo cambia. De la luna la luz límpida la luz de perla se apaga. El perfume de las rosas muere en las dormidas auras. Los senderos se oscurecen. Expiran las violas castas. Menos tú y yo, todo huye, todo muere, todo pasa... Todo se apaga y extingue menos tus hondas miradas. ¡Tus dos ojos donde arde tu alma! Y sólo veo entre sombras aquellos ojos brillantes, ¡oh mi amada! Todo, todo, todo cambia. De la luna la luz límpida la luz de perla se apaga. El perfume de las rosas muere en las dormidas auras. Los senderos se oscurecen. Expiran las violas castas. Menos tú y yo, todo huye, todo muere, todo pasa... Todo se apaga y extingue menos tus hondas miradas. ¡Tus dos ojos donde arde tu alma! Y sólo veo entre sombras aquellos ojos brillantes, ¡oh mi amada! ¿Qué tristezas irreales, qué tristezas extrahumanas! La luz tibia de esos ojos leyendas de amor relata. ¡Qué misteriosos dolores, qué sublimes esperanzas, qué mudas renunciaciones expresan aquellos ojos que en la sombra fijan en mí su mirada! Noche oscura. Ya Diana entre turbios nubarrones, lentamente, hundió la faz plateada, y tú sola en medio de la avenida, te deslizas irreal, mística y blanca, te deslizas y te alejas incorpórea cual fantasma... Sólo flotan tus miradas. ¡Sólo tus ojos perennes, tus ojos de honda mirada fijos quedan en mi alma! A través de los espacios y los tiempos, marcan, marcan mi sendero y no me dejan cual me dejó la esperanza... Van siguiéndome, siguiéndome como dos estrellas cándidas; cual fijas estrellas dobles en los cielos apareadas en la noche solitaria. Ellos solos purifican mi alma toda con sus rayos y mi corazón abrasan, y me prosterno ante ellos con adoración extática, y en el día no se ocultan cual se ocultó mi esperanza. De todas partes me siguen mirándome fijamente con sus místicas miradas.... Misteriosas, divinales me persiguen sus miradas como dos estrellas fijas... como dos estrellas tristes, ¡como dos estrellas blancas! Amigos que por siempre nos dejaron... Amigos que por siempre nos dejaron, caros amigos para siempre idos, fuera del Tiempo y fuera del Espacio! Para el alma nutrida de pesares, para el transido corazón, acaso". Un sueño ¡Recibe en la frente este beso! Y, por librarme de un peso antes de partir, confieso que acertaste si creías que han sido un sueño mis días; ¿Pero es acaso menos grave que la esperanza se acabe de noche o a pleno sol, con o sin una visión? Hasta nuestro último empeño es sólo un sueño dentro de un sueno. Frente a la mar rugiente que castiga esta rompiente tengo en la palma apretada granos de arena dorada. ¡Son pocos! Y en un momento se me escurren y yo siento surgir en mí este lamento: ¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo retenerlos en mis dedos? ¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera salvar uno de la marea! ¿Hasta nuestro último empeño es sólo un sueño dentro de un sueño? Bibliografia Narrativa completa Cuentos La trilogía Dupin Narraciones extraordinarias Tú eres quien me ha matado Breve charla con una momia Historias extraordinarias La ciencia ficción de Edgar A. Poe Cuentos de imaginación y misterio Al Aaraf Annabel Lee Berenice Cuentos completos Descenso en el Maelström El Relato de Arthur Gordon Pym El barril del amontillado El cajón oblongo El corazón delator El cuervo El durmiente El enterramiento prematuro El escarabajo de oro El gato negro El misterio de Marie Rogêt El pozo y el péndulo El retrato oval El rey peste Eureka. Un ensayo sobre el universo material y espiritual La carta robada La caída de la casa Usher La cita La esfinge La máscara de la muerte roja La verdad sobre el caso del señor Valdemar Las campanas Lenore Ligeia Los crímenes de la calle Morgue Manuscrito encontrado en una botella Morella Poemas Tamerlán y otros poemas Un hombre en la multitud William Wilson Los Mas Impòrtantes El Cuervo Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada, meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido, como si alguien muy suavemente llamara a mi portal. "Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal; sólo eso y nada más." ¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre! Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral. Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar y aquí nadie nombrará. Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia: "No es sino un visitante que ha llegado a mi portal; un tardío visitante esperando en mi portal. Sólo eso y nada más". Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé: "Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal que dudé de haberlo oído...", y abrí de golpe el portal: sólo sombras, nada más. La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno, y soñé sueños que nadie osó soñar jamás; pero en este silencio atroz, superior a toda voz, sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar... sí, susurré la palabra "Leonor" y un eco volvióla a nombrar. Sólo eso y nada más. Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz. "Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana; veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás. Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar. ¡Es el viento y nada más!". Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana, agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral. Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento, con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal, en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral; fue, posose y nada más. Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave, en sonriente extrañeza mi gris solemnidad. "Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal; ¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?" Dijo el cuervo: "Nunca más". Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal, pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido ocasión de ver posado tal pájaro en su portal. Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal que se llamara "Nunca más". Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto, como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más. No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna hasta que al fin musité: "Vi a otros amigos volar; por la mañana él también, cual mis anhelos, volará". Dijo entonces: "Nunca más". Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta; "Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar del repertorio olvidado de algún amo desgraciado que en su caída redujo sus canciones a un refrán: "Nunca, nunca más". Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía planté una silla mullida frente al ave y el portal; y hundido en el terciopelo me afané con recelo en descubrir que quería la funesta ave ancestral al repetir: "Nunca más". Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar; eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar. ¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar, y ya no usará nunca más! Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso mecido por serafines de leve andar musical. "¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Dios estos ángeles dirige hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar! ¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!". Dijo el cuervo: "Nunca más"."¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado! ¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje, a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya, dime, te imploro, si existe algún bálsamo en Galaad!" Dijo el cuervo: "Nunca más". "¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado! Por el Dios que veneramos, por el manto celestial, dile a este desventurado si en el Edén lejano a Leonor, ahora entre ángeles, un día podré abrazar". Dijo el cuervo: "¡Nunca más!". "¡Diablo alado, no hables más!", dije, dando un paso atrás; ¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal! ¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad! ¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!" Dijo el cuervo: "Nunca más". Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado, en el pálido busto de Palas que hay encima del portal; y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña, cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal; y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal, no se alzará...¡nunca más! Por Edgar Allan Poe. Link al articulo link: http://www.youtube.com/watch?v=XXSbafnPsiU El corazón delator Edgar Allan Poe ¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia. Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre. Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía. Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente. Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando: -¿Quién está ahí? Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte. Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación. Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna. Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre. Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito. ¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado. Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme. Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas. Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja! Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora? Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar. Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima. Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos. Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte! -¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón! Link al articulo link: http://www.youtube.com/watch?v=qWGKr2D9K1E El gato negro Edgar Allan Poe No espero ni pido que alguien crea en el extraño aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no intentaré explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barrocos. Más adelante, tal vez, aparecerá alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes; una inteligencia más serena, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describiré, una vulgar sucesión de causas y efectos naturales. Desde la infancia me destaqué por la docilidad y bondad de mi carácter. La ternura que abrigaba mi corazón era tan grande que llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compañeros. Me gustaban especialmente los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad. Pasaba a su lado la mayor parte del tiempo, y jamás me sentía más feliz que cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter creció conmigo y, cuando llegué a la virilidad, se convirtió en una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que alguna vez han experimentado cariño hacia un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza o la intensidad de la retribución que recibía. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre. Me casé joven y tuve la alegría de que mi esposa compartiera mis preferencias. Al observar mi gusto por los animales domésticos, no perdía oportunidad de procurarme los más agradables de entre ellos. Teníamos pájaros, peces de colores, un hermoso perro, conejos, un monito y un gato. Este último era un animal de notable tamaño y hermosura, completamente negro y de una sagacidad asombrosa. Al referirse a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era no poco supersticiosa, aludía con frecuencia a la antigua creencia popular de que todos los gatos negros son brujas metamorfoseadas. No quiero decir que lo creyera seriamente, y sólo menciono la cosa porque acabo de recordarla. Plutón -tal era el nombre del gato- se había convertido en mi favorito y mi camarada. Sólo yo le daba de comer y él me seguía por todas partes en casa. Me costaba mucho impedir que anduviera tras de mí en la calle. Nuestra amistad duró así varios años, en el curso de los cuales (enrojezco al confesarlo) mi temperamento y mi carácter se alteraron radicalmente por culpa del demonio. Intemperancia. Día a día me fui volviendo más melancólico, irritable e indiferente hacia los sentimientos ajenos. Llegué, incluso, a hablar descomedidamente a mi mujer y terminé por infligirle violencias personales. Mis favoritos, claro está, sintieron igualmente el cambio de mi carácter. No sólo los descuidaba, sino que llegué a hacerles daño. Hacia Plutón, sin embargo, conservé suficiente consideración como para abstenerme de maltratarlo, cosa que hacía con los conejos, el mono y hasta el perro cuando, por casualidad o movidos por el afecto, se cruzaban en mi camino. Mi enfermedad, empero, se agravaba -pues, ¿qué enfermedad es comparable al alcohol?-, y finalmente el mismo Plutón, que ya estaba viejo y, por tanto, algo enojadizo, empezó a sufrir las consecuencias de mi mal humor. Una noche en que volvía a casa completamente embriagado, después de una de mis correrías por la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo alcé en brazos, pero, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma se separara de golpe de mi cuerpo; una maldad más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Sacando del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí mientras sujetaba al pobre animal por el pescuezo y, deliberadamente, le hice saltar un ojo. Enrojezco, me abraso, tiemblo mientras escribo tan condenable atrocidad. Cuando la razón retornó con la mañana, cuando hube disipado en el sueño los vapores de la orgía nocturna, sentí que el horror se mezclaba con el remordimiento ante el crimen cometido; pero mi sentimiento era débil y ambiguo, no alcanzaba a interesar al alma. Una vez más me hundí en los excesos y muy pronto ahogué en vino los recuerdos de lo sucedido. El gato, entretanto, mejoraba poco a poco. Cierto que la órbita donde faltaba el ojo presentaba un horrible aspecto, pero el animal no parecía sufrir ya. Se paseaba, como de costumbre, por la casa, aunque, como es de imaginar, huía aterrorizado al verme. Me quedaba aún bastante de mi antigua manera de ser para sentirme agraviado por la evidente antipatía de un animal que alguna vez me había querido tanto. Pero ese sentimiento no tardó en ceder paso a la irritación. Y entonces, para mi caída final e irrevocable, se presentó el espíritu de la perversidad. La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu; y, sin embargo, tan seguro estoy de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primordiales del corazón humano, una de las facultades primarias indivisibles, uno de esos sentimientos que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en momentos en que cometía una acción tonta o malvada por la simple razón de que no debía cometerla? ¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que enfrenta descaradamente al buen sentido, una tendencia a transgredir lo que constituye la Ley por el solo hecho de serlo? Este espíritu de perversidad se presentó, como he dicho, en mi caída final. Y el insondable anhelo que tenía mi alma de vejarse a sí misma, de violentar su propia naturaleza, de hacer mal por el mal mismo, me incitó a continuar y, finalmente, a consumar el suplicio que había infligido a la inocente bestia. Una mañana, obrando a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol; lo ahorqué mientras las lágrimas manaban de mis ojos y el más amargo remordimiento me apretaba el corazón; lo ahorqué porque recordaba que me había querido y porque estaba seguro de que no me había dado motivo para matarlo; lo ahorqué porque sabía que, al hacerlo, cometía un pecado, un pecado mortal que comprometería mi alma hasta llevarla -si ello fuera posible- más allá del alcance de la infinita misericordia del Dios más misericordioso y más terrible. La noche de aquel mismo día en que cometí tan cruel acción me despertaron gritos de: "¡Incendio!" Las cortinas de mi cama eran una llama viva y toda la casa estaba ardiendo. Con gran dificultad pudimos escapar de la conflagración mi mujer, un sirviente y yo. Todo quedó destruido. Mis bienes terrenales se perdieron y desde ese momento tuve que resignarme a la desesperanza. No incurriré en la debilidad de establecer una relación de causa y efecto entre el desastre y mi criminal acción. Pero estoy detallando una cadena de hechos y no quiero dejar ningún eslabón incompleto. Al día siguiente del incendio acudí a visitar las ruinas. Salvo una, las paredes se habían desplomado. La que quedaba en pie era un tabique divisorio de poco espesor, situado en el centro de la casa, y contra el cual se apoyaba antes la cabecera de mi lecho. El enlucido había quedado a salvo de la acción del fuego, cosa que atribuí a su reciente aplicación. Una densa muchedumbre habíase reunido frente a la pared y varias personas parecían examinar parte de la misma con gran atención y detalle. Las palabras "¡extraño!, ¡curioso!" y otras similares excitaron mi curiosidad. Al aproximarme vi que en la blanca superficie, grabada como un bajorrelieve, aparecía la imagen de un gigantesco gato. El contorno tenía una nitidez verdaderamente maravillosa. Había una soga alrededor del pescuezo del animal. Al descubrir esta aparición -ya que no podía considerarla otra cosa- me sentí dominado por el asombro y el terror. Pero la reflexión vino luego en mi ayuda. Recordé que había ahorcado al gato en un jardín contiguo a la casa. Al producirse la alarma del incendio, la multitud había invadido inmediatamente el jardín: alguien debió de cortar la soga y tirar al gato en mi habitación por la ventana abierta. Sin duda, habían tratado de despertarme en esa forma. Probablemente la caída de las paredes comprimió a la víctima de mi crueldad contra el enlucido recién aplicado, cuya cal, junto con la acción de las llamas y el amoniaco del cadáver, produjo la imagen que acababa de ver. Si bien en esta forma quedó satisfecha mi razón, ya que no mi conciencia, sobre el extraño episodio, lo ocurrido impresionó profundamente mi imaginación. Durante muchos meses no pude librarme del fantasma del gato, y en todo ese tiempo dominó mi espíritu un sentimiento informe que se parecía, sin serlo, al remordimiento. Llegué al punto de lamentar la pérdida del animal y buscar, en los viles antros que habitualmente frecuentaba, algún otro de la misma especie y apariencia que pudiera ocupar su lugar. Una noche en que, borracho a medias, me hallaba en una taberna más que infame, reclamó mi atención algo negro posado sobre uno de los enormes toneles de ginebra que constituían el principal moblaje del lugar. Durante algunos minutos había estado mirando dicho tonel y me sorprendió no haber advertido antes la presencia de la mancha negra en lo alto. Me aproximé y la toqué con la mano. Era un gato negro muy grande, tan grande como Plutón y absolutamente igual a éste, salvo un detalle. Plutón no tenía el menor pelo blanco en el cuerpo, mientras este gato mostraba una vasta aunque indefinida mancha blanca que le cubría casi todo el pecho. Al sentirse acariciado se enderezó prontamente, ronroneando con fuerza, se frotó contra mi mano y pareció encantado de mis atenciones. Acababa, pues, de encontrar el animal que precisamente andaba buscando. De inmediato, propuse su compra al tabernero, pero me contestó que el animal no era suyo y que jamás lo había visto antes ni sabía nada de él. Continué acariciando al gato y, cuando me disponía a volver a casa, el animal pareció dispuesto a acompañarme. Le permití que lo hiciera, deteniéndome una y otra vez para inclinarme y acariciarlo. Cuando estuvo en casa, se acostumbró a ella de inmediato y se convirtió en el gran favorito de mi mujer. Por mi parte, pronto sentí nacer en mí una antipatía hacia aquel animal. Era exactamente lo contrario de lo que había anticipado, pero -sin que pueda decir cómo ni por qué- su marcado cariño por mí me disgustaba y me fatigaba. Gradualmente, el sentimiento de disgusto y fatiga creció hasta alcanzar la amargura del odio. Evitaba encontrarme con el animal; un resto de vergüenza y el recuerdo de mi crueldad de antaño me vedaban maltratarlo. Durante algunas semanas me abstuve de pegarle o de hacerlo víctima de cualquier violencia; pero gradualmente -muy gradualmente- llegué a mirarlo con inexpresable odio y a huir en silencio de su detestable presencia, como si fuera una emanación de la peste. Lo que, sin duda, contribuyó a aumentar mi odio fue descubrir, a la mañana siguiente de haberlo traído a casa, que aquel gato, igual que Plutón, era tuerto. Esta circunstancia fue precisamente la que lo hizo más grato a mi mujer, quien, como ya dije, poseía en alto grado esos sentimientos humanitarios que alguna vez habían sido mi rasgo distintivo y la fuente de mis placeres más simples y más puros. El cariño del gato por mí parecía aumentar en el mismo grado que mi aversión. Seguía mis pasos con una pertinencia que me costaría hacer entender al lector. Dondequiera que me sentara venía a ovillarse bajo mi silla o saltaba a mis rodillas, prodigándome sus odiosas caricias. Si echaba a caminar, se metía entre mis pies, amenazando con hacerme caer, o bien clavaba sus largas y afiladas uñas en mis ropas, para poder trepar hasta mi pecho. En esos momentos, aunque ansiaba aniquilarlo de un solo golpe, me sentía paralizado por el recuerdo de mi primer crimen, pero sobre todo -quiero confesarlo ahora mismo- por un espantoso temor al animal. Aquel temor no era precisamente miedo de un mal físico y, sin embargo, me sería imposible definirlo de otra manera. Me siento casi avergonzado de reconocer, sí, aún en esta celda de criminales me siento casi avergonzado de reconocer que el terror, el espanto que aquel animal me inspiraba, era intensificado por una de las más insensatas quimeras que sería dado concebir. Más de una vez mi mujer me había llamado la atención sobre la forma de la mancha blanca de la cual ya he hablado, y que constituía la única diferencia entre el extraño animal y el que yo había matado. El lector recordará que esta mancha, aunque grande, me había parecido al principio de forma indefinida; pero gradualmente, de manera tan imperceptible que mi razón luchó durante largo tiempo por rechazarla como fantástica, la mancha fue asumiendo un contorno de rigurosa precisión. Representaba ahora algo que me estremezco al nombrar, y por ello odiaba, temía y hubiera querido librarme del monstruo si hubiese sido capaz de atreverme; representaba, digo, la imagen de una cosa atroz, siniestra..., ¡la imagen del patíbulo! ¡Oh lúgubre y terrible máquina del horror y del crimen, de la agonía y de la muerte! Me sentí entonces más miserable que todas las miserias humanas. ¡Pensar que una bestia, cuyo semejante había yo destruido desdeñosamente, una bestia era capaz de producir tan insoportable angustia en un hombre creado a imagen y semejanza de Dios! ¡Ay, ni de día ni de noche pude ya gozar de la bendición del reposo! De día, aquella criatura no me dejaba un instante solo; de noche, despertaba hora a hora de los más horrorosos sueños, para sentir el ardiente aliento de la cosa en mi rostro y su terrible peso -pesadilla encarnada de la que no me era posible desprenderme- apoyado eternamente sobre mi corazón. Bajo el agobio de tormentos semejantes, sucumbió en mí lo poco que me quedaba de bueno. Sólo los malos pensamientos disfrutaban ya de mi intimidad; los más tenebrosos, los más perversos pensamientos. La melancolía habitual de mi humor creció hasta convertirse en aborrecimiento de todo lo que me rodeaba y de la entera humanidad; y mi pobre mujer, que de nada se quejaba, llegó a ser la habitual y paciente víctima de los repentinos y frecuentes arrebatos de ciega cólera a que me abandonaba. Cierto día, para cumplir una tarea doméstica, me acompañó al sótano de la vieja casa donde nuestra pobreza nos obligaba a vivir. El gato me siguió mientras bajaba la empinada escalera y estuvo a punto de tirarme cabeza abajo, lo cual me exasperó hasta la locura. Alzando un hacha y olvidando en mi rabia los pueriles temores que hasta entonces habían detenido mi mano, descargué un golpe que hubiera matado instantáneamente al animal de haberlo alcanzado. Pero la mano de mi mujer detuvo su trayectoria. Entonces, llevado por su intervención a una rabia más que demoníaca, me zafé de su abrazo y le hundí el hacha en la cabeza. Sin un solo quejido, cayó muerta a mis pies. Cumplido este espantoso asesinato, me entregué al punto y con toda sangre fría a la tarea de ocultar el cadáver. Sabía que era imposible sacarlo de casa, tanto de día como de noche, sin correr el riesgo de que algún vecino me observara. Diversos proyectos cruzaron mi mente. Por un momento pensé en descuartizar el cuerpo y quemar los pedazos. Luego se me ocurrió cavar una tumba en el piso del sótano. Pensé también si no convenía arrojar el cuerpo al pozo del patio o meterlo en un cajón, como si se tratara de una mercadería común, y llamar a un mozo de cordel para que lo retirara de casa. Pero, al fin, di con lo que me pareció el mejor expediente y decidí emparedar el cadáver en el sótano, tal como se dice que los monjes de la Edad Media emparedaban a sus víctimas. El sótano se adaptaba bien a este propósito. Sus muros eran de material poco resistente y estaban recién revocados con un mortero ordinario, que la humedad de la atmósfera no había dejado endurecer. Además, en una de las paredes se veía la saliencia de una falsa chimenea, la cual había sido rellenada y tratada de manera semejante al resto del sótano. Sin lugar a dudas, sería muy fácil sacar los ladrillos en esa parte, introducir el cadáver y tapar el agujero como antes, de manera que ninguna mirada pudiese descubrir algo sospechoso. No me equivocaba en mis cálculos. Fácilmente saqué los ladrillos con ayuda de una palanca y, luego de colocar cuidadosamente el cuerpo contra la pared interna, lo mantuve en esa posición mientras aplicaba de nuevo la mampostería en su forma original. Después de procurarme argamasa, arena y cerda, preparé un enlucido que no se distinguía del anterior y revoqué cuidadosamente el nuevo enladrillado. Concluida la tarea, me sentí seguro de que todo estaba bien. La pared no mostraba la menor señal de haber sido tocada. Había barrido hasta el menor fragmento de material suelto. Miré en torno, triunfante, y me dije: "Aquí, por lo menos, no he trabajado en vano". Mi paso siguiente consistió en buscar a la bestia causante de tanta desgracia, pues al final me había decidido a matarla. Si en aquel momento el gato hubiera surgido ante mí, su destino habría quedado sellado, pero, por lo visto, el astuto animal, alarmado por la violencia de mi primer acceso de cólera, se cuidaba de aparecer mientras no cambiara mi humor. Imposible describir o imaginar el profundo, el maravilloso alivio que la ausencia de la detestada criatura trajo a mi pecho. No se presentó aquella noche, y así, por primera vez desde su llegada a la casa, pude dormir profunda y tranquilamente; sí, pude dormir, aun con el peso del crimen sobre mi alma. Pasaron el segundo y el tercer día y mi atormentador no volvía. Una vez más respiré como un hombre libre. ¡Aterrado, el monstruo había huido de casa para siempre! ¡Ya no volvería a contemplarlo! Gozaba de una suprema felicidad, y la culpa de mi negra acción me preocupaba muy poco. Se practicaron algunas averiguaciones, a las que no me costó mucho responder. Incluso hubo una perquisición en la casa; pero, naturalmente, no se descubrió nada. Mi tranquilidad futura me parecía asegurada. Al cuarto día del asesinato, un grupo de policías se presentó inesperadamente y procedió a una nueva y rigurosa inspección. Convencido de que mi escondrijo era impenetrable, no sentí la más leve inquietud. Los oficiales me pidieron que los acompañara en su examen. No dejaron hueco ni rincón sin revisar. Al final, por tercera o cuarta vez, bajaron al sótano. Los seguí sin que me temblara un solo músculo. Mi corazón latía tranquilamente, como el de aquel que duerme en la inocencia. Me paseé de un lado al otro del sótano. Había cruzado los brazos sobre el pecho y andaba tranquilamente de aquí para allá. Los policías estaban completamente satisfechos y se disponían a marcharse. La alegría de mi corazón era demasiado grande para reprimirla. Ardía en deseos de decirles, por lo menos, una palabra como prueba de triunfo y confirmar doblemente mi inocencia. -Caballeros -dije, por fin, cuando el grupo subía la escalera-, me alegro mucho de haber disipado sus sospechas. Les deseo felicidad y un poco más de cortesía. Dicho sea de paso, caballeros, esta casa está muy bien construida... (En mi frenético deseo de decir alguna cosa con naturalidad, casi no me daba cuenta de mis palabras). Repito que es una casa de excelente construcción. Estas paredes... ¿ya se marchan ustedes, caballeros?... tienen una gran solidez. Y entonces, arrastrado por mis propias bravatas, golpeé fuertemente con el bastón que llevaba en la mano sobre la pared del enladrillado tras de la cual se hallaba el cadáver de la esposa de mi corazón. ¡Que Dios me proteja y me libre de las garras del archidemonio! Apenas había cesado el eco de mis golpes cuando una voz respondió desde dentro de la tumba. Un quejido, sordo y entrecortado al comienzo, semejante al sollozar de un niño, que luego creció rápidamente hasta convertirse en un largo, agudo y continuo alarido, anormal, como inhumano, un aullido, un clamor de lamentación, mitad de horror, mitad de triunfo, como sólo puede haber brotado en el infierno de la garganta de los condenados en su agonía y de los demonios exultantes en la condenación. Hablar de lo que pensé en ese momento sería locura. Presa de vértigo, fui tambaleándome hasta la pared opuesta. Por un instante el grupo de hombres en la escalera quedó paralizado por el terror. Luego, una docena de robustos brazos atacaron la pared, que cayó de una pieza. El cadáver, ya muy corrompido y manchado de sangre coagulada, apareció de pie ante los ojos de los espectadores. Sobre su cabeza, con la roja boca abierta y el único ojo como de fuego, estaba agazapada la horrible bestia cuya astucia me había inducido al asesinato y cuya voz delatadora me entregaba al verdugo. ¡Había emparedado al monstruo en la tumba! Link al articulo link: http://www.youtube.com/watch?v=tbqQDV2ezpc link: http://www.youtube.com/watch?v=BCFAXOOABUg&feature=relmfu link: http://www.youtube.com/watch?v=pLfFHeJDSpU&feature=relmfu Adiós a la vigilia de E.A. Poe Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, existe la tradición de que en el aniversario de su muerte, un desconocido deje tres rosas y media botella de coñac sobre la tumba del conocido autor de cuentos terror Edgar Allan Poe. No es una costumbre moderna, llevan fijándose en ella desde 1978, momento en el que Jeff Jerome, cuidador de la casa museo de Poe, decidió iniciar la costumbre de esperar a que un misterioso desconocido, vestido de negro, con una bufanda blanca y sombrero, realizara su curioso ritual. Con el tiempo, la vigilia cerca de la tumba de Poe se convirtió también en una costumbre, a la que Jerome invitaba a otros conocidos seguidores del escritor de Baltimore. Sin embargo, hace tres años, el desconocido, conocido como Poe Toaster, faltó a su cita por primera vez. Muchos achacaron su desaparición a que la vigilia se había sobredimensionado, más allá del pequeño grupo de aficionados, y que la ofrenda había perdido su magia. Otros achacaron el desencuentro a una enfermedad o a algo puntual y que el año siguiente continuaría. Pues bien, este ha sido el tercer año seguido en el que no ha acudido el Poe Toaster a su cita con los restos del maestro del horror. Según J. Jerome, la tradición se ha terminado por completo y no alberga esperanzas de que se retome, al menos no de la misma manera. El año pasado ya acudieron algunos impostores que trataron de hacerse pasar por el original, uno incluso llegó a bordo de una limusina, pero sin el verdadero creador de la tradición parece que el acto ha perdido el misterio. Está claro que a la tumba de Poe no le van a faltar rosas y coñac, puesto que muchos de sus seguidores acuden en peregrinaje para completar la ofrenda, pero de un acto íntimo se pasa a otro de sencilla admiración. No es lo mismo y es una verdadera lástima. Espero les guste el post..cualquier info que se me escape,pueden enviarme mp..y con gusto sera agregada al post..Muchas Gracias
si te gustan mis aportes visita mi perfil si te gustan mis post si tenes alguna duda MP Musica que escucho cuando dibujo link: http://www.youtube.com/watch?v=RKVJicTW9rc&feature=results_video&playnext=1&list=PL54AEA6CBAD17D5E7 link: http://www.youtube.com/watch?v=hnB8_d331t0
si te gustan mis aportes visita mi perfil si te gustan mis post si tenes alguna duda MP @Joacocobain Seguro que si haces memoria, recuerdas alguno de estos momentos en alguna de las películas que hayas visto últimamente. Estos son simplemente algunos de los miles de tópicos que se repiten una y otra vez en las películas hollywoodienses. Si hay un género recurrente para el uso de clichés, ese es el romántico. ¿Quién no ha visto una película cuya historia de amor se inicia cuando dos jóvenes se chocan, y a la chica se le caen al suelo los cientos de libros que lleva encima (también sirve una bolsa llena de fruta). Él, muy apurado la ayuda a recogerlo y, tras un roce de manos y una mirada, surge el flechazo.Cupido siempre esta al tanto en esas situaciones xD Choque entre los protagonistas de 27 vestidos. Pero ahí no acaba la cosa, su historia de amor será tormentosa… al final ella le abandona y decide irse de la ciudad,(que raro ¬¬) pero él en el último momento se da cuenta que es la mujer de su vida y emprende una carrera apoteósica(entiendase como espectacular) hacia el aeropuerto. Coge un taxi, pero hay mucho tráfico, de modo que decidirá bajarse, eso sí, sacando unas monedas del bolsillo para dárselas al taxista, que resultará ser el importe exacto. Finalmente consigue llegar al aeropuerto, donde a la gran mayoría de los mortales no nos hubiesen permitido pasar ni el primer arco de seguridad. Sin embargo, en la peli, el aeropuerto entero se une a la causa del joven enamorado, que consigue detener el despegue del avión para recuperar a su amada. En el caso de que saliese mal, el chico siempre encontrará un bar donde haya un camarero dispuesto a escuchar todas sus penas… La gran aportación de los clichés al cine, es que lo han hecho tremendamente previsible.O boludo como quieran decirle Terror??JA(risa ironica),,veni atacame a mi,,que se que vas a hacer wachen! ¿Y qué decir de las pelis de terror? En ellas el malo siempre atacará de noche y, preferiblemente, a un grupo de adolescentes aventureros que se irán a buscar casas encantadas, bajarán al sótano de caserones abandonados, subirán al desván o caminarán por calles solitarias, atravesarán cementerios a media noche… vamos, cosas normales que suelen hacer los adolescentes. Otro clásico del terror es que el teléfono siempre deja de funcionar cuando se necesita para alguna emergencia. El número de la policía da ocupado, marcas mal, o alguien llama con una voz diabólica para avisarte de que la muerte se acerca. Scream 2. La última llamada de Sarah Michelle Gellar. Tras la llamada, la chica correrá escaleras arriba tropezando en cada escalón en vez de huir por la puerta hacia la calle. Por otra parte, la protagonista de una peli de terror, en el caso de que oiga ruidos extraños en su casa, deberá investigarlo vestida con un ligero camisón y preferiblemente descalza, supongo que será por comodidad… Luego tenemos las pelis de acción, otro género que da para mucho en cuanto a tópicos se refiere. Por ejemplo, en este tipo de películas, el fornido protagonista es capaz de soportar estoicamente la paliza de su vida. Sin embargo, se queja como un bebe cuando la mujer intenta curarle las heridas. Por otra parte, en una pelea cuerpo a cuerpo no importa que el protagonista se enfrente contra veinte, porque los adversarios le atacarán uno a uno, esperando con gesto agresivo e impaciente su turno. Otro clásico de las películas de acción son los tubos de aire acondicionado. ¡Son el lugar perfecto para esconderse! Nunca nadie va a mirar en ellos y, además, pueden transportarte a cualquier parte del edificio. Las armas y explosiones también dan para mucho. Por ejemplo, en las películas de acción ¿por qué nunca recargan la pistola? Cuando las balas se acaban tiran con rabia el arma…además de que siempre se suele acabar la munición a nuestro héroe y a su adversario a la vez, momento en el que ambos se enzarzarán en una lucha cuerpo a cuerpo. Respecto a los estallidos, podemos estar tranquilos, pues nuestro héroe siempre saldrá del coche unos segundos antes de la detonación. Misión Imposible III Las bombas bien merecen una mención a parte…siempre con esa pantalla grande con números rojos, para que sepas bien cuando va a explotar. Pero lo realmente complicado está en los cables; ¿Cuál cortar?¿el verde?¿o quizás el rojo? Da exactamente igual, porque nuestro héroe siempre cortará el cable contrario al que le dice su asesor. Puede que sea por daltonismo o simplemente rebeldía, pero aun así, siempre conseguirá evitar el desastre en el último segundo. Si viajas en avión de seguro tendrás que salvar a todos, claro porque un terrorista matará al piloto y copiloto, dejando a las ultra-siliconadas sobrecargos pidiéndote que tomes el control de la aeronave. Los pasajeros dejarán en tus “expertas” manos lo de pilotar el avión.

Si te gustan mis aportes,seguime! Si te gusto el post,por favor comenta! Si tenes dudas sobre el post,u otras cosas,mandame un MP! Horacio Quiroga Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 – Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937), cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo. Fue el maestro del cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista.2 Sus relatos breves, que a menudo retratan a la naturaleza como enemiga del ser humano bajo rasgos temibles y horrorosos, le valieron ser comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe. La vida de Quiroga, marcada por la tragedia, los accidentes de caza y los suicidios, culminó por decisión propia, cuando bebió un vaso de cianuro en el Hospital de Clínicas de la ciudad de Buenos Aires a los 58 años de edad, tras enterarse de que padecía de cáncer de próstata Adolescencia y Formación Hizo sus estudios en Montevideo, capital de Uruguay hasta terminar el colegio secundario. Estos estudios incluyeron formación técnica (Instituto Politécnico de Montevideo) y general (Colegio Nacional), y ya desde muy joven demostró un enorme interés por la literatura, la química, la fotografía, la mecánica, el ciclismo y la vida de campo. A esa temprana edad fundó la Sociedad de Ciclismo de Salto y viajó en bicicleta desde Salto hasta Paysandú (120 km). En esta época pasaba larguísimas horas en un taller de reparación de maquinarias y herramientas. Por influencia del hijo del dueño empezó a interesarse por la filosofía. Se autodefiniría como «franco y vehemente soldado del materialismo filosófico». Simultáneamente también trabajaba, estudiaba y colaboraba con las publicaciones La Revista y La Reforma. Poco a poco, fue puliendo su estilo y haciéndose conocido. Aún se conserva su primer cuaderno de poesías, que contiene 22 poemas de distintos estilos, escritos entre 1894 y 1897. Durante el carnaval de 1898, el joven poeta conoció a su primer amor, una niña llamada María Esther Jurkovski, que inspiraría dos de sus obras más importantes: Las sacrificadas (1920) y Una estación de amor. Pero los desencuentros provocados por los padres de la joven —que reprobaban la relación, debido al origen no judío de Quiroga— precipitaron la separación definitiva. Su obra Seguidor de la escuela modernista fundada por Rubén Darío y obsesivo lector de Edgar Allan Poe y Guy de Maupassant, Quiroga se sintió atraído por temas que abarcaban los aspectos más extraños de la Naturaleza, a menudo teñidos de horror, enfermedad y sufrimiento para los seres humanos. Muchos de sus relatos pertenecen a esta corriente, cuya obra más emblemática es la colección Cuentos de amor de locura y de muerte. Por otra parte se percibe en Quiroga la influencia del británico Rudyard Kipling (Libro de las tierras vírgenes), que cristalizaría en su propio Cuentos de la selva, delicioso ejercicio de fantasía dividido en varios relatos protagonizados por animales. Su Decálogo del perfecto cuentista, dedicado a los escritores noveles, establece ciertas contradicciones con su propia obra. Mientras que el decálogo pregona un estilo económico y preciso, empleando pocos adjetivos, redacción natural y llana y claridad en la expresión, en muchas de sus relatos Quiroga no sigue sus propios preceptos, utilizando un lenguaje recargado, con abundantes adjetivos y un vocabulario por momentos ostentoso. Al desarrollarse aún más su particular estilo, Quiroga evolucionó hacia el retrato realista (casi siempre angustioso y desesperado) de la salvaje Naturaleza que lo rodeaba en Misiones: la jungla, el río, la fauna, el clima y el terreno forman el andamiaje y el decorado en que sus personajes se mueven, padecen y a menudo mueren. Especialmente en sus relatos, Quiroga describe con arte y humanismo la tragedia que persigue a los miserables obreros rurales de la región, los peligros y padecimientos a que se ven expuestos y el modo en que se perpetúa este dolor existencial a las generaciones siguientes. Trató, además, muchos temas considerados tabú en la sociedad de principios del siglo XX, revelándose como un escritor arriesgado, desconocedor del miedo y avanzado en sus ideas y tratamientos. Estas particularidades siguen siendo evidentes al leer sus textos hoy en día. Algunos estudiosos de la obra de Quiroga opinan que la fascinación con la muerte, los accidentes y la enfermedad (que lo relaciona con Edgar Allan Poe y Baudelaire) se debe a la vida increíblemente trágica que le tocó en suerte. Sea esto cierto o no, en verdad Horacio Quiroga ha dejado para la posteridad algunas de las piezas más terribles, brillantes y trascendentales de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Sus Libros Los arrecifes de coral (poemas,1901) El crimen del otro (cuentos, 1904) Los perseguidos (cuentos,1905) Historia de un amor turbio (novela, 1908) Cuentos de amor de locura y de muerte (cuentos, 1917) Cuentos de la selva (cuentos infantiles, 1918) El salvaje (cuentos, 1920) Los sacrificados (teatro, 1920) Anaconda (cuentos, 1921) El desierto (cuentos, 1924) La gallina degollada y otros cuentos (cuentos, 1925) Los desterrados (cuentos, 1926) Pasado amor (novela, 1929) Más allá (cuentos, 1935) El hombre muerto (cuentos) Análisis de su obra En su primer libro, Los arrecifes de coral, compuesto por 18 poemas, 30 páginas de prosa poética y 4 relatos, Quiroga pone en evidencia su inmadurez y confusión adolescente. Punto aparte para los relatos, en los cuales está ya en germen el estilo modernista y naturalista que identificaría al resto de su obra. Sus dos novelas Historia de un amor turbio y Pasado amor tratan sobre el mismo tema —que obsesionaba al autor en su vida personal—: los amores entre hombres maduros y jovencitas adolescentes. En la primera de ellas Quiroga divide la acción en tres etapas. En la primera, una niña de 9 años se enamora de un hombre adulto. En la segunda parte, el hombre, que no se había percatado del amor de la niña, pasados ocho años (ella tiene ahora 17) comienza a cortejarla. En la tercera parte el hombre narra la última etapa de su amor: han pasado diez años desde que la joven lo ha abandonado. La acción se inicia aquí: es el tiempo presente de la novela. En Pasado amor la historia se repite: un hombre maduro regresa a un lugar luego de años de ausencia y se enamora de una jovencita a la que había amado siendo niña. Conociendo la historia personal de Quiroga, se evidencian las características autobiográficas de ambas novelas: hasta el nombre de la protagonista de Historia de un amor turbio es Eglé (así se llamaba la hija de Quiroga, de una de cuyas compañeritas se enamoró el escritor y que llegaría a ser su segunda esposa). Los avatares eróticos de Quiroga con muchachas muy jóvenes pueblan el drama de estas dos novelas, con especial hincapié en la oposición de sus padres, rechazo que Quiroga había aceptado como parte integrante de su vida y con el que debió lidiar siempre. Dejando a un lado el teatro de Quiroga, poco difundido y al que los críticos siempre han llamado «un error», lo más trascendente de su obra son los cuentos cortos, género en que el autor alcanza la madurez, impulsando en el mismo sentido a toda la narrativa latinoamericana. Es Horacio Quiroga el primero que se preocupa por los aspectos técnicos de la narrativa breve, puliendo incansablemente su estilo (para lo cual vuelve y rebusca siempre sobre los mismos temas) hasta alcanzar la casi perfección formal de sus últimas obras. Claramente influido por Rubén Darío y los modernistas, poco a poco el modernismo del oriental comienza a volverse decadente, describiendo a la naturaleza con minuciosa precisión pero dejando en claro que la relación de ella con el hombre siempre representa un conflicto. Extravíos, lesiones, miseria, fracasos, hambre, muerte, ataques de animales, todo en Quiroga plantea el enfrentamiento entre naturaleza y hombre tal como lo hacían los griegos entre Hombre y Destino. La naturaleza hostil, por supuesto, casi siempre vence en la narrativa quiroguiana. La morbosa obsesión de Quiroga por el tormento y la muerte es aceptada mucho más fácilmente por los personajes que por el lector: la técnica narrativa del autor presenta protagonistas acostumbrados al riesgo y al peligro, que juegan según reglas claras y específicas. Saben que no deben cometer errores porque la selva no perdona, y, al caer, lo hacen con algo de «espíritu deportivo» y suelen morir, dejando al lector ansioso y angustiado. La naturaleza es ciega pero justa; los ataques sobre el campesino o el pescador (un enjambre de abejas enfurecidas, un yacaré, un parásito hematófago, una serpiente, la crecida, lo que fuese) son simplemente lances de un juego espantoso en el que el hombre intenta arrancar a la naturaleza unos bienes o recursos (como intentó Quiroga en la vida real) que ella se niega en redondo a soltar; una lucha desigual que suele terminar con la derrota humana, la demencia, las muertes o, simplemente, con la desilusión. Hipersensible y excitable, dado a amores imposibles, frustrado en sus empresas comerciales pero aún así emocional y sumamente creativo, Quiroga abrevó en su propia vida trágica y en la naturaleza a la que estudió y padeció, con su férrea voluntad de trabajador y su sutil mirada de minucioso observador para construir una obra narrativa a la que la mayor parte de los críticos consideraron (y aún consideran) «poéticamente autobiográfica». Tal vez en este «realismo interno» u «orgánico» de las piezas de Quiroga resida el irresistible encanto que aún hoy ejercen sobre los lectores, que, sin darse cuenta, descubren en sus páginas la verdadera naturaleza del escritor que, tal vez como muy pocos en la literatura latinoamericana, fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transforme en un grito desesperado. Pdf`s y docs! Pasado Amor El Desierto Historia de un amor turbio Cuentos Cuentos de la selva El mas alla Los desterrados Los cuentos de mis hijos Las almas candidas Cartas de un cazador Corto poema de Maria Angelica Cuento para estudiantes Cuentos no recopilados El Gerente El Hombre artificial El Galpon Anaconda,cuentos completos Cuentos de amor,locura y muerte La igualdad en tres actos Mucho mas contenido aquí. Bueno esto fue todo,Espero les haya gustado,y mas que nada,que les haya servido! BUENA VIDA!
Si te gustan mis aportes,Seguime Si tenes dudas sobre el post,mandame un MP Si te gusto el Post,no te olvides de comentar Frèdèric Chopin Fryderyk Franciszek Chopin (Szopen),(en francés, Frédéric François Chopin, Żelazowa Wola, Polonia, 22 de febreronota 3 o 1 de marzo1 2 de 1810 — París, 17 de octubre de 1849) fue un compositor y virtuoso pianista polaco considerado como uno de los más importantes de la historia. Su perfecta técnica, su refinamiento estilístico y su elaboración armónica han sido comparadas históricamente con las de Johann Sebastian Bach, Franz Liszt y Ludwig van Beethoven por su perdurable influencia en la música de tiempos posteriores. La obra de Chopin representa el Romanticismo musical en su estado más puro. Frédéric Chopin nació en la aldea de Żelazowa Wola, en el voivodato de Mazovia, a 60 kilómetros de Varsovia en el centro de Polonia, en una pequeña finca propiedad del conde Skarbek, que formaba parte del Gran Ducado de Varsovia. Recibió el nombre de Fryderyk Franciszek Chopin. La fecha de su nacimiento es incierta: el propio compositor (y su familia) declaraba haber venido al mundo en 1810, el 1 de marzo y siempre celebró su cumpleaños en aquella fecha, pero en su partida bautismal figura como nacido el 22 de febrero. Si bien lo más probable es que esto último fuese un error por parte del sacerdote (fue bautizado el 23 de abril en la iglesia parroquial de Brochow, cerca a Sochaczew, casi ocho semanas después del nacimiento), esta discordancia se discute hasta el día de hoy. El 7 de julio de 1826 Frédéric completó sus estudios en el Liceo y se graduó cum laude el 27 del mismo mes. Al mes siguiente viajó por primera vez fuera de Polonia: fue con sus hermanas a descansar a Bad Reinerz (actual Duszniki-Zdrój) en Silesia del Sur. En noviembre del mismo año se inscribió en la Escuela Superior de Música de Varsovia, entonces parte del Conservatorio de la ciudad y conectada con el Departamento de Artes de la Universidad. Allí continuó sus estudios con Elsner, pero no asistió a las clases de piano. Elsner, que lo conocía, comprendió su decisión, pero fue muy exigente en las materias teóricas que le enseñó, sobre todo en contrapunto. Gracias a esto, adquirió una sólida comprensión y técnica de la composición musical. En este tiempo, compuso su Sonata para piano n.º 1 en do menor Op. 4, sus Variaciones sobre el aria «Là ci darem la mano» (de la ópera Don Giovanni de Mozart) para piano y orquesta Op. 2 y el Trío para violín, violonchelo y piano Op. 8, evidentemente obras de mayor envergadura, basadas en formas clásicas (la sonata y las variaciones concertantes). Elsner escribiría en las calificaciones finales de sus estudios: «talento sorprendente y genio musical». En mayo de 1829, el célebre violinista italiano Niccolò Paganini llegó a Varsovia a dar conciertos. Chopin acudió a verlo y quedó profundamente deslumbrado por su virtuosismo. Su deuda con él ha quedado patente en el Estudio para piano Op. 10 n.º 1, que componía por esos días.3 Su prestigio local como compositor y pianista ya traspasaba las fronteras de su patria; el violinista Rodolphe Kreutzer (destinatario de la Sonata para Violín n.º 9 de Ludwig van Beethoven), Ignaz von Seyfried (discípulo de Mozart), los fabricantes de piano Stein y Graff, y el editor Hasslinger, entre otros, deseaban que el joven diese un concierto en Viena. En 1829 realizó un breve viaje a aquella ciudad, el primero como concertista en el extranjero. En dos conciertos (el 11 y el 18 de agosto) en el Teatro Kärntnertor, presentó sus Variaciones Op. 2 (de dos años antes) entre otras obras suyas. El éxito fue apoteósico y el joven compositor no salía de su asombro por la cálida aceptación de sus composiciones y su técnica interpretativa por parte del exigente público vienés. La crítica fue inmejorable, pero algunos criticaron el poco volumen que conseguía en el piano, parte de su estilo de interpretación, más adecuado al salón que a la sala de conciertos. Por otro lado, gracias al éxito de las Variaciones mozartianas, ésta se convirtió en su primera obra publicada por un editor extranjero, Haslinger, en abril de 1830. Su Amor por el Piano El piano alcanzó en el siglo XIX su máxima popularidad. Había dejado completamente de lado al clavicémbalo y se adecuó perfectamente a la expresión individual del sentimiento, característica del Romanticismo.5 Los fabricantes perfeccionaban el instrumento mejorando su variedad de matices, la pureza y riqueza del timbre y las posibilidades sonoras. Ante la posibilidad de que Chopin fuera un autodidacta del piano, Alfred Cortot afirmó que «nunca recibió lecciones de piano»36 y varios estudios sobre el músico enfatizan lo mismo: «un pianista sin maestros de piano».3 Lo cierto es que Chopin sí recibió lecciones de piano pero de músicos que no eran pianistas profesionales: Żywny era violinista y Elsner era compositor. Ambos le dieron las herramientas básicas y supervisaron sus primeros pasos, pero no encaminaron al joven hacia un método, escuela o estilo particular. Probablemente recibió lecciones irregulares de Wilhelm Würfel;6 si eso fuera cierto, éstas habrían sido las únicas clases de parte de un verdadero pianista. En todo caso, el adolescente Chopin era consciente de su personal estilo y de la necesidad de proseguir solo en la búsqueda de una técnica y un sonido propios, sin seguir ni imitar a nadie en particular. Rechazó asistir a las clases de piano cuando ingresó en el Conservatorio de Varsovia en 1826 y, después, al llegar a París en 1831, rechazó cortésmente una invitación para recibir clases de piano por Kalkbrenner, uno de los pianistas más notables y técnicos de su tiempo. Fue tan importante para Chopin que necesitaba del instrumento para componer.nota 6 Los primeros testimonios acerca del estilo de tocar de Chopin provienen de su primera gira, en Viena, donde se admiró «la extraordinaria delicadeza de su pulsación, una indescriptible perfección técnica, su completa gama de matices, fiel reflejo todo ello del más profundo sentimiento» (en el Allgemeine Musikalische Zeitung, 1829).5 Sin embargo, también se le criticó su poco volumen.6 Uno de los testimonios más destacados lo ofreció Robert Schumann en 1837, cuando escribió: Cita de Chopin Imagínense que un arpa eólica tuviera todas las escalas y la mano de un artista las pulsara desordenadamente con toda clase de adornos fantásticos, de tal modo que siempre se oyera una fundamental más grave y una voz más aguda de forma suave y mantenida –así tendrán una imagen aproximada de su modo de tocar–. La mano derecha puede desviarse del compás, pero la mano acompañante ha de tocar con apego a él. Imaginemos un árbol con sus ramas agitadas por el viento: el tronco es el compás inflexible, las hojas que se mueven son las inflexiones melódicas. Vayan escuchando mientras leen : link: http://www.youtube.com/watch?v=ef-4Bv5Ng0w Obras Concertantes Las únicas obras de Chopin que incluyen orquesta son de carácter concertante: piano y orquesta. Significativamente, estas seis composiciones pertenecen prácticamente al periodo inicial de su carrera en Varsovia, cuando estudiaba con Elsner entre 1827 y 1831, el año en que llegó a París. La primera fue Variaciones sobre un tema de Don Giovanni Op. 2, que recibió el célebre elogio de Schumann. Hay tres obras inspiradas en el folclore polaco y finalmente dos conciertos para piano: el Concierto para piano y orquesta n.º 2 Op. 21 en fa menor (1829-30) y el Concierto para piano y orquesta n.º 1 Op. 11 en mi menor (1830). Varios han criticado la «mala» orquestación de estas composiciones,37 43 entre ellos Berlioz,44 Hoy se considera que el modelo de estos conciertos no es el beethoveniano ni el de Mozart, sino las obras de Johann Nepomuk Hummel, Friedrich Kalkbrenner, Ferdinand Hiller o Sigismund Thalberg. En las obras concertantes de estos compositores contemporáneos, el piano tenía un papel absolutamente dominante y protagonista, mientras que la orquesta pasaba a un segundo plano, limitándose a hacer la exposición inicial del material musical y a subrayar ciertos momentos expresivos del solista. Por ello, la debilidad de la orquestación era un propósito y no resultado de una incapacidad. Se han realizado otras orquestaciones de estos conciertos: por Tausig, Burgmeister,38 Messager43 y Klindworth.45 pero es significativo que las versiones más interpretadas sean las originales, pues se considera que las nuevas versiones no han mejorado mucho la situación.45 Ambos son obras clásicas del repertorio internacional. Destaca en ellos la originalidad de su forma, que rechaza el sonatismo convencional, reemplazándolo por la idea de la segmentación. También la brillantez y expresividad de la parte pianística y la gracia y suprema elegancia, basada en la aristocracia natural del gesto, que toma distancia de la fogosidad romántica y que más bien recupera una nueva dimensión del Clasicismo.35 Los movimientos lentos recuerdan los futuros nocturnos. El Larghetto del Op. 21 lo compuso inspirado en su amor adolescente por Konstancja Gladkowska; sobre el Romance del Op. 11, Chopin escribió a Tytus W.: «Es como soñar despierto en una hermosa noche de primavera a la luz de la luna [...] De ahí también el acompañamiento con sordina».5 Los movimientos finales tienen un carácter danzable: uno de los temas del Allegro vivace del Op. 21 es una mazurca, y el Vivace del Op. 11 ha sido considerado una polca o un krakowiak. Schumann vio una continuidad beethoveniana en estos conciertos que ha sido luego refutada:35 «Así como Hummel difundió el estilo de Mozart, Chopin llevó el espíritu beethoveniano a la sala de conciertos» En la cultura popular dijo: En todo el mundo existen multitud de festivales, asociaciones musicales, escuelas e institutos que llevan el nombre de Frédéric Chopin. Tal vez el más importante festival sea el concurso de piano que se celebra en Varsovia cada cinco años en memoria del compositor polaco. Asimismo, el aeropuerto internacional de Varsovia se llama Frédéric Chopin. El asteroide descubierto en 1986 por el astrónomo Eric Walter Elst ha sido bautizado como (3784) Chopin. Otros varios objetos del Sistema Solar han recibido su nombre en homenaje al polaco, incluyendo un cráter en el planeta Mercurio. El videojuego llamado Eternal Sonata narra la historia de Chopin en su lecho de muerte y su último sueño. El grupo de rock alternativo Muse ha incluido en la canción «United States of Eurasia», de su disco The Resistance, un fragmento de su obra Nocturno en mi bemol mayor Op. 9 n.º 2. Además, Matthew Bellamy, cantante y pianista del grupo, dice haber sido fuertemente influido en su trabajo y composición por Chopin.47 Ahora si Disfruten de estas genialidades! link: http://www.youtube.com/watch?v=tgA9OrV2DI4 link: http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=gCPnUFmIJWM&NR=1 link: http://www.youtube.com/watch?v=ZDU2UkwT3so&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=mrq0flXHWyM&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=V60USaluxGA Les dejo el link de Mi comu de Arte,si les interesa unanse,es nueva,pero de a poco crece! Aclaro puse este post en Categoria Arte,porque nadie puede discutir que Chopin era un artiste de la Hostia! Bueno la verdad me gusto mucho compartir esto con ustedes,se que faltan cosas,info,piezas musicales. pero no lo queria hacer muy pesado...Espero les haya gustado! SUERTE! Y BUENA VIDA!