kikelopez2012
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La muerte de Gwen supone un hecho fundamental en la historia del comic-book: tal es su importancia que se toma este punto para marcar el fin de la Silver Age. La desaparición de la novia de nuestro héroe inicia lo que se ha dado en llamar la pérdida de la inocencia, fue un golpe tan grande que incluso muchos de los lectores abandonaron la serie. Otros, como el dibujante español Rafa Fonteriz(Iberia Inc.) lo dejó cuando apareció el clon de la muchacha, según nos ha contado a BJLM. Y es que el fatídico Amazing #121 es uno de los comics que más debates ha generado: en una época en la que no existía internet y la forma de enterarse de los acontecimientos era leer los tebeos del mes, la redacción de Marvel se inundó de cartas que incluso pedían que su autor fuera arrojado desde el mismo puente que Gwen. Y aún hoy, casi 40 años después, sigue produciendo reacciones entre el fandom. Gerry Conway, el guionista que pasará a la historia, entre otras cosas, por este número decía al respecto: La historia de la muerte de Gwen la creamos entre John Romita, Roy Thomas, Stan Lee y yo. Hablamos sobre el tema y decidimos que había que hacer algo porque todo era demasiado bonito y feliz. Queríamos desestabilizarlo todo y matar a la novia del héroe ayudó, desde luego. Todos aprobamos la historia pero en cuanto los lectores respondieron negativamente, Stan dijo que no había tenido nada que ver. John Romita, quién no necesita presentación, añadía: La primera vez que dije que matáramos a Gwen, Stan se negó... después, cuando él ya no estaba escribiendo la serie y Roy Thomas era el editor, volvimos a proponérselo y conseguimos que nos diera el “Sí”. Como ven, Stan Lee, al igual que posteriormente con la muerte de Tía May o incluso con OMD, parece desmarcarse. Aunque no está claro si lo hace por agradar a los aficionados. Gil Kane, el dibujante del comic siempre dijo sentirse culpable: “Creo que yo era el asesino a sueldo de Marvel: ¡Me mandaban matar gente! Yo acabé con Gwen, con su padre George Stacy y con Norman Osborn.” La historia de la muerte la conocen de sobra: el Duende Verde tiene a Gwen inconsciente en el puente de Brooklyn(aunque por error, ya que el guión indicaba que era el de Washington y Kane dibujó el primero) y la arroja al vacío. Spider-Man la alcanza con su red y en ese momento su cuello hace ¡Snap! Cuando la sube con él, descubre desesperado que está muerta. Pero… ¿lo estaba ya cuando la rescató, tal vez por la impresión de la caída? Conway, con relación a ese “Snap”, comentó: La escena en la que damos a entender que Spider-Man tuvo algo que ver con la muerte de Gwen cuando la coge en el aire, lo cambió todo. Los héroes ya no eran héroes y punto. Esta historia demostraba que no era sólo un héroe con mallas, sino que además podría ser responsable de la muerte de su novia. Es un desarrollo de personajes impresionante. El tío Ben murió porque Peter no utilizó sus poderes. Gwen muere porque Peter hace uso de sus poderes. Las reglas cambiaron. Esto nos forzaba a mirar con otros ojos a los superhéroes. Nunca pensé en las graves consecuencias que tuvo aquel SNAP, ojalá pudiera decir que fue una decisión pensada y concienzuda, pero esa escena y ese efecto de sonido surgieron tal cual. No estoy seguro de por qué lo añadí o qué quería dar a entender con ello, fue algo inconsciente. Fue un impulso artístico, por llamarlo de alguna manera. El que yo no sepa si Gwen seguía viva y el que tú tampoco lo sepas es muy importante, porque así es como se hacen las obras de arte, así es como una obra vive más allá de lo que has hecho: cuando significa varias cosas para muchas personas. ¿Nos podemos quedar con la duda? Oficialmente, Marvel da por buena la opción de la muerte por la intervención de Spider-Man: Roy Thomas, en el correo de Amazing #125, sostiene esta tesis. Kurt Busiek, el guionista de Marvels, parece que compartió esa idea en el número #4 de la serie. No es nada nuevo, puesto que Marvel ya dio por buena esta versión como descubrimos en un cajón de texto en Amazing #207. En Peter Parker: Spider-Man 50 Vol.2 se deja claro que Peter lo tiene asumido: fue él quién la mató. Cinco números antes, en Peter Parker: Spider-Man #45, el Duende Verde también afirma esa misma causa de la muerte. Aunque su credibilidad es nula, claro. Llega a decir que intentó salvarla incluso… Efectivamente, Spider-Man no tiene problemas para pasar de 100 a 0 con su red, pero una persona normal… Jim Kakalios, en su libro “La física de los superhéroes” nos descubre que a la velocidad que Gwen llevaba, el frenazo en seco que supone el tirón de la red lanzada por el trepamuros habría sido entre 10 y 20 veces la fuerza de la gravedad, lo que demostraría que fue Spider-Man quién provocó su muerte. Pero… ¿acaso Spidey tenía otra opción? Tal vez sí. En MK Spider-Man #12, el Duende Verde arroja a Mary Jane desde el puente en una situación calcada, pero esta vez nuestro héroe logra salvarla lanzando redes a múltiples puntos de su cuerpo. La escena la había vivido miles de veces en su cabeza y, ahora sí, sabía como resolverla. Fuera de la continuidad oficial, descubrimos en What If..? v1 #24, cómo Gwen es salvada al arrojarse Spidey tras ella y protegerla del impacto en el agua con su cuerpo, para practicarle después las maniobras de reanimación. Y algo parecido intentó también en X-Man #37, tras materializarse la versión de Gwen de la Era de Apocalipsis y precipitarse de nuevo desde el puente, aunque se “evaporó” durante la caída… En Ultimate Spider-Man #25 el joven Peter salva a MJ de una forma que mezcla todas las anteriores: se lanza tras ella y la coge del tobillo con una telaraña. No hubo “¡Snap!”, la distancia entre ambos es la diferencia con Gwen, aunque la tensión en conocer el desenlace se mantuvo hasta el número siguiente. Y para seguir sumando en la casilla de las salvaciones, en Powerless #6 un Peter sin poderes logra alcanzar a la muchacha mientras cae de una azotea junto a Norman(que también es el malo de la serie). Además, significativamente, lo hace con el brazo que tiene lisiado por la picadura de una araña venenosa… Otra Gwen que muere la encontramos en Spider-Man: Fairy Tales #4, en la versión de la Cenicienta. Ella es la princesa que busca novio y Peter el sirviente -de Osborn- que la enamora. Puesto que Norman quería que su hijo Harry se casara con ella, arde en rabia cuando descubre el pastel y se enfrenta con Parker. Gwen salva la vida de su amado sacrificando la suya propia bajo una gran lámpara muy al estilo de su padre, George Stacy, en el universo convencional. El personaje del universo Ultimate estuvo por sus páginas hasta el número #62. Matanza se encarga de poner fin a la andadura de la rubia angelical de una manera salvaje: absorbe su ADN dejándola momificada. En esta ocasión, la responsabilidad de Peter radica en que el villano existe a partir de muestras genéticas del propio Peter, tras un experimento –consentido- del Dr. Connors. El muchacho llega, incluso, a colgar las mallas por un tiempo. En la controvertida tercera parte de las películas de Raimi, Spider-Man rescata a una Gwen que se precipita desde las alturas de un edificio, en una escena espectacular. Y como frutilla del postre, descubrimos a una Gwen no-muerta, zombificada, tras ser atacada por uno de los enemigos –sin llegar a saber cuál- de Spider-Man. Este Spider-Man zombi fue el que con sus mordiscos convirtió a su vez en muertos vivientes antes a estos Seis Siniestros. Ocurrió en Marvel Zombies The return #1.

El Top Ten de la velocidad Supongo que todos sabemos quienes son los seres más rápidos del mundo, obviamente, son los amigos que se van al baño del bar en milésimas de segundo cuando hay que pagar la cuenta. Pero dejando de lado estos casos de ultravelocidad sin competencia, veamos hoy una pequeña lista de los seres más rápidos del planeta. Juntaremos para ello todos los elementos, siendo conscientes de las limitaciones de cada uno de ellos y hablaremos de velocidades relativas a los tamaños de cada ser. Comenzamos con un clásico, las avestruces, que pueden correr a una velocidad de unos 64 km/h, se sabe que tienen muy mal genio, y hay leyendas que dicen que se ha visto correr a gente delante de ellas, lo que batiría todos los récords de velocidad humana… Los siguientes en la lista son los Galgos, que pueden llegar a los 68 km/h, y sus presas las liebres, que pueden correr algo más, hasta los 77 km/h. Entre los 80 km/h y los 90km/h, tenemos una larga lista de animales. Como por ejemplo: Los caballos de carreras, el canguro gris, el reno, la ardilla de las Carolinas, las libélulas, el tigre siberiano y distintas especies de antílopes. En la tierra, acabamos con el más rápido de todos, el Guepardo, con sus 104 km/h. Como se puede observar, se han dado casos de mujeres en el primer día de rebajas adelantándolos. Pasamos a los océanos, donde encontramos al Pez vela, que puede nadar a una velocidad de hasta 108 km/h. Pero el pez vela no es el más rápido del mar, el Tiburón mako, o Marrajo, puede nadar a la increíble velocidad de 124 km/h. En el aire tenemos sin duda a los más rápidos, entre 160 km/h y 200 km/h tenemos al Alcatraz, al Pato de pico rojo y a varias especies de Vencejos. Aunque sin duda, el ser más rápido del planeta es el Halcón Peregrino, con su imbatible récord de 260 km/h. Aunque si hablamos de seres rápidos, nos tenemos que ir a los más pequeños que existen. Los hongos y las bacterias, pese a que no hablemos de movimiento, sino de crecimiento y expulsiones. La Arquea es un organismo unicelular que vive en las chimeneas volcánicas de los océanos. Este diminuto organismo es capaz de recorrer en un segundo una distancia equivalente a 500 veces su tamaño. (500 bps, o cuerpos por segundo). Teniendo en cuenta que el Guepardo recorre unos 15 bps, éste, para igualar a la Arquea tendría que correr a 3.000 km por hora. Y cerramos la lista con un pequeño y simple hongo. El Pilobolus es, por el momento, el ser con el movimiento más rápido de todo el planeta. El Pilobolus es un hongo que vive en los excrementos del ganado. El ganado ingiere sus esporas cuando pasta en los prados pero claro, el ganado no come cerca de donde hay excrementos, de modo que este pequeño hongo se las ha tenido que ingeniar para lanzar sus esporas a una distancia de unos dos metros, para que queden en una zona más apetecible para el ganado. El hongo, de apenas un centímetro de altura, es capaz de disparar sus esporas a unos 33.830 metros por segundo, lo que equivales a unas 100 veces la velocidad del sonido. Con una aceleración de 20.000 G´s. (Teniendo en cuenta que un humano puede soportar una aceleración de hasta 9 o 10 G´s). Por el reducido tamaño de la espora, y la densidad del aire relativa a su tamaño, no consigue alcanzar más de los dos metros de distancia, aunque esto no le quita de llevarse la corona del más rápido de la naturaleza. Aquí un vídeo de la expulsión en cámara super lenta.
Comprar carne humana ya es posible en una carnicería de Londres. Wesker & Son, tu carnicería de confianza. Por favor, póngame un cuarto de dedos, medio kilo de penes y un antebrazo, pero que no esté muy seco, que luego los niños no se lo comen en los almuerzos. Y es que, queridos lectores, en el mercado londinense de Smithfields han abierto una carnicería especializada en carne humana selecta. Los gourmets del canibalismo por fin podrán surtir sus heladeras, por unas pocas libras, con los mejores glúteos, brazos y torsos que jamás han probado. Los caldos ya no volverán a ser lo mismo, ese saborcito tan especial que le da un buen puñado de ojos, lenguas y orejas, no se consigue ni con los mejores pollos de la campiña inglesa. La carnicería Wesker & Son, irrumpe fuerte con sus exclusivos productos en el potencial mercado de psicópatas y antropófagos. Ahh, pillastres. Seguro que más de uno ya andaban buscando vuelos baratos para pasar el fin de semana en Londres, y no precisamente para ver el cambio de guardia del palacio de Buckingham. ¡Alto! Que esto de la carnicería no es más que una curiosa promoción de la última entrega de Resident Evil, el popular videojuego de la Capcom. La carnicería, e incluso el carnicero, son una representación de la que aparece en el juego. A parte, tan solo estuvo abierta durante un fin de semana, aunque eso si, según parece hizo furor entre los anonadados clientes del mercado, que no tenían ni idea de que iba la cosa. Hay que reconocer que lo hicieron bien estos de la Capcom. Los productos que vendían eran realmente comestibles, aunque por supuesto, no de carne humana, y los beneficios sacados durante la promoción fueron donados a una asociación de gente con amputaciones. Los aficionados a la sangrienta saga también pudieron disfrutar de visitas gratuitas al Museo de patología del Hospital San Bartolomé, con magistrales clases de canibalismo del Dr. Morgaine Gaye y de virología, por le Dr. John Oxford. Todo un fin de semana lleno de emociones, sin duda.
Fotografías de Robert Caputo Muchos son los factores que pueden incidir en este tipo de fotografía, y entre ellos el equipo es uno de los que pueden marcar la diferencia entre la captura de animales en todo su esplendor, y una toma lejana en la que estos se pierdan. Teleobjetivos. Son realmente necesarios si te interesa especializarte en este tema. Su extensión dependerá de lo cerca que puedas llegar a estar del sujeto y de su tamaño. Hace unos días vimos unos trabajos del fotógrafo de la National Geographic Robert Caputo que también ilustran la entrada de hoy. La mayor parte de estas fotografías fueron hechas con un teleobjetivo de 300 mm f2.8, pero esto fue porque dado el tiempo que pasó junto a ellos, se acostumbraron a su presencia y le permitieron acercarse más de lo usual. Canon 300 mm f2.8, del sitio Quesabesde.com Las aves, en cambio, son más pequeñas y huidizas, por lo cual necesitan objetivos muy largos. Lo mismo ocurre con los animales que son tímidos. Para ellos, R. Caputo usa uno de 400 o 600 mm, aunque reconoce que además de grandes son pesados, por lo cual no es nada cómodo trasportarlos. Esto no representa un gran inconveniente cuando se fotografía desde un coche, pero en caso de estar caminando en ocasiones utiliza el 300 mm con un convertidor. “Estos son pequeños y ligeros; vienen con diferentes grados de aumento y pueden elevar en gran medida el alcance de tus objetivos. La desventaja es que la resolución de imagen no es tan buena y hace perder algunos stops de luz, pero mi espalda y mis hombros son mucho más felices”. Teleconvertidor, tomado del sitio chriscamera.com Apoyo. Los teleobjetivos necesitan de ellos. Recuerda que cuanto mayor sea el objetivo, más susceptible será a los movimientos de la cámara - con lentes muy largos, incluso el más mínimo movimiento puede causar el desenfoque. Trata de usar una velocidad de obturación lo más rápida posible, teniendo en cuenta el tipo de profundidad de campo que deseas - cuanto mayor sea la abertura, mayor será la profundidad de campo. Y recuerda también que los teleobjetivos realmente largos tienen muy poca profundidad de campo en cualquier f-stop. Soporte para teleobjetivo, de progear.co.nz Por otro lado, cuando estás caminando o desplazándote fuera del auotomóvil los trípodes son muy necesarios. Pero aquellos lo suficientemente resistentes como para soportar un objetivo de 600 mm son grandes y pesados. Por ello Caputo comenta “me he dado cuenta que por lo general se puede encontrar algo para apoyarlo, como un árbol caído o una roca por ejemplo. El bolso de mi cámara también hace un excelente apoyo, y es algo que siempre llevo de todos modos”. Ten en cuenta estas pautas, y saca el mejor provecho de estos elementos.
Fotografía del sitio PetaPixel ¿Escuchas un sonido crujiente cuando haces zoom o enfocas con tu objetivo?, ¿ves un pequeño punto que aparece en el mismo lugar en cada fotografía?, o ¿has notado que las cosas no se ven tan nítidas a través del visor? Bienvenido al mundo de la suciedad, las pelusas, y las manchas. Son mayormente inevitables, y no hacen mucho bien que digamos a tu equipo o tus fotos.Aún cuando no hayas experimentado estos efectos, de seguro ya has notado cómo el polvo encuentra increíblemente atractivo el equipo de la cámara, la arena se mete caprichosamente en cualquier grieta pequeña que pueda encontrar, y las huellas digitales se impregnan muy fácilmente en el cristal. Se requiere diligencia para mantener a estos intrusos a raya, pero es necesario si no quieres que aparezcan en tus fotos. Algunos elementos simples pueden hacer el trabajo: Un pincel común para quitar el polvo de las superficies que no sean de cristal, una franela muy suave o un pincel de pelo de camello - también muy suave - para limpiar objetivos, un soplador de goma para echar fuera el polvo y la arenilla, un líquido de limpieza y un papel tissue para limpiar las manchas. Fotografía del sitio forensicssource.com Por otro lado, si estás trabajando en un lugar polvoriento o con arena, vale la pena revisar el frente de tu objetivo a menudo sólo para asegurarte. Si tienes que cambiarlo, trata de hacerlo fuera del viento y donde haya pocas oportunidades de que el polvo o la arena se cuelen dentro de la cámara. Llegados a este punto, conviene tener en cuenta que la limpieza de la parte trasera de un objetivo resulta más importante que la de su parte frontal, en vista de que está más cerca del sensor. En caso de que veas arena en él, recuerda no quitarla tocando la superficie - utiliza el soplador. Soplador de goma, del sitio digitalbirdphotography.com Cuando el día haya terminado y ya estés en casa, este será un buen momento para la limpieza. Cepilla, sopla, y repasa diligentemente - especialmente si has estado fotografiando en la arena, de la cual es mucho más fácil deshacerse antes de que se abra paso dentro del objetivo y empiece a producir ese chirrido característico. Teniendo constancia en este punto, te evitarás mucho tiempo de post-edición para borrar esas manchas indeseables, y además protegerás tu equipo.