koro46
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Los síntomas de depresión en mujeres u hombres pueden por lo general son tristeza y pérdida de interés en actividades que antes eran placenteras. Sin embargo, la depresión a veces puede manifestarse de diferentes maneras, en diferentes personas, según su sexo. De acuerdo con health.com, más de 5 millones de hombres experimentan cada año ciertos síntomas relacionados con la depresión. Por lo cual, el profesor de psiquiatría de la Universidad de California, Ian A. Cook, ofrece algunos signos para detectarla de manera específica en hombres, aun cuando algunos de ellos se comparten de manera indistinta respecto al sexo: 1.Fatiga. Se puede experimentar fatiga, así como retraso psicomotor, o una ralentización de los movimientos físicos, del habla, y de los procesos de pensamiento. 2.Dolor. Los hombres a menudo presentan dolor crónico de espalda y cabeza, así como trastornos digestivos, como la diarrea, que van de la mano con la depresión. 3. Enojo. Los hombres se vuelven hostiles cuando se han retirado como consecuencia de su depresión, y se sienten bajo la presión de amigos o familiares para re-insertarse en la sociedad. Asimismo presentan irritabilidad (mal humor) y no saben canalizar su ira. 4. Estrés. Es muy frecuente que la exposición prolongada al estrés detone en los hombres cambios en su cuerpo y cerebro, lo que a su vez suele conducir a la depresión. Lo mismo sucede cuando se presenta ansiedad. 5.Disfunción sexual. La depresión es una causa común de pérdida del deseo y la disfunción eréctil, síntomas que los hombres no suelen informar a los doctores. De hecho, los problemas de rendimiento pueden provenir de la depresión, y a su vez agudizarla. Si bien las mujeres son más propensas a intentar suicidarse, los hombres tienen cuatro veces más probabilidades de morir si lo intentan debido a que tienden a elegir métodos más letales. Los hombres mayores son quienes corren mayor riesgo de suicidio, y los médicos pueden pasar por alto los síntomas de depresión en este grupo. De hecho, más del 70% de las víctimas de suicidio son mayores de esa edad y visitan a su médico antes de su muerte. Por ello, es importante saber reconocer y atender a cada uno de estos signos de depresión.

Para ambientar el post; Para todos es un sábado para salir a divertirse con los amigos. Pero para vos no, para vos es otro día más de agonía. Donde lo pasas en tu virgo-cueva, jugando a los jueguitos y matandote a pajas. No salís porque no tenes amigos, no tenes novia... no tenes nada. ¿Sabes que es lo peor?. Que la chica que te gusta seguramente estará ahora con alguien, con alguien con quien pasar sus ratos, con alguien con ama... mientras vos... estas solo. Todos te ven como un fracasado, incluso... tus propios padres. No sabes que vas a hacer con tu vida, porque todavía sos joven. Pero sabes que el tiempo se pasa rápido, y que vos estas condenado a morir en soledad. Todos los días te preguntas el "¿Por qué naci?" "¿Por qué todos triunfan menos yo?". Pero arriba el animo, no sos el único virgo en esta página.

La depresión (del latín depressio, que significa ‘opresión’, ‘encogimiento’ o ‘abatimiento’) es el diagnóstico psiquiátrico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (anhedonia). Los trastornos depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad. El término médico hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva: como es la tristeza constante, decaimiento, irritabilidad, sensación de malestar, impotencia, frustración a la vida y puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. Aunque ése es el núcleo principal de síntomas, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático. En la mayor parte de los casos, el diagnóstico es clínico, aunque debe diferenciarse de cuadros de expresión parecida, como los trastornos de ansiedad. La persona aquejada de depresión puede no vivenciar tristeza, sino pérdida de interés e incapacidad para disfrutar las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo. El origen de la depresión es multifactorial. En su aparición influyen factores biológicos, genéticos y psicosociales. La Psico-Neuro-Inmunología plantea un puente entre los enfoques estrictamente biológicos y psicológicos. Diversos factores ambientales aumentan el riesgo de padecer depresión, tales como factores de estrés psicosocial, mala alimentación, permeabilidad intestinal aumentada, intolerancias alimentarias, inactividad física, obesidad, tabaquismo, atopia, enfermedades periodontales, sueño y deficiencia de vitamina D. Entre los factores psicosociales destacan el estrés y ciertos sentimientos negativos (derivados de una decepción sentimental, la contemplación o vivencia de un accidente, asesinato o tragedia, el trastorno por malas noticias, pena, contexto social, aspectos de la personalidad, el haber atravesado una experiencia cercana a la muerte) o una elaboración inadecuada del duelo (por la muerte de un ser querido). Un elevado y creciente número de evidencias indica que los episodios depresivos se asocian con cambios en la neurotransmisión del sistema nervioso central y cambios estructurales en el cerebro, producidos a través de mecanismos neuroendocrinos, inflamatorios e inmunológicos. Existe un creciente número de pruebas que demuestran que la depresión está asociada con una respuesta inflamatoria crónica de bajo grado, aumento del estrés oxidativo y aparición de respuestas autoinmunes, que contribuyen a la progresión de la depresión. Las citoquinas pro-inflamatorias causan depresión y ansiedad, y se ha demostrado que sus niveles están elevados en los pacientes con síntomas depresivos, lo que puede explicar por qué los influjos psicosociales y los traumas agudos pueden desencadenar trastornos del estado de ánimo en personas vulnerables, como aquéllas con una predisposición genética o las que tienen una mayor carga inflamatoria. El vínculo entre los procesos inflamatorios y los síntomas de la depresión se confirma por la asociación de síntomas depresivos con enfermedades inflamatorias, autoinmunes o neuroinflamatorias, tales como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la enfermedad cardiovascular, la diabetes, la alergia, la artritis reumatoide, la enfermedad celíaca, la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson. La depresión puede tener importantes consecuencias sociales, laborales y personales, desde la incapacidad laboral (ya que se puede presentar un agotamiento que se verá reflejado en la falta de interés hacia uno mismo, o incluso el desgano para la productividad, lo cual no solo afectará a quien está pasando por la depresión, sino también a quienes lo rodean) hasta el suicidio. Otros síntomas por los cuales se puede detectar este trastorno son cambio del aspecto personal, enlentecimiento psicomotriz, tono de voz bajo, constante tristeza, llanto fácil o espontáneo, disminución de la atención, ideas pesimistas, ideas hipocondríacas y alteraciones del sueño. Desde la biopsiquiatría, a través de un enfoque farmacológico, se propone el uso de antidepresivos. Sin embargo, los antidepresivos sólo han demostrado ser especialmente eficaces en depresión mayor/grave (en el sentido clínico del término, no coloquial). El término en psicología de conducta (ver terapia de conducta o modificación de conducta) hace referencia a la descripción de una situación individual mediante síntomas. La diferencia radica en que la suma de estos síntomas no implica en este caso un síndrome, sino conductas aisladas que pudieran si acaso establecer relaciones entre sí (pero no cualidades emergentes e independientes a estas respuestas). Así, la depresión no sería causa de la tristeza ni del suicidio, sino una mera descripción de la situación del sujeto. Pudiera acaso establecerse una relación con el suicidio en un sentido estadístico, pero tan sólo como una relación entre conductas (la del suicidio y las que compongan el cuadro clínico de la depresión). Es decir, en este sentido la depresión tiene una explicación basada en el ambiente o contexto, como un aprendizaje desadaptativo. Los principales tipos de depresión son el trastorno depresivo mayor, el trastorno distímico, el trastorno ciclotímico, el trastorno afectivo estacional y la depresión bipolar. El trastorno depresivo mayor, el distímico y ciclotímico son las formas más comunes de depresión, el trastorno distímico y ciclotímico son más crónicos, con una tristeza persistente durante al menos dos años. El trastorno afectivo estacional tiene los mismos síntomas que el trastorno depresivo mayor, en lo que difiere es que se produce en una época del año, suele ser el invierno. La depresión bipolar es la fase depresiva de un trastorno llamado trastorno bipolar