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Primer post: 14 jun 2007
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¿El Red Bull aumenta el riesgo de ictus?
InfoporAnónimo8/30/2008

Un estudio australiano sugiere que una sola lata de esta bebida causa síntomas asociados habitualmente a la enfermedad cardiovascular. Un estudio australiano realizado por investigadores del Centro de Investigación Cardiovascular del Royal Adelaide Hospital sugiere que consumir la bebida Red Bull, con alto contenido en cafeína, aumenta la viscosidad sanguínea y puede incrementar el riesgo de ictus o infarto de miocardio. Los investigadores evaluaron los sistemas cardiovasculares de 30 adultos jóvenes una hora antes y una hora más tarde de consumir una lata de 250 ml de Red Bull sin azúcar. Los resultados mostraron que “estas personas desarrollaron síntomas asociados habitualmente a la enfermedad cardiovascular” tras consumir esta bebida, creada en la década de 1980 por el emprendedor austriaco Dietrich Mateschitz. Los autores manifestaron a medios de comunicación australianos que Red Bull puede ser deletéreo cuando se combina con estrés o hipertensión arterial, al empeorar la función vascular y posiblemente aumentar el riesgo de trombos. “Si tienes predisposición a la enfermedad cardiovascular, yo me lo pensaría dos veces antes de consumir esta bebida”, manifestó el investigador principal. Por su parte, un portavoz de Red Bull Australia señaló que la compañía evaluará este estudio detenidamente, pero que los resultados “no muestran efectos que vayan más allá de los vistos al tomar una taza de café”. También apuntó que de esta bebida se venden millones de latas cada año en 143 países y que eso sólo es posible porque las autoridades sanitarias de todo el mundo consideran que la bebida es segura para el consumo. No obstante, la empresa recomienda no consumir más de dos latas al día. Red Bull está prohibido en Noruega, Dinamarca y Uruguay por la lista de riesgos para la salud que aparece en las latas. Cada una de ellas contiene 80 mg de cafeína, una cantidad similar a la de una taza de café.

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HARVARD: Curso para ser feliz
InfoporAnónimo6/14/2008

(Para los que creen que solo Argentina da para todo!) Cientos de estudiantes se inscriben en el curso que el profesor Ben Shahar dictará a través de Internet durante este mes. Entre las materias que se estudiarán, se destacan: autoestima, empatía, amistad, amor, los logros personales, la creatividad, la música, la espiritualidad y el humor. “El progreso de los estudiantes, explicó el profesor de Harvard para varios medios de prensa, se mide como en cualquier otra materia de la Universidad. En el curso aprenderán cómo cambiar su visión del mundo y sus estados de ánimo para aumentar su felicidad”. Para Shahar, la psicología positiva se centra en la felicidad, la autoestima y la motivación y estas características influyen en el ánimo de las personas ayudando a que consigan el éxito y a que encaren la vida con alegría. “El objetivo de mi clase es crear este puente, unir la accesibilidad y la diversión de la autoayuda con la rigurosidad y la sustancia de la academia”, asegura. Este “gurú” de la felicidad, de 35 años, afirma en su conversación que es importante encontrarle el lado positivo a todo. “La principal lección que aprenden mis alumnos es que la felicidad está en nuestro estado de ánimo, hay que aprender a apreciar la vida. Es necesario aprender el valor de la música, la espiritualidad y las relaciones interpersonales porque le otorgan valor y sentido a la vida”, agrega. La primera vez que se dictó un curso sobre esta temática, en 2006, solamente ocho alumnos se inscribieron y dos de ellos, abandonaron. Actualmente atrae a más de 1400 alumnos. El 20 por ciento de los graduados de Harvard toman este curso electivo y es la materia más famosa y popular de la prestigiosa Universidad. “Que se tenga que dictar un curso para ser feliz, deja pensando”, comenta Lilian Hart, profesora estadounidense. “No sé la efectividad que tendrá este curso, pero cualquier material que pueda ayudar a que seamos más felices y estemos más satisfechos con nuestras vidas es bienvenido”, reflexiona. La clave para ser feliz parece estar en lograr ejecutar pequeñas acciones que hacen la diferencia. Consejos: - No darle vueltas a las cosas. - No quedarse pensando en lo negativo. - Disfrutar de los momentos simples. - Recurrir a un buen recuerdo cuando se esté triste. - Escoger cada noche algún episodio agradable del día. El creador de esta clase y autor del libro: “ganar felicidad. Descubre los secretos de la alegría cotidiana y la satisfacción duradera”, asegura que su objetivo no es sólo ayudar a superar la depresión y la negatividad sino asegurarse de que cada persona cuenta con las herramientas necesarias para auto fortalecerse en el camino positivo durante su vida y ser capaz de ser feliz. “La felicidad no se trata de llegar a la cima de la montaña ni de deambular alrededor de la montaña: la felicidad es la experiencia de escalar hasta la cima”, sostiene. EL sentido de felicidad, según los especialistas está en el interior de cada uno. Si se la busca en el sitio equivocado, se estará convencido de que no existe porque no se la encuentra allí donde se espera. Más allá de asistir a un curso y estudiar la felicidad, la respuesta a una pregunta que muchas veces no es clara, parece estar dentro de uno, habrá que conocerse lo suficiente para que ésta emerja y se pueda lograr su efectivo y real aprendizaje. Fuente: http://www.enplenitud.com/psicologia/felicidad.asp

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La divina Barbie es un "monstruo"
La divina Barbie es un "monstruo"
InfoporAnónimo8/12/2008

En el año 1959 el matrimonio de Ruth y Elliot Handler, dueños de la empresa de juguetes Mattel, crearon la muñeca Barbie. Eligieron ese nombre en honor a su pequeña hija. El producto fue un éxito sin precedentes en esa rama de la industria. El resto, ya se sabe, sólo son efectos colaterales. Consecuencias más o menos dramáticas que nadie mide. Fenómenos inobservables para quienes sólo tienen ojos para los números de las ventas y la poderosa cadena de las utilidades. La humanidad ha tenido una larga tradición en construir muñecas como modelos ideales. El origen griego de la palabra “muñeca” es eiddon, que significa ídolo. Así se construye un estereotipo. Pero, ¿para qué sirve un estereotipo? 1. Clasifica y señala a las personas según la desviación respecto de él. 2. Nos permite extraer información rápidamente con unos pocos datos. 3. Es una ruta segura para el prejuicio y la discriminación. La dulce Barbie se constituyó en un modelo de mujer. Un estereotipo de “rubia tarada” a la que millones de niñas en el mundo ubicaron en su horizonte sin formularse demasiadas preguntas. No está mal. Uno no elige lo que desea ser. Un complicado azar de razones no concientes y los vapores tóxicos de la atmósfera cultural en la que vive le ponen delante de las narices modelos a seguir, incluso cuando resulten peligrosos o inalcanzables. Barbie ha acompañado, como un involuntario faro de plástico, el derrotero de las transformaciones del cuerpo de la mujer. En 1.951 Miss Suecia medía 1.58 m y pesaba 60 kilos, pero en 1983 ya medía 1.79 m y pesaba 44 kilos. Hace 20 años las modelos pesaban 8% menos que la mujer promedio norteamericana, pero actualmente, pesan 23% menos. Lentamente las distancias entre la muñeca y las mujeres reales se acortaban sensiblemente. A medida que los años pasaban la muñeca era vestida por los diseñadores de ropa más famosos del mundo, ofrecía toda clase de accesorios y merchandaising y hasta presentaba en sociedad a Ken, su bellísimo novio. El fenómeno Barbie llamó la atención a muchos investigadores. Es así que se realizaron estudios que elevaron el modelo de cuerpo de la muñeca a dimensiones humanas lo que deparó curiosas conclusiones antropométricas. La “Barbie humana” mediría 1.80 m, pesaría 49 kilos y sus medidas serían 95-45-82. Una mujer real debería sufrir algunas transformaciones para adecuarse a ese modelo: * Crecer 60 cm por encima de la estatura promedio. * Alargar su cuello 8 cm. * Reducir el perímetro de su cintura 15 cm. * Incrementar la medida del busto en 13 cm. Un hombre real necesitaría para responder al modelo Ken: * Crecer 50 cm * Engrosar el cuello 20 cm * Aumentar el perímetro del tórax 30 cm Para lograr estas transformaciones habría que encontrar soluciones a algunas barreras fisiológicas que impone la anatomía humana normal. * Vencer la resistencia ósea y muscular. * El intestino no entraría en un abdomen tan estrecho por lo que sería necesario cortarlo. * Eso ocasionaría permanentes diarreas, síndrome de malabsorción y desnutrición crónica. Se calcula que –incluso apelando a cirugías mutilantes- sólo unas 100 personas, entre los 6000 millones que hoy habitan el planeta, podrían lograr estos objetivos. Esa probabilidad es para un cuerpo Barbie de 1 en 100.000 personas y para Ken –algo más realista- de sólo 1 en 50. Desde este punto de vista podría afirmarse que Barbie es un “monstruo” muy alejado del modelo antropomórfico que se supone representa. Es verdad que somos una encrucijada entre biología y cultura, que la conducta reconoce importantísimos condicionantes en la historia personal y en el ambiente. Pero –aunque a muchos subjetivistas extremos les disguste- no es posible olvidar los componentes biológicos que, como especie, también tenemos las personas. Una de las funciones elementales de la apariencia física es participar en el complejo juego de atracciones y rechazos que organiza la conducta sexual y la reproducción. Los mamíferos suelen exhibir sus atributos reproductivos como señales somáticas de su habilidad para engendrar cría. Las hembras: sus anchas caderas que muestran su potencial para albergar un embarazo y alejan la posibilidad de la distocia ósea pélvica o sus pechos prominentes que anuncian su capacidad de alimentar a la cría. Los machos: su potencia muscular y su coraje que indican su habilidad para aprovisionar y defender a la “familia” durante el prolongado período de vulnerabilidad que el cuidado de una cría inmadura demanda. Cuando la pregunta ¿soy bella? tiene una respuesta muy distinta de la pregunta ¿soy normal?, algo comienza a estar en riesgo. Lo paradójico del arquetipo femenino de nuestros días es que todas las señales que exaltan la condición femenina se intentan borrar al quedar incluidas en una percepción ampliada de la obesidad. En el mismo sentido es necesario destacar que, sometidas a dietas restrictivas hasta el exceso, las jóvenes alteran rápidamente sus ejes hormonales sexuales como una de las primeras consecuencias endócrinas de la privación de alimento. Como aclara la Dra. Mónica Katz en su extraordinario libro “No dieta” (Libros del Zorzal, 2008), no es que se afirme que la reproducción y la maternidad sean las únicas opciones de la mujer. Pero, buscando asemejarse a aquellas que se supone ostentan el mayor poder de atracción sobre los hombres, se transforman en seres que disuelven sus caracteres sexuales secundarios y, por si ello no alcanzara, se tornan estériles y con serio deterioro de la libido. Mientras la población del mundo engorda, las y los modelos adelgazan y la sensación de perpetua frustración respecto del cuerpo ideal crece geométricamente. Los íconos clásicos de la feminidad, el deseo y la fertilidad hoy sería considerados obesas despreciables. Desde la Venus de Willendorf hasta Marilyn Monrroe, ninguna aprobaría la selección para una agencia de top models o un programa de TV. Como tantas otras veces abundan las perspectivas teóricas desde las que analizar este fenómeno. Existen numerosos trabajos que desarrollan sus hipótesis con mayor o menor profundidad. Pero se mencionan muy poco los componentes biológicos de la conducta y la perspectiva evolutiva de la especie como fundamento. Es curioso que quienes tanto temen a la biologización del comportamiento humano no perciban que la psicologización es también una forma de reduccionismo. Casi siempre los modelos resultaron inalcanzables. Fueron metas que señalaban el camino de la preservación de la especie y orientaban el comportamiento en esa dirección. Lo sorprendente es que algunos de nuestros modelos actuales conspiran contra esa función básica de la biología evolutiva. Tal vez sea ésta la primera oportunidad en que en el camino de cruces e interacciones permanentes entre biología y cultura estemos ante el riesgo concreto de una trágica colisión.

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El arte de la impostura
ArteporAnónimoFecha desconocida

He leído mucho de Dolina, y sin dudas, este es uno de sus mejores relatos... Que lo disfruten!!! El hombre de nuestros días vive tratando de causar buena impresión. Su principal desvelo es la aprobación ajena. Para lograrla existen diferentes métodos y estrategias. Algunos ejercen la inteligencia, otros se deciden por la tenacidad o la belleza, otros cultivan la santidad o el coraje. Sin embargo, por ser todas estas virtudes muy difíciles de cumplir, ciertos pícaros se limitan a fingirlas. Por cierto que tampoco esto es sencillo: el engaño es una disciplina que exige atenciones y cuidados permanentes. Por suerte para los hipócritas y simuladores, existe desde hace mucho tiempo el Servicio de Ayuda al Impostor. I Basándose en modernos criterios científicos, los especialistas de la organización instruyen, aconsejan, dictan clases, resuelven casos particulares y difunden las técnicas más refinadas para obtener apariencias provechosas. Cuando algún zaparrastroso quiere presumir de elegante, el Servicio le recomienda sastres, lociones y corbatas. Si se trata de aparentar cultura, el cliente tiene a su disposición frases hechas, aforismos brillantes y gestos de suficiencia. Los que pretenden pasar por guapos son adiestrados en el arte del aplomo y la compadrada. Muchos pobres practican para fingirse ricos, y muchos ricos se esfuerzan por parecer indigentes. Hay que decir que algunos postulantes son muy adoquines y no alcanzan a completar los cursos. Otros tienen características tan marcadas que resulta imposible disimularlas. Durante muchos años, los hipócritas aplazados debieron resignarse a mostrar crudamente sus verdaderas y abominables condiciones, o bien a ser descubiertos en sus torpes fraudes. Pero con el tiempo, el Servicio encontró una fórmula drástica para socorrer a los menos favorecidos. Así nació el reemplazo liso y llano como recurso extremo. Imaginemos a un morocho tratando infructuosamente de ingresar en un selecto club nocturno. El hombre fracasa con las tinturas y el maquillaje. Inmediatamente el servicio designa a un rubio cabal en su reemplazo. El impostor entra sin problemas a la milonga y en nombre del morocho rechazado baila y se divierte toda la noche. Los ejemplos son innumerables: estudiantes mediocres que se hacen reemplazar en los exámenes; enamorados tímidos que -como Cyrano de Bergerac- mandan en su lugar a un picaflor; empleados capaces que para lograr un ascenso envían a un chupamedias y personas hartas de su familia que se hacen substituir en los cumpleaños. El Servicio de Ayuda al Impostor ha ido perfeccionando la tecnología del reemplazo con disfraces impecables. Se sospecha que hoy en día, la mayoría de las personas que uno trata son en realidad agentes de la organización. Nuestros amigos, nuestras novias, nuestros gobernantes y nuestros cuñados pueden haber sido reemplazados por impostores profesionales. Tal vez yo mismo estoy fingiendo escribir estas minucias a nombre y beneficio de un cliente llamado Dolina. Tal vez usted, que finge leerme, esté reemplazando a alguien que no se atreve a confesar que los mitos de Flores lo tienen harto. II Los gobiernos, lo mismo que las personas particulares, viven preocupados por la opinión de los de afuera. Continuamente sugieren a la población la necesidad de mejorar lo que se llama imagen exterior. Para lograrlo se promueve la difusión de nuestros aspectos más brillantes. Cuando nos visitan los extranjeros, se les muestran nuestros rincones más presentables, se les hace comer una empanada y se les obliga a escuchar a la orquesta de Osvaldo Pugliese. La exaltación de nuestros méritos va casi siempre acompañada de un cuidadoso disimulo de nuestros defectos. Además, en tren de aparentar y a falta de extranjeros, se suele hacer bandera ante los propios criollos. Con toda insistencia se señala que los médicos argentinos son los mejores del mundo, para no mencionar a los enfermos. Si se produce algún desperfecto en una transmisión internacional, los locutores se apresuran a aclarar que el jarabe se ha originado en el satélite alemán, con lo cual nos quedamos todos tranquilos. La actitud temerosa del juicio ajeno es proverbial en el periodismo. Hace poco una cronista aprovechó su paso por Roma para consultar a los transeúntes italianos acerca de nuestra nueva situación institucional. Los televidentes recibieron varias reflexiones, expresadas en cocoliche que, en general, nos perdonaban la vida. Al final de la encuesta, la cronista no podía ocultar su satisfacción. Habíamos pasado la difícil prueba de agradar a los heladeros de la Vía Marguta. No estaría mal recurrir al Servicio de Ayuda al Impostor para perfeccionar nuestras representaciones ante los extraños. La solvencia de la organización nos permitiría aparentar cualquier cosa: que tenemos 100 millones de habitantes, que somos prósperos, que somos poderosos. Se podrían editar censos adulterados y mapas fraudulentos que nos muestren en el doble de nuestra extensión. Manuel Mandeb recomendó alguna vez la conveniencia de fingirnos el Japón, para desconcertar a nuestros enemigos. El pensador de Flores proponía que todos nos estiráramos los ojos con los dedos y habláramos pronunciando las erres como eles. Aquí se nos viene encima una duda: ¿no será que otros países ya nos están engañando? La mentada potencia norteamericana puede ser nada más que una ficción creada por los impostores del norte. A lo mejor, Suecia es un país tropical, pero lo disimula. Quizá la Unión Soviética es una pequeña república del Africa y Luxemburgo es en verdad el mayor país del mundo. En todo caso, antes de encarar cualquier acción para mejorar nuestra imagen externa es indispensable decidir cuál es la sensación que se quiere dejar. Si dispersamos nuestros esfuerzos en simulaciones diferentes e inconexas, los resultados habrán de ser más bien confusos. Dígasenos de una vez qué fingiremos ser: ¿una nación apacible? ¿una nación encrespada? ¿una nación limpia? ¿una nación angloparlante? Los tratadistas reconocen tres tipos de impostura: horizontal, ascendente y descendente. La última consiste en mostrarse peor de lo que se es. Y no faltan economistas que postulan este camino para despertar la conmiseración internacional. III Los teóricos más barrocos del Servicio creen que la impostura es un arte. Y más aún: afirman que todo arte es una impostura. Cien gramos de pinturas al aceite se nos aparecen como un rostro misterioso o como un paisaje lunar. Quinientos kilos de bronce pretenden ser el cuerpo de Hércules. Una curiosa combinación de tintas y papeles es presentada como el alma de un hombre atormentado. Solamente la música está libre de simulaciones. Un acorde en mi menor es precisamente eso y no pretende ser nada más. Los teóricos también han defendido el carácter ético de la impostura ascendente. El argumento principal no es muy novedoso: de tanto aparentar bondad, uno acaba por ser bueno. Faltan en esta monografía datos concretos que permitan al lector la contratación del Servicio. Lamentablemente, no es posible ofrecerlos. Para empezar, nadie sabe cuál es la ubicación de la entidad. A veces, el local asume el aspecto de un almacén. Otras veces, se aparece como un copetín al paso, o como una estación de ferrocarril. Los impostores son siempre consecuentes con sus representaciones y por más que uno les plantee sus necesidades, insisten en vender garbanzos, servir una ginebra o despachar un boleto de ida y vuelta a Caseros. Es cierto que a menudo aparecen impostores ofreciendo sus servicios. Pero la organización ya ha advertido al público que se trata en realidad de falsos impostores que deben ser denunciados a la policía. IV Vaya uno a saber cuántos ridículos firuletes habremos hecho los criollos para agradar a los polacos y coreanos. ¿Estaremos bien? ¿No seremos una nación fuera de lugar? ¿Qué pensarán de nosotros estos visitantes holandeses? ¿Le ha gustado nuestra autopista, señor Smith? ¡Cuidado, disimulen que ahí viene un francés! ¿No estaremos desentonando en el concierto internacional? Yo creo que tal vez no importa desentonar en un concierto que parece dirigido por Mandinga. Vale la pena intentar el camino difícil, el más penoso, el más largo pero también el más seguro. Es el camino de la verdad. El que quiera parecer honrado, que lo sea. El que quiera fama de valiente, que se la gane a fuerza de guapeza. Y si queremos que el mundo piense que somos una gran nación, sepamos que lo más conveniente es ser de veras una gran nación. Mientras llegan esos tiempos, podríamos empezar a fingir que no fingimos.

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Pactos diabólicos en Flores
Pactos diabólicos en Flores
ArteporAnónimoFecha desconocida

Otro cuento de Dolina... es sólo para crear el interés... es díficil elejir uno entre tantos y tan buenos... pero es como para que al resto los descubran solos... Los Hombres Sabios aseguran que en los viejos tiempos, el demonio y sus subalternos paseaban con frecuencia por el barrio de Flores. Despues del anochecer, en la plaza y la estacion, rondaban nobles y plebeyos infernales. Asmodeo, inspirador del juego, visitaba las timbas. Baal-Fagor auspiciaba inventos y descubrimientos perversos. Uzza y Azael enseñaban a las mujeres a maquillarse para encender la lujuria de los hombres. Y tambien acechaban Astaroth, Belial, Samyaza, Yekun y Belcebu, el señor de las moscas. El propio Satan paraba en una lecheria de la calle Artigas. El aspecto de los demonios permitia confundirlos con ciudadanos vulgares. Y en verdad, esto es lo que ocurria generalmente. Solo los muy sagaces alcanzaban a vislumbrar las señales que denuncian al que viene de las tinieblas:la demasiada elegancia, los botines relucientes, un anillo en el meñique, el reloj de oro, una uña larga y afilada, un boleto en el ojal de la solapa. Se sospecha que el proposito de aquellas presencias era la concrecion de pactos diabolicos . Manuel Mandeb juraba haber visto un carro en la noche, conducido por Mandinga El poligrafo de Flores asustaba a los chicos imitando el pregon: -Almas...compro almas...Llego el Tentador, patrona... El musico Ives Castagnino mostraba un contrato de pragmatica impreso en los talleres graficos del Averno. Alli se establecian las condiciones generales del pacto y las obligaciones del aspirante, que eran trece. 1) Renegar de Dios 2) Blasfemar continuamente 3) Adorar al diablo 4) Usar cualquier medio para no procrear 5) Jurar en nombre del diablo 6) Comer carne 7) Imaginar que se tiene comercio carnal con el diablo 8) Llevar siempre encima la imagen del diablo 9) Lavarse la cara y peinarse d ecuatro en cuatro dias 10) Bañarse cada cuarenta y dos dias 11) Mudar de ropa cada cincuenta y siete dias 12) Afeitarse cada noventa y un dias 13) No cortarse ni limpiarse las uñas jamas y comer cada cuatro horas, cuatro dientes de ajo. Acordar un pacto con el demonio significaba siempre la entrega del alma. Se sospecha que en Flores algunas personas fueron efectivamente tentadas y alcanzaron a estampar firmas sangrientas para legalizar su perdicion. El abogado Antonio B.Avila fue acusado muchas veces de facilitar su oficina y los papeles sellados para estos convenios abominables. Si bien la venta de al mas se mantenia en el mayor secreto, han llegado hasta nosotros los nombres y las historias de algunos condenados por voluntad propia. No se trata-confesemos- de casos ilustres, como el del doctor Fausto, el parroco Urbain Grandier o el pintor bavaro Christoph Haizmann. Pero vale la pena conocer a estos modestos tratos infernales, aunque mas no sea para aprender a gambetear los engaños del Adversario. EL BANDONEONISTA ANSELMO GRACIANI Los musicos que pactan con el diablo alcanzan siempre una dimension genial. No ocurria asi con Anselmo Graciani. Su exigencia ante Lucifer fue poder tocar como deseaba y soñaba, y los anhelos musicales de Graciani eran vulgares. Cierto es que despachaba la variacion de Canario en Paris con los ojos cerrados. Pero mas alla de las compadradas acrobaticas su estilo era banal y relamido, asolado por innecesarios firuletes de cumpleaños. Alcanzo exito y renombre en ciertos ambientes. Ives Castagnino llego a tocar en su orquesta y aprendio a odiarlo. Se dice qeu Graciani pagara el don recibido tocando eternamente en el Tartaro, para suplico -o solaz- de los repobros. DIALOGO ENTRE ASMODEO Y EL RUSO SALZMAN Asmodeo: Soy Asmodeo, inspirador de tahures y dueño de todas las fichas del mundo. Conozco de memoria todas las manos que se han repartido en la historia de las barajas, Tambien conozco las que se repartiran en el futuro. Los dados y las ruletas me obedecen. Mi cara esta en todos los naipes. Y poseo la cifra secreta y fatal qeu han de sumar tus generales cuando llegue el fin de tu vida. Salzman: ? No desea jugar al chinchon? Asmodeo: No, Salzman, Vengo a ofrecerte el triunfo perpetuo. Con solo adorarme, ganaras siempre a cualquier juego. Salzman: No se si quiero ganar. Asmodeo: !Imbecil...! ?Acaso quieres perder? Salzman: No, tampoco quiero perder. Asmodeo Que es lo que quieres entonces? Salzman: Jugar. Quiero jugar maestro....Hagamos un chinchon. RUBEN GARMENDIA, EL PICAFLOR No parecia mal negocio el de Garmendia. Le garantizaron el amor de todas las mujeres. El tormento eterno era sin duda, un precio razonable. Todos lo recuerdan en Flores paseando con las mujeres mas hermosas de la ciudad. Segun cuentan, las muchachas lo seguian por la calle. En las confiterias, se acercaban a su mesa para ofrecersele redondamente. Muchas veces debia arrojarse de los colectivos, huyendo del ardor de las pasajeras. Sus amigos lo abandonaron, temerosos de que sedujera a sus novias. Sor Juana Ines de la Cruz dictamino que el amor es como la sal: dañan su falta y su sobra. Garmendia soporto como nadie la segunda desdicha. Sus amantes no se resignaban a la ausencia y se le aparecian en su casa llorando y arrojando piedras a las ventanas. En sus ultimas epocas se lo veia perseguido por muchedumbres de damas sin consuelo que le tiraban del saco. Para completar su desventura, se enamoro de una vecina y ya no necesito la pasion de otras mujeres. Supo ademas, que la chica lo amaba desde tiempos lejanos, anteriores al pacto. Comprendio entonces que Satan era tramposo. Se sabe que trato de disolver el vinculo, pero es poco probable que lo haya logrado. Un marido celoso lo asesino un 25 de mayo. EL HOMBRE QUE ERA, SIN SABERLO, EL DIABLO Un caballero de la calle Caracas resolvio negociar su alma. Siguiendo los ritos alcanzo a convocar a Astaroth, miembro de la nobleza infernal. - Deseo vender mi alma al diablo -declaro. - No sera posible- contesto Astaroth. - Por que? - Porque usted es el diablo. EL PEQUEñO PACTO DE MANUEL MANDEB NO le fue facil al diablo tentar a Manuel Mandeb. Para empezar, cada vez que se le aparecia, el hombre salia corriendo, sin dar tiempo a presentaciones ni propuestas. Un dia, disfrazado de ferroviario, logro captar la confianza del poligrafo y finalmente le propuso el pacto de siempre. - En realidad me gustaria obtener el amor de una cierta señorita. Pero no creo que valga un alma. Es de estatura escasa. - Puedo darte ese amor y tambien riquezas y honores, para completar la diferencia. - Tengo una idea mejor -grito Mandeb- !Concedame ese amor! A cambio yo cometere cuatro iniquidades, que tal vez alcancen para condenarme. Discutieron largo rato. Satanas acepto sin entusiasmo el pequeño pacto, que firmo con tinta corriente. Las cuatro iniquidades fueron establecidas por escrito y eran estas: 1) Un latrocinio. Mandeb lo resolvio robandose las bolas de billar de una mesa del salon Odeon. 2) Una blasfemia. 3) Una traicion. No fue sencillo cambiar de panaderia, pero habia que cumplir. 4) La cuarta iniquidad fue identificada por el proposito mismo del pacto. Hacerse amar por alguien y no dar el alma a cambio es, por cierto, una canallada. A fuerza de generosidades y arrepentimientos, Mandeb fue emparejando el peso de sus pecados, hasta quedar en condiciones de salvarse del infierno, ajustadamente. EL HOMBRE QUE PEDIA DEMASIADO Satanas: ?Que pides a cambio de tu alma? Hombre: Exijo riquezas, posesiones, honores y distinciones.... Y tambien juventud, poder, fuerza y salud... Exigo sabiduria, genio, prudencia... Y tambien renombre, fama, gloria y buena suerte... Y amores, placeres, sensaciones... Me daras todo eso? Satanas: No te dare nada. Hombre: Entonces no tendras mi alma. Satanas: Tu alma ya es mia. (Desaparece) Algunos relatos del barrio señalan la evidencia de posesiones diabolicas. Siempre se sospecho de los cantores de jazz, porque tenian la posibilidad de hablar un idioma que desconocian. Jorge Allen se jactaba de tener un alma inhospita y juraba que varios demonios habian tratado de usurparla sin aguantar mas de media hora. Tambien se hablaba de i'ncubos y su'cubos que mantenian amores con personas desprevenidas. Papini sostenia la imposibidad de los contratos infernales. El diablo - decia- no necesita complicadas clausulas para capturar almas. Y cabe suponer que un hombre tan estupido como para renunciar al cielo a cambio de unos años de fortuna ya esta perdido antes de firmar nada. A mi me parece adivinar que estamos ante una alegoria. Tal vez no existan las cruentas rubricas ni los rituales. Pero es posible que algunas de nuestras conductas sean -secretamente- la suscripcion de un acuerdo. Quizas muchos de nosotros hemos vendido nuestra alma al diablo, al precio miserable de sentirnos satisfechos de nuestra integridad. Creo que hoy -como entonces- los demonios andan cerca. Ya no tienen para nuestra desgracia, el horrible aspecto que antaño daba una cierta lealtad a su malevolencia. Ahora se nos aparecen amables y sonrientes, cuando no angelicales. Es dificil, muy dificil, reconocer al diablo, adivinar de que modo hemos firmado e imaginar que clase de infierno nos espera. Me gustaria pensar que las almas puras alcanzan a percibir unas palidas señales. Y asi como muchos pactan sin saberlo, otros, sin saberlo, no pactan. El cielo nos proteja de los demonios, de sus empleados, de sus victimas y de los malvados que viven convencidos de su bondad.

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Los amantes desconocidos.
ArteporAnónimoFecha desconocida

La sociedad de Amantes Desconocidos de Flores fue tal vez la entidad mas secreta del barrio. Su misma naturaleza hacia imprescindible la discrecion. Hace algunos años, cada vez que alguien recibia una carta de amor sin firma los hombres sabios no vacilaban en atribuirla a la Sociedad. Era esto un error: siempre han existido enamorados ocultos, sin que haga falta inventarlos. Por otra parte, cabe razonar que la obra de los Amantes Desconocidos solo pudo tener buen efecto en la medida en que no les fuera atribuida. Se calcula que en los años de su actuacion, la Sociedad fraguo mas de dos mil historias de amor. El procedimiento habitual era sencillo. Sin mayores ceremonias se elegia a una persona cualquiera. La mayoria de las veces se trataba de solitarios, melanco- licos, desengañados, aburridos o simplemente amigos a quienes la entidad deseaba favorecer. El paso inmediato consistia en crear un amante ficticio para la persona elegida. Un equipo de ingeniosos creativos se encargaban del asunto. A los ingenieros les inventaban adolescentes picaras. A las modistas de la calle Moron les dibujaban nobles arruinados. A los Hombres Sensibles les hacian amantes romanticas y tragicas, pero tambien muy pechugonas, que eran una verdadera delicia. Una vez establecidas las caracteristicas generales del amante ficticio, se enviaba la primera comunicacion. Asi, muchos hombres y mujeres de Flores recibieron sorpresivas declaraciones anonimas que los llenaron de estupor. Se transcribe a continuacion la carta que llevara el numero de orden 1114. "Querido ingeniero Atilio D. Gallardo: Le escribo desde las tinieblas de mi soledad. Le ruego que me disculpe si usurpo su preciosa intimidad. Pero existe, mi querido ingeniero, un sentimiento dentro de mi que ya no puedo dominar. Es preciso que usted sepa que lo amo, ingeniero. Usted no me conoce... O para decirlo mejor: usted jamas ha reparado en mi. Quien soy...? No creo que valga la pena que usted lo sepa. Digamos que me llamo Luisa, aunque ese no es mi verdadero nombre. Algunos dicen que soy joven y hermosa, pero tal vez exageran. Ah... si supiera, ingeniero, cuantas veces he llorado por usted. Si supiera cuantas noches he despertado llorando y pronunciando su nombre: Atilio. En mi cuarto tengo un pequeño retrato suyo que he recortado de la revista "Temas de la construccion." Usted tal vez se ria de los delirios de una pobre muchacha enamorada. Pero ya no puedo luchar mas contra mi corazon, ingeniero. Quiero proponerle algo. Escribame. Cuenteme algo de su vida. Desde luego, todavia no pienso revelar mi verdadera identidad, de modo que debera usted dirigirse a Luisa, Casilla de Correo 32. Un beso apasionado de su Luisa." Despues comenzaba la verdadera historia. El ingeniero respondia, Luisa escri- bia otra vez, el ingeniero reclamaba un encuentro, Luisa se negaba... Y entre carta y carta se iban conociendo e interesando cada vez mas. Por supuesto, el encuentro no debia producirse jamas. Y esta es en verdad una regla de oro de los amantes desconocidos, reales o ficticios. Toda relacion debera girar alrededor de un encuentro futuro. Pero es fundamental el no encontrarse nunca. Las razones se ven venir: todo amante desconocido es perfecto. Tiene la cara que uno desea. Es, a nuestro capricho, morocho, rubio o ambas cosas a un tiempo. El amante desconocido no tiene defectos, no tartamudea, no fastidia con cosas cotidianas. Pero hay una virtud fundamental: por no ser nadie es tambien todas las personas del mundo. Si se comete el desatino de darle una identidad cierta , el amante desconocido se achica, aunque sea un angel. Si es alto, ya no podra ser petiso. Si es atletico, ya no podra ser enclenque. Si es Juan, ya no podra ser Pedro. Si es Luisa, ya no podra ser Esther. Por estos mismos motivos, la Sociedad de Amantes Desconocidos jamas enviaba fotografias aunque si las reclamaba de sus beneficiarios. La actividad de estos filantropos tenia por objeto combatir la soledad y la desdicha. Y cabe señalar que su accion despertaba en los vecinos del barrio un sano espiritu de emulacion. Al conocer la existencia de enamorados secretos, muchas personas descubrian dentro de si esa misma condicion. Y asi, junto a los amantes de ilusion creados por la Sociedad, cundieron los amantes secretos verdaderos. En sus buenos tiempos, Manuel Mandeb se carteaba con cuatro amores misteriosos. El pensador sospechaba que por lo menos dos eran obra de la Sociedad, mas que nada, por el papel barato de las cartas. Pero sus investigaciones lo llevaron a comprobar la existencia cierta de las otras dos. Una de ellas resulto ser una compañera de un curso de guitarra que Mandeb seguia penosamente. Cuando el hombre se presento ante ella con las cartas en la mano, la chica rompio a llorar y huyo para siempre. La ultima de las amantes secretas era -segun se supo mucho despues- Beatriz Velarde, la piba mas hermosa de FLores, de quien -a su vez- Mandeb era enamora- do secreto en otra coleccion de cartas. Pero estaba escrito que Manuel y Beatriz no se amaran nunca. El ingreso a Amantes Desconocidos de un grupo de redactores humoristicos y malevolos provoco una serie de catastrofes que marcaron al decadencia de la Sociedad. Estos profesionales, que perseguian unicamente la diversion personal, empeza- ron a enviar cartas a damas casadas y a urdir toda clase de intrigas chuscas. De este modo consiguieron que la Sra. Aurora B de Garcia Vassari se presentara a las cuatro de la mañana con una vela en la mano en el fondo del pasaje Trieste. Asimismo fueron los culpables de infinidad de divorcios, riñas, peloteras y toletoles entre los matrimonios mas acrisolados de Flores. Pero hay que mencionar un fenomeno curioso que les ocurria a casi todos los miembros de la Sociedad. Conforme avanzaba la correspondencia con los beneficiarios, muchos guionistas se enamoraban de verdad. La conocida redactora publicitaria Luz Vasallo se volvio loca de amor por el poeta Jorge Allen, cuyo caso atendio durante meses. Para evitar estas situaciones, las autoridades de la entidad resolvieron una rotacion de guionistas. Pero el resultado fue desastroso. Las cartas perdian coherencia y verosimilitud, pues los redactores no alcanzaban a compenetrarse debidamente en su funcion. Sobre el final de sus actividades Amantes Secretos recurrio al telefono. No fue una experiencia feliz. El lenguaje telefonico es menos tolerante con la creacion artistica y -por lo demas- muchos guionistas soltaban la carcajada en medio de las charlas, provocando cierta perplejidad en el cliente. El juego de los Amantes Desconocidos era sin duda apasionante. Pero aunque admitia procesos mas o menos prolongados, al cabo termianban por extinguirse. Nadie puede resistir mucho tiempo la tentacion de conocer. Todos, tarde o temprano, exigen al consumacion del amor epistolar. Y asi terminaban todas las historias. La mayoria de las veces con el silencio y el olvido. En alguna ocasion, con encuentros mas bien desteñidos. Ives Castagnino, el musico de Palermo, se encontro una vez con una dama desconocida que le habia enviado cartas durante años. Cuando la vio en la esquina, se acerco y le dijo: - Buenas noches. Soy el desengaño. Hoy ya nadie habla de los Amantes Desconocidos de Flores. Pero esta entidad sin fines de lucro bien puede dejar en nuestro espiritu la sombra de una idea. Por que no convertirse uno en Amante Desconocido? Por que no ayudar con ilu- siones a tantas almas solitarias que andan por la cuadra? La vida esta poniendose muy aburrida. Seria maravilloso recibir una mañana de estas una nota perfumada y llena de besos que viene de no se donde. Dejo la inquietud a tantos guionistas, redactores, poetas y literaros que malgastan su tiempo jugando al billar. (por Alejandro Dolina)

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El recuerdo y el olvido en el barrio de Flores.
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En nuestros tiempos, no son muchas las personas de buena memoria. Salvo, desde luego, en el barrio de Flores. Todos sabemos las cosas que se cuentan sobre el barrio del Angel Gris. Y, aunque conviene desconfiar de cualquier testimonio al respecto, es casi un hecho que los Hombres Sensibles hacen alarde de recordarlo todo y suelen ejercitarse en lances tan complicados como la tabla del 113. Esto puede sorprender a quienes han oido que los Hombres Sensibles de Flores huyen de las precisiones cientificas como de la peste y son mas bien proclives a la improvisacion. Pero tambien ocurre que estos espiritus atorrantes odian la muerte y sospechan que lo que se olvida, se muere. Por eso no es raro encontrar en los atardeceres de la calle Artigas a los muchachos sombrios memorizando versos murgueros , recordando la formacion de Boca en 1955 o repitiendo en voz baja la lista de asistencia del colegio secundario. Estan rescatando cosas de la muerte. A su manera, son salvadores. Entre tanton enemigos como tienen los Hombres Sensibles, se hallan los Amigos del Olvido, organizacion con sede en Caballito, que propugna la abolicion del recuerdo, segun dicen porque duele. "Todo recuerdo es triste" declaran estos caballeros. Lo peor de estos impios es su aire de inocencia, hijo del olvido de sus culpas. Sus semblantes sonrientes despiertan la simpatia de todos y cada dia, docenas de socios nuevos se inscriben en la sede de la calle Rojas. El grupo se organiza en subcomisiones que se encargan a su turno de olvidar ciertas porciones del universo. Asi, existe la Comision del Olvido Permanente de Marcos Ciani, des- tinada a borrar las huellas del veterano piloto de Venado Tuerto. En sus reuniones la subcomision delibera sobre toda clase de asuntos, con la excepcion de aquellos que se vinculen de algun modo con Marcos Ciani. Una rama radicalizada de los Amigos del Olvido declara que los recuerdos no solo son tristes sino tambien falsos. "Jamas recuerda uno las cosas tal cual fueron", declaman. De modo que para esa gente, los recuerdos son especies de sueños y lso sueños no merecen sino el desprecio. Mientras tanto, los Hombres sensibles tienen decidido que solo los sueños y los recuerdos son verdaderos, ante la falsedad engañosa de lo que llamamos el presente y la realidad. ?Que es mas verdadero?, se preguntan ?El amable recuerdo de nuestra primera novia, dulce, ansiosa, inexplicable o esta señora contundente que compra fruta en la verduleria de la calle Condarco? No hace falta decir que los Amigos del Olvido son mas numerosos que los Hombres Sensibles o- al menos- presumen de ello. Mas justo seria aclarar que muchas personas son Hombres Sensibles sin siquiera sospecharlo. Vale la pena admitir en este punto que hay quienes se acercan a los Amigos del Olvido, no por simpatia filosofica, sino animados por propositos tan mezquinos como el deseo de olvidarse de una señorita inconstante. Tales infiltrados son descubiertos casi siempre por los miembros de alguna comision, quienes poseen un olfato especial para distinguirlos. Las sanciones son, en general, muy severas. Pero rara vez se cumplen, precisamente porque los encargados de ejecutarlas se olvidan de hacerlo. Los Amigos del Olvido aman el futuro. Pasan largas veladas contando hazañas que aun no han cumplido y jactandose de los amores que tendran alguna vez. Sostienen -ademas- que siempre es mejor lo que ha ocurrido despues. Constituye una experiencia interesante proponer a la eleccion de un amigo del Olvido dos objetos cualesquiera, siempre eligiran lo que se menciona en ultimo termino. - ?Quiere usted un helado de crema o de chocolate? - De chocolate. -?Lo prefiere usted de chocolate o de crema? - De crema. De este criterio surge un insoportable optimismo y espiritu progresista. Cualquier novedad es acogida en la sede de la calle Rojas con aplausos y vi'tores. Los Hombres Sensibles - como todo el mundo sabe- odian el futuro, porque han descubierto que en el futuro esta la muerte. El enfrentamiento entre ambos grupos ha llegado muchas veces a una modica violencia. Pero las ofensas no dejan rastros En unos, porque olvidan,. En los otros, porque perdonan. Segun los Amigos del Olvido, la existencia de medios idoneos para almacenar el conocimiento torna inutil todo esfuerzo mental al respecto. Poco sentido tiene - arguyen- memorizar la historia de los fenicios, cuando hay libros que la atesoran cabalmente. Al oir esto, los Hombres sensibles se enfurecen: - Eh...los libros solo son recipientes que contienen lo que luego han de beber los hombres... Pero a estas alturas, los Amigos del Olvido ya estan en otra cosa. Muchos Hombres Sensibles temen a las computadoras, a las calculadoras electronicas y al Cerebro Magico. Sostienen que el uso de estos aparatos embota el ingenio y atrofia el intelecto. Por eso es que, con toda frecuencia, una melancolica patota recorre el barrio del Angel Gris, destruyendo las maquinas de pensar que suelen cundir en oficinas, para no mencionar las cajas registradoras de los bares, los fixtures de Glostora, las balanzas y los relojes automaticos. (A la hora de destruir, los Hombres Sensibles se enardecen y no se andan con sutilezas) En su larga lucha contra el recuerdo y la memoria, los Amigos del Olvido han desarrollado interesantes estrategias. Pero, sin ninguna duda, su mas importante hallazgo fue el Licor del Olvido, un cordial de existencia incierta que -segun parece- tiene la virtud de abolir el pasado en quien lo toma. En epocas lejanas, los hombres de la calle Rojas se limitaban a beber ellos mismos su licor, emborrachandose locamente de esperanzas sin presagios. Pero luego empezaron a mezclar el licor en la ginebra de los Hombres Sensibles para inducirlos a olvidar. Pero lo peor ocurrio cuando los Hombres Sensibles alcanzaron a destilar el Vino del Recuerdo, cuyos efectos son -como ya se sospechara- opuestos a los del licor. Tambien los muchachos del Angel Gris recorrieron el mismo camino : bebieron solos primero y trataron despues de usurpar las copas de los que nada recuerdan. Y eso fue terrible. Porque si el Licor del Olvido y el Vino del Recuerdo son de por si peligrosos, la mezcla es verdaderamente mortal. El autor de esta cronica cree haber probado -sin sospecharlo- ese espantoso coctel. Sus efectos se traducen en oscuras añoranzas de lo que vendra, en olvidos de lo que nunca fue y en un sabor amargo y dulce que hace llorar. Las señoritas Amigas del Olvido suelen pasearse por el barrio de Flores para enamorar a los Hombres Sensibles. Los muchachos del Angel Gris -bien lo sabemos- son de corazon blando y se enamoran para siempre. Entonces las señoritas de Caballito se olvidan de ellos y los abandonan sin remordimiento. Estos tristes episodios propenden -sin embargo- al florecimiento de las artes en Flores, pues los Hombres Sensibles suelen componer sus mejores versos, elaborar sus canciones mas sentidas y tallar sus mas hermosos anillos cuando sufren. Poco cuesta imaginar cual sera el fin de esta lucha entre olvido y memoria. Los Hombres Sensibles de Flores estan derrotados. De nada les valdra oponerse a la muerte, porque la muerte llegara de todos modos. De nada les servira su pasion por la memoria, pues toda memoria es perecedera. Y -en definitiva - el tiempo es el mejor aliado de los Amigos del Olvido. Pero es obligacion de todos nosotros hacer un poco de fuerza por los muchachos de Flores, para que su derrota sea mas honrosa. Recordemos todo el tiempo. No olvidemos nada. Ni el color de nuestras corbatas perdidas, no el olor a tiza y sudor del colegio, ni el calor del asfalto sobre los pies descalzos, ni el gusto a jazmin de los besos en la noche, ni el aroma de la untura blanca. Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo. Y pensemos que despues de todo, aunque la victoria final sea de los Amigos del Olvido, sera un triunfo sin festejo. Nadie lo recordara jamas. ( por Alejandro Dolina )

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Charla sobre musas, amor y muerte (por Dolina)
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CHARLA FERIA DEL LIBRO 2000 (por Alejandro Dolina) El hombre es una perpetua víspera. Es lo que es, pero también lo que todavía no es. Vive inclinado hacia el futuro. Vive deseando y es él mismo su deseo. El hombre se va a morir, pero tiene apetito de eternidad. El hombre es mortal y es esa tragedia la que lo hace libre, la que lo convierte en constante posibilidad. Posibilidad de caída o de salvación. El hombre se va a morir y por eso ama, y por eso escribe poemas. Y tal vez el poetizar no sea más que un juicio sobre el carácter mortal del hombre. La poesía revela nuestra condición fundamental y esa condición es trágica. Sin embargo, no debe pensarse que la poesía es una experiencia que luego va a ser traducida en palabras adecuadas. En verdad, las palabras mismas son la experiencia. La poesía es nombrar lo que no existía. Y ahora va a existir sólo por haber sido nombrado. La charla de hoy se refiere a algunos aspectos de la experiencia poética, particularmente a la inspiración. Muchos artistas sienten que en el momento de la expresión alguien les canta en el oído. Oyen voces intrusas que dictan palabras inesperadas. O mejor todavía, sienten que una fuerza que les es exterior, los impulsa a cumplir con los misteriosos trabajos del arte. Algunos llaman a estas fuerzas la musa, la diosa, el espíritu, el genio. Otros hablan de razonamiento, asociaciones de la inteligencia, casualidad, circunstancias sociales o inconsciente. Nuestro propósito es examinar estos asuntos y si tenemos suerte descubrir unas relaciones, unos modestos puentes, entre el amor, la musa y la muerte. Para los antiguos, el artista era apenas un instrumento de la diosa. La inteligencia, la destreza, el rigor de los aprendizajes, de poco servían sin la intervención de las musas. Por eso al comienzo de cada canto pedían explícitamente una ayuda sobrenatural invocando a la diosa: canta diosa, la venganza fatal de Aquiles de Peleo. Conforme al mito griego, las musas son hijas de Zeus y de Mnemosine, es decir, la memoria. (anoten este dato porque es una clave). Zeus se unió a ella en Pieria durante nueve noches seguidas. Al cabo de un año, Mnemosine dio a luz a sus nueve hijas. Las musas son las cantoras divinas, cuyos coros e himnos deleitan a los dioses. Pero, principalmente, presiden el pensamiento en todas sus formas. Ellas dictan a los reyes palabras convincentes para aplacar las riñas y restablecer la paz y, por supuesto, inspiran a los poetas y les señalan los procedimientos artísticos más adecuados. Desde la época clásica, se impone la cifra de nueve, admitiéndose generalmente la lista que sigue: Calíope, la primera de todas, en dignidad. Y después: Clío, Polimnia, Euterpe, Terpsícore, Erato, Melpómene, Talía y Urania. Paulatinamente a cada una se le fue asignando una función determinada. A Calíope se le atribuye la poesía épica; a Clío, la historia; a Polimnia, la pantomima; a Euterpe, la flauta; a Terpsícore, la poesía ligera y la danza; a Erato, la lírica coral; a Melpómene, la tragedia; a Talía, la comedia; a Urania, la astronomía. Las musas no tienen ciclo legendario propio. Son únicamente personificación de conceptos abstractos. Sin embargo, una investigación personal me permite contar hoy los siguientes datos, que deben ser tomados como chismes de conventillo. 1) Viven en el monte Helicón, aunque algunos dicen que Apolo las trasladó luego a Delfos. En el Helicón, el caballo Pegaso, aquel tordillo que volaba, creó la fuente de Hipocrene golpeando su casco en la tierra. Alrededor de esa fuente cantaban las musas y se dice que aquellas aguas facilitaban la inspiración poética. 2) Cuando chicas, tuvieron una nodriza, llamada Eufeme. Esta nodriza tenía un hijo, que era un centauro llamado Croto, que se crió junto a las musas. Cazaba y vivía familiarmente con sus hermanas de leche; y para mostrarles su admiración inventó los aplausos. 3) En la vecindad vivían las Cárites, también conocidas como las tres gracias, que son divinidades de la belleza que desparraman alegría. Forman coros con las musas y son tres muchachas desnudas que ejercen toda clase de influencias sobre los trabajos del espíritu y las obras de arte. 4) En el mismo barrio del Helicón vive el genio Hímero, que es la personificación del deseo amoroso. 5) Se sabe que las musas asistieron a la boda de Cadmo y Harmonía y a la de Peleo y Tetis. 6) Fueron jurado en el duelo entre Marcias y Apolo. 7) Se dice que Calíope fue en realidad la madre de Orfeo. En cualquier caso, las musas enterraron a Orfeo en Lebietra, donde los ruiseñores cantan mejor que en ningún lugar del mundo. 8) Apolo tuvo aventuras con Talía, con quien engendró a los Coribantes, unos demonios del cortejo de Dionisio. Urania también anduvo con el dios. 9) Son las verdaderas autoras del famoso enigma de la fuente de Tebas. 10) Compitieron con las sirenas y las derrotaron. Fue allí donde las sirenas perdieron sus alas: las musas se hicieron coronas con las plumas. 11) También compitieron con el músico Támiris, que había pedido en caso de resultar vencedor, unirse sucesivamente a todas ellas. Las musas lo derrotaron y para castigarlo le quitaron primero la vista, después el canto y por fin le hicieron olvidar el arte de pulsar las cuerdas. 12) Pero la competencia más ardua fue contra las Piérides, que también eran nueve doncellas cantoras. Una vez vencidas, las musas las transformaron en aves para castigarlas. Según se dice, el propio monte Helicón, al oír el canto de las musas, arrebatado de placer, se levantó hasta el cielo, hasta que por orden de Posidón, Pegaso puso fin a este crecimiento golpeando su casco en la cumbre. 13) Algunos dicen que las musas eran sólo tres y que esta tríada correspondía a la diosa trípode de la Europa matriarcal, la diosa que simbolizaba a la mujer en sus tres fases: la virgen, la madre, la hechicera. (Y anoten esta segunda clave). En el ocaso del paganismo y en la antigua poesía cristiana, el rechazo de la musa se convirtió en un tópico poético. Empiezan a aparecer intentos de encontrarle sustituto. Juvenco, el más antiguo de los poetas épicos cristianos, pide ayuda al Espíritu Santo y le ruega que lo rocíe con las aguas del Jordán, las cuales vienen a sustituir aquí a las fuentes de las musas. Tibulo, la sustituye por la invocación a un amigo, Propercio invoca a su amada, Ovidio llama a su musa Jocosa y ya en época de los césares, la invocación del emperador llegó a suplantar la invocación de las musas, como ocurre por primera vez en Virgilio. Comienza además el auge del evemerismo. Evemero es un pensador helenista que impuso la desagradable costumbre de suavizar los mitos que parecían demasiado inverosímiles, intentando contemporizarlos con la realidad: Urano era en realidad un rey al que todos respetaban; los dioses todos eran héroes divinizados; el diluvio, una tremenda inundación en Medio Oriente; etc. La patrística utilizó el evemerismo para hacer inofensivas a las musas transformándolas en conceptos de la teoría musical. Dante, con la libertad única de un alma grande y solitaria, se atreve a dar cabida en los Campos Elíseos a los poetas y héroes de la antigüedad. Y siguiendo el uso clásico, invoca a las musas en todos los momentos decisivos. Bocaccio y Petrarca insisten con las sustituciones. Tasso repudia la musa antigua y rechaza los laureles del Helicón. En la Inglaterra de Isabel, Edmund Spencer invoca a las musas sin prejuicio alguno, pero en el siglo siguiente aparece la musa protestante de Milton, la musa celestial, la que inspiró a Moisés en el Sinaí. En el siglo de las luces, los autores utilizan la ironía. Christoph Wieland presenta a las musas en el Oberon y les ordena primero que ensillen el hipógrifo y después que se sienten en un sofá a referir con calma los acontecimientos. En 1754 Thomas Gray escribió una obra pindárica sobre el progreso de la poesía y allí trata de salvar a las musas trasladándolas a las regiones árticas o al trópico. La musa francesa era también el nombre de la revista mensual publicada en París, en la que colaboraban Víctor Hugo, Emile Deschamps y Alfred de Vigny. Pero en ese tiempo ya nadie creía en las musas. La verdad es que el pensamiento moderno ha construido un panteón de divinidades abstractas. El lugar de Dios, o el lugar de los dioses, es ocupado por ideas tales como la clase, la raza, la herencia, el inconsciente. Son ideas interesantes, pero insuficientes para explicar cómo se transforman en palabras. Sabemos que las circunstancias económicas influyen en la poesía, pero no podemos decir de qué manera se vuelven poesía. El psicoanálisis declara que la creación poética es una sublimación. Algunos preguntan por qué en algunos casos esa sublimación se vuelve poema y en otros no. Freud confiesa su ignorancia y habla de una misteriosa facultad artística. La diferencia entre las palabras del poeta y las del simple neurótico podría establecerse recurriendo a una clasificación de los subconcientes: uno sería el del común de los mortales y otro el de los artistas. Algunos deterministas sostienen que a falta de musa, el artista es el inevitable resultado de las circunstancias sociales, económicas y políticas. Es decir, que examinadas las condiciones de una región en un momento histórico determinado, es posible conjeturar qué clase de obras se acuñarán allí. Me permito repetir un argumento que ustedes habrán oído muchas veces en el programa. Al oír Borges que la vida pastoril, típica de la pampa, había producido el Martín Fierro, objetó con justicia que esa misma vida pastoril había sido típica de muchas regiones de América, desde Montana y Oregón hasta Chile, pese a lo cual estos territorios se habían abstenido enérgicamente de redactar El gaucho Martín Fierro. Ciertamente, lo social y lo económico influyen en el arte. Pero es imposible saber de qué modo. La gran excepción a los criterios antedichos son los surrealistas. Ellos utilizaron la inspiración como un arma y la transformaron en idea y en teoría. Para el surrealismo, dentro de cada uno de nosotros hay muchas voces. Nada de sujeto y objeto, la inspiración es el centro del mundo. Es algo que nos asalta apenas la conciencia se descuida. André Bretón se burlaba de aquellos que veían en toda obra humana un fruto de la voluntad y mostró los innumerables casos en que la casualidad interviene en los descubrimientos. En respuesta al individualismo y al racionalismo que los precedieron, los surrealistas acentuaron el carácter inconsciente, involuntario y colectivo de toda creación. Lo poético reside en los elementos inconscientes que sin quererlo el poeta se revelan en su poema. Ahora bien, es cierto que esta revelación del inconsciente no es voluntaria. Pero abandonarse al inconsciente sí exige un acto voluntario: el tipo decide abandonarse al inconsciente. Es una pasividad que se apoya en una actividad. Bretón siempre tuvo presente esta insuficiencia de la explicación psicológica y, aunque admiraba a Freud, insistió en que la inspiración era un fenómeno inexplicable para el psicoanálisis. Conforme se avance en la historia, se tiene la sensación de que no solamente se ha dejado de creer en las musas del Helicón sino que también se ha ido abandonando la idea de cualquier voz ajena al poeta. Más aún, el fenómeno de la inspiración parece no interesar demasiado a quienes analizan los procedimientos artísticos. Sin embargo, si uno mira con atención puede advertir no sólo a las nueve hermanas de los mitos griegos sino también a otras hermanitas nuevas, musas modernas cuyas voces son ciertamente imperativas. Las presentaré inmediatamente. Los griegos solían hablar de la musa que proporcionaba dinero. Era la de los poetas de alquiler, como Simónides de Julis en Seos, que componía himnos a todos los vencedores. Esa musa existe hoy en día y dicta versos vulgares en el oído de los artistas que están a sueldo de la industria y del mundo del espectáculo. Muy a menudo la diosa asume forma humana de gerente artístico y sopla recomendaciones que ayudan a preservar la pureza incorruptible del mal gusto, que es indispensable en ese Helicón invertido que suelen ser los medios masivos de comunicación. Cuenta Virgilio que Fama, es decir la voz pública, fue engendrada por la Tierra. Está dotada de numerosos ojos y bocas y viaja volando con grandísima rapidez. Ovidio imagina que esta divinidad habita en el centro del mundo y su morada es un palacio sonoro, con mil aberturas por las que penetran todas las voces. Este palacio, enteramente de bronce, está siempre abierto y devuelve amplificadas las palabras que llegan hasta él. Fama vive rodeada de la Credulidad, el Error, la Falsa Alegría, el Terror, la Sedición y los Falsos Rumores. Y desde su alcázar vigila al mundo entero. Otra musa de nuestro tiempo es la musa del tópico, del lugar común, la diosa de la comodidad artística. Uno de los procedimientos característicos del arte refinado consiste en crear dificultades para luego superarlas. El manierismo y el barroco han llevado esta idea hasta lo exasperante. En la novela Robinson Crusoe, está siempre presente el alarde de resolver las necesidades del náufrago a partir de la modesta dotación de una isla desierta. El ingenio del autor resuelve cada uno de los problemas casi siempre de modos inesperados. Sin embargo, a veces, Defoe, hace trampa. No lejos de la isla han quedado los restos del barco, y cuando se necesita algún objeto demasiado específico, pongamos por caso un catalejo, Robinson nada hasta el barco y lo trae. Aquí anduvo la diosa cómoda. El que nada hasta el barco no es Robinson Crusoe sino el autor de la novela. Y hay que decir que los poetas perezosos siempre tienen a mano un barco hacia el cual nadar cuando las palmeras de sus islas desiertas no fructifican en catalejos. Musa inútil, la copia. Sin embargo, copiar algo, aunque se trate de una copia exacta, y especialmente cuando es una copia exacta, produce unos efectos curiosos. La falsificación de un cuadro impresionista es en verdad una obra hiperrealista. Y en cualquier copia existe la pretensión de ofrecer un signo que se haga olvidar como tal: el signo aspira a ser la cosa, no la imagen de la cosa, sino la cosa. A lo largo de la historia, el Estado ha aparecido muchas veces vistiendo la ropa de la diosa. La verdad es que el poder político puede canalizar, utilizar y hasta impulsar una corriente artística. Lo que no puede es crearla. Y allí donde el estado ha intervenido para edificar una estética oficial, el verdadero arte languidece. Sin embargo, muchos pensadores han apreciado el arte sólo por los servicios que podía prestar al Estado. Tal el caso de Confucio o de Platón, que en “Las leyes” prohibe todo arte que no sea útil a la república. Hoy en día, muchos progresistas del mundo entero exigen que la creación artística sea socialmente útil, como aquellos nihilistas que llegaron a proclamar que un par de botas era más útil que todo Shakespeare. Voy a citar ahora dos casos de intromisión del Estado en la poesía que ocurren en el mismo país y cuya cabeza visible es una mujer, como conviene a esta charla. La dinastía Tang gobernó el imperio de la China entre el 618 y el 906. Parece que el buen gobierno de los Tang se debió más a las instituciones ideadas para regir el imperio que a la personalidad de los emperadores. La concepción de la llamada “Carrera abierta de los talentos” fue una invención china. Los Tang ampliaron el sistema de exámenes que existía para evaluar a los funcionarios. Hasta ese momento era indispensable la erudición. Después se agregó otra exigencia: el ejercicio de la poesía. Una emperatriz llamada Wu estableció que la poesía fuera un requisito esencial para ingresar a la administración pública y para ascender en la misma. Wu fue muy elogiada por permitir el ascenso social de hombres de condición humilde pero de gran talento. Debe decirse que este ascenso social llegó en algunos casos hasta la misma cama de la emperatriz, donde solían solazarse algunos poetas. Se tenía en tal estima a la literatura durante aquella dinastía, que el gobierno se veía obligado a dar empleo a todos los que tuvieran talento literario. Por esos tiempos había una distinción entre la literatura práctica llamada pi y la composición estrictamente literaria llamada Wen, que estaba en relación con la expresión agradable. Así, por ejemplo, las obras de Confucio eran pi. A pesar de las protestas de algunos funcionarios importantes, el estilo wen se puso de moda, con lo que se oscurecía el significado de los textos administrativos. La frase “Prohibido estacionar durante las 24 Hs.” Podía escribirse así en estilo wen: Que nada se detenga nunca. Las horas, los vientos, las pasiones no estarán mañana donde están hoy. El viajero vuelve al aposento donde quedó su amada pero su amada ya se ha ido y el aposento también. Veamos otra ordenanza municipal: Prohibido escupir en el suelo Pasémosla al estilo wen: De los portones del alma, de la morada del beso del manantial del lenguaje absténganse de salir ofensas líquidas a la dignidad horizontal que nos sostiene, manga de chanchos. Wu fue una verdadera musa inspiradora para un ejército de burócratas que poetizaban. Más de mil años después, otra musa apareció en la China. En 1965 Mao Tsé Tung concibió la idea de lo que se llamó la revolución cultural. En ese momento, China estaba gobernada por un triunvirato: el propio Mao, el jefe de estado Liu Shao-chi y el jefe del ejército Lin Piao. Mao decidió abordar indirectamente la nueva obra y empujó hacia el centro de la escena a su esposa, la actriz cinematográfica Chiang Ching. Se habían casado en 1939. Ella había actuado en Shangai durante los años treinta, utilizando el nombre profesional de Lang Ting. Durante los primeros veinte años de su matrimonio Chiang Ching se mantuvo en un plano muy secundario. Pero de pronto se convirtió en el centro de un grupo de intelectuales descontentos, escritores fracasados, actores de segundo orden, y en general, de un grupo que deseaba ejercer el dominio de las artes y radicalizarlas. Chiang Ching tuvo su oportunidad cuando Mao le permitió organizar el festival de la ópera de Pekín acerca de temas contemporáneos en el gran salón del pueblo. Eran 37 óperas nuevas, casi todas sobre la revolución, representadas por 28 compañías proletarias provenientes de 19 provincias. Lo que es todavía más sorprendente, Mao le permitió pronunciar un discurso, el primero a cargo de una mujer desde que él había tomado el poder. Chiang Ching arremetió contra el teatro clásico Chino, dominado por los antiguos temas de héroes, heroínas, emperadores, príncipes, eruditos y, sobre todo, espectros y demonios. Recomendó la representación universal de ciertas óperas modelo, por ejemplo una que se llamaba Incursión sobre el regimiento del tigre blanco y captura de la montaña del tigre mediante la estrategia. Todo esto molestó al alcalde de Pekín, el mandarín y erudito Peng Chen, que se negó de plano a seguir las instrucciones de Chiang Ching. La señora juró venganza. Se instaló junto a Mao en Shangai. Peng Chen, el mandarín, fue despedido y ella fue designada asesora cultural de todas las fuerzas militares. El 20 de marzo de 1966, Mao convocó a la juventud iletrada. Chiang Ching se convirtió en el espíritu rector de un grupo de activistas y fue designada especialmente por Mao para encabezar la revolución cultural. Los primeros guardias rojos aparecieron a fines de mayo. Pertenecían a la enseñanza secundaria. Tenían de 12 a 14 años. Pronto se les unieron otros, que desataron una revolución contra los intelectuales, contra los que admiraban lo extranjero, contra los maestros y contra todos aquellos que según ellos eran contrarrevolucionarios. Empezaron los famosos carteles de caracteres grandes, donde se leían amenazas. Las pandillas recorrían las calles y cortaban el pelo a las muchachas que usaban trenzas, a los varones que usaban pantalones de estilo extranjero se los destrozaban. Se organizaron fogatas callejeras con los artículos prohibidos, que incluían naipes, juegos de ajedrez, discos de jazz y una amplia gama de objetos de arte. Las bibliotecas fueron saqueadas y clausuradas. Entre tanto, Chiang Ching se había dedicado a gobernar el mundo de la cultura y a hablar en mitines de masa, en los cuales denunciaba al capitalismo, el jazz, el rock and roll, el impresionismo, el arte abstracto, etc. Aprovechó para saldar cuentas pendientes con el mundo del teatro y el cine de los años treinta. En una ocasión llevó a todos sus enemigos, incluido en antiguo alcalde de Pekín, al estadio de los trabajadores con pesados carteles de madera colgados del cuello. Las pandillas de Chiang Ching se apoderaron de la televisión, los diarios y las revistas. Confiscaron todas las películas existentes y las presentaron corregidas. Chiang Ching asistía a los ensayos de la orquesta filarmónica central y zarandeaba al director Li Te Lung. En el ballet, prohibió los dedos de orquídeas y las palmas vueltas hacia arriba, y en cambio favoreció los puños cerrados y los movimientos violentos para demostrar el odio a la clase terrateniente. Después de prohibir prácticamente todas las formas de expresión artística, Ching Ching se esforzó con desesperación por llenar el vacío, pero no fue posible producir gran cosa: dos obras orquestales, cuatro óperas y dos ballet. Tampoco pudieron producirse muchas películas. Ching Ching decía que había sabotaje. A fines del verano de 1967, Mao ordenó a Ching Ching que suspendiese toda la actividad. En el otoño Mao retiró todo el apoyo oficial a la revolución cultural y utilizó al ejército popular de liberación para restablecer el orden. Chiang Ching, la musa de la revolución cultural, fue perdiendo poder. En 1973 ya no vivían juntos. Poco antes de su muerte, Mao recibió un informe acerca del sistema educativo por parte del presidente de la universidad Qinghua, que había sido purgado por Chiang Ching y después rehabilitado. Mao le dijo que hablara sólo tres minutos. Recibió esta sombría respuesta “Treinta segundos bastarán. Los alumnos universitarios estudian los textos de los alumnos secundarios y su nivel académico es el de las escuelas primarias”. Mao falleció el 9 de septiembre de 1976. Los enemigos de Chiang Ching querían cortarla en 10 mil pedazos. Fue juzgada en 1981 y condenada a muerte. Dicen que durante el juicio llegó a desnudarse. Antes de nombrar a la última de las musas quisiera referirme a la poesía provenzal. En el siglo XII surge en Occitania, en el sur de Francia, en el país de la lengua de oc, la poesía provenzal, es decir la poesía lírica y también la idea del amor como forma de vida. Aquellos trovadores, aquellos poetas, hicieron aparecer el amor cortés. Señalemos que en esa época se había verificado un cambio en la condición femenina. Las muchachas de la nobleza gozaban de cierta libertad. Y en un mundo donde el matrimonio no estaba fundado en el amor sino en intereses políticos y económicos, y siendo que las frecuentes guerras obligaban a los señores a ausentarse durante años, es probable que la infidelidad fuera cosa muy frecuente. En Alemania existía la institución de la frauendienst, que consistía en el culto de la mujer. La meta del caballero era demostrar su virilidad y su valor mediante actos de audacia, cuyo último objetivo era servir de homenaje a una sola mujer. Este favor caballeresco se cumplía siempre en beneficio de mujeres casadas. Las tradiciones de la caballería francesa eran muy similares. Todo lo que el caballero hacía, ya se tratase de escribir un poema o de intervenir en una cruzada, lo hacía en nombre de su dama. Era mucho lo que el caballero aceptado podía hacer para honor y entretenimiento de su dama. Si sabía escribir versos, elogiaba los encantos y las virtudes de su ideal... los ponía por las nubes, y aún más alto. He aquí un breve muestrario de las encantadoras comparaciones que los caballeros del amor utilizaban para dirigirse a la dama elegida: “Oh, Estrella de la Mañana, Capullo de Mayo, Rocío de las Lilas, Hierba del Paraíso, Racimo de Otoño, Jardín de Especias, Atalaya de Alegrías, Delicia Estival, Fuente de Felicidad, Foresta Florida, Nido de Amor del Corazón, Valle de Placeres, Reparadora Fuente de Amor, Canción del Ruiseñor, Arpa del Alma, Pascua Florida, Perfume de Miel, Consolación Eterna, Peso de la Bienaventuranza, Prado Florido, Dulce Limosna, Cielo de los Ojos... etc.” Consignemos algunas influencias artísticas y filosóficas: los árabes desde España, a través de formas poéticas populares, pero más aún a partir de la costumbre islámica, según la cual, invirtiendo la relación tradicional de los sexos, llamaban a la dama su señora y se confesaban sus sirvientes. Pero la sociedad de Occitania era mucho más abierta que la hispano-musulmana y las mujeres gozaban de mucha mayor libertad. Y así este cambio fue una verdadera revolución, afectó las costumbres, cambió la visión del mundo. Vamos a explicarlo. Como vasallo el amante sirve a su amada. El servicio tiene varias etapas: comienza con la contemplación del cuerpo y el rostro de la amada y sigue conforme a un ritual, con poemas escritos en su honor, con pruebas de amor de cumplimiento casi imposible, etc. El último paso es el goce carnal. Sin embargo, en una época tardía aparecieron los poetas profesionales y ya no fue un señor el que se fingía vasallo, sino un verdadero vasallo el que escribía poemas, ya que los poetas pertenecían casi siempre a un rango inferior al de las damas para las que componían las canciones. Ahora bien, la dama era en estos casos inspiradora de los poemas y al mismo tiempo temática central de ellos y objeto de la dedicatoria. Vale decir que era musa que dictaba el poema, pero luego lo recibía a modo de homenaje u ofrenda. El poeta era la flecha, la dama era el arco y el blanco. (Y esta es otra señal). Los tres grados del servicio amoroso eran pretendiente, suplicante y aceptado. La dama, al aceptar al amante lo besaba y con eso terminaba el servicio. Pero había un cuatro grado: el de amante carnal. Otra influencia interesante es la influencia platónica que, según se ha dicho, considera al amor como un camino a la divinidad. Los provenzales trabajaron la idea de que el amor era una iniciación, lo cual indicaba que también era una prueba. Así, antes de la consumación física, había una etapa intermedia que se llamaba assag o assai y que era la prueba de amor. El assai comprendía a su vez varios grados: asistir al levantarse o acostarse de la dama; contemplarla desnuda y finalmente penetrar en su lecho y entregarse a diversas caricias sin llegar al final. Los poetas provenzales hablaban siempre de una misteriosa exaltación que llamaban joi y que era la más alta recompensa del amor. Se trataba de un estado de felicidad indefinible. Algo así como el goce de la posesión carnal, refinado por la espera y la mesura. Una estética de los sentidos. Sólo la poesía podía aludir a ese sentimiento. A aquella misma época pertenecen las famosas cortes de amor y las demenciales aventuras de caballeros andantes como el caballero Ulrich Von Lichtenstein, que en honor a su dama rompió 307 lanzas vestido con ropas femeninas. O el caballero Balaum, que tuvo que arrancarse el meñique. Después de oír estas historias es más fácil comprender la famosa balada de Schiller sobre el guante que la dama arroja a los leones. El caballero acepta rescatarlo, pero con él cruza la cara de la cruel mujer. Al margen de estas exigencias femeninas hijas del aburrimiento, el legado provenzal fue considerable. Formas poéticas e ideas sobre el amor, que influyeron en Dante, Petrarca y sus sucesores, hasta los poetas surrealistas del siglo XX, sin olvidar las canciones, las películas y los mitos populares. La mujer mantiene en esta tradición una superioridad en el dominio del amor y una jerarquía de musa en la inspiración de los poetas. Contaré, si ustedes me permiten, la historia de un trovador provenzal que es verdaderamente ejemplar. En la corte de Leonor de Aquitania, había un trovador que gozaba de gran fama. Las damas y las doncellas no se cansaban de escucharlo. El trovador se llamaba Jaufré Rudel. Era un tipo solitario que soñaba con un amor ideal y aguardaba a la que supiera inspirarlo. Por aquellos años, a principios del siglo XII los cruzados que volvían de Jerusalén relataban las peripecias de sus viajes. No sólo se referían a episodios de guerra, sino también a la ardiente belleza de las mujeres orientales y también a las hermosas francas nacidas en Tierra Santa, donde no pocos cruzados se habían casado con armenias o levantinas. Jaufré Rudel escuchaba. Pronto los viajeros comenzaron a referirse a una misma mujer, una cuyo esplendor superaba al de todas las demás. La muchacha se llamaba Melisenda de Trípoli, era hija de Raimundo de Trípoli. Era de talle fino y formas perfectas, cutis claro y cabellera negra como el azabache. Vivía en un suntuoso palacio a orillas del mediterráneo, precisamente en la ciudad de Trípoli. Jaufré Rudel se enamoró de Melisenda, aunque no la había visto nunca. Esperaba ansioso que llegaran más relatos de los cruzados. Las damas y doncellas de la corte le parecían insignificantes comparadas con la lejana belleza que describían los aventureros. A partir de entonces, Melisenda fue su musa. Escribía sus versos pensando en ella. Pasaron algunos años y Rudel pensó en declararle sus sentimientos. Pero su salud era precaria y no tenía dinero. Como no escribía más que para Melisenda, tuvo la idea de confiar sus escritos a los caballeros que partían hacia tierra santa, para ver si alguno podía entregárselos a su amada. Pero el tiempo pasaba y Rudel no obtenía respuesta alguna. Desesperado, decidió partir, su salud declinaba y quería encontrarse con Melisenda antes de morir. Empezó a economizar, moneda tras moneda, para pagar su viaje a bordo de una nave. Cuando finalmente reunió la suma necesaria, partió y llegó a Trípoli sumamente enfermo después de una travesía terrible. Tambaleando quiso ir al castillo donde vivía Melisenda. Golpeó la puerta y solicitó ver a la muchacha. Los guardias lo echaron a patadas. Es que Jaufré Rudel parecía un pordiosero. El trovador insistió. Regresó al otro día y los días siguientes. Por fin, cuando Melisenda advirtió su presencia, lo hizo ingresar de inmediato. Es que habían llegado hasta ella las canciones de Rudel a través de otros viajeros. Melisenda estaba enterada de la existencia de aquel hombre que le expresaba su amor desde hacía tantos años y quería conocerlo. Jaufré tembló de emoción cuando fueron a buscarlo. Delgado y pálido, apenas caminaba. Lo hicieron entrar en el gran salón. Frente a él estaba Melisenda. Jaufré avanzó lentamente, se arrodilló frente a ella y no pudo hacer nada. Sólo permaneció mirándola durante largo tiempo. La muchacha se inclinó y besó largamente a Rudel en la boca. Lamentablemente aquí termina la historia. Apenas se separó de la doncella, Jaufré Rudel cayó muerto. Tenía 50 años de edad. Nada más se sabe de Melisenda de Trípoli. Esto ocurrió hace más de 800 años. Las más bellas canciones de Jaufré Rudel, las que escribió para su princesa lejana eternizaron su amor e hicieron de él no de los más grandes poetas de la Edad Media. Melisenda fue una verdadera musa. Pero hay damas que no son tan eficaces, o hay poetas que usted no los inspira ni tirándole a las nueve musas encima. Tal fue el caso de Cecco Angioleri, el enemigo del Dante. Cecco Angioleri era un poeta nacido en Siena en 1265, el mismo año en que nacía Dante en Florencia. Cecco estaba enamorado de Becchina, la hija de un zapatero, que era hermosísima. La primera vez que oyó los cantos que Dante había escrito a Beatrice de Portinari, Cecco dijo al zapatero que eran malos versos. Becchina le dijo entonces: -Te burlas de ese Dante, pero seguramente no sabrías escribir en mi honor unos versos parecidos-. Cecco Angioleri lo tomó como un desafío. Compuso un soneto en loa a Becchina, que no sabía leerlo y que se reía a carcajadas cuando él lo recitaba. Lo que escribía Angioleri procedía de la literatura goliárdica, un género literario en latín vulgar que practicaban los clérigos errantes y los estudiantes díscolos de toda Europa. Los argumentos estaban relacionados con el vino, los amores ilícitos, los juegos de azar y las fiestas. Cecco Angioleri compuso 150 sonetos dedicados a Becchina, pero la muchacha no le dio bolilla. La casaron con un vendedor de aceite. Las bodas se hicieron a comienzos de 1295. Dicen que Cecco imitó el dolor de Dante, pero Becchina no murió. Trató de seducirla y en una ausencia del aceitero, ella le dio un beso en la boca, pero después lo despidió para siempre. Cecco Angioleri compuso versos inflamados y sintió odio. Amenazó suicidarse en la puerta de Becchina. Lo sacaron a patadas. Se recluyó en una abadía pero fue peor. Se ensañó luego con Alighieri y le envió unos versos injuriosos. Al fin se fue a luchar junto a los güelfos negros. Solamente porque Dante Alighieri era partidario de los güelfos blancos. Cuando murió su padre heredó una fortuna y se presentaba ante todos como Cecco Angioleri, de noble linaje, señor de Arccidoso y de Montegiovi, más rico que Dante y mejor poeta. Mientras tanto, en Escandinavia también florecían unas ideas míticas sobre la revelación poética, que son tal vez las que más me gustan. Entre los vikings, los asuntos de la poesía y del conocimiento estaban en manos de Odín. Ya lo conocemos a nuestro amigo del Asgard. Está sentado en su trono de mil resplandores, lleva una capa azul. Una lanza enorme, Gungir, aparece apoyada junto al trono. A sus pies descansan dos lobos, Gerin, el ávido y Freki, el voraz. Ristra y Mistra, dos hermosísimas walquirias, están pendientes del gran dios para llevarle el delicioso elixir de la eterna juventud. Dos cuervos, Hugin, es decir reflexión, y Munin, o sea la memoria, se paran en los hombros del dios y le cuentan todo lo que han visto en sus desplazamientos por los distintos mundos. Odín poseía el saber primordial de los remotos fundamentos de las cosas. Pero sentía la invencible necesidad de ser cada vez más sabio. En una ocasión, llegó hasta Jötunheim, el país de los gigantes, donde se hallaba la fuente de Mimir, que era la fuente de la sabiduría. Odín pidió al gigante Mimir que lo dejara beber un sorbo. Allí supo que para tomar aquellas aguas había que sacrificar un ojo. Odín no vaciló: cualquier precio está bien pagado por el conocimiento. Un día, los cuervos de Odín, que lo vigilaban todo, le contaron un episodio interesantísimo. Los enanos Fiallar y Giallar tenían un frasco de hidromiel divina al que habían añadido la sangre de Odhr, señor de toda inspiración. Esta sangre otorgó a la bebida un poder inimaginable. Los enanos le dieron el nombre de Odhraeir. Bastaba beber un pequeño sorbo para que uno quedase convertido en sabio poeta. Los enanos andaban diciendo que el pobre Odhr había muerto por exceso de inspiración. Los enanos eran taimados y maliciosos. En cierta ocasión causaron la muerte del gigante Gilling y de su esposa. Pero esta pareja tenía un sobrino llamado Suttung, el ruidoso, que para tomar venganza apresó a los enanos y los dejó en una roca desierta en medio del mar. Ante la posibilidad de morir de hambre, los enanos prometieron a Suttung que si los sacaba de allí le entregarían un odre lleno de la hidromiel Odhraeir. Suttung aceptó y recibió el valioso odre. Después lo escondió en un monte del país de los gigantes y encargó a su hija Gunnlod la custodia de aquel tesoro. Todo esto le contaron los cuervos a Odín. El dios marchó al país de los gigantes y después de fracasar tratando de convencer a Suttung y a toda la parentela, pasó tres días y tres noches en placentera unión con la joven Gunnlod. Terminados aquellos menesteres, Odín pidió tomar un sorbo de licor. La chica no pudo negarse y, según cuentan, los sorbos de Odín fueron tales que consumió todo el líquido de la inspiración. Después, adoptó forma de águila y salió volando. Desde entonces, Odín habla en verso. Voy a abrir otra puerta en esta conversación, ya que estamos entre amigos. Pido permiso para hablar del amor. Y otra vez hay que empezar por los griegos. Como ustedes saben, El banquete de Platón está compuesto por varios discursos sobre el amor, pronunciados por siete comensales. Aristófanes explica el mito del andrógino. Antes había tres sexos, el masculino, el femenino y el andrógino, compuesto por seres dobles. Estos últimos eran fuertes, inteligentes y amenazaban a los dioses. Para someterlos, Zeus decidió dividirlos. Desde entonces, las mitades separadas andan en busca de su mitad complementaria. El mito despierta en nosotros resonancias profundas: somos seres incompletos, y el deseo amoroso es perpetuo deseo de completarnos. Pero el centro del banquete es el discurso de Sócrates. El filósofo relata a sus oyentes una conversación que tuvo con una sacerdotisa extranjera, Diotima de Mantinea. Diotima dice que Eros no es un dios ni un hombre, es un demonio. Lo define la preposición entre: en medio de esta y la otra cosa. Su misión es comunicar y unir a los seres vivos. Tal vez por esto lo confundimos con el viento y lo representamos con alas. Ha nacido de la unión de Poros, el recurso, y Penía, la pobreza. A su doble parentesco debe su condición de deseado y de deseante. Eros no es hermoso: desea la hermosura. El amor nace a la vista de la persona hermosa. El amor es una de las formas en que se manifiesta el deseo universal. Pero Diotima previene a Sócrates: el amor no es simple. Su objeto tampoco es simple y cambia sin cesar. Todos los hombres desean lo mejor, comenzando por lo que no tienen. El deseo de belleza es también deseo de felicidad, y no de felicidad instantánea y perecedera, sino perenne. Diotima va más allá: si lo que amamos es la hermosura ¿por qué amarla sólo en un cuerpo y no en muchos? Y si la hermosura está en muchas formas y personas ¿por qué no amarla en ella misma? ¿por qué no ir más allá de las formas y amarla en ello que las hace hermosas: la idea? Diotima ve al amor como una escala. Abajo, el amor a un cuerpo hermoso. Enseguida, a la hermosura de muchos cuerpos, después a la hermosura misma, más tarde al alma virtuosa, al fin, a la belleza incorpórea. La belleza, la verdad y el bien son tres y son uno. Aquel que ha seguido el camino de la iniciación amorosa en el orden correcto, percibirá súbitamente una hermosura eterna, incorruptible. El amor es el camino, el camino de la inmortalidad. Hemos dicho que la experiencia poética es una revelación de nuestro ser. El amor también lo es. Hemos dicho que el hombre vive inclinado hacia el futuro. El amor es un ir al encuentro. En la espera todo nuestro ser es un anhelar, un tenderse hacia algo que aún no está presente y que es una posibilidad que puede no producirse, la espera nos tiene en vilo, es decir, suspendidos, fuera de nosotros. Pero si el amor es simultánea revelación del ser y de la nada, no es una revelación pasiva, sino algo en lo que nosotros participamos, algo que nosotros nos hacemos: el amor es creación del ser. Algo más: el amor es también una escuela de desengaños, un camino en el que paulatinamente la realidad de la pasión se revela como una quimera, hasta que la muerte despierta al amante extraviado en sus sueños. (Y esta más que una clave es el argumento de Lo que me costó el amor de Laura). Los petrarquistas creían que la belleza femenina era capaz de operar milagros. Ya para los platónicos, la contemplación de un cuerpo hermoso era el primer escalón del ascenso hacia la divinidad. Las historias míticas y reales sobre la hermosura y sus efectos son numerosísimas: la belleza sobrehumana de Psique, que asustaba a los pretendientes o de Quione, que se atrevió a competir con Artemis. Después de todo, fue por una opinión acerca de la belleza que comenzó la guerra de Troya. Y yo me atrevo a decir que no hay un estímulo poético mayor. Negar la fuerza de este fenómeno so pretexto de feminismo o espíritu libertario es una de las formas de ceguera espiritual más incomprensibles de nuestro tiempo. Negar la belleza como virtud para no ofender a quien no la posee es como desconocer el genio por cortesía con los zonzos. Cosas asombrosas que he visto en el mundo, primero, y sin duda ninguna, la belleza femenina. Hemos presentado algunas musas nuevas: la musa del dinero, la musa del Estado, la musa de la comodidad, la musa de la copia. Y ahora cabe preguntarse: ¿Qué musa inspira las charlas sobre la musa? Tal vez la misma Feria es también una musa industrial que apresura a los novelistas, que pone fecha cierta a las ocurrencias y que somete a la inteligencia a unas cadenas que la anulan y que se llaman plazos. Yo debo decir que la musa inspiradora de esta charla es la que me acompaña siempre. Es una musa de infortunio, la misma que dictó Lo que me costó el amor de Laura. Esa obra carece probablemente de todo interés, pero la forma en que me fue revelada merece prevalecer sobre su mérito artístico. Mientras escribía las modestas canciones iba dibujando el melancólico mapa de mi futuro de desventura. La musa fue también hechicera y tuvo el don de la profecía. Pero para saber cuál es la última musa falta todavía un paso. Hemos subrayado algunos pasajes de la charla porque tuvimos la sensación de que eran pequeñas claves. La primera era una clave freudiana. Decir que las musas son hijas de la memoria es situarlas dentro de nosotros mismos y ubicar la cantera de la inspiración en el patio de nuestras propias vivencias. La segunda clave fue recordar que originalmente las musas eran sólo tres y que esta tríada simbolizaba a la mujer en sus tres fases: la virgen, la madre y la hechicera. Y aquí nos acercamos más a la figura de la última musa que queremos perfilar. La tercera señal, la dieron los provenzales: para ellos la dama inspiraba los poemas, pero también era temática central de ellos y objeto de la dedicatoria. Vale decir que era musa que dictaba el poema pero luego lo recibía a modo de homenaje u ofrenda. Y para Robert Graves y para nosotros, la musa secreta, la musa individual e intransferible de todo poeta, es la mujer amada. El poeta inspirado se conecta con la diosa sólo a través de una mujer en la que ella reside. Es que un poeta verdadero se enamora absolutamente y su amor sincero es para él la encarnación de la musa. Ella es la única que conoce y nos hace conocer la música buscada. Pero hay más: encontrar a la mujer amada es también construirla. El objeto de nuestro amor es, al menos en parte, una creación nuestra. Amar es inventarse cada día. Creamos con nuestra imaginación a la musa que ha de venir a ayudarnos en nuestras creaciones. Y otra vez aparece esa extraña mezcla de lo propio y de lo ajeno que es el hombre. El hombre persiguiéndose a sí mismo, el hombre estirado hacia el gris porvenir que aún no es. La voz que viene de afuera viene también de adentro. El rasgo más individual de nuestro ser viene también de afuera. Y en el trascartón, esperando, dando a nuestra inspiración el tiempo exiguo de las payadas, está la muerte, que es la otra o la misma musa, la que estuvimos buscando toda la noche. Fuente: http://librosgratisweb.com/html/dolina-alejandro/la-musa-(charla-feria-del-libro-2000)/index.htm

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La conspiración de las mujeres hermosas...
ArteporAnónimo6/14/2007

(por Alejandro Dolina) Cuando Jorge Allen, el poeta, se cruzaba con alguna mujer hermosa, caia en el mas hondo desasosiego. Esta muchacha no sera para mi -pensaba mientras la veia doblar para siempre la esquina. Es que cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretara nunca. Y ya se sabe que los hombres de corazon sueñan con vivir todas las vidas. En ocasiones especiales, Allen usurpaba el tranco de las mas buenas mozas para decirles algo. - Vea: si no me conoce, no podra usted darse el lujo de olvidarme. Pero casi siempre ocurria lo mismo. Las pibas de Flores no mostraban el menor interes en olvidar o recordar al poeta. Cabe ahora mismo salir al paso de la suspicacia general, aclarando que Allen era un joven de grata y recia figura. Ademas era muy versado en amorosas cuestiones. En verdad, casi no se ocupaba de otra cosa. Una tarde, envenenado por la fria mmirada de una morocha en la calle Bacacay, el hombre tuvo una inspiracion: sospecho que la indiferencia de las hembras mas notables no era casual. Adivino una intencion comun en todas ellas. Y decidio que tenia que existir una conjura , una conspiracion. El la llamo La Conspiracion de las Mujeres Hermosas. Allen nunca fue un sujeto de pensamientos ordenados. Pero su idea intereso muchisimo a las personas mas reflexivas del barrio de Flores. El primer fruto que se recuerda de estas inquietudes fue la memorable conferencia en el cine San Martin pronunciada por el poligrafo Manuel Mandeb. Su titulo fue "De las mujeres mejor no hay que hablar" vale la pena transcribir algunos parrrafos conservados en la dudosa memoria de supuestos asistentes. "...Nadie puede negar el poder diabolico de la belleza. Se trata en realidad de una fuerza mucho mas irresistible que la del dinero o la prepotencia. Cualquiera puede despreciar a quien lo sojuzga mediante el soborno o el temor. Por el contrario uno no tiene mas remedio que amar a quien le impone humillaciones en virtud de su encanto. Y esta es una tragica paradoja. "...Las mujeres hermosas de este barrio conocen perfectamente la calidad de sus armas y las utilizan con el unico fin de provocar el sufrimiento de los hombres sensibles. Ostentan su belleza y sin embargo no permiten que uno la disfrute. Cuentan dinero delante de los pobres. Esta perversa conducta no puede ser inconsciente. Obedece, sin duda a un plan minuciosamente pensado. "...Cada vez que me acerco a una señorita para presentarle mi respeto. no recibo otra cosa que gestos de desagrado, gambetas ampulosas y aun amenazas de escandalo. Ya no se puede ceder el paso a una dama sin que se sospeche que esta por permitido perpetrarse una violacion." Desde la cuarta fila, un grupo de colegialas le retruco al conferenciante, llamando su atencion acerca del comportamiento de los conductores de camionetas. Opinaban las niñas que estos profesionales, mas que requerirlas de amores parecian proponerse insultarlas. Este que escribe opina que la objecion es interesante. Con toda frecuencia se ven por las calles individuos que lejos de postularse como admiradores de las señoritas que se les cruzan, proceden a agraviarlas con frases puercas. Aqui surge un tema polemico. En que consiste el piropo? Cual es su objeto y escencia? Algunos sostienen que se trata de un genero artistico: Un hombre ve a una mujer, se inspira y suelta parrafos. No existe la esperanza de una recompensa, basta con la satisfaccion de haber cumplido con los duendes interiores. Si este es el criterio corecto, la actitud de los conductores de camionetas es perfectamente comprensible. Ta vez quepan reparos de indole academica. Se puede opinar que es artisticamente superior un madrigal que un manotazo, pero ambas expresiones se encuadran rigurosamente en la definicion que se ha sugerido anteriormente. Otra corriente -menos desinteresada- piensa que todo piropo manifiesta la intencion de comenzar un romance. Vale decir que se espera de la dama que lo recibe una respuesta alentadora. Dificil sera -por cierto- que alguien obtenga una sonrisa a cambio de uan groseria. El asunto es apasionante y fue desarrollado por el propio Mandeb, mucho despues, en un libro que se llamo "La objecion de las colegialas", titulo que desperto un equivocado entusiasmo entre los conductores de camionetas. Pero volvamos a la conferencia. Manuel Mandeb presento durante su exposicion a un italiano y a un brasilero, quienes -dificultosamente- expresaron que, en sus paises, los idilios se concertaban en forma rapida entre personas desconocidas y que muchas veces bastaba con leves gestos para entenderse bien. Curiosamente, el propio conferencista desautorizo a sus invitados. "...Esta muy bien reclamar la tolerancia de las señoritas. Pero todo amorio debe presentar una cantidad razonable de escollos. Para serles franco, no quisiera saber nada con una mujer capaz de entreverarse en dos minutos con un tipo como yo." La conferencia termino en un tumulto. Varias conspiradoras asistentes empezaron a quejarse de recibir propuestas indecorosas de los caballeros vecinos. Probablemente se trataba de conductores de camionetas. Los Refutadores de Leyendas hicieron oir su voz algunos dias mas tarde. En una de sus habituales reuniones manifestaron que no creian en la posibilidad de la conspiracion. El argumento de los racionalistas merece consideracion: segun ellos las mujeres hermosas se odian entre si y es inconcebible cualquier tipo de acuerdo. Declararon tambien que es falso que esta estirpe no haga caso de lso hombres: todos los dias uno ve hermosas muchachas acompañadas por algun señor. Ya en el colmo de la locura, los Hombres Sensibles contestaron que alli estaba el punto: el señor que acompaña a las mujeres hermosas es siempre otro y esto provoca aun mas tristeza que cuando uno las ve solas. No seria extraño que estas damas y sus acompañanates no fueran sino incubos y sucubos que recorren el mundo para der dique a las almas sencillas. Ives Castagnino, el musico de Palermo, razonaba de este modo: si el proposito de las mujeres terribles es hacer sufrir a los hombres, tienen dos maneras de lograrlo: 1) No viviendo un romance con ellos. 2) Viviendolo. Segun parece, al musico lo aterrorizaba mucho mas la segunda posibilidad. Como puede suponerse, las muujeres hermosas consultadas negaron siempre la existencia de la conjura,.De cualquier modo, hay que reconocer que la encuesta no fue demasiado amplia. En primer lugar, las señoritas entrevistadas desconfiaban de los encuestadores y pensaban -con toda razon- que trataban de seducirlas. Y por otra parte resulta una verdadera ingenuidad que, quienes son capaces de una gesta tan oscura, se presten a revelar el secreto precisamente a sus victimas. Como suele ocurrir en estos casos, el tema de discusion se bifurco innumerables veces y tomo el rumbo de los tomates. Hubo quienes pidieron que se aclararan los limites de la hermosura para saber cabalmente quienes eran las mujeres que alcanzaban esa categoria. La cuestion es ardua, como todo juicio estetico. Se pueden tener en cuenta -quiza- algunos indicios. Se dice que si una dama es muy linda, las demas la tendran por tonta. Pero no puede tomarse este lugar comun como precepto, pues es cosa evidente que existen mujeres que, siendo tontas, son al mismo tiempo feas. Inclusive hay gente que sostiene haber conocido señoritas hermosas e inteligentes, lo cual para mi gusto es demasiado. El asunto se torna todavia mas complejo a causa de la accion de los Agrandadores de Loros, unos caballeros mas bien babosos que con halagos y falsedades consiguen que ciertos bagayos se crean la reina del corso. Asi, los hombres de corazon llegan a padecer la violencia de verse rechazados por damas que jamas pensaron seducir. La tarea de los Agrandadores ha ido muy lejos y ha llegado incluso a las tapas de las revistas y avisos de publicidad, donde se proponen a la admiracion de la gente de toda clase de pescados con disfraz de Colombina. Pero los Hombres Sensibles siempre supieron cuando se hallaban ante la presencia de una mujer hermosa. Sentian lo que Mandeb describia como una patada en el corazon. Y no se equivocaban nunca. A decir verdad, jamas se alcanzaron a reunir pruebas convincentes sobre la existencia de la conspiracion. Pero sus efectos se siguieron padeciendo. Pese a todo, Allen, Mandeb y todos sus amigos siguieron recorriendo las esquinas haciendo fuerza para creer que detras de alguna puerta iba a aparecer la mujer que les salvaria la vida. Por suerte para los muchachos, hubo siempre entre las dilas conjuradas algunas Traidoras Adorables. Naturalmente todoa traicion tiene su precio y muchas veces la exigencia era el amor eterno. Los Hombres de Flores pagaban una y otra vez este arancel La denuncia de Jorge Allen ya ha sido olvidada en el barrio del Angel Gris. Pero aunque nadie converse sobre el asunto, basta con asomarse a la puerta para comprobar que las cosas siguen como entonces. Alli estan las mujeres hermosas en Flores y en toda la ciudad, gritando con sus miradas de hielo que no estan en nuestro futuro ni en nuestro pasado. Alli esta la abominable secta de las Chicas con Novio, poniendonos ante la espantosa verdad de que siempre hay un hombre mejor que uno. El camino para derrotar a esta moralla es largo y penoso, pero seguirlo es deber de los criollos arremetedores. No hay mas remedio que quererlas a pesar de todo. Y mas todavia, tratar de que a uno lo quieran. Esta segunda labor es especialmente complicada y puede llevar la vida eterna. Consiste -por ejemplo- en ser bueno, aprender a tocar el piano, convertirse en heroe o en santo, estudiar las ciencias, comprarse una tricota nueva, lavarse los dientes, ser considerado y tierno y renunciar a los empleos nacionales. Una vez hecho todo esto, ya puede el hombre enamorado, pararse en la calle y esperar el paso de la primera mujer hermosa para decirle bien fuerte: -He sufrido mucho nada mas que para saber su nombre. Seguramente ., la tipa fingira no haber oido, mirara al horizonte y seguira su camino. Pero sera injusto.

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Balada del amor imposible (por Alejandro Dolina)
ArteporAnónimo6/14/2007

Los cronistas más serios del barrio del Angel Gris coinciden en destacar la propensión de sus habitantes hacia los amores imposibles. Así, mientras los jóvenes de otros barrios se enamoran de muchachas groseramente posibles, los hombres de Flores parecen condenados a amar - casi siempre en secreto - a mujeres que no serán para ellos. Y en honor a estas damas es que los Hombres Sensibles hacen lo que hacen. Algunos emprenden desde chicos el estudio del violín, únicamente para aprender a tocar un vals en obsequio de su amada. No importa que ella no alcance jamás a oírlo. Ese no es el punto. Otros indagan los secretos de la versificación y se sumergen en el dolor para lograr una poesía. Hay quienes se ejercitan en el coraje y cultivan la guapeza. Y no faltan los que eligen la melancolia o la locura. Piensan los Hombres Sensibles que siendo mejores merecerán ser amados. Y para la ética sentimental de este barrio, los mejores hombres son artistas, valientes, tristes o locos. Por eso los muchachos más virtuosos de Flores sufren por amor. Esta realidad ha despertado la atención de todos y la piedad de muchos. Cada semana, los enamorados de Flores reciben el consejo de sus amigos sabios de otras barriadas. - ¿Por qué amar a la Gran Marquesa del Norte, que es en realidad un duende? ¿Por qué no conformarse con la hija del yesero? Son voces tentadoras que exponen las ventajas del amor razonable. A estas exhortaciones, los Hombres Sensibles responden - no sin acierto - que en el amor no existe el libre albedrío y que nadie puede decidir de quién va a enamorarse. Sin embargo - ya a riesgo de caer en especulaciones psicológicas fuera de tono - cabe reconocer que los muchachos del Angel Gris tienden a aproximarse sentimentalmente a las mujeres que menos les convienen. Los tratadistas de Villa del Parque y los Refutadores de Leyendas sostienen que buscar pareja es una tarea enteramente racional y hasta científica. Vale la pena citar la novela didáctica "Hoy te amo con la cabeza", del profesor Amadeo Battista. Esta obra esconde - apenas - la tesis antedicha, entre los rotosos pliegues de su trama. Parecidos criterios auspicia la esposa de este pensador, la doctora Alba C. de Battista en su libro "Me casé con un cretino". Muchos hombres de negocios, comerciaantes e industriales de la zona han entendido que el amor imposible es cosa nefasta, no sólo para el que ama, sino también paa el desarrollo de las actividades productivas en general. Declaran estos lúcidos mercaderes que, por lo común, los enamorados sin esperanza son pésimos empleados, más atentos al recuerdo de unos ojos pardos que a la correcta realización de una nota de débito. Tratando de reducir el número de desencuentros amorosos en beneficio de la felicidad general, los Refutadores de Leyendas con la ayuda de dos contadores de la Sociedad de Fomento de Villa Malcolm, prepararon las Tablas del Amor Infalible, especie de regla de cálculo según la cual las medidas del cuerpo del hombre, su coeficiente intelectual, su edad, su educación, fortuna y berretines determinaban de un modo preciso a la mujer más conveniente para sus planes amorosos. Esto es ni más ni menos que la refutación de una leyenda o - lo que es peor - su reducción a términos científicos. La leyenda es ésta: "Hay para cada hombre una mujer, una sola, que reúne todas las virtudes que ese hombre sueña. Su belleza está hecha para deslumbrar a ese hombre. Su voz ha sido creada para seducirlo. Su inteligencia, para sucitarle y sugerirle ideas amables. Su ternura, para hacerle dulce el diario sufrimiento. Esa mujer existe y anda por esas calles. Pero el destino ha decidido que nunca jamás se crucen los caminos de ningún hombre con la mujer que para él fue concebida." Manuel Mandeb asegura en sus Memorias que cierta tarde creyó reconocer a lo lejos a la mujer que le correspondía, conforme a la leyenda. Inmediatamente se trabó en lucha con el destino y trató de alcanzar a la muchacha. Lo consiguió en la esquina de Artigas y Avellaneda. Luego de interceptarle el paso, procedió a explicarle la vieja creencia de los Hombres Sensibles, mientras se secaba el sudor y trataba de recobrar el aliento. Pero la mujer no conocía la leyenda, o tal vez la conocía y la acataba puntualmente: dio media vuelta y se fue por Artigas hacia el norte. Y ya que mencionamos a Manuel Mandeb, conviene recordar que su ilegible prosa se alzó solitaria frente a los tratados racionalistas y a los inventos de los Refutadores de Leyendas. El polígrafo de Flores dejó un voluminoso estudio caratulado Registro de amores imposibles en la linea del Sarmiento. La obra consta de 914 fichas que corresponden a otros tantos casos concretos de amor sin recompensa. Está dividida en cuatro cápitulos: El primero, subtitulado Nunca le dije nada, es el más extenso y registra episodios protagonizados por enamorados silenciosos. El segundo, Negativas expone 115 rechazos, sus motivos, sus términos y consecuencias, para no hablar de otros detalles más bien superfluos que suelen recargar toda la obra de Manuel Mandeb. El tercer cápitulo, Amargo desengaño, cataloga 126 decepciones, incluidas cuatro padecidas por el propio autor. El cuarto y último cápitulo es un inspirado texto romántico que se conoce como Elogio del amor inconcluso. Veamos este párrafo: "...Así como las personas que mueren en la plenitud nos ahorran el recuerdo de su vejez, los amores interrupidos abruptamente siguen siguen viviendo en nuestro corazón no como brasas agonizantes, sino como horrorosas llamas que queman cada noche... "...No hay mejor amor que el que nunca ha sido. Los romances que alcanzan a completarse conducen inevitablemente al desengaño, al encono o a la paciencia; los amores incompletos son siempre capullo, son siempre pasión." Pero dejemos ya a Manuel Mandeb y reflexionemos sobre ese delicado asunto. Es cierto que infinidad de personas decentes viven la módica dicha del amor común y corriente. Pero el amor imposible, aquél del cual solamente son capaces los Hombres Sensibles de Flores, es el único cabalmente maravilloso y digno de admiración. Ocurre así: un muchacho se enamora de la Mujer Más Hermosa. Desde ese momento, su vida no tiene otro sentido que ese amor. Sin embargo, el hombre sabe que no tiene chance en esa carrera, pues las Mujeres Más Hermosas suelen casarse con otros caballeros, generalmente ricos o buenos mozos o ambas cosas. Sus buenos amigos le aconsejarán el olvido, pero este hombre ha nacido en Flores y no tiene la menor intención de gambetear el dolor. Y cada día deja mansamente que la tristeza le invada los huesos y que tiña hasta el último de sus pensamientos. A veces, las distracciones y los mundanos asuntos amenazarán con hacerle olvidar siquiera por un momento su amor y pesadumbre. Pero el hombre reaccionará inmediatamente y se sumergirá otra vez en su propio abismo. Que nadie se engañe. Este hombre que ríe a carcajadas cuando algún conocido le refiere el cuento de los supositorios, está pensando en su amor imposible. Y la sangre que hincha sus venas es negra y espesa. Pero, atención. Este amor que lo hace desgraciado es el que le hace mejor. El ya ha renunciado a la Mujer Más Hermosa. Jamás padecerá decepciones. Su pasión no envejecerá ni se envilecerá. Nadie podrá engañarlo. Y a fuerza de bañarse cada día en el sufrimiento, habrá aprendido el secreto de la resignación. Los caballeros exitosos no conocerán jamás la verdadera escencia del amor imposible. Ellos jamás juegan su vida a una sola baraja. Con toda prudencia realizan inversiones en uno y otro lugar para compensar con unas las pérdidas ocasionadas por otras. Pero el amor imposible no es cosa de prudentes, sino de Quijotes. Sólo cuatro veces en doce años vio Alonso Quijano a Aldonza Lorenzo. Jamás cruzaron palabra. Pero eso le bastó para vivir en ella y por ella. Sin esperar recompensa. Por eso, señores, si acaso atesoran ustedes uno de estos metejones locos, a no arrepentirse. Sigan soñando y esperando lo imposible. Aunque sepamos que nuestras ilusiones no habrán de cumplirse nunca, sigamos acariciándolas. Lo contrario sería - como pensaba Wimpy - confundir una ilusión con un pagaré. Será una larga jornada. Muchas veces tendremos ganas de contar nuestra pena, pero no podremos hacerlo, para no profanarla. Siempre estaremos solos y tristes, pero no es para tanto. Después de todo, ya se sabe que los únicos paraísos que existen son los paraísos perdidos.

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