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Creen haber hallado la fórmula para vivir 125 años
InfoporAnónimo8/30/2008

Científicos españoles del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España dieron un importante paso en la búsqueda de la inmortalidad. Un grupo coordinado por María Blasco consiguió crear una cepa de superratones transgénicos con un 45% más de vida media, al manipular un puñado de genes concretos. "Es como si los humanos viviéramos un promedio de 125 años", explicó la investigadora, al diario Público. El secreto de esos roedores está en la activación de tres de las estrellas en el campo de la investigación oncológica: la enzima telomerasa y los genes p53 y p16. Los extremos de los cromosomas --telómeros-- son fundamentales para la vida de las células: garantizan la estabilidad de los propios cromosomas, de la misma manera que el remate de plástico evita que se deshilachen los cordones de los zapatos o la goma del pelo impide que se desmelene una trenza. A medida que el organismo envejece, la longitud de los telómeros se acorta. Sin embargo, existe una enzima, la telomerasa, que alarga su longitud. En las células cultivadas en laboratorio, la telomerasa convierte a las células en inmortales. Es como la enzima de la "eternidad". El gen p53 es otra de las claves de la longevidad de los ratones del instituto español. Es el responsable del control de calidad de las células. El gen, además, actúa como un policía, rastreando a otros genes que se dedican a inducir la multiplicación incontrolada de las células: el cáncer. El tercer responsable de la longevidad de los ratones es el gen p16, otro supresor tumoral. "Al activar p53 y p16 en los ratones, la incidencia de cáncer disminuye prácticamente a cero", explicó uno de los colaboradores Manuel Serrano. "No pensamos que los ratones vivan más porque tengan menos cáncer, sino porque estos genes también protegen del envejecimiento", añadió. Al estimular los genes p53 y p16, que están dormidos en la mitad de los tumores humanos, los investigadores consiguieron eliminar el riesgo de cáncer, uno de los peligrosos efectos nocivos de la enzima de la inmortalidad. El objetivo ahora es mimetizar la acción de esos genes con nuevos fármacos para aumentar la longevidad de las personas. Antecedentes El grupo de la investigadora María Blasco viene aportando más y más conocimientos sobre las claves para desacelerar el envejecimiento. Como informó Clarín el 27 de julio del año pasado, su equipo anunció que potenciar la actividad de los genes p53 y Arf también podría contribuir a la lucha contra el cáncer. En 2005, el mismo equipo halló una conexión entre la enzima telomerasa y ciertas células madre (que no están diferenciadas), al trabajar con ratones modificados genéticamente. Esto serviría para mejores diagnósticos. Vivir más años y más sanos Investigadores españoles aumentan un 45% la esperanza de vida en ratones transgénicos. Las aplicaciones en humanos podrían llegar en 20 añosLos seres humanos y los chimpancés comparten el 99% de sus genes. Sin embargo, las personas pueden vivir alrededor de 100 años, mientras que la vida máxima de los simios es de unos 50. A partir de esta paradoja, los científicos creen que el secreto de la longevidad, el elixir de la eterna juventud, se encuentra en unos pocos detalles genéticos sobre los que es posible actuar, con el ambicioso objetivo final de multiplicar la esperanza de vida humana. Científicos españoles del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han dado ahora un importante paso hacia la inmortalidad, todavía muy lejos en el horizonte de la ciencia. Un grupo coordinado por la directora del Programa de Oncología Molecular del CNIO, María Blasco, ha conseguido crear una cepa de superratones transgénicos con un 45% más de vida media, actuando sobre un puñado de genes concretos. ?Es como si los humanos viviéramos un promedio de 125 años?, explica la investigadora. El secreto de estos matusalenes roedores está en la activación de tres de las estrellas en el campo de la investigación oncológica: telomerasa, p53 y p16. Su funcionamiento es relativamente sencillo. Los extremos de los cromosomas, denominados telómeros, son fundamentales para la vida de las células, ya que garantizan la estabilidad de los propios cromosomas, de la misma manera que el remate plástico evita que se deshilachen los cordones de los zapatos o la goma del pelo impide que se desmelene una trenza. A medida que el organismo envejece, la longitud de los telómeros se acorta, afectando a la arquitectura del cromosoma y, por lo tanto, a la vida. Sin embargo, existe una proteína, la telomerasa, que alarga la longitud de los telómeros. En las células cultivadas en laboratorio, la telomerasa convierte a las células en inmortales. Es la enzima de la eternidad. El gen p53, conocido como el guardián del genoma, es otra de las claves de la longevidad de los ratones del CNIO. La vida del ser humano, a la postre, depende de este gen. Es, en palabras de los investigadores que lo estudian, el responsable del control de calidad de las células. El gen, además, actúa como un policía, rastreando los genes corrompidos, que se dedican a inducir la multiplicación incontrolada de las células: el cáncer. Los científicos del CNIO demostraron en julio de 2007, en un estudio publicado en Science, que el p53 no sólo supone una barricada contra el cáncer, sino que también constituye un seguro de longevidad. El tercer responsable de la longevidad de los ratones es el gen p16, otro supresor tumoral. ?Al activar p53 y p16 en los ratones, la incidencia de cáncer disminuye prácticamente a cero?, explica uno de los colaboradores de Blasco en este estudio, el investigador del CNIO Manuel Serrano, en Santander, donde ambos han acudido para participar en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. ?No pensamos que los ratones vivan más porque tengan menos cáncer, sino porque estos genes también protegen del envejecimiento?, añade. ¿Genes dormidos? Al estimular los genes p53 y p16, dormidos en la mitad de los tumores humanos, los investigadores han conseguido eliminar el riesgo de cáncer, uno de los peligrosos efectos nocivos de la enzima de la inmortalidad. La telomerasa permite a una célula normal dividirse indefinidamente, pero al precio de convertirse, probablemente, en tumoral. Al activar los genes anticancerosos, este problema desaparece y sólo quedan el aspecto positivo: la perennidad. ?Si quitamos los problemas oncológicos con el gen p53, la telomerasa es fantástica?, asegura Blasco. Para la investigadora española, estos superratones demuestran, por primera vez, que la telomerasa es un gen de longevidad. ?El elixir de la eterna juventud ya no es utópico?, subraya. ?La ciencia no tiene límites; si podemos hacer que un ratón viva un 300% más, que en lugar de vivir tres años alcance los nueve, lo haremos?, sostiene. Las aplicaciones de este descubrimiento para el ser humano, si se confirma que las conclusiones en ratones son extrapolables al hombre, no llegarán hasta dentro de 20 años, comenzando por los pacientes con envejecimiento prematuro. De hecho, algunas empresas de Estados Unidos ya están probando activadores de la telomerasa en personas con los telómeros más cortos de lo normal, como los enfermos de sida. El objetivo, a juicio de Blasco, es mimetizar la acción de estos genes mediante una combinación de fármacos. Crear una píldora capaz de aumentar de manera drástica la longevidad de las personas, haciéndolas, además, inmunes a las enfermedades. El siguiente paso de los científicos del CNIO será actuar sobre los genes que disminuyen el daño metabólico, producido por las reacciones químicas que llevan a cabo de manera constante las células para mantenerlos vivos. Según Serrano, su equipo ya ha conseguido ratones modificados genéticamente con un metabolismo menos perjudicial, gracias a la activación del gen SIRT1, que prolonga la vida media de las células mediante la producción de unas enzimas conocidas como sirtuinas. El SIRT1, unido al cóctel formado por la telomerasa, p53 y p16, promete otro salto hacia la inmortalidad. Fuente: http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?contenidoID=55245

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¿Cuanto debe durar un hombre a la hora del amor?
InfoporAnónimo6/14/2008

Una investigación publicada en el diario de medicina sexual y llevada a cabo por especialistas de la Sociedad de Investigación y Terapia Sexual en Estados Unidos y Canadá, ha develado que la relación íntima perfecta debe extenderse entre siete y trece minutos. Esta revelación arroja por tierra el mito de que cuanto más duradera la experiencia, mejor es. “Una de las grandes mentiras populares que se han instalado como una verdad absoluta en todas las culturas es aquella que indica falsamente que cuanto más se prolongue el sexo, más fructífero y mejor visto es. Muchas personas fantasean con que el coito dure toda la noche y las erecciones sean cada vez mayores, pero eso realmente no existe en la vida normal”, explica especialmente el sexólogo colombiano Francisco Veracruz Hinojosa, quien participa de un congreso sobre eyaculación precoz en Barcelona, España. Sin duda alguna, una de las experiencias masculinas que genera más complejos es la de creer una mentira durante toda la vida para luego enterarse de que la performance ha estado siempre dentro del marco de la normalidad. “Creer que un coito de pocos minutos es anormal o provoca disgusto en el hombre y en su pareja es un gravísimo error con el que muchas personas han tenido que vivir o con el que todavía conviven”, comenta el especialista. Este tipo de estudio lo que intentan lograr es quitar la presión que sienten muchos hombres cuando eyaculan en menos del tiempo esperado y también para prevenir sobre los trastornos relacionados con la eyaculación. “Muchos pacientes se angustian y en la medida que pasan los años sienten que tienen un problema por solucionar y hasta comienzan tratamientos o terapias psicológicas, ven afectadas sus vidas porque tienen una preconcepción equivocada de lo que es en verdad una relación sexual plena solamente por haberse dejado guiar por patrones erróneos”, comenta el sexólogo colombiano. Las últimas encuestas realizadas sobre cuánto tiempo les gusta a hombres y mujeres que dure una relación sexual demuestra la influencia cultural existente ya que a la mitad de los hombres en general se sentirían mejor si pudieran durar media hora. El 52 por ciento de las mujeres tampoco quedan conformes con menos de treinta minutos de acto sexual. Sólo un 14 por ciento de los varones está de acuerdo con menos de 10 minutos de placer. La nueva realidad según los especialistas indica que un coito de uno o dos minutos es demasiado corto. Entre siete y trece es absolutamente normal y es lo “aconsejable” y de trece en adelante es demasiado largo. FUENTE:http://www.enplenitud.com/amor/duracion.asp

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Payamédicos: curso de Clown y payaso terapeutico
InfoporAnónimo8/30/2008

Para ir agendando: Segundo Congreso Internacional de Clown y Payaso de Hospital: 7, 8 y 9 de Noviembre de 2008. Facultad de Medicina de la UBA Dirigido a médicos, estudiantes de medicina y psicología, profesionales de la salud, artistas y otros profesionales, con o sin experiencia en clown u otras artes escénicas. Este curso se considera la parte práctica del ingreso a Payamédicos. El objetivo del del mismo es, por un lado la aproximación al género clown y este, aplicado a un espectador particular que es el paciente hospitalizado. Además de los aspectos de cuidados generales, comunes con payasos hospitalarios de otros países, que cumplen una función recreativa, se va a desarrollar lo específico de la técnica de Payamédicos con objetivos terapéuticos, donde el abordaje con formato escénico es una elaborada estrategia desde lo psicológico que implica un proceso entre el payamédico y el paciente, donde los elementos relacionales son una herramienta fundamental de la técnica. Resumiendo, en el taller, aprenderemos a divertirnos y divertir, pero con belleza. Contenidos: Aproximación al clown: ejercicios clásicos de búsqueda del clown y entrenamiento del mismo, promoviendo un tipo de clown compatible con la práctica del payamédico: un personaje tierno construido con lo mejor de nuestro ser. Personalidad, movimientos, vestuario, voz. Imaginario, ética y poética del clown. Mecanismos de comicidad en el clown. Aproximación al payaso terapéutico: adaptación de la técnica de clown al paciente hospitalizado. Código deontológico general de de los payasos hospitalarios y ética del payamédico en particular. Ejercicios específicos de payamédicos: sensibilización, empatía, percepción, proxemia, etc. Recursos para la práctica concreta: investigación con números generales clásicos de Payamédicos y herramientas para confeccionar improvisaciones con los pacientes o escenas individuales pautadas. Abordajes desde el teatro lúdico y desde el juego en general para salas con muchos pacientes, salas de espera o intervenciones de Payamédicos en escuelas, instituciones para niños con capacidades diferentes o comunidades desplazadas u originarias que Payamédicos visita en sus viajes al interior y países vecinos. Trabajo Práctico: el curso incluye por lo menos una observación en las intervenciones en los hospitales con payamédicos de experiencia, balance y discusión de las mismas. Esta actividad es opcional Simulaciones con actores que representan pacientes y plantean problemas al payaso de hospital. Requisitos: Estudios secundarios completos (excluyente) Lugar: Jean Jaures 709, Ciudad Autonoma de Buenos Aires (entre Tucumán y Lavalle, a una cuadra y media de Avenida Corrientes) Horarios: Lunes de 20 a 23 hs. Duración: Tres meses, (12 encuentros) Fechas de Comienzo y Finalización Desde el lunes 8 de Septiembre hasta el lunes 24 de Noviembre Costo: 120 pesos por mes. Docente: Dr. José Pellucchi: Médico Psiquiatra, especialista en Terapia Intensiva, Ecografista, Actor, Clown, Director Artístico, y cofundador de la Asociación Civil Payamédicos. Director de la Escuela de Teatro y Salud de la Facultad de Medicina de la UBA. Director del Elenco Estable de Teatro de la Facultad de Medicina “Los Rivas”, Presidente del Capítulo de Arte y Neuropsiquiatría de la Asociación de Neuropsiquiatría Argentina (ANA) Codirector del Comité organizador del Congreso Internacional de Clown y Payasos de Hospital. Preinscripción: vía mail: [email protected] Inscripción definitiva: Se realizará el día de la primer clase (lunes 8 de Septiembre) en esa oportunidad se abonará la primera cuota asi como los meses restantes se cancelarán a comienzo de cada mes. VACANTES LIMITADAS Ante cualquier duda pueden comunicarse al 15 59 25 7603 o al 15 58 91 5199 Para ir agendando: Segundo Congreso Internacional de Clown y Payaso de Hospital 7, 8 y 9 de Noviembre de 2008. Facultad de Medicina de la UBA Fuente: http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?contenidoID=55196

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El alcohol atrofia el cerebro
Salud BienestarporAnónimo10/25/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Pruebas de imagen a 1.839 personas muestran que la bebida mengua el encéfalo. Puede que una copita de vino en las comidas sea beneficiosa para el corazón pero está claro que el abuso de las bebidas alcohólicas es perjudicial. El último descubrimiento, descrito en las páginas de la revista 'Archives of Neurology', es que su ingesta continuada encoge el encéfalo más rápido de lo normal. Por más que uno lleve una vida sana el paso del tiempo es inexorable, así como sus consecuencias sobre nuestro organismo. Una de ellas, que ni el 'Brain Training' puede evitar, es la pérdida de volumen cerebral, que disminuye un 1,9% cada década, según las estimaciones de los expertos. Junto a la atrofia, aparece un creciente número de lesiones en la sustancia blanca encefálica. Las personas que padecen ciertos problemas, como las demencias, suelen acusar más ambos fenómenos. Con la literatura médica en la mano, Carol Ann Paul y sus colegas del programa de neurociencia del Wellesley College de Massachusetts (Estados Unidos) pensaron que tal vez el alcohol, igual que sucede con el corazón, pudiera proteger al cerebro en determinadas circunstancias y frenar la atrofia que conlleva cumplir años. Peor en las mujeres Tomaron a 1.839 participantes de uno de los mayores estudios de todos los tiempos, el Framingham, y los sometieron a lo largo de tres décadas a siete resonancias magnéticas (para medir su volumen cerebral y las cicatrices en la sustancia blanca). Estos hombres y mujeres, que tenían entre 33 y 88 años, fueron clasificados en cinco grupos en función de su ingesta de bebidas alcohólicas. La mayor parte tenía un bajo consumo y los grandes bebedores eran preferentemente hombres. Después de ajustar los datos obtenidos en el escáner a factores que podían interferir en el resultado (edad, índice de masa corporal, educación, etc.) "los consumidores moderados tenían un volumen encefálico significativamente más pequeño que los ex-bebedores", señala este trabajo, "y los participantes que tomaban más de 14 bebidas a la semana lo tenían menor que todos los demás". Es decir, no sólo "no se detectó ningún efecto beneficioso del alcohol" a la hora de reducir el ritmo de atrofia cerebral natural, sino que su ingesta se asoció con cerebros de menor volumen, recalcan los investigadores. Las más perjudicadas por este efecto 'colateral' de las bebidas graduadas fueron las mujeres, en las que era más patente esa aceleración de la disminución del tamaño del encéfalo. Esta particularidad femenina podría explicarse, según Paul, por la diferente forma en que hombres y mujeres metabolizan y toleran el alcohol. Estos resultados deberán comprobarse en otros ensayos, en los que además podrá determinarse si la atrofia descrita está relacionada con alguna alteración funcional. A pesar de todo, los autores creen que este estudio "muestra un claro mensaje acerca de los posibles daños que puede provocar beber alcohol" Fuente: http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?contenidoID=56324 <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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Los enfermos en estado de inconsciencia sienten el dolor
Salud BienestarporAnónimo10/25/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Estos pacientes tienen activas las áreas cerebrales involucradas en la sensación de dolor. Estar inconsciente no significa, al parecer, dejar de experimentar ciertas sensaciones. Un estudio belga acaba de constatar que los pacientes con daños cerebrales que permanecen en un estado de mínima consciencia (MCS, siglas en inglés) sí sienten dolor, por lo que deberían recibir analgésicos que palien su sufrimiento. Su autor principal, Steven Laureys, del Grupo Científico Coma del Departamento de Neurología de la Universidad de Lieja, afirma a elmundo.es que "los nuevos datos están en la misma línea de trabajos previos en los que hemos constatado que los enfermos en MCS preservan el procesamiento emocional. Por ejemplo, hemos comprobado que el ruido sin significado emocional (hablar a uno de estos enfermos) provoca una activación neuronal más pequeña que la que desencadena el llanto de un bebé o pronunciar el nombre del enfermo". Las personas en estado vegetativo persistente (PVC, siglas en inglés) poseen una inconsciencia completa, lo que implica que son incapaces de reconocerse a sí mismas ni a su entorno. Por el contrario, los pacientes en MCS tienen un cuadro clínico que muestra momentos intermitentes de consciencia. Sin embargo, el personal sanitario que los atiende tiene enormes dificultades para confirmar si están o no sufriendo en función de cuál sea su comportamiento. Es más, "actualmente no existe una guía clínica sobre el cuidado y tratamiento analgésico de los enfermos en estado de mínima consciencia. Y en los enfermos en estado vegetativos los manuales determinan que no se les den analgésicos porque, por definición, no sufren", recuerda el director de la investigación. Pero gracias a su trabajo, que ha visto la luz en el último 'The Lancet Neurology', puede que pronto los expertos decidan ponerse manos a la obra y realizar nuevas actualizaciones terapéuticas. Visualizar las zonas activas En la investigación, los científicos compararon la actividad cerebral, tras inducir un estímulo eléctrico del nervio mediano (que afecta a la movilidad y a la sensibilidad de la mano), en cinco enfermos en MCS (con una media de edad de entre 18 y 74 años) que fueron comparados con 15 personas sanas y con otros tantos enfermos en PVC, de edades similares. Dicha actividad cerebral se observó gracias al uso de agua marcada con oxígeno 15 y el escáner PET (Tomografía por Emisión de Positrones). "Este trazador permite ver cómo llega el flujo sanguíneo al cerebro y por tanto observar que zonas del mismo se activan. Su uso es muy habitual en los trabajos de investigación", declara Antonio Maldonado, jefe de la Unidad de Imagen Molecular y PET-TAC del hospital Ruber Internacional de Madrid. Durante el trabajo, los autores observaron que las áreas cerebrales involucradas en la sensación de dolor eran más activas en los pacientes en MCV que en los enfermos en PVC. Además, y como dato significativo, hallaron que la actividad era muy similar a la que experimentan las personas sanas. Comprobaron, también, que los que están en un estado de mínima consciencia tienen una mayor conexión cerebral entre dichas áreas que los que están inconscientes completamente. "El dolor es una experiencia subjetiva, pero los enfermos en MCS son incapaces de comunicar de una forma efectiva sus experiencias. Incluso si uno de ellos pudiera contestar a la pregunta: ¿Tiene usted dolor?, el especialista que le atiende no puede estar seguro de que su respuesta sea fiable", destacan los autores en las conclusiones que insisten en que sus datos "son una prueba objetiva de que estos pacientes pueden sufrir". Necesidad de controlar el dolor La trascendencia de los resultados reside, precisamente, en "que la terapia del dolor en estos enfermos tiene importantes connotaciones clínicas y éticas. Sobre todo, porque son muchos los investigadores que han reconocido la necesidad de llevar a cabo estudios de dolor en los que se puedan procesar las imágenes del cerebro en personas con estados alterados de la consciencia. Pero porque también ayudan a entender este proceso en las personas sanas", agregan. El doctor Laureys está convencido de que "el estudio va a modificar claramente la forma de tratar a los enfermos en MCS ya que deberían recibir analgesia aunque no comuniquen verbalmente o con señales o gestos que tienen dolor. Incluso también podrían modificar la forma en la que se está tratando actualmente a los enfermos en el final de la vida", señala. Las palabras de John Whyte, del Instituto Moss de Rehabilitación e Investigación en Pensilvania (Estados Unidos) y firmante del editorial que acompaña al trabajo, respaldan las declaraciones del investigador belga. "Desde luego que los datos apoyan la idea de proporcionar cierta medicación continuada a los enfermos en los que se sospecha que están en MCS". Whyte va más allá al considerar que los enfermos totalmente inconscientes también deben ser tratados. "El coste de la analgesia en los pacientes en PVC que, además tienen otras enfermedades o van a ser sometidos a distintas pruebas que sabemos que causan dolor, es pequeño comparado con el riesgo de fallar a la hora de tratar su experiencia dolorosa mientras se le somete a una prueba", agrega. Fuente: http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?contenidoID=56371 <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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