laquenosfaltaba
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un texto cortito, muy lindo, de un groso Walter Benjamin (Berlín, 15 de julio de 1892 – Portbou, 27 de septiembre de 1940) fue un filósofo y crítico literario marxista y filósofo judeo-alemán. Benjamin mantuvo una extensa correspondencia con Theodor Adorno y Bertolt Brecht, es parte de la Escuela de Frankfurt bajo la dirección de Adorno y Max Horkheimer y la teoría crítica. La obra de arte en la era de su reproducción técnica y Para una crítica de la violencia están entre sus textos más leídos. Se suicidó antes que lo detuvieran los nazis cuando estaba por lograr escapar a Estados Unidos donde lo esperaba T. Adorno. Walter Benjamin en la Biblioteca Nacional de París, 1937. Foto de Gisèle Freund. Sí, desembalo mi biblioteca. Aún no está en las estanterías, aún no la envuelve el tedio tapizado del orden. Tampoco puedo, todavía, recorrer sus estanterías pasándoles revista ante un auditorio complaciente. No teman nada de eso. Sólo puedo rogarles que me acompañen al desorden de cajas recién desclavadas, la atmósfera en la que flota un polvillo de madera, el suelo cubierto de papeles rotos, entre pilas de volúmenes recién vueltos a la luz del día, tras dos años de tinieblas, para así compartir en parte no ya la melancolía sino la tensión que los libros despiertan en el alma de un verdadero coleccionista. Pues es un coleccionista quien les habla, y a fin de cuentas no habla más que de sí mismo. Durante años, al menos durante el primer tercio de su existencia mi biblioteca se limitó a dos o tres estantes que aumentaban apenas unos pocos centímetros por año: su época espartana, pues ni un solo libro entraba en ella sin que yo lo hubiera leído y descifrado sus claves. Y probablemente nunca hubiera llegado a reunir algo que por su volumen mereciera la denominación de biblioteca si no hubiera sido porque la inflación, de repente, convirtió los libros en objetos valiosos, o como mínimo en objetos de difícil adquisición. Así ocurrían las cosa en Suiza, al menos. Y así hice, en el último momento, mis primeros grandes encargos de libros de cierta importancia, pudiendo conseguir productos tan insustituibles como la revista del Blaue Reiter o La leyenda de Tanaquil de Bachofen, que aún era posible procurarse del editor. Ahora, pensarán udes.. tras tantas vueltas y revueltas, deberíamos desembocar por fin en la vía real de la adquisición de libros: su compra. Ancho camino, ciertamente, pero no por ello menos tortuoso. Las compras de un coleccionista de libros no se parecen en nada a las que hace un estudiante para hacerse con uno de los manuales del curso, un mundano para regalar a su mujer, un viajante de comercio para matar el tiempo en su próximo desplazamiento, compras hechas en una librería. Mis más memorables compras, las he efectuado estando de viaje, de pasada. Bienes y propiedades se deben a la táctica. Los coleccionistas son hombres de instinto táctico: cuando están a la conquista de una ciudad, el más pequeño librero de viejo cobra para ellos dimensiones de fortaleza a asaltar, la mas remota papelería deviene posición clave. ¡Cuantas ciudades me revelaron sus secretos durante mis expediciones a la conquista de sus libros!. Walter Benjamin lo saqué de acá
Nacer Hombre Cuánto trabajo ella pasa Por corregir la torpeza De su esposo, y en la casa, (permitidme que me asombre) tan inepto como fatuo sigue él siendo la cabeza, porque es hombre. Si alguna versos escribe -¿De alguno esos versos son que ella sólo los suscribe?; (permitidme que me asombre) Si ese alguno no es poeta ¿por qué tal suposición? -Porque es hombre. Una mujer superior en elecciones no vota, y vota el pillo peor; (permitidme que me asombre) con sólo saber firmar puede votar un idiota, porque es hombre. Él se abate y bebe o juega en un revés de la suerte; ella sufre, lucha y ruega; ella se llama ¿ser débil?, y él se apellida ¿ser fuerte? porque es hombre. Ella debe perdonar si su esposo le es infiel; mas, él se puede vengar; (permitidme que me asombre) en un caso semejante hasta puede matar él, porque es hombre. ¡Oh, mortal! ¡Oh mortal privilegiado, que de perfecto y cabal gozas seguro renombre! para ello ¿qué te ha bastado? Nacer hombre. Adela Zamudio (La Paz, 1854 - Cochabamba, 1928) Poetisa y novelista boliviana. Su notable figura representó en su país la transición del romanticismo al modernismo. Dirigió la primera escuela laica de Bolivia en La Paz. Además fundó también la primera escuela de pintura para mujeres (1911) y posteriormente para niños, en uno de los arrabales de la capital. En 1928 recibió la máxima condecoración literaria otorgada por el gobierno de la nación. Entre su dedicación a la enseñanza y su actividad literaria, Zamudio desarrolló una significativa labor sociocultural en pro de la emancipación intelectual y social de la mujer. Sus inicios creativos fueron la publicación de algunos poemas bajo el seudónimo de Soledad, con una lírica fluida en la que aparecían la naturaleza y los sentimientos como temas principales, elementos que después terminaron por ser fundamentales en su obra, donde supo expresarse sirviéndose de todos los géneros y formas retóricas. Autora de varias piezas de teatro, de ensayos pedagógicos y políticos, cuentista y poeta de extrema preocupación social y angustia filosófica, en sus textos reveló una singular conjunción entre rebeldía y misticismo. Entre sus principales obras sobresalen Ensayos políticos (Buenos Aires, 1887), Íntimas, Peregrinando y Ráfagas (París, 1914). Reniega de la guerra, como si la batalla fuera el peor de los crímenes y un terrible desacierto. Hoy desde su tumba oye ese clamor por la paz que el mundo lanza y que tiene por respuesta el silbido de cohetes. En su poema ¿Quo Vadis? expresa: “Hoy como ayer, los pueblos de la tierra se arman para el asalto y la traición, y alza triunfante el monstruo de la guerra su bandera de espanto y confusión”. A pesar de haber nacido en cuna de encajes y brocados, la igualdad entre los hombres era uno de sus temas favoritos, y así se dirige al mundo en su mismo ¿Quo Vadis? ¡Siempre en la lucha oprimidos y opresores! De un lado, la fortuna y el poder, Del otro, la miseria y sus horrores; Y todo iniquidad. . . hoy como ayer. Debido a sus ideas liberales, el grupo social de su ciudad natal, a la que ella pertenecía, la aisló, pero supo sufrir en silencio la indiferencia de amistades y parientes. Fue entonces que le dedica versos a la tristeza: ¿Dime, por qué es el tedio, la tristeza Que devoro en silencio a todas horas? ................................................ Ah, si al menos, jamás interrumpida, Me dejaran vivir reconcentrada. En mi dulce tristeza sumergida Nada quisiera, ni aspiro a nada: Porque esta mi interior melancolía Es más grata y mejor que la alegría. Como todos los poetas le cantó a la muerte. La espera como a la nada inevitablemente que sigue a la vida cuando dice: “Pero morir no es detener la marcha, sólo es dejar el terrenal ropaje; hundirse en los espacios invisibles seguir, seguir el misterioso viaje”. Podemos decir con justicia que esta escritora boliviana ha sido una de las más grandes de América, pero lamentablemente no ha alcanzado la fama de Gabriela Mistral, ni de Juana de Ibarbourou, por la desventaja de haber nacido en una ciudad pequeña donde sus ideas revolucionarias a favor de la mujer, chocaron con el muro de una sociedad cerrada. Se la puede considerar, indiscutiblemente, como precursora de las reformas feministas, que ha alcanzado la mujer en los últimos tiempos, por ser la primera que, literalmente, lanzó ese grito justiciero. Quo Vadis (completo) Sola, en el ancho páramo del mundo, Sola con mi dolor, En su confín, con estupor profundo Miro alzarse un celeste resplandor: Es El! Aparición deslumbradora De blanca y dulce faz, Que avanza, con la diestra protectora En actitud de bendición y paz. Inclino ante El mi rostro dolorido Temblando de ternura y de temor, Y exclamo con acento conmovido: - "¿A dónde vas, Señor?" La Roma en que tus mártires supieron En horribles suplicios perecer Es hoy lo que Los césares quisieron: Emporio de elegancia y de placer. Alli está Pedro. El pescador que un día Predicó la pobreza y la humildad, Cubierto de lujosa pedrería Ostenta su poder y majestad. Feroz imitador de Los paganos, El Santo Inquisidor Ha quemado en tu nombre a sus hermanos... - "¿A dónde vas, Señor?" Allá en tus templos donde el culto impera Oué hay en el fondo? O lucro o vanidad. Cuán pocos son los que con fe sincera Te adoran en espíritu y verdad! El mundo con tu sangre redimido, Veinte siglos después de tu pasión, Es hay más infeliz, más pervertido, Más pagano que en el tiempo de Nerón. Ante el altar de la Deidad impura, Huérfana de ideal, la juventud Contra el amor del alma se conjure Proclamando el placer como virtud. Las antiguas barbaries que subsisten, Sólo cambian de nombre con la edad; La esclavitud y aun el tormento existen Y es mentira grosera la igualdad. Siempre en la lucha oprimidos y opresores! De un lado, la fortuna y el poder, Del otro, la miseria y sus horrores; Y todo inequidad... Hoy como ayer. Hoy como ayer, Los pueblos de la tierra Se arman para el asalto y la traición, Y alza triunfante el monstruo de la guerra Su bandera de espanto y confusión. Ciega, fatal, la humanidad se abisma En los antros del vicio y del error. Y duda, horrorizada de sí misma... - "¿A dónde vas, Señor?" Día de la Mujer Boliviana En honor a su nacimiento cada 11 de octubre se recuerda el Día de la Mujer Boliviana. de: http://lacholitaescribe.blogspot.com/2008_01_01_archive.html http://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zamudio.htm http://www.poemasde.net/ http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20091011/apologia-de-adela-zamudio_40186_67871.html http://es.wikipedia.org/wiki/Adela_Zamudio