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Primer post: 18 sept 2009Último post: 3 dic 2010
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La frase del año dicha por el nobel de medicina
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/3/2010

Esta frase la ha dicho el ganador del Nobel de medicina (el oncólogo brasileño Drauzio Varella). Por cierto bastante interesante... "En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven".

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Sabias que tenes un niño interior?
Sabias que tenes un niño interior?
Salud BienestarporAnónimo9/18/2009

Sabias que tenes un niño interior que reclama ser escuchado???. Si te sentis bajoneado, tenes problemas de personalidad, baja autoestima, poco amor propio, problemas para relacionarte etc, tu niño interior te esta pidiendo a gritos que lo comprendas... Leete este post y vas a ver como van a empezar a cambiar las cosas si te conoces y fundamentalmentec omprendes a tu niño interior, espero que les sirva. Abrazo grande a todos! Uso y aplicación del motivo del Niño Interior Uso y aplicación del motivo del Niño Interior en coaching, PNL y otras prácticas no terapéuticas Marcos es el exitoso presidente de una prestigiosa compañía manufacturera. Es una persona joven, quien llega a esta posición apenas cumplidos los cuarenta años. En su proceso de coaching con su coach ejecutivo trae el tema de su necesidad de ahorrar cada vez más en previsión a un hipotético descalabro financiero en su vejez. A pesar de ser consciente de tener asegurados los recursos financieros para él y su familia, siente que sus ahorros no son suficientes. Lleva una vida austera, ajena a las comodidades que le podría brindar su cargo. Sin embargo, en lo poco que se da verdadera gusto es en el calzado. Su coach nota que con frecuencia llega estrenando un par de finos zapatos de marca y, apelando a la intuición, pregunta por la relación entre estrenar zapatos y su necesidad de ahorrar. Marcos, rápidamente se da cuenta del instante clave. Se trata de su Primera Comunión celebrada dentro de su comunidad escolar de gente acomodada de la ciudad, pero Marcos y su familia viven escasamente con lo suficiente para subsistir. La abuela, al notar que el nieto no tiene zapatos negros, toma los únicos zapatos del niño, de color marrón y los pinta de negro. Marcos evoca ese momento en la sesión de coaching y entiende. Al conectarse con su Niño Interior, lo acepta, acoge y comprende de qué manera le ayuda a crecer y a ver que ya no es necesario seguir acumulando más riqueza para su vejez. Reconoce además a un niño de una extrema sensibilidad humana. Más adelante en el proceso, Marcos toma una decisión osada en su carrera. Renuncia a su cargo de Presidente y acepta una invitación del gobierno para dirigir un programa de acción social con las personas más necesitadas de su país. Su remuneración es apenas un porcentaje de la cifra que devengaba como presidente anteriormente (1) El motivo del niño El concepto del Niño Interior es uno de los elementos más valiosos y útiles para movilizar al ser humano y hacerlo trascender sus miedos, aprehensiones y obstáculos erigidos por él mismo durante su vida. Desde cuando Carl Gustav Jung acuñó el concepto del “motivo del niño” o del “arquetipo infantil” (2) primero, en 1914 en su obra fundamental sobre los Arquetipos (3) y luego en 1940 en su también célebre artículo Psicología del arquetipo infantil (4), al referirse al motivo del niño como “una representación de ciertos aspectos “olvidados” de nuestra infancia” (5) ha habido un importante grupo de autores y pensadores, todos de algún modo continuadores en mayor o menor medida del pensamiento jungiano que han explorado, profundizado y aplicado el concepto del Niño Interior en las prácticas terapéuticas de pacientes que buscan reconectarse con ese pequeño ser, sanarlo y aceptarlo para poder continuar adelante con sus vidas cotidianas. Dadas las complejidades que presenta el tema y el campo de aplicación reservada al consultorio del psicólogo o la psiquiatra, en la mayoría de los casos, este manejo no ha encontrado un tránsito fácil hacia otras practicas humanistas que llamamos aquí no-terapeuticas tales como el coaching, las intervenciones con PNL y otras como el mentoring o el acompañamiento individual usadas en contextos extra-clínicos. Hemos comprobado la enorme utilidad de usar el concepto del Niño Interior con muchos de nuestros clientes, básicamente ejecutivos de organizaciones que entran en procesos de coaching, bien por iniciativas propias o impulsadas por sus jefes u organizaciones que necesitan que estos eleven sus niveles de rendimiento a estándares más altos de los actuales. Por ello, explorar el Niño Interior con clientes de coaching presenta un reto fascinante al coach o al facilitador que quiera echar mano de estas prácticas, a sabiendas de que se trata de un tema altamente especializado y reservado tradicionalmente al consultorio clínico. En el presente artículo queremos dar cuenta de qué manera es posible usar y aplicar el concepto del Niño Interior en ambientes no terapéuticos, y específicamente en contextos organizacionales de coaching ejecutivo o también incluso, en el llamado life coaching o coaching de vida. Sentimos un enorme respeto por un tema profundo y complejo y, a la vez, reconocemos que es posible, reconociendo los linderos y fronteras naturales entre unas prácticas y otras, usar este abordaje desde una perspectiva típica del coaching y de la PNL. Recordemos, sólo con el fin de unificar criterios, que el coaching es una práctica centrada en el cliente (6), en el aquí y el ahora, que poco uso hace del “baúl de los recuerdos” y que no se interesa por entrar a “resolver el pasado” del cliente, sino más bien, impulsarlo a la acción a través de cambios profundos en su forma de ver la realidad, en sus creencias actuales y sintonizándolo con sus objetivos y metas, de tal manera que las soluciones sean ecológicamente saludables para el individuo. Entonces, las preguntas surgen de inmediato: ¿Cómo conciliar el concepto del Niño Interior con el coaching? ¿Cómo manejar la posible renuencia de un cliente de una organización para aceptar tratar estos temas dentro de una sesión o un proceso de coaching? ¿Cómo centrarse en el presente y proyectarse al futuro con un tema que surgió en el pasado del cliente? Estas son las principales preguntas que nos hacemos y que nos impulsan a redactar este trabajo. ¿Para qué abordar el niño interior en coaching? un enfoque de luz y sombra Maria Cristina es la Directora de Contabilidad de una empresa del sector financiero. En su proceso de coaching trabaja el tema de la delegación y qué hacer para poder confiar más en su equipo. Su sentido de la responsabilidad es tan alto que se convierte en poco menos de una adicta al trabajo laborando hasta altas horas de la noche y dedicando sus fines de semana a la empresa. Cuando su coach pregunta en qué momento compró ese mandato sobre el sentido de la responsabilidad Maria Cristina evoca una escena de su niñez. Ella es la hermana mayor y la madre le confía el cuidado de las dos hermanitas mientras va al trabajo. Maria Cristina hace su trabajo de niñera con dedicación y esmero. Un día, de manera accidental, rompe un biberón de vidrio y una de sus hermanas se corta. Su madre la castiga violentamente. En ese momento Maria Cristina aprende que debe ser cumplidora a todo costo, y confiesa a su coach con asombro, que adopta la firme creencia de ser, ante todo, responsable. Al traer a su Niña Interior a tiempo presente, acogerla, entenderla y ayudarla a crecer, Maria Cristina se da cuenta que puede cumplir con sus deberes sin volverse obsesiva por los mismos. En medio del proceso, ocurre algo inesperado. Maria Cristina, de manera insólita olvida el vencimiento del pago de unos impuestos y la empresa se ve abocada a pagar una multa por extemporaneidad. Maria Cristina asume su error con altura y tranquilidad. Además de enmendar el error, ofrece renunciar y aceptar la decisión de su jefe por su equivocación. Su jefa la ratifica en el cargo y Maria Cristina aprende a descargarse de su estrés por las responsabilidades típicas del cargo. Los dos casos mencionados de Marcos y María Cristina, son apenas dos breves ejemplos del uso y aplicación del Niño Interior en prácticas no terapéuticas. Veamos de manera más detallada cómo encaja este motivo dentro del coaching y la PNL. Apelando al enfoque jungiano de los arquetipos, podemos concebir una visión integral del ser humano en su luz y en su sombra. Desde la primera crece, evoluciona y cambia en la medida que encuentra un propósito, un sentido, un significado en su existencia. En la segunda, se ve limitado, temeroso e incapaz de crecer y evolucionar. Es el juego entre luz y sombra, la tensión entra estos dos lugares lo que permite al ser humano conocerse, reconocerse y crecer hacia donde quiere expandirse y evolucionar. El ser humano en su luz Esa luz que brilla como un astro y que genera un inmenso poder de atracción nos permite vencer toda clase de obstáculos, limitaciones, miedos y aprehensiones. Esa luz, que aquí llamamos Propósito, con mayúscula, es la conexión más profunda que el ser humano encuentra con su Ser Esencial, con aquel ser no contaminado por la vida existencial, dicho en términos del pensador alemán de fuerte influjo zen, Dürckheim (7), y que permite distinguir intuitivamente el bien del mal, lo conveniente de lo inconveniente; es el ser que está en comunicación y proximidad con lo trascendente. El Ser Esencial es aquel que se pregunta y es capaz de contestar ¿Quién soy yo? ¿Quién quiero ser? ¿En quién me quiero convertir? ¿Quién quiero volver a ser? Y también, ¿Quién ya no quiero ser más? Es en esta luz, y bajo el brillo que emana del Ser Esencial, donde el ser humano vive sus creencias facilitadoras, valores y principios, de aquí emana su portafolio de ideas y conceptos que, en sintonía con lo anterior, le permiten encontrar una coherencia entre quién es y qué piensa, cree, defiende y valora. Allí encuentra su fuerza vital, su energía creadora, su actitud positiva hacia la vida y hacia los problemas. Es de aquí donde surgen sus motivaciones y sus fortalezas. Aquí se da todo lo que el ser humano, encarnado en cada persona, considera sus no-negociables. Allí está el ser humano en su más perfecto brillo. A partir de este abanico de creencias facilitadores, decimos, se despliega un formidable potencial creador y creativo. Surge un mundo de posibilidades, de opciones. El ser humano es, ante todo, un ser creador que quiere transformarse, crecer, evolucionar y por ello es capaz de superarse a sí mismo. La confianza que el ser humano se tiene le permite aventurarse, explorar, descubrir, crear de la nada lo que requiere para poder vivir mejor, en mayor coherencia consigo mismo, en armonía con la naturaleza y con su entorno. Desde esta fuerza creadora el ser humano se impulsa a la acción. Es capaz de diseñar acciones, de generar compromisos públicos y privados. Aquí está acendrada la autoconfianza, la certeza que a través de la acción encontrará el camino hacia su Propósito. Desde este lugar hay un convencimiento claro: la convicción profunda de conseguir cuanto se propone. El ser humano en su sombra Inevitablemente, donde hay luz hay sombra. Y el ser humano encuentra su sombra en algunas de las manifestaciones de su Ser Existencial aquel que se va formando desde su mismo nacimiento cuando comienza a ser envuelto, literalmente, en mil capas de ropajes, ideas, creencias, mandatos, expectativas, deseos, tentaciones, prohibiciones y compromisos. Ese Ser Existencial, del que habla Dürckheim, es un ser, que si bien está educado para poder vivir o sobrevivir funcionalmente en sociedad, va perdiendo paulatinamente su lustre, su brillo que otrora emanaba de su Ser Esencial, no contaminado y puro. Es en el Ser Existencial donde comienzan a surgir los miedos, las estructuras rígidas sobre lo que debe ser su modo de vida y la forma de comportarse según unas convenciones. Va adquiriendo uno tras otro, preceptos, reglas, creencias negativas, marcos de referencia. Paradójicamente, muchas de estas reglas, normas y perspectivas se convierten en simples victorias del ego, nutridas de orgullo, de embriaguez por el poder, por los apegos a los bienes materiales y a las personas y hacen que la persona se convierta en un ser ávido, entre otras cosas, de reconocimiento social. De allí surge un mundo de creencias limitantes que el Ser Existencial comienza a adquirir y a aprender. Se vive aquí en un mundo racional, lleno de justificaciones y de respuestas tranquilizadoras como “yo soy así”, o “yo necesito esto o aquello”. También comienzan a surgir la fuerzas limitantes del “yo no puedo”, “yo no tengo” “no debo” o peor aún, “no debería” o incluso “no nací para…” o sus contrarias, las perentorias como el “debo” “tengo” o “debería”. Surge la necesidad de compararse con sus semejantes, de verse menos o más que los demás, de perder la perspectiva de sí mismo en su propia evolución. Germinan entonces las emociones negativas que provienen del rechazo, la confrontación, la huída y la abulia de permanecer en la zona de confort. El ser humano comienza a experimentar la rabia, el miedo, la ira, el odio, el rencor, la traición, los celos, la autovictimización, el aburrimiento, la desconfianza en sí mismo y en los demás, la vergüenza, la culpa, la ansiedad. Manifestaciones de la sombra: el teatro interior ¿De qué manera se manifiestan estas emociones? ¿Cómo aparecen en el ser humano? En nuestro enfoque, a través de dos grandes actores de lo que Jung llama el Teatro Interior del ser humano. Una, a través del llamado Saboteador interior, de quien y entre otros autores, Martha Baldwin, ha hecho un magnífico estudio, llamado Autosabotaje (8). De otro lado y en línea con el pensamiento jungiano, con el Niño o Niña Interior. De esta manera queremos presentar el concepto, uso y aplicación del Niño Interior en las prácticas no-terapéuticas en el presente trabajo. ¿Qué es el motivo del niño interior? Pedro es un ingeniero civil, supervisor de mantenimiento en una exitosa empresa minera. Desde que inició el proceso de coaching, motivado por su jefe para mejorar sus habilidades de supervisión e interacción con sus pares, encontró en el coaching un vehículo para profundizar en su auto-conocimiento y en su plan de desarrollo de carrera. Pedro, observa su coach, tiene un comportamiento altivo, vive molesto con lo que llama mediocridad de su entorno y afirma que está dispuesto a irse de la compañía si no tiene un reto verdaderamente exigente. Los comportamientos de Pedro en las sesiones de coaching son de arrogancia y autosuficiencia. Habla con frecuencia de sus contactos con los embajadores de los países donde cursó sus postgrados y duda incluso de la efectividad del coaching como proceso de desarrollo profesional. Su coach trabaja codo a codo con él para hallar su Propósito más profundo. Este se va desenvolviendo lentamente para asombro del mismo Pedro y de su coach. Descubre después de tres o cuatro sesiones que quiere cambiar de carrera, que no encuentra satisfacción alguna en el área de Mantenimiento y reconoce una profunda vocación social. Al conectarse con su Niño Interior, descubre varias cosas, entre ellas que el Niño que vive en él es generoso, sencillo, humilde y que antes de adentrarse en el adulto, era un niño que se conmovía con los niños desvalidos de la calle y les regalaba alimentos, juguetes o ropa. En un momento dado, su padre lo llama y le informa que no puede seguir pagando sus estudios en el colegio privado, que si desea continuar en la misma escuela, debe a partir de allí, ganarse cada año una beca de excelencia. Pedro, ante semejante reto, ocupa el primer lugar año tras año. Luego costea su carrera en una universidad privada con becas de excelencia y lo mismo hace con varios postgrados en países del extranjero. Pedro se da cuenta, igualmente que su arrogancia es aprendida desde el momento en que es obligado a destacarse por encima de sus compañeros para poder continuar sus estudios. El Niño Interior que habita en Pedro, que se trepa allí dentro en el momento que comienza a ser exigido al límite, es un niño frágil, asustado, sencillo y amoroso. Al reconectarse con ese Niño acepta enfrentar a su jefe y anunciarle que no desea seguir en el área de Mantenimiento y pedirle su apoyo para que lo ayude a buscar un traslado al área de Comunidades, específicamente a una Fundación que se dedica a promover la creación de empresas en la provincia donde opera la empresa, una de las más atrasadas del país. El Niño Interior podemos decir entonces, recogiendo una definición de Messina y Messina (9), es el motivo que reside dentro de nosotros que comprende una pequeña criatura, niño o niña, que en algún momento quiso o necesitó ser atendido, cuidado y amado. Ese recuerdo persiste dentro de nosotros en la edad adulta en la forma de Niño Interior. Ese niño, llámese duendecillo, geniecillo, vocecita interior o simplemente niño, convive dentro de nosotros para juzgarnos, llamarnos la atención, reclamarnos nuestra atención, hacernos decir o hacer cosas u obligarnos a abstenernos de comportarnos de esta u otra manera. A veces toma la forma de una voz que sentimos ha sido silenciada y controlada, por nosotros mismos, en gran parte, pero también por el medio circundante comprendiendo este a nuestros padres, mayores, maestros, y jefes. En otras ocasiones cobra vida en ese espíritu creativo y artístico que a veces grita por liberarse de la cárcel a donde lo hemos sometido y necesita ser puesto en libertad para dar rienda suelta a la creatividad. Y también es el sentimiento, guardado con dolor y rencor, de haber sido desdeñado, herido, abusado o maltratado, cuando no el espíritu infantil que nos acompaña aún en la edad adulta y no nos deja enfrentar las duras pruebas de la adultez pues persiste en actuar y ser tratado como un “niño eterno”, como un Peter Pan que se niega a crecer. Por tanto el Niño Interior adquiere múltiples formas y contornos; no se trata de uno sólo, cincelado en piedra y encasillado en unos parámetros delimitados; es sencillamente el niño que vivió dentro de nosotros hasta cierta edad y después se negó a seguir creciendo para poder resguardarse de amenazas, miedos o circunstancias que no estaba listo para afrontar en su momento. Ese “niño”, como hemos dicho, persiste en nuestro interior en forma de miedo, ansiedad, preocupación, evasión de la realidad, sentimientos de aislamiento, depresión o dificultades para afrontar retos, realidades o verdades de la vida adulta. ¿Qué hizo que el niño interior se acunara adentro? Ese niño, con ilusiones, miedos, alegrías o fantasías cuando quiso escuchar, pero no oyó, de parte de sus mayores, voces de perdón, de comprensión, de afecto se encajó dentro del otro niño que creció hasta convertirse en adulto. Quiso escuchar frases de afecto y amor como: “siempre te querré, no importa si eres buen o mal estudiante”, “te amo tal como eres”; también quiso escuchar frases de arrepentimiento, perdón o dolor tales como: “perdóname por haberte gritado”, “lamento haberte herido”, "lamento haberte ignorado o desdeñado”, “te perdono por haber hecho ese daño”; quiso escuchar frases de comprensión, compasión y apoyo como: “te comprendo”, “ te entiendo, “te amo”, “te apoyo” “estaré contigo”, “cuenta conmigo”, “aquí estoy” pero nunca las oyó. ¿De qué manera se aposenta el motivo del niño interior en el adulto? Alba Lucia, es una asistente administrativa de una empresa de alimentos. Acude al coaching casi de manera accidental al conocer una coach que presta allí sus servicios a altos ejecutivos de la oficina. Dado que la empresa no puede costear un proceso de coaching para personas del nivel clerical la coach le ofrece un proceso subsidiado. En la primera sesión aparece el tema que la tiene aparentemente bloqueada: su incapacidad de confiar en el hombre que la corteja y por quien ella siente una enorme atracción. Sin entrar en el pasado de la cliente, la coach intuye un tema de maltrato infantil. A través de una visualización, Alba Lucía logra conectarse con su Niña Interior, traerla al presente y asegurarle que estará bien, que no precisa seguir siendo maltratada y que puede confiar en ella, la adulta, para enfrentar cualquier situación de riesgo que emane de la vida en pareja. Alba Lucía se abraza a sí misma en un gesto de envolver a la Niña Interior, le habla suavemente y la acoge con ternura. La niña puede seguir allí, frágil y miedosa, pero la adulta puede hacerse cargo. Alba Lucía decide formalizar su relación con su pretendiente y poco después deciden irse a vivir juntos. El Niño Interior se anida en nuestro interior de manera sutil en la forma de recuerdos de un pasado que nos dejó marcados de manera indeleble y hoy moldean o filtran la forma en que vemos el presente. Es decir, en la base de nuestro propio sistema de creencias, de valores, de nuestra propia identidad —para utilizar las categorías de Bateson y de Dilts en los niveles neurológicos (10)— está el Niño Interior con sus anhelos, deseos, fantasías, temores y miedos. Ese niño se fue formando en la medida que las normas, reglas, y preceptos de nuestro hogar, escuela y entorno nos fue diciendo cómo debíamos comportarnos y también todo cuanto no debíamos o podíamos hacer; de alguna manera ese niño o niña se trepó dentro del niño o niña que estaba en crecimiento y mientras que la segunda siguió creciendo y se convirtió en adulto, la primera se quedó en estado “latente". El niño que creció y se convirtió en adulto aprendió a comportarse según las expectativas y enseñanzas de su entorno, ese Ser Existencial aprendió a respetar las ordenes, los mandatos y los preceptos de los adultos, pero el verdadero niño, el que se trepó adentro, mantuvo su esencia, su naturalidad, su espontaneidad, al igual que los miedos y temores propios de esos momentos. Ese niño que buscó refugió dentro del niño que crecía, que estaba atemorizado de no ser lo suficiente bueno” para merecer la aprobación y amor de los padres, buscó refugio en el ser que estaba en crecimiento y se aposentó allí para siempre, como el duendecillo que sale hoy día, desde dentro del adulto en la forma de comportamientos que en el fondo reclaman atención, amor, cuidado, libertad, flexibilidad, creatividad, etc. El niño fue reprimido y en su lugar apareció el adulto que hoy es; sin embargo, el niño se niega a desaparecer por completo y surge en los momentos en que el adulto se siente confundido, afectado, nervioso, o bien, cuando necesita sentirse libre, juguetón, travieso o creativo. De igual forma, el niño interior es el puente que existe, en nuestro ser entre el adulto incrédulo y materialista, con el mundo trascendente y espiritual (11) Manifestaciones del motivo del niño interior en el adulto Angélica es una consultora organizacional con dificultades para mantener una clientela estable y por ello decide entrar a un proceso de coaching. Entre sus metas está tener la autodisciplina para hacer un plan de mercadeo, comprometerse con los proyectos que inicia y llevarlos a feliz término. En su proceso de coaching la coach la invita a conectarse y reconocer a su Niña Interior. Angélica recuerda cómo justo antes de entrar a su adolescencia, su madre muere y ella queda, única mujer entre seis hermanos varones y su padre. Angélica aprende a hacerse cargo de las labores y funciones que su madre ejercía en la casa. Pero en ella hay la Niña Interior que se rebela a asumir responsabilidades que no le corresponden. En ese momento, como iluminada por un relámpago, Angélica entiende su renuencia a hacerse cargo de sus proyectos y de llevarlos a feliz término. Ve que quien se manifiesta en esos comportamientos es su Niña Interior que rechaza el asumir responsabilidades. Angélica, en una profunda y emotiva visualización, dirigida por su coach, se conecta con su Niña Interior, la abraza, conversa con ella y la tranquiliza para decirle que puede quedarse tranquila, en su interior, que la Angélica adulta quiere hacerse cargo de todo lo importante de su vida mientras la Niña Interior tendrá permiso de divertirse y ser “irresponsable” en lo que Angélica permita. En ese momento genera un plan de mercadeo, con unas metas y acciones claras y logra cumplirlo de manera efectiva. El Niño Interior se manifiesta a través de nuestros comportamientos y experiencias cada vez que sentimos que en nosotros hay un espíritu atrapado que no logra ser lo que en esencia queremos ser. Ese Niño Interior despierta, se agita y se activa cuando nos mostramos inseguros o titubeantes frente a decisiones importantes, cuando no queremos expresar los sentimientos más profundos de incapacidad, impotencia, rabia, soledad o desesperación, cuando negamos la persona que somos “allá en el fondo”, cuando queremos complacer a los demás siempre, cuando queremos aparecer como buenos y bondadosos, cuando reprimimos las emociones, cuando no aceptamos ser quienes en realidad sabemos que somos, cuando rehuímos respuestas espontáneas, de “niño” y en su lugar tratamos de acomodar respuestas de “adulto”, cuando nos comportamos de tal manera que queremos esconder que tenemos miedo, alegría, tristeza o enfado, cuando nos sentimos obligados a parecer siempre en control, con actitud adusta y seria frente a la vida, cuando nos negamos a disfrutar, a retozar y a hacer el ridículo para tratar de aliviar alguna tensión, cuando queremos que nos amen por lo que hacemos o por quien aparentamos ser, cuando nos olvidamos de disfrutar las pequeñas cosas de la vida y sentimos una melancolía y sentimientos de vacío por ello (12) En todos estos casos el Niño Interior se agita dentro de nosotros y reclama atención, busca una forma de liberarse y aflorar para restablecer el equilibrio emocional que nuestro ser, conformado por el adulto y el Niño Interior requiere. Aflora cuando, casi sin darnos cuenta, nos vemos en el piso repitiendo con nuestros hijos los juegos que disfrutábamos en nuestra infancia, cuando sentimos que los ojos se nos inundan en lágrimas al ver una escena impactante durante una película, cuando insistimos en comprarnos un juguete de adulto, llámese el último motivo de teléfono celular o agenda electrónica o el más reciente reproductor de MP3, cuando tendemos a sobreproteger a nuestros hijos más allá de lo habitual, cuando nos ponemos sentimentales al pasar las hojas de los viejos álbumes de fotografía que teníamos guardados en el desván, cuando gozamos de montarnos en una montaña rusa, de cantar una canción infantil en un paseo con nuestros amigos, pero de igual forma cuando somos egoístas de compartir información o recursos con los colegas de nuestro trabajo, cuando, respondemos con un grito ante una solicitud inesperada de un subalterno, cuando no queremos escuchar lo que no nos gusta y volteamos la espalda, cuando respondemos violentamente o con agresividad a una retroalimentación que nos incomoda o cuando no damos la razón en un argumento que sabemos hemos perdido pero por puro orgullo del Niño Interior no damos nuestro brazo a torcer, cuando nos negamos a ofrecer disculpas o a perdonar a quien nos arremete o hace daño. Aplicación del concepto del Niño Interior en Coaching En la medida en que hemos ido avanzando en nuestra práctica profesional y después de haber sido introducidos al concepto del Niño Interior en varios seminarios sobre pensamiento jungiano, decidimos profundizar en el tema y comenzamos a explorar de qué manera podíamos usarlo y aplicarlo con nuestros clientes sin traspasar a prácticas terapéuticas que se encuentran fuera de nuestro interés y alcance, dado principalmente que ejercemos el coaching en un contexto mayoritariamente organizacional con directores y gerentes de corporaciones y empresas de distintos sectores de la economía. Por ello, partimos de la suposición, aunque no siempre cierta, de que hablamos de una población “mentalmente sana” y que llega al coaching en busca de ampliar su potencial profesional y no en busca de sanar heridas de infancia con abordajes terapéuticos. De allí, el cuidado al acoger este enfoque pues siendo fieles a nuestra interpretación del coaching, este se centra en el presente y se proyecta hacia el futuro del ser humano y no entra a profundizar en aspectos del pasado del individuo. Por ello, la pregunta de cómo abordar el Niño Interior en el coaching fue una de nuestras primeras inquietudes. Encontramos una forma sencilla y coherente de aplicar este motivo. Lo que nos interesa con el cliente es hacer que este reconozca la existencia de ese niño interior en su vida actual y que a partir de allí, pueda integrarlo y acogerlo para que su perspectiva hacia su futuro tenga esa comprensión adicional. Por ello nuestro énfasis no es tanto descubrir de qué manera ese Niño Interior se formó, se metió y se quedó dentro del cliente, aunque ello surge tangencialmente, sino ver al Niño Interior en el presente y desde allí comprenderlo para que pueda servir de aliado, de acompañante en el camino del cliente hacia sus objetivos. Procedimiento para aplicar el motivo del Niño Interior Invitamos a que nuestro cliente se encuentre con su Niño Interior de diversas formas. Vamos a enunciar aquí, de manera esquemática y en forma de pasos, (sin pretender acuñar una fórmula canónica) el abordaje más común que hacemos. 1. Identificamos la oportunidad de usar el motivo del Niño Interior cuando hay un deseo muy fuerte y vivo del cliente de romper con una forma de ser, de mirar el mundo de una manera distinta y de lograr algo o llegar a ser alguien renovado, que desde su “ahora” el cliente ve como algo lejano e inasible. Esta necesidad es expresada por el adulto, seguramente desde su Ser Esencial. 2. Invitamos al cliente a que explore su creencia limitante originada en su Niño Interior, arraigada en su Ser Existencial, que paraliza y le impide encontrar el camino hacia su objetivo. Esta creencia puede ser expresada en términos, por ejemplo, de “no puedo confiar en nadie” o “no puedo hacer eso…” o “no nací para…”. 3. En el diálogo el cliente se enfrenta a una paradoja: la búsqueda repetitiva del objetivo o propósito esencial expresado en el paso 1 y, a la vez, el autocastigo, el freno donde aparece la creencia limitante que lo separa de su propósito esencial y mina la efectividad de cualquier comportamiento conducente a alcanzarlo. 4. A través de una visualización en estado de relajación y usando el modelo ericksoniano (13), invitamos al cliente a conectarse con ese niño o niña que interactúa con los miembros de su familia de origen. Le proponemos a detallar sus reacciones frente a los miembros de su familia. Pedimos que observe a sus compañeros de juego del vecindario o del colegio, que note cómo se la lleva con sus amigos y compañeros de juego, que mire cómo se divierte cuando juega y qué tipo de actividades disfruta más. De igual forma pedimos que se mire en el salón de clase, cómo se relaciona con sus maestros y cómo reacciona al ambiente de la escuela. Pedimos que se visualice en una situación familiar, estando feliz, despreocupado, juguetón, energizado, emocionado y disfrutando la vida. O quizá, está serio o seria, solemne, aburrido, deprimido, descontento, asustado, decepcionado con la vida. Si sólo ve a una criatura seria y descontenta, pedimos que trate de recordar cuál fue su última experiencia feliz como niño o niña. Preguntas típicas aquí son: “ahora que has identificado tu Niño Interior ¿cómo lo describes? ¿Qué hizo que tu pequeño niño o niña se metiera dentro de ti?”. 5. A continuación, solicitamos identificar el posible origen de su creencia limitante en el Niño Interior y a descubrir las manifestaciones actuales en el adulto de esas creencias a través de una conversación con preguntas abiertas y poderosas tales como “Qué aprendió ese Niño en esos momentos críticos?¿Cuáles mensajes necesita oír tu Niño/a Interior? ¿Qué tan dispuesto/a estás para darle estos mensajes a tu Niño/a Interior? ¿Qué creencias limitantes tiene tu Niño/a Interior acerca de la vida? ¿Qué tan dispuesto/a estás para enfrentar estas creencias y reemplazarlas con creencias facilitadoras? ¿Cómo reconoces que tu Niño/a Interior está activo en ti?”. Estas preguntas, más allá de fines terapéuticos buscan que el cliente reconozca la actividad actual de esa criatura en él o ella.” 6. Es normal y comprensible que surja aquí, de parte del cliente, un rechazo hacia ese Niño, un querer expulsarlo y alejarlo de sí pues ve en él al causante de su impedimento para acceder al propósito del punto 1. Aquí es importante validar en el cliente el dolor, el miedo, susto, ingenuidad o ilusión del Niño o Niña “Está bien, es comprensible, que ese Niño sienta eso…. 7. Luego el cliente es invitado a explorar el efecto que tiene cambiar el rechazo por el acogimiento del Niño Interior, al percatarlo que ese Niño es parte de él o ella y que jamás podrá desprenderse totalmente de él. Se le invita a aceptarlo como un ser que lleva adentro y que se niega a irse pues sencillamente no tiene adónde irse. El cliente integra y acepta su Niño Interior, no lo suprime ni excluye de su vida. Para ello preguntamos cuáles serían algunas las consecuencias negativas de suprimir a su Niño/a Interior y qué contemple qué tan abierto está a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, a que reflexione, la diversión y la inocencia en su vida. 8. El cliente entonces puede reconciliarse, a través de un gesto o acto físico. como abrazarse a sí mismo, llevándose las manos al corazón o con una canción infantil, arrullándolo en un diálogo amoroso con una indicación clara y precisa, alentada por la coach, de asegurarle a ese Niño que el adulto siempre estará con él o ella, 9. El cliente, desde su adulto, desde su Ser Esencial, asume la potestad por el comportamiento conducente al propósito del paso 1 y expresa a su Niño Interior que desde ahora, el adulto y ya no el Niño estará a cargo. Que ya no es necesario que el Niño salga a defender al adulto y que por lo tanto lo releva de esa obligación. 10. El cliente, desde su adulto, se compromete con un plan de acción, preciso, que le permite avanzar un paso hacia el propósito del paso 1. La coach invita a que establezca una estructura que le permita persistir y evitar regresar o devolverse al recurso del Niño Interior. 11. El cliente busca en qué casos quiere dar permiso a su Niño interior a salir y disfrutar con la precisión de que el adulto podrá señalarle cuando es hora de regresar a casa para que sea el adulto quien de nuevo asume la responsabilidad. Los casos citados de Marcos, María Cristina, Pedro, Angélica y Alba Lucía son ilustrativos de cómo se puede usar en el coaching el motivo del Niño Interior, realizando un enfoque de traer el Niño Interior a tiempo presente, reconocerlo y abrazarlo, darle la seguridad que se necesita y relevarlo de las responsabilidades, creencias o mandatos que este Niño Interior asumió o compro en su momento y permitir que el adulto pueda vivir desde otro lugar, desde otras creencias facilitadoras que de verdad los acerquen a su propósito y le permitan crecer. No es necesario recomponer el pasado, sanar el pasado en este enfoque. El coaching insistimos se enfoca en el presente y se proyecta al futuro. Basta con traer del pasado al Niño Interior, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones y aceptar que siga viviendo dentro de nosotros, y ayudándole a crecer, a alcanzar de una forma sana, la vida adulta. Invitamos a los lectores que en su práctica profesional bien sea de coaching, de PNL o en cualquiera otras de las múltiples prácticas modernas y alternativas que surgen hoy día en un contexto enfocado en el ser humano a explorar y usar el motivo del Niño Interior con sus clientes. Estamos seguros que descubrirán nuevas formas de acompañarlos en sus procesos de crecimiento, desarrollo y evolución personal.

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